Efecto A: Se enseñan varias monedas des- cansando sobre la mano derecha del mago. Este las vuelca sobre su mano izquierda (los espectadores oyen cómo caen). Un momen- to después" la mano izquierda se abre para mostrar que las monedas se han ido.
Efecto Bt Parecido al anterior excepto en que las monedas se lanzan una a una desde la mano derecha al interior de la izquierda. El público ve y oye llegar cada una de las monedas, pero cuando la mano izquierda se abre, está vacía.
Método A: Coloca una pila de monedas en la palma derecha. Inclina los dedos hacia abajo lo suficiente para que las monedas se deslicen hacia adelante de manera que des- cansen en hilera una encima de otra, con el extremo exterior de la moneda más adelanta- da descansando en la segunda articulación de los dos dedos centrales, como en la fig. 1.
FIGURA I
Gira la mano derecha hacia dentro y ha- cia abajo, aparentemente volcando la hilera de monedas dentro de la mano izquierda que la espera debajo en forma de cuenco. El dor- so de la mano derecha mira a los espectado- res, y el dorso de los dedos doblados de esta mano descansa momentáneamente sobre la mano izquierda palma arriba, fig. 2.
FIGURA 2
Al deslizarse hasta su posición sobre los dedos derechos doblados, las monedas pro- ducen un tintineo característico y, ya que las manos se encuentran inequívocamente juntas en ese momento, la ilusión es perfecta: en- gaña tanto al ojo como al oído. Baja la mano izquierda unos centímetros y cierra los dedos. Dobla los dedos corazón, anular y meñique derechos hacia dentro, sosteniendo las mo- nedas, y señala hacia la otra mano a la vez que ésta se aleja hacia la izquierda. Manten tu atención fija por unos momentos sobre la mano izquierda cerrada. De repente, mueve la mano izquierda hacia arriba, lanzando al aire las inexistentes monedas. Sigue su vuelo hacia arriba con tu mirada, y te sorprenderá ver que los espectadores lo siguen también. Las monedas han desaparecido.
Las monedas están ocultas en la mano de- recha y bien puedes hacerlas aparecer o des- hacerte de ellas. Lo mejor es buscar rápida- mente detrás de la rodilla derecha, hacerlas sonar, y sacarlas a la vista.
Método B: Ponte de pie con tu lado dere- cho hacia los espectadores, sosteniendo las monedas que van a desaparecer en una pila en la base de los dedos centrales de la mano derecha. Con el dedo pulgar, adelanta la pri- mera moneda y lánzala al aire. Al tiempo que la mano derecha lanza la moneda, la izquier- da se mueve al unísono hacia la derecha y la atrapa. Las dos manos casi se juntan durante esta acción. Repite estos movimientos con cada moneda excepto con la última. En lugar de lanzarla al interior de la mano izquierda, esta mano lanza todas sus monedas de nue- vo a la mano derecha. La mano derecha atra- pa todas las monedas al tiempo que la iz- quierda se cierra. No tiene que haber parón alguno o lentitud en las acciones cuando se lanzan de vuelta las monedas. Se lanzan de regreso hacia la mano derecha sin romper el
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tempo del movimiento. Debido a que el lado
derecho se encuentra hacia los espectadores, la mano derecha (que está en la línea de vi- sión de los espectadores) actúa como cober- tura parcial para las monedas en el momen- to en que se lanzan de vuelta.
Sí toda la acción se realiza con elegancia, parece como si la última moneda fuera lan- zada exactamente igual que las demás. El so- nido de las monedas en su vuelo de regreso imita el sonido que habría producido la últi- ma moneda si hubiera sido lanzada realmen- te a la mano izquierda. Señala hacia la mano izquierda cerrada con el índice derecho (los dedos corazón, anular y meñique doblados hacia dentro sostienen las monedas) y acaba como está descrito en el primer efecto.
TlíO DE DESAPARICIONES
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Aquí van tres formas de hacer desaparecer una moneda, en apariencia iguales, pero com- pletamente diferentes en cuanto al método. Pueden realizarse en el orden que se propo- ne o por separado. Si se ejecutan seguidas, cada una se apoya en la anterior. El asombro de los espectadores va en aumento a medida que se realiza cada desaparición.
NUiERO UNO
Gira tu lado derecho hacía los espectado- res y muestra la moneda pinzada entre las puntas de los dedos índice y corazón dere- chos. Manten la mano izquierda palma aba- jo y cerrada en un puño flojo.
La fig. 1 muestra las dos manos con la de- recha a punto de empujar la moneda al inte- rior del puño izquierdo. Mueve la mano de-
recha hacia la izquierda y empuja la moneda al interior del puño. Una vez que la moneda está dentro del puño, los dos dedos que la pinzan se doblan hacia abajo, llevando la mo- neda alrededor del pulgar izquierdo al em- palme del pulgar derecho. Estira entonces los dedos antes de sacarlos, vacíos y separa- dos, de la mano izquierda, la cual procede a desintegrar la moneda de la manera habitual.
FIGURA I
NUiERO DOS
Coloca las manos en la misma posición que para la desaparición anterior, con la mo- neda entre las puntas de los dos primeros de- dos de la mano derecha. Aparentemente re- pite los mismos movimientos que se descri- bieron en la primera desaparición excepto hasta el momento en que la moneda entra en el puño izquierdo.
En este punto transfiere la moneda desde su posición entre los dos dedos derechos, has- ta la yema del pulgar de la misma mano.
Tienes que tener cuidado de no cerrar los dedos izquierdos tan firmemente que inter- fieran en la acción.
Con el dorso de la mano derecha hacia los espectadores, saca lentamente los dos prime-
ros dedos de esa mano. Hay que prestar espe- cial atención a los ángulos en este momento para mantener la moneda (que está en equili- brio sobre la punta del pulgar derecho) oculta a los espectadores.
La fig. 2 muestra la vista del mago de esta acción. El dorso de la mano derecha actúa como pantalla y oculta a la vista la moneda. Ahora dobla el pulgar derecho hacia den- tro y lleva la moneda al empalme de los dedos de esa mano.
FIGURA 2
Dobla los dedos corazón, anular y meñi- que hacia dentro para ocultar la moneda de la vista y mueve tu mano derecha de manera que esté palma hacia los espectadores. El dedo índice apunta hacia arriba en el gesto de advertir a los espectadores que contemplen lo que va a ocurrir.
Los espectadores ven la mano como en la fig. 3, y como parece vacía, no sospechan de ella,, de modo que su atención regresa natu- ralmente hacia la mano izquierda cerrada. Haz unos movimientos como de desmenuzar la moneda con los dedos izquierdos, y entonces
abre la mano izquierda y muestra ambos lados para probar que la moneda ha desaparecido.
FIGURA 3