A L E M A N I A Y FRANCISCO VILLA
F r i e d r k h K A T Z
U n i v e r s i d a d H u m b o l d t , Berlín
L A R E A C C I Ó N D E L G O B I E R N O de los Estados U n i d o s y de las grandes potencias europeas frente a l a R e v o l u c i ó n M e x i c a n a d e 1 9 1 0 - 2 0 t u v o dos aspectos. D e u n lado, los gobiernos se es-forzaban p o r todos los medios en sofocar l a revolución, de otro p r o c u r a b a n u t i l i z a r los movimientos revolucionarios en b i e n d e sus p r o p i o s objetivos. Estas dos tendencias, que algunas veces concordaban y otras entraban e n contradicción, eran características especiales de l a política d e l gobierno de los Estados U n i d o s y de l a A l e m a n i a del Kaiser.
H a s t a p r i n c i p i o s de l a p r i m e r a guerra m u n d i a l el gobierno a l e m á n siguió en general el p r i m e r o de los dos caminos indicados. H i z o todo cuanto p u d o p o r aplastar el m o v i m i e n -to r e v o l u c i o n a r i o mediante l a ayuda directa o indirecta dada a los grupos contrarrevolucionarios d e l país.
Después de estallar l a guerra, l a política alemana cambió. Se puso de relieve el deseo de aprovecharse de las fuerzas revolucionarias para desencadenar u n a guerra contra los Esta-dos U n i d o s . C o n este f i n fueron organizadas/ por parte alemana, muchas conspiraciones, de las cuales la que más se destaca es l a proposición a l gobierno m e x i c a n o de u n pacto de alianza, hecha el 16 de enero de 1 9 1 7 con el llamado "tele-g r a m a Z i m m e r m a n n " .
Nuestro trabajo se refiere a u n a conspiración hasta ahora n o conocida, pero m u y característica de l a política alemana: el intento de provocar u n a agresión de las tropas del general Francisco V i l l a contra los Estados U n i d o s .
L A POSICIÓN D E L gobierno alemán frente a l m o v i m i e n t o revo-l u c i o n a r i o de V i revo-l revo-l a y C a r r a n z a fue m u y negativa. L a porevo-lítica a l e m a n a e n u n p r i n c i p i o prestó todo su apoyo a la lucha del gobierno de H u e r t a con las fuerzas revolucionarias. E l
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17 de a b r i l de 1 9 1 3 e l enviado alemán K a r d o r f f escribió a l canciller B e t h m a n n H o l l w e g :
Los Estados europeos con intereses en México, en estos mo-mentos deben darse cuenta de la importancia especial que tiene el mantenimiento y el reforzamiento del gobierno actual.
El gobierno mexicano se halla desamparado en la lucha para derrotar el espíritu sin escrúpulos, sin patriotismo y lleno de bajo materialismo de una parte del pueblo mexicano; espíritu que por el momento, como en los tiempos anteriores a los del antiguo dictador, reina en el país. La crisis financiera puede ser resuelta sólo con ayuda del extranjero.
Para salvaguardar sus intereses económicos, Europa tendrá que escoger entre la concesión de créditos estatales y privados a un país de gran porvenir, pero agitado, con riesgo de pérdidas, y la posibilidad de ser tolerado o quizás no tolerado en uno de los países más ricos del mundo.l
E n otra nota, e l secretario de l a embajada alemana en M é x i c o , M a g n u s , motejó a los revolucionarios como " h o r d a de hunos q u e se califica de gobierno c o n s t i t u c i o n a l " .2
Esta posición n o i m p i d i ó a l gobierno alemán hacer todo lo posible p o r u t i l i z a r e n su p r o p i o beneficio u n m o v i m i e n t o revolucionario; que en e l fondo despreciaba.
E n mayo de 1 9 1 5 e l agente alemán de propaganda en los Estados U n i d o s , B e r n h a r d D e r n b u r g , m a n d ó u n informe a l futuro jefe d e l Estado M a y o r de l a M a r i n a , almirante Hen¬ n i n g v o n H o l t z e n n o r f f , q u i e n l o entregó a l secretario de Estado de A s u n t o s Exteriores, v o n Jagow, con el f i n de q u e d i e r a su opinión.s
A continuación d e l extenso informe sobre e l suministro de municiones p o r parte de los Estados U n i d o s a los aliados, D e r n b u r g d i o cuenta de u n a conversación sostenida c o n e l alemán F é l i x Sommerfeld, p r i n c i p a l representante de V i l l a en los Estados U n i d o s y escribió:
Todos los contratos de las fábricas de armas contienen una cláusula en la cual consta que los pedidos serán anulados en el mismo momento en que los Estados Unidos entren en guerra. La política de los Estados Unidos frente a México es conocida de todos y se puede estar convencido que el gobierno de los Estados Unidos hará todo lo posible para impedir la intervención en
Méxi-c o . Por el contrario, los militares norteamericanos están muy
interesados en ella e igualmente los gobiernos de Texas y Arizona, limítrofes con México. Hace unos dos meses ocurrió un incidente en la frontera con Arizona, que estuvo a punto de provocarla.
Como consecuencia de estos hechos, el jefe del Estado Mayor americano fue enviado a la frontera por el presidente Wilson a indicación del ministro de la Guerra, Garrison, para entablar negociaciones con el general Villa. Éstas tuvieron lugar por media-ción de Felix A. Sommerfeld y en aquel momento, como me dijo muchas veces, le hubiera sido fácil provocar la intervención.
Tal intervención, en aquel momento, representaba para Ale-mania lo siguiente:
El embargo sobre los suministros de municiones a los aliados: pues como éstos dependen de los Estados Unidos en lo que con-cierne a municiones y material bélico, el embargo traería como consecuencia una rápida victoria de Alemania; una disminución de créditos de los aliados y, además, un cambio en la política de los Estados Unidos, lo que traería también consigo beneficios para Alemania. Por otro lado, Félix A. Sommerfeld tuvo reservas en cuanto a apresurar la intervención por medio de Villa, ya que no conoce las intenciones de Alemania con respecto a los Estados Unidos ni sabe lo que Alemania desea de los norteamericanos en cuanto a la futura política de éstos, ni quiere correr el riesgo de obrar en contra de la política alemana o de agravar, en lu-gar de mejorar, la situación, dando un paso precipitado. Esta oportunidad parece que se repetirá muy pronto, y Felix A. Sommer-feld me habló de ello, firmemente convencido de que es posible conseguir que los Estados Unidos intervengan en México.
Los aliados han encargado 4 0 0 , 0 0 0 fusiles, de los cuales dos
fábricas, la Winchester y la Remington, tienen que suministrar cada una 200,000 en entregas de 14 a 18 mil mensuales a partir del otoño. Además los aliados han colocado un pedido de 100.000
fusiles militares franceses. Otras fábricas que hasta el presente
no han producido material de guerra inician ahora la producción. A a excepción del señor Sommerfeld, que es el promotor de esta idea, soy el único enterado de sus proyectos. Nosotros hemos renunciado a conversar sobre este asunto con el embajador ale-mán de aquí porque tenemos la convicción de que mientras menos
gente lo conozca será mejor, y, además, que asunto tan delicado sólo puede ser aprobado por personas competentes.
Le ruego que después de haber leído este informe, usted comunique al señor Felix A. Sommerfled, por mi conducto o di-rectamente, si está de acuerdo o no.
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Para terminar, quiero decirle que nosotros, Félix A. Sommerfeld y yo, como alemanes, damos nuestra palabra de honor de no comunicar nada a nadie, cualquiera que fuera la decisión.4
L a respuesta de Jagow a estas proposiciones fue positiva:
Según mi opinión, hay que contestar afirmativamente. Incluso si el suministro de municiones no puede ser paralizado, de lo cual no estoy muy seguro, sería deseable que América, más amiga de los ingleses, se ocupara de otra guerra para que se desintere-se de Europa.
No intervendrá en los asuntos chinos y por esto una acción contra México, provocada por la situación, sería la única posi-bilidad de desviar al gobierno americano. Ya que no estamos aún en condiciones de hacer algo en cuanto a los asuntos mexi-canos, una intervención americana sería también el mejor medio para defender allí nuestros intereses.5
De esto se puede deducir que los objetivos de l a política alemana eran los siguientes: a ) Interrupción d e l suministro de municiones americanas a los aliados; b ) Desvío de l a aten-ción de los Estados U n i d o s de los asuntos de E u r o p a ; c ) Aplas-tamiento de l a R e v o l u c i ó n M e x i c a n a . V i l l a debería ser apro-vechado p a r a sofocar todo e l m o v i m i e n t o revolucionario, de lo cual el p r o p i o V i l l a tendría que resultar víctima.
E n 1 9 1 5 u n a ocupación americana habría beneficiado más que perjudicado a los intereses económicos d e l capital ale-m á n en México. H a b r í a , naturalale-mente, d i s ale-m i n u i d o de ale- ma-nera considerable las posibilidades de l a expansión eco-nómica alemana en M é x i c o ; pero en 1 9 1 5 n o existían planes para ello. L a s consecuencias económicas más importantes de l a intervención americana en M é x i c o h u b i e r a n sido, p a r a los intereses alemanes, las siguientes:
1. Las empresas americanas h u b i e r a n terminado p o r colocar bajo su control las materias primas mexicanas más i m -portantes, sobre todo e l petróleo. P o r entonces, el control poco habría afectado a A l e m a n i a porque n o existían inver-siones de capitales alemanes en l a explotación de materias primas de México.» L a única excepción l a constituían algunas empresas germanoamericanas, como p o r ejemplo l a C o m -p a ñ í a M i n e r a de Peñoles,7 que n o h a b r í a n resultado
perju-dicadas p o r esa intervención. Después d e l pueblo m e x i c a n o , las víctimas mayores h u b i e r a n sido las empresas inglesas en M é x i c o con grandes inversiones p a r a l a explotación de petróleo y otras materias primas. Así, u n a agudización de l a tensión angloamericana era m u y favorable al gobierno alemán. 2. Los capitales alemanes más importantes estaban inver-tidos en valores d e l Estado (créditos a l gobierno y a em-presas ferroviarias).» Desde 1 9 1 4 las luchas revolucionarias i m p i d i e r o n el pago de intereses de esas deudas. Parte con-siderable de aquellos valores estaban en manos de grupos f i n a n c i e r o n americanos. O c u p a d o M é x i c o , l a administración americana h a b r í a ordenado, sin d u d a , el pago de los intere-ses. Semejantes consideraciones t u v i e r o n como consecuencia q u e l a banca de los círculos financieros alemanes interesados e n M é x i c o , desde l a p r i m a v e r a de 1 9 1 4 , estuviera dispuesta a apoyar u n a intervención americana.»
3. E l comercio germano-mexicano desde el comienzo de l a g u e r r a fue paralizado como consecuencia del bloqueo inglés. E n este terreno l a i n d u s t r i a alemana n o tenía nada que per-der, por lo menos durante l a guerra.
4. Las plantaciones alemanas de café en Chiapas h a b r í a n experimentado grandes pérdidas a causa d e l d e b i l i t a m i e n t o del sistema de peonaje p r o d u c i d o por l a revolución.
5. Los comerciantes alemanes en M é x i c o desempeñaban i m p o r t a n t e p a p e l e n l a v i d a económica d e l país, y desde m u -cho antes, se h a b í a n manifestado partidarios de u n a interven-c i ó n ameriinterven-cana p a r a reinterven-cuperar sus antiguos p r i v i l e g i o s . "
¿ Q U É POSIBILIDADES objetivas tenía l a realización de u n p l a n p a r a lograr l a intervención norteamericana en México en l a p r i m a v e r a de 1 9 1 5 ?
E n los círculos dominantes de los Estados U n i d o s existían profundas divergencias en cuanto a los problemas mexicanos. Su gobierno e importantes círculos financieros ligados a él se interesaban sobre todo en E u r o p a . Querían tener las manos libres para ejercer su i n f l u e n c i a sobre l a guerra europea. P o r esto, y n o a causa de u n a oposición de principios contra l a intervención en A m é r i c a L a t i n a , el gobierno americano
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deseaba i m p e d i r l a de M é x i c o ( W i l s o n l o p r o b ó en M é x i c o en 1 9 1 4 , e n H a i t í , en C u b a y e n l a R e p ú b l i c a D o m i n i c a n a ) . E l secretario L a n s i n g l o e x p r e s ó claramente, a l escribir el 1 0 de o c t u b r e de 1 9 1 5 en su d i a r i o :
Considerando la situación general, he llegado a las siguientes conclusiones: Alemania desea mantener la agitación en México hasta que los Estados Unidos se vean forzados a intervenir; en consecuencia, no debemos intervenir. Alemania no desea tener ninguna facción dominante en México. Por tanto, debemos reconocer a una. Cuando reconozcamos a una de ellas como go-bierno, Alemania indudablemente tratará de provocar el rompi-miento entre ese gobierno y nosotros; por consiguiente, debemos evitarlo sin hacer caso de las críticas y demandas que se hagan en el Congreso y la prensa. Todo ello conduce a lo siguiente: nuestra primera consideración debe ser las posibles relaciones con Alemania y todo nuestro trato con México debe estar ajustado de conformidad con ellas.
E n j u n i o de 1 9 1 6 el presidente W i l s o n manifestó a su secretario T u m u l t y :
Algún día el pueblo de América sabrá por qué he vacilado en intervenir en México. No lo puedo decir ahora porque esta-mos en paz con la gran potencia, cuya venenosa propaganda es, al presente, responsable de la tremenda situación de los su-cesos en México. Los propagandistas alemanes fomentan allí rivalidad y dificultades entre nuestros países.
Alemania está ansiosa de vernos en guerra con México, de suerte que nuestra atención y energías se aparten de la gran guerra allende el océano. Alemania desea llevar sin interferencia sus operaciones submarinas y confía en que el conflicto con México mantendría nuestras manos ocupadas, dándole libertad de acción para actuar a su placer en alta mar. Se empieza a ver como si la guerra con Alemania es inevitable. Si llegara —ruego a Dios no lo quiera—, no deseo tener las fuerzas y energías de América divididas, pues necesitaremos hasta la última onza de reserva que tengamos para vencer a Alemania.
A u n q u e estas observaciones d a t a n de época posterior a l a p r i m a v e r a de 1 9 1 5 , n o creemos equivocarnos a l suponer q u e d e s e m p e ñ a r o n p a p e l i m p o r t a n t e en ese m o m e n t o .
Se formó u n segundo g r u p o compuesto p o r generales, po-líticos y financieros americanos, interesados sobre todo en
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M é x i c o (en 1 9 1 2 los capitales de Estados U n i d o s invertidos en M é x i c o sumaban más de m i l millones de dólares, es de-cir, u n 4 0 % d e l total de inversiones extranjeras). E l grupo contaba p r i n c i p a l m e n t e con elementos del p a r t i d o r e p u b l i -cano y su representante más destacado era el senador p o r N u e v o M é x i c o , A l b e r t N . F a l l .
E l d i a r i o C h i c a g o T r i b u n e fijó l a posición de u n a parte importante d e l grupo citado, expresando el 2 1 de a b r i l de 1 9 1 6 :
El destino nos ofrece en México una dorada manzana y sola-mente un amargo fruto en Flandes. Si ganamos una guerra a México sabemos que con ello lograremos un continente seguro. Así, perder es prácticamente imposible para nosotros.
L a creciente participación financiera de los americanos en l a guerra europea i b a i n c l i n a n d o el e q u i l i b r i o de fuerzas a favor d e l g r u p o interesado en los asuntos d e l viejo conti-nente. E n t r e 1 9 1 5 - 1 9 1 6 el bando opuesto era todavía fuerte y, como se puso de relieve en marzo de 1 9 1 6 , poseía capa-c i d a d suficapa-ciente p a r a provocapa-car u n a intervencapa-ción l i m i t a d a dado el caso de u n ataque de Francisco V i l l a .
E n l a p r i m a v e r a de 1 9 1 6 l a posición objetiva de V i l l a era menos favorable a los planes germanos. E n 1 9 1 4 , después de l a r u p t u r a con C a r r a n z a , W i l s o n y B r y a n l o apoyaron, con-vencidos de que, c o m o l o afirma L i n k , les sería más fácil i m p o n e r l e su v o l u n t a d que a l P r i m e r Jefe.
Pero p r o n t o las relaciones entre V i l l a y el gobierno ameri-cano empezaron a enfriarse. D e u n a parte, aquél n o se mostraba t a n dócil como W i l s o n l o había esperado y, de otra, u n a serie de incidentes en l a frontera contribuyó a empeorar esas tibias relaciones. E l más grave de los ocurridos, al que probablemente se refería Sommerfeld en su informe, fue el de N a c o . Esta población fronteriza, desde meses atrás, venía siendo objeto de violentos combates entre tropas v i -llistas a l m a n d o de M a y t o r e n a y carrancistas a las órdenes de Calles. C o m o los combates causaron varios muertos d e l lado americano, e n enero de 1 9 1 5 , el general H u g h L . Scott, jefe del Estado M a y o r americano, fue' enviado a l a frontera para
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arreglar el retiro de las fuerzas combatientes en N a c o . Scott llevó a cabo las negociaciones con el bando villista, p r i m e r o p o r i n t e r m e d i o de Sommerfeld y después con el p r o p i o V i l l a . E l tono de ellas fue bastante acalorado hasta que el jefe de la D i v i s ó n del N o r t e estuvo de acuerdo en retirar sus tropas a c o n d i c i ó n de que Calles hiciera lo mismo. A l g u n o s autores aseguran que Scott demandó concesiones económicas y poli-ticas a V i l l a , el cual las rechazó.
Si b i e n el conflicto de N a c o contribuyó a deteriorar las relaciones de V i l l a con el gobierno norteamericano a p r i n -c i p i o s de 1 9 1 5 , no fue sufi-ciente para llegar al distan-cia- distancia-m i e n t o definitivo. E l gobierno de Estados U n i d o s dejó de ciar l a preferencia a V i l l a , pero sin dar aún su total apoyo a C a r r a n z a , en espera de sacar provecho del conflicto surgido entre ambos jefes.1 1 Planteada así l a situación, u n ataque ele V i l l a a Estados U n i d o s le habría causado serios perjui-cios, m e n g u a d o ya en mayo su poderío m i l i t a r con las derrotas del 14 y 15 de a b r i l en los campos de Celaya, aunque todavía esperaba alcanzar l a v i c t o r i a decisiva sobre Carranza. L a posible acción bélica contra Estados U n i d o s sólo h u -b i e r a tenido justificación de hallarse V i l l a seguro de que el g o b i e r n o norteamericano obraba ya en su contra.
Sólo así h u b i e r a tenido justificación u n posible ataque a t e r r i t o r i o de Estados U n i d o s . Es posible que Sommerfeld tratara de despertar en él esa idea.
L A T Á C T I C A A L E M A N A n o se f u n d a b a en u n ofrecimiento d i r e c t o a V i l l a sino en u n doble juego preparado por Sommer-feld. Éste, como representante p r i n c i p a l de V i l l a en los Estados U n i d o s y además m e d i a d o r más importante entre ambas partes estaba en p o s i b i l i d a d de provocar el r o m p i -m i e n t o ; pero es claro que en el año 1 9 1 5 su d u p l i c i d a d de acción n o tuvo éxito.
Parece que esta situación objetiva i n d u j o al Estado M a y o r a l e m á n a seguir otros caminos con respecto a México. L a dirección de los asuntos mexicanos, que hasta principios de 3 9 1 5 estuvo en manos del representante de l a m a r i n a a l e m a n a en los Estados U n i d o s , B o y - E d d , pasó a cargo de u n
representante d e l Estado M a y o r , Franz R i n t e l e n v o n K l e i s t .1 2 L a p r i m e r a acción de R i n t e l e n fue el i n t e n t o de organizar u n golpe de Estado con ayuda del ex-presidente H u e r t a . C o m o p r u e b a de g r a t i t u d p o r l a ayuda alemana, H u e r t a había pro-m e t i d o atacar a los Estados U n i d o s después de su victoria. E l g o b i e r n o alemán lo prefería sobre V i l l a , q u i e n , a pesar de sus defectos, era u n auténtico revolucionario, mientras H u e r t a era todo lo contrario. D u r a n t e el t i e m p o que estuvo a l frente d e l gobierno, H u e r t a sostuvo estrechas relaciones, p r i -m e r o c o n l a e-mbajada ale-mana en M é x i c o y luego con el servicio de espionaje a l e m á n . " Además, le era indispensable l a ayuda alemana y n o tenía n a d a que perder. Después del fracaso de esta tentativa de complot, cuya descripción no entra en el marco de este trabajo, hay indicios de que R i n t e l e n tuvo conversaciones con representantes de V i l l a en los Estados U n i d o s .1* L a fecha de ellas y sus resultados n o son conocidos.
A PRINCIPIOS D E 1 9 1 6 , V i l l a n o p u d o contener su irritación contra Estados U n i d o s . E l 1 0 de enero tropas villistas detu-v i e r o n u n tren cerca de Santa Isabel, C h i h u a h u a , y fusilaron a 17 ingenieros americanos que viajaban en él. E l q de marzo cruzó l a frontera y asaltó el pueblo de Columbus.^
E l ataque d i o , p o r f i n , a los elementos norteamericanos interesados, l a justiíicación para provocar l a intervención en M é x i c o . E l presidente W i l s o n envió a l general P e r s h i n g con m á s de 6 , 0 0 0 hombres en persecución de V i l l a dentro de terri-t o r i o mexicano.
¿Era de origen alemán l a i n i c i a t i v a de este ataque? E l embajador norteamericano en B e r l í n estaba firmemente se-g u r o de ello: "Estoy convencido que los ataques de V i l l a son preparados en A l e m a n i a " , escribió a W i l s o n e l 2 0 de marzo de 1 9 1 6. W S i n haber n i n g u n a prueba sólida en apoyo de esa afirmación, los hechos siguientes parecen atestiguarla:
1} A l e m a n i a p r o c u r a b a , por todos los medios, lanzar a V i l l a contra ios Estados U n i d o s . 2 ) H a y muchos indicios pro-batorios de que los agentes villistas habían entablado conver-saciones con R i n t e l e n poco antes del ataque. 3) E l gobierno a l e m á n hizo cuanto p u d o p a r a m a n d a r armas a V i l l a
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p u é s de l a acción. 4 ) L o s informes de agentes americanos de p r i n c i p i o s de 1 9 1 7 , advertían que V i l l a se esforzaba en n o p e r j u d i c a r c o n sus ataques los negocios y fábricas alemanes.1 6
Sommerfeld siguió m a n t e n i e n d o relaciones con V i l l a hasta fines de 1 9 1 6 . Oficialmente, según expresó en su carta Scott, estaba apartado d e l v i l l i s m o desde e l reconocimiento de C a -r -r a n z a p o -r Estados U n i d o s . T a m b i é n afi-rmaba habe-r p-rotes- protes-tado ante V i l l a p o r e l fusilamiento de los norteamericanos. T a l e s escrúpulos parecen haber tenido el propósito de ponerse a cubierto de sospechas.
N o es i m p r o b a b l e que Sommerfeld lograra convencer a V i l l a , ansioso de vengarse p o r e l reconocimiento de C a r r a n z a , q u e u n ataque a los Estados U n i d o s le traería ayuda m i l i t a r y financiera alemana. Pero l o niegan u n a serie de hechos i m -portantes:
1) E n los documentos d e l M i n i s t e r i o de Asuntos E x t e r i o -res alemán n o se h a l l a prueba de que el ataque fue i n s p i r a d o p o r i n i c i a t i v a alemana. A l contrario, e l 2 8 de marzo de
1916 el embajador alemán de los Estados U n i d o s , Bernstorff n o enterado de l a trama u r d i d a p o r D e r n b u r g y Sommerfeld, m a n d ó u n informe a l canciller d e l R e i c h , en el q u e decía:
No nos asombra que se intente hacer responsable del ataque de Villa a las intrigas alemanas, señalando a Alemania como verdadera perturbadora de la paz. Naturalmente, no se ha dado ningún motivo para esta falsa afirmación.17
E n e l M i n i s t e r i o de Asuntos Exteriores, tal vez p o r m a n o d e l jefe de l a sección m e x i c a n a , se añadió a las palabras "falsa a f i r m a c i ó n " l a n o t a : d e s a f o r t u n a d a m e n t e . N o t a q u e de u n lado muestra q u e el M i n i s t e r i o estaba convencido ele que A l e m a n i a n o fue l a instigadora d e l ataque y de otro expre-sa con c l a r i d a d las intenciones y el cinismo de l a d i p l o m a c i a alemana.
Pero estos hechos n o son determinantes, ya q u e los asun-tos mexicanos se h a l l a b a n entre 1 9 1 5 y p r i n c i p i o s de 1 9 1 7 bajo l a dirección de autoridades militares, el Estado M a y o r de l a m a r i n a y l a sección política d e l Estado M a y o r general, los cuales en muchos casas n o se preocupaban p o r " l a o p i -nión d e l M i n i s t e r i o de Relaciones Exteriores.
2) E x i s t e n motivos suficientes para explicar el ataque de V i l l a sin vernos obligados a suponer que se trataba de u n a inspiración alemana.
A fines de 1 9 1 5 y p r i n c i p i o s de 1 9 1 6 , V i l l a tenía motivos suficientes p a r a mostrar su descontento hacia el gobierno nor-teamericano. E n octubre de 1 9 1 5 fue reconocida l a adminis-tración de C a r r a n z a y decretado el embargo de armas a V i l l a ; poco después autorizó el cruce de su territorio a tropas carrancistas, facilitando l a derrota de V i l l a en A g u a Prieta. Esto contribuyó, de manera determinante, a que V i l l a , en los primeros meses de 1 9 1 6 , sólo dispusiera de reducida fuerza.
S E P O D R Í A E X P L I C A R , como muchos h a n supuesto, que el ata-que de V i l l a a C o l u m b u s fue consecuencia de su descontento con los Estados U n i d o s . T a m b i é n se h a sostenido u n a segun-da hipótesis f u n d a m e n t a l en algunos indicios. Según ella, el ataque de V i l l a fue provocado por ciertos círculos norteameri-canos deseosos de l a intervención en México.1» Otros lo e x p l i c a n como u n intento de d e b i l i t a r a Carranza.
Si C a r r a n z a n o hubiese ofrecido resistencia, su prestigio h a b r í a d i s m i n u i d o ante los ojos de l a gran mayoría de los mexicanos y V i l l a h u b i e r a p o d i d o presentarse como jefe de l a R e v o l u c i ó n . Si, por el contrario, C a r r a n z a hubiese opuesto resistencia a los Estados U n i d o s , se arriesgaba a perder su apoyo y, en consecuencia, d e b i l i t a r considerablemente su po-sición.
T o d o s estos hechos demuestran n o existir prueba firme para suponer que el ataque de V i l l a fue " m a d e i n G e r m a n y " .
N i V i l l a n i su m o v i m i e n t o mostraban indicios conducentes a suponer subordinación a u n a potencia extranjera.
Pero, incluso a d m i t i e n d o que A l e m a n i a no h u b i e r a sido la i n s p i r a d o r a directa d e l ataque, es m u y probable que tam-bién l a esperanza de obtener armas y cualquier otra clase de ayuda alemana h u b i e r a a n i m a d o a V i l l a a lanzarse sobre C o -l u m b u s .
E n f i n de cuentas, el ataque de V i l l a y l a subsiguiente inter-vención norteamericana en M é x i c o fueron acogidas con satis-facción p o r l a d i p l o m a c i a alemana y autstríaca.
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E l embajador alemán en los Estados U n i d o s , Bernstorff, escribió a l canciller d e l R e i c h el 4 de a b r i l de 1 9 1 6 :
Mientras el problema mexicano permanezca en este estado, estamos casi seguros, creo, de las acciones agresivas del gobierno norteamericano.18
T o d o relajamiento de l a tensión mexicano-norteamerica-na, toda perspectiva de arreglar l a situación sin e l uso de las armas, causaba profundo, malestar entre los diplomáticos de las Potencias Centrales. E l 17 de a b r i l de 1 9 1 6 , el em-b a j a d o r austríaco en W a s h i n g t o n escriem-bía a V i e n a :
Es lástima que se pierda la esperanza de una intervención mili-tar en México que obligara a la administración a abandonar sus pretensiones frente a las Potencias Centrales.20
L a intervención norteamericana e n M é x i c o había de faci-l i t a r faci-l a reafaci-lización de faci-los ardientes deseos d e faci-l ejército y m a r i n a alemanes de llevar adelante l a guerra s u b m a r i n a irres-tricta.
E l 2 4 de j u n i o de 1 9 1 6 Bernstorff telegrafió:
En caso intenciones reanudar guerra submarina en antiguas formas, ruego aplacen estallido hasta que América haya tomado pie firme en México.
Si no, es posible que Presidente deje México y aproveche gue-rra contra Alemania para vencer en la lucha electoral con ayuda de partidarios de Roosevelt.21
L a a c t i v i d a d d e l gobierno alemán n o se l i m i t a b a a apro-b a r l a intervención norteamericana. H i z o todo l o posiapro-ble por estimularla. C o n este f i n se t o m a r o n dos caminos. E l p r i m e r o consistía en n o perder, dentro de los Estados U n i d o s , l a m e n o r p o s i b i l i d a d de avivar los sentimientos hos-tiles c o n respecto a M é x i c o , intensificar l a intervención e i m p e d i r l a retirada de las tropas norteamericanas. Antes d e l ataque de V i l l a contra C o l u m b u s , comerciantes alemanes ha-b í a n recaha-bado en E l Paso, T e x a s , gran n ú m e r o de firmas para e x i g i r u n a i n m e d i a t a intervención norteamericana como repre-salia p o r el y a referido fusilamiento de los ingenieros
norte-americanos en Santa Isabel. Las firmas fueron enviadas a T e o d o r o R o o s e v e l t .2 2
Meses después, cuando se habló de retirar las tropas norte-americanas, el congresista M c L e m o r e , de Texas, presentó u n a resolución a i n i c i a t i v a del irlandés Shaemas O'Sheel, m i e m b r o d e l a oficina alemana de propaganda en Estados U n i d o s , pronunciándose contra el retiro de las tropas. D i c h a
resolu-c i ó n no fue aprobada.2»
E l segundo c a m i n o , e m p r e n d i d o paralelamente al p r i -m e r o , fue el de facilitar ar-mas y otra clase de ayuda a V i l l a .
Parece que, como consecuencia de u n a conversación con representantes militares, el jefe de l a sección m e x i c a n a del M i n i s t e r i o de Asuntos Exteriores de A l e m a n i a , M o n t g e l a s , escribió el 2 3 de marzo de 1 9 1 6 :
Creo que el envío de dinero a México es inútil. En caso de que allí se pueda lograr algo por medio de dinero, los norte-americanos son mucho más fuertes que nosotros porque: primero, disponen de medios financieros más cuantiosos y, segundo, tienen más posibilidades, de las cuales desde hace mucho tiempo se han servido en México.
Sería otra cosa si existiera la posibilidad de suministrar armas
y municiones a Villa y a sus bandas por caminos indirectos (con
preferencias armas y municiones de origen norteamericano). Esto no es fácil de llevar a cabo, ya que las comunicaciones entre Veracruz y el norte de México son muy difíciles.24
E l suministro de armas americanas a M é x i c o n o era, sin. embargo, m u y difícil para el servicio secreto alemán, ya que a principios de l a guerra m u n d i a l representantes alemanes habían c o m p r a d o u n a fábrica de armas en B r i d g e p o r t (Esta-dos U n i d o s ) , esperando de esta manera poder embarcar las armas producidas allí hacia A l e m a n i a o utilizar l a fábrica para desorganizar los suministros de armas destinados a los aliados, A " consecuencia del bloqueo inglés y d e l descubri-miento de las intenciones alemanas por el servicio secreto norteamericano, estos proyectos fracasaron.
Las armas permanecieron almacenadas en la fábrica de B r i d g e p o r t . ^ P o r eso no hay m o t i v o para d u d a r de l a n o t i c i a trasmitida p o r agentes del servicio secreto inglés, según l a c u a l
A L E M A N I A Y V I L L A IOI
estas armas, transportadas en ataúdes y en buques cisterna, pasaron de contrabando a M é x i c o . - E l agregado m i l i t a r ale-m á n en M é x i c o coale-municó, el 2 4 de ale-marzo de 1917, la noticia de que V i l l a , apoyado p o r los alemanes, esperaba tres carga-mentos de m u n i c i ó n que serían desembarcados por veleros entre Mazatlán y M a n z a n i l l o ; se piensa que C a n t ú estaba de acuerdo. E l vicecónsul afirmó que la información "es d i g n a de c r é d i t o " . "
Y a a fines de 1 9 1 6 era i n d u d a b l e que V i l l a por sí solo no estaba en condiciones de provocar u n a guerra efectiva entre M é x i c o y los Estados U n i d o s . E r a n necesarios medios m á s considerables. P o r eso l a d i p l o m a c i a alemana, a partir de aquellos meses, hizo todo lo posible p o r entrar en con-versaciones con Carranza y lograr de él lo que no consiguió con V i l l a . L a expresión más evidente ele estas intenciones fue el "telegrama Z i m m e r m a n n " .
E n resumen, se puede decir que los hechos expuestos d a n u n cuadro suficientemente claro sobre las intenciones y méto-dos de l a d i p l o m a c i a alemana: llevar a México a u n a guerra con los Estados U n i d o s .
Pero, partiendo de los documentos n o se puede decir n a d a d e f i n i t i v o sobre l a cuestión de hasta qué p u n t o V i l l a se h a l l a b a e n relaciones c o n A l e m a n i a . D e ningún m o d o es posible h a b l a r de V i l l a como u n "agente alemán".
NOTAS
1 Deutsches Zentralarchiv Potsdam, Reichsministerium des Innern, 4 3 8 4 , K. S. 104.
2 Archiv des auswaertingen Amtes Bonn, Band 5 2 . (S. 102/3) • 3 Felix A. Sommerfeld, de origen alemán, había llegado a México en la época del Porfiriato. Hasta la caída de Díaz fue corresponsal ocasional e insignificante de la Prensa Asociada en México. A l comenzar la revolución maderista, se unió a Madero y muy pronto logró ganarse a tal grado su confianza que lo nombró jefe de sus agentes en Estados Unidos. Después de la caída de Madero, Sommerfeld se pasó a Villa, cuya confianza igualmente logró ganar, para convertirse en su principal agente en los Estados Unidos. Según informes del agente del Ministerio de Finanzas de los Estados Unidos, Cobb, Sommerfeld había entrado en relaciones con representantes de grandes empresas norteamericanas,
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pecialmente con Hopkins, el cual tenía estrechos vínculos con las compa-ñías petroleras. No es improbable, aunque no se puede demostrar, que estas empresas también se interesaban en los planes de Sommerfeld para provocar la intervención norteamericana en México.
4 A A Bonn, Allgemeine Angelegenheiten. s AA Bonn, Bd. Mexikos-Geheim.
6 Deutsches Zentralarchiv Potsdam A A Ii Handelsverhaeltnisse Me-xikos.
7 DZA Potsdam AA n Potsdam.
8 I b i d .
9 AA Bonn.
10 AA Bonn.
11 Bárbara W . T U C H M A N : T h e Z i m m e r m a n n T e l e g r a m , New York, The Viking Press, 1958.
12 Franz R I N T E L E N V O N KLEIST: T h e D a r k I n v a d e r . Introd. by A. E. W. Mason. London, Lovat, 1933; Emanuel Viktor V O S K A, and Will IRWIN: Spy a n d C o u n t e r s p y . New York, Doubleday, 1 9 4 0 ; Admiral Sir William
J A M E S : T h e Eyes of t h e N a v y ; a B i o g r a p h i c a l S t u d y of A d m i r a l S i r R e g i n a l d H a l l . London, 1955.
13 H . U . JONES: and P. M . HOLLISTER: T h e G e r m a n S e c r e t S e r v i c e i n A m e r i c a , 1914-1918, Boston, Small Maynard, 1918.
11 V i d . nota anterior.
15 New York Times 5 y 8 diciembre 1916. 10 T U C H M A N , ob. cit.
IV A. A. Bonn. Bd.
is Rafael R A M O S PEDRUEZA: L a l u c h a de c l a s e s a través de l a h i s t o -r i a de México.
19 A. A. Bonn, Bd. 5 6 .
20 Haus-, H o f - und Staatsarchiv Wien. Berchte Mexiko 1916, S. 4 7 7 . 21 A. A. Bonn, Bd. 5 6 .
22 T U C H M A N , ob. cit., p. 9 4 .
23 George Sylvester VIERECK: S p r e a d i n g G e r m s of H a t e . New York, 1 9 3 °
-24 A. A. Bonn. 25 V O S K A , ob. cit. 28 V O S K A , ob. cit., p. 197. 27 Walter H . P A G E .