JLB. Bobo
Traducción
Luis Alberto Iglesias
Prólogo
Joaquín Navajas
Ilustraciones Nelson C. Hahne Diseño de cubierta Marcelo Frydman Producción editorial Gabriela GoldadlerEdiciones L a u r a Aviles
Páginas
fotomecánica o de otro tipo y almacenamiento en equipos de tratamiento de datos, incluso en versiones reducidas o resumidas.
© Laura Aviles Páginas Silva, 4 6o C 28013 Madrid-España Tel./Fax: (34) 91 541 16 11 E-Mail: [email protected] I.S.B.N.: 84-89749-03-5 Dep. Lego M- 46 6 4 7 - 1 9 9 8 Impreso en España. 1998
DEDICATORIA
Para John Braun, quien ha sido de inestimable ayuda a la hora de reunir, preparar y escribir este material
AGRADECIMIENTOS DE LA EDITORA
EN LA EDICIÓN ESPAÑOLA
Completamente bobos. Así nos hemos quedado tras editar este maravilloso y completísimo libro de Magia con monedas.
Pero no tanto como para olvidarnos de agradecer sinceramente a todos los que colaboraron en este largo y arduo proceso.
Al Toven'traductor, cuyo trabajo merece el aplauso de todos los magos de habla hispana -los antiguos, los nuevos y los que vienen llegando- ya que cuentan a partir de ahora con un clásico que renovará el entusiasmo por una rama del liusionismo un tanto adormecida.
\! también joven prologuista, que nos honra con su esfuerzo y que sigue siendo ano de los «buenos» con mayúsculas. Y a su padre (no tan joven en edad pero si en entusiasmo y fortaleza).
A Marcelo y a Gabriela, que van dejando huella de su estilo y profesionalismo. A Luis Delgado, reponsable del tratamiento de imágenes.
Y al benjamín -Miguel Ángel Gea- que tuvo la gentileza de leerse todo el material. A todos, enhorabuena. Y el deseo de seguir haciendo juntos... P á g i n a s (de magia).
PRÓLOGO DE JOAQUÍN NAVAJAS
Cuando Laura Aviles me pidió que redactase el prólogo de la edición en castellano del libro de Í.B. Bobo THE NEW MODERN C O I N MAGIC asentí encantado. Me pareció un gran acierto la iniciativa de publicar, en nuestra lengua, esta ingente obra de la magia con monedas.
Y, es que, la obra del gran maestro J.B. Bobo siempre ha sido una de mis debilidades. La primera vez que tomé contacto con el maravilloso mundo de la magia con monedas fue cuando cayó en mis manos el librito MONEDAS, MONEDAS Y MONEDAS de Juan Tamariz, pero me enganché definitivamente a esta modalidad de magia cuando conocí el libro de Bobo. Verdaderamente lo devoré. No podría decir cuantas veces lo he leído en los últimos veinticinco años. Fue una gran suerte para mi.
Y es tal la riqueza que contiene esta verdadera joya de la magia, que resulta muy difícil decir qué es lo que más me gusta.
Recomiendo la lectura y análisis de todo el material. Encontraréis mucha satisfacción y -acaréis infinidad de enseñanzas y juegos útiles. Como yo.
A pesar de todo, no puedo resistir la tentación de recomendaros alguna de las partes raaeinaiites de este libro. El excelente capítulo VII, que trata del arte de enmangar o el capítulo VIII que contiene el efecto «Plata viajera» de Nelson C. Hanne, «Misterio con monedas chinas» o mi favorito: «El milagro de las monedas al bolsillo» de Glenn Harrison.
El fantástico efecto «La expansión de la materia... expandida» de Robert Houdin y José Antenor de Gago, más conocido como L'Homme Masqué, podréis encontrarlo en el capítulo IX, Sin olvidar el capítulo X relativo a la magia con cajitas de monedas.
Estoy verdaderamente feliz por esta oportunidad que tienen todos los magos de acceder, ahora en español, a la cantidad increíble de información y material de estudio que contiene este libro. Seguro que de aquí surgirá una nueva generación de especialistas en esta modalidad de la magia que, como todos sabéis, es mi favorita.
Finalmente, felicitaros a todos por tener acceso al conocimiento de este libro, ahora en nuestra lengua.
Madrid, 2 de Noviembre de 1998 Joaquín Navajas
Dedicatoria v Prólogo de Joaquín Navajas vii
Contenidos viii Prefacio del Traductor ix
Prefacio de J.B. Bobo xi
j.B. Bobo xiii Monedas (Scot en Dinero, 1584) xvi
Agradecimientos xvii Prólogo: Sobre monedas e ilusionismo xix
Capítulos
I. Ocultaciones de monedas 23
II. Técnicas básicas 35 III. Falsos depósitos y Desapariciones ., 49
IV. Desapariciones completas 81
V. Juegos rápidos 97 VI. Descargas en el bajo del pantalón 133
VIL El arte del enmangue 137 VIH. Monedas viajeras 171
IX. Clásicos con monedas 217 X. Cajas para monedas 267 XI. Juegos con monedas trucadas 287
XII. La cascarilla y la moneda plegable 319 XIII. Magia de escenario con monedas 351
XIV. El sueño del avaro 365 XV. La sección de Stanley Collins 393
XVI. Rutinas: Dieciocho rutinas con monedas 403 XVII. Lecciones de magia con monedas 419 XVIII. Selección de juegos con monedas 469 XIX. Miscelánea con monedas trucadas 511
XX. Lo último en magia de monedas con cajitas 569
Bibliografía 593 índice alfabético 595
PREFACIO DEL TRADUCTOR
Por alguna de esas convenciones de origen incierto, la magia con monedas se realiza habi-tualmente con monedas americanas (dólares de plata, medios dólares), inglesas (penique inglés) y de otras denominaciones (chinas, etc.).
Hasta hace poco tiempo, los magos españoles contábamos con nuestras monedas de duro, cinco duros y diez duros. Estas monedas, por ser de tamaño parecido al de las monedas ame-ricanas más frecuentemente utilizadas en magia, permitían al mago español, si ése era su deseo, presentar sus efectos de monedas con materiales conocidos para el público de nuestro país.
Tristemente, con la retirada de circulación de estas monedas y la entrada de las nuevas (ten-dentes a la miniatura), ver magia con monedas españolas de curso legal es, cuando menos, poco habitual.
Este hecho, unido a que para el año 2002, con la llegada del Euro, ni siquiera existirá la mo-neda española, hizo que desestimásemos la traducción de las momo-nedas americanas que se utili-zan en el libro.
Salvo en el caso de los conocidos dólares de plata, medios dólares y del penique americano, en la traducción de este libro se ha optado por conservar los nombres originales de las mone-das americanas, aún en vigor y fáciles de conseguir. Sabiendo que un dólar americano se divi-de en cien centavos, estas monedas son:
• Penny: en inglés también denominada «one cent». En el libro se ha traducido por «penique» o «moneda de un centavo». Vale un centavo de dólar. Es la menor de todas, en tamaño y va-lor. Es de color de cobre y de tamaño parecido al de la antigua peseta «rubia», aunque de menor grosor y más ligera. No debe confundirse con el English penny o «penique inglés», de tamaño casi idéntico al del medio dólar, pero de color de cobre.
• Nickel: vale cinco centavos (equivale, por tanto, a cinco peniques). De color plateado y ta-maño ligeramente mayor al de la actual moneda de veinticinco pesetas.
9 Oimes moneda de diez centavos (equivale a diez peniques o a dos nickels). De color platea-do y del mismo tamaño que la moneda actual de cinco pesetas.
Por lo demás, es sabido que el medio dólar americano es del tamaño de la antigua moneda de cincuenta pesetas, y que el dólar de plata, por su gran tamaño, no tiene equivalente en las monedas españolas. Actualmente en Estados Unidos existen en circulación monedas de un dó-lar de tamaño menor que las de medio dódó-lar.
En algunos juegos del libro aparecen otras monedas menos conocidas, por antiguas o por otras razones. En estos casos, Bobo ofrece descripciones precisas de las mismas. Aconsejamos al lector que, si le es imposible hacerse con ellas, siempre recurra a su imaginación y creativi-dad a la hora de solucionar problemas de esta clase.
En cuanto a la obra. El libro que tienes ahora en tus manos es una verdadera enciclopedia de la magia con monedas. Bien se puede decir que Magia con monedas es a la magia con mone-das, lo que Expert Cari Technique es a la magia con cartas.
Todos los grandes magos de monedas de hace treinta o cuarenta años aportaron alguna de sus creaciones a este libro. Mario, Goshman, Vernon, son sólo algunos de los insignes contri-buyentes a este volumen.
Todos los grandes magos de la actualidad han estudiado esta obra. Si uno rastrea en la ma-gia de Aurelio Paviato, Joaquín Navajas o David Roth, por nombrar unos pocos, las referencias al libro de Bobo son constantes.
En este clásico se encuentra casi toda la técnica con monedas. Faltan algunas cosas popula-rizadas o descubiertas posteriormente, pero incluso la base de estos descubrimientos modernos se halla en estas páginas.
El libro contiene material para el mago que se inicia y para el experto, para el que busca ru-tinas de cerca y para el que prefiere el escenario. Hay de todo y para todos.
Sinceramente, esperamos que la lectura y el estudio de magia con monedas sean fuente de disfrute y motivo de los mayores éxitos.
Luis Alberto Iglesias Madrid, 1998
PREFACIO D E J A BOBO
En el verano de 1952 pasé a máquina la última página de Magia Moderna con Monedas y, en septiembre de aquel año, el desaparecido Cari Waring jones, editor de GREATER MAGIC, in-cluyó este «tratado sobre la magia con monedas» en su lista de los mejores «manuales especia-lizados en ramas del ilusionismo». Se publicó una gran primera edición, grande en la medida en que las ediciones de libros de magia publicados exclusivamente para la fraternidad pueden serlo, y después de un período de doce años apareció la señal de «edición agotada».
Cari jones murió en enero de 1957; su sueño de restablecer la magia con monedas como una rama popular del ilusionismo se había logrado, y lo que amablemente había llamado «el primer tratado sobre monedas desde MODERN CoiN MANIPULATION de Nelson Downs en 1900» había cumplido su misión. La magia con monedas había regresado a los repertorios de los magos de cer-ca de todo el mundo; muchas técnicer-cas y juegos olvidados fueron vueltos a la vida, numerosas e in-teligentes versiones y el uso de antiguos temas y principios volvían a abrirse paso en las revistas má-gicas. Sí, la magia con monedas, tras yacer dormida durante años, estaba «de moda» otra vez.
Ahora, en el verano de 1964, me encuentro de nuevo trabajando en una edición de MAGIA MODERNA CON MONEDAS (esta vez una edición revisada para The Ireland Magic Company) y ello exige un nuevo repaso a la magia con monedas.
Antes de 1952 poco se había escrito sobre la materia, y aquello se encontraba desperdigado a lo largo de docenas de libros y revistas. Por esta razón, había sido difícil para el estudiante obtener toda la información necesaria para llegar a ser un buen mago de monedas. Los pocos libros dedi-cados en parte a este tipo de magia no habían cubierto la necesidad adecuadamente. Así que, hace unos quince años, comencé a reunir material. Entré en contacto con docenas de magos conocidos por su habilidad como magos de cerca y, con unas pocas excepciones, todos colaboraron con en-tusiasmo aportando una selección de su material favorito. Este proceso continuó, incluso después de que miles de ejemplares de MAGIA MODERNA CON MONEDAS hubieran sido distribuidos a ma-gos en todas partes del mundo. El resultado es el libro que ahora tienes en tus manos.
No todo el material de este libro es nuevo, ni es ése el propósito. Mi intención ha sido presentar a la fraternidad un tratado completo de la magia con monedas y cubrir este importante segmento de la materia en todos sus aspectos prácticos. Para ello, he incluido muchas de las técnicas y los juegos del pasado. Se ha omitido todo material obsoleto o poco práctico, conservando los conocimientos más útiles; y se incluyen sólo las mejores técnicas requeridas para los juegos que se explican. A estos principios básicos, ya ensayados y probados, se suman nuevas y revolucionarias ideas, las cuales de-berían aportar al estudiante una concepción de la magia con monedas hasta ahora desconocida.
Se verá claramente que este libro no es una enciclopedia de la magia con monedas. En los nu-merosos libros y revistas que he examinado e investigado hay montones de puzzles y pasatiempos con monedas; hay docenas de pinzamientos, sujeciones, empalmes, desapariciones, cambios, des-cargas e incluso unas cuantas contorsiones extrañas con los dedos para las cuales sería difícil encontrar algún uso. Hay ejemplos de aparatos sin fin para atrapar monedas, sostenerlas, hacer desaparecer mo-nedas, descargar momo-nedas, o hacer aparecer monedas desaparecidas, la mayoría de los cuales son de poco uso hoy salvo como piezas de museo. Y también hay piezas que fueron diseñadas simplemente
para sorprender a espectadores de días ya pasados. Por otra parte, hay algunos ejemplos ingeniosos de aparatos en los catálogos de las tiendas de magia, los cuales, obviamente, no pueden ser explica-dos aquí; y también hay, en el acervo literario mágico actual, versiones de algunos de los juegos que sí se explican. Una introducción a esta gran reserva de material puede encontrarse en la Bibliogra-fía sobre otras obras que tratan de material mágico con monedas.
Se han añadido cuatro nuevos capítulos a esta edición revisada con el propósito de incluir todo el material importante, y otra vez, sólo admitimos material práctico, útil, juegos básicos; esta polí-tica resulta de gran valor para el mago de monedas y el estudiante. Aquí está la base, el fundamen-to sobre el que construir. ¡Hay material para usar, volver a usar y desarrollar durante fundamen-toda una vida!
Ahora unas palabras sobre la magia con monedas. Durante los últimos doce años esta rama del arte del ilusionismo se ha arraigado con más fuerza que nunca, y así es como debe ser.
Las monedas siempre están a mano. Si un mago sabe hacer unos cuantos juegos con mone-das, siempre está preparado para entretener. Sí no posee esta facultad y tiene que confiar en ar-tílugios mecánicos, habrá ocasiones en las que tenga que rechazar embarazosamente una peti-ción diciendo: no he traído nada conmigo. La gente se preguntará quién es el mago: el hombre o su bolsa de juegos. El dominio de la magia con monedas proporcionará a cualquiera un ins-trumento de gran valor que puede ser puesto en práctica cualquier día del año.
Pero simplemente aprender los movimientos de los juegos y las técnicas no es suficiente. Deben ser practicados una y otra vez, docenas de veces, de manera que uno los pueda hacer automática-mente, sin pensar. Sólo entonces podrás poner tu atención en la presentación, la charla, la misdi-rection, y todas esas cosas que tienen tanto que ver a la hora de hacer triunfar a un mago. Los me-canismos secretos de un juego son sólo los medios de un fin, y ese fin es entretener a tu público.
Los mejores juegos con monedas requieren habilidad, y lamentablemente hay pocos magos dispuestos a invertir el tiempo y la práctica necesarios para alcanzar esa habilidad.
El desaparecido Jean Hugard resumió bien esta situación cuando dijo: «Hay una desafortu-nada tendencia entre aquellos que se aficionan a la magia, e incluso entre aquellos que se lla-man a sí mismos magos, a evitar cualquier cosa que requiera un poco de estudio y práctica, y a valerse de juegos que funcionan por sí mismos, juegos que pueden hacerse cinco minutos des-pués de aprenderlos como los vemos anunciados tan a menudo.»
Si eres un principiante, no te desanimes. No toda la magia con monedas requiere gran ha-bilidad. Hay muchos buenos juegos en este libro que pueden aprenderse fácilmente. Siempre recuerda que los juegos que puedes aprender «en cinco minutos después de recibirlos» parecen eso y nada más. La magia es un arte que debes dominar si deseas la admiración de tu público. La simple lectura de este libro no te convertirá instantáneamente en un mago de monedas.
¡Debes desarrollar esa habilidad! Un juego bien presentado es como una bella pieza de mú-sica: el público nunca se cansa de ella. He visto a Blackstone presentar el juego del «Pañuelo danzarín» docenas de veces, pero siempre disfrutaba al verlo de nuevo. ¿Quién puede cansarse de ver a un artista trabajar? Lo mismo ocurre con los buenos magos: la gente siempre agradece una oportunidad para verlos una y otra vez. Si es tu deseo dominar este arte, tendrás que tra-bajar para conseguirlo, porque «ningún hombre es maestro en su arte el primer día».
JeB. BOBO
El anuncio decía:LA CERILLA ¡RROMPIBLE
Se abre un pañuelo sobre la mesa y se coloca una cerilla común de madera en el centro. Se dobla el pañuelo y se le da al espectador, el cual siente la cerilla y la rompe en varios trozos. El pañuelo se vuelve
aponer sobre la mesa y se desdobla. La cerilla se ve totalmente recompuesta, intacta.
' Fácilde presentar en cualquier lugar. • 10 'centavos Esto era un misterio sin igual para un niño de trece años, y los diez centavos enviados por correo trajeron no sólo el secreto de «La cerilla irrompible», sino también un pequeño catá-logo en papel muy delgado que ilustraba otros misterios que fascinaban la imaginación e in-sinuaban los secretos poderes que cualquier niño podría pos-eer (siempre que pudiera hacer frente a las grandes obligaciones financieras que se exigían). Así que los secretos fueron lle-gando tan rápido como aumentaba el dinero a base de trabajillos esporádicos. Fue ya el anun-cio o el presenciar en vivo un espectáculo de magia lo que hizo surgir y cristalizar en acción aquella-bendita curiosidad por lo increíble, lo sobrenatural y lo imposible que es necesaria para el nacimiento de un mago. De ese modo «La cerilla irrompible» hizo comenzar al joven Bobo una carrera mágica que culmina con este libro que refleja su curiosidad en la especialidad de la magia con monedas.
El bagaje de Bobo es internacional Su tatarabuelo, Jean Beaubeaux, emigró a América tras la desastrosa guerra francoprusiana, pero sus nuevos vecinos nunca le llamaron por su nombre por la sencilla razón de que no podían pronunciarlo. Así que, desesperado, Monsíeur Beaubeaux cambió la ortografía de su nombre a Bobo, la forma en que se pronunciaba en francés.
Bobo nació en Texarkana, Texas, en 1910, pero su familia se mudó a Ontario, Canadá, don-de, cuando contaba doce años de edad, el catálogo de Johnson Smith llegó por correo repleto de maravillosos artículos descritos en letra pequeña para usos caseros y venta, así como de los fastuosos adornos propios de las celebraciones del cuatro de julio, bromas para Halloween y ar-tículos de feria, incluyendo aquella asombrosa sección sobre Magia que abrió por primera vez la puerta hacia la-satisfacción de aquella bendita curiosidad por lo imposible.
El padre de Bobo dirigía un restaurante en Windsor, Canadá, al otro lado del río frente a Detroit, y las noches de los sábados encontraban al joven Bobo cruzando en el ferry para pre-senciar las maravillas de Laurant, El Gran León y Thurston, aunque nunca llegó a ver a Houdini. El restaurante era un lugar de encuentro también para gente del mundo del espectáculo y ar-tistas que daban muestra del ingenio y los chistes típicos de la profesión, incluyendo efectos de la talla de las bolas de papel debajo del sombrero, que el joven Bobo añadió a su rápidamente creciente repertorio.
«Mi primera actuación fue en un espectáculo amateur en el Teatro Windsor», escribe Bobo, «y si la memoria no me ha traicionado, estaba acongojado, tanto miedo tenía». Pero la persis-tencia prevaleció y las habilidades mejoraron gracias a la llegada de EL CURSO TARBELL a la edad de dieciséis años. «EL CURSO me enseñó la primera magia verdadera, porque con el CURSO ve-nía una caja de metal bajo auya cerradura estaban contenidos los aparatos esenciales para un nuevo mundo de maravillas: el falso pulgar, la cascarilla de la varita, el tiraje, y otros numero-sos atajos hacia lo sobrenatural.»
Los días del colegio pasaron, la familia había regresado a Texas y hacía falta encontrar una carrera, que acabó siendo la de carpintero, haciendo armarios de cocina por un dólar al día. Era un salario fabuloso, e iba dedicado íntegramente a la magia.
Después de dos años Bobo comprendió que sus ojos valían más que sus manos y se hizo es-caparatista por libre, diseñando escaparates en una ferretería, en unos grandes almacenes, y en nueve ventanas de la compañía J.C. Penney. También era contratado como El Gran Bobo en igle-sias, escuelas y citas benéficas por una tarifa regular de tres dólares por actuación. Los aparatos modernos resultaban demasiado caros, y Bobo se sirvió de la manipulación de cartas, dedales y monedas, y como cierre, el escape de las esposas (las esposas Bean).
Su experiencia como escaparatista y como hombre del espectáculo en iglesias y colegios, le llevó pronto a los clubes, y aquí el precio subió a cinco dólares la actuación «lo que significa-ba mucho dinero en aquellos días». El dinero extra podía significar sólo una cosa: había que añadir ilusiones al espectáculo, así que «La mujer cortada por la mitad» pronto apareció anun-ciada por toda la ciudad. Al mismo tiempo, seguía con avidez el Curso Tarbell a medida que las lecciones iban saliendo mes a mes y practicaba dos horas al día cada lección durante seis meses para perfeccionar una rutina antes de presentarla.
Y entonces llegó el gran salto, su recompensa por los años de paciencia y persistencia, su primer contrato para una actuación en el Liceo. Por recomendación de Percy Abbot, el fabri-cante de magia de Colon, Michigan, Bobo fue aceptado como sustituto de Harold Sterling y comenzó su nueva carrera por ciento veinticinco dólares a la semana. Estaba de gira durante todo el otoño, de septiembre a diciembre, en la región de las Montañas Rocosas con The Graham Music & Lyceum Bureau, actuando en colegios e institutos por todo Colorado, Wyoming, Mon-tana y Idaho. Los edificios de las escuelas eran tan pequeños que se conocía a este circuito como «el circuito de la lámpara de kerosene». A estas alturas ya se había sumado al espectáculo una encantadora asistente que pronto habría de transformarse en la señora Bobo.
En la actualidad, el plan de trabajo de Bobo consta de treinta y cinco semanas al año. El co-menta que su sistema de contratación es muy sencillo. «Si quisieran magia durante las paradas de los trenes en los apeaderos, se la ofrecería incluso más barata, ya que las actuaciones son más cortas pero la contratación es continuada».
El ha. aprendido a lo largo de su experiencia como mago de cerca en los pequeños audito-rios de colegio e institutos que este tipo de público aprecia los espectáculos de manipulación por encima de los de aparatos porque saben que este último tipo implica cajas trucadas.
También hay otras ventajas en las actuaciones en ciudades pequeñas. El público de los liceos e institutos es de un mayor nivel intelectual y aprecia un espectáculo más refinado, en el que el éxito no depende de chistes o humor de dudosa calidad para conseguir risas.
J J. BOBO IV
FJ interés de Bobo por la magia con monedas comenzó cuando un mago de feria le enseñó las rejonéelas simpáticas con unos peniques. De eso hace ya mucho tiempo, poco después de om hubiera conseguido presentar correctamente «La cerilla irrompible».
Las manipulaciones siempre le fascinaron, probablemente porque, como él explica, «yo soy uno de esos tipos a los que les gusta trabajar con las manos; aprender artes y habilidades que reunieran un tacto delicado-me supone un desafío. La pintura, la fabricación de armarios, la fo-tourafia. incluso el mero fabricar cosas, son mis principales fuentes de disfrute. La magia con monedas requiere habilidad, pero ninguna otra clase de magia parece tan espontánea, tan sin haíxrlo preparado para el público. Los juegos con monedas son de naturaleza visual; son jue-oco para mi raí; y al público le gustan los juegos que requieren poca concentración. El dinero siempre ha fascinado a la gente, y la magia con monedas es por ello doblemente fascinante. Nuestras actuaciones siempre incluyen juegos con monedas. La gente admira y aprecia la ha-bilidad; la magia con monedas les impresiona porque es magia que requiere habilidad».
-Bobo está extraordinariamente cualificado para producir un libro de magia con monedas», dice John Mulholland, editor de THE SPHINX. «Tiene un astuto sentido de la magia que gusta ai púbiíco y elige sólo efectos de esa clase para sus actuaciones. Su gran reputación como mago profesional se debe a sus deliciosamente entretenidas actuaciones.
El lleva al campo de la magia con monedas, que desde hace mucho ha sido su rama favori™ ta del ilusionismo, ambos su dominio de la magia y su conocimiento del público. Los míste-nos con monedas le han intrigado durante años y él ha invertido mucho tiempo y entusiastas energías reuniendo, creando y perfeccionando juegos con monedas.»
Este libro es el resultado de la fascinación de Bobo por la magia de las monedas. Los juegos han sido recopilados, estudiados, probados, clasificados, y guardados como una colección de piedras preciosas, y han hecho falta muchos años para reunir esta colección.
Aquí se podrán encontrar soberbios ejemplos del arte de la manipulación pura, de la magia con monedas, y los magos de todo el mundo estarán agradecidos a Bobo por ofrecer a la fra-ternidad esta espléndida colección de juegos.
«Aquel que hubiere obtenido la facilidad de sujetar una moneda en su mano derecha, podrá mostrar espectáculos deliciosos por cientos gracias a la tal habilidad, y aún guardar para sí dos, tres o uno. Y así parecerás poner una moneda dentro de tu mano izquierda, pero reteniéndola todavía en tu mano derecha, y a continuación tomar otra igual moneda y con palabras harás que ambas piezas se junten.
...Por este método, digo, mostrarse podrán espectáculos deliciosos por cientos.»
AGRADECIMIENTOS
La mayoría del material de este libro, incluyendo el mío propio, se basa en investigaciones acumuladas, ideas y efectos de otros magos. Directa o indirectamente estoy, por tanto, en deu-da con todos los que trabajan las monedeu-das.
Se ha hecho un esfuerzo sincero por señalar la fuente del material lo más detalladamente posible, pero puede haber habido despistes. Si he olvidado señalar el inventor de una idea, téc-nica, juego o pase en las páginas que vienen a continuación, ofrezco desde aquí mis más hu-mildes disculpas.
Debo dar las gracias a todos los contribuyentes, pero de manera más especial a Milton Kort, ya que Milton es uno de los más avanzados y prácticos manipuladores de nuestros días.
Puso a disposición su tiempo y su ayuda siempre que me fueron necesarios, y una generosa muestra de su genio puede encontrarse en este libro.
También expreso mi gratitud por la asistencia de numerosas personas que me ayudaron a la hora de recopilar y preparar el material de este volumen. J.G. Thompson Jr. aportó varios efec-tos además de sus propias contribuciones.
Los juegos y la revolucionaría técnica de enmangue del doctor E. M. Roberts deberían con-vertirse en una inagotable fuente de ideas para los años venideros. Albert Goshman, C. H. Ha-den, Stewart Judah, Louis Taimen, John Muiholland, Roland Hambklen, Jimmy Buffaloe, Ste-wart James y Glenn Harrison fueron una enorme ayuda a la hora de escribir este libro.
Stanley Collins ha prestado a la comunidad mágica un gran servicio poniendo por escrito sus recuerdos acerca de los grandes manipuladores de monedas del pasado a la vez que algunos de aquellos juegos ya casi olvidados.
Estoy profundamente agradecido por la valiosa ayuda prestada por mi buen amigo John Braun a la hora de corregir el material, hacer sugerencias, y por todo su trabajo en el Capítulo XV. Sin su ayuda, este libro no podría haberse escrito.
Ion ahí lente, quiero expresar mi deuda de gratitud hacia mis editores: el desaparecido Cari W. Jones, quien fue el primero en llevar mi libro a la imprenta y lo añadió a su lista de grandes libros de ma-gia. Como editor de magia, el historial de sus libros pone un listón para todos los que le sigan.
V a I he íreí and Magic Company, cuyo historial de publicaciones mágicas es ya todo un ré-cord i tanto es así que Jay Marshall, el editor jefe de la compañía, tiene ahora el título de «el Ben Frankhn de la magia impresa»).
i Que esta edición sea un placer a la vez que una valiosa fuente de información para todos!
PRÓLOGO; SOBRE MONEDAS EILUSIONISMO
Ammologos y numismáticos nos dicen que las primeras monedas fueron emitidas en el este a .. n d oeste en el siglo ocho antes de Cristo, y su uso pronto se extendió por todo el mundo : o memlo. Una antigua tradición dice que la moneda fue invento del rey Fedón de Argos. Ha-e:.; . i vinal del siglo sexto antes de Cristo, el arte de la moneda ya estaba bien establecido, yPe-;yy]dme había instituido la moneda Corintia, la cual se convirtió en una de las grandes mone-da- de comercio en el mundo. Electro (una mezcla natural de oro y plata), oro, plata, cobre y domme eran los metales con que se hacían las monedas entonces, como lo son también hoy, y IJ: monedas ovaladas de Lydia, alrededor del setecientos cincuenta antes de Cristo, son los ejem-plos más tempranos del arte de la acuñación de moneda. Hacia el 480 antes de Cristo, las mo-mroaia eran redondas, y se habían convertido en objetos de considerable belleza. Muchas de ellas MOÍI pequeñas, pero el tamaño de la mayoría iba desde nuestro quarter hasta nuestro dólar, ta-ñí.i ños perfectamente adecuados para los propósitos del ilusionismo.
Es en este punto donde los arqueólogos y numismáticos nos fallan completamente, ya que no proporcionan ninguna luz sobre los usos más tempranos de las monedas en el ilusionismo. Sí nos dicen que los antiguos griegos llamaban al ilusionista psephopaiktes, por las piedrecillas que usaban, y que los romanos le llamaban calcularius o acetabularius, por las piedrecitas y las tazas, respectivamente. Y se han desenterrado papiros e inscripciones de tumbas que muestran a los ilusionistas del cubilete y la bola del antiguo Egipto.
Sin embargo, nos metemos enteramente en el reino de la probabilidad cuando asumimos que estos preciosos y artísticamente diseñados trocitos de metal encendieron tempranamente la imagi-nación de los ilusionistas de cubilete y bola. Podemos situar con seguridad la entrada de la mone-da en el ilusionismo unos dos mil años antes del advenimiento del Señor Naipe y su regalo al mago.
Los efectos con monedas descritos por Reginald Scot en 1584 en su Discouverie of Witch-craft sin duda eran ya antiguos en aquellos días, y bien podrían haber sido creados por los ilu-sionistas del siglo octavo a.C. Scot definió «ligereza de manos» como «el diestro operar de la mano, ejecutado especialmente en las tres maneras que siguen. La primera y principal siendo el ocultar y el transportar bolas, la segunda la transformación de la moneda, la tercera el bara-jado del naipe... El transporte de la moneda no es de natural inferior al de la bola, pero sí mu-cho más sencillo de hacer. El lugar principal para guardar una moneda es la palma de la mano de uno, la mejor moneda para guardar es un testor1; pero con ejercicio todas serán igual, salvo
la moneda de ínfimo tamaño que debe guardarse entre los dedos...»
Los juegos descritos por Scot siguen usándose incluso hoy día, y los temas se reconocen aún en sus anticuados y rebuscados títulos: «Para transportar una moneda fuera de una de tus manos aden-tro de la otra usando la ligereza de manos; Para convertir o transubstanciar monedas en fichas, o fi-chas en monedas; Para poner un testor en la una mano y otro en la otra mano y con palabras ha-cerlos juntar; Para poner un testor en las manos de un extraño y otro en la tuya propia y transpor-1. Testor y groat: nombres de monedas empleadas en Inglaterra durante el siglo XVI.
tar ambos dos a las manos del extraño con palabras; Para lanzar una moneda a los cielos y en-contrarla de nuevo cuando se desee; Para con palabras hacer saltar un groat o un testor fuera de una cazuela o hacerlos caminar por la mesa; Para hacer hundirse al través de una mesa a un groat o a un testor y hacer a éstos desaparecer de un pañuelo muy extrañamente; Truco nota-ble para transformar un groat en una ficha (consistiendo la moneda de donota-ble cara en dos mo-nedas rebajadas finamente y unidas de tal guisa que sea groat por la una cara y ficha por la otra); Un experimento muy excelente, hacer a una moneda de dos peniques descansar plana sobre la palma de la mano y hacerla viajar de allí cuando se desee; Para transportar un testor fuera de la mano que lo tiene fuertemente; Para lanzar una moneda en estanque profundo y traerla cuan-do se desee; Para transportar un shilling2 estando en la una mano adentro de la otra estirando
los brazos como una cruz».
En 1634, Hocus Pocus Júnior apareció con otro juego que todavía se usa hoy «Cómo hacer que una pila de fichas parezca desaparecer a través de la mesa». Se necesitaba una cajita de me-tal con una división en su interior y dos tapitas, una a cada extremo, de manera que cualquier extremo podía ser abierto para mostrar una transformación o desaparición (incluso una apari-ción). El antepasado de la moderna cajita para monedas. El siglo dieciocho parece haber hecho avanzar, pero sólo un poco, a la magia con monedas. Unos versos sobre una visita a Bartholomew Pair en 1717 dicen así:
«La gran media corona con su magia puede mandar inadvertida, no percibida, a la Manga para Maravillar»
Esto parece describir el juego de la «media corona viajera» con el que el ilusionista francés Ollivier creó su reputación casi un siglo más tarde, y proviene sin duda del juego descrito por Scot como «Para lanzar una moneda a los cielos y encontrarla de nuevo cuando se desee».
El Nouvelle Magie Blanche dévoilée3 (1853) de Jean Nicholas Ponsin contiene una sección más
completa sobre magia con monedas que cualquier libro anterior. Ponsin enumera tres métodos di-ferentes para hacer desaparecer monedas y describe treinta juegos, los cuales incluyen dos multi-plicaciones de monedas o fichas en las manos del espectador, el paso de una moneda a través de la mesa, la moneda viajera (como lo hacían los antiguos Conus y Ollivier), un cambio al empalme para cambiar una moneda ante los ojos del espectador, las monedas viajeras al pañuelo, la prime-ra versión de «La mágica filtprime-ración de monedas de cinco fprime-rancos» que El Hombre Enmascaprime-rado (LHomme Masqué) usaba en 1905 como «La expansión de la materia», otro juego de moneda via-jera a un pañuelo, que es el conocido juego de la moneda y el pañuelo quemado y recompuesto, y la multiplicación de monedas en las manos del espectador por medio de la bandeja de monedas. Cuando Robert^Houdin publicó su LES SECRETS DE LA PRESTIDIGITATION ET DE LA MAGIE en 1868, encontramos, por primera vez en cualquier lengua, los principios del ilusionismo con mo-nedas correctamente explicados: los diversos métodos para empalmar, hacer desaparecer y cam-biar monedas, y después los juegos. La moneda que se deshace, las monedas viajeras, la lluvia de oro (¡el sueño del avaro usando un sombrero de copa!), la multiplicación de dinero, las mo-nedas de cinco francos a través de la mesa, la moneda inteligente, las momo-nedas y los dos som-2. Shilling: antigua moneda inglesa, actualmente foera de circulación, de uso común en Inglaterra durante varios siglos. 3. Nouvelle Magie Blanche Dévoilée: «La magia blanca moderna descubierta» de Ponsin (N. del T).
PRÓLOGO SOBRE MONEDAS E ILÜSIONISMO XXI
bvrcs. la moneda de oro en el panecillo... todos ellos magia de la mayor pureza, tan buenos hoy como lo fueron hace cien años. Paso a paso, Robert-Houdin enseñaba las bases del arte: las técni-mo la preparación, la charla y la secuencia, sin olvidarse de ninguna de las sutilezas, artificios y ma-nipulaciones que constituyen el arte del ilüsionismo. Cada juego era una lección completa, y su li-bro m amanece como uno de los mejores lili-bros jamás escritos sobre la materia. Admite no haber descrito todos los juegos con monedas frecuentes en su día, y a ese respecto dice: «He selecciona-do akaanos de los mejores, que servirán de ejemplos por medio de los cuales los amantes de este aem podrán crear otros a placer usando los principios expuestos al principio de este capítulo».
MuDERN MAGIC del Profesor Hoffmann, 1890, nos familiariza con la moneda plegable y el jue-ao do hacer pasar una moneda al interior de una «botella común de cuello estrecho». Y en «Multi-plicación de monedas y juegos similares», la moneda que se multiplica es la familiar cascarilla que se anota sobre una moneda. Ambos son artículos populares hoy en día. El mismo Hoffmann parece haber sido el inventor de un efecto de «pasa-pasa» en el que se usan dos objetos para cubrir y ocho monedas, dos de las cuales son cascarillas «imitadoras» de monedas. Este juego ha tenido multitud de variaciones a lo largo de los años y, en una época, se incluía en la mayoría de las «cajas de magia». El gran innovador de la magia con monedas, T. Nelson Downs, presentó por primera vez su famoso acto de monedas en 1895 en el teatro Hopkins de Chicago. A Downs se le atribuye la in-vención del back and front con monedas y muchos otros pases y manipulaciones que producen los asombrosos efectos que hicieron de su versión de «El sueño del avaro» la sensación del mun-do del vodevil, y que le estableció como «el Rey de las Monedas» a pesar de su ejército de imita-dores. Downs bien puede ser reconocido como el creador de la nueva manipulación con mone-das; su libro MODERN CoiN MANIPULÁTION (1900) estableció la tendencia para los manipulado-res de monedas del primer cuarto de siglo. Hasta hoy ha permanecido como el único libro en len-gua inglesa dedicado enteramente a la magia de monedas, y en él se revelan los pases y técnicas que hicieron al «Rey de las Monedas» reinar como indiscutible favorito aquí y en el extranjero. Pero incluso mientras el «Rey de las monedas» recorría triunfalmente espectáculo tras espec-táculo, las creativas e infatigables mentes de los magos de todo el mundo seguían desarrollando nuevas piezas de magia con monedas. Lo mejor de estas piezas fue adoptado por el «Rey» y ser-vido para todos nosotros en THE ART OF MAGIC, otro gran libro que lleva su nombre como au-tor y el de John N. Hilliard como ediau-tor. En este libro, que hizo su aparición en 1909, encon-tramos, entre otras excelentes muestras, el empalme en la horca del pulgar de Downs, el despliegue de cuatro monedas con una mano, las monedas simpáticas (atribuido a Yank Hoe), la expansión de la materia (atribuido a L'Homme Masqué), y un número de otras prácticas sutilezas. La ma-gia del siglo veinte ha sido influida enormemente por este hombre nacido en lowa, cuyas in-venciones le han hecho uno de los gigantes de la magia de su tiempo. Otras mentes inteligentes han continuado su camino donde él lo abandonó y explorado nuevos horizontes que él dejó abiertos para proporcionarte la rica magia con monedas que vas a encontrar aquí reunida.
Desde el siglo ocho a.C, hasta la mitad del siglo veinte, una larga procesión (o mejor ca-balgata) de artistas de la magia han contribuido a este libro de magia con monedas. Como dijo John Northern Hilliard «Un panorama de la civilización. Un glorioso a la vez que sórdido es-pectáculo, como la historia misma.» ¡Que esta colección de magia de los adoradores de la dio-sa Maya, a la que Bobo ha dedicado gran parte de su vida mágica, te de placer y te sirva bien!
V
Capítulo I
OCULTACIONES DE MONEDAS
Empalme clásico - Empalme oblicuo - Empalme del pulgar - Empalme de Downs - Empalme de los dedos Pr?t/i /interior - Empalme dorsal - Pinzamiento dorsal - Empalme dorsal del pulgar
EMPALME CLASICO
La moneda se mantiene en el centro de la palma mediante una contracción de los mús-culos de la base del pulgar y el meñique, fig. 1. Es transferida y colocada en esta posición por medio de los dedos corazón y anular.
FIGURA I
Pueden mantenerse así varias monedas. Esta es una de las ocultaciones más difíciles de dominar pero a la vez uno de los más re-finados secretos de la magia. El profano no cree posible poder ocultar una moneda de esta manera.
Al principio puede que el principiante ex-perimente dificultad a la hora de mantener una moneda en esta posición, pero con la práctica se desarrollará la habilidad requeri-da. Una vez que se le pille el truco a la téc-nica, pueden mantenerse por este medio mo-nedas de diferentes tamaños.
Un mínimo de presión es suficiente para mantener la moneda en su lugar. Demasiada tensión haría que la mano pareciera tensa y agarrotada. Una moneda no es un objeto pe-sado, así que mantenía ligeramente y la mano parecerá natural. En realidad, debería mante-nerse tan ligeramente que un mero golpecito con la otra mano bastase para hacerla caer. Otro punto importante a recordar es que a nadie le resulta extraño que los dedos pue-dan estar separados. Sólo cuando la mano pa-rezca natural estará uno fuera de toda sospe-cha. Primero debe dominarse la facultad de empalmar una moneda; la naturalidad llega-rá después. Usa la mano que contiene la mo-neda empalmada para sujetar algo con ella, tal como otra moneda, una varita o un lapicero; úsala para subirte la manga, para chasquear los dedos o hacer un gesto. Cualquiera de es-tas acciones conduce la atención lejos de la moneda oculta. Algunas veces, con la misma
mano que contiene la moneda, llego a tomar del brazo a algún espectador para que pueda ver mejor. Las alfombras de los salones son una superficie excelente para los juegos con monedas. Debido a que algunas alfombras poseen diseños algo confusos (que puede ha-cer dificultoso ver las monedas), es aconseja-ble extender un pañuelo de bolsillo sobre la alfombra y colocarlas encima de él. Ya sea al trabajar en el suelo o en una mesa, es una pose muy natural el hacer descansar las pun-tas de los dedos de ambas manos sobre la,su-perficie en la que se trabaje. Las manos pare-cerán vacías incluso cuando se oculte un ob-jeto en alguna de ellas, fig. 2.
FIGURA 2
En algunas situaciones, hay que hacer cier-tos juegos de pie y, ocasionalmente, con es-pectadores a tu alrededor. Un poco de refle-xión te hará solucionar el problema y hacer-te cargo de la situación.
Cuida los ángulos. Adquiere el hábito de mantener la palma de la mano que empalma la moneda hacia tu cuerpo. También si man-tienes la mano que oculta la moneda parale-la al-suelo hay poca probabilidad de que te descubran. La moneda sólo puede ser vista di-rectamente desde abajo.
EMPALME OBLICUO
Los músculos de la mano mantienen la moneda en el mismo lugar que acabamos de explicar (juntos presionan en direcciones opuestas contra el borde de la moneda).
La moneda no se mantiene plana, como ocurría en el empalme clásico, sino en una posición inclinada unos cuarenta y cinco gra-dos, como muestra la fig. 1.
FIGURA I
Este empalme es más difícil de dominar que el empalme clásico, pero una vez que se ha aprendido, resulta más sencillo que el an-terior. Una moneda medianamente nueva con un borde estriado es más fácil de sujetar que una muy usada con el borde liso.
Para llevar la moneda a esta posición hay que sostenerla primero por su borde entre las puntas del índice y el pulgar. Entonces se co-loca la punta del dedo corazón por delante (su uña contra el borde de la moneda) y el dedo anular por detrás y se toma con estos dos dedos a la vez que el pulgar y el índice se separan de la moneda.
Ahora, doblando los dos dedos centrales hacia dentro la moneda es trasladada al em-palme (como puede apreciarse en la fig. 2) y mantenida allí mientras que los dedos vuel-ven a estirarse, fig. 1.
EMPALME DEL PULGAR 25
Simplemente realizando estos movimien-tos al revés se llevará la moneda de nuevo a su posición inicial.
F I G U R A 2
Para empalmar varias monedas de esta ma-nera, procederías igual que con una, pero a medida que se empalma cada moneda ésta se va colocando sobre la anterior, quedando la última moneda la más cercana a la muñeca. Para hacerlas aparecer de nuevo, dobla ha-cia dentro los dedos corazón y anular, coloca la punta del anular sobre la moneda más cer-cana a la muñeca y la punta del dedo corazón bajo el borde exterior de la moneda más cer-cana a la palma. Con la punta del dedo anu-lar, desliza la moneda superior hacia adelan-te como medio centímetro, y entonces tóma-la entre tóma-las puntas de los dos dedos y sácatóma-la a la vista estirando estos dedos.
El número de monedas que se pueden empalmar de este modo depende totalmente de la habilidad del ejecutante.
EMPALME DEL PULGAR
Se pinza la moneda por su borde en la horquilla del pulgar por medio de la presión de éste contra la base del dedo índice, fig. 1.
La moneda debe mantenerse bastante suelta para permitir que el pulgar asuma una posición lo más natural posible.
F I G U R A I
Para colocar la moneda en esta posición, comienza con ella en la punta de los dos pri-meros dedos, fig. 2.
F I G U R A 2
Dobla estos dos dedos hacia dentro hasta que el borde de la moneda toque la palma jun-to a la horquilla del pulgar, enjun-tonces baja el pulgar y aprésala por su borde, fig. 3, a la vez que estiras los dedos.
Para transferir la moneda del empalme del pulgar al clásico, dobla los dedos corazón y anular hacia dentro a la vez que bajas el pulgar (acción que lleva la moneda más cerca de la pal-ma), aprieta las puntas de estos dos dedos con-tra la moneda y sujétala en el empalme.
F I G U R A 3
liPALiE DI DOWNS
La moneda se mantiene horizontalmente en la horquilla del pulgar por medio de la pre-sión de éste contra la base del dedo índice, apretando juntos en los bordes opuestos.
La fig. 1 muestra esta posición pero desde un ángulo distinto del que ve el público.
F I G U R A I
Para llevar la moneda a esta posición, su-jétala verticalmente en las puntas de los dos primeros dedos (fig. 2), y deposita la mone-da detrás del pulgar, donde se sujeta ejer-ciendo presión contra la base del índice.
Cuando se estiran los dedos, la mano pa-rece vacía, fig. 3.
Esta ocultación se usa sobre todo como desaparición y aparición de una moneda.
Los movimientos adecuados para conse-guir esto son los siguientes: colócate con el lado izquierdo de tu cuerpo hacia el público y muestra un medio dólar en las puntas de los dos primeros dedos como se describió.
F I G U R A 2
Rápidamente lleva la mano hacia abajo y después hacia arriba en un movimiento de lanzamiento. Bajo la cobertura de este movi-miento, empalma la moneda.
Sigue con tus ojos el vuelo hacia arriba de la inexistente moneda y, si has ejecutado los movimientos como están descritos, la mone-da parecerá desvanecerse en el aire. Muestra la mano vacía como en la fig. 3.
F I G U R A 3
Para hacer aparecer la moneda, estira el brazo y simula atrapar algo en el aire a la vez que repites los movimientos descritos al revés. Una vez que domines los movimientos con una moneda, prueba a hacer desaparecer
EMPALME DE LOS DEDOS 27
ymieo monedas por el mismo método. Un bmm número para empezar es cuatro. Mués-maia i en la mano izquierda y colócate con tu orneo izquierdo hacia el público. Toma la pri-mma moneda con la mano derecha y hazla d .mparecer como se ha explicado.
I aa siguientes tres monedas se manejan do mismo modo, pero a medida que cada moa se coloca tras el pulgar, se va poniendo debajo de la anterior. Al principio quizá, te pmoeerá bastante difícil, pero si practicas los movimientos descritos para una moneda el tiempo necesario, el hacerlo con varias no te supondrá mayores inconvenientes.
El siguiente paso es mostrar el dorso de la mano vacío y hacer aparecer de nuevo las mo-nedas. Para hacerlo, gírate ligeramente hacia la izquierda y, a la vez que llevas tu brazo frente al cuerpo, dobla los dedos hacia den-tro y haz tocar la punta del pulgar con la pun-ta de los dos primeros dedos (lo cual evipun-ta que los espectadores puedan captar algún brillo de las monedas), estira los dedos y muestra el dorso de la mano vacío. Ejecuta estos movi-mientos al revés, muestra la palma de la mano vacía y procede a hacer aparecer las monedas del aire una a una. A medida que aparece cada moneda, tómala con tu mano izquierda o, mejor aún, déjalas caer en una copa que sos-tengas en la mano izquierda.
Debes evitar que las monedas «canten» cuando se juntan detrás del pulgar. El uso de monedas viejas y muy gastadas, como el me-dio dólar con la cabeza de la me-diosa Libertad, ayudará enormemente a eliminar el sonido que producen las monedas cuando se desli-zan una sobre otra.
Léase la descripción que hace Arthur Buckley del «Empalme de Downs» y que él em-plea en «Cuatro monedas al vaso» (pág. 205).
No se ha inventado una desaparición y aparición de monedas más hermosa.
EMPALME DE LOS DEDOS
Este es, probablemente, el más fácil y na-tural de todos los empalmes. La moneda se mantiene en la base de los dedos corazón y anular doblados, como en la figura de abajo.
Si te colocas frente a un espejo con los bra-zos relajados a los costados, notarás que los de-dos se doblan hacia dentro naturalmente. Si se coloca una moneda en la posición descrita, puede retenerse sin más movimiento por par-te de los dedos. Simplemenpar-te aplica la sujeción suficiente para mantener la moneda en su si-tio, ya que si la sujetas con demasiada fuerza la mano no parecerá natural. Con una mone-da así escondimone-da, verás que incluso puedes chasquear los dedos y usar la mano casi con tanta libertad como lo haces normalmente. La transferencia de la moneda desde el em-palme clásico o el emem-palme del pulgar a esta posición puede hacerse en el transcurso de un pequeño movimiento de la mano o mientras ésta descansa naturalmente al costado.
PRESA ANTERIOR
La moneda se mantiene de plano, cerca de la punta de los dedos corazón y anular ex-tendidos, mediante presión en bordes opues-tos con las puntas de los dedos índice y me-ñique (para mayor claridad véase el «Empal-me dorsal», fig. 2, pág. 28).
La facilidad para mantener la moneda en esta posición depende del diámetro de la moneda y del tamaño de las manos del eje-cutante. Para la mayoría de las manos el me-dio dólar es un tamaño adecuado.
La moneda puede transferirse a esta posi-ción desde el empalme del pulgar, el empal-me de los dedos o el empalempal-me clásico.
EMPALME DORSAL
La moneda se oculta detrás de la mano, plana contra los dedos corazón y anular, a tra-vés de las puntas de los dedos índice y meñi-que, las cuales presionan a la vez en bordes opuestos, fig. 1.
FIGURA I
Para llevar la moneda a esta posición, co-mienza con ella en posición de presa anterior, como muestra la fig. 2.
FIGURA 2
Dobla los dedos corazón y anular hacia dentro y luego hacia fuera, haciéndolos pasar de un lado a otro de la moneda, la cual gira sobre su eje entre las puntas de los dos dedos exteriores durante esta acción, fig. 3.
FIGURA 3
Cuando los dedos se estiran, la moneda quedará oculta detrás de la mano, fig. 1, a la vez que muestras la palma de la mano vacía, fig. 4.
FIGURA 4
Un ligero movimiento de la mano hacia arriba -imagina por un momento que lanzas una moneda al aire- cubrirá perfectamente la acción del empalme dorsal.
Para mostrar el dorso de la mano, ejecuta a la inversa los movimientos de la siguiente manera: con la palma hacia el frente, curva la mano hacia abajo a la altura de la muñeca tanto como puedas, fig. 5 y cierra la mano
EMPALME DORSAL 29
FIGURA 5
hasta que forme un puño flojo, como se pue-de ver en la fig. 6.
FIGURA 6
Ee este punto los dos dedos centrales se doblan hacia el interior y hacia fuera, ha-ciendo que la moneda gire sobre su eje entre los dedos índice y meñique a la vez que la mano completa su giro y los dedos se estiran. El dorso de la mano se muestra en la fig. 7. Todos estos movimientos deben fundirse en la acción única de volver la mano para mostrar su dorso.
FIGURA 7
Otro método alternativo, y favorito, para enseñar el dorso de la mano, es el siguiente: una vez enseñada la palma, comienza a girar la mano para mostrar el dorso como se des-cribió hasta llegar a la posición reflejada en la fig. 6. Dobla el pulgar hacia arriba por en-cima del borde inferior de la moneda y libé-rala de los dedos de modo que pueda ser em-palmada con el pulgar a la vez que se extien-den los dedos para mostrar el dorso de la mano. En otras palabras, la moneda es trans-ferida del empalme dorsal al empalme del pulgar en el movimiento de volver la mano.
Este método no solamente es más senci-llo, sino que posee ciertas ventajas que la ex-perimentación demostrará.
Para mostrar la palma de la mano de nue-vo, obra así: dobla los dedos hacia dentro, pinza la moneda por su borde entre las pun-tas de los dos primeros dedos y gírala parale-la al suelo a parale-la vez que el pulgar abandona su sujeción y se aparta. Ahora haz regresar el pulgar y apriétalo contra el borde de la mo-neda, sosteniéndola en la posición del «Em-palme de Downs».
Aún manteniendo el índice por debajo y el corazón por encima de la moneda, cierra la mano en un puño más rígido y gírala con su palma hacia el público antes de estirar los dedos. La posición de estos dos dedos impi-de que los espectadores perciban algún brillo plateado mientras la mano se vuelve palma hacia fuera. Una vez finalizados estos movi-mientos, los espectadores verán la mano tal como se muestra en la fig. 3 del «Empalme de Downs» (pág. 26).
Para hacer aparecer la moneda simplemente simula atraparla en el aire como se describe con detalle en el «Empalme de Downs» (pág. 26).
Todas las manos no tienen el mismo tama-ño; por ello lógicamente, todas las manos no pueden manejar el mismo tipo de moneda.
Para la mayoría, un medio dólar tiene un tamaño adecuado, mientras que otros nece-sitarán una moneda mayor como el dólar de plata. El peso mejicano es ligeramente más grande que el medio dólar y el dólar de pla-ta canadiense es una pizca menor que la mo-neda americana del mismo valor.
Es aconsejable usar el máximo tamaño de moneda que permita un manejo cómodo y seguro. Por poco dinero pueden comprarse variadas e interesantes monedas extranjeras en tiendas especializadas, algunas incluso casi tan baratas como las monedas para ma-nipulación. La mayoría de los manipulado-res de monedas prefieren dinero de verdad antes que las monedas que se ^venden en las tiendas de magia. A menudo, el público sos-pecha de las monedas para manipulación porque parecen hechas para fines mágicos, y por esa razón no son recomendables para el trabajo de cerca.
Las monedas extranjeras ofrecen también maravillosas posibilidades para charlas. Al-gunas de las monedas disponibles son muy bonitas e interesantes en sí mismas. Usa unas cuantas monedas extranjeras y teje una mis-teriosa e intrigante historia en torno a ellas; comprobarás cuando lo hagas que los espec-tadores se muestran mucho más entusiastas respecto del juego.
PINZAilNIO DORSAL
La moneda es pinzada detrás de la mano por su borde mediante los dedos índice y co-razón, como muestra la fig. 1.
Para llegar a esta posición, sostén la mo-neda por su borde entre el pulgar y la parte carnosa de la segunda falange del dedo cora-zón. El dedo índice descansa sobre el borde superior, fig. 2.
FIGURA I
FIGURA 2
Lleva el dedo índice hacia abajo y colócalo contra el borde inferior de la moneda a la vez que el pulgar se aparta. Pinza la moneda entre los dos primeros dedos y estira la mano, la cual aparece vacía como en la fig. 3.
EMPALME DORSAL DEL PULGAR 31
,oao¡ usar esto como desaparición, coloca-mi le. parte izquierda del cuerpo hacia el -heo v sostén la moneda como se ha des-x: A la vez que finges lanzarla al aire, ra-en o-rite transfiérela al pinzamira-ento dorsal, omricda parece haber desaparecido al lan-i; ai aire. La moneda se encuentra detrás \,\ mano y ésta parece vacía.
[aira enseñar el dorso de la mano tendrás ; transferir la moneda de un lado de la oo al otro. Procede como sigue: gira la ñeca tanto como puedas y apunta con los {>):, hacia el suelo. La mano aparece como ¡nuestra en el «Empalme dorsal», fig. 5,
2Q„ Ahora cierra la mano en un puño . J mientras continúas girándola. El dorso la mano está ahora frente a los especia-•es y debería parecer igual que se muestra el -Empalme dorsal», fig. 6, pág. 29. Con la mano en esta posición mueve el par alrededor del dedo índice y aprieta su ira contra la parte de debajo de la
mone-rlaz esto a la vez que apartas el índice, y i el pulgar aprietas la moneda
firmemen-untra el dedo corazón.
El pulgar desliza la moneda hacia el inte-de la palma doninte-de es pinzada entre los ios índice y corazón. Abre la mano y en-a su dorso como en len-a fig. 4.
Para llevar la moneda de nuevo desde la palma al dorso de la mano, coloca la punta del pulgar contra el borde de la moneda.
Empuja la moneda entre los dedos para llevarla al dorso de la mano a la vez que la mano se vuelve. El pulgar sirve de pantalla a la moneda durante esta acción.
Por último, se muestra la palma vacía como en la fig. 3.
EMPALME DORSAL DEL PULGAR
La moneda es pinzada por su borde con el pulgar y queda escondida -detrás de la mano, fig. 1.
FIGURA .
FIGURA I
Los movimientos necesarios para llevar la moneda a esta posición son más difíciles de ad-quirir que el «Empalme de Downs», pero este empalme tiene la ventaja de ser considerable-mente más aprueba de ángulos. Por esta razón es excelente para el trabajo de cerca.
Hay tres formas de llevar una moneda a esta posición. La primera es un método usa-do por T. Nelson Downs, mientras que las otras son métodos propios.
Para el método de Downs, la posición de co-mienzo es la misma que se utiliza en el «Pin-zamiento dorsal», (fig. 1, pág. 30).
Dobla el pulgar hacia abajo y cierra firme-mente los dedos, fig. 2.
FIGURA 2
A la vez que subes el pulgar y la llevas a su posición normal, mueve la moneda con él, fig. 3 y pínzala detrás de la horquilla del dedo pulgar, fig. 1.
FIGURA 3
Estira los dedos, manteniéndolos un poco separados, y muestra la mano vacía, fig. 4.
Debido a que la moneda tiene tendencia a inclinarse hacia arriba, la mano debe girarse un poco hacia atrás para evitar que los especta-dores puedan percibir algún destello plateado.
Los movimientos para transferir la mone-da desde el pinzamiento dorsal al empalme dorsal del pulgar se llevan a cabo a la vez que haces un gesto hacia arriba como para tomar una moneda del aire. Fíngete contrariado a la vez que abres la mano y la muestras vacía.
Fija tu mirada en otro punto en el aire, in-cluso más arriba que antes, y entonces, a la vez que simulas tomar la moneda del aire, sube el pulgar y permite que la moneda se deslice al interior del puño.
Triunfalmente, abre la mano y muestra la moneda descansando en tu palma.
A continuación un método más simple y sencillo y con menos movimientos de la mano: colócate con tu lado izquierdo hacia los espectadores y muestra un medio dólar en las puntas de los dos primeros dedos de la mano derecha como en la fig. 2 del «Empalme del pulgar», pág. 25, o el «Empalme de Downs», fig. 2, pág. 26. Rápidamente baja y sube la mano en un movimiento de lanzamiento, fin-giendo lanzar la moneda al aire. Bajo la co-bertura de este movimiento, dobla los dos pri-meros dedos hacia dentro (prácticamente de la misma manera en que lo harías para el em-palme del pulgar) y pinza la moneda detrás del pulgar. La diferencia principal entre este mo-vimiento y aquellos que se usan en el empal-me del pulgar es que los dedos deben cerrarse más firmemente y el pulgar debe ir debajo y no por encima de la moneda, fig. 5.
EMPALME DORSAL DEL PULGAR 33
Cuando la mano alcanza su punto, más alto, debe abrirse y mostrarse vacía, fig. 4. Haz aparecer la moneda como ya se ha descrito. Otra forma de llevar la moneda al empal-me dorsal del pulgar es la siguiente: colócate con tu lado derecho hacia los espectadores y muestra un medio dólar en las puntas de los dos primeros dedos derechos («Empalme del pulgar», fig. 2, pág. 25). Finge poner la mo-neda en tu mano izquierda pero llévala al em-palme del pulgar en la derecha («Desaparición completa al empalme del pulgar», pág. 82).
Cierra la mano izquierda como si de ver-dad contuviera la moneda, entonces gírate hacia la derecha y muestra la mano derecha vacía. Es bajo la cobertura de este movi-miento cuando hay que realizar la transfe-rencia de la moneda desde el empalme del pulgar al empalme dorsal del pulgar.
Los movimientos son estos: dobla el dedo corazón hacia dentro, coloca su punta
con-tra el borde inferior de la moneda; entonces, bajo la cobertura del giro hacia la derecha, empuja la moneda hacia arriba entre el pul-gar y la base del índice y pínzala en el em-palme dorsal del pulgar ortodoxo.
Esta transferencia se lleva a cabo al mos-trar la mano derecha vacía, probando así que la moneda se encuentra en realidad en la mano izquierda.
No hagas ningún comentario verbal en este momento, simplemente enseña la mano vacía y dirige la atención de nuevo al puño izquierdo. Haz movimientos como de des-menuzar algo con la mano izquierda y ábre-la para mostrarábre-la vacía.
Antes de que se dirija la atención hacia la mano derecha, mira hacia arriba a tu derecha y exclama ¡Ahí está!
Estira la mano derecha hacia arriba y haz aparecer la moneda como se describió antes, pero hazlo en una única acción de tomar.
Capítulo II
TÉCNICAS BÁSICAS
Cambio de Bobo - Cambio practico - Cambio a una mano - Cambio Shaw-fudab - Pase del sonido (Tres métodos) - Lanzar una moneda al aire ~ Pase de transferencia - Robo de abajo - Aparición de una moneda en la ropa de un espectador - Sacar partido a un fallo
Para alcanzar una sólida base en la magia con monedas, es necesario aprender ciertos principios básicos. Algunos de ellos serán des-cotos en este capítulo. Practica mucho y domi-na cada movimiento; de ese modo te encon-trarás un paso más adelante en el camino hacia la perfección como manipulador de monedas.
CAMBIO DE BOBO
Una de las más valiosas técnicas con mo-nedas es un buen método para cambiar una moneda por otra. Aquí va uno que yo he usa-do durante muchos años con éxito en cual-quier circunstancia. Puede ser empleado como un efecto en sí mismo, o como medio para conseguir otros numerosos efectos, varios de los cuales se podrán encontrar en capítulos si-guientes. Aprende bien la técnica y poseerás una valiosa herramienta que te servirá mucho en el campo de la magia de cerca.
Para mayor claridad, supongamos que vas a aprender este cambio con dos monedas de color distinto, tales como un medio dólar de plata y un penique inglés de cobre. Ten el pe-nique inglés oculto en el empalme de los de-dos de tu mano derecha, mientras muestras
un medio dólar en la palma de tu mano iz-quierda. Toma el medio dólar con los dos pri-meros dedos y el pulgar de la mano derecha, lánzalo de vuelta a la mano izquierda y cie-rra tus dedos sobre él. Haz esto de nuevo. En el tercer lanzamiento, se hace el cambio y la moneda de cobre va a la mano izquierda en lugar de la de plata; aún así no hay ningún cambio perceptible en el movimiento.
Sin importar qué moneda se lanza, la ac-ción parece la misma.
En lugar de lanzar la moneda de plata la ter-cera vez, se lanza la de cobre de la siguiente ma-nera: sostén siempre la moneda visible (plata) entre los dos primeros dedos y el pulgar, fig. 1.
FIGURA I
Cuando estés preparado para hacer el cambio, abre ligeramente los dedos corazón,
medio y meñique soltando la moneda de co-bre, pero reteniendo el medio dólar con el ín-dice y el pulgar, fig. 2.
FIGURA 2
Se verá que en este punto la moneda de pla-ta está complepla-tamente oculpla-ta a la vispla-ta de los espectadores debido a que los dedos corazón, anular y meñique se encuentran extendidos. Sólo se necesita un pequeño movimiento para colocar el medio dólar en la posición del em-palme de los dedos, posición en la que queda retenido. Debe perfeccionarse esta técnica de modo que todos los movimientos se fundan en la única acción de sencillamente lanzar una moneda a la mano izquierda.
La técnica no es difícil, pero requiere prác-tica para hacerla indetectable. Bien realizada, es imposible para cualquiera, ya sea mago o profano, decir si ha habido cambio o no.
Acuérdate de cerrar cada vez la mano iz-quierda sobre la moneda lanzada, y de lanzar la moneda a una velocidad constante: ni muy rápido ni tampoco muy lento.
Sí se desea acabar con la moneda de co-bre en la posición del empalme clásico, pue-de conseguirse así: continúa hasta el punto mostrado en la fig. 2, pero en lugar de em-palmar en los dedos el medio dólar, dobla los dedos hacia dentro apretando la moneda con-tra la palma (con la ayuda de los dos dedos centrales) e inmediatamente chasquea los de-dos sobre la mano izquierda cerrada, la cual supuestamente contiene la moneda.
Es el chasquido de los dedos lo que cubre el movimiento del empalme de la moneda de cobre.
Domina el método que se explica prime-ro, y este otro te será más fácil después.
Este método es el que yo prefiero de los dos porque deja libres los dedos de la mano derecha para poder tomar otros objetos y ma-nejarlos de una manera natural.
El primer y más importante detalle a recor-dar acerca de este cambio es que debe hacerse bajo la cobertura de un gesto natural, y hay que sincronizarlo cuidadosamente para hacerlo coincidir con algún comentario apropiado.
CAMBIO PRACTICO
Este es un movimiento que no solamente es la base de muchas rutinas de transposición de monedas, sino que también ayuda a conseguir otros efectos. Es un movimiento que tiene una doble finalidad, ya que puede ser utilizado para mostrar un número de monedas y mantener a la vez una moneda extra escondida.
CAMBIO A UNA MANO 37
que
mpoligamos que tienes tres medios dóla-y qHieres que los espectadores vean sólo
Muestra estos dos en la palma de tu m izquierda, con uno de ellos descansan-..- rea de la base de los dos dedos centrales .ooicion para el empalme de los dedos. o mano derecha, con la tercera moneda mi y 11 la posición del empalme de los
de-aputita hacia la mano izquierda, fig. 1. demia la atención sobre las dos monedas ; mano izquierda mientras las muestras a vpectadores de tu izquierda. Gírate lige-eiite hacia la derecha, retén la moneda
avanzada en el empalme de los dedos de .ano izquierda, mientras giras y vuelves la m hacia dentro a la vez que lanzas la otra seda dentro de la mano derecha, la cual ueive palma arriba para recibirla, fig. 2. enseña a los espectadores de tu derecha monedas en la mano derecha (una que us de recibir de la mano izquierda y otra
ya estaba allí).
FIGURA I
SI realizas los movimientos de manera na-tural y sin prisas, debería parecer como si me-ramente mostrases dos monedas en tu mano izquierda y luego las lanzases a tu mano
de-recha para enseñarlas a los espectadores que se encuentran a tu derecha.
Éste es un método convincente para rete-ner una moneda extra mientras aparente-mente llamas la atención sobre la honestidad y limpieza del procedimiento.
Para mayor claridad, se han descrito los movimientos con tres monedas, pero cual-quier número pequeño de monedas por enci-ma de esta cantidad funcionaría igual de bien.
Varios juegos y rutinas en las páginas que siguen dependen parcial o enteramente de este cambio para su realización.
CAMBIO A UNA MANO
Aunque este cambio a una mano se hace normalmente en secreto mientras que la aten-ción recae sobre la otra mano o está dirigida hacía otro lugar, puede ejecutarse abierta-mente en el transcurso de algún gesto natu-ral o movimiento de la mano una vez que se haya dominado por completo.
Supongamos que acabas de tomar presta-do un medio dólar y deseas cambiarlo por uno que tienes en el empalme de los dedos en la mano derecha. Procede como sigue: toma la moneda prestada entre las puntas del pulgar y los dos primeros dedos («Cambio de Bobo», fig. 1, pág. 35). Ahora, mientras tomas algún objeto con tu mano izquierda, o haces algún gesto con esa mano, deja caer tu mano derecha al costado y cambia una moneda por otra de la siguiente manera: con la punta del dedo índice desliza la moneda prestada a lo largo de la cara interior del pulgar, fig. 1, has-ta la horquilla del mismo, donde queda en el empalme del pulgar, fig. 2. Ahora coloca la punta del pulgar sobre la moneda en el em-palme de los dedos y empújala hacia las pun-tas de los dos primeros dedos.
Deja que la moneda del empalme del pulgar caiga a la posición de empalme en los dedos. Tras completar estos movimientos, tendrás la moneda del espectador empalmada en los dedos y tu moneda estará a la vista en las pun-tas del pulgar y los dos primeros dedos en exactamente la misma posición que ocupaba antes la moneda prestada, («Cambio de Bobo», fig. 1, pág. 35).
FIGURA I
FIGURA I
El cambio, que se hace en un momento, pue-de ser realizado mientras te vuelves hacia la pue- de-recha para dirigirte a los espectadores de aquel lado, o durante cualquier otra acción natural.
CAMBIO SHAW-JUDAH
Muy a menudo, el juego en cuestión re-quiere cambiar una moneda prestada por una
tuya, y después mantener la tuya a plena vista mientras que haces algo con la prestada, algo como cargarla secretamente en algún aparato o en el bolsillo de un espectador (ver «En el bolsillo de un espectador», pág. 90). Este cam-bio tan útil me fue mostrado por Stewart Ju-dah, quien a su vez lo atribuye a Alian Shaw.
Además de una moneda igual a la que vas a pedir prestada, necesitarás una copa co-mún. Ten la copa sobre la mesa y un medio dólar en el empalme clásico de la mano de-recha. Pide prestado un medio dólar y solici-ta que lo firmen para identificarlo más solici-tarde. Mientras se hace esto, toma la copa por su ta-llo con la mano derecha. A la vez que te apro-ximas al espectador, transfiere la copa a tu mano izquierda y toma la moneda marcada entre las puntas del pulgar y los dos primeros dedos de la mano derecha.
Lánzala inmediatamente dentro de la copa. Esto es lo que parece que haces. En rea-lidad lanzas tu propia moneda desde la palma, fig. 1, y retienes oculta la prestada detrás de los dedos curvados según se vio en el «Cam-bio de Bobo». En el momento en que la mo-neda llega a la copa, agítala y lleva la momo-neda prestada al empalme del pulgar, fig. 2.
El cambio no se sospecha porque cada mo-vimiento parece legítimo y natural. El sonido de la moneda chocando contra las paredes de la copa contribuye enormemente a la ilusión y dirige de forma automática la atención de los espectadores a ese punto. Les parecerá que sim-plemente tomaste la moneda prestada con tu mano derecha y la lanzaste a la copa.
Coloca a la vista la copa que mantiene la moneda duplicada y carga secretamente la moneda prestada en el aparato que el juego requiera. Más adelante en la rutina se toma la moneda duplicada y se la hace desaparecer, después la moneda prestada se hace aparecer de acuerdo con el juego en cuestión.