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Toma de palabra

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Academic year: 2020

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(1)TOMA DE PALABRA. CHRISTIAAN NICOLÁS RAMOS BELTRÁN. UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE ARTES ASAB PROYECTO CURRICULAR DE ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES. MARZO 2019. 1.

(2) TOMA DE PALABRA. CHRISTIAAN NICOLÁS RAMOS BELTRÁN Director: JORGE PEÑUELA. UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE ARTES ASAB PROYECTO CURRICULAR DE ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES. MARZO 2019. 2.

(3) 3.

(4) AGRADECIMIENTOS Quiero expresar mis agradecimientos a: Al grupo de abuelos que participó en el proyecto Huntía, construyendo memoria, arte y paz en el año 2014 y muy especialmente a Doña Myriam, Don Luís y Doña María Clara por compartir tan valiosas experiencias de vida. A ellos el mayor de los reconocimientos. A mi familia, en especial a mi padre Edgar Augusto Ramos y a mi madre Martha Janeth Beltrán. Gracias por enseñarme que los sueños se pueden lograr con esfuerzo, trabajo y dedicación.. A mis hermanos Steven y Juan Carlos por su apoyo incondicional. A Julián Ramírez, Carlos Velandia, por su valioso tiempo, por su apoyo moral e intelectual, su paciencia y amistad. Al maestro Jorge Peñuela por la paciencia, para con este trabajo, y las enseñanzas adquiridas producto de cada encuentro. A la Universidad Distrital por enseñarme el valor que tiene la educación pública y lo que puede transformar nuestras vidas.. 4.

(5) EXORDIO -------------------------------------------------------------------------------------- 8 TOMAS DE PALABRA ------------------------------------------------------------------- 11. TOMA DE PALABRA --------------------------------------------------------------------- 13 UN LUGAR DE ENUNCIACIÓN --------------------------------------------------------14 Pérdida --------------------------------------------------------------------------------------14 Olvido ---------------------------------------------------------------------------------------14 Memoria ----------------------------------------------------------------------------------- 15 UN, DOS, TRES POR MI ------------------------------------------------------------------ 16. ENTRE LA EVOCACIÓN Y EL OLVIDO --------------------------------------------19 Preludio … La tierra de Huntia ---------------------------------------------------------19 Metamorfosis … ¡A la orden, capitán! -------------------------------------------------21 Añoranza … Oda al paseo de olla ------------------------------------------------------23 DESDE LA ALTURA SU SOMBRA SE POSABA -----------------------------------27 EXPERIENCIA DEVIDA ------------------------------------------------------------------28 REFLEJO DE SI -----------------------------------------------------------------------------33 BIBLIOGRAFÍA -----------------------------------------------------------------------------34. 5.

(6) 6.

(7) Fotografía de Christiaan Nicolás Ramos Beltrán. (Barrio Saturno, Fontibón 2014) Archivo Personal, Tomas de la palabra.. 7.

(8) EXORDIO. El presente escrito es producto del ejercicio de investigación- creación titulado: Toma de palabra, el cual empieza en el año 2014 cuando se realiza el proyecto Huntia: tejiendo arte, construyendo memoria y paz. Uno de sus objetivos fue propiciar un espacio intergeneracional de diálogo y encuentro entre jóvenes y adultos mayores para compartir experiencias y conocimientos que evidenciaran la transformación de la localidad Novena de Bogotá, Fontibón. De modo que, se toma sus resultados para desarrollar esta iniciativa de investigación -creación que se sitúa como proceso sensible, reflexivo y crítico para dar lugar al uso del concepto de memoria y experiencia atendiendo a los referentes conceptuales; lo importante es la experiencia, la experiencia está antes de cualquier objetivo o búsqueda de resultados concretos. Los resultados artísticos, de haberlos, son secundarios; pues, el interés es propiciar relaciones sensibles que permitan el desestancamiento de la memoria a partir de la trasposición del lenguaje oral/ escrito por el sígnico/visual, en función de metáfora viva para la reconstrucción de imaginarios silenciados por la ausencia de un diálogo intergeneracional. Para tal fin, —considero— que las artes plásticas y visuales son el vehículo que permite acercarme a los relatos propios y a los de los adultos mayores, reconociendo en ello la oportunidad de lograr un encuentro a partir de la palabra. Un encuentro, a partir de las imágenes. La propuesta plástica, experiencial y escritural con la cual parte esta investigación creación- se plantea la siguiente pregunta:. 8.

(9) ¿La contraposición de relatos experienciales de carácter personal con aquellos recopilados de un grupo de adultos mayores de la localidad de Fontibón permite construir imágenes visuales metafóricas que ayuden a entendernos y reconocernos en formas diversas de habitar la memoria? Por lo anterior, se hace necesario contextualizar de qué trató Toma de palabra, poner en dialogo mis relatos y los del grupo de adultos mayores en contraste con los presupuestos teóricos de autores que han retomado la memoria y la experiencia para vincularlos finalmente con mi propuesta plástica.. 9.

(10) Fotografía de Julián Alberto Ramírez Beltrán. (Zona Franca, Fontibón 2014) Archivo Personal, Tomas de la palabra.. 10.

(11) TOMAS DE PALABRA. Las tomas de palabra1 fueron espacios de diálogo intergeneracional que permitieron conocer, a través de relatos, algunas experiencias de un grupo de adultos mayores quienes vivieron la transformación de la localidad de Fontibón. Su participación se dio por medio del consejo de adulto mayor —como se llamó en su momento— contando con la asistencia de algunos de ellos más la de jóvenes que se interesaron en el tema. Se desarrollaron siete sesiones, cada una en un espacio de la localidad para poder ubicar geográficamente el ejercicio de memoria mientras se compartía un chocolate caliente con almojábana y queso; algunas preguntas e imágenes de archivo evocaban recuerdos e historias personales que hacían que quienes participamos del espacio redimensionáramos los conocimientos que teníamos sobre la localidad. Conocimientos que no eran de carácter histórico, sino que articulaban las historias de los lugares con la memoria viva de sus habitantes. Además de lo anterior, el espacio propuso la realización de un mural que recogiera aquellas vivencias y experiencias significativas y así aportar a la recuperación de la memoria de la localidad —como se pensó en su momento— y poder ofrecérsela, de forma accesible, a toda la comunidad. Esta Idea tomó un rumbo distinto y no logró responder a aquella propuesta inicial. Sin embargo, y a pesar de que el proyecto finalizó en un abandono absoluto, quedó en mí el interés de continuar, desde otra perspectiva, este proceso. Así, decido retomar las memorias y archivos recopilados para poder resignificar y reconocer la voz de quienes compartieron y apoyaron las tomas de palabra; por una parte, 1 Componente del proyecto juvenil auspiciado por el convenio interadministrativo No. 155, celebrado entre la alcaldía local de Fontibón y la Universidad Nacional de Colombia.. 11.

(12) desde la creación de un relato visual y plástico, como forma mediadora para la supervivencia de las experiencias y por otro, desde la promoción y transmisión de conocimientos que se dan generacionalmente a través de la palabra. Para tal fin, y para el desarrollo de este proyecto, haré énfasis en el primer espacio de toma de palabra que se realizó el día 01 de junio de 2014 en la UPZ 77 zona Franca, donde se contó con la grata participación de Don Luis, Doña Myriam y Doña María Clara; adultos mayores de la localidad de Fontibón, quienes tuvieron al igual que yo- un vínculo especial con el lugar en el que nos encontrábamos. Es importante anotar que mi proyecto de investigación- creación recibe su nombre en singular porque parte de la configuración de un único relato en el que compartimos la relación con el espacio que habitamos en la etapa de infancia y juventud.. 12.

(13) TOMA DE PALABRA. Este es un relato, un viaje, un recorrido al pasado que indaga sobre la transformación del lugar en el que crecí; pero es ese lugar que se construye desde recuerdos, vivencias y experiencias; las propias y las del grupo de adultos mayores. En mi caso, desde que se asienta mi familia en él y en donde vivo gran parte de mi niñez y adolescencia y por otro, desde la migración y el goce familiar de la niñez y la juventud vivido por los adultos mayores. Allí, en ese recorrido, se activa la metamorfosis, el tránsito de lo rural a lo urbano donde las memorias; las experiencias, como conocimientos dados en la vida, reconocen en la Palabra Viva los valores culturales de los lugares que habitamos. Los adultos mayores vivieron el cambio progresivo de Fontibón; en ellos habitan las memorias de un lugar rural que se industrializó y que creció demográficamente. Este es, por lo tanto, un momento en el que tomar la palabra es entender y aprovechar; de manera diacrónica, la memoria viva que se encuentra en mis recuerdos y en los relatos de los adultos mayores permitiendo evocar y regresar a la vida —entre la palabra y la creación— un lugar que el tiempo arrebató.. 13.

(14) UN LUGAR DE ENUNCIACIÓN *. Pérdida.. Una pérdida supone de antemano la posterior existencia de un proceso de superación o de reciliencia que permita que una persona pueda retomar el rumbo habitual de su vida. Pero perder algo -si de un objeto se tratase- no llevaría a enfrentar duelo alguno; al contrario, podría de manera casi inmediata llegar a una solución reemplazando dicho elemento. En cambio, cuando se trata de una persona con la que hubo un lazo afectivo, el efecto sería de duelo, dolor, incertidumbre... Reflexiono para tratar de entender la posible afección que me generó la pérdida por la imposibilidad de poder vivir algo de nuevo. Se trata, por lo tanto de un lazo —que no considero afectivo—; probablemente emocional que se forjó al habitar los lugares que ante mis ojos desaparecieron. Esa imposibilidad de volver a “experimentar” un recorrido a los potreros que existian en Zona Franca no generó en mi precisamente la necesidad de enfrentar un duelo. Sí hubo una especie de extrañeza con el lugar —por los recorridos que hacía a diario— donde evidentemente hacía falta algo.. Había un vacio que llenar casi que de manera inmediata… * Olvido. Hoy Zona Franca es un lugar urbano y poblado por cientos de personas. En sus calles se ve el resultado de la modernización y la expansión de la ciudad. Los potreros fueron invadidos por casas de ladrillo de patrones uniformes y rígidos.. 14.

(15) A pesar de tener cierta cantidad de zonas verdes, la pérdida de lo rural hizo que el lugar ya no fuera el mismo; la adaptación y el pasar de los días supuso un tránsito imperceptible para las personas. El juego en los potreros —en mi caso— fue reemplazado por el uso del internet y los video juegos. De allí en adelante el olvido imperó. *. Memoria. El día primero (01) de Junio de 2014 desde las 4 de la tarde, aproximadamente, se realizó una sesión en la UPZ 77 Zona Franca en la que se compartieron experiencias situadas en lugares cercanos a donde nos encontrabamos ese día. Don Luis, Doña Myriam y Doña Maria Clara compartieron algunas experiencias en las que pretendo hacer énfasis. En ese sentido acá se empieza a entre tejer ese concepto de experiencia que situa el recuerdo y la percepción de lo que fue un lugar común donde transitamos; los adultos mayores cuando llegaron a Fontibón a asentarce en algunas casas, fincas o potreros con sus familias y, en detalle; las acciones que realizaban en los lugares que yo también habité. La memoria no podría ser tratada sin la palabra. Esa palabra que se vuelve relato es la que teje nociones de sentido y nos ubica de manera espacial y diacrónica.. Mis experiencias con los lugares se encuentran con los relatos de los adultos mayores…. 15.

(16) UN, DOS TRES POR MI. Tengo un interés latente por lo que es la memoria. Esa, que hoy en día se ha vuelto un lugar común para todos por aquella necesidad de escudriñar en sus entrañas para hallar respuestas que alivien a las mentes en estado de negación, olvido…dolor. Por otro lado, encuentro la necesidad de saciar o llenar vacíos generados por el olvido o por aquello que no hemos almacenado en nuestros recuerdos por no ser algo relevante, algo importante. Es así, que la memoria empieza a ser un territorio inexplorado para mi; un lugar fascinante que seduce a quien halla su interés en ella, debido; más aún, a estas inquietudes que hacen que así sea.. Mis recuerdos de infancia- adolecencia —específicamente en Zona Franca— son los de un lugar rural, que a pesar de la industrialización, mantuvo grandes extensiones de vegetación donde se alzan imponentes árboles de eucalipto que han servido a los niños como escondites de juego o para apaciguar el calor gracias a su sombra. Un lugar extenso para ir a montar bicicleta; donde se alimenta el ganado; donde se elevan cometas. Un lugar que colinda con el río Bogotá, con viejas haciendas y cultivos hidropónicos de flores. En ese momento Zona Franca solo era conocida como el complejo industrial y aduanero. En sus inmediaciones solo se encontraban potreros que permitían divisar una línea de horizonte, en la que, al adentrarse, solo se veía a lo lejos un puente de hierro —viejo y oxidado— que permitía atravesar el río Bogotá. Viviendo allí, los alrededores eran los lugares de esparcimiento a donde se iba con amigos del conjunto a jugar cerca de las zanjas y los árboles; donde solíamos espantar a las vacas, y donde en ocasiones no faltaba el que arrojaba al aire la boñiga seca del ganado esperando a que a alguno le cayera.. 16.

(17) Es así que ese entorno se constituyó —para mí— en un lugar de juego, de encuentro con amigos y familia con quienes crecí. Los potreros cercanos a mi hogar eran sitios de escondite, de regocijo, de romance y en muchas ocasiones permitían acabar con la rutina y el estrés propio de los quehaceres de la escuela y el hogar. También recuerdo que los potreros, a pesar de que eran lugares a donde no se debía acceder por su carácter privado, eran vistos como propios y los habitabamos. El hecho de que tuvieran que sacarnos se convertía en algo normal; el poder recorrerlos generaba en mí el interés de explorar y conocer todo el entorno natural de ese entonces que se había convertido en el espacio ideal para alejarse de tanto ladrillo, de tanto concreto. Los árboles de eucalipto se convertian en posibles casas de árbol; las lianas de los mismos permitían cruzar las zanjas; sus bases taladas servían para hacer fogatas; sus semillas eran municiones de juego para golpear a los amigos. Entrar a terrenos privados no era en sí un acto de rebeldía, probablemente fue la forma ingenua de aprovechar un lugar que el tiempo fue robando. El río Bogotá siempre estuvo allí cerca entre todos los recorridos y juegos consumados. No podía navegar en él, no podía usar su agua, pero sí podía caminar su ronda y jugar mientra veía como se posaban cerca los chulos o aves de rapiña que desde el cielo vigilaban; la muerte del lugar era evidente, era una constante. Así las cosas, Zona Franca siguió transformándose en uno de los barrios de resiente conformación en Fontibón; los que fueron potreros pasaron a ser barrizales arados por retroexcavadoras que dibujaban patrones en la tierra para delimitar las nuevas construcciones que recibirían a cientos de personas. De allí, quedó una experiencia, quedó una pérdida, quedó el olvido. Experiencia en tanto la posibilidad de haber aprovechado un lugar que inminentemente iba a ser destruido; la pérdida como imposibilidad de volver a tener un lugar de juego como el que era propio, y el olvido que creció a medida que la rutina y las obligaciones ocupaban la mente.. 17.

(18) El interés por los lugares habitados y perdidos llevó a preguntarme ¿cómo fue que se transformaron los espacios de juego que consideré propios antes de mi existencia?. Antes de vivir en Zona Franca iba a sus cercanías a aprender a montar bicicleta, a elevar cometa en temporadas en las que los vientos alisios llegaban desde el norte y a ver cómo se construía el lugar en el que iba a vivir. Pero esta pegunta no la hubiese hecho si no hubiera compartido, a través de la palabra, experiencias que fueron dadas en un mismo lugar en contextos y años distintos que separarían generacionalmente la identidad del lugar.. 18.

(19) ENTRE LA EVOCACIÓN Y EL OLVIDO. A continuación, presento algunos fragmetos de los relatos transcritos extraidos del material audiovisual que se registró el día de la sesión con los adultos mayores. En el lugar se encontraba Julián Ramirez2 quien dinamizó la actividad con el grupo de adultos mayores conformado por Don Luis, Doña Myriam, Doña María Clara, y algunos jóvenes de la localidad. A pesar de que son testimonios personales ellos no solamente, rebosan lo personal para hablar de sus relatos, sino que se vuelven personajes; pierden su condición biográfica y adquieren todo el valor y reconocimiento que merecen. La sesión inició con una breve explicación acerca de la diferencia entre historia y memoria y continuó con el desarrollo del concepto de memoria individual y memoria colectiva. A partir de ese momento comenzamos a compartir los relatos que esclarecieron cómo llegaron ellos a Fontibón, luego, las experiencias que evidenciaban la transformación de la localidad haciendo énfasis en la perdida del entorno natural y por último esos recuerdos de infancia y adolescencia que se transformaron en añoranza.. PRELUDIO… LA TIERRA DE HUINTIVA —CHRISTIAAN RAMOS : (…)Y por qué lo trajeron a la edad de los 7 años, acá… osea sus papás ¿por qué razón terminaron acá en Fontibón? —DON LUIS: (umm) Pues yo terminé porque ya no me quería ir pal´ campo, a mí me trajeron después de haber estado hospitalizado en la Misericordia! —CHRISTIAAN RAMOS : Y… ¿Hace cuánto llegó acá? —DON LUIS: (Ehhhh), a mi me trajeron en 1958. (Don Luís., comunicación personal. 1 de junio de 2014) 2 Profesor de Humanidades y Lengua Castellana egresado de la Universidad Distrital. En este proceso fue el encargado de colaborar en la formulación y el manejo del espacio Tomas de palabra con el grupo de jóvenes de la localidad interesados en el tema de reconstrucción de memoria de la localidad de Fontibón.. 19.

(20) —DOÑA MYRIAM: (...)Bueno, yo llegué aquí al 68 porque me casé con un nacido criado aquí en Fontibón, con familia de Fontibón (ehh) (mmm). Me vine... conocí Fontibón en el 68; en el 69 me casé, me vine del todo ya para Fontibón. Desde ese momento estoy viviendo acá. ¡Mi memoria [hace una pequeña pausa] grande! ... mis hijos son de acá, pues... los he criado acá y vivía en la carrilera con 101. Ahorita en la carrilera con 101 – la casa de mis suegros, viví ahí cuatro años, mis primeros cuatro años de Fontibón. (Ahiii) yo vengo de Tocaima, (mee) tengo mucho mucho por el ferrocarril; por el tren, hice artos viajes de FontibónTocaima, Tocaima- Fontibón. Fontibón (ehh). (Doña Myriam., comunicación personal. 1 de junio de 2014). —MARÍA CLARA: Yo soy (deee) nací en Funza Cundinamarca, pero un día mis padres me trajeron para Sopó, de Sopó vinimos aquí a las haciendas grandes [señala con el brazo izquierdo extendído] que hay pasando el río grande. Eso era de ganaderia y siembros- con bastantes obreros tenían allá... ahí fue donde me acabé de criar y de ahí ya salí a trabajar en casas de familia(...) (Doña María Clara, comunicación personal. 1 de junio de 2014). Al escuchar sus presentaciones era evidente el proceso migratorio del campo a la ciudad que todos vivieron. Para Don Luis se dio por temas relacionados a su salud, ya que en el campo —como comentó en algún momento— no existía la tecnología que requerían los médicos para tratar su afección. Por esa razón sus padres deciden traerlo a la ciudad con la esperanza de mejorarlo y así poder regresar con él al campo, pero no fue así. Decidió quedarse a vivir con algunos familiares. Doña Myriam llegó a la ciudad motivada por la formalización de su matrimonio y se asentó en la localidad porque su esposo era oriundo de esas tierras. Allí, conformo su familia y vivió el proceso de modernización por el que atravesaba el lugar.. 20.

(21) Por último, Doña María Clara expresaba la necesidad de migrar para que pudiese trabajar junto a sus padres. El trabajo del campo se trasladó de Funza a las afueras de Bogotá, a la parte rural de Fontibón. De allí que empezaron a construir sus propias historias en relación con los lugares en los que se asentaron. Los procesos de modernización y expansión de la ciudad eran evidentes, muchas personas empezaban a movilizarse hacia la ciudad de ruana y sombrero de ese momento.. METAMORFOSIS… ¡A LA ORDEN, CAPITAN!. —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Cómo era Fontibón? —DON LUIS: Desde ahí era… (ahh) Fontibón. Esto era un potrero, nosotros salíamos acá a buscar conejos (hace una pausa mientras empieza a contar con las manos) sembraban papa, sembraban trigo, cebada. Esto era solo —CHRISTIAAN RAMOS :¿Y enserio cazaban conejos? —DON LUIS: (ehh) si, en partes de la laguna. Todo esto era parte de una laguna. Por eso se llama el barrio de la laguna, porque hubo un invernadero y ya se secó la laguna; ya vino la variante; ya se modernizó todo(...) (Don Luís., comunicación personal. 1 de junio de 2014). Escuchar en persona a Don Luis hacia que valiera la pena ver en su gestualidad la forma de referirse a los alrededores de donde nos encontrábamos. De manera casi inmediata yo imaginaba cómo sería Zona Franca si estuviese repleta de cultivos, y más aún, cómo se vería si se asomaran conejos salvajes por los alrededores de brinco en brinco. Pero, haber vivido en ese momento a través de su relato la experiencia de aprovechar un lugar cuando aún era potrero, hacia que redimencionara la imaginación. Pensaba por lo tanto, en cómo habrían sido las tardes de juego si en los potreros hubiesen cultivos, y ¡más aún, conejos!. 21.

(22) —CHRISTIAAN RAMOS: Ustedes, ¿qué espacios naturales recuerdan que ya no estén o que estén extintos o que hayan cambiado tremendamente? —DOÑA MYRIAM: El Humedal de Capellanía... era más verde, ¡se veían más pájaros, ahora casi no! se ven más pájaros allí- señala con la boca- en el Meandro del Say. En el Humedal de Capellanía se pasaba uno todas esas garzas todos esos patos canadienses decía uno - ¡Tan rico, si! - pero como a eso uno no le ponía cuidado. Lo único que veía era metan y metan volquetas con tierra, con escombro y rellenen todo eso. Y como nadie… como dicen por ahí no tenía mamá, no tenía papá; esos humedales no tenían nadie para decir ¡No hagan eso! Nunca se pensó en que yo me voy a volver viejo... en que la tierra se va a volver más vieja; que la vamos a necesitar más tarde para dejar algo para mis hijos, para mis generaciones de atrás, para las que vienen. ¡Nadie! hasta ahora, de un tiempo para acá, pero nooo. En los setenta no se pensaba en eso, en el ochenta menos en el noventa empezó más o menos realmente, pero nadie le metía la mano. Es que en el Humedal de Capellanía uno pasaba y veía muchos, muchos pájaros en diferente época ¡Bonitos! ¡Decía uno - ¡Mire esos vienen de Canadá, esos vienen de no sé dónde! ¡a pasar el tiempo de frío, el tiempo de calor, el tiempo de no sé qué! Yo veía por ahí, por ahí gente cazando pájaros —DON LUIS: y pescaditos ... —CHRISTIAAN RAMOS: ¿pescados de dónde sacaban ? —DOÑA MYRIAM: De ahí del humedal (asiente con la cabeza) —DON LUIS: ¡Sí! pescaditos se llamaban o se llaman capitán. —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Cómo se llaman? —DON LUIS: Capitán. Entonces uno podía pescar capitán —CHRISTIAAN RAMOS: Entonces ¿uno podía pescar capitán? —DON LUIS: Si, uno sacaba pescados, sino que al comerlo pues uno ya sabía de dónde venían esas aguas entonces era un poquito difícil ¡pero bueno! (Don Luis y Doña Myriam, comunicación personal. 1 de junio de 2014). Las experiencias que compartían los adultos mayores expresaban la forma como los entornos naturales de la localidad fueron desapareciendo y el impacto que. 22.

(23) hubo en ellos por la necesidad de desarrollo y progreso. Antes, se contaba con una gran variedad de cuerpos de agua y vida silvestre en el que las bandadas de patos canadienses podían encontrar diversos tipos de alimento, refugio y variedades de climas para pasar el helado invierno del Norte de América. Los conejos que se cazaban y los peces que se pescaban, alimentaban a las familias que construían sus casas cerca de la ronda del río y los humedales. Entre las especies endémicas de la ronda del rio se encontraba el Pez Capitan. En Zona Franca, fue posible pescar muchos ejemplares cuando el río estaba vivo y dejó de consumirse a principios del siglo XXI por la contaminación que ocasionaron los vertederos de aguas residuales sobre su caudal afectando la vida silvestre y los ecosistemas para siempre.. AÑORANZA … ODA AL PASEO DE OLLA. —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Y cómo era la evolución también del río Bogotá? —DOÑA MYRIAM: ¿Yo lo digo? Yo me pongo a pensar … yo fui playera del río Bogotá. —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Fue qué perdón? —DOÑA MYRIAM: Playera del Río Bogotá. —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Siiiii? —DOÑA MYRIAM- asiente con orgullo- ¡Sí! Playera —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Y cómo era eso de ser playera del Río Bogotá? —DOÑA MYRIAM: Yo vivía en Tocaima. Pasé el Río Bogotá. Nosotros nos quedamos en los cumpleaños de la abuelita - palmotea en signo de ¡ya estuvo! - ¡y al río! Sancocho, música y sí éramos playeros del río Bogotá- baja la cabeza como si sintiera vergüenza- (Risas) … Sí. Cuando lo invitan a uno que al cumpleaños de no sé quién; que los cumpleaños de si sé cuándo ¡Eche por el Río Bogotá! ¡A bañarnos en el Río Bogotá! a poner hacer el almuerzo mientras uno estaba ahí en el agua y tipo cuatro o cinco de la tarde salir. —JOVEN 1: ¿Se bañaban?. 23.

(24) —DOÑA MYRIAM: Si, nos bañábamos -yo recordando- me bañé en el Río Bogotá hasta el setenta y dos … y estaba mi hijo de casi tres años …(ehh) dos años pasaditos, pasaditos y lo metí. Lo metí en el Río Bogotá y me llegó enfermo a Bogotá y por eso digo que hasta el setenta y dos no más. Después de eso no volvimos a meternos al Río Bogotá. Mi colegio, yo estudiaba en el colegio La Presentación de Tocaima (eee) el colegio existe… Ahorita es un … (mmmm) donde hay niños diferentes que llevan de aquí -Bogotá- para allá.. Al pie es un. ancianato de toda la vida y aquí - indica las distancias con las manos sobre la mesa- está el colegio que ahora es de niños diferentes que ahora ya es del gobierno … y eso nos inventábamos sopas con piedras del Río Bogotá porque el Colegio nos llevaba y nos poníamos a … - se le entrecorta la voz- Tengo muchas cosas del Río Bogotá que yo lloro cuando lo veo porque me acuerdo… la infancia mía fue ¡Super! (Nostalgia) … para verlo blanquito, verlo como ver una … ¡Blanco! se veía blanquito, pero no blanco transparente, el agua transparente y verlo como está ahorita. Que da pesar verlo allí no más a la esquina. —CHRISTIAAN RAMOS: ¿ Y sumercé qué recuerda del Río Bogotá o de acá de Fontibón que pasa, qué recuerda de ese río? —DOÑA MARIA CLARA Yo bajaba a lavar ahí la ropa de mi papi y cogíamos también pescado y pasábamos en unas canecas osea unas balsas - hace señas de nadar con sus brazosy pasábamos de un lado al otro como si fueran lanchas y cuando pasaban las lanchas el agua nos movía de un lado al otro - manotea para explicar- (Risas) ... estábamos pequeños, no pensábamos en .... —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Y jugaban ahí en el río? —DOÑA MARIA CLARA: -Asiente con la cabeza - ¡Si! —DOÑA MYRIAM Claro, se bañaban aquí uno llegaba al río por el puente entonces el domingo era para irse a mirar allá a ver chinos botándose y la gente haciendo comida ahí a la orilla del río. Yo me iba caminando y veía ¡Ay chévere! pero esa agua aquí es muy fría en cambio allá en Tocaima es más caliente. —CHRISTIAAN RAMOS: ¡Claro, aquí llegaba helada ya! —DOÑA MYRIAM: Pero los chinos se botaban… así, chinos de su edad. Uno llegaba a mirar que se botaban del puente jummm, se bañaban, pasaban…. 24.

(25) —DON LUIS: ¡Más calientica sale la del Río Bogotá donde nace, oyó!... Allá nosotros nos íbamos a bañar donde nace el Río Bogotá. ¿Alguien sabe dónde nace el Río Bogotá? —PARTICIPANTES: (Ruido de fondo, todos intentando contestar) —CHRISTIAAN RAMOS: ¿Chingaza? —DON LUIS: Viene del norte… —DOÑA MYRIAM: En Villapinzón - Don Luis asiente con la cabeza—DON LUIS: En la loma de Villapinzón Cundinamarca colinda con Boyacá. Ahí nace y sale un hilito de agua ¡más bonito! entonces uno mete debajo de esas piedras y ese chorro - se toca la cabeza- y ¡Ayyy baja! … - Nostalgia- No sabíamos todavía que ahí era el Río Bogotá.. (Doña Myriam, Doña María Clara y Don Luis, comunicación personal. 1 de junio de 2014). Los recuerdos de los adultos mayores que aquí se presentan aludieron a momentos que vivieron en su infancia y juventud. Los tres albergaban en sus memorias los buenos momentos que pasaron junto al río; los juegos, el compartir con la familia y el goce que generaba el disfrute de los recursos naturales hacían visible un sentimiento de nostalgia. Nunca pude mirar, sino a través de sus relatos, cómo seria un paseo de olla en la ronda del rio, ser un playero del mismo y pescar un pez capitán. Lo que supone la pérdida y la no continuidad de estas prácticas; ya no se comparten estos conocimientos y experiencias a partir de la palabra a nuevas generaciones, es así como la vida diaria, efectivamente, ha logrado alienar y condicionar las necesidades inmediatas de los individuos y las ha volcado a no ver la importancia de las experiencias propias. Hoy en día las dinámicas de juego han llevado a que los niños y adolescentes virtualicen sus realidades. Nos acercamos a tener experiencias, a mostrar que las tenemos, pero en ningún momento las vivimos.. 25.

(26) Fotografía de Gumersindo Cuellar Jiménez . (Paisaje del Río Bogotá, Colombia ) Gallini, Stefania, Laura Felacio, Angélica Agredo y Stephanie Garcés. "Las corrientes de la ciudad: Una historia del agua en la Bogotá del siglo XX." Environment & Society Portal, Virtual Exhibitions 2014, no. 3. Rachel Carson Center for Environment and Society.http://www.environmentandsociety.org/exhibitions/node/7488.. 26.

(27) DESDE LA ALTURA SU SOMBRA SE POSABA. Los árboles de eucalipto, hasta donde recuerdo, siempre estuvieron alzándoce de manera que dibujaban lineas o barreras cerca de las zanjas. Las tardes de juego permitieron ver en ellos un lugar que brindaba resguardo y seguridad, más aún, en los potreros privados a donde nadie podía acceder. Además, servían de escondite para evitar a los celadores que realizaban su ronda de manera permanente. Los eucaliptos que no eran tan altos permitían subir dando paso a imaginar la construcción de una casa del árbol. Como quien hace las cosas sin permiso y escabuyéndose de la casa, yó y mis amigos, sacábamos cualquier tipo de herramienta y “materiales” que sirvieran para hacer una base en su parte alta, en la que nos pudiesemos poner de pie. Pensar en ese momento en construir una casa del árbol se veía como algo realizable y fácil. El juego le daba relevancia a algo que — considerándolo mejor — no íbamos a lograr, pero que intentamos muchas veces. Llegó un momento en el que no pudimos regresar mas. Las constantes visitas al lugar de encuentro hicieron que empezáramos a toparnos con los celadores; desde lejos nos identificaban y con sus miradas y perros furiosos evitaban nuestro ingreso. La imposibilidad de volver a habitar el espacio hizo que claudicáramos y buscáramos otros lugares de diversión y encuentro.. 27.

(28) EXPERIENCIA DEVIDA. Los relatos que he presentado en este trabajo me hicieron reflexionar sobre los acontecimientos que se dan en la vida diaria y cómo el encuentro intergeneracional resignifica la forma en la que nos hemos relacionado con los lugares que habitamos. Teniendo en cuenta la función de la memoria y su relación con la experiencia, requiero ubicar teórica y metodológicamente la investigación - creación desde la búsqueda misma que el proyecto me ha demandado. De esta manera, busco establecer relaciones de sentido poniendo en diálogo presupuestos teóricos que me permiten aclarar algunos conceptos y las funciones que se dan en la creación plástica. Ricoeur en su texto La memoria, la historia, el olvido (2013) menciona que los grandes fenómenos relativos al pasado son el mnemónico (memoria) y el histórico (historia), encontrándose entre ellos el olvido. Éste, lo trabajamos en los encuentros de Tomas de Palabra gracias a la posibilidad de rememoración que se dio en los lugares donde se vivieron las experiencias emotivas. Desde esas relaciones emotivas los relatos hacían evidente la forma en la que el olvido se manifiesta a lo largo de la vida, lo que me llevó a considerar la idea platónica en la que la memoria funciona como la representación presente de una cosa ausente y que trae consigo una imagen mental: “Se dice indistintamente que uno se representa un acontecimiento pasado o que uno tiene una imagen de él, que puede ser cuasi visual o auditiva” (Ricoueur, P. 2013, pág. 21) Por lo anterior, el olvido se manifiesta desde la evocación de recuerdos que se dieron en el pasado y que se consideran archivados. Recordar implica entonces visualizar, repensar e imaginar los momentos evocados.. 28.

(29) Ricoeur dedica gran parte de su vida al estudio de la narratividad y cómo se presenta esta en la vida individual y la historia colectiva. De allí, que se hacen pertinentes las reflexiones en las que aborda puntualmente la memoria en su relación con el olvido y la forma como el devenir histórico de las sociedades depende en cierta medida de cómo son tratadas las experiencias mediante el acto de narrar. La experiencia en ocaciones ha sido entendida como la capacidad de sumar conocimientos y fortalezas que son útiles para fines específicos. Las personas buscan una realización personal —en algunas ocaciones— a partir de la adquisición y acumulación de conocimientos. También, se encuentra la posibilidad de experienciar o haber vivido algo que es significativo, algo que se puede considerar una experiencia. En ese sentido cabe preguntarse: ¿la experiencia es acumulable? ¿Las vivencias son acumulables? ¿Los recuerdos o las experiencias que sobreviven mediante el uso de la palabra son realmente significativos? ¿Qué fin tendría hablar de esto en el ámbito académico y hacerlo desde las artes? En relación con esta última idea y las preguntas que van surgiendo traigo a colación a Giorgio Agamben (2015) con su texto Infancia e historia, el cual es presentado como un ensayo que habla de la destrucción de la experiencia y el origen de la historia. Agamben inicia retomando parte del argumento que Walter Benjamín desarrolla en el texto “el narrador” respecto al vínculo entre narración y crisis de la experiencia; mencionando que al hombre contemporáneo se le ha expropiado por la incapacidad que tiene de compartir cosas significativas que puedan suceder a diario. Tratándose de la forma en que la vida cotidiana destruye toda posibilidad de tener vivencias nuevas que sean compartibles. En ese sentido aborda la idea según la cual el hombre ya no es visto como el “animal que posee el lenguaje”, sino como el animal que está privado de él y que por lo tanto debe recibirlo desde el exterior (Agamben, 2015) ; que “es en el lenguaje donde el sujeto tiene su. 29.

(30) origen y su lugar propio, y sólo en el lenguaje y a través del lenguaje es posible configurar la apercepción trascendental como un ‘yo pienso’.(Ibid) El planteamiento que hace Agamben me permite hacer énfasis en el concepto de experiencia desde su relación con el lenguaje. Si bien Ricoeur nos habla de que la experiencia se halla implícita en el acto de narrar y encuentra en ello su carácter temporal, no necesariamente lo relaciona –directamente– con el uso del lenguaje sino con el de la memoria. De esta manera menciona los modos narrativos que emplean un medio distinto al lenguaje refiriéndose al cine, a la pintura y otras artes plásticas. Dice Ricoeur que su preocupación respecto al acto de narrar es: “la de preservar la amplitud, la diversidad y la irreductibilidad de los usos del lenguaje”. (En Aranzueque, Gabriel (ed) (1997) Ante la crisis de la experiencia en el mundo moderno, se ve en la infancia el lugar donde la experiencia puede manifestarse. Así, se puede afirmar con Agamben que “...Como infancia del hombre, la experiencia es la mera diferencia entre lo humano y lo lingüístico. Que el hombre no sea desde siempre hablante, que haya sido y sea todavía infante, eso es la experiencia.” (Agamben 2015 pag. 215) En este punto puedo decir que Toma de palabra efectivamente trata sobre pensar y redimensionar el uso del lenguaje para generar el encuentro intergeneracional y de esa manera, presentar plástica y visualmente, un relato. Esta atemporalidad en la que las experiencias tratadas se ubican en la infancia y en la juventud representan —para mi— la forma en la que efectivamente se puede relacionar la memoria con la experiencia. La búsqueda de imágenes ausentes que puedan ser representadas como manifestación del olvido, reúnen las memorias individuales de los adultos mayores y las propias hasta llegar a una noción de memoria colectiva e intersubjetiva en la que se integra un solo relato por medio de imágenes. (Aby Warburg) con esto quiero decir, que el punto de partida que da sentido a lo que se expone en este documento es la posibilidad de trasponer el lenguaje. 30.

(31) textual y literario al lenguaje visual y plástico como forma de mantener con vida las memorias y experiencias que aquí se presentan. Entonces, recolectando algunos elementos naturales presentes en los espacios que habitamos, los adultos mayores y yo, evoco, desde la vida, imágenes que representan el lugar mismo en el que se dieron las experiencias. Así, mi propuesta plástica parte de la noción de montaje trabajada por Aby Warburg para presentar siete piezas que configuran la Toma de Palabra; desde el contenido individual y metafórico de cada pieza, se generan relaciones de sentido al disponerlas en el espacio activando las cargas energéticas de las mismas, por medio de lo que Aby Warburg denomina Pathosformel3.. Como tal, con Toma de Palabra pretendo generar en el espectador, diversas maneras de leer e interpretar la obra suscitando formas otras en las que se puede habitar la memoria.. 3 … la función de corporeizar y hacer visible el movimiento superviviente: desde el punto de vista de la Pathosformel, una imagen puede ser el vehículo “material” y “corpóreo” a través del cual se puede rastrear la supervivencia del pasado en el presente (Didi-Huberman, 2009, pág. 173). 31.

(32) Fotografía de Christiaan Nicolás Ramos Beltrán. (Río Bogotá. Zona Franca, Fontibón 2018) Archivo Personal.. 32.

(33) REFLEJO DE SÍ. Este relato, como palabra viva,. propone acercarse a. lectores e interlocutores. reflexivos que aporten al tratamiento de la memoria y la experiencia en los lugares que se han habitado y perdido con el paso de los años. Esto supone recuperar esa diferencia sobre la cual se constituye la identidad de cada persona que aquí intervienen en este relato, cosa que es posible, gracias a la palabra y el compartir con quienes conservan, en sus recuerdos, experiencias que pueden resignificarlos y traerlos a la vida. Las artes plásticas y visuales sirven de medio inagotable que permite el encuentro con los otros. Trasponer el lenguaje escrito al visual supone sentar una postura con respecto a la relación que hay entre arte y memoria. Es por lo tanto que esta propuesta concibe que la memoria puede aportar significativamente a la construcción de sociedad a partir de conocimientos y experiencias dadas en la vida; respetando y reconociendo a quienes ayudan a lograr tal fin. Luego de la puesta en escena de esta experiencia escritural y plástica puedo concluir que el dialogo mantenido a lo largo de cuatro años mejora la comprensión de lo que entendemos como memoria y su función respecto a la manera de habitar los lugares. Pensar en proyectos artísticos, que hablen de la vida cotidiana y que reconozcan el tratamiento de la memoria, liberan de la ceguera generada por la rutina. Podemos ver por lo tanto, aspectos sensibles que merecen ser tratados y ser compartidos con los demás, en la vida hay mucho por contar.. ...La palabra es un lugar de resistencia. 33.

(34) BIBLIOGRAFÍA. Agamben, Giorgio. (2015). Infancia e historia (Segunda ed. Quinta reimpresión). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora. Aranzueque, Gabriel (ed) (1997), Horizontes del relato. Lecturas y conversaciones con Paul Ricoeur, Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, Cuaderno Gris, trad. de G. Aranzueque. Análisi. Quaderns de Comunicació i Cultura. Benjamín, Walter. (2008) El narrador. Santiago de Chile. Metales pesados. Dominguez, J; Fernandez, C. (2014) El arte y la fragilidad de la memoria. Universidad de Antioquia, Instituto de Filosofía. Medellín, Colombia: Sílaba Editores. Ricoeur, P. (2013). La memoria, la historia, el olvido (Segunda reimpresión ed.). (A. N. Calvo, Ed., & l. i. La mémoire, Trad.) Buenos Aires, Argentina: Fondo de cultura económica. Urueña, Juan F. (2015). El montaje en Aby Warburg y Walter Benjamín. Un método alternativo para la representación de la violencia. Universidad del Rosario, Bogotá /Colombia, trabajo de maestría en filosofía.. 34.

(35) 35.

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