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Pautas para la realización de un buen comentario crítico:

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Academic year: 2021

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Pautas para la realización de un buen resumen:

No uses el punto y aparte. Toda la información debe estar sintetizada en un párrafo de 10

líneas como máximo y cinco como mínimo.

Refleja las ideas fundamentales, evitando los ejemplos demasiado concretos o las

enumeraciones.

No copies literalmente las ideas. Hay que expresarlas usando sinónimos y frases

equivalentes que tiendan a englobar el mayor contenido posible.

No reiteres datos obvios como el nombre del autor o el medio de publicación. Es un error

que contraviene el principio de economía lingüística necesario en un resumen.

Adecua la expresión equiparándola lo más posible a la del texto (registro formal, léxico

cuidado, construcciones sintácticas claras).

Pautas para la realización de un buen comentario crítico:

Decide, antes de empezar a redactar, si vas a apoyar la tesis del texto o a rebatirla.

Piensa dos argumentos propios para defender tu punto de vista y desarróllalos con ejemplos

ilustrativos o con razonamientos. Los ejemplos son efectivos cuando la argumentación se

basa en hechos. Los razonamientos son apropiados cuando se defiende la necesidad o la

conveniencia de algo. Importante: una argumentación no es sólida por la cantidad de

argumentos, sino por su calidad (pocos bien defendidos son preferibles a muchos

simplemente apuntados).

Al redactar, distribuye la estructura de tu comentario en párrafos: el primero, de

introducción que haga alusión al tema y anuncie tu punto de vista; otros dos o tres, para

desarrollar tu argumentación; el último, para cerrar tu texto. Ningún párrafo debe tener

menos de tres o cuatro líneas si quieres mantener la cohesión del texto de modo visible.

Usa marcadores del discurso y conectores semánticos para pasar de un argumento a otro

(por otra parte/ también me gustaría señalar...) y para el párrafo de conclusión (en

definitiva/ por último/ en conclusión...).

Usa verbos de opinión (creo/ opino/ me parece/ considero) y complementos oracionales

(personalmente/ en mi opinión). No lo hagas de modo abusivo, pero sí más de una vez para

reiterar tu punto de vista. Nunca uses la combinación *En mi opinión + creo/ pienso...

Evita los tópicos (afirmaciones generalizadoras) y las expresiones que denoten agresividad.

Una argumentación no es más convincente atacando aquello con lo que no se está de

acuerdo, sino criticando de forma moderada y sugiriendo alternativas.

(2)

TEXTO DE JUNIO 2015 (OPCIÓN A)

―Es muy hogareño, doctor, explican complacidos los padres. ―Los fines de semana no se va de copas con los amigos, ni a hacer el gamberro por ahí, él prefiere quedarse en casa, añaden orgullosos. ―¿Y qué hace en casa?, pregunto extrañado. Y la respuesta siempre es la misma: ―Está a gusto en su habitación, con su televisor, su ordenador, sus videojuegos…―¡Ah, mira qué bien! Acuñé el término botellón electrónico en el 2001, en plena epidemia de chavales pegados a las redes y a las maquinitas. Lo comparé con el botellón alcohólico, porque por aquellos años también estaba en auge la ingesta grupal y masiva de productos alcohólicos (y de otras sustancias) para solaz del colectivo juvenil en los fines de semana.

Mi preocupación por el desmesurado apego a las pantallas de los niños hogareños, no consumidores del clásico botellón, surgió al observar que presentaban unas conductas que no eran muy distintas a las manifestadas por los que le daban preferentemente a la botella. Los enganchados a las pantallas exhibían síntomas de embriaguez (embotamiento mental, amnesias, desorientación, etcétera), similares a los que tenían sus congéneres por los excesos de calimocho y demás licores de garrafa. El paradigma del consumidor compulsivo de botellón electrónico es la hiperactividad cognitiva. Término bien acuñado por mi amigo y eficaz pedagogo José Antonio Marina para definir al usuario que vive colgado en las pantallas (ocho horas de media al día) y que, como resultado del brutal bombardeo audiovisual a que somete su mente, es incapaz, entre otras cosas, de leer un párrafo de unas pocas líneas sin distraerse…

El gran peligro del botellón electrónico es que empieza sigilosamente. Él o ella va haciendo acopio en su habitación de diversos aparatos: televisión, ordenador, tabletas, videojuegos, móviles, etcétera, para su uso estrictamente personal. Cada vez comparte menos tiempo con sus familiares y amigos de carne y hueso: prefiere el mundo virtual de las pantallas, que le es más gratificante. La prevención de estas situaciones empieza por fomentar la comunicación en la familia y controlar que no haya pantallas fijas en la habitación del crío: ningún televisor para uso personal, las maquinitas con tiempo de manejo dosificado y el ordenador en un rincón de la sala de estar, bien a la vista de todos.

(Paulino Castells, La Vanguardia, 22 de enero de 2015, adaptación) Resumen:

El texto presenta el problema de los chicos y chicas jóvenes adictos a las pantallas electrónicas que se encierran en su habitación rodeados de consolas, ordenadores, teléfono móvil, etc. y viven aislados en su mundo virtual carentes de relaciones sociales y con un embotamiento mental y una incapacidad de concentración considerables. Compara este fenómeno con el del botellón y aconseja que en los hogares las pantallas estén en la sala de estar y se fomenten las relaciones familiares.

Comentario crítico:

El comentario de este texto se puede enfocar desde distintos puntos de vista. Como siempre, esperamos que los alumnos y alumnas que se muestren de acuerdo con las ideas del texto sobre el peligro del aislamiento electrónico demuestren su capacidad de argumentación y de manejo de otras relacionadas con el fenómeno. Pero también cabe esperar críticas a la visión exagerada y estereotipada de la juventud que el texto transmite. Si bien es verdad que el botellón y el llamado botellón electrónico pueden llegar a suponer un problema en casos muy exagerados, no se trata de un fenómeno generalizable que pueda aconsejar a todas las familias que restrinjan la intimidad, que, a estas edades, es mucho más importante para la maduración que los posibles peligros de aislamiento denunciados. Por último, el comentario puede estar equilibrado entre las dos posturas y siempre se esperan argumentos y explicaciones que demuestren la madurez crítica del alumnado más allá de tópicos y detalles anecdóticos.

(3)

TEXTO DE JUNIO DE 2015 (OPCIÓN B)

Un aeropuerto se parece mucho a una gran ciudad. Todo funciona durante todo el día. Hay turnos nocturnos y diurnos; a primera hora se levantan las persianas de tiendas y quioscos y el personal entra y sale de sus puestos de trabajo en una cadencia que no se detiene. Pero ni llueve ni hace frío, y eso hace de estos lugares un paraíso para quienes no tienen otro techo que el cielo estrellado. Como en la película La terminal, las instalaciones de Barajas (igual que las de El Prat) se han convertido en el refugio de unos ciudadanos que también están en tránsito, pero no de una ciudad a otra, sino de una vida que fue mejor a otra que no saben cómo será.

Para estos transeúntes vivir en el aeropuerto tiene enormes ventajas respecto a vivir en la calle. De entrada, están calientes, tienen lavabos limpios y confortables donde asearse y no deben esperar demasiado en una cafetería para que pasajeros con prisa se levanten dejando en la mesa restos de comida y bebidas sin consumir. Y el paisanaje suele ser gente educada, que va a lo suyo; ni molesta ni quiere ser molestada. Por eso, la condición para poder vivir durante largo tiempo en ese privilegiado entorno de maletas y pantallas cambiantes es poder pasar inadvertido, no parecer un sin techo, y sobre todo, comportarse como un pasajero más. Para lograr esta metamorfosis es preciso, sin embargo, conservar una personalidad estructurada, cierto equilibrio mental y unas habilidades sociales que no están al alcance de muchos de los pobres que duermen junto a los cajeros automáticos.

Con las crisis se aprende que la pobreza es una condición que puede asaltar a cualquiera. Hay pobres ahora que hace unos años se autodefinían en las encuestas como de clase media. Las dificultades han golpeado a muchos que nunca antes habrían imaginado que un día tendrían que ir a Cáritas o a un banco de alimentos a por comida. Y, sin embargo, eso ocurre. La treintena de personas que viven en la T-4 de Barajas no tiene trabajo y ha perdido su casa. Tienen que encontrar un modo de vivir la pobreza que no sea entre cartones, en la calle. Y eso no es digno de una sociedad que quiere ser justa y equitativa y que, por esa razón, necesita encontrar soluciones, aunque sea difícil.

(Marcos Balfagón, El País, 18 de diciembre 2014, adaptación) Resumen:

El texto describe una situación muy peculiar que se vive en algunos aeropuertos a raíz de la crisis económica por la que algunas personas que han perdido su trabajo y su fuente de ingresos se refugian en las terminales. Estas personas, en vez de vivir en la calle, lo hacen en las terminales de los aeropuertos, lo que les garantiza ciertas comodidades y ciertos privilegios sobre otros indigentes, a cambio de pasar inadvertidas. El texto termina, en la última línea, pidiendo una solución para estas personas en una sociedad que quiere ser justa y equitativa.

Comentario crítico:

Se espera que el alumnado muestre empatía y solidaridad con los desfavorecidos y se muestre de acuerdo con la petición de justicia social que el texto presenta. Se exigirá un texto argumentado sobre el tema, aunque no sea muy crítico, en el que el alumno o alumna muestre su capacidad de comprensión global del problema de la exclusión social y de la necesidad de que una sociedad como la nuestra tenga fórmulas de protección más eficaces para evitar estos desamparos. El comentario también puede ser crítico con el texto en cuanto a lo anecdótico del fenómeno frente a otros casos de exclusión social más graves, de solución más difícil y de consecuencias más trágicas.

(4)

TEXTO DE SEPTIEMBRE DE 2015 (OPCIÓN A)

La nueva app Carry pretende ser el Uber de la mensajería y paquetería. Cedes un espacio en tu maleta, ganas un dinerillo y el porte le sale muy barato al que lo envía. Esto se ha hecho de toda la vida dejando paquetes en los autobuses, incluso implicando a pasajeros que no conoces de nada para llevar alguna cosa al pueblo de al lado. La desconfianza ante los extraños y el miedo a llevar un paquete que no has hecho tú mismo acabó con esta práctica.

Uber, Respiro, Bla Bla Car, Cabify... En las muchas variantes del carsharing, taxi a la demanda, carpooling, etc., todo el mundo ha descubierto que se le puede sacar mucho más partido al coche y que un coche sin pasajeros es una abominación. Esto se hacía mucho más antes, cuando había menos vehículos. Había muchas modalidades de transporte compartido, desde furgonetas que hacían viajes más o menos regulares de un pueblo a otro, a amigos que iban juntos a trabajar, e incluso el más silvestre de todos, el hoy en día extinguido autostop.

Chicfy es uno de los muchos mercadillos virtuales de ropa. Proliferan las tiendas de reparación de prendas de vestir. Regresan los zapateros remendones. Hasta que las grandes cadenas mundiales cambiaron el panorama, la ropa no era algo sencillo que se compraba y se desechaba, sino que formaba parte de una complicada secuencia de uso, re-uso, reparación y transformación. Las prendas se compraban en algún punto –o se hacían en casa– y a continuación comenzaban un largo camino de reutilización, cambio, reforma, tinte, etc. y pasaban por varias manos hasta que llegaban al fin de su vida útil.

Airbnb es la más famosa de las nuevas redes de compartición de alojamientos. Es verdad que de toda la vida, cuando llegabas a un pueblo, podías optar por un alojamiento convencional (hotel, hostal o pensión) o por un particular que alquilaba cuartos en su casa. Información, en el bar. Realquilar era la actividad más frecuente del mundo.

Aparentemente, la única diferencia con lo que se hacía antaño es que ahora la información no nos la da el vecino o la sección de anuncios por palabras de los periódicos, sino que la conseguimos vía app de smartphone. ¿Deberíamos alegrarnos o entristecernos de esta eclosión de nuevas / viejas formas de vida? ¿Indican simplemente una respuesta a la penuria, o algo mucho mejor, una sociedad más sostenible, con huella ecológica reducida, más cohesionada y basada en la confianza mutua?

(Fundación Vida Sostenible, El Público, 19 de diciembre de 2014, adaptación) Resumen:

El texto describe en su mayor parte las novedades derivadas de las nuevas apps y otros servicios de los smartphones relacionadas con el uso compartido de coches, de espacios, alquileres, intercambios, etc. comparándolos con antiguos usos como el alquiler de habitaciones fuera de los hostales, el compartir coche, enviar paquetes por el autobús y otros. En el último párrafo se pregunta si la aparición de estos viejos fenómenos en nuevos formatos derivados de las tecnologías de la información es solo una

respuesta a la crisis o son nuevas propuestas sostenibles y ecológicas basadas en la confianza mutua de las personas que los protagonizan.

Comentario crítico:

Este texto no se presta a una visión excesivamente crítica, pues si contiene alguna argumentación, esta es implícita y poco clara, por la duda que plantea. Sin embargo, parece sugerir que estos nuevos fenómenos son solidarios, ecológicos, evitan el despilfarro de energía y recursos y pueden ser acogidos con

optimismo. En este sentido es posible que muchos alumnos planteen su crítica a favor de estos fenómenos y otros presenten recelos sobre algunas de estas actividades por entrar en competencia con otras más asentadas social y políticamente. Como siempre se espera que el alumno muestre en sus comentarios capacidad de razonamiento, argumentación y exposición de ideas adecuadas y pertinentes.

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TEXTO DE JUNIO DE 2016 (OPCIÓN A)

Oigo en la radio todavía en sueños (me la debí dejar encendida como muchas noches) a una persona que dice que los agresores de mujeres la noche de fin de año en Colonia eran árabes y norteafricanos “con perfil de refugiados”. Cambio inmediatamente de emisora y están hablando de lo mismo, pero ya en tono menos estridente: la policía alemana investiga las denuncias por agresiones sexuales a mujeres en diversas ciudades del país coincidiendo con la Nochevieja; aunque parece —dice la presentadora— que muchos de los agresores eran árabes y norteafricanos, la mayoría ebrios, “no consta por el momento que fueran actos organizados ni que participaran refugiados entre ellos”.

Mientras me ducho, trato de imaginar cuál es “el perfil de refugiado”. Porque el de árabe y el de norteafricano los conozco, pero el de refugiado es novedoso para mí. Porque ¿todos los refugiados tienen el mismo aspecto? ¿O es que visten igual, independientemente de que sean africanos u orientales, magrebíes o iraquíes, cristianos o musulmanes? Fuera ya de la ducha, mientras me visto, me viene a la memoria la representación de Tiziano de El rapto de Europa, ese mito que dio nombre al continente, y, tras ella, las del rapto de las sabinas por los romanos, también muy representado en la literatura y la pintura europeas, y hasta las del oneroso tributo medieval de las 100 doncellas que los reyes hispánicos hubieron de pagar durante un tiempo a los califas moros de Córdoba para que estos les permitieran vivir en paz y cuyos ecos aún sobreviven en distintas tradiciones y festejos que se celebran por todo el país. El miedo al invasor, en especial al que viene del sur, está grabado en nuestro subconsciente y en él cobra especial dimensión el temor a que rapte o viole a nuestras mujeres, que consideramos nuestros bienes más valiosos e intocables.

A lo largo del día las noticias que llegan desde Alemania van confirmando que, en efecto, entre los agresores sexuales a mujeres la noche de fin de año en Colonia hay refugiados recién llegados al país y la decepción me invade como a muchas otras personas, supongo. ¿Qué decirles ahora a todos esos que se oponen a acoger en nuestros países a los cientos de miles de personas que huyen del hambre y la guerra en los suyos? ¿Con qué argumentos podemos contrarrestar su demonización global de los refugiados cuando algunos de éstos se empeñan en cargarles de razones y de teas incendiarias? Pobre Europa, a punto de ser raptada de nuevo por el toro de la irracionalidad.

(Julio Llamazares, El País 11-1-2016).

Resumen:

El autor del texto se pregunta por el valor de algunos comentarios periodísticos en los que se asignan perfiles estereotipados a algunas personas que han protagonizado unos desagradables incidentes callejeros en fin de año en Alemania, incidentes que derivaron en episodios graves de acoso o violencia de género. A partir de estos hechos el autor evoca la mitología y la Historia de Europa como portadoras de mensajes -todavía hoy vivos en algunas tradiciones- de miedo al invasor del sur. Confirmada la presencia de refugiados entre los detenidos por los incidentes, el autor plantea dudas sobre la posibilidad de evitar la indeseable demonización de dichos refugiados a partir de la difusión de estas noticias.

Comentario crítico:

El comentario se podría enfocar hacia el fenómeno de la violencia de género y los estereotipos sobre los refugiados en Europa, lo que se puede ver reflejado en algunos sucesos como los descritos en el texto. Sin embargo, este enfoque sería insuficiente si no trata también los temas de los estereotipos, el sectarismo y la xenofobia, así como la exaltación de los miedos de la población por medio de la mitología, las

tradiciones y otras formas de difusión de la información (incluida la prensa más sensacionalista y poco pulcra con la información).

Como en convocatorias anteriores, se espera que el alumno muestre en sus comentarios cierta capacidad de razonamiento, de argumentación a base de ejemplos e ideas adecuadas y pertinentes, que no supongan meros tópicos.

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TEXTO DE JUNIO DE 2016 (OPCIÓN B)

Un sociólogo neozelandés descubrió, allá por la década de los ochenta, que el coeficiente intelectual humano estaba aumentando a razón de tres puntos cada diez años. A este fenómeno se le conoce por el nombre de su descubridor, es el efecto Flynn. Como ocurre con todo -en la ciencia también- el descubrimiento de Flynn tiene sus convencidos y sus detractores que intentan explicar el dato desde encuadres y teorías distintas, pero el hecho indiscutible es que el coeficiente intelectual humano aumenta. En eso andaba cuando consulté a una niña de 15 años que parecía una de esas histéricas que describían Freud y Charcot en el siglo pasado, pero con toda la clínica predominante en nuestro tiempo: los trastornos alimentarios, el trastorno límite de personalidad, las amenazas reales de suicidio, la manipulación del ambiente, la tiranización de los padres y el enfrentamiento al terapeuta. Después de más de treinta años de ejercer el oficio de escuchador profesional lo que resulta más sorprendente es: ¿Cómo es posible que una niña adolescente presente semejante catálogo de síntomas y a la vez, se maneje en la entrevista como una adulta sobrada de recursos manipulativos? Flynn tiene razón. Es evidente que los jóvenes de hoy son más inteligentes a nivel instrumental y tienen mucha más capacidad para adaptarse a los cambios tecnológicos, pero hay más tontos emocionales que nunca. La gente joven parece -y muchas veces lo es- muy inteligente, pero padecen severas carencias a la hora de gestionar sus emociones, son los llamados «smarts idiots».

Esta tontería emocional generalizada es una resultante de la pérdida de valores sólidos donde ampararse que padecemos en esta época posmoderna. Ni la religión ni la patria ni la ideología ni la familia están hoy como para poner límites al deseo y, por tanto, a la frustración. La fantasía del acceso franco a la felicidad y la satisfacción inmediata del deseo lleva de cabeza al infierno de la frustración y desde allí al rebrote de los síntomas propios de quien no tolera límite alguno. El límite hoy no lo ponen los símbolos, sino la biología y la Ley -con mayúsculas-. Así, nos encontramos con muchachos capaces de cortarse las venas porque la última novia los borró del WhatsApp, o con muchachas capaces agredir a sus padres por no dejarlas salir de botellón. Con chicos y chicas que se sienten desdichados porque no pueden acceder al último modelo de teléfono móvil. Son nuevas generaciones mejor preparadas que nunca, hablando idiomas, colgando másters por las paredes, pero con una fragilidad emocional de cristal que rompen con una bronca del jefe o el feo de una amiga. Alguien tendrá que recordar a los padres que hiperprotegen a los hijos frente a la más mínima frustración que así los están debilitando.

(Luis Ferrer i Balsebre, El País, 16 de agosto de 2015). Resumen

El autor del texto plantea, a partir de casos clínicos propios, la contraposición entre el aumento del coeficiente intelectual de las nuevas generaciones y su tendencia a la fragilidad emocional. Según él, este fenómeno está generalizado y se debe a la pérdida de poder limitador del deseo (y de la frustración) de instituciones como la religión, la patria, la ideología y la familia. Destaca la falta de límites de los jóvenes y su falta de tolerancia al fracaso y concluye que también contribuyen los padres hiperprotectores como causantes de este debilitamiento ante la frustración.

Comentario crítico

El comentario se podría enfocar hacia el tema de la inmadurez emocional de algunos jóvenes, que han tenido una educación excesivamente protectora que les ha impedido madurar y ser resistentes a la frustración. Sin embargo, el comentario verdaderamente crítico debería hacer notar los excesos del autor al generalizar en el texto un fenómeno que no parece tan significativo como él apunta y que crea un estereotipo falso de los jóvenes a partir de manifestaciones propias de su edad que fácilmente encontrarían paralelismos en otras épocas. Habrá quien pueda señalar estos paralelismos como

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TEXTO DE SEPTIEMBRE DE 2016 (OPCIÓN B)

Dice la Comisión Europea que McDonald’s no paga impuestos. Y no porque le vaya mal —en 2013 obtuvo 250 millones de euros de beneficios—, sino porque utiliza mecanismos de ingeniería fiscal que se lo permiten.

Son muchas las multinacionales estadounidenses que aprovechándose de los tratados para evitar la doble imposición y otros subterfugios jurídicos hacen trampas fiscales: unos, como McDonald’s o Amazon, utilizan a Luxemburgo; otros, como Apple, se sirven de Irlanda; Starbucks utiliza a los Países Bajos (Holanda). Y así sucesivamente en una larga lista que incluye a muchas empresas europeas que también están siendo investigadas.

Lo absurdo de esas trampas es que se hacen con la colaboración activa de los gobiernos europeos, felices de robarse unos a otros ingresos fiscales ofreciendo a esas multinacionales pagar menos si se localizan en su país. Esa carrera a la baja es estúpida desde el punto de vista colectivo, pues los gobiernos recaudan menos, y los ciudadanos tienen que pagar más impuestos para mantener los servicios públicos.

Las consecuencias de esa miopía son devastadoras, toda vez que los empleados de muchas de esas empresas cobran salarios ridículos que no cotizan lo suficiente para financiar una pensión digna ni aportan impuestos con los que financiar el gasto sanitario o educativo. Y luego dicen que el Estado de bienestar no se puede sostener, que es inviable y que hay que recortarlo (…).

Hay muchos problemas que escapan a la capacidad de actuación de la Comisión Europea y que por tanto es injusto exigirle resolver. Pero en muchos otros casos, como el que aquí se comenta, su capacidad de actuación es enorme. El incremento de la desigualdad resultante de la precariedad y los bajos salarios desvirtúa la democracia, deslegitima la política y abre el paso a movimientos populistas. Quien piense que va a haber una democracia de calidad con salarios basura, impuestos basura y servicios sociales basura está muy equivocado.

(José Ignacio Torreblanca, La Razón, 23-12-2015, adaptado) Resumen:

El texto nos habla, a través de varios ejemplos, de los subterfugios que utilizan las grandes cadenas multinacionales para pagar pocos o ningún impuesto en Europa, con la connivencia de muchos gobiernos, a pesar de tener beneficios millonarios. Abunda además en el hecho de que tampoco pagan muy bien a sus empleados, lo que hace que aporten muy poco o nada al bienestar social de los países y de sus ciudadanos. A partir de este hecho, critica la inacción de la Comisión Europea ante estos fenómenos que fomentan la desigualdad y la precariedad y que producen una democracia de baja calidad.

Comentario crítico:

Los alumnos, que con toda seguridad se mostrarán de acuerdo con las ideas del texto, deberán mostrar su capacidad de profundizar en el tema propuesto con comentarios sobre la necesidad de que todos los elementos que forman la sociedad, y en especial las grandes empresas, contribuyan al sostenimiento de los servicios públicos (sanidad, educación, pensiones, etc.) de una forma equitativa y justa o con explicaciones de este tenor (coordinación fiscal entre los diferentes países de la UE, eliminación de paraísos fiscales, etc.) en las que muestren cierta capacidad de razonamiento y de argumentación con ejemplos e ideas adecuadas y pertinentes, que no supongan meros tópicos.

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