Facultad Ciencias de la Educación
Maestría en Innovación y Formación Universitaria Ética, Principios y Valores
M.A. Eymi Castro
Reflexión
“Los Valores en Guatemala”
Lic. Jaime Rodrigo Más Benítez………...Carne 0703802
Informe sobre de los Valores en Guatemala
Para iniciar con este tema, podemos indicar que son cualidades, costumbres, mitos, pero lo que sí, es que cada quién como individuo elige los valores que quiere mostrar ante una sociedad que juzga; porque no mencionarlo, la falta de valores, pero; ¡Quién decide que es los que está bien o está mal! pero ¿es alguien tan perfecto como para poder juzgar a los demás por sus actos y falta de valores, sin caer en los mismos errores.
Hay quienes se basan asimismo en los valores humanos, buscando la estabilidad y el reconocimiento ante una sociedad que no perdona y sólo tiene memoria para recalcarte tus errores sin ver tus aciertos, que no respeta tu libre albedrío, que sólo enjuicia, dice y trata de lo que está bien o está mal, sin tomar en cuenta causas y efectos.
Los valores humanos fallan porque no hay nadie perfecto, ni esa persona en la que tanto confías porque como todo ser humano en algún momento deja todo por nada, falla y comete errores, por lo cual poco a poco va hacia la decadencia, al creer que no hay quien merezca tu perfección, pero los seres humanos también culpan al otro de sus errores, de su desequilibrio, siendo que el equilibrio es uno mismo; pero no, la sociedad solo juzga y pide cuentas.
Pero también hay quien cree en el valor espiritual, en el que hay un ser supremo que te guía y sabe que existe un destino, en el que hay miedos, pero en el que hay que recorrer los caminos solo con fe, en el que nuestro ser supremo olvida y perdona y respeta nuestro libre albedrío, que entiende nuestras necesidades de ser escuchados y de afecto, el que no modifica sus valores porque todos llevan a una meta. Ese ser supremo en el que se cree pregunta el ¿por qué?, no tiene juicios, tiene preguntas. Así cada persona tiene los valores que demuestran realmente en sociedad y no de los que algunos se mofan pero en realidad carecen…
formación. Hace énfasis en la Educación mercantilista, como una capacitación para la competitividad, respondiendo al proyecto de la globalización neoliberal.
Todos somos conscientes que en Guatemala, los valores tradicionales y la familia, son muy importantes, para mantener a la sociedad en buen funcionamiento.
Muchos piensan que se están perdiendo los valores en Guatemala, pero el fenómeno real es que las familias, diremos que cada día son más disfuncionales en el país, tal es el caso en el aumento de las madres solteras, los divorcios en masa, las separaciones por migración, las separaciones por violencia, viudez por violencia, etc.
Estos fenómenos sociales están afectando grandemente la transmisión de esos tan añorados valores, y en las nuevas y reestructuradas familias del siglo XXI, hay muchos problemas que se transmiten de generación en generación.
Los niños y jóvenes se ven sometidos a un resquebrajamiento de su propia familia, lo cual provoca que en consecuencia, no exista quien pueda orientar en una formación de valores civiles y morales a estos futuros ciudadanos.
No podemos quejarnos y dejar que nuestra visión sobre lo que debe ser la familia “ideal”, nos saque del contexto de analizar a las familias, que sufren por la perdida, el abandono o el abuso, de una sociedad que les exige un sinfín de funciones, que desde hace mucho tiempo dejaron de cumplir.
¿Qué es la autoridad?
La Biblia presenta a la autoridad como una función derivada de la voluntad de Dios.
Es dada por Dios para asegurar el orden, la paz y el bienestar. "Los que tienen autoridad son llamados bienhechores", dice Lucas (22.25). La autoridad rige con relación a lo espiritual (1 Pe. 3.2), a lo humano (Ro. 13.1) y aun a lo físico (Ge. 1.28; 9.2).
Dios y la autoridad
Dios tiene la autoridad suprema, por derecho propio, emanada de la perfección y esencia misma de su glorioso ser. Más que tener autoridad. Dios es autoridad. Todo grado de autoridad que existe es sólo, dentro de la filosofía cristiana, una delegación de autoridad de parte de Dios (Ro. 13.1). Jesucristo es el Creador de todas las cosas, visibles e invisibles, y entre ellas algunas formas de autoridad tales como tronos, dominios, principados y potestades, las cuales, además, subsisten en El. (Col. 1.15-17).
El Padre dio al Hijo autoridad para tener vida en sí mismo, para dar vida y para levantar a los muertos a la vida (Jn. 5.19-29). En este ejemplo vemos un doble concepto: la autoridad como un derecho que se tiene (tener vida) y autoridad como un derecho que se ejerce (dar vida).
Grados y formas de autoridad
Una cosa es la autoridad como función y otra el ejercicio de la misma. En su acepción mas simple, autoridad significa "el permiso o libertad de hacer algo" (autoridad para hacerlo). De esta forma, autoridad es el permiso que tengo para hacer algo como derecho (derecho a mandar, derecho a caminar, derecho a hablar y opinar, etc. según la autoridad o derecho que se me haya concedido). El ejercicio de la autoridad puede requerir el auxilio de la fuerza con la que es investido quien va a ejercer la mencionada autoridad. Tenemos así el poder de la autoridad. El poseer la autoridad permite a alguien hacer algo por sí mismo o dar una orden para que se haga. La conjunción de autoridad y fuerza constituye el poder para regir o gobernar, según el ejido o limitaciones que se nos hayan concedido (los alcances geográficos de la autoridad), o sea, el poder que ejerce la persona cuya voluntad y mandamientos deben ser obedecidos por los demás dentro de una situación definida (Ej. Mt 21.12 22).
Otro término que se utiliza es dominio o imperio, mostrando la autoridad ejercida en toda su extensión (1 Pe. 4.11; 5.11; Jd. 25). No debemos dejar de recordar que en la antigüedad las autoridades debatían sus cosas a la puerta de la ciudad, lo que llevó tener a "las puertas" como símbolo de autoridad, o depósito de autoridad (Jos. 20.4; Sal. 24.7; 127.5; Pr. 1.21).
Cadenas de autoridad
pueden ejecutar su voluntad y designios soberanos, otros con la autonomía de la libertad. De estos últimos, algunos rebelaron contra la autoridad y el orden establecidos por el Creador.
Dios-hombres
En el mundo visible Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. También lo hizo perfecto y le dio el don del libre albedrío, que Adán echó a perder y con él, por herencia, toda la raza humana, al rebelarse contra el único código de no hacer (no comer) que Dios fijó para probar su obediencia. La consecuencia de no sujetarse a la autoridad de Dios significó mundo el pecado y la muerte, pasado así a todos los hombres, por cuando todos hemos pecado al estilo de Adán, ignorando la autoridad suprema de Dios sobre nuestras vidas (Ro. 5.12-21)
Marido-mujer
Dios creó luego a la mujer, para que fuera coheredera con el hombre de la gracia de la vida (1 Pe. 3.7), y estableció que la mujer estuviera sujeta a su marido. La familia quedó así bajo un doble principio de autoridad: el hombre a Dios, bajo la orden de amar a su mujer como a sí mismo, y la mujer sujeta a su marido y bajo la orden de respetarlo y amarlo.
Padres-hijos
Llegan los hijos al hogar y surge la necesidad de un nuevo eslabón de autoridad sujeción. Dios manda a los hijos que obedezcan a sus padres y los honren (Ef. 6.1-3). Pero a su vez los padres reciben el mandamiento de Dios de no provocar a ira a sus hijos y de criarlos en disciplina, usando el castigo (la vara), no para lastimarlos sino para enderezarlos, amonestándolos en el temor de Dios (Pr. 29.15; Ef. 6.4). Hay padres que abusan de su autoridad y hay hijos que se rebelan contra la autoridad, aun contra la ejercida legítimamente por los padres (Col. 3.20-21).
Gobernantes-gobernados
Patrones-empleados/obreros
La sociedad organizada crea formas para satisfacer su necesidad de bienes físicos para su subsistencia. Surgen las empresas y toda forma de promover el aumento de la riqueza. En estas asociaciones algunos actúan como dueños, patrones y jefes, supervisores, capataces, mientras que otros son obreros, empleados, o servidores. independientes.
Cristo-Iglesia
Cristo amó a su iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Los redimidos de Jesucristo somos nacidos de nuevo e incorporad a la iglesia que es el cuerpo de Cristo, del cual El mismo es la Cabeza o Autoridad. Al edificar Cristo su iglesia, se establece un nuevo eslabón en la cadena de autoridad. Cristo, la palabra Encarnada, nos ha dejado en la Biblia, la autorizada Palabra de Dios escrita. Además, al ascender a la diestra del Padre, envió al Espíritu Santo, que es a la vez el inspirador e iluminador de la Palabra de Dios, y el que guía y asiste a los suyos a toda verdad por estar en, con y sobre la iglesia. La iglesia universal y cada iglesia local en particular, se deben en sujeción a Aquél que murió y resucitó por ellos (1 Co. 5.14).
Dios y los conflictos de autoridad
En medio de tanto quebrantamiento del principio de autoridad en los distintos niveles que integran las cadenas de mandos, tanto de parte los que tienen la autoridad como de los que deben estar sujetos, Dios afirma no obstante el principio de la autoridad el mal menor. Todos reconocemos que es preferible vivir en situaciones en que la autoridad es mal ejercida, antes que vivir en situaciones de ausencia o lucha por la autoridad (anarquía). Dios ha provisto el único remedio posible al caos en que el hombre en rebelión conduce a la sociedad toda. Es reconocer que el Reino de Dios se ha acercado a la tierra, que podemos, por la fe, aceptar y disfrutar de la autoridad de Jesucristo; en la vida personal, en la familia, en la iglesia y aun en la nación. Esa autoridad de Jesucristo es la resultante de la victoria de la redención que El mismo obró por su sacrificio y resurrección (2Ti. 1.10).
¿Sostiene Dios a las malas autoridades?