COMENTARIO DE TEXTO VOLUNTARIO
Por: María Catrinescu, Celia Lopezosa y Luis Sillero
Todo lo demás lo contó sin reticencias, hasta el desastre de la noche de bodas. Contó que sus amigas la habían adiestrado para que emborrachara al esposo en la cama hasta que perdiera el sentido, que aparentara más vergüenza de la que sintiera para que él apagara la luz, que se hiciera un lavado drástico de aguas de alumbre para fingir la virginidad, y que manchara la sábana con mercurio cromo para que pudiera exhibirla al día siguiente en su patio de recién casada. // Sólo dos cosas no tuvieron en cuenta sus coberteras: la excepcional resistencia de bebedor de Bayardo San Román, y la decencia pura que Ángela Vicario llevaba escondida dentro de la estolidez impuesta por su madre. «No hice nada de lo que me dijeron —me dijo—, porque mientras más lo pensaba más me daba cuenta de que todo aquello era una porquería que no se le podía hacer a nadie, y menos al pobre hombre que había tenido la mala suerte de casarse conmigo.» De modo que se dejó desnudar sin reservas en el dormitorio iluminado, a salvo ya de todos los miedos aprendidos que le habían malogrado la vida. «Fue muy fácil —me dijo—, porque estaba resuelta a morir.»
Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada (1981).
1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto.
Desde un punto de vista externo, el texto presenta un solo párrafo, compuesto por trece líneas, donde se nos presenta cohesionada la narración en estilo indirecto y directo, como muestran las comillas y los guiones empleados.
Desde un punto de vista interno, al ser un solo párrafo no se pueden distinguir en él partes; no obstante, sí se puede hablar de ideas conductoras:
- Primera (“Todo lo demás…recién casada”). Muestra cómo la propia Ángela Vicario hizo pública la causa del desastre de la noche de bodas (idea principal), a pesar del adiestramiento recibido por parte de sus amigas para que engañara a su esposo acerca de una virginidad de la que carecía. (idea secundaria).
- Segunda (“Sólo dos cosas…resuelta a morir”). También de la boca de la propia protagonista de los hechos, con cierta ayuda del narrador, conocemos su decisión de oponerse a todo lo aconsejado anteriormente y su determinación de no engañar a su marido; aunque esto tenga graves consecuencias para ella (ideas
secundarias).
Así, de acuerdo con el desarrollo de las ideas, podemos afirmar que la estructura es deductiva. A partir del hecho crucial (del fragmento y de la obra entera), el desastre de la noche de bodas, se procede a dar las correspondientes explicaciones, bastante pormenorizadas y que contrastan entre sí, de por qué fue tal, de cómo pudo haberse evitado y de por qué, finalmente, no se hizo.
2 a) Tema EJEMPLO 1
Decisión de Ángela Vicario de no fingir su virginidad en la noche de bodas, a pesar de lo aconsejado.
EJEMPLO 2
Negativa de Ángela Vicario a seguir los consejos de fingir su virginidad a pesar de las consecuencias.
EJEMPLO 3
Actitud sincera de Ángela en su noche de bodas y aceptación de las futuras consecuencias.
2 b) Resumen del texto EJEMPLO 1
El narrador explica las razones de la trágica noche de bodas: cómo fue la propia Ángela Vicario quien dio a conocer los métodos que sus amigas le dieron para simular su virginidad y cómo ella se negó a hacerlo cuando llegó el momento, a pesar de las consecuencias, porque consideró que su marido no merecía ese trato.
EJEMPLO 2
Ángela Vicario describe los métodos aprendidos para aparentar ser virgen ante su marido la noche de bodas.
Sin embargo, ella misma expone también por qué se negó a utilizarlos, aun sabiendo la gran trascendencia que esa decisión iba a tener.
EJEMPLO 3
Ángela relata al narrador cómo sus amigas le aconsejaron distintos modos para aparentar ser virgen en la noche de bodas y cómo, debido a su conciencia, decide no engañar a Bayardo y asumir las consecuencias.
3. Comentario crítico del contenido.
MODELO 1
Este fragmento pertenece a la novela Crónica de una muerte anunciada, escrita por el colombiano Gabriel García Márquez, autor sobresaliente de la narrativa hispanoamericana, galardonado con el Premio Nobel en 1982. Destacan, entre otras muchas, sus obras Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera.
Esta, a la que pertenece el texto, nos narra, de una forma muy curiosa, todos los pormenores que envuelven la muerte de Santiago Nasar, acusado por Ángela Vicario de ser el causante de su deshonra y asesinado por los hermanos de esta. El fragmento elegido corresponde a la cuarta parte de la obra en la que Ángela Vicario, muchos años después de la tragedia, relatará al narrador (que es su primo) los pormenores de aquella fatídica noche de bodas.
Resulta curiosa la forma de elocución escogida porque, en un breve párrafo, se hace uso de la narración en estilo indirecto (“Contó que sus amigas…”) y directo (“No hice nada de lo que me dijeron -me dijo-...”), junto a la voz del narrador habitual (“Sólo dos cosas no tuvieron en cuenta…”). Se observa cómo la
narración está envuelta en un estilo periodístico, propio de la crónica de los hechos que el narrador pretende reconstruir. Es este un buen ejemplo de la forma de narrar que tiene García Márquez a lo largo de la obra.
Por tanto, considero que la adecuación al género narrativo es intachable. El narrador cronista introduce mediante una caracterización directa a los personajes clave en este episodio: Bayardo San Román
(“excepcional resistencia de bebedor”) y a Ángela Vicario (“la decencia pura”); aunque también nombra a las amigas y a la madre de ella, que, cada cual a su manera, intentan influir sin éxito en los hechos narrados.
Además, sabemos que desarrolla la trama utilizando el flashback, pues lo que Ángela Vicario cuenta es el recuerdo que, con los años, tiene de aquella noche. No se observan apenas datos sobre el lugar, más allá del
“dormitorio iluminado”.
En lo expuesto anteriormente es donde creo que radica la originalidad de esta obra: en la forma de contarla.
Me parece magistral cómo el autor consigue que todo encaje a la perfección a base de saltos en el tiempo, de múltiples perspectivas de los testimonios recogidos y del recorrido por los distintos lugares del pueblo. Esto, que en el cine es más fácil de realizar, no se había hecho antes en la literatura. En cambio, en lo que al contenido se refiere, no me parece que afronte un tema nuevo. Ya en La Celestina de Fernando de Rojas, Melibea pretende guardar su pureza y su honra hasta el día de su boda; en los dramas de capa y espada se observa también esta visión de la mujer a la que el hombre defiende con la vida si se ataca su reputación; en obras más actuales, como La casa de Bernarda Alba se critica este tema cuando la madre cierra la obra con la categórica, a la vez que falsa, afirmación de que su hija ha muerto virgen; o, por último, en obras
ambientadas en otras culturas, donde se puede ver también que el tema de la virginidad es determinante, como en Memorias de una geisha que nos muestra el precio que un hombre está dispuesto a pagar por una virgen.
Opino que, al menos en las sociedades de los países desarrollados, no es la virginidad de la mujer un tema de actualidad ni una premisa imprescindible a la hora de contraer matrimonio. Solo se me ocurre que el texto
guarda relación, aún hoy, con las costumbres de la etnia gitana pues sus matrimonios solo quedan ratificados tras la “prueba del pañuelo” en la noche de bodas y, con frecuencia, se producen actitudes hipócritas para poder superar con existo la señal de tal virtud. Por lo demás, los consejos de las amigas de Ángela Vicario los juzgo ridículos, incluso el vocabulario empleado me parece antiguo (“aguas de alumbre”, “coberteras”).
Creo que el autor utiliza todo ello con la intención de criticar la hipocresía de una sociedad anticuada, basada en apariencias (“fingir la virginidad”). Frente a esto, nos sitúa, contradictoriamente, ante Ángela, como ejemplo de “decencia pura” que “estaba resuelta a morir” antes que basar su vida en el engaño. Y alcanza su finalidad, porque la imagen de Ángela Vicario decidida a soportar lo que sea menester solo por el hecho de no ocultar la verdad a su marido, me ha conmovido. Admiro su valentía y, desde luego, me produce un gran rechazo la hipocresía que envuelve a todos en esta obra y el profundo machismo que la invade.
Otro aspecto que se pone de manifiesto en este fragmento, y en toda la obra, es su pretendida objetividad. El narrador hace hincapié en que él es un mediador (“lo contó…Contó que…-me dijo-…”), solo pone por escrito el fruto de sus investigaciones. Sin embargo, al leer la obra, ocurre lo mismo que aquí, uno conoce solo el punto de vista del personaje de turno, incluido el propio narrador; esto es, uno solo tiene al final una suma de percepciones subjetivas que parecen hacer imposible llegar al conocimiento de la verdad.
En mi opinión, tanto este texto como la obra en su totalidad me han mostrado la necesidad de rechazar la mentira, los prejuicios y otros muchos comportamientos sociales que no hacen sino crear graves problemas de comunicación o de convivencia. Considero que el respeto debería ser la base de cualquier relación
humana y admiro a todo aquel que es coherente con sus principios; pero, sin duda, todo esto solo será posible si los principios por los que una sociedad se rige no pasan por aniquilar a los que no piensan como yo.
Como ejemplo de ello, quiero comentar la actitud de Ángela Vicario. Frente a las referencias a lo impuesto y a la mentira (“la habían adiestrado”, “dentro de la estolidez impuesta por su madre”), me parece admirable cómo se decide a rebelarse. De una forma similar a las catarsis que se producen en las tragedias griegas, esta mujer, “a salvo ya de todos los miedos aprendidos que le habían malogrado la vida”, se lanza al vacío en defensa de la verdad. Una pena, eso sí, que, poco después de estos hechos, acusara a Santiago Nasar (cuya culpabilidad queda sin probar), desencadenando la verdadera tragedia de esta obra y volviendo a hacer que me cuestione de nuevo todo.
MODELO 2
Estamos ante un texto narrativo de carácter literario perteneciente a la obra Crónica de una muerte
anunciada, del escritor Gabriel García Márquez, uno de los autores más influyentes del denominado boom de la narrativa hispanoamericana en los años sesenta. De igual modo, destaca entre los cultivadores del llamado “Realismo mágico”. Alcanzó la fama en 1967 con la obra titulada Cien años de soledad y, de todos los reconocimientos que a lo largo de su vida fue recibiendo, destacamos la obtención del premio Nobel de Literatura en 1982. Crónica de una muerte anunciada es una novela corta en la que se mezclan elementos de la crónica periodística y de la novela policíaca. La trama se nos plantea como una crónica real, pero con un componente mágico y fantástico. La novela presenta una estructura circular y el narrador divide la historia en cinco capítulos. Este fragmento pertenece al final del cuarto.
Desde mi punto de vista, incluir dentro de la modalidad narrativa (“Solo dos cosas no tuvieron en cuenta...”) otras técnicas como el diálogo (“No hice nada de lo que me dijeron —me dijo”) me parece un acierto, ya que así el lector puede captar mejor el mensaje. Por lo tanto, la adecuación al género narrativo es magistral.
Observamos la presencia de un narrador cronista (“Ángela Vicario llevaba escondida dentro de la estolidez impuesta por su madre…”), amigo del fallecido, que había vivido en el pueblo, estuvo en la boda con el protagonista y es quien ahora intenta reconstruir los hechos para narrar la crónica de lo sucedido, convirtiendo el asesinato en algo personal sobre lo que investigar. Así, en tercera persona, ha recopilado información (“contó que su amigas…”), la presenta de distintas formas (de ahí el uso múltiple de estilo directo e indirecto) y, al no conseguir la tan esperada confesión de Ángela (“Todo lo demás lo contó...”), prolonga la intriga. No se aprecia ninguna referencia espacial concreta en este fragmento, en el cual solo participan Ángela y el narrador.
El tema del texto es de enorme actualidad. La conciencia, gran protectora del ser humano, está determinada por nuestra moral y es la que decide si algo es correcto o no. El ser humano es complejo tanto física como psíquicamente y sobre él inciden diversos factores, como la cultura, la religión, la educación… y, en general,
la sociedad y la propia vida. Todos somos diferentes y cada uno tiene su propia forma de decidir lo que es correcto y lo que no. Como decía el filósofo español Ortega y Gasset, “Yo soy yo y mis circunstancias”, y las circunstancias personales condicionan su conciencia y forma de ser (“la decencia pura que Ángela Vicario llevaba escondida...”).
Temas tan recurrentes y debatidos hoy como la aprobación de la ley del aborto, de la pena de muerte o de la cadena perpetua, conllevan un enfrentamiento entre conciencias y opiniones. Cada uno defiende su tesis con argumentos a favor y en contra y cada uno tiene su propia conciencia que determina si lo que se está
defendiendo es legítimo o no.
La intención de García Márquez en este fragmento es mostrarnos el valor de Ángela Vicario, capaz de oponerse al camino fácil, a la mentira (“...que aparentara más vergüenza...”) y al engaño (“...que manchara la sábana con mercurio cromo...”) para enfrentarse a la verdad sin tapujos ni excusas, a una verdad que traerá consecuencias tan desastrosas que no solo la salpicarán a ella, sino a toda la familia, pero que la liberarán por primera vez del ambiente coercitivo en el que vivía. Consigue, sin duda alguna, su finalidad, hacernos reflexionar acerca de la valentía de Ángela, quien siente cierta compasión por Bayardo y, escuchando los dictados de su conciencia, asume que, moralmente, no puede hacer de su matrimonio un engaño (“todo aquello era una porquería que no se le podía hacer a nadie, y menos al pobre hombre que había tenido la mala suerte de casarse conmigo”). A ello, contribuye la subjetividad que fluye por estas líneas y que es apreciable a través de distintos elementos como el lenguaje connotativo y afectivo (“pura, desastre, perder el sentido, fingir…”), el registro coloquial (“porquería, coberteras...”), la primera persona (“No hice nada de lo que me dijeron”).
De esta forma, consigue la complicidad del lector para que este se ponga de parte de Ángela, ya que, si ella hubiese optado por seguir los consejos, su vida habría sido perfecta, un marido, buena posición económica...;
en suma, una situación respetable a la que ella, sin embargo, renuncia en pro de la verdad, de un pudor no aprendido, sino que emana de ella. Una imagen de Ángela distinta a la que, anteriormente, habíamos contemplado y que la engrandece frente a las rígidas normas por las que se regía la sociedad y, en este caso, su madre (... “estolidez impuesta por su madre”). Este personaje me recuerda a Bernarda Alba, protagonista de la tragedia escrita por García Lorca (La casa de Bernarda Alba), quien es capaz de sacrificar el amor y la libertad por unas férreas normas sociales (honra, el qué dirán...) que llevan a asfixiar a sus hijas e incluso son el detonante del suicidio de una de ellas.
Una idea secundaria que me ha llamado la atención ha sido cómo las amigas de Ángela le aconsejaban trucos o artimañas para fingir su virginidad. Me ha recordado a la clásica obra La Celestina de Fernando de Rojas.
Celestina era capaz de recomponer las virtudes de las jóvenes con el fin de que pasaran por vírgenes y evitar la deshonra, una deshonra que aceptó Ángela asumiendo un trágico desenlace (“Fue muy fácil -me dijo- porque estaba dispuesta a morir”). Si leemos entre líneas, cabe pensar que, en el fondo, tal vez pensara que su sacrificio podría tener una respuesta por parte de Bayardo: el perdón.
En mi opinión, el tema no destaca por su originalidad, sino por la forma en que el autor lo aborda. La Filosofía se ha preocupado a lo largo de toda la historia de temas como la conciencia humana, la moral, la verdad, la mentira, la muerte… que se aprecian perfectamente en el fragmento. Podríamos decir, por tanto, que se trataría de un tópico. Ejemplo de ello es Kant y su famosa moral kantiana, quien propone una ética formal que decida la posible bondad o maldad de una acción a priori. Distingue entre máxima y ley moral.
La máxima es un principio subjetivo del obrar y la ley moral es el principio objetivo de la acción válido para todo el mundo y en cualquier circunstancia, por ejemplo, no robar. Para Kant, los humanos no siempre tienen una voluntad santa, esta ley se presenta a las personas como un imperativo y este imperativo es categórico, se impone a nuestra voluntad de manera absoluta y sin condiciones. Por consiguiente, la conciencia de Ángela sigue una ley moral, una ley moral que le impide engañar a Bayardo San Román y que provoca la deshonra a toda su familia a cambio de una conciencia limpia.
La decisión aparentemente liberadora de Ángela puede resultar un tanto egoísta, sobre todo, sabiendo la importancia que se le otorgaba en aquella época a las cuestiones de honor (“fingir la virginidad”), a su defensa y justificación (“...para que pudiera exhibirla al día siguiente en su patio de recién casada”). Ángela Vicario sabía perfectamente que, si decidía no ocultar la verdad, tendría que confesar el nombre del causante de su deshonra y este pagaría con su propia vida su osadía, como así fue. Con esto no quiero decir que mentir
sea correcto, ni mucho menos, lo que pretendo explicar es que, para mí, Ángela, en su situación, debería haberse cuestionado si limpiar su conciencia, a cambio de una vida humana, era ético o no.
Para finalizar, quiero, por un lado, señalar que las posturas extremas en lo referente a la educación dada por los padres no conducen a nada positivo: la férrea actitud de Pura Vicario ha dejado paso en nuestros días a una permisividad y relajación de normas que, en el fondo, tampoco son la panacea de la entrega, de la sinceridad y, por ende, del respeto que deben regir en la relación de una pareja. Por otro lado, quiero
manifestar mi admiración ante la forma de escribir de este autor, capaz de atraer mi atención desde el primer momento, a pesar de que ya conociera el final. Leyendo Crónica de una muerte anunciada, me he paseado por el pueblo y se me ha presentado un elenco de personajes muy variopintos y, a través de sus ojos, me he convencido de que realmente no se pudo hacer nada para evitar una tragedia descrita con todo lujo de detalles.