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EL CUIDADO CARIÑOSO Y SENSIBLE

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Academic year: 2022

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MARCO PARA AYUDAR A LOS NIÑOS Y NIÑAS A SOBREVIVIR Y PROSPERAR A FIN DE TRANSFORMAR LA SALUD Y EL POTENCIAL HUMANO

EL CUIDADO

CARIÑOSO Y SENSIBLE

PARA EL DESARROLLO EN LA PRIMERA INFANCIA

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EL CUIDADO

CARIÑOSO Y SENSIBLE

PARA EL DESARROLLO EN LA PRIMERA INFANCIA

MARCO PARA AYUDAR A LOS NIÑOS Y NIÑAS A SOBREVIVIR Y PROSPERAR

A FIN DE TRANSFORMAR LA SALUD Y EL POTENCIAL HUMANO

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Versión oficial en español de la obra original en inglés

Nurturing care for early childhood development: a framework for helping children survive and thrive to transform health and human potential

© World Health Organization 2018 ISBN 978-92-4-151406-4

El cuidado cariñoso y sensible para el desarrollo en la primera infancia. Marco para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y prosperar a fin de transformar la salud y el potencial humano

© Organización Panamericana de la Salud, 2021 ISBN: 978-92-75-32458-5 (impreso)

ISBN: 978-92-75-32459-2 (pdf)

Algunos derechos reservados. Esta obra está disponible en virtud de la licencia Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Organizaciones intergubernamentales de Creative Commons (CC BY-NC-SA 3.0 IGO; https://creativecommons.org/licenses/by-nc- sa/3.0/igo/deed.es).

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Forma de cita propuesta: El cuidado cariñoso y sensible para el desarrollo en la primera infancia. Marco para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y prosperar a fin de transformar la salud y el potencial humano. Washington, D.C.: Organización Panamericana de la Salud; 2021. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO. https://doi.org/10.37774/9789275324592.

Datos de catalogación: pueden consultarse en http://iris.paho.org.

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FPL/HL/2021

Diseño y estilo: Blossom; Sara Naicker. Versión en Español: Annovi Design.

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Funciones y responsabilidades El sector de la salud y la nutrición El sector educativo

Los sectores de protección social e infantil Un compromiso para la acción

Recursos adicionales 36

37 38 40 42 44

Cómo hacer realidad el cuidado cariñoso y sensible 05

Contenido

Prefacio 1

Un marco para el cuidado cariñoso y sensible

¿Por qué este marco ahora?

¿Cómo puede contribuir este marco?

¿A quiénes va dirigido?

2 4 4 4

Introducción 01

Sabemos por qué es importante el desarrollo en la primera infancia

Sabemos lo que amenaza el desarrollo en la primera infancia

Sabemos que un gran número de niños y niñas corren el riesgo de un desarrollo deficiente

Sabemos que los niños y las niñas pequeños necesitan un cuidado cariñoso y sensible para alcanzar todo su potencial Sabemos cómo apoyar a las familias y a los cuidadores para que brinden un cuidado cariñoso y sensible Llegar a todos los padres, madres y cuidadores y a todos los niños y niñas para satisfacer sus necesidades 5

9 10 12 17 22

Argumentos a favor del cuidado cariñoso y sensible 02

Visión Metas

Principios rectores 24

25 26

El momento de actuar es hoy 03

Acción estratégica 1 Acción estratégica 2

Acción estratégica 3 Acción estratégica 4 Acción estratégica 5

Liderar e invertir

Centrarse en las familias y sus comunidades

Fortalecer los servicios Hacer el seguimiento de los avances

Usar los datos e innovar 28

29

30 31 32

Cinco acciones estratégicas 04

Anexo 1. Glosario

Anexo 2. Indicadores propuestos 47

48 Anexos

50 Referencias

54 Agradecimientos

(6)
(7)

¿Cuál es una de las mejores maneras en que un país puede fomentar la prosperidad para todos, promover el crecimiento económico inclusivo, ampliar las oportunidades con equidad y acabar con la pobreza extrema? La respuesta es sencilla:

invertir en el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia.

Invertir en el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia es bueno para todos: para los gobiernos, las empresas, las comunidades, los padres y cuidadores y, sobre todo, para los bebés y los niños y las niñas pequeños. También es lo correcto, puesto que permite hacer realidad el derecho de cada niño y niña a sobrevivir y prosperar. Además, invertir en el desarrollo en la primera infancia es costo-eficaz: por cada dólar que se destina a intervenciones para el desarrollo infantil en la primera infancia se puede obtener un rendimiento de hasta trece dólares. Asimismo, el desarrollo infantil en la primera infancia es

fundamental para defender el derecho de todos los niños y las niñas a sobrevivir y prosperar.

Ahora entendemos que el período desde el embarazo hasta los 3 años de vida es el más trascendental, es cuando el cerebro crece más rápido que en ninguna otra etapa; al cumplir 3 años, el 80% del cerebro de un niño o niña ya está formado. Para lograr un desarrollo cerebral sano en esos años, los niños y las niñas necesitan un entorno seguro, protegido y amoroso, con la nutrición adecuada y la estimulación de sus madres, padres o cuidadores. Este período es la oportunidad de sentar las bases para la salud y el bienestar, cuyos beneficios se extienden de por vida y abarcan a la siguiente generación.

Por el contrario, la inacción es muy costosa. Los niños y las niñas que no gozan del beneficio de un cuidado cariñoso y sensible en sus primeros años tienen más probabilidades de afrontar dificultades para el aprendizaje en la escuela, lo que a su vez reduce sus ingresos futuros y repercute en el bienestar y la prosperidad de sus

familias y sociedades. Hoy en día, se estima que casi 250 millones de menores de 5 años en los países de ingresos bajos y medianos, o más de cuatro de cada diez, corren el riesgo de no alcanzar los hitos fundamentales del desarrollo debido a la pobreza o al retraso del crecimiento.

Este nuevo Marco para el cuidado cariñoso y sensible se sustenta en evidencia de vanguardia sobre el desarrollo infantil en la primera infancia, a fin de plantear las políticas y los servicios más eficaces para que todos los padres, madres y cuidadores brinden un cuidado cariñoso y sensible a los bebés. Está ideado para servir como una hoja de ruta para la acción, a fin de movilizar a una coalición integrada por los padres, madres y cuidadores, los gobiernos nacionales, los grupos de la sociedad civil, el sector académico, las Naciones Unidas, el sector privado, las instituciones de enseñanza y los prestadores de servicios, a fin de asegurar que cada niño y niña tenga el mejor comienzo posible en la vida.

El marco se basa en la cobertura universal de salud, considerando la atención primaria como un

elemento esencial para el crecimiento y el desarrollo sostenibles. Define el importante papel que deben desempeñar todos los sectores, incluido el sector de la salud, para apoyar el desarrollo sano de cada niño o niña en condiciones óptimas, y obtener los máximos beneficios de la enseñanza preescolar y escolar.

Mientras trabajamos en conjunto para hacer realidad la visión de los objetivos para el 2030 de no dejar a nadie atrás, debemos actuar con

urgencia para que la inversión en el desarrollo en la primera infancia sea una prioridad en cada país, en cada comunidad y en cada familia. En nombre de nuestras organizaciones, nos comprometemos a formar parte del movimiento para crear un mundo inclusivo y sostenible, a partir de la inversión en los primeros años de vida, a fin de hacer realidad el derecho de todos y cada uno de los niños y las niñas a sobrevivir y prosperar, y así construir un futuro más sostenible para todos.

Henrietta H. Fore Directora Ejecutiva UNICEF

Annette Dixon Michelle Bachelet

Tedros Adhanom Ghebreyesus Director General

Organización Mundial de la Salud

Prefacio

(8)

Si cambiamos el principio de la historia, cambiamos toda la historia.

1

Introducción 01

La Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2016-2030)2 está en el centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.3 Su visión es un mundo en el que cada mujer, cada niño y cada adolescente haga realidad su derecho a la salud y el bienestar, tanto físicos como mentales. Un mundo en el cual cada uno tenga oportunidades sociales y económicas, y pueda participar plenamente en la creación de sociedades prósperas y sostenibles.

Y una parte esencial de esta visión es que los derechos humanos de los niños y las niñas

pequeños deben garantizarles las condiciones que necesitan para sobrevivir y prosperar.4

Sabemos por qué es importante. El período que va desde el embarazo hasta los 3 años de vida es cuando los niños son más susceptibles a las influencias del entorno.5 Este período sienta las bases para la salud, el bienestar, el aprendizaje y la productividad para toda la vida de la persona, y repercute sobre la salud y el bienestar de la siguiente generación.6,7

Sabemos lo que amenaza el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia. Las mayores amenazas son la pobreza extrema, la inseguridad, las inequidades por razones de género, la violencia, las toxinas ambientales y los problemas de salud mental.6 Todos estos factores afectan a los cuidadores, entendidos como los padres, las familias y las demás personas que tienen a su cargo el cuidado de niños y niñas. Las amenazas menoscaban la capacidad de los cuidadores de proteger, apoyar y promover el desarrollo de los niños y las niñas pequeños.

Sabemos lo que necesitan los niños y las niñas para desarrollar todo su potencial. Los niños y las niñas necesitan un cuidado cariñoso y sensible, es decir, condiciones que promuevan la salud, la nutrición, la protección, la seguridad, la prestación de una atención receptiva y las oportunidades para el aprendizaje temprano. Todo ello gira en torno de los niños, las niñas, sus familias y otros cuidadores, y los lugares donde interactúan.

Sabemos lo que fortalece la capacidad de las familias y los cuidadores para apoyar el desarrollo de los niños y las niñas pequeños. Se necesita un entorno favorable: políticas, programas y servicios que brinden a las familias, los padres, las madres y los cuidadores los conocimientos y recursos para prestar un cuidado cariñoso y sensible a los niños y las niñas pequeños. La participación comunitaria es un elemento fundamental de este entorno, que también debe tener en cuenta la diversidad de la población infantil y las familias.

Un marco para el cuidado cariñoso y sensible

El Marco para el cuidado cariñoso y sensible ofrece una hoja de ruta para la acción. Se fundamenta en evidencia de vanguardia sobre cómo se desarrollan los niños y las niñas en la primera infancia y cómo las políticas e

intervenciones pueden mejorar el desarrollo.8 En este marco se describe:

• por qué los esfuerzos para mejorar la salud, el bienestar y el capital humano deben empezar en los primeros años, desde el embarazo hasta los 3 años;

El cuidado cariñoso y sensible

se refiere a las condiciones generadas por las políticas, los programas y los servicios públicos. Estas condiciones permiten que las comunidades y los cuidadores puedan asegurar la buena salud y nutrición de los niños y las niñas, y protegerlos de las amenazas.

El cuidado cariñoso y sensible también significa dar a los niños y las niñas pequeños oportunidades para el aprendizaje temprano, mediante interacciones receptivas y emocionalmente propicias.

(9)

• las principales amenazas para el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia;

• cómo el cuidado cariñoso y sensible protege a los niños y las niñas pequeños de los peores efectos de la adversidad y promueve el

desarrollo físico, emocional, social y cognitivo; y

• qué necesitan los cuidadores para prestar un cuidado cariñoso y sensible a los niños y las niñas pequeños.

En el marco se describe cómo una estrategia que abarque todo el gobierno y toda la sociedad puede promover el cuidado cariñoso y sensible de los niños y las niñas pequeños, y se establecen algunos principios orientadores, acciones estratégicas y maneras de hacer el seguimiento del progreso.

Las experiencias tempranas tienen una repercusión profunda sobre el desarrollo infantil. Influyen sobre el aprendizaje, la salud, el comportamiento y, a la larga, las relaciones sociales del adulto, su

bienestar y sus ingresos.9,10 El período que va desde el embarazo hasta los 3 años de vida es cuando los niños y las niñas son más susceptibles a las

influencias del entorno. Invertir en este período es una de las maneras más eficaces y eficientes de eliminar la pobreza extrema y la desigualdad, impulsar la prosperidad para todos y crear el capital humano que requieren las economías para

diversificarse y crecer.11 El mundo es cada vez más digital, lo cual significa que las capacidades para razonar, para aprender continuamente, para comunicarse de modo eficaz y para colaborar con los demás, que se adquieren en la primera infancia, se valoran cada vez más.12 Sabemos que millones de niños y niñas no alcanzan todo su potencial debido a la mala salud, la nutrición inadecuada, la exposición al estrés, la falta de amor y estimulación temprana, y pocas oportunidades para el

aprendizaje temprano. La buena noticia es que la situación está cambiando, gracias a los nuevos conocimientos científicos y sobre los procesos de implementación, junto con un compromiso cada vez mayor a nivel mundial y de país.

El desarrollo en la primera infancia

comprende a los niños y las niñas de 0 a 8 años (véase el anexo 1). Este marco se centra en el período desde el embarazo hasta los 3 años porque está demostrado científicamente que es un período muy sensible para el desarrollo del cerebro. No obstante, en muchos entornos no suele abordarse este período en los programas para el desarrollo en la primera infancia. En estos primeros años de vida, el sector de la salud se encuentra en posición de apoyar el cuidado cariñoso y sensible. A partir de los 3 años, los niños y las niñas se adentran en el entorno preescolar más formal, donde el sector de la educación desempeña una función central. En este marco se tiene presente que el desarrollo óptimo es resultado de las intervenciones en muchas etapas de la vida. Se centra en el período desde el embarazo hasta los 3 años de vida para poner de manifiesto el gran alcance que puede tener el sector de la salud y aprovecharlo.

(10)

¿Por qué este marco ahora?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han abrazado el desarrollo infantil como la clave para la transformación que el mundo pretende lograr para el 2030.3 En los Objetivos de Desarrollo relativos al hambre, la salud, la educación y la justicia se han incorporado metas en materia de desnutrición, mortalidad infantil, aprendizaje temprano y

violencia, las cuales conforman, junto con otras, un programa para mejorar el desarrollo en la primera infancia. En la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2016-2030) del Secretario General de Naciones Unidas se sintetizó la nueva visión bajo los objetivos de “Sobrevivir, prosperar y transformar”.2 La oportunidad para impulsar la inversión en el desarrollo en la primera infancia nunca ha tenido tanto ímpetu como ahora.

Varias instituciones internacionales, entre ellas el UNICEF, el Grupo del Banco Mundial, la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud, han dado prioridad al desarrollo en la primera infancia en sus programas de trabajo.13 Es más urgente que nunca el colaborar de una manera unificada hacia las metas comunes. Este marco ayudará a orientar las medidas que debemos adoptar para lograr los resultados deseados.

¿Cómo puede contribuir este marco?

Este marco proporciona orientación estratégica para brindar apoyo al desarrollo holístico de los niños y las niñas desde el embarazo hasta los 3 años de vida. Pretende inspirar a múltiples sectores, como los de la salud, nutrición, educación, trabajo, finanzas, agua y saneamiento y protección social e infantil, para que trabajen de maneras innovadoras en la atención de las necesidades de los niños y las niñas más pequeños. Destaca la importancia de la atención receptiva ―que responde a las

necesidades de los niños y las niñas― y el aprendizaje temprano como componentes esenciales del cuidado de calidad en la primera infancia, y muestra cómo pueden mejorarse los programas existentes para abordar de manera más integral las necesidades de los niños y las niñas pequeños. El marco impulsa el uso de recursos locales, supone la adaptación al contexto local y promueve la responsabilidad a nivel de la

comunidad. Describe los fundamentos, las medidas y el liderazgo gubernamental que deben estar presentes para que todos los niños y las niñas

¿A quiénes va dirigido?

El marco se dirige a una amplia gama de actores.

Ante todo, están los responsables de las políticas y los directores de programas en los ministerios de salud y en los sectores de la nutrición, la

educación, la protección infantil, el bienestar social y otros a nivel nacional y local. También va dirigido a los grupos de la sociedad civil, los aliados en materia de desarrollo, las asociaciones de profesionales, las instituciones académicas y las iniciativas de financiamiento, tanto mundiales como nacionales. Además, pretende ser una fuente de inspiración para los parlamentarios, los prestadores de servicios, las instituciones educativas, el sector privado y los medios de comunicación acerca del papel que todos ellos pueden desempeñar para lograr que cada niño se desarrolle a su máximo potencial. Por último, aunque igualmente importante, el marco está dirigido, por medio de todos estos interesados directos, a los cuidadores que brindan un cuidado cariñoso y sensible a los niños y las niñas pequeños de manera cotidiana.

En el marco se convoca a todos niveles del

gobierno y todos los sectores, especialmente el de la salud, cuyos servicios tienen gran alcance en las embarazadas, las familias y los niños y las niñas pequeños, para que:

• aborden las brechas en el apoyo a la primera infancia, complementando el trabajo del sector de la educación para mejorar la enseñanza preprimaria;

• colaboren con los órganos de protección social e infantil para garantizar la seguridad material y social de las familias y las comunidades, y para proteger a los niños y las niñas pequeños de la negligencia, la violencia y el maltrato;

• contribuyan a la realización de los derechos de todos los niños y las niñas, en particular de los más vulnerables, para que ninguno, en ningún lugar, se quede atrás.

(11)

Sabemos por qué es

importante el desarrollo en la primera infancia

Aspectos científicos del desarrollo en la primera infancia

En los últimos treinta años, los descubrimientos científicos de diversas disciplinas han convergido.

Se ha demostrado que, durante el embarazo y los tres primeros años después del nacimiento, establecemos algunos componentes fundamentales de nuestra salud, bienestar y productividad, un fundamento que durará a lo largo de la niñez, la adolescencia y la edad adulta. El cerebro de un recién nacido contiene casi todas las neuronas que tendrá de por vida. Al llegar a los 2 años, se ha generado un número formidable de

conexiones neuronales en respuesta a las interacciones con el entorno y, en particular, en respuesta a la interacción con los cuidadores.14 Este desarrollo rápido del cerebro está dirigido por la información genética acumulada a lo largo de cientos de miles de años, pero está condicionado por las experiencias del niño o niña pequeño. El feto empieza a percibir el mundo mediante el tacto15 y, más adelante durante el embarazo, por el gusto, el oído, el olfato y la vista. Después del nacimiento, los sentidos permiten al niño o niña en desarrollo aprender de su entorno y adaptarse fisiológica y psicológicamente.15 Este aprendizaje adaptativo temprano es lo que vuelve crucial el período desde el embarazo hasta los 3 años y modifica la forma en que se expresan los genes.16 Si bien dichos

procesos epigenéticos se extienden a lo largo de toda la vida, en los primeros años crean planos detallados para las futuras adaptaciones al entorno.

Argumentos a favor del cuidado cariñoso y sensible

02

(12)

Debido a los procesos tempranos de desarrollo, las experiencias desde el embarazo hasta los 3 años afectan considerablemente la salud, el aprendizaje y la productividad, así como el bienestar social y emocional. Estos efectos duran el resto de la niñez y se extienden a la adolescencia y la edad adulta.

Por ejemplo, se ha demostrado que las

intervenciones tempranas mejoran sustancialmente la salud cardiovascular en la edad adulta.17 A su vez,

las habilidades interpersonales, fomentadas mediante relaciones afectuosas y protectoras con los cuidadores, generan empatía y autocontrol, que inhiben la conducta delictiva y la violencia.18 Así pues, las habilidades adquiridas en la primera infancia no solo se prolongan toda la vida del individuo, sino que también tienen efectos sobre el desarrollo humano de la siguiente generación.

La importancia del cuidado cariñoso y sensible para los bebés recién nacidos y prematuros

El cuidado cariñoso y sensible comienza antes del nacimiento, cuando la madre y otros cuidadores pueden empezar a hablarle y cantarle al feto.19 Hacia fines del segundo trimestre del embarazo, el feto en crecimiento puede oír, y el recién nacido es capaz de reconocer la voz de su madre.19 El contacto de piel con piel, la lactancia materna y la presencia de un acompañante que apoye a la madre también facilitan la formación temprana de lazos y sientan las bases para una nutrición óptima y para las interacciones y el cuidado de calidad. Poco después del nacimiento, los bebés responden a las caras, el contacto suave y el tenerlos en brazos, así como al sonido reconfortante del “lenguaje de bebés”. Los cuidadores pronto aprenden a reconocer cómo los bebés les responden, lo que resulta esencial para el desarrollo óptimo del cerebro en rápido crecimiento de los pequeños.14,19

Los descubrimientos de las neurociencias y la psicología del desarrollo demuestran que estas interacciones entre el cuidador y el niño o niña son sumamente benéficas para el desarrollo en la primera infancia y tienen efectos perdurables.20 A partir de los primeros meses de vida, el tiempo de calidad que se dedica al bebé (lo que incluye sonreírle, acariciarle, hablarle, contarle cuentos o historias, escuchar música, compartir o leer libros y jugar) genera conexiones neurales que fortalecen el cerebro infantil.14,21

Si bien el cuidado cariñoso y sensible es necesario para todos los bebés, es todavía más indispensable para los bebés prematuros, de peso bajo al nacer o con alteraciones congénitas. Lamentablemente, a menudo reciben mucho menos. Los cuidadores requieren orientación en sus interacciones con estos bebés vulnerables, porque su comportamiento y sus respuestas suelen ser menos predecibles que los de otros recién nacidos. Sin un cuidado cariñoso y sensible, estos lactantes corren el riesgo de

dificultades en su desarrollo. Tales dificultades pueden representar un desafío para los padres, de por sí agobiados por el nacimiento de un bebé “pequeño”.22 Como resultado, los bebés prematuros y de peso bajo al nacer pueden recibir menos atención y, a veces, ser objeto de negligencia o maltrato, lo que agrava el riesgo de un desarrollo

deficiente.23 Los servicios y los profesionales de salud son responsables de crear un entorno propicio antes del nacimiento, en el parto y en los primeros meses posnatales.

Deben brindar a los cuidadores información y asesoramiento y apoyar a las familias, en particular las de los bebés con problemas perinatales.

Ciertas intervenciones durante el período neonatal, como el método canguro, mejoran los resultados neonatales en los bebés pequeños y tienen efectos benéficos a largo plazo en el curso de la vida.24 Sin embargo, para lograr sus máximos beneficios, el método debe ir acompañado de un cuidado cariñoso y sensible más específico e intensivo en casa. De manera análoga, debe prestarse a las madres de lactantes prematuros y de peso bajo al nacer el apoyo idóneo para suministrar a sus bebés exclusivamente leche materna desde el nacimiento, ya que la leche materna es el alimento óptimo para casi todos los recién nacidos.25 También habría mayores beneficios para las madres y los bebés si los servicios de salud proporcionaran a los padres

información acerca de cómo la leche materna nutre tanto al niño o la niña como a la

(13)

Aspectos económicos del desarrollo en la primera infancia

Las habilidades básicas, tanto sociales como para el aprendizaje, se adquieren a una edad temprana y constituyen los cimientos para nuestras

capacidades posteriores. Las habilidades tempranas facilitan el aprendizaje de nuevas destrezas y fomentan la confianza y la motivación para seguir aprendiendo. Las intervenciones tempranas son eficaces y, además, vuelven más costo-eficaces las intervenciones posteriores y aumentan sus probabilidades de éxito.11,26 Hay muchas intervenciones ―tanto preventivas como de promoción― que pueden mejorar el cuidado cariñoso y sensible entre el embarazo y los 3 años, y que logran más y cuestan menos que los intentos por compensar los déficits tempranos en edades posteriores. Los resultados de estudios a largo plazo realizados en países de todo el espectro socioeconómico que han analizado los programas psicosociales y de nutrición aplicados desde el embarazo hasta los 3 años indican que estos programas arrojan beneficios importantes a largo plazo en cuanto a la salud, el bienestar, la educación, los ingresos, las relaciones personales y la vida social en la edad adulta.7,8

Se estima que, sin intervención, los adultos que experimentan la adversidad en la primera infancia ganan cerca de un tercio menos que los ingresos anuales promedio de sus semejantes.9 Esto a su vez vuelve más difícil para ellos y sus familias mejorar su vida, lo cual significa que es menos probable que sus hijos salgan de la pobreza. Los costos individuales se acumulan, lo que limita la creación de riqueza y los ingresos nacionales. Los cálculos muestran que algunos países gastan menos en atención de salud hoy en día de lo que perderán en el futuro como consecuencia de un crecimiento y desarrollo deficientes durante la primera infancia.7

En la actualidad, hay considerable evidencia de cómo los niños y las niñas se benefician de las visitas domiciliarias que proporcionan orientación nutricional, los suplementos necesarios y

estimulación cognitiva.27,28 Entre los beneficios está un mejor desarrollo cognitivo en la niñez y mayores ingresos en la edad adulta.10 Y cuando los

participantes de los estudios llegaron a ser adultos y tuvieron hijos a su vez, esos niños y niñas se desarrollaron mejor que los niños y las niñas del grupo de referencia, lo cual demuestra los importantes beneficios intergeneracionales. 10

Atención

pregestacional

Un aspecto esencial para proteger la salud y el desarrollo infantil es la atención que reciben sus madres y padres para asegurarse de que gocen de buena salud antes de concebir.29,30 La atención pregestacional mejora la salud física y mental de los hombres y las mujeres.

También disminuye las probabilidades de que sus hijos o hijas nazcan prematuramente y tengan peso bajo al nacer, defectos congénitos u otros padecimientos relacionados con el nacimiento que pudieran obstaculizar un desarrollo óptimo.

Varios estudios han definido los mecanismos por los cuales la mala salud metabólica y mental de las madres y los padres antes del embarazo puede afectar el desarrollo de sus hijos e hijas, tanto en la primera infancia como después.31,32 Cabe destacar que los estudios también demuestran que esta transmisión transgeneracional puede mitigarse mediante intervenciones que mejoran la salud de las madres y los padres antes de la concepción y apoyan la salud infantil en el período posnatal.

Tales intervenciones abordan el comportamiento, así como los factores de riesgo individuales y ambientales que contribuyen a los malos resultados, tanto para la madre como para el niño o niña. Dichos factores de riesgo incluyen aspectos nutricionales (como las carencias del micronutrientes y el sobrepeso o la obesidad), la salud mental de las madres y los padres, el consumo de sustancias nocivas como alcohol y tabaco, la vacunación, las sustancias tóxicas del ambiente, los trastornos genéticos, las infecciones (como el VIH y las infecciones de transmisión sexual), la esterilidad, el espaciamiento de los hijos y la violencia, ya sea en el hogar o fuera de él.33

La adolescencia representa un período fundamental para promover y apoyar la atención

(14)

Curso de vida Crecimiento y

desarrollo sano

Adolescente que prospera Preparación

para la escuela

Bebés y niños pequeños (hasta los 3 años)

Período postnatal y recién nacido

Persona mayor

Niño o niña pequeño (de 3 a 6 años)

Adolescente (de 10 a 19 años)

Niño o niña mayor (de 7 a 10 años) Embarazo

y parto

Persona adulta (> 19 años)

Ingresos laborales Aprovechamiento

escolar Embarazo

saludable

Parto seguro

EL CUIDADO CARIÑOSO Y SENSIBLE Y SUS CONTRIBUCIONES A LO LARGO DEL CURSO DE VIDA

Envejecimiento saludable

Embarazo

y parto Período posnatal y recién nacido

Lactante menor y mayor (hasta

los 3 años)

Niño o niña pequeño (de 3

a 6 años)

Niño o niña mayor (de 7 a

10 años)

Adolescente (de 10 a 19 años)

Persona adulta (> 19 años)

Persona mayor

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Sabemos lo que amenaza el desarrollo en la primera infancia

Contar con un entorno óptimo durante el embarazo y los tres primeros años apoya el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo de los niños y las niñas. En cambio, un ambiente adverso menoscaba el desarrollo, tanto a corto plazo como, más

importante aún, a largo plazo. La adversidad implacable, cuando es grave y no hay apoyo ni oportunidades de compensación o recuperación, influye negativamente en el desarrollo psicológico y neurológico de los niños y las niñas pequeños.5 Pueden presentarse amenazas para el desarrollo del niño o niña durante el embarazo, el parto, el período neonatal, la lactancia y antes de la edad preescolar. Cuando la adversidad durante el embarazo lleva a un peso bajo al nacer o a un nacimiento prematuro, aumenta el riesgo de dificultades del desarrollo y de enfermedades crónicas en la edad adulta.6,17 Otros factores que amenazan el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia son la nutrición materna inadecuada, la exposición a contaminantes

ambientales y sustancias tóxicas, la infección por el VIH, la mala salud mental de los cuidadores, la lactancia materna deficiente, la desnutrición, las enfermedades y lesiones, la falta de estimulación, el descuido y el maltrato, las discapacidades y la

violencia en el hogar y la comunidad.6 La discriminación contra los niños y las niñas y la manera en que se socializa con ellos para que adopten diferentes roles de género durante la infancia también pueden tener efectos negativos sobre el desarrollo a esta temprana edad.34

Es muy difícil que las familias atiendan a sus niños y niñas pequeños cuando están en una situación de pobreza extrema o deben luchar por la supervivencia, como en casos de desastres naturales, desplazamiento, guerra o conflicto.35 A ello se suman otros factores, como el ser madres y padres a una edad muy joven, la discapacidad, la violencia familiar, la discriminación por motivos raciales o étnicos, el consumo de sustancias psicoactivas y la depresión materna. Las amenazas para el desarrollo en la primera infancia tienden a agruparse, a menudo combinadas con la falta de servicios y la exclusión social. Así, la exposición a un riesgo suele implicar la exposición a múltiples riesgos.36 La adversidad y la falta de apoyo pueden minar la capacidad de las familias para prestar un cuidado cariñoso y sensible a sus hijos e hijas pequeños. Proteger y respaldar a las familias y los cuidadores, así como promover entre ellos el cuidado cariñoso y sensible, depende de la resiliencia de las comunidades y los sistemas.

Dicha resiliencia es el resultado a su vez de la acción coordinada entre muchos interesados directos en diversos sectores y niveles del gobierno, tanto nacional como local.

(16)

Sabemos que un gran número de niños y niñas corren el riesgo de un desarrollo deficiente

En los países de ingresos bajos y medianos, la pobreza extrema significa que unos 250 millones de menores de 5 años (el 43% de los menores de 5 años en esos países) corren el riesgo de un desarrollo deficiente y un retraso del crecimiento.6

Se calcula que en 76 países, 30% o más de los niños y las niñas pequeños corren el riesgo de un aprendizaje deficiente, una educación inadecuada e ingresos reducidos en la edad adulta. Un número sin precedentes de niños y niñas viven en Estados frágiles y enfrentan condiciones de violencia, guerra, desastres y desplazamiento.37,38 Si bien la cifra de niños y niñas en riesgo es más alta en los países con recursos limitados, la población infantil de todo el mundo está expuesta a adversidades que frena su desarrollo óptimo. Así pues, esta agenda es verdaderamente mundial.

(17)

El cuidado cariñoso y sensible en los entornos de crisis humanitaria

La acumulación de adversidades sobre los niños y las niñas que viven en condiciones de guerra, desastres y desplazamiento implica que corren un mayor riesgo de un desarrollo deficiente, lo que puede limitar sus posibilidades de por vida. Unos 250 millones de niños y niñas viven en países afectados por conflictos armados, mientras que 160 millones de niños y niñas afrontan un gran riesgo de padecer crisis de seguridad alimentaria y hambruna.39 A pesar de la enorme necesidad, hay una grave falta de servicios para el desarrollo en la primera infancia en los entornos de crisis humanitaria.

Aproximadamente 2% del financiamiento humanitario mundial está destinado a la educación, pero solo se destina una fracción minúscula de esa cifra al desarrollo en la primera infancia.39

Es importante formar capacidad en los cuidadores para que presten un cuidado cariñoso y sensible. Las crisis y el desplazamiento amenazan esa capacidad, debido a los riesgos que afrontan los niños, las niñas y las familias. Incluso antes de que los cuidadores deban huir o sean desplazados, pueden sufrir un mayor grado de estrés e inseguridad económica, lo que socava su bienestar. Entre otras causas están los desastres, los conflictos, la violencia, la guerra y la pérdida de miembros de la familia.

La huida en sí debilita la capacidad de las familias para prestar un cuidado cariñoso y sensible a sus hijos y hijas, dada la inestabilidad y la falta de acceso a servicios básicos, así como una exposición todavía mayor a la violencia. Por último, una vez que las familias han huido o han sido desplazadas, puede haber inestabilidad, violencia, discriminación y exclusión en la comunidad de arribo, lo que a su vez restringe el acceso a la salud, la educación y los servicios sociales y de protección infantil.39 Aun cuando las familias puedan permanecer en su hogar o volver a él, restaurar la estabilidad, la seguridad y la protección puede tardar años. Las condiciones de la emergencia como tal pueden prolongarse decenios y abarcar la vida entera de varias generaciones.

Todo lo anterior significa que existe la urgente necesidad de integrar el Marco para el cuidado cariñoso y sensible en las políticas, programas y servicios en materia

humanitaria, así como incrementar la inversión. Hay cuatro principios importantes en estos contextos, a menudo caóticos y rápidamente cambiantes: 37,38

1. Adoptar una perspectiva holística del bienestar de las familias y los niños y las niñas.

Eso implica prestar atención para protegerlos de manera que puedan sobrevivir, así como prestar atención a la salud mental, la nutrición y las oportunidades para el aprendizaje. Las familias y los niños y las niñas que sufren los mayores niveles de adversidad y estrés pueden requerir servicios más intensivos.

2. Restablecer lo más pronto posible la seguridad y las rutinas, que brindan consuelo, mediante programas de aprendizaje temprano, redes de apoyo a las familias y otros servicios.

3. Reconstruir el capital social de las comunidades, con atención a la cohesión social y alentando las relaciones positivas entre los miembros de la comunidad desplazada y la de arribo.

4. Investigar sobre la medición, ejecución y evaluación del cuidado cariñoso y sensible de una manera que tenga en cuenta las culturas y los contextos. Esto es indispensable para fundamentar las prácticas y las políticas en los entornos de emergencia humanitaria.

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PROTECCIÓN Y SEGURIDAD

ATENCIÓN RECEPTIVA

APR

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BUENA SALUD NUTRICIÓN ADEC

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Sabemos que los niños y las niñas pequeños necesitan un cuidado cariñoso y sensible para alcanzar todo su potencial

El cuidado cariñoso y sensible es el conjunto de condiciones que sientan las bases para la salud, la nutrición, la seguridad y la protección, así como para la prestación de una atención receptiva y las oportunidades para el aprendizaje temprano.

Significa mantener a los niños y las niñas protegidos, sanos y bien nutridos, atender y responder a sus necesidades e intereses, y alentarlos a que exploren su entorno e interactúen con sus cuidadores y con otras personas.

El cuidado cariñoso y sensible no solo es importante para promover el desarrollo de los niños y las niñas pequeños; también los protege de los peores efectos de la adversidad, al reducir sus niveles de estrés y fortalecer los mecanismos emocionales y cognitivos para hacer frente a las situaciones difíciles. Resulta especialmente importante para los niños y las niñas con dificultades del desarrollo o discapacidades, así como para prevenir el maltrato

infantil. Los cuidadores son las personas más cercanas a los niños y las niñas pequeños desde el embarazo hasta los 3 años de vida y, por

consiguiente, quienes mejor pueden brindar esta clase de cuidado.

Los cuidadores son más capaces de prestar dicho cuidado a sus pequeños cuanto tienen seguridad emocional, económica y social.

También deben poder participar en redes

sociales, tener atribuciones para tomar decisiones a favor de los mejores intereses de los niños y las niñas, y afirmarse en el importante papel que desempeñan en la vida de los niños y las niñas que están a su cargo.

La necesidad de un cuidado cariñoso y sensible no termina cuando el niño o niña llega a los 3 años.

Este cuidado, adaptado a las necesidades de su desarrollo, debe continuar durante el resto de la niñez y a lo largo de la adolescencia, con objeto de consolidar los logros y afrontar los desafíos

relacionados con cada etapa.

Para alcanzar todo su potencial, los niños y las niñas requieren los cinco componentes del cuidado cariñoso y sensible.

Componentes del cuidado

cariñoso y sensible

COMPONENTES DEL CUIDADO CARIÑOSO Y SENSIBLE

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Componente 1: Buena salud

La buena salud de los niños y las niñas pequeños es el resultado de que los cuidadores:6,7

• vigilen las condiciones físicas y emocionales de los niños y las niñas;

• brinden respuestas afectuosas y apropiadas a las necesidades cotidianas de los niños y las niñas;

• protejan a los niños y las niñas pequeños de los peligros ambientales y del hogar;

• adopten las prácticas de higiene que reduzcan al mínimo las infecciones;

• utilicen los servicios de prevención y promoción de la salud; y

• soliciten la atención y el tratamiento apropiados para las enfermedades de los niños y las niñas.

Estas medidas dependen a su vez del bienestar físico y mental de los propios cuidadores. Por ejemplo, la anemia en las madres puede causar apatía, lo que menoscaba su capacidad para brindar un cuidado receptivo. La situación puede empeorar cuando el niño o niña, a su vez, también se muestra apático o lánguido porque está desnutrido o porque enferma con frecuencia.40 Así pues, el cuidado cariñoso y sensible significa que debe prestarse atención tanto a la salud y el bienestar tanto de los cuidadores como de los niños y las niñas.

Componente 2: Nutrición adecuada

La nutrición materna durante el embarazo influye tanto en la salud y el bienestar de la mujer como en la nutrición y el crecimiento del feto en desarrollo.41 Cuando las embarazadas no ingieren suficientes micronutrientes, necesitan suplementos, entre otros, de hierro. Los niños y las niñas pequeños prosperan con la lactancia materna exclusiva, iniciada al momento de nacer y hasta a los 6 meses de edad, junto con el contacto corporal de piel con piel.24,42, A partir de los 6 meses, los bebés requieren alimentos complementarios lo bastante frecuentes y variados, que contengan los micronutrientes necesarios para el rápido crecimiento del cuerpo y el cerebro.40 Estos deben proporcionarse además de la leche materna y de una manera que

contemple la interacción social y emocional implícita al alimentar a un bebé pequeño. Cuando la alimentación diaria infantil no logra sostener un crecimiento sano, hay que administrar suplementos de micronutrientes y tratar la malnutrición (incluida la obesidad).40 La inocuidad de los alimentos y la seguridad alimentaria de la familia son

indispensables para una buena nutrición.

El cuidado cariñoso y sensible es

aquello que el cerebro del bebé

espera y de lo cual depende

para un desarrollo saludable

(20)

Componente 3: Atención receptiva

Prestar una atención receptiva incluye observar y responder a los movimientos, sonidos, gestos y peticiones verbales del niño o niña, y es la base para:

• proteger a los niños y las niñas de los traumatismos y los efectos negativos de la adversidad;

• reconocer las enfermedades y reaccionar a ellas;

• fomentar un aprendizaje enriquecedor; y

• generar confianza y relaciones sociales.

La atención receptiva incluye proporcionar una alimentación que se adapte a las necesidades del niño o niña, lo que reviste particular importancia en el caso de los bebés de peso bajo o enfermos.43 Antes de que los bebés aprendan a hablar, la comunicación entre ellos y sus cuidadores se expresa al acunarlos y mediante contacto visual, sonrisas, vocalizaciones y gestos. Estas

interacciones, agradables para ambas partes, crean un vínculo emocional que ayuda a los niños y las niñas pequeños a comprender el mundo que los rodea y a aprender acerca de las personas, las relaciones y el lenguaje.19 Las interacciones sociales también estimulan la formación de conexiones cerebrales.

Intervenciones para apoyar la atención receptiva y brindar oportunidades para el

aprendizaje temprano

Los lactantes y los niños y las niñas muy pequeños dependen completamente de que sus cuidadores reconozcan sus necesidades y respondan a ellas. Además de nutrición y protección, esas necesidades incluyen la interacción social, la estimulación cognitiva, el control de las emociones y el consuelo. Los cuidadores sensibles observan las señales del niño o niña, interpretan lo que indican y responden de manera regular y pertinente.19 Los cuidadores sientan las bases para el aprendizaje temprano cuando miran a los ojos al pequeño, siguen su mirada, le hablan y esperan que responda. Cuando los

cuidadores son sensibles, receptivos, predecibles y cariñosos, facilitan el desarrollo social y emocional temprano de los niños y las niñas, promueven la formación de un vínculo emocional firme entre los padres y el hijo y le ayudan a este a aprender.44 A fin de que los prestadores de servicios promuevan la atención receptiva y las oportunidades para el aprendizaje temprano, las intervenciones deben capacitarlos para:

• observar cómo el cuidador consuela al niño o niña, le responde y le muestra amor, además de acompaña su exploracion;

• usar esa información para elogiar al cuidador, acrecentar su confianza, alentarlo para que hable más con el niño o la niña, y determinar actividades agradables que el cuidador y el niño o la niña puedan hacer juntos en casa, con el uso de objetos del hogar y juguetes caseros, además de conversar, cantar y leer libros;

• mejorar la calidad de las interacciones entre los padres y el hijo o hija, con base en una serie de recomendaciones sobre el juego y la comunicación adaptadas al nivel de desarrollo y la edad; y

• aumentar el tiempo que los padres, madres y cuidadores pasan con sus hijos o hijas.

Los paquetes de orientación genéricos pueden adaptarse para muy diversos sectores, como los de la salud, educación, nutrición, cuidado infantil, atención de urgencias, bienestar social, protección infantil y otros servicios familiares.45 Así, brindarán a los prestadores de servicios los conocimientos y las destrezas a fin de apoyar la capacidad de los cuidadores para brindar una atención receptiva y oportunidades para el

aprendizaje temprano. Todo ello puede incorporarse en los contactos regulares con los prestadores de servicios, o bien en interacciones planificadas deliberadamente.

(21)

Componente 4: Oportunidades para el aprendizaje temprano

Los niños y las niñas no empiezan a aprender cuando ingresan en el jardín de infantes o el preescolar, a los 3 o 4 años, y les enseñan colores, formas y letras. Por el contrario, el aprendizaje es un mecanismo inherente a los seres humanos que permite nuestra adaptación exitosa a las

circunstancias cambiantes. Empieza en la concepción, inicialmente como un mecanismo biológico llamado epigénesis.16,46 En los primeros años, las aptitudes y capacidades se adquieren de manera interpersonal, es decir, en la relación con otras personas, al sonreír, hacer contacto visual, hablar y cantar, o mediante modelos, imitación y juegos sencillos, como “¿dónde está el bebé?”.

Jugar con artefactos domésticos comunes (como tazas metálicas, recipientes vacíos, ollas o

cacerolas) puede ayudar al niño o niña a conocer la textura y otras cualidades de los objetos, así como lo que puede hacerse con ellos. Es posible brindar la motivación y la confianza incluso a un cuidador atareado para que hable con el pequeño mientras lo alimenta, lo baña o realiza otras labores

domésticas cotidianas. Tales interacciones permiten al niño o niña aprender sobre las demás personas. Los niños y las niñas necesitan una atención afectuosa y protectora de los adultos en un ambiente familiar, con orientación sobre las actividades de la vida diaria y las relaciones con los demás. Todo ello les brinda importantes

experiencias tempranas de aprendizaje social.

Componente 5: Protección y seguridad

Los niños y las niñas pequeños no pueden protegerse a sí mismos y son vulnerables a los peligros imprevistos, el dolor físico y el estrés emocional. La pobreza extrema y los bajos ingresos plantean graves riesgos que deben mitigarse mediante la asistencia social, la cual puede incluir transferencias monetarias.47 Las embarazadas y los niños y las niñas pequeños también son los más vulnerables a los factores ambientales, como la contaminación del aire y la exposición a sustancias químicas nocivas. Por otra parte, una vez que empiezan a desplazarse, los niños y las niñas pequeños pueden tocar o ingerir objetos que pueden causarles daño, y un entorno sucio o inseguro está lleno de amenazas potenciales. Los niños y las niñas pequeños pueden experimentar un terror extremo cuando se les abandona o se les amenaza con el abandono o el castigo. En todo el mundo, los niños y las niñas alrededor de los 3 o 4 años de edad sufren la mayor proporción de castigos severos, en forma de dolorosas golpizas con palos, cinturones u otros objetos. Dichas experiencias dan lugar a niveles incontrolables de temor y estrés que pueden programar los sistemas de respuesta del niño o niña pequeño de un modo tal que lleve a desajustes emocionales, mentales y sociales. Así, los niños y las niñas se retraen socialmente, sienten desconfianza hacia los adultos o exteriorizan su temor mediante la agresión hacia otros niños y niñas. Es necesario velar por la salud mental de padres, madres y cuidadores, y trabajar con ellos para prevenir el maltrato. El cuidado cariñoso y sensible conlleva asegurarse de que los niños y niñas pequeños, los más indefensos, se sientan seguros y protegidos.

(22)

El cuidado cariñoso y sensible para los niños y las niñas con discapacidad

Los recién nacidos y los niños y las niñas pequeños con discapacidad y dificultades del desarrollo necesitan un cuidado cariñoso y sensible tanto o más que cualquier otro niño.

Las discapacidades de la niñez imponen una enorme carga emocional y económica a las familias y a los niños afectados.48 Cuidar a los niños con algún tipo de discapacidad es una labor exigente, en especial en los lugares con una infraestructura inadecuada y un acceso deficiente a los servicios y el apoyo. Lamentablemente, las familias a menudo afrontan muchos retos y desventajas, como vivir en entornos sin acceso a un diagnóstico temprano de buena calidad, una derivación inadecuada a los servicios de intervención en la primera infancia y falta de apoyo para los cuidadores y las familias. Estas últimas también pueden carecer de recursos económicos y enfrentar barreras ambientales, discriminación y exclusión social, así como el estigma por parte de la sociedad y los prestadores de servicios.49 Hay marcos que pueden usarse para diseñar y llevar a cabo intervenciones holísticas en los contextos locales. La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la

Discapacidad y de la Salud y el Programa de Rehabilitación Comunitario proporcionan tales marcos.50 Consideran a los niños y las niñas pequeños con discapacidad como titulares de derechos que deben estar plenamente incorporados en todos los servicios convencionales y además recibir las intervenciones y el apoyo indicados, según sus necesidades individuales. Emplean estrategias para abordar las desigualdades en materia de salud y bienestar de los niños y las niñas que tienen dificultades o discapacidades del desarrollo y sus familias.51 Dichas estrategias se centran en:

• fortalecer los servicios y apoyos formales, en particular aquellos basados en la comunidad o en la atención primaria de salud;

• generar conciencia en las comunidades, para reducir el estigma y mejorar el acceso a la atención;

• brindar apoyo social mediante grupos y asociaciones de padres; y

• empoderar a los cuidadores y las familias.52

También hay programas de capacitación para las familias de niños y niñas con

discapacidad, que buscan fortalecer las capacidades de los cuidadores. Su objetivo es mejorar las interacciones lúdicas con los cuidadores, las actividades regulares en el hogar y la capacidad para comunicarse con los niños y las niñas.53 Asimismo, pretenden mejorar su confianza para afrontar los comportamientos desafiantes y aumentar sus conocimientos sobre las dificultades de su hijo o hija, además de enseñarles estrategias para solucionar los problemas y hacer frente a las situaciones difíciles. Pueden agregarse otros elementos a los programas, según las necesidades de la familia y las dificultades del niño o niña.

(23)

Sabemos cómo apoyar a las familias y a los cuidadores para que brinden un cuidado cariñoso y sensible

A fin de que los niños y las niñas se desarrollen de forma óptima para el transcurso de toda su vida, padres, madres y cuidadores deben disponer del tiempo y los recursos para brindar un cuidado cariñoso y sensible. Esto se facilita gracias a los entornos favorables en materia de políticas públicas, servicios, comunidades y familias.

Sabemos cómo crear estos entornos favorables.

Las convenciones internacionales se ocupan de la paz, la seguridad y los derechos humanos. Las políticas mundiales promueven los entornos saludables y la cobertura universal. Los sistemas de protección social de los países protegen a las familias y las personas cuando se enfrentan a la adversidad económica y social. Y las políticas laborales permiten que las familias dispongan de tiempo libre o de instalaciones en los centros de trabajo para alimentar y atender a los niños y las niñas pequeños. Los servicios de salud, educación

y bienestar social proporcionan a los cuidadores la información y el apoyo necesarios, incluidos los servicios especializados para los niños y las niñas con dificultades del desarrollo. Los grupos comunitarios y las comunidades de fe también prestan apoyo a los cuidadores. Hay visitas domiciliarias para las familias vulnerables, con objeto de brindarles apoyo, información y

asistencia, y vincularlas con otras familias y niños y niñas con necesidades similares. Y quienes proporcionan todo lo anterior tienen en cuenta las actitudes, creencias y normas locales, a fin de aprovechar las prácticas positivas y contrarrestar las que son perjudiciales para el desarrollo de los niños y las niñas pequeños. A cada nivel, un entorno propicio les permite a las familias y a los cuidadores prestar un cuidado cariñoso y sensible en la primera infancia.

En el cuadro 1 se presentan los servicios y las intervenciones que abordan los cinco componentes del cuidado cariñoso y sensible. También se

muestra una selección de los objetivos mundiales, junto con las leyes y políticas pertinentes, para ilustrar cómo interactúan estos diferentes factores en la construcción de los entornos propicios.

SERVICIOS DE APOYO POLÍTICAS PROPICIAS

COMUNIDADES EMPODERADAS

CAPACIDADES DE LOS CUID ADOR

ES

ENTORNOS PROPICIOS PARA EL CUIDADO CARIÑOSO Y SENSIBLE

(24)

Leyes y políticas Servicios e intervenciones Componente 1:

Buena salud Cobertura universal de salud

Significa que todas las personas reciban los servicios de salud de calidad que necesitan sin sufrir dificultades económicas. Resulta especialmente importante que los cuidadores y las familias tengan acceso a la gama completa de estos servicios de salud en los establecimientos sanitarios y las comunidades. Estos deben incluir servicios de promoción y prevención, así como tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos.

Planificación familiar

Inmunización para las madres y los niños y las niñas

Prevención e interrupción del consumo de tabaco, alcohol y sustancias psicoactivas

Prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH

Apoyo para la salud mental de los cuidadores

Atención prenatal y del parto

Prevención del nacimiento prematuro

Cuidados esenciales del recién nacido, con atención adicional para los neonatos pequeños y enfermos

Método canguro para los recién nacidos de peso bajo al nacer

Apoyo para la solicitud oportuna y apropiada de atención para los niños y las niñas enfermos

Atención integrada de las enfermedades prevalentes de la infancia

Detección temprana de discapacidades (como los problemas de la vista y el oído)

Atención para los niños y las niñas con dificultades del desarrollo o

discapacidades Componente 2:

Nutrición adecuada

El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y las orientaciones al respecto La comercialización inapropiada de los productos alimenticios es un factor importante que influye

negativamente en la opción de las madres de amamantar a sus hijos e hijas de manera óptima. Hay un código y documentos de orientación para terminar con esta promoción inapropiada de los alimentos para lactantes y niños y niñas pequeños. Constituyen herramientas importantes a fin de crear un entorno general que les permita a las madres elegir la mejor opción para alimentar a sus hijos e hijas, basada en información imparcial y sin influencias comerciales. También sirven para que las madres reciban todo el apoyo para su decisión.

La iniciativa “Hospitales amigos del niño” (IHAN) Los servicios de maternidad desempeñan una función importante al apoyar a las madres para crear el vínculo con su recién nacido mediante el contacto corporal y las prácticas óptimas de lactancia materna. Esto se logra al poner a los recién nacidos en el pecho de la madre

inmediatamente después del parto, no darles agua y prohibir la distribución de muestras de leche maternizada. Los diez pasos de la iniciativa describen las condiciones esenciales para proteger, promover y brindar apoyo a la lactancia materna. Además, la Iniciativa de la Comunidad Amiga del Lactante extiende el apoyo para la lactancia materna fuera

Nutrición materna

Apoyo para el inicio temprano de la lactancia, la lactancia materna exclusiva y la continuación de la lactancia materna después de los 6 meses

Apoyo para la alimentación

complementaria apropiada y la transición a una alimentación familiar sana

Administración de suplementos de micronutrientes para la madre y el niño o niña según sea necesario

Fortificación de los alimentos de primera necesidad

Vigilancia y promoción del crecimiento, con intervención y derivación cuando esté indicado

Desparasitación

Apoyo para la alimentación apropiada de los niños y las niñas en caso de

enfermedad

Tratamiento de la desnutrición moderada y grave, así como del sobrepeso y la obesidad

CUADRO 1

Leyes, políticas e intervenciones para la creación de entornos favorables

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