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i LA HONORABLE ASAMBLEA LEGISLATIVA

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QM^ -14- O f< A

PETICION

i

LA

HONORABLE ASAMBLEA LEGISLATIVA

DE LA

PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

Je

M a y o X o. d e 1 0 8 B .

BUENOS AIRES

Imp. de Bueno» Aires, frente á la casa de Gobierno.

1865.

(3)

i t *. •

A LA HONORABLE ASAMBLEA LEGISLATIVA

Honorable Señor.

Los hacendados que abajo firmamos, en uso del' derecho de petición que nos acuerda la constituí cion, venimos á suplicar & V. H'. la reconsideración de la ley última de tierras públicas de 14 de No­

viembre del aflo anterior, con el fin de obtener las modificaciones que mas adelante manifestaremos.

En la conciencia de V. H., como de todos, está que hubo precipitación en la sanción de la última ley de tierras, porque en esos momentos era ur­

gente proponer los medios de convertir el papel, y uno de esos medios tenia que ser la enajenación de la tierra.

Los hacendados que suscribimos, venimos pues,!

llenos de confianza á pedir á V . H. las siguientes modificaciones:

Ia Un sistema mas ámplio y justo de división en la tierra que trata de venderse.

2a Disminución de los precios que la ley esta­

blece respecto de una grali parte, y fijación de ellos en metálico.

3a Aumento de los plazos seüalados para el pago y suspensión del interés.

D I V I S I ó N EN ZONAS,

¿l... ' •' •"• * " • ' ' • ' » >inrt"rTl >li t . v i ' i j j . J i Rttfi >i

Para impugnar el articulo 2* de la ley, que és- tablece como única división'la qué traca el flio Sa­

lado en su curso, no se necesita mas, que echar «na

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mirada sobre la carta de la Provincia. Ese curso, señor, es tan tortuoso que tomando por centro a Buenos Aires, que es el mercado común, se encuen­

tra que la linea que describe, dista unas veces treinta, otras cuarenta, y no pocas sesenta leguas. De lo que resulta, que según esa división, lo mismo valen dos leguas tomadas en puntos diferentes, de los cuales una dista del mercado común veinte leguas, y otra cincuenta ó sesenta. La enunciación de este resultado es por sisólo un argumento poderoso con­

tra la división adoptada; pero ella adolece de defec­

tos mas graves.

La tierra tiene un valor muy distinto, según se acerca ó se aleja de la frontera por el mavor peli­

gro para sus habitantes, el mayor costo en el trans­

porte de los frutos, y la disminución ó suspensión total de las comodidades de la vida—A mas, los campos fronterizos, por el poco tiempo de su pobla­

ción «y cultura, son generalmente de inferior cali­

dad por la dureza de sus pastos, por las estensas áreas pantanosas ó arénicas, y por otros accidentes que son inherentes á campos virjenes ó selváticos—

Estas diferencias se notan no á grandes distancias, sin ó de trecho en trecho, paralelamente á la linea de frontera.

El olvido de tan importantes circunstancias, que son las que dan el verdadero valor á la tierra, no pue­

de menos que ser la causa de flagrantes injusticias.

Asi es, que según la división de que reclamamos, la legua de tierra del Partido de Dolores, valdrá dos­

cientos mil pesos, lo mismo que en Quequen ó mas allá de la sierra: es decir en el desierto!!

Pero aun hay^mas^^I<as tierras de los partidos

— 5 —

m

del Saladillo, 25 de Mayo y Bragado, que se hallan al exterior del Salado, y sus límites distantes de este rio hácia la Pampa, hasta catorce leguas, en muchas partes, han sido valoradas en 250000 pesos, y los ter­

renos de mas. adentro en 200,000 pesos; cuando es inmensa la diferencia en su calidad, y no hay para estos últimos los riesgos y depredaciones que frecuentemente sufren aquellos.

El legislador que dio la ley de arrendamiento, pensó de otro modo al recomendar espresamente al Gobierno, dividir en zonas la tierra destinada al ar­

rendamiento; y eso que se trataba de cantidades menores como son lasdelcánon respecto del precio.

Y tal es el sistema, señor, que conviene seguir en la A'enla de la tierra, consignándolo detalladamente en la ley.

DISMINUCIóN DEI- PRECIO v FIJACIóN EN METáLICO El derecho del Estado á vender la tierra dada en arrendamiento no puede ponerse en duda; pero es indudable también, que politicamente hablando, hay muchos derechos que no conviene ejercitarlos, y otros, en que consideraciones de alto carácter, como en el caso presente, obligan á no usarlos sino con benevolencia y circunspección.

Guando el legislador, señor, dividió la tierra en una que podía venderse y otra arrendarse, lo hizo principalmente en el ánimo de valorizar la tierra con el cultivo y población, darle segundad, y llevar á los campos fronterizos los elementos de riqueza y civilización. Su verdadero fin fué aprovechar el arrendamiento, como nuestros antecesores habían aprovechado el enfiteusis, para conquistar el desi­

erto. Y el desierto ha sido conquistado efectivamen-

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te, y lo quehasido conquistado ha crecido en valor La equidad y la justicia redaman, señor, impe­

riosamente acordar a los que han contribuido aerear estos valores la remuneración debida á, servicios anticipados.

La disminución que solicitamos del precio tiene sus fundamentos en consideraciones generales y particulares. Las generales resultan de las condi­

ciones actuales en que se encuentra el mercado.

Es sabido de todos, seüor, que hoy el ganado vale apenas de cincuenta á sesenta pesos, y que este pre­

cio puede decirse nominal, porque nadie com­

pra. Ahora bien, si se toma en cuenta el valor del papel en diversas épocas, comparando cifras, se en­

contrará que desde hace veinte ó veinte y cinco años nunca el ganado ha estado á precio mas bajo.

Si se tiene presente además que entonces se pagaba por el uso de la tierra un cánon apenas percep­

tible, se comprenderá fácilmente lo gravoso que es hoy para la industria pastoril el arrendamiento que paga, y cuan fatal seria convertirlos en la enorme suma representada por el interés correspondiente á los .precios de la ley,

Si se considera por último, quejarnos el interés i del dinero se1 ha hallado en tasa tan subida, como

la que hoy tiene, se acabará de comprender los muy serios conflictos, en que la obligación de comprar, pondría á los hacendados, cuando son tan Infimos los precios de los bienes que al efecto tendrian que realizar.

Las consideraciones particulares que abogan por la reducción, resultan detestado aflijentc en que actualmente se halla la industria pastoril vacuna que

decrece y amenaza ruina. La verdad de esta pro­

posición está fundada en datos incontrovertibles.

Cualquiera hombre, que tonga nociones y práctica en el campo, sabe que un establecimiento de ha­

cienda vacuna con dos mil cabezas, que es el nú­

mero mas lisonjero que puede prudentemente sostener una legua de buen campo, atendiendo no solo al procreo natural del año, sino también á las contingencias atmosféricas, no alcanza á cubrir con sus productos los verdaderos gastos ordinarios, y pagar el interés del capital semoviente invertido en él; sin dejar nada para responder á las grandes secas ó epidemias, que fatalmente se esperimentan en periodos determinados, nada para las invasio­

nes, auxilios y otras plagas que persiguen los esta­

blecimientos de campo, y nada en fin como retribu­

ción debida al hacendado por su trabajo personal, lleno de peligros y privaciones en la mayor parte -de los casos.

Conviniendo sobre manera, señor, que estos asertos se analizen y estudien bien para fijar & la tierra su verdadero y conveniente valor, estamos prontos á demostrarlos con cifras aritméticas; pero nos detiene el temor de estender demasiado esta petición.

El estanciero, pues, que sin hacer ganancias paga hoy apenas tres mil pesos al año, por arren­

damiento de una legua de campo ¿como podría pagar un importe, doce veces mas alto por el uso de la misma tierra? El interés de ¡tres­

cientos mil pesos, término medio, valor fijado por la ley á una legua de campo, daría este monstruoso

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resultado; y evidentemente que sisellevase á efecto, seria el golpe de muerte dado á la ganadería.

Mientras sea mas fácil y barata la adquisición dé la tierra, mas valores se introducirán en ella, para agrandar y perfeccionar los establecimientos rurales, y dar productos que aumenten la fortu­

na individual, y con ella la riqueza del pais.

Los capitales circulantes buscan siempre empleos reproductivos y vienen á ser para el tesoro público la fuente de una renta progresiva é inestinguible.

A mas, mejorada la tierra acrece su valor, y el Estado año por ano no solo percibe por la contri­

bución territorial un aumento de renta, sinó que también al sancionar esta ley empleará el medio mas seguro para combatir todo monopolio.

Sabemos, señor, que en el pais, hay quienes pien­

san que el ganado ovino debe sostituir al v a c u n o ,

y que lo que no se hace hoy por viejos hábitos, con­

viene precipitarlo por la ley, que trayendo trastor­

nos momentáneos, será benéfica y fecunda en sus resultados permanentes.

Pero esta objeción provoca* una doble respuesta teórica y práctica, ambas perentorias.

Si fuera tan fácil la sostitucion de la vaca por la oveja, ella se hubiera verificado ya sin intervención directa ó indirecta por parte del lejislador. El in­

terés individual conoce bastante bien el camino de sus conveniencias para necesitar de estas ilumina­

ciones lcjislativas.

La sostitucion del ganado vacuno por el ovino no se ha verificado, señor, porque no ha podido verifi­

carse; y no ha podido verificarse, Io porque la oveja requiere terrenos adecuados y de condiciones

especiales, pues es sabido que los pastos duros y altos le son funestos—2o porque dada la naturaleza selvá­

tica é inculta de nuestros campos, el ganado vacuno tiene que preceder forzosamente, y por muchos años á la oveja, ya para estirpar los pastales que impiden á ésta todo acceso, ya para consolidar el terreno, dar corriente á las aguas estancadas y ahu­

yentar los animales dañinos que habitan el desierto.

No se debe olvidar que estamos haciendo la ocupa­

ción de un pais salvaje, y que en esta obra de toma de posesión el ganado vacuno es nuestra vanguardia.

Bajo todos respectos, pNies, el mantenimiento de los precios fijados por la ley de Noviembre, solo ser­

virá para alarmar los intereses de la campaña y arruinar su principal industria.

Pero si de la teoría pasamos á los hechos, la de­

mostración es todavia mas completa.

La ley no ha producido hasta ahora sino resulta­

dos negativos, á pesar de su marcada tendencia á

SUSí itar compradores en los arrendatarios, como en los sub-arrendatarios. El 14 de Mayo próximo se vence, Señor, el plazo acordado á unos y otros; ¿y cuántos son los que se han presentado con este ob­

jeto? cuántas leguas hay pedidas en compra?

La oficina de tierras públicas suministra la res­

puesta á los que quieran informarse.

Si no se han presentado los arrendatarios y sub­

arrendatarios, los que tienen vinculados á la pose- cion de la tierra sn fortuna y porvenir, ¿se presen­

tarán, señor compradores estraños? Mucho lo du­

damos. Lo probable será, que la corriente se dirija mas bien á comprar tterras baratas y con mejores condiciones en las provincias inmediatas.

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La tierra no se ha vendido, ni se venderá proba­

blemente, a los precios y bajo las condiciones sancio­

nadas; y la razón es muy sencilla. Es, que para que la ventase verifique, no basta que haya oferta, siuo que se necesita ademas la concurrencia de la demanda, y hechos continuados nos demuestran, que los capitales no buscan la tierra en compra—Por la ley de 7 de Agosto de 1857 fué ofrecida la tierra, al interior de- Salado, al precio de doscientos mil pesos, yaleste- rior al de ciento cincuenta mil por la ley de 15 de Diciembre de 1859. Estos precios duraron hasta el decreto de 3 de Diciembre de 1862, que convirtió lastierrasde doscientos mil en cuatrocientos mil, y las de ciento cincuenta, en doscientos mil. Nuestra pregunto se presenta ahora por sí misma. Si no se vendiéronlas tierras desde 1857 hasta Diciembre de 1862, en mejor situación páralos ganaderos, por la mitad desús precios ¿se venderán hoy por el doble?

Él que no compró su tierra cuando valia ciento cin­

cuenta y doscientos mil pesos, la comprará hoy, que la nueva ley introduce todavia un aumento, eleván­

dola á doscientos cincuenta en los Partidos del Per­

gamino, Salto, Rojas, Junin, Bragado, 25 de Mayo y Saladillo? Comprará, puede ser, si la ley no se mo­

difica; pero comprará arruinándose, y solo comprará una ó dos leguas para salvar sus poblaciones.

Se ha dicho, Señor, que no se habian comprado las tierras porque existia el arrendamiento, que se cla­

sificaba barato. Pero los que formulaban este argu­

mento lo hacian con olvido completodel art. 1. ° de la ley de 16 de Octubre de 1857, según el cual bastaba que se presentase un comprador para que el arrenda­

miento desapareciese. ¿Cómo es que no se ha

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presentando este comprador en la mayor parte dejos casos? Cómo es, que el arrendatario mismo, puesto bajo el peligro inminente y de todos los dias, que envolvia la condición del art. Io de la ley*, no ha salido.á la compra, con el fin de escapar á la situación tan precaria como incierta á que se hallaba some­

tido? Situación, señor, que ataca por sus fundamen­

tos el principio de toda industria agrícola, que esen- cialmante necesítala tranquila posesión déla tierra que cultiva, y la seguridad de recojer los productos de su capital y trabajo.

Siendo en fin la estinsiondel actual papel moneda de un interés vital para todos, pero especialmente .para nosotros, que sufrimos en nuestros capitales y productos inmensos perjuicios con las oscilaciones del cambio, nos permitiremos añadir, que si V. ,H.

acepta estas conclusiones, al fijar el nuevo precio de la tierra, debe hacerlo en moneda metálica, ó su equivalente en moneda corriente, mientras no se es­

tinga el actual papel, dando de este modo una base mas cierta á la operación de compra, al mismo tiempo de contribuir con estos fondos ála conversión.

AUMENTO DE PLAZOS Y SUPRESION DEL INTERÉS.

Hasta aquí, señor, hemos sostenido la necesidad de disminuir el precio de la tierra; pero esto mismo

seria insuficiente, sino queremos arruinarla ganade­

ría, ó paralizarlaeu su desenvolvimiento conquistador y pacifico,

Es bien sabido por cualquier estadista, que uu empleo considerable de capital fijo en la industria, cu circunstancias en que nohay un rápido acrecenti-

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miento en el capital circulante es siempre peligroso;

comp también que la riqueza pública está interesada en que el capital circulante se aumente, porque su producto es inmensamente mayor que el del capital fijo. Y si esto es evidente en paises que han atrave­

sado muchos siglos, es todavía de mayor importancia en paises nuevos y vírgenes, que necesitan tanto de capitales como de brazos para esplotar su riqueza.

Es sabido igualmente, que el capital circulante pro­

duce entre nosotros el diez y ocho y veinte y cuatro por ciento, cuando el capital fijo se contenta con el seis al ocho por ciento. Retirar pues repentinamente ó loque es lo mismo, á plazos cortos, del capital circulante la enorme suma de doscientos cuarenta millones de pesos para convertirlos en capital fijo, tiene que producir necesariamente una gran pertur­

bación en las transacciones. La concesión de plazos mas estensos y equitativos, evitaría, señor, los efectos de esta pertubacion, y facilitando la enage- nacion, llenaría mas, en nuestro concepto, el objeto primordial que se tiene en vista.

En nuestro concepto igualmente contribuirá, no menos poderosamente á este objeto, la supresión del ínteres en cada uno de estos plazos. ¿Qué significa, señor, este ínteres en una operación ejecutada por el legislador, que no es comerciante? en una operación, sobretodo, en que la necesidad de echar mano de este recurso, ha hecho ya pasar por encima de mil consideraciones? y en que, por las razones espuestas en éste largo escrito, nadie estará en apti­

tud de gozar del beneficio acordado por el artículo 5.° de la ley? Significa simplemente un aumento real, bajo el nomhre de ínteres, en el valor definiti-

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vo de la tierra: un gravamen mas sobre el pobre arrendatario.

Pero si V. H. hallase, á pesar de todo, indispensa­

ble conservar ese interés, nosotros indicáriamos como preferible, la fijación del valor déla tierra, en la inteligencia de que los plazos serán por entregas de cantidades determinadas, sin interés. Esta su­

presión hará siempre menos complicada y onerosa la administración pública en esta parte, y servirá al mismo tiempo para facilitar y garantir mejor los cálculos y operaciones de crédito, que sea convenien­

te practicar.

Dejamos, Honorable seüor, terminado nuestro propósito de demostrar la conveniencia de modificar la ley de 14 de Noviembre del ano anterior, y tene­

mos fe, en que pesadas maduramente las observa­

ciones espuestas no se harán esperar las modifica­

ciones solicitadas.

Pero urgiendo el tiempo, por el término de que habla el articulo 3.°, y no siendo factible, que en los primeros dias de la organización de las Cáma­

ras, VYH. se halle en aptitud de resolver lo con­

veniente aparece necesario igualmente, que mientras el asunto se toma en consideración con la seriedad que mereee, V. H. mande suspender hasta nueva orden los efectos de Ja ley y del decreto que la re­

glamenta.

Los hacendados que suscriben esperan de V. H.

esta última gracia en nombre de los grandes intere­

ses que representan, J que tienen deréeho A ser protegidos por la Lejislatura de la Provincia.

Buenos Aires, Mayo i. ° de 1865.

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Domingo Olivera, José M". Jurado, Mariano Atú- cha, Jor^e Ferna, Santiago Meabe, JoséM. Villo- das, Juan A. Villarraza, Juan Nepomu'ceno Fer­

nandez, Juan Cano, Antonio V4Hegas, Wílh—8er- tram, Emilio Chaila, J-ooc G. Leznma, Jacinto -Mal- bran, Camilo Carucyro, Samuel B. Hale, Teren- lioMoore, Enrique' Vcin-, -A> Kicnga, Federico

"írid, Loandro Suriaufo, Presbítero Benjamín Pa/,,

§Wff García, Juan Domínguez, Adolfo P. Carran-

*, Pedro Sopiano, Eloy Buiz, José Portuguez, Elena B. úe Castro, Saturnino Soriano, Miguel ,PandaJ, Eliaa Alvarado, Jooe Torreira, José Mau-

jriaio Eehovarria, José Casajemu, Camilo Gil Jilo, -fzf, Casares é hijos, Joaquiu Peúuuoii, J. M. Can-

-Jeez, Tomas Wilson, José A.Güirnldcs, Teodoro G. Atuclia, Lucas Castro, Eodcrico>Acliab'dl,-€*r- los Bndor, Luio GaaaWa, Manuel C. González, fttm- riscoGonwilcr, Tomas A. Alonzo, Domingo Ouella, José D. de Bedoya, Salvudoi Puudal, Apriron Fignfia, JE. Nogueras, Bouchy Ribera, Munuel V.MUfioz, J-©*- fgffn Lnmlk, Adolfo'Sorna, Luis Goya, Marineo JDiJJiaghurGt, Boque Carranza, Mariano—Viran, -PiHUuj-Stu Duberty, Augusto-de la flit?süa, * r f -

ion Loaioa, Luic Boniehe, Angel A. Navarro, Juan Crisol, Bjimon Borraendo, Isidro Jurado, fiimon Cueulla, Beltrnn Eohcpnre, Hilario VilIuiIUeva, P/>n¡>iagp Aatoaio do Achabal, Guillermo' Silva, José Ortiz Basualdo, Enrique Gorondona,-J^é-M.

Miranda, Juan J . Asliua, Franaipoo Llames, Ale­

jandro Caride, flodro Laeoste, Leonardo Pereira, Martin I ra oí a, Francisco Balvin, yefléiiló"'1!tf.

GoñVnlai, Octavio Forraad, Sioto Centeno, Va­

lentín Basualdo, Emilio Martínez, Manuel Buy,

15 —

Jocó M. Maldonado, Justo Marat, Enrique—Sjind- t&á&¡ Juan Acebal, Manuol A. Oca-ropo, Guillermo

Stánel, E. T. Leinau, Felipe Bomoro, Teófilo La- IIIN, Fi muido fiulnjn, Juan J. Casariego, _£flfl iy..Fot»tv Patricio Peralta Ramos, José dé C«-

faXuvs&a, JaanF^.du CabtulhJle, Antonio M. Salas, j B p fllCorniiin, J-ocó Martínez denoz, Juan Bou.- l'mlii Siruuibm, Toniac Buie Seda, Agustín C. T*á- ealuyua, Julio Moreno, Lúiií L. Villegas, Francis­

co Dumiiesgi, J-ooé Almendro, Luís- Amespil, Exequial Bolando, -ft. Ld Budín, Jooó J>. Montea, Pedro Vhffpnir'ri, Juan Bamosr F. Sfllu,Ttio,-Lau- M M 9 BuilUTfTlo, Emilio Carranza, Coui,t;indo Ve-

LegSarnfieíd, [nnn Tnft' • • 11•• • ir Caí i "i fo, Jnon Lonufc, Joa¿ M. Sauchujeiito, Pedio M.Laia, Lulgfr.Bo- dfitfuog, Cárlos-Hodc, José Pktu, Venancio Ca­

ballero-; Antonio G'ait-K», Bautiotn Borguré, Mar­

tin Hardoy,Joué Mcjbc, Antonio G. Patrón, ^AS- tenio Carbol n, ÑorbertoTíamirez, Antonio J. Her­

rera, -fi*dí«©—SüYQ, Jual Silva, Felipe Bodii^uec, Antonio Aotoul, Domingo Vtm>JUü,Manuel Giral- do Hos, Luis M. Saavedra, Miguel J. A¿uu¿iñga, Jooó M, Loiano, Daniel Oidilvul, Eduardo Eé-

non, Thomas Ken"nyi James Maguirc, floberto Wugcnt, Miguel Lantea, Pati iiiu' Casey, Pedro Üaaly, Gerónimo Tormy. Car loo Corrcga, Fede­

rico Riooctto^-SeperPrem, Patricio Buen Tomaj Je -doerte»-,S»Borgin, John 0. Cuuiiui, JnmcaHaycfl, J L

A. Hortuelffe, John Belson,Patrick'Cohi\e, JoKh fam^ Cattlrs, fedeTtOó S. 01iveníhr;-^J.

Wnnhragi EdwiiiÚp^oii Outatiu Bussi, Bug Pino, B. Mitdélfc, Acschou, José Pati uuurltifeuulDu- jjla^ wf f-;q"'° fi mL, Patricio, Whcclés, Santiogo-

/r ' , >• 2

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— 16 —

DOHOISO, E u g o n i o L i n c h , T o m a s L i n c h , B . W r i g h t , .Santiagu l l u r r e s o n , M o r g ó n Ocroid, Miguel M u r -

r a y , J i m n Buttnr, D . BüUVlde, P o d r o Lailla, Jtfa-

« u e l Itaiiis, Tilomas G r a h a m , E d u a r d o M o o r e , fean D u f f y , M i g u e l Murphy^J>edj¿1&rB3ll,4fcíawo A l m e i r a , A d o l f o Casal, A - B l a y e , E d u a r d o L-.-jSast- - « a % J o o c D u t e l e r , B o n j a i u í n B u t i l i f , M a u r i c i o J o n n a n o ^ Cfe- D i m b l e y , A n t o n i o J . Caí Tullto,-M.

Suagaz, IOBó R o q u o Ptuycz, R a y m u n d o Monasterio, F e j j p r i r o B. D e l g a d o , J o s é Chiclana, Manuel M a r ­ tínez, fluí Liu iu P l u J , A b e l a r d o Martinez, M a n u e l M . Fnramiñan, filiaaa Ti—Agosta, Fyanpioco C . Balcarcc, Fianuiscu Martinoá V i d a l , Puliru A r r u - -da-, Estanislao (lova, Matías Miflana, RaBao»Lara,

a a j p i . V i H a , P o d r o Ruiz, J o a n Bautista A l l a b e - -ge**y, F e d e r i c o Xulra, J o r g o Eroj> er, Rufiuw d e l a WSerna, V e n t u r a F e r n a n d e z ^ á n d i d o Garran", -M.

d a Maaar, A n t o n i o Rocha ó-hijos^ M i g u e l Q u i r n o , J u a n A n c h o r e n a , L u i s úe AnohoroflD, R . C : Cur- -4isle, H a r g r a v e , J o o ó M. G i m é n e z , C á n d i d o Plaza, T e l a s c o L ó p e z , ¿¡avino G o d e y , - B . M o n s a r r o . J u a n 4»odoy, Manuel Paez, D o m i n g o P o l a r , g . B o n o H i n , t a p r o C a b r a f , P a o j u a l V - D o r n a , M i g u e l Santiago, J o o c Santiago, L o i e m ú V l n a l e , Franciooo F i l p y , L u i o R o p o t o , C e f e r i n o - H l h a d u . EranciBco A r i a s , I g n a c i o U n a n u e , L a u r o G a l i n d e z , V a l e n t í n P á c h a - m erF Tose R u f i n o , Sandalio Mansilla, Franéíseo Solano B u r g o s , José B l a n c o , Francisco M. R u f l -

« » r G e r ó n i m o B. R n f i n ^ Eolipo Otarola, S i m ó n

^y-e&r Meliten R u i z , Martin BÓnavonto, J u a n - X a -

•ladrid, Silvestre Mosquera loséM. C o r t o s ; - * ! * - n a n o Cagares, J u a n A- D o m k i g u e z , Joaquín A g u i ­ j a r , Cicilio / a p i o l a , D a n i e l Arana-, E i u i q u e -Á.

SO r+yUnJ^-

£ e t h e , I o s é Zorrilla, D o m i n g o D i a n a , S e g u n d o V i - Ilafañe, Á T r á r o V n 1"w^ " W . A c e v e d o , Francisco L A g u i j a r , Eraaciooo i YilIanfBc, J n a n M h a r r a a d e l , M a n u e l C o r r e a Moraleo, E m i l i o Vv B n n g e , Pafelo D o r r ó g o , J a r g e E c h a o m a , M á x i m o Landfrmr, i t é é Ltlls Ainatreo, J u a n M a r i n o v i c h , L u i s A m a d e o , F r n n r i n r o ' f i o l Bar, D a n i o l A m a d e o , gatrtor D o r pepo, FrinnrH f > * ÜM>¿<», J o c ó Faeic, Miguel Ili­

siarte, J u a n C r i s o l , T u t e u j t a d i A i r e a r , Feliz Y i l -

*ehes, E d u a r d o Pacheco,-Manuel M. M a c n d o , J u a n M u r p h y , M. A . J a e j o , Agwotin V i d a t , G e r ó n i m o F o r - m i , P e d r o Giles, T o m a s a P . de E s c o b e d o , J u a n F Mtmoz, Eustaquio .Friao, A n d i e s Bello, D t o n i e i o Mean-, MüUULI M i r a n d a , B o n i t a Maza, H i l a r i o Ma • p a i t a r e s , A d u l f o G . D ' A i u i u e , Manuel A r c e , J u a n Garctá",~Jou¿ A g u i l c i a , A r t o m i o Lartra, Bcmardiiiu FoiToira, Mauuel Q. ifiilva, Francisco Gutiérrez, J o s ó M. O l i v e r a , A v e l i n o A r c e , Franoiooo M o r ó n , P l a c i d o Cáseo, J u a n A . Acosta; D i e g u d e A l v e a r , J o a é P . Gómale/., J o g g e - U r d i n o l a , A l e j a n d i o - G . Balearoe, Manuel Sartal)ría h i j o , Manuel Rpgnsns- -•tam. í n s f L E l o r d i , M a n u a l G a r f i a , V i c t o r i a n o

D . G r i g e r a hijo, A n a d e l u Escubar, Araürojsio -•Carrasco, Santiago Ballet, ^Duiumgu A g u i r r e , D i o n i s i o D e l g a d o , Martiniano^ Charras, A n j e l - C . -Sagasta, J u a n P . C a i m , A d o l f o Rutz, - R . O t e r o ,

C . S. Quintana, D o n ú n g a - S i l v a , J o s é Oidna, T-o- mafr-ffitegül, C l o d o m i r o M o w , A,qniles C a / o n , A n t o n i o Silva, Saturno B o n i t o , B r u n o Quintana, Ernnoioco Fernandez, M a c a d ó n i o L . Sánchez, Francisco Nogueras, A n t o n i o F e r n a n d e z , —PMI~

dnn^i^ fifínanlr^, - A . Leetagos, V i c t o r i o Saenz, M a n u e l A . Alvarez, Gr GUIUíTIU, B x e q u i t l C ó i d u

(11)

Matoo Jaokson, Gristobal Labfllli, Fjorcaftio Itelaeio, itfallisig-ffi arí.V,'a7 i J^ y - *l w > t M m"

Anclron FoiiltB MamuelPifliJiu, R k a r d o Jacob, ftüitinrmn Wfritr JttaaXaehart, G*riflertmrTeu*p- Ooft- TTimujui! fnnilh, GnninpmoHftimn, Oh.

n.

Stifinftfl, Seuthroa ISichBoy, Juan f o x , ¿Entunas Fox, ÉÉÉP^WÍn WuilE, Jytm-^hedluu, M-anuel jttablon, Carlos Rot, LUíA Theracq, John Oohter- ton**r ivm Ví flhajjpprte, E?üpa Notorio, * e n - jamin Sacmz, Anselmo -Lera, Andrés Mentoto íUK)., Faustino Feiuauiluz., ¿'ranciaco Antonio Ace- jgedo, Antonio Fabián, Vontura Rodríguez, -Mar­

celino Alfonso, Jocó • B e r c j f g Santos, locarias Erete», Pedro Argain, Nican©* Lugones, José E s - cobcdo, Mateo de Osuna, Fabián González, JJau- ttflto Urviro, Benigno Lugones, AHr«deDe*6l*es, Alberte^Meabe, Úladialao Lugones, José Pérez, rircnnrio Kobliin Pedro Ramírez, Manuel S Man- -ailla, Hottorio Mwftez, Félix Sagastume, Julio •GT Maea, Domingo de Sagastizahal, Beator Dozo, Manuel Alonso, Agwstm Ro4»iguez, Manuel Díaz, Olegario Ramírez, Garlos Martínez, Mauricio Ó r -

«el«fie, Ramón Fernandez Vizonde, Ajijel Gallo, José~M. Buutuajr, M p » l ) Tfrw»r< Fernando Ro­

dríguez, redi o AlbttfC^ Juan M. Ituarte, J * a » r Hf*y Enqtnquio Muturnti", Manuel Lugones, M a is­

tmiano Qüvera, Pedro F. Paul, Jeiénimo Miohot, Bautista Roques, Segundo Zwviaga, jiundró L ü - -p*fce> Juan Meniasurria, Luis Lopongwi, Ccferiao

Modiati, Jocó S. Urioote, Manual Crist<»bo,-Miguel -Sarinta, Emilio Roriricnrr XJjhano de Urrutiá,

•f,lrm-p"tií Biuduecp, Tibmeio Martínez, José Ag­

üela, Gofcrino Lcouboari,- Fiero Cooao, Donato- de

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A i e í i s W f , fooé ftnrdblété,' tffn>iinil itTiiMHfrro, Anjfel fgareAbat, J a i m o Mcdcno, Liiondre Bar-

« « - C . Adolfo do Uroutra, Joog E . vliralba^afras- tario Cnniataz. Rufo Fernandez, fe Baasapeile, Leonardo MüiTól, Federico G Espinosa, Vfeénte Atuudeli, Máximo F.^Btqnco, Evaristo Grigéra, Manuel Safaabria, Miguel del Frade, FiynrTirrn -Siena, Felipe Ulloa, Fermín González, Eugenio GflttSá, Gerónimo Forni, Valentín Arios t Toma- SfTlIsrnhfído^Pfírftgrinn T.ohadn J o n e WHbfffly, Ignacio Murmacta, Itfnreoo Wftgncra, José GórEhes JYoricuo Giffrft,-jk'jjull'ilLj Mul^a, Juan 11. A r c - -aa, Gregorio Tofrtez, Engonio V. Araná, Manuel

G. Céspedes, Julinn Burgos, Francisco Márcelo, -Ramón Mfr «MIMíOE, Adolfo M. Cln-derÓ, J«sé—6a-.

-*ay, Xponnrdo Bridt MiftuolGooaa, J o s é E . Caloarce JtinnJosé Gandurras, Miguel Villarraza, Adriano Cano, M. Buslcngorrv, llamingo Agtrirré, Jtwté^A.

Afctnta, F.Haédo,J. B. Grillo y éa., V. C. Abrego, Isidoro Ulicdo, N. S. Sousa, M. V Acdo, Francisco

"Ribera, Nicolás Mañsalvo, TRamon Monteagutfo, Jacinto González, Marcélino Dabel, Ajannol A.

Victurii'a, Mariano Fornándce, S. de la Cruz Ee- guizamon, Juan Moore, Eduardo Dillon, Uavuí Spnnahan, J»an Keany, Mjguel O. 'Gafiírdez,-fcim>

-Soto, Juan B. Pérez, Deciderio Lugones, J o s » A.

.. Miranda, Herminio Lugones, Attwtio Márquez, José Carrizo, Ramón F. Peña, José Man&illa>°i*e- -dco—Güorropo, Ricardo Gfcnchet, José López, Temos Godman,-Sattuei<jftmt, Ramón Bonahora, José DI Luita, Adrián T o n es, duilleimu Duglú, Anjel Aranjo, Joaé G. López, José Bainaso, Pedro -Agftine, Rtmijiu Di ñtez, Felipe Btrrem, Miguel

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Jtodriguez, Bv-A. Bíattos, Juan Carrizo, Jotró -Mu- jji"",»t Tnnn Janf Bnnnbr, Paooual Loguizamon, ' Juan dcGuol (Uijnr), Benito Márquez^ Cipriano

1 diellapcaa, Gregorio Olmos, Jooc 'Garcia, José Sánchez, Domingo Gómez, JUMI Agnirrc, Lee- nardo ftonoa-, Inocencio Piñero, Fermín Saldar-

"'Igfl f-0"^"'""1 v i l l" "l u" ' ') Simón iBuutualde, Camilo Pérez, Bobuntiduo- rere*, Manuel Casaba- BP, Pgdro Palma, Froilan Casaballe, tteajamin J f c , iL-Sabo AH&iar,IU-Salas, B. Albo,

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íM>, Ejgtanielo Colman, Eotoban Aguirre, yioalas -D. Jurado, Manmel Ar-ámbwyu, Miguel Bniz, Bru-

denoio Gonaalcz, Miguel fluuüo, Abanisdallo, Bautista Cacamayor, Redro Igual, Saturnino Pe- drooa^ Fcrmin Pedrosa, Garlos M. Muñoz, /onon GarriUo, Juan-Pablo Artigas, Federica Carrillo,

^"^'"^ílfí M|rapf]p, S<? rapio Boafti, Anjel—J>

•Ganilfu, Benito Rodríguez, flV.Yidaro, Elias F. y Obligado, Francisca Elias, Vétit* Basilus, GkrtHde Minohombes^Dodro Minchcmbel, Fluctuoso Gae- Ht—-Casiano 5arñt«w|6aé Apuilar, M. Duteill,

Eáuasaéj. Boaondo ásales, MmtiMil Santiago, Fer­

nando Cora, Qnillarmo Leites, Iaidoro Burgos, Jooé Canelo, Anselmo Gánelo, Ignacio Escudero, Emilio A. Mando, Manuel Zebalkts, Andrés iu rudo, Torihio A. Aguirre, Pablo Molina, Saturni­

no Molina, Pablo Jurado, Eotoban Jurado, Pedro José Aparicio, José E. Buiz, -Manuel Snmpayo, JLuas fcedesma y Ca., J^oó.yaoquoav, Carmen Baos, Boque Yasques, Benigna l», de Sierra, -C^IQa- pentbak, Gerónimo A. Bookcy, -Pedro Palma, Froilan Casaballe,-Víctor C. Awongura^rcgegio Aüdela, ".Santiago YJUega, JOBC, A. Aiangurenf-

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Juan M. Gutiérrez, Boaa VilJcga, fitagdio Bmta- mante, Mariano Enrique, Celestino Talayera, Manuel Bodiiguez, Ignado Bmique, Bernabé En­

rique. Raimundo. Viliarreal, Joaé Manailla; José Aw Arangnrfim, Juan Arios, Benito Sotclo, Anto- Mtt forros, Felipe S.—Vidala, Pedio Oérdonas, Gabriel fiimonogt LihnrjojBuaroz, S. Antonio Avi- Ja. G*4sw,lu IbaTles, Bxiflafiayado, Valentín Pérez, Segundo Ti Ljo, Ja? irtjj^jwmtto, J-ergc Díaz,

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qjp M a n a i l l a Juan P. Tobes, Julián Toloaa, t e - soto Boldan, Sogundo Oían iaga, Ramón Ufieate, Manuela Maldonado, Jaciulu"Agosta, MolohorJia-

Bamon Ferreyro. Bornando Navarro, Ja-^

*ttr^i*tt,ú M. Aguilui, Bernabé ftoheia, Agustín Co- Jilk), Antonio JrttWjeg, Franeioco Barróla, Jesé

Legárra, Budccindo Boca, Mariano -Moretes, Be­

nito Saavecra,.JoGÓ M. Aguirre, i -oqueiSaavodra, Pablo Lescano, Loronzo, Bodiiguez. JLiboMa. Lu- -na, Joaquiu P. Bumero, Pastor Duncgo, Temm

-Abcnduño-, lestf&T-t i "^BB^ano -Garoia, • Bene- dito Vidala, Antonio Benabiwe, Mnnnrl Narigón, A. Carriso, B. Bapavidcs JL,-M. Bmarides, A. Be ni toa, >ü_Lcdesma, V-onaneio Bcnitee, Juan Dobia- -eergí,l|P«srTnrl Farfas, Antonio' Villoldo, YiAan.tr González, JiinaFrertas, Andrea Caamaflo,-. Juana P-«i>aka, Bfrnnh¿—C«#»©nel, Ensebio Saavodra, Diogo Peralta, Bernardo' Nmuuo, Banaon Inaiar- -te, Aguotin-Pavia hijo,-Eduardo Alrarez, Valen­

tín Villarruel, Ai Floro de la Torfj, Batilio.Pe- . draaa* Josó A. Dua>te, Kolaaoo Per»ya, jinlogio

•Correa, Teodoro Bodiiguez, Bataon Jaaé Banales, JUdinajíio alantes, Re'/ts QulhleFo,

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l e s , P a t r i c i o A l d i s a , P a s c u a l P . P a l o m o , F é ü * ÍMHíI, G a b r i e l *T:~Martinez, F r a n c i s c o M i r a n d a , B e n i g n o P a r i a s , T u i n a s D n e s , V a l e n t í n M e n g ü é , l o c é C h i r i n o , Gairtus PIHJUIS, M a t e o L a g o s , P a u l i ­ n a B a n a l e s , T o i d r o B a l d w v i n o , P e d r o Galana, B e - m i r i g o E g o e e r i e , P e d r o Ola-, M a ü u e l B u l l e r d e ; R a m ó n M o n a s . D o m i n g o P é p t i c a , C l a u d i o L c g u i z a -

J n a n A . — M u u u s a f-Ignacio S i m a l e s , P e d r o D w g u e n i L , ' P e d i o A . D u b a l , J n a n T o m a o A v c n d a - -fto-, J e a é P e r a l t a , 4É»é F . B a r r o s o , J o o é B . L l a n o s ,

P . B i b a d c m n r , F r f i i c i o o e P i t a . I g n a c i o M a r t í n e z , J o o é M . C l e ' á u y , B e r n a b é C o r o n e l , E u s e v i u S t f a v e -

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N O T A — C o n t i n ú a r e c o g i é n d o s e l a s f i r m ns d e l o s S r e s . h a c e n d a d o s q u e s e h a l l a n e n l a c a m p a ñ a , y s e a g r e g a r á n o p o r t u n a m e n t e .

Buenos Aires, AiuúL28 de i«65.

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