El viajero que desee llegar a Membibre de la Hoz desde la capital, ha de recorrer los 70 km que le separan de ella en dirección norte, tan al norte, que su término une en una pequeña por-ción de terreno las provincias de Valladolid y Segovia. Para llegar allí ha de ir dejando atrás sucesivamente Aguilafuente, Hontalbilla, Olombrada y Vegafría para arribar a su pequeño núcleo urbano elevado 878 m sobre el nivel mar en tierras de Fuentidueña.
Probablemente repoblado por castellanos, salta por primera vez a la luz documental a finales del siglo XIcomo Benvivere, momento en el que Alfonso VI le dona a María Peláez a cam-bio de una heredad en el alfoz de Muñó. Ya en el siglo XIIes citado con ocasión de la confir-mación de los territorios de la diócesis segoviana por el Papa Calixto en 1123 como Bebigure.
Benvibre es el topónimo en 1136 al dar Alfonso VIII al obispo de Segovia el diezmo de sus
ren-tas reales. Mediado el siglo XIIIy formando parte de los conocidos elencos fiscales de Gil de Torres y de reparto de rentas será mencionado como Benbibre, topónimo con el que llegó al menos al último cuarto del siglo XVI, para posteriormente devenir en el actual Membibre al que se añade el apellido “de la Hoz” en el siglo pasado.
A mediados del siglo XIXcontaba con cuarenta y cinco casas en las que vivían noventa y seis vecinos, distribuidas en sus dos barrios, alto y bajo, más la casa de ayuntamiento, cárcel y un castillo arruinado.
MEMBIBRE DE LA HOZ
L
A IGLESIA PARROQUIAL de San Martín Obispo se encuentra situada alejada de la trama urbana, asenta-da en un pequeño cerro al oeste de la población desde el que la domina en la altura. Se accede a ella por medio de una liviana cuesta que desemboca en la planicie en que se encuentra el atrio delimitado por un bajo pretil. El edificio consta de una sencilla estructura de una sola nave rectangular cubierta por una moderna parhilera de tirantes dobles adosada a la cabecera canónica semicir-cular. Al norte se adosa la sacristía cerrada por una bóveda de medio cañón; al oeste remata en una esbelta espadaña. Está compuesta en sillarejo a excepción de los esquinales y el ábside de caliza despiezada en sillares.La nave se encuentra enfoscada a interior y exterior casi en su totalidad, no dejando a la vista resto alguno de impronta románica en los muros de caja a excepción de un estrecho vano al sur cercano a la cabecera con derrame al interior y una pequeña puerta de servicio a los pies rema-tada en medio punto, hoy cegada.
Al interior el ábside conserva intacto el hemiciclo, con dos de sus tres vanos abocinados ocultos por el reta-blo barroco, imposta de listel y chaflán y buen despiece de sillería en la bóveda de horno. Por el contrario el tramo recto fue modificado en estilo gótico por causas que des-conocemos, pero que bien pudieron tener relación con las sepulturas fechadas en 1530 dispuestas bajo el altar. Se 930
/
M E M B I B R E D E L A H O ZIglesia de San Martín Obispo
Exterior desde el sur
10 m
0 1 2 3 4 5
10 m
0 0 0 0 0 0
Planta Alzado sur
932
/
M E M B I B R E D E L A H O Z10 m
0 0 0 0 0 0
Capitel exterior Alzado este
reemplazó la bóveda de medio cañón por una de crucería timbrada con los escudos de la familia promotora, hoy lisos. Para ello hubieron de retocarse los muros norte y sur en la zona de arranque de la nueva cubierta, así como dis-poner nuevos apeos en los ángulos y estribos al exterior que contrarrestaran los empujes.
Al norte se adosa a la capilla mayor la sacristía, de planta cuadrangular, repetida en iglesias de la zona como Aldeasoña, con cubierta de medio cañón de sillería que arranca de una imposta a de listel y chaflán al igual que en el hemiciclo. En la zona de los pies, y arrimada al muro del evangelio, se encuentra la pila bautismal de traza románi-ca que, por su decoración se puede emparentar con la de Calabazas. Se forma mediante una copa hemiesférica de
117 cm de diámetro, decorada al exterior con gallones helicoidales y rectos y rehundidos al interior.
Al exterior, el templo conserva en el costado sur la portada primitiva bajo un pequeño pórtico dístilo de columnas renacientes. Está compuesta por dos arquivoltas bajo chambrana, la interior en arista viva y la exterior de baquetón, las cuales apoyan sobre jambas elevadas en un pequeño plinto, la de la chambrana se decora con un bocel. Corre a modo de imposta el cimacio abiselado.
El mayor despliegue ornamental se centra en la cabe-cera, que cuenta con un mínimo engrose inferior que no alcanza a podio. Dividen el paramento dos semicolumnas que llegan al alero partiendo de plinto cuadrangular y basas decoradas con garras, continuando extrañamente la Interior del ábside
934
/
M E M B I B R E D E L A H O Zdel sur con una faja de taqueado en el primer tambor. Cada uno de los tramos que articulan queda presidido por un ventanal repitiendo su estructura en los tres casos: esbelta saetera interior trasdosada por tres boceles y arco exterior de arista viva apoyado en columnas acodilladas.
En los tres casos es extraña la iconografía en sus basas y capiteles dando la sensación de no corresponderse todas las piezas a un mismo momento escultórico, lo que unido al desgaste de las piezas y a que en algunos casos parecen haberse removido, suman al conjunto un peculiar aspecto.
Los capiteles del ventanal sur muestran representacio-nes de talla a bisel, quedando el izquierdo ocupado por una figura humana acompañada de distintas arquitecturas de aspecto torreado abiertas por varios vanos. El derecho, en extremo deteriorado, deja intuir una figura humana que porta un bastón y es acompañada por un cuadrúpedo. Ambas cestas bajo cimacios de rosetas de cuatro y cinco pétalos insertas en clípeos. También peculiar es la decora-ción de las columnas del ventanal este, apoyando sobre basas circulares decoradas con caulículos y plantas de fruto carnoso. A estas se superponen unos achaparrados fustes que sustentan capiteles con esbeltas aves de pluma-je inciso –izquierda– y gruesas hojas planas de punta vuel-ta entre las que se disponen otras triangulares. Por los cimacios corre un tallo ondulante anudado. El vano sep-tentrional presenta columnas de canon muy corto al igual que en el resto de casos, basas de gruesos toros sobre plin-tos y capiteles tallados a bisel claramente relacionados con los del ventanal sur. En el capitel izquierdo muestra finas
pencas de pronunciado nervio central; en su parejo, una tosca figura humana y en la parte interior, junto a los boce-les, una pequeña ave sin relación con la anterior figura y de talla incisa. Ambas cestas bajo cimacios de tallos ondulan-tes cuyos meandros acogen tripétalas de talla plana.
El aspecto exterior del edificio hace inferir a Santa-maría López que nos encontramos ante uno de los ejem-plos del románico más temprano de la provincia, junto con otros templos como San Martín en la capital o Cuevas de Provanco. En nuestra opinión la talla de los capiteles así como la configuración de los ventanales nos hace pensar en modelos de inercia llevados a cabo por manos inexper-tas, probablemente en la segunda mitad del sigo XII.
Texto y fotos: RMB - Planos: JMFA
Bibliografía
BARRIOSGARCÍA, Á, 1985, p. 70; BARTOLOMÉHERRERO, B., 1999, p. 300;
COLMENARES, D. de, 1637 (1982), I, 229, 235, 244; CUÉLLARLÁZARO, J., 2002, p. 43; GARMA RAMÍREZ, D. de la, 1998, p. 176; GONZÁLEZ
GONZÁLEZ, J., 1974, p. 291; GONZÁLEZHERRERO, M., 1998, p. 71; HER
-BOSA, V., 1999, p. 45; HERNANSANZ NAVAS, J., 1985, pp. 74, 109; MADOZ, P., 1845-1850 (1984), p. 121; MARTÍNEZDÍEZ, G., 1983, pp.
398-402; MARTÍNEZDÍEZ, G., 1991, p. 47; PÉREZVILLANUEVA, J., 1991, p. 189; QUADRADO, J. Mª, 1865, p. 711; SANTAMARÍA LÓPEZ, J. M.,
1988, pp. 88, 136; SIGUEROLLORENTE, P. L., 1997, p. 97; VILLARGAR
-CÍA, L. M., 1986, pp. 30, 31; VILLARGARCÍA, L. M., 1990, docs. 140,
141.