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QUE REFORMA EL ARTÍCULO 43 DE LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN, A CARGO DE LA DIPUTADA ROCÍO ADRIANA ABREU ARTIÑANO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI

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QUE REFORMA EL ARTÍCULO 43 DE LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN, A CARGO DE LA DIPUTADA ROCÍO ADRIANA ABREU ARTIÑANO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI

La suscrita, Rocío Adriana Abreu Artiñano, diputada a la LXII Legislatura del honorable Congreso de la Unión, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como 6, numeral 1, fracción I, 77 y 78 del Reglamento de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, somete a la consideración de esta soberanía la presente iniciativa con proyecto de decreto por el que se adiciona un segundo párrafo al artículo 43 de la Ley General de Educación, al tenor de la siguiente

Exposición de Motivos Planteamiento del problema

Erradicar y evitar el analfabetismo ha sido no sólo un anhelo y una demanda sentida de la población mexicana, sino un reto y una deuda social respecto de la cual no se ha podido alcanzar el éxito deseado.

Con la promulgación de la Constitución de 1917, uno de los mayores retos de la educación fue el combate al analfabetismo.

Es innegable que mucho se ha logrado al respecto, sin embargo, no obstante que ya celebramos el centenario del inicio de la Revolución Mexicana, el analfabetismo continúa vigente en nuestro país, con una tasa del 6.9 por ciento en una población de 15 años o más, de conformidad con los resultados del último Censo General de Población y Vivienda.

En este orden de ideas, el propósito de esta iniciativa es precisar en la ley, el objetivo en materia de alfabetización. Argumentación

Uno de los indicadores básicos de la situación social de un país y su potencialidad para avanzar hacia mejores condiciones es el nivel de escolaridad de su población.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a la educación, la cual será gratuita y obligatoria al menos hasta la instrucción elemental.1

En el artículo 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se ratifica este derecho estableciendo las obligaciones del Estado por proporcionar servicios de educación gratuitos y obligatorios hasta nivel básico y la obligación de tutores y custodios de hacer preservar estos 2

Por otra parte, la condición de analfabetismo, de acuerdo al Censo de Población y Vivienda, se refiere a “la población que una vez que superó la edad escolar no adquirió la habilidad para leer o escribir un recado”.

No cabe duda de que la lengua escrita ejerce hoy en día, una poderosa influencia en la vida social, por tal razón, es importante lograr un nivel adecuado en la comunicación escrita.3

Precisamente, ese es el objetivo primordial de la educación primaria: transmitir el aprendizaje de la lectura y escritura. Lograrlo constituye la base y el fundamento para la educación posterior, la cual constituye uno de los sistemas sociales más importantes. Por ello, ha sido objeto de atención especial por parte del Estado.

No obstante lo anterior, en nuestro país, el analfabetismo constituye una de las grandes deudas de la sociedad, debido a que las estrategias gubernamentales para abatirlo no han sido suficientes para lograr el éxito que sería esperable dados los recursos invertidos y los adelantos tecnológicos de la época.

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presenta información estadística que permite actualizar y enriquecer el conocimiento sobre los niveles de analfabetismo en nuestro país, así como evidenciar las disparidades regionales sobre este tema.

De acuerdo al más reciente Censo General de Población y Vivienda realizado por dicho Instituto, en el año 2010, la tasa de analfabetismo de la población de 15 años y más, corresponde al 6.9 por ciento, es decir, actualmente existen en el país 5.3 millones de personas que no saben leer ni escribir.

Los datos censales evidencian que de 1930 a 2010, el porcentaje de población de 15 años y más, que no sabe leer y escribir se redujo de tal modo que es casi nueve veces menor, de 61.2 a 6.9 por ciento.

A continuación se muestra una gráfica con los datos actuales:

El analfabetismo no es un fenómeno individual, sino de naturaleza estructural, se encuentra estrechamente vinculado con la pobreza, ya que los índices más altos de población analfabeta se concentran en las regiones menos desarrolladas donde la educación se convierte en una de las claves de acceso a una mejor calidad de vida.

Los datos del último evento censal así lo corroboran, en 2010, las tasas más altas de analfabetismo entre la población de 15 años y más se presentan en Chiapas, Guerrero y Oaxaca.

Los 5.4 millones de personas analfabetas que existen en México representan 4.8 por ciento de la población total. Los 6.1 millones que había en 1895 significaban casi 48 por ciento de la población que entonces tenía nuestro país. Es claro que no es lo mismo un país con casi la mitad de su población en condición de analfabetismo, que una que tiene 5 por ciento en esa situación.

Por supuesto que las proporciones y los índices de analfabetismo han disminuido; no obstante, el número absoluto sigue siendo muy grande, sobre todo si consideramos los recursos tecnológicos y pedagógicos con los que hoy contamos.

Los índices de analfabetismo han disminuido de 82.1 a 6.9 entre 1895 y el 2010. Los 6.1 millones de analfabetos que había en 1895 fueron en aumento hasta 1970, cuando llegaron a casi 6.7 millones. Después de esa década, disminuyó la cantidad absoluta de analfabetos, pero de manera muy lenta. De hecho, en los últimos 40 años la cifra de analfabetos bajó apenas 1.3 millones de personas, es decir, unos 32 mil cada año. Es evidente que debería haberse puesto más empeño para abatir este problema.

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Es cierto que casi la mitad de los analfabetos tiene más de 60 años, pero también debe tomarse en cuenta que más de medio millón son jóvenes entre 15 y 29 años y más de 2 millones tienen entre 30 y 59 años, es decir, son personas en plena edad productiva.

En el país, la expectativa de vida promedio es de 75.4 años; por ello, plantear que a los 60 años ser analfabeta no es un problema implica limitar la posibilidad de desarrollo de los adultos mayores durante más de 10 años, lo cual incluye coartar las posibilidades de crecimiento de la sociedad en general. Todavía más grave es el caso de las mujeres, que constituyen la mayoría de los analfabetos y quienes tienen una esperanza de vida de 78 años. En la relación entre analfabetismo y género es, sin duda, satisfactorio observar que entre las jóvenes ha disminuido, aunque persiste la desigualdad entre mujeres y hombres en los grupos de edades mayores de 30 años.

En cuanto a la población indígena, la disyuntiva entre preservar y fortalecer sus valores culturales (entre ellos su lengua) y proporcionarles la capacidad de leer y escribir en español representa un gran reto. Desde hace varias décadas, el Estado mexicano cuenta con instancias dedicadas al estudio, análisis y elaboración de políticas para su mejor desarrollo. Incluso, tiene programas de alfabetización dirigidos en específico a estas comunidades originarias del país.

De censo a censo de 2010 –hacia atrás–, a 2000, fue el avance más importante en disminución de rezago educativo. A pesar de los esfuerzos realizados, debe reiterarse que si bien se logró disminuir el índice de analfabetismo, el número total de ellos no siguió la misma tendencia, es más, se incrementó un poco. Hacia 1950 en el país había ya 6.4 millones de analfabetos. Quizá en ello influyó el hecho de que la educación para adultos perdió importancia y se dio prioridad a la educación de los niños, pero fue hasta la década de los 70 cuando se notaron más los esfuerzos para lograr la disminución del analfabetismo.

Los adultos mayores de 60 años y más es el grupo que ha resentido más el analfabetismo. Duele reconocer que, en pleno siglo XXI, tres de cada diez adultas mayores mexicanas tengan ese nivel de exclusión.

Si bien la situación de las mujeres jóvenes ha mejorado en materia de alfabetización, todavía estamos lejos de alcanzar una verdadera equidad de género en la materia, por lo que resulta urgente atender el caso de las mujeres de 30 años y más.

Otra de las características tradicionales del analfabetismo en México es su predominancia en las áreas rurales, es decir, en las localidades pequeñas menores de 2 500 habitantes. No hay duda que los índices son mayores en las poblaciones rurales, donde la alfabetización es más difícil de hacer llegar que a las grandes concentraciones urbanas.

Cuando se hacen comparaciones entre la población rural y la urbana no debe obviarse el hecho de que no están en condiciones de igualdad, por lo cual es factible sostener que en realidad el analfabetismo rural es más grave que el urbano.

Este hecho puede demostrarse cuando el análisis se hace con base en el índice de analfabetismo, pues dicho indicador es tres veces más grande en las zonas rurales que en las urbanas. En estos términos, no es exagerado afirmar que la magnitud del analfabetismo en el campo mexicano es, por lo menos, tres veces más grande que el de las ciudades.

Las diferencias de cultura, idioma, formas de vida y socialización fueron vistas como signos de atraso, por lo cual había que buscar incorporarlas a la modernidad.

El analfabetismo constituye una de las grandes deudas que tiene la sociedad con quienes lo padecen.

Limita el crecimiento de las personas y afecta su entorno familiar, restringe el acceso a los beneficios del desarrollo y obstaculiza el goce de otros derechos humanos.

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La condición de analfabetismo, imposibilita la integración armónica del individuo a la sociedad.

Es de suma importancia reconocer todas las dificultades que la condición de analfabetismo implica. No recibir la educación elemental para que la población adquiera la habilidad de la lectoescritura, genera que las personas carezcan del reconocimiento social que merecen, presenten poca reflexión crítica y limitaciones al momento de conocer y acceder a los derechos individuales que la ley les otorga, así como para participar activamente en la consecución de los derechos colectivos, que son esenciales para la dignidad del ser humano.4

Luego entonces, no saber leer ni escribir constituye una de las más grandes desventajas personales y sociales que una persona pueda tener, ya que aísla a los individuos, impidiendo así a quienes la padecen de estar plenamente incorporados a la sociedad.

Por esta razón, la educación es reconocida como un derecho humano desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque es una de las condiciones necesarias para establecer relaciones de igualdad con los semejantes.

Efectivamente, la alfabetización debe servir, para que las personas participen en condiciones de igualdad en la sociedad; contribuyendo al mismo tiempo a evitar la marginación.

La creación de entornos y sociedades alfabetizados es esencial para erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, poner límite al crecimiento de la población, lograr la igualdad entre los géneros y alcanzar el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.5

Por lo expuesto y fundado, someto a la consideración de esta honorable asamblea la presente iniciativa con proyecto de

Decreto

Artículo Único. Se adiciona un segundo párrafo al artículo 43 de la Ley General de Educación, para quedar como sigue:

Artículo 43. La educación para adultos está destinada a individuos de quince años o más que no hayan cursado o concluido la educación primaria y secundaria. Se presta a través de servicios de alfabetización, educación primaria y secundaria, así como de formación para el trabajo, con las particularidades adecuadas a dicha población. Esta educación se apoyará en la participación y la solidaridad social.

En materia de alfabetización el objetivo será erradicar y evitar el analfabetismo. Transitorio

Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

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Notas

1 Organización de las Naciones Unidas. Declaración Universal de los Derechos Humanos. http://www.cinu.mx/onu/documentos/declaracion-universal-de-los-d/.

2 Cámara de Diputados honorable Congreso de la Unión. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/9/5.htm?s=.

3 “Analfabetismo en México: una deuda social.” José Narro Robles y David Moctezuma Navarro. Vol. 3 Núm. 3 septiembre-diciembre 2012.

4 Martínez, Rodrigo, Andrés, Fernández (2009). Impacto social y económico del analfabetismo: modelo de análisis y estudio piloto. UNESCO-CEPAL. http://www.oei.es/pdf2/impacto_social_economico_analfabetismo.pdf.

5 Organización de las Naciones Unidas. Resolución 56/116 aprobada por la Asamblea General. http://www.un.org/spanish/Depts/dpi/boletin/alfabetizacion/res116.html.

Palacio Legislativo de San Lázaro, a 11 de marzo de 2014. Diputada Rocío Adriana Abreu Artiñano (rúbrica)

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