JUEGOS RÁPIDOS
DE UNA A CUATRO
moneda al aire y la planta sobre el dorso de la mano izquierda. Mientras el espectador la retira y toca la muñeca izquierda, la mano de- recha cae al costado y prepara la siguiente mo- neda para la carga. Se continúa así hasta ha- cer aparecer las cuatro monedas.
Excepto para la primera moneda, no hay ne- cesidad de movimientos rápidos o precipita- dos. Debería ensayarse una combinación rít- mica y sincronizada de todos los movimientos. Ahí yace el éxito o el fracaso de este efecto.
El elemento sorpresa en la aparición de la primera moneda sirve de misdirection sufi- ciente y hace de cobertura para los movi- mientos secretos de la mano derecha.
Charla sugerida: Narra brevemente la his- toria del rey Midas y cómo todo lo que to- caba se transformaba en oro. Pero no hagas de esto un sermón o una conferencia.
DE UNá ACUITO Cal Emmet
Efecto: El mago saca un medio dólar del bolsillo izquierdo del pantalón y lo pone en su mano derecha. Haciendo un gesto de lan- zarlo al aire, hace que la moneda desaparez- ca. Tras mostrar la mano vacía por ambos la- dos, toma algo del aire y hace aparecer el me- dio dólar. Cierra su mano izquierda en puño y coloca esta moneda entre las articulaciones centrales de los dedos meñique y anular. Atra- pando de nuevo algo en el aire, hace apare- cer una segunda moneda en su mano derecha y la coloca en idéntica posición entre las ar- ticulaciones centrales de los dedos anular y corazón izquierdos. Continúa así hasta hacer aparecer cuatro monedas, mostrándolas todas de la misma manera en su mano izquierda. Cada vez que hace aparecer una moneda en su mano derecha, esa mano siempre se ve vacía.
Método; Ten cuatro medios dólares muy usados en el bolsillo izquierdo de tu pantalón. Introduce en él la mano izquierda, lleva tres al empalme de los dedos y sostén el cuarto visi- blemente entre las puntas del pulgar e índice.
Gira tu lado izquierdo hacia los especta- dores y toma la moneda con la mano dere- cha. Lánzala al aire un par de veces de manera que sea obvio que sólo tienes una moneda. Ahora, a la vez que simulas lanzar la mone- da al aire de nuevo, llévala al empalme dor- sal. Muestra la mano vacía por ambos lados para después estirar el brazo en el aire y ha- cerla aparecer (si la distancia y los ángulos lo permiten, utiliza el «Empalme de Downs»). Tras hacer aparecer la moneda, enséñala en posición vertical entre las puntas de los dos primeros dedos derechos.
FIGURA I
Gírate hacia la izquierda y coloca la mo- neda entre las articulaciones centrales de los dedos meñique y anular de la mano izquier- da cerrada (inclinando la mano de modo que el pulgar quede más bajo que el meñique), manteniendo la mano dorso arriba y más o menos a la altura del pecho. Mientras haces esto, el pulgar izquierdo desliza hacia la de- recha una moneda del grupo empalmado en los dedos, llevándola desde los dedos iz-
quierdos, al empalme de los dedos derechos (ver figs. 1 y 2, que muestran una visión de- lantera y trasera respectivamente).
FIGURA 2
Manten juntos los dedos derechos para cubrir el movimiento del pulgar izquierdo al empujar éste la moneda desde la mano iz- quierda al empalme de los dedos derechos. Asegúrate de que no mueves el pulgar iz- quierdo hasta que quede completamente cu- bierto tras la mano derecha. Cuando separes las dos manos, señala con el índice derecho hacia la moneda entre los dedos izquierdos. Bajo la cobertura de girarte hacia la dere- cha de nuevo, deja caer la mano derecha al costado y lleva al empalme dorsal la moneda de esa mano. Muestra la mano vacía, y des- pués estira el brazo y haz aparecer la mone- da del aire. Enséñala como hiciste con la pri- mera moneda. Gírate hacia la izquierda y, a la vez que depositas esta moneda entre las ar- ticulaciones centrales de los dedos anular y corazón izquierdos, repite los movimientos anteriormente descritos para robar una terce- ra moneda con la mano derecha.
En lugar de llevar esta tercera moneda al empalme dorsal, como hiciste con las dos pri- meras, cambia el procedimiento simplemente haciéndola aparecer sin mostrar primero la mano vacía. O, si quieres, puedes buscar de- trás de la rodilla derecha y extraerla de allí. Muestra esta moneda lanzándola al aire una o
dos veces, dejando que se vea al mismo tiem- po que la mano está por lo demás vacía. De- posítala entre las articulaciones centrales de los dedos corazón e índice izquierdos, pero no ro- bes la cuarta moneda de la mano izquierda. Retenía por ahora en el empalme de los dedos. Al tiempo que muestras la mano derecha va- cía, suelta del empalme de los dedos la última moneda, dejando que caiga de plano sobre los dos dedos centrales cerca de sus puntas. Gíra- te hacia la izquierda, cierra fuertemente la mano izquierda en puño y, mientras la elevas más o menos a la altura del hombro, lleva la moneda a una posición fuera del puño, donde queda sujeta por su borde contra la base del pulgar gracias a las puntas de los dos dedos cen- trales (la fig. 3 muestra la mano desde atrás).
FIGURA 3
Cierra la mano derecha en un puño, pero manten el dedo índice extendido. Lleva esta mano, dorso hacia los espectadores, hacia la mano izquierda y toca los bordes de las tres monedas con la punta del índice contando una, dos y tres. Gira el puño izquierdo en sen- tido contrario a las agujas del reloj (movi- miento que lleva la moneda al frente, pero quedando oculta por la mano derecha). A la vez que la mano izquierda se mueve, llévate la moneda entre las puntas de los dedos corazón y pulgar derechos (de la manera descrita en «De moneda a llave», pág. 113); abre entonces