RITOS DE PRIMAVERA
y VERANO
J.M.aJimenoJurío Nací en tierrade secano,entre vi- ñedos,trigalesy chaparros, amando la franqueza del cielo raso y de los horizontes despejados; dediqué lar- gas jornadas sondeando ciudadesy villas de ambas márgenes delEbro, y,sobretodo, soyun convencidode queno acaba Euskalerríaen los do- miniosmás septentrionalesdel «Fa- gus silvaticus»,sino de que Vasconia es la resultante de la uniónhistórica, étnica,políticay económicadel«Sal- tus»y del «Ager Vasconum».
Al exponer unos rasgos del cos- tumbrismo navarro preindustrial, he de advertirque por folklore entiendo todalavida delpueblo,ensu marco geográfico (casa, localidad, tierras), en su evoluciónhistórica yen susre- laciones económicas, laborales, reli- giosas y sociales. Para entender nuestro folklore,parano generalizar ni «colonizar»,para respetar y amar losvalorestradicionales de cadare- giónnavarra y luchar por la supera- ción de imperfecciones muy huma- nas,es absolutamentenecesario te- ner presente la realidad geográfica, históricay sociológicadel País.
Nuestra configuración geográfica tiene la culpadelasradicales diferen- cias existentesentre lavertiente can- tábrica(lamedia pluviométricaanual rebasa enBaztán los1.500mm yen Alsasua los1.400) Yelclimamedite- rráneo continentaldela depresióndel Ebro,dondelas cantidades delluvia registradasno alcanzanlos 500 mm.
(Sartaguda 447,Andosilla445,Mon- teagudo 394, Buñuel 370). A ésto debemos añadir las diferencias tér- micas, con clima más moderado y suaveal Noroestey más extremoen calores y fríos alsur.Lassequías del equinoccio de primavera pueden afectar a campos y pastos de la Montaña, perodonde hielosy faltade lluvia suponen mayorproblema es en las tierras cerealistas, vitícolas, oli- varerasy hortícolas. De aquí pode- mos deducir «a priori» una conse- cuencia.Todoslosnavarros suplica- ron remedio para suaflicción,multi- plicando ritos mágicos; pero donde éstosadquirieroncarta de naturaleza fue enla mitadseptentrionaldel rei- no, sobre todo enla cuenca delEbro.
Tuvieron en Cintruénigo mucho
miedoalos«Santos de capa»(Santo Toribio, San Marcos y San Pedro Mártir,16, 25 Y 29 de abril).
«Entre Toribios, Marcos y Pedre- tes
cortan lasviñas sinhocetes», dice un refrán que, con ligeras va- riantes,corre por casi todala Nava- rra mediadenunciandoque lashela- das dela segunda mitadde abrilpue- den vendimiar en un instante la co- secha delaño sinherramientas.
El 3 de mayo era fiesta clave del calendario pastoril y agricultor. La Pascua soñadapor mayorales y ra- badanes trashumantesen la Ribera, la hora de regresar al hogar, a los montes verdes,alas aguas puras:
«Va ha llegado Santa Cruz;
pastores,ala Montaña, a beber agua de fuente ya dormira la cabaña».
Se multiplicabanentodas las par- teslas procesiones ybendicionesde camposconel Lignum Crucis; los sa- cerdotes recorrían los términos para clavarcrucesencolladoseminentes yconjurar eltérmino;los escardado- res colocaban los ramos de San Pe- dro Mártirolas crucecitasde mimbre borte,chilinganoy chopo en las he- redades, mirando hacia San Miguel de Izaga los de Lónguida, y a San Miguel de Excelsis los de Larráun.
Empezaban los complicados conju- roscontra lastormentas. Duranteel sigloXVI, recién construida la nueva parroquiade abajo (1522 y siguien- tes), los cascantinos subíanel 3 de mayo a la quelo habíasido hasta en- tonces (Romero), llevando una cruz de madera, clavada sobre asta he- chaconolivobendecido el domingo deramos,delaque pendíaellienzo crudoantes mencionado.Terminada la misa,el vicario bendecía lostérmi- nos y subíanla cruz,ramosy lienzo al cimborrio«y allíla afixanpara que esté todo elaño».EnSanta Maríade LosArcos colocan este día en lato- rreparroquial una preciosacruz-reli- cario,regalada el 13 de agosto de 1601a su pueblopor el benedictino fray Juan deLos Arcos,ypermane- ce vigilante hasta el 14 de septiem- bre. Ritos similares vieron la torre- campanariodelCercoartajonés,la de Ujué yde multitudde poblaciones.
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Desde Santa Cruz de mayo a la de septiembre reptían los sacerdoteslos conjuros dominicales y tañían cada mediodía las campanas.Eltoque te- nía nombres propios. Era «el repi- que»en Alsasua,yetente»o«téntere nublo»entierra Estellayla Ribera.La letrilla onomatopéyicarecitadaporlos niñosdela comarca estellesa refleja un deseo universal:
d ente nublo, /tente en tí;
no te caigas / sobre mí.
Guarda elpan,/guarda el vino, guardalos campos / que están flori- dos».
La canturreada en las poblaciones tudelanas expresa mejor el espíritu de los conjuros latinos:
«Téntere nublo, / tente tú;
los ángeles van / con tú.
Si eres agua / ven aquí, si eres piedra / vete allí».
Con motivo de sequías prolonga- das se repitieroninmersionesde imá- genes y reliquias de santos en los ríos, conjurándolas para que logra- sen de Diosla lluvia,como sucedíaen el sigloXVIcon las de Santa Feliciade Lablano y San Pedro de Usún,y ha venidohaciéndosepor diferentes lu- gares hasta el sigloxx. El recurso más general,desde la capital lruña hasta las aldeas más pequeñas,fue- ronlas rogativascon los santos pre- feridos.En muchos pueblosexiste la convicciónde que laimagen predilec- ta sacada en rogativaobtienela llu- via inmediatamente.Lo afirmaelpa- dre Moret, analista del reino, de la Virgendel Sagrariode la catedral.La realidad, constatada con documen- tos y hechos,suele ser muy diferen- te.
No podemos dejar de aludir al Mayo,árbol totémicoprecristiano que los vascones alzaron sobre los cam- pos, armado de gallos, espadas y símbolos de madera, como siguen haciéndolo por las Améscoas y la Berrueza.Los festejos eran presidi- dos en el Baztán por una joven, «Ma- yatzeko erregiña».No aciertoa com- prender por qué arremetieron los prelados pamploneses contrala cos- tumbre enlos pueblos diocesanosde Guipúzcoa desde el sigloXVI (en Rentería la prohibieron en 1550,en Oyarzun en 1692), siguiendo des- pués porla Navarra Húmeda,sinque hayamos visto un solocaso de pro- hibiciónenlas merindades de Estella, Sangüesa,Olitey Tudela.
Elobispo don Pedro Aguado dejó en Larráinzarel 17 de mayo de 1715 este mandato que por suriquezain- formativa transcribimosliteralmente:
eltt em,por quanto se alla Su ilustrí- simainformado que en este lugar y
valle (Ulzama) ay la mala costumbre de que el primer día de mayo y día de Santa Cruz,ambos festivos,van los mozos y mozas de ellos fuera de sus lugares a los montes pinares con el pretexto de traer al lugarla Maya,y se quedan sin oír misa en grande cargo de sus conciencias,y desean- do evitareste mal abuso,manda su Ilustrísimaque,pena de excomunión mayor latae sententiae ipso facto in- currenda,ningunode los dichos mo- zos y mozas vayan dichos días festi- vos por las Mayas al monte,sinoque antes bien estén en el lugar y oygan missay celebren y guarden los días festivos,como es razón, y que en caso de querer ir por dichos Mayos al monte lo hagan un día de hacien- da,y que,so la dicha pena de exco- munión mayor latae sententiae,tam- poco el abad de este lugar permita poner la dicha Mayo dentro del ci- menterio de dicha yglesia ni que en él se dance;y no lo cumpliendo así,se le da facultad al dicho abad para que los evite de los divinosoficios y no los admitaa ellos».
El Mayo, siempre chopo, sigue presidiendola vidaen los pueblos de la Ribera delEbro.Tan arraigada está la costumbre,que el Ayuntamiento de Sartaguda dejó un orificio destinado al árbolal encementar recientemente la Plaza Mayor.
Lamentamos no poder hablar de las salidasde San Miguel de Aralar para bendecir los cuatro puntos car- dinales de cada pueblo visitado,ni de la cabeza de San Gregorio de sorta- da y de su agua para extirparsaban- dijas,ratones,langostas,bichos no- civosy plagas agrícolas, del folklore más modemo de San Isidro Labra- dor,delos diezmos de corderos du- rante la primera quincena de mayo,y de tantos otros aspectos.
«Sanjuanarse»,«sanjuanada», son palabras aplicadas esencialmente al baño lustral de medianoche y de la madrugada del 24 de junio. Enton- cando con el rito de «Ur goyena,ur barrena»,recogida en el momento de morir el cUrte zar»y nacer el «urte berri»por los mozos de Urdiáin,lena- so y otros del contorno de Aralar en nochevieja, las gentes de Olóndriz (Erro) acudíana medianoche de San Juan a la fuente de Aribe paralavar- se,beber y llevar a casa de aquella agua para que desayunaran medici- na buena todos los familiares.Exis- ten fuentes siempre santas y sanas:
Doniturrieta (Aralar),Iturri-santu (Be- telu),Saniturri (Beorburu y Riezu),o bendecidas por Angeles (Aingiriturri en Anocíbar). Son infinidad en las cinco merindades las bautizadas con el nombre del Precursor.
Durante la noche del 23,y antes de
salir el sol danzando,todas las aguas tenían poderes taumatúrgico s: ma- nantiales,ríos,acequias,pozasy es- tancas.Aunque San Cesáreo de Ar- lés condenó a principios delsigloVI
«la superstición de bañarse los cris- tianos enlas fuentes el díade San Juan»,la Navarraprimigeniamantu- vo grandes santuarios milagrosos, precursores deOrreaga,el Puy,Ujué o Lourdes.Entre los de la merindad pamplonesa figuran los manantiales de Betelu, visitados durante la ma- drugada solsticiat por gentes de Aráiz, Larráun y Guipúzcoa; en el agua de batueco, entre Ciordia y Olazagutía.lavaban sus ojos gentes venidas desde tierras alavesas de Asparrena y San Millán,y navarrosde Burunda,Araquil,Améscoas,Valde- lIíny Yerri.Los peregrinosde Odieta, Anué y Ulzama rezaban en Aingiritu- rri al beber y lavarse y depositarsu ofrenda en las aguas.Las CincoVi- llas del Bidasoa tenían la fuente de San Juan de Yanci. Multitudes ale- gres de Pamplonay las cendeas de Galar, Cizur y Aranguren se daban citaen la fuente del batueco de Ba- ra ñáin, como los legañosos,pitarra- sos,sarnosos,roñosos,tiñosos, to- runculosos,pustulosos ypodridosde granos,diviesos,tumores y otras la- cras epidérmicasdelos vallesde Ye- rri,Ega,Santestebande Monjardíny la Solanase congregabanen el Agua Salada de Estella. Las catedrales sanjuanistasdela merindad de Olite fueron la fuente delYesalde Solcha- ga(Orba) yla de Lezkairu de Ujué.
Acudíana ésta devotos de Beire,Pi- tillas,Murillo, Santacara,Gallipienzo y otros más.Me consta que en 1972 habíauna familiasanjuanándoseaquí antesde amanecer.En estas fuentes yen otrasde ámbito localo comar- cal,se daban cita los jóvenes para recenar,bailary cantaralson de gui- tarrasy panderos,mientras bebían y se purificabanantes de salir el sol.
Aparece también el agua en las menudas y puras gotas de rocío.
Tanto allendePuertos,por Labourd, Baja Navarra y Soule,como en las merindades de cispuertos , los afec- tados por enfermedades cutáneas caminarondescalzos por los prados o se desnudaron para revolcarse y empaparsede salud.en Aézcoa,Sa- lazar, Valdorba y Améscoa. En La- población hubomadre que arrastró a suhijo, enfermocrónico,porlarosa- da de un campo de centero «y se curó».EnAzparren(Arce) hacían pa- sar las ovejas,unapor una,por un pozo de la regata para preservarlas de sama.
Noche con bula y privilegio para curar verrugas,herpes,caspas,frac- turasóseas y hemias infantiles me-
diante ritos de pasaje cuasi-sacra- mentalescon ministro,sujeto, mate- ria,forma y resultadosportentosos.
Noche de recoger hierbas: espino, saúco, malva,hisopo (milluba en Ola- zagutía),helecho,nogal.fresno,mar- garitas. Iimonia (Gastiáin), o «verbe- na»(Ecala).
«El que coge la verbena la mañana de San Juan nole picaránculebras
nisapos quele hagan mal»(Ecala).
Lossacerdotes bendecían las hier- bas (Sanjuan belarrak) en los pórti- cos parroquiales. En otras partes consideraban innecesaria la bendi- ción,porque«recogida antesde salir el sol eldíade San Juan,ya basta»
(Ulíbarri,Lana).La enramada se po- níaluego en la portalada,sustituyen- do a la quemadala noche anterior.y se guardaba parte para echaralfue- go durantelas tronadas,o paraha- cer humo sobrelareliquia deltronco de Dios navideñoy ahumar el gana- doeldía deSan Antón (Goñi).
Sobre laepidermis regionalse su- ceden prácticas de distinto carácter:
chocotatadas, ordeño de cabrerias, romeríasde carros enramados,árbol de San Juan, ritos higrománticos y protectores de la fecundidad,proce- siones con la imagen del Bautistare- pleta de perillas, roscos y guindas, quemas de moros en Torralba, de Juangueringasen Corellay de Cha- palangarras y Zarramusqueros en Cintruénigoy Fitero,enramadas alas mozas amigas(fresno y helechoen Alsasua, «lertxuna» en Yanci,chopo en elAlmiradío,guindoycerezo por la Navarra media y meridional), y, para las antipáticas o las pelandus- cas, chopo en Alsasua, espino en otras partes,un poco de salen Los Arcos - «ipaque te sales,sosab-s-, y arbejas en Santacara,regalomás afrentoso quela carroña deuna ca- balleríacolgadapor los mozos enun balcón.
Salíaelsolredondo,rutilante,dan- do vueltas,bailando.Era«Santa Ca- talina tocando la pancera»(Cabredo, Aguilar) o la cabeza sangrante del Precursordegollado, ola pérfidabai- larina causante de su muerte. Las gentes de Vizcaya yGuipúzcoa,dela Navarra media y de la Ribera (San Adrián,Arguedas. Cintruénigo,Fite- ro, Ablitas) anduvieron kilómetros para contemplar esta danza fasci- nante. «San Juan goizean eguzkia dantzanateratzen da».Elsolbesaba triunfal aun pueblo santificadopor el fuego,el agua,las plantasy el amor.
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SIEGA Y TRILLA
Habíallegadolahora de recoger.
[Ouéduro elpan del labrador ayer, cuando unas labores superficiales con elaradoromano, lafaltade abo- nosy la impureza de las simientes, proporcionaban mucha ballueca y menguados rendimientos.Tiempode dormirpoco,demadrugar mucho,de permanecer doblado sobre la mies, enconstante movimiento elcuerpoy los brazos,armadoscon la hozy la zoquetademadera,parair dejando manadatras manada,gavilla tras ga- villa,fajosycargasdemiesmadura, siempre bajo unsol abrasador,des- hidratante.Sólo un respiro enla Na- varra orientaly media,cuando unse- gadortopaba con la cruzo elramo de San Pedro Mártir,para rezarun pa- drenuestro y echar un trago de la bota . La breve siesta estaba epilo- gadaen Lergapor cantos religiosos de los segadores:
«¿Cómola saludaremos alagloriosa María?
Como la saludóelángel, rezando elavemaría».
Nuevos madrugones para prepa- rarlas erasdelcinturónperiféricour- bano, acarrear el cereal, tender la parva y molerla, dando vueltas con lostrillos,concalorypaciencia,yes- perar al cierzo o al bochorno para poder aventarla paja yelgrano,y ver pagado al fin tanto esfuerzo con el montón erguidoen medio delredon- del.
Aquel trigo empezaba pronto a menguar.Ayer fueron los obligados diezmosyprimicias,y losermitaños y humildesfrailecicospidiendo una li- mosna voluntaria. Los hijos aguza- ban la vista y aprovechaban cual- quier momento propiospara realizar lo que por tierra Estella yLumbier lla- maban«saqueo», en Artajona«shís- hia»,en Pamplona «chicha»,en Los Arcos«hombrada»yen la Riberadel Ebro«borde».Sindartiempoallevar el trigo a casa, llegaban a veces el barbero, el herrador o el panadero para cobrardeudasatrasadaso ser- vicios adelantados, según como se mire, y,entre limosnas,sisas y pa- gos,el montón menguabapeligrosa- mente. Pero el agricultor sentía el gozo de poder saldar deudas,rega- lar unas paladas y tener pan para mañana.
LOS NUBLADOS
Motivos había para la gratitud. A los hielos, sequías y plagas de pri- mavera sucedíaen veranoun peligro
atroz;podíasobrevenirdeimproviso, arrasandoymatando.
Corella,24 dejunio de 1690.Poco después demediodíavino un nubla- do.Elpuebloacudióala parroquiadel Rosario. Los sacerdotes subieron cruces y reliquiasalatorre paracon- jurarlo, mientrasbandeaban las cam- panasysalíael vicario Azcona con el Santísimo y el Lignum Crucis bajo palioalapuerta principal.De pronto unrayose paseó por elinterior dela torre,dejando siete muertos y cua- renta heridos y conmocionados.
Aquella mismatarde celebró sesión elAyuntamientoy acordó hacer pro- cesiónde acciónde gracias«por no haberperecidolamayor partedelos vecinos». Ramón y Cajal cuenta la muerte porrayode unhombrecuan- do en la torre de Petillatocaba las campanasconjurando unatormenta.
Estoscasos eranfrecuentísimos.Ci- ñéndonos alaval de Aibary ala pri- mera mitad del sigloXVIII, en 1701 murió un muchacho en la torre de Lerga;ochoaños después se repitió el caso con el hijo del sacristán de Ayesa.En 1711dejó una chispasin sentidoalsacristánen elcampanario de Lerga, donde sucedió en 1731 que,estando el abad Sarasa rezan- do exorcismosenla puerta del tem- plo,su sobrinosacerdoteen elcon- juratorio,y Martín deMuru,hijo del sacristán,con dos canteros france- ses tañendolas campanas,unrayo mató aMartín y dejó malheridos alos dos oficiales. Fuen un año terrible.
Paramediados de agostocalculaban en Pamplona que las centellas ha- bíanmatadomás de ochenta perso- nasen Navarra.
El peligro no amenazabasolamen- te las cosechas.Clero y pueblogri- taban su congoja enlasletanías de los Santos:«Apeste;fame etbello;a fulmine ettempestate;a subitaneaet improvisa morte, libera nos, Domi- ne»,pidiendo verse libres de peste, hambre,guerras,rayos,tormentasy muertes repentinas. Campanarios y cabezos quedaron armados de reli- quias,ramosycruces.No es casua- lidad que las arquetasárabesde Fi- tero,repletasdereliquias,fueran ha- lladas en la torre abacial. Próximos los nubarrones y los truenos, aba- des,vicarios y beneficiados salieron aconjurarconcruces,reliquias,imá- genes e hisopos, ordenando a las nubes que se disolvierano quedes- cargaranenotra parte.El merino,ju- radosy vecinosde Arruazu denun- ciaronen 1617asuabaddon Martín de Asiáin,alegando entre otras co- sasque,por no hacer los conjuros, habíacaídoun rayoeincendiadouna casa.Porlosaños1798,después de la guerra contra la Convención, es-
cribíaun sangüesino quelasreliquias del mártir SanRomán,veneradas en la parroquia de Santiago,hacían mu- chosprodigios, «especialmente en las tempestades enlasque semanifies- ta sucuerpo».Todavíaendiciembre de 1872,alaumentar lajuntadelpa- tronato parroquialdeMendigorría el jom a!delsacerdote-o rganista,le pu- sieroncomo condición acudiral tem- plo cuando tocaran a nublado para cantar mientras sacaban al atrio la imagende SanRoque.
Nuetro pueblo aprendió lalección.
A partirdelsigloXIX,bajo elcierzo del
«racionalismo», los sacerdo tes fue- ron abandonando estas prácticas.
Los seglares,desamparados e iner- mesfrente alas malasnubes preña- das de diablos,fuego, ruido ypiedra, continuaron practicando lo que ha- bían visto hacer a sus sacerdotes. Ocurriódurante elverano de 1972 en Santacara,segúnme contó la prota- gonista. En el retablo mayorguardan unminúscu lo bargueñocon el frente abatiblecerrando los cajo ncitosdon- de están las reliquias. Durante los nublados solía sacarlas el párroco . Aqueldíaestabadeviaje. De pronto elcielose encapotó ysellenóde es- tallidosy truenos.Un grupo de mu- jeres cruzó en la iglesia un diálogo rápido: - «Hay que sacar las reli- quíasala calle».- «Dicen que es pe- cáucogerlas».- «Pues voy asacar- las yo», replicó Mártires Adín esti- mandomásimport ante salvaral pue- blo del pedrisco que cometer una faltilladerespeto.Sin dudar un solo instante,tomó el relicarioy llegó ala puerta,seguida delrestodeseñor as.
«y alsalir;iplás!, rsemeabrió la ar- queta yparóel nubláu!»
El recurso a lo sagradoparacon- jurartormentas,crecidasderíos ein- cendios,haperduradohast anuestro siglo.Recuerdan losancianos de Uz- tárroz(Roncal) el incendio del barrio bajo en plenomes de agosto ;el pá- rroco sacó elSantísimo,intimó alas llamasyse detuvoel fuego. Entrelas reliquias atesoradas en la parroqu ia de Andosilla figur an el Lignum Crucis y un clavo de la Cruz de Cristo.Su poder contra las tronadas'era ex- traordinario.Dicen que los del Aza- gra mandaron por ellas seis mil pe- setas - ¡enaquellostiempos!- , ne- gándose a venderlas a los propieta- rios. Conellas conjuraba don Cayo;
poníatalénfasisen la ceremonia,que los circunstant es le oían exclamar mientras luchaba contra el maligno:
«iQueme se va! iYa se valo de Cár- carb,Este instinto deenviarlos nu- blados sobre los campos delvecino semanifiesta en distintasformas yen muchaspartes.Una mujerde Arróniz pedía alaVirgendeMednía:«Que no
apedree, pero si apedrea que sea d'Arrosiap'aba]o»,similara otra que atribuyen a una «decidora»de Cár- car:«iVirgendeGracia!Que nocaiga piedra y,si cae,¡que seagenera!!».
Sacaronenesto s casoslos segla- res ala Virgen del Rosario en Auza (Ulzama), a Santa Teresa de la de- saparecidaermita de Azparren(Arce), y adistintos santos en tierra Estella y,sobre todo,enlaRibera tudelana, donde apenas hay pueblo que no haya recurrido a este medio.Era la Virgen delRosario en Ablitas,Core- lía,Fontellas y villafranca.laVirgende DoloresenTulebra s,Santa Bárbara enMonteagudo,y laVirgende Sote- .rraña en Valtierra.El títulomarianode Nieva o Soterraña fue import ado y propagado en Navarra por los domi- nicos,adornado con aureola de tau- maturgiaseficacesy plivalentes,pa- recidas alas de San Anton iode Pa- dua.
Cente llas,rayosytruenos nos dejan luego serenos nombrando ala Soterraña;
en Nieva tanmilagrosa santa imagenveneramos...
Suspendéis laira divina ysu actividad alfuego...
Cobransalud lostullidos, convalecenlos heridos conquenovenaste hagan.
A par delasceremoniaspúblicas, antes oficialesyluego degradadasy protagonizadas porelpueblosencillo y «crédulo»,consignaremo s algunas de carácter privado.El espino albar puestoen laboinao enla ropa pre- serva de rayos enelcampo.Una ron- calesa me decíaque tenían ese po- derpor habertendidoen ellos la Vir- gen los pañales del Niño.La práctica más universalfueencenderlavela del monum ento,rezando el trisagioe in- vocandoa determinados santos. Casi todaslas mujeresdel reino sabíanal menoslostres versos iniciales de una oración cabalísticaa«SantaBárbara bendita que enel cielo estás escrita conpapel y aguabendita».San Bar- tolomé gozó de amplias prerrog ati- vas,según rezaun romance,el que herecogidomuchas variantespor las villas riberecas y que se rezaba du- rantelas tronadas.
«SanBartolomé selevantó, piesy manos selavó;
con Jesucristoencontró y Jesucristo lehabló:
- ¿Dónde vas,Bartolomé?
-Con vos alcielomeiré.
- Vuélvete.Bartolomé, a tu casa y su mesón que yo te daré taldon:
Donde tú seas nombradono cairá piedranirayo,
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ni muera mujer de parto, nicriaturade espanto, nihombre sinconfesión.
Diseminadospor la MOntañay la línea delEbrotopamos con otro rito mágico, antiguamente bastante ge- neralizado: quemar en el fuego del hogar determinadas planta: saúco,
«sanjuan belarrak»y olvido benede- cidos y juncos de la procesión del Corpus. Además de arrojar por la ventanalas piedrecitasguardadas del sábado santo,existenotras ceremo- nias, como sacar estampas y mar- chasporla viviendatañendocampa- nillas.
FIESTAS PATRONALES
Un repaso al calendario de los ti- tularesde parroquiasnavarras,exis- tentes y desaparecidas,y alos san- tos abogados elegidos como patro- nos por numerosas localidades, re- velan una prevalencia de los celebradosdurantela mitadmás fría delaño.Cuandolas guerras,la des- trucción,el hambre,las pestes y la penuriageneral eran pan amargo y cotidiano, las fiestas patronales se reducían alavísperaya unajornada de actos religiosos, sufragados por concejos y municipios.
Lapazyel resurgir renacentistade la economía trajo nuevos solaces,la prolongacióndelasmecetas a dos o tres días y la necesidaddemodificar elcalendarioparacelebrarlasduran- tela estacióndemásluzysol.Des- de el sigloXVIlos trasladosestuvie- ron frenadospor la necesidadde so- licitar permiso de las autoridades eclesiásticas. Pamplona lo hizo en 1590,cambiando los sanferminesdel 10 de octubre al7 dejulio. Mediosi- glo después retrasóBurlada los san- juanes al 15 de agosto. Tatalla y Sangüesacuyo patrono es San Se- bastián,las trasladarona los meses de agosto y septiembre. Lo mismo hicieron los estelleses con la de San Andrés.Mirandade Arga solicitódel obispo Irigoyen yDutarien 1773 el cambiodelafestividad de SanBeni- to (21 demarzo) al 11de julio o la dominca infraoctava delCorpus«con el fin de promoversus mayorescui- tasysolemnizar lafestividaddel glo- rioso santo y sus sagradas reliquias que se veneran en este pueblo».
Azuelo, cuya parroquia regentaban los benedictinos de Santa Maríade Nájera,trasladó en 1775la fiestade las Reliquiasdel16 deseptiembreal 24de abril,siguiente al deSan Jor- ge.Los cambios semultiplicarondu- ranteel sigloXIX.Actualmente sufren continuas revisiones, ajustando las
fechas a díasfestivosde verano para que lajuventud trabajadora y estu- diantilpueda participaren ellas.
Las fiestas,válvula de escape de alegríaespontánea y popular,cons- tituyen uno de los índices revelado- res de la personalidad de cada co- munidad. En su organización,comi- das, diversiones, cantos, danzas y convivenciasemanifiestanlos valo- res humanoslatentes enelpueblo.El espíritu de iniciativa de los mozos jugó ayer papeldecisivoenla orga- nización. Ellos,através de sus ma- yordomos, buscaronla música,man- tuvierona gaiteros yacordeonistas, recabaron fondos mediante
e l
cobrodel barato, cuestaciones domicilia- rias oreparto delos gastos a escote, alegraron las callescon dianas«ka- rrikadantzak»yjolgorio,llevaron ale- gríay baile al portalde cada casa,re- cibiendoel obsequiode gallinas,vino, pan y piperropilespara el almuerzo y la cena clausuradora de las fiestas, organizaron competiciones deporti- vas, «antzara-jokuak», partidos de pelota y pruebas de fuerza (Norte), corridasdetorosy devaquillas(Sur), yabadejadaso costilladaspara ter- minar,mientras las mujeres perma- necíanesclavasdelos pucheros para que no faltaran afamiliares einvita- dosinterminables,apenasseparadas por unas partidasde cartas.
Los cambiosson palpableshoy.La iniciativa delosmozosha sidoabsor- bida por comités municipales que planean festijos ynecesitan enormes presupuestospara satisfacerlas exi- genciasdenuestra sociedadde con- sumo. Predomina el dirigentismo y nacen aspectos inéditos.
OTOÑO
La naturaleza,reventando joven y atractiva en primavera, madura en sus frutosy saciadoradel hambre de pan y diversiones porSan Juan,julio yagosto,se repliegaen laintimidad.
El otoño es vendimia,romanticismo de colores metamorfoseando bos- ques,vidalarvada enelsueñodelas plantas desnudas de hojas, grano sembrado bajo tierra, sol que men- gua su poder,luna- hilargia-cam- peando en la noche comoluzdelos muertos.Más que un sueño,el otoño evoca y es desprendimiento,despe- dida,muerte.
Tienelasanmiguelada corazónde anciano bueno que dice adiosos al caloryalaluz. El díadela Cruzde septiembre se apagaban los repi- quescontralosnublados,yel pueblo estrenaba horarios y normas pro- puestas por las ordenanzasmunici- palesy parroquialespara lasmisasy
el herbago del ganado de reja y bas- te y del menor.La juventud del valle de Roncal cantaba despedidas para iniciar el destierro temporal en una tierra ingrata,como siempre lo es la extraña al solar propio:
«Va ha llegado San Miguel;
pastores, a la Bardena, a beber agua de balsa y a dormir a la serena».
Peca un tantico de idealista la vi- sión que los navarros solemos tener de nuestros paisanos roncalenses.
Noblesa y bienestar económico,vida bucólica de pastores cantando en la paz agreste mientras cuidan sus ovejas,almadierossurcando foces y deleitando el espíritu en la sucesión de paisajes.La realidad vital fue muy distinta. En la otoñada salían los hombres hacia los pastizales meri- dionales y las mozas lo hacían por los puertos hacia Mauleón y otras pobla- ciones de los Bajos Pirineospara ga- nar el pan hasta el finalde la prima- vera,dejando el valle sumido en so- ledad,vacío e impotencia.
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Estudios de Artes y Costumbres Populares.
Revista Narria
Editada por el Museo de Artes y Tradiciones Populares de la
Universidad Autónoma de Madrid
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