COMPARACIÓN DE LA SELECCIÓN DE PAREJA POR SIMILITUD FACIAL Y
COMPLEMENTARIEDAD EN LA RELACIÓN 2D-4DEN INDIVIDUOS
HOMOSEXUALES Y HETEROSEXUALES
MARIA CAMILA VELÁSQUEZ RESTREPO
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS BÁSICAS
BIOLOGÍA
BOGOTÁ D.C.
COMPARACIÓN DE LA SELECCIÓN DE PAREJA POR SIMILITUD FACIAL Y
COMPLEMENTARIEDAD EN LA RELACIÓN 2D-4DEN INDIVIDUOS
HOMOSEXUALES Y HETEROSEXUALES
MARIA CAMILA VELÁSQUEZ RESTREPO
Trabajo de grado presentado como requisito parcial
para optar por el título de Bióloga
FABIO GÓMEZ D. MSc.
DIRECTOR
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS BÁSICAS
BIOLOGÍA
BOGOTÁ D.C.
NOTA DE ADVERTENCIA
Artículo 23 de la Resolución N° 13 de Julio de 1946
“La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por sus alumnos en sus
trabajos de tesis. Solo velará porque no se publique nada contrario al dogma y a la moral
católica y por que las tesis no contengan ataques personales contra persona alguna, antes bien se vea en ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia”.
COMPARACIÓN DE LA SELECCIÓN DE PAREJA POR SIMILITUD FACIAL Y
COMPLEMENTARIEDAD EN LA RELACIÓN 2D-4DEN INDIVIDUOS
HOMOSEXUALES Y HETEROSEXUALES
MARIA CAMILA VELÁSQUEZ RESTREPO
APROBADO
________________________ ________________________
FABIO GÓMEZ D. MSc. MANUEL RUÍZ
Director Jurado
COMPARACIÓN DE LA SELECCIÓN DE PAREJA POR SIMILITUD FACIAL Y
COMPLEMENTARIEDAD EN LA RELACIÓN 2D-4DEN INDIVIDUOS
HOMOSEXUALES Y HETEROSEXUALES
MARIA CAMILA VELÁSQUEZ RESTREPO
APROBADO
________________________ ________________________
INGRID SCHULER GARCÍA, Ph.D ANDREA FORERO RUÍZ, Bióloga
DEDICATORIA
A mi madre por apoyarme siempre y creer en mí. A mi padre por sus constantes
cuestionamientos sobre la elaboración y formas de resolver el problema de investigación. A
AGRADECIMIENTOS
Al profesor Fabio Gómez por su tiempo para discutir sobre diferentes autores en su afán de
entender el comportamiento humano. A todas aquellas personas que participaron
espontáneamente en este trabajo, tanto modelos como encuestados. A Yolanda Restrepo y a
Andres Solano por su acompañamiento en las encuestas y ayuda en el manejo del programa
Corel Draw3. A Andres Morales por su ayuda en la parte estadística. Agradezco también al
profesor Manuel Ruíz por sus aportes y recomendaciones finales para el estudio del
CONTENIDO
pág.
INTRODUCCIÓN 11
1. MARCO TEÓRICO Y REVISIÓN DE LA LITERATURA 13
1.1 EVOLUCIÓN DEL ROSTRO EN LA COMUNICACIÓN HOMÍNIDA 13
1.2 DIMORFISMO FACIAL 14
1.3 CAUSAS BIOLÓGICAS DE LA HOMOSEXUALIDAD 17
2. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA Y JUSTIFICACIÓN 19
2.1 FORMULACIÓN DEL PROBLEMA 19
2.2 JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 20
3. OBJETIVOS 22
3.1 OBJETIVO GENERAL 22
3.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS 22
4. HIPÓTESIS Y PREDICCIONES 23
5. MATERIALES Y MÉTODOS 24
5.1 DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN 24
5.1.1 Población de estudio y muestra 24
5.1.2 Variables del Estudio 24
5.2 MÉTODOS 25
5.3 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN 31
6. RESULTADOS Y DISCUSIÓN 32
8. CONCLUSIONES 48
9. RECOMENDACIONES 49
REFERENCIAS 50
COMPARACIÓN DE LA SELECCIÓN DE PAREJA POR SIMILITUD FACIAL Y
COMPLEMENTARIEDAD EN LA RELACIÓN 2D-4D EN INDIVIDUOS
HOMOSEXUALES Y HETEROSEXUALES
RESUMEN
El fin último de la elección de pareja en individuos heterosexuales es reproducirse y pasar
sus genes a la siguiente generación. Sin embargo, aún no se ha podido aclarar como se da o
qué caracteres se tienen en cuenta en la elección de pareja en homosexuales teniendo en
cuenta que se descartan fines reproductivos. Al respecto, Robinson & Manning (2000)
proponen que la exposición a diferentes niveles de testosterona prenatal influye en la
longitud de los dedos índice y anular 2D:4D y de igual podría determinar la orientación
sexual de los individuos. En base a esto se encuestaron en total 151 individuos
homosexuales, bisexuales y heterosexuales y se compararon índices testosterónicos y partes
del rostro de los encuestados contra los modelos para determinar si la elección de pareja se
daba por complementariedad o similitud. Se encontró para el índice testosterónico que al
momento de elegir mujer (hombres heterosexuales, mujeres homosexuales y hombres y
mujeres bisexuales que eligen mujer) lo hacen por similitud del índice testosterónico,
mientras que cuando se elige hombre (hombres homosexuales, mujeres heterosexuales y
mujeres bisexuales que eligen hombre) lo hacen por complementariedad del índice
testosterónico. En cuanto a las partes del rostro, las diferentes orientaciones sexuales eligen
COMPARISON OF THE SELECTION OF A COUPLE THROUGH FACE
SIMILARITY AND COMPLEMENTARITY IN THE 2D:4D RELATIONSHIPS IN
HOMOSEXUAL AND HETEROSEXUAL INDIVIDUALS
SUMMARY
The ultimate goal of choosing a couple in heterosexual individuals is to reproduce and pass
their genes to the next generation. However, it is still not clear nor has it been stated which
features are considered in choosing a gay couple whereas the breeding purposes is not
applicable. In this regard, Robinson & Manning (2000) suggest that exposure to different
levels of prenatal testosterone influences the length of the index and ring fingers 2D: 4D
and this could determine the sexual orientation of individuals. Based on the
abovementioned, a total of 151 gay, bisexual and heterosexual individuals were surveyed
and the testosterone proportions were compared, and parts of the face of respondents
against the models to determine whether the mating choice was made due to
complementarity or similarity. The study showed that the testosterone index when choosing
women (heterosexual men, women, homosexuals and bisexual men and women who
choose women) such choice is made through similarity of the testosterone index, while
when choosing men (homosexual men, heterosexual women and bisexual women choosing
men) such choice is made through complementarity of the testosterone index. As for the
INTRODUCCIÓN
La homosexualidad no atañe únicamente a la sociedad moderna, pero sólo hasta hace unos
años empezó a evidenciarse la amplitud de sus dimensiones políticas, económicas,
jurídicas, sociales y religiosas. Diariamente la sociedad en general recibe por parte de los
medios de comunicación, noticias que se relacionan con la homosexualidad como la
transmisión de enfermedades de transmisión sexual, el cambio de sexo y otras como la
adopción, el matrimonio, temas que pasan de ser incertidumbre del público a ser una
obligación del campo científico para esclarecer las causas que gobiernan este tipo de
orientación sexual.
La biología ha hecho presencia con investigaciones en diversas direcciones a través de la
genética, la fisiología, la neuroendocrinología y otras especializaciones. De modo que la
homosexualidad ha pasado de una consideración exclusivamente moral (la de los valores) a
una consideración positiva apoyada en ejercicios empíricos. Los cambios en las imágenes
sociales y por ende en las nociones científicas de la homosexualidad y su tratamiento,
reflejan los cambios en los paradigmas prevalecientes sobre las causas de la conducta
humana (Muscarella et al., 2001 en Soler, 2005).
La elección de pareja se ha ido complicando cada vez más con base en los procesos
psicológicos y socioculturales que implican esta fase del emparejamiento humano. En este
sentido, hay quienes han planteado que en la elección de pareja no sólo intervienen los
aspectos biológicos, con fines estrictamente reproductivos sino que es muy importante
detectar las similitudes (Cerda, García, Galeana, Hernández, Limón, Reséndiz, Ruiz, &
Valenzuela, 2004 en Valdez et al., 2007) y/o la complementariedad (Winch, 1958 en Valdez et al., 2007), que pueden llegar a tener los involucrados. Así hay personas que buscan ser y percibirse como muy similares o iguales al otro, mientras que hay otros que
buscan alguien que les cubra sus carencias o bien que les complemente en muchos de los
aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales que se presentan en la vida misma
Ardila (2008) pone de manifiesto que la sexualidad humana es una interacción de factores
biológicos, psicológicos, culturales e históricos. Por ende el conjunto de estos aspectos
debe tenerse en cuenta a la hora de realizar investigaciones acerca de la elección de pareja.
Como parte de estas dimensiones, el presente trabajo pretende establecer el conjunto de
características físicas del rostro (configuración facial) que tienen en cuenta individuos
homosexuales para elegir una pareja y, en segundo lugar, tratar de averiguar si tales
decisiones se relacionan significativamente o no con algunas medidas antropométricas, de
modo que tales características antropométricas puedan llegar a ser un indicador de la
preferencia sexual y de esta manera poder determinar si la elección de pareja ocurre por
elección de caracteres similares, es decir, hombres y mujeres homosexuales eligen rostros
con las mismas proporciones a las suyas o eligen rostros con proporciones
1. MARCO TEÓRICO Y REVISIÓN DE LA LITERATURA
Un buen número de investigaciones sobre diferencias biométricas están basadas en el
rostro, debido a que cada individuo posee características únicas por ejemplo la distancia
entre los ojos, el ancho de la nariz, forma de la barbilla, forma de la boca, etc. (Conde et al., 2007). Sin embargo, el reconocimiento de rostros no solo se da por la creación de
programas complejos de computador sino que ocurre desde una edad temprana en el ser
humano. Diferentes estudios en psicología han probado que los bebes aprenden a reconocer
la diferencia entre rostros antes que la de los objetos. Por ejemplo los recién nacidos pueden
identificar el rostro de su madre entre otros rostros (Velasco & Yáñez, 2008).
1.1 EVOLUCIÓN DEL ROSTRO EN LA COMUNICACIÓN HOMÍNIDA
En este acto de reconocimiento es imprescindible tener en cuenta la función que cumple el
cerebro. El cerebro está implicado en la percepción e interpretación de rostros. La
percepción de la cara como un proceso de reconocimiento compromete a diferentes
estructuras del cerebro humano (García & Cacho, 2003). Sin embargo, la apreciación del
rostro no habría llegado a darse sin las modificaciones que sufrieron los homínidos para
llegar a la posición erguida y que le permitieron, entre otras cosas, un cambio en el modo
de visualizar el mundo. La especial disposición del punto de conjunción entre el cráneo y la
columna vertebral es posible debido a la modificación que experimentó el orificio que une
la base del cráneo llamada foramen mágnum que está situada en la parte posterior de los animales cuadrúpedos y que se ha desplazado a una posición inferior en los bípedos. Tal
modificación ha sido utilizada por la paleontología como un indicio para incluir un primate
dentro de la especie Homo sapiens (Lieberman & McCarthy, 1999 en Gea, 2008).
Este cambio estuvo acompañado de algunas modificaciones en órganos de los sentidos.
Algo antes al inicio de la diferenciación entre los primates, la visión se había hecho frontal
y como consecuencia de ello estereoscópica (Bermúdez de Castro, 2002 en Gea, 2008).
distancias, resultó decisivo en la posterior colonización de la sabana y otros ecosistemas por
los homínidos al proporcionarle un mayor campo de visión (Gea, 2008). Posiblemente en el
pasado homínido el rostro jugó un papel fundamental en la comunicación y en la
supervivencia, alertando sobre la presencia de individuos extraños en los alrededores o
simplemente la lectura del rostro podría indicar la edad, el periodo reproductivo en que se
encontraban las hembras e incluso el estado de salud de los individuos. Actualmente se
sabe, gracias a diversas investigaciones, que existe una relación significativa entre el
atractivo facial y la calidad seminal (Gutiérrez de Aguas & Yaber, 2005) y el atractivo
facial y la fertilidad de las mujeres (Fink et al., 2001).
1.2 DIMORFISMO FACIAL
Con una visión desarrollada y con la colonización de ambientes completamente nuevos,
estos grupos cuyo lenguaje se basa en el reconocimiento de expresiones faciales, empezaría
a modificarse el rostro de una manera tan marcada como se aprecia hoy en día en los
humanos. El dimorfismo sexual pasaría de ser únicamente de los órganos sexuales y el
tamaño corporal (Nettle, 2002)a un dimorfismo en varias regiones del rostro, en particular
en el mandíbula inferior (Penton-Voak et al., 2001 en Burriss et al., 2007) y el ancho de la nariz masculina. Algunas de estas diferencias son evidentes desde una edad temprana y
significativamente mayores alrededor de los ocho años (Nute, et al., 2000 en Burriss et al., 2007).
Al respecto estudios recientes hallaron que la variación en la distribución del color visible
en la piel (independiente de la forma facial y la topografía de la superficie de la piel) es
capaz de atraer selectivamente la atención a los hombres hacia las caras de las mujeres
(Fink et al., 2008). La homogeneidad del color de la piel impulsado por la melanina y la distribución de la hemoglobina, influye en la percepción de la edad, el atractivo y la salud
Estos grupos que ya utilizan las expresiones faciales en la comunicación comienzan
también a diferenciar labores: la caza, la recolección, que seguramente influyeron en la
diferenciación corporal –grasa corporal y fibra muscular- (Nettle, 2002). Además de estos
rasgos como el color de la piel y la textura del rostro, otros como la simetría, también
pueden ser usados para detectar, casi instantáneamente el estado de salud de los individuos,
lo cual se relaciona con la resistencia a parásitos (Fink et al., 2001).
Ya en el hombre actual la diferenciación de rasgos femeninos y masculinos empiezan a
hacerse más evidentes durante la pubertad, momento en que ocurren cambios en las
características somáticas que permiten identificar a distancia al individuo con plena
capacidad reproductiva, proceso filogenético que asegura la reproducción de la especie. En
el lenguaje tanto técnico como corriente estos cambios son conocidos como características
sexuales secundarias (Calzada et al., 2001).
Este cambio biológico en las características masculinas y femeninas está acompañado de
cambios psicológicos y sociales y se le conoce como la pubertad, y constituye la
diferenciación más pronunciada en nuestra especie en materia del dimorfismo sexual
(Calzada, et., al. 2001). Esto ocurre debido a que a partir de esta nueva condición hombres y mujeres responden de manera diferente ante un mismo estímulo metabólico (hormonal)
permitiendo el desarrollo de características sexuales secundarias propias de cada género.
Al iniciarse el período inmediato anterior a la adquisición de la capacidad reproductiva,
ocurren modificaciones somáticas que no afectan el proceso intrínseco de la reproducción,
pero permiten identificar con certeza y a distancia a los individuos maduros y distinguir a
los sexos, cuando aparecen un tamaño, aspecto, proporcionalidad, olor y sonido peculiares
y propios de la especie, del género y de la etapa de maduración. En el sexo masculino la
potencia y profundidad de la voz, el aroma apocrino, el desarrollo de masa muscular, la
velocidad de crecimiento y el desarrollo de vello en regiones visibles como la cara, el
cuello y las extremidades, permite reconocer a distancia el macho potencialmente fértil; la
deambulación bípeda y el desarrollo de las mamas permiten identificar a la hembra fértil.
Estos cambios se deben a diferencias cualitativas y cuantitativas de la producción y
respuesta hormonal. La función de esto es asegurar que la conducta y la oportunidad de
apareamiento se correlacionen con el grado de maduración gonadal y de la gametogénesis
(Calzada, et., al. 2001; Emerson, 2000; Burriss et al., 2007).
No estaría de más pensar que si esta selección de rasgos llegó a darse, debió basarse en gran
medida en características del rostro, puesto que actualmente en los seres humanos la cara es
la parte más importante del cuerpo para la comunicación interpersonal, la expresión
emocional y la mayoría de las formas de interacción social y además es la característica
primaria del cuerpo por el cual se nos reconoce (Velasco & Yánez, 2008).
En resumen, la cuestión central en estas argumentaciones es que en nuestro pasado
evolutivo hubo una selección de rasgos femeninos y masculinos (Robinson & Manning, en
Soler, 2005). No estaría demás pensar que la selección de rasgos debió darse a partir del
rostro (Velasco & Yáñez, 2008). A partir de esta condición biológica en la cultura
occidental se dio un momento en el cual la iconografía del cuerpo de los humanos se
reemplazó por la iconografía del rostro y tal proceso se ha venido acentuando con la
fotografía y el cine en lo que se llama el primer plano (Deleuze & Guattari, 1988).
Sin embargo, la respuesta que debería esperarse de estas diferencias cualitativas y
cuantitativas como un reflejo de estímulos hormonales para la atracción del sexo opuesto
influye también en la atracción hacia personas del mismo sexo. Kirkpatrick (2000 en Soler,
2005) argumenta que la conducta homosexual viene de la selección individual por
altruismo recíproco en un pasado homínido, el cual podría haber contribuido al intercambio
de recursos y a la reducción de la agresión entre machos. Por ejemplo, en la actualidad los
bonobos tienen sexo con compañeros del mismo sexo para calmar tensiones después de una
disputa, o para asegurar que una cantidad determinada de comida es compartida (Vasey,
En apoyo de esta tesis podemos recurrir al trabajo de Vasey (1995 en Soler, 2005), en
donde demuestra que por lo menos 33 especies de primates, sin contar la especie humana,
exhiben comportamientos homosexuales. El autor propone algunas ventajas adaptativas de
tales conductas, por ejemplo los bonobos utilizan los contactos genitales homosexuales
como un eficaz mecanismo de mantenimiento de la estabilidad social. Prueba de ello sería
el drástico incremento que se produce en la frecuencia de este tipo de contactos al finalizar
ciertas situaciones de gran tensión, tales como las interacciones agonísticas o las
exhibiciones de amenaza de los machos. Los contactos genitales homosexuales representan
un papel igualmente importante en la estabilización de las relaciones sociales que se
establecen entre los diversos grupos de bonobos. Además, se ha argumentado que la
homosociabilidad de los machos conduce a la conducta homosexual (Ross and Wells, 2000
en Soler, 2005).
1.3 CAUSAS BIOLÓGICAS DE LA HOMOSEXUALIDAD
En la actualidad se han llevado a cabo investigaciones en diferentes campos para dilucidar
una explicación de la conducta homosexual en el hombre. Los aportes de cada uno de estos
campos han llegado a la conclusión de que la homosexualidad es una interacción de
factores biológicos, psicológicos, culturales e históricos. Investigaciones dentro de la rama
de la biología indican que existen factores genéticos, hormonales y neuroanatómicos que
difieren en homosexuales y heterosexuales, tanto para hombres como para mujeres. Los
estudios llevados a cabo para determinar la posible influencia genética del comportamiento
homosexual se han realizado mediante planteamientos diferentes: el análisis de gemelos y
familias o el análisis de ligamiento con marcadores moleculares en el ADN. Por un lado el
análisis de gemelos monocigóticos, encontró que si uno de los miembros de la pareja es
homosexual, la probabilidad de que el otro lo sea es aproximadamente del 50%; para
gemelos dicigóticos es mucho más baja y lo mismo para hermanos (Ardila, 2008). Mientras
que el análisis de ligamiento con marcadores moleculares estableció que la homosexualidad
en hombres está fundamentada en la región Xq28 que equivale a la región subtelomérica
La teoría neurohormonal sugiere que la orientación sexual tiene un sustrato biológico
basado en las diferencias a nivel anatómico del cerebro. Le Vay (1991) midió los
volúmenes de los cuatro grupos de células en el hipotálamo anterior [núcleos intersticiales
del hipotálamo anterior (INAH) 1, 2, 3 y 4] en el tejido postmortem de tres grupos de
sujetos: mujeres, hombres que se presumía eran heterosexuales y hombres homosexuales.
Aunque no se encontraron diferencias entre los grupos en los volúmenes de INAH 1, 2, o 4,
el INAH 3 fue más de dos veces mayor en los hombres heterosexuales que en mujeres y fue
más de dos veces mayor en los hombres heterosexuales que en los hombres homosexuales.
Demostrando que existen diferencias anatómicas a nivel cerebral que coinciden con
conductas sexuales heterosexual y homosexual en hombres.
Por otra parte Robinson & Manning (2000), ofrecen evidencia según la cual la exposición a
altos niveles de testosterona prenatal contribuye a las orientaciones homosexual y bisexual.
Ellos midieron proporcionalmente la longitud del segundo y cuarto dedo de hombres
heterosexuales, homosexuales y bisexuales; se cree que esta longitud es afectada por la
exposición prenatal a testosterona y está desde temprano en el desarrollo prenatal. Según
ellos, la proporción fue más grande en hombres heterosexuales, menor en hombres
homosexuales, y aún menor en hombres bisexuales. Manning, et al., (2000 en Soler 2005), han trabajado en el mismo tipo de investigación, argumentan que los fetos pueden
estar expuestos a diferentes niveles de testosterona y por ende se pueden producir cambios
significativos en el fenotipo, es decir en el comportamiento sexual como en aspectos
corporales. Este conjunto de estudios proponen la teoría de la funcionalidad adaptativa de
ciertas diferencias tanto filogenéticas como ontogenéticas de las diferentes exposiciones a
2. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA Y JUSTIFICACIÓN
2.1 FORMULACIÓN DEL PROBLEMA
El fin último de la elección de pareja en individuos heterosexuales es reproducirse y pasar
sus genes a la siguiente generación. Por ende la mujer selecciona características físicas en
el hombre que les sean pasadas a sus hijos y que les permitan nacer y crecer sanos. Los
hombres prefieren características físicas en una mujer que demuestren juventud ya que esto
a su vez denota fertilidad. Una mirada del rostro de una posible pareja permite apreciar la
homogeneidad del color de la piel impulsado por la melanina y la distribución de la
hemoglobina, y esto a su vez influye en la percepción de la edad, el atractivo y la salud de
los individuos (Matts et al., 2007; Fink et al., 2008).
Descartando fines reproductivos en individuos homosexuales ¿Qué características son
importantes en la elección de pareja de individuos homosexuales? ¿Se podría hablar de un
patrón de selección dependiendo de la orientación sexual?
Con base en la breve descripción de la selección de pareja en individuos heterosexuales se
pretende indagar y comparar el modo de selección de individuos homosexuales, es por esto
que este estudio pregunta: Primero, ¿Existe una relación entre las proporciones de partes del rostro y la elección de pareja en individuos homosexuales? Y Segundo, si al correlacionar estos datos se puede inferir que la elección de pareja tanto en individuos
heterosexuales como en individuos homosexuales se da por complementariedad o similitud
de la relación entre la longitud de los dedos índice y anular?
Se debe dejar claro que este estudio no pretende dar respuesta a las implicaciones
evolutivas de este tipo de comportamiento en la sociedad humana, lo que se pretende es
determinar si las proporciones de partes del rostro generan una respuesta específica en el
individuo homosexual, de tal manera que características similares o complementarias tanto
en hombres como mujeres homosexuales puedan ser seleccionadas, de esta forma este
heterosexuales en la elección de pareja. La segunda parte del estudio consistirá en
relacionar caracteres antropomórficos como las longitudes de los dedos anular e índice y la
preferencia sexual, de modo que se pueda determinar si la elección de pareja se da por
complementariedad o por similaridad de estos niveles testosterónicos.
2.2 JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
En el momento en que hay una apertura en la consideración de los derechos humanos sobre
las cuestiones de género y en particular sobre la homosexualidad, que supone que
lentamente se abandonan las ideas de una deformidad o de una patología en la presencia de
estos comportamientos sexuales tanto en hombres como en mujeres, los estudios de
biología están contribuyendo a ofrecer públicamente una mirada más reposada y más
positiva de estas características de los individuos al poner de presente que son diferencias
como otras en el seno de todas las poblaciones.
En este clima intelectual el trabajo que aquí se presenta se inscribe en esta misma
perspectiva, utilizando las orientaciones de los trabajos ya realizados y las herramientas que
ofrece la biología. Se ha seleccionado el rostro tanto por su importancia evidenciada en la
literatura, como por la presencia del rostro o de la rostridad en las imágenes que nos invaden en todos los medios de comunicación. Es seguro que esta preocupación de un
sector de los estudiosos en biología y de la presencia de estas imágenes no ocurre por azar.
Buscar una sola teoría que explique este tipo de conductas no es una labor sencilla, ni
tampoco le corresponde a una sola doctrina. Debido entonces a que existen diversas formas
de abordar el tema de la homosexualidad, este estudio pretende hacer una contribución
precisa a la explicación de este tipo de conductas mediante la utilización de herramientas
propias de la biología.
Diversos estudios en Biología (sobre estrategias reproductivas, elección de pareja, medidas
individuos heterosexuales, sin embargo estos comportamientos no pueden ser interpretados
de la misma manera en individuos homosexuales.
La diversidad de factores que influyen en la expresión de una conducta homosexual
(genéticos, embrionarios, hormonales, ambientales, etc.), aunque es reconocida no explica
el porcentaje que aporta cada uno de ellos al comportamiento homosexual, ni tampoco
hasta que punto interactúan estos factores o cuáles de ellas se comportan como variables
dependientes o independientes. Esto hace que éste tema requiera de investigaciones en
diferentes campos incluyendo la observación desde una perspectiva biológica para lograr
un acercamiento a la comprensión del comportamiento humano.
Los resultados de este trabajo permitirán desarrollar diferentes aplicaciones en disciplinas
como la fisiología, la etología humana, la psicología comparada y la psicología evolutiva.
Si se trabaja conjuntamente con la teoría de la evolución y las diversas teorías que
actualmente explican las estrategias en la elección de pareja, posiblemente se abra el
camino para dilucidar las implicaciones evolutivas a largo plazo de este tipo de
3. OBJETIVOS
3.1 OBJETIVO GENERAL
Determinar si la selección de pareja se da por similitud facial y complementariedad en la
relación 2D:4D en individuos homosexuales, heterosexuales y bisexuales.
3.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS
1. Determinar si existe algún patrón de selección facial de pareja en individuos
homosexuales, bisexuales y heterosexuales.
2. Establecer si existe una tendencia de selección respecto a la longitud de los dedos índice
y anular (2D:4D) y la testosterona embrionaria.
3. Comparar estos patrones y tendencias de individuos heterosexuales con individuos
4. HIPÓTESIS Y PREDICCIONES
Hipótesis 1
Hipótesis nula: Existe un patrón de selección de pareja igual entre individuos de las diversas orientaciones sexuales en términos faciales e índices testosterónicos.
Hipótesis alterna: Existe un patrón de selección de pareja diferente entre individuos de las diversas orientaciones sexuales en términos faciales e índices testosterónicos, dado que el
atractivo facial puede estar relacionado con la simetría y con otras características como la
textura de la piel, el color, las características raciales (Grammer & Thornhill, 1994; Velasco
& Yánez, 2008), entre otras. Sin embargo, no se debe asumir que los procesos que guían la
preferencia en la selección de pareja son idénticos en hombres y mujeres heterosexuales
(Buss, 2006) y por ende tampoco en homosexuales. Al respecto, se ha propuesto que la
elección de pareja puede ocurrir por varias razones, entre las cuales se destacan la
necesidad de procrear (Schopenhauer, 2004 en Valdez et al., 2007), hallar semejanzas y diferencias entre los involucrados (Centres, 1975 en Valdez et al., 2007), ponderar el grado de adaptación que se logra con la persona elegida (Murstein, 1970; citado en Valdez etal., 2007), o tener con quien aparearse con propósitos no necesariamente reproductivos (Fisher,
2004 en Valdez et al., 2007). Puesto que en este estudio se pretende hacer comparaciones antropométricas la tesis que permitiría dar respuesta a cómo ocurre la elección de pareja en
individuos homosexuales y bisexuales–y descartando las otras con fines reproductivos-
sería la complementariedad de características faciales y/o de la relación de las longitudes
5. MATERIALES Y MÉTODOS
5.1 DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN
El factor de diseño en este trabajo fue la orientación sexual, los niveles del factor de diseño
fueron: individuos heterosexuales, homosexuales y bisexuales. La variable de respuesta
fueron las diferentes proporciones de partes del rostro y el índice testosterónico (It) de cada individuo. La unidad de respuesta fueron las diferentes proporciones de partes del rostro y
el índice testosterónico (It) de cada individuo y la unidad de muestreo fue cada uno de los individuos heterosexuales, homosexuales y bisexuales.
5.1.1 Población de estudio y muestra
La población de estudio estuvo constituida por hombres y mujeres homosexuales,
bisexuales y heterosexuales entre un rango de edad de 18 a 43 años de las localidades de
Chapinero, Primera de Mayo, Soacha y Centro de la ciudad de Bogotá.
En este estudio participaron 151 individuos en total, de los cuales 25 fueron mujeres
homosexuales, 11 mujeres bisexuales, 31 hombres homosexuales, 8 hombres bisexuales, 36
mujeres heterosexuales y 34 hombres heterosexuales. Aunque sólo se tuvo en cuenta a 145
participantes debido a que los otros 6 participantes no permitieron tomar las fotografías o
tomar manualmente las medidas del rostro lo cual era parte fundamental de este estudio.
5.1.2 Variables del Estudio
La variable independiente del estudio fue la orientación sexual y las variables dependientes
fueron las diferentes proporciones de partes del rostro y la longitud de los dedos índice y
5.2 MÉTODOS
El contacto y registro de la información se llevó a cabo en el contexto social y laboral de la
comunidad de LGTB. El tiempo de búsqueda de personal para la participación en el estudio
demoró aproximadamente 2 meses, presentándose como mayor dificultad restricción en el
tiempo de disponibilidad de los participantes puesto que la mayor probabilidad de encuestar
individuos que accedieran a este ejercicio se daba los fines de semana en horas nocturnas.
Anterior al ejercicio de la práctica de la encuesta, se informaba a cada individuo el motivo
del estudio y se manifestaba la reserva y el anonimato, creando un ambiente de confianza a
fin de obtener respuestas honestas acerca de su orientación sexual y que permitiera la
posterior toma de fotografías.
Es necesario mencionar que algunos individuos contestaron la encuesta pero no permitieron
tomar la fotografía de manera que no fueron tenidos en cuenta para este estudio. Otros sin
embargo, aprobaron la toma de medidas de algunas partes del rostro mediante la utilización
de un calibrador. Otros motivos por los cuales se excluyeron individuos encuestados fue
porque presentaban amputación de algunos de los dedos de las manos o habían sufrido
accidentes que modificaron el largo de los dedos.
Para el presente trabajo fue necesario diligenciar el formato de consentimiento informado
de participación en el estudio por individuos homosexuales los cuales no querían que sus
datos fueran revelados (Anexo 1).
Al comienzo del estudio se tomaron fotos del rostro y de las manos a 32 hombres y a 32
mujeres, los cuales se convirtieron en los modelos del estudio. Estas fotos fueron
organizadas en 4 hojas de Power Point, cada una con 8 fotos, creando contrastes de tonos
de piel, forma de la cara y otras características faciales. Esto se hizo con el fin de que el
encuestado no descartara una hoja completa (de 8 fotografías) por la presencia de un
carácter no deseado aunque no todos los modelos de esa hoja fueran iguales. Las
gays, las fotos de las modelos mujeres se mostraban a las mujeres que respondían ser
lesbianas y a los participantes que contestaban ser bisexuales se les mostraban fotos de
modelos hombres y modelos mujeres. Seguidamente los participantes contestaban cuál
modelos les parecía más atractivo.
A medida que seleccionaban el rostro más atractivo se realizaba una encuesta (Anexo 2)
donde se les preguntaba que partes del rostro de los modelos influían de manera
fundamental en la elección de la fotografía. Las partes del rostro que fueron seleccionadas
-aunque en diferentes proporciones para hombres y mujeres heterosexuales, homosexuales y
bisexuales- fueron las siguientes: ojos, nariz, labios, mentón, pómulos, mandíbula, cejas,
dientes, pelo. Esta respuesta permitiría posteriormente tomar las medidas del modelo para
compararlas con las del encuestado. Las respuestas se anotaron en un formato se fue
modificando a medida que los encuestados mencionaban una nueva característica.
Luego de realizada la encuesta se procedía a tomar la fotografía de los encuestados
hombres y mujeres heterosexuales, homosexuales y bisexuales. Las fotos del rostro se
tomaron utilizando una regla de manera horizontal (sobre la cabeza) y otra vertical (a un
lado de la cara) (Figura 1). La regla permitió posteriormente hacer la medición de los ojos,
labios, cejas, nariz, mentón, pómulos y mandíbula en el programa CoralDRAW X3
trazando líneas horizontales y verticales sobre la fotografía hasta llegar a las reglas y así
Figura 1. Ejemplo de la toma fotos con ayuda de las reglas.
Los valores de los ojos, labios, cejas, nariz, mentón, pómulos y mandíbula se obtuvieron
midiendo el ancho por el alto, es decir el área. A todos los participantes del estudio
(modelos y encuestados) se les midió dos características, la primera fue la forma de la cara
y en segundo lugar la característica física que observaban primero en la fotografía y que era
fundamental en la elección del rostro más atractivo (Figura 2).
Figura 2. Ejemplo de la toma de medidas de las partes del rostro utilizando el Programa
[image:27.612.258.410.447.660.2]Los valores de estas dos características se midieron para poder sacar las proporciones de
las partes del rostro con respecto a tamaño de la cara. Estos valores de las dos áreas se
anotaron en hojas de cálculo de Excel. Para poder obtener la proporción esperada para una
parte del rostro cualquiera, se eliminaba un valor y por regla de tres se conseguía este valor.
En la tabla 1 se muestra un ejemplo.
Tabla1. Ejemplo de la obtención de las proporciones esperadas (E) utilizando la ecuación
C*B/A.
A B C D E
Ojos
encuestado
Rostro
encuestado
Ojos
modelo
Rostro
modelo
Proporción del rostro esperada
para modelo
5,4 373,7 4,96 342,9 343,2044
4,62 263,4 5,76 376 328,4447
3 301,6 3,84 359,7 386,048
3,6 294,5 5,1 257,4 417,2083
Las proporciones observadas y las esperadas permitieron llevar a cabo la estadística de ji2.
Para la característica de forma de la cara, puesto que es una característica cualitativa la
metodología de clasificación dentro de una categoría se llevó a cabo mediante una
metodología diferente. Se buscó en internet una plantilla de formas de rostros para
clasificar a encuestados que habían respondido en la encuesta a este carácter y su respectivo
modelo. Luego se recortó en CorelDRAW X3 cada silueta de la plantilla y se sobrepuso a
la fotografía tanto del encuestado como del modelo hasta que coincidiera en la mayor parte
y así se clasificaban los rostros como ovalados, circulares, rectangulares, cuadrados,
Figura 3. Siluetas de formas del rostro sobre la fotografía de un modelo.
Las fotos de las manos se tomaron utilizando una regla en medio de las dos manos
mostrando la palma (Figura 4).
Figura 4. Fotografía de la palma de la mano de un individuo muestreado y su respectiva
[image:29.612.202.466.454.654.2]A las fotografías de las manos se les midieron los dedos anular e índice desde la base del
pliegue del dedo hasta la extremidad, tanto de la mano derecha como de la mano izquierda
para establecer si el modelo tenía un índice testosterónico similar o complementario al del
encuestado.
Teniendo en cuenta lo expuesto por Manning et al., 2000 (en Burriss, et al., 2007) la exposición a diferentes niveles de testosterona prenatal se manifiesta en el largo de los
dedos índice y anular. Estas variaciones coinciden con comportamientos alternos a la
orientación heterosexual. De este texto se logro deducir una fórmula para hallar el índice
testosterónico It y la relación que permitiría determinar la orientación sexual de los individuos encuestados. La fórmula para hallar este índice fue la siguiente: Σ Índices / Σ
Anulares. Esta relación puede dar mayor, menor o igual a 1 teniendo así tres categorías en
[image:30.612.109.535.415.599.2]las que se clasificaron los individuos (Tabla 2).
Tabla 2. Orientación sexual dependiendo de la relación del índice testosterónico y el
género.
Genero Índice testosterónico It= Σ Índices / Σ
Anulares
Orientación sexual
Hombre
It<1 heterosexual
It>1 homosexual
It=1 bisexual
Mujer
It<1 homosexual
It>1 heterosexual
It=1 bisexual
Los datos obtenidos de las encuestas, las medidas de partes del rostro y la longitud de los
dedos fueron tabulados en hojas de cálculo de Microsoft Excel, donde también se realizaron
las gráficas correspondientes. Para las pruebas estadísticas de ji2 se utilizaron los
5.3 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN
Las proporciones observadas y las esperadas permitieron llevar a cabo la estadística de ji2.
Con ayuda de las tablas de ji2 y los grados de libertad permitieron para este estudio aceptar
todas las hipótesis nulas en cuanto a similitud de proporciones del rostro de los encuestados
contra los modelos. Los grados de libertad se obtienen del número total de encuestados que
escogían una característica facial en particular menos uno. Por ejemplo, la característica
ojos fue elegida 22 veces por hombres homosexuales (Anexo 3), entonces los grados de
libertad serían 21. Así este valor permitiría comparar el valor observado contra el esperado
y la decisión sería: Si el valor esperado es mayor al de tablas, se rechaza la hipótesis nula.
Este ejercicio se repitió para cada uno de los caracteres faciales medidos.
Para poder dar respuesta al segundo objetivo, es decir si es posible establecer una tendencia
de selección respecto a la longitud de los de los 2D:4D y la testosterona embrionaria se
comparó el It de cada individuo encuestado con su modelo respectivo. Debido a que no se cumplieron los supuestos de normalidad y homogeneidad de varianzas se utilizó una prueba
estadística no paramétrica de Kruskall-Wallis, con un alfa de 0.05. Para tomar la decisión
se tuvo en cuenta el valor de p<alfa entonces se rechaza la hipótesis nula y querría decir
que por lo menos un tratamiento era diferente. Para saber cuál de los tratamientos (o grupos
de individuos) era diferente se realizó una prueba rangos múltiples de Tukey con su
6. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La primera pregunta de la encuesta se hizo para saber en qué característica facial se
basaban para elegir una pareja, para lo cual presentaron porcentajes similares hombres
[image:32.612.115.552.215.355.2]homosexuales y mujeres homosexuales (Figura 5).
Figura 5. Primera característica facial elegida por hombres homosexuales (A) y mujeres
homosexuales (B) al momento de escoger una pareja.
Las características con menor porcentaje fueron mentón, pómulos, nariz, dientes y en
mujeres homosexuales y color de piel con un 3%.
Hombres bisexuales entre sí presentan diferencias al momento de elegir un hombre o una
mujer como pareja. Si eligen un hombre sólo se basan en dos características faciales para su
elección, y si escogen una mujer se basan en por lo menos cuatro características. A
diferencia con hombres y mujeres homosexuales la segunda característica con el porcentaje
Figura 6. Comparación de la primera característica facial elegida por hombres bisexuales
en hombres (A) y por hombres bisexuales en mujeres (B) al momento de escoger una
pareja.
En mujeres bisexuales al momento de elegir un hombre como pareja hay un cambio notorio
en la predilección de dos características faciales antes que los ojos a diferencia de todos los
grupos. Al momento de escoger una mujer como pareja, las mujeres bisexuales se basan en
por lo menos cuatro características a diferencia de hombres bisexuales a la hora de elegir
[image:33.612.115.552.440.577.2]una persona del mismo sexo (Figura 7).
Figura 7. Comparación de la primera característica facial elegida por mujeres bisexuales
sobre hombres (A) y por mujeres bisexuales sobre mujeres (B) al momento de escoger una
pareja.
A la hora de elegir una posible pareja, hombres bisexuales y mujeres bisexuales observan
mentón respectivamente, características faciales que pueden variar según los niveles de
exposición temprana a la testosterona. Los estudios de Mazur & Booth (1998 en Neave,
2003) indican que una exposición a altos niveles de esta hormona genera una
masculinización de estas características faciales y una baja exposición causa lo contrario.
Es posible que estas dos características les permitan a hombres y mujeres bisexuales
discriminar entre rostros masculinizados de los que no lo son y en base a esto elegir una
pareja.
Mujeres y hombres heterosexuales se basan en por lo menos seis características faciales al
momento de elegir una pareja al igual que hombres y mujeres homosexuales. Sin embargo,
las mujeres bisexuales eligen características faciales en hombres diferentes que las mujeres
heterosexuales, como se observa en la figura 8. Mientras para las mujeres heterosexuales la
nariz tiene el menor porcentaje de elección, para las mujeres bisexuales es la característica
[image:34.612.115.550.396.530.2]más importante al elegir un hombre como pareja.
Figura 8. Comparación de la primera característica facial elegida por mujeres
heterosexuales (A) y hombres heterosexuales (B) al momento de escoger una pareja.
Hombres homosexuales como heterosexuales seleccionan rostros basados en tres
características faciales en el mismo orden, ojos con el mayor porcentaje, luego los labios y
Teniendo en cuenta las características faciales anteriormente mencionadas y con el
propósito de responder el primer objetivo que era determinar si existía algún patrón de
selección facial de pareja, se realizó una prueba de ji cuadrado y se encontró que no existe
[image:35.612.111.541.251.481.2]un patrón de selección (Tabla 3).
Tabla 3. Prueba de ji2 calculado (C) y el de la tabla de distribución de ji2 (T) donde se
comparan partes del rostro de los encuestados contra el modelo que eligieron. Los grados
de libertad es el número de veces que se eligió cada parte del rostro menos 1.
Mujer homo Hombre homo Mujer hetero Hombre hetero
Valor de
Chi 2
C T C T C T C T
Ojos 0.0594 33.92 0.0554 32.67 0.0708 41.34 0.03178 28.87
Labios 0.1717 9.488 0.0092 11.07 0.0389 9.488
Nariz 0.1307 7.815
Pómulos 0.0002 5.992
Mentón 0.0109 3.841
Cejas 0.0140 3.841
En la tabla anterior se observa que el valor calculado es menor al valor de las tablas de ji2,
por lo que se acepta la hipótesis nula, es decir que no hay diferencias entre las proporciones
del tamaño de los ojos, los labios, la nariz, los pómulos, el mentón o las cejas entre mujeres
heterosexuales y homosexuales y entre hombres heterosexuales y homosexuales. En las
casillas donde no hay valores es porque esa característica no fue seleccionada sobre los
modelos por ese grupo de individuos.
Debido a que la diferencia de los tamaños de las estructuras anatómicas faciales varía en
milímetros o en pocos centímetros no se pudo hallar diferencias significativas. La
sin embargo no estaría demás tener en cuenta otras medidas tales como distancia entre los
ojos, distancia entre la base de la nariz y la línea superior del labio, distancia entre la línea
inferior del labio, base del mentón, entre otras. Posiblemente un estudio con valores de
áreas y distancias habrían arrojado un dato más preciso acerca de la selección facial.
[image:36.612.111.541.268.433.2]También se llevó a cabo la prueba de ji2 para comparar hombres y mujeres bisexuales
(Tabla 4).
Tabla 4. Resultados de ji2 para hombres y mujeres bisexuales.
Mujer bisexual
selecciona en
mujeres
Mujer bisexual
selecciona en
hombres
Hombre bisexual
selecciona en
mujeres
Hombre bisexual
selecciona en
hombres
Valor de
Chi 2
C T C T C T C T
Ojos 0.0172 14.07 0.0388 12.59 0.0063 7.815 0.0346 12.59
Nariz 0.0133 3.841 0.0626 3.841
Como muestra la tabla 3 no existen diferencias significativas entre las proporciones de
partes del rostro de mujeres y hombres bisexuales y la de los modelos seleccionados. Es
decir que la elección de pareja, según estos resultados se da por similitud de proporciones
de las partes del rostro que fueron elegidas, al igual que en hombres y mujeres bisexuales.
A pesar de no encontrarse diferencias entre las proporciones de partes del rostro como ojos,
labios, nariz, pómulos, mandíbula y mentón en los grupos de estudio, se pudieron detectar
diferencias entre encuestados y modelos al elegir forma de la cara. Cabe aclarar que esta es
sólo una aproximación debido a que esta característica es cualitativa y la manera de
clasificarla resulta subjetiva, más que una respuesta definitiva sobre la elección de pareja
basada en la forma de la cara, es más una lectura a grandes rasgos de la silueta del rostro
En mujeres heterosexuales la forma de la cara fue la segunda característica con mayor
votación con un 16%, como primera parte del rostro que influye en la selección de pareja,
sin embargo al preguntar a los encuestados por varias partes del rostro en las cuales se fijan
para elegir una pareja respondieron forma de la cara en un 15%, es decir 9 mujeres de 36.
En las tablas 5 y 6, se pueden observar las formas del rostro diferentes para los encuestados
[image:37.612.193.475.290.630.2]y su modelo escogido y las que coincidieron (*).
Tabla 5. Forma del rostro de encuestados hombres y mujeres heterosexuales y
homosexuales comparado con el rostro del modelo elegido como más atractivo.
Forma del rostro de mujer hetero encuestada
Forma del rostro del modelo
cuadrada rectangular
rectangular ovalada
rectangular cuadrado
ovalada rectangular
rectangular rectangular*
Forma del rostro de hombre hetero encuestado
Forma del rostro de la modelo
rectangular triangular ovalada rectangular triangular triangular*
rectangular rectangular*
triangular rectangular
Forma del rostro de hombre homo encuestado
Forma del rostro del hombre modelo
ovalada cuadrado
rectangular cuadrado
triangular cuadrado
ovalada Triangular
En hombres, altos niveles de testosterona facilitan el crecimiento lateral de los huesos de
las mejillas, mandíbulas y mentón, así como el crecimiento de los huesos alrededor de los
Gangestad, 1999, en Neave, 2003) y pueden marcar una diferencia en la fuerza física de los
hombres. En la tabla anterior se puede observar que hombres homosexuales eligieron
modelos con una forma del rostro cuadrada, es decir rostros que reflejarían una exposición
a niveles más altos de testosterona. Posiblemente hombres homosexuales prefieran rostros
masculinizados haciendo una elección de pareja basados en estas características faciales
que son el reflejo de un ambiente hormonal prenatal alto en testosterona aunque su It se comportara como el de individuos heterosexuales. Basados en este carácter facial y en este
grupo de individuos se observa un patrón en la elección de pareja.
En los demás grupos como son las mujeres homosexuales, hombres y mujeres
heterosexuales y hombres y mujeres bisexuales se puede ver que eligen rostros de formas
diferentes al de cada uno, aunque no se observa un patrón. Se podría resumir entonces, que
la elección de este carácter facial se da por complementariedad y no por similitud como en
[image:38.612.141.522.432.648.2]los demás caracteres medidos.
Tabla 6. Forma del rostro de encuestados hombres y mujeres bisexuales comparado con los
dos modelos.
Forma del rostro de
hombre bisexual
encuestado
Forma del rostro del
hombre modelo
Forma del rostro
de la mujer
modelo
ovalada rectangular rectangular
Forma del rostro de la
mujer bisexual
encuestada
Forma del rostro del
hombre modelo
Forma del rostro
de la mujer
modelo
triangular rectangular triangular*
triangular ovalada rectangular
rectangular cuadrado triangular
Según Velasco & Yánez (2008) el atractivo facial está basado en proporciones simétricas,
basados únicamente en características por separado sino que sea necesaria la integración de
la mayor cantidad de datos acerca de la configuración facial en humanos.
Para poder dar respuesta al segundo objetivo, es decir si es posible establecer una tendencia
de selección respecto a la longitud de los de los 2D:4D y la testosterona embrionaria se
comparó el It de cada individuo encuestado con su modelo respectivo (Anexo 4).
Para el It se realizó inicialmente una prueba de Kolmogorv-Smirnov para determinar si los datos tenían una distribución Normal, la cual arrojó un valor de p<0.01, por lo tanto se
rechazó Ho que dice que hay normalidad. La prueba que se llevó a cabo para probar
homogeneidad de varianzas, fue la prueba de Box que no exige Normalidad, pero sí un
tamaño de la muestra grande, es decir mayor de 10 individuos, lo cual se cumplía para este
estudio. La hipótesis nula para la homogeneidad de varianzas se rechazó (Figura 9).
M hetero H modelo H hetero M modelo M homo M homo M H homo H homo H
Box-and-Whisker Plot
0,75 0,85 0,95 1,05 1,15
[image:39.612.162.457.372.573.2]response
Figura 9. Comparación de la dispersión de los valores del It y los valores atípicos.
Esta figura muestra que las cajas para hombres homosexuales, mujeres modelo y mujeres
heterosexuales presentan una asimetría con base a la mediana y están sesgadas hacia la
obtuvieron valores bajos de It aunque la dispersión de los datos sea grande como en el caso de las mujeres heterosexuales.
Debido a que no se cumplieron los supuestos de normalidad y homogeneidad de varianzas
se utilizó una prueba estadística no paramétrica de Kruskall-Wallis, con un alfa de 0.05 se
obtuvo un valor de P= 0,000161476, lo que quiere decir que se rechaza Ho y por lo menos
un tratamiento es diferente.
Los valores obtenidos para bisexuales tanto mujeres como hombres se trataron por separado
estadísticamente de hombres y mujeres homosexuales debido a que el tamaño de la muestra
de estos individuos fue muy pequeño. En el caso de mujeres bisexuales (MBi) se obtuvo un
valor de P=0.0279596 en la prueba de Kruskal Wallis, lo que indicó que uno de los
tratamientos fue diferente. Se compararon los valores del It de mujeres bisexuales contra los valores del It de modelos hombres (MH) escogidos por ellas y contra los valores de It
de modelos mujeres (MM), como se muestra en la figura 10.
MBi
MH
MM
Box-and-Whisker Plot
0,79 0,82 0,85 0,88 0,91 0,94 0,97
[image:40.612.182.466.409.600.2]response
En el caso de hombres bisexuales (HBi) se obtuvo un valor de P=0.000964526 en la prueba
de Kruskal Wallis, lo que nos indicó que alguno de los tratamientos se comportó de manera
diferente. Se compararon los valores del It de hombres bisexuales contra los valores del It
de modelos hombres (ModH) escogidos por ellos y contra los valores de It de modelos mujeres (ModM), como se muestra en la figura 11.
HBi
ModH
ModM
Box-and-Whisker Plot
0,83 0,86 0,89 0,92 0,95 0,98 1,01
[image:41.612.174.470.224.415.2]response
Figura 11. Comparación de la dispersión de los valores del It y los valores atípicos en hombres bisexuales.
Para saber cuál de los tratamientos (o grupos de individuos homosexuales y heterosexuales)
era diferente se realizó una prueba rangos múltiples de Tukey. Los resultados pueden verse
Tabla 7. Prueba rangos múltiples de Tukey donde se comparan grupos de encuestados.
-C o n t r a s t D i f f e r e n c e + / - L i m i -H h e t e r o - -H h o m o 0 , 0 1 7 1 2 6 0 , 0 2 1 3 2 8 9 H h e t e r o - H m o d e l o * 0 , 0 4 2 7 1 3 8 0 , 0 2 1 7 3 2 4 H h e t e r o - H m o d e l o H * 0 , 0 4 6 3 0 6 8 0 , 0 2 1 3 2 8 9 H h e t e r o - M h e t e r o 0 , 0 1 1 8 8 1 0 , 0 2 1 7 3 2 4 H h e t e r o - M h o m o * 0 , 0 2 5 4 7 4 4 0 , 0 2 1 5 9 1 5 H h e t e r o - M m o d e l o 0 , 0 1 9 7 9 2 9 0 , 0 2 2 1 9 9 8 H h e t e r o - M m o d e l o M 0 , 0 1 5 7 9 1 7 0 , 0 2 1 5 9 1 5 H h o m o - H m o d e l o * 0 , 0 2 5 5 8 7 8 0 , 0 2 0 8 4 2 H h o m o - H m o d e l o H * 0 , 0 2 9 1 8 0 8 0 , 0 2 0 4 2 0 9 H h o m o - M h e t e r o - 0 , 0 0 5 2 4 5 0 7 0 , 0 2 0 8 4 2 H h o m o - M h o m o 0 , 0 0 8 3 4 8 3 5 0 , 0 2 0 6 9 5 H h o m o - M m o d e l o 0 , 0 0 2 6 6 6 8 6 0 , 0 2 1 3 2 8 9 H h o m o - M m o d e l o M - 0 , 0 0 1 3 3 4 3 0 , 0 2 0 6 9 5 H m o d e l o - H m o d e l o H 0 , 0 0 3 5 9 2 9 8 0 , 0 2 0 8 4 2 H m o d e l o - M h e t e r o * - 0 , 0 3 0 8 3 2 8 0 , 0 2 1 2 5 4 7 H m o d e l o - M h o m o - 0 , 0 1 7 2 3 9 4 0 , 0 2 1 1 1 0 6 H m o d e l o - M m o d e l o * - 0 , 0 2 2 9 2 0 9 0 , 0 2 1 7 3 2 4 H m o d e l o - M m o d e l o M * - 0 , 0 2 6 9 2 2 1 0 , 0 2 1 1 1 0 6 H m o d e l o H - M h e t e r o * - 0 , 0 3 4 4 2 5 8 0 , 0 2 0 8 4 2 H m o d e l o H - M h o m o * - 0 , 0 2 0 8 3 2 4 0 , 0 2 0 6 9 5 H m o d e l o H - M m o d e l o * - 0 , 0 2 6 5 1 3 9 0 , 0 2 1 3 2 8 9 H m o d e l o H - M m o d e l o M * - 0 , 0 3 0 5 1 5 1 0 , 0 2 0 6 9 5 M h e t e r o - M h o m o 0 , 0 1 3 5 9 3 4 0 , 0 2 1 1 1 0 6 M h e t e r o - M m o d e l o 0 , 0 0 7 9 1 1 9 3 0 , 0 2 1 7 3 2 4 M h e t e r o - M m o d e l o M 0 , 0 0 3 9 1 0 7 7 0 , 0 2 1 1 1 0 6 M h o m o - M m o d e l o - 0 , 0 0 5 6 8 1 4 9 0 , 0 2 1 5 9 1 5 M h o m o - M m o d e l o M - 0 , 0 0 9 6 8 2 6 5 0 , 0 2 0 9 6 5 5 M m o d e l o - M m o d e l o M - 0 , 0 0 4 0 0 1 1 6 0 , 0 2 1 5 9 1 5 -* d e n o t e s a s t a t i s t i c a l l y s i g n i f i c a n t d i f f e r e n c e .
El asterisco colocado junto a los 12 pares de grupos de individuos, indica que estos pares
muestran diferencias estadísticamente significativas en un 95,0% nivel de confianza para el
It.
En este estudio en particular nos interesa comparar entre valores de It para hombres y mujeres homosexuales, heterosexuales y bisexuales contra los valores de It de sus modelos elegidos, para poder responder si la elección de pareja se da por similaridad o
En hombres homosexuales se encontraron diferencias significativas en el It respecto a sus modelos elegidos y estos modelos elegidos a su vez presentan diferencias con el It de hombres heterosexuales. Esto índica que hombres homosexuales eligen hombres con
niveles de testosterona embrionaria (reflejado en la relación de la longitud de los dedos
índice y anular) distintos al suyo, dicho en otras palabras, la elección de pareja en este
grupo ocurre por complementariedad, ya sea porque seleccionan individuos con un It más alto o más bajo que el suyo.
A partir de lo expuesto por Manning (2000 en Burriss et al., 2007), donde refiere que la relación 2D:4D es menor en hombres que en mujeres (debido a la alta exposición prenatal a
la testosterona), y que a su vez esta característica puede estar inversamente relacionada con
su capacidad atlética, atractivo físico, calidad seminal y cualidades artísticas, entre otras,
por lo que se podría inferir una orientación sexual heterosexual. De la misma manera esta
teoría hormonal sugiere que mujeres con una baja relación 2D:4D podría expresar una
orientación sexual homosexual, mientras que en hombres una relación baja 2D:4D se
expresaría en un comportamiento homosexual, debido a que tuvieron una menor exposición
a niveles de testosterona en el útero.
La tabla 7 muestra que existen diferencias significativas entre los valores del It de hombres
heterosexuales y mujeres homosexuales. Asimismo se esperaría que los valores de It fueran diferentes entre hombres homosexuales y hombres heterosexuales puesto que al igual que
en mujeres los hombres homosexuales estuvieron expuestos a niveles más bajos de
testosterona y mayores niveles de estrógenos en etapa prenatal (Burriss et al., 2007), sin embargo no se observaron diferencias entre hombres homosexuales y hombres
heterosexuales. Este resultado podría deberse a que el periodo prenatal crítico en el que se
establece la relación 2D:4D es diferente para hombres y mujeres (Lippa, 2003). En
hombres, por ejemplo la testosterona es sintetizada aproximadamente a partir de la semana
Sin embargo, en apoyo de la literatura no se encontraron diferencias significativas entre los
valores del It de hombres homosexuales y los valores del It de mujeres heterosexuales. Lo que querría decir que estos grupos de individuos estuvieron expuestos a niveles de
testosterona en el útero similares (Burriss et al., 2007).
En mujeres heterosexuales se encontraron diferencias respecto a sus modelos elegidos. Lo
cual muestra que en una pareja conformada por un hombre y una mujer, uno de los dos
tiene un It más alto que el otro, aunque no siempre es mayor en hombres como se observa
en el anexo 4. Sin embargo, en hombres heterosexuales y sus modelos correspondientes no
se encontraron diferencias.
Aunque el índice testosterónico para hombres heterosexuales no concuerda con su
orientación sexual, la prueba de Tukey de comparación entre parejas muestra que los
hombres heterosexuales presentan una media del índice testosterónico más alto que los
hombres modelo y que los hombres modelo elegidos por hombres. En la figura 12 también
se observa que hombres homosexuales eligieron modelos con un índice testosterónico más
bajo al igual que mujeres heterosexuales sobre sus modelos respectivos.
H Mode lo H Mode lo H H ombr e he te ro H ombr e Homo M Model o M Model o M Mu je r h e tero Muj e r H o m o
Means and 95,0 Percent Tukey HSD Intervals
[image:44.612.185.466.479.661.2]0,86 0,88 0,9 0,92 0,94 0,96
Mean
Figura 12. Desviaciones de las medias para los valores de It para cada grupo de
No se encontraron diferencias entre el grupo de mujeres homosexuales y las modelos
escogidas por ellas, lo que querría decir que las mujeres homosexuales eligen a sus parejas
por similaridad en cuanto al It.
En síntesis sólo en hombres homosexuales y mujeres heterosexuales hubo
complementariedad en el índice testosterónico, mientras que en hombres heterosexuales y
en mujeres homosexuales la elección de pareja se dio por similitud del índice
testosterónico.
Esta disparidad entre los grupos con orientaciones sexuales distintas y el índice
testosterónico podría tener relación con las respuestas de las mujeres homosexuales a la
encuesta donde se les preguntó si alguna vez habían tenido relaciones sexuales con
personas del sexo opuesto donde el 68,4% de las encuestados respondió afirmativamente, lo
que indica que en un periodo de sus vidas se comportaron como heterosexuales y
posiblemente los datos del It no se comporten de manera complementaria en mujeres homosexuales como sí ocurrió en hombres homosexuales (Figura 13).
0 5 10 15 20 25 Nú mero de en cu e sta d o s
si no si no si no
Entre 7 y 12 años Entre 13 y 18 años A los 19 años o más
[image:45.612.210.478.439.596.2]Edad
y
relaciones
con
sexo
opuesto
Figura 13. Edad de atracción hacia individuos del mismo sexo y relaciones sexuales
con personas del sexo opuesto.
En cuanto a mujeres bisexuales se encontró mediante la prueba de Tukey, que los
suyo mientras que las mujeres escogidas por mujeres bisexuales presentan valores para
[image:46.612.198.470.200.348.2]el It iguales, como se muestra en la tabla 8.
Tabla 8. Prueba rangos múltiples de Tukey donde se comparan mujeres bisexuales
(MBi) y sus modelos elegidos hombres (MH) y modelos mujeres (MM).
Para hombres bisexuales se encontró mediante la prueba de Tukey, que tanto los
modelos hombres como las modelos elegidos por ellos presentaron índices
testosterónicos semejantes al suyo, como se muestra en la tabla 9.
Tabla 9. Prueba rangos múltiples de Tukey donde se comparan hombres bisexuales
(HBi) y sus modelos elegidos hombres (ModH) y modelos mujeres (ModM).
Count Mean Homogeneous Groups --- ModH 7 0,884081 X
HBi 7 0,909758 XX ModM 7 0,933806 X
--- Contrast Difference +/- Limits --- HBi - ModH 0,0256776 0,0412378 HBi - ModM -0,0240474 0,0412378 ModH - ModM *-0,0497249
0,0412378
--- * denotes a statistically significant difference.
Count Mean Homogeneous Groups --- MH 11 0,84711 X
MM 11 0,902631 X MBi 11 0,914089 X
--- Contrast Difference +/- Limits --- MBi - MH *0,0669783 0,0350532 MBi - MM 0,0114579 0,0350532 MH - MM *-0,0555204
0,0350532
[image:46.612.185.470.526.685.2]Los resultados anteriores en cuanto a si se eligen parejas con índices testosterónicos
similares o complementarios se puede resumir en la tabla 10.
Tabla 10. Selección de pareja por complementariedad (Rechazo Ho) o por similitud
(Acepta Ho) del índice testosterónico en las diferentes orientaciones sexuales.
Índice Testosterónico Encuestado vs. Modelo Rechazo Ho
Hombre homo vs. Modelo Rechaza Ho.
Hombre hetero vs. Modelo Acepta Ho.
Hombre bisexual vs. Modelo Homb. Acepta Ho.
Hombre bisexual vs. Modelo Mujer Acepta Ho.
Mujer homo vs. Modelo Acepta Ho.
Mujer hetero vs. Modelo Rechaza Ho.
Mujer bisexual vs. Modelo Homb. Rechaza Ho.
Mujer bisexual vs. Modelo Mujer Acepta Ho.
Lo que se puede apreciar en la tabla anterior es que cuando se elige mujer (por las
diferentes orientaciones sexuales) se seleccionan índices testosterónicos similares,
mientras que cuando se elige hombre (por las diferentes orientaciones sexuales) se
seleccionan índices testosterónicos diferentes. Como se comentó anteriormente lo
expuesto por Robinson y Manning (2000) estos índices testosterónicos reflejados en la
longitud de los dedos pueden estar reflejando características masculinizadas en lo
relacionado a los hombres y estas características pueden ser percibidas por las mujeres