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Propuesta de elementos para el desarrollo de la taxonomía para el financiamiento verde en México

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Propuesta de elementos para el desarrollo de la taxonomía para

el financiamiento

verde en México

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Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMU) del gobierno alemán, en colaboración con la Asociación de Bancos de México a través de su Comité de Sustentabilidad.

Publicado en México, Octubre, 2020 Publicado por

Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH Friedrich-Ebert-Allee 36 + 40

53113 Bonn, Deutschland T +49 228 44 60-0 F +49 228 44 60-17 66 Dag-Hammarskjöld-Weg 1 - 5 65760 Eschborn, Deutschland T +49 61 96 79-0

F +49 61 96 79-11 15 E [email protected] I www.giz.de

Agencia de la GIZ en México Av. Insurgentes Sur No. 826, PH 03100, Col. Del Valle, CDMX, México T +52 55 5536 2344

E [email protected]

I www.giz.de/mexico/ www.iki-alliance.mx Programa

Alianza Mexicana Alemana de Cambio Climático

© Asociación de Bancos de México (ABM), 16 de septiembre #27 Tercer Piso, Colonia Centro, Delegación Cuauhtémoc, C.P. 06000 Ciudad de México, México.

T. (+52) 55 5722 4300.

Agencia de la GIZ en México Av. Insurgentes Sur No. 826, PH 03100, Col. Del Valle, CDMX, México T +52 55 5536 2344

E [email protected]

I www.giz.de/mexico/ www.iki-alliance.mx

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Alan X. Gómez Hernández, Coordinador del Comité de Sustentabilidad (ABM).

Lucila de Silva, Subdirectora de Administración de Riesgos (ABM).

Martha Patricia Narváez García, Secretaria Técnica del Comité de Sustentabilidad (ABM).

Forma de citar

Asociación de Bancos de México– Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH; Propuesta de elementos para el desarrollo de la taxonomía en México. ABM, GIZ. México, 2020.

Autores

Lorenzo Alonso, Santiago, Consultor líder.

Yáñez Sandoval, Armando, Consultor Senior.

Malanche García, Sarahí, Consultora Junior.

Castaño Tovar, Karen, Consultora Junior.

Agradecimientos

La ABM y la GIZ agradecen a los bancos que integran en el Comité de Sustentabilidad por su colaboración para el desarrollo de este proyecto.

Diseño editorial Alma Rosa Martínez Melo.

Aviso

Como empresa federal, la GIZ asiste al Gobierno de la República Federal de Alemania en su labor para alcanzar sus objetivos en el ámbito de la cooperación internacional para el desarrollo sostenible. Esta publicación ha sido financiada mediante los fondos de la Iniciativa Internacional del Clima (International Climate Initiative – IKI, por sus siglas en alemán). Desde el 2008 la IKI del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMU) del gobierno alemán, ha financiado proyectos de cambio climático en países en desarrollo y emergentes, así como países en transición.

Derechos de autor

Se permite la reproducción, total o parcial, por razones educacionales o sin ánimo de lucro de esta publicación, sin la autorización especial del portador de los derechos de autor, siempre y cuando la fuente sea citada. La GIZ agradece recibir una copia de cualquier publicación que utilice contenidos de esta publicación como fuente. No se permite en absoluto hacer uso de esta publicación con fines comerciales o de lucro.

Deslinde de responsabilidad

Los hallazgos, interpretaciones y conclusiones expresadas en este documento están basados en la información compilada por GIZ y sus consultores, socios y colaboradores. No obstante, GIZ no garantiza la precisión o integridad de la información en este libro y no puede ser responsable por errores, omisiones o pérdidas que surjan de su uso.

Las conclusiones y opiniones de los autores no necesariamente reflejan la posición de la ABM o de la GIZ. Además, cualquier refe- rencia a una empresa, producto, marca, fabricante u otro similar, en ningún caso constituye una recomendación por parte de la ABM o de la GIZ.

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ÍNDICE DE ACRÓNIMOS Y ABREVIATURAS GLOSARIO DE TÉRMINOS

PRESENTACIÓN INTRODUCCIÓN

TAXONOMÍA MEXICANA PARA LAS FINANZAS VERDES: PROPUESTA DE SISTEMA PARTE 1. MECANISMO OPERATIVO Y DE GOBERNANZA

1.1 FUNCIONES

1.2 FORMATO PARA LA GOBERNANZA 1.3 RESPONSABILIDADES PROPUESTAS

PARTE 2. PRINCIPIOS, CRITERIOS Y METODOLOGÍA COMÚN 2.1 ANTECEDENTES

2.2 METODOLOGIA DE LA TAXONOMÍA Y LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN TÉCNICA 2.2.1 Principios

2.2.2 Metodología de la Taxonomía 2.2.3 Criterios de Evaluación Técnica 2.2.3.1 Ruta crítica para la creación de CETs 2.2.3.2 Metodología para la elaboración de CETs 2.2.3.3 CETs: simples y complejos

2.2.3.4 ¿Cuál es la importancia de los CETs?

PARTE 3. MARCO DE REPORTEO 3.1 FUNCIÓN

3.2 OBJETIVO 3.3 PRINCIPIOS 3.4 ESTRUCTURA

3.5 PROPUESTA PARA UNA MEJORA CONTINUA PARTE 4. MECANISMOS DE DIFUSIÓN

PARTE 5. RUMBO A UNA TAXONOMÍA COMPLEJA 5.1 ALIANZAS

5.2 CREACIÓN DE RECURSOS COMUNES

5.2.1 BANCOS DE DATOS DE INFORMACIÓN

5.2.2 FORTALECIMIENTO DE CAPACIDADES DEL PERSONAL BIBLIOGRAFÍA

ANEXO I: APUNTES METODOLÓGICOS PARA LA ELABORACIÓN DE LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN TÉCNICA DE LA TAXONOMÍA

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ELEMENTOS DE LOS CET SIMPLES

PROCESO PARA LA DEFINICIÓN DE LOS UMBRALES EJEMPLO DE CET SIMPLE: ENERGÍA SOLAR CRITERIOS DE EVALUACIÓN TÉCNICA COMPLEJOS ELEMENTOS DE LOS CET COMPLEJOS

EJEMPLO DE CET COMPLEJO: ENERGÍA SOLAR

ANEXO II: MARCO DE REPORTEO PARA LA IDENTIFICACIÓN DE FLUJOS DE FINANCIAMIENTO VERDE (FORMATOS)

FORMATO DE REPORTEO FORMATO DE VERIFICACIÓN TABLAS

Tabla 1. ESTRUCTURA DEL MECANISMO DE GOBERNANZA ANEXO I - Tabla 2. CET Simple Energía Solar

ANEXO I - Tabla 3. CET Complejo Energía Solar FIGURAS

Figura 1. La taxonomía de finanzas verdes como un sistema Figura 2. La taxonomía - Reflejo de diversos sistemas Figura 3. Estructura de gobernanza de la taxonomía Figura 4. Diagrama de flujo para la elaboración de un CET

Figura 5. Propuesta de diagrama de flujo para las labores de los Grupos Técnicos Sectoriales

Figura 6. Gráfica radial representado los principales criterios ambientales de una taxonomía verde (según la actual propuesta)

Figura 7. Metodología para la elaboración de CETs Figura 8. Tonos de verde - CICERO

Figura 9. Sugerencia de plan de acción para el desarrollo de la taxonomía de finanzas verdes en México

FFigura 10. Esquema de CET simple Figura 11. Tonos de Verde CICERO Figura 12. Esquema CET complejo

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ABM BANXICO BAU CCFV CETs CIIU FSB GEI GIZ INECC INEGI IPCC LGCC LGEEPA LTE MRV NACE

NDC ODS ONG PECC PIB SCIAN SEMARNAT SHCP TCFD TEG TLCAN UE UNEP FI

Asociación de Bancos de México Banco de México

Business as usual (Tendencias actuales de negocios) Consejo Consultivo de Finanzas Verdes

Criterios de Evaluación Técnica

Clasificación Industrial Internacional Uniforme

Financial Stability Board / Consejo de Estabilidad Financiera Gases de efecto invernadero

Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit / Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática

Intergovernmental Panel on Climate Change / Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático Ley General de Cambio Climático

Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente Ley de Transición Energética

Marco de Reporteo y Verificación

Nomenclature statistique des activités économiques dans la Communauté européenne / Nomenclatura Esta- dística de Actividades Económicas de la Comunidad Europea

Nationally Determined Contributions / Contribuciones Nacionalmente Determinadas Objetivos de Desarrollo Sostenible

Organización No Gubernamental Programa Especial de Cambio Climático Producto Interno Bruto

Sistema de Clasificación Industrial de América de Norte Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales Secretaría de Hacienda y Crédito Público

Task Force on Climate-related Financial Disclosures / Grupo de trabajo sobre divulgaciones financieras relacionadas con el clima

Technical Expert Group / Grupo de Expertos Técnicos Tratado de Libre Comercio de América del Norte Unión Europea

United Nations Environment Programme Finance Initiative / Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

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Activos verdes.

Acuerdo de París.

Adaptación.

Biodiversidad.

Cambio Climático.

Ciencias de la sustentabilidad.

Desarrollo sostenible (sustentable) (ambientalmente sustentable).

Son los activos que, una vez aplicada la taxonomía vigente, son catalogados como verdes por su desempeño ambiental.

Es un acuerdo jurídicamente vinculante dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tiene como objetivo central reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados. Además, el acuerdo tiene por objeto aumentar la capacidad de los países para hacer frente a los efectos del cambio climático y lograr que las corrientes de financiación sean coherentes con un nivel bajo de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y una trayectoria resistente al clima. Para alcanzar estos ambiciosos objetivos, es preciso establecer un marco tecnológico nuevo y mejorar el fomento de la capacidad, con el fin de apoyar las medidas que adopten los países en desarrollo y los países más vulnerables, en consonancia con sus propios objetivos nacionales, y movilizar y proporcionar los recursos financieros necesarios. El Acuerdo también prevé un marco mejorado de transparencia para la acción y el apoyo. (UNFCCC, 2020).

Medidas y ajustes en sistemas humanos o naturales, como respuesta a estímulos climáticos, proyec- tados o reales, o sus efectos, que pueden moderar el daño, o aprovechar sus aspectos beneficiosos.

(Ley General de Cambio Climático,2018)

La biodiversidad o diversidad biológica es la variedad de la vida. El concepto incluye varios niveles de la organización biológica: genes, especies y ecosistemas. También incluye los procesos ecológicos y evolutivos que se dan a cada nivel. (CONABIO, 2020)

Variación del clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composi- ción de la atmósfera global y se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables. (Ley General de Cambio Climático, 2018).

Son las ciencias y disciplinas que integran formalmente a las ciencias naturales, las ciencias sociales, la ingeniería y el urbanismo de manera que sean capaces de proponer soluciones, desde una pers- pectiva transdisciplinaria, a los problemas que obstruyen el tránsito hacia el desarrollo sostenible.

Se define como la satisfacción de «las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades». (Informe titulado

«Nuestro futuro común» de 1987, Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo). En América Latina se adopta también “sustentable”, pues sostenible históricamente se refería a sos- tenible en el tiempo, un desarrollo contrario al de economía de “enclave” (Falero, 2015). El concepto de “desarrollo ambientalmente sustentable” se adopta para enfatizar que la base ambiental deter- mina la potencialidad de progresar en los otros indicadores de sostenibilidad sociales y económicos.

(UNAM, 2020)

GLOSARIO DE TÉRMINOS

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Emergencia climática.

Enverdecimiento.

Eventos naturales extremos (eventos meteorológicos extremos).

Escenarios climáticos.

Escenarios de descarbonización.

Finanzas verdes (financiamiento verde).

El Panel Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), ha estimado que se tienen solo 11 años para evitar que el calentamiento global, cambio climático y sus efectos en los ecosistemas sean irreversibles. (IPCC, 2018)

Es el proceso o transición bajo el cual una actividad o un activo reducen su impacto ambiental, incluidos aquellos que contribuyen a la mitigación y/o adaptación al cambio climático. La atención de estos objetivos se realiza dentro del marco de los objetivos de desarrollo sustentable (ODS).

(UNEP Inquiry, 2017)

Un fenómeno meteorológico extremo es raro en un lugar y época del año en particular. Las defi- niciones de raro varían, pero un evento meteorológico extremo normalmente sería tan raro o más raro que el décimo o el 90º percentil de una función de densidad de probabilidad estimada a partir de observaciones. Por definición, las características de lo que se llama clima extremo pueden variar de un lugar a otro. (IPCC, 2007)

Un escenario climático es una representación plausible del clima futuro que se ha construido para uso explícito en la investigación de los impactos potenciales del cambio climático antropogénico.

Los escenarios climáticos a menudo utilizan proyecciones climáticas (descripciones de la respues- ta modelada del sistema climático a escenarios de concentraciones de gases de efecto invernadero y aerosoles), manipulando los resultados del modelo y combinándolos con datos climáticos obser- vados. (IPCC, 2001)

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) define la descarbonización como el proceso por el cual los países, individuos u otras entidades apuntan a lograr una existencia cero de carbono fósil, es decir, se refiere a una reducción de las emisiones de carbono asociadas con la electricidad, la industria y el transporte. En este sentido, los escenarios de descarbonización son las diferentes proyecciones o resultados que se podrán obtener de acuerdo con el menu de medidas que sean adoptadas por los diferentes actores: go- biernos, empresas, individuos, entidades y en este caso instituciones financieras. (IPCC, 2001) Son inversiones financieras que fluyen hacia proyectos e iniciativas de desarrollo sostenible, pro- ductos ambientales y políticas que fomentan el desarrollo de una economía más sostenible. Las finanzas verdes incluyen las finanzas climáticas, pero no se limitan a ellas. También se refiere a una gama más amplia de otros objetivos ambientales, como el control de la contaminación in- dustrial, el saneamiento del agua o la protección de la biodiversidad. (Lindenberg, 2014). Dentro del universo de finanzas sustentables, son las que dan preponderancia al tema ambiental, bajo el entendido de su dimensión social, ya que la salud del medio ambiente posibilita un mayor bienestar social, es la base del mismo.

Ecosistemas.

Es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadi- do. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende. (Parlamento Europeo, 2018) El conjunto de especies de un área determinada que interactúan entre ellas y con su ambiente abió- tico; mediante procesos como la depredación, el parasitismo, la competencia y la simbiosis, y con su ambiente al desintegrarse y volver a ser parte del ciclo de energía y de nutrientes. (CONABIO, 2020) Economía circular.

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Gobernanza.

Huella de carbono (visión hacia adelante).

Huella ecológica.

Impacto ambiental y social (evaluación).

Marco de reporteo.

Es el ejercicio de la autoridad económica, política y administrativa para administrar los asuntos de un país a todos los niveles de gobierno. La misma comprende los mecanismos, los procesos y las instituciones a través de las cuales los ciudadanos y los grupos articulan sus intereses, ejercen sus derechos legales, cumplen sus obligaciones y resuelven sus diferencias”. Desde este punto de vista, la gobernanza adecuada se caracteriza como “participativa, transparente [...] con control público [...], efectiva y equitativa [...] promotora del Estado de derecho [que] asegura que las prioridades políticas, sociales y económicas estén basadas en un amplio consenso en la sociedad.

(UNDP, 1997)

Es un indicador sobre la cantidad de GEI expresada en términos de CO2-e, emitida a la atmósfera por un individuo, organización, proceso, producto o evento dentro de un límite específico”. El conjunto de GEI y límites se definen de acuerdo con la metodología adoptada y el objetivo de la huella de carbono.

(Pandey, 2011). Debido al cambio climático y a las diversas estrategias para enfrentarlo, la huella de carbono histórica es un análisis limitado. Por ello, se realizan modelaciones sobre los cambios en las preferencias de los consumidores, en las regulaciones y en la innovación y adopción de tecnologías, que permiten realizar análisis con visión a futuro (“forward looking”) que dan como resultado un escenario más probable sobre las emisiones de carbono de una actividad económica.

Se refiere a la superficie terrestre y marítima biológicamente productiva necesaria para susten- tar una población humana determinada expresada en hectáreas globales. (Wackernagel, 1996) Es un proceso para predecir y evaluar los impactos ambientales y sociales potenciales de un pro- yecto propuesto, evaluando alternativas y diseñando medidas apropiadas de mitigación, manejo y monitoreo. (BBOP, 2012)

Es el mecanismo que usa el sistema de la taxonomía para reflejar el volumen de financiamiento que puede considerarse verde en la operación de una institución financiera y con ello monitorear esos flujos de inversión y reportar los resultados. Es decir, es un componente operativo, fundamentado en los CET desarrollados, que utilizarán las instituciones financieras para dar seguimiento al fi- nanciamiento verde y reportar al público, a los inversores y a los reguladores, según sea necesario o conveniente.1

Metas de Aichi. Las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica conforman un conjunto de 20 metas agrupadas en torno a cinco Objetivos Estratégicos, que debían alcanzarse para el 2020. Forman parte del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, aprobado en 2010 por la 10ª reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica. (UICN, 2015)

Mitigación. Aplicación de políticas y acciones destinadas a reducir las emisiones de las fuentes, o mejorar los sumideros de gases y compuestos de efecto invernadero. (Ley General de Cambio Climático, 2018)

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Objetivos de

Desarrollo Sostenible.

Panel Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático.

Parámetro ambiental.

Productos financieros verdes.

Proyectos verdes.

Salvaguardas

ambientales y sociales.

Sustentabilidad ambiental.

Son un conjunto de 17 objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años. Fueron desarrollados en 2015, cuando la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. (UN, 2015)

Es una entidad de las Naciones Unidas encargada de facilitar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. (IPCC, 2020)

Es un indicador que sirve de referencia para el análisis de la situación sobre un tema de interés.

En el presente documento, se refiere a la definición de los valores que se evaluarán en torno a los principales temas ambientales en los que interactúa la actividad económica en México. Requiere conocer la huella ecológica de la actividad y la situación de los ecosistemas.

Son productos financieros que contemplan soluciones de mercado efectivas y de gran alcance para abordar la sostenibilidad y una variedad de problemas ambientales, incluidos el cambio climático, la deforestación, los problemas de calidad del aire y la pérdida de biodiversidad, entre otros.

(UNEP FI, 2007)

Son los proyectos que, por el tipo de actividad desarrollada y tecnología utilizada, una vez apli- cada una taxonomía consensuada, serán catalogados como verdes por su desempeño ambiental e impactos al entorno natural.

Son las políticas sociales y ambientales diseñadas para garantizar que las personas y el medio ambiente no se vean perjudicadas a consecuencia de los proyectos financiados. Establecen normas y procedimientos que se deben cumplir, abarcan desde evaluaciones de impacto social y ambiental, transparencia y acceso a la información, participación y consulta, compromiso con los derechos humanos, las comunidades locales, los pueblos indígenas, bosques y hábitats naturales, patrimonio cultural, etcétera. Para la taxonomía mexicana éstas salvaguardas deberán partir de los compro- misos internacionales y las leyes vigentes en materia ambiental y social (Banco Mundial, 2016)

Es la condición de coexistencia armónica de la sociedad y su ambiente, donde la población actual puede satisfacer sus necesidades y mejorar su bienestar usando los recursos naturales disponi- bles, pero sin comprometer la calidad de vida de las generaciones venideras ni de las especies que habitan el planeta. (Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL), 2017)

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Taxonomía. Es una clasificación sistemática que cuenta con la definición de los elementos que califican para un fin, es decir, una taxonomía se encarga de clasificar y definir activos y proyectos que contri- buyen a un propósito específico, por ejemplo, hacer frente al cambio climático, proteger o mejorar el medio ambiente o que tienen impactos tanto sociales como ambientales; en este sentido, los activos y proyectos pueden clasificarse como “alineados al clima o de financiamiento climático”, de “financiamiento verde” o de “financiamiento sostenible”.

Asimismo, una taxonomía proporciona una lista de activos elegibles con umbrales y métricas es- tablecidos según sea necesario; la armonización de activos y métricas elegibles en el sistema financiero y económico es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo de la taxonomía (CBI, 2019).

Tonalidades de verde (shades of green).

Metodología desarrollada por el centro de investigación CICERO para brindar información adecuada y transparente sobre la alineación de un bono verde con un futuro resiliente y bajo en emisiones de carbono. Esta metodología evalúa si una determinada actividad o tecnología respalda a largo plazo una sociedad con bajas emisiones de carbono y resiliente al clima; con base en ello se asignan tres2 tipos de etiquetas, verde claro, verde medio y verde oscuro (CICERO, 2019).

Verde claro: se asigna a proyectos y soluciones que son amigables con el clima pero que por sí mis- mos no representan ni contribuyen a una visión a largo plazo baja en carbono y resistente al clima.

Verde medio: esta tonalidad de verde se asigna a proyectos y soluciones que representan pasos en una visión a largo plazo baja en carbono y resistente al clima.

Verde oscuro: es asignada a los proyectos y soluciones que contemplan una visión a largo plazo baja en carbono y resistente al clima.

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PRESENTACIÓN

Desde la Cumbre de la Tierra, llevada a cabo en Rio de Janeiro en 1992, los temas ambientales y sociales han sido crecientemente importantes para el desarrollo de los negocios y la banca. En este sentido, la Asociación de Bancos de México (ABM) ha estado comprometida con la sociedad mexicana, para fortalecer el sistema financiero y así contribuir a una economía dinámica, estable y sustentable;

siendo así que en el año 2007 creó su Comité de Sustentabilidad en respuesta a una creciente deman- da de sus asociados.

En 2016, diversos bancos miembros de la ABM decidieron comprometerse con la agenda de susten- tabilidad, suscribiendo el Protocolo de Sustentabilidad de la Banca cuyos pilares son

• Institucionalización de las políticas internas de sustentabilidad

• Gestión de riesgos ambientales y sociales en los procesos de inversión o crédito

• Inversión sustentable

• Uso eficiente de recursos en procesos internos

• Seguimiento y difusión de las prácticas y políticas de sustentabilidad del gremio El Comité de Sustentabilidad de la ABM ha impulsado diversas propuestas para fortalecer el enver- decimiento de la banca, a continuación, se enlistan algunas de ellas:

En 2016, se impulsó la participación de los miembros del Comité en la realización del ejercicio sobre la herramienta de estrés por sequía (The Drought Stress Testing Tool) implementada por la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI) con apoyo de agen- cias internacionales como la GIZ y la Natural Capital Finance Alliance. Esta herramienta permite a las instituciones financieras observar cómo la incorporación de escenarios de estrés hídrico (o sequías) en sus carteras de crédito cambia la percepción del riesgo al que éstas se encuentran vinculadas; en ella se analizaron cinco escenarios de sequía en cuatro países: Brasil, China, Estados Unidos y México3. En 2017 se inició una primera exploración para contar con un Marco de Medición, Reporteo y Verificación (MRV) de flujos de financiamiento climáticos (2017-2018 - una simiente de taxonomía) que fue el primer paso hacia el proyecto que aquí se presenta.

3 Por parte de México participaron tres instituciones financieras: Banorte, Citibanamex y FIRA

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En 2018 el Comité de Sustentabilidad comenzó con las pruebas para la instrumentación de la Herra- mienta de Análisis de Riesgo Ambiental y Social (H-ARAS) que permite la detección de áreas sensibles en materia ambiental y social durante el proceso de otorgamiento de crédito.

En noviembre del 2019 la ABM en colaboración con la GIZ, el BID, y la firma consultora Acclimatise, llevaron a cabo un taller con el objetivo de capacitar a los representantes tanto de la banca comercial como de la banca de desarrollo en el manejo de los riesgos ambientales, climáticos, y sociales, y en el análisis de los escenarios climáticos en sus carteras de inversión para la gestión de ese tipo de riesgos financieros.

Cabe señalar que en este taller se capacitaron a más de 50 representantes de 15 bancos comerciales y dos bancos de desarrollo; asimismo, contó con representantes de las autoridades reguladoras del sector financiero mexicano como lo son el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

De todas estas experiencias, surge la necesidad de definir cuáles son las finanzas verdes, qué tipo de activos clasifican como tales y cómo se reportan. Para ello, se debe acordar qué tipo de taxonomía se requiere y sentar las bases para que cuente con un sistema de respaldo, que incluya una serie de elementos como: principios, mecanismo de gobernanza, procesos comunes, metodología basada en ciencia y un marco de reporteo.

En este sentido, la ABM, con apoyo de la Detusche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ), desarrolló el proyecto “Diseño y pilotaje de un marco de reporteo para financiamiento verde en la banca comercial en México”. Éste propone una base para que la banca mexicana y en general, todas las instituciones financieras, comiencen a colaborar más estrechamente en el proceso de establecer la taxonomía de las finanzas verdes de México. Este documento tiene el propósito de aportar la ex- periencia recabada en este proyecto para contribuir al debate y el desarrollo que se espera para el tema durante los próximos meses.

La transición hacia las finanzas verdes4 requiere de una herramienta de fácil entendimiento sobre que activos son verdes y cuáles no. La taxonomía consiste precisamente en generar la metodología y los procedimientos basados en evidencia científica que permita esa clasificación. La ABM entiende que el desarrollo de una taxonomía de finanzas verdes para todo tipo de instituciones e instrumentos financieros es una piedra fundacional para el enverdecimiento del sistema financiero. En particular, ofrecerá claridad a los inversionistas que están buscando financiar activos verdes y la descarboniza- ción de diversos sectores económicos.

Con un espíritu de colaboración por un futuro más sustentable en México, la ABM presenta en este documento su “Propuesta de elementos para el desarrollo de la taxonomía de finanzas verdes en México”.

4 Se decidió priorizar el concepto de “finanzas verdes” como un componente clave de las finanzas sustentables. Dos razones

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La ola de las finanzas verdes5 en México, y en el mundo, no deja de crecer y es imparable (Towers Watson, 2018) (Loki, 2014). Responde a la necesidad de incorporar los continuos cambios que acon- tecen en la economía y los ecosistemas donde se llevan a cabo los negocios. Diversos bancos en México cuentan con una agenda verde (Ortega, 2019) desde hace años y la tendencia es impulsar su integración en el núcleo de las prácticas de negocio. Este documento es producto de ese interés. Los bancos mexicanos miembros de la ABM reunidos en el Comité de Sustentabilidad, iniciaron en 2016 la exploración para crear una taxonomía común, un esfuerzo, en aquel momento, de vanguardia a nivel mundial. La propuesta actual de taxonomía es el resultado de una segunda etapa de esta iniciativa.

Este documento representa la síntesis del proceso y el resultado del desarrollo del proyecto “Dise- ño y pilotaje de un marco de reporteo para financiamiento verde en la banca comercial en México”.

Asimismo, se reconoce que este proyecto es un primer paso en el camino que debe recorrer el sector financiero en su conjunto, en la construcción de la tan necesaria taxonomía de finanzas verdes en el país. En este sentido, es pertinente remarcar, con el fin de dar certidumbre al inversor, la necesidad de que se desarrolle un solo sistema taxonómico de las finanzas verdes en México, para todo tipo de instituciones y de instrumentos financieros.

En adición a la propuesta metodológica para la taxonomía, en este documento incluye una propuesta de mecanismo de gobernanza y una sugerencia de lineamientos para un plan de acción relativo al desarrollo de una taxonomía, que responde a las necesidades de sustentabilidad ambiental, en parti- cular, de la atención al cambio climático, de la economía mexicana que dé certidumbre para el sector financiero mexicano e internacional.

En la primera sección se presenta la propuesta de mecanismo operativo de gobernanza, donde se analizan las funciones que el sistema taxonómico debe atender y como consecuencia se propone una estructura funcional.

La segunda sección contiene la propuesta metodológica para la taxonomía, desde una versión simpli- ficada accesible en un plazo inmediato al sector financiero mexicano, hasta una opción compleja con referencia a las mejores prácticas mundiales.

5 Si bien el término más común es finanzas sustentables, en este proyecto nos referimos a finanzas verdes pues en la taxonomía se le da prioridad al tema ambiental.

Se considera que el tema social tiene un marco jurídico y de políticas sociales más desarrollado – teniendo como piedra fundacional el marco de derechos humanos.

INTRODUCCIÓN

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En la tercera sección, se comparte la experiencia del proyecto piloto con la banca, para desarrollar un marco de reporteo adecuado para reflejar la información sobre financiamiento verde y contar con una línea base de cuántos recursos y qué tipo de características tiene esta movilización hacía actividades y proyectos verdes.

En la cuarta sección, se propone un mecanismo de difusión para acelerar el desarrollo y la legitimidad del sistema taxonómico de finanzas verdes en México.

En la quinta y última sección, se proponen algunos elementos que podrían considerarse para un plan de acción que genere un proceso de mejora continua con el objeto de llevar a los bancos – y otro tipo de instituciones financieras – de México, de una taxonomía simple armonizada a una más compleja de clase mundial.

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PARA LAS FINANZAS VERDES:

PROPUESTA DE SISTEMA

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Esta sección presenta la visión general del sistema de taxonomía mexicana para las finanzas verdes, que incluye una propuesta metodológica para iniciar el proceso de creación de ésta, la cual deriva de decisiones colectivas dentro del sistema financiero nacional con sentido estratégico sobre la direc- ción que debe seguir la economía mexicana y su inserción en la economía mundial, con una adecuada consideración de los elementos críticos medioambientales y de salud ecosistémica en México.

La taxonomía de finanzas verdes es una piedra fundacional para lanzar la transición hacia un sistema financiero que aporte a la sustentabilidad de la economía, a través de la armonización de los criterios para la definición de actividades verdes, dando certidumbre a los inversores que así lo requieran.

Una taxonomía verde conecta y refleja la evolución de la economía, el sistema financiero, los ecosis- temas naturales y los efectos que el cambio climático tiene en ellos, universos dinámicos que inte- ractúan permanentemente. Por lo tanto, debe ser una herramienta en ajuste constante. Para ello, se requiere que la taxonomía pase de ser una lista con actividades económicas que se consideren verdes a ser un sistema que genera una respuesta concreta y actualizada a la pregunta de si una actividad es verde. El núcleo de este sistema se sustenta en una metodología que le de solidez, transparencia, relevancia, legitimidad y oportunidad.

La taxonomía no es únicamente una lista de exclusión o de actividades virtuosas. Si bien, el producto final (específico para un momento dado) se parece a ello, en realidad la taxonomía es el sistema que produce esas listas. Es por ello, que la propuesta que en este documento se presenta, consiste en un sistema de taxonomía que se integra por los siguientes elementos que la hacen funcionar (ver figura 1):

1) Mecanismo operativo y de gobernanza.

2) Principios, criterios y metodología común 3) Marco de reporteo

4) Mecanismos de difusión

Estos componentes del sistema permiten que la taxonomía enfrente un gran reto, “la paradoja de la taxonomía”, es decir, dar certidumbre a largo plazo para el inversor, mientras refleja en tiempo real – lo más posible - los cambios tecnológicos, de preferencias en el consumo, de modelos de negocios, de los ecosistemas y los impactos del cambio climático.

(18)

Marco de reportero Mecanismo

operativo y de gobernanza

Principios, criterios y metodología Mecanismos

de difusión FIGURA 1.

LA TAXONOMÍA DE FINANZAS VERDES COMO UN SISTEMA

DE UNA

METODOLOGÍA DUAL A UNA SOLA METODOLOGÍA

La economía mexicana es una economía emergente (Sraders, 2020) con sectores muy avanzados conviviendo con sectores más tradicionales. El sector bancario si bien es más homogéneo y constitu- ye la principal fuente de financiamiento para el sector empresarial6, también presenta capacidades diferentes, en donde se incluye la representación de grandes grupos bancarios globales y los bancos de capital nacional.

Como resultado, las prácticas bancarias actuales7, la capacidad de cambio y la adopción de nuevos es- tándares (como puede ser la taxonomía de finanzas verdes), difieren ampliamente entre las distintas instituciones. A ello, hay que agregar que la calidad y disponibilidad de la información ambiental no está diseñada para su uso en los mercados financieros dinámicos.

Por ello, derivado de la experiencia de este proyecto, se ha identificado que, para el avance del finan- ciamiento verde en México, el sistema de la taxonomía requiere considerar estratégicamente cómo llevar a cabo el tránsito desde su situación actual hacia el estado ideal de una taxonomía armonizada con las mejores prácticas mundiales. En este sentido, se propone el desarrollo de los principios, criterios y la metodología en dos niveles coherentes entre sí y convergentes en un mediano plazo, consistente de:

6 De acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Financiamiento a las Empresas realizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el 75% del financiamiento a las empresas que operan en el país proviene de la banca comercial.

7 Tanto las adoptadas a nivel individual por las instituciones bancarias como las solicitadas por los entes reguladores para todo el sector.

(19)

El objetivo es que al final de un periodo dado – que presumiblemente se decidiría en el seno del Comité de Finanzas Sostenibles10 del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero de México– las instituciones financieras mexicanas estén en condiciones y apliquen una taxonomía que incluya todos los criterios que verdaderamente reflejen el “enverdecimiento” de sus operaciones. Es decir, partir desde la situación actual en la que existe una capacidad limitada para la identificación de flujos fi- nancieros que pueden ser catalogados como verdes en actividades muy definidas, e ir incrementando los medios que permitan reflejar una realidad más compleja en la que una actividad económica puede ser verde sí y sólo sí, cumple con criterios ambientales adicionales.

En esta línea, se proponen una serie de actividades para realizar la transición del sistema financiero mexicano desde su capacidad actual de aplicar una taxonomía simple, hacia una taxonomía compleja que cumpla con los parámetros que requiere un sistema taxonómico armonizado con las mejores prácticas mundiales. Este sistema se inscribe dentro de las características que puede tener un es- cenario de estabilidad en los mercados financieros, la sustentabilidad ambiental de la economía y la conservación de la naturaleza. Es decir, es una iniciativa en la que confluyen intereses de largo alcance para la sociedad mexicana (ver figura 2).

i) Nivel 1:

Una taxonomía simple – basada en las capacidades y prácticas existentes para la clasificación de financiamiento verde en las instituciones financieras mexicanas. La utilización de un sistema de clasificación por actividad económica, como es el caso del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN)8 como práctica común y utilizando un filtro de enverdecimiento para un parámetro ambiental principal.

ii) Nivel 2:

Una taxonomía compleja que adapta la mejor práctica – la taxonomía europea9 – a las condiciones económicas, sociales y ecológicas de México; y

iii) Convergencia:

Una ruta crítica de convergencia hacia las mejores prácticas – con una propuesta de plan de acción – para acelerar el incremento de capacidades de las instituciones financieras mexicanas para la adopción de la taxonomía compleja.

(20)

11 Resiliencia es la capacidad de un sistema ecológico para recuperar sus propiedades después de verse alterado por una perturbación (Thompson, 2011).

En esta figura 2, se representa cómo se inserta el sistema taxonómico de finanzas verdes en relación con otros sistemas complejos como son el económico, el ambiental, el social y el político. Los factores que se reflejan en la taxonomía son:

los cambios en los mercados sectoriales y financieros, la innovación tecnológica, la viabilidad de bienes y/o servicios sustitutos.

las regulaciones y los incentivos, que determinan la certidumbre política a los inversores.

mayor demanda de fondos verdes por parte de inversionistas, cambios en las preferencias de los consumidores y mayor interés sobre temas ambientales.

evolución de los ecosistemas e impactos de eventos naturales extremos que cambien el entorno de las actividades económicas.

Dadas las relaciones directas existentes entre el sistema taxonómico y estos otros sistemas com- plejos, el balance de su influencia en el desarrollo de la taxonomía es clave, pero se debe tener en cuenta que la sustentabilidad ambiental de las actividades económicas es la piedra fundacional para su viabilidad en el largo plazo y la sustentabilidad de la economía, por lo que es la razón de la exis- tencia de una taxonomía de finanzas verdes. Es decir, en el marco de un sistema taxonómico, el reto es trasladar los umbrales de resiliencia11 que tienen los ecosistemas a los indicadores de desempeño ambiental de las actividades económicas, lo cual determinaría que dicha actividad es verde.

Ambiental

Sistema taxonomía

Político Económico

Social

SIS TEMA FINANCIERO

FIGURA 2.

LA TAXONOMÍA – REFLEJO DE DIVERSOS SISTEMAS.

Económicos

Políticos

Sociales

Ambientales

(21)

PARTE 1.

MECANISMO OPERATIVO

Y DE GOBERNANZA

(22)

Una taxonomía de finanzas verdes considerada como una lista de actividades económicas verdes, es en realidad el producto final de un sistema que requiere de una estructura y gobernanza que le dé respaldo y permanencia, además de autoridad - a lo largo del tiempo - para que se actualice de acuerdo con los constantes cambios en los ecosistemas, en las tecnologías, en la organización indus- trial, en los modelos de negocio, etc.

La actualización de la taxonomía se debe llevar a cabo con el reconocimiento de que existe una ten- sión permanente entre la necesidad de que refleje los cambios regulatorios, ambientales, sociales y económicos – incluyendo los tecnológicos o de preferencia de consumidor - para determinar de mejor manera qué es verde y qué no, en cada momento, pero al mismo tiempo, dar certidumbre a largo plazo a los inversores. Esta latente tensión debe ser gestionada por el cuerpo de gobernanza de la taxo- nomía, en donde se deben desarrollar criterios consistentes que ayuden a mantener la confianza de los inversores y la integridad de la etiqueta de “verde” en los productos financieros así catalogados.

En este documento se presenta una propuesta para que sea discutida por los diferentes actores del “ecosistema” de las finanzas verdes. La propuesta está fundamentada en el principio “la forma deviene de la función” (form follows function). En este sentido, se propone que el mecanismo de gobernanza aquí señalado sea alojado en el Comité de Finanzas Sostenibles como parte del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero12.

1.1 FUNCIONES

12 Para conocer más sobre el CESF se puede visitar: https://www.cesf.gob.mx

El punto de partida es la identificación de las necesidades del sistema taxonómico y cuáles serían las funciones que deberá desempeñar el mecanismo para atenderlas. De esta manera, una vez que las funciones son reconocidas, se desarrolla un formato institucional que permita desempeñarlas de for- ma adecuada, basado en la característica de la función: si es más política o técnica, si es permanente o puntual, etc. (ver tabla 1).

Para comprender qué tipo de funciones deberá ejecutar el sistema taxonómico, a partir de la expe- riencia obtenida en el desarrollo del proyecto, se identifican varias necesidades que se deberán aten- der. Entre ellas, destacan: tener una visión estratégica sobre la transición hacia un sistema financiero sustentable; generar legitimidad entre las partes interesadas; asegurar que el sistema está basado en el conocimiento y la evidencia científica; preservar en todo momento la integridad del sistema; re- conocer en cada etapa el tipo de necesidades en la creación de capacidades; articularse con sistemas similares en el resto del mundo, fomentar permanentemente el diálogo entre el sector ambiental, el social y el económico, destacando el financiero; entre otras. En este sentido, el mecanismo de gober- nanza del sistema taxonómico debería tener las siguientes funciones.

(23)

1.2 FORMATO PARA LA GOBERNANZA

Para brindar continuidad y cumplimiento a lo mencionado anteriormente, se propone una estructura funcional de la siguiente forma:

Consejo de Dirección – Cuerpo de alto nivel político para definir el enfoque estratégico y la coordinación.

Grupo Técnico Experto – Profesionales y expertos en finanzas sustentables y cambio climático para priorizar los grupos de trabajo, y los mandatos de los grupos de trabajo sectoriales.

Grupo de Integridad Verde – Grupo científico asesor que garantice la inclusión de la evidencia cientí- fica en los criterios de sustentabilidad ambiental en los productos financieros verdes.

Grupos Técnicos Sectoriales – Desarrollo operativo de los Criterios de Evaluación Técnica (CETs) por actividad económica. Encargados de aplicar la metodología de los CETs para los sectores que les co- rrespondan y de ahí definir las características. Se sugiere sea un grupo pequeño, compacto y repre- sentativo que realice las consultas necesarias con más actores relevantes en el sector.

En la Tabla I, se observa cómo esta estructura responde a las funciones que se identifican como necesarias para la mejora y el mantenimiento de la taxonomía. Es una propuesta para que las autori- dades regulatorias del sistema financiero en conjunto con las ambientales y otras partes interesadas discutan su pertinencia.

La propuesta de conformación señala los actores que se considera deben estar incluidos en cada cuerpo, pero no es excluyente. El espíritu con el cual se integra la estructura es que todos los cuerpos de trabajo sean colegiados, representativos, pero que a su vez la membresía sea limitada por el fin práctico de mantener y optimizar su operación.

1. Visión a largo plazo con balance entre los objetivos financieros y de sustentabilidad.

2. Representatividad de las partes interesadas.

3. Conocimiento técnico de finanzas verdes (desde ambas perspectivas, expertos financieros y ambientales) que permita definir la estrategia a largo plazo y los planes de acciones de más corto plazo.

4. Supervisión de la integridad de la taxonomía.

5. Contribución al desarrollo de las capacidades necesarias en todos los sectores involucrados.

6. Especialización técnica en todos los sectores económicos, ambientales y sus interrelaciones.

Se considera que con estas funciones se cubrirían las necesidades básicas del sistema, pero la experiencia concreta durante su desarrollo podrá develar algunas otras necesidades que deberán ser atendidas.

(24)

El Consejo de Dirección tendría la decisión sobre la gobernanza de todo el sistema taxonómico, ge- nerando los términos de referencia para los otros grupos, sus reglas de operación y el mandato para cada grupo de trabajo sectorial.

Teniendo en cuenta la reciente creación del Comité de Finanzas Sostenibles por parte del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, se considera que esta propuesta de estructura del mecanismo de gobernanza se puede adaptar a dicho nuevo cuerpo. El Comité podría asumir las funciones del Consejo de Dirección aquí presentadas.

A partir de lo anterior, se crearían grupos de trabajo, y uno de ellos sería el Grupo Técnico Experto en materia de taxonomía, conformado por los expertos en materia de finanzas sustentables, de manera conjunta con otros expertos designados, algunos de ellos por el Grupo de Integridad Verde, que se consideren pertinentes.

TABLA 1.

ESTRUCTURA DEL MECANISMO DE GOBERNANZA13

Consejo de Dirección (se presupone que sería el Comité de Finanzas Sostenibles14 - ampliado)

Grupo técnico experto

Grupo de Integridad verde

Grupos técnicos sectoriales

1. Visión a largo plazo y 2. Representatividad

2. Representatividad, 3. Conocimiento técnico de finanzas verdes

Y 5. Desarrollo de las capacidades

2. Representatividad, 4. Integridad de la taxonomía y 5. Desarrollo de las capacidades

2. Representatividad

y 6. Especialización técnica sectorial

Alto nivel: Sector Público (SHCP, Banxico, Semarnat, CNBV, CONSAR, CNSF), Sector Privado, Inversionistas, Academia, sociedad civil, entre otros.

Nivel técnico: Sector Público (SHCP, Banxico, Semarnat) Sector Privado, Inversionistas, Academia, expertos, entre otros.

Nivel técnico: Academia, Institutos gubernamentales, financieros, sociedad civil especializada, entre otros.

Nivel técnico por sector: Gobierno, industria, academia, financieros, sociedad civil, entre otros.

Formato Funciones Conformación

13 Elaboración propia

14 Este Comité se deriva del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero. Para conocer más sobre este Comité se puede observar: https://www.banxico.org.mx/publica- ciones-y-prensa/miscelaneos/%7B25E00DCA-AEBD-BECC-4144-76158F6FF103%7D.pdf

(25)

CUADRO 1.

ELEMENTOS SUGERIDOS PARA EL GRUPO DE INTEGRIDAD VERDE.

Uno de los principales vacíos que existen para establecer el sistema taxonómico de finanzas verdes es el del conocimiento y generación de información ambiental adecuada y pertinente, con la periodicidad necesaria y los formatos funcionales para la toma de decisiones financieras.

Para llenar este vacío, se propone la creación del Grupo de Integridad Verde (GIV), que es una propuesta innovadora dentro del escenario de las finanzas sustentables. Sería un espacio formal – no necesariamente institucional, de reunión entre dos comunidades - la financiera y la cientí- fica (ciencias de la sustentabilidad) - que se conocen poco, pero que tienen un creciente interés en común a largo plazo, sobre la salud del medio ambiente y la necesidad de ser productivos - en el sentido de generar bienestar social.

Se propone que el GIV sea constituido por representantes de ambas comunidades y sus activi- dades partirían de la posibilidad de intercambiar información e impulsar labores conjuntas en materia de generación de estándares para las finanzas verdes basados en ciencia, acordando grupos de trabajo específicos y buscando temas emergentes de interés para la agenda de fi- nanzas sustentables. En particular, la taxonomía se beneficiaría de conocer los impactos de las nuevas tecnologías en distintos temas ambientales.

¿Por qué se necesita este grupo?

La arquitectura del sistema financiero sustentable debe tener un enlace fuerte con la ciencia ambiental y social que informe cabalmente sobre lo que verdaderamente puede incidir en las actividades económicas y por ende en las financieras.

Desde el punto de vista de la comunidad financiera, se requiere mayor conocimiento de los temas ambientales que pueden afectar, positiva y negativamente, a las actividades económicas. Tam- bién es necesario transmitir a los científicos y a las instituciones responsables de la generación de estadísticas, indicadores y análisis socioambientales la forma en que la información puede ser más adecuada y relevante para la toma de decisiones financieras. Históricamente, esta informa- ción ha tenido como destinatarios a la propia comunidad científica o a los hacedores de políticas públicas. En contraste, la toma de decisiones financieras se lleva a cabo en lapsos temporales muy breves.

Por otro lado, desde el punto de vista de la comunidad científica, ante el avance del deterioro ambiental (y en muchos casos, del social también), sus diversas actividades han estado encami- nadas a influir la toma de decisiones con objeto de revertir este deterioro. Sin embargo, no ha existido la posibilidad de diálogo con la comunidad financiera con lo que se ha perdido la oportu- nidad de influir la toma de decisiones de inversión, que son las que determinan el futuro de cómo se va a desempeñar la economía y su impacto ambiental.

(26)

Las funciones del GIV podrían ser cubiertas por el Grupo Técnico Experto en su acercamiento a distintas entidades ambientales y académicas. Sin embargo, la creación de este grupo contribui- ría a acelerar la curva de aprendizaje necesaria para desarrollar un lenguaje común, las capacida- des en ambas comunidades y, en general, las prioridades de trabajo conjunto.

Algunas actividades para este grupo, con el fin de determinar los objetivos en los distintos campos, pueden ser las siguientes:

Generar un lenguaje común.

Priorizar los temas ambientales, climáticos o ecosistémicos a considerar.

Revisar los principios de análisis de huella ecológica.

Identificar y definir los vacíos en la información.

Explorar los indicadores más relevantes.

Identificar las áreas para creación y fortalecimiento de capacidades.

Sus productos concretos podrían ser:

Revisión de la metodología de la taxonomía.

Revisión de los CET elaborados por los GTS.

Estándares.

Propuestas metodológicas para trato de datos científicos para paquetes de uso financiero.

Con el avance en el conocimiento mutuo de la agenda financiera y la de conservación de la naturaleza, se podrán desarrollar más y mejores productos financieros verdes. También se podrá avanzar en otros temas diferentes al de la taxonomía, por ejemplo, en la profundiza- ción metodológica para evaluar los riesgos financieros relativos al cambio climático o a otras fuentes ambientales de riesgo (agua, biodiversidad, residuos tóxicos, etc.).

El GIV podrá ayudar a que la comunidad científica entienda qué tipo de información y en qué formato puede ser más influyente en la toma de decisiones financieras. La comunidad cientí- fica y los hacedores de políticas públicas cuentan con más tiempo – por lo general – para su toma de decisiones y, por tanto, el manejo de información puede darse con mayor profundidad.

En cambio, las decisiones que se toman en los mercados financieros se dan en cuestión de mi- nutos, por lo que la información relevante debe representar la complejidad de la situación del medio ambiente y los distintos escenarios relacionados al cambio climático, de forma mucho más ágil, sin perder profundidad.

El GIV podrá diseñar protocolos científicos con objeto de construir una base pública de datos ambientales con solidez metodológica y formato de fácil manejo. A través de ello, no sólo se podrán generar datos relevantes, sino que se podrán adoptar prácticas equivalentes de fuen- tes y datos internacionales.

(27)

FIGURA 3.

ESTRUCTURA DE GOBERNANZA DE LA TAXONOMÍA.

Comité de Finanzas Sostenibles

Grupo Técnico Experto Grupo Integridad Verde

GTS GTS GTS GTS GTS

Fuente: elaboración propia. (GTS = Grupo Técnico Sectorial)

1.3

RESPONSABILIDADES PROPUESTAS

Además de las funciones ya identificadas anteriormente, se sugiere que cada formato propuesto para el mecanismo operativo y de gobernanza cuente con las siguientes responsabilidades:

Comité de Finanzas Sostenibles (Consejo de Dirección).

1. Coordinación de la agenda nacional de finanzas sustentables.

Desarrollo de la estrategia nacional de finanzas sustentables, el plan de acción periódico y atención de temas emergentes.

Relación con iniciativas similares en otros países e iniciativas multilaterales en la materia.

Coordinación interinstitucional en México.

2. Mandato para desarrollo de un CET de la taxonomía.

De acuerdo con la demanda de taxonomía – tanto por parte de inversores como de necesidades de conservación y política económica y de sustentabilidad ambiental, incluyendo cambio climático, biodiversidad y agua – determina la priorización de en qué sectores se desarrollarán los CET de la taxonomía.

Ante los avances de las soluciones tecnológicas o nueva evidencia científica, determinará qué CET requieren de su actualización, para que sigan cumpliendo su objetivo dentro de la taxonomía.

Grupo Técnico Experto (potencialmente sería el Grupo de trabajo sobre taxonomía del Comité).

1. Operación de la estrategia definida por el Comité de Finanzas Sostenibles.

Desarrollo de marcos conceptuales, principios, contenidos técnicos.

2. Desarrollo de los términos de referencia para el Grupo Técnico Sectorial.

(28)

Grupo de Integridad Verde

1. Proveer de conocimiento científico relevante para la transición a un sistema financiero verde.

Generar y organizar la información ambiental y climática pertinente, en la periodicidad adecuada.

Diseñar estándares de finanzas sustentables en las áreas en las que sean requeridos.

Elaborar indicadores para evaluar el progreso en la agenda de finanzas sustentables.

Grupo Técnico Sectorial

Son formados alrededor del desarrollo de un CET para una actividad económica dada, por mandato del Comité de Finanzas Sostenibles o del Grupo Técnico Experto. Su mandato es por un periodo corto predeterminado. Al cumplir su tarea se disuelve y puede ser convocado nuevamente cuando se necesite actualizar el CET.

Por su naturaleza altamente especializada en una actividad económica, su conformación debe ser por parte de profesionales de la actividad económica específica o relativa a ella.

Se recomienda que sus participantes provengan de diferentes instituciones, representando la di- versidad de intereses que deben reflejarse en la taxonomía de las finanzas verdes. Así, se asegura una constitución balanceada del Grupo con integrantes: de las empresas involucradas en el sector, de las instituciones gubernamentales que las regulan y fomentan, representantes de la sociedad civil interesada, de los inversionistas, de la academia que conoce los procesos productivos invo- lucrados, y de la cooperación técnica internacional.

(29)

PARTE 2.

PRINCIPIOS, CRITERIOS Y METODOLOGÍA COMÚN

En esta sección se abordan los antecedentes de la taxonomía en México, los principios que guían la propuesta, los procedimientos metodológicos a seguir para expandirla a más actividades económicas, y la vía para la formulación de los Criterios de Evaluación Técnica – que son las fichas por actividad económica que definen los criterios detallados para considerarla verde-.

(30)

Las taxonomías se han convertido en un instrumento sumamente importante para el avance en la agenda de las finanzas verdes. Para cualquier especialista financiero o inversionista es muy útil re- ferirse a una lista de actividades que le definan si el dinero que invierte en una actividad o actor eco- nómico dado puede ser catalogado como financiamiento verde para así reflejarlo en su contabilidad y promoverlo en los crecientes nichos de mercado que atraen a los inversionistas interesados en ello.

Como parte de este proyecto, se realizó una investigación de las mejores prácticas internacionales en materia de taxonomías, como resultado se estimó que destacan las taxonomías de China y la Unión Europea, de entre las analizadas15.

En el año 2012, China comenzó el desarrollo de un sistema financiero verde nacional, al estandarizar una serie de políticas, arreglos institucionales y regulaciones para dirigir los fondos privados hacia la industria verde, en este sentido se desarrollaron dos taxonomías una dirigida a bonos verdes y otra a créditos verdes, ambos instrumentos son de aplicación y reporteo obligatorio y se encuentran orien- tados a la asignación de recursos principalmente a proyectos de reducción de emisiones, prevención de la contaminación y ahorro de energía, entre otros.

Por otra parte, la Taxonomía de la Unión Europea constituye un listado de más de 70 actividades económicas que se consideran ambientalmente sostenibles (de acuerdo con los criterios técnicos desarrollados) y que contribuyen a la mitigación y adaptación del cambio climático sin afectar di- rectamente a los otros objetivos de sostenibilidad ambiental definidos por la Unión Europea; por el momento no es de cumplimiento obligatorio para las instituciones financieras, pues la taxonomía se estableció más como una base voluntaria que propone un lenguaje común para ser utilizado por ellas en su elección de portafolios para inversión.

En este sentido, y tomando como referencia las prácticas anteriores se puede observar que una ta- xonomía sobre finanzas verdes se percibe como la piedra fundacional de un sistema financiero verde.

Como tal, es una herramienta viva que apoya otros procesos. Sin embargo, el esfuerzo que conlleva su adopción en las prácticas cotidianas de las instituciones financieras también genera un proceso de aprendizaje amplio sobre las implicaciones (riesgos y oportunidades) que presenta la transición hacia un sistema financiero verde.

La taxonomía tiene relación directa con el manejo de los riesgos ambientales. Aun cuando no se des- prende del análisis de estos riesgos, su aplicación contribuye a las estrategias de mitigación que se adopten, ya que la definición de una actividad como verde implica que se atiende al menos un proble- ma ambiental crítico para esa actividad, evitando ese riesgo.

Es importante destacar que en el seno de las negociaciones de cambio climático en la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC, por sus siglas en inglés). El tema de transparencia en financiamiento climático ha llevado al desarrollo de aproximaciones metodológicas similares a una taxonomía, pero con diferente objetivo. Se centran más en el monitoreo de los im- pactos en mitigación y adaptación al cambio climático, independientemente del desempeño en otros aspectos del activo financiero.

2.1

ANTECEDENTES

15 El proyecto desarrolló diversos documentos, el documento “Revisión de contexto y mejores prácticas en taxonomías de financiamiento verde” correspondió al tercer entregable, revisando las experiencias más relevantes en taxonomías de financiamiento verde internacionales.

(31)

2.2

METODOLOGÍA DE LA TAXONOMÍA Y LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN TÉCNICA

Es decir, se está desarrollando una taxonomía de impacto para la acción climática, en contraste con un sistema de taxonomía amplio que impulsa inversiones verdes en búsqueda de evitar los riesgos relativos a cuestiones ambientales, incluyendo las relacionadas al clima, y a promover la identifi- cación de oportunidades en nuevos nichos de mercado. Ciertamente, aun siendo diferentes, existen puntos de encuentro entre ambos tipos de taxonomías que se deben explorar y relacionar.

En materia de taxonomía de finanzas verdes en México, varios bancos han continuado su propio camino, algunos siguiendo lineamientos de sus casas matrices o aun yendo más allá de ellas, y otros explorando por sus propias vías. Esta experiencia, sin duda, aporta un terreno fértil para la aplicación de una taxonomía armonizada.

El proyecto “Diseño y pilotaje de un marco de reporteo para financiamiento verde en la banca comer- cial en México” ha contado con un ejercicio piloto que permite entender cómo aplicar una taxonomía bajo las condiciones actuales de contabilidad interna en la banca de México. Con ello, se puede con- tribuir mejor al debate de cómo desarrollar el sistema de la taxonomía y adecuar su aplicación para incrementar las capacidades en todas las instituciones financieras locales. A partir de ello, se han identificado dos procesos necesarios para que la taxonomía en México sea operativa:

1) Adecuar la taxonomía a la realidad mexicana, sin perder la esencia de las mejores taxonomías internacionales.

a. Adaptar la metodología a los problemas ambientales y sociales de México.

b. Diseñarla para que sea instrumental y operativa en un corto plazo.

2) Analizar las capacidades del sistema financiero en México para adoptar una taxonomía e identifi- car las herramientas necesarias para acelerar el incremento en dicha capacidad.

a. Continuar realizando ejercicios colectivos para armonizar el enfoque del conjunto de ins- tituciones financieras frente a una taxonomía, compartir lecciones aprendidas y atender barreras comunes.

b. Proponer un conjunto de acciones estratégicas para incrementar la capacidad del conjunto del sistema financiero para aplicar una taxonomía de clase mundial.

Esta es una propuesta que surge del trabajo llevado a cabo durante el desarrollo de este proyecto.

Se basa en el punto de referencia o “benchmark”, es decir la taxonomía europea, pero atendiendo la realidad mexicana. La metodología propuesta comprende una serie de principios aplicables, un pro- cedimiento para la creación de CETs y el diseño de estructura de CETs.

(32)

2.2.1

PRINCIPIOS

Los principios que regirán la aplicación de la presente taxonomía son los siguientes:

1. CONTRIBUCIÓN AL ENVERDECIMIENTO DE LA ECONOMÍA MEXICANA.

Las subramas y actividades económicas a incluirse deberán ser ambientalmente sostenibles, con- tribuir a la mitigación y adaptación del cambio climático, y, en general, al cumplimiento de los compromisos y objetivos ambientales del país (LGEEPA, LGCC, Acuerdo de París, Metas de Aichi en biodiversidad, ODS, etc.).

2. TRANSICIÓN ECONÓMICAMENTE SOSTENIBLE.

Esta taxonomía permitirá al sector financiero promover la transición hacia una economía compe- titiva, sustentable, de bajas emisiones de carbono y resiliente a los fenómenos crónicos y agudos asociados al cambio climático.

3. SER UN INSTRUMENTO DE CAMBIO POSITIVO PARA EL PAÍS.

La taxonomía debe considerar que las actividades seleccionadas pertenecen a un sistema econó- mico que tiene sus propias características, por esta razón deberá facilitar su transición desde lo café16 hacia lo verde y evitar entrar en una dependencia tecnológica.

4. ADAPTACIÓN Y RESILIENCIA.

Las actividades seleccionadas deberán contribuir a la reducción de la vulnerabilidad de la población y los ecosistemas del país frente a los efectos adversos del cambio climático, así como crear y fortalecer las capacidades nacionales de respuesta al fenómeno.

5. SALVAGUARDAS SOCIALES.

Los activos verdes deberán ser calificados como tales si además las personas físicas y/o morales que las poseen y/o gestionan han cumplido con todo el marco legal aplicable, observan las salva- guardas sociales y ambientales, y el respeto a los derechos humanos.

6. APEGO A LA EVIDENCIA CIENTÍFICA.

Los CETs deberán ser desarrollados con apego a la mejor evidencia científica y validados por un grupo de trabajo experto sectorial que los diseñe, ambiciosos en la reducción de la huella ecológi- ca, viables para mantener una economía competitiva y socialmente consciente.

7. ADAPTACIÓN AL ENTORNO CAMBIANTE.

La taxonomía debe ser un instrumento dinámico, flexible y útil, con el objetivo que – en la medida de lo posible – permita una operacionalización eficiente para las instituciones financieras y su personal.

8. CUMPLIMIENTO DE LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN TÉCNICA.

Para que una subrama o actividad económica pueda incluirse deberá cumplir con los Criterios de Evaluación Técnica (CETs) que definan los Grupos de Trabajo correspondientes.

16 Referencia al desarrollo de actividades de negocios con prácticas “business as usual”, es decir, prácticas que no contribuyen al enverdecimiento de la econo

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