• No se han encontrado resultados

El arte de la interpretación y el análisis clínico como su lienzo

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2023

Share "El arte de la interpretación y el análisis clínico como su lienzo"

Copied!
7
0
0

Texto completo

(1)

4 2 |

lapalabrayelhombre

,

verano

,

2017

E

l concepto de comprensión de mundo, aportado por la teo- ría hermenéutica, ha sido una fuente plural de ideas y cues- tionamientos frescos con una gran relevancia social. Para expli- carlo me basaré en dos autores ejes:

el primero será Martin Heidegger, quien logró marcar un antes y un después en la teoría de la interpre- tación gracias a su ontología del lenguaje, permitiendo así sembrar la semilla que pronto daría frutos sobre el gran campo discursivo. De éste se desprende el segundo autor por analizar: Hans-Georg Gada- mer. Ambos se abordarán desde sus aportaciones a la filosofía del len- guaje y como figuras centrales del

llamado gran giro hermenéutico, lo que posibilitó su uso en un sinfín de teorías y campos en el presente.

Mi hipótesis es que siguiendo la ló- gica de la interpretación y la com- prensión se podrá rescatar su uso en la práctica del análisis clínico.

En medio del auge del fenó- meno interdisciplinar, considero que la psicología debe tener pre- sente su actuar crítico y reflexivo, brindando explicaciones teóricas sobre el sujeto y su entorno. Pero dichas aportaciones y construc- ciones deberán edificarse sobre planteamientos actuales, frescos, novedosos, que en verdad abracen conceptualmente al sujeto posmo- derno. Una manera de lograr este

cometido es su acercamiento con su cuna: la filosofía, ya que ésta ha sido olvidada en la formación y en- señanza de la práctica psicológica.

Mi apuesta ante esto, claro está, va encauzada hacia las ciencias so- ciales o las humanidades, con el objetivo de equilibrar la balanza que se ha inclinado al lado médi- co-biologicista. Mi intención no es erradicar la parte biológica, pero tampoco quedarse en ella.

Si bien la hermenéutica sur- gió como una rama dedicada a la interpretación de los textos sagra- dos o antiguos, en el presente ha ido más allá, para enfocarse en la comprensión de los textos, el dis- curso y las personas.

Considero que la comprensión, una sola palabra, pero con grandes connotaciones, puede ser la cura a los grandes problemas humanos con los que nos enfrentamos co- tidianamente. Al adentrarme en este mundo surgió la siguiente pregunta: ¿cómo usar la herme- néutica como un posible camino terapéutico? Para tratar de diluci- dar una respuesta tomaré algunas aportaciones de Gadamer, a fin de reflexionar sobre ellas y aplicarlas a la teoría clínica.

Todo lenguaje es ya interpre- tación, y es precisamente leer al sujeto lo que mueve al psicoana- lista y al psicólogo; ese movimien- to se edifica con un fin: llegar a la cura. En este sentido, Azcona y Lahitte, inspirados en Ricoeur, mencionan que “la incoherencia de la propia historia es fuente de sufrimientos y es por eso que debe ser rectificada mediante el análi- sis, hasta constituirse una identi- dad soportable en donde el sujeto se reconozca” (2014, 7). Este es el sentido que adopto ante la pa- labra cura: saber tolerar nuestra existencia bajo la máscara más so- portable, que nos proporcione un bienestar interno y social. No obs- tante, para llegar a ella hay un largo camino por andar. Al dar el primer

EL ARTE DE LA

INTERPRETACIÓN

Y EL ANÁLISIS CLÍNICO COMO SU LIENZO

Mónica Domínguez

En medio del auge del fenómeno interdis-

ciplinar, considero que la psicología debe

tener presente su actuar crítico y reflexivo,

brindando explicaciones teóricas sobre el

sujeto y su entorno.

(2)

estadoysociedad

| 4 3

paso –escuchar al inconsciente, aquel precursor de fuerzas que re- sucita gracias al discurso– el indi- viduo se convierte en el camino que recordará las huellas inscritas en él mediante un pisar llamado su historia.

Teniendo esto presente, com- parto la idea de que no hay un len- guaje perfecto, unívoco, en contra de la llamada ola analítica y su gran proyecto de creer que el lengua- je podía representar la realidad y que a través de una perfección po- dríamos lograr describir lo que las cosas son, con un toque veritati- vo-científico. Hoy por hoy, gracias a los frutos que nos ha permitido disfrutar la hermenéutica, entende- mos los grandes matices que tienen el lenguaje, el discurso, el decir. Y es ahí –en el acto del habla con pro-

nunciación o el hablar sin pronun- ciar– donde surge la equivocación y renace en el diálogo. Este dispo- sitivo nos permite a los estudiosos clínicos detectar la pronunciación del error de lo aparente no cierto, encaminándonos a su vez a ver las posibles afecciones del psiquismo que tiene el otro. No por nada el psicoanálisis se funda en una “filo- sofía” de la sospecha, el inconscien- te se nos muestra por el discurso.

El discurso es efervescente, signifi- ca algo y deja de significar, muere, pero renace constantemente.

El lenguaje está dotado de simbolismo, de lo tácito, de lo in- consciente que se nos muestra en lo no dicho explícitamente; es un lenguaje que constituye el psiquis- mo del sujeto: “mi conciencia se cree desinteresada y objetiva […]

Comparto la idea de que no hay un lenguaje perfecto, unívoco, en contra de la llamada ola analítica y su gran

proyecto de creer que el lenguaje podía representar la realidad

y que a través de una perfección podríamos lograr describir lo que

las cosas son...

Niña gringa

(3)

4 4 |

lapalabrayelhombre

,

verano

,

2017

pero favorece la afirmación de mis intereses” (Scavino 1999, 41-42).

Uno habla para sí mismo teniendo la comunicación y la importancia del otro como pretexto, aunque al final muy difícilmente aceptamos como ciertas algunas cosas que no queremos escuchar o que simple- mente van en contra de nuestros intereses; es ahí donde radica la la- bor del terapeuta, en hacer visible aquello que se prefiere silenciar, sin caer en un acto violento.

El narciso lingüístico

Así denomino al sujeto incapaz de abrirse al diálogo hermenéutico; al ser humano que evita oír lo ajeno a él mismo, aquello que aparente- mente no lo representa como ser, como sujeto y que, precisamente, reprime en la constante negación, muchas veces a través de la menti- ra y de la “aparente” equivocación.

Logra así la edificación de un narci- sismo evocado en la nada del silen- cio que tapa con una venda nuestro decir y quema nuestras orejas, al es- cuchar. Bajo esta sombra un tanto triste quizás se pueda ir aceptan- do este proceso egocéntrico del ser humano, lo que nos permitirá también ver la importancia de la teoría hermenéutica como modo de vida que permite la pluralidad de creencias y de personalidades que convergen en el mundo social. To- dos podemos no ser escuchados.

Si la teoría hermenéutica radica en el arte, la comprensión implica es- cuchar –e interpretar– como an- tecedente. De modo que si todos optáramos por volvernos artistas de esta técnica, cesarían muchos problemas neuróticos, dando paso a una autorrealización y un respeto por las diferencias del otro.

Otro concepto que rescato y convengo en que sería sumamen-

Quien habita la piel es un yo cuyo color

es discurso y cuya sensación es mundo:

Vattimo pronunció que “habitamos el espíritu de un tiempo” (Scavino

1999, 42), y ese espíritu se hace carne en el día a día, en el cual se

constituye.

Marla Singer's French kiss, IV

(4)

estadoysociedad

| 4 5

te rico estudiar desde la discipli- na psicológica, es la escucha del otro, y en esta línea comparto la idea de que, ciertamente, estamos cortados ya por nuestro horizon- te, el cual “es […] algo en lo que hacemos nuestro camino y que hace el camino con nosotros […]

el horizonte se desplaza al paso de quien se mueve” (Gadamer 2003, 371). Este horizonte o posicio- namiento se da en un movimien- to pronunciado llamado cultura, que dicta un modus operandi. Te- nemos ante nosotros la sistema- tización de cómo se construyen –someramente hablando– los prejuicios sociales o los imagina- rios compartidos y reproducidos por un pueblo. Debido a que nues- tros “prejuicios […] forman así el horizonte de un presente” (Gada- mer 2003, 375), de nuestro pre- sente, dichos prejuicios serán los ojos por los cuales cada individuo pondrá su mirar y verá al mundo, lo que no imposibilita a su vez la comprensión con el otro y a través del otro; más aún, es lo que per- mite comprender. En otras pala- bras, nuestra historia inscrita en nosotros, no sólo en la piel sino en nuestro psiquismo, es a su vez lo que nos constituye. Será nues- tro parteaguas de cómo oleremos el discurso y cómo veremos los so- nidos que abrazan la construcción del todo de este ser-individuo.

Quien habita la piel es un yo cuyo color es discurso y cuya sen- sación es mundo: Vattimo pro- nunció que “habitamos el espíritu de un tiempo” (Scavino 1999, 42), y ese espíritu se hace carne en el día a día, en el cual se constitu- ye. Si incorporáramos estos pre- supuestos a la práctica clínica psicológica, por ejemplo los con- ceptos de empatía o escucha ac- tiva enfocada al paciente, aquélla tendría sin duda una fundamenta- ción más profunda, nos marcaría con un sello indudable: entender el malestar o la aflicción del alma

del sujeto, aquel ser que busca de maneras distintas construirse “una identidad soportable –en donde–

él mismo se reconozca” (Azconda y Lahitte 2014, 7) y que acude a un yo que lleva como nombre “psi- cólogo clínico” o “psicoanalista”.

El psicoterapeuta como artista

En el arte de comprender al otro, el psicoterapeuta es aquel que fun- ge como dispositivo o reservorio en el cual un yo deposita parte de su existencia permitiendo a la vez el acto de escuchar y comprender a la persona en cuestión. Ejerce el

arte de reconocer a ese otro que no soy yo, poseer por un momen- to su mirada, apropiarse de su piel, de sus vibraciones, su dolor. Esto es a lo que Gadamer llamó despla- zamiento hacia el otro: “destacar y comprender la opinión del otro como tal […] cuando se com- prende, se comprende un modo diferente” (2003, 364-367). Nos hace falta trabajar la empatía y el reconocimiento del otro, inician- do con una autorreconstrucción de lo que considero “yo soy” como persona, para poder comprender, o al menos intentar comprender, al otro. Por último, considero que esta sería la primera alternativa para luchar contra la pérdida de conciencia en que nos vemos, más que nunca, atrapados.

Así, un diagnóstico no se li- mitaría a reducir al sujeto a prue- bas psicométricas. Entenderíamos a su vez que los números no son los únicos que tienen descripcio- nes de mundo, y le perderíamos el miedo a las letras; creeríamos ade- más que la psicología debería ser un puente entre las humanidades y las ciencias de la salud y no segui- ríamos mutilando su cuna: la filo- sofía. Es una crítica a la formación disciplinar de la psicología, la cual es una especie de miscelánea teóri- ca que imposibilita la adquisición de saberes concretos y profundos.

La última idea que rescato de Gadamer es la esencia de la pre- gunta: “la comprensión comienza allí donde algo nos interpela […]

la esencia de la pregunta es el abrir

y mantener abiertas las posibilida- des” (2003, 369-370).

Existe una idea falsa y natu- ralizada a la hora de compren- der al otro. Lo que propongo es lo opuesto: desnaturalizar la con- cepción de pregunta-respuesta y comprensión, para así lograr hacer carne lo que antes figuraba como sombra o ilusión. ¿Pero cómo?

Una vía es a través de saber pre- guntar, de aprender a reflexionar y culminar así en una puesta en es- cena: escucharnos escuchando al otro, desde nuestra propia voz in- terna. La comprensión parece ser un rasgo ontológico inherente al sujeto, por lo que se omite el arte de enseñarlo, de entrenar la es- cucha desde la hermenéutica. La comprensión y el entendimien-

Existe una idea falsa y naturalizada a la hora de comprender al otro. Lo que propon-

go es lo opuesto: desnaturalizar la concep- ción de pregunta-respuesta y comprensión,

para así lograr hacer carne lo que antes

figuraba como sombra o ilusión.

(5)

4 6 |

lapalabrayelhombre

,

verano

,

2017

to se dibujarán sobre el lienzo en blanco donde trazaremos lo que figura en nosotros cuando nos interpretamos leyendo al otro.

Heidegger y su hija

Heidegger nos ha dejado una gran herencia: la hermenéutica de la facticidad (su hija), la cual sem- bró el hecho de comprender como primera propiedad. Al ser una es- tructura que cuida de aquel que comprende, su facultad cuidadora predicará de la existencia humana (Grondin, 2009, p. 140). De ahí la

importancia de la palabra alemana Sorge, que significa cuidado y pre- ocupación, es decir, cuidar de sí, de la propia existencialidad en el mundo. Dicho cuidado depende de la conciencia finita del ser; una manera de acercamiento a nuestra existencialidad es la comprensión de sí en el mundo: comprensión- de-sí-en-el-mundo. Para Heideg- ger la comprensión no será más una capacidad del entendimiento humano, sino un rasgo ontológico del Dasein.

Me gustaría relacionar lo anterior con el significado de comprender en el mundo clíni-

co-psicoanalítico, y para ello se analizará desde una conciencia posmoderna y efervescente que nos rodea a todos nosotros, here- deros de nuestro tiempo, a los que Beck llamó “hijos de la libertad”

(2002). Precisamente, en un mun- do mermado por banalidades y lle- no de formas plurales de expresar la existencia, ¿qué tan posible es encontrar el tiempo para pregun- tarnos por nuestro ser-aquí: mun- do? El objetivo de este escrito es también hacer ver la importancia que tiene la clínica terapéutica en nuestros días; porque es a través del diálogo como resurge la posi-

bilidad de abrirse a las preguntas.

Lidiar con estas es una manera de enfrentarse consigo mismo, ya que uno le hace frente a la car- ga que implica vivir, una carga rica pero dolorosa en muchos momen- tos. Por eso recomiendo al lector no dejar de preguntar, porque al preguntar nos-preguntamos. Al comprender la pregunta, enten- demos por qué la hacemos, nos acercamos más a nuestra propia existencia.

Así, el comprender es un cui- dado de sí, una forma de cura, de sanación. Retomando la impor- tancia de la filosofía del lenguaje

dentro del campo de la compren- sión y, como consecuencia, dentro del campo clínico-psicoanalítico, nos centraremos en una de sus aportaciones: la creación lingüís- tica del sujeto, la cual ha abierto una puerta que ha mostrado un gran espectro.

Suprimir la idea de un lengua- je perfecto, matar a la razón y bo- rrar la ilusión de referencia, hizo surgir la nueva asunción del pen- sador: “el logos poético precede a la ratio científica” (Scavino 1999, 64) y nos llevó a defender como consecuencia la filosofía nihilis- ta, entendida ésta como la nula comprensión fuera del campo de la interpretación. ¿Dónde quedó la objetividad?, ¿dónde quedó el científico que mira sin subjetivida- des? Anteriormente, el lema ¡Sa- pere Aude! (“Atrévete a saber”) se edificó bajo otro entendimiento cultural, y el sujeto pasó a segundo término. Pero ahora todos nos per- catamos de otra visión, quizá unos la ignoren y otros le hagan frente:

el lenguaje precede al sujeto, lo conforma, es carne. Es el hombre quien creó el discurso científico, la subjetividad es objetividad cientí- fica. Como menciona Heidegger:

“el objeto fue creado por el lengua- je” (Scavino 1999, 79).

¿Será que nuestros nuevos Dios y Diablo son el lenguaje?

Mediante la enunciación creamos belleza, damos vida, dotamos de color al mundo, pero también por la boca matamos. Al menos en este momento estamos en la búsqueda de todo el abanico de posibilida- des que ha permitido la apertura poética-científica, quizás algún día en verdad le encontremos el olor al discurso. Por lo pronto, el sabor que tiene lo canalizamos ha- cia las vibraciones del cuerpo que pueden potencializar al ser, pero también apagarlo, cegarlo y nue- vamente darle luz. Por eso Heideg- ger decía: “todo preguntar es una búsqueda. Todo buscar está guia-

¿Será que nuestros nuevos Dios y Diablo son el lenguaje? Mediante la enunciación

creamos belleza, damos vida, dotamos de color al mundo, pero también por la boca matamos. Al menos en este momento estamos en la búsqueda de todo el abanico

de posibilidades que ha permitido la apertura poética-científica, quizás algún

día en verdad le encontremos el olor al

discurso.

(6)

estadoysociedad

| 4 7

do previamente por aquello que se busca” (2012, 26).

Concluyo sin acabar

A manera de cierre, entiendo que la vida en sí ya es sentido y dirección pero no todos éstos se encuentran dibujados. Korzybski escribió: “el mapa no es el territorio” (Azcon- da y Lahitte 2014, 19); es decir, la vida está más allá de los trazos di- bujados en nuestros deseos por al- canzar. Concluyo que la idea eje de la hermenéutica es la compren- sión como una forma y práctica de vida. Es un arte de la vida misma;

por eso el analista, el clínico es un artista que debe entrenar su techné en el gran arte de la interpretación

y comprensión, la cual se desa- rrolla y edifica sobre nuestra fini- tud: somos ser destinado a perecer, a morir. Pero la vida también nos da la libertad de elegir cómo que- remos vivirla y compartir nues- tra humanidad y humildad con el otro. No suprimamos nuestros sen- timientos, pasiones, temores, todo aquello que nos hace ser individuo, el cual siempre estará abrazado por el decir. En el decir existimos, y re- conocer quién es el que habla es la clave para los grandes problemas que atravesamos como sociedad;

éstos bien se podrían combatir con una simple y fácil forma de com- portarse: te comprendo porque me importas, te comprendo porque sig- nificas para mí. Caminemos por la temporeidad, que nos develará el sentido del ser para ver si así pode-

Concluyo que la idea eje de la hermenéutica es la comprensión como una forma y práctica

de vida. Es un arte de la vida misma;

por eso el analista, el clínico es un artista que debe entrenar su techné en el gran arte de la interpretación y

comprensión.

S/t

(7)

4 8 |

lapalabrayelhombre

,

verano

,

2017

mos comprender-nos (Heidegger 2012, 38). Es la comprensión y el actuar social lo que nos permitirá transformar e ir constituyendo la sociedad a la que queremos sentir- nos pertenecientes. Al fin y al cabo sólo queremos ser y existir, valo- rando al otro que también se atre- ve a vivir con la “verdad” de que vamos a morir. LPyH

Referencias

Azconda, Maximiliano y Héctor Blass Lahitte. 2014. El método de Freud y la tradición hermenéutica en psi-

coanálisis. Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Socia- les 4 (2).

Beck, Ulrich. 2002. Introducción. En Hi- jos de la libertad: contra las lamenta- ciones por el derrumbe de los valores, 7. México: fce.

Gadamer, Georg. 2003. Fundamentos para una teoría de la experiencia hermenéutica. En Verdad y Método i, 364 -375. Salamanca: Sígueme.

Grondin, Jean. 2009. La hermenéutica universal de Gadamer. En Introduc- ción a la hermenéutica filosófica, 140 – 157. Madrid: Herder.

Heidegger, Martin. 2012. Introducción.

Exposición de la pregunta por el sen- tido del ser. En Ser y tiempo, 26, 38.

Madrid: Trotta.

Scavino, Dardo. 1999. El giro lingüístico.

En La filosofía actual. Pensar sin cer- tezas, 41-42, 64, 79. México: Paidós.

• Mónica Domínguez estudió Psico- logía y actualmente cursa la carrera de Filosofía en la uv. Ha sido ponente en distintas conferencias y jornadas de fi- losofía en el país.

S/t

Vapor >

Referencias

Documento similar

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

De acuerdo con Harold Bloom en The Anxiety of Influence (1973), el Libro de buen amor reescribe (y modifica) el Pamphihis, pero el Pamphilus era también una reescritura y

The 'On-boarding of users to Substance, Product, Organisation and Referentials (SPOR) data services' document must be considered the reference guidance, as this document includes the

In medicinal products containing more than one manufactured item (e.g., contraceptive having different strengths and fixed dose combination as part of the same medicinal

Products Management Services (PMS) - Implementation of International Organization for Standardization (ISO) standards for the identification of medicinal products (IDMP) in

Products Management Services (PMS) - Implementation of International Organization for Standardization (ISO) standards for the identification of medicinal products (IDMP) in

This section provides guidance with examples on encoding medicinal product packaging information, together with the relationship between Pack Size, Package Item (container)

Package Item (Container) Type : Vial (100000073563) Quantity Operator: equal to (100000000049) Package Item (Container) Quantity : 1 Material : Glass type I (200000003204)