anclajes
Tácticas de irrupción del movimiento
queer
en el espacio público
porPaulaGonzálezCeuninck
Acercadelavisibilidad
Este artículo habla de los movi-mientosqueer. Dejando de lado las divergencias académico-militantes sobre las definiciones engloba-doras, cuando se hable de movi-miento1queer se estará haciendo
referencia a la comunidad GLBTTTI (gay,lesbiana,bisexual,transgénero, transexual,travesti,intersexual).
Enprincipioresultaindispensable decir que la palabraqueer ha sido nombrada con diferentes sentidos. Elsignificado“original”deltérmino es“torcido,raro,maricón”yhasido empleado en sentido agraviante como descalificativo hacia las per-sonas con sexualidades no hege-mónicas.
Enestesentido,ladiferenciaen-tre nombrarse o ser nombrado por otros es resultante de relaciones sociales en las que algunos actores detentan mayor capital simbólico queotros,loquelesotorgaelpoder de etiquetar (para controlar). Ha-ciendo referencia a la importancia de la realización del etiquetaje en laconstruccióndeldiscursopúblico, DavidFosterdestacaqueelproceso de resemantización resulta un va-lioso acto social (Foster, 2006: 121 y ss.). La palabraqueer, que origi-nalmentetuvo(yparaalgunossigue PaulaGonzálezCeuninck
MaestrandaenCienciasSociales,Facultadde HumanidadesyCienciasdelaEducación,Univer-sidadNacionaldeLaPlata(UNLP).Licenciadaen ComunicaciónSocial.Investigadora,docentede ComunicaciónyTeoríasycoordinadoradelSemi-narioInterdisciplinariodeComunicaciónyGénero, FacultaddePeriodismoyComunicaciónSocial (FPyCS),UNLP.CoordinóelencuentroCuestiones deGéneroyComunicación:narrativasdeladiver-sidaddesigual,enoctubrede2008,FPyCS,UNLP. Resumen
Enunprimermomentoesteartículoabordará brevementeladicotomíaentredosposiciones: porunladoaquellaquesostienequelasexualidad estáclaramentepresenteeneldiscursosocial, frentealplanteodequeelsexoesalgodeloque nosehabla,haciendoreferenciaalahipótesisdela represiónpresentadaporFoucault.
Sinembargo,todoslosactoresqueformanparte delespaciosocialnotienenelmismopoderpara “decir”,parahablarenelmundodelopúblico,de maneraquelosdiscursosquehablandeloqueer difierenenesenciadeldiscursoqueerhabladoen primerapersona.Sereflexionaráentoncessobre ladiferenciaentresernombradoporotrosyla importanciaquehasignificadoeldesarrollodeun discursopropioenelespaciopúblico.Porúltimo, serealizaráunbreveesbozodelosdiferentes territoriosenlosqueloqueerhasidohablado,que indefectiblementehancambiandoenlasúltimas décadas.Enfuncióndeestosereflexionarásobrela irrupciónenelespaciopúblicodelosmovimientos queerendiferentesmomentoshistóricos,quepon-dránenjuegoadiferentesactores,institucionesy movimientosquesostuvieronsusposicionesdesde lugaresdistintosycondiversastácticas.
Palabrasclave
Queer–irrupción–público–táctica–movimiento –resistencia–visibilidad
Abstract
Inthebeginningthisarticlewillapproach,briefly,the dichotomybetweentwopositions:fromoneside,theone whichsupportsthatthesexualityisclearlypresentinthe socialspeech,facingthepositionwhichexpressesthat thesexissomethingthatwedonothavetospeakabout, referringtothehypothesisabouttherepressionpresented byFoucoult.
Nevertheless,alltheactorsthatformpartofthesocial spacedonothavethesamepowerto“speak”,tospeakin thepublicworld,sothatthespeechthattalksaboutthe queerdeferinessencetothespeechqueerspokeninfirst person.So,wewillreflectonthedifferencebetweenbeing namedbyothersandtheimportancethatthedevelop-mentoftheowndiscoursehasmeantinapublicarea. Atlast,wewillwriteabriefoutlineaboutthedifferent territorieswherethequeerhasbeenspokenwhich,inde-fectibly,haschangedinthelastdecades.Inordertothis, wewillmeditateontheirruptioninthepublicareaofthe queermovementsindistincthistoricalmovementswhich willputonstagedifferentactors,institutionsandmove-mentswhichwillputonstagedifferentactors,institutions andmovementswhichhavesupporttheirpositionsfrom differentplacesandwithdiversetactics.
Keywords
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y resignificada por el movimiento queer.Elprocesoderesemantización convirtióaloqueerenbanderadelo raro,delotorcido,enunaformade autodefinirse.DiceButleracercadel usodeestetérmino:“Cuandoeltér-mino se utilizaba como un estigma paralizante, como la interpelación mundana de una sexualidad pato-logizada, el usuario del término se transformabaenelemblemayelve-hículodelanormalizaciónyelhecho de que se pronunciara esa palabra constituíalaregulacióndiscursivade los límites de la legitimidad sexual. Granpartedelmundoheterosexual tuvosiemprenecesidaddeesosse-resqueers que procuraba repudiar mediantelafuerzapreformativa2del
término”(Butler,2008:314). Elmovimientoqueer,fuertemente caracterizado por una importante carga estética, presenta también su arista militante en una lucha por el reconocimiento de las diferentes identidades sexuales. La alteridad esllevadaalasarenasdelopúblico para hacerse notar generalmente con tácticas provocativas, reivindi-candolasdiferencias.
El campo de estudiosqueer sur-gió en los Estados Unidos. Dentro delostemasqueabordaenlosúlti-mosaños,interesarescataraquídos cuestiones fundamentales: por un lado,lacríticahacialaideadeunori-ginal (rebatiendo la concepción de queelsexoformapartedelordende lonaturalyqueluegosedesarrollan unas formaciones culturales que le dansentidoalamasculinidadylafe-minidadenlasociedad,hablandode género); por otro lado, la discusión entornoalconceptodeidentidad.
En referencia a esta última cues-tión el debate presenta distintos posicionamientos; sin embargo, se adoptará en este artículo aquella
da como resultante del proceso de construcciónsocialenelquesere-conocetantoal“nosotros”ycomoa “losotros”:elafueraconstitutivo.De formatalquesedesecharáelintento porrevelarcuáleslaidentidadgay, olesbianaotransobisexual...como lohanintentadohacerciertosestu- diosbajolacreenciadequeesne-cesario/posible bucear hasta llegar a la “esencia” que los/las convierte en“diferentes”,comosisetratarade alcanzarelnúcleodeesasidentida- desqueestaríanesperandoserde- veladas.Evidentementenocompar-timos esa concepción esencialista delaidentidad.Lapropuestaesmás bien la de pensar en identidades construidas en relación, en identi-dades móviles, en identiidenti-dades que noseeligenenunjuegoracionalde evaluaciónmeramenteconciente.
Laidentidadserápensadaenton-cescomopuntodesutura,talcomo loplanteaStuartHall:“entre,porun lado,losdiscursosylasprácticasque intentan ‘interpelarnos’, hablarnos o ponernos en nuestro lugar como sujetos sociales de discursos parti-cularesy,porotro,losprocesosque producen subjetividades, que nos construyen como sujetos suscep-tibles de ‘decirse’. De tal modo, las identidadessonpuntosdeadhesión temporariaalasposicionessubjeti-vasquenosconstruyenlasprácticas discursivas”(Hall,2003:20).
Ahora bien, ¿hasta qué punto la sexualidaddefinelaidentidad?Esta preguntaformapartedelanálisisde BalderstonyQuirogaenSexualidades endisputa.Algunasdelasrespuestas que se ensayan son interesantes: a decirdePuig,“loshomosexualesno existen”,sólosonpersonasqueprac-ticanlahomosexualidad;ysostiene que definirse como escritor homo-sexualrespondenoaunanecesidad
rotundamente alega sobre “la des-aparición de la homosexualidad”, ahora vinculada no a las relaciones sino más bien a su emergencia, es decir,alasalidadeloshomosexua-lesalaescenapública(Balderstony Quiroga2005:77yss.).
Enelpresenteartículosedesarro-llarán temáticas vinculadas a estos puntos. En principio, se abordará brevemente ladicotomía entre la posiciónquesostienequelasexua-lidadestáclaramentepresenteenel discursosocial;ylaqueafirmaque elsexoesalgodeloquenosehabla, haciendo referencia la hipótesis de larepresiónpresentadaporFoucault (Foucault,2008).
Sin embargo, todos los actores queformanpartedelespaciosocial notienenelmismopoderpara“de-cir”, para hablar en el mundo de lo público;demaneraquelosdiscursos que hablan de loqueer difieren en esencia del discursoqueer hablado enprimerapersona.Sereflexionará entoncessobreladiferenciaentreser nombradoporotrosylaimportancia que ha significado el desarrollo de un pronunciamiento propio en el espaciopúblico.Porúltimo,sereali- zaráunbreveesbozodelosdiferen-testerritoriosenlosqueloqueerha sidohablado,queindefectiblemente hancambiadoenlasúltimasdécada. En función de esto, se reflexionará sobrelairrupciónenelespaciopú-blico de los movimientosqueer en diferentesmomentoshistóricos,que pondránenjuegodiferentesactores, instituciones,movimientosquesos- tuvieronsusposicionesdesdeluga-resdistintosycondiversastácticas.
¿Deestonosehabla?
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existencia de grados de represiónen la sociedad que visibilizan sólo algunasprácticassexuales:aquellas quesonlegítimasdesdeelparadig-mamoderno,estoes,lasrelaciones específicamente heterosexuales sostenidas por instituciones como lafamilia,laescuela,eldiscursode la ciencia, la Iglesia, etcétera. Este ordenimplicaríaquelasotrasprác-ticassexuales(lasperiféricas,adecir de Foucault) deban mantenerse en elocultamiento,enelsilencio,enla mudez.
En este sentido, se toma como punto de partida la reflexión de Foucault, que pone en discusión la existenciadeunahipótesisrepresi-vasobreelsexo:“lasociedadquese desarrollaenelSIGLOXVIII–llámesela
comosequiera,burguesa,capitalis-taoindustrial–noopusounrechazo fundamentalareconocerelsexo.Al contrario,pusoenrelacióntodoun aparatoparaproducirsobreéldis-cursos verdaderos. No sólo habló mucho de él y constriñó a todos a hacerlo,sinoqueselanzóalaem- presadeformularsuverdadregula-da”(Foucault,2008:73).
Demaneratalque,envezdere-presión sobre la temática, hay que hablar de multiplicación y solidifi-cación de la diversidad sexual: son épocas marcadas por la prolifera-ción de los discursos más que por los silencios. Foucault nos permi-te cuestionar entonces la idea del ocultamiento del sexo, para poner énfasis en pensar cómo desde es-pecialmenteelSIGLOXVIIIenadelante
ha devenido una multiplicación de discursossobreelsexoentodaslas instancias e instituciones de poder (enlaeconomía,enlapedagogía,en lamedicina,enlajusticia),quevana regulareinstitucionalizareldiscur-sosobreelsexo(Ibídem:36yss.).
En esta línea, la sexualidad será pensada desde la norma, desde la normatividad: el sexo será enton-ces una verdad regulada, verdad que era necesario decir, confesar, investigar, sacar a la luz. Sostiene Foucault: “entre cada uno de no-sotros y nuestro sexo, Occidente tendió una incesante exigencia de verdad” (Ibídem: 75). La puesta en discursodelsexoseconectaasícon eldispositivodelasexualidad,que forma parte de las relaciones de poder. Un poder en minúscula, un poder que no se impone de arriba hacia abajo con la lógica exclusiva deldominio,sinoqueseestablece yconsolidaenrelación.
Las relaciones de poder de un determinado momento histórico habilitan el desarrollo de modelos hegemónicos, como así también posibilitan la resistencia al mismo. Lahegemonía,adecirdeRaymond Williams (Williams, 1980), debe ser constantementerenovada,transfor-mada, actualizada, como así tam-bién es permanentemente resisti-da, combatida. Del mismo modo, eldispositivodelasexualidad,que impacta en la dimensión colectiva pero además en la individual, será constantemente sostenido como tambiénresistido.
Este dispositivo no tendría efi-cacia si fuese aplicado de manera unidireccional,ejercidoporfuerzas extrañas al “consenso”. El disposi-tivo de la sexualidad que describe Foucault no se sostiene solamente
por el discurso jurídico, la relación entre el sexo y el poder desborda ampliamente el margen de la ley paraestablecerseenlasprácticasy usoscotidianos:elpoderestáenla cultura.Estaformadeprocedimien-todelpoderfunciona“noyaporel derechosinoporlatécnica,nopor laleysinoporlanormalización,no porelcastigosinoporelcontrol,y (...)seejerceennivelesyformasque rebasan el Estado y sus aparatos” (Foucault,2008:86).
Por otro lado, para pensar la re-lación entre posiciones hegemó-nicas y subalternas, se propone la incorporación de los conceptos de táctica y estrategia, caracterizados porMicheldeCerteau(deCerteau, 1996: 42 y ss.). La estrategia, don-de se concentra mayor capital don-de poder, se circunscribe en un lugar propio;encambiolatáctica,quees elterritoriodeldébil,nocuentacon supropiolugaryportantonoesvi-sible,yaqueestáenmovimientoen ellugardelotro.Latácticaeselarte de aprovechar la ocasión, en con-secuenciadependedesuhabilidad paracaptarlasbrechasqueseofre-cenenmomentosazarosos.
La estrategia define la victoria sobreeltiempo,sobreellugaryso-brelavista.Crealacuadrícula,tiene visión panorámica, mira, controla; comotieneunlugarpropio,fijalos márgenes del movimiento, pero es estática,mientrasquelatácticaestá dadapordesplazamiento,esráfaga sigilosa.Latácticahabilitaprácticas Tácticas de irrupción del movimiento queer en el espacio público
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tegiapermitenmirarenestedoble planodelohegemónicoysuresis-tencia.Laestrategiaeselresultado delasrelacionesdepoderpensadas desde el concepto de hegemonía; esdecir,esresultantedeunadispu- tadepoderentresectoreshegemó-nicos y otros subalternos. Los sub-alternostienenunaposicióntáctica, transitanporunterritorioquenoes propio,sonresistencia.
Enestesentido,laconceptualiza-ción sobre el poder que desarrolla Foucaulttambiénreconoceráellu-gardelaresistencia. Poderyresis-tencia tienenunarelaciónrecípro-ca, porque el poder es relacional y enconsecuencialaresistencianunca seencuentraenunarelacióndeex-terioridad.Lospuntosderesistencia “desempeñan, en las relaciones de poder, el papel del adversario, de blanco, de apoyo, de saliente en el que sujetarse. Los puntos de re-sistencia están presentes en todas partesdentrodelareddepoder(...) más frecuentemente nos enfren-tamos a puntos de resistencia mó-viles y transitorios, que introducen en una sociedad líneas divisorias quesedesplazanrompiendounida-des y suscitando reagrupamientos” (Foucault,2008:91yss.).
Laestrategiaylastácticasexisten sólo en relación, devienen de las relaciones/negociaciones de poder que se juegan en el marco de co-municación/cultura.Enestecasose hace referencia a la estrategia nor-mativa heterosexual en relación a unassexualidadesperiféricashabla-das,pero“nolegítimas”.Alrespecto, sostiene Judith Butler: “Las normas reguladorasdel‘sexo’obrandeuna maneraperformativaparaconstituir lamaterialidaddeloscuerposy,más específicamente, para materializar elsexodelcuerpo,paramaterializar
Aparece aquí una interesante zonadeconflicto:ladicotomíaentre lacapacidaddeconsolidarsecomo resistenciaanteunsistemaqueex- cluyeyla“funcionalidad”delaexis-tenciacomoreferenciadelootro(la necesidaddeunafueraconstitutivo, enpalabrasdeButler).
Entrelaimportanciadetomar lapalabrayelriesgodela clasificaciónpública
Enestanecesidadimperiosaque tuvolamodernidaddehablarynor- malizarelsexo,atravésdeldisposi-tivodelasexualidad,sededuceque de sexo se viene hablando desde hacemuchosaños.Enesteproceso, lassexualidadesperiféricashansido construidasporlosdiscursosdelos otroscomo“fenómeno”queesne-cesario investigar, una “patología” que debe ser confesada, una prác-ticacontranatura.
Demaneratalquelasestrategias depoderquesostieneestetipode discursoestuvieronpresentesenlas instituciones modernas, que se encargarondelaprédicaacercade losotros,losraros;perotambiénlo estuvieronmásalládelasinstitucio-nes:estoes,enlasprácticasdela vidacotidiana.Sinembargo,entre las décadas del sesenta y setenta comenzó el proceso de irrupción delmovimientoqueerenelespacio público; una escena que no esta-ba acostumbrada a tales narrativas provocativas,aenfrentarsepública-menteconlootro.
En este sentido, loqueer fue di-cho durante años, siglos, desde el lugar de la estrategia que, a través de múltiples prácticas y discursos, creóysostuvounaimagenvincula-da a la perversión, a la desviación, alo“improductivo”encuantoalas
habilitólapalabraalospropiospro-tagonistas de este movimiento. De maneratalquelapalabraqueer,que fueraempleadadeformadespectiva parareferirsealos“desviados”,fue resignificada y tomada como ban-deramilitanteenelespaciopúblico. Ahora bien, ¿cómo se presentan lossujetosqueerasímismos?¿Cómo son presentados o representados por otros en el escenario público? ¿Cuáles son las negaciones, con-quistas y/o concesiones del movi-mientoqueer implicadas en estas aparicionesquemarcansuinserción enelespaciopúblico?Enprincipio es dable pensar que en este deve-nirelmovimientoqueer obtuvorei-vindicaciones pero también realizó concesiones.Demodoquecuando logró visibilidad en el espacio pú-blico pudo nombrarse así mismo, enunarelacióndeliberaciónconel mundo en términos freirianos3. Sin
embargo,enelmismoactoenque lossujetosqueertomaronlapalabra, tambiénadquirieronunaporciónde lacuadrículafijadaporlaestrategia. Lairrupciónpúblicatambiénsignifi- cóelpasodelooculto,delamovili-dadylasposibilidadesdemúltiples circulaciones que provee la táctica, hacialaestrategiaquepromuevela fijación,laclasificación.
Entonces surge la pregunta: ¿la salida masiva del clóset promovió mayoresgradosdelibertad?Eneste movimiento de lo privado a lo pú-blico, ¿se evidencia una retracción delanormaomásbienunaimpe- riosanecesidaddequelosotroses-téncadavezmásclasificados?
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puestoporpalabrasqueseimplicanmutuamente. En definitiva, cuando elmovimientoqueer salióalaesce-napúblicalevantandosusbanderas, se expuso también a la integración en la estrategia resultante de las relaciones de poder hegemónicas, de las que nunca estuvo ausente peroahorabajounasposibilidades de control mucho más certeras y elocuentes.Losriesgosdetomarla palabraypronunciarseenlaescena públicasonevidentes.Sinembargo, esindiscutiblelaimportanciadela irrupción del movimientoqueer en laescenapública,unairrupciónque nofueprefiguradaporlanormativi-dadheterosexual,sinoestavezenla vozdelos“subalternos”.
Tácticas de irrupción pública: de la escena política a la del mercado
Ellugardelmovimientoqueerestá (ylohahechohistóricamente)enla táctica, en el espacio configurado por la subalternidad. Una posición queesfrutodelanegociación,pero queevidentementetienesuespacio de creación. América Latina pro-porcionóademásunmarcopolítico biencomplejoparaestemovimien-to, vinculado no sólo a una cultura heterosexual normativa, sino tam-biénalaimagenpreponderantedel hombre (especialmente el blanco, occidental,cristianoyheterosexual) comosujetodepoder.
Enestalínea,elprocesodeapari- cióndelosmovimientosdehomo-sexualesylesbianasporlasdécadas delsesentaysetentaseviotambién asechado por las sucesivas contin- genciaspolíticas,enespeciallasdic-taduras militares que afloraron por todo el continente. Un conteniente quesedebatíaentreposicionesde
derecha a izquierda, pero donde quedabamuyclaroqueningunade lasfaccionespolíticasllevaríacomo bandera la de la diversidad sexual. Lasprácticasquedeterminaronalas organizaciones revolucionarias del puebloseerigieron,aligualquelas faccionesdeladerecha,enunmar-codevaloresheterosexistas,donde laimagendelhombrefuerte,rudo, valientenoencajabaconladeles-tereotipado homosexual vinculado al “maricón”.Asimismo,en lospe-ríodos democráticos, la cultura he- terosexualnormativatampocopro-pició,hastahaceunospocosaños(y es necesario problematizar en qué condiciones),unasalidamasivadel gran clóset a estas otras “identida-dessexuales”.
Pero ¿qué había dentro del cló-set? ¿Por qué la “militanciaqueer” era “subversiva”? ¿Por qué los mi-litantes del Frente de Liberación HomosexualdelaArgentinafueron perseguidosporlaúltimadictadura militar?¿Quéaspectosdelstatusquo poníanenpeligroestasotras“iden-tidades sexuales”? Ciertamente ese granarmarioescondíaunsecreto:un deseodesviadodelanorma,yporlo tantoundeseocríticoysubversivoa ese orden binario establecido, que alemergerhaciaelespaciopúblico ponía en discusión las “verdades” sobreelsexoqueeldispositivodela sexualidad prolijamente había pro-movidoenlasociedad.
Salir del clóset, decir el secreto, revelar las verdades propias ya no desde la confesión de la “patolo-gía”comosehabíapretendido,era un hecho político bien importante: significaba dar una disputa en la escenasocial,tomarlapalabra,pro-nunciarseasímismoyrechazarlas etiquetas creadas por otros. Según Sedgwick,unadelasreferentesmás
importantesdelosestudiosqueer,la imagendelclósetescentral,yaque elarmario,esaimagenpoderosa,es “laestructuradecisivaquedefinela opresióngay en este siglo”4
(Sed-gwickK.,2000:58).
Lasdécadasdelsesentaysetenta marcaroneliniciodelprocesodela salida del clóset de estas sexuali-dades ‘ilegítimas’, donde los acon-tecimientos de Stonewall (1969) en NuevaYorkseránrecordadoscomo hito fundacional. Por esos mismos años se creaba en la Argentina el Frente de Liberación Homosexual (FLH), agrupando a varias organi-zaciones de homosexuales, que en elcontextodelaluchaarmadade-cidió plasmar su discurso político en la “plaza”. La emergencia en el espaciopúblicosedioenunprimer momentoenelmarcodeladisputa política en la que varios proyectos de país lucharon por convertirse en hegemónicos. Néstor Perlong-herdescribeelespíritudelaépoca: “elFLHsurgeenmediodeunclima depolitización,decontestación,de críticasocialgeneralizada,yesinse-parable de él”. Como buena parte delosargentinosdeentonces,cree enla“liberaciónnacionalysocial,y aspiraallogrodelasreivindicacio-nes específicamente homosexuales enesecontexto”.Ycontinúa:“tanto lasinceranecesidaddeliberarsedel machismo profundamente anclado en la sociedad argentina, como la conviccióndequeesaliberaciónno podía sino producirse en el marco deunatransformaciónrevoluciona- riadelasestructurassocialesvigen- tes,constituyenelementosconstitu-tivosdelmovimientogayargentino” (Perlongher,2008:77yss.).
Estasfueronépocasmarcadaspor laclandestinidad,lacensura,lapro-hibición de las ideas. Ante una es-Tácticas de irrupción del movimiento queer en el espacio público
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porcualquieresbozodeunamirada crítica, los movimientos tácticos marcabancomolugaresdeencuen-tro ciertos espacios públicos como losbañosdelasestacionesdetrenes (teteras)oalgunacasaenparticular donde todo estaba preparado (las tortas) para responder ante el ase-chodelcazador.Elmapaurbanoque habitaban los homosexuales en las dictaduras era tácticamente creado yresignificado,eranlosmovimien-tossigilososdelatáctica.
Y luego vino, en el mejor de los casos, la posibilidad del exilio; sin embargo,muchosdelosqueforma-ronpartedelincipientemovimiento queernocorrieronesasuerte.
Losañosochentaynoventacon-figuraron un segundo momento de aparición pública. Fue una época marcadaporprocesosbiendistintos alaetapaanterior:elregresodelexi- lio,lademocracia,elSIDA,elmerca-do,eldescreimientoenlapolítica.
Durante los años ochenta la Ar-gentina estaría determinada por la vueltaalademocracia.Lasensación socialestaríaimpregnadadelaidea delarefundación:deunnuevopro-yecto,deunnuevopaís,luegodela derrotadelaluchaarmada.Asimis-mo, la política comenzó a cubrirse enelimaginariosocialporundes-creimientocreciente:enlapolítica, enlasinstituciones,enlospartidos políticos.Fueronañosenlosquela desilusión y el escepticismo pro- vocaronunaretraccióndelosdife-rentes movimientos políticos de la escena pública que, poco a poco, ibaaserganadaporlosmediosde comunicaciónyelmercado.
Sinembargo,noesposiblepen- sareneldevenirdelosmovimien-tosqueersinhacerreferenciaauna delasbatallasmásimportantesque debió enfrentar en los ochenta: el
delpropiodispositivodelasexuali-dad,noenelsentidodelacastidad, sino en el sentido de recomendar, atravésdelprogresismomédico,la práctica de una sexualidad limpia, sinriesgos,desinfectadaytranspa-rente”(Perlongher,2008:88).
Luegovinieronlosañosnoventa, que trajeron consigo la profundi-zación del modelo neoliberal que, entre otras cosas, promovió la es- pecificación,clasificación,lahiper-fragmentación. De esta manera, el movimientoqueer hizo su entrada triunfal al mercado. Otro consu-midor que pasa sin pena ni gloria a formar parte de loslevels merca-dotécnicos. Emergía de esta forma unnuevosujetoconsumidorypara él,todotipodeofertas:casamiento gay,bolichesgay,hotelesgay ,cruce-rosgay,deportesgayyhastaiglesias gay .Elmovimientotácticofuereem-plazadoporlafijaciónenelespacio públicoyenelmercado.
Este proceso de mercantilización condujoalaprivatizacióndeloslu-gares,antespúblicosyabiertos,que conformaban los diferentes mapas urbanos en los que habitaban los homosexualesenlasdictaduras.De maneratalqueenelcaminoirrevo-cable al mercado también entraron en juego otras dimensiones, tales como el acceso a estos espacios que ahora cuentan con el derecho de admisión/exclusión por parte del“dueñodelaempresa”.Enesta línea, Flavio Rapisardi describe la privatización del circuito sexual en las ciudades de la mano del neoli-beralismo: “Los brillantes espacios interioresdelostoilettesdelossho-ppingsylosreconvertidosbañosde estación hoy permiten menos es- conditesparaelcoitoyestánsiem- previgilados”(RapisardiyModare-lli,2001:22).
aestassexualidadessubalternasen estereotiposbanalizadosdelospro-gramasdelatarde.Lamediatización deestosotrossediodelamanode estereotipos que fijan identidades, que dan cuenta de cómo juega la violencia de las clasificaciones en elespaciosocial.Enestemarco,los medios–queseconstruyencadavez máscomoretratosdeunaúnicaver-siónposibledeloreal–dieronlugar aunavisibilidadbanalizada,unifor-mada,estandarizaday,enlapeorde sus caracterizaciones, refuncionali-zada.Esdecir,mostrarlodiferente, masificarlo,esquebrarsupotencial transformador,esrefuncionalizarla diferencia,volverlasimilitud.Enúl- timainstancia,reabsorveryretroali-mentarelsistema.
Seguramente de todas esta cosas hablabaPerlonghercuandopostula- ba“ladesaparicióndelahomosexua-lidad”,ahoravinculadaaestereotipos mercantiles: “lo que desaparece no estantolaprácticadelasunionesde loscuerposdelmismosexogenital, enestecaso,cuerposmasculinos(...) sinolafiestadelapogeo,elintermi-nable festejo de la emergencia a la luzdeldía,enloquefueconsiderado como el mayor acontecimiento del
SIGLOXX
:lasalidadelahomosexuali- dadalaluzresplandecientedelaes-cena pública (...) la homosexualidad simplemente se va diluyendo en la vidasocial,sinllamarmáslaatención denadie,ocasinadie”(Balderstony Quiroga,2005:78).
Presente:preguntasabiertas
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idea de la naturalización, pormu-chos motivos, entre los que se en-cuentralavisibilidadenlosmedios masivosdecomunicación.Almenos está naturalizada la idea de que la heterosexualidad normativa no es laúnicaposible:sepresentanperió-dicamente otras que, con mayor o menorgradodelegitimidad,forman cada vez más parte de las relacio-nes cotidianas. Desde hace ya va-riosañoslatemáticavieneganando espacios:nosóloenlosmediosyel mercado, sino también en las uni-versidades,enelEstado,enlacalle, enlafamilia,enlaredvirtual(...).
Ahora bien, ¿esta visibilidad im-plica concesionar la diferencia en posdelainclusión?¿Oseráquecada vezmássonvividasotrasformasde vida diferentes a la que alguna vez planificó y ejecutó esta cultura aún dominante?
Silosañossesentaysetentaimpli-caronlasalidaalaescenapúblicade estosotros ,delamanodeladiscu- siónpolíticaqueplanteabaunpro- yectodistinto;silosochentaestuvie-ronmarcadosporlavueltaluegodel exilio,lademocracia,larefundación yelSIDA;ylosnoventaconstituye-ronlaeradelamercantilizaciónyel descreimiento,¿quéocurrehoycon elmovimientoqueer ?¿Cómoespo-siblecaracterizarsutácticairruptiva en el espacio público? Habrá que indagar en y con los jóvenes que representan en los diferentes mo-mentos históricos la posibilidad de transformaciónenlospensamientos y prácticas epocales. ¿Cómo viven la sexualidad los jóvenes actuales? ¿Podráserpensadacomomodode resistenciaanteunosescenariosin-ciertos,dondelasinstitucionesysus discursoshanquedadoyamuylejos desusprácticasyleshablandemun-dosyproyectosquehanfracasado...?
Si los discursos sobre las sexuali-dades periféricas son cada vez más visibles, naturalizables, cotidianos, ¿cuáles son las múltiples relaciones depoderquelosostienen?¿Eldis-cursodeestageneraciónpromoverá laigualdadoladiferencia?¿Losjó-venesqueerlucharánporlaigualdad antelaleyopensaránenotrotipode discursojurídico?
En los jóvenes se depositan las esperanzasparaelfuturo,comoasí tambiénenellosrecaenmuchasve- ceslasacusacionesporunasupues-tafaltade“pensamientocrítico”.Se los acusa de falta de compromiso, desinteréssocialypolítico.Sinem-bargo, en el análisis futuro de esta generación seguramente se halla-ránevidenciasmuyconcretassobre discursos,prácticasyluchasactuales paratransformarelpresenteyelfu-turocadavezmásincierto.
Tácticas de irrupción del movimiento queer en el espacio público
porPaulaGonzálezCeuninck Bibliografía
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Notas
1EnelsentidoenqueRossanaReguillodefine lacategoríamovimientojuvenil,quesupone lapresenciadeconflicto,dealgoendisputa enelespaciopúblico;quesemuevetáctica-menteypuedehabilitarpactosyasociaciones conotrosgrupos(Reguillo,2000:19). 2JudithButlerhacereferenciaalconceptode performatividad retomando el postulado de Austin en relación a los enunciados perfor- mativos,estosenunciadosqueensupronun-ciamientoproducenloqueestánnombrando. Enestesentido,laperformatividad“noesun acto”singular,porquesiempreeslareitera-cióndeunanormaounconjuntodenormas y,enlamedidaenqueadquieralacondición deactoenelpresente,ocultaodisimulalas convenciones de las que es una repetición” (Butler,2008:34).
3Ver:Freire,Paulo.Pedagogíadeloprimido,
SIGLOXXIEditores,1°edición,BuenosAires, 2002.