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AUGUSTA EMÉRITA: Nacimiento de Mérida
En el año 25 a. C. Augusto decidió licenciar a los legionarios que habían pacificado casi totalmente Hispania. Seis años más tarde su yerno, Marco Agrippa, puso fin a la guerra contra los cántabros. En un lugar estratégico del occidente de la Península, allí donde el río Anas se hacía más vadeable, Publio Carisio, en nombre del emperador Augusto, asentó a los veteranos de las Legiones V laadue, que había sido formada por Julio César en las Galias, y X Gemina.
Esta fundación pretendía varios fines:
- Dotar a los soldados de un lugar en donde asentarse para descansar después de tantos años sirviendo en el ejército y dotarles de unas tierras fértiles para el cultivo.
- Proteger y defender una región en la que sus habitantes no romanos se levantaban continuamente contra el poder romano.
- Asegurar la defensa del Puente sobre el río Anas, fundamental en las comunicaciones Norte-Sur por el Oeste de la Península, la Vía de la Plata, (actual carretera nacional 630 Gijón-Sevilla), que unía las ciudades de Astarica Aagasta (actual Astorga, en León) y
Onlrba (Huelva), ya que la ruta marítima era difícil en ciertas épocas del año.
- También nació Mérida para cumplir un importante papel político en la administración del Imperio romano. Augusto dividió Hispania en tres provincias para poder
administrarla mejor : Bética, arraconense y Lusitania. Cordabu (Córdoba) fue capital de la primera, Tawaco (Tarragona) de la segunda y de la tercera, la recién fundada
Augrcrta Emérita, que tomó el nombre del emperador Augusto y de los legionarios veteranos (emeriti) que en ella se asentaron.
Pero mientras la Bética fue provincia senatorial, es decir, administrada por el Senado romano no sólo como consecuencia de una prolongada vinculación a Roma, sino por el arraigo que en ella tuvo la cultura latina, la Tarraconense y la Lusitania estuvieron administradas directamente por el emperador, bajo el gobierno de un legado propretor con amplísimos poderes.
El patrocinio del emperador propició el rápido desarrollo de la ciudad e hizo posible la grandeza y diversidad de las construcciones. Pero habrían de pasar casi noventa años, hacia el 60 d.C., bajo el imperio de Otón, para que llegaran a la ciudad otras familias romanas, que completarían esa labor de conquista total.
La ciudad de Mérida nació primero con carácter de guarnición militar, para
configurarse luego como urbe con perfiles acusados de centro de irradiación de cultura. Desde un principio contó con monumentales construcciones y no sólo desde un plano urbanístico o de infraestructura (red de alcantarillado, captaciones y conducciones de agua, trazado urbano, comunicaciones, etc.), sino también dedicadas al culto religioso y al ocio.
Mérida se convirtió enseguida en centro vital de comunicaciones (la "Vía de la Plata" fue de las más importantes de Hispania; otras calzadas conducían a Olisipo (Lisboa), al Oeste por el Puente de Alcántara o a Caesur Augustd (Zaragoza). Hasta diez vías diferentes facilitaron el desarrollo y la explotación de grandes extensiones de tierra,
colonizadas por los veteranos licenciados del ejército y por las familias que les siguieron.
Desde muy pronto se emitieron monedas en Mérida, en plata y cobre, con diversidad de cuños que se referían a los reinados de Augusto y Tiberio y alusivas también a los personajes de la colonia, a su fundación, incluso, a sus pobladores.
Centro administrativo, jurídico, económico, militar y cultural, Mérida alcanzó enseguida gran auge, que perduró hasta muy entrada la caída del Imperio Romano. Entre las diecisiete ciudades más importantes de entonces, Ausonio, poeta romano que vivió entre el 300 y el 374 d.C., otorgó a Mérida el noveno lugar y el primero de la Península. El aforo, es decir, la capacidad para albergar espectadores de sus lugares de
esparcimiento (Teatro, Anfiteatro y Circo) nos indica que no sólo tuvo una población abundante, sino que era un centro de atracción importante.
De su trazado urbano podemos intuir también la posibilidad de que en los momentos de esplendor alcanzase los 40.000 habitantes, población muy estimable para la época, a la que debemos añadir la que habitaba en las numerosas villas y enclaves agrícolas de la comarca.
Las inscripciones funerarias y los cultos religiosos, como el pérsico a Mithra, nos demuestran que tuvo una población variopinta en la que destacaban junto a los romanos y aborígenes, no pocos orientales y africanos.
EL TEATRO ROMANO
Príncipe entre los monumentos emeritenses, así lo denomina Menéndez Pidal, arquitecto que dirigió su reconstrucción desde 1964. No sólo su monumentalidad le hace merecedor de este calificativo: por un lado, el comienzo de su excavación en 1910, marca un hito en la arqueología emeritense; por otro, es el único edificio que tras su recuperación ha vuelto a cumplir su función original, celebrándose en él, desde 1933, el Festival de Teatro Clásico.
Estos edificios (los teatros), construidos por intereses políticos, no responden a los gustos del público que decantó sus preferencias por los espectáculos de circo y anfiteatro, algo que, al parecer, ha ocurrido en todas las épocas, inclusive la nuestra. Desde el teatro, la autoridad realiza una eficiente propaganda de ella misma y del modo de vida romano, tanto a través del propio edifico –grandiosidad de su obra, epígrafes, e iconografía-, como por los mensajes que desde su escenario se pueden transmitir.
Marco Agripa, cónsul de Emerita Augusta (Mérida), fue el promotor de su construcción, inaugurándose entre los años 16 - 15 a.c. El uso del teatro durante varios siglos hizo necesarias algunas reformas. Así, hacia el año 105, se levantó el actual frente de escena (front scaene), que se volvió a reformar entre los años 333 y 335 junto con la vía que rodea la fachada.
Debido en gran medida a la implantación y oficialización del cristianismo, que considera inmorales las representaciones teatrales, el edificio va dejando de utilizarse hasta su abandono total.
Con el paso del tiempo algunas de sus estructuras se van derrumbando y cegando con la tierra, manteniéndose visible, durante siglos, sólo la parte superior de su graderío con las bóvedas hundidas.
Para los ojos del pueblo eran siete grandes asientos, las Siete sillas, donde, según la leyenda, se sentaron otros tantos reyes moros para deliberar sobre el destino de la ciudad.
ANFITEATRO DE MÉRIDA
Era una construcción con más calado popular que el propio teatro, y fue inaugurado en el año 8 a. C.
Este edificio estaba destinado a las luchas entre gladiadores, entre fieras o entre hombres y fieras, las denominadas venationes.
Tenía una forma elíptica, y disponía de un eje principal de 126 m. y uno menor de 102 m., siendo estas medidas en la arena de 64 m. por 41 m. respectivamente.
La arena disponía de una 'fossa bestiaria' en el centro, que se cubría con madera y con arena. Esta fossa se utilizaba para albergar a los animales que más tarde se enfrentarían a los gladiadores.
Su diseño constaba de: un graderío con ima, media y summa cavea, y una arena central. Las gradas tenían una capacidad de acogida de aproximadamente unos 15.000 espectadores y disponía de escaleras -scalae- y pasillos que comunicaban las diferentes partes -cune.
La ima cavea disponía de una fila reservada para la clase dirigente y 10 más para el público plebeyo. También se construyeron dos tribunas situadas en ambos lados del eje menor, una sobre el pasillo de entrada principal y otra enfrente. Bajo ellas se realizaron las inscripciones con las cuales se pudo datar el anfiteatro.
Este anfiteatro se encuentra en estas condiciones porque aquí fue donde se enfrentaron los romanos contra los cartaginenses en las guerras púnicas.
CASA DEL MITREO
Se conoce con el nombre de Casa del Mitreo por su proximidad con los restos de un posible templo dedicado a Mitra, aparecidos en el solar ocupado por la plaza de toros. La casa, situada extramuros de la ciudad romana, se construyó a finales del s.I ó comienzos del s.II. Algunas de sus estructuras y decoraciones son de fechas posteriores dadas las remodelaciones que su uso, a lo largo de varios siglos, hizo necesarias.
Sus dependencias se distribuyen en torno a tres patios que articulan la vida de la casa y le proporcionan luz y ventilación.
Esta casa dispone de tres patios de distribución, iluminación y ventilación. Nada más acceder a la vivienda se encuentra el primero de ellos: casi cuadrado, con un atrio central delimitado por cuatro columnas que sustentaban su cubierta. Esta vertía aguas al
interior compluvium, donde se encontraba un estanque que además servía de depósito de agua, impluvium.
A su derecha se encuentra una cámara con un gran mosaico, uno de los de más calidad del mundo romano, el llamado Mosaico Cosmológico. En el se representa el Cosmos, su creación y evolución, presidido por Aion dueño de los elementos de la naturaleza: ríos, vientos, nubes, mares...
Por un pasillo se pasa del primer al segundo patio, con un peristilium rectangular porticado y estanque central. Desde un vértice de este, se accede por otro pasillo al tercero de los patios.
Este nuevo patio porticado tiene un viridarium, jardín central y pasillos decorados con mosaicos. En su fondo se encuentra una gran sala abovedada que contiene la cisterna donde se almacena el agua recogida en el patio.
Por uno de sus laterales, casi en su vértice, se comunica con un pasillo por el que se pasa a un dormitorio decorado con un mosaico geométrico y una figura central de Eros, con dos estancias suplementarias. De este mismo pasillo, cerca de la anterior habitación, descienden unas escaleras a unas estancias subterráneas, posiblemente habitaciones de verano.
Como elementos destacables de la casa, debemos nombrar unas termas privadas. De estas se conservan el caldarium -cámara de agua caliente- con sus bañeras. Su fábrica es de manposteria con sillares en las esquinas. Se construyó fuera de la muralla, a uno de los lados de la puerta sur de la prolongación del Kardo maximus, cerca de un santuario mitrico -de aquí su nombre- y enfrente de una necrópolis.
EL MUSEO NACIONAL DE ARTE ROMANO
EL EDIFICIO
El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida está situado junto al teatro, anfiteatro y casa del anfiteatro. Es un edificio de nueva planta construido por el arquitecto Rafael Moneo Vallés entre 1981 y 1985, siendo inaugurado el 19 de septiembre de 1986 por SS. MM. Los Reyes de España
LA VISITA AL MUSEO PLANTA BAJA:
SALAS I, II Y III. EDIFICIOS DE ESPECTÁCULOS PÚBLICOS
Los tres grandes edificios destinados a espectáculos públicos fueron el teatro, anfiteatro y circo.
En la Sala I, a la izquierda, encontramos estatuas correspondientes a la diosa infernal Proserpina, a su esposo el dios de ultratumba Plutón y a un toracato.
A la derecha de la nave central se muestran algunas piezas que tienen conexión con el circo y el anfiteatro.
La Sala II la preside Ceres, diosa de la agricultura, madre de Proserpina. En esta sala se exponen piezas encontradas en el teatro como máscaras de actores, esculturitas de los emperadores Ninor, Septimio Severo y Cripo y de la emperatriz Faustina y una serie de retratos imperiales de Augusto, Tiberio, Druso y Agripina, además de togados. Destaca sobre todas ellas la cabeza velada de Augusto.
En la Sala III se muestran diversas inscripciones que nos documentan sobre la construcción del teatro en época de Agrippa (año 16-15 a. C.) y de las remodelaciones que se llevaron a cabo en el edificio en tiempos de Trajano y Constantino.
SALAS IV Y V. RELIGIONES
La Sala IV está dedicada en parte a las religiones mistéricas orientales traídas por los comerciantes y las legiones a Mérida.
A la izquierda podemos ver a la diosa egipcia Isis, un devoto de Mitra y la escultura de Chronos.
Una enorme columna de granito procede del “Templo de Diana” dedicado al culto imperial y situado en el foro municipal de la colonia.
A la derecha dioses todos ellos autóctonos, algunas divinidades sedentes y la lápida del enterramiento de Quintus Articuleius. Al fondo, la escultura de la divinidad Occeanus. En la Sala V, a la izquierda, se exponen las estatuas de Esculapio, Venus con
Eros y Mercurio descansando, además de un dintel con los símbolos del dios Marte, un torso de Venus y un sacerdote velado. Al fondo, una cabeza velada del Genio de la Colonia. A la derecha podemos ver una escultura de Venus y un mosaico que representa al dios Baco en la isla de Naxos.
A la izquierda, la Sala VI la preside el monumento al legionario Zosimo y una serie de lápidas funerarias. A la derecha, una colección de aras, cipos, estelas, cuppa,
etc.
SALA VII. LA CASA ROMANA
La casa romana está representada, a la izquierda, por el mosaico del rapto de Europa y un brocal de un pozo con relieves dionisíacos.
A la derecha vemos la reconstrucción de una estancia de una casa romana con pinturas al fresco en sus paramentos, donde se narran escenas de caza y circenses.
SALAS VIII, IX Y X. EL FORO
En el foro o plaza pública el romano pasaba gran parte del día ya que era el centro de la ciudad.
Como estaba rodeado de pórticos sobre columnas, en el Museo, al fondo en la primera planta, se exhiben restos del entablamento con decoración de clípeos, placas marmóreas, esculturas, etc.
PLANTA PRIMERA
SALAS IX, VIII Y VII. CERÁMICA ROMANA
En las vitrinas de la Sala IX se exhibe una colección de cerámica común romana.
La vitrina de la izquierda de la Sala VIII presenta la cerámica de lujo conocida cómo cerámica sigillata con marcas de alfareros de Italia, concretamente de los talleres de Arezzo.
En el expositor de la izquierda de la Sala VII se expone una colección de lucernas o lámparas de aceite.
SALA VI. COLUMBARIOS Y RITOS FUNERARIOS
En esta sala se reproduce un monumento funerario conocido con el nombre de columbario o enterramientos colectivos de incineración.
SALA V. INDUSTRIA Y ARTESANIA DEL HUESO
Objetos de tocado femenino como alfileres, espátulas, hebillas de cinturón, amuletos, etc. En la de la izquierda se exponen agujas de coser, cucharas, mangos de cuchillos… SALA IV. EL VIDRIO ROMANO
SALAS III Y II. NUMISMÁTICA
SALA II. NUMISMÁTICA Y ORFEBRERÍA PLANTA SEGUNDA
SALA I. LA ADMINISTRACIÓN CIUDADANA Y PROVINCIAL
Se expone el magnífico mosaico procedente de la villa “Las Tiendas” con una escena de caza de un jabalí rodeado de motivos alusivos a las cuatro estaciones del año.
SALA II. EL TERRITORIO DE LA COLONIA
Se pueden contemplar en esta sala dolias y ánforas para almacenar los productos cultivados en los grandes fundus, como los cereales, el vino o el aceite.
SALA III. MOVIMIENTOS MIGRATORIOS EN AUGUSTA EMERITA Mérida se fundó, como sabemos, con los soldados licenciados de las legiones V y X, pero vinieron a la ciudad gentes procedentes de Siria, Tánger, del Mediterráneo Oriental, de las provincias hispanas como la Tarroconense y la Bética y de lugares de la Lusitania, como Conímbriga, Ebora, Pax Julia, Norba, etc.
Gracias a la epigrafía funeraria conocemos la procedencia y profesión de algunos de ellos, así como de emeritenses que emigraron a lugares tan distantes como la actual Alemania, Túnez o Gran Bretaña.
SALA IV. LAS PROFESIONES
A través de las inscripciones funerarias y de los útiles encontrados en el subsuelo emeritense conocemos las profesiones de los antiguos habitantes de la colonia.
SALAS V Y VI. EL RETRATO
La característica más importante del retrato romano es el realismo. En estas salas se presentan una serie de retratos privados.
SALA VII. ARTE Y CULTURA
Sabios de Grecia y la estela femenina de Lutatia Lupata tocando un instrumento de cuerda.
SALA VIII. LA MÉRIDA CRISTIANA
En la sala se muestran testimonios de la etapa paleocristiana y visigoda emeritense. ESPECTÁCULOS PÚBLICOS
Al final de la Sala VIII se pueden contemplar dos enormes mosaicos donde
están representados dos cuadrigas montadas por los victoriosos Paulus y Marcianus. CRIPTA
El primer resto arqueológico que podemos contemplar es un tramo de la conducción de agua de “San Lázaro” que se dirige desde el castellum aquae hasta el foro. En el patio nos encontramos con un tramo de la calzada que enlazaba Augusta Emerita con Corduba.
Abajo se nos muestra un barrio extramuros de la ciudad. A la izquierda se aprecian restos de una casa con peristilo y estancias a su alrededor. Más adelante, otra casa con decorada con pinturas al fresco y al fondo, las columnas de un patio porticado.
A la derecha, aparecen restos de muros más tardíos, incluso del s. XVI, así como cimientos de viviendas.