Memoria de Grado
Diciembre 2013
Incursión de Bancos Extranjeros en Colombia
¿Tiene la historia del sistema bancario colombiano una particularidad que no le facilite a los bancos extranjeros tener una incursión completa?
Julián Gutiérrez De Larrauri1
Resumen:
En este trabajo se hace un estudio del sistema bancario colombiano, con énfasis en los bancos extranjeros. El principal objetivo es responder al por qué en Colombia los bancos extranjeros no tienen la participación de mercado que tienen en otros países de América Latina. Para esto se hace un estudio de la historia bancaria colombiana para más adelante comparar los hechos relevantes, en cuestión de inversión extranjera, con otros países de América Latina. Teniendo esta información se pasa a hacer una comparación indicadores bancarios, los cuales ayudaran a referenciar los puntos de inflexión en el sistema. Con esto se llega a la conclusión que en Colombia las restricciones hechas a la inversiones extranjera durante la década de los setenta y la crisis de fin de siglo tuvieron efectos negativos, tanto directos como indirectos, sobre la inversión extranjera en el sistema bancario.
Palabras claves: Sistema Bancario, Eficiencia, Crisis Financiera, Inversión Extranjera
Clasificación JEL: B26, F21, G21
Incursion of Foreign Banks in Colombia
Does the history of the Colombian banking system have a feature that does not led foreign banks have a full raid?
Julián Gutiérrez De Larrauri
Abstract:
This paper presents a study of the Colombian banking system, with emphasis on foreign banks. The main objective is to respond to why foreign banks in Colombia do not have the market share they have in other countries in Latin America. For this, a study of the Colombian banking history is made to compare the relevant facts in matter of foreign investment with other Latin American countries. Having this information I proceed to make a comparison of banking indicators, which will help to reference the turning points in the system. This paper concludes that in Colombia the restrictions on foreign investments made during the seventies and the crisis of 1998 had negative effects, both direct and indirect, on foreign investment in the banking system.
Key words: Banking System, Efficiency, Financial Crisis, Foreign Investment
1. Introducción
En la historia bancaria de Colombia se dio un fenómeno que no se presentó en otros países de América Latina, el cual tuvo como consecuencia que el sistema financiero del país sea diferente al del resto de la región. Esta diferencia se da principalmente en que en la historia bancaria del país se han visto pocos bancos internacionales que logren sobrevivir en el mercado. Si bien existen dos que han logrado establecerse, el banco español BBVA y el estadounidense CitiBank, no tienen un poder de mercado significativo. Lo anterior se considera un punto débil del sistema bancario por dos razones: la primera, el mayor grado de eficiencia2 que los bancos extranjeros le dan a un sistema bancario de un país en desarrollo y la segunda, el nivel de riesgo que afronta un país con una concentración muy alta de bancos nacionales (Badel, 2002).
La poca presencia de bancos extranjeros es un fenómeno poco común en las economías de América Latina. En la región existen varios países en los cuales la presencia de bancos extranjeros ha aumentado de manera considerable desde la década de los noventa. Un caso paradigmático es el boliviano, en donde existe una clara tendencia de la banca hacia el posicionamiento de bancos extranjeros, los cuales aumentaron su participación de un 35,3% en 1996 a un 50% en 2006, como se puede ver en la tabla 1 (Hurtado, Villacorta & Ferruz, 2008).
Tabla 1: Estructura de propiedades del sistema bancario de Bolivia 1996-‐2006
Fuente: Ferruz, Hurtado & Villacorta, 2007
Otros ejemplos del posicionamiento de los bancos extranjeros en países de la región son Perú, Argentina y Chile. En el caso de Perú, ocho de doce instituciones de la banca múltiple tienen participación extranjera relevante (Villanueva, 2006). Para el caso argentino, como se observa en la gráfica 1, se tuvo una tendencia parecida a la de Bolivia hasta la crisis del año 2001 cuando se vio un cambio en dicha tendencia el cual afectó la participación de la banca extranjera hasta en catorce puntos porcentuales (Fernandez, Lauxmann & Tealdo, 2012). Por último, en Chile el 55% de los activos del sistema perteneces a bancos extranjeros (Superintendencia de Bancos e instituciones Financieras Chile, 2013). Estos ejemplos contrastan con el caso colombiano, en el cual para junio del 2013, el 76% del total de activos del sistema bancario pertenecían a activos de bancos nacionales.
Gráfica 1. Participación banca extranjera en Argentina 1991-‐2010
Fuente: Fernandez, Lauxmann & Tealdo, 2011
Como se mencionó anteriormente la entrada de bancos extranjeros está asociada con aumentos en la eficiencia de los sistemas bancarios. El aumento en la eficiencia se da por la habilidad que tienen estos bancos de reducir costos (Badel, 2002). En la gráfica 2, se puede ver como el sistema bancario colombiano, en comparación con otros países de la región, tiene unos costos relativamente altos. Este comportamiento puede estar asociado al hecho de que la participación de bancos extranjeros es menor en Colombia con respecto a otros países de la región. De igual manera, esta eficiencia está relacionada con las rentabilidades del sistema y como se puede ver en la gráfica 3, éstas se ven más afectadas para los años de la crisis en Colombia que en otros países de América Latina.
Gráfica 2. Costos: Valor contable de los gastos generales de los bancos como proporción de los activos totales (%) 1998-‐2011
Fuente: Financial Development and Structure Dataset
Gráfica 3. Return On Equity (ROE) 1998-‐2011
Fuente: Financial Development and Structure Dataset
Como se vio anteriormente, en Bolivia la banca extranjera se expandió a través de adquisiciones de bancos nacionales a finales de la última década del siglo XX. Esto coincidió con el registro más alto en la profundización financiera del país, el cual alcanzó un 50% del PIB, donde el aporte de la banca extranjera era del 22% (Hurtado, Villacorta & Ferruz, 2008). La profundización financiera es una herramienta para el crecimiento de la economía de un país, que según Levine (1996), tiene cinco funciones que estimulan el crecimiento, la acumulación de capital y la innovación tecnológica.
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
Argentina Bolivia Brasil Chile Colombia Peru
-‐80 -‐60 -‐40 -‐20 0 20 40
1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 Argentina Bolivia Brasil Chile Colombia Peru
Estas funciones son: facilitar el intercambio de bienes y servicios, canalizar los recursos ahorrados hacia la inversión, monitorear a los gerentes de las empresas y contribuir con los accionistas en el ejercicio del control corporativo, optimizar la asignación de los recursos hacia los proyectos más rentables y facilitar el manejo del riesgo. Para Colombia, la profundización financiera se ubicó en el 25% de PIB para el 2003 lo que, comparado con otros países de la región como Bolivia con un 50% del PIB (Hurtado, Villacorta & Ferruz, 2008) y Chile, con un 65% del PIB (Villar, Salamanca & Murcia, 2005), se considera muy bajo.
Ahora bien, para poder responder a la pregunta: ¿tiene la historia del sistema bancario colombiano una particularidad que no le facilite a los bancos extranjeros tener una incursión completa? es necesario hacer una revisión histórica de lo que ha sido el sistema bancario del país desde sus inicios y hacer una comparación con otros países de la región. Esto se verá de manera explicita en la sección 4 en la cual se revisa de manera especifica la historia del sistema bancario colombiano en comparación con los sistemas bancarios de México, Perú, Bolivia y Chile. Así mismo en la sección 5. se hará una comparación de los principales indicadores de la estructura y profundización del sistema bancario de Colombia con respecto a otros países de América Latina. Para esto, se usará la base de datos Financial Development and Structure Dataset, la cual reúne una serie histórica de los principales indicadores del sistema bancario y además se realizará un estudio desde 1990 hasta 2011 haciendo énfasis en los años de la crisis de fin de siglo. Por último, en la sección 6. se expondrán las conclusiones del trabajo y se darán unas consideraciones finales.
2. Revisión de literatura
El sistema bancario colombiano ha sido el foco de varios estudios académicos, entre los cuales vale la pena destacar el trabajo de Barajas, Steiner & Salazar (1999). En éste se estudia el comportamiento del sector bancario en la última década del siglo XX, momento en el cual se dio la liberación de la inversión extranjera por medio de la ley 45 de 1990. Este documento se dedicó a estudiar dicha liberación y la entrada de capitales extranjeros en el sector bancario colombiano. Los estudios econométricos realizados en este trabajo, muestran conclusiones interesantes sobre los bancos extranjeros en el país. En primer lugar, encontraron que estos tienen menores costos
administrativos -lo cual los hace más eficientes-, tienen mejor calidad de cartera y un menor poder de mercado. Así mismo, se demostró cómo la adquisición de bancos nacionales por extranjeros, hizo que los bancos mejoraran en gran medida y que la competencia en el sector bancario aumentara.
De igual forma, existen estudios como los de Badel (2002) y Castro (2001) en los cuales se mide la eficiencia del sector bancario del país y se hace una comparación internacional. Ambos estudios llegan a la conclusión que los bancos privados son más eficientes que los públicos y en especial los bancos extranjeros más que los bancos nacionales privados. En el estudio de Badel (2002), se da una explicación a este fenómeno y se asegura que se debe a la capacidad que tienen estas entidades de controlar los costos. Así mismo, este trabajo encuentra que la eficiencia del sector bancario colombiano estuvo en aumento durante la década de los noventa y que cuatro de las cinco entidades más eficientes del país eran extranjeras. En cuanto a la comparación internacional, llega a la conclusión que existe una homogeneidad en la eficiencia bancaria con Costa Rica y México. De igual forma, Castro (2001) encuentra que la eficiencia de los bancos nacionales adquiridos por extranjeros aumentó y concuerda con Badel en que esto se debe al control de costos.
Por otro lado, existen estudios sobre la crisis financiera de fin de siglo como el de Llano y Urrutia (2012), sobre la historia del sistema bancario en el país como el de Mora, Serna & Serna (2011), o de su comportamiento como el trabajo de Campo (2002). Dichos estudios analizan las causas y efectos de la crisis de la última década del siglo XX, los acontecimientos más relevantes desde los inicios del sector en 1841 hasta la primera década del siglo XXI y un estudio de cómo evolucionó el sistema bancario en la última década del siglo XX, respectivamente.
En cuanto a la literatura internacional, existe un estudio sobre el sistema bancario boliviano hecho por Hurtado, Villacorta y Ferruz (2008), el cual analiza de manera detallada la aparición y el comportamiento de los bancos extranjeros en este país desde 1996 hasta 2006. En este trabajo se muestra cómo la participación de la banca extranjera tuvo una tendencia creciente durante los años de estudio y cómo esta tuvo efectos positivos sobre el indicador de profundización financiera. Así mismo, está el trabajo de Bongini, Chiarlone y Ferri (2009), en el que se habla de cómo la globalización ha
llevado a los bancos extranjeros a extender sus operaciones a países emergentes, para diversificar su portafolio y aprovechar su ventaja competitiva. En este trabajo, los autores argumentan que los bancos extranjeros ayudan a aumentar la eficiencia y estabilidad de los sistemas bancarios y en particular, sí el acceso de bancos extranjeros está acompañado de una liberalización de los servicios financieros. Por esta misma línea de estudio, se encuentra el trabajo de Levy y Micco (2003), el cual muestra cómo en algunos de los países de América Latina, por medio de una serie de reformas, se logró duplicar la participación de la banca extranjera durante la década de los noventa.
Si bien estos estudios logran encontrar conclusiones muy importantes para el sistema bancario colombiano, estos no contaron con la base de datos Financial Development and Structure Dataset del World Bank, la cual reúne los principales indicadores tanto de profundización como de estructura del sistema bancario. Así mismo, ninguno de los estudios mencionados hace una comparación de indicadores de los sistemas bancarios con Argentina, Brasil, Chile, Bolivia y Perú ni una comparación histórica con México, Perú, Bolivia y Chile. De igual manera, los estudios realizados hasta este momento no logran dar indicios de por qué, si los bancos extranjeros son más eficientes, no tienen un poder de mercado mayor o comparable con el de los bancos nacionales en Colombia. Lo anterior será el aporte de este trabajo a la literatura existente.
3. Marco teórico
Aunque existen varios estudios sobre el sistema bancario colombiano, estos se enfocan en la historia, la inversión extranjera, la eficiencia del sector, concentración o en algún tipo de crédito especifico; y no en el porqué de la poca participación de los bancos extranjeros en el sistema bancario.
La pregunta de investigación se abordará de dos formas diferentes. En la primera de ellas se hará una comparación de la historia del sistema bancario colombiano con la historia del sistema bancario y financiero de países como México, Perú, Chile y Bolivia. En esta sección se esperan encontrar algunas diferencia en cuanto a reformas, crisis financieras y políticas del gobierno que hayan podido generar un proteccionismo en los bancos nacionales o que den señales negativas a los bancos extranjeros.
En segundo lugar, utilizando la base de datos Financial Development and Structure Dataset del Banco Mundial, se hará una comparación de los principales indicadores del sistema bancario del país, los cuales se dividen en dos tipos. En primer lugar se compararán los indicadores de profundización financiera con países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Perú. Dentro de este tipo de indicadores se encuentran los depósitos bancarios como proporción del PIB y el crédito privado de bancos como proporción del PIB. Así mismo, se realiza una comparación de indicadores de estructura del sector financiero con relación a los mismos países. Estos tienen mayor relevancia ya que gracias a ellos se puede medir tanto la eficiencia como la estabilidad del sistema bancario. En este tipo de indicadores se tendrán en cuenta el z-score del sistema bancario, los costos como proporción del ingreso de los bancos, el ROE bancario, la concentración bancaria, la proporción de créditos bancarios a depósitos bancarios y el valor contable de los gastos generales de los bancos como proporción de los activos totales. Tanto los indicadores de profundización financiera como los de la estructura del sistema bancario serán explicados más adelante.
Al hacer la comparación de indicadores se espera encontrar para el caso colombiano, tanto en los niveles de profundización como en la estructura, señales negativas que indiquen ciertos momentos en los cuales los bancos extranjeros se podrían ver amenazados por las circunstancias del país. Por otro lado, se espera encontrar que en estos mismos momentos en los países con los que se está realizando la comparación se dieron señales contrarias a las del caso de Colombia. Estas señales se consideran indicios de por qué los bancos extranjeros prefirieron invertir su capital en otros países de la región. Lo anterior daría indicios de por qué en Colombia los bancos extranjeros a pesar de ser mas eficientes que los nacionales no tienen un poder de mercado significativo.
4. Comparación histórica de los sistemas bancarios
A lo largo de esta sección se hará una comparación del sistema bancario de Colombia con otros países de América Latina, esto con el propósito de encontrar particularidades en la historia del sistema bancario del país.
En primer lugar, vale la pena recalcar que la historia del sector bancario colombiano tiene sus inicios a mediados del siglo XIX, cuando en 1859 se aprobó la Ley 14 la cual permitía la formación de bancos de emisión, giro, depósito y descuento (Mora, Serna & Serna, 2011). Gracias a esto aparecieron las primeras entidades bancarias en el país hacia el año 1865, con la creación de Banco de Londres en Medellín y los bancos de Bogotá y Colombia en la capital. Durante lo restante del siglo XIX y las primeras dos décadas del XX se formaron 95 bancos comerciales y aún no existía un banco central (Mora, Serna & Serna, 2011). De igual manera, es importante anotar que en el año 1912 empezó a llegar inversión extranjera al sistema bancario, con ella se crearon varios bancos extranjeros durante esta época (Barajas, Steiner & Salazar 1999). Ya para el año 1923 apareció la primera ley sobre la inversión extranjera en el sistema financiero; ésta, la Ley 45, no era de carácter restrictivo. Así mismo, en este año se hizo una reestructuración del sistema financiero creando el banco central, la Superintendencia Bancaria y una nueva legislación. Por último, es importante recordar que en el año 1936 se creó el gremio del sector financiero colombiano, Asobancaria, integrado por bancos comerciales nacionales, extranjeros, públicos, privados, corporaciones financieras e instituciones del estado (Asobancaria, 2013).
Esta primera etapa del sector bancario colombiano se caracteriza por la poca restricción sobre la inversión extranjera. Lo anterior contrasta fuertemente con lo ocurrido en México durante esta época. En este país la primera restricción que se le impuso a la inversión extranjera en el sistema bancario se dio en 1884 con el código de comercio. Dicho código establecía que los bancos y sus accionistas debían ser mexicanos (Huidobro, 2013). Esto impedía que los bancos extranjeros operaran en este país con la excepción de oficinas de representación de grandes bancos del exterior, cuya única función era otorgar créditos al gobierno y a grandes empresas (Huidobro, 2013). El código de comercio de 1984 tuvo vigencia hasta 1897 cuando fue decretada la Ley General de Instituciones de Crédito la cual permitía, una vez más, la inversión extranjera en el sistema bancario mexicano (Huidobro, 2013). Gracias a esta liberalización varios bancos extranjeros empezaron a operar en México. Para 1932, después de la conclusión de la revolución, la ideología nacionalista hizo que el legislador redujera el marco de operaciones de estas entidades, limitándolas a operaciones de bancos de deposito y descuento (Turrent, 2007). Esto tuvo como consecuencia la salida de gran parte de los bancos extranjeros establecidos. La idea de
los planificadores del sistema financiero de este país era crear un sistema financiero nacional con una participación mínima de bancos extranjeros (Turrent, 2007).
Para el caso colombiano este tipo de restricciones no se dieron sino hasta la década de los setentas. A lo largo de esta década se dieron grandes cambios en el sector bancario del país los cuales tuvieron consecuencia directas sobre la inversión extranjera. El primero de estos se dio con el artículo 42 de la decisión 24 en el año 1970, el cual prohibía toda nueva inversión en el sector que viniera de países diferentes al del acuerdo establecido en dicho artículo. Así mismo se obligó a que el capital extranjero de los bancos no superara el 20% del total (Barajas, Steiner & Salazar, 1999). Esta fue la primera norma que restringía la entrada de capital extranjero en el país y fue seguida por la ley 75 de 1975, mejor conocida como la “colombianización de la banca”. Con esta nueva ley se prohibió la nueva inversión en el sector y se obligó a los bancos extranjeros existentes a transformarse en empresas mixtas, mediante la constitución de un nuevo banco el cual debería pertenecer en un 51% a colombianos (Barajas, Steiner & Salazar, 1999). Esta ley fue aprobada porque existía una preocupación sobre la captación de recursos domésticos por parte de bancos extranjeros, ya que estos destinaban la mayoría de sus recursos a multinacionales. De igual manera, las entidades extranjeras hacían inefectivos los controles ejercidos por la Superintendencia Bancaria (López, 1976).
Las restricciones establecidas en Colombia durante esta década contrastan con la política de Chile, en donde, durante este periodo se dieron grandes cambios políticos. A principios de los setentas fue elegido presidente Salvador Allende y con él, se implementaría un plan de nacionalización de las principales empresas, entre ellas bancos (Pang, 2001). Este plan vería su fin en 1973 cuando Augusto Pinochet tomó el poder por medio de un golpe de estado. Bajo esta dictadura el plan de nacionalización se canceló y se empezó un nuevo plan de privatización y apertura económica de Chile (Barrientos, 1993). Lo anterior se dio a través de una serie de incentivos a la inversión extranjera. Estos consistían en garantías y reformas regidas por el decreto de ley 600 de 1974 el cual le otorga al inversionista certeza jurídica y facilidades tributarias, lo que logró incrementar el número de bancos extranjeros en este país a 20 para el año 1980. De este modo el sector bancario acaparó el 22,4% de la inversión extranjera en Chile (Molina, 2013). De igual manera, el sistema bancario peruano tuvo un proceso de
expansión y profundización de 1968 a 1975, lo que si dio principalmente por una amplia apertura al capital extranjero que para 1968 controlaba el 62% del capital del sistema de la banca comercial (Marchini, 2004). Dicha apertura llegaría a su fin con el gobierno militar de Velasco el cual nacionalizó los intereses extranjeros (Marchini, 2004).
La diferencia en las políticas tomadas por los gobiernos de Colombia, México, Perú y Chile tuvieron efectos directos en la inversión extranjera del sector bancario, mientras Chile tenía una economía abierta, Colombia pasaba por el momento con mayor restricción a la inversión extranjera del siglo XX. Así mismo, México y Perú vivían restricciones parecidas a las de Colombia. Dichas restricciones se mantuvieron, en los tres casos, durante toda las décadas de los setentas y ochentas y llegaron a su fin a principios de los años noventa.
Durante los años noventa los países de América Latina experimentaron un proceso acelerado de extranjerización. Esto se debió a que la mayoría de ellos hicieron reformas las cuales llevaron a que la economía pasara de ser cerrada a abierta. Lo anterior tuvo como consecuencia que en algunos países la participación de bancos extranjeros se duplicara durante estos años (Levy & Micco, 2003). En el caso colombiano, durante el gobierno de Gaviria, en 1990 se aprobó la ley 45 con la que el sistema se convertía en una banca universal por medio de la liberación de la inversión extranjera (Barajas, Steiner, Salazar, 1999). Con esta nueva ley se esperaba que el sistema bancario tuviera un grado mayor de competitividad y eficiencia. Los resultados de esta ley se dieron de forma casi inmediata ya que entre 1990 y 1997 la inversión extranjera en el sistema financiero fue de 20% y la participación de los bancos extranjeros sobre el total de activos pasó de 7,6% en 1991 a 31,4% en 1998 (Barajas, Steiner, Salazar, 1999). De igual forma, a principios de la década tan solo siete de veinticuatro bancos tenían participación extranjera, lo que cambio y para el año 1994 diez de treintaiuno contaba con capital extranjero (Campo, 2002). Esta cifra hubiera podido ser aún mayor pero el desarrollo y el posicionamiento de algunos bancos nacionales hicieron que ciertos de los bancos que entraron en el país durante esta década no tuvieran éxito3 (Mora, Serna &
3 Bancos como Bank of America, Manhattan Bank Chase, Banco Nacional de París, Bank Boston y Lloyds Bank no lograron
sobrevivir en el sistema bancario colombiano en esa época.
Serna, 2011). Este auge del sistema bancario colombiano llegó a su fin con la crisis de fin de siglo.
El caso colombiano es comparable con lo que pasó en Perú, México y Bolivia. En primer lugar, en 1990 en Perú inició el proceso de liberalización del sistema bancario con tres reformas de ley (Marchini, 2004). La principal reforma abolió la antigua ley bancaria y dio vía a la banca múltiple. Con esta el sistema experimentó grandes cambios a lo largo de la década de los noventa ya que se intervinieron, liquidaron o fusionaron 6 bancos de fomento y 5 bancos regionales (Marchini, 2004). Así mismo, entre 1994 y 1996, las privatizaciones bancarias se dieron principalmente gracias a capital extranjero con la entrada de bancos de España (Santander y BBVA), Italia y Chile (Marchini, 2004). De igual manera, en México se vivió un proceso de liberación financiera durante la década de los noventa. Con la aprobación del Tratado de Libre Comercio en 1993 se dio inicio al proceso de transición el cual duraría hasta 1999 (Turrent, 2007). Durante este periodo la participación máxima que podía tener cada banco extranjero era de 1,5% del mercado y un máximo del 30% de las acciones de los bancos nacionales (Turrent, 2007). A pesar de dichas restricciones cuatro bancos extranjeros iniciaron operaciones en México durante 1994. Ya para 1995 las restricciones cambiaron y se le permitía a cada banco extranjero tener una participación del 6% en el mercado y a los inversionistas un 49% de las acciones de los bancos nacionales (Turrent, 2007). Gracias a esto la participación del capital extranjero en el sistema bancario paso de 5% en 1994 a 52,4% en 1996. Con estos resultados se adelantó la apertura total del sistema bancario mexicano para finales de 19984. Por último, en Bolivia la participación de la banca extranjera pasó de ser de un 35,3% a un 50% en tan solo diez años. Esto se logró por medio de la Ley de Bancos y Entidades N° 1488 (Hurtado, Villacorta & Ferruz, 2008). Dicha ley estableció dos modalidades para que los bancos extranjeros pudieran operar: oficina de representación y sucursales. Adicionalmente se observa que existe una tercera modalidad la cual no está descrita dentro de esta ley: la subsidiaria. Con esto, el gobierno boliviano facilita la entrada de capital extranjero en el sistema bancario, dándoles la posibilidad de escoger entre las tres formas de funcionamiento. Estas tendencias de posicionamiento de bancos extranjeros en Perú, México y Bolivia
continuaron a lo largo de los noventa y los primeros años del siglo XXI, lo que contrasta con el caso colombiano donde la tendencia llegó a su fin en el año 1997.
Por último, para 1997 los países asiáticos vivieron una crisis cambiaria la cual empezó por una corrida en contra del Baht tailandés. Lo anterior tuvo como consecuencia una devaluación de su moneda y produjo un efecto contagio a todos los países emergentes. Esto se dio gracias a que existió un aumento sobre la prima de riesgo, lo que junto a la caída en el crédito externo, hizo que se diera una caída en el precio de las exportaciones y una reversión en el flujo de capitales, creando expectativas de devaluación (Urrutia & LLano, 2012). Dicho efecto llegó a los países de América Latina y tuvo mayores consecuencias en Colombia. Esta crisis, para el caso colombiano, a parte de ser una crisis cambiaria también fue hipotecaria y financiera, lo que explica por que sus efectos fueron mayores para la economía del país. Durante esta época el PIB cayo -4% en el año 1999, el desempleo se mantuvo alrededor del 15% desde este año hasta el 2003 y la deuda del gobierno pasó de 13% del PIB en 1996 a 45% del PIB en el 2002 (Urrutia & LLano, 2012).
Durante este periodo el banco central de Colombia tenía una política de bandas cambiarias. Esto obligaba al Banco de la República a vender dólares y usar las reservas para mantener dicha política. Lo anterior tenía como consecuencia una reducción en la base monetaria y un aumento en la percepción del riesgo país lo que hacia que salieran capitales (Urrutia & Llano, 2012). A pesar de estos intentos la tasa de cambio no se pudo estabilizar en estos años y para principios de la primera década del siglo XXI, el banco decidió liberar las tasas (Llano & Urrutia, 2012).
Adicionalmente, durante esta época se vivió una crisis hipotecaria y financiera en Colombia. Durante los primeros años de la década de los noventas, el crédito de
vivienda tuvo un boom en Colombia, lo que causó que el crédito creciera un 165% en
siete años (Urrutia & Llano, 2012). Estos créditos generaban presiones fiscales lo que llevó a la cartera vencida a pasar del 5% en 1996 al 21,6% en 1999 (Urrutia & Llano, 2012). Lo anterior, como consecuencia del exceso de oferta, coincidió con la caída en los precios de vivienda y con la crisis económica y financiera en Asia. Esto generó una reversión de flujos lo que redujo el crédito y aumentó el riesgo. Dado lo anterior, el sistema financiero Colombia enfrentaba riesgo de liquidez y riesgo de crédito. Así
mismo, según Urrutia y Llano (2012), gracias a las reformas hechas a principios de la década, el sistema bancario se volvió mas competitivo. Éste pasó de tener 93 instituciones a 139. El sistema implementado, el de la banca múltiple, hacía mas vulnerables a las entidades poco eficientes, que en la mayoría de los casos eran bancos estatales. Estos sufrieron en mayor medida la perdida de confianza, lo que llevó a que cayeran sus depósitos y que entraran en problemas de liquidez. Por esta razón, aproximadamente el 90% de las perdidas sufridas por todo el sistema bancario en 1999 pertenecían a este tipo de entidades, y se entró en una crisis financiera (Urrutia & Llano, 2012).
Para poder volver a tener un sistema bancario competitivo y eficiente el gobierno tuvo que tomar una serie de medidas las cuales se enfocaban principalmente en resolver el problema de liquidez e insolvencia de la banca pública y en atender los problemas de los deudores hipotecarios. Se tomaron principalmente dos medidas: la implementación del 2xmil y la Ley de Vivienda (Carrasquilla & Arbeláez, 2000). Por medio del impuesto generado sobre las transacciones bancarias se esperaba inyectar suficiente liquidez al sistema. Así mismo, se promovió la privatización de las entidades estatales con problemas de insolvencia para aumentar la eficiencia del sistema bancario. Por otro lado, entró en vigencia la ley de vivienda la cual tenia como objetivo aliviar los problemas de los deudores hipotecarios.
Los efectos que esta crisis tuvo sobre el sistema bancario colombiano se dieron principalmente por dos razones: la primera es la crisis como tal y la segunda las medidas tomadas por el gobierno para salir de dicha crisis. Las consecuencias que la crisis tuvo sobre el sistema bancario se verán de manera especifica en la siguiente sección en dónde se comparan los principales indicadores del sector bancario.
Por otro lado, las medidas tomadas por el gobierno para salir de la crisis lograron inyectarle liquidez al sistema y solucionar el problema de insolvencia de la banca pública. Desde el 2003 el sistema bancario entró en una nueva etapa de crecimiento y consolidación. Para este año, como se ve en la gráfica 3, las ganancias del sistema ya se habían recuperado. A pesar de lo anterior, estas medidas tuvieron efectos negativos en la entrada y posicionamiento de bancos extranjeros en el país. En ese momento el grupo Aval era el banco con mas participación en el mercado con un 29,7%, seguido de
Bancolombia y Davivienda con 20,8% y 12,1%, respectivamente (Mora, Serna & Serna, 2011). El banco extranjero con mayor participación en este año fue el BBVA, el cual contaba con un 10,9%, mientras que los otros tres bancos extranjeros de la época: Citibank, Santander y ABN AMRO no tenían una participación significativa (Mora, Serna & Serna, 2011), lo que muestra como los bancos nacionales estaban posesionados y los extranjeros no.
A principios del siglo XXI el gobierno fomentó una serie de fusiones y adquisiciones para solucionar el problema de insolvencia de la banca pública. En busca de una mejora en la eficiencia se dieron cuatro fusiones relevantes: Conavi y Bancolombia, Banco Caja Social y Colmena, Davivienda y Banco Superior y por ultimo BBVA y Granahorrar. De estas fusiones vale la pena destacar que la reforma del sistema financiero establecía que las CAV5 tenían que convertirse en bancos, la cual acompañada de incentivos propios de los bancos, fue una de las principales razones de estas fusiones. Así mismo, vale la pena mencionar que de las fusiones que se dieron solo una fue hecha por un banco extranjero durante este año. Lo anterior reforzó la tendencia de posicionamiento de los bancos nacionales. Desde el año 2005 el sistema bancario colombiano ha seguido teniendo adquisiciones como la de Corpbanca a Santander en el 2012 y a Helm Bank en 2013. De igual forma bancos como Pichincha y Fallabela han llegado al país en los últimos años. Así mismo, los bancos colombianos han hecho grandes esfuerzos por expandirse internacionalmente, este es el caso de Bancolombia con la compra de HSBC Panamá, entre otros.
Estas series de fusiones y adquisiciones contrastan con lo ocurrido en Perú, México y Bolivia a principios del siglo XXI. En primer lugar, en el caso del sistema bancario peruano se vio una reestructuración en donde 13 bancos salieron del mercado por medio de liquidaciones, fusiones o adquisiciones. Los bancos pequeños fueron liquidados mientras que los bancos de mayor tamaño fueron fusionados o absorbidos por bancos con participación extranjera (Marchini, 2004). Gracias a esta reestructuración la participación del la inversión extranjera paso de 4% en 1990 a 43% en el 2003 (Marchini, 2004). La tendencia del posicionamiento de la banca extranjera en Perú continuó durante lo recorrido del siglo XXI y para el 2011 tres de los cuatro bancos
principales del país pertenecen a extranjeros (Class & Asociados S.A., 2011). De igual manera, en el caso mexicano la entrada de bancos extranjeros al país siguió aumentado durante lo transcurrido del siglo XXI. Durante estos años bancos como el BBVA, Citibank, HSBC y Banco Santander empezaron a adquirir bancos mexicanos. Gracias a estas acciones la participación de la banca extranjera en el sistema bancario llegó a un 82,3% (Turrent, 2007). Por último en Bolivia se dio un cambio en la estructura del sistema bancario el cual paso de tener 17 entidades en 1996 a 12 en el 2006. Esto se dio por medio de fusiones y adquisiciones, al igual que en el caso colombiano, pero en este caso parte importante de estas adquisiciones fueron hechas por bancos extranjeros (Hurtado, Villacorta & Ferruz, 2008).
De esta forma, se evidencia que el ingreso y posicionamiento de bancos extranjeros en el sistema bancario colombiano ha sido victima de ciertas reformas y políticas tomadas a lo largo de su historia. En primer lugar, las restricciones que se dieron durante la década de los setenta evitaron la entrada de bancos extranjeros al país e hicieron que el sector se viera afectado en términos de eficiencia. Así mismo, durante esta época los bancos nacionales lograron consolidarse lo que dificultó el posicionamiento de bancos extranjeros durante la década de los noventa. De igual forma, las políticas tomadas para salir de la crisis de fin de siglo hicieron que los bancos nacionales aumentaran su participación dificultando el posicionamiento de los bancos extranjeros. Estas particularidades contrastan con lo ocurrido en países como Chile donde no se dio este tipo de restricciones, Perú donde las restricciones a la inversión extranjera no eran tan fuertes y México y Bolivia donde la tendencia del posicionamiento de bancos extranjeros no se vio interrumpida a finales del siglo XX.
5. Comparación indicadores
Ya teniendo identificadas las reformas, crisis financieras y políticas del gobierno que pudieron afectar la incursión de la banca extranjera en el país, es importante revisar los indicadores del sistema bancario, tanto de profundización como de estructura, para ver si estos han dado señales negativas sobre el sistema bancario en los últimos 20 años. Estos indicadores serán comparados con Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Perú para ver si las señales negativas son mandadas únicamente por Colombia o por otros países de América Latina.
En primer lugar, se comparan los indicadores de profundización del sistema bancario, esto con el objetivo de determinar el tamaño y la importancia del sistema en cada país. El primero de ellos muestra los depósitos bancarios como proporción del PIB. En el se mide el porcentaje que ocupan todos los depósitos de instituciones monetarias con respecto a la actividad económica. Así mismo, muestra los depósitos a disposición del sector financiero para sus actividades de prestamos (Beck, Demirguc-Kunt & Levine, 2009).
Gráfica 4. Depósitos bancarios como proporción del PIB (%) 1990-2011
Financial Development and Structure Dataset, World Bank 2013
Como se puede ver en la gráfica 4, Colombia se encontraba como el segundo país con mayor porcentaje de depósitos como proporción del PIB para el año 1990, sólo superado por Brasil. A lo largo de esta década el país tuvo una tendencia alcista la cual llevó a esta proporción a pasar del 20% a casi un 25% para 1998, año en el cual se dio un cambio en la tendencia y esta proporción cayó casi a un 10% para el año 2001 siendo la menor de la muestra. Durante el siglo XXI ha tenido un comportamiento relativamente estable con muy poco crecimiento. En comparación con otros países, los depósitos como proporción del PIB en Colombia son muy bajos y no muestran una tendencia clara que lleve a pensar que esto puede cambiar en los próximos años, como si la muestran el resto de países. El factor principal por el cual se dio el cambio de tendencia a finales del siglo XX fue la crisis, esta tuvo mayores efectos en Colombia que en el resto de países de la región. Al ser éste un indicador de los recursos disponibles del sector bancario para sus actividades de préstamo, se considera que el
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1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
bajo nivel presentado en Colombia es una señal negativa para los bancos extranjeros. De igual manera, este indicador muestra la pequeña participación que el sistema bancario colombiano tiene en la economía del país comparado con Perú, Bolivia y Brasil.
Así mismo, para la profundización financiera, se toma el indicador de crédito privado de bancos como proporción del PIB. En éste se miden los depósitos hechos en los bancos y su participación en la actividad económica. Éste es un indicador de gran importancia para los países ya que, según Beck, Levine y Loayza (2000) y Beck, Demirguc-Kunt y Levine (2009), los países con un mayor nivel de este indicador tienden a crecer a mayores tasas.
Gráfica 5. Crédito privado de bancos como proporción del PIB (%) 1990-2011
Financial Development and Structure Dataset, World Bank 2013
En la gráfica 5 se puede observar como, al igual que en la gráfica 4, Colombia tiene una tendencia positiva para la última década del siglo XX con un punto de inflexión en el año 1998. Ya para mediados de la primera década del siglo XXI se logra recuperar la tendencia alcista y para el año 2011 Colombia se encuentra al mismo nivel de Bolivia, siendo superado únicamente por Brasil. Como se puede ver la crisis de fin de siglo también tuvo efectos en países como Brasil, el cual se pudo recuperar en un menor tiempo y Bolivia quien hasta el año 2006 logró cambiar la tendencia bajista. Este indicador, al igual que de los depósitos como proporción del PIB. manda señales
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negativas del sistema bancario colombiano, mostrando un bajo nivel de profundización financiera en Colombia.
Por otro lado, es necesario estudiar los indicadores de la estructura del sistema bancario, esto con el objetivo dedeterminar la eficiencia y estabilidad del sistema en cada país. El primero de ellos es el Z-Score bancario. Éste mide la razón entre los rendimientos de los activos y su desviación estándar. Asumiendo que sigue una distribución normal, se puede decir que este indicador es la inversa de la probabilidad de insolvencia. La z indica el número de desviaciones estándar que los rendimientos de los activos del banco deben bajar para que se considere insolvente (Beck, Demirguc-Kunt & Levine, 2009).
Gráfica 6. Z-Score bancario 1998-2011
Financial Development and Structure Dataset, World Bank 2013
Como se puede ver en la gráfica 6, el Z-Score bancario ha sido muy bajo para el sistema bancario colombiano durante los 20 años de la muestra. Lo anterior indica poca estabilidad en el sistema colombiano y manda una señal negativa a los bancos extranjeros que puedan estar interesados en entrar al país. Esto contrasta con las señal de estabilidad mandada por Brasil, Chile, Bolivia y Perú.
Así mismo, para medir la eficiencia del sector bancario se utiliza la proporción de créditos bancario a depósitos bancarios, la cual es la razón de los créditos del sector privado a los depósitos de los bancos (Beck, Demirguc-Kunt & Levine, 2009).
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Gráfica 7. Proporción de créditos bancarios a depósitos bancarios (%) 1990-2011
Financial Development and Structure Dataset, World Bank 2013
Para el caso de Colombia podemos ver en la gráfica 7, como a lo largo de la década de 1990 este indicador se mantuvo estable y dio un salto para el año 2001, año a partir del cual tuvo la mayor razón de la muestra acompañado por Chile.
De igual manera, para medir la eficiencia también se usan los indicadores razón de costo-ingresos de los bancos y razón de costos totales-activos totales. El primero mide los costos totales como proporción del ingreso y el segundo como proporción de los activos totales, este último se puede ver en la gráfica 2 (Beck, Demirguc-Kunt & Levine, 2009).
Gráfica 8. Razón Costo-Ingreso de bancos (%)
Financial Development and Structure Dataset, World Bank 2013
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Argentina Bolivia Brasil Chile Colombia Peru
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En primer lugar, la razón de costo-ingresos de los bancos en el caso colombiano tuvo un aumento considerable en los años de la crisis, como se puede observar en la gráfica 8, lo que muestra poca eficiencia del sector bancario. A partir del 2003 Colombia logró estabilizar este indicador y se mantuvo en niveles estables por la primera década del siglo XXI. Para el resto de países de la muestra, con excepción de Argentina, el sistema bancario a logrado mantener la razón de costo-ingresos estable. Ahora, para la razón de costos totales-activos totales, como se puede ver en la gráfica 2, a finales del siglo XX Colombia tenía la mayor razón costo totales-activos totales de la muestra, mostrando una vez mas el impacto que tuvo la crisis de fin de siglo en el país. Para el año 2002 logró bajar esta razón, pero siguió siendo de los dos países con mayores costo-activos de la muestra. Gracias a estos dos indicadores se puede ver que Colombia no maneja los costos del sistema bancario de forma eficiente en comparación con Bolivia, Brasil, Chile y Perú lo que es considerado como una señal negativa del sistema.
Así mismo, se usa el indicador concentración bancaria para medir la estructura del mercado. Este es la proporción de los activos de los tres bancos más grandes sobre el total de activos del sistema (Beck, Demirguc-Kunt & Levine, 2009)
Gráfica 9. Concentración Bancaria (%) 1997-2011
Financial Development and Structure Dataset, World Bank 2013
Como se puede ver en la gráfica 9 Colombia tenía un bajo grado de concentración bancaria en la década de 1990, pero a partir de 2003 esta se incrementó debido a la
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política que el gobierno implementó después de la crisis que fomentaba las fusiones y adquisiciones de los bancos con problemas de liquidez e insolvencia. Si bien el caso colombiano no es de los mayores de la muestra, éste tiene niveles del 50% lo que se considera alto.
Por último, para medir la rentabilidad del sistema bancario se utilizó el indicador ROE6 bancario, el cual mide los retornos de las acciones. Éste se calcula como un promedio ponderado para todos los bancos en un año determinado y se puede ver en la gráfica 3 (Beck, Demirguc-Kunt & Levine, 2009). Como se puede ver en esta gráfica, para la mayoría de países de la región este indicador se mantuvo estable a lo largo de los últimos 13 años. Los únicos países que rompieron esta tendencia fueron Colombia y Argentina en los años de crisis. Con esto se puede ver, una vez más, como el sistema bancario colombiano no fue capaz de afrontar la crisis que se dio a finales del siglo XX como los otros países de América Latina incurriendo en perdidas de rentabilidad mayores. Lo anterior también se considera como una señal negativa.
En general se puede decir que si bien el sistema bancario colombiano tiene una buena proporción de créditos bancarios a depósitos bancarios este no es eficiente ya que no logra manejar sus costos, tiene un bajo nivel de profundización, un alto grado de concentración y un bajo nivel de rentabilidad en relación los otros países. Dadas estas razones se considera que el sistema bancario colombiano envía una serie de señales negativas la cuales no fueron enviadas por el resto de países de la muestra. Lo anterior se puede considerar como una de las razones por las cuales los bancos extranjeros decidieron invertir su capital en mayor medida en otros países de la región.
6. Conclusiones
Como se vio a lo largo de este trabajo, los bancos extranjeros en Colombia no tienen una participación importante en el sistema bancario del país. Lo anterior contrasta con otros países de la región como Perú, en donde ocho de doce instituciones de la banca múltiple tienen capital extranjero, Chile con una participación del 55% en total de los activos, México donde tres de los cuatro principales bancos son extranjeros representando el 69% del sistema financiero y Bolivia donde el 50% de los bancos son
extranjeros. De igual manera, se aclaro que esto es un problema para el sistema bancario colombiano por dos razones. La primera de ellas es la capacidad que los bancos extranjeros tienen de controlar los costos, esto los hace más eficiente, lo que tiene como consecuencia que el sistema bancario en general sea más eficiente (Badel, 2002). La segunda es el riesgo asociado a una alta concentración de bancos nacionales, en caso de una crisis en un país con una alta concentración de este tipo el banco central seria el único capaz de rescatarlos. Esto contrasta con los bancos extranjeros los cuales pueden pedir apoyo a sus casa matrices.
Ahora bien, se hizo una comparación histórica para ver por qué si los bancos extranjeros traen este tipo de beneficios no tienen un poder de mercado significativo en Colombia. Con esto se encontraron tres hechos los cuales no se dieron en otros países de la región y evitaron la entrada y el posicionamiento de este tipo de entidades en el país.
El primero de ellos fueron las restricciones hechas a la inversión extranjera durante la década de los setentas. Con la ley de colombianización del año 1975 se prohibió la entrada de capitales extranjeros al sector bancario del país y se obligó a las entidades ya establecidas a tener el 51% de su propiedad en manos de colombianos (Barajas, Steiner & Salazar, 1999). Esta ley afectó directamente la entrada de entidades extranjeras al país por medio de la prohibición a la inversión extranjera. De igual manera, durante los 15 años que tuvo vigencia dicha ley, los bancos nacionales tuvieron la oportunidad de crecer y aumentar su poder de mercado. Gracias a esto para la década del noventa, cuando se dio la apertura económica, ya existían unos bancos nacionales con poder de mercado relevante lo que hizo mas difícil que el posicionamiento de los bancos extranjeros tuviera éxito (Mora, Serna & Serna, 2011).
Por otro lado, la crisis de fin de siglo en Colombia mandó una serie de señales negativas las cuales no fueron enviadas por otros países de la región. Esto ocurrió en una década en la cual había un boom de inversión extranjera en los países de América Latina por lo que Colombia se vio muy afectado ya que estas inversiones estaban siendo destinadas a los países que no enviaban estas señales. Como se pudo ver a lo largo de la sección 5,
los indicadores del sistema bancario, tanto de profundización como de estructura, se vieron muy afectados en los últimos años del siglo XX. Estos mandaron señales negativas del sistema bancario de Colombia las cuales no fueron enviadas por otros países de la región. Con esto se puede concluir que la crisis de fin de siglo tuvo un
efecto directo en la entrada de bancos extranjeros en el país, ya que gracias a las señales enviadas por los indicadores del sistema bancario, los inversionista preferían no arriesgar su capital en Colombia durante esta época.
Por último, las políticas tomadas por el gobierno para salir de la crisis de fin de siglo tuvieron efectos negativos el posicionamiento de bancos extranjeros en el país. Para solucionar el problema de insolvencia de los bancos el gobierno fomentó una serie de fusiones y adquisiciones. Éstas, como ya se mencionó anteriormente, se dieron principalmente por bancos nacionales lo que tuvo como consecuencia que aumentara su poder de mercado en el país. Gracias a esto la concentración bancaria aumentó, como se puede ver en la gráfica 9, y el 50% de los activos totales del sistema pertenecían a tres bancos nacionales. Lo anterior dificulta que los bancos extranjeros que quieren entrar al país puedan competir con los bancos nacionales ya establecidos, por lo que se tienen que conformar con tener poco poder de mercado.
Por otro lado, vale la pena mencionar que en Colombia no se ha dado una quiebra del sistema financiero como si se ha dado en otros países. Lo anterior ha tenido como consecuencia que en estos países los bancos hayan sido vendidos a inversionistas extranjeros para salvar el sistema bancario. Gracias a esto los bancos nacionales en Colombia se han logrado establecer teniendo un poder de mercado significativo, lo que contrasta con lo ocurrido en otros países de la región.
Con esto se puede concluir que en el sistema bancario colombiano si se dieron una serie de particularidades las cuales, como vimos, contrastan con lo ocurrido en otros países de América Latina. Éstas tuvieron consecuencias directas e indirectas en la entrada de bancos extranjeros en el país, evitando que estas entidades tuvieran una participación importante en el sistema. Es importante recalcar que estas particularidades se han ido corrigiendo. Por un lado, el sistema bancario colombiano no tiene las restricciones que solía tener. Así mismo, las señales negativas enviadas a finales de la década de los noventa se han ido corrigiendo y para el año 2011 el sistema bancario colombiano se considera más estable y eficiente. A pesar de la alta concentración que existe en el sistema, estas señales llevan a pensar que cada vez mas bancos extranjeros van a invertir en el país por lo que la tendencia del posicionamiento de la banca nacional puede cambiar. Lo anterior ha venido ocurriendo, en los últimos años bancos como Corpbanca, Falabella, Scotiabank y Pichincha han entrado al sistema bancario del país.
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