09
PRIMERA EVALUACIÓN
del estado de conservación
de los
HÁBITATS DE BOSQUE
de interés comunitario
en el País Vasco
HÁBIT
A
T
© Ihobe, S.A. – Enero 2011
EDITA: Ihobe, Sociedad Pública de Gestión Ambiental
Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca Gobierno Vasco
Alda. Urquijo, 36 – 6º Planta 48011 Bilbao
Tel.: 900 15 08 64
ConTEnIDo: Este documento ha sido elaborado por Ihobe con la colaboración de DESMA Estudios Ambientales, S.L.
ÍNDICE
1 – Antecedentes
4
2 – Estado de conservación de los bosques
de interés comunitario
6
3 –
9120
Hayedos acidófilos
7
4 –
9150
Hayedos con boj
15
5 –
9160
Robledales subatlánticos
19
6 –
9180
* Bosques mixtos de pie de cantil calizo
22
7 –
9230
Melojares
26
8 –
9240
Quejigares
31
9 –
9260
Castañares
35
10 –
9330
Alcornocales
38
11 –
9340
Encinares
42
12 –
9540
Pinares mediterráneos de pino carrasco
o pino marítimo
47
13 –
9580
* Tejedas
51
14 – Estado de conservación de los hábitats
de interés comunitario (bosques) representados
en la Comunidad Autónoma del País Vasco
54
1
– Antecedentes
La Directiva 92/43/CEE, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, establece que los Estados miembros se encargarán de la vigilancia del estado de conservación de las especies y de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, teniendo especialmente en cuenta los tipos de hábitats naturales prioritarios y las especies prioritarias. En nuestro caso, en virtud de las transferencias del Estado, el Gobierno Vasco es el responsable de su cumplimiento en el territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco. La citada Directiva, en su artículo 17, establece además que, cada seis años, los Estados miembros elaborarán un informe sobre la aplicación de las disposiciones que hayan adopta-do en el marco de la presente Directiva. Dicho informe incluirá, en particular información so-bre las medidas de conservación a que se refiere el apartado 1 del artículo 6 (que trata de las medidas de conservación necesarias), así como la evaluación de las repercusiones de dichas medidas en el estado de conservación de los tipos de hábitats del Anexo I y de las especies del Anexo II y los principales resultados de la vigilancia encomendada a los Estados.
En la letra e) del artículo 1 define el estado de conservación de un hábitat natural como: el conjunto de las influencias que actúan sobre el hábitat natural de que se trate y sobre las especies típi-cas asentadas en el mismo y que pueden afectar a largo plazo a su distribución natural, su estructura y funciones, así como a la supervivencia de sus especies típicas. Debemos, por tanto, tener en cuenta
todas las influencias del entorno (aire, agua, suelo, territorio, etc.) que actúan sobre los hábi-tats y especies presentes en el lugar.
Añade además que, el estado de conservación de un hábitat natural se considera favorable cuando:
• su área de distribución natural y las superficies comprendidas dentro de dicha área sean estables o se amplíen;
• la estructura y las funciones específicas necesarias para su mantenimiento a largo plazo existan y puedan seguir existiendo en un futuro previsible;
• el estado de conservación de sus especies típicas sea favorable.
En el anexo I de la Directiva encontramos 11 hábitats de bosque que están representados en la CAPV:
• 9120. Hayedos acidófilos atlánticos con sotobosque de Ilex y a veces de Taxus • 9150. Hayedos calcícolas medioeuropeos del Cephalanthero-Fagion.
• 9160. Robledales pedunculados o albares subatlánticos y medioeuropeos del
Carpinion betuli.
• 9180*. Bosques de laderas, desprendimientos o barrancos del Tilio-Acerion. • 9230. Robledales galaico-portugueses con Quercus robur y Quercus pyrenaica. • 9240. Robledales ibéricos de Quercus faginea y Quercus canariensis.
• 9260. Bosques de Castanea sativa. • 9330. Alcornocales de Quercus suber.
• 9340. Encinares de Quercus ilex y Quercus rotundifolia.
• 9540. Pinares mediterráneos de pinos mesogeanos endémicos. • 9580*. Bosques mediterráneos de Taxus baccata.
la aplicación de las disposiciones de la Directiva, por lo que, con anterioridad, la Comunidad Autónoma deberá enviar el correspondiente a su territorio al Ministerio.
En la CAPV no se ha realizado todavía evaluaciones del estado de conservación de estos há-bitats, por lo que no han podido establecerse las medidas de conservación que, en su caso, sean necesarias.
Como inicio de este procedimiento, el presente trabajo pretende establecer la metodología y efectuar una primera evaluación del estado de conservación de estos hábitats en la CAPV. Los objetivos concretos que se persiguen son los siguientes:
1. Establecer las áreas de referencia favorables para cada tipo de hábitat, tanto para las áreas de distribución como para las superficies ocupadas.
2. Proponer los parámetros y los umbrales que permitan evaluar el estado de conservación de los hábitats de bosques en la CAPV, así como su seguimiento.
3. Proponer las medidas necesarias para que los hábitats de bosque de la CAPV se encami-nen hacia un estado de conservación favorable.
4. Evaluar los costes imputables a las medidas necesarias y al seguimiento del estado de conservación.
2
– Estado de conservación de los bosques
de interés comunitario
La aproximación que se realiza en el presente documento tiene como referencia principal el trabajo Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunita-rio en España (promovido por el Ministecomunita-rio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino). Dicho
trabajo tiene, en boca de sus autores, la finalidad de proporcionar información completa, a partir del mejor conocimiento científico disponible, sobre los tipos de ecosistemas españoles que están reconocidos como tipos de hábitat naturales de importancia comunitaria. En parti-cular, sus objetivos principales son identificarlos y describirlos adecuadamente y, sobre todo, tipificar sus respectivos estados favorables de conservación, para tener una imagen definida de hacia dónde debemos orientar necesariamente nuestras acciones para cumplir con esa obligación jurídica, impuesta por la Directiva Hábitat y recogida por la legislación estatal, de conservarlos o restaurarlos en un estado favorable. En estas bases, para cada hábitat, se describe pormenorizadamente el tipo de hábitat correspondiente, se ofrece información detallada sobre su distribución geográfica y su caracterización ecológica, se revisa y valora los parámetros que definen su estado de conservación, se propone un protocolo específico para determinarlo, se avanza una evaluación de su estado actual por región biogeográfica y para el conjunto del territorio español y sugiere algunas recomendaciones básicas para su gestión. En suma, un punto de partida excelente para revisar la situación de los hábitats a nivel regional, como es nuestro caso.
La revisión que se realiza en el presente trabajo se sirve del diseño y la información de las fichas de las Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés co-munitario en España. Así para cada hábitat se recoge su definición, descripción, distribución
geográfica y la evaluación del estado de conservación. Ésta última se realiza siguiendo el protocolo y los criterios establecidos en el documento Assessment, monitoring and reporting under Article 17 of the Habitats Directive: Final draft. October 20061, desarrollando la evaluación
mediante cuatro parámetros (área de distribución, superficie ocupada, estructura y funcio-nes específicas y perspectivas de futuro) y asignando a cada parámetro y de forma global, las categorías Favorable, Desfavorable-Inadecuado, Desfavorable-Malo y Desconocido.
3
–
9120.
Hayedos acidófilos atlánticos
con sotobos que de Ilex y a veces de Taxus
(Quercion robori-petraeae o Ilici-Fagenion)
3.1
– Definición del tipo de hábitat según el Manual
de interpretación de los hábitats de la Unión Euro pea
(EUR25, octubre 2003)
Hayedos con Ilex creciendo sobre suelos ácidos del piso colino al montano en condiciones
climáti cas Atlánticas. El sustrato ácido corresponde a al teraciones de rocas ácidas, o a limos con pedernal más o menos degradado, o a antiguos depósitos aluviales. Los suelos son tierras pardas ácidas, con procesos de lixiviado o con una evolución hacia podsoles. El humus es de los tipos moder a dismo der. Estos hayedos acidófilos se presentan con di ferentes variantes:
a) Hayedos con robles subatlánticos del piso colino y montano inferior con Ilex aquifolium.
b) Hayedos con robles hiperatlánticos del piso co lino y montano inferior con Ilex y Taxus,
rico en epífitos.
c) Hayedos puros o hayedos con Picea abies del piso montano con Ilex en el sotobosque.
3.2
– Descripción
Descripción publicada en Los tipos de hábitat de in terés comunitario de España. Guía básica
(Bar-tolomé et al., 2005):
• Los hayedos oligótrofos atlánticos abundan al oeste y al este del macizo central de los Pirineos, así como en la Cordillera Cantábrica. Asimismo descienden, empobrecidos y fragmentados, hasta el Sistema Central a través de las sierras del Sistema Ibérico septen-trional.
• Viven en suelos con acidez y pobreza acentuadas por el lavado permanente provoca-do por las abun dantes precipitaciones. Altitudinalmente, ocupan una banda entre 500 y 1.600 m, contactando ha cia los pisos inferiores con carballedas (Quercus robur) o
melo-jares (Q. pyrenaica), y hacia los su periores con abetales (Abies alba), pinares negros (Pinus uncinata) o albares (P. sylvestris) en los Pi rineos, y con abedulares (Betula alba) y enebrales
subalpinos en la Cordillera Cantábrica. Cuando la precipitación disminuye, alternan con robledales albares (Quercus petraea), melojares o, en algunas zonas, con pinares albares.
En el Pirineo forman localmente hayedo-abetales en la banda altitudinal superior. • Los hayedos son formaciones umbrosas con soto bosque reducido. Entre las especies
le-ñosas cabe ci tar Ilex aquifolium, Taxus baccata, Daphne laureola o Vaccinium myrtillus, y entre las herbáceas, Blechnum spicant, Teucrium scorodonia, Deschampsia flexuosa,
Pteridium aquilinum, Prenanthes purpurea, Luzula nivea (estas dos últimas en los sectores
nororienta les), Luzula sylvatica subsp. henriquesii (en los no roccidentales), etc. En los claros
pueden aparecer Crataegus monogyna, Sorbus aucuparia, Erica arbo rea, E. vagans, E. australis, Ulex gallii, Genista pilosa, Cytisus scoparius, Calluna vulgaris, etc.
3
9120 Hayedos acidófilos
3.3
– Distribución geográfica
Distribución estimada del tipo de hábitat 9120 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Olano & Peralta de Andrés (2009a).
3.4.1
– Área de distribución y superficie ocupada
Como referencia del área de distribución se ha uti-lizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Po-tencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se
ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007).
Los hayedos acidófilos ocupan en la CAPV una su-perficie de 26.949 ha, estando hoy su área de distri-bución potencial ocupada mayoritariamente (61%) por formaciones distintas al bosque.
En cuanto a la forma en que se distribuyen los ha-yedos, se aprecia una elevada fragmentación: sólo 5 manchas (0.2%) superan las 1.000 ha y el 90% (n = 2.413) no supera las 10 ha (Tabla 1). En ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un pro-ceso colonizador), sino que se trata de un propro-ceso re-gresivo ocasionado por la acción directa del hombre.
Tamaño de mancha (ha) 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000
frecuencia (nº manchas) 1279 937 197 147 63 28 31 10 5
superficie 622 2132 1375 2196 2129 1910 4327 4275 7983
Tabla 1 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9120 clasificada por el tamaño de mancha.
Representación gráfica de la tabla anterior.
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 8000 9000 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000 0 200 400 600 800 1000 1200 1400
No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de refe-rencia (SFR) para los hayedos. Para estimar estos parámetros se utiliza comúnmente el área mínima necesaria para mantener una población viable de alguna de sus especies caracte-rísticas. En el caso del hayedo, los pícidos (pito negro y pico dorsiblanco) son una referencia repetida en distintos estudios. Estas especies presentan unas necesidades individuales de hábitat de calidad del orden de centenares de hectáreas, por lo que teniendo como objetivo
Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para el hayedo acidófilo.
3
9120 Hayedos acidófilos
deseable una población de pícidos compuesta por al menos unas decenas de ejemplares, la SFR debería estar en el orden de magnitud de 1 x 104 ha. Si incorporamos a la discusión la via-bilidad de dicha población desde un enfoque metapoblacional y la necesidad de hábitat de calidad (comúnmente escaso) se producirían variaciones, pero en ningún caso, considerando como especies típicas aves o mamíferos de mediano tamaño, la SFR podría ser de orden in-ferior a 1 x 103 ha.
Si bien este hábitat ha sido masivamente sustituido y fragmentado a lo largo del pasado siglo, atendiendo únicamente a consideraciones relativas a su superficie y ciñendo el período de referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las pri-meras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la extensión y la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada permiten calificar su estado para estos parámetros como favorable.
3.4.2 –
Especies típicas
Es este un apartado difícil de abordar. Si bien es posible confeccionar un listado de especies asociadas al hayedo, carecemos de la información necesaria para seleccionar especies indi-cadoras de la calidad del hábitat e interpretar en este sentido de forma rigurosa la evolución de sus poblaciones. Es posible valorar el estado de conservación de alguna de estas especies, pero la mayor parte de las ocasiones estas evaluaciones se fundamentan en la opinión de expertos, sin contar con estudios específicos que estén basados en un conjunto amplio de datos. Olano y Peralta de Andrés (2009a) seleccionan 15 especies típicas (2 plantas, 1 liquen y 12 animales) del hábitat 9120, detallando, tras describir su relación con el hayedo, su estado de conservación para cada una de las regiones biogeográficas, utilizando para ello el criterio de expertos en cada grupo. A nuestro juicio la precisión que la Directiva 92/43/CEE exige para este parámetro le resta utilidad. En vez de valorar el estado de conservación de especies típi-cas deberían utilizarse especies indicadoras, más concretamente parámetros poblacionales (o de otra índole) de especies o conjuntos de especies, cuyo seguimiento permita observar variaciones en el estado de conservación del hábitat. En el caso del hayedo acidófilo, en el ámbito que nos ocupa, la abundancia y estructura poblacional de las salamandras Salaman-dra salamanSalaman-dra o la composición de paseriformes o micromamíferos se han revelado como
unos interesantes indicadores del estado de conservación (González-Esteban y Villate, 2003); pudiendo ser utilizados sin conocer con precisión el estado de conservación de cada una de esas especies en los términos en que requiere la Directiva.
En los trabajos que durante 2011 darán continuación a la evaluación preliminar aquí expues-ta se abordará esexpues-ta cuestión.
3.4.3 –
Estructura y función
La necesidad de gestionar y conservar el bosque a distintas escalas espaciales se traduce en la presencia en el proceso evaluador que propone la Directiva de parámetros a escala de pai-saje (área de distribución, superficie ocupada) y otros a escala menor que permitan valorar la calidad del hábitat en cuanto a madurez; asumiendo que en el óptimo deseable, que se daría en un bosque no intervenido, la complejidad estructural aumenta con la “edad del bosque” y niveles altos de complejidad sostienen una mayor biodiversidad y hacen posible el completo desarrollo de las funciones y procesos que le son característicos.
diversidad de especies vegetales en los estratos herbáceo y arbustivo.
En nuestros hayedos pueden identificarse y cuantificarse estos rasgos y elementos, y conta-mos aún en el norte de la Península con bosques maduros que pueden servir como referencia de buen estado de conservación, en cuanto que mantienen un alto grado de complejidad estructural. Este es el caso del hayedo de Bértiz, situado en el norte de Navarra.
Si comparamos los valores de complejidad estructural obtenidos en Bértiz con los que ofrece la literatura científica para distintos tipos de bosque en el último estadio de la sucesión (lo que se conoce como bosque old-growth) (Tabla 2) observamos que, si bien existe una notable
variación, los bosques old-growth muestran al igual que Bértiz gran cantidad de madera muerta y una alta densidad de árboles vivos de gran diámetro y de árboles vivos con altos niveles de decaimiento.
Existe cierta controversia a la hora de definir lo que se entiende por bosque old-growth, debido principalmente a la necesidad de establecer unos criterios que permitan comparar bosques de distintas regiones. La definición más simple se refiere a ellos como bosques relati-vamente viejos y relatirelati-vamente inalterados. Dicho de otra forma, la complejidad estructural y las características funcionales asociadas con el bosque old-growth se han desarrollado en largos períodos de tiempo con las mínimas perturbaciones (tanto de origen natural como humano) (Tyrrell et al. 1998).
El aprovechamiento maderero produce a medio-largo plazo la uniformización de las masas forestales a escala de paisaje y la simplificación en cuanto a estructura y composición flo-rística a escala de mancha (Lindemayer y Franklin 2002). La información acumulada en los últimos 20 años acerca de los requerimientos ecológicos de la fauna forestal (principalmen-te en Nor(principalmen-teamérica y nor(principalmen-te de Europa) ha consolidado la idea de que la biodiversidad está fuertemente ligada a la heterogeneidad espacial y a la complejidad estructural. Por ello es necesario realizar una gestión activa encaminada al mantenimiento de ambas en los ecosis-temas forestales. En esta línea han proliferado en la última década trabajos que pretenden describir de forma estandarizada para cada tipo de bosque las características del bosque old-growth (Batista y Platt, 1997; Greenberg et al. 1997; Kennedy y Nowacki 1997), con objeto de conocer su disponibilidad y frenar su progresiva desaparición. En los bosques ibéricos no se han realizado estudios de este tipo.
En relación a la complejidad estructural contamos con información para los hayedos acidó-filos de Añarbe, Oianleku, Aralar y Gorbeia (Tablas 3 y 4) (González-Esteban y Villate, 2003; González-Esteban y Villate, 2004a; González-Esteban y Villate, 2004b).
3
9120 Hayedos acidófilos
bértiz 1 2 3 4 5 6 7 AB 21.3-77.7 14.4-69.1 25.7-73.0 22.0-57.0 23.9-147.6 27.7-76.6 13.8-63.3 NA 138-1156 140-772 190-907 124-602 247-1263 210-1173 151-1479 385-1750 NA50 0-213 30-85 5-175 0-63 7-82 0-188 20-45 NA60 0-117 NA70 0-107 5-25 0-27 0-30 0-90 0-20 NS 15-153 0-173 0-60 0-88 25-225 15-238 10-240 44-592 VS 4.5-166.8 0-78.7 0-74.8 4.4-129.3 14.3-153.5 0-154.1 VL 0-295.4 12.3-121.3 121-213 20.8-68.4 34.5-200.9 88.4-124.7 3.8-183.0 691-951 VL30 0-197.4 19.9-70.0Tabla 2 – Complejidad estructural de distintos tipos de bosque que se encuentran en el último estadio de la sucesión (bosques old-growth). Se recoge para cada variable el rango de variación (tomado de Tyrrell et al. 1998).
AB: Área basimétrica de los árboles vivos (m2 / ha); NA: Número de árboles vivos por ha; NA 50: Número de árboles vivos (por
ha) con dbh > 50 cm; NA60: Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 60 cm; NA70: Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 70 cm; NS: Número de snags por ha; VS: Volumen total de los snags (m3 / ha); VL: Volumen total de los logs (m3 / ha);
VL30: Volumen de los logs con un diámetro mayor de 30 cm (m3 / ha).
[1]: Beech-Maple-Basswood Forests, especies dominantes: Fagus grandifolia, Acer saccharum, Tilia americana. [2]: Northern hardwood Forests, especies dominantes: Fagus grandifolia, Acer saccharum, Betula allegheniensis.
[3]: Mesic and Wet-Mesic Northern Oak Forests, especies dominantes: Quercus alba, Q. rubra, Q vetulina y Q. macrocarpa. [4]: Hardwood Wetland Forests, especies dominantes: Acer rubrum, Fraxinus nigra, F. pennsylvanica, Liquidambar styraciflua, Quer-cus palustris y Nyssa sylvatica.
[5]: Conifer Northern Hardwood Forests, especies dominantes: Tsuga canadensis, Pinus strobus, Picea rubens. [6]: Northern Pine Forests, especies dominantes: Pinus strobus, P. resinosa, P. banksiana y P. rigida.
[7]: Montane and Allied Spruce-Fir Forests, especies dominantes: Picea rubens, Abies fraseri y Abies balsamea.
bértiz Añarbe oianleku
Media ET Mínimo Máximo Media ET Mínimo Máximo Media ET Mínimo Máximo
DA 36.5 1.3 18.5 63.6 38.3 1.6 31.0 49.9 59.8 3.4 45.7 79.8 NA30 192.0 10.2 36 351 180.3 13.3 121 269 115.3 14.4 84 178 NA60 34.2a 4.2 0 117 23.8 a 5.1 0 69 49.5 c 6.1 11 82 NA34 37.3 a 4.2 0 102 9.4 b 3.3 0 39 28.2 a 3.9 4 68 NS 59.3 a 4.9 15 153 26.5 b 3.2 0 71 7.6 c 3.1 0 36 NS30 21.8 a 2.5 5 66 2.2 b 0.7 0 10 7.6 b 3.1 0 36 NS60 9.9 a 2.1 0 46 0 b - 0 0 2.5 b 0.9 0 10 NS34 14.9 a 2.3 0 66 2.9 b 0.8 0 15 3.0 b 1.4 0 15 VS 41.5 a 5.6 4.5 166.8 4.5 b 0.6 0 10.5 5.5 b 2.2 0 22.3 VS34 8.9 a 2.3 0 74.0 0.3 b 0.1 0 1.8 2.1 b 1.2 0 14.0 VL 76.9 a 9.9 0 295.4 9.7 b 0.6 1.0 35.0 6.4 b 1.4 0.9 28.4 VL30 28.8 a 6.2 0 197.4 4.9 b 0.8 0 27.3 2.0 b 0.3 0 11.9 VL34 17.0 a 3.8 0 140.2 4.5 b 1.2 0 21.4 0 b - 0 0
Tabla 3 – Estadísticos descriptivos de las variables que definen la complejidad estructural de los hayedos de Añarbe y Oianleku (Gipuzkoa). Se muestran éstos junto a los obtenidos para las mismas variables en el hayedo navarro de Bértiz (ejemplo de lo que puede considerarse como un bosque maduro con escasa
Media ET Mín Máx Media ET Mín Máx Media ET Mín Máx DA 36.50 1.36 18.48 63.57 29.93 0.60 20.67 42.28 32.68 1.12 20.42 55.00 NA30 192.00 10.22 36 351 202.05 8.08 58 316 187.76 9.69 32 361 NA60 34.22a 4.29 0 117 1.30 b 0.47 0 22 16.57 c 2.73 0 70 NA34 37.33 a 4.29 0 102 0.40 b 0.22 0 13 8.90 c 2.26 0 81 NS 59.30 a 4.95 15 153 15.51 b 1.23 0 46 25.89 c 2.99 0 97 NS30 21.84 a 2.59 5 66 0.12 b 0.81 0 5 2.12 c 0.45 0 10 NS60 9.96 a 2.10 0 46 0 b - 0 0 0.64 b 0.19 0 5 NS34 14.94 a 2.30 0 66 0.23 b 0.16 0 10 1.49 b 0.27 0 5 VS 41.46 a 5.62 4.48 166.79 0.96 b 0.09 0 4.27 3.40 c 0.37 0 11.24 VS34 8.88 a 2.38 0 74.00 0.01 b 0.01 0 0.47 0.93 b 0.23 0 5.88 VL 76.96 a 9.97 0 295.41 11.03 b 1.53 0 71.63 5.73 c 1.16 0 46.31 VL30 28.83 a 6.27 0 197.39 0 b - 0 0 2.08 c 0.89 0 36.87 VL34 17.04 a 3.82 0 140.21 3.57 b 0.60 0 28.69 2.18 b 0.82 0 36.11
Tabla 4 – Estadísticos descriptivos de las variables que definen la complejidad estructural de los hayedos de Aralar (Lizarrusti, Gipuzkoa) y Gorbeia (Zuia, Araba). Se muestran éstos junto a los obtenidos para las mismas variables en el hayedo navarro de Bértiz (ejemplo de lo que puede considerarse como un bosque maduro con escasa intervención). Los valores medios señalados con letras distintas presentan diferencias significativas entre si.
Descripción de las variables utilizadas en la caracterización de la complejidad estructural. • DA. Diámetro medio de los árboles vivos medido a 1.4 m de altura (cm)
• NA30. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 30 cm. • NA60. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 60 cm.
• NA34. Número de árboles vivos (por ha) en estado de decaimiento avanzado. • NS.Número de snags por ha.
• NS30. Número de snags (por ha) con dbh > 30 cm. • NS60. Número de snags (por ha) con dbh > 60 cm.
• NS34. Número de snags (por ha) en estado de pudrición avanzado. • VS. Volumen total de los snags (m3/ha).
• VS34. Volumen de los snags en estado de pudrición avanzado (m3/ha).
• VL. Volumen total de los logs (m3/ha).
• VL30. Volumen de los logs con un diámetro mayor de 30 cm (m3/ha).
• VL34. Volumen de los logs en estado de pudrición avanzado (m3 ha).
El contraste de los valores que se observan en los hayedos acidófilos de la CAPV con los del hayedo de referencia (Bértiz) evidencia el mal estado de conservación de los primeros. Úni-camente parámetros como densidad de grandes árboles y de snags muestran para alguna de las masas valores próximos a los del hayedo de referencia. Es en una fase temprana de la recuperación del hayedo cuando se observa el incremento del tamaño de los árboles y de la densidad de snags (sobre todo pequeños árboles dominados). No será hasta una fase más avanzada (aproximadamente tras 100 años sin intervención) cuando se enriquecerá la estructura del bosque con la paulatina incorporación de árboles muertos de gran tamaño y en avanzado estado de pudrición.
3
9120 Hayedos acidófilos
En los hayedos acidófilos el dosel arbóreo está dominado en exclusividad por el haya. El carácter competitivo de la especie y los trabajos selvícolas propios del aprovechamiento del haya provocan que el resto de especies (robles, castaños, arces, cerezos, acebos, tejos) mues-tren una frecuencia relativa muy baja (generalmente inferior al 1%). Las especies arbóreas acompañantes son un elemento más de diversidad a la hora de caracterizar la compleji-dad estructural del bosque y a priori cabe pensar, al igual que con el resto de elementos estructurales, que en condiciones de no intervención se darán densidades mayores que las habitualmente registradas. No contamos aquí con referencias que nos indiquen cuales son los valores óptimos para la frecuencia de dichas especies. No obstante, a falta de otra infor-mación y reconociendo la diversidad como un valor deseable, es oportuno diseñar medidas orientadas a su conservación.
3.4.4
– Perspectivas de futuro
El principal problema de los hayedos acidófilos de la CAPV es la intensificación del uso fores-tal. El manejo mayoritario actual, monte alto para madera, conduce a la formación de masas coetáneas, uniformes y con una baja diversidad estructural, incapaces de ofrecer el abanico de recursos que sus comunidades características requieren.
Estamos aún lejos de lograr que la gestión forestal incorpore criterios de sostenibilidad, de modo que valores del bosque distintos al económico sean tenidos en cuenta y preservados. De hecho, el problema no es sólo que la ordenación forestal no incorpore criterios ambien-tales, sino que, tras casi 20 años de legislación ambiental, aún no contamos en la CAPV con medidas eficaces y de magnitud significativa para la conservación de nuestros bosques, ni siquiera en los espacios naturales protegidos.
Entre las amenazas a corto plazo destaca la utilización de la biomasa forestal como fuente de energía (actualmente en desarrollo), que de generalizarse podría suponer el aprovechamien-to exhaustivo de pies no maderables y resaprovechamien-tos de corta contribuyendo de este modo a reducir aún más la complejidad estructural de las masas.
Por último apuntar que este tipo de hábitat es sensible a escenarios de cambio climático, de modo que, como recogen Olano y Peralta de Andrés (2009a) en su revisión de amenazas, el previsible escenario de aumento de las temperaturas y cambio en la estacionalidad de las precipitaciones van a situar al haya en un contexto difícil para la segunda mitad de este siglo.
3.4.5
– Evaluación del conjunto del estado de conservación
• Área de distribución fAvorAblE
• Superficie ocupada fAvorAblE
• Estructura y funciones específicas MAlo
• Perspectivas de futuro InADECuADo
4
–
9150.
Hayedos calcícolas medioeuropeos
del Cephalanthero-Fagion
4.1
– Definición del tipo de hábitat según el Manual
de interpretación de los hábitats de la Unión Euro pea
(EUR25, octubre 2003)
Hayedos de Fagus sylvatica xero-termófilos, desarrollados sobre materiales calcáreos, con
suelos someros, generalmente en pendientes elevadas, de los dominios Atlántico y Medio eu-ropeo de Europa Occidental y de las zonas centrales y septentrionales de Europa Central, con estratos herbáceo y arbustivo generalmente abundantes, y caracterizado por la presencia de cárices (Carex digitata, C. flacca, C. montana, C. alba), gramíneas (Sesleria albicans, Brachypodium pinnatum), orquídeas (Cephalanthera spp., Neottia nidus-avis, Epipactis leptochila, E. microphylla)
y especies termófilas que provienen del Quercetalia pubescenti-petraeae. El estrato arbustivo
puede incluir diferentes especies calcícolas (Ligustrum vulgare, Berberis vulgaris) y Buxus sem-pervirens puede ser dominante.
Subtipos:
• Bosques medioeuropeos de haya y tilo en laderas calcáreas secas.
• Hayedos medioeuropeos ricos en cárices y orquídeas, en laderas con disponibilidad hídri-ca reducida.
• Hayedos xerófilos del noroccidente ibérico.
• Bosques de Fagus sylvatica en zonas de precipitaciones relativamente bajas, en los
már-genes meridionales del País Vasco sobre suelos calcáreos superficialmente secos de la Cordillera Cantábrica, con Brachypodium pinnatum subsp. rupestre, Sesleria argentea subsp. hispanica, Carex brevicollis, Carex ornithopoda, C. sempervirens, C. caudata, Cephalanthera da-masonium, C. longifolia, Epipactis helleborine, E. microphylla, Neottia nidus-avis.
4.2
– Descripción
Descripción publicada en Los tipos de hábitat de in terés comunitario de España. Guía básica
(Bar-tolomé et al., 2005):
• Este tipo de hábitat se distribuye por las vertientes meridionales de la Cordillera Cantá-brica y de los Piri neos y por las sierras prepirenaicas y costero-catalanas, llegando por el sur hasta Beceite (Tarragona).
• Son bosques que representan el límite de tolerancia ambiental del haya. Se presentan en condiciones de clima submediterráneo o en posiciones subrupícolas, sobre sustratos calcáreos. El suelo tiene un escaso desa rrollo y la disponibilidad de agua es menor a la de otros hayedos. Se sitúan entre 800 y 1.500 m, contactando en su límite inferior con bos-ques mediterráneos o sub mediterráneos (quejigares, encinares, robledales pubes centes) y alternando en su piso según exposiciones y sustratos con los hayedos ya descritos o con pinares.
• La estructura es más abierta y luminosa que la de otros hayedos, consecuencia de la dificultad para colonizar los sustratos en los que crece. Es frecuente la presencia de al-gunos arbustos como Rhamnus catharticus, Ber beris vulgaris, Crataegus monogyna, Lonicera xylosteum, Amelanchier ovalis o el boj (Buxus sempervirens), que suele dominar el sotobosque
en las localidades de ten dencia más mediterránea (Pirineo y Prepirineo central y oriental, y otras sierras noroccidentales). Una serie de elementos submediterráneos o subrupícolas dan un carácter muy distintivo a estos hayedos, entre ellos diversas orquídeas (Epipactis, Cephalanthera) u otros como Helleborus foetidus, Brachypodium pinnatum, Coronilla emerus, etc.
4
9150 Hayedos con boj
• El matorral de sustitución es muy variable y puede es tar representado entre otras forma-ciones por bojedas (Buxus sempervirens), por comunidades de Erica vagans y Genista occiden-talis, por matorrales de Arctostaphylos uva-ursi con espliego (Lavandula latifolia), o incluso
por tomillares calcícolas.
4.3
– Distribución geográfica
Distribución estimada del tipo de hábitat 9150 en España. Datos del Atlas de los Hábitat
de España, marzo de
2005. Tomado de Olano & Peralta de Andrés (2009b).
Distribución del tipo de hábitat 9150 en la CAPV. Datos del
Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala
4.4.1 –
Área de distribución y superficie ocupada
Como referencia del área de distribución se ha uti-lizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Po-tencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se
ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007).
Este tipo de hayedos ocupan en la CAPV una superfi-cie de 4.000 ha, estando hoy su área de distribución potencial ocupada en gran parte (50 %) por forma-ciones distintas al bosque.
En cuanto a la forma en que se distribuyen los haye-dos, se aprecia una elevada fragmentación: sólo una mancha (0.5%) supera las 1.000 ha y el 83% (n = 176) no supera las 10 ha (Tabla 5). De igual manera que en el hábitat anterior, en ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colo-nizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.
Tamaño de mancha (ha) 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000
frecuencia (nº manchas) 76 80 20 20 5 5 3 3 1
superficie 38 204 153 300 209 370 483 950 1.295
Tabla 5 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9150 clasificada por el tamaño de mancha.
Representación gráfica de la tabla anterior.
0 200 400 600 800 1000 1200 1400 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90
No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat. Las consideraciones que se recogen al respecto en el caso de los hayedos acidófilos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
Si bien este hábitat ha sido masivamente sustituido y fragmentado a lo largo del pasado siglo, atendiendo únicamente a consideraciones relativas a su superficie y ciñendo el período de
Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para este tipo de hayedo.
4
9150 Hayedos con boj
referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las pri-meras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada per-miten calificar su estado para estos parámetros como favorable.
4.4.2 –
Especies típicas
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
4.4.3 –
Estructura y función
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.
4.4.4 –
Perspectivas de futuro
Tal y como apuntan Olano y Peralta de Andrés (2009b) este tipo de hábitat es especialmente sensible a las eventualidades de un cambio climático. La especie arbórea dominante se en-cuentra en su límite sur de distribución y generalmente aprovechando es taciones favorables que le permitan sobrevivir en un entorno excesivamente seco. Por ello es de esperar que un aumento de las temperaturas, con el consiguiente incremento de la evapotranspiración, ten-ga efectos que se manifiesten de modo especial en esta comu nidad. La presencia de sequías de gran intensi dad, que aparece vaticinada en muchos de los modelos climáticos para la península, puede afectar a estos ha yedos con mayor intensidad, tanto disminuyendo la vita-lidad de los árboles dominantes, como limitando las posibivita-lidades de reclutamiento de nue-vos indivi duos. Esto es especialmente grave, dado que muchos de estos hayedos muestran estructuras abiertas en las cuales no se produce un cierre adecuado del dosel. Este porte es probablemente debido a pasados usos mixtos ganaderos forestales que se han abandonado en pasadas décadas. Es importante favorecer el cierre de estos hayedos, para que en su inte-rior se gene re un ambiente nemoral adecuado que aumente las condiciones hídricas para el reclutamiento. Esto es importante también para reducir el riesgo de incen dios, que en este tipo de hábitat, y dado lo precario de su situación en un contexto de cambio climático puede ser especialmente dramático.
En la CAPV su vulnerabilidad se ve acentuada por presentar un área potencial inconexa, al ser un bosque muy condicionado por el sustrato geológico duro.
4.4.5 –
Evaluación del conjunto del estado de conservación
• Área de distribución fAvorAblE
• Superficie ocupada fAvorAblE
• Estructura y funciones específicas DEsConoCIDo
5
–
9160.
robledales pedunculados o albares
subatlánticos y medioeuropeos del Carpinion
betuli
5.1
– Definición del tipo de hábitat según el Manual
de interpretación de los hábitats de la Unión Euro pea
(EUR25, octubre 2003)
Bosques de Quercus robur (o Quercus robur y Quercus petraea) sobre suelos hidromorfos o con
elevado nivel freático (fondos de valle, depresiones o junto a bosques riparios). El sustrato corresponde a limos y coluviones arcillosos de laderas, así como bandas limosas o rocas si-líceas con un alto grado de saturación. Bosques de Quercus robur o bosques mixtos naturales
compuestos por Quercus robur, Quercus petraea, Carpinus betulus y Tilia cordata. Endymion non-scriptus es raro o ausente.
Rozas (2009) en su revisión sobre este tipo de hábitat advierte un problema de interpretación y afirma que: Vista la información disponible en trabajos descriptivos sobre la composición florística y sintaxonomía de los bosques mixtos ibéricos con robles de la alianza Carpinion y las correspondencias existentes entre clasificaciones previas de los tipos de hábitat europeos (Corine y Eunis, 2004), el tipo de hábitat de interés comunitario “9160 Sub-Atlantic and medio-European oak or oak-hornbeam forests of the Carpinion betuli” probablemente no existe en la Península Ibérica.
En lugar del hábitat 9160 que describe la Directiva, en los suelos frescos de fondos de valle de los pisos bioclimáticos colino y montano de la cornisa pirenaico-cantábrica existen diversos tipos de bosques mixtos con robles (Q. robur, Q. petraea), en los que el fresno (Fraxinus excelsior)
es una especie habitual, también pertenecientes a la alianza Carpinion. Estos bosques están
perfectamente caracterizados en las clasificaciones (Corine y Eunis, 2004) y diferenciados del tipo de hábitat de interés comunitario “9160 Sub-Atlantic and medio-European oak or oak-hornbeam forests of the Carpinion betuli”. Sin embargo, los robledales mixtos
pirenaico-cantábricos no se encuentran incluidos en el anexo I de la Directiva 92/43/CEE, por lo que no son tipos de hábitat de interés comunitario. Rozas (2009) propone la inclusión en su lugar de un nuevo tipo de hábitat constituido por los robledales mixtos pirenaico-cantábricos cuya denominación sería: Bosques pirenaico- cantábricos de roble y fresno.
5.2
– Descripción
Descripción EUNIS del tipo de hábitat Pyreneo-Cantabrian Quercus-Fraxinus forests (Fuente:
Devi llers P., Devillers-Terschuren J. & Vander Linden C., 2001. Palaearctic Habitats. PHYSIS Data Base. 1996, last updated 1999.):
• Bosques dominados por Quercus robur, o, en partes de los Pirineos y en el interior
Oro-Can-tábrico, Quercus petraea, con Fraxinus excelsior, Tilia cordata, Tilia platyphyllos, Corylus avellana, Acer campestre, Acer pseudoplatanus, Prunus avium, Ulmus glabra, muchos arbustos y lianas,
abundante Hedera helix, muchos helechos como Polystichum setiferum, Dryop teris affinis, Dr-yopteris dilatata, Phyllitis scolopen drium, y con Arum italicum, Veronica montana, Hy pericum an-drosaemum, Primula vulgaris, Pulmonaria longifolia, Helleborus viridis ssp. occidentalis, Iso pyrum thalictroides, Ajuga reptans, Carex sylvatica, Bromus racemosus, Melica uniflora, del piso colino,
submontano y, en una forma empobrecida con Cra taegus laevigata, montano de la
Cordi-llera Cantábri ca, en Navarra, Guipúzcoa, Vizcaya, Cantabria, As turias y Castilla-León, así como del piso submontano de la vertiente norte, y localmente en Navarra y Ca taluña, en la vertiente sur de los Pirineos.
5
9160 Robledales subatlánticos
• En la CAPV este tipo de hábitat corresponde a bosques dominados por el roble peduncu-lado (Quercus robur), acompañado por arces (Acer campestre) y fresnos (Fraxinus excelsior),
en fondos de valle y laderas sobre terrenos margosos, arcillosos o aluviales con suelos profundos y frescos, incluso temporalmente encharcados. Bajo los árboles se desarrolla un estrato arbustivo, en el que destaca la presencia del majuelo navarro (Crataegus laevi-gata), entre otras muchas plantas comunes en las orlas espinosas de los bosques
caduci-folios eurosiberianos.
5.3
– Distribución geográfica
5.4
– Evaluación del estado de conservación
5.4.1 –
Área de distribución y superficie ocupada
Como referencia del área de distribución se ha utilizado el Mapa de Series de Vegeta-ción (VegetaVegeta-ción Potencial) de la CAPV (2006).
La superficie ocupada se ha estimado a partir de la información que ofrece el tra-bajo Cartografía de hábitats, vegetación ac-tual y usos del suelo de la CAPV (2007).
Actualmente el área de distribución de los robledales subatlánticos está ocupa-da mayoritariamente (87%) por forma-ciones distintas al bosque.
Este tipo de hábitat ocupa una superficie Formaciones que
ocupan actualmente
Distribución del tipo de hábitat 9160 en la CAPV. Datos del
Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala
ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.
Tamaño de mancha (ha) 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000
frecuencia (nº manchas) 50 61 23 15 7 3 0 0 0
superficie 27 139 176 242 279 206 0 0 0
Tabla 6 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9160 clasificada por el tamaño de mancha.
Representación gráfica de la tabla anterior.
0 50 100 150 200 250 300 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000 0 10 20 30 40 50 60 70
No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de refe-rencia (SFR) para este tipo de hábitat, pero habida cuenta la fragmentación que ha sufrido y el hecho de que no se cuente con masas que superen las 100 ha (un bosque no puede man-tener en estado de conservación favorable sus especies típicas con manchas tan pequeñas), estamos en condiciones de afirmar que el estado de conservación de este tipo de hábitat en cuanto a superficie ocupada es malo.
5.4.2 –
Especies típicas
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
5.4.3 –
Estructura y función
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.
5.4.4 –
Perspectivas de futuro
El reducido tamaño de las manchas presentes en la CAPV, unido al abandono de los usos tradicionales, hace muy vulnerable a este tipo de hábitat, que puede desaparecer paulatina-mente como consecuencia del fomento de la recon versión de suelos, desde la producción de forraje para el ganado a plantacio nes forestales de crecimiento rápido.
5
9160 Robledales subatlánticos
Rozas (2009) no advierte en los escenarios previstos de cambio climático amenaza significa-tiva para este tipo de hábitat.
5.4.5 –
Evaluación del conjunto del estado de conservación
• Área de distribución fAvorAblE
• Superficie ocupada MAlo
• Estructura y funciones específicas DEsConoCIDo
• Perspectivas de futuro InADECuADo
• Evaluación global del estado de conservación MAlo
6
–
9180*
bosques de laderas,
desprendimientos o barrancos del Tilio-Acerion
6.1
– Definición del tipo de hábitat según el Manual
de interpretación de los hábitats de la Unión Euro pea
(EUR25, octubre 2003)
Bosques mixtos de especies secundarias (Acer pseudoplatanus, Fraxinus excelsior, Ulmus glabra, Tilia cordata) de pedregales gruesos, pendientes rocosas abruptas y laderas con coluvios
grue-sos, en sustratos preferentemente calcáreos, pero también silíceos (Tilio–Acerion Klika 55). Se
puede distinguir entre un grupo que es típico de ambientes frescos y húmedos (bosques hi-grófilos y esciófilos), generalmente dominado por el falso plátano (Acer pseudoplatanus) -
sub-alianza Lunario-Acerenion, y otro que es típico de barrancos secos y templados, generalmente
dominado por tilos (Tilia cordata, Tilia platyphyllos) - sub-alianza Tilio-Acerenion. No se deben
incluir aquí los tipos de hábitat pertenecientes al Carpinion.
6.2
– Descripción
Ocupan canchales y pedregales de laderas, pen dientes acusadas, pies de cantiles, barrancos y ca ñones, generalmente sobre sustratos calcáreos y en condiciones umbrosas. El arbolado se encuentra siempre rodeado o intercalado en mayor o menor medida por afloramientos rocosos. Crecen en si tuaciones en las que se dificulta la evolución hacia bosques más fron-dosos (hayedos y robledales) de bido al intenso dinamismo que impone la inestabi lidad del sustrato. Altitudinalmente, se presentan en los pisos de los robles, pinos y hayas, con los que alternan. En las comarcas submediterráneas o mediterráneas contactan con encinares, que-jigares, pinares, etc.
Se trata de formaciones mixtas muy diversas en las que están presentes tilos (Tilia platyphy-llos, T. corda ta), arces (Acer pseudoplatanus, A. platanoides), olmos (Ulmus glabra), fresnos (Fraxinus excelsior), serbales (Sorbus aria, S. aucuparia), abedules (Betula pendu la), acompañados en
emerus, e inclu so Jasminum fruticans, Rosmarinus officinalis, Juni perus phoenicea, etc.
6.3
– Distribución geográfica
Los bosques mixtos de pie de cantil calizo aparecen de manera dispersa por todas las sierras del territorio de la CAPV, y de forma especial y más extensa en las de relieve accidentado y rocoso, fundamentalmente sobre sustratos calcáreos.
Distribución estimada del tipo de hábitat 9180* en España. Datos del
Atlas de los Hábitat de España, marzo
de 2005. Tomado de Goñi (2009b).
Distribución del tipo de hábitat 9180* en la CAPV. Datos del Mapa de
hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).
6
9180* Bosques mixtos de pie de cantil calizo
6.4
– Evaluación del estado de conservación
6.4.1
– Área de distribución y superficie ocupada
Este tipo de hábitat ocupa una superficie total de 650 ha. En cuanto a la forma en que se dis-tribuye, se aprecia una elevada fragmentación y un tamaño medio de mancha muy pequeño. Señalar además que el 89 % (n = 121) no supera las 10 ha (Tabla 7). Debido a sus propias características ecológicas, este tipo de hábitat generalmente ocupa pequeñas superficies y sólo excepcionalmente ocupa áreas que se puedan cartografiar a una escala habitual (por ejemplo, 1:50.000).
Tamaño de mancha (ha) 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000
frecuencia (nº manchas) 48 52 21 10 5 0 0 0 0
superficie 24 127 155 167 164 0 0 0 0
Tabla 7 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9180* clasificada por el tamaño de mancha.
Representación gráfica de la tabla anterior.
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000 0 10 20 30 40 50 60
No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat.
No se dispone de información sobre la evolución del área de distribución y la superficie ocu-pada por este tipo de hábitat. En principio su escasa representación y la elevada fragmenta-ción permiten calificar su estado como vulnerable, pero la evaluafragmenta-ción que exige la Directiva debe estar basada en cambios recientes comprobados de estos parámetros para los que no se dispone de datos.
6.4.2 –
Especies típicas
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.
6.4.4 –
Perspectivas de futuro
El hecho de que este tipo de hábitat se asiente sobre terrenos poco productivos y de difícil ac-ceso permite suponer que mantendrá su estado de conservación en el futuro. No obstante la vulnerabilidad derivada de su escasa representación y la amenaza que puede suponer para algunas manchas la construcción de infraestructuras aconsejan una vigilancia constante.
6.4.5 –
Evaluación del conjunto del estado de conservación
• Área de distribución DEsConoCIDo
• Superficie ocupada DEsConoCIDo
• Estructura y funciones específicas DEsConoCIDo
• Perspectivas de futuro fAvorAblE
• Evaluación global del estado de conservación DEsConoCIDo
• • • Ocupan canchales y pedregales
de laderas, pen dientes acusadas, pies
de cantiles, barrancos y ca ñones,
generalmente sobre sustratos calcáreos
y en condiciones umbrosas. El arbolado
se encuentra siempre rodeado o
intercalado en mayor o menor medida
por afloramientos rocosos.
7
–
9230.
robledales galaico-portugueses
con Quercus robur y Quercus pyrenaica
7.1
– Definición del tipo de hábitat según el Manual
de interpretación de los hábitats de la Unión Euro pea
(EUR25, octubre 2003)
Bosques dominados por Quercus pyrenaica (Quercion robori-pyrenaicae). Subtipos:
• Bosques de Quercus pyrenaica centroibéricos: Melojares o rebollares supra, y en ocasiones,
meso-mediterráneos distribuidos por el occidente ibérico, León, Sistema Central e Ibéri-co, Montes de Toledo y Sierra Morena.
• Bosques de Quercus pyrenaica cantábricos (Melampyro pratense-Quercetum pyrenaicae, Lina-rio tLina-riornithophorae-Quercetum pyrenaicae): Melojares o rebollares de Quercus pyrenaica de
carácter medio-Europeo, de los pisos colino a montano de la Cornisa Cantábrica y sus irradiaciones occidentales hasta la Sierra de Picos de Ancares en Galicia, característicos de áreas con relativamente baja precipitación, en las zonas de cierta influencia marítima o el interior de las montañas oro-cantábricas.
García y Jiménez (2009) en la revisión que realizan de este tipo de hábitat señalan la existen-cia de un problema grave que afecta a su interpretación.
El nombre dado al tipo de hábitat 9230 (Galicio-Portuguese oak woods with Quercus robur
and Q. pyrenaica) hace referencia a un tipo de bosque bien definido, dominado por Q. robur y
con presencia de Q. pyrenaica, y que se desarrolla principalmente en las comarcas litorales
Atlánticas de Galicia y N de Portugal. Nombres similares se han empleado en otros sistemas de clasificación para denominar a este tipo de bosques (por ejemplo, CORINE Luso-Galician collinar acidophilous oak forests).
Sin embargo, la nomenclatura empleada es total mente incoherente con la definición que se realiza en el Interpretation Manual of European Union Ha bitats. En ella, bajo el código 9230, se
hace refe rencia exclusiva a aquellos tipos de hábitat en los que el árbol dominante es Q. pyre-naica (melojares o rebollares) y son excluidos los bosques galaico-portugueses con Q. robur
anteriormente citados.
Por ello, estos autores proponen modificar el nombre del tipo de hábitat 9230 para hacerlo ex-tensivo tanto a los robledales galaico-portugueses como a los melo jares s.s.. El nombre pro-puesto es “Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur y Quercus pyrenaica del
noroeste ibérico”, denominación que abarcaría todos los bosques del suroeste de Europa y noroeste de África de los que forma parte Q. pyrenaica, así como los robledales con Q. robur del
noroeste peninsular, incluidos todos en la alianza fitosociológica Quercion robori-pyrenaicae.
La de finición idónea para el tipo de hábitat 9230 quedaría, siempre según los autores mencio-nados, de la siguiente manera: Bos ques dominados por Quercus pyrenaica y bosques atlánticos
submediterráneos dominados por Quer cus robur, generalmente con presencia de Quercus pyre-naica (Quercion robori-pyrepyre-naicae).
bien iluminado, incluso en sus fases más maduras, con arbustos como el acebo (Ilex aquifo-lium) y la argoma (Ulex europaeus), matas como los brezos (Erica spp., Daboecia cantabrica, Callu-na vulgaris) y herbáceas como el helecho común (Pteridium aquilinum) y el gamón (Asphodelus albus). El conjunto de su flora es de tipo acidófilo.
7.3
– Distribución geográfica
Distribución estimada del tipo de hábitat 9230 en España. Datos del
Atlas de los Hábitat de España, marzo
de 2005. Tomado de García y Jiménez (2009).
Distribución del tipo de hábitat 9230 en la CAPV. Datos del Mapa de
hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).
7
9230 Melojares
7.4
– Evaluación del estado de conservación
7.4.1
– Área de distribución y superficie ocupada
Como referencia del área de distribución se ha utili-zado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Potencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se ha
esti-mado a partir de la información que ofrece el trabajo
Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007).
Los melojares ocupan en la CAPV una superficie de 12.700 ha, estando hoy su área de distribución poten-cial ocupada mayoritariamente (62%) por formacio-nes distintas al bosque.
En cuanto a la forma en que se distribuye, se aprecia una elevada fragmentación: sólo 3 manchas (0.3%) superan las 1.000 ha y el 85% (n = 969) no supera las 10 ha (Tabla 8). En ningún caso esta imagen corres-ponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.
Tamaño de mancha (ha) 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000
frecuencia (nº manchas) 453 397 119 104 37 8 14 6 3
superficie 212 957 822 1571 1290 584 2291 3212 1762
Tabla 8 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9230 clasificada por el tamaño de mancha.
Representación gráfica de la tabla anterior.
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 0-1 1-5 5-10 10-25 25-50 50-100 100-250 250-1000 >1000 0 50 100 150 200 250 300 350 400 450 500
No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para los melojares. Si bien las especies características de melojar y hayedo son diferentes, las Formaciones que ocupan actualmente el área identificada
referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las pri-meras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada per-miten calificar su estado para estos parámetros como favorable.
7.4.2 –
Especies típicas
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
7.4.3 –
Estructura y función
Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.
En relación a la complejidad estructural contamos con información para el melojar de Gor-beia (TTMM de Zuia y Zigoitia) (Tabla 9) (González-Esteban y Villate, 2004a).
gorbeia Media ET Mín Máx DA 24.27 1.29 13.92 44.92 NA30 124.77 15.26 0 380 NA60 12.75 b 2.69 0 72 NA34 54.71 ab 11.09 0 375 NS 14.88 c 2.16 0 61 NS30 0.70 b 0.49 0 25 NS60 0 - 0 0 NS34 0.23 b 0.17 0 10 VS 0.66 c 0.18 0 8.62 VS34 0.04 b 0.02 0 1.59 VL 3.02 d 0.69 0 30.96 VL30 0.04 c 0.04 0 2.94 VL34 0.82 b 0.24 0 7.01
Tabla 9 – Estadísticos descriptivos de las variables que definen la complejidad estructural del melojar en Gorbeia (Zuia, Zigoitia; Gorbeia, Araba).
Descripción de las variables utilizadas en la caracterización de la complejidad estructural. • DA. Diámetro medio de los árboles vivos medido a 1.4 m de altura (cm).
• NA30. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 30 cm. • NA60. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 60 cm. • NA34. Número de árboles vivos (por ha) en decaimiento avanzado. • NS. Número de snags por ha.
• NS30. Número de snags (por ha) con dbh > 30 cm. • NS60. Número de snags (por ha) con dbh > 60 cm.
• NS34. Número de snags (por ha) en estado de pudrición avanzado. • VS. Volumen total de los snags (m3/ha).
• VS34. Volumen de los snags en estado de pudrición avanzado (m3/ha).
• VL. Volumen total de los logs (m3ha).
• VL30. Volumen de los logs con un diámetro mayor de 30 cm (m3/ha).
7
9230 Melojares
No se cuenta aquí con un melojar no intervenido que nos pueda servir como referencia de un bosque en buen estado de conservación. No obstante los datos disponibles permiten evi-denciar la baja complejidad estructural de la masa prospectada.
Los melojares de Gorbeia son una buena representación del estado que presenta y los usos que soporta este tipo de hábitat en la vertiente sur de la divisoria de aguas. Sin embargo en la CAPV existe otra importante masa de melojos (Izki), con identidad propia, que es necesario caracterizar para contar con una valoración completa del estado de conservación del melo-jar. Los trabajos de caracterización de la complejidad estructural del melojar se completarán durante 2011.
7.4.4
– Perspectivas de futuro
Las observaciones de García y Jiménez (2009) para los melojares españoles pueden hacerse extensivas a los melojares vascos. Las principales presiones que pueden afectar a la conser-vación de este tipo de hábitat, se refieren a la destrucción del mismo por incendios o cam bios de uso del suelo, así como la alteración del mismo por excesiva fragmentación y la invasión de especies provenientes de repoblaciones próxi mas con árboles de crecimiento rápido. No obstante no se cuenta con estudios rigurosos que permitan cuantificar el impacto de dichas amenazas.
Por último, cabe señalar entre las amenazas a corto plazo, la utilización de la biomasa fo-restal como fuente de energía (actualmente en desarrollo), que de generalizarse podría su-poner la puesta en valor y aprovechamiento intensivo (mecanizado) de melojares en los que anteriormente no resultaba rentable actuar (existen experiencias en este sentido; Tolosana, 2009). Este aprovechamiento intensivo es incompatible con el mantenimiento de un estado de conservación favorable y no puede desarrollarse bajo criterios de gestión forestal sostenible.
7.4.5
– Evaluación del conjunto del estado de conservación
• Área de distribución fAvorAblE
• Superficie ocupada fAvorAblE
• Estructura y funciones específicas DEsConoCIDo
• Perspectivas de futuro DEsConoCIDo
8
–
9240.
robledales ibéricos de Quercus faginea
y Quercus canariensis
8.1
– Definición del tipo de hábitat según el Manual
de interpretación de los hábitats de la Unión Euro pea
(EUR25, octubre 2003)
Bosques dominados por Quercus faginea, Quercus cana riensis o Quercus afares.
Subtipos:
• Bosques españoles de Quercus faginea: Spiraeo obovatae-Quercetum fagineae, Cephalanthero longifoliae-Quercetum fagineae, Violo wilkommii-Querce tum fagineae, Daphno latifoliae-Aceretum granatensis, Fraxino orni- Quercetum fagineae. Formaciones xero-mesófilas de Quercus faginea
en lade ras y mesetas con elevaciones medias en la Meseta Cen tral de España y las cordi-lleras asociadas.
• Bosques portugueses de Quercus faginea Arisa ro-Quercetum fagineae: Bosques húmedos,
densos, con abundantes epífitos, re lictos en Portugal y restringidos a unas pocas localida-des aisladas.
• Bosques andaluces de Quercus canariensis Rus co hypophylli-Quercetum canariensis: Bosques
húmedos e hiperhúmedos, muy frondosos con Quercus canariensis, en las sierras del
ex-tremo meridional de España, limitados al Aljibe y unas pocas localidades de la Serranía de Ronda.
• Rodales catalanes de Quercus canariensis Carici depressae-Quercetum canariensis:
Formacio-nes ricas en Quercus canariensis localizadas en Cataluña.
• Bosques baleáricos de Quercus faginea Aceri-Quercetum fagineae: Formaciones relictas de
Mallorca dominadas por, o ricas en, Quercus faginea.
8.2
– Descripción
Descripción publicada en Los tipos de hábitat de in terés comunitario de España. Guía básica
(Bar-tolomé et al., 2005):
• Los bosques de quejigo típico (Q. faginea subsp. faginea) crecen sobre todo por la España
caliza (cua drante nororiental, Levante, Baleares y Andalucía). Los de quejigo lusitano (Q. faginea subsp. broteroi) son silicícolas y se extienden sobre todo por el cua drante
surocci-dental (Extremadura, Montes de To ledo, Sierra Morena, etc.). Los robledales morunos (Q. canariensis) son exclusivos del Macizo del Aljibe y de zonas atemperadas y lluviosas de
Cataluña.
• De las formaciones agrupadas bajo este tipo de hábitat, el quejigar típico (Q. faginea subsp. faginea) es la más extendida. Prospera entre 500 y 1.500 m de altitud en un espacio
cli-mático cercano al del melojar, pero en sustratos básicos o neutros. El quejigo lusitano (Q. fa ginea subsp. broteroi) suele aparecer mezclado con otros Quercus de su piso bioclimático,
aunque a veces forma manchas puras. El robledal moruno (Q. canariensis) es un bosque
termófilo y acidófilo que crece en los lugares más lluviosos de la Iberia mediterránea. • El estrato arbóreo del quejigar de Quercus faginea suele ser monoespecífico, pero a veces es
más com plejo, con arces (Acer monspessulanum, A. opalus, A. campestre) o serbales (Sorbus torminalis, S. aria). La orla es de Viburnum lantana, Amelanchier ovalis, Crataegus monogyna, Ligustrum vulgare, etc., y el estrato herbáceo lleva orquídeas (Cephalanthera, Epipactis)
ade-más de Bupleurum rigidum, Geum syl vaticum, Brachypodium phoenicoides, Paeonia sp., etc. Los
matorrales de sustitución pueden llevar Ge nista scorpius, G. pseudopilosa, Buxus sempervi-rens, Arctostaphylos uva-ursi, etc.