Patrimonio y
turismo
cultural
Mauricio Vázquez González
E
l Patrimonio cultural y natural, material e intangible, las piezas artísticas, los bienes muebles e inmuebles y el Patrimonio construido de cada una de las ciudades, sitios o monumentos y zonas arqueológicas, constituyen el sujeto de la acción concreta y el objeto de conocimiento, con significados e historicidad propia del mundo. El Patrimonio Cultural1 constituye la esencia de nuestra identidad nacional, regional y local. Es al mismo tiempo, un espacio dinámico y un elemento positivo de intercambio de ideas y puntos de reflexión.1
El concepto de Patrimonio entendido como un concepto amplio, complejo y dinámico, que registra la evolución histórica, la identidad y la memoria colectiva, el intercambio cultural y movilidad humana.
Templo de San Diego, Guanajuato
En el contexto de la diversidad cultural, el diálogo internacional en torno al concepto de Patrimonio Mundial y la globalización, así como la revalorización de los elementos particulares de las urbes pone de relieve el respeto a sus características particulares, sus riquezas propias, historia, desarrollo y promoción de su singularidad. Es por ello altamente satisfactorio el que el entendimiento del patrimonio haya creado decididamente una conciencia para acentuar el valor de lo local como pilar fundamental de lo global.
El tema central debe recordarnos que parte esencial del espíritu de todo Patrimonio Mundial y por ende la filosofía para su conservación está ligada a los seres humanos que lo habitan. Esto significa que lo que la humanidad creó en el pasado debe ser conservado en el presente, respetando sus valores
históricos y artísticos sin dejar de considerar las necesidades, aspiraciones y deseos de la población que habita dicho patrimonio. Es obligación de todos el establecer las condiciones para que nuestros valores sean respetados y convivan en armonía.
En la relación Patrimonio y Turismo cultural, compleja por sí sola, actualmente se reflexiona sobre la necesidad de vincular a los habitantes con este fenómeno2. De ahí que podemos observar tres temas a los que se debe poner mayor atención:
a) La participación de la población en la revitalización de las ciudades patrimonio mundial. No se puede
omitir la propia vida cotidiana de los habitantes; ni tampoco se puede pensar en un desarrollo social, económico, cultural o como sea sin ellos.
b) El patrimonio inmaterial en el Patrimonio mundial. Su Identificación, conocimiento, percepción, comprensión y respeto son elementos
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ICOMOS, Carta Internacional sobre Turismo Cultural. Última versión presentada en el Coloquio Mundial de Ciudades del Patrimonio Mundial OCPM, en Cusco Perú, 2005.
indispensables para su –posible- promoción.
c) Recepción de turistas en las ciudades patrimonio mundial: Cómo conciliarlos con las necesidades de la población residente. Si alrededor de nuestro Patrimonio persiste una cultura de incuria, desconocimiento de los gobernantes en el tema, desprecio de sus habitantes por el turismo -y aún a ellos mismos-, poca conciencia del sitio o zona patrimonial por parte de pobladores y autoridades, carencia de información y hasta desorden y falta de limpieza, el turismo será siempre un factor de riesgo y desalentará su promoción. La base del Turismo Cultural es el bienestar de la sociedad depositaria del mismo.
Teatro Juárez y Hotel San Diego, Guanajuato.
La idea de que el turismo se fundamenta solamente en la promoción publicitaria es un grave error que puede tener graves consecuencias. Sí “el alma
del turismo son los hoteles”, la del
Patrimonio son los pobladores.
Es importante resaltar el hecho de que en el ámbito del Patrimonio Mundial el turismo cultural cobra cada vez mayor relevancia y por ello los lugares, en cualquier parte del mundo, que cuentan con un Patrimonio han postulado al turismo cultural como una alternativa de desarrollo.
Hace décadas que se considera que el turismo cultural debe constituir, a escala mundial, uno de los medios esenciales para asegurar el equilibrio del hombre y enriquecimiento de su
personalidad dentro de una civilización en la cual el desarrollo equilibrado de las técnicas permite orientarse cada día más hacía la utilización inteligente del tiempo libre, creando las condiciones de un nuevo humanismo; además este tipo de turismo es uno de los medios más efectivos para facilitar los intercambios y asegurar la comprensión entre los pueblos3.
El turismo en los lugares patrimoniales debe considerar aspectos importantes que mejoren la experiencia del visitante; es decir, que contemplen en su oferta elementos como la historia, la tradición, la arquitectura, la fe religiosa, la historia de las ideas y los bienes muebles e inmuebles declarados patrimonio. Hay por lo menos tres aspectos que conviene recordar como inhibidores de la afluencia turística a los sitios patrimoniales:
1. Muchos viajeros se dedican sólo al ocio y reposo físico.
2. Carencia de una política turística diseñada exclusivamente a las urbes patrimoniales.
3. La poca colaboración entre los promotores turísticos con los promotores
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culturales y especialmente con las autoridades.
Es una prioridad trabajar para crear las condiciones de un nuevo mercado turístico que se enriquezca y que enriquezca nuestras ciudades. Un turismo reeducado en el conocimiento, el respeto y la valoración del patrimonio cultural. El turista debe ser siempre un aliado4.
El turismo en el mundo ha crecido exponencialmente, en el caso de América Latina y México los visitantes han aumentado en millones y por lo tanto esta industria es una de las más influyentes en el desarrollo económico de nuestro país, e importante factor de crecimiento social y económico social. El turismo cultural por su alto impacto en nuestros países ejerce influencia en diferentes esferas de la sociedad y por lo tanto su comprensión, su impulso y su dirigencia debe ser altamente profesional.
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Insistimos en modificar el modelo de los visitantes a Guanajuato, en virtud del cuidado y conservación que debe tener una ciudad
declarada Patrimonio Mundial. La
conservación de la cultura debe ser un elemento fundamental como único sustento de nuestro turismo. Como todos sabemos, en esta época de constante cambio rápido y uniforme en el mundo es importante mantener elementos que permitan dotar no sólo de identidad a nuestras ciudades sino de, repito, sustento patrimonial diferente de otros en el mundo y único en su contexto.
Se ha dicho con frecuencia que el turismo revitaliza la vida de los sitios patrimoniales, pero estamos seguros que un turismo desordenado en amplio sentido de la palabra puede representar una amenaza. Esta amenaza que implica no solamente el deterioro material de los sitios patrimoniales, sino también una vulneración del sentido e identidad del mismo y por supuesto que la presencia del turismo en las sedes patrimoniales no necesariamente hace que los habitantes vivan mejor.
Es de imperiosa necesidad entonces modificar no sólo las políticas entorno al Turismo Cultural, también el modelo de “turista” que deseamos, pero esto último es lo más difícil y requiere de otro artículo para reflexionarlo5. Existen intentos por mejorar este aspecto, especialmente a nivel internacional. Por ejemplo es necesario observar lo que se ha hecho en materia de Legislación Internacional para, por un lado proteger el Derecho al Turismo y por otro, procurar
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Igualmente esto implica una presencia de visitantes turísticos con otro perfil y que no necesariamente estén ligados a una situación
personal económica holgada (que es
importante en sí misma), sino que los visitantes independientemente de su estatus socioeconómico, puedan destinar recursos al conocimiento de un lugar patrimonial.
el cuidado y respeto a los sitios patrimoniales. Para ello existe el Código
Ético Mundial para el Turismo, un
instrumento Jurídico de Carácter Internacional que fue concebido por los Estados miembros de la Organización Mundial del Turismo6.
Por ello, es indispensable buscar, tener y mantener un modelo de visitante más informado, más educado, más interesado en la historia y el patrimonio cultural y por supuesto más respetuoso de los sitios. Pero conviene decir que no se trata de esfuerzos individuales solamente y conviene recordar lo que nos dice la carta de Atenas a propósito de que las
instituciones y los grupos científicos puedan manifestar su interés por la salvaguardia de las obras en las cuales la civilización ha encontrado su más alta
expresión y que se encuentran
amenazadas.7
Estar absolutamente convencidos de que para tener un turismo cultural debemos mantener el Patrimonio
6
“La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en diciembre de 2001, una resolución en la que daba su apoyó al
Código Ético Mundial para el Turismo de la Organización Mundial del Turismo”
7
Salvador Díaz-Berrio F., Conservación de zonas y monumentos, SEP-INAH, México, 1976 Y 1985.
Cultural, es indispensable. Este hecho que es muy debatido en nuestras propias ciudades y muchas veces criticado, es un instrumento que además de detonar el desarrollo económico local, ayuda a la preservación del patrimonio.
Festival Cervantino
Fiestas locales.
Es aconsejable un sostenimiento económico de los lugares patrimoniales, con base en el turismo (aunque no exclusivamente) pero sin menoscabo de la propia riqueza patrimonial existente, recordemos que: “Una excesiva o total
dependencia de los ingresos del turismo para el sostenimiento económico de
enclaves históricos, urbanos o rurales no es aconsejable, ya que el turismo por sí mismo nunca podrá llenar de vida estos espacios, y el vaciar las ciudades, pueblos o barrios de sus actividades autóctonas los desnaturaliza y convierte
en zonas artificiales”8
Para ello es muy importante que los propios habitantes tengan en cuenta qué es su patrimonio y cómo cuidarlo, y que el patrimonio cultural no debe considerarse esencialmente como recurso turístico, sino como un bien patrimonial que puede servir al ámbito del turismo y que por lo mismo, la connotación del patrimonio debe reconocerse como un factor de identidad y memoria histórica, de cohesión entre los habitantes y baluarte de la nación.
El patrimonio y el turismo cultural tienen mucho futuro. Siendo el turismo una actividad generadora de riqueza y la cultura una actividad que genera y representa la verdadera riqueza de los pueblos, su conjunción y su fomento será un instrumento potencial para ayudar al desarrollo sostenible del Patrimonio.
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