MENTE (2 de Mente)
Libro Yug Yoga Yoghismoen edición aprobada por el Gurú de la JÑANA
Autor Sat Gurú de la JÑANA Dr. S. R. de la Ferrière Traducción por el Apóstol de la JÑANA Dr. David Ferriz
Selección de Paramitas en los que figure la palabra mente. Yug Yoga Yoghismo.
(61) El Jainismo es la gran religión de la India predicada por Tirthankaras.
La gran regla de esta enseñanza está basada en el famoso AHIMSA que prescribe antes que todo el no-injuriar, la compasión, la no-agresión, la no-violencia en todos los casos. El Gran Acharya (Pontífice) notificó en el Tattvarthadhigama-Sutra, capítulo VII, a los pueblos que deberían detenerse a pensar y repetir siempre primeramente las 5 sensaciones que se requieren para entregarse a observar en todo momento el voto de AHIMSA:
1. -Vaggupti, la preservación de hablar, es decir, únicamente hablar cuando sea necesario y diciendo siempre la verdad con palabras dulces.
2. -Manogupti, la preservación de la mente, su control, para no dejarla vagabundear. 3. -Irya, el cuidado de dónde y cómo se anda, marchar esmeradamente para no lastimar animales ni injuriar las cosas bajo nuestros pasos.
4. -Adana-niksepana-samiti, el cuidado al levantar o poner en el suelo cualquier cosa para evitar chocar con cualquier animalito.
5. -Alokitapana-bhojan, la permanente vigilancia de lo que se come o lo que se bebe, para absorber cosas puras y sin ninguna posibilidad de matar animales vivientes.
Estas son las reglas para vivir armoniosamente según la doctrina jaínica. Aunque el jainismo posee una dualística substancialista (admitiendo dos substancias completamente diferentes: la materia y el espíritu) no es una religión ateística, ya que admite la concepción de Dios y la transmigración de los espíritus.
Los largos tratados de Charles Darwin me hacen pensar por asociación de ideas en Kant quien habiendo leído el apéndice de la obra de Clairaut: “Figura de la Tierra” se llenó de admiración de tal modo que se dejó llevar hacia esas superfluas ilustraciones que se encuentran en su “Crítica de la Razón Pura”, “Analítica Trascendental”, “Second Analogy of Experience”, con relación a la acción capilar.
Aún los más versátiles parecen colocarse en determinada línea limitándose ahí a suministrar algunas definiciones técnicas frecuentemente fuera del alcance de la comprensión general, dejando al estudiante en un estado terrible de ansiedad, deseando indagar más, o al revés, deseando olvidar muy pronto lo poco que acaba de aprender.
Aparte de Spinoza que conserva los viejos modos del pensamiento y de Leibnitz por la novedad de su monada, los otros, tales como Locke, Berkeley, Hume, Kant, siguen una misma corriente bien simbolizada por René Descartes quien, hay que admitirlo, no hace más que expresar definitivamente, en forma decisiva, lo que “flotaba en el aire” en su época. William James que a menudo aparece marcando una nueva etapa en la filosofía, similarmente representa, en cierto modo, la inauguración oficial de la influencia que ya existía en su tiempo.
No existe más que un solo tipo de protón o de electrón, pero en cambio existen 92 tipos de átomos y es simplemente según la disposición de los protones y de los electrones que los átomos se diferencian y forman las moléculas. Para fijar en la mente la noción de las dimensiones moleculares habría que recurrir a un pequeño análisis de observación que permitiera a los 29 billones de billones de moléculas de hidrógeno contenidas en 1 cm³ formar alineadas 10 veces la distancia de la Tierra a la Luna. Las moléculas son neutras, están en movimiento perpetuo y son las que componen los cuerpos (sólidos, líquidos y gaseosos), por ejemplo un centímetro cúbico de cualquier gas a cero grados de presión normal contiene 29 billones de billones de moléculas.
La radioactividad ha demostrado que los cuerpos se transforman al mismo tiempo que se desintegran; por transformaciones sucesivas se llegaría al átomo último (el Eterón) y este puntículo de Éter facilita además el análisis según el cual la materia desaparece y aun llegaríamos al experimento en el que algunos átomos que permanecen al vacío en el tubo de Crooks dan origen a tres clases de rayos que son conocidos con el nombre de alpha, beta y gamma.
La DIKSHA (iniciación) constituye un segundo nacimiento, no es en la India un acto ceremonial propiamente dicho, aunque algunos Gurús sitúan a sus Chellas bajo condiciones ritualísticas para recibir sus iniciaciones. La Diksha es solamente la iniciación para los Vedas, el discípulo a partir de ese momento es sometido a decir siempre la verdad, pero esta iniciación no implica por sí misma algún grado del esoterismo y con mucha frecuencia consiste solamente en una serie de conversaciones filosóficas y en un Darshan de un Mattant (gran Sacerdote).
ritual para la absorción del tabaco (a ciertas horas y en ciertos días favorables a este sahumerio), pero se ha perdido lentamente su verdadero sentido para convertirse en una simple rutina de las reuniones nocturnas o alrededor del fuego en el campo; los europeos que encontraron en algunas tribus el ceremonial de fumar no sospecharon que ese ritual contenía algo de sagrado. La costumbre colectiva fue convertida rápidamente en hábito individualista y cada quien se puso a fumar “la hierba de Nicot” (Nicot, sabio francés que descubrió el veneno que existe en la planta del tabaco), la cual ha venido a constituir los cigarros de hoy día. Si los Sadhús pueden permitirse fumar tanto como los yoghis beber cualquier clase de alcohol sin perjuicio para su organismo, es porque conocen el procedimiento para la eliminación (Laya-yoga en particular).
Igualmente en lo que concierne a la castidad, para un yoghi carece ya de importancia respetar semejante disciplina (aunque la mayor parte sigue esta abstinencia comenzada desde algunos años antes), pues llegado un determinado tiempo no subsiste el problema, por ejemplo: el acto ya no está en la mente del Sabio, quien si se abstiene no es por sabiduría sino porque ello no subsiste en su espíritu, tal como en la edad adulta ya no se juega con bolitas de cristal o con un aro, no porque nos esté prohibido, sino porque este problema ya no está en nosotros, en nuestra manera de ver las cosas. Meditemos, sin embargo, en aquel pasaje del KULARNAVA-TANTRA que dice: “Por lo que el hombre sucumbe, por ello vence” (en la edición inglesa: “By what men fall, by that they rise”).
Igualmente nos acercamos una vez más al problema de la alimentación. Para los Iniciados seguir el vegetarianismo tiene múltiples razones; es obvio insistir en el motivo higiénico y el hecho de que el hombre no está constituido para comer carne está demostrado suficientemente por la Ciencia actual.
que no subsiste pulsación ni vida en los nervios, es el abandono completo y poco a poco se concentra en esta calma ascendiéndola de los órganos y miembros del cuerpo al pecho, al cuello, al rostro, a la cabeza entera (todo se ha relajado), conservando entonces una última idea (por ejemplo, una manada de ovejas que se aleja) y lentamente se retira la idea para hacer el vacío en la mente y abandonarse siquiera un minuto, relajando todo el organismo en un descanso total. (Un grupo de miembros con la GETULS Rosa de Escobar en el Santuario de San Salvador, Centro América).
Dos cosas deben ser consideradas muy seriamente: la higiene con respecto a las asanas, los bandhas, los mudras, el pranayama, etc., es decir, nunca olvidar que antes de cualquier práctica se deben evacuar los intestinos y bañarse (la ducha, o un mínimo de higiene); así mismo tener en cuenta que se debe cesar INMEDIATAMENTE cualquier ejercicio en el momento de sentir un primer dolor. El yoghi jamás insiste en cuanto ha sentido una punzada, un calor demasiado persistente, un calambre, una molestia cualquiera. Suspende inmediatamente a la menor fatiga y reposa brevemente o suspende totalmente por todo el día en caso de que persista la molestia (dolor, calambre, etc.). Nunca forzar excesivamente, hay que dejar obrar la voluntad, forzar ligeramente los músculos pero sin exageración. Sin apresurarse, pues el lento mecanismo de la persistencia forjará a los Yamis y finalmente a los Yoghis.
Los diversos métodos de control respiratorio pueden tener muchas más variaciones que las diferentes técnicas tradicionales que he venido enumerando. Todas las posibilidades de retención, ritmos o repetición pueden ser enfocadas cuando el alumno haya satisfecho las primeras reglas indispensables.
Por ejemplo, tenemos aquí otra variante: se trata de un pranayama que se emplea generalmente en la Raja-yoga. Estando en Padmasana, el cuerpo bien recto aunque sin rigidez, se aspira por la nariz izquierda concentrando el pensamiento en la corriente nerviosa (de arriba hacia abajo de la columna vertebral, haciendo recaer la mente en el último plexo) y expirar enseguida por la nariz derecha. Aspirar durante 4 segundos y retener el aliento dieciséis segundos para enseguida arrojar el aire en ocho segundos. No olvidar concentrarse en el triángulo del primer chakra inferior y meditar en todos sus atributos.
Durante los ejercicios (especialmente en ocasión de los pranayamas) la transpiración no debe ser secada o enjugada sino frotada en el cuerpo (fricción a fin de que el cuerpo no pierda su humor) para que el yoghi no pierda su dhatu (carácter, humor).
En pocas palabras, estos ejercicios (asanas y pranayamas) tienen sobre todo por objeto eliminar el ácido carbónico, el corazón modera sus esfuerzos, los guarda, y suministra con calma una ayuda eficaz a las venas, tan a menudo extenuadas por un excesivo trabajo, consecuencia de una sobrecarga que se le inflige al corazón el cual a su vez tiene que extraer sus reservas para subvenir a la tarea que se le impone.
Ya Aristóteles (385 a. de J. C.) había escrito un libro sobre los sueños y su interpretación. El fenómeno del sueño o del ensueño no es una simple incidencia en la vida del hombre y existen ciertamente algunas cosas más importantes aún que un simbolismo del inconsciente, siendo precioso a este respecto el entrenamiento de acordarse de los sueños, lo cual permite recordar y extraer provecho de las escenas vislumbrando la consciencia dormida. Hay que preguntarse a veces si el sueño no es una especie de auto-sugestión de la inconsciencia; en efecto, el sueño es muy frecuentemente la reminiscencia de recuerdos emplazados en el interior muy profundo del yo íntimo. El problema de la autosugestión siempre ha sido muy importante en las religiones. Particularmente el cristianismo aplica medios muy sencillos para despertar el sentido auto-sugestivo entre sus adeptos; el arte por medio del cual la Iglesia ofrece su arquitectura, la música, los incensamientos, los cánticos, en fin, todo un ambiente, es preparado para llevar a los miembros de la comunidad a una idea que la mente aceptará más fácilmente bajo el efecto psicológico producido. Es en cierto modo una hetero-sugestión, es decir, una idea sugestiva proveniente del exterior que prepara así la sugestión personal (auto-sugestión). El mecanismo es simple: se acepta previamente la idea como posible, luego como razonable y finalmente es el valor completo reconocido como Verdad.
El Profesor Coue ha descrito suficientemente ese método, por lo cual, prescindo de dar ejemplos de la transformación operada por medio de la sugestión.
Lo opuesto a la auto-sugestión, el enemigo en cierto modo de este estado mental, es la práctica Yoga en general, porque la voluntad juega todo el papel. Desde las primeras disciplinas de la Hatha-yoga hay que habituarse especialmente a glorificar el Libre Albedrío por medio del establecimiento de una fuerza del pensamiento que domine los hábitos, las costumbres, el corriente mecanismo al cual responden la mayor parte de los humanos. Trascender los complejos, los tics, las manías, es el primer trabajo que debe ser dominado para poder analizar en perfecta consciencia el “yo” que deberá desapegarse de todas las personalidades extrañas o individuales, pues vivimos generalmente bajo un tropel de mecanismos, una especie de automatismo rige la vida tanto fisiológica como psicológica del individuo. La Yoga le ayuda a trascender este estadio y a realizar su potencialidad escapando al tipo de hipnosis bajo el cual evoluciona.
personal, y no está basado en la necesidad de creer, es decir, en los principios religiosos de aceptar ciegamente algo sin saber exactamente qué es, puesto que creer es pensar que un hecho puede ser o no ser, y no existen verificaciones sino una “creencia”.
Evidentemente se puede decir que la Fe sí juega un papel en el método del yoghismo en tanto que se trata de tener confianza en sí mismo, es decir, que es indispensable armarse de una potencialidad supra-normal, digamos una fuerza divina como dice la Epístola de San Pablo, a los Efesios (Cáp. VI, Vers. 11), la armadura de Dios, de aquello que nos debemos revestir, según ese gran Instructor cristiano, y lo cual es posible y está a nuestra disposición, la armadura del plan divino, las fuerzas supranormales para luchar, no contra el cuerpo (ver Vers. 12) sino contra la ignorancia (el príncipe de las tinieblas a que alude el Vers. 12).
Por tanto, el espíritu que no ha realizado que él es Dios no puede resistir los “días malos” (Vers. 13), es decir, las malas influencias, los días nefastos (cuando las configuraciones planetarias son maléficas). La Yoga es el único método que ofrece la posibilidad de escapar a las influencias astrales, salir del Zodíaco, trascender la zona influencial, escapando primeramente a las costumbres, a los hábitos, a los conceptos limitados, etc., (zodíaco mental), y finalmente, escapando al mecanismo de la colectividad. El Karma puede ser así modificado por medio de la realización de la Unión: Jivatma-Paramatma, digamos: Realización...