ANUARIO
SOBRE EL ACCESO
A AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO
EN CENTROAMÉRICA
Alianza por el Agua, Anuario 2007 Edita: Alianza por el Agua
Maqueta y diseño: Alianza por el Agua
Fotografías: Archivo Fotográfico de Alianza por el Agua
Las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a esta publicación han sido compensadas mediante proyectos de reduc- ción y absorción de emisiones a través de CeroCO2.
Introducción Acceso a agua potable en Centroamérica Acceso a saneamiento básico en Centroamérica Índice de Pobreza del Agua Género y Agua Agua y Salud El Agua como derecho humano Los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Índice
5
13
27
35
41
51
57
65
Los seis países que componen la región de América Central (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) suman en su conjunto una superficie de 523.780 km2 y cuentan con una población de más de 41 millones de habitantes, de los cuales 15 millones carecen de acceso a agua potable y saneamiento básico.
Ampliar la cobertura de ambos servicios a toda la población es, precisamente, uno de los retos pendientes de los programas de desarrollo en Centroamérica. La región, en general, posee agua suficiente; sin embargo, sus recursos hídricos no están distribuidos de manera equitativa y además se ven sometidos a un estrés hídrico creciente. En las últimas décadas, el acceso a agua potable y saneamiento se ha convertido en un gran pro- blema social y económico debido, en parte, a que el crecimien- to de la población ha aumentado notablemente la demanda de agua.
A su vez, la calidad del agua se ve afectada por la degradación derivada del uso de sustancias tóxicas por parte de la agricul- tura, la mala gestión de las aguas residuales y por los residuos sólidos procedentes de la minería y la industria.
La principal fuente de agua potable para la mayoría de los grandes núcleos de población, pequeñas áreas urbanas y para casi la totalidad de las áreas rurales es el agua subterránea.
La mayoría de las regiones más áridas del oeste agrícola de Centroamérica dependen también de este tipo de aguas de irrigación.
El agua subterránea se encuentra protegida contra la polución de forma natural por gruesas capas de suelo y roca y, general- mente, suele ser menos vulnerable que el agua de superficie.
No obstante, una vez contaminada, su recuperación es prácti- camente imposible.
A pesar de la alta dependencia de las aguas subterráneas en Centroamérica, no existe todavía un marco regulador amplio entre todos los países de la región ni una gestión efectiva de los recursos hídricos comunes que preste especial atención a la interconexión entre los mismos.
El agua y el saneamiento están fuertemente vinculados al de- sarrollo. La crisis del agua afecta en primer lugar a las personas más pobres, para quienes su escasez está asociada al hambre, las enfermedades y la falta de servicios públicos, lo cual pone en riesgo su propia existencia. Por ello, dotar de agua a estos sectores altamente vulnerables ha sido una meta de alta priori- dad para la región.
Actualmente, los países centroamericanos están centrando sus esfuerzos no solo en aumentar la cobertura de acceso a servi- cios de agua potable sino en mejorar la calidad y sostenibilidad de los sistemas existentes y de las nuevas implementaciones.
Este equilibrio entre nuevos accesos y la mejora de los accesos existentes es el principal objetivo que intentan mantener los planificadores del sector.
Igualmente, garantizar la calidad del agua en los países de la re- gión tendría efectos positivos en la salud de toda la población, ya que se estima que al menos 22 millones de personas en Centroamérica están expuestas a fuentes de agua no seguras y que menos del 20% de las aguas residuales reciben tratamien- to antes de devolverse a los depósitos naturales de agua.
Desde el punto de vista de la salud pública, la proporción de la población que tiene acceso fiable a agua potable es el indica- dor individual más importante del éxito global de un programa de abastecimiento de agua. La falta de acceso al agua y al sa- neamiento dificulta las actividades de reducción de la pobreza en países en desarrollo.
La región centroamericana
¿Qué se entiende por agua potabLe y saneamiento básico?
Para entender la problemática del acceso a agua potable y sa- neamiento en la región centroamericana y, en general, en todos los países en vías de desarrollo, es necesario clarificar lo que significan ambos conceptos.
Según Naciones Unidas, el agua potable se define como el agua que es segura para el consumo humano y accesible en cantidad suficiente para usos en el ámbito doméstico de consumo directo (deglución), de preparación de alimentos e higiénicos. Una investigación extensiva llevada a cabo en zonas rurales mostró que una persona satisfará sus necesidades bási- cas de agua si necesita 30 minutos o menos para el suministro de agua. Cuando sean necesarios más de 30 minutos para ir y volver de la fuente, generalmente se utilizará menos agua de la necesaria para cubrir las necesidades básicas. Dichas necesi- dades se definen en cada lugar en función de la disponibilidad del agua, las costumbres locales, la cantidad de agua requerida para su consumo, para preparar los alimentos básicos y para llevar a cabo hábitos higiénicos saludables.
Determinar que se entiende por saneamiento básico es también complicado. La definición ideal de este término debería incluir los componentes fundamentales de todo servicio de saneamiento: privacidad, dignidad, limpieza y entorno saluda- ble. El saneamiento básico es la opción de menor coste que asegura el acceso sostenible a seguras, higiénicas y adecuadas instalaciones y servicios de eliminación de excretas y agua negras, a la vez que proveen privacidad, seguridad y dignidad mientras aseguran un entorno limpio y saludable para el usuario y sus vecinos.
Debido a que las definiciones de agua potable y saneamiento básico contienen requerimientos como seguro o cantidad, su acceso no puede ser fácilmente evaluados por medio de en- cuestas familiares en los programas de monitoreo. Por ejemplo, para la determinación de la seguridad del agua se requiere de análisis físico-químicos y microbiológicos, así como de la ins- pección sanitaria de las fuentes de agua usada para consumo humano y el riesgo de posible contaminación.
La gran variabilidad existente de estadísticas respecto a la cobertura de agua potable y saneamiento en una determina- da región, se debe a las diferentes metodologías (tanto en la definición de los conceptos de agua potable y saneamiento, como en los indicadores de monitoreo) usados por distintas instituciones.
El Programa de Monitoreo Conjunto para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento (Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation) de la OMS-UNICEF ha definido el ac- ceso al agua potable y saneamiento con una metodología que permite su monitoreo por medio de encuestas familiares para la elaboración de estudios de cobertura a nivel nacional.
Esta metodología consiste en la clasificación de las fuentes de suministro de agua potable y las instalaciones de saneamiento en mejoradas o en no mejoradas. Esta metodología asume que las fuentes de suministro de agua potable mejoradas tienen
no mejoradas. Del mismo modo, es más probable que las instalaciones sanitarias mejoradas sean más sanitarias que las no mejoradas. Por otra parte, esta metodología permite tomar en cuenta no únicamente la existencia de tecnologías de agua potable y saneamiento mejoradas, sino también su uso por par- te de la población encuestada.
Hay que tener en cuenta que el porcentaje real de la pobla- ción con acceso a agua potable será siempre más bajo que el porcentaje que utiliza fuentes de suministro mejoradas, pues, por ejemplo, como ocurre con demasiada frecuencia, el agua entubada no es sinónimo de agua potable. Del mismo modo ocurre con el saneamiento.
Finalmente, tanto el abastecimiento de agua potable y el saneamiento comparten cuatro puntos de vista concurrentes que deben ser considerados en cualquier análisis de acceso a cobertura de agua potable y saneamiento en una región:
1. En primer lugar debe tenerse en cuenta que el agua es un bien social. La disponibilidad domiciliaria de agua potable y de la adecuada disposición de las aguas servidas y excretas, son derechos inalienables de los ciudadanos, esenciales para la vida y tienen una estrecha relación con la preservación de la salud.
2. En segundo lugar debe considerarse que el agua es un recurso natural y, por tanto, un bien ambiental. La preserva- ción del agua como recurso natural integrado al ambiente es hoy el principio rector para el manejo del agua en todos sus usos.
3. En tercer lugar debe recordarse que las Naciones Unidas consideran hoy que el agua dulce es, a nivel mundial, por su escasez, un bien estratégico.
4. En cuarto lugar debe tenerse en cuenta que el agua potable es un bien económico. Los costes de instalación, operación y mantenimiento para la prestación de los servicios obligan a adoptar un criterio empresarial en la gestión y la comercializa- ción del agua.
En paralelo debe comprenderse que el manejo institucional del sector tiene una dimensión política insoslayable que puede condicionar su eficiencia y su eficacia. Por su relevancia social el tema es central, asimismo, para los medios de comunicación masiva. Por último debe tenerse en cuenta que las soluciones para alcanzar una plena cobertura con un adecuado nivel de calidad de los servicios deben complementarse con una actitud proactiva para fomentar la realización de acciones de la socie- dad civil y la participación comunitaria.
situación de Los recursos HÍdricos en 2007
Muchos países todavía no están en condiciones de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados por Naciones Unidas en el año 2000 relacionados con el agua (reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que carecen de acceso a agua potable y servicios básicos de saneamiento), con lo que su seguridad, desarrollo y sostenibilidad medioam- biental se ven amenazados. Además, millones de personas mueren cada año a causa de enfermedades transmitidas por el agua que es posible tratar.
Mientras que aumentan la contaminación del agua y la destruc- ción de los ecosistemas, somos testigos de las consecuencias que tienen sobre la población mundial el cambio climático, los desastres naturales, la pobreza, las guerras, la globalización, el crecimiento de la población, la urbanización y las enfermeda- des, todos los cuales inciden en el sector del agua.
Está comúnmente aceptado que una gestión del agua adecua- da y sostenible se debe llevar a cabo mediante un enfoque in- tegrado, que la evaluación del recurso es fundamental para que las decisiones se tomen de forma razonada y que la capacidad nacional para realizar dichas evaluaciones debe contar con un mayor apoyo internacional en el ámbito local. Así, resulta funda- mental facilitar la comprensión global del estado de los recursos de agua dulce del Planeta.
El Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo (WWDR, por sus siglas en inglés), de carácter trienal, sienta las bases para establecer un sistema continuo de moni- toreo global, que aúne la experiencia y perspectivas únicas de los 24 organismos especializados de la ONU, incluido ONU- Agua, en colaboración con los gobiernos y otras entidades involucradas en todo lo referido al agua.
El agua, una responsabilidad compartida (marzo de 2006) es el resultado más importante de la Fase 2 del Programa Mun- dial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP, por sus siglas en inglés), iniciado en el año 2000 como una respuesta colectiva del sistema de Naciones Unidas para colaborar con los países en su compromiso con aquellas cuestiones clave relativas al agua que suponen un reto. El 2° Informe ofrece una evaluación exhaustiva y holística del agua del Planeta e introdu- ce temas tales como la gobernabilidad del agua, el acceso al conocimiento, y los retos específicos a la gestión del agua en el marco del desarrollo de prácticas y reflexiones que consideren la relación intrínseca entre agua, desarrollo y bienestar humano.
Considerando las necesidades de los usuarios, el Informe de 2006 pretende dar una orientación práctica, ofreciendo información acerca de mejores prácticas, análisis teóricos y prácticos exhaustivos, para facilitar la estimulación de ideas e iniciativas para la acción que favorezca una mejor administra- ción del sector del agua.
El empleo de cientos de mapas, tablas, cifras, cuadros con ejemplos, indicadores y estudios de casos demuestra que sólo
El Estado del Recurso. Capítulo 4, Sección 2. 2º Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo: “El agua, una responsabilidad compartida”. (2006)
Los recursos hídricos mundiales deben responder a múltiples demandas: agua potable, higiene, producción de alimentos, energía y bienes industriales, y mantenimiento de los ecosistemas naturales. Sin embargo, los recursos hídricos globales, son limitados y están mal distribuidos. Esto complica la gestión del agua y, sobre todo, las labores de los responsables de la toma de decisiones, que han de afrontar el desafío de gestionar y desarrollar de forma sostenible unos recursos hídricos sometidos a las presiones del crecimiento económico, el gran aumento de la población y el cambio climático.
Durante la pasada década, la comunidad internacional tomó mayor conciencia de la necesidad de desarrollar prácticas sostenibles para la protección, la gestión y el uso eficiente de los recursos hídricos. Las unidades naturales, como las cuencas fluviales y los sistemas acuíferos, se reconocen y adoptan cada vez más, en tanto que unidades básicas en los programas nacionales y regionales.
Sin embargo, la combinación de diversas presiones económicas, medioambientales y sociales tienen, a menudo, por consecuencia un incremento del uso del agua, de la competitividad, de la contaminación y de la ineficacia en el abastecimiento de agua. Esto se debe a que, prácticamente a todos los niveles, la toma de decisiones sigue atendiendo a consideraciones económicas y políticas a corto pla- zo, sin considerar una visión a largo plazo indispensable para implantar medidas de desarrollo sostenible. Para que nuestros recursos hídricos sigan ofreciendo una serie de valiosos y beneficiosos servicios, tendrá que aumentar el nivel de conciencia y compromiso con el desarrollo y mantenimiento de enfoques integrados y de soluciones a largo plazo.
Puesto que los roles y las interacciones entre los componentes del ciclo hidrológico no siempre se valoran en su justa medi- da, resulta difícil establecer unas estrategias de prevención y protección adecuadas. El clima, especialmente las precipitaciones y la temperatura, es el factor que más influye en los recursos hídricos, al interactuar con las masas de tierra, los océanos y la topogra- fía. Aun así, todos los componentes del ciclo hidrológico -precipitaciones, infiltración, escorrentía, evaporación y transpiración- deben tenerse en cuenta a la hora de elaborar los programas de gestión del agua. Es importante tener claro el papel que desempeña cada uno de estos factores; por ejemplo, en qué medida la lluvia y la nieve proveen directamente a los ecosistemas terrestres y a los suelos de humedad y de una fuente de agua, indispensable para el desarrollo agrícola y para los ecosistemas o, de qué manera el deshielo de los glaciares influye sobre la cantidad de agua de la que disponen muchas naciones.
Se necesita más información sobre las aguas subterráneas y los sistemas acuíferos, sobre todo en los países en vías de desarrollo, donde la escasez de recursos adecuados de aguas superficiales alcanza niveles preocupantes. Las aguas sub- terráneas pueden ser de gran utilidad, sobre todo, en las regiones áridas donde las aguas superficiales son generalmente escasas.
Si bien se puede recurrir a los acuíferos para suplir la carencia de unos recursos adecuados en la superficie, existe un enorme riesgo potencial si los acuíferos no se recargan de forma natural o mediante la intervención humana. Con el tiempo, estos recursos se agotan o resultan inaccesibles por motivos económicos. En la actualidad, se registran altos niveles de explotación -más del 50% del ritmo de recarga-, en muchos países de Oriente Medio, en el África septentrional y meridional, en Asia, en algunos países de Europa y en Cuba.
Por este motivo, resulta fundamental supervisar y comparar el uso de las aguas subterráneas con el de los volúmenes de recarga a nivel nacional e intranacional, sobre todo, en el caso de los acuíferos individuales. Esto permite identificar las zonas donde es necesaria una acción correctora que preserve la sostenibilidad de dichas aguas subterráneas.
Si bien se están realizando numerosos esfuerzos a gran escala para mejorar las actividades de seguimiento y el estado de las redes, como es el caso en Europa e India, las actividades de evaluación, supervisión y gestión de datos sobre aguas subterráneas, son generalmente, mínimas o ineficaces en muchos países en vías de desarrollo y están perdiendo importancia en muchos países desarro- llados. Esto ocurre especialmente en Asia y en África, donde el número de programas de control hídrico ha disminuido considerable- mente. Se precisa mayor inversión para mejorar la comprensión de los recursos hídricos subterráneos y los sistemas acuíferos. Entre tanto, las regiones que dependen de las aguas subterráneas deberían desarrollar programas más amplios de seguimiento del nivel y de la calidad de las aguas.
En muchas regiones del mundo, la influencia humana es ya superior a la de los factores naturales. Los regímenes de los ríos se han visto considerablemente influidos en muchas regiones por la construcción de presas y los trasvases. Estas obras pueden alcanzar grandes dimensiones, como la presa de las Tres Gargantas, en China, o pueden estar compuestas por numerosas presas de menor tamaño, tales como los sistemas de terrazas, característicos de las laderas del sudeste asiático.
Éstas, a pesar de ser, por separado, pequeñas obras, tienen un importante efecto acumulativo en los caudales fluviales. Las presas son barreras muy eficaces para los sedimentos, a tal punto que cada presa cuenta con una “vida útil” que va hasta el momento en el
que el embalse se rellena por completo y la presa deja de ser eficaz. Los cambios en el paisaje, o la eliminación, destrucción o inutili- zación de los ecosistemas naturales, son los factores de mayor impacto sobre la sostenibilidad de los recursos hídricos naturales. La deforestación, la urbanización y el aumento de las superficies destinadas a la agricultura, influyen de forma significativa en la calidad y cantidad de los caudales de agua. Además, los cambios del paisaje dificultan nuestra capacidad de predecir los impactos que pueden afectar a los recursos hídricos. Esto último dificulta nuestro avance hacia un mejor entendimiento de los futuros efectos del cambio climático.
La mala calidad del agua y un abastecimiento no sostenible frenan el desarrollo económico nacional, y pueden tener efectos negativos sobre la salud y los medios de vida. En la actualidad, somos relativamente capaces de reconocer los impactos de la contaminación y el uso excesivo de las aguas superficiales y subterráneas sobre la calidad y cantidad del recurso. Nos encontramos, por tanto, en el momento preciso para crear programas específicos con el fin de reducir dichos impactos en los países en desarrollo.
Mientras tanto, a nivel nacional y de cuenca fluvial, se reconoce, cada vez más, la necesidad de disponer de buena información sobre la calidad del agua, algo esencial para evaluar los impactos y elaborar estrategias de utilización y reutilización del agua que satisfagan las demandas de calidad y cantidad.
Poder afrontar la demanda creciente de agua supone contar con soluciones específicas a problemas particulares. ¿Cómo compensar la variabilidad natural del ciclo hidrológico para que el recurso esté disponible de forma continua? o ¿Cómo superar los problemas derivados de una disponibilidad reducida de agua, tanto en cantidad como en calidad, consecuencia de los impactos humanos y del desarrollo? Las estrategias de prevención y las nuevas tecnologías capaces de aumentar los recursos hídricos na- turales existentes, reducir la demanda y mejorar la eficiencia, forman parte de la respuesta frente a la carga creciente que soportan los recursos hídricos de que disponemos. En el pasado, se optó por soluciones tales como el almacenamiento de la escorrentía en embalses, los trasvases desde zonas ricas en agua a regiones con escasez hídrica o la extracción de recursos de los acuíferos. Todos estos métodos lograron abastecer de agua allí donde y cuando se necesitaba y, probablemente, sigan formando parte de las estra- tegias habituales de desarrollo de los recursos hídricos. Para poder satisfacer la demanda actual y futura de agua, se debería prestar más atención a enfoques tales como el uso innovador de las fuentes de agua naturales o las nuevas tecnologías. Los recursos hídricos no convencionales, derivados de la reutilización o la desalinización del agua, se utilizan cada vez con más frecuencia. Las nuevas tecnologías, entre las que se encuentran la recarga artificial, son también más habituales. La captación de agua de lluvia en el propio lugar donde tienen lugar las precipitaciones es otro de los métodos utilizados para incrementar la disponibilidad de fuentes de agua naturales.
Los enfoques de reducción de la demanda de agua y de mejora de la eficiencia deberían formar parte integral de la gestión moderna de los recursos hídricos. En la mayoría de los climas áridos afectados por la escasez de agua, existen tradiciones ances- trales para conservar el agua. Éstas se han mantenido o han sido reforzadas por prácticas de gestión de la demanda basadas en la eficiencia, generalmente, conocidas como Gestión de la Demanda de Agua (GDA). En los climas tropicales y fríos, con abundantes precipitaciones, están acostumbrados a recurrir a proyectos de abastecimiento de agua y se tienden a adoptar fórmulas de gestión adaptadas especialmente a este contexto específico. Además de todo lo anterior, los beneficios económicos resultantes de alargar la vida del suministro hídrico y de las plantas de tratamiento, y la eficiencia operativa de los sistemas de tratamiento de aguas residuales pueden llegar a ser considerables.
En cuanto a las consideraciones medioambientales, conservar los recursos posibilita el trasvase de aguas no usadas para así man- tener los ecosistemas y reducir los niveles de contaminación en los lagos, los ríos y las aguas subterráneas. Si bien sería conveniente fomentar la GDA, resulta, para ello, necesario un cambio profundo en las pautas de comportamiento de las instituciones, de las insta- laciones y de las personas, un cambio que exige formación, conocimiento de la situación y compromiso político para lograr su plena implementación.
La evaluación de los recursos hídricos (ERH), ofrece a los científicos, ingenieros, gerentes, y a los responsables de la formu- lación y planificación de políticas, una base sobre la cual se pueden tomar un gran número de decisiones. La ERH, es decir, el proceso de supervisar (medir, recabar y analizar) la cantidad y calidad de los recursos hídricos, es la base a partir de la cual se elabo- ran políticas y leyes que tienen como finalidad la sostenibilidad de los recursos hídricos. De este modo, se derivan beneficios económi- cos, sociales y medioambientales de las evaluaciones de los recursos hídricos llevadas a cabo periódicamente en todas las cuencas y acuíferos, así como a nivel nacional y regional, especialmente, donde existen recursos hídricos transfronterizos.
dimensiones deL concepto
Antes de comenzar un análisis exhaustivo de la cobertura de agua potable en la región centroamericana, resulta necesario conocer las dimensiones que entraña el concepto de agua potable. Estas dimensiones son tres; disponibilidad, calidad y accesibilidad. En este apartado, el análisis se centra en la dis- ponibilidad de los recursos hídricos y en algunos aspectos de su accesibilidad. Otros aspectos de la accesibilidad y la calidad son abordados en otros apartados de este Anuario.
a) La disponibilidad. El abastecimiento de agua de cada persona debe ser continuo y suficiente para los usos perso- nales y domésticos. Esos usos comprenden normalmente el consumo, el saneamiento, la colada, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica. La cantidad de agua disponible para cada persona debería corresponder a las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
también es posible que algunos individuos y grupos nece- siten recursos de agua adicionales en razón de la salud, el clima y las condiciones de trabajo.
b) La calidad. El agua necesaria para cada uso personal o do- méstico debe ser salubre, y por lo tanto, no ha de contener microorganismos o sustancias químicas o radiactivas que puedan constituir una amenaza para la salud de las perso- nas. Además, el agua debería tener un color, un olor y un sabor aceptables para cada uso personal o doméstico.
c) La accesibilidad. El agua y las instalaciones y servicios de agua deben ser accesibles para todos, sin discriminación alguna, dentro de la jurisdicción del Estado Parte. La accesi- bilidad presenta cuatro dimensiones superpuestas:
• Accesibilidad física. El agua y las instalaciones y servicios de agua deben estar al alcance físico de todos los sectores de la población. Debe poderse acceder a un suministro de agua suficiente, salubre y aceptable en cada hogar, institución educativa o lugar de trabajo o en sus cercanías inmediatas. todos los servicios e instalaciones de agua deben ser de calidad suficiente y culturalmente adecua- dos, y deben tener en cuenta las necesidades relativas al género, el ciclo vital y la intimidad. La seguridad física no debe verse amenazada durante el acceso a los servicios e instalaciones de agua.
• Accesibilidad económica. El agua y los servicios e instalaciones de agua deben estar al alcance de todos.
Los costes y cargos directos e indirectos asociados con el abastecimiento de agua deben ser asequibles y no deben comprometer ni poner en peligro el ejercicio de otros dere- chos reconocidos en el Pacto.
• No discriminación. El agua y los servicios e instalaciones de agua deben ser accesibles a todos de hecho y de dere- cho, incluso a los sectores más vulnerables y marginados de la población, sin discriminación alguna por cualquiera de los motivos prohibidos.
• Acceso a la información. La accesibilidad comprende el derecho de solicitar, recibir y difundir información sobre las cuestiones del agua.
disponibiLidad y accesibiLidad aL recurso
Resulta difícil proporcionar datos precisos o aproximados del consumo de agua por habitante en los países centroamerica- nos, debido a la falta de información al respecto. La obtención de información fiable es compleja debido al gran número de operadores existentes –solo en el área rural existen decenas de
miles de juntas administradoras de agua en la región (ver Cua- dro 1)–, y a la gran variabilidad de la realidad entre sistemas de agua potable tanto en el medio urbano, como en el rural, en un mismo país o en un mismo departamento.
Por otra parte, la mayoría de los sistemas de producción y las redes de distribución carecen de adecuadas instalaciones de macromedidores, mientras que los porcentajes de micromedi- dores existentes en las conexiones a los usuarios y clientes son bastante bajos, por lo que los datos que se barajan de consu- mo son aproximados y poco fiables, igual que los porcentajes de agua no contabilizada. Así mismo, los catastros muestran bastantes deficiencias y falta de actualización.
Existe, además, una variabilidad de consumo entre la estación húmeda y seca bastante acusada. En el verano disminuyen los recursos hídricos disponibles tanto superficiales, como
de agua por parte de la población. Consecuentemente, el tra- tamiento de grandes volúmenes de información, con grandes vacíos de datos y datos contradictorios y aproximados, es complejo.
Si el cálculo, incluso aproximado, del consumo de agua potable de la población que disfruta de acceso a servicio de agua por conexión domiciliaria, es complejo en el ámbito nacional y regional, estimar con cierto grado de fiabilidad el consumo de agua potable de los elevados porcentajes de la población que acceden a ella mediante un nivel de acceso básico, intermedio o sin acceso, es aún más complicado.
Revista Biocenosis / Vol 20 (1-2) 2007.
Generalmente las juntas de agua operan en zonas rurales y periurbanas en todos los países de la región; el tema de la cobertu- ra y extensión varía mucho de país en país. Por ser una figura poco estudiada no hay datos oficiales sobre el número de juntas existentes.
Donde existe alguna información, ésta por lo general no incluye aquellos grupos que operan de hecho. Según los datos que se pudieron recabar en los diferentes estudios podemos estimar que en la región centroamericana operan no menos de 24.000 juntas de agua o comités de acueductos rurales. Lo cierto es que las juntas que existen realmente cubren una parte muy importante de la población rural centroamericana, que es donde se dan los índices más altos de pobreza en los países de la región.
Según estadísticas de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), el 50% de la población de la región vive en áreas rurales y cerca de dos tercios de la misma sobrevive con menos de $2 por día. (CCAD: 2002). Sin embargo, al igual que en el resto de América Latina, en las últimas décadas se ha dado una fuerte tendencia hacia la concentración de la pobla- ción en áreas urbanas y periurbanas.
Entre 1972 y el 2000 la población urbana y periurbana en Centroamérica aumentó en un 67,3% (GEO 3/UNEP, 2002). Esta transformación que vive Centroamérica de una sociedad masivamente rural, a una sociedad crecientemente urbana es uno de los procesos socioeconómicos más importantes en la región ya que condiciona el diseño de todas las políticas de desarrollo, tanto en el área del crecimiento como en los temas ambientales, particularmente en lo relacionado con el aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos (GWP: 2003).
Ante esta realidad el papel de las juntas de aguas, tradicionalmente rurales, empieza a transformarse en los distintos países de la región; así por ejemplo en Costa Rica han pasado a llamarse “Asociaciones Administradoras de Acueductos y Alcantarillados comunales”.
Cuadro 1
tal y como se refleja en el cuadro, todos los países centro- americanos muestran una considerable riqueza de recursos hídricos, a excepción de Haití y, en menor déficit, la República Dominicana y El Salvador. Los países con mayor cantidad de recursos hídricos se sitúan en la región de América Central, siendo los países situados en la región sur del istmo centro- americano los que presentan mayor existencia de recursos hídricos.
La menor cantidad de recursos hídricos en El Salvador se debe a que es el único país donde todo su territorio se encuentra
Si se analizan los recursos hídricos por habitante, se observa que Panamá, Nicaragua y Costa Rica presentan un ratio muy elevado; Honduras y Guatemala tienen un alto recurso per cápita; El Salvador y la República Dominicana muestran valores medios-bajos al respecto (similares a España), y únicamente Haití refleja un ratio bajo. Excepto Haití, según muestran diver- sos diagnósticos sobre los recursos hídricos y su aprovecha- miento en Centroamérica, existe una disponibilidad teórica de agua suficiente para satisfacer las necesidades actuales y de los próximos cinco lustros.
De modo indicativo, para Centroamérica se utiliza un valor de consumo promedio, aproximado, de 30 metros cúbicos de agua potable consumidos mensualmente por cada conexión domiciliaria para la población abastecida por medio de redes de distribución de agua potable. Considerando familias promedio constituidas entre cinco y seis miembros, el consumo promedio mencionado corresponde a entre 167 y 200 litros por habi- tante y día. Este valor es elevado, incluso superior el consumo de agua potable promedio de algunos países desarrollados y, obviamente, muy por encima del volumen necesario para cubrir las necesidades básicas de la población. Este consumo tan
elevado se explica por las bajas tarifas y el elevado derroche de agua.
No obstante, Naciones Unidas estima que una de cada tres personas en Centroamérica carece de acceso a agua potable y más de la mitad no cuenta con servicios de saneamiento básico. Los recursos hídricos existentes son elevados, pero la falta de infraestructuras de aprovechamiento y de una gestión adecuada que tenga en cuenta todos los usos del agua desde una perspectiva holística e integral, son los principales proble- mas que enfrenta el sector (ver Tabla 1).
País Recursos
existentes por km2 y año (m3)
2004
Recursos existentes per cápita y año (m3)
2004
Recursos hídricos utiliza- dos respecto al
recurso hídrico total (%) 2002
Utilización del recurso hídrico para uso agrícola (%) 2002
Utilización del recurso hídrico para uso industrial (%) 2002
Utilización del recurso hídrico para uso doméstico* (%) 2002
Costa Rica 2.191,8 26.428 2,4 53 17 30
El Salvador 477,7 2 625 7,2 59 16 25
Guatemala 1.001,9 8.882 1,8 80 13 7
Haití 468,5 1.548 7,6 94 1 5
Honduras 856,5 13.776 0,9 80 12 8
Nicaragua 1.366,9 35.293 0,7 83 2 15
Panamá 1.907,1 46.426 0,6 28 5 67
República
Dominicana 433,5 2.395 16,1 66 2 32
América Latina y Caribe
- 24.619 2,0 71 10 19
España 219,9 2.605 32,0 68 19 13
recursos HÍdricos
* Uso doméstico incluye el agua potable, el agua suministrada por las municipalidades y el agua consumida por los servicios públicos, establecimientos comerciales y hogares.
Fuente: World Bank Group (2006). Monográfico 2, pág. 251, cuadro: Tipos de acceso a agua potable por países Tabla 1
Respecto a la eficiencia del uso de los recursos hídricos, los países con menores cantidades de recurso hídrico por habitan- te tienen un porcentaje de uso significativamente más elevado (República Dominicana, Haití, El Salvador), pero aun mucho inferior al que muestra España, con un recurso hídrico limitado.
El resto de los países muestran una eficiencia de uso muy baja.
Pese a la teórica abundante oferta del recurso hídrico, la pobla- ción de estos países comienza a sufrir un grave problema de escasez relativa provocada principalmente por los siguientes factores:
1. Concentración temporal de la precipitación en la estación húmeda.
2. Aumento y concentración geográfica de la demanda hídrica.
3. Falta de sostenibilidad ambiental.
4. Alta vulnerabilidad de los servicios de agua potable y sanea- miento.
5. Baja eficiencia del uso de los recursos hídricos.
tres países de los ocho analizados sobresalen en referencia a la población total con acceso a agua suministrada por fuentes de agua mejoradas (ver Cuadro 2). Estas tres naciones presentan una cobertura nacional superior al promedio de América Latina y El Caribe (promedio de 91%): Costa Rica (97%), República Dominicana (95%) y Guatemala (95%). Entre estos tres países, Costa Rica destaca sobre la República Dominicana y Guate- mala debido a que la distribución de agua es de mayor calidad, pues el porcentaje de abastecimiento por conexiones domicilia- rias es más elevado (92%, 80% y 76%, respectivamente).
Según definición del Programa de Monitoreo Conjunto para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento (Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation) de la OMS-UNICEF, el acceso al agua potable se mide por el porcentaje de la población que utiliza fuentes de suministro de agua potable mejoradas, siempre que el abastecimiento sea como mínimo de 20 litros por persona y día y proveniente de una fuente de agua ubicada a menos de 1.000 metros de la vivienda con un tiempo de recolección total inferior a 30 minutos. Las tecnologías de agua potable mejoradas son aquellas que permiten disponer de agua potable con mayor probabilidad que las tecnologías no mejoradas.
FUENTES DE SUMINISTRO DE AGUA POTABLE MEJORADAS
• Conexión domiciliaria por tubería.
• Fuente de agua pública por tubería.
• Pozo perforado.
• Pozo excavado cubierto (protegido).
• Fuente o naciente protegida.
• Recolección de agua de lluvia.
FUENTES DE SUMINISTRO DE AGUA POTABLE NO MEJORADAS
• Pozo excavado no cubierto o protegido.
• Fuente o naciente no protegida.
• Ríos o estanques (aguas superficiales).
• Agua suministrada por vendedores.
• Agua embotellada (El agua embotellada no se considera mejorada debido a las limitaciones en el suministro del agua, no en su calidad).
• Agua de camión cisterna.
• Cualquier instalación que debido a su accesibilidad suponga un riesgo a la seguridad física de las personas.
Cuadro 2
Por otra parte, Panamá con 90%, Honduras con un 87% y El Salvador con un 84% presentan coberturas nacionales inferiores al promedio de América Latina y El Caribe (promedio de 91%) pero superiores a la media del Istmo Centroamericano (media de 83%) en referencia al porcentaje total de suministro proveniente de fuentes de agua mejoradas. Nicaragua (79%) muestra una cobertura nacional inferior a la media de América Central.
Destaca singularmente la baja cobertura nacional de Haití respecto a los demás países. La cobertura del país caribeño apenas supera a la mitad de la población (54%), muy por deba- jo del promedio del Caribe Latino (81%) de acceso a fuentes de agua mejoradas. En lo que se refiere al porcentaje de población suministrada por medio de conexiones domiciliarias, únicamen- te alcanza el 11% de los habitantes.
Respecto a las conexiones domiciliarias (ver Gráfico 1), Costa Rica (92%) y Panamá (86%) sobresalen por encima de los demás países y además exhiben una baja diferencia porcentual entre el acceso total y el acceso por conexiones domiciliarias (5 y 4 puntos porcentuales respectivamente).
La República Dominicana y Guatemala, a pesar de que su porcentaje de acceso a fuentes de agua mejoradas es sensible- mente superior al de Panamá, se encuentran en tercera y cuar- ta posición en porcentaje de conexiones domiciliarias, con un 80% y 76% respectivamente. Por su parte, Honduras muestra una significativa proporción de conexiones domiciliarias (75%), más si se tiene en cuenta que la diferencia porcentual entre el acceso a agua y el acceso por conexiones totales es de 12 puntos, siendo el tercer país que muestra un menor valor de divergencia entre ambos accesos. Las conexiones domiciliarias no alcanzan a las dos terceras partes de los habitantes de El Salvador (64%) y de Nicaragua (60%).
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 g).
Gráfico 1
tipos de acceso a agua potabLe por paÍses
costa rica
Tipo de acceso Cobertura total (%) Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Tubería dentro de la vivienda 92,6 96,6 86,4
Tubería fuera de la vivienda 3,9 2,8 5,5
Tubería fuera del lote o edificio 0,6 0,2 1,0
Pozo 5,5 1,1 12,2
Fuente: Censo Nacional de Población y Vivienda (2000)
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 a).
eL saLvador
Tipo de acceso Cobertura total (%) Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Conexión domiciliar por tubería 63,4 83,0 37,8
Conexión domiciliar por tubería del vecino 7,2 6,5 8,0
Fuente de agua pública por tubería 6,0 4,4 8,0
Pozo privado 10,9 3,7 20,3
Pozo público 3,0 0,5 6,3
Aguas superficiales 6,2 0,4 13,8
Otros 3,3 1,5 5,8
Fuente: Encuesta Nacional de Salud Familiar, FESAL (2003)
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 a).
guatemaLa
Tipo de acceso Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Conexión domiciliar por tubería 93,5 68,1
Fuente de agua pública por tubería 2,5 3,2
Pozo perforado protegido u ojo de agua protegido 2,3 13,3
Pozo excavado protegido o naciente de agua protegida 0,5 4,8
Agua de lluvia 0,1 0,4
Pozo excavado no protegido o naciente de agua no protegidas 0,4 3,9
Agua superficiales 0,2 6,1
Compra de agua 0,5 0,2
Fuente: Encuesta de Salud Mundial, OMS (2003)
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 a).
Tabla 2
HaitÍ
Tipo de acceso Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Tubo (grifo) en la casa o patio 22,4 3,8
Pozo en el patio 1,4 3,0
Pozo público protegido 2,9 3,3
Naciente de agua protegida 0,7 10,2
Agua de lluvia 0,3 2,2
Tubo (grifo) del vecino + fuente pública por tubería +
compra de agua de tubo (grifo) 60,1 32,2
Pozo abierto en el patio 1,4 0,9
Pozo abierto público 3,8 4,5
Naciente de agua no protegida 1,4 31,0
Agua superficiales 0,8 8,8
Vendedor de agua + camión cisterna + agua embotellada 5,8 0,1
Fuente: Encuesta de Salud Mundial, OMS (2003)
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 a).
Honduras
Tipo de acceso Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Conexión domiciliar por tubería dentro la vivienda 42,1 11,8
Conexión domiciliar por tubería en el patio 46,8 48,7
Conexión a menos de 100 metros 2,1 2,0
Conexión a más de 100 metros 1,2 1,5
Naciente de agua 0,8 19,8
Otros 7 15,2
Fuente: Encuesta Nacional de Salud Masculina, 2001
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 d).
panamá
Tipo de acceso Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Tubería de sistema público dentro la vivienda 71,8 11,9
Tubería de sistema público en el patio 21,3 10,3
Tubería de sistema público fuera de la propiedad 2,2 0,1
Tubería de sistema comunitario dentro la vivienda 1,6 13,0
Tubería de sistema comunitario en el patio 1,2 36,2
Tubería de sistema comunitario fuera de la propiedad 0,3 2,2
Pozo privado 0,4 6,7
Pozo público 0,0 1,2
Llave pública 0,5 1,4
Agua superficiales 0,0 12,6
Otros 0,7 4,4
Fuente: Desigualdades en el acceso, uso y gasto con el agua potable en América Latina y el Caribe, Panamá, PAHO, Feb 2001, basa- do en LSMS 1997
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 f ).
nicaragua
Tipo de acceso Cobertura
urbana a (%)
Cobertura rural a (%)
Cobertura urbana b (%)
Cobertura rural b (%)
Cobertura urbana promedio a y b (%)
Cobertura rural promedio a y b (%)
Conexión domiciliar por tubería dentro la vivienda 46,9 7,7 36,3 3,9 41,6 5,8
Conexión domiciliar por tubería en el patio 40,2 19,9 44,8 19,2 42,5 19,6
Fuente pública 1,0 6,3 1,7 7,1 1,4 6,7
Pozo público o privado 6,6 34,9 10,0 34,0 8,3 34,5
Aguas superficiales 0,5 30,0 0,8 28,8 0,7 29,4
Otros 4,8 1,8 6,4 7,6 5,5 4,0
Fuentes: a) Encuesta Demográfica y de Salud, Nicaragua 2001; b) Encuesta del estudio de la medición de los estándares de vida, 2001
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 e).
repúbLica dominicana
Fuente de agua para beber Cobertura total (%) Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Tubería dentro de la vivienda 9,1 10,6 6,2
Tubería fuera de la vivienda 19,3 16,4 24,7
Pozo 2,5 0,5 6,2
Río, arroyo, manantial 2,8 0,4 7,3
Lluvia, tanque, aljibe 9,0 3,7 18,8
Camión, tanque 2,0 1,5 2,8
Agua embotellada 55,0 66,8 33,5
Otros 0,2 1,2 0,2
No sabe/sin información 0,1 0,0 0,1
Fuente: Encuesta Demográfica y de Salud, ENDESA (2002)
Fuente: Comisión Presidencial Objetivos del Milenio – El Desarrollo Sostenible y Sistema de las Naciones Unidas República Dominicana (2004).
Fuente de agua para otros usos Cobertura total (%) Cobertura urbana (%) Cobertura rural (%)
Tubería dentro de la vivienda 37,4 46,4 21,0
Tubería fuera de la vivienda 43,7 44,3 42,8
Pozo 6,3 3,0 12,3
Río, arroyo, manantial 4,7 0,5 12,4
Lluvia, tanque, aljibe 2,4 1,0 4,8
Camión, tanque 4,8 4,3 5,9
Otros 0,4 0,3 0,6
No sabe/sin información 0,2 0,3 0,2
En cuanto a la accesibilidad física a los sistemas de agua potable, cabe destacar las diferencias existentes entre países y entre los ámbitos geográficos urbano y rural. En primer lugar, el acceso al agua potable en los ámbitos urbanos y rurales no es equitativo, pues una persona que resida en un entorno urbano tiene considerable mayor facilidad en el disfrute de un ade- cuado servicio de agua potable respecto a un ciudadano que resida en las áreas rurales.
La cobertura del acceso al agua potable en toda la región es considerablemente mayor en las áreas urbanas que en las rurales, más aún si se analiza la cobertura del acceso al agua potable mediante conexiones domiciliarias.
ineQuidad
Las diferencias en el acceso al agua potable no se deben ex- clusivamente a diferencias en ingresos o gastos de las familias.
En todos los países analizados, las áreas rurales tienen menos proporción de personas que cuentan con servicios con co- nexión domiciliaria (ver Tablas 3 y 4). Incluso haciendo el estu- dio en grupos de hogares de similares niveles de ingresos. Las diferencias en el acceso y uso de los servicios de agua potable entre áreas urbanas y rurales son tales, que ni siquiera en los deciles de hogares rurales de mayores ingresos la proporción de familias con conexión domiciliaria alcanza a la de los deciles más pobres del ámbito urbano.
En parte, estas diferencias podrían explicarse por la baja densi- dad poblacional de las zonas rurales que no permiten afron- tar costes fijos propios de la inversión en sistemas de redes públicas, en la menor capacidad de estas zonas en captar la atención de las autoridades y los fondos de inversión pública, o en que las limitaciones de recursos financieros para proyectos públicos ha primado la ejecución de proyectos en el ámbito urbano, donde el ratio coste/beneficio es superior.
Por otra parte, es frecuente encontrar un mayor gasto en agua en las áreas urbanas que en las zonas rurales, aún cuando se comparan familias de similar situación económica. Este hecho puede estar asociado a diferencias en las tarifas pagadas, lo que a su vez puede reflejar diferencias en los tipos de acceso entre zonas.
Este hecho puede estar asociado a diferencias en las tarifas pagadas, lo que a su vez puede reflejar diferencias en los tipos de acceso entre zonas. Por otra parte, la equidad en el acceso a agua potable muestra variaciones en el entorno urbano de un mismo país, ya que la cobertura del agua potable alcanza mejores resultados en las ciudades de mayor población, en parte debido a la centralización de la toma de decisiones para la implementación de proyectos de agua potable. Por ejemplo, en Honduras, las principales ciudades presentan una cobertura de agua potable promedio de 89,4%, las ciudades entre diez
y cien mil habitantes una cobertura promedio de 82,6% y esta cobertura disminuye a 76,3% para el caso de las ciudades de menor tamaño (de dos a diez mil habitantes).
En los asentamientos humanos espontáneos que suceden en zonas marginales de las principales ciudades debido a que acogen a población emigrante procedente del medio rural, los servicios de agua potable son muy precarios cuando existen- tes.
Del mismo modo, la falta de equidad en el suministro de agua es mayor en las áreas rurales, donde a las comunidades que no tienen distribución de agua en el interior de las viviendas o en los patios, se les abastece con un nivel de acceso básico al agua. En este contexto, las mujeres y las niñas cargan con la desproporcionada responsabilidad de caminar, a veces largas distancias, para acarrear agua para el consumo familiar.
Esta responsabilidad repercute en las mujeres y niñas que dis- ponen de menor tiempo para otro tipo de actividades, inclusive para la educación. La falta de agua potable en el hogar reper- cute más negativamente en las poblaciones con necesidad de mayores volúmenes de agua para la higiene, como pueden ser enfermos, y las mujeres y adolescentes durante la menstrua- ción.
también las poblaciones indígenas disfrutan de menor acceso al servicio de agua potable que otros sectores de la población.
Los indígenas de la Región se encuentran entre los secto- res más vulnerables de la población y con mayores índices de pobreza. Un estudio realizado en Panamá muestra que mientras la población rural no indígena tiene una cobertura de casi 95% respecto al acceso a agua potable (siendo el 80% de esta población abastecida a través de conexión domiciliaria), la población indígena rural tiene una cobertura de acceso al agua potable que no alcanza el 50% y el porcentaje de la población indígena rural aprovisionada por medio de conexiones domici- liarias no alcanza el 40%.
pobLación con acceso sostenibLe
a fuentes de abastecimiento de agua mejoradas*, por área urbana y ruraL
Población urbana 1990 1995 2000 2004
Costa Rica 100 100 100 100
El Salvador 87 89 92 94
Guatemala 89 93 96 99
Haití 60 57 54 52
Honduras 92 93 94 59
Nicaragua 91 91 90 90
Panamá 99 99 99 99
República Dominicana 98 97 97 97
Total Istmo Centroamericano — — — 94
Total Caribe Latino — — — 88
Total América Latina y el Caribe 93 — — 96
Población total 1990 1995 2000 2004
Costa Rica — 96 97 97
El Salvador 67 73 80 84
Guatemala 79 85 91 95
Haití 47 51 54 54
Honduras 84 85 87 87
Nicaragua 70 74 76 79
Panamá 90 90 90 90
República Dominicana 84 87 92 95
Total Istmo Centroamericano — — — 83
Total Caribe Latino — — — 81
Total América Latina y el Caribe 83 — — 91
Población rural 1990 1995 2000 2004
Costa Rica — 92 92 92
El Salvador 48 55 63 70
Guatemala 72 79 86 92
Haití 42 48 54 56
Honduras 79 80 81 81
Nicaragua 46 53 59 63
Panamá 79 79 79 79
República Dominicana 66 75 84 91
Total Istmo Centroamericano — — — 70
Total Caribe Latino — — — 71
Total América Latina y el Caribe 60 — — 73
Porcentaje de la Población
Tabla 3
pobLación con acceso sostenibLe a fuentes de abastecimiento de agua por medio de conexiones domiciLiarias, por área urbana y ruraL
Población urbana 1990 1995 2000 2004
Costa Rica 99 99 99 99
El Salvador 74 76 79 81
Guatemala 70 77 84 89
Haití 27 26 24 24
Honduras 82 86 89 91
Nicaragua 85 84 84 84
Panamá 96 96 96 96
República Dominicana 85 87 90 92
Población total 1990 1995 2000 2004
Costa Rica — 91 92 92
El Salvador 45 52 59 64
Guatemala 49 59 69 76
Haití 9 10 10 11
Honduras 58 65 72 75
Nicaragua 53 55 58 60
Panamá 85 85 86 86
República Dominicana 63 68 75 80
Población rural 1990 1995 2000 2004
Costa Rica — 81 81 81
El Salvador 16 24 32 38
Guatemala 34 45 56 65
Haití 2 3 3 3
Honduras 42 50 58 62
Nicaragua 16 20 24 27
Panamá 72 72 72 72
República Dominicana 35 44 54 62
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 g).
Porcentaje de la Población
Tabla 4
dimensiones deL concepto
En Centroamérica, alrededor del 30% de la población, espe- cialmente en las zonas rurales, no dispone de servicios de saneamiento básico adecuados y el 95% de las aguas negras se descarga a los ríos y otros cuerpos de agua sin recibir trata- miento alguno, según datos del 2007 (ver Cuadro 3).
Respecto a las aguas utilizadas en procesos industriales y agroindustriales, solo entre un 5% y un 10% es tratada antes de ser vertida. En cuanto a la gestión de los residuos sólidos, en la mayoría de las ocasiones se manejan y se disponen inadecuadamente, favoreciendo la contaminación de las aguas subterráneas. Por otra parte, el uso y manejo de agroquímicos, unido al manejo de los riegos, no son los más adecuados, y contribuyen a la contaminación hídrica.
Por otro lado, la disminución de las fuentes de agua y de los caudales de los ríos, produce mayores concentraciones de contaminantes pues el efecto de dilución es inferior al disponer- se de menores volúmenes hídricos. De igual forma, las aguas subterráneas están bajo presión por el impacto causado por el vertimiento de contaminantes químicos y orgánicos en áreas de recarga, y por la intrusión salina cerca de la costa.
Debido a que la mayoría de la población se abastece de aguas superficiales y que el vertimiento de aguas residuales sin trata- miento alguno a los cauces de los ríos es norma generalizada, esta situación provoca serios problemas de contaminación que afectan a otras poblaciones ubicadas cuenca abajo.
La disponibilidad del recurso agua está llegando a niveles preocupantes en algunas regiones, ya sea por la cantidad del mismo y/o por la contaminación de los cuerpos de agua. Este es el caso de El Salvador que muestra la disponibilidad del recurso agua per cápita, más baja de todos los países centro- americanos, lo que puede crear serios problemas de escasez marginal de agua, agravado en los años de sequía y el deterioro de los cauces naturales por inundaciones y avalanchas. A esto se suma la contaminación de los cuerpos de agua superficiales que se estima alrededor del 90% en el país por causas de verti- dos domésticos, industriales, agroindustriales y hospitalarios.
Informe Programa de Monitoreo Conjunto UNICEF-OMS de agua y saneamiento. (2007)
Según un informe difundido por el Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Sanea- miento en 2007, más de 2.500 millones de habitantes del mundo carecen de acceso al saneamiento mejorado y casi 1.200 millones defecan al aire libre.
Por otra parte, el número de personas que practicaban la defecación al aire libre en todo el mundo en 2006 había disminuido al 18%. Como referencia, en 1990 esa tasa había sido del 24%. El informe pone de relieve, por otra parte, las desigualdades que existen en los propios países, especialmente entre la población rural y la urbana. En todo el mundo hay unos 746 millones de pobladores rurales que carecen de acceso a las fuentes mejoradas de agua, lo que representa cuatro veces más que los 137 millones de habitantes urbanos que sufren similar carencia.
El saneamiento ambiental deficiente amenaza la supervivencia de los niños y niñas debido a que la contaminación del medio ambiente con materia fecal se relaciona directamente con las enfermedades diarreicas, que constituyen una de las principales causas de mortalidad de los niños menores de cinco años. Cuando parte de la población –aunque se trate de un sector minori- tario– practica la defecación al aire libre, resulta muy difícil mantener un medio ambiente limpio y sano.
Sin embargo, en todo el mundo ha aumentado el número de personas que utilizan instalaciones sanitarias mejoradas, que son aquellas que garantizan la eliminación de los excrementos humanos de manera tal que no contaminen los alimentos ni las fuen- tes de agua y que, por eso mismo, nos sean causa de enfermedades.
Pese a que la defecación al aire libre es una práctica cada vez más infrecuente en todo el mundo, aún la realizan 1.200 millones Cuadro 3
disponibiLidad y accesibiLidad aL servicio
En el ámbito del saneamiento, los países con mejores frutos en el avance de la cobertura nacional de instalaciones de sanea- miento mejoradas son Guatemala,
Honduras y la República Dominicana, que han experimentado una notable variación porcentual de dicha cobertura entre 1990 y 2004, del 48,3%, 38,0% y 34,6% respectivamente, con incre- mentos porcentuales de 30, 29 y 26 puntos respectivamente.
En el caso de Haití y El Salvador, el avance en la cobertura nacional de instalaciones de saneamiento mejoradas ha sido significativo, con una variación porcentual del 25,0% y 21,6%
respectivamente entre 1990 y 2004, lo que significa seis puntos porcentuales de mejora entre 1990 y 2004 para el caso de Haití y 11 puntos para el caso de El Salvador.
Por el contrario, la variación porcentual experimentada por Ni- caragua entre 1990 y 2004 ha sido leve, tan solo del 4,4%, sin duda influenciada por la regresión de la cobertura de instalacio- nes de saneamiento mejoradas sufrida en el ámbito urbano.
En los casos de Costa Rica y Panamá no se han manifestado variaciones en la cobertura nacional de instalaciones de sanea- miento mejoradas entre 1990 y 2004, a pesar que Panamá ha obtenido una mejora del 2,8%.
El avance experimentado en la cobertura de instalaciones de saneamiento mejoradas se debe principalmente a los avances obtenidos en el medio rural: Guatemala, Honduras, la República Dominicana y Nicaragua muestran avances de la cobertura en el ámbito rural del 74,5%, 74,2%, 69,8% y 41,7% respectiva- mente, mientras que la mejora lograda por El Salvador es más moderada, del 18,2%.
Haití es la excepción pues, a pesar que presenta una importan- te mejora en la cobertura rural de instalaciones de saneamiento mejoradas entre 1990 y 2004 del 64,3%, los resultados más positivos los muestra en el medio urbano donde la mejora es del 128,0%, con un avance de 32 puntos porcentuales al pasar su cobertura del 25% en 1990 al 52% en 2004.
Otros países con significativos logros en el ámbito urbano son la República Dominicana y Guatemala, que presentan una va- riación porcentual del 35,0% y 23,3% respectivamente respec- to a la cobertura de instalaciones de saneamiento mejoradas entre 1990 y 2004 en sus ciudades. Las variaciones porcen- tuales en el mismo periodo de Honduras y El Salvador son más moderadas, del 13,0% y del 10,0% respectivamente.
Gráfico 2
Por el contrario, dicha cobertura ha disminuido en las ciudades de Nicaragua entre 1990 y 2004, pues ha pasado del 64,0%
al 56,0%, lo que supone una variación porcentual negativa del 12,5%.
tres países destacan respecto a la población total con acceso a servicios de saneamiento por medio de instalaciones mejo- radas. Para 2004 presentan una cobertura nacional superior al promedio de América Latina y El Caribe (promedio de 77%):
Costa Rica (97%), Guatemala (86%) y la República Dominicana (78%) (ver Gráfico 2).
En cuanto al tipo de cobertura de saneamiento (ver Cuadro 4), la cobertura del acceso a saneamiento por medio de instalacio- nes mejoradas de Panamá, Honduras y El Salvador es inferior al promedio de América Latina y El Caribe (promedio de 77%) pero superior o igual a la media del Istmo Centroamericano (media de 62%), siendo la cobertura respectiva de los men- cionados países de 73%, 69% y 62%. Nicaragua exhibe una cobertura nacional notoriamente inferior a la media de América Central, pues menos de la mitad de sus habitantes (47%) dis- frutan de instalaciones de saneamiento mejoradas
La cobertura por alcantarillado sanitario es notablemente menor en todos los países. La República Dominicana es la única nación donde este acceso de saneamiento abarca a la mitad de la población. A continuación le siguen Guatemala (41%), El Salvador (39%), Honduras (36%), Panamá (34%) y Costa Rica (30%). El bajo porcentaje de Costa Rica se debe a que el país apostó en el pasado por la construcción de tanques sépticos
La tendencia actual es remplazar los tanques sépticos por redes de alcantarillado sanitario, ya que la primera opción pre- senta serios problemas medioambientales por contaminación de las aguas subterráneas por fugas y derramamientos de los tanques. Además, esta opción resulta cara para los usuarios.
En el caso de Nicaragua la cobertura es muy baja, pues solo el 13% de sus habitantes disfrutan de instalaciones de alcantari- Cuadro 4
Según definición del Programa de Monitoreo Conjunto para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento (Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation) de la OMS-UNICEF, el acceso a saneamiento básico se mide por el porcentaje de la población que utiliza instalaciones de saneamiento mejoradas. Por instalaciones de saneamiento mejoradas se entiende aquellas que pueden garantizar con más probabilidad una privacidad y un uso higiénico adecuados.
INSTALACIONES DE SANEAMIENTO NO MEJORADAS
• Cualquier tipo de letrina de uso público o compartido.
• Letrina de cierre hidráulico sin conexión al alcantarillado, tanque séptico o fosa simple.
• Letrina de fosa simple abierta o sin tapa.
• Letrina de cubo.
• Cielo abierto (cualquier medio).
• Cualquier instalación que debido a su accesibilidad suponga un riesgo a la seguridad física de las personas.
INSTALACIONES DE SANEAMIENTO MEJORADAS
• Conexión al alcantarillado.
• Conexión a un sistema séptico.
• Letrina de sifón o de cierre hidráulico.
• Letrina de fosa simple con tapa.
• Letrina de fosa simple mejorada con ventilación y con tapa.
• Letrina abonera con tapa.
pobLación con acceso a servicios de saneamiento mejorados*,
por área urbana y ruraL
Población total 1990 1995 2000 2004
Costa Rica — 92 92 92
El Salvador 51 56 61 62
Guatemala 58 68 78 86
Haití 24 25 28 30
Honduras 50 57 65 69
Nicaragua 45 45 46 47
Panamá 71 72 72 73
República Dominicana 52 62 71 78
Total Istmo Centroamericano — — — 62
Total Caribe Latino — — — 70
Total América Latina y el Caribe 68 — — 77
Población urbana 1990 1995 2000 2004
Costa Rica — 89 89 89
El Salvador 70 73 77 77
Guatemala 73 79 85 90
Haití 25 35 51 57
Honduras 77 81 85 87
Nicaragua 64 60 57 56
Panamá 89 89 89 89
República Dominicana 60 68 75 81
Total Istmo Centroamericano — — — 79
Total Caribe Latino — — — 85
Total América Latina y el Caribe 81 — — 86
Población rural 1990 1995 2000 2004
Costa Rica 97 97 97 97
El Salvador 33 36 39 39
Guatemala 47 59 72 82
Haití 23 20 16 14
Honduras 31 40 49 54
Nicaragua 24 28 32 34
Panamá 51 51 51 51
República Dominicana 43 54 65 73
Total Istmo Centroamericano — — — 40
Total Caribe Latino — — — 50
Total América Latina y el Caribe 36 — — 49
* Servicios de saneamiento mejorados y no mejorados: Ver apartado 1: “Conceptos: agua potable, saneamiento, acceso a agua pota- ble y acceso a saneamiento”.
Tabla 5
Porcentaje de la Población
pobLación con acceso a saneamiento por medio de servicio de aLcantariLLado, por área urbana y ruraL
Población total 1990 1995 2000 2004
Costa Rica 24 26 29 30
El Salvador 26 32 38 39
Guatemala 24 30 36 41
Haití 0 0 0 0
Honduras 22 27 33 36
Nicaragua 19 16 14 13
Panamá 32 32 33 34
República Dominicana 28 35 43 50
Población urbana 1990 1995 2000 2004
Costa Rica 43 46 48 48
El Salvador 52 57 63 63
Guatemala 51 57 63 68
Haití 0 0 0 0
Honduras 48 55 62 66
Nicaragua 34 29 25 22
Panamá 58 58 58 58
República Dominicana 47 53 60 65
Población rural 1990 1995 2000 2004
Costa Rica 1 1 1 1
El Salvador 1 2 2 2
Guatemala 6 10 14 17
Haití 0 0 0 0
Honduras 4 7 10 11
Nicaragua 1 1 0 0
Panamá 1 1 1 1
República Dominicana 5 12 20 27
Fuente: WHO/UNICEF Joint Monitoring Programme for Water Supply and Sanitation (2006 g).
Porcentaje de la Población
ineQuidad
también en el ámbito del saneamiento, son remarcables las di- ferencias entre los ámbitos urbano y rural. En todos los países la población urbana que disfruta de instalaciones de sanea- miento mejoradas es mayor que la rural, a excepción de Haití y Guatemala que han manifestado comportamientos singulares.
En el caso de Haití, las estadísticas de 1990 y 1995 muestran mayor población rural que urbana con acceso a dichas insta- laciones, pero en los años 2000 y 2004 la situación cambia y el acceso urbano es superior al rural. Esto se debe a que, mien- tras que la población urbana de Haití con acceso ha aumenta- do durante todo el período, la población rural con acceso se ha comportado opuestamente, produciéndose una disminución de la población en todo el periodo.
El caso de Guatemala es distinto, ya que el aumento se ha producido en ambas poblaciones urbana y rural con acceso a instalaciones de saneamiento en todo el periodo de 1990 a 2004, siendo el ritmo de crecimiento de la población rural superior, lo que ha significado que las estadísticas de los años 2000 y 2004 muestran una población rural con dicho acceso superior a la urbana, mientras que en 1990 y 1995 era mayor la población urbana con este acceso.
En todos los países existe un crecimiento de la población ur- bana que disfruta de instalaciones de saneamiento mejoradas, especialmente notorio en los casos de Guatemala y República Dominicana, en término medio en El Salvador, Haití y Honduras, mientras que es más leve en Costa Rica, Panamá y Nicaragua.
Por el contrario, en el ámbito rural solo Guatemala, la República Dominicana y Honduras exhiben un notorio crecimiento de la población rural con acceso. En Costa Rica, El Salvador, Nicara- gua y Panamá el crecimiento de la población rural que goza de este tipo de acceso ha sido muy bajo, prácticamente insignifi- cante, mientras que en Haití ha sido claramente negativo.
En Nicaragua el crecimiento tanto de la población urbana, como rural que disfrutan de acceso a instalaciones de sanea- miento mejoradas es similar y al mismo ritmo. El diferencial de población entre las poblaciones urbana y rural con acceso se ha mantenido alrededor de un millón de habitantes a favor del urbano en todo el periodo de 1990 a 2004. En el caso de Honduras, el crecimiento ha sido también bastante equilibrado, pues la diferencia entre la población urbana y rural con acceso a saneamiento básico ha pasado de 0.6 millones en 1990 a casi 0,8 millones en 2004, siempre a favor del urbano.
Letrina en una comunidad rural (Guatemala). Foto: WALtER RAMÍREz