VERDEOS DE INVIERNO
Algunas experiencias del INTA Gral. Villegas
Ing.Agr. M. Sci. Daniel Méndez y Méd. Vet. M. Sci. Patricio Davies
La inclusión de verdeos de invierno en la cadena forrajera constituye una estrategia de manejo que permite corregir el déficit estacional provocado por la baja producción de las pasturas. Estos recursos, bien manejados, cubren gran parte de los requerimientos energéticos y proteicos de los animales para sustentar buenos desempeños productivos.
Sin embargo, la productividad de los verdeos ha encontrado, desde el punto de vista de la producción de carne, severas limitantes para su máxima expresión. Bajas ganancias de peso durante el primer aprovechamiento y una distribución desuniforme del forraje producido a lo largo del ciclo son las principales causas que condicionan la eficiencia de utilización de este recurso. Un uso eficiente de este tipo de recursos debe iniciarse con una adecuada planificación que contemple todas las etapas de manejo involucrando al suelo (antecesor, labranza, fertilización), la implantación (profundidad, densidad y fecha de siembra, calidad de semilla), el cultivo (control de malezas e insectos) y la utilización (momento de pastoreo, calidad nutricional del material, categoría, nivel de carga).
De todos estos aspectos la elección del material merece dedicarle algunos comentarios. Una gran parte de las empresas responden a la pregunta de “Cual es el mejor verdeo?” solamente considerando bajo precio y alto potencial de rendimiento.
Dado que el costo de implantación de este tipo de cultivos representa entre una proporción importante del gasto total de alimentación de los planteos de invernada se considera fundamental aumentar y mejorar la distribución de la producción de forraje para incrementar la producción de carne y contribuir a diluir los costos de producción. Es por ello que en la Estación Experimental Gral. Villegas del INTA se ha trabajado sobre el particular y los resultados se presentan a continuación
Otros aspectos como uniformidad en la distribución de la producción, alta capacidad de rebrote, calidad nutricional, resistencia a heladas y buena sanidad, si bien no van a ser abordados en el presente trabajo, son aspectos que no deberían ser olvidados a la hora de elegir.
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Producción de materia seca y su distribución
El ensayo se realizó en los años 2001, 2002 y 2003 dentro del campo experimental de la EEA INTA General Villegas sobre un suelo Hapludol típico. La implantación contempló control químico de malezas, labranza convencional y fetilización con 150 kg de urea. La siembra de los materiales se realizó durante la primera quincena de marzo con una sembradora de parcelas a cinta. Con
respecto a la densidad de siembra se buscó obtener un stand de 250 plantas por m2. Se usó un
diseño experimental de tres bloques completos aleatorizados. La evaluación de campo consistió en cortes de todos los materiales con máquina de barra de corte horizontal a una altura de 5 cm. Se implementaron tres tandas de corte en función de la precocidad de los diferentes materiales. Cada material fue cortado en 5 oportunidades en las que se determinó su producción de materia seca. A todas las muestras del primer corte se les efectuó un análisis de calidad que no va a ser
Participaron de la prueba avenas (6, 10 y 9), centenos (3, 5 y 6), cebadas (1, 5 y 4), raigrases (13, 17 y 26) y triticales (6, 8 y 8) correspondiendo los números entre paréntesis a la cantidad de materiales intervinientes en los años 2001, 2002 y 2003, respectivamente.
Solamente se presentará la información referida a aquellos materiales que participaron en los 3 años de evaluación (Cuadro 1). Para acceder al resto puede solicitarse a
Cuadro 1: Materiales utilizados en las evaluaciones.
Los datos de los cortes se agruparon en dos épocas, otoño e invierno, según se ubicaron antes o después de mediados de junio. Las producciones otoñales (Figura 1 A) se ubican en un rango de entre 1500 y 2600 kg en función al tipo de verdeo y al año de evaluación, representado por cada una de las barras en cada especie de verdeo. En esta época las avenas prevalecen en cuanto a producción por sobre el resto de los materiales. Sin embargo, presentó gran variabilidad entre años como lo demuestran cada una de las barras correspondientes a los años 2001, 2002 y 2003, respectivamente. Similar fue el comportamiento de los triticales cuyas producciones oscilaron entre 1400 y 2400 kg de MS.
Los raigrases y centenos tuvieron un comportamiento más parejo entre años.
0 500 1000 1500 2000 2500 3000
avena centeno raigras triticale c.v. (%) 25.54 25.43 13.25 14.68 0 500 1000 1500 2000 2500 3000
avena centeno raigras triticale c.v. (%) 25.54 25.43 13.25 14.68
Figura 1: Producción de materia seca otoñal (A) e invernal (B) de verdeos y variación anual (CV %). 1000 1200 1400 1600 1800 2000 2200 2400 2600 2800
avena centeno raigras triticale
c.v. (%) 12.55 15.36 17.46 18.4 A Avenas Aurora Calén Cristal Máxima Millauquén Rocío Centeno Choiqué Lisandro Naicó Raigrás Atlas Bill Bisonte Dominó Eclipse Triticale Cayú Genú Ñinca Quiñé Tehuelche Yagán Fechas de siembra 2001 - 2002: 8/3 2003: 18/3 Avenas Aurora Calén Cristal Máxima Millauquén Rocío Centeno Choiqué Lisandro Naicó Raigrás Atlas Bill Bisonte Dominó Eclipse Triticale Cayú Genú Ñinca Quiñé Tehuelche Yagán Fechas de siembra 2001 - 2002: 8/3 2003: 18/3 A B
En esa misma figura se muestra el coeficiente de variación (CV %). Este valor indica el rango de producciones registradas entre los distintos materiales pertenecientes a una misma especie. Esto significa que para el caso de raigrases y triticales hubo materiales que se ubicaron aproximadamente un 20% por encima y por debajo de la producción promedio de la especie. En las avenas y centenos esta variación fue menor. Este tipo de información es útil ya que nos permite seleccionar materiales con comportamiento destacado en determinado período.
Si se analiza la producción invernal (Figura 1 B) puede verse que los raigrases se destacaron en los dos años considerados (2001 y 2002) con una producción promedio de 2100 kg de MS. Las avenas si bien presentaron menor producción de forraje con respecto a las otras especies tuvieron mayor estabilidad entre años y mayor variabilidad para un mismo año entre materiales.
En la Figura 2 se desglosa la información referida a producción otoñal en los tres años (cada una de las barras) en el 1º (A) y 2º (B) corte para todas las especies evaluadas.
El único objetivo de esta figura es remarcar que aún dentro de la producción otoñal si bien la mayor producción corresponde a avenas hay una clara diferencia entre el 1º y 2º corte donde en este último ya comienzan a destacarse el volumen producido por los raigrases.
Figura 2: Producción de materia seca del 1º (A) y 2º (B) corte de las distintas especies evaluadas en los tres años de prueba.
Otra información de valor es la estabilidad de un material, es decir la consistencia del rendimiento entre años. En la Figura 3 se presenta el rango total de producción (otoño + invierno) para algunos materiales evaluados. 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600
avena centeno raigras triticale
c.v. (%) 18.42 19.04 17.71 18.85 0 200 400 600 800 1000 1200 1400
avena centeno raigras triticale
c.v. (%) 18.39 20.62 21.0 28.03
1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 6000 Aur o ra Ca lé n Cr is ta l Má x ima M il lauq ué n Ro c ío C h oi qu é L is and ro Na ic ó A lic ia At la s Qu iñ é 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 6000 Bill B is ont e Cay ú Do m in ó Eclip s e Genú Ñinc á T ehuel c h e Y agán
Figura 3: Rango de producción total para materiales de verdeos promedio de los años 2001 y 2002.
En base a la información obtenida fue que se elaboró el Cuadro 2 en la que se agrupan los materiales según su precocidad. Pueden verse tres grupos correspondientes a materiales que estuvieron en condiciones de ser cortados (o pastoreados) a los 43, 50 y 58 días de la siembra. Cuadro 2: Clasificación de materiales de verdeos según precocidad en función a los resultados obtenidos en INTA Gral. Villegas
Grupo 2 Aurora Calén Cristal Máxima Millauquén Pilar Rocío Alicia Mariana Uñaiché Choiqué Naicó Grupo 1 Grupo 3 Atlas Lisandro Quiñé Bill Bisonte Titan Cayú Eclipse Genú Ñincá Yagán Tehuelche Feast Bar 1011 Bar 1012 Cetus Crusader Dominó Rio Winter Star 43 Grupo 2 50 58 Aurora Calén Cristal Máxima Millauquén Pilar Rocío Alicia Mariana Uñaiché Choiqué Naicó Grupo 1 Grupo 3 Atlas Lisandro Quiñé Bill Bisonte Titan Cayú Eclipse Genú Ñincá Yagán Tehuelche Feast Bar 1011 Bar 1012 Cetus Crusader Dominó Rio Winter Star 43 50 58
Estos datos sumados a los valores obtenidos en los diferentes cortes permite seleccionar materiales según un criterio de complementación de ciclos de manera de uniformar la producción de forraje durante todo el período otoño invernal, evitando las caídas en producción tan grandes que ocurren después de los primeros pastoreos.
En una experiencia en donde se compararon dos situaciones, una en la que se usó como único verdeo al triticale versus otra en la que se utilizó combinación de triticale y raigrás. La receptividad promedio para las dos situaciones fue de 842 kg de peso vivo por ha. La disminución de la carga animal entre el primer y segundo pastoreo fue 59.25% para triticale y de 26.57% para triti-cale/raigrás. En las condiciones del presente trabajo el encadenamiento de especies permitió
disminuir las diferencias de receptividad entre los dos primeros pastoreos sin afectar la productividad del recurso que en promedio fue de 396 kg/ha durante los 140 días de la evaluación.
Conclusiones generales
Una adecuada planificación de la cadena forrajera que contemple un ajuste fino entre la carga y la superficie de verdeos, acompañada de un manejo correcto del pastoreo debería conducir a una me-jora de los resultados productivos. Dentro de este contexto, el conocimiento de la curva de producción de los distintos materiales permitiría mejorar de manera significativa la distribución forrajera como lo demuestra la información presentada.