9 . LA CRISIS DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA (1902-1931).
9.1. Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los partidos dinásticos. Las fuerzas políticas de oposición: republicanos, nacionalistas, socialistas y anarcosindicalistas.
1) Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los partidos dinásticos.
Alfonso XIII fue proclamado rey al cumplir la mayoría de edad (17/05/1902). Su reinado fue de crisis política permanente por:
Injerencia del rey en asuntos políticos.
Inestabilidad de los partidos del turno, sin unidad interna al no contar con sus líderes históricos, el conservador Cánovas del Castillo y el liberal Sagasta.
El debilitamiento del caciquismo y del turno por la aparición de nuevas partidos políticos con influencia creciente: nacionalistas en Cataluña y País Vasco, republicanos y socialistas.
Tensión social creciente y más capacidad de movilización de los sindicatos.
Protagonismo creciente del Ejército, que quería resarcirse del Desastre del 98 interviniendo en Marruecos.
Anticlericalismo creciente entre las clases populares.
El régimen de la Restauración siguió manteniéndose gracias a los partidos dinásticos: el Conservador, de Silvela (1897-1905), Maura (1905-1913) y Dato (1913-1921) y el Liberal, de Montero Río (1902-1905), Canalejas (1905-1912), Moret (1912-1913) y el conde de Romanones (1913-1923). Ambos partidos estaban comprometidos con el turnismo, pero pusieron en práctica una política regeneracionista, que modernizase España.
El primer intento modernizador fue obra de Maura. Su proyecto político era la revolución desde arriba, para impedir la revolución popular. Durante sus gobiernos (5/12/1903-16/12/1904 y 25/01/1907-21/10/1909) se aprobaron medidas económicas (plan de reconstrucción naval) y sociales (Ley del descanso dominical (3/03/1904) y la creación del Instituto Nacional de Previsión (27/02/1908)). Se promulgó una nueva Ley Electoral (8/08/1907), que no democratizaba el sistema político, pero sí dificultaba el fraude electoral. Intentó hacer acuerdos con el nacionalismo moderado preparando una Ley de Administración local que concedía más autonomía a ayuntamientos y diputaciones.
La labor de gobierno de Maura se truncó por la Semana Trágica de Barcelona (26/07-2/08/1909). La tensión con el ejército era creciente por la intervención en Marruecos, el sistema de quintas, las reivindicaciones anarquistas, el anticlericalismo y el éxito de las consignas de Lerroux (Partido Radical) entre las clases medias. Los disturbios se iniciaron por la movilización de reservistas para enviarlos al Protectorado de Marruecos, donde se habían producido ataques de las cabilas rifeñas. Se convocó una huelga general que derivó en revuelta popular con sucesos violentos (Barcelona, ciudad quemada, por la quema de conventos) en la que se manifestaron las tensiones sociales acumuladas. El Gobierno declaró el estado de guerra y el ejército acabó con la revuelta. La represión fue dura y arbitraria, con juicios sumarios y ejecuciones, entre ellas la del pedagogo Ferrer y Guardia (13/10/1909). La oleada de protestas provocó la caída de Maura y el traspaso de poder a los liberales. En las elecciones (8/05/1910), una alianza electoral de socialistas y republicanos permitió a Iglesias (PSOE) conseguir un escaño.
El gobierno liberal de Canalejas (9/02/1910-12/11/1912) tenía un programa regeneracionista. Suprimió los impuestos de consumos y aprobó la Ley del candado (27/12/1910), que prohibía la instalación en España de nuevas comunidades religiosas si antes no habían recibido autorización del Gobierno, y la Ley de Reclutamiento y Reemplazo (27/02/1912), que estableció el servicio militar obligatorio. Canalejas fue víctima de un atentado anarquista en Madrid (12/11/1912).
El gobierno conservador de Dato (27/10/1913-9/12/1915) aprobó la Ley de Mancomunidades (18/12/1913), que pretendía canalizar las reivindicaciones autonomistas catalanas.
2) Las fuerzas políticas de oposición: republicanos, nacionalistas, socialistas y anarcosindicalistas.
Las fuerzas políticas de la oposición tenían en común el rechazo al régimen de la Restauración, sin embargo, eran muchas las diferencias entre ellos.
Los republicanos era el grupo más importante en número e influencia. Contaba con la simpatía de la clase media, de trabajadores cualificados e intelectuales. Sin embargo, se dividió en dos partidos políticos:
Partido Republicano Radical (1908). Reunió a los republicanos de izquierda. Se definía como anticlerical y anticatalanista. Su líder fue Lerroux.
Partido Reformista (1912). Representante del republicanismo moderado, dispuesto a admitir la monarquía siempre que estuviese comprometida con la democracia y una política social y cultural avanzadas. Contó con el apoyo de intelectuales de la talla de Ortega y Gasset y Américo Castro. Su líder fue Melquiades Álvarez.
Dentro del socialismo, el sindicato UGT tuvo más fuerza que el PSOE. La UGT era fuerte en la industria y el transporte y en Madrid, Asturias y Vizcaya. El PSOE no renunció a la revolución social ni al anticlericalismo, pero aceptó concurrir a las elecciones de 1910 formando parte de la Conjunción Republicano-Socialista. Su líder y primer diputado fue Pablo Iglesias.
Los anarquistas renunciaron a participar en política. Apostaron por el sindicalismo con la creación de la CNT (1910), la huelga y el terrorismo. Tras la huelga general de 1911 fue ilegalizada hasta 1915.
El nacionalismo tuvo más fuerza en Cataluña y el País Vasco y menos en Galicia, Valencia y Andalucía.
El nacionalismo gallego optó por el fomento de la cultura y la lengua gallegas. De la I Asamblea de las Irmandades de Fala (1916) nació el Partido Nazonalista Galego (1918) con poca implantación.
En Valencia Llombart fundó la Asamblea Regionalista (1907), que defendía la identidad valenciana y el autogobierno.
9.2. La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en España. La crisis de 1917 y el trienio bolchevique.
1) La intervención en Marruecos.
España administraba el Rif desde la Conferencia de Algeciras (16/01-7/04/1906). En los primeros años de ocupación se habían producido incidentes como el ataque rifeño a Melilla (9/07-26/11/1909) con la derrota española del Barranco del Lobo (27/07/1909). Al finalizar la Primera Guerra Mundial (1918), España reemprendió la ocupación del Rif chocando con la resistencia de las cabilas indígenas. El general Silvestre llevó a cabo una acción precipitada adentrándose en el Rif (01-06/1921). El jefe rifeño Abd el-Krim atacó las posiciones españolas e infringió una gravísima derrota, conocida como Desastre de Annual (22/07-9/08/1921) en el que murieron 13.000 soldados españoles. La derrota aumentó la impopularidad de la presencia española en Marruecos y tuvo graves consecuencias. Se exigieron responsabilidades por la derrota a los militares, al gobierno e incluso a Alfonso XIII, y se inició el Expediente Picasso. La actitud de la oposición en las Cortes, defendiendo el abandono de Marruecos, dio gran popularidad al PSOE y a los republicanos. La reacción de los militares fue inmediata y se hizo efectiva en el golpe de Estado del capitán general Primo de Rivera (13-15/09/1923).
2) Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en España.
3) La crisis de 1917 y el trienio bolchevique.
En 1917 tres hechos pudieron haber acabado con la Restauración si los objetivos de sus protagonistas hubieran sido coincidentes:
Enfrentamiento entre el Gobierno y el Ejército. Los oficiales de baja y media graduación crearon las Juntas de Defensa, que reclamaron más sueldo y medios y criticaron los rápidos ascensos de los africanistas. Publicaron un manifiesto regeneracionista (1/06/1917) y se negaron a disolverse. El gobierno Dato (11/06-3/11/1917) reconoció a las Juntas de Defensa como portavoces del Ejército.
Crisis política. Cambó (Lliga Regionalista) denunció la falta de representatividad del turnismo y pidió la convocatoria de Cortes y reformar la Constitución de 1876. Ante la negativa del Gobierno, la Lliga Regionalista, los republicanos y los socialistas convocaron en Barcelona la Asamblea de Parlamentarios (19/07/1917), que pidió un cambio de Gobierno y Cortes constituyentes. La Asamblea de Parlamentarios fue disuelta por la Guardia Civil.
Huelga general revolucionaria (12/08/1917) convocada por UGT, con el respaldo de la CNT, en protesta por la represión violenta de una huelga anterior de ferroviarios en Valencia. Sólo tuvo éxito en Madrid, Barcelona, Bilbao y las cuencas mineras de Asturias, donde fue reprimida por el ejército (más de 70 muertos, cientos de heridos y unos 2.000 detenidos). La huelga y su represión tuvieron consecuencias: la crisis política se agravó y en los años siguientes el sistema político de la Restauración entró en su declive definitivo.
Los años 1918-1923 fueron de inestabilidad. Hubo once gobiernos, empeoró la coyuntura económica, el sindicalismo ganó fuerza, creció la conflictividad social y hubo más huelgas. Los dos focos más conflictivos fueron Andalucía y Barcelona.
En Andalucía se llama “trienio bolchevique” al periodo 1918-1920 por la actividad revolucionaria en el campo bajo la influencia de la revolución soviética. Los motivos eran la situación de miseria de los jornaleros y la subida de precios. Hubo huelgas y ocupación de tierras. El Gobierno reprimió al amparo del estado de guerra.
9.3. La dictadura de Primo de Rivera. El final del reinado de Alfonso XIII. 1) La dictadura de Primo de Rivera.
El malestar del Ejército ante la situación de España (desprestigio de la Restauración, Desastre de Annual (1921), auge del nacionalismo, etc.) se concretó en el golpe de Estado de Primo de Rivera (13-15/09/1923), capitán general de Cataluña. Lo justificó como un intento regeneracionista: en su manifiesto hablaba de establecer una dictadura temporal para solucionar los problemas sin resolver que tenía España. Le apoyó Alfonso XIII, el Ejército, la Iglesia y la burguesía. Tras algunas dudas, Alfonso XIII le encargó formar Gobierno. Al aceptar el golpe de Estado la Corona unía su destino al de la dictadura.
La dictadura de Primo de Rivera pasó por dos etapas: el Directorio militar (1923-1925) y el Directorio civil (1925-1930).
A. Directorio militar (1923-1925).
Al primer gobierno de la dictadura de Primo de Rivera, formado sólo por generales, se le llama Directorio militar (15/09/1923-3/12/1925). Las primeras medidas tomadas fueron autoritarias: abolición de la Constitución de 1876, disolución de Cortes, prohibición de todos los partidos políticos y establecimiento de la censura de prensa.
En los dos años de Directorio militar las actuaciones más destacadas fueron:
Reorganización de ayuntamientos y diputaciones provinciales. Los alcaldes serían nombrados por el Gobierno y los gobernadores civiles serían mandos militares. Se prohibió la bandera catalana y se limitó el uso del catalán al ámbito privado. Se prohibieron manifestaciones y huelgas reduciéndose de inmediato el número de
atentados y conflictos laborales.
Se creó la Unión Patriótica (14/04/1924) a modo de partido único, sin ideología definida, cuya única misión era apoyar a la dictadura.
El gran éxito del Directorio militar fue acabar con la guerra de Marruecos. Primo de Rivera era partidario de abandonar el Protectorado por los gastos que acarreaba y por la oposición popular a la presencia española en Marruecos. Se preparó la retirada pese a las protestas de los militares africanistas. Ante los ataques de Abd el-Krim en la zona de soberanía francesa se decidió la acción conjunta franco española. El desembarco de Alhucemas (8/09/1925) constituyó un éxito completo y Abd el-Krim se rindió a los franceses. Una vez controlado el Protectorado, Primo de Rivera decidió reforzar el ejército de África y quitar emotividad popular al “problema marroquí” al sustituir las tropas de reclutas españoles por regulares indígenas.
B. Directorio civil (1925-1930).
El Directorio militar dio paso al Directorio civil (3/12/1925-30/01/1930), formado por civiles y militares. Con el objetivo de institucionalizar la dictadura se creó una Asamblea Nacional Consultiva (12/09/1927), en lugar de las Cortes, compuesta por miembros de la Unión Patriótica, elegidos por sufragio indirecto, y por funcionarios de la Administración, nombrados desde el Gobierno. La Asamblea Nacional Consultiva elaboró una pseudoconstitución, que no llegó a entrar en vigor.
El Directorio civil puso en marcha una política económica intervencionista, que imitaba a la que Mussolini practicaba en Italia. Se aplicaron medidas proteccionistas, se realizó un ambicioso plan de obras públicas (electrificación de los ferrocarriles, regadíos en el Ebro, etc.) y se crearon monopolios estatales (Telefónica y CAMPSA). La inversión pública disparó la inflación y la deuda del Estado.
Pese a que la dictadura como solución provisional fue aceptada por la mayoría, cuando fue evidente su intención de perpetuarse se ganó la oposición de muchos:
Conservadores y liberales exigieron volver a la Constitución de 1876 y elecciones. Los republicanos fundaron Alianza Republicana (11/02/1926) e iniciaron una activa
campaña en el exterior contra la dictadura.
Los nacionalistas catalanes, opuestos al centralismo. Muchos intelectuales como Ortega y Gasset y Unamuno.
El movimiento obrero, liderado por anarquistas y comunistas. Los anarquistas crearon la Federación Anarquista Ibérica (25-26/07/1927).
2) El final del reinado de Alfonso XIII.
Primo de Rivera dimitió (30/01/1930) y se exilió en París. Alfonso XIII nombró jefe de Gobierno al general Berenguer (30/01/1930-18/02/1931). Se pretendía volver al sistema constitucional como si nada hubiera pasado. Berenguer no contaba con el apoyo de conservadores ni liberales y fue incapaz de hacer frente a la crisis económica.
La oposición antimonárquica firmó el Pacto de San Sebastián (17/08/1930), apoyado por republicanos, nacionalistas y más tarde por el PSOE. Se creó un Comité Revolucionario (2/10/1930), presidido por Alcalá Zamora, para preparar la proclamación de la República. La CNT respaldó la conspiración, pero no se unió al pacto. Se llamó a la población a derribar la Monarquía.
Fracasó el pronunciamiento de Jaca (12/12/1930), primer intento de proclamar la República, liderado por los capitanes Galán y García. Fueron encarcelados los miembros del Comité Revolucionario, acusados de preparar el golpe militar. Un grupo de intelectuales, entre ellos Ortega y Gasset, que ya había proclamado su adhesión a la causa republicana en El error Berenguer (El Sol, 15/11/1930), Pérez de Ayala y otros, tomaron partido y crearon la Asociación al servicio de la República (1/02/1931).
La crisis del sistema de la restauración y la caída de la monarquía (1902-1931). Textos y fuentes históricas.
Ley de Jurisdicciones, 23 de marzo de 1906.
“Artículo 3. Los que de palabra o por escrito, por medio de la imprenta, el grabado u otro medio mecánico de publicación, en estampas, alegorías, caricaturas, emblemas o alusiones injurien u ofendan clara o encubiertamente al Ejército o a la Armada, a instituciones, armas, clases o cuerpos determinados del mismo, serán castigados con la pena de prisión correccional.
“Artículo 5. De las causas a que se refiere el artículo 3 conocerán los tribunales del fuero de Guerra y Marina”.
Lerroux, Alejandro: La Rebeldía, 1 de septiembre de 1906.
“Jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie, penetrad en los registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el pueblo purifique la infame organización social, entrad en los hogares humildes y levantad legiones de proletarios, para que el pueblo tiemble ante sus jueces despiertos.
“Hay que hacerlo todo nuevo, con los sillares empolvados, con las vidas humeantes de los viejos edificios derrumbados, pero antes necesitamos la catapulta que abata los muros y el rodillo que nivele los solares. Descubrid el nuevo mundo moral y navegad en su demanda, con todos vuestros bríos juveniles, con todas vuestras audacias apocalípticas.
“Seguid, seguid. (…) No os detengáis ni ante los sepulcros ni ante los altares.
“No hay nada sagrado en la tierra, más que la tierra y vosotros que la fecundaréis con vuestra ciencia, con vuestro trabajo, con vuestros amores.
“Escuela y despensa” decía el más grande patriota español, don Joaquín Costa. Para crear la escuela hay que derribar la Iglesia o siquiera cerrarla, o por lo menos reducirla a condiciones de inferioridad.
“Para llenar la despensa hay que crear el trabajador y organizar el trabajo.
Asamblea Obrera de Tarrasa: Moción, Tarrasa, 21 de julio de 1909.
“Considerando que la guerra es una consecuencia fatal del régimen de producción capitalista.
“Considerando además, que, dado el sistema español de reclutamiento del ejército, sólo los obreros hacen la guerra que los burgueses declaran.
“La asamblea protesta enérgicamente:
“1. Contra la acción del gobierno español en Marruecos.
“2. Contra los procedimientos de ciertas damas de la aristocracia, que insultaron el dolor de los reservistas y de sus mujeres y de sus hijos, dándoles medallas y escapularios, en vez de proporcionarles los medios de subsistencia que les arrebatan con la marcha del jefe de la familia.
“3. Contra el envío a la guerra de ciudadanos útiles a la producción y, en general, indiferentes al triunfo de la Cruz sobre la media Luna, cuando se podrían formar regimientos de curas y de frailes que, además de estar directamente interesados en el triunfo de la religión católica, no tienen familia, ni lugar, ni son de utilidad alguna al país.
“4.Contra la actitud de los diputados republicanos que, ostentado el mandato del pueblo, no han aprovechado la inmunidad parlamentaria para ponerse al frente de las masas en su protesta contra la guerra.
“Y compromete a la clase obrera a concentrar todas sus fuerzas, por si se hubiera de declarar la huelga general y para obligar al gobierno a respetar los derechos que tienen los marroquíes a conservar intacta la independencia de su patria”.
Ley del Candado. Madrid, 27 de diciembre de 1910.
“Don Alfonso XIII, por la gracia de Dios y la Constitución, Rey de España.
“A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que la Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente:
“Artículo único. No se establecerán nuevas asociaciones pertenecientes a Órdenes o Congregaciones religiosas canónicamente reconocidas, sin la autorización del Ministerio de Gracia y Justicia consignada en Real Decreto que se publicará en la Gaceta de Madrid, mientras no se regule definitivamente la condición jurídica de las mismas.
“No se concederá dicha autorización cuando más de la tercera parte de los individuos que hayan de formar la nueva asociación sean extranjeros.
“Si en el plazo de dos años no se publica la nueva Ley de Asociaciones, quedará sin efecto la presente ley.
“Por tanto: Mandamos a todos los Tribunales, justicias, jefes, gobernadores y demás autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes”.
Asamblea de parlamentarios. Barcelona, 19 de junio de 1917. “La Asamblea adopta los siguientes acuerdos:
“a) La política del actual Gobierno, sobre significar una provocación a Cataluña y a España entera, constituye a la vez un agravio al Parlamento y un obstáculo a que las ansias de renovación que siente el país puedan obtener normal satisfacción.
“b) Que habiendo declarado el Gobierno y los partidos que tienen mayoría en las actuales Cortes, que éstas no pueden actuar en funciones de constituyentes, y considerando la Asamblea que urge deliberar y resolver sobre la organización del Estado, la autonomía de los municipios y los demás problemas que las circunstancias plantean con apremio inaplazable para la vida del país, entiende que es indispensable la convocatoria de nuevas Cortes, que en funciones de constituyentes, puedan deliberar sobre estos problemas y resolverlos.
“c) Que para que el país pueda manifestar libremente su opinión, y el pueblo no vea cerrada toda esperanza de que su voluntad sea conocida y respetada, las Cortes Constituyentes no pueden ser convocadas por un gobierno de partido, que fatalmente seguiría los habituales procedimientos de adulteración del sufragio, sino por un gobierno que encarne y represente la voluntad soberana del país.
Por el Comité Nacional de UGT, Francisco Largo Caballero, vicepresidente, Daniel Anguiano, vicesecretario. Por el Comité Nacional del PSOE, Julián Besteiro, vicepresidente, Andrés Saborit, vicesecretario: Manifiesto de la huelga general. Madrid, 12 de agosto de 1917.
“A los obreros y a la opinión pública. Ha llegado el momento de poner en práctica, sin vacilación alguna, los propósitos anunciados por los representantes de la Unión General de Trabajadores y la Confederación Nacional del Trabajo en el manifiesto suscrito por ambos organismos en el mes de marzo último.
“Durante el tiempo transcurrido desde esa fecha hasta el momento actual, la afirmación hecha por el proletariado al demandar como remedio a los males que padece España, un cambio fundamental de régimen político, ha sido corroborada por la actitud que sucesivamente han ido adoptando importantes organismos nacionales, desde la enérgica afirmación de la existencia de las Juntas de Defensa del Arma de Infantería, frente a los intentos de disolución de esos organismos por los Poderes públicos, hasta la Asamblea de Parlamentarios celebrada en Barcelona el día 19 de julio, y la adhesión a las conclusiones que esa Asamblea de numerosos ayuntamientos, que dan público testimonio de las ansias de renovación que existen en todo el país.
“(…). Cerca de medio siglo de corrupción ha llevado a las instituciones políticas españolas a un grado tal de podredumbre que los mismos Institutos armados claman contra la injusticia, contra la arbitrariedad, y se consideran vejados y engañados por los mismos poderes públicos que tantos mentidos halagos les han prodigado cuando se trataba solamente de utilizarlos como instrumento de opresión y tiranía. Y si esto han hecho los poderes públicos con las clases sociales en cuya adhesión han buscado siempre las firmes garantías de su existencia y dominio, ¿qué no habrán hecho con el pueblo inerme e indefenso, bajo un régimen constitucional ficticio, bajo un régimen económico de miseria y despilfarro y en un estado cultural mantenido por oligarcas en el más bajo nivel y sobre el cual la masa ciudadana sólo puede ir paulatinamente elevándose merced a ímprobos y perseverantes esfuerzos? El proletariado español se haya decidido a no asistir ni un momento más pasivamente a este intolerable estado de cosas. (...).
“(…).
Precios, salarios y beneficios, 1913-1921.
Precios, salarios y beneficios, 1913-1921. (Números índice, 1913=100).
1913 100 100 100
1914 99,7 98,2 86,8
1915 109,2 107,4 116,7
1916 128,8 107,8 153,5
1917 150,1 111,6 187,8
1918 218,2 125,6 223,4
1919 222,7 146,7 206,7
1920 227,6 179,3 214
1921 183,4 207,1 189,6
Fuente. García Delgado, J.L.: La economía española entre 1900 y 1923, en Tuñón de Lara, M. (dir.), Historia de España, vol. 8., Madrid, 1988.
Prieto, Indalecio: Discurso. Madrid, Palacio de las Cortes, 21 de noviembre de 1922.
“Se perdió Igueriben, y son los testigos de la pérdida 5.000 hombres concentrados en Annual, otra posición indefendible, que empieza por ser un puesto insignificante de policía y, por no sabemos qué razones de arte bélica, indemostrables al más rudimentario juicio que examine la cuestión, se convierte en un campo base de concentración de 5.000 hombres sin defensa posible. Annual es –ahí está también sangrando una frase del general Silvestre– un callejón sin salida.
“Pero es ya tarde, ya no hay tiempo; los 5.000 hombres, de los cuales una porción considerabilísima han sido incorporados a filas solamente con un mes de instrucción, cuando un reglamento que está ahí para adornar las colecciones del Diario Oficial establece que el primer periodo de instrucción de un recluta, antes de su verdadera incorporación, son tres meses; una porción considerable de soldados bisoños que llegan allí forzados por la mala suerte, con el recuerdo metido muy dentro de la mente de catástrofes, de tragedias sangrientas, de barranco del Lobo, de gente muerta a palos y a pedradas por unos moros ciegos; y aquellos hombres recientemente incorporados, que no saben disparar un fusil, que no saben cargar (…).
Primo de Rivera, Miguel: Manifiesto, 13 de septiembre de 1923.
“Españoles. Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando la patria no ven para ella otra salvación que liberarla de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso.
“No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impone. Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de la autoridad, patronos, capataces y obreros; audaces e impunes atracos, depreciación de la moneda, rastreras intrigas políticas tomando por pretexto la tragedia de Marruecos (...).
“Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. Basta ya de rebeldías mansas, que sin poner remedio a nada, dañan tanto y más a la disciplina que ésta recia y viril a la que nos lanzamos por España y por el Rey. Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la Patria preparamos”.
Primo de Rivera, Miguel. Gaceta de Madrid, Madrid, 19 de septiembre de 1923. “Señor: De los males patrios que nos demandan urgente y severo remedio, es el sentimiento, propaganda y actuación separatista que viene haciéndose por audaces minorías, que no por serlo quitan gravedad al daño y que precisamente por serlo ofenden el sentimiento de la mayoría de los españoles, especialmente de los que viven en las regiones donde tan grave mal se ha manifestado.
“El Presidente del Directorio Militar somete a la resolución de V. M. medidas y sanciones que tienden a evitar el daño apuntado. (...)
“Art. 1. Serán juzgados por los Tribunales militares los delitos contra la seguridad y unidad de la Patria y cuanto tienda a disgregarla, restarle fortaleza y rebajar su concepto, ya sea por medio de la palabra o por escrito, ya por la imprenta o por cualquier medio mecánico o gráfico de publicidad y difusión, o por cualquier clase de actos o manifestaciones.
“No se podrá izar ni ostentar otra bandera que la nacional en buques, edificios, sean del Estado, de la provincia o Municipio, ni en lugar alguno, sin más excepción que las Embajadas, Consulados, Hospitales o Escuelas u otros Centros pertenecientes a naciones extranjeras”.
Prieto, Indalecio: Nota de prensa, San Sebastián, 17 de agosto de 1930.
“En el domicilio social de Unión Republicana y bajo la presidencia de D. Fernando Sasiain, se reunieron esta tarde don Alejandro Lerroux y don Manuel Azaña, por la Alianza Republicana; don Marcelino Domingo, don Álvaro de Albornoz y don Ángel Galarza, por el Partido republicano radical socialista; don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura, por la Derecha liberal republicana; don Manuel Carrasco Formiguera, por la Acción Catalana; don Matías Mallol Bosch, por la Acción Republicana de Cataluña; don Jaime Ayguadé, por el Estat Catalá, y don Santiago Casares Quiroga, por la Federación Republicana Gallega, entidades que, juntamente con el partido federal español -el cual, en espera de acuerdos de su próximo Congreso, no puede enviar ninguna delegación-, integran la totalidad de los elementos republicanos del país.
“A esta reunión asistieron también, invitados con carácter personal, don Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y Gasset y don Indalecio Prieto, no habiendo podido concurrir don Gregorio Marañón, ausente en Francia, y de quien se leyó una entusiástica carta de adhesión en respuesta a la indicación que con el mismo carácter se le hizo.
“Examinada la actual situación política, todos los representantes concurrentes llegaron en la exposición de sus peculiares puntos de vista a una perfecta coincidencia, la cual quedó inequívocamente confirmada en la unanimidad con que se tomaron las diversas resoluciones adoptadas.
Ortega y Gasset, J.: El error Berenguer, El Sol, 15 de noviembre de 1930.
“No, no es una errata. Es probable que en los libros futuros de historia de España se encuentre un capítulo con el mismo nombre de este artículo. El buen lector, que es cauteloso y alerta, habrá advertido que en esa expresión el señor Berenguer no es el sujeto del error, sino el objeto. Y no se dice que el error sea de Berenguer, sino más bien lo contrario, que Berenguer es el error, que Berenguer es un error.
“El estado tradicional, es decir, la Monarquía, se ha ido formando un surtido de ideas sobre el modo de ser de los españoles. Piensa por ejemplo, que moralmente pertenecen a la familia de los óvidos, que en política son gente mansurrona y lanar, que lo aguantan y lo sufren todo sin rechistar, que no tienen sentido de sus deberes civiles (...).
“He aquí los motivos por los cuales el Régimen ha creído posible también en esta ocasión superlativa responder, no más que decretando esta ficción: aquí no ha pasado nada. Esta ficción es el gobierno Berenguer.
“Pero esta vez se ha equivocado. Este es el error Berenguer. Al cabo de diez meses, la opinión pública está menos resuelta que nunca a olvidar la Dictadura. Y no vale oponer a lo dicho que el advenimiento de la Dictadura fue inevitable y, en consecuencia, irresponsable. Si el régimen la aceptó obligado, razón de más para que al terminar se hubiese, con leal entereza, con nacional efusión, abrazado al pueblo y le hubiese dicho: hemos padecido una incalculable desdicha. La normalidad que constituía una unión civil de los españoles se ha roto. La continuidad de la historia legal se ha quebrado. No existe el estado español. ¡Españoles, reconstruid vuestro estado!
“Pero no ha hecho esto, que era lo congruente con la desastrosa situación, sino todo lo contrario. Busca a alguien que se encargue de la ficción, que realice la política de aquí no ha pasado nada. Encuentra sólo un general amnistiado.
Pérez de Ayala, Ramón; Marañón, Gregorio; Ortega y Gasset, José: Al servicio de la República, El Sol, 1 de febrero de 1931.
“El Estado español tradicional llega ahora al grado postrero de su descomposición. No procede esto de que encontrase frente a sí la hostilidad de fuerzas poderosas, sino que sucumbe corrompido por sus propios vicios sustantivos. La monarquía (...) no ha sabido convertirse en una institución nacionalizada, es decir, en un sistema de poder público que se supeditase a las exigencias profundas de la nación y viviese solidarizada con ellas, sino que ha sido una asociación de grupos particulares, que vivió parasitariamente sobre el organismo español, usando el poder público paro la defensa de los intereses parciales que representa. (...)
“Es ilusorio imaginar que la monarquía va a ceder galantemente el paso a un sistema de poder público tan opuesto a sus malos usos, a sus privilegios y egoísmos. Solo se rendirá ante una formidable presión de la opinión pública. Es, pues, urgentísimo organizar esta presión, haciendo que sobre el capricho monárquico pese con suma energía la voluntad republicana de nuestro pueblo. Esta es la labor ingente que el momento reclama. Nosotros nos ponemos a su servicio. No se trata de formar un partido político. No es rozón de partir, sino de unificar. Nos proponemos suscitar una amplísima agrupación al servicio de la República. (...)”.
Resultados de las elecciones municipales de 12 de abril de 1931.
Partido político Concejales Alcaldes de capitales de provincia
Monárquicos 40.324 10
Conjunción Republicano-Socialista 23.282 37
ERC 3.219 3
Lliga Regionalista de Cataluña 1.014 0
PNV 267 0
PCE 67 0
Independientes 267 0