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LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA: REPERCUSIONES EN LA PRENSA VENEZOLANA

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LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA:

REPERCUSIONES EN LA PRENSA VENEZOLANA

THE TRIPLE ALLIANCE WAR:

REPERCUSSIONS IN THE VENEZUELAN PRESS

Enviado: 16/07/2017 Aceptado: 01/10/2017

Ebelio Espínola Benítez1

Resumen

En este artículo nos proponemos estudiar el origen y las causas de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay: 1864 –1870. Triple Alianza que estuvo integrada por el imperio de Brasil y los gobiernos de Argentina y Uruguay; en especial nos in-teresa escudriñar la repercusión en la prensa venezolana: El Porvenir y El Federalista; aquella confrontación bélica que ensangrentó todo el sur de América. La información sobre los hechos bélicos llegaban a Caracas muchos meses después de sucedidos, pues los obstáculos para la difusión eran inmensos; asombroso es que a pesar de todo — después de una pasantía por Londres— llegaba a la capital venezolana. He aquí una pequeña muestra de la repercusión de la Guerra de la Triple Alianza en la prensa ve-nezolana.

Palabras clave

Guerra de la Triple Alianza; Prensa; Venezuela; Opinión Pública.

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Abstract

In this article we propose to study the origin and causes of the War of the Triple Alliance against Paraguay: 1864 -1870. Triple Alliance that was integrated by the Bra-zilian Empire and the governments of Argentina and Uruguay; in particular, we are interested in looking at the repercussion in the Venezuelan press: El Porvenir and El Federalista; that warlike confrontation that bloodied all of South America. The infor-mation about the war events arrived in Caracas many months after the events, because the obstacles to dissemination were immense; amazing is that despite everything —af-ter an in—af-ternship in London— arrived in the Venezuelan capital. Here is a small sample of the repercussion of the War of the Triple Alliance in the Venezuelan press.

Key words

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1. Una Guerra contada desde afuera

La prensa internacional de la época de la Guerra de la Triple Alianza alcanzó a re-señar solamente los orígenes regionales o “visibles” de esta confrontación. Las podero-sas razones de la banca londinense permanecían bien ocultas, escondidas, “invisibles” a la opinión pública mundial. Es explicable que sea así, pues, según el audaz periodista brasileño Julio José Chiavenatto, incluso el mismo Francisco Solano López, no llegó a percibir en toda su dimensión el rol protagónico desempeñado por el imperio inglés como el enemigo principal del desarrollo independiente del Paraguay.

Todo acontecía vertiginosamente no Paraguai; Solano López, como a su geracâo, estava aprendendo “na prática”. A formacâo era geralmente empírica. So se via o “visibel”. Dentro desse ambiente nacional debe-se constatar a deficiencia de Fran-cisco Solano López ao nao entender a natureza do imperialismo inglés face ao Paraguai; mas nao se pode culpá-lo dessa deficiencia, que é resultado de um joven país incapaz ainda (e para siempre, porque o destroem) de formar suas liderancas de acordó com as suas necesidades; estas, ainda insupeitas a maioria pela dimi-nuta classe dirigente paraguaia2.

Aun aceptando esta formulación de Chiavenatto, F. S. López, sin embargo, se acer-có a la comprensión de la posición inglesa durante la guerra de la Triple Alianza. Por-que el enviado especial británico, G.F. Gould, en 1867 para gestionar “el rescate” de los ciudadanos ingleses que trabajaban para el gobierno del Paraguay informaba, entre otras cosas, sobre el parecer del Mariscal López:

Su excelencia procedió a protestar contra la falta de simpatía evidenciada por el gobierno de Su Majestad con respecto al Paraguay; de que sus deseos de cultivar relaciones más amistosas e íntimas con Gran Bretaña no han sido correspondidos; de la manera en que su política ha sido tergiversada en Inglaterra y, finalmente, de las violaciones de neutralidad cometidas por el gobierno británico durante la presente guerra. El (López) no tenía, desafortunadamente, nadie que advocase su causa, y estaba incomunicado del resto del mundo. Consideraba como muy injus-to por parte del gobierno de su Majestad el obligarlo a prescindir de un pequeño número de ciudadanos británicos que se había puesto libremente a su servicio, mientras que parecía no tomarse nota alguna de los préstamos, barcos y armas obtenidas por sus adversarios en Gran Bretaña, o de los cientos de ingleses que estaban peleando contra él en el bando aliado.3

No es de extrañar entonces que, dentro de este contexto, la prensa venezolana, como la mundial, recogiera solamente las causas de geopolítica regional en el Río de la Plata como la chispa que encendió durante 5 años todo el sur del continente.

2 CHIAVENATTO, Julio José. Op. Cit., p. 57.

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El 7 de marzo de 1865 El Federalista de Caracas señalaba con detenimiento, en su primera referencia a los sucesos del sur que:

El estado de intranquilidad que durante varios meses ha reinado en el Uruguai a consecuencia de la insurrección contra el gobierno de ese país acaudillada por el general Flores, se ha hecho extensivo a las naciones inmediatas y amenaza con un conflicto en que podrán verse envueltas la República Argentina, el Brasil y el Paraguay. Grandes han sido los esfuerzos hechos por los miembros del cuerpo diplomático residentes en Montevideo para zanjar las dificultades que ofrecía la pacificación del país, en la cual van librados cuantiosos capitales extranjeros; pero esas gestiones han resultado infructuosas, según podemos colegir de lo que hemos leído en publicaciones imparciales, a consecuencia del apoyo más o menos directo que han prestado al caudillo Flores la República Argentina y el Brasil.4

El apoyo del Imperio del Brasil y del Gobierno de Argentina a la “insurrección” de Venancio Flores para instalarse en Montevideo ya está evidenciado aquí y así mismo se vislumbra la posibilidad de transformarse en un conflicto internacional. Es más, se insinúa que detrás “van libradas cuantiosos capitales extranjeros”. Al final de la reseña se apunta certeramente hacia los orígenes regionales de la guerra:

El Paraguai, entretanto, se aprestaba para la lucha, y había protestado contra el Brasil, si este llegaba a ocupar con la fuerza armada el territorio oriental. Esto, como hemos visto antes, había sucesido, y ya que se aseguraba que el Paraguai iba a cumplir su promesa enviando tropas a la Banda Oriental, a las cuales se unirían refuerzos de las provincias Entre-Ríos y Corrientes. Se ve, pues, que la situación era mui complicada.5

Así sintetizaba El Federalista las informaciones recogidas de la revista El Mer-cantil Español de Montevideo, periódico que defiende los intereses de España en el Uruguay y que corresponde al 26 de noviembre de 1864.

Encontramos nuevamente referencias sobre esta confrontación bélica en El Fede-realista del 7 de julio de 1865 bajo el título de “Río de la Plata”, recogiendo, esta vez, datos proporcionados por el Europeam Times de Liverpool en relación a la supuesta composición numérica del ejército paraguayo (60.000 hombres) y de las fuerzas alia-das (75.000 brasileños, orientales y argentinos). Es preciso subrayar que las informa-ciones de la prensa inglesa se alimentaban fundamentalmente de noticias procedentes de Río de Janeiro y Buenos Aires y por tanto teñida por la simpatía hacia los aliados. Del Paraguay mediterráneo y cercado por el Ejército aliado naturalmente llegaban es-casas novedades.

El general Mitre ha expedido una proclama en la cual dice que el Paraguay había 4 EL FEDERALISTA., Caracas, martes 7-3-1865.

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comenzado la lucha apresando traidoramente dos vapores de guerra: llama al pueblo a sus puestos como soldados-ciudadanos, y les promete confiadamente el triunfo.

En Buenos Aires los negocios estaban muy animados, y el dinero fácil de adquirir.6 El 9 de noviembre de 1865 El Federalista vuelve a publicar una larga reseña sobre las operaciones militares de los ejércitos beligerantes que para entonces se moviliza-ban entre las zonas de Corrientes, Uruguayana, Candelaria, Río Grande do Sul y sus adyacentes. Esta vez las fuentes de El Federalista son dos órganos muy ligados a los in-tereses de los aliados y de Inglaterra. El Buenos Aires Standard y el Anglo-Brazilian

Times, ambos periódicos representan a las comunidades británicas en Argentina y

Brasil. En consecuencia, las noticias de la fecha informan de las “atrocidades” cometi-das por el ejército paraguayo a su paso por el territorio argentino rumbo a la República Oriental del Uruguay: “han perpetrado el más inaudito pillaje y saqueo” en las ciuda-des de Bella Vista, Saladas y San Roque de la provincia de Corrientes, en cuya ciudad capital del mismo nombre, “ni las mujeres han sido respetadas”. Sin embargo, también se les puede extraer entre líneas algunos datos interesantes sobre el estado de ánimo de los contendientes; termina su referencia al ejército de López señalando que “según in-formes de dos respetables jóvenes escapados de ese ejército la guerra es popularísima aún entre los más ínfimos soldados”.

Estos jóvenes paraguayos son “respetables” según el Standard, porque supuesta-mente se han “escapado” del ejército de López, por eso sus informaciones no pueden ser puestas en tela de juicio: la guerra es popularísima entre los soldados paraguayos, que, dicho sea de paso, no estaban divididas en “ínfimos” y “superiores” porque prove-nían de una sociedad bastante igualitaria, y con quienes López estaba profundamente identificado. Pero —continúa la misma reseña— “exactamente lo contrario sucede al General Mitre, quien ha tenido que luchar con la insubordinación de hombres renuen-tes a toda obediencia y que aborrecen la estricta disciplina de ese general”. Estos “in-disciplinados” y “renuentes” argentinos no son sino aquellos que no querían la guerra sino la paz con el pueblo de Paraguay.

Finalmente, Buenos Aires Standard se consuela— y así lo recoge El Federalista de Caracas— con que los “recursos de los aliados son tan abundantes y los del enemigo tan limitado, que el resultado final de la lucha no puede ofrecer duda”.

En esta misma fecha (9-11-1865) otro periódico caraqueño El Porvenir publicaba la segunda y última parte de un largo y a su vez denso artículo: “Sucesos del Plata: origen de la Guerra del Paraguay contra el Brasil y sus aliados - Estado de la Guerra”, cuya primera parte había aparecido dos días antes en este mismo órgano. Este impor-tante material periodístico fue elaborado por El Porvenir y por tanto representaba la opinión del mismo:

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Si en Europa se ocupa mucho la atención pública con los sucesos del Río de la Plata, con mayor razón debe interesar vivamente a los americanos la guerra que ha estallado entre la República del Paraguay por su parte, y el Brasil, la República Argentina y el Uruguay por la otra.

Pero aunque muchas noticias se han dado acerca de tan graves sucesos, nada se ha publicado aquí todavía sobre el origen de la guerra desastrosa que el imperio del Brasil ha provocado, y cuya política artificiosa ha hecho servir a sus ambicio-sas miras los elementos republicanos.

Notorios son los proyectos que desde mucho tiempo atrás alimenta el Brasil res-pecto a las repúblicas del Plata, y aunque dueño de inmenso territorio, aspira a señorearse de las aguas fluviales de los Estados limítrofes, de las cuales carece en sus dominios. Más de una vez ha tratado de apoderarse de la Banda Oriental, y si hasta ahora no ha osado emprender la conquista por las armas de los países veci-nos, es porque las condiciones del imperio, su población cuyas dos terceras partes se compone de negros esclavos, sus pocos recursos y la falta de ejército y de marina de guerra disciplinada, ponen a raya sus ambiciosas pretensiones.

El origen de la guerra actual proviene precisamente de las tendencias absorbentes de esa monarquía heterogénea por su clima, por las razas que la pueblan, y por sus instituciones tan incompatibles con las del continente en que se halla situada. Es como si dijéramos el lunar del mapa de Suramérica, puesto que solo el Brasil es monárquico en toda esta inmensa porción del Nuevo Mundo, y sólo él conserva aún la ignominiosa institución de la esclavitud.6

A pesar de que El Porvenir recoge sus informaciones de Novedades de Madrid, cuyo corresponsal en Río de Janeiro es “adicto al imperio” y Anglo-Brazilian Times, se pronuncia claramente a favor de la causa paraguaya. Luego de narrar los pormeno-res de la asunción al poder de Venancio Flopormeno-res en Montevideo ayudado por el decisivo refuerzo del ejército invasor brasileño, y del progresivo y provechoso acercamiento entre el Gobierno de Buenos Aires y el Imperio del Brasil, El Porvenir sintetiza sus reflexiones así:

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No es el pueblo argentino, ni el uruguayo ni el brasileño mismo, quienes han pro-vocado esta guerra desastrosa para su libertad e independencia: son los man-darines que los gobiernan; es el emperador don Pedro, es el general Flores; es el general Mitre, quienes se han coaligado para destruir la República del Paraguay que, aunque pobre y reducida no transige con los enemigos de su nacionalidad y de sus instituciones, y se arma como un solo hombre para oponerse a la invasión del territorio uruguayo.7

Más adelante el periódico caraqueño cita textualmente al Anglo Brazilian Times, en donde éste se queja de la escasa disposición de los argentinos para engrosar las fuerzas aliadas y, al mismo tiempo, El Porvenir inserta entre paréntesis sus propios comentarios para contrarrestar algún planteamiento del órgano anglo-brasileño:

Cuando la voz del patriotismo debería llamar a las armas a todos y cada uno de los argentinos de armas tomar, para contribuir en lo que cada cual pudiese a expulsar del territorio al invasor, (¿quién fue el primero que amenazó invadir el territorio uruguayo?) vemos que entre varios de los contingentes de las provincias reinan la mala voluntad y un espíritu de defección e insubordinación que burlan por completo las esperanzas que han lisonjeado al Presidente.

También han demostrado los sucesos que el dictador de Paraguay ha hecho pre-parativos inmensamente superiores a lo que al principio se suponía posible, y que haciendo ingresar en el ejército a todos los hombres y muchachos hábiles para el servicio, con cuyo motivo ha tenido que dedicar las mujeres a los trabajos de los campos y las Fortificaciones, cuenta con una fuerza que no baja de 100.000 hombres. Asegúrese también que sus arsenales están provistos de una manera extraordinaria en un Estado tan pequeño, que por años se han estado introdu-ciendo secretamente en el país cañones y fusiles y que se ha establecido, además, una fábrica de cañones Whiworth y varias de pólvora para utilizar los depósitos naturales de azufre y salitre que existen en el país.8

Además de las referencias al contingente argentino y a los preparativos del ejército paraguayo, El Porvenir se ingenia para conseguir informaciones sobre la situación brasileña y cita las palabras escritas por un “testigo imparcial de los sucesos en aquel imperio” sin señalar más fuentes:

Muchas son las versiones que se han dado en esta capital (Río de Janeiro) al viaje del monarca; pero de todas ellas las que merecen más crédito son las de los que creen que se ha dirigido al centro de operaciones para dar más vigor a estas, para hacer cesar la rivalidad que existía entre algunos de los jefes militares, y para hacer nacer en el ejército un poco de entusiasmo del que hasta entonces no había

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dado la más mínima señal. Este gobierno tiene que vencer grandes obstáculos para organizar un ejército con que se puede decir que no ha contado después de su independencia; los blancos no son mui afectos a dejarse agujerear la piel, y la gente de color que se halla en el mayor grado de abatimiento, es incapaz de llegar a formar un buen contingente militar. Se está arruinando este país con los apres-tos militares y tiene que vencer grandes obstáculos para conseguir que los cuerpos de la Guardia nacional se decidan a ir al teatro de la guerra.9

El Porvenir de Caracas, a pesar de no disponer información alguna procedente del frente de López, se compromete decididamente con la causa paraguaya informando al pueblo de Venezuela sobre las razones —reales y ficticias— de geopolítica regional que originó “los sucesos del sur” o la guerra contra el Paraguay. Concluía también como todos los artículos y noticias sobre esta confrontación que “la guerra, pues, habrá de ser reñida y sangrienta”.

Dos semanas después de estas sendas publicaciones exactamente el 22-11-1865, aparece en El Federalista una respuesta a éste y otros artículos de El Porvenir bajo el título “Brasil en las márgenes del Plata”. Esta réplica es publicada en forma de carta remitida por un lector anónimo de El Federalista:

Hace algunos días que un diario político de esta ciudad “El Porvenir” no dudó en reproducir en sus columnas un artículo lleno de juicios inexactos y apasiona-dos sobre los acontecimientos que a la fecha se cumplen en las riberas del Plata, presentando al Brasil como agresor injusto e interesado contra dos de sus estados limítrofes. Este artículo firmado por un nombre desconocido y tomado de un dia-rio europeo, de poca o ninguna importancia revela la más profunda ignorancia de las cosas y de la política del imperio, sino la pluma del escritor sin conciencia que miente a la historia de mala fe para satisfacer odios gratuitos.

Posteriormente, el mismo “Porvenir” en uno de sus números de la última semana, torna a ocuparse de los acontecimientos del Plata, y reproduce ya directamente otros tantos cargos contra el Imperio.10

El remitente anónimo de El Federalista realiza una larga narración y argumenta-ción en favor de la actuaargumenta-ción del Brasil en la subversión y derrocamiento del régimen anterior en el Uruguay e infiere también que “la civilización liberal nada tiene que deplorar en la caída de la dictadura de López en el Paraguay y la consiguiente desapa-rición del régimen más antipático al derecho la dignidad humanas, base de la organi-zación de los pueblos latino-americanos”.

Sin embargo este mismo periódico El Federalista publica el 15-12-1865 una carta dirigida por el coronel Antonio Estigarribia, comandante del destacamento paraguayo 9 Idem.

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que ocupaba Uruguayana, al general Venancio Flores. El periódico caraqueño califica el oficio como “lleno de dignidad, hija de esta justa insistencia con que el Paraguay defiende su territorio”. Aun cuando Estigarribia y sus soldados, sitiados y agotados por el hambre tuvieron que rendirse y entregar Uruguayana a las fuerzas aliadas, esta misiva, recogida por El Federalista de un diario extranjero, sintetiza cabalmente las razones que esgrime el gobierno y pueblo paraguayo para su participación en esta desigual confrontación:

Uruguayana, agosto 20 de 1865.

Anoche a hora mui avanzada recibí la nota fechada ayer y que me fue entregada por el prisionero José Zorrilla, el mismo que entregará a V.E. mi contestación. Atentamente he leído dicha nota a fin de contestarla como debe hacerlo un soldado de honor, a quien el supremo gobierno de su país le ha confiado un puesto impor-tante, y debo aclarar a V.E. que como paraguayo, como jefe y como soldado que de-fiende la causa de las instituciones, de la independencia de su país, y cuyo gobierno está resuelto a no ahorrar esfuerzo alguno en pro de la integridad de las repúblicas del Plata, y de su equilibrio, ni puedo ni debo aceptar las proposiciones de V.E. Aunque suponiendo que, como dice V.E. en su nota, esté yo perdido y no pueda esperar protección de los ejércitos paraguayos, el honor y la obediencia que debo a las órdenes del supremo gobierno de mi país me mandan morir antes que en-tregar las armas que S.E. el mariscal Presidente de la república nos ha confiado para que defendamos contra un enemigo extranjero los sagrados derechos de una causa tan noble.

Los jefes, oficiales y los soldados piensan como yo, y están resueltos a sucumbir en el campo antes que aceptar proposiciones que deshonrarían y cubrirían de eterna infamia el nombre del soldado paraguayo.

Satisfecho con la modesta posición que ocupo en mi país, no solicito honores y gloria que serían adquiridos a expensas de mi patria y que solo aprovecharían a algunos miserables paraguayos que se han dedicado al oficio de favorecer al conquistador extranjero. Como yo, toda la división de mi mando suspira por el momento en que nos sea dado probar a V.E. que el soldado paraguayo no cuenta el número de sus enemigos ni parlamenta con él cuando se trata de defender tan caros y nobles intereses.

Dios guarde a V.E. muchos años. Antonio Estigarribia

Al brigadier general en jefe don Venancio Flores.11

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Este “oficio” si bien no refleja lo que sucedería prontamente en Uruguayana, sí anuncia lo que ocurriría durante cinco años de resistencia heroica y sobrehumana. Unas décadas después escribiría el venezolano Rufino Blanco Fombona:

Al Paraguay lo vencieron sus propios triunfos. En cada batalla, aunque obtuviera la victoria, morían miles y miles de patriotas, imposibles de sustituir. (….), lu-chaba contra tres naciones, dos de ellas las más grandes y pobladas de América del Sur, y una sola de las cuales, el Brasil, era un imperio tan enorme y opulento, como el Imperio de Darío.12

Estas son algunas de las repercusiones en la prensa venezolana durante el primer año de la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay. Recogimos solamente las posiciones de dos periódicos caraqueños en relación a los orígenes o causas de esta confrontación bélica: El Porvenir decididamente comprometido con la posición para-guaya, El Federalista más cercano a los intereses de las fuerzas aliadas.

Consideraciones finales

El presente del Paraguay está profundamente ligado a los sucesos del siglo XIX; oprobios y miserias de hoy tiene su explicación en ese pasado de grandeza y de gloria. Este pueblo ha pagado muy caro su osadía por intentar “la primera revolución radical de América”.

El 15 de agosto de1869 —víspera de la batalla de Acosta Ñú— el ejército invasor estableció en Asunción su primer Triunvirato, hecho a su imagen y semejanza. Du-rante seis meses el Paraguay tendría dos gobiernos: el del Mariscal López, que todavía librará heroicos combates por ese Paraguay independiente y soberano que se estaba inmolando y extinguiendo, y el Triunvirato (Cirilo Antonio Rivarola, Carlos Loizaga y José Díaz de Bedoya) “que se inaugura bajo los generosos auspicios de los Gobiernos Aliados, cuyos ejércitos entraron en el Paraguay presidiendo otro compuesto de un inmenso comercio, industria e inmigración, no menos poderoso para su civilización que aquel para derrotar el poder del más feroz de los tiranos”.13 El pasado de gloria y

el futuro de ignominia coexistieron durante un tiempo breve.

Desde entonces el pueblo paraguayo todavía está “expiando” su culpa por haber seguido a los tres “tiranos”: José Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López y Francisco Solano López; ignominia y silencio, olvido y perfidia sellarán el resto de la historia de esta porción de América Latina. Pero regresarán un día...

12 BLANCO FOMBONA, Rufino. “Sobre la Guerra del Paraguay” en Rufino Blanco Fombona. (Com-pilador: Norberto Galasso) p. 54.

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Desde el fondo de todas las tumbas ultrajadas, crecerán las praderas del tiempo de soñar, Aquí, cerca, en las márgenes de la tierra pesada; Junto a la sal antigua del mar innumerable; En la madera espesa y el viento de los árboles, están creciendo ya.

Yo sé que en la mañana del tiempo señalado, todos los calendarios y campanas

llamarán a los Hijos de este Día.

Y ellos vendrán, cantando, con su misma bandera, con su mismo fusil recuperado;

vendrán con esa misma sonrisa transparente que no tuvieron tiempo de enterrar.

Vendrán la Sal y el Yodo y el Hierro que tuvieron; cada terrón de arcilla les tornará los ojos; la cal de su estatura se asomará a su cauce y alguna eterna Madre de un eterno Soldado los llevará en la noche caliente de su sangre. Y en la hora y el día de un tiempo señalado, regresarán cantando, y en la misma trinchera dirán, frente a la misma bandera de mil años; “¡Presente, Capitana de la Gloria!

¡Aquí estamos de nuevo para cuidar tu rostro, tu ciudadela intacta; tu imperio invulnerable, Libertad!” 14

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Blanco Fombona, R. 1977. “Sobre la Guerra del Paraguay” en Rufino Blanco Fonbona. (Compilador: Roberto Galasso). Caracas: El Cid Editor.

Campos Cervera, H. 1982. Ceniza Redimida. Asunción: Ediciones Alcántara.

Chiavenatto, J. 1980. Genocidio Americano: A guerra do Paraguai. (9ª. Edición), Sao Paulo: Editora Brasilienso.

El Federalista. 1865. (Fuente Hemerográfica). El Porvenir. 1865. (Fuente Hemerográfica).

Herken Krauer, J. 1983. Gran Bretaña y La Guerra de la Triple Alianza. Asunción: Editorial Arte Nuevo.

LAINO, D. 1976. Paraguay: de la Independencia a la Dependencia. Asunción: Edicio-nes Cerro Corá.

Referencias

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