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La Dinastía de los AustriaLas relaciones entre la Monarquía Católica y el Imperio

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Vol. I

La Dinastía de los Austria Las relaciones entre la Monarquía Católica y el Imperio

José Martínez Millán, Rubén González Cuerva

(Coords.)

Vol.

I

José Martínez Millán, Rubén González Cuerva (Coords.)

La Dinastía de los Austria

Las relaciones entre la Monarquía Católica y el Imperio

ISBN (O.C.): 978-84-96813-51-9 ISBN (Vol. I): 978-84-96813-52-6

de todo el planeta. Además de su gran poder, la Casa de Austria se caracterizó por estar dividida en dos ramas familiares separadas, que actuaban coordinadas desde las cortes de Madrid y Viena, según dejó establecido el emperador Carlos V cuando abdicó, a pesar de que sus intereses con frecuencia resultaron ser divergentes.

Las interacciones entre ambas ramas no afectaron únicamente a los reinos hispánicos y al Imperio, sino también directamente a los Países Bajos y al norte de Italia, al mantenimiento de una frontera común con el Imperio otomano y, en general, a todo el continente europeo. Resulta necesario señalar que las relaciones nunca estuvieron equilibradas, sino que –durante los siglos XVI y XVII, cuando la Casa de Austria gobernó el Imperio y la Monarquía hispana simultáneamente– una rama de la dinastía siempre se erigió en guía y responsable de la política que debía seguir toda la Casa, subordinando los intereses y objetivos de la otra rama, al mismo tiempo que justificaba su actuación en defensa de la confesión católica. Semejante justificación ponía, inevitablemente, la existencia de la dinastía en manos del papado, pues el pontífice era cabeza de la Iglesia y la autoridad que definía la ortodoxia del catolicismo. Por ello se plantea la tradicional “gran historia” como una historia de familia en la que las cortes de Madrid, Viena y Roma, con su peculiar funcionamiento, pueden ayudar a entender mejor las claves de la historia moderna europea.

Temas

(2)

Colección La Corte en Europa

Temas

Consejo de Dirección:

Profesor Doctor Agustín Bustamante Profesora Doctora Begoña Lolo Profesor Doctor José Martínez Millán

Profesor Doctor Antonio Rey Hazas Profesor Doctor Manuel Rivero Rodríguez

(3)
(4)

J. Martínez Millán, R. González Cuerva (coords.)

L A D INASTÍA DE LOS A USTRIA

L AS RELACIONES ENTRE

LA M ONARQUÍA C ATÓLICA Y EL I MPERIO

Volumen I

Madrid, 2011

(5)

Colección La Corte en Europa, Temas 5 (Vol. I)

© Ediciones Polifemo Avda. de Bruselas, 47 - 5º 28028 Madrid

www.polifemo.com

ISBN (Obra Completa): 978-84-96813-51-9 ISBN (Volumen I): 978-84-96813-52-0 Depósito Legal: M-20.004-2011 Impresión: eLeCe Industria Gráfica c/ Río Tiétar, 24

28110 Algete (Madrid) Ilustración de cubierta:

Detalle del cuadro de P. P. Rubens:

Begegnung Ferdinands von Ungarn mit dem Kardinalinfanten Ferdinand vor der Schlacht bei Nördlingen

(GG 525) © Kunsthistorisches Museum, Viena

(6)

L A D INASTÍA DE LOS A USTRIA

L AS RELACIONES ENTRE

LA M ONARQUÍA C ATÓLICA Y EL I MPERIO

Volumen I

(7)
(8)

A la memoria del profesor Peer Schmidt, amigo entrañable y miembro fundador del Instituto Universitario La Corte en Europa

(9)
(10)

Índice de Autores

Tomás ALBALADEJO(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) Lucien BÉLY(Université Paris-Sorbonne IV)

Franz BOSBACH(Universität Duisburg-Essen) Thomas BROCKMANN(Universität Bayreuth)

Agustín BUSTAMANTEGARCÍA(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) Juan M. CARRETEROZAMORA(Universidad Complutense, Madrid)

Alessandro CATALANO(Università degli Studi di Padova)

Enrique CORREDERANILSSON(Universidad Complutense, Madrid) Luc DUERLOO(Universiteit Antwerpen)

Ignasi FERNÁNDEZTERRICABRAS(Universidad Autónoma de Barcelona) Josef FORBELSKY´(Universidad Carolina, Praga)

David GARCÍACUETO(Universidad de Granada)

Elisa GARCÍAPRIETO(Universidad Complutense, Madrid)

Silvano GIORDANO(IULCE/Pontificia Università Gregoriana, Roma) Jesús GÓMEZ(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid)

León M. GÓMEZRIVAS(Universidad Europea de Madrid)

Rubén GONZÁLEZCUERVA(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) Lluís-J. GUIAMARÍN(Universitat de València)

Lothar HÖBELT(Universität Wien)

José Eloy HORTALMUÑOZ(IULCE/Universidad Rey Juan Carlos, Madrid) Esther JIMÉNEZPABLO(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) Josep JUANVIDAL(IULCE/Universitat de les Illes Balears)

(11)

Herbert KARNER(Österreichische Akademie der Wissenschaften, Wien) Katrin KELLER(Universität Wien)

Alexander KOLLER(Deutsches Historisches Institut in Rom)

Félix LABRADORARROYO(IULCE/Universidad Rey Juan Carlos, Madrid) Virginia LEÓNSANZ(Universidad Complutense, Madrid)

Alejandro LÓPEZÁLVAREZ(IULCE)

José Antonio LÓPEZANGUITA(Universidad Complutense, Madrid) Maria Amparo LÓPEZARANDIA(Universidad de Córdoba)

Alistair MALCOLM(University of Limerick)

Pavel MAREK(Universidad del Sur de Bohemia, Cˇeské Budeˇjovice) Cristóbal MARÍNTOVAR(CES Felipe II, Aranjuez, adscrito a la UCM) Tibor MARTÍ(Universidad Católica Péter Pázmány, Piliscsaba, Hungría) José MARTÍNEZMILLÁN(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) Cecilia MAZZETTI DIPIETRALATA(Bibliotheca Hertziana, Roma) Pierpaolo MERLIN(Università degli Studi di Cagliari)

Tibor MONOSTORI(Universidad ELTE, Budapest) Macarena MORALEJO(Universidad de Córdoba)

Fernando NEGREDO DELCERRO(Universidad Carlos III, Madrid)

Jan Paul NIEDERKORN(Österreichische Akademie der Wissenschaften, Wien) José Rufino NOVOZABALLOS(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) Laura OLIVÁNSANTALIESTRA(Universidad de Granada)

Eduardo PASCUALRAMOS(Universitat de les Illes Balears)

Almudena PÉREZ DETUDELAGABALDÓN(Patrimonio Nacional, Madrid) María de los Ángeles PÉREZSAMPER(Universidad de Barcelona)

Antoni PICAZOMUNTANER(Universitat de les Illes Balears) Rafaella PILO(Università degli Studi di Sassari)

Henar PIZARROLLORENTE(IULCE/Universidad Pontificia Comillas) Blythe Alice RAVIOLA(Università degli Studi di Torino)

(12)

Antonio José RODRÍGUEZHERNÁNDEZ(Universidad de Almería) Raimundo A. RODRÍGUEZPÉREZ(Universidad de Murcia)

María José RODRÍGUEZ SALGADO (The London School of Economics and Political Science)

Michael ROHRSCHNEIDER(Universität zu Köln) Renate SCHREIBER(Viena)

Frédérique SICARD(Université de Caen)

Gianvittorio SIGNOROTTO(Università di Modena) Ryszard SKOWRON(Unversidad de Silesia)

Rostislav SMÍSˇEK(Universidad del Sur de Bohemia, Cˇeské Budeˇjovice) Enrique SOLANOCAMÓN(Universidad de Zaragoza)

Andrea SOMMER-MATHIS(Österreichische Akademie der Wissenschaften, Wien) Angelantonio SPAGNOLETTI(Università degli Studi di Bari)

Andrea SPIRITI(Università dell'Insubria, Varese-Como) Luis TERCEROCASADO(Universität Wien)

Marina TORRESARCE(Universidad de Cantabria)

Peter TUSOR(Universidad Católica Péter Pázmány, Piliscsaba, Hungría) Jesús M. USUNÁRIZ(Universidad de Navarra)

Gijs VERSTEEGEN(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) René VERMEIR(Universiteit Gent)

Luis Miguel VICENTEGARCÍA(IULCE/Universidad Autónoma de Madrid) María A. VIZCAÍNO(Centro Universitario Villanueva, UCM)

(13)
(14)

Í

NDICE

G

ENERAL

VOLUMENI

Introducción, José Martínez Millán, Rubén González Cuerva . . . 1 LACASA DEAUSTRIA Y LASANTASEDE

La Casa de Austria: Una justificación político-religiosa (Siglos XVI-XVIII),

José Martínez Millán, Esther Jiménez . . . 9 Las relaciones de Bohemia

con la Monarquía Católica y el Imperio (s. XVII),

Josef Forbelsky´ . . . 59 Die Habsburger und die Universalmonarchie

im Dreißigjährigen Krieg,

Franz Bosbach . . . 71 Felipe II versus Fernando I y Maximiliano II.

Divergencias sobre la Reforma en el Imperio durante el pontificado de Pío IV (1559-1565),

Ignasi Fernández Terricabras . . . 83 El facción española y los nuncios en la corte

de Maximiliano II y de Rodolfo II.

María de Austria y la confesionalización católica del Imperio,

Alexander Koller . . . 109 Religion und Politik bei Ferdinand II.,

Thomas Brockmann . . . 125 Los embajadores de España y el Imperio en Roma

y la representación de la Casa de Austria en tiempos de Felipe IV,

David García Cueto . . . 137

(15)

VOLUMENI (Cont.)

LACASA DEAUSTRIA Y LASANTASEDE(Cont.)

Los antecedentes del viaje a Roma del cardenal Péter Pázmány en 1632, Tibor Martí . . . 175 Le origini della bolla “Sancta Synodus Tridentina”.

(I cardinali degli Asburgo e papa Urbano VIII, 1632-1634),

Peter Tusor . . . 205 Urbano VIII e la Casa d’Austria durante la Guerra dei Trent’anni.

La missione di tre nunzi straordinari nel 1632,

Silvano Giordano . . . 227 Tra benefici mancati e conclavi riusciti. I rapporti del cardinale

Ernst Adalbert von Harrach (1598-1667) con la corona spagnola,

Alessandro Catalano . . . 249 Arte e politica: Benedetto Odescalchi (Innocenzo XI)

fra Filippo IV, Carlo II e l’imperatore Leopoldo I,

Andrea Spiriti . . . 269 Otra herencia de los Austrias en la corte de los Habsburgo:

La Inquisición de Carlos VI (1705-1734),

Marina Torres Arce . . . 289

LOS VÉRTICES CORTESANOS(MADRID, VIENA YROMA):

FAMILIAS, FACCIONES Y GRUPOS DE PODER

“I loved him as a father loves a son...

Europe, damn me then, but I deserve his thanks”:

Philip II’s relations with Rudolf II,

María José Rodríguez Salgado . . . 335 La “Compañía de tudescos de la guarda de la Persona Real de Castilla”

en el contexto de la Casa Real

de los monarcas Austrias hispanos (1519-1702),

Eloy Hortal Muñoz . . . 391

(16)

VOLUMENI (Cont.)

LOS VÉRTICES CORTESANOS(MADRID, VIENA YROMA):

FAMILIAS, FACCIONES Y GRUPOS DE PODER(Cont.) Servir al Rey, servir a la Casa. La embajada extraordinaria

del III marqués de los Vélez en Viena y Polonia (1572-1575),

Raimundo A. Rodríguez Pérez . . . 439 La mediación entre las dos cortes de la Casa de Austria:

Baltasar de Zúñiga,

Rubén González Cuerva . . . 479

“Yo he hecho lo que he podido y en Praga lo que han querido”.

El papel mediador de Bernardino de Rebolledo en Copenhague y las limitaciones de la colaboración hispano-imperial

en la guerra del Norte (1655-1660),

Enrique Corredera Nilsson . . . 507 Clearing Dynastic Debts:

Archduke Albert and the Logic Behind the Oñate Treaty,

Luc Duerloo . . . 533 Isabel Clara Eugenia y Alberto de Austria,

el inconcluso camino hacia el Imperio,

Elisa García Prieto . . . 551 Un austriaco en Flandes. El archiduque Leopoldo Guillermo,

gobernador general de los Países Bajos meridionales (1647-1656),

René Vermeir . . . 583 Entre dos frentes: El archiduque Leopoldo Guillermo

como gobernador en Bruselas,

Renate Schreiber . . . 609 Política en religión y religión en política:

El caso de sor Margarita de la Cruz, archiduquesa de Austria,

Frédérique Sicard . . . 631 Sdenco Adalberto Popel de Lobkowicz:

La carrera de un cliente español en la corte imperial,

Pavel Marek . . . 647

(17)

VOLUMENI (Cont.)

LOS VÉRTICES CORTESANOS(MADRID, VIENA YROMA):

FAMILIAS, FACCIONES Y GRUPOS DE PODER(Cont.) Doña María Sidonia Riederer de Paar,

dama de la reina Margarita de Austria y condesa de Barajas,

Cristóbal Marín Tovar . . . 671

VOLUMENII

LOS VÉRTICES CORTESANOS(MADRID, VIENA YROMA):

FAMILIAS, FACCIONES Y GRUPOS DE PODER(Cont.) Relaciones entre las cortes de Madrid y Viena durante el siglo XVII

a través de los servidores de las reinas,

José Rufino Novo Zaballos . . . 701 La elección de confesor de la infanta María de Austria en 1628,

Henar Pizarro Llorente . . . 759 La organización de la casa y el séquito de la reina de Hungría

en su Jornada al Imperio en 1629-1630,

Félix Labrador Arroyo . . . 801

“Giovane d’anni ma vecchia di giudizio”:

La emperatriz Margarita en la corte de Viena,

Laura Oliván Santaliestra . . . 837

„Quod genus hoc hominum“:

Margarita Teresa de Austria y su corte española en los ojos de los observadores contemporáneos,

Rostislav Smíšek . . . 909 Madrid, Viena, Mantua y Turín:

Relaciones diplomáticas entre cortes y lugares de poder en torno a las guerras del Monferrato,

Blythe Alice Raviola . . . 953

(18)

VOLUMENII (Cont.)

LOS VÉRTICES CORTESANOS(MADRID, VIENA YROMA):

FAMILIAS, FACCIONES Y GRUPOS DE PODER(Cont.) Come i “figli picioli”: I principi italiani tra Madrid e Milano,

Angelantonio Spagnoletti . . . 973 Los aliados de las esperanzas fallidas.

La Casa de Austria y los Vasa de Polonia (1598-1648),

Ryszard Skowron . . . 997 Spanish Politics and Cultural Transfer

in the Diaries of Ernst Adalbert of Harrach,

Katrin Keller . . . 1023 Una nueva aproximación en torno a las relaciones políticas

entre la corte madrileña y Viena en el último cuarto del siglo XVII,

Enrique Solano Camón . . . 1045 La correspondencia del cardenal de Moncada

y la conjura contra Nithard (1666-1668),

Rafaella Pilo . . . 1075 El poder de la conciencia.

Fray Gabriel de Chiusa, confesor de Mariana de Neoburgo,

Mª Amparo López Arandia . . . 1089 Madrid y Viena ante la sucesión de Carlos II:

Mariana de Neoburgo, los condes de Harrach

y la crisis del partido alemán en la corte española (1696-1700),

José Antonio López Anguita . . . 1111

LA NUEVA CONFIGURACIÓN POLÍTICA EUROPEA:

GUERRA Y DIPLOMACIA

La maison d’Autriche face à la maison de France au XVIIe siècle:

Liens personnels, affrontements politiques et négociations diplomatiques,

Lucien Bély . . . 1157

(19)

VOLUMENII (Cont.)

LA NUEVA CONFIGURACIÓN POLÍTICA EUROPEA:

GUERRA Y DIPLOMACIA(Cont.)

Barcelona entre Madrid y Viena. Los Austrias en la capital catalana,

María Ángeles Pérez Samper . . . 1171 I Savoia, l’Impero e la Spagna. La missione a Praga

del conte di Luserna tra assolutismo sabaudo, superiorità imperiale e interessi spagnoli (1604-1605),

Pierpaolo Merlin . . . 1211 Comercio y diplomacia: La tregua de los Doce Años

en el marco de las disputas sobre “La libertad de los mares”,

León M. Gómez Rivas . . . 1245 Die Politik Spaniens in der Frage der Nachfolge

der Kaiser Rudolf II. und Matthias,

Jan Paul Niederkorn . . . 1263 El tratado de Oñate y sus consecuencias,

Jesús María Usunáriz . . . 1279 La política exterior de la Monarquía hispánica hacia 1632.

Variables a considerar,

Fernando Negredo del Cerro . . . 1301 La actividad diplomática de Saavedra Fajardo en la política

centroeuropea en el espejo de tres discursos desconocidos,

Tibor Monostori . . . 1333 Das Ende der Vision einer Pax Austriaca:

Zur spanischen und kaiserlichen Politik auf dem Westfälischen Friedenskongress,

Michael Rohrschneider . . . 1341 Las limitaciones de la paz:

Diplomacia y colaboración económico-militar

entre España y el Imperio en torno a la paz de Westfalia (1644-1659), Antonio José Rodríguez Hernández . . . 1355

(20)

VOLUMENII (Cont.)

LA NUEVA CONFIGURACIÓN POLÍTICA EUROPEA:

GUERRA Y DIPLOMACIA(Cont.) Westfalia inconclusa:

España y la restitución de Frankenthal (1649-1653),

Luis Tercero Casado . . . 1387

VOLUMENIII

LA NUEVA CONFIGURACIÓN POLÍTICA EUROPEA:

GUERRA Y DIPLOMACIA(Cont.)

“Madrid vaut bien une guerre?”:

Marriage Negotiations between the Habsburg Courts 1653-1657,

Lothar Höbelt . . . 1421 La embajada del conde de Peñaranda

a Praga y a Fráncfort del Meno en 1657-1658,

Alistair Malcolm . . . 1437 Economía y estrategia de los Austrias:

Intentos de cooperación anglo-hispánica en el Indopacífico en el siglo XVII,

Antoni Picazo Muntaner . . . 1463 Artois y Flandes francés en época de Luis XIV:

La creación de una fiscalidad de guerra (Desde la anexión a Francia hasta la guerra de Sucesión de España, 1659-1714),

Juan Manuel Carretero Zamora . . . 1489 La Casa de Austria ante la conquista de Menorca

durante la guerra de Sucesión a la corona de España (1708-1712),

Josep Juan Vidal . . . 1513 Confiscación y secuestro de bienes en el reino de Mallorca

tras la guerra de Sucesión,

Eduardo Pascual Ramos . . . 1597

(21)

VOLUMENIII (Cont.)

LA NUEVA CONFIGURACIÓN POLÍTICA EUROPEA:

GUERRA Y DIPLOMACIA(Cont.) Tiempo de mudanza.

Los oficiales reales en el reino de Cerdeña al inicio del Setecientos,

Lluís-J. Guia Marín . . . 1627 El partido español en la corte imperial de Carlos VI:

La Conferencia de Estado,

Virginia León Sanz . . . 1663

LA“CONTRARREFORMACATÓLICA: ARTE Y ESPIRITUALIDAD

Fastos regios. El mausoleo de los Austrias españoles,

Agustín Bustamante García . . . 1691 The Influence of the Spanish Habsburgs’ Culture

of Spatial Representation on the Imperial Courts in Central Europe, Herbert Karner . . . 1713 Nuevas noticias en torno al matrimonio

entre Bianca Cappello y Francesco de Medici (1579).

Una carta abierta escrita por Giovanni Mario Verdizzotti y el papel de Felipe II en el asunto,

Macarena Moralejo Ortega . . . 1729 Relaciones artísticas de los duques de Baviera con España

en el reinado de Felipe II,

Almudena Pérez de Tudela Gabaldón . . . 1769 Paolo e Federico Savelli, ambasciatori dell’imperatore.

Scambi artistici e musicali tra Roma e Vienna nella prima metà del Seicento,

Cecilia Mazzetti di Pietralata . . . 1837 Mariana de Austria a caballo: El papel del retrato ecuestre

en la configuración de la imagen de la reina,

María A. Vizcaíno . . . 1867

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VOLUMENIII (Cont.)

LA“CONTRARREFORMACATÓLICA: ARTE Y ESPIRITUALIDAD(Cont.) La introducción de los coches en la corte hispana y el Imperio.

Transfers tecnológicos y culturales, 1550-1580,

Alejandro López Álvarez . . . 1885 Lope de Vega como astrólogo: Su horóscopo de Felipe IV

para las justas poéticas toledanas de 1605 y el suyo propio en “La Dorotea”,

Luis Miguel Vicente García . . . 1929 Historia y ficción: “La corona de Hungría”,

Jesús Gómez . . . 1947 Calderón y el teatro imperial de Viena,

Andrea Sommer . . . 1965 Entre la política cortesana y la política de Estado:

La Casa de Austria en la obra histórica de Leopold von Ranke,

Gijs Versteegen . . . 1991 Francisco Terrones del Caño, predicador de la corte de Felipe II,

y su “Instrucción de predicadores”,

Tomás Albaladejo . . . 2083 Il declino dell’Europa cattolica e il cammino della modernità,

Gianvittorio Signorotto . . . 2099

(23)
(24)

A

BREVIATURAS

ABSLE Archivo de la Biblioteca de San Lorenzo el Real del Escorial ACA Archivo de la Corona de Aragón, Barcelona

ADA Archivo de la Casa Ducal de Alba, Madrid

ADM AH Archivo de la Casa Ducal de Medinaceli, Archivo Histórico, Toledo AGI Archivo General de Indias, Sevilla

AGP Archivo General de Palacio, Madrid

AGR Archives Générales du Royaume/Algemeen Rijksarchief, Bruselas SEG Secrétairerie d’État et de Guerre

AGS Archivo General de Simancas, Valladolid CyJH Consultas y Juntas de Hacienda CMC Contaduría Mayor de Cuentas CySR Casas y Sitios Reales

DGT Dirección General del Tesoro OO MM Órdenes Militares

PR Patronato Real

AHM Arxiu Històric de Maó

AHN Archivo Histórico Nacional, Madrid

AHN-SN Archivo Histórico Nacional, Sección Nobleza, Toledo AHPM Archivo Histórico de Protocolos, Madrid

AMAE Archive du Ministère d’Affaires Étrangeres, París ANP Archives Nationales de Paris

ANTT Arquivo Nacional Torre do Tombo, Lisboa ARA Algmeen Rijksarchief, Bruselas

ARCV Archivo de la Real Chancillería, Valladolid ARM Arxiu del Regne de Mallorca

ARSI Archivum Romanum Societatis Ieshu, Roma ASC Archivio di Stato di Cagliari

ASFi Archivio di Stato di Firenze ASMn Archivio di Stato di Mantova ASN Archivio di Stato di Napoli ASP Archivio di Stato di Palermo ASRo Archivio di Stato di Roma ASTo Archivio di Stato di Torino

ASV Archivio Segreto Vaticano, Ciudad del Vaticano ASVe Archivio di Stato di Venezia

AZ Archivo Zabalburu, Madrid

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BAE Biblioteca de Autores Españoles BAV Biblioteca Apostólica Vaticana, Roma BC Biblioteca de Catalunya

BCP Biblioteca Comunale di Palermo BL British Library, London BNE Biblioteca Nacional, Madrid BNF Biblioteca Nacional de Francia, París BNL Biblioteca Nacional, Lisboa

BSCV Biblioteca del Colegio de la Santa Cruz, Valladolid BSLE Biblioteca de San Lorenzo el Real del Escorial BUB Biblioteca Universitària de Barcelona

CODOIN Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España DBI Dizionario Biografico degli Italiani

HHStA Haus-, Hof- und Staatsarchiv, Viena IVDJ Instituto Valencia de Don Juan, Madrid KCC Kent County Council Record Office

CKS Centre for Kentish Studies MZA Moravský Zemský Archiv, Brno NAUK National Archives United Kingdom

PRO Public Record Office NBAE Nueva Biblioteca de Autores Españoles

NBD Nuntiaturberichte aus Deutschland, nebst ergänzenden Aktenstücken N-CODOIN Nueva Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España OÖLA Oberösterreichisches Landesarchiv, Linz

ÖStA Österreichisches Staatsarchiv, Viena AVA Allgemeines Verwaltungsarchiv RAH Real Academia de la Historia

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Introducción

José Martínez Millán, Rubén González Cuerva

Entre los siglos XVI y XVII, la Casa de Austria fue la dinastía que con más fuerza marcó la historia europea. Destacó, además de por su enorme poder, por dividirse en dos ramas familiares separadas, que actuaban desde las cortes de Madrid y Viena. Estas eran las sedes respectivas del Monarca católico, que ejer- cía el liderazgo sobre el linaje, y del Emperador. Pero las interacciones entre am- bas ramas no afectaron únicamente a los Reinos hispánicos y al Imperio, sino también directamente a los Países Bajos y al norte de Italia, al mantenimiento de la frontera común con el Imperio otomano y, en general, a todo el continente europeo. De este modo, el monarca español encabezaba un orden basado en la lealtad dinástica y en la defensa del catolicismo contrarreformista. Por ello, el tercer elemento imprescindible fue el Papado, que no solo marcaba espiritual- mente el rumbo de las dos grandes cortes católicas, sino que también pretendió guiar los objetivos políticos de los Austria a un gran programa de actuación con- tra herejes e infieles. El siglo XVII marcó el punto de inflexión de este orden, so- bre todo la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), pues mostró tanto el cenit en la colaboración entre ambas familias como sus límites y su fracaso definitivo, que quedó cerrado con la desaparición de la rama española tras la Guerra de Su- cesión (1714). Sin embargo, la historiografía no ha dado un tratamiento acorde a la importancia de esta cuestión, algo especialmente patente en España, y ade- más se ha mostrado incapaz de comprender, desde unos parámetros estatalistas, la lógica dinástica con la que ha de afrontarse estos estudios.

Efectivamente, imbuidos por el modelo de organización estatal actual, al que se le considera capaz de articular toda la evolución histórica sin incurrir en con- tradicciones, los investigadores han estudiado las dos ramas de la Casa de Austria independientemente, la que regía la Monarquía hispana y la que gobernaba el Imperio, logrando excelentes estudios sobre sus respetivas evoluciones políticas,

(27)

sociales o económicas. Por lo que se refiere a la Monarquía hispana, desde los años ’60 y ’70 del siglo pasado surgió una renovada metodología que produjo la apertura de nuevos campos de investigación y descubrió procesos históricos den- tro de la historia de España que hasta entonces se hallaban sumidos en la niebla de la tradición y de la “historia filosófica”. Estas corrientes históricas (Escuela de los Annales y el marxismo), en su afán de construir una “historia científica” ana- lizaron la evolución socio-política a través de estructuras y coyunturas, aprove- chando la cuantificación de datos y utilizando los análisis sociológicos que se hacían sobre un momento concreto de la sociedad del Antiguo Régimen. Todos estos métodos se difundieron entre los profesores universitarios españoles gra- cias a la labor de excelentes hispanistas (sobre todo franceses y anglosajones), que consiguieron entusiasmar a jóvenes historiadores españoles del momento. Todos juntos analizaron y estudiaron diferentes temas, hasta entonces desconocidos, al mismo tiempo que consiguieron articular la evolución histórica de la Monarquía a través de interminables series matemáticas (como signo de rigurosidad cientí- fica), que reflejaban el devenir de la economía o de la estructura social, a las que adaptaban todos los acontecimientos políticos y manifestaciones culturales acae- cidos en la época estudiada. Tan faraónicos estudios estructurales permitieron escribir los manuales de historia en los que nos hemos educado y que aún perdu- ran en los planes de estudios actuales con mínimas modificaciones.

Con todo, tales planteamientos, por su misma concepción político-social de la Edad Moderna, dejaron de explicar muchos temas e instituciones de las monar- quías por considerarlos irrelevantes e, incluso, en el caso de la literatura política española, ha llevado a alterar sustancialmente el significado de determinadas obras y escritos al interpretarlos desde una visión de la organización política ac- tual. Asimismo, en su afán de demostrar la lógica histórica y la sencillez de la evo- lución social a través del empleo de estructuras y coyunturas, se ha llegado a veces a simplificar los problemas, lo que ha producido una esterilidad de ideas o unas líneas de investigación de dudosa validez y utilidad, que predominan en la histo- riografía actual. En este contexto, como resulta fácil de deducir, el estudio de la dinastía de los Austria, en su conjunto, no tiene cabida, pues, como acabamos de afirmar, el modelo y centro de investigación lo han constituido las monarquías y territorios que dieron lugar a las naciones posteriores.

Desde hace varias décadas, nuestros grupos de investigación y el Instituto Universitario La Corte en Europa de la Universidad Autónoma de Madrid, co- mo ya resulta conocido, proponemos estudiar la evolución histórica europea de

(28)

las Edades Media y Moderna (siglos XIII-XIX) desde planteamientos que de- nominamos “sistema cortesano”, en vez del “Estado absolutista” propugnado por las escuelas anteriormente mencionadas; es decir, desde una organización político-social justificada en la filosofía práctica aristotélica, que fue asumida por la Iglesia y que a través de ella organizó todo el sistema de poder que se denomi- nó la “cristiandad”. Como es sobradamente conocido, Aristóteles defendía la formación natural de la sociedad y de la organización política. En su libro, La Política, comenzaba afirmando que “El hombre es un animal social”, de donde deducía que, de manera natural, el hombre se veía inclinado a formar la familia y el conjunto de familias componían la República. Tal planteamiento, no solo fue asumido por los filósofos cristianos medievales, sino que también fue copiado por Jean Bodin en su gran obra Seis libros sobre la República. La articulación po- lítico-social, que se deduce de esta definición, sin duda ninguna, se regía por re- glas distintas de aquellas organizaciones políticas emanaron de las teorías de T.

Hobbes y seguidores, que consideraban al hombre como un animal antisocial (“El hombre es un lobo para el hombre”). El filósofo inglés, no solo se mostró contrario a la teoría política aristotélica y a las reglas sociales y políticas que de ella emanaban, sino que buena parte de su libro, el Leviatán, lo dedicó a criticar la jurisdicción de la Iglesia, que se había servido de la filosofía clásica para orga- nizar su poder y establecer una serie de reglas jurisdiccionales sin fundamento.

Así pues, la filosofía práctica de los clásicos es la que –a nuestro juicio- justi- ficó la organización política del “sistema cortesano” (bien es cierto que evolucio- nó a lo largo de los siglos), por lo que las relaciones personales, los grupos de poder y el patronazgo fueron los elementos en los que se fundamentó la organi- zación política y resultan esenciales para entender la articulación social (elemen- tos que no son tenidos en cuenta –o son considerados temas accidentales–

dentro de la organización estatal liberal o de la que dimana del “individualismo posesivo” hobbesiano). La “familia”, la “dinastía” y el “príncipe” son los con- ceptos desde donde se debe iniciar nuestra investigación para explicar la organi- zación del poder de las monarquías modernas y la conducta ético-política (así como los valores) que los príncipes asumieron, pues tenían una justificación dis- tinta de los valores que se deducen de un estado liberal. Si se tienen en cuenta estos planteamientos, cobra todo su sentido la obra que presentamos: el estudio de la Casa de Austria en su conjunto, como dinastía (lo que no se había realizado hasta ahora), en vez de poner el énfasis en los territorios que gobernaron, que dieron lugar a los estados actuales, como modelo y centro de análisis.

(29)

Los miembros de la Casa de Austria ocuparon simultáneamente el trono im- perial y el de la Monarquía hispana y en ambos se justificó la práctica política por la defensa de la confesión católica, por lo que no se pueden explicar sus res- pectivas evoluciones sin tener en cuenta las relaciones con la Iglesia y el papa- do; de ahí la estructura con la que hemos organizado la obra:

– La Casa de Austria y la Santa Sede

– Los vértices cortesanos (Madrid, Viena y Roma):

familia, facciones y grupos de poder

– La nueva configuración política europea: guerra y diplomacia – La “contrarreforma” católica: arte y espiritualidad

No hace falta insistir en la novedad que representan estos planteamientos con respecto a los estudios realizados hasta ahora sobre cada una de las organi- zaciones políticas que la Casa de Austria gobernó (el Imperio y la Monarquía hispana). Por lo que respecta a la Monarquía hispana, los miembros de la Casa de Austria fueron los que consiguieron formar el denominado Imperio español y también los que padecieron su decadencia. La idea que reflejan los manuales de historia, más o menos matizada, es que tan complejo proceso se debe expli- car desde un punto de vista de decadencia económica, de manera que han em- pobrecido y simplificado la evolución de la Monarquía forzando el significado de muchos textos de la época e ignorando la dimensión ideológica y religiosa en la que se tomaban las decisiones. Ni que decir tiene que las relaciones de los monarcas hispanos con el Imperio han sido tomadas por los historiadores como un elemento constatado empíricamente, tratando a cada rama de la dinastía co- mo cabezas de un Estado, cuyos respectivos intereses defendían, reduciendo sus relaciones amistosas al parentesco que les unía; pero sin concederle la trascen- dencia que tuvieron para explicar el entramado internacional y las implicacio- nes que se deducen desde nuestro modelo de investigación.

Somos conscientes de la novedad que representa nuestro planteamiento y de que abre posibilidades de investigación a los jóvenes investigadores, no solo pa- ra entender la evolución de la Monarquía hispana, sino también para estudiar (a través de tan poderosa dinastía), en toda su complejidad, la transformación que experimentó Europa durante el siglo XVII, revisando la teoría (formulada a mediados del siglo anterior por los historiadores ingleses) sobre la “crisis del siglo XVII”, que tan necesario resulta.

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Una obra de esta envergadura no se hubiera podido realizar sin el apoyo y la ayuda de determinadas instituciones. Ciertamente, son las personas que las di- rigen quienes hacen grandes a los organismos que administran, por eso, no po- demos olvidar sus nombres: en primer lugar es preciso señalar al Ministerio de Ciencia e Innovación, que nos concedió una ayuda económica para llevar a ca- bo este proyecto. También estamos en deuda con la Comunidad Autónoma de Madrid, especialmente con la Dirección General de Investigación y con las per- sonas que dirigen el área de Investigación, Beatriz Presmanes y Carmen Torner, no solo por la atención y ayuda que recibimos, sino también por las facilidades que nos dan para dedicarnos a la investigación sin perder excesivo tiempo en trámites burocráticos. Tenemos una deuda especial con la Universidad Rey Juan Carlos, en la persona de su Vicerrector, Fernando Suárez Bilbao, que ha apostado por nuestra línea de investigación, propiciando y colaborando en pro- yectos comunes entre nuestro Instituto y la Universidad que representa. No po- demos olvidar tampoco a la Universidad Autónoma de Madrid, en especial a su Vicerrector de Investigación, Rafael Garesse Alarcón, quien desde el comienzo de su mandato apostó por el Instituto Universitario La Corte en Europa con to- da confianza, como se muestra en los numerosos proyectos que ya hemos reali- zado bajo su patronazgo. Finalmente, a todos los becarios y profesores que forman nuestro grupo de investigación, elementos fundamentales para la orga- nización de estos encuentros científicos, en especial, se impone señalar, al pro- fesor Manuel Rivero Rodríguez y a nuestro editor, Ramón Alba (que también forma parte de nuestro grupo de investigación), la generosidad de ambos no tie- ne límites, como tampoco la tienen sus respectivas grandezas de ánimo y la amistad que nosotros les guardamos.

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La Casa de Austria y la Santa Sede

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La Casa de Austria:

Una justificación político-religiosa

(Siglos XVI-XVII)

José Martínez Millán, Esther Jiménez Pablo

Durante los siglos XVI y XVII, la Casa de Austria fue la dinastía en torno a la cual giró la historia de Europa y, en gran medida, también la historia de todo el planeta. Además de su gran poder, la Casa de Austria se caracterizó por estar dividida en dos ramas familiares separadas, que actuaban coordinadas desde las cortes de Madrid y Viena, según dejó establecido el emperador Carlos V cuando abdicó, a pesar de que los intereses de ambas ramas con frecuencia resultaron di- vergentes. Las interacciones entre ambas ramas no afectaron únicamente a los reinos hispánicos y al Imperio, sino también directamente a los Países Bajos y al norte de Italia, al mantenimiento de una frontera común con el Imperio otoma- no y, en general, a todo el continente europeo. Con todo, es preciso señalar que tales relaciones nunca estuvieron equilibradas, sino que –durante los siglos XVI y XVII, período que la Casa de Austria gobernó el Imperio y la Monarquía his- pana simultáneamente– una rama de la dinastía siempre se erigió en guía y res- ponsable de la política que debía seguir toda la Casa, subordinando los intereses y objetivos de la otra rama, al mismo tiempo que justificaba su actuación en de- fensa de la confesión católica. Semejante justificación ponía, de manera inevita- ble, la existencia de la dinastía en manos del papado, pues, el pontífice era cabeza de la Iglesia y la autoridad que definía la ortodoxia del catolicismo.

Como resulta fácil de deducir, la relación política entre los tres poderes (rey de la Monarquía hispana, el emperador y el pontífice) nunca fue igual ni se mantuvo inalterada, al contrario, dependió en cada momento del poder que ca- da uno de ellos detentase, capaz de dominar o subordinar a los otros, si bien, el objetivo de todos ellos era el mismo: la defensa y expansión de la religión. Los

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historiadores han estudiado con exactitud la evolución de estas relaciones, si- tuándolas dentro de lo que podríamos denominar la historia internacional de Europa; ahora bien, ninguno de ellos se ha planteado –que sepamos– estudiar la justificación ideológica y el papel asignado a ambas ramas de la Casa de Austria en la defensa de la religión como testimonian los escritos de personajes políticos y hombres de la Iglesia de la época. En el presente trabajo nos proponemos lla- mar la atención sobre este aspecto, que –a nuestro juicio– ayudaría mucho a si- tuar en contexto los numerosos documentos existentes sin alterar el sentido o forzar su significado, al mismo tiempo que se entenderían mejor los procesos de la denominada “decadencia de la Monarquía hispana” y la transformación que experimentó Europa durante el siglo XVII.

LA SUBORDINACIÓN DELIMPERIO A LAMONARQUÍAHISPANA DURANTE EL REINADO DEFELIPEII (1555-1598)

Durante la segunda mitad del siglo XVI, Felipe II ejerció, desde Madrid, el liderazgo sobre el linaje y, de alguna manera, trató de orientar la política común de ambas ramas de acuerdo a unos ideales católicos. La familia de Carlos V siem- pre consideró que los auténticos intereses de la dinastía estaban en manos de su hijo. El liderazgo de la dinastía austríaca hispana sobre la del Imperio se hizo vi- sible en numerosos acontecimientos. Los monarcas hispanos necesitaban del concurso del emperador para desarrollar su política sobre todo en Italia, donde buena parte de los territorios eran feudos del Imperio y donde el papa –como se- ñor temporal– luchaba por librarse del dominio hispano desde que los ejércitos de Carlos V saquearan Roma. La preeminencia política de la rama española so- bre el Imperio y el resto de monarquías europeas se justificaba desde el punto de vista práctico, al ser la Monarquía hispana más poderosa que todas ellas. Por ello, desde la teoría, los comentaristas y teólogos tuvieron que recobrar la vieja idea de Monarchia universalis dado que Felipe II no había heredado el título imperial.

De esta manera el ideal de la Monarchia universalis se convertía en un proyecto de familia. Así lo manifestaba Felipe II a su embajador en el Imperio, el conde de Monteagudo, cuando le advertía acerca de sus hermanas:

La Emperatriz [María] y la Princesa de Portugal [doña Juana] son tan buenas hermanas y se aman y quieren tanto que de ordinario se escriben y comunican muy particularmente sus cosas, y así habéis de cumplir lo que agora y adelante os

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mandare la Princesa, así en lo que toca al buen recaudo de sus cartas, como en cualquier otra cosa de su servicio, respondiendo a lo que os escribiere, y avisándola de lo que la Emperatriz os ordenare y mandare, y desto habéis de tener muy particular cuidado y advertencia1.

Por tanto, la misión del diplomático hispano en Viena consistió en mantener una estrecha relación del emperador, haciéndole ver en cada circunstancia la conveniencia de apoyar las decisiones de su rey aunque parecieran contradicto- rias con los intereses del Imperio2. El propio embajador se lo manifestaba a Fe- lipe II cuando –años después– solicitaba su relevo en el cargo:

lo que yo he pasado y trabajado […] en conservar el amor, unión y correspondencia de Vuestra Magestad con el Emperador y del Emperador con Vuestrad Magestad, sábelo Dios y Vuestras Magestades mesmas mucho mejor que lo sabré yo significar;

y en esta parte sé que se confirmará lo que digo muy a mi propósito la Magestad de la Emperatriz y me favorecerá cuanto lo podré yo desear3.

Esta unión de objetivos implicaba la subordinación de la política imperial a la de la Monarquía hispana. Así, cuando Isabel, hija del emperador, se casó con el rey de Francia, la emperatriz María escribía a su hermano para que enviase personas de su confianza a París, al mismo tiempo que aconsejaba a la joven princesa que mantuviera como principal consejero a don Francés de Álava, em- bajador de Felipe II en París4. Asimismo, le rogaba encarecidamente que man- tuviera una política de conciliación con los distintos principados del norte de Italia, que estuviera de acuerdo con los intereses del Rey Prudente, señalando específicamente los problemas existentes con el marquesado de Finale, las ex- pectativas de los duques de Mantua y Saboya, que podían suscitar conflictos o los problemas suscitados en Génova y Florencia; todos ellos provocaban enfren- tamientos entre Maximiliano II y Felipe II5.

1 CODOIN, vol. 113, p. 9. La misma unión se muestra entre Felipe II y su hermana la Emperatriz, como se comprueba en la carta que el rey le escribió (en 1572) dándole noticia de la muerte de doña Juana, y la contestación de aquélla (CODOIN, vol. 110, pp. 89-92 y 189).

2 CODOIN, vol. 110, p. 8 y 39.

3 C. ABAD: “El conde de Monteagudo, embajador en Viena”, Miscelánea Comillas 43 (1965), p. 9.

4 P. RODRÍGUEZy J. RODRÍGUEZ: Don Francés de Álava y Beamonte. Correspondencia inédita de Felipe II con su embajador en París (1564-1570), San Sebastián 1991, pp. 50-51.

5 CODOIN, vol. 110, p. 78; vol. 111, pp. 263-264, 417-418; vol. 113, pp. 23, 27 105 y 113.

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Con todo, mantener el liderazgo de Felipe II y justificar sus intereses políti- cos sobre los del Imperio no era tarea fácil y solo se podía confiar a personas que estuvieran convencidas de ello; en este sentido, la emperatriz María fue una fiel colaboradora de los proyectos de su hermano. La misión que cumplió en el Im- perio, como esposa de Maximiliano II, ha quedado de manifiesto en las nume- rosas cartas que le escribió en las que distinguía con claridad las obligaciones personales que debía mantener con el emperador, en cuanto que era su marido, de sus obligaciones políticas relativas a la dinastía, que debían guiarse de acuer- do a los intereses de su hermano. No obstante, el proyecto político en el que Fe- lipe II quería implicar a las dos ramas de la dinastía tenía un objetivo bastante reducido al intentar hacer coincidir los intereses y engrandecimiento de la Mo- narquía hispana, que él estaba configurando, con los ideales del grupo político que le ayudaban a construir su Monarquía: el denominado “partido castellano”.

El intento de Felipe II por insertar la dinastía de los Austria en la tradición castellana

Efectivamente, el proceso de confesionalización que impuso Felipe II, des- pués del concilio de Trento, y que le sirvió para articular todos los reinos y te- rritorios heredados en una gran Monarquía, fue ejecutado por un grupo de letrados castellanos, que han pasado a la historia con el calificativo poco preci- so de “partido castellano”. Dicho sector social, que representaba a las elites cas- tellanas, se había impuesto en el gobierno de la nueva Monarquía excluyendo a los grupos de poder de otros reinos y territorios que la componían, al mismo tiempo que justificaban su actuación en la defensa de un catolicismo, cuyas ca- racterísticas religiosas conectaban con las manifestaciones religiosas y el modo de entender la religión de los cristianos medievales, que habían luchado contra el infiel (Reconquista) y de quienes se sentían herederos6. No resulta extraño

6 Véase la construcción de esta ideología en J. MARTÍNEZMILLÁN: “¿Nobleza hispana, nobleza cristiana? Los estatutos de pureza de sangre”, en M. RIVERORODRÍGUEZ(coord.):

Nobleza hispana, Nobleza cristiana. La Orden de San Juan, Madrid 2009. Intuye esta evolución cultural y social el profesor J. I. GUTIÉRREZ NIETO: “Discriminación de los conversos y tibetización de Castilla por Felipe II”, Revista de la Universidad de Madrid 22 (1973), pp. 99-129; “Estructura castizo-estamental en la sociedad castellana del siglo XVI”, Hispania 33 (1973), pp. 519-563, y “El proceso de encantamiento social de la Castilla del siglo XVI. La respuesta conversa”, Congreso Internacional Teresiano, Salamanca 1983, I, pp. 103- 120.

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que, tal grupo buscara la legitimación de la Monarquía filipina en los visigodos para demostrar la evolución cristiana, sin interrupción, de los reyes hispanos.

Esto es, ante el interés del grupo por gobernar Castilla y ante la contradicción evidente de que una dinastía (Habsburgo) extranjera (que nada tenía que ver con la Reconquista ni con la tradición castellana) había heredado legítimamen- te el trono, los castellanos se empeñaron por demostrar la línea directa que exis- tía entre Felipe II y los visigodos, aunque para ello tuvieran que inventar fabulosas genealogías de los monarcas castellanos7, si bien, siempre colocaban la religión cristiana como el elemento que había dado unidad a la línea dinásti- ca hispana8. Es preciso señalar que se trataba de un cristianismo forjado en la cruzada contra el infiel (Reconquista) y que, por tanto, tenía unas peculiarida- des religiosas diferentes al cristianismo europeo, en el que había surgido y cre- cido la dinastía de los Austria.

Con todo, el Rey Prudente se mostró de acuerdo con tal proyecto y, en este contexto se debe entender el esfuerzo que realizó para que se santificase el prín- cipe visigodo Hermenegildo, condenado a muerte por su padre (el rey Leovi- gildo), por haberse convertido al cristianismo9. Ahora bien, la homogeneidad de la sociedad castellana no era total, ni tampoco estaban de acuerdo todos los reinos en la forma en la que los castellanos habían configurado la Monarquía, por lo que la unidad y limpieza del cristianismo de los Visigodos y su grandeza como Monarquía no era compartida por todos los reinos y sectores sociales. Así, fray Luis de León, le recordaba –en su famosa Oda al Tajo– al Rey Prudente la

7 Véase a este respecto, J. DELCASTILLO: Historia de los reyes godos y la sucesión dellos hasta el Católico y potentísimo don Philippe segundo, Rey de España, Burgos 1582. Ya, don Alonso de Cartagena (en el siglo XV) mantenía la equivalencia entre Rex gothorum, rex Hispaniae y rex Castellae (R. B. TATE: “La Anacephaleosis de Alfonso García de Santa María, obispo de Burgos”, en sus Ensayos sobre la Historia peninsular del siglo XV, Madrid 1970, p. 9).

8 Rodrigo de Yepes trataba de demostrar que del linaje de los godos no solo descienden los monarcas hispanos, sino también grandes santos hispanos unidos a la realeza (R. DE

YEPES: Relación y discurso breue muy fide y verdadero del linaje Real de los Godos, en el qual entran los santos Leandro, Isidoro, arzobispos de Sevilla, y San Fulgencio, obispo de Écija, y sancta Florentina, natural de Écija. Y cómo los reyes de España descienden del, y por Diuino beneficio se ha conservado y continuado su generación hasta estos tiempos muy felices de nuestro Católico Rey don Philippe Segundo, Madrid 1583).

9 J. M. DELESTAL: “Culto de Felipe II a San Hermenegildo”, La Ciudad de Dios 77 (1961), pp. 523-552.

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falta de moralidad que el rey godo don Rodrigo tuvo con la Cava en la ribera del río, causa por la que tuvo éxito la invasión musulmana de la península10. Por su parte, la visionaria Lucrecia afirmaba públicamente, en 1588, que “había so- ñado que por pecados que el Rey, nuestro señor, había cometido en matar a su hijo y a la reina doña Isabel y quitar las tierras a los labradores […], los quería llevar Dios a su hijo y a él”11. Por estas fechas, también surgió en Cataluña una nueva concepción de sus orígenes históricos, centrada en la recuperación de la zona a los árabes a principios del siglo IX. Este mito se elaboró a partir de un documento del rey franco Carlos el Calvo, fechado el 844, concedido a la Mar- ca Hispánica12. Aunque las interpretaciones de este texto han sido numerosas y diferentes, en nuestra opinión, se trataba de demostrar que sus orígenes co- mo reino, aunque cristiano, no había sido el mismo que Castilla y se situaba en el contexto de una cristiandad europea, mientras que el cristianismo castellano se remontaba a los visigodos y a una “cristiandad propia”, guiada por el após- tol Santiago y con el intento de crear su propio emperador, como sucedió con Alfonso VII13. No resulta casual que este monarca nombrara al arzobispo de Santiago capellán mayor de la capilla real, cargo que mantuvo dicha dignidad eclesiástica –sorprendentemente– hasta la muerte de Felipe II14.

Las críticas también surgieron por parte de los moriscos, quienes no se sen- tían integrados en la Monarquía, por lo que no dudaron en tergiversar la historia para demostrar su participación en la evolución y constitución de la Monarquía

10 El tema ha sido agudamente tratado por F. MÁRQUEZVILLANUEVA: “Trasfondos de

‘La profecía del Tajo’. Goticismo y profetismo”, en V. GARCÍA DE LACONCHAy J. SANJOSÉ

LERA(eds.): Fray Luis de León. Historia, humanismo y letras, Salamanca 1996, pp. 423-440;

R. MENÉNDEZPIDAL: Floresta de leyendas heroicas españolas. Rodrigo el último godo, Madrid 1925-1927, II, pp. 47-48.

11 AHN, Inquisición, leg. 2105.

12 J. VILLANUEVA: “Francisco Calça y el mito de la libertad originaria de Cataluña”, Revista de Historia Jerónimo Zurita 69-70 (1994), pp. 75-87; A. SIMÓNTARRÉS: “Cataluña en tiempos de Felipe IV”, en E. BELENGUERy F. GARÍN(Coords.): La Corona de Aragón. Siglos XII-XVIII, Valencia 2006, pp. 294-295.

13 F. MÁRQUEZVILLANUEVA: Santiago: trayectoria de un mito, Barcelona 2004, pp. 223- 230 y 255-260.

14 J. MARTÍNEZMILLÁNy S. FERNÁNDEZCONTI(dirs.): La Monarquía de Felipe II. La Casa del Rey, 2 vols., Madrid 2005, I, pp. 345 ss.

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en el turbio episodio de los plomos de Sacromonte15. En este contexto se puede en- tender la actividad de Miguel de Luna, intérprete de arábigo de Felipe II y de su hijo, médico, aficionado a los temas de historia hispano-oriental. Se conoce mejor su personalidad a través de la vida de Alonso del Castillo, su padre político y espi- ritual16. Su gran obra, Verdadera Historia del Rey don Rodrigo (1592-1600, 2 vols.), fue calificada por Menéndez Pelayo y Menéndez Pidal como sarta de mentiras. En realidad, lo que trataba Luna era de desprestigiar a los godos. Luna se alzaba con- tra el mito neogótico, consagrado como “verdad oficial hispana” desde los tiempos de Lucas de Tuy y del arzobispo Ximénez de Rada. Luna dibujaba el pasado gó- tico como una pesadilla a la que venía a poner fin providencial la invasión musul- mana, rechazando todo ideal caballeresco y de prestigio que había inventado, sobre todo, la Crónica sarracina de Pedro del Corral en el siglo XV17. El profesor Már- quez Villanueva señala que la actitud de Luna representaba el mentís del intelec- tual morisco al neogoticismo en cuanto “mito conservador” en la España de la época. Y lo hizo, precisamente en 1589, fecha de redacción muy intencionadamen- te aducida en la primera parte, justo al hilo del tomo tercero de la Corónica general de España de Ambrosio de Morales, publicado en 1587. No solo fray Luis de León y Miguel Luna emprendieron esta empresa en contra del neogoticismo y los valores religiosos y sociales defendidos por el “partido castellano”; por estos mis- mos años fray Agustín de Saluccio (1523-1601) lanzaba su diatriba contra el mito de los mozárabes18y, poco después, su crítica a los estatutos de pureza de sangre, a pesar de que Saluccio había estudiado en el colegio de Santo Tomás de Sevilla, creado por el dominico fray Diego de Deza, inquisidor general19.

15 Véase al respecto, el excelente estudio de M. GARCÍAARENALy M. BARRIOS: Los Plomos del Sacromonte: invención y tesoro, Valencia-Zaragoza 2006.

16 D. CABANELASRODRÍGUEZ: El morisco granadino Alonso del Castillo, Granada 1965, y “Cartas del morisco granadino Miguel de Luna”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos 14-15 (1965-1966), pp. 31-47.

17 P. DELCORRAL: Crónica del rey don Rodrigo, postrimero rey de los godos (Crónica sarracina), Madrid 2001, 2 vols., (introd. de J. D. Fogelquist). En la introducción se pone de manifiesto que Pedro del Corral era hermano de Rodrigo de Villaldrando y la manera en que vivieron el problema de facciones y exclusión de conversos durante el reinado de Juan II.

18 F. LÓPEZESTRADA: “Dos tratados de los siglos XVI y XVII sobre mozárabes”, Al- Andalus 16 (1951), pp. 331-336.

19 F. J. GÓNGORA: Historia del Colegio mayor de Santo Tomás de Sevilla, Sevilla 1890, I, pp. 7-12.

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Como se puede constatar por esta breve exposición, la identidad, sobre la que se configuró la Monarquía hispana durante el siglo XVI, no tenía nada que ver con el Imperio europeo del Medievo ni con la tradición religiosa de la dinastía Austria, sino que se fundamentó exclusivamente en el universalismo que se atribuía la con- fesión católica y se articuló lógicamente, tras un largo proceso, adaptando princi- pios teológicos y teorías políticas que, con frecuencia, fueron apoyadas por decisiones de algunos pontífices, como las bulas otorgadas por el papa Alejandro VI a los Reyes Católicos concediéndoles el monopolio de expansión a América20, o en la actuación de los propios monarcas, invadiendo la jurisdicción eclesiástica.

Esta peculiar construcción política fue justificada por comentaristas y teólo- gos castellanos, que recobraron la vieja idea medieval de Monarchia Universalis.

Ahora bien, la Monarchia, que se presentó como justificación de la política espa- ñola (precisamente, por sus peculiares orígenes), era algo muy diferente de la tra- dición21. Las monarquías anteriores, que se habían proclamado “universales”

sirvieron siempre de modelos, pero no admitieron una legitimación histórica. Por el contrario, la Monarquía española no se presentó como un imperio, sino como un reino universal22. En este sentido, el poder del rey de España era distinto del modelo imperial, aunque tenía una forma similar, pero también era diferente a la

“monarquía universal”. Las condiciones por las que la Monarquía hispana se apoderó de la idea de la “monarquía universal” se apoyó en dos factores esencia- les: la decadencia política del Imperio como fuerza política en Europa y la aspira- ción de Castilla a desarrollar competencias para-imperiales por efecto de la propia

20 Sobre la interpretación de dichas bulas, P. LETURIA: Las grandes bulas misionales de Alejandro VI, Barcelona 1930, en Biblioteca Hispana Missionum, vol. I. Discrepaba de esta interpretación, M. GIMÉNEZFERNÁNDEZ: Nuevas consideraciones sobre la historia, sentido y valor de las bulas alejandrinas de 1493 referentes a Indias, Sevilla 1944; A. GARCÍAGALLO:

“Las Bulas de Alejandro VI”, Anuario de Historia del Derecho Español 27-28 (1957-1958), pp.

462-829; L. WECKMANN: Las Bulas Alejandrinas de 1493 y la Teoría política del Papado Medieval, México 1949.

21 F. BOSBACH: Monarchia Universalis. Storia di un concetto cardine della politica europea (secoli XVI-XVIII), Milán 1998, caps. 3 y 4. Véase la imagen del sol y la luna, comparándolos con el papa y el rey, J. DE LAPUENTE: Tomo primero de la conveniencia de las dos monarquías católicas, la de la Iglesia Romana y la del Imperio Español, Madrid 1612, fol. 1r-2v.

22 R. MATTEI: “Il mito della monarchia universale nel pensiero politico italiano del Seicento”, Revista di studi politici internazionali 32 (1965), pp. 531-550, y “Polemiche secentesche italiane sulla Monarchia Universale”, Archivio Storico Italiano 110 (1952), pp. 145-165.

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potencia política, lo que llevó a unir a todos sus enemigos. De hecho, los defen- sores de la política española en el tema de la “monarquía universal” la justifica- ron basándose en una legitimación práctica como se comprueba en los escritos de Vázquez de Menchaca23o en los llamados recursos de fuerza24, que constituye- ron una de las principales causas de la tensión que se vivió entre el gobierno de Felipe II y los pontífices desde Gregorio XIII hasta Clemente VIII. Teólogos y ju- ristas españoles defendieron en sus obras la práctica de los recursos de fuerza, ra- zón suficiente para que la Inquisición romana prohibiese sus escritos. Este fue el caso de Juan Roa Dávila, quien, en 1591, publicó en Madrid su obra Apología de iuribus principalibus defendendis et moderandis iuste25.

Como se puede deducir, los fundamentos teóricos y prácticos en los que ba- só su existencia la Monarquía hispana (por una parte, erigirse en poder tempo- ral hegemónico y, por otra, tener que justificarse en los principios de la Christianistas) resultaban contradictoria ya que, la Monarquía solamente podía detentar un título tan universal mientras no le faltasen las fuerzas para oponer- se e intimidar al resto de poderes europeos; pero también, mientras que el pa- pado estuviera subordinado a los intereses de la Monarquía hispana ya que la legitimidad de los argumentos de la Monarchia Universalis residían en Roma y a ella correspondía definir la doctrina religiosa, lo que significaba reconocer a la Santa Sede un puesto central en el ordenamiento de la sociedad: “y allí como a

23 F. CARPINTERO BENÍTEZ: Del derecho natural medieval al derecho natural moderno.

Fernando Vázquez de Menchaca, Salamanca 1977, pp. 65-79; L. PEREÑAVICENTE: La Universidad de Salamanca, forja del pensamiento político español en el siglo XVI, Salamanca 1934, pp. 54-75; J. BENEYTOPÉREZ: España y el problema de Europa. Contribución a la historia de la idea de Imperio, Madrid 1942, pp. 269-284; L. DÍEZ DELCORRAL: La Monarquía hispana en el pensamiento político europeo, Madrid 1976, pp. 307-322.

24 “Todo eclesiástico que se consideraba atropellado o maltratado por su superior, todo aquel que creía que su pleito no se había resuelto con justicia, estaba tentado de acudir a la autoridad secular para que declarase que se había hecho fuerza al despojado. Este recurso de fuerza, nunca reconocido por Roma, fue uno de los caballos de batalla del regalismo hispano” (A. DOMÍNGUEZORTIZ: “Regalismo y relaciones Iglesia-Estado en el siglo XVII”, en R. GARCÍA-VILLOSLADA[dir.]: Historia de la Iglesia en España, vol. IV, Madrid 1979, p.

102). Puede verse la historia de esta figura jurídica en España en J. MALDONADO: “Los recursos de fuerza en España. Un intento para suprimirlos en el siglo XIX”, Anuario de Historia del Derecho Español 24 (1954), pp. 281-380.

25 Véase el estudio preliminar de L. PEREÑAde la obra de J. ROADÁVILA: De regnorum iustitia, Madrid 1970, pp. XV-LIV.

Referencias

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