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Lahermenéuticaylateoríapragmáticadelaexplicación

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Academic year: 2020

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BENEMÉRITA

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

Facultad de Filosofía y Letras.

Licenciatura en Filosofía

Asignatura: Filosofía de las Ciencias Sociales

Título: Pertinencia de la perspectiva científica en

los fenómenos sociales

Hermenéutica, teoría crítica y la teoría pragmática de la explicación: Refutaciones a la teoría general de sistemas

Profesor: Antonio Cerón Aguilar

(2)

2 ABSTRAC

El siguiente proyecto pretende realizar una revisión crítica de las posturas

filosóficas que ha enfrentado las Ciencias Sociales frente al enfoque metodológico

de la ciencia. Adopta una postura a favor de la perspectiva hermenéutica, para

hacer una semblanza de las refutaciones inherentes en el esquema del que parte

la Teoría de sistemas en la explicación Causal de los fenómenos Humanos.

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3 ANTEPROYECT O DE INVESTIGACIÓN

Planteamiento:

El esquema argumentativo de la modernidad se ha disparado en términos impresionantes.

Las contraindicaciones y posturas que se han sumado a cada teoría explicativa, a veces,

parecen escapársenos de las manos. Parecen mínimas, y no sin razón, las personas que

tienen acceso al conocimiento de teorías explicativas de los enfoques contraintuitivos con

que la ciencia en contemporánea pretende mirar los fenómenos Sociales. Las posturas

sumadas de contra-argumentación se incrementan descontroladamente.

Hoy por hoy, surge el interés de comprender si el esquema constitutivo de una ciencia

ligada a los fenómenos individuales puede supeditarse a enfoques modernos de ciencia. La

polémica incesante de comprender el mundo a partir de la visión de la Ciencia es extensa, y

parecen pocos los enfoques que en la actualidad pueden tener una argumentación suficiente

para contradecirla. Algunos enfoques son acusados de irracionales, conformistas por

incomprensión del esquema constitutivo; así mismo la modernidad se ha planteado la tarea

de analizar, estructurar y anticipar el devenir de los fenómenos sociales.

Bajo estos enfoques superpuestos se ha erigido el curso de la presente investigación; que

subyace en las tensiones y divergencias de las posturas críticas que han tenido relevancia en

la mella histórica, con respecto al enfoque comprensivo de las Ciencias sociales. Dicho

estudio se centra en el esquema de una revisión hermenéutica precedente y la

problematización actual intrínseca a las teorías causales de las ciencias, por sus supuestos.

Culminando en el enfoque de “la teoría pragmática de la explicación”, teoría surgida de la

ciencia, que comprende muy bien la incapacidad de evaluar una estructura a partir de otra.

De tal modo, pensando que la problematización de las distintas disciplinas en pro de una

teoría integradora, se ha elegido hacer una compilación crítica de las posturas más

sobresalientes de dicha divergencia, en la que subyace la intención personal de argumentar

la carencia comprensiva de los fenómenos humanos estudiados en un esquema con

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4 Justificación

El proyecto de investigación que se presenta a continuación se encuentra intencionalmente

dirigido a estudiantes de ciencia y filosofía, no obstante, por suponerse en una

argumentación clara, cualquier persona con actitud de crítica de la ciencia y las

humanidades, puede interesarse por la propuesta y análisis que se pretende hacer en los

apartados siguientes. Claro está, sin la intención de delimitar al lector general, se pretende

que la predominancia del texto imprimirá un lenguaje claro, conciso y carente de

conceptualizaciones ostentosas.

El ímpetu generado frente a esta temática parte de distintas premisas que sitúan la

importancia del mismo; suponiendo en primera instancia que las Ciencias Sociales no sólo

se deben comprender en el esquema de la falsificación, también se abren a la interpretación

– reinterpretación.

Por lo tanto, se pretende en esta propuesta presentar los argumentos epistémicos que

justifiquen conceptual y socialmente el esquema de la comprensión humana en la

intersección de una hermenéutica crítica; y no del esquema causal- sistémico, en el que

inscribe la crítica inherente de la estructuración sistemática de las Ciencias Sociales, es

decir las relaciones entre lo objetual, explicativo y funcional. Que, por principio, se erigen a

partir de una fundación reduccionista. De esta forma, la perspectiva a favor a la

hermenéutica aquí propuesta supone que la visión de la ciencia heredada del positivismo no

ha captado la complejidad de la actitud natural del hombre en su vida cotidiana para poder

estudiar las interrelaciones complejas de los Sistemas culturales en las sociedades

contemporáneas.

No obstante reconoce los alcances de la visión científica, en el análisis de Van Fraassen:

sostiene una teoría pragmática de la explicación a la vez que adhiere a la concepción

semántica de las teorías científicas. Estas dos doctrinas se presentan bifurcadas en su obra.

Uno podría preguntarse si es posible superar los aspectos más discutidos y discutibles de la

teoría de la explicación, esto es, aquellos relativos a la determinación y restricción de las

relaciones de relevancia mediante la búsqueda de algún nexo que instaure conexiones entre

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5 Objetivo:

o Cuestionar la viabilidad de los enfoques partidos del modelo de la ciencia para la explicación de los fenómenos sociales

-Analizar las críticas situacionales en la postura hermenéutica frente a la visión

positivista

-Establecer los contrastes filosóficos que se manifiestan en el concepto estructural de la

teoría general de sistemas

.

ESQUEM A CONCEPTUAL 1. NOCIONES PRELIMINARES

1.1 Supresión del concepto de explicación teleológica: secuelas de la carencia comprensiva de Aristóteles

1.2 Escisión de Dilthey: Ciencias del espíritu

1.3 Hermenéutica y ciencias sociales

2. TEORÍA GENERAL DE SISTEMAS . 2.1 La perspectiva científica de la modernidad

2.2 Postulados y premisas básicas de la teoría de sistemas

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SUMARIO

Pág.

INTRODUCCIÓN. . . 7

1. UNA MIRADA HISTÓRICA

1.1. Supresión del concepto de explicación teleológica: secuelas de la carencia comprensiva de Aristóteles. . . . .

1.2 Escisión de Dilthey: Las ciencias del Espíritu. . .

1.3 Hermenéutica y Ciencias Sociales

2. VISIONES CIENTÍFICAS EN LA COMPRENSIÓN SOCIAL

2.1 el advenimiento de la postura científica de la modernidad. . .

2.2 Teoría de Sistemas: ¿Visión unificadora de los fenómenos Sociales?. . .

3. PORVENIR DEL LA VISIÓN CIENTIFICISTA

3.1 La debacle de la ciencia teoría pragmática. . .

CONCLUSIONES. . .

BIBLIOGRAFÍA. . . 8

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7

Introducción

En el pedregal acaeció el lento abandono de Santa, que dejó que le apretaran una mano; luego que le ciñeran la cintura; luego que Marcelino se le acostará en el regazo… se estremeció de voluptuosidad y trató de escapar, temblorosa, implorante Federico Gamboa

Aristóteles pensaba la explicación científica como una progresión o camino inductivo desde las observaciones hasta los principios generales que pudiesen explicarse. La ciencia tiene principios propios, categorías, accidentes; cada disciplina divida, si bien con el tiempo puede llegar a poseer saberes compartidos, no puede intentar sobreponerse sobre otra; es un absurdo. Es el caso mismo del estudio aristotélico, que en la edad media, sembrado bajo un enfoque metódicamente incorrecto fue erróneamente concebido. Subsumido a las visiones convenientes del esquema conceptual de la época.

Para evitar estas carencias comprensivas se necesita comprender el esquema constitutivo de lo que le es propio a cada caso. En las funciones en que se afecta el alma, siguiendo a Aristóteles, no se pueden realizar cálculos lógicos. Si bien, él supo darle rigor a un sistema explicativo, causal, también dio en el punto de un enfoque comprensivo y sobretodo: prudente. Algo se debería aprender de su aspiración a la totalidad y el respeto sobre las áreas y formas de comprensión que le son inherentes.

Paso histórico sin concordancia en la actualidad. En el ámbito de las Ciencias humanas y Sociales todavía no se ha llegado a obtener un consenso acerca de la fundamentación científica. No tenemos una teoría definitiva –y qué bueno- de la ciencia o epistemología. Hay una pugna avecinada desde hace varios siglos. Pero los enfoques generales están en: un modelo de explicación científica según el canon de las ciencias naturales (positivismo- analítica), o un modelo diferente donde se acentúa la peculiaridad del objeto sociohistórico, psicológico y el modo de aproximación a él (hermenéutica, fenomenología, dialéctica).

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1.1

Supresión del concepto de explicación teleológica: secuelas de la

carencia comprensiva de Aristóteles

Al pan, pan; y al vino, vino.

Expresión popular

Es bien sabido que la palabra Metafísica no fue utilizada por el mismo Aristóteles para denominar el libro de su filosofía primera, si no acuñada en incapacidad de reconocer la disciplina en la que se encontraban sus meditaciones con respecto a las entidades, en un sentido no específicamente material. Con esta anécdota, se puede ilustrar el hecho de que Aristóteles consideraba que la investigación científica se encontraba, por principio, en la observación; ahí en el supuesto de la existencia de ciertos fenómenos, dados a la experiencia. Al decir, por ejemplo, de Alejandro Vigo:

…la filosofía natural de Aristóteles no se orienta a partir de un ideal de objetividad que exija una completa prescindencia del aporte procedente de la intervención activa del alma, en la constitución del ámbito de experiencia que dicha filosofía natural pretende convertir en objeto de tematización.1

Es decir, para entender el estudio general de las obras aristotélicas se tienen que mirar desde un enfoque cohesivo: de la observación natural de los seres, sus capacidades físicas, intelectuales, morales, disposiciones afectivas y todas las implicaciones en la comprensión de la entidad como ser ontológico. Caso contrario, la perspectiva de su obra caerá en una secularización – o más bien simplificación- en que se encajen en descrédito algunas perspectivas sobre otras, como en el caso de su perspectiva de las explicaciones científicas. Porque si bien mira la explicación científica puede aspirar a una progresión argumentativa en el camino inductivo, partiendo de las observaciones hasta los principios generales o principios explicativos; no es necesariamente la única que debe dar cuenta de los fenómenos. Suposición a partir de que en la ciencia los principios eran inferidos por enumeración simple o por inducción directa; en los que se obtenían generalidades acerca de las propiedades de la especie o género.

…pues si somos capaces de dar razón acerca de las propiedades —ya acerca de todas ya acerca de la mayoría— tal como aparecen, seremos capaces también en tal caso de pronunciarnos con notable exactitud acerca de la entidad. Y es que el principio de toda demostración es la esencia y de ahí que a todas luces resulten vacías y dialécticas cuantas definiciones no llevan aparejado el conocimiento de las

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9 propiedades o, cuando menos, la posibilidad de una conjetura adecuada acerca de las mismas. De Ánima. 403ª 20-28

La conjetura a la que Aristóteles refiere exigía una relación causal entre las premisas y la conclusión del silogismo acerca del hecho o fenómeno a explicar. Lo que ilustra muy bien la explicación aristotélica, en el que la causa de un fenómeno tiene cuatro aspectos: la causa formal, la causa material, la causa eficiente y la causa final.

…al ser esta investigación común también a otros muchos tratados, cabría pensar que existe un método único para todos y cada uno de aquellos objetos cuya entidad queremos conocer, como ocurre con la demostración en el caso de los accidentes propios; de manera que resultaría necesario investigar semejante método. Si, por el contrario, no existe un método único y común en torno a la esencia, entonces el empeño se hace más difícil todavía, puesto que será necesario determinar cuál es el modo de proceder adecuado para cada caso. Pero una vez aclarado esto —si se trata de demostración o de división o incluso de cualquier otro método- la cuestión da lugar aún a múltiples dificultades y extravíos en lo que se refiere a cuáles son los principios de que ha de partir la investigación: y es que los principios son distintos cuando son distintas las cosas, como ocurre con los números y las superficies. De Ánima 402 a 12- 21

Aunque la parte primera de la cita parece contraindicar las afirmaciones consecutivas, es claro que está en la formulación retórica de elucubrar sobre la posibilidad de la existencia de un método explicativo común a todas las entidades. No obstante, admite que en el caso de todos los accidentes propios –de la entidad- es posible la aplicación del mismo modelo. Empero, deseo hacer especial énfasis en la parte concluyente de la cita, bastante clara a propósito de la intención, que la vida, el arte, la lógica y los fenómenos naturales se estructuran de manera distinta; por tal es necesario que el esquema de comprensión sea propio de la constitución en que se funda cada uno de éstos ámbitos. La integración, ergo, no es un esquema alcanzable desde la metodología de un fenómeno superpuesta de los principios de otro.

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10 A esto se debe, en gran medida, la instauración de una comprensión teleológica en las observaciones generales de su sistema filosófico. Es decir, sobrepasando el esquema mismo de la explicación inmediata, si no a la significación del acto, de la presentación del fenómeno que «con el fin de qué» o por qué ocurrían los hechos, en todos los seres.

Aristotle clearly knows of two fields in which the TreAos is a causative force: Praxis and Nature. His doctrine that Praxis is teleological has not been challenged. That some end towards which man strives plays its part in the genesis of his actions and the events of human life at large does not seem an inadmissible assertion. The reason is that there exists, admittedly, vo.s, which directs itself to the •,XAos. But that in nature, which lacks voi-s, the TeAoS should have some part in causation, seems, to say the least, puzzling to the modern mind. It may have appeared so to the ancients as well. We gather from Aristotle's defence that among his own contemporaries the opponents of teleology based their disbelief on the fact that in nature, though a something is moving, we do not see it taking thought.2

No obstante, con el advenimiento de la modernidad, y el posterior descrédito de la metodología de Aristóteles, la perspectiva de los fenómenos comprensivos dio un vuelco sobre las explicaciones de carácter positivista. Este interés pragmático, mecánico-causalista, que no va a preguntar ya por el «por qué» y «para qué» últimos, sino por el «cómo» más inmediato y práctico de los fenómenos y sus consecuencias. Y si bien el esquema.

La «nueva ciencia» que reemplaza a la aristotélica va a considerar como explicación científica de un hecho aquella que venga formulada en términos de leyes que relacionan fenómenos determinados numéricamente, es decir, matemáticamente. Tales explicaciones tomarán las formas de hipótesis causales. Pero causal va a tener aquí una connotación funcional en una perspectiva mecanicista.3

Resumiendo, es por Aristóteles por quien se tiene el primer esquema que sirvió de modelo científico, en función de las explicaciones causales -no correspondiendo al concepto de causa como hoy se entiende, si no a una caracterología específica de principios- Así mismo, si bien recurría a categorías generales de comprensión efectiva, como modelo general, niega la postura de utilizar un modelo propio de un fenómeno específico para la explicación de otro; aunque acierta en el plano del saber situacional de los fenómenos concretos, ello visto en su esquema teleológico que, a pesar de tener el enfoque imbricado y trascendente de las preguntas trascendentes de los hechos, resultó avasallado por una postura más inmediata, propia del advenimiento de la modernidad.

2 WEISS, Helene. Aristotle's Teleology and Uexküll's Theory of Living Nature. The Classical Quarterly, Vol. 42, No. 1/2 (Jan. - Apr., 1948), pp. 44-58

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1.2

Escisión de Dilthey: Las Ciencias del espíritu

La explicación causal-mecanicista resulta acogedora, tiene la seducción de la inmediatez, evidencia, verificabilidad y pragmaticidad que generan el asombro del descubrimiento y la maravilla de la certeza. Este modelo instauró en la modernidad las convicciones suficientes para que el hombre, angustiado de su incertidumbre, pudiera conducirse en el mundo insondable y caótico de la vida diaria. Ha llenado de confianza a los hombres de nuestra era: cuánto le debemos a las explicaciones de la ciencia.

La ciencia actual trata de responder a la pregunta de «por qué» y «cómo» ha sucedido un hecho, en función de las causas o motivos fundamentales. Su objetivo se erige en la necesidad de formular leyes generales de la naturaleza, a partir de un esquema inductivo: de algunos hechos individuales a la aplicación en todos los casos. El método es el ERKLÁREN

(explicar, explicación).4 Y se instaura en las premisas del positivismo.

Las tendencias anti-positivistas fueron innumerables5, de la que cabe resaltar la de la hermenéutica de Dilthey sobreponiéndose al esquema de la explicación en los fenómenos humanos, como analogía de los objetos de estudio. Rechazó el monismo metodológico; la física-matemática como canon ideal regulador de toda explicación científica; así mismo, rechazó el afán predictivo/causalista y, en última instancia, se antepuso a la reducción de la razón a en razón instrumental. Este nuevo estadio en el desarrollo del pensamiento produjo la hermenéutica, en la necesidad de dividir el conocimiento en dos grandes áreas: "las Ciencias de la Naturaleza" (naturwissenscaften) y las "Ciencias del Espíritu" (gemienenwissenscaften).

Si bien, el concepto de Hermeneuta se relaciona, en origen, con el contexto de la edad media; en el siglo del romanticismo, s. XVIII, Scheleirmacher6 lo resinificó en un enfoque próximo a las humanidades. Y aunque en concepto, su institución era la búsqueda de la correcta interpretación de escrituras bíblicas, se le atribuye a Dilthey la significación:

La comprensión se funda para Dilthey en esa identidad sujeto-objeto propia de las ciencias del espíritu. Se justifica de esta manera, además, la autonomía de las ciencias del espíritu frente a las ciencias de la naturaleza (…) Las ciencias del espíritu, como la

4

La diferencia que apuntará la Hermenéutica es que con el esquema de la Explicación, basada en la necesidad de establecer relaciones causales, reduces el fenómeno estudiado a un objeto. Explicar una acción es, según Dray, mostrar que esa acción fue el proceder adecuado o racional en la ocasión considerada. En opinión de G.H. von Wright, Dray ha visto con toda justicia que la explicación histórica tiene sus propias peculiaridades lógicas. Pero ha quedado preso de las cuestiones valorativas, sin acertar a plantear el problema en la dirección teleológica Ibíd. 29

5

En el siglo XIX los principales representantes anti-positivistas fueron los alemanes Droysen, Dilthey, Simmel y Max Weber, con los neokantianos de la escuela de Baden, Windelband y Rickert; el italiano Croce y el sociólogo inglés Coffingwood

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12 historia, pretenden comprender hechos particulares, mientras que las ciencias naturales tratan de formular leyes generales. Windelband calificó de nomotéticas las ciencias que persiguen leyes, e ideográficas, las dedicadas a la comprensión de las peculiaridades individuales y únicas de sus objetos.7

Las ciencias del espíritu mantienen suficiente legitimización al interior de sí mismas para que puedan tener el un esquema propio. Cuando se analizan a partir de un esquema que le es ajeno, externo, se pueden caer en enunciaciones y postulados absurdos. Existía, pues, la necesidad de mirar al interior de las Ciencias del Espíritu con un esquema propio, y singular; que permita alcanzar objetivos y cualidades de la inherencia de la condición humana, y no su objetivación en un esquema contraintuitivo.

Una afirmación de la hermenéutica clásica que podría pensar en el esquema comprensivo de un fenómeno humano, y no en el arrojo de resultados, está en la imposibilidad de un conocimiento exhaustivo y total de la realidad. Esto es porque el hombre como "Ser en el mundo" está inmerso en el Ser (mundo) del cual pretende dar cuenta, haciendo imposible un conocimiento total, objetivo y sistemático de lo que se le presenta del mundo; la verdad, en ese sentido, sólo puede ser parcial, transitoria y relativa. Finalmente, el esquema del que parte la comprensión hermenéutica del sujeto sigue su propia estructura:

Es precisamente la esperanza de encontrar una base para la investigación científica del significado, lo que la filosofía hermenéutica rechaza, tildándolo de “objetivismo”. Una visión central de la filosofía hermenéutica afirma que el cuentista social o investigador y el objeto están vinculados por un contexto de tradición, lo que implica que el investigador ya ha precomprendido a su objeto ni bien se acerca a él, lo que inhabilita para comenzar con un estado mental neutral. La concepción de que es lo que involucra el entendimiento cambia pues de la reproducción de un objeto pre-dado a la participación en una comunicación continua entre pasado y presente.8

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1.3

Hermenéutica y Ciencias Sociales

«La ciencia no piensa» Martin Heidegger En su discurso de toma de posesión de la universidad alemana, Heidegger, citando el Prometeo encadenado de Esquilo afirma: “… todo saber acerca de las cosas permanece de antemano entregado a la hegemonía del destino…”9 Lo que referenciaba el carácter mordaz en que ahora se presenta la Ciencia, en su perversión con la que trata de sobreponerse metódicamente a la filosofía, y a las disciplinas que emprenden la comprensión del espíritu. Es una denuncia, un reclamo y un exhorto en el camino del entendimiento de la vida fáctica; puesto que, ahora seducida por la inmediatez del fenómeno explicativo, ha abandonado la pregunta fundamental por el Ser. La ciencia está localizada en una región de los entes, y peor aún, desea trasladar todas las disciplinas –que por estatus constitutivo son distintas- a ese campo de análisis.

La ciencia, más allá de la especialidad y la miopía de su interpretación fáctica, debe recuperar la capacidad de reformular sus preguntas. Y cuando se refiere a la característica de miope, es en el sentido que reconoce su mirar –observar en caso afortunado- pero con un solo ojo, y pretende que sea un ojo universal. Se ve, que con la modernidad la Ciencia inauguró una nueva era marcada por la absoluta hegemonía de la visión que cosifica, objetiviza, es analítica y pretende unificar poniendo a distancia y en secuencia lógica todos los objetos que caen bajo su imperio. Y si en algo la hermenéutica puede sobreponerse a su perverso enfoque es en el mito. La ciencia no es la superación del mito: el mito atraviesa a la ciencia y le da su significado histórico.

La hermenéutica, según una postura personal, es el enfoque más adecuado para mirar a las Ciencias Sociales, a la conducta humana en su complejidad; sin tratar de reducirla a especulaciones precipitadas. Esto gracias a que una de sus premisas, desde Droysen es: «la manifestación de lo singular es comprendida (verstanden) como una manifestación o expresión de lo interior en cuanto se retrotrae a lo interior».10 De esta forma el ser humano expresa su interioridad con libertad, y es entendida sin presupuestos categoriales, librándose del enfoque reduccionista en que las manifestaciones sensibles, y toda expresión humana sensible refleja una interioridad individual. La hermenéutica, pensará que no percibir cualquier fenómeno desde esa dimensión interna, equivale a no comprenderlo.

Por otra parte, Jurgen Habermas en su primera perspectiva Hermenéutica, supone que las teorías del conocimiento contemplativas desconocen, en general, el interés que todo conocimiento lleva consigo, conduciéndolo a la neutralidad. Ahí radica el problema del

círculo vicioso: los intereses y prejuicios del sujeto al interpretar, no debían ser vistos como

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14 un impedimento para la objetividad del conocimiento, en tanto que puede configurar cierta modalidad de la objetividad. Y la posibilidad de ruptura del círculo de la interpretación determinado por la subjetividad está en la tematización de este interés como constitutivo de la racionalidad hermenéutica.11 En esta reconstrucción, así mismo, se subdivide en tres tipos de intereses: el interés técnico instrumental suscrito por las ciencias empírico-analíticas; el interés práctico que constituye a las ciencias hermenéuticas y por último el interés emancipatorio que es el que está como fin último de las Ciencias Sociales. El peligro del énfasis en el círculo hermenéutico es caer en el irracionalismo: puesto que no hay una pauta general para atestiguar el comienzo del recorrido por la interpretación.

Habermas ha partido del ejemplo del psicoanálisis de Freud, para conciliar un poco el esquema de la explicación, siempre y cuando se funde en una mediación dialéctica; para que ésta se suceda de una comprensión hermenéutica, mediante el Erkltiren, o la cuasi-explicación.12 Es decir, es posible y se debe hacer ciencia social critico-hermenéutica con un método que necesariamente tiene que utilizar tanto la interpretación hermenéutica como la fiabilidad de la explicación por causas, cuando esté orientada por el interés de la construcción de una dialéctica social: la comunión de los aparatos discursivos en aspiración a una totalidad en que no se den por presupuestos los elementos que la configuran.

La visión de las Ciencias Sociales desde la hermenéutica de Habermas, supondrá un análisis de las condiciones transcendentales, en primera instancia –un tanto como el esquema aristotélico en que la observación es primera- y con ello sucumbirá ante el ejercicio de la razón. Y aunque su esquema de la razón es intersubjetiva, pretende, por medio de la integración de una acción comunicativa conseguir la comprensión en comunidad. Aunque su resolución asemeja a un esquema idealizado y algo utópico, su justificación argumentativa fuerte para prescribir porqué es conveniente el análisis de las Ciencias Sociales desde una epistemología Hermenéutica.

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MARDONES. J. M. Óp. Cit. P. 31

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2. Visiones científicas en la comprensión de las Ciencias Sociales

2.1 El advenimiento de la perspectiva científica de la modernidad

“El positivista no advierte que su ver, percibir, etc., está mediado por la sociedad (burguesa capitalista) en la que vive. Si renuncia a percibir esta mediación de la totalidad social del momento histórico que vive, se condena a percibir apariencias.”13

Honrkhein Heimer El conocimiento científico es, por definición de Mario Bunge, el resultado de la investigación realizada con el método y el objetivo de la ciencia. Mientras que el método, en las ciencias es utilizado, primeramente, como el camino o proceso que el investigador ha de seguir para alcanzar un objetivo; en la actualidad parece que ha sido el objetivo mismo; es decir, la sistematización de los saberes al método de la ciencia.

Las construcciones científicas en las que se fundan algunas posturas de las Ciencias Sociales son construcciones segundas, construcciones sobre las construcciones efectuadas ya por los actores en la sociedad o vida cotidiana. Los científicos sociales tratan con hechos y sucesos que revelan estructuras intrínsecas de significatividad. Tal significatividad es inherente al mundo social y sus fenómenos.

Un factor determinante para la intención de fusionar dichas posturas se dio desde 1942, en una versión de la corriente positivista, inscrita en la filosofía analítica, mediante el modelo o teoría de cobertura legal (Covering Law Model or Theory). Pero fue gracias Hempel, el principal representante de este esfuerzo, que se supuso posible instaurar el modelo de cobertura legal o a la ciencia histórica y social:

His contention is that any explanation of an historical event involves the use of general laws that provide the warrant for the inference that connections exist between empirical phenomena. This ‘covering law model’, as it has come to be called, was initially presented by Hempel as consisting of three components: (1) an event that one wishes to explain; (2) another event (or set of events) that suffices to produce event (1); and (3) a valid general law (or set of laws) that describes a necessary connection between events of type (2) and events of type (1).14

Es decir, se trata de un sistema de explicación por subsunción propio de las conexiones lógicas del saber inductivo de la ciencia. Lo que resulta sobrecogedor es que este postulado, adjunto a un modelo nomológico-deductivo se pretende para aplicar a saberes sociales de la historia, y eso ¿parece justificable? Analicémoslo por partes. Un evento que se transicribe sencillamente por A se contiene, a su vez, determinando una necesaria implicación B de uno o más eventos con características suficientes. Es decir, que pueden establecerse

13

MARDONES, J. M. Óp. Cit. P

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16 factores lógicamente universales para todos los fenómenos, ya sean naturales o humanos, siempre que existan los factores suficientes para que el evento se pueda repetir. Es decir, parte de un análisis de concomitancia. Parece entonces, aplicar un mismo modelo de la concepción de teoría científica, ya hecho desde la lógica causal -más propiamente con K. Popper- para explicar y no sólo explicar si no predecir el comportamiento humano.

Ingenuamente, parece suponer que por una parte los seres humanos pueden explicarse por teorías causales de la historia. Si conoces las causas puedes anticiparte siempre a los efectos, supone dicha teoría; irónicamente parece surgir ante la falta de análisis mismo de la historia, digo como si la discusión anteriormente expuesta no hubiera otorgado suficientes argumentos para comprender por qué no se pueden medir fenómenos con respecto a la vida con leyes y metodologías que corresponden a la ciencia. Pero supongamos, como ya lo hicieron entonces estos positivistas, que tales argumentos no existen y que se tiene que meditar en el modelo Covering Law Model, desde el propio modelo.

Quedan muchas interrogantes a partir de ese sistema. En primer lugar, la argumentación más básica y conocida, pero tal vez no meditada al punto que pudiera parecer importante. El problema de la inducción en la Ciencia. Una filosofía medianamente crítica llega a esta meditación ¿cuál es el paso lógico para suponer que de un fenómeno o serie de fenómenos singulares se pueden establecer generalidades de aplicación a todos los casos? Suponer que por que una serie de pruebas en la experiencia han demostrado que ha pasado así, no puede prescribir que siempre seguirá pasando así. El científico que comprenda lógica dirá: sí, es un salto inválido, injustificable, pero que en la vía inmediata –pragmática- sucede y por tanto es efectiva.

Este no es un hecho suficiente para tener certeza en el problema de la inducción; que a falta de comprensión, queda comparado con fenómenos diarios y omisos; por tanto reducido al absurdo: a una simple incredulidad filosófica de desconfianza casi patológica en los supuestos que ofrece la experiencia. Diré, que un contraejemplo recurrente es que “…si hasta ahora cada vez que llueve y salgo entonces me mojo”, entonces, aunque una persona no tenga las leyes universales de las moléculas de líquidos moldeándose en cuerpos sólidos, de permeabilidad de los poros y las texturas, igualmente puede inferir desde una simple experiencia inmediata que se mojará. En este esquema, parece que el intento de la filosofía comprensiva es una aversión irracional a la determinación de cualquier evento si este no tiene el conocimiento teorético que subsuma en leyes, al sentido común, como si desconfiara de mojarme cada vez que salgo hasta que comprenda la ley que especifique por qué tiene que ser así. Más como si fuera una actitud propia de niños pequeños –por cierto, maravillosa y más legítima- en que, hasta no comprender enteramente y adecuar un conocimiento no pudiera aceptarlo.

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17 Es claro que en fenómenos propios de la ciencia, es decir que no presenten fenómenos accidentales independientes, que los supuestos son mediatos y no situacionales y constantemente variables. La inducción es un salto instintivo, del razonamiento de un aprendizaje causal.

Las acciones cuyo nivel estructural corresponde a cuerpos materiales, físicos o químicos son propios de hipótesis de la ciencia, por tal se puede inferir a partir de principios que le son correspondientes; de observación natural. Es obvio que para realizar una afirmación no se tienen que asegurar de que todos los casos nuevos seguirán siendo iguales. Como, uno puede tener certeza de que la lluvia caerá siempre que se evapore el agua de los ríos. Aquí la asunción inductiva parte de una viabilidad específica de fenómenos naturales. Como Hume, mostró ya, un enunciado general jamás puede ser verificado con la observación. De aquí que, estrictamente hablando, el intento de fundamentar la ciencia sobre el método inductivo (partiendo de experiencias particulares concluir leyes generales) conduce a una construcción ilógica de la ciencia

No es lo mismo, y en eso decae la teoría de Hempel a afirmar “las personas que saben que se mojan cuando llueven preferirán no mojarse”. A partir de un fenómeno físico no se pueden establecer rasgos actitudinales aplicables, deliberadamente, a seres humanos; con una variante insondable de subjetividades que, aunque en algún momento tengan principios compartidos, están erigidas en un cuadro de experiencia muy personal. La apropiación simbólica del mundo también es una configuración que determinará una determinación consciente o inconsciente en un desenvolvimiento de la vida. Es como si perdiera la importancia de la construcción de una individualidad, de una configuración contextual; del hito de la tradición, costumbre, práctica, experiencia sensible.

El punto en cuestión del problema de la inducción que presupone Hempel está en que se erige en la inscripción de la ciencia; de las cuestiones de hecho y no de subjetividad en la incitación a la ley y no a la comprensión. En el esquema de la inducción, una sola observación o limitadas observaciones- a veces superficiales y tergiversadas- pueden vastar para crear una creencia o expectativa. La creencia en una ley no es exactamente igual a la conducta que manifiesta la expectativa de una sucesión de acontecimientos sujeta a leyes; una observación conforme al proceder de la ciencia podrá ser, ergo, apresurado.

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18 La teoría de Hempel, entonces, no sabe problematizar lo que significa establecer las causas suficientes para que un fenómeno humano sea necesario. Esto genera conjeturas falsas, refutaciones superficiales y carencia real, de cohesión en los esquemas ciencias sociales y ciencias de la naturaleza; naturalmente, por ser de origen distinto y abordar supuestos especulativos que se superponen. El esquema mismo de la ciencia se superpone al alcance de la realidad concreta y viva del ser humano, pues:

“…para que un trozo del saber merezca ser llamado ‘científico’, no basta –ni siquiera es necesario- que sea verdadero: debemos ser capaces de enumerar las operaciones (empíricas o racionales) por las cuales es verificable (confirmable o disconfirmable) de una manera objetiva al menos en este principio. Ésta no es sino una cuestión de nombres: quienes deseen que se exija la verificabilidad del conocimiento deben abstenerse de llamar ‘científicas’ a sus propias creencias.”15

Van Fraassen16considera que las dificultades emergentes del modelo hempeliano pueden evitarse sustituyéndolo por la teoría pragmática. Puede superarse la cuestión del rechazo de demanda de explicación porque la formulación de una pregunta depende del conocimiento básico que implica que por lo menos una de las proposiciones para las que vale la relación con el par ordenado es verdadera. Sólo cuando K implica efectivamente la presuposición central será legítimo formular la pregunta y su respuesta constituirá explicación. En otros términos, que la relación proposicional sólo puede efectuarse siempre y cuando exista una primera correspondencia verdadera; es decir, antes del establecimiento de inferencias se tiene que comprender si es pertinente y corresponde al esquema intuitivo del análisis en mención.

El añadido de esta presuposición obligaría a enfrentar problemas adicionales toda vez que se quiera establecer qué cuenta como relevancia objetiva. De ahí que uno pueda preguntar si no sería viable, en vez de buscar un criterio de discriminación de relaciones objetivamente relevantes, conservar el cúmulo de las relaciones posibles y reinterpretar la cuestión de la explicación en el marco de la concepción semántica de las teorías y más allá de la discusión acerca de la necesidad de verificación, propia del modelo científico.

15

BUNGE, Mario. ¿Cuál es el método de la ciencia? En P. 42

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19

2.2 Teoría General de Sistemas ¿Visión unificadora de los fenómenos

Sociales?

La Teoría General de sistema ha pretendido constituirse como una orientación que abarque el pensamiento científico. En un sentido amplio, se presenta como una forma sistemática y científica de aproximación y representación de la realidad; en la pretensión operacional de la transdiciplinaridad especializada: de la totalidad.

Para Ludwig von Bertalanffy, inventor del enfoque transdiciplinario, y práctico de la Teoría General de Sistemas; ésta debería constituirse en un mecanismo de integración entre las Ciencias naturales y las Ciencias Sociales y ser al mismo tiempo un instrumento básico para la formación y preparación de científicos.

La tecnología y la sociedad modernas se han vuelto tan complejas que los caminos y medios tradicionales no son ya suficientes, y se imponen actitudes de naturaleza holista, o de sistemas, y generalista, o interdisciplinaria.(…) Sin importar hasta dónde sea posible la comprensión científica (en contraste con la: admisión de la irracionalidad de los acontecimientos culturales e históricos), y en qué grado sea factible, o aun deseable, el control científico; es indiscutible que son en verdad problemas «de sistemas», o sea problemas de interrelaciones entre gran número de «variables».17

El concepto de sistema en general está sustentado sobre el hecho de que ningún sistema puede existir aislado completamente y siempre tendrá factores externos que lo rodean y pueden afectarlo. El pensamiento sistémico permite estudiar la conexión que existe entre las diversas disciplinas para predecir el comportamiento de los sistemas.

En términos generales, supone plantear paradigmas diferentes de los de la ciencia clásica. La ciencia de sistemas observa totalidades, fenómenos, isomorfismos, causalidades circulares, y se basa en principios como la subsidiariedad, pervasividad, multicausalidad, determinismo, complementariedad, y se siente complementada o compatible a las leyes encontradas en otras disciplinas; lo que, según la serie de consideraciones anteriormente expuestas, resulta insoslayable.

Al autor supondrá que se puede hablar de una filosofía de sistemas, ya que toda teoría científica de gran alcance tiene aspectos metafísicos. El autor señala que “teoría” no debe entenderse en su sentido restringido; su argumentación dice que no se tiene que conducir al solipsismo matemático, de creerlo así; sino que la palabra teoría que supone para la integración en Sistemas, es la idea de paradigma de Kuhn.

17

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20 …está la «filosofía de los sistemas», a saber, la reorientación del pensamiento y la visión del mundo resultante de la introducción del «sistema» como nuevo paradigma científico (en contraste con el paradigma analítico, mecanicista, unidireccionalmente causal de la ciencia clásica)18

El modelo filosófico al que se concreta esta simplemente en la definición de un sistema y al entendimiento de cómo están plasmados los sistemas en los distintos niveles del mundo de la observación. Su imbricación en este enfoque, estaría en la concepción y resolución de problemas tales como el distinguir un sistema real de un sistema conceptual o simbólico.

Bertalanffy supone que la Teoría de Sistemas comprende un conjunto de enfoques que difieren en estilo y propósito, entre las cuales se encuentra la teoría de conjuntos (Mesarovic), teoría de las redes (Rapaport), cibernética (Wiener), teoría de la información (Shannon y Weaver), teoría de los autómatas (Turing), teoría de los juegos (von Neumann), entre otras. Y pretende integrar esos modelos estructurales del comportamiento, a fenómenos naturales, materiales, sociales y hasta psicológicos en términos generales

Acepto de la teoría el intento emprendedor por unificar los distintos saberes, pero no puedo aceptar su necesidad de estructurar las disciplinas del conocimiento que lo son disímiles, y naturalmente de un modelo propio y correspondiente. El sistema es un modelo, y sólo un modelo en cómo se comportan las interacciones de partes, pero es evidente que no es el único; como entidad cuya existencia y funciones se mantiene como un todo por la interacción de sus partes, no puede suponer que el mundo esté regido conforme a las interacciones que le son propias.

Es natural que tenga fuertes controversias, en primera instancia porque superpone un modelo de pensamiento que ya ha sido erigido sobre las bases de la Ciencia –y todas sus limitaciones, y en segunda instancia porque en caso hipotético de tener cierto cumplimiento predictivo, suprimiría la identidad, individualidad y colectividad en que los principios insondables de nuestra voluntad se sustentan; es ir contra la naturaleza del espíritu humano

Los peligros de semejante tendencia son evidentes, por desgracia, y han sido expuestos a menudo. Según el psicoterapeuta Ruescb (1967), al nuevo mundo cibernético no le importa la gente sino los «sistemas»; el hombre se vuelve reemplazable y gastable. 'Para los nuevos utopistas de la ingeniería de sistemas, por repetir una frase de Boguslaw (1965), precisamente es el «elemento humano» el componente no confiable de sus creaciones. O bien se elimina del todo, sustituyéndolo por el hardware de computadoras, maquinaria autorregulada y así por el estilo, o bien hay que hacerlo tan confiable como se pueda: mecanizado, conformista, controlado y estandarizado, Dicho con términos algo más ásperos, en el Gran Sistema el hombre ha de ser -y en gran medida lo es ya- un retrasadomental

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21 que oprime botones, o un idiota informado—quiere decirse-: adiestrado en alguna especialidad limitada, pero por lo demás simple parte de la máquina, Esto concuerda con un bien conocido principio de sistemas, el de la mecanización progresiva; el individuo se convierte cada vez más en un engranaje dominado por unos pocos guías privilegiados, mediocres y chanchulleros, que persiguen sus intereses privados tras la cortina de humo de las ideologías(Sorokin, 1966, pp. SSSss).19

Con el hipotético adelanto sobre los comportamientos humanos y no sobre las condiciones mentales el sujeto escindirá su realidad individual, frente a un bosquejo automatizado. Ya la psicología ha visto la posibilidad de manipular las construcciones mentales ¿cómo saber si una propuesta ética de la Teoría General de Sistemas aplicable no es ya el humo de una ideología que favorece el incremento del consumo?

Esto básicamente porque en este esquema el concepto de sistema social sería una perspectiva analítica, un esquema de observación abstracto que posibilita la comprensión y análisis de la interrelación existente entre dichas instituciones concretas y entre las distintas clases sociales posicionadas en un complejo entramado social que las trascienden en su particularidad. Pero está guiado únicamente de la constatación empírica, por los formulados y presupuestos de los que parte.

Bajo la perspectiva del enfoque de sistemas, la realidad del observador se establece por una relación muy estrecha entre él y el objeto observado, de manera que su apropiación de la "realidad" es producto de un proceso de co-construcción entre él y el objeto observado, en un espacio y tiempo determinado, constituyéndose dicha realidad en algo que ya no es externo al observador y común para todos, como lo plantea el enfoque tradicional, sino que esa realidad se convierte en algo personal y particular, distinguiéndose claramente entre lo que es el mundo real y la realidad que cada observador concibe para sí.

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22

3. PORVENIR DE LA VISIÓN CIENTIFICISTA

3.2

La debacle de la ciencia. teoría pragmática de la explicación

Van Fraassen va a proponer la adhesión de cierta la concepción semántica a las teorías científicas, sin presuponerlas, dando un punto fundacional característico de la hermenéutica: el contraste entre el análisis complementario que de la explicación y de la reconstrucción de teorías realiza el enfoque estructural y la teoría pragmática de la explicación, que advierte el divorcio de las tesis de las teorías científicas se identifícadas a través de sus modelos estructurados con presupuestos sin correspondencia. Si bien, sugiere la necesidad de restablecer la conexión entre ambas aun sin comprometerse en una teoría de la unificación, pero reconociendo virtudes informacionales en la explicación. En un análisis que incorpora las dimensiones pragmática y diacrónica de un modelo particular de sistema, pero en el intento de reivindicar el valor de la explicación en la generación de teorías que sean empíricamente adecuadas en principio.

Las críticas de Van Fraassen al patrón clásico de explicación científica por cobertura legal y el desarrollo de su propia teoría pragmática de la explicación tienen como punto de partida la denuncia del "tercer dogma del empirismo."20 Debido a que sostener que las explicaciones son argumentos es precisamente un dogma, incapaz de dar cuenta de la condición lógica de que el explanans contenga sólo información relevante para el explanandum, de la asimetría entre explicación con alta y baja probabilidad de ocurrencia y de la exigencia de asimetría temporal.

Esta explicación, por hacer una analogía funciona, se da términos de una intuitiva percepción de la Hermenéutica moderna, que sólo se pueden medir las explicaciones cuando el sujeto lógico gramatical corresponde a la misma estructura. Resulta interesante, pues, que los enfoques que tengan como precedente estructural el modelo inductivo de la Ciencia, traten de medir la correspondencia de otras disciplinas cuando su campo semántico es disimil. Este argumento ya se había confrontado en los cambios de sujeto gramatical en categorías y géneros de la escolástica.

Van Fraassen dirá que "Una explicación no es lo mismo que una proposición o un argumento: es una respuesta."21 Lo que originará el abandono del camino equivocado que conduce a concebir la explicación como descripción de una relación teoría-hecho, causa-efecto ya que la explicación, continuará en la misma línea "…es en realidad una relación de tres términos entre la teoría, el hecho y el contexto."

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23 El esquema que sigue es una refutación y a la vez complementación del modelo Covering Law22: del que deduce que toda pregunta surge en un contexto y parte del mismo lo constituye la teoría básica subyacente y la información fáctica, tal que este conocimiento básico (K) implique la presuposición central, distinguiéndose así una explicación científica de otro tipo de explicaciones. En el programa van Fraassen, en la medida en que no existen leyes de la naturaleza, las respuestas a una teoría de la explicación, una teoría de la confirmación, una explicación de la necesidad y una manera de comprender la ciencia, deben buscarse fuera del círculo que delimita la afirmación de la realidad de las leyes.

De esta forma Van Fraassen sustenta una versión de la concepción semántica de las teorías científicas no parece considerar la posibilidad de inscribir su teoría de la explicación en un enfoque global que tal vez podría proporcionar inteligibilidad a fenómenos individuales y resolver algunas de las debilidades marcadas a su modelo de explicación científica.

Analizará el enfoque de Hempel aplicado en la Coverin Law y pensará lo problemático es la determinanción de la relación de relevancia de una premisa; ésta será una relación de relevancia objetiva. Dará un esquema añadido a esta presuposición obligaría a enfrentar problemas adicionales toda vez que se quiera establecer qué cuenta como relevancia objetiva. De ahí que uno pueda preguntar si no sería viable, en vez de buscar un criterio de discriminación de relaciones objetivamente relevantes, conservar el cúmulo de las relaciones posibles y reinterpretar la cuestión de la explicación en el marco de la concepción semántica de las teorías y más allá de la discusión acerca de la necesidad de que las explicaciones tengan virtudes de confirmación.

Para él la explicación no tiene bondades especiales a pesar de que ofrezca ventajas desde un punto de vista táctico:

(a) Tal como lo hacen los que sostienen la concepción estructural de las teorías científicas, es viable y tal vez deseable establecer la conexión entre la explicación y las historias aunque no sean literales acerca de cómo es el mundo; (b) el desarrollo de tales nexos es la vía para la obtención de respuestas que "descansen en teorías y experimentación (y no en cuentos de viejas)." (c) es posible reivindicar para las explicaciones ciertas virtudes informacionales.23

La metodología estructuralista en la que se erigen estas visiones de la ciencia recorre un

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24 camino que va desde la modelización de teorías científicas a una teoría de la explicación a la cual se incorporan distintos aspectos de los fenómenos humanos; explicados sólo en el esquema dinámico estímulo/respuesta, recurriendo a relaciones de especialización que permiten hacer afirmaciones sobre casos más limitados de las aplicaciones propuestas (intended applications).

Para van Fraassen como para los estructuralistas las teorías se identifican a través de sus modelos y la fuerza lógica que ellas tengan depende de la clase de los modelos. Queda claro que las teorías no se identifican con sus modelos puesto que ellos constituyen una clase de estructuras, de ahí que sea necesario según van Fraassen identificar un segundo elemento constitutivo, la definición teórica que a la vez que describe la clase de los modelos es condición de la afirmación de que el mundo es una de estas estructuras.

Así como una teoría científica se admite, en términos del enfoque de van Fraassen, cuando "salva los fenómenos," esto es, cuando sus modelos representan de modo más preciso los fenómenos reales, de manera similar, una buena explicación será aquella que responda a preguntas que emergen de comunidades que sustentan determinadas convicciones respecto de las teorías que describen más adecuadamente lo observable. Se preserva el elemento pragmático que tal como lo ve van Fraassen está ineludiblemente a la base de las condiciones de legitimidad de los interrogaciones en general, y particularmente los del ámbito científico.

El rechazo de van Fraassen de la tesis de la unificación de Friedman (1974), lo lleva a afirmar que " . . . el contexto puede determinar que se necesiten porciones muy diferentes de información -sucesos precedentes, condiciones constantes, composición material o rol funcional, por ejemplo"24 toda vez que se solicita información científica. Esto, sin embargo, no obsta para que pueda pensarse que la respuesta a cada pregunta por qué da lugar potencialmente al desarrollo de un conjunto de modelos de las teorías, pues no se dispone de leyes (de la naturaleza, no de los modelos) que se puedan usar para la teoría tomada como un todo, o argumentos suficientes para suponer que es una teoría privilegiada.

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25 CONCLUSIONES

El concepto de la ciencia puede ser falible pero no infalible. Después de esta serie de avatares que han rodeado la filosofía de la ciencia en las últimas décadas, vamos entrando más decididamente en una visión partida de supuestos positivistas. Sin entender que en las ciencias históricas y sociales el verdadero interés es comprender los fines y motivos por los que acontece un hecho, es decir, del reconocimiento de la peculiaridad de la comprensión frente a la explicación material, de su significatividad y razón de ser en cada caso.

En la relación ciencias sociales y ciencias naturales, en otros casos, se presentan ambos campos científicos como si fueran caminos independientes, cuando realmente no lo son; es más, son vías complementarias; pero que sean complementarias no quiere decir que tengan que superponerse. Con el temor de abandonarse por completo, en la conflictiva de mostrarlas sin un estatuto científico, las Ciencias Sociales siguen aceptando el modelo de la ciencia, sus objetivos aspiracionales; y no el esquema claro en que Dilthey las conceptualizó.

Es necesario comprender la explicación, que en su interior mantiene grados altos de subjetivismo y al mismo tiempo se plantea la utilidad desde la lógica crítica de explicar la comprensión, para contrastar lo comprendido. A favor de esta postura se encuentra la hermenéutica: propone que se considere la comprensión como una manera de ampliar la explicación, dado que se sugiere una hermenéutica creativa en sus abordajes metodológicos y, al mismo tiempo, disciplinada en sus formas de validación formal y social. No obstante tomo una postura en rechazo de los exclusivismos.

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Bibliografía

1BUNGE, Mario. ¿Cuál es el método de la ciencia? Ediciones Quinto Sol

1

FRASSEN, Van B The Scientific Image. Clarendon Press, Oxford. Estados Unidos. (1980)

BERTANLANFFY, Ludwig, von. Teoría general de sistemas, prefacio a la. Editorial fondo de cultura económica, México.

LARRIQUE, Diego. La hermenéutica como ontología de las ciencias Sociales. Espacio Abierto, abril- junio. Vol 17. Venezuela, 2008. P. 319

MARDONES. J. M. Filosofía de las Ciencias Sociales y humanas. Ed. Antrhopos. 1990.

SCOTT, Gordon. The methodology of history: en History and philosophy of social science.

VIGO, Alejandro Gustavo. VIII Indiferentismo Ontológico y Fenomenología en la

Referencias

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