LUNES 18 DE MARZO
Yo tampoco te condeno.Nos acercamos a la celebración de la Semana Santa. Durante todo este tiempo hemos ido realizando un camino de CONVERSIÓN, de LIBERACIÓN. Esta semana Jesús nos enseña que es posible crear una sociedad nueva, una persona nueva, libre ataduras. Para lograrlo nos propone un camino concreto: no estar apegados a la ley por la ley, sino abrir nuestro corazón para amar.
Cuando le presentaron a Jesús la mujer adúltera él no la juzga, ni se apega a la ley. El se detiene en mirar a la persona por dentro, no castiga, no impone penitencias, sino que conociendo cada una de nuestras realidades, nos acepta como somos y, confiando en nosotros, nos invita a libremente a no caer en los mismos errores y a cambiar. Este ha sido nuestro propósito durante este tiempo de cuaresma y cómo no en esta última semana, en la que se nos brindará la oportunidad de acercarnos al
sacramento de la reconciliación, para escuchar nosotros también las palabras de Jesús: “Yo tampoco te condeno, anda y en adelante no peques más”.
ORACIÓN: QUE TU MIRADA SEA. Que tu mirada sea mirada clara,
sea mirada de niño, que transparenta el alma. Que tu sonrisa sea sonrisa ancha,
fuerza que nace de dentro, ganas que se contagian, buen humor que dé sentido
al quehacer de tu jornada.
Que tus palabras sean valientes palabras, que no escondan la verdad
y no teman proclamarla.
Que sean la voz de aquellos que ya no pueden ni alzarla.
Que tus manos sean manos entrelazadas, manos tendidas a otros , abiertas, no solitarias. Manos unidas y fuertes que hoy construyan el mañana.
Que tu andar sean compartidos pasos,
que busquen abrir con otros huellas de nueva esperanza. Que tu camino acompañe el andar del pueblo en marcha. Que tu vida sea donación,
porque valga la pena ser vivida y no gastada. PARÁBOLA: Termómetros o termostatos.
Los termómetros sirven para medir la temperatura. Dondequiera que los pongas no tardarán en realizar su función. Los termostatos son diferentes. Son dispositivos que
se usan para variar la temperatura. Si hace frío, regulando el termostato el ambiente se calienta. Si hace calor, el termostato pone más frío.
Mucha gente es como los termómetros. Se sienten según como esté el ambiente. Si todos están animados, ellos lo están. Si los demás se quejan o son mediocres, ellos asumen la misma posición. Dios nos exhorta a ser termostatos. Nos llama a que podamos cambiar el ambiente de forma positiva. Si el ambiente no está adecuado, los termostatos lo regularizan. Si solo hay tristeza, ellos ponen alegría. Si hay desconsuelo, aportan esperanza. Si hay rencor y envidia en el ambiente, ellos lo cambian por amor y estímulo.
Los jóvenes termómetros se dejan influenciar de tal manera por el ambiente que su manera de actuar, pensar y sentir depende solo de con quien están y donde estén. Los termostatos toman la iniciativa. Empiezan por cosas simples como por ejemplo no esperar a que los saluden, ellos lo hacen primero. No dependen del ambiente para hacer lo correcto, simplemente lo hacen. Si sienten que el ambiente no es el correcto, no se quejan ni se desaniman sino quetoman medidas para cambiarlo.
Muchas veces escuché a alguien decir: «Nadie me quiere». Siempre fueron termómetros los que decían esto. Los termostatos dan amor a los demás y por eso es que también lo reciben. Ayudan a otros cuando lo necesitan y por eso es que reciben ayuda cuando son ellos los que necesitan algún favor.
Para pensar:
• ¿Soy termómetro o termostato?
• ¿Cómo puedo cambiar el ambiente a mi alredor?
MARTES 19 DE MARZO
Tú tienes la llave para ser agradecido con tus padres
Hoy, 19 de marzo es el día del padre porque la Iglesia celebra la fiesta de san José. Una ocasión para ser agradecidos con nuestros padres y poner de manifiesto el papel discreto y justo de san José en la vida de Jesús.
De san José podemos decir pocas cosas pero muy significativas: fue el padre de Jesús; fue un hombre dispuesto a acoger los proyectos de Dios en su vida; fue el esposo de María, la Madre de Dios; fue el hombre del silencio discreto y activo que fue capaz de construir un hogar; fue un hombre de fe capaz de dejar que su hijo crezca conforme a los designios de Dios; fue un hombre de esperanza frente a las dificultades y las habladurías; fue el hombre de la acogida y del discernimiento en las dificultades de la vida; fue el hombre de la docilidad en su constante cuidado de la familia; fue el hombre de la entrega, sin pereza ni excusas inútiles; fue el hombre de la sencillez la confianza y la paz en el carácter ni en la virtud; fue ejemplo de humildad, de fortaleza, de obediencia, de justicia, de prudencia, de pobreza, de gratitud, para los obreros, para los misioneros, para los que sufren, para los que afrontan un momento difícil, para los aprendices, para todas las familias…
San José es también el patrono de la Iglesia universal, de los trabajadores… Para Don Bosco era el modelo de los salesianos coadjutores y de los artesanos que se preparaban para aprender un oficio.
Te hemos presentado más de treinta motivos por los que recordar a san José. ¿Podrías hacer tú lo mismo pero con tus padres? Un bien día para intentar pensar en ello e incluso decírselo.
También es el patrón de los seminarios. Este patronazgo es fácil de entender, ya que como padre, educó a su hijo Jesús en Nazaret y le preparó durante muchos años para su trabajo en el futuro.
Hoy no está de moda oír a alguien: Yo soy seminarista y estudio y me preparo para ser sacerdote. Más bien es mirado con extrañeza y como algo raro.
Sin embargo está aumentando el número de seminaristas en algunos seminarios. Hay que ser valientes y decididos para renunciar voluntariamente a una vida dedicada a ti mismo y ofrecerla gratuitamente para los demás.
Hay que ser valientes y decididos para ponerse a disposición de las necesidades que haya y estar dispuesto a ir donde más falta haga.
Hay que ser muy valientes y decididos para abandonar la propia patria e ir a otros lugares y dar lo mejor de uno mismo en favor de los más necesitados.
Jesús llamó a doce y con ellos revolucionó el mundo. Hoy la voz de Jesús sigue llamando y resonando en las vidas de muchas
personas:
Tal vez resuene en tu vida y no le estás prestando atención. Si oyes esa voz y te haces el sordo, no serás feliz y lo
más importante en esta vida es SER FELIZ.
Los cristianos continuamos viviendo en el tiempo de Cuaresma. Tiempo importante para los que nos consideramos creyentes. Tiempo especial para plantearnos, una vez más, una renovación interior, un cambio, un algo, que puedes llamar como quieras, pero que tiene que suponer una revolución interior personal.
Hay muchas cosas en la vida de las personas que pueden mejorar; aspectos que se pueden corregir; muchos detalles que pueden cambiar y hacer a los demás y a nosotros mismos más felices.
Eso es la Cuaresma: un cambio en nuestras vidas que nos lleve a vivir y a ser más felices, a la vez que contribuimos a que los que nos rodean también lo sean.
En los evangelios de estos domingos se nos habla de conversión, de cambio de vida, etc.
Este pude ser un aspecto para trabajar esta semana personalmente: actúa de forma que los que te vean sientan y perciban que en tu vida hay un cambio en tus actitudes, en tu forma de ser, en tu forma de obrar, por supuesto a mejor.
Oración
Oh padre de Jesús,
tú que has tenido la suerte de llevar en tus brazos a Jesús, de acariciarlo;
protégenos también a nosotros con tu amor paterno.
A ejemplo de Jesús,
haznos crecer en edad y sabiduría, para que podamos vivir siempre en el amor de Jesús y María.
MIERCOLES 20 DE MARZO
ORACIÓN
Que nuestras gargantas sean como trompetas
que pregonan un día grande de fiesta. Que nuestras voces no se cansen
Que nuestras manos
se alcen a lo alto y aplaudan
porque Tú has vencido al dolor y a la muerte y nos ha enseñado el brillo de la alegría.
Gracias, Señor, porque no te quedaste en la cruz. Gracias porque podemos sentirte vivo,
presente entre nosotros y resucitado. Gracias por dibujar una sonrisa
en lo más profundo de nuestros corazones. Vuestra tristeza se convertirá en alegría
Jesús dijo a sus discípulos: «Os aseguro que vosotros lloraréis y estaréis tristes, mientras que la gente del mundo se alegrará. Sin embargo, aunque estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en alegría.
Estamos llegando al final de la cuaresma, un tiempo en el que hemos preparado nuestro corazón para vivir en profundidad no la muerte, sino la resurrección de Jesús. Por eso Jesús en el evangelio no anima a vivir este momento final con alegría.
Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero cuando ya ha nacido la criatura, la madre se olvida del dolor a causa de la alegría de que un niño haya venido al mundo. Así también, vosotros os angustiáis ahora, pero yo volveré a veros y entonces vuestro corazón se llenará de alegría, de una alegría que nadie os podrá quitar.
Alegría compartida
Es fácil confundir la felicidad con el bienestar. Muchas personas tienden a creer que los bienes materiales les darán una felicidad que nunca encuentran. La felicidad es un concepto mucho más profundo. No es la falta de problemas o la ausencia de dificultades. El primer sitio donde debemos encontrarla es en nuestro interior. Es muy difícil ser feliz con una actitud de resentimiento o de pesimismo ante la vida. Tampoco se puede ser feliz si depositamos nuestro corazón en cosas materiales.
La felicidad no está únicamente en nosotros mismos, también está en la entrega a los demás: la generosidad en la amistad, la ayuda al necesitado, el apoyo en los momentos difíciles. Volcarnos hacia los demás es una de las fuentes más preciosas para una genuina felicidad.
Aprender a disfrutar de las pequeñas y cotidianas cosas de nuestra vida: la conversación, el descanso, el trabajo, la naturaleza, la amistad...
Ver en nuestras ocupaciones diarias un motivo de felicidad.
Aceptar serenamente nuestras cualidades y limitaciones sin renunciar a mejorar.
Tener una actitud positiva ante las personas y las circunstancias.
Ser perseverantes en las dificultades, esforzándonos por descubrir lo positivo de los problemas, tratando de sacar provecho de la experiencia.
Hacer lo posible por crear un ambiente agradable a nuestro alrededor.CADENA DE SONRISAS
La señorita Elisa aquel día había propuesto un nuevo reto a sus alumnos: la alegría, y lo había hecho en plan desafío de récord. Les había nombrado "recaudadores" de alegría, para ver qué se les ocurría con tal de provocar la alegría de los que les rodeaban. Y aunque todos hicieron cosas realmente encantadoras, aquella vez Carla Simpatías dejó a todos con la boca abierta.
Algunos días después del encargo de la señorita Elisa, Carla apareció cargando un gran saco.
- Aquí traigo toda la alegría que he recaudado en estos días -dijo sonriente.
Todos estaban expectantes, pero la niña no quiso mostrar el contenido del saco. En vez de eso, sacó una pequeña caja, tomó una cámara de fotos instantánea, y le entregó la caja a la maestra.
- Ábrala, señorita Elisa.
La profesora abrió la caja despacio y miró en su interior, y una gran sonrisa se dibujó en su rostro; en ese momento, Carla le hizo una fotografía. Luego le entregó la foto y un papel. La maestra leyó el papel en silencio, y cuando terminó, señaló con gesto de sorpresa el gran saco.
- Así que eso es...
- ¡Sí! -interrumpió la niña, deshaciendo el nudo que cerraba el saco- ¡un gran montón de sonrisas!
Y del saco cayeron cientos de fotos, todas ellas de variadas y bellas sonrisas. El resto de la clase lo dedicaron a explicar cómo a Carla se le había ocurrido iniciar una cadena para alegrar un poquito a las personas: en la caja sólo había una foto con una gran sonrisa, y todos, al abrirla, sentían la alegría que transmitía y respondían a su vez con una sonrisa, casi sin querer. Carla les sacaba una foto con su propia sonrisa, y les entregaba un papelito donde les pedía que hicieran lo mismo con otras personas, y le enviaran una copia de las fotografías a la dirección de su casa. Y durante aquellos días y meses, el buzón de Carla no dejó de llenarse de las fotos de las sonrisas de tanta gente agradecida, ayudando a todos a comprender que el simple hecho de sonreir ya es un regalo para todo el mundo.
JUEVES 21 DE MARZO
Quinto Misterio de Dolor: La muerte de Jesús en la cruz.
"Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota lo crucificaron a Él y a dos malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda". "A eso de las tres de la tarde, Jesús gritó muy fuerte: Padre, en tus manos pongo mi vida. Y al decir esto murió":
Hagamos un momento de silencio frente al Cristo que ha muerto por cada uno de nosotros.
Jesús, nosotros nos quejamos por tantas cosas sin importancia: no me gusta esta comida, no quiero ir al colegio... no quiero levantarme temprano... Tú que nos amaste tanto, haz que aprendamos a valorar las cosas que tenemos y a dar la vida por las que valen la pena.
Pedimos en este misterio por el Papa Francisco, Que, con la iluminación del
Espíritu Santo, sepa guiar a la Iglesia por el camino que Dios quiere
VIERNES 22 DE MARZO
Domingo de Ramos.
La semana santa comienza con el Domingo de Ramos de la Pasión Señor, que une el triunfo de Cristo (aclamado como Mesías por los habitantes de Jerusalén) y el anuncio de la pasión, con la proclamación de la narración litúrgica en la Misa. El color litúrgico del Domingo de Ramos es el rojo, debido a que se celebra la Pasión del Señor.
Primero con la Bendición de los ramos y la entrada procesional en la Iglesia, para la celebración de la Eucaristía, y luego con la lectura de la Pasión y Muerte de Jesús, la Santa Madre Iglesia “abre las puertas” a los cristianos para “entrar” en la Semana Santa. Estos relatos son parte de nuestra cultura, pues han alimentado la pintura, escultura, música, y a todo el arte en general, así como la vida de los cristianos a lo largo de los siglos, pues han configurado costumbres, fiestas y muy variadas formas de vida social.
La liturgia del domingo comienza con la bendición y procesión de los ramos El domingo antes de morir se dirigió con sus amigos a la ciudad de Jerusalén. Le pidió a uno de sus discípulos que consiguiera prestado un burro para entrar a la ciudad. Montó sobre él y seguido de sus amigos entró en Jerusalén. Una gran multitud de gente salió de sus casas al encuentro de Jesús. Habían oído muchas cosas hermosas de Él, de su amor por los niños, por los pobres, de la sabiduría de sus palabras, de que sanaba a los enfermos.
Entonces, cuando lo vieron montado en un asno se acercaron lo más que pudieron agitando entusiasmados ramos de palma y olivo. Y gritaban llenos de alegría: ¡“Viva, viva. Aquí llega el Rey, el Mesías. Bendito sea el que viene en el nombre del Señor”!
La muchedumbre que lo seguía estaba formada por hombres, mujeres y niños, cada uno con su nombre, su ocupación, sus cosas buenas y malas, y con el mismo interés de seguir a Jesús. Algunas de estas personas habían estado presentes en los milagros de Jesús y habían escuchado sus parábolas. Esto los llevó a alabarlo con palmas en las manos cuando entró en Jerusalén.
Jesús recibía estos saludos con una sonrisa humilde y mucha paz.
Mientras esto sucedía, los sacerdotes judíos buscaban pretextos para matarlo pues les dio miedo al ver cómo la gente lo amaba cada vez más y como lo habían aclamado al entrar a Jerusalén.
Fueron muchos los que siguieron a Cristo en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte.
En la pasión, Lucas presenta a Jesús como el que vino a buscar y salvar lo que estaba perdido. Ofrece la misericordia de Dios al pueblo de hoy.
Hoy, y durante toda la Semana Santa, nuestra atención se concentra en los sufrimientos que Jesús soportó por nosotros y cómo esos sufrimientos condujeron a su resurrección y a nuestro salir del pecado y del mal, y finalmente de la muerte. Pero tenemos también muy presente que Jesús sigue sufriendo hoy en su cuerpo, es decir, en los que son víctimas de injusticia, de pobreza, traición, persecución. Roguemos por ellos para que se alcen con el Señor, y para que nosotros les ayudemos a levantarse.
¿Qué significado tiene esto en nuestras vidas?
Es una oportunidad para proclamar a Jesús como el rey y centro de nuestras vidas. Debemos parecernos a esa gente de Jerusalén que se entusiasmó por seguir a Cristo. Decir “que viva mi Cristo, que viva mi rey...” Es un día en el que le podemos decir a Cristo que nosotros también queremos seguirlo,
aunque tengamos que sufrir por Él. Que queremos que sea el rey de nuestra vida, de nuestra familia y del mundo entero. Queremos que sea nuestro amigo en todos los momentos de nuestra vida.