Procesos de desarrollo en el horóscopo
Cálculos dinámicos parte IIInterpretación de valores más y menos en los signos y las casas
Louise Huber
Este texto fue publicado en los años 80 como una obra individual dentro de la colección Autodidacta de API Verlag, que recogía contenidos que se trataban en los cursos del API. La parte I describe el procedimiento detallado del cómputo de los cálculos dinámicos.
Índice
Introducción de Bruno Huber 2
Leyes de desarrollo astrológicas y cósmicas 2
Microcosmos y macrocosmos 3
La ley del equilibrio 4
El triple proceso de desarrollo 4
El yo superior situado en el centro del horóscopo 5 Enseñanzas de desarrollo orientales: karma y renacimiento 6
Procesos de toma de conciencia 7
Disposición y entorno - Dinámica de desarrollo 7
Discrepancia entre signo y casa 8
Forma de funcionamiento de los cálculos dinámicos 9
Consideración de la totalidad 10
Presión para la adaptación o postura de trabajo 11
Desarrollo y cultivo de la autoconciencia 11
Los cálculos dinámicos 13
Directrices 13
Ejemplo: Valoración de los totales por temperamento 15 a) Más/Menos en los signos de fuego y agua, temperamentos del yo
b) Más/Menos en los signos de aire y tierra, temperamentos del tú
Valoración de los totales por cruz 16
a) Más/Menos en la cruz cardinal (cruz del impulso) b) Más/Menos en la cruz fija (cruz de la perseverancia) c) Más/Menos en la cruz mutable (cruz del contacto) Comparación cruz/temperamento
Valoración de los cálculos por signo 18
Ejemplo : Tauro + Cáncer -
Valoración de los cálculos por casa 19
Reglas de interpretación 21
Valoración de la fuerza de la impronta Horóscopo ejemplo A
El efecto positivo de las cualidades de los signos 22
Efecto psicológico 23
Umbral de dolor o de miedo con valores + y -
Valoración del total 25 Menos en el total
Más en el total Cero en el total
Grandes diferencias con cero total
Equilibrio de las fuerzas 28
La casa 12 con + (Piscis) Horóscopo ejemplo B
Casas con valores negativos 31
Casas con valores positivos 32
Fases de desarrollo o de liberación 32
La casa 6 con + (Virgo) 32
El punto de la edad por la casa 6 con + 33
Introducción de Bruno Huber
El intento de valorar cuantitativamente las posiciones de los planetas y su distribución en el horóscopo no viene de muy antiguo en la historia de la astrología (probablemente no antes del tiempo de la Reforma (siglo XVI)). Hasta el siglo pasado los intentos se limitaban a averiguar la posición de los planetas en los temperamentos y las cruces del zodíaco y, muy a menudo, se consideraba sólo la posición por cuadrante. En este siglo, fundamentalmente en las zonas de habla alemana, se empezaron a utilizar cuantificaciones diferenciadoras.
Todos estos sistemas se limitan a los signos del zodíaco y además utilizan cálculos relativos (por ejemplo un máximo de 10 ó 100). De esta manera sólo se podía averiguar cómo la totalidad de la fuerza de los planetas (que se consideraba fija) se distribuía por temperamentos y cruces. Sin embargo en la naturaleza humana cada individuo tiene una fuerza distinta. Ningún método de cálculo consideraba este hecho.
Los cálculos dinámicos son el resultado de más casi 20 años de investigación y experimentación en esta materia. En mis indagaciones siempre me he cuestionado qué es verdaderamente disposición hereditaria en la persona y qué es condicionamiento moldeado por el entorno o comportamiento controlado. Los resultados de la investigación han demostrado de manera contundente que (en contra el anterior parecer astrológico) el efecto que el entorno ejerce sobre la persona en forma de educación se refleja en el horóscopo. Esto puede verse mediante una definición refinada de la posición de los planetas en las casas.
Con los cálculos dinámicos hemos logrado, finalmente, valorar de forma cuantitativa esta diferencia (valores de las casas) y contrastarla con la valoración de los signos en un sistema de cálculo absoluto.
Es cierto que los cálculos dinámicos introducen una cierta complicación en la interpretación. No obstante, cuando se ven las posibilidades que ofrecen tanto el análisis de la diferencia entre disposición y condicionamiento como el registro exacto del presupuesto energético, se justifica el esfuerzo, puesto que de esta manera muchas personas obtienen explicaciones aceptables acerca de las dificultades encontradas en el proceso de crecimiento personal y desarrollo espiritual.
En este punto quisiera agradecer de todo corazón a mi esposa y a mi hijo la cuidadosa y clara presentación de esta nada fácil materia.
Leyes de desarrollo astrológicas y cósmicas
La psicología astrológica parte, además, de la base de que toda la creación sigue un determinado Plan de Evolución. Todo ser humano se desarrolla en un proceso gradual desde su nacimiento hasta la muerte. Esta ley de desarrollo es visible en toda la naturaleza y produce un autocrecimiento y un desarrollo permanentes, un proceso de germinación, maduración y muerte.
La comprensión de este concepto evolutivo nos da un correcto sentido del tiempo. Nos permite contemplar el tiempo desde una óptica nueva y diferente. Esta nueva dimensión del tiempo nos permite expandir nuestra conciencia y nos ayuda a tener una mejor comprensión del presente. Nos ofrece una visión general de nuestra propia vida así como de la historia de desarrollo de toda la humanidad. Reconocemos que todo tiene un sentido. Todo lo que nos sucede está sujeto a esta dinámica de desarrollo y tiene la finalidad de conseguir un «redondeo», un completamiento y una compensación de los desarrollos erróneos de nuestra personalidad para, finalmente, alcanzar un cierto grado de perfección. Por perfección entendemos aquí: convertirse en un ser total, indiviso y completo.
Éste es, en el fondo, el sentido de nuestra vida y también el de la psicología astrológica. Desde este punto de vista, lo que experimentamos y lo que nos muestra el horóscopo está lleno de sentido, todo tiene un significado simbólico para nuestro desarrollo continuo. Ésta es la idea básica de nuestras enseñanzas astrológicas de desarrollo.
Queremos poner esto en relación con el nuevo método de cálculo, que es un elemento dinámico de desarrollo para el crecimiento de la personalidad, desde distintos puntos de vista. Como nuestra vida personal está inmersa en un gran suceso cósmico, podemos investigar estas relaciones desde arriba hacia abajo, desde lo grande a lo pequeño. Antes de abordar la comprensión de nuestra (relativamente pequeña) vida humana en sus posibilidades de desarrollo, consideraremos las leyes de desarrollo en un ámbito de actuación mayor.
Microcosmos y macrocosmos
Como sabemos, el ser humano es un microcosmos en el macrocosmos, esto es, una pequeña imagen de una gran realidad cósmica. Cada persona es sólo una parte, una diminuta parte de una inmensa totalidad que lo abarca todo, el Todo Cósmico. Las energías vitales que penetran en nosotros y en la naturaleza son las energías de «una gran Vida en la que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser».
La relación entre lo pequeño y lo grande, entre el ser humano y el cosmos, y la consideración de todos los problemas humanos desde el punto de vista de una Vida nos permite obtener la proporción y la orientación adecuadas, realizar valoraciones correctas y conseguir una profunda comprensión de las interconexiones.
biología, la vida de los animales, la vida conjunta de las personas y también en el cosmos, el curso de los planetas y las estrellas fijas e incluso en las galaxias. Un inmenso orden lo regula todo, lo mantiene todo en equilibrio. Si algo cae en algún momento fuera de este equilibrio, la naturaleza encuentra los medios y los caminos (a veces drásticos e incomprensibles para los humanos) para reestablecer el equilibrio. Todo lo que nos sucede sirve para este proceso de completamiento y perfeccionamiento de nuestro ser.
La ley del equilibrio
¿Qué es pues esta fuerza misteriosa que restablece el equilibrio? ¿Qué tipo de energías son las causantes de catástrofes naturales, enfermedades, guerras, golpes de destino... para restaurar el equilibrio? Siempre que alguien ha hecho algo mal o «se pasa de vueltas», las fuerzas del Plan se activan para restablecer el equilibrio.
Si observamos con detalle los fenómenos de los tiempos actuales en nuestra sociedad y los consideramos desde el punto de vista de la ley del equilibrio y el desarrollo, podemos darnos cuenta con relativa facilidad que muchas cosas suceden porque el punto de gravedad se ha desplazado en alguna dirección no favorable para el desarrollo global. También aquí, la naturaleza tiende a reestablecer el equilibrio, tanto en lo referente a las cuestiones políticas como a las sociales, económicas o humanas. El conocimiento de la ley del equilibrio puede aportarnos una profunda calma, sobre todo cuando los acontecimientos disparan nuestro miedo y nuestro desasosiego, y somos incapaces de hacer nada al respecto (quizás porque de esta manera nos dejamos caer fuera del equilibrio). Sólo encontramos soluciones positivas y constructivas cuando somos conscientes de estas leyes, reflexionamos sobre ellas y actuamos tras una deliberación tranquila y objetiva. El correcto sentido del tiempo y la certeza de que éste cura muchas cosas nos ayuda de manera importante.
El triple proceso de desarrollo
Para poder entender mejor estas leyes queremos adoptar ahora otro punto de vista. La ley del equilibrio es un concepto general que engloba a distintas leyes. Éstas pueden ser parecidas en su esencia, pero son distintas en su manifestación y representan un importante fundamento para todos los procesos de desarrollo y crecimiento. Astrológicamente tienen que ver con las tres cruces, que ocasionan distintos impulsos y orientaciones en la existencia humana y hacen referencia a las más profundas fuerzas de motivación.
1. La ley de la economía o del análisis
2. La ley del crecimiento o de la síntesis
Es el principio de desarrollo inherente a toda vida, que produce la cohesión de todas las formas mediante una voluntad de vivir claramente orientada. Puede equipararse al principio vital y corresponde a la cruz cardinal, la cruz del impulso.
3. La ley de la atracción o de la conciencia
Ésta es la tercera ley y corresponde a la cruz mutable. Es el resultado de la relación entre la ley de la economía y la ley del crecimiento. Juntas, como triplicidad funcional, ponen en marcha el proceso creativo en el Gran Todo y el proceso de desarrollo en los individuos.
Todas las religiones del mundo se han ocupado desde siempre de esta unidad con triplicidad funcional. La ley de la economía es el principio brahmánico o el Espíritu Santo, la ley de la síntesis es la ley vital del Padre, de la voluntad y la ley de la atracción, la del equilibrio y el amor, es la ley del Hijo.
No obstante, estas tres leyes son sólo leyes menores de un impulso mayor que fluye desde el centro de toda vida
y que es el principio de la inteligencia de la sustancia. En la filosofía hindú se conoce como la chispa divina de las personas, el fohat, que nos une con la vida del Logos inmanifestado o, en términos religiosos, con lo trascendente de la divinidad.
El yo superior situado en el centro del horóscopo
En nuestra forma de dibujar el horóscopo dejamos siempre un círculo en el centro en el que no dibujamos ningún aspecto. Ahí se encuentra simbólicamente el yo superior, el ser interior de la persona, el lugar de donde proviene el impulso hacia la manifestación, hacia la vida. Por eso, en toda interpretación del horóscopo es importante reflexionar sobre este centro interno, considerándolo como la instancia actuadora de la vida.
Desde el centro fluye una fuerza superior y un orden vital al que todo se encuentra sometido. Es el lugar de la paz interna, la fuente de toda existencia. Todo lo que actúa de modo perturbador vuelve a su sitio y es equilibrado mediante el poder transformador del yo superior.
Enseñanzas de desarrollo orientales: karma y reencarnación
En las religiones hinduistas y en el budismo, este proceso de compensación se explica con la ley del karma y la reencarnación. Se parte de la suposición de que el alma es inmortal mientras que la forma (el cuerpo físico) está sometida a las leyes materiales y muere. El alma o yo superior existe eternamente y, según las leyes cósmicas de la evolución, se encarna una y otra vez en la Tierra para alcanzar una completa conciencia de sí mismo y de todo el universo.
Se piensa que cada ser humano tiene una meta evolutiva y que ésta es imposible de alcanzar en una sola vida. Por esto son necesarias muchas reencarnaciones. Cada nueva vida es una nueva oportunidad de acercarse a esta meta evolutiva. La doctrina de la reencarnación o del renacimiento de las religiones orientales sostiene que el desarrollo se produce en una secuencia cíclica de vidas hasta que el ser humano alcanza la perfección y es capaz de manifestarse como hijo de Dios en la Tierra.
Las preguntas: ¿De dónde vengo? ¿Para qué he nacido? ¿Cuál es el objeto de mi vida? ¿Por qué debo sufrir este destino? ¿Por qué otros lo tienen más fácil que yo? se explican con la ley del karma. Esta ley, que también se conoce como ley de causa y efecto, es la responsable de restablecer continuamente el equilibrio en el proceso de desarrollo. Todo lo que pensamos, deseamos o hacemos queda registrado en un gran almacén de energía del cosmos y algún día recae sobre nosotros. Esto explica las grandes diferencias en el destino de los seres humanos: por qué unos tienen todo lo que necesitan y otros, en cambio, deben luchar por la supervivencia física.
Según la sabiduría oriental, la ley del karma tiene un doble efecto. En primer lugar, la persona se ve obligada a pagar las deudas de sus vidas anteriores. En segundo lugar, continúa desarrollándose bajo la ley de causa y efecto, y en el proceso aprende a no volver a hacer determinadas cosas pues hacerlas tiene consecuencias no deseadas. Los elementos que actúan de forma liberadora son la inteligencia, la capacidad de diferenciación y la decisión voluntaria.
protección inútiles, sentimientos de culpabilidad y obsesiones... en otras palabras, de nuestro karma.
Si podemos entender y clasificar correctamente estas fuerzas, el nombre que les demos es lo de menos. El mero hecho de darnos cuenta de que algunos de nuestros problemas provienen de nuestra disposición hereditaria y otros nos son transmitidos por el entorno, o el conocimiento de que las causas de nuestras dificultades son de naturaleza kármica, pueden ayudarnos a liberarnos de los problemas o a adoptar una actitud distinta frente a los mismos. Lo esencial es tomar conciencia de las interconexiones causales que están activas en nosotros.
Procesos de toma de conciencia
La investigación psicológica ha descubierto en las últimas décadas que las vivencias, especialmente las de la infancia, ejercen una presión sobre el pensamiento, el sentimiento y el comportamiento en tanto actúen de manera inconsciente y no reconocida. Tan pronto como se vuelven conscientes, su presión desaparece y se puede trabajar en la supresión de sus efectos. También lo heredado y lo recibido por educación nos domina mientras no podamos desmontar gradualmente modos de comportamiento erróneos mediante el autoconocimiento. Este tipo de proceso de autoconocimiento no elimina en el acto lo innato ni lo recibido a través de la educación pero permite tomar la distancia adecuada para desarrollar una nueva actitud. Ya no estamos entregados al efecto de fuerzas inconscientes por más tiempo sino que con el autoconocimiento podemos hacer algo al respecto.
Esto distingue también a las personas de los animales. Los animales no pueden reflexionar sobre sus reacciones y su existencia, y por lo tanto no son responsables de su comportamiento. Su forma, la constitución de sus órganos y su comportamiento instintivo están armonizados con el entorno. Con los humanos no pasa lo mismo. Gracias a su propia individualidad y a su inteligencia pueden adaptarse de muchas maneras a las condiciones del entorno y transformarse según sus necesidades. Los bienes de nuestra civilización y el progreso técnico son una muestra de ello.
Disposición y entorno - Dinámica de desarrollo
Para obtener una gran libertad interna y entender las fuerzas de restablecimiento del equilibrio que trabajan en nosotros es de gran ayuda reconocer mediante el horóscopo qué influencias del entorno nos determinan. Esto se ve mediante la posición de los planetas en las casas. El sistema de casas del horóscopo simboliza tanto el entorno como nuestra la sensibilización hacia el entorno. Muestra el efecto de la educación, la influencia del medio ambiente en la juventud que ocasiona un determinado condicionamiento o una determinada sensibilidad hacia el entorno.
más profunda, que sólo se relaciona con la estructura hereditaria condicionalmente y en cuanto a principios.
Al considerar un horóscopo debemos empezar comprobando en qué grado y de qué modo la persona ha sido estructurada por el medio ambiente y cómo se comporta ante el entorno. La mayoría de problemas de las personas no se deben a su disposición originaria sino al conflicto entre su disposición y las situaciones concretas de la vida, es decir, a la diferencia entre «lo que soy» y «lo que el entorno quiere de mí». En el horóscopo, esto se reconoce en el desplazamiento existente entre el sistema de casas y los signos, es decir, que depende de la posición del AC. Una vez que sabemos esto, podemos enfrentarnos mejor a este conflicto y podemos intentar conseguir la concordancia entre el deber y el querer, es decir, entre las casas (exigencias concretas de la vida) y los signos (la voluntad interna). Por desconocimiento de este efecto conjunto, muchas veces sufrimos ante el «tener que» y ante la presión de una situación o una exigencia del entorno. Esto conlleva dificultades porque el inconsciente no puede aceptarlo. Es, por tanto, interesante saber que el inconsciente diferencia entre el deber y el querer, y que es liberador cuando este conocimiento se hace consciente.
Discrepancia entre signos y casas
Los cálculos dinámicos son un método que permite averiguar la discrepancia entre la disposición hereditaria y el efecto del entorno, entre el «querer» y el «tener que», entre la propia voluntad y las situaciones concretas de la vida. Como vimos, el método de cálculo se basa en la consideración del efecto conjunto de las casas y los signos, y del desplazamiento entre ellos.
obstante, desde la óptica del temperamento sí hay coincidencia con la casa 1, puesto que Aries es un signo de fuego. Estas discrepancias producen siempre una diferencia de potencial entre signo y casa o entre la disposición hereditaria y las situaciones condicionadas de la vida, que ocasionan crecimiento.
Forma de funcionamiento de los cálculos dinámicos
Podemos comparar esta diferencia de potencial con un mecanismo de dar cuerda. Cuando signos y casas coinciden podemos hablar de energías cósmicas y mundanas vibrando de manera sincronizada o de una ausencia de tensión. Dejando volar un poco más
nuestra imaginación, podemos situar todos los planetas en su lugar de origen. Así tenemos las fuerzas esenciales de los planetas junto con las fuerzas de las casas y de los signos en su lugar adecuado. Torcemos entonces el sistema hasta conseguir el horóscopo de
una persona en concreto y nos imaginamos que todo está unido con una fuerza elástica que anhela regresar al tranquilo estado original. Así se produciría ese gran potencial que actúa en nosotros como fuerza de desarrollo dinámica. Esta concepción está, en buena parte, en sintonía con la que los físicos tienen del mundo, según la que todo lo que se mueve en la naturaleza se debe a una diferencia de potencial. Tanto los distintos movimientos como las descargas de las diferencias de potencial originan continuamente nuevos potenciales que ocasionan un gigantesco acontecer en el cosmos y en las personas y que, en definitiva, representan la dinámica de la vida en su proceso de desarrollo.
Los cálculos dinámicos nos permiten comprender en gran medida (si bien probablemente no en toda su extensión) estas diferencias de potencial que están en nuestro más profundo interior, que han nacido con nosotros y que, hasta ahora, habían permanecido ocultas. Es la fuerza de tracción o el potencial de desarrollo que nos impulsa a todos en común hacia una meta de desarrollo de la que no podemos tener una idea clara. La idea de que, tomando distancia podemos comprender nuestro lugar de origen, nuestro punto de partida y nuestro punto de llegada, abre perspectivas psicológicas y espirituales bastante nuevas pues con esta perspectiva tocamos algo muy profundo del ser humano: el anhelo de regresar a la unidad primordial, a la patria original.
Aparte de este significado más filosófico, los cálculos dinámicos nos ofrecen también indicaciones muy concretas referentes a nuestras posibilidades de desarrollo. Además, en un horóscopo existen también otros puntos de tensión o de desarrollo. En diferentes partes encontramos desniveles energéticos de distinto tipo: acumulaciones de planetas, posiciones en los signos, puntos de reposo, puntos de alta energía por signo sobre puntos débiles de casas... Y además, también los aspectos.
más o menos. Estos valores nos indican de qué modo podemos llegar a «redondear» nuestra personalidad. Contienen componentes de destino o de desarrollo muy esenciales con las que podemos hacer algo en la vida. Una vez conocidos, nosotros mismos podemos intentar conseguir un equilibrio entre los distintos factores, cualidades, características genéticas y puntos fuertes y débiles. Esto nos permite avanzar hacia el estado de equilibrio que caracteriza a una personalidad tranquila, capaz de afirmar la complejidad de la vida y de situarse de manera estable en medio de las permanentemente cambiantes condiciones internas y externas. Los mundos interno y externo forman entonces una unidad. En otras palabras, este proceso podría definirse como una reconciliación entre la persona y el mundo, una coordinación entre el centro del ser y las posibilidades concretas existentes en la vida. Entonces, ya no experimentamos como presión lo que el entorno exige de nosotros sino que lo comprendemos como una tarea. Y este enfoque es completamente distinto. De esta manera logramos adoptar una nueva actitud ante todas las cosas.
Consideración de la globalidad
La psicología astrológica ve al ser humano como un todo y su objetivo es que la persona llegue a actuar como una globalidad integrada y no como un ser dividido que experimenta al entorno como una carga, un peso o una presión y que, en constante pugna con la voluntad interior, no es capaz de vivir por sí mismo (y, por lo tanto, es manipulable por el entorno).
En el horóscopo también representamos la totalidad de la persona. En él vemos tanto el centro esencial de la persona como la estructura de su conciencia (figura de
aspectos con los planetas), los signos y el sistema de casas. En el horóscopo podemos reconocer, por una parte, qué sensibilización se «imprimió» en la persona a través del sistema de casas y, por otra, qué tareas y exigencias del destino trajo consigo al nacer. Entonces, la persona puede afrontarlo conscientemente y finalmente identificarse con ello para llegar a una situación de armonía con las exigencias y posibilidades del mundo. La mayoría de las personas que viven en conflicto con su entorno quieren ser algo distinto a lo que son o bien acusan al entorno, haciéndole responsable de sus fallos y errores.
Presión de adaptación o tareas personales Lo visto hasta ahora nos permite establecer una clara relación entre las leyes de desarrollo y de equilibrio, y los cálculos dinámicos. Debemos, pues, entender los valores que utilizamos en los cálculos dinámicos como algo totalmente distinto al concepto de «presión de adaptación» que los psicólogos sociales utilizan en la actualidad. De hecho, nuestra postura básica es que
quien aspire a la autorrealización jamás debe adaptarse incondicionalmente sólo porque el entorno pretenda algo de él ejerciendo cierta presión. No debe ceder ante esa presión hasta que sepa el porqué. Con la respuesta a la pregunta ¿por qué? puede dirigirse positivamente hacia el mundo desde la propia comprensión y la propia voluntad, puede cumplir lo que percibe como sus tareas y, si éstas coinciden con lo que el mundo le ha pedido, mucho mejor.
Esto significa que podemos determinar nuestro propio mundo por nosotros mismos, aunque sea en el sentido de nuestra sensibilización al entorno. Esto es algo bastante distinto a simplemente acceder a la adaptación. Para utilizar correctamente los cálculos dinámicos es importante tener siempre presente esta diferencia. En un sentido más profundo, estamos tratando sobre la cuestión de la libertad del ser humano, facultad por la que la persona puede decidir si voluntariamente, desde su propia comprensión, acepta las tareas que le demanda el entorno o si por el contrario, para sentirse más libre, intenta ir por un camino nuevo (y, para él, mejor).
Desarrollo y cultivo de la autoconciencia
La libertad de la persona crece en la medida en que su autoconciencia aumenta, es decir, en el grado en que reconoce obsesiones y factores que la condicionan y la determinan y, mediante la propia voluntad libre, consigue una nueva realidad.
En el proceso de desarrollo hay tres niveles. En el primer nivel
estamos ciegos, entregados e inconscientes. No sabemos que existen otras posibilidades. En el segundo nivel nos rebelamos, oponemos nuestro yo a las presiones indeseadas, nos sentimos con ganas de pelear y nos desarrollamos a través de la propia experiencia. En el tercer nivel nos volvemos sabios y creativos, y creamos las condiciones de vida que corresponden a nuestras verdaderas capacidades.
En última instancia, de lo que se trata es de tomar plena conciencia de estas fuerzas del ser para cultivarlas y emplearlas exitosamente en la vida. Cuando conseguimos obtener una conciencia diferenciada de estas fuerzas o mecanismos, podemos emplearlos de una forma más refinada. Esto es un axioma de conocimiento psíquico y espiritual.
Los cálculos dinámicos
No veremos el procedimiento de cómputo detallado de los cálculos dinámicos (este tema se trata en el curso A1 y en el curso a distancia). Sólo daremos una visión general del mismo. El procedimiento consiste en asignar unos determinados valores a las posiciones planetarias en función de su posición por signo y otros según su posición por casa. Después agrupamos estos valores por cruz y temperamento, es decir, según sean cardinales, fijos o mutables o pertenecientes a fuego, tierra, aire o agua. A continuación combinamos los valores positivos o negativos de las cruces y los temperamentos para conseguir el signo y la casa correspondiente. Por ejemplo si tenemos cardinal 30 y fuego 25, esto hace referencia al signo cardinal y de fuego de Aries, que es el primer signo del zodíaco y corresponde a la primera casa del sistema de casas.
Directrices de utilización
Como dijimos, los valores calculados consisten en una representación matemática de la discrepancia entre la disposición hereditaria (signos) y las exigencias del entorno (casas). Con estos valores registramos el presupuesto energético de una persona de un modo diferenciado. El método es, pues, una estadística energética que nos da la clave del comportamiento psicológico.
Cálculos dinámicos
Cruz Temperamento
--- Motivación --- --- Comportamiento --- Total Cardinal Fija Mutable Fuego Tierra Aire Agua 96 38 44 14 Signos 18 23 20 35 104 28 52 24 Casas 29 39 14 22 --- --- 8 -10 8 10 Diferencia 11 16 -6 -13
-23 Cáncer 26 Virgo
21 Sagitario
Los programas astrológicos que realizan los cálculos de horóscopos según el método API presentan los cálculos dinámicos de la siguiente forma:
La fila superior (Signos) representa los valores de las posiciones de los planetas en sus signos. Son las capacidades con las que hemos nacido o, en otras palabras, nuestra constitución.
La fila del medio (Casas) muestra los valores de las posiciones de los planetas en las casas. En estos valores se ve el efecto de la educación recibida del entorno, es decir, la fuerza modificadora del condicionamiento.
Debajo de la tabla, a mano derecha, hemos situado los nombres de los signos con valores más ó menos. Son combinaciones de los valores de la fila de diferencias. Indican las metas o aspiraciones resultantes y deben ser interpretados (lo veremos más adelante) como signos o como casas.
Los signos representan la oferta de energía constitucional y las casas la demanda de energía que proviene del entorno. Cuando el total por casas es mayor que el total por signos, la casa tiene signo positivo (más) y esto indica la existencia de una impronta de comportamiento obligado en una determinada dirección por parte del entorno. En caso de valores muy altos, en ese espacio vital puede darse una explotación de las propias reservas energéticas, con posibilidades de que se produzca un déficit energético. Esto suele compensarse con la sustracción de energías de áreas con valores negativos.
Cuando el total por signos es mayor que el total por casas aparece un signo negativo (menos) en las casas y esto indica una alta posibilidad de vivir según la propia manera de ser, pero también puede indicar la existencia de un estancamiento de energía ocasionado por la falta de demanda de este tipo de energía por parte del entorno. En este caso, las energías disponibles por disposición hereditaria no suelen fluir suficientemente hacia el entorno, lo cual ocasiona que, dentro del presupuesto psíquico, fluyan hacia otras áreas para las cuales no son apropiadas. Esto puede ocasionar comportamientos de sobrecompensación en otras casas con valores más y, en casos excepcionales, con valores más ó menos extremos, puede producir incluso reacciones de enfermedad.
Si queremos valorar y equilibrar estos valores más ó menos, no debemos abordarlo de forma exclusivamente cuantitativa con planteamientos del tipo: «Un poco más aquí y un poco menos allí». Estamos manejando conceptos matemáticos que nos hacen prestar atención a las diferencias cualitativas que queremos equilibrar. Como vimos antes, reconocemos la discrepancia entre disposición hereditaria (nuestras capacidades internas, nuestros poderes) y las exigencias o situaciones de «tener que» en la vida, así como al grado de libertad que pone de manifiesto esta comparación. Por eso, al considerar los cálculos dinámicos, debemos tener siempre en cuenta la diferencia entre cantidad y cualidad.
Así pues, no es correcto interpretar que los valores más signifiquen que se deben desplegar forzosamente las energías en la cruz, el temperamento, el signo o la casa correspondiente. Ni tampoco que con valores menos deban reprimirse o desconectarse. Cuando lo vemos globalmente, nos damos cuenta que, en realidad, se trata de procesos de desarrollo o de equilibrio que «redondean» la personalidad y estimulan el crecimiento. También debemos contemplar estos valores como una globalidad y aprender a ver los valores más y menos como cualidades complementarias. De este modo encontraremos el equilibrio adecuado en nosotros mismos y en nuestra relación con el entorno.
Un criterio adicional que es importante y útil para la valoración es que el movimiento de la energía va fundamentalmente de los signos a las casas. Los signos, como disposición hereditaria, son estructuras primarias y las casas, esto es, la educación y el efecto del entorno, secundarias. Cuando no avanzamos en la solución de los problemas en las casas, es conveniente regresar a las cualidades de los signos. Si, por ejemplo, en la casa 3 se nos impone una presión de aprendizaje y nos encontramos en una situación tensa, podemos utilizar como elemento equilibrador la cualidad del signo que se encuentra en esa casa. En caso de que se tratara del signo de Piscis, deberíamos soñar de vez en cuando, porque para Piscis, el estado de sueño significa relajación y reposo, y se regenera no haciendo nada.
Ejemplo
En la tabla de análisis tenemos dos mitades. La primera hace referencia a la cruz (motivación) y la segunda al temperamento (comportamiento). La fila superior se refiere a los signos (cuota hereditaria), la fila del medio a las casas (cuota de formación) y la fila inferior a la diferencia entre signos y casas o entre disposición hereditaria y efecto del entorno.
Diferenciamos los valores más y menos en los siguientes puntos:
1. En las cualidades de las cruces 2. En los temperamentos
3. En los signos resultantes 4. En las casas resultantes 5. En el total o cifra de estrés.
Naturalmente, para realizar una buena valoración, debemos conocer bien las cualidades de los elementos astrológicos. A continuación los describiremos brevemente. Empezaremos con las cruces y los temperamentos.
Valoración de los totales por temperamento
En el libro Psicosíntesis astrológica de Bruno Huber puede encontrarse una descripción detallada de las cruces y los temperamentos.
a) Más/Menos en los signos de fuego y agua (temperamentos del yo)
Los temperamentos del yo son Aries, Leo y Sagitario por una parte, y Cáncer, Escorpio y Piscis por otra. Estos temperamentos se experimentan en forma de percepciones subjetivas (fuego = intuición, agua = sentimiento). Los valores positivos (más) indican que el yo debe
desarrollarse más intensamente. Los valores negativos (menos), en cambio, señalan la necesidad de una moderación del comportamiento personal-egoísta. Las fuerzas reguladoras actúan para que el yo experimente una transformación.
b)Más/Menos en los signos de aire y tierra (temperamentos del tú)
Géminis, Libra y Acuario por una parte y Tauro, Virgo y Capricornio por otra son los llamados temperamentos del tú. Estos temperamentos se experimentan en forma de pensamiento objetivo (concreto el de la tierra y abstracto el del aire). Aquí estamos en los ámbitos del comportamiento social y las correctas relaciones humanas. Con valores positivos (más) hay que esforzarse más por el tú, adaptarse pertinentemente al tú o volverse más sensible. Los valores negativos (menos) indican que se da demasiada importancia al tú y con frecuencia no se tiene opinión propia, la persona se deja influenciar y busca la autoafirmación a través del tú. En este caso hay que reflexionar más sobre uno mismo y volverse más independiente y autosuficiente.
Valoración de los totales por cruz
Las cruces (cardinal, fija y mutable) simbolizan nuestra motivación interna, nuestro modo de pensar, nuestra orientación y las expectativas que tenemos en la vida.
El tipo cardinal (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio) quiere cambiar el mundo, transformarlo, a través de diferentes métodos. El tipo fijo (Tauro, Leo, Escorpio y Acuario) quiere emplear la sustancia de forma correcta, conservar lo existente y sacarle provecho. El tipo mutable (Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis) tiene como motivación fundamental cambiar, aprender, experimentar, y disfrutar.
Las cruces representan una triplicidad y son las fuerzas de motivación más profundas del ser humano. La triplicidad está siempre en la base de la cuatriplicidad, está en la raíz y es muy determinante porque se encuentra en el plano de la motivación.
Si queremos conocer la motivación de una persona y saber qué ley de desarrollo espiritual la mueve y la impulsa, en el temperamento no encontramos ninguna indicación. Esta pregunta debemos planteársela a la cruz.
a) Más/Menos en la cruz cardinal (la cruz del impulso) Los valores positivos o negativos en las cruces hacen referencia al cultivo o la transformación de la motivación base. Un valor positivo (más) en la cruz cardinal indica que debemos aprender a tener una actitud positiva y a imponer nuestro punto de vista, que tenemos capacidad para dar impulso (y que debemos hacerlo) y que no debemos dejarnos determinar por otros. Con valores negativos (menos), por el contrario, nadie demanda nuestro impulso. Para alcanzar el equilibrio hay que averiguar en qué otra cruz hay
valores positivos (más). Si, por ejemplo, la cruz fija muestra un valor positivo y la cardinal negativo, indica que debemos preocuparnos de lo que tenemos, que debemos conservarlo y aprovecharlo adecuadamente y, por otra parte, querer influir en las cosas de una forma menos impulsiva y sin empujar tanto hacia adelante. Debemos volvernos más pacientes y saber que el tiempo hace madurar las cosas.
b) Más/Menos en la cruz fija (la cruz de la persistencia)
Un valor positivo (más) en la cruz fija indica que debemos desarrollar solidez interior. Debemos aprender a perseverar en nuestras metas y planes sin permitir que nada ni nadie nos desconcierte. Con un valor negativo (menos) debemos ser menos tercos y testarudos. Debemos aprender a soltar y a adaptarnos a las nuevas condiciones. Si en este caso, además, la cruz mutable tiene un valor positivo, puede facilitar el acercamiento hacia el equilibrio necesario.
c) Más/Menos en la cruz mutable (la cruz del contacto)
Valores positivos (más) en la cruz mutable indican una gran capacidad de adaptación. Debemos aprender a reaccionar flexiblemente a los permanentes cambios de la vida y no debemos entristecernos cuando las cosas buenas se acaban. Con valores negativos (menos), solemos ser poco capaces de adaptarnos a las cosas o a las personas nuevas. Sobre todo cuando las otras dos cruces tienen valores positivos. Éstas, naturalmente, están en contra de la adaptación sensible de la naturaleza mutable. La mayoría de las veces, un valor negativo en la cruz mutable indica una motivación orientada al rendimiento.
Comparación de los valores de las cruces y los temperamentos
Si los valores de los temperamentos son altos (positivos o negativos) y los de las cruces bajos, entonces debemos cambiar nuestro comportamiento. La mayoría de las veces esto sucede por sí solo en el transcurso de la vida. No obstante, si nos ocupamos conscientemente de este tema y lo afrontamos voluntariamente, la transformación se produce de una manera más fluida. El comportamiento está más en la superficie. Lo aprendido en la educación es, en cierto modo, una estructura «impresa» en nuestra esencia. Si influimos en ella de una manera suficientemente continua, podemos reeducarnos en la forma de comportamiento que estimamos correcta. En cuanto a la orientación y la motivación de las cualidades de las cruces, difícilmente podemos modificarlas, para conseguirlo se necesitan crisis de transformación que trasciendan nuestras motivaciones vitales.
Con frecuencia encontramos valores altos (positivos o negativos) en las cruces (por ejemplo 30 ó -28) y valores más bajos en los temperamentos (por ejemplo -2 ó 4). Esto indica que las fuerzas de motivación están sujetas a grandes cambios. Los valores altos (positivos o negativos) en las cruces llegan a la «médula espinal» de la vida porque el condicionamiento penetra más profundamente y su efecto llega hasta el plano de la motivación. De esta manera su efecto es también muy duradero.
Cuando el énfasis está en los valores de los temperamentos, el entorno ha querido imponer sólo el comportamiento. El mensaje permanente para la persona en su educación ha sido: «Esto debes hacerlo así o asá», mientras que en caso de énfasis en las cruces el mensaje recibido ha sido algo como: «Debes conseguir algo en la vida, debes llegar a ser algo». Esto último va a una profundidad mucho mayor y puede producir un efecto desconcertante en la motivación original de la persona, llegando a creer que realmente es lo que siempre ha querido. Esto puede conducir a que vivamos una vida que no sea la nuestra y que nunca lleguemos a experimentar lo que realmente queremos en nuestro profundo interior. Esto puede producir autodistanciamiento, depresiones o la pérdida de uno mismo. Las obligaciones de temperamento no llegan tan hondo y son fácilmente corregibles una vez ha despertado la voluntad. Podemos cambiar más fácilmente la forma y el modo de hacer las cosas recibidos a través de la educación que la estructuración de nuestras fuerzas de motivación.
Valoración de los cálculos dinámicos atendiendo a los signos
También podemos combinar por parejas (sumar) los valores de las cruces y los temperamentos y considerar los resultados como factores más o menos a aplicar a las cualidades de los signos correspondientes.
Las cualidades de los signos son indicaciones especiales de las valoraciones de las cruces y los temperamentos. Como sabemos, los signos zodiacales son una combinación de los elementos astrológicos fundamentales. Como disponemos de un conocimiento detallado de las cualidades especiales de los signos, corremos el riesgo de concentrar excesivamente muestra atención en estos efectos detallados y, de este modo, dejar de ver el significado global de los valores calculados. Como dijimos, debemos tener presente siempre la valoración global y no olvidar que estamos tratando de fuerzas reguladoras y compensadoras que actúan en las cruces, los temperamentos, los signos resultantes y las casas. Estas fuerzas hacen que toda la personalidad avance en su proceso de «redondeo» y se vea estimulada al crecimiento. Además, debemos ver también siempre los valores en relación a un tercer polo que pueda ser alcanzado. Para realizar una interpretación correcta de las cualidades de los valores positivos o negativos no debemos considerarlos como opuestos sino como elementos antagónicos que pueden trabajar conjuntamente complementándose en su cooperación. No debemos caer en la enfatización excesiva de determinados elementos ni en la estrechez de miras. Las distintas partes deben coordinarse armónicamente para avanzar hacia una determinada meta de desarrollo.
Ejemplo : Tauro-Más y Cáncer-Menos
Por ejemplo, si el signo de Tauro (combinación de la cruz fija y el temperamento tierra) tiene valor positivo (más) y el signo de Cáncer (combinación de cardinal y agua) tiene valor negativo (menos), quiere decir que la sobrevaloración sentimental del yo y la sensibilidad del acuoso signo de Cáncer deben acercarse a las cualidades racionales y de tierra del signo de Tauro para cooperar en un equilibrio armónico. Es decir, que los signos con valores más deben reconciliarse con los de valores menos. En el caso de Cáncer y Tauro, la persona no debe dejarse apartar de sus intenciones y sus metas por las reacciones sentimentales de Cáncer, sino que debe abordar el dominio de sus tareas de forma estable y perseverante al modo de Tauro.
Si, por el contrario, tuviéramos a Tauro con valor menos y a Cáncer con valor más, indicaría que la persona no debe ser tan testaruda sino que debe desarrollar más la sensibilidad y los sentimientos.
Valoración de los cálculos dinámicos atendiendo a las casas
Al considerar los signos nos centramos sólo en una parte de nuestro ser. Como sabemos, los signos hacen referencia a la disposición hereditaria que traemos con nosotros al nacer. Son cualidades que, dado su carácter genético, no podemos cambiar fácilmente puesto que están profundamente arraigadas en nosotros. Es decir, están almacenadas de manera similar a como lo están las fuerzas de motivación que relacionamos con las cruces.
Como nuestra vida acontece fundamentalmente en las casas, en un entorno con el que interaccionamos diariamente, en el nivel de las casas tenemos una mayor conciencia de los procesos de transformación y desarrollo. Los planetas, nutridos de sus correspondientes cualidades de signo, se expresan en la vida en las casas. Conseguir resultados en relación con los cambios sugeridos por los cálculos dinámicos es mucho más fácil en las casas que en los signos. Si trabajamos conscientemente en nosotros. Si nos autoeducamos y lentamente eliminamos costumbres y reacciones erróneas, comprobaremos pronto los resultados.
Veamos un ejemplo para entenderlo mejor. Si el signo de Leo tiene valor positivo, entonces, en la casa correspondiente (la casa 5) la vida nos presenta una serie de exigencias importantes. La correspondencia entre signos y casas es de sobra conocida.
Como vimos, en las casas estamos expuestos a fricciones. En ellas, las fuerzas de crecimiento encuentran su campo de acción y tienen lugar correcciones, regulaciones, transformaciones o compensaciones. Por este motivo, contemplar las casas es muy productivo. Las casas en las que tenemos valores altos (positivos o negativos) nos indican las áreas en las que tenemos tareas especiales. Nos dan información sobre las actitudes individuales y las posturas internas que debemos cambiar en la vida. En las casas con valor positivo deberíamos adoptar una actitud positiva con respecto a las cualidades del signo que se encuentra en esa casa y en las casas con valor negativo deberíamos volvernos autocríticos y adaptarnos más a la cualidad de la casa. Los campos que nos señalan estos valores son áreas de las que debemos ocuparnos a lo largo de toda la vida, sobre todo si se trata de signos interceptados, es decir, signos que no tienen ninguna cúspide de casa. En estos casos, la cualidad del signo no puede ser directamente efectiva en la vida y esto hace que en estas casas o áreas vitales nos sintamos descontentos aunque, visto desde fuera, todavía tengamos mucho que conseguir.
transformación se refiere a la cruz, es decir a la motivación. Si el valor más alto es el del temperamento, la transformación se refiere a las características del comportamiento.
Reglas de interpretación
Para la valoración desde el punto de vista de las cualidades de los signos, los valores negativos de las cruces se combinan con los valores negativos de los temperamentos y, análogamente, los positivos con los positivos. Según los resultados de nuestras investigaciones, deben tomarse en cuenta sólo los signos o las casas cuya suma de ambos componentes (cruz más temperamento) sea igual o supere los 15 puntos (los que, sumados, den un valor menor a 15 no tienen un significado especial). En las casas individuales valoramos a partir del valor 8 (positivo o negativo).
Valoración de la fuerza de la impronta
El efecto de la impronta puede valorarse según la siguiente clasificación aproximada:
Más de 35 puntos Impronta fuerte Entre 35 y 15 Impronta normal Entre 15 y 5 Poca impronta
Entre 5 y -20 Sin impronta, desatendido/descuidado o relativamente libre
Horóscopo ejemplo A
En este ejemplo tenemos -10 cardinal y -6 aire. Esto da como resultado el signo Libra o la casa 7 y se refiere al plano de motivación porque el valor por cruz es más alto (más negativo en este caso) que el valor por temperamento.
En cambio, tenemos -13 agua que combinado con -10 cardinal nos da el signo de Cáncer. En este caso la transformación se refiere al comportamiento porque el valor del temperamento es más alto. Cuando hablamos de Cáncer como signo nos referimos al comportamiento por disposición hereditaria y cuando hablamos de Cáncer como casa nos referimos a la estructura de comportamiento aprendida en la casa 4 (la casa de Cáncer). Esta diferencia debe tenerse totalmente clara al interpretar.
El efecto positivo de las cualidades de los signos
Si consideramos ahora el signo de Leo, en la casa en que se encuentre, centramos la atención en nuestra constitución hereditaria, donde lo esencial es la sustancia y su cualidad. En el signo tenemos libertad de decisión, cosa que no se da en el campo de fricción de las casas. Y justamente mediante las correspondencias entre las áreas de fricción de una determinada cualidad (casa) y la disposición interna de la misma cualidad (signo) obtenemos una cierta distancia sobre todo el proceso que nos conduce a tener que tomar una decisión relacionada con las siguientes preguntas: «¿Quiero esto de verdad? ¿En qué medida debo admitirlo? ¿Cuál debe ser mi actitud al respecto?».
Efecto psicológico
De entrada debemos decir que el empleo y la interpretación de los cálculos dinámicos admite diferentes posibilidades. Cada cual debe, por lo tanto, ser creativo y encontrar su propio camino y, a partir de la experimentación con el propia horóscopo, aprender cuál es el efecto psicológico de los cálculos en sí mismo.
Por ejemplo, podemos experimentar los valores negativos en las casas como que el entorno no desea esas cualidades en la misma medida que nosotros (dada nuestra disposición hereditaria) quisiéramos o esperaríamos. Enviamos ininterrumpidamente deseos y energías mentales hacia el entorno que no son bien recibidos pues nadie reacciona positivamente a ellos. Esto nos hace sufrir. El rechazo y los límites que nos imponen la educación y el entorno son para nosotros experiencias dolorosas pues no nos sentimos aceptados. Por eso puede ser que durante un largo tiempo no entendamos las exigencias y condiciones que se nos piden en las casas con valor negativo.
En cambio, en las casas con valores positivos el entorno quiere mucho de nosotros y nos las arreglamos sin dificultad. Se trata de cualidades que son aceptadas sin problema y que podemos utilizar en la vida de manera muy directa. Cuando no somos bien recibidos en las casas de valor negativo, pasamos a emplear los valores positivos, es decir, los signos o las casas que tienen valor positivo.
La síntesis o el desarrollo armónico se produce gracias a los éxitos que obtenemos en las casas de valor positivo. El hecho de que en estas casas seamos bien aceptados y no tengamos problemas nos hace más fuertes. Y, con el tiempo, las características de disposición hereditaria débiles (no demandadas por el entorno) de las casas negativas se ven casi automáticamente equilibradas.
También podemos considerar los valores positivos y negativos de los signos como un umbral de dolor o miedo. Con valores positivos este umbral es mayor porque, durante la educación, solemos haber tenido experiencias de rechazo dolorosas en estas casas y por eso tenemos tendencia a la represión (sobre todo cuando en ellas hay signos de cualidad muy diferente a la casa, por ejemplo Sagitario en la casa 2). En estos casos es de gran ayuda recurrir a la comparación de cruz y temperamento para entender correctamente qué sucede.
En las casas o signos con valores negativos, el umbral de dolor o miedo es menor porque no ha habido una presión tan fuerte por parte del entorno. En las casas negativas somos relativamente libres pues no estamos tan cargados por la educación. Por eso tampoco estamos tan predispuestos, ni a la opinión del entorno, ni al dolor o al miedo.
Grandes diferencias en los valores
A veces los cálculos dinámicos muestran una diferencia considerable entre la disposición (los signos) y el condicionamiento (las casas). En este caso tenemos, o bien procesos de adaptación a los que nos vemos sometidos de manera forzada por la vida (porque la vida nos exige que pongamos toda nuestra persona en acción en una determinada área), o bien procesos de aprendizaje directos o indirectos, conscientes o inconscientes, que tenemos que llevar a cabo. Como vimos antes, a menudo no es fácil diferenciar si para una determinada persona esto es un proceso de adaptación pasivo forzado o si debe valorarse positivamente lo que después, en principio, se convierte en un proceso de crecimiento.
Si además partimos de la base de que los valores negativos en las casas indican que en estas áreas no estamos fuertemente estructurados y que los valores positivos señalan un comportamiento según normas derivado de la intensa formación por parte del entorno, entonces con relativa facilidad podemos combinar las casas particulares partiendo de su significado astrológico.
Para tener más indicaciones sobre cómo interpretar los cálculos dinámicos, a continuación incluimos algunas posibilidades de actuación para valores altos en las tres primeras casas.
Valores altos en las tres primeras casas
Más en la casa 1: El comportamiento personal corresponde a una
presentación según normas o reglas generalmente aceptadas. El yo está adaptado a las condiciones del entorno y apenas se rebela.
Más en la casa 2: El comportamiento con respecto a las exigencias económicas, el dinero, la sustancia y los recursos propios ha recibido la impronta del entorno. La persona se maneja bien con los medios disponibles, es ahorradora y, a menudo, miedosa.
Menos en la casa 2: En este caso el comportamiento económico no corresponde a los criterios generales. A la persona no le preocupa la cuestión y vive con relativa despreocupación o derrocha los recursos disponibles. La persona debe desarrollar sus propios criterios, sustancia y valores, correspondientemente a la cualidad del signo.
Más en la casa 3: El comportamiento está adaptado a la forma de pensar general (del colectivo). La persona responde bien a las exigencia de formación del entorno, asimila fácilmente y se maneja muy bien con el pensamiento colectivo.
Menos en la casa 3: Este tipo de persona no se ajusta a lo prescrito, sigue su propio camino en pensamiento y comportamiento. Le cuesta seguir las metas educativas de los demás y dejarse formar sistemáticamente. Aprende de las oportunidades y las casualidades de la vida correspondientes a la cualidad del signo de la casa 3.
Valoración del total
El total del lado izquierdo de la tabla de los cálculos dinámicos recibe el nombre de cifra de estrés. Se obtiene sumando los todos los valores de las cruces o todos los de los temperamentos y, en principio, se valora como las cifras individuales de cruz y temperamento. Siempre tenemos una diferencia de potencial entre la disposición hereditaria y las estructuras de comportamiento. Un valor positivo indica que, mientras existió, la educación quiso hacer más que la propia disposición, lo cual indica, en principio, la existencia de estrés. Con valores negativos, la formación por parte de la educación y el medio ambiente fue demasiado débil. La disposición hereditaria existente no se pudo llevar a su total desarrollo.
En este caso debemos hacer una doble diferenciación, tanto en el caso de valores más como de valores menos.
Menos en el total
Una persona con la estructura de aspectos dividida suele estar sujeta a la presión del entorno, se adapta y se deja formar fácilmente. Si con una figura de aspectos «inquieta» aparece además un total negativo, casi siempre se trata de un entorno débil que no ha hecho de la persona lo que de ella se podía haber hecho. Por eso se vuelve indecisa e insegura, se ve frecuentemente involucrada en situaciones donde se encuentra desamparada, se deja «derribar» y sus capacidades para afrontar la lucha existencial son bastante reducidas. Si, por el contrario, la figura de aspectos es fuerte y cerrada, no acepta el condicionamiento, puede influir en el mundo y logra autorrealizarse.
Más en el total
Con más en el total la persona está expuesta de una manera importante a la influencia del entorno y es propensa a adaptarse a todo. Con un total de 55, por ejemplo, la persona está sujeta a una fuerte presión del entorno. Muy a menudo este tipo de personas no se dan cuenta de esta presión puesto que viven completamente adaptadas y saben muy poco sobre sí mismas y sus posibilidades.
Sin embargo, si la persona tiene una estructura de aspectos coherente, poco a poco aprende a liberarse de esta presión y a imponerse. Entonces, incluso con poco talento, puede sacar mucho de lo que tiene pues ha aprendido a dar mucho de sí.
En el caso de un total positivo con una estructura de aspectos débil, la persona siente una sobreexigencia por parte del entorno y llega a situaciones de exceso de estrés que pueden llevarla a un distanciamiento de sí misma y a estar entregada al entorno. Una persona así comprende de manera completamente errónea el concepto de libertad. No sabe que existe algo como la libre decisión. Al desconocer esta posibilidad, sufre ante el «tener que» y ante la presión de situaciones y emergencias de las que no puede liberarse.
Con el total positivo existe siempre una cierta sobreformación, en la que el medio ambiente y la impronta del entorno son decisivos. El condicionamiento es un proceso de formación que normalmente ha acabado al final de la infancia, posteriormente sólo se producen algunas modulaciones. Éstas pueden ser convertidas en procesos de autoconocimiento. Sobre todo con un total positivo y una estructura de aspectos bastante efectiva, a veces puede cambiarse hacia algo positivo.
Cero en el total
Si el total es cero, significa que la disposición hereditaria y el condicionamiento están al 50%. Podría pensarse que en este caso se produce un flujo ininterrumpido de la energía de los signos hacia las casas y que la persona es verdaderamente libre y está poco condicionada. Lo que sucede, en realidad, es que no hay diferencia de potencial entre los signos y las casas. Ésta no es una situación de partida mejor, puesto que en este caso no existe ninguna dinámica de desarrollo. Con frecuencia, esta igualdad de potencial (ausencia de diferencia de potencial) ocasiona un estado de conciencia estático que no conduce al crecimiento interior. Todo desarrollo necesita una diferencia energética, una diferencia de potencial que, en este caso, no se da. Esto en la práctica se produce muy pocas veces.
Grandes diferencias con total cero
Puede ocurrir, por ejemplo, que el valor de estrés (el total) sea cero y sin embargo encontremos en agua un valor de más 65 y en fuego de menos 65. Aunque se anulan, esto produce un fuerte efecto de péndulo. El elemento agua, por ejemplo en forma de características sentimentales, estaría fuertemente potenciado y el elemento fuego, en forma por ejemplo de carácter impulsivo, estaría infradesarrollado. Estas grandes diferencias de potencial suelen indicar un comportamiento que no se sabe dominar y temeroso del entorno. Una persona así oscila de un estado al otro. Sufre ante la sobreexigencia del elemento sentimental agua y después cae en un estado apático porque no puede hacer efectivo su elemento fuego.
Como el valor total o cifra de estrés muestra la diferencia de potencial entre signos y casas, debemos realizar también un análisis por cruz y temperamento. Por ejemplo, unos valores de más 15 en tierra y más 85 en agua indican que el entorno ha sobreespecializado a la persona con algún tipo de unilateralidad. Si el valor total es mucho más pequeño que la exigencia de construcción de un temperamento, esto da una indicación de la medida de la propia falta de libertad.
A pesar de que, en general, la discrepancia entre signos y casas encierra una dinámica de desarrollo, hay casos en que las diferencias son tan grandes que las personas están enteramente sometidas a ellas. Están entregadas de tal modo a su condicionamiento que no es posible descubrir ninguna vía de desarrollo sino que, al contrario, es el síntoma de una posible regresión.
Equilibrio de las fuerzas
Si una casa tiene un valor positivo alto, para que se produzca el equilibrio es mejor que cultivemos la cualidad del signo. Y si la casa tiene valor negativo alto, entonces debemos actuar más bien en la vida, o sea, en el ámbito correspondiente a la casa. Cuando se tienen en cuenta de manera adecuada estos procesos de compensación y transformación, entonces lo que se transforma no son las cualidades de los signos o de las casas sino la actuación de los planetas en las casas. Por eso se trata de una transformación de nuestra conciencia. Además es importante tener presente que las fuerzas que nosotros accionamos actúan desde el centro hacia afuera y no deben ser manipuladas desde el exterior mediante incentivos y estímulos como si fueran automatismos.
Cuanto mayores son los valores y más grande la diferencia que muestran, mayor es el gradiente de potencial. Entonces lo que debemos intentar es alcanzar el punto medio, esto es, producir conscientemente un equilibrio de las fuerzas. Este equilibrio no se alcanza automáticamente, es decir, que debemos trabajar y esforzarnos por ello. Ahí se encuentra nuestra libertad, si es que verdaderamente la queremos. Así que, en realidad, podemos alegrarnos de estar tan condicionados. Que esto nos haga sufrir más o menos no es lo esencial. Lo importante es saber que hay un desequilibrio entre «querer» y «deber», entre la disposición y las exigencias del entorno. Después debemos encontrar qué posibilidades tenemos de compensarlo para avanzar en nuestro proceso de autorrealización y después debemos decidirnos. Aunque se nos haya sobreexigido o infraexigido no estamos totalmente determinados. En ambos casos no podemos ser suficientemente nosotros mismos, tanto con valores menos como con valores más.
Podríamos pensar que el caso ideal se daría cuando las cruces y los temperamentos estuvieran igualmente repartidos, pero no es así puesto que en este caso no habría ningún desarrollo. Se trata mucho más de que entre signos y casas exista la posibilidad de un cierto flujo armónico que no origine ni un efecto catapulta ni una presión demasiado fuerte. La mayoría de las veces esto está disponible de alguna forma pero, casi siempre, sólo en determinadas áreas (que los cálculos dinámicos nos ayudan a encontrar).
nos adaptamos pasivamente a una situación, nos resignamos y no vemos otras posibilidades. Sin embargo, si sabemos que eso forma parte de un proceso de crecimiento, entonces podemos aceptarlo y actuamos desde nuestro propio convencimiento y con voluntad libre. En última instancia se trata siempre de un proceso de transformación de conciencia.
Horóscopo ejemplo B
En este ejemplo queremos interpretar la combinación de signos y casas. De la combinación de los valores positivos de la cruz mutable (20) y el temperamento agua (50) resulta el signo Piscis, también con valor positivo. La indicación es que se debe cultivar la casa 12 puesto que Piscis es el doceavo signo del zodíaco. Por eso la casa 12 también da información sobre cómo debe ser el comportamiento y qué tareas deben completarse para seguir el proceso de crecimiento y de desarrollo.
La casa 12 con valor + (Piscis)
El Nodo Lunar suele encontrarse con frecuencia en casas con valores positivos altos que indican el lugar del ascenso espiritual. En estos casos, la casa se experimenta como una componente de destino esencial y como una profunda necesidad interna o exigencia por parte del entorno.
A pesar del hecho de que el Nodo Lunar se encuentre en la casa 12 y que además esta casa tenga un valor positivo alto y, por lo tanto, lo experimentemos como una fuerte exigencia, no podemos llegar a la conclusión de que debamos aceptar esta exigencia. Es mucho más importante darnos cuenta de si estamos de acuerdo, si tiene sentido para nosotros o si, por el contrario, un aislamiento fuerte en la casa 12 (donde estamos a solas con nuestros pensamientos) puede llevarnos a un distanciamiento de nuestra esencia. Esta posición podría también significar esto.
Si Piscis (o sea la casa 12) tiene un valor positivo alto, la inclinación hacia dimensiones espirituales es muy fuerte. La persona quiere comprender a toda la humanidad, entenderlo todo. Se siente infinitamente grande y está convencida de hacer lo correcto para poder ser feliz. Si esto es exagerado, entonces debe preguntarse: «¿De qué sirve a los demás que me retire y sólo piense en el aislamiento espiritual?». Darse cuenta de esto ayuda a regresar y a tomar distancia de esa sobreexigencia que proviene del entorno. Sin darnos cuenta, solemos vivir según las exigencias que los padres han depositado sobre nosotros pero cuando las reconocemos como tales sufrimos un shock y queremos liberarnos enérgicamente de ellas. Si, como en nuestro ejemplo, el signo de Piscis muestra un valor positivo de 70, entonces el entorno se ha dedicado con fuerza a ideas alejadas de lo mundano, la impronta del entorno fue intensa y la persona la aceptó automáticamente de manera inconsciente. Esto no quiere decir que los padres hayan estado hablando constantemente al niño de cuestiones espirituales, sino que estaban tan ocupados con pensamientos de este tipo que los han transferido al niño.
Un factor adicional para la autoliberación es la consideración de la cualidad del signo que se encuentra en esta casa. En nuestro ejemplo se trata de Sagitario que, como sabemos, con su pensamiento propio quiere producir un efecto docente y de fecundidad en la humanidad. Sagitario ayuda a encontrar el equilibrio pues su primera motivación es la búsqueda de la verdad.
Para liberarse de la impronta del entorno en una casa, podemos emplear como ayuda el signo que se encuentra en esa casa (en principio puede ser cualquier signo). Esto da una ayuda decisiva en cuanto a cómo conseguir el equilibrio.
Al interpretar, no debemos apoyarnos demasiado en los valores resultantes sino en las cualidades indicadas. Los valores son sencillamente una clave que no da una respuesta a nuestros problemas sino que nos sirve como base de reflexión. Los cálculos son sólo una estadística de energía. Tiene poco sentido manipular los valores pues con ello no se puede conseguir ningún desplazamiento de energía. De lo que se trata es de llevar las cualidades al equilibrio.
Casas con valores negativos
Veamos otro ejemplo. Si tenemos Libra con valor negativo, como en el ejemplo A, durante el paso del punto de la edad por la casa 7 (de los 36 a los 42 años), la persona siente un cierto desamparo porque en esta área vital tiene muy poca estructura preformada. El valor negativo indica que en lo relativo a las relaciones con el tú y las colaboraciones con otras personas, esta persona no ha recibido una impronta intensa del entorno y con la constitución original que tiene en la casa 7 poco puede hacer. Nadie le ha enseñado a manejarse en este área de la vida, en la infancia no tuvo ningún modelo a seguir por lo que no dispone de un instrumental acabado. Se puede decir que en una casa con valor negativo la experiencia adquirida es muy poca, por desinterés y pasividad. En una casa así no podemos empezar demasiadas cosas y nuestras intervenciones son relativamente pocas. Dependemos de las coincidencias y la influencia del exterior.
Sin embargo en las casas con valores negativos se produce un efecto muy interesante: en ellas tenemos espacios de libertad en los que podemos reconocer que no existe ningún tipo de sobreestructuración. En estas casas somos relativamente libres y podemos recurrir más directamente a nuestra constitución original, es decir a los signos (nuestra disposición hereditaria) y ponerlos en funcionamiento de manera consciente. En las casas negativas, al sacar nuestra disposición original tenemos éxito mucho más fácilmente, mientras que en el caso de valores positivos, antes de llegar a ser nosotros mismos, debemos desmontar una gran cantidad de superestructuras.
No obstante, en el caso de valores negativos también pueden originarse estructuras superficiales ocasionales que tomamos o copiamos de aquí o allá en nuestro entorno. Por eso, en estas áreas solemos sentirnos inseguros o actuamos de manera cambiante, por lo menos hasta que nos orientamos más hacia los signos en el proceso de autoexperimentación. Expresándolo en otras palabras, en las casas con valores negativos tenemos una reserva de libertad, a la cual podemos acceder a través de un proceso de toma de conciencia. En estas casas tenemos siempre posibilidades de autoestructuración mediante las que redefinimos nuestro comportamiento. En nuestro ejemplo con valor negativo en la casa 7, podemos desarrollar conscientemente un comportamiento propio o particular en el contacto, de acuerdo con el signo Libra que en este caso se encuentra en la casa 7.
Casas con valores positivos
plantea el entorno. También poseemos suficiente energía para dominar la correspondiente área vital. Allí nuestra energía es demandada y obtenemos buenos resultados. Sin embargo, precisamente por esto, podemos también sobrepasarnos. Aunque estamos convencidos de que con nuestro proceder conseguimos resultados y obtenemos reconocimiento externo, con frecuencia esto no nos ayuda demasiado en nuestro desarrollo porque, con gran facilidad, nos alejamos de nuestra esencia, de nosotros mismos.
Con valores positivos, el entorno nos plantea exigencias y nos sentimos estresados al tiempo que alejados de nuestra vida interior. Respondemos a cualquier tipo de presión porque estamos equipados para hacerlo, somos capaces de soportar el estrés y estamos programados para conseguir el éxito. En general, con valores positivos dominamos mejor las situaciones de la vida, pero la sobreformación recibida en la educación puede ser una impronta falsa, que tal vez nos haga emplear los instrumentos de una manera inadecuada y con una falsa motivación que no aporte nada bueno al crecimiento personal. Si un signo o una casa tienen valores positivos, no siempre podemos asegurar que podamos actuar en esa área de la vida con todos los medios ni que debamos cumplir ante todo las tareas de este ámbito vital. Todavía no hemos encontrado el punto de libertad.
Fases de desarrollo o de liberación
Para llegar a este punto de libertad hay distintas fases de desarrollo o de liberación. Hasta el momento en el que logramos tomar conciencia de nuestra problemática individual en una casa, habíamos cedido siempre a la presión y cumplido las exigencias de este ámbito vital. El proceso de liberación comienza cuando, con ayuda de los cálculos dinámicos, y mediante el trabajo con el horóscopo nos volvemos conscientes.
Primero debemos darnos cuenta de si, para nosotros, esto está verdaderamente bien. Como segundo paso podemos aceptar conscientemente el área de la vida que tiene valor positivo. De esta manera ya hemos realizado un acto de libre voluntad. Reconocemos también que hasta aquí estuvimos sujetos a un fuerte condicionamiento y que hasta el momento del reconocimiento no actuábamos con plena responsabilidad sino que estábamos absolutamente bajo esa presión. Teníamos que seguir ciegamente lo que nos imponía esta presión porque no nos dábamos cuenta de su existencia y no habíamos podido reflexionar al respecto. Cuanto mayor es el valor, mayores son la presión y el desconocimiento.
La casa 6 con + (Virgo)
Como este proceso es muy importante y aparece frecuentemente, quisiera explicar otro ejemplo.