Universidad del Zulia
ppi 201502ZU4641 Esta publicación científica en formato digital es continuidad de la revista impresa Depósito Legal: pp 200602ZU2811 / ISSN:1856-5042 ISSN Electrónico: 2542-3207
Junio 2018
Formación integral una mirada desde
los postgrados
Antonio Calderón y Andrew Philominraj
Universidad Católica del Maule. Chile [email protected]
Resumen
En un mundo globalizado ya no es suficiente limitar con recibir solo una certificación
de licenciado a modo de haber terminado los estudios, sino la formación continua va marcando una pauta clara para cada persona quien aspira seguir avanzando en su vida profesional sea para abrir su horizonte de conocimiento o para buscar una mejora financiablemente. Sea cual sea el tema, la formación continua reflejada en los estudios de postgrado no puede solo ser transmisión de contenidos, sino sean herramientas que permite a cada estudiante enfrentar un mundo deshumanizado. Este artículo explora si los programas de postgrado cumplen cabalmente con la misión de formar profesionales integrales. A través de un cuestionario de tipo Likert aplicado a los estudiantes de postgrado, en curso, en la Universidad Católica del Maule, fue obtenido resultados que dan luz si efectivamente o no los estudiantes se han formado integralmente.
Palabras clave: Educación, postgrado, formación integral, ética.
Integral formation from the postgraduate perspectives
Abstract
In today’s globalized world, it is just not sufficient to obtain a certificate as a sign of having finished studies. The continuous formation marks a clear route for each person who wishes to advance in his or her professional life, in order to open to new horizon of knowledge or to find financial betterment. Whatever the topic, the continuous formation through postgraduate studies cannot limit itself to the transmission of content, rather be tools that allow each student to face a dehumanized world. This article is an exploratory study to find out if the postgraduate programs fulfil totally with the mission of forming integral professionals. Results of students effectively formed integrally or not was obtained by means of a Likert type questionnaire, which was applied to the current postgraduate students at Universidad Católica del Maule.
Keywords: Education, Post grad, Integral Formation, Ethics
Introducción
El sistema educacional actual en Chile parece estar sufriendo un proceso de creciente deshumanización en su tarea de formar personas al verse, con mucha frecuencia, desconectado de la realidad de los estudiantes, ofreciendo información y contenidos que en la práctica no resultan útiles para las necesidades de éstos.
Cada vez con más fuerza la educación se ha ido concentrando en la generación de las habilidades y competencias establecidas por el mercado laboral y variables económicas que sustentan un modelo neoliberal de educación, en consecuencia, la educación se convierte en una actividad dogmática y sin sentido, cerrando toda posibilidad de pensamiento, pregunta, motivación y argumentación; por ende, coarta la actitud y el acercamiento con el conocimiento, deseo y pasión por el saber del estudiante (Mariño, 2012).
La educación representa el mecanismo más eficaz para mejorar las condiciones de vida de cualquier sociedad y, por extensión, de cada persona. Un análisis sosegado de las posibilidades que se nos presentan en función de nuestro grado de preparación, evidencia claramente que la educación es el mejor mecanismo de progreso y cambio. Esta máxima es todavía evidente en contextos como el actual, en el que la formación permanente se ha convertido en la principal garantía para mejorar la empleabilidad.
a lo largo de toda la vida profesional. La rápida evolución de la ciencia y de la técnica en todas las disciplinas académicas hace que los conocimientos adquiridos durante la estancia universitaria clásica, durante los años de bachillerato o licenciatura, ya no sean suficientes para encarar los retos que implica el ejercicio de una profesión.
Los profesionales debemos apostar día a día por la especialización, el reciclaje y la actualización continua de nuestros conocimientos, única posibilidad para garantizar una respuesta adecuada a las necesidades cambiantes de nuestra sociedad. Hace 30 años el conocimiento de la humanidad se doblaba cada 20 años, hoy se dobla cada 2 años (Espinoza, 2001).
La Universidad Católica del Maule en su Proyecto Educativo Institucional declara que “La UCM busca la formación de profesionales integrales con una visión crítica, constructiva y una orientación cristiana del mundo, que asumen los desafíos del entorno, entregando soluciones que guían el desarrollo de las comunidades y organizaciones en las que se insertan y respetando el medio ambiente.” (PEI, 2014).
Por otro lado, la coyuntura actual de nuestra sociedad, donde la corrupción, el engaño, la desconfianza está generalizada, es decir no existe una ética profesional, además, se mediatiza con el estándar de un individualismo y un utilitarismo de la profesión en perspectiva de solo acumulación de bienes a costa de cualquier cosa, olvidándose que el otro es un ser humano, de allí la necesidad de la formación integral de los profesionales y ciudadanos de hoy.
En lo que concierne el estudio sobre la formación integral se hace necesario entender primero el concepto de lo que se entiende por dicho tema. Ética se entiende como una forma de reflexión sobre el comportamiento humano que busca formular, fundamentar y aplicar principios que aseguren la convivencia (Lolas, 2006).
Principios éticos en la formación universitaria es tarea fundamental y sublime para los futuros profesionales la que debería contemplar cada programa que se imparte en la universidad. La formación de la profesionalidad como uno de los fines de la universidad debe comprender el ethos profesional, lo cual nos lleva a entender que las profesiones no sólo están orientadas a la perspectiva tecno-económica, sino que va más allá, es decir la integralidad del profesional
Este artículo, un estudio exploratorio, sobre los programas de postgrado impartidos en la UCM, y su cumplimiento cabal con la misión de formar profesionales integrales, la que es verificado por método cuantitativo a través de un cuestionario Likert a los estudiantes en curso. Los datos recogidos son analizados con las herramientas de Spss y Excel para luego presentar la conclusión.
El ser universidad
se hizo patente no solamente por el hecho de agrupar las distintas ramas del saber, sin excluir la especialización, sino también desde la intención de hacer extensiva la validez de sus conocimientos y acreditaciones en un amplio entorno fuera de su lugar de adquisición. Esta condición originaria sigue siendo la esencia de la universidad.
El siglo XXI es un siglo que genera desafíos en todo ámbito, del cual no están exentas las Universidades, ellas deben resolver, trabajar de modo simultáneo en varias aristas o frentes. Los cambios de los nuevos paradigmas que genera el conocimiento, las transformaciones sociales conducen a una nueva organización, la cual lleva a buscar nuevos modelos educativos y científicos, las cuales fueron fracturadas entre el mundo social y el académico en los últimos veinte años de predominio conservador, en la que De Sousa afirma que la universidad busca mantener su centralidad en cuanto productora de cultura – sujeto (De Sousa, 2012).
La universidad se entiende, como el lugar donde se busca la verdad, es un lugar donde se realiza el proyecto de vida de un ser humano que, en la medida en que es medio de transformación, tiene un quehacer moral, quehacer ético en el que se producen bienes y servicios; de lo cual se desprende la noción de que se logran ciertos beneficios y en ese sentido se abre un mercado, donde la universidad se dedica a la venta de investigación. (Cortina, 2005). ¿Y porque se da esta transformación? La principal situación es el mercado global y mundial de las investigaciones. Cada universidad debe cumplir las mismas funciones que cualquier otra empresa: ser competitiva, ofrecer un producto de calidad, generar un sistema de beneficios, asegurar su permanencia, etc.
En este sentido, la universidad es entendida como una organización de investigación al servicio de la economía que responde a esos retos; pero, por otro lado, la universidad también es una institución social, de manera que hay que prestar atención a los valores de las personas que la integran tanto como a los valores de los destinatarios de su actividad. Como dice De Sousa, la apertura del otro es el sentido profundo de la democratización de la universidad que va más allá de la democratización.
En una sociedad cuya cantidad y calidad de vida se basa en configuraciones más complejas de saberes y donde las actividades de investigación, de enseñanza, deben ser más profundizadas para bien de la sociedad (De Sousa, 2012). Así de esta manera está inserta una universidad en un medio, del cual goza la Universidad Católica del Maule, en la cual su misión y visión declaran un alto contenido valórico, tanto a nivel personal como a nivel corporativo y por ende toda la comunidad local su beneficiaria.
estratégicamente para compensar la inevitable declinación de sus funciones materiales con el fortalecimiento de sus funciones simbólicas (De Sousa, 2012).
En el mundo globalizado de hoy, hay una demanda de una nueva misión que implica que los jóvenes profesionales, hombres y mujeres, deben trabajar en una sociedad de aprendizaje multicultural, y deben estar preparados para dialogar con una generación que hace nuevas preguntas. Deben estar preparados para los altos mandos, para poner su vida al servicio en crear nuevos ambientes y una nueva agenda para el conocimiento y aprendizaje.
La capacidad de desarrollar nuevos conocimientos y ponerlos en práctica significa ser capaz de influir activamente en el futuro. La necesidad de un mayor conocimiento sobre el proceso de aprendizaje y las condiciones de aprendizaje se plantea, no solo, por las escuelas y universidades, sino también la vida laboral y la sociedad en general. La investigación en este sentido, es importante ya que nos ayuda a entender la sociedad y el marco en que vivimos y porque nos da los medios para hacer que la vida sea mejor. La investigación en todas las áreas, en un continuo diálogo entre sí, puede ayudarnos a aumentar la comprensión de los fenómenos sociales, dando una perspectiva histórica o contribuir a resolver problemas concretos.
La crisis del pensamiento referido a la educación es sorprendente por la existencia de mucha información y el gran desarrollo científico. Como efecto directo de la crisis de la modernidad en los valores, es decir que se instala también en la universidad una ruptura entre el mundo de la ciencia y el de la conciencia, entre el universo de los objetos y el sujeto (Touraine, 2006) generando así una cultura de fragmentación en la formación de los jóvenes o un mundo en el que el futuro es en el mejor de los casos, oscuro y borroso (Bauman, 2003), o por el contrario está sometido a los imperativos del crecimiento económico, perdiendo así la calidad de vida como cimiento de una buena ciudadanía (Gil, 2016).
Por ende, él problema es la fragilidad de las identidades y la insuficiente fuerza de los discursos que generan conciencia y compromisos duraderos; Lo más claro es la inconsistencia de los discursos sin sentido, que han logrado ahuyentar y considerar el interés por las convicciones sociales y, a la vez, ha contribuido a reducir la identidad profesional a su dimensión económica. En palabras de Touraine (2006):
“Cuando el individuo deja de definirse en principio como miembro o ciudadano de una sociedad política, cuando se lo percibe en primer lugar en cuanto trabajador, la educación pierde su importancia, porque debe subordinarse a la actividad productiva y el desarrollo de la ciencia, las técnicas y el bienestar. Algunos sienten aun hoy la tentación de no considerarla más que como una preparación para la vida que se denomina activa, y por lo tanto la de manejarla desde abajo, es decir, a partir de las demandas y las capacidades del mercado de trabajo”.
matizarse en la educación superior, la cual convive con escasas manifestaciones culturales que se resisten a dejar de lado la dimensión ética de las profesiones.
Vida universitaria y responsabilidad ética
Es necesario una nueva comprensión de hacer Universidad, si hoy es considerado como dice (De Sousa, 2012) a la universidad le compete organizar todo en el sentido ético que sea capaz de generar compromiso y congregar a los ciudadanos en interacciones en beneficios de la comunidad y de la realidad social.
La tarea de la educación universitaria, es favorecer en los seres humanos nuevos modos de ejercer sociabilidad de acuerdo a modelos de vida inventados culturalmente, considerados como formas más dignas de vivir maneras de desarrollar una vida buena (Sacristán, 2002) y sobre todo de las Universidades Católicas, en su esencia fundamental, es formar profesionales con una responsabilidad en la ética (Gracia, 2016), es decir que sus competencias estén al servicio de la ciudadanía. La tarea profesional conlleva un conjunto de competencias científicas y creatividad, los cuales debe utilizarlas con un sentido ético y social, desde el ejercicio de la libertad (Freire, 2006). Ahora bien, cabría saber si la ciudadanía comprende esta profesionalidad:
“el buen profesional pone los medios técnicos al servicio de buenas metas, precisamente porque valora en alto grado los bienes que le proporciona la profesión. Para alcanzarlos está dispuesto a incorporar unas virtudes, entendidas como excelencias del carácter, a encarnar en la realidad social unos valores, y a orientarse por principios éticos. Y a comienzos del siglo XXI podemos decir que sigue siendo tarea de la universidad formar buenos profesionales excelentes en el dominio de los medios, y excelentes en al aprecio de los fines” (Cortina, 2005).
Por lo tanto, la tarea esencial que debe tener la educación universitaria es el sentido de generar en las personas que se forman ad intra de ellas, el desarrollo del pensamiento crítico, que indaguen la verdad superando todo tipo de obstáculos discriminatorios como de clases, de género, raza y nacionalidad, es decir que la diversidad y la humanidad sean vistos desde la dignidad misma y con ello la inclusión de los otros como seres humanos. Por tanto, una buena educación ética es que no solo aporta una buena formación ética teórica, sino consigue además que los principios éticos lleguen a ser algo significativo para la persona, valores con los que se identifica (Cobo, 2005).
El ethos universitario es el de la búsqueda irrenunciable de la verdad, la transmisión del saber y la discusión abierta, critica y libre sobre cualesquiera temas. Tareas para las cuales es necesario que existan un suelo adecuado, porque resulta imposible mantener discusiones en busca de la verdad si no es en el seno de una comunidad académica realmente existente (Cortina, 2005).
De allí, la tarea de las universidades como sello identitario, debe ser “la preocupación en la actualidad debe ser la de educar a buenos ciudadanos y a buenos profesionales, que se hagan cargo de las consecuencias de sus acciones buscando los fines mejores” (Cortina, 2014). Por ello, que la educación de los profesionales sea estos de pregrado o posgrado deben tener una formación ética y moral, puesto que su práctica debe estar orientada por una comprensión moral.
De tal manera que los conocimientos o destrezas deben ser transversales y guiados por la ética. Si es así, ello fuerza a preparar a todos los profesionales, a comprender las complejidades éticas y morales de su tarea en la sociedad, para deliberar y tomar decisiones informadas en su práctica. Clarifica Gracia con la siguiente mirada “la ética no inventa la existencia de vínculos, compromisos o responsabilidades. No hace otra cosa que describirlos y analizarlos. Lo fundamental es identificar estas experiencias en nosotros mismos si queremos ser coherentes con ellas; y sobre todo si queremos mejorarlas” (Gracia, 2016).
Los profesionales y la comunidad
La tarea de los profesionales es utilizar bien sus conocimientos y habilidades para lograr el mejor beneficio de aquellos a quienes presta sus servicios, para ello existe una exigencia central que es la capacidad de realizar su servicio con responsabilidad.
“Un profesional autentico es el que tiene un buen conocimiento de las técnicas que caracterizan su profesión, pero le importa poner esas técnicas al servicio de los bienes internos de la profesión…como una responsabilidad de la comunidad… conscientes de que a quien sirven es a la sociedad, y que se saben y se sienten responsables de ello” (Cortina, 2005).
Ahora bien, los profesionales deberían preguntarse por su rol en cada instante lo siguiente: ¿Cómo estoy aportando concretamente con mi profesión y que puedo hacer para ir mejorando?
En Chile, y sobre todo en las universidades con sello católico, han logrado incorporar estos elementos como parte la de formación universitaria, de modo transversal, para que se lleve a la reflexión e iniciativa de sus propios estudiantes, y como una estrategia para cumplir con la misión y los fines institucionales, o incluso como respuesta a los cambios que se han generado en las políticas educativas de los últimos años.
Ahora bien, nuestra institución universitaria tiene la responsabilidad de formar a profesionales comprometidos socialmente, y generar “ciudadanos comprometidos con su comunidad local y con la global, conscientes de ser ciudadanos del mundo y de su comunidad concreta” (Cortina, 2005) para ello se necesita reflexión, crítica, autocrítica y un trabajo bien realizado, los profesionales son agentes que contribuyen al cambio social y a la construcción de sociedades más justas. La formación de profesionales entonces, recae sobre la Universidad la que debe velar que el trabajo realizado en sus aulas sea de trabajo interdisciplinar, donde la resolución de los problemas en diversas áreas del saber, deben primar, puesto que hoy ya no se puede resolver los problemas solo desde una disciplina.
Tugendhat (2001) indica, si cualquiera argumenta debe entre otras cosas hacer presuposiciones cuyo contenido se puede exponer en forma de las reglas del discurso, además asociamos con normas justificadas la noción de que ellas reglan las materias sociales según el interés común de los participantes entonces cualquiera que emprende el intento serio de mantener discursivamente pre tensiones normativas de validez se compromete con las condiciones de procedimiento que equivalen a un reconocimiento implícito del otro y las disciplinas como tales.
Los profesionales íntegros, es decir el sujeto que se reconoce que es un profesional formado en lo ético, hacen el bien en el cumplimiento de su profesión. Es un profesional quien funda su vida en los principios y valores sólidos buscando los medios para lograr los objetivos. La formación multidisciplinar recibido en su caminar estudiantil, hace que se conozcan cual es el servicio que ellos deben entregar y las obligaciones sociales que contraen por su inserción en un mundo altamente demandada y complejizada. Todo ello se realiza y se hace comprensible desde la enseñanza y el aprendizaje, y, además desde sus estrategias en la relación pedagógica curricular.
La enseñanza-aprendizaje
Avanzar en la concientización, es exigencia humana y a la vez es camino para poner en práctica la curiosidad epistemológica. Ningún pensador elaboró su pensamiento, o sistematizó su saber científico, sin haber sido problematizado, desafiado; el desafío es fundamental para la construcción del saber. Así una persona tendrá más probabilidades de aprender a pensar como un científico si examina a fondo un tema concreto (como las causas del cáncer, de la pobreza o del estrés) que si se trata de asimilar cien ejemplos diferentes procedentes de una docena de campos científicos (Gardner, 2000).
La educación tiene una doble función primero es transmitir conocimiento y la segunda es formar en valores y principios que desarrollen la identidad del alumno, al mismo tiempo lo hagan reflexionar sobre sí mismo y su entorno, de ahí que las estrategias deben contribuir sobre todo en la segunda característica, donde al alumno se le pretende incentivar a su curiosidad, fomentando su independencia para que desarrolle en él el gusto por seguir aprendiendo toda la vida. De tal manera, que las estrategias son un complemento al plan más sistemático de estudio.
Donde la sala de clases es una instancia viva, entretenida, en que alumnos y profesores se sientan estimulados e inspirados a participar e intercambiar experiencias. No pueden ser un substituto, ya que el programa de instrucción formal contiene los contenidos mínimos que no pueden faltar y en una secuencia más pedagógica. Ellas refuerzan principalmente a todas las asignaturas (Cárcamo, 2010).
El itinerario pedagógico
La relación pedagógica curricular se refiere a un itinerario o un camino a seguir. El establecimiento de ella supone determinar las metas del sistema educativo y señalar los pasos necesarios para su consecución, indicando lo que se debe presentar en cada curso o nivel y como deben encajar las distintas prácticas en el panorama global. De tal manera que cuando el currículo está centralizado, las oportunidades de diseñar y aplicar un itinerario son mucho mayores, pero en la práctica se suele dar una gran descoordinación: los primeros años se dedican a la enseñar las aptitudes básicas y los años posteriores se dedican a la enseñanza de las disciplinas, sin intentar coordinar las cuestiones, los temas y los resultados deseados a largo plazo (Gardner, 2000).
Este proceso se concreta por medio de la gestión que es el conjunto de acciones relacionadas entre sí, que emprende el equipo directivo de una escuela para promover y posibilitar la consecución de las intenciones pedagógicas, es la fase interactiva del aula la que permite concretar esas intenciones con una dirección coherente del proceso de enseñanza. Así, la enseñanza es una actividad que tiene lugar en un contexto institucional, jerarquizado, refleja valores, creencias y formas de actuación prototípicas del sistema social.
de enseñar, sin pensar en la posibilidad de que estas prácticas esperables puedan ser analizadas, categorizadas y por tanto sometidas a una visión crítica. Pensar en esta posibilidad es vincular la enseñanza con la teoría y valorar las teorías educativas en la práctica de la enseñanza.
Toda configuración didáctica representa la forma que sume la enseñanza de determinados contenidos, es la posibilidad de análisis de las prácticas, como modo particular que un docente genera para favorecer los procesos de construcción del conocimiento. Es así que se puede reconocer el modo en que el docente piensa su campo disciplinar. Se considera a los modelos como un plan estructurado que puede servir para diseñar materiales y orientar la enseñanza, depende de la realidad de la clase y el vínculo generado entre docente y alumno. Es un esquema mediador entre la realidad y el pensamiento, entre mundo y ciencia. Un filtro de la información, una estructura de organización del conocimiento, un recurso, refleja aspectos de la realidad focalizando aquellos que se creen más importantes.
Los modelos didácticos entonces, relacionan teoría y práctica de la enseñanza, teoría curricular y diseño del curriculum, como modo de reflexionar, de comprender la enseñanza y planificar las prácticas pedagógicas. Son prácticas que evidencian la manera en que el docente facilita y genera el encuentro del sujeto con el conocimiento. Se conoce como enseñanza, cuando se comunican las propuestas curriculares. Estas propuestas a través de la enseñanza se cristalizan, se hacen realidad, no como propuesta aislada, sino que se encuentra dentro de un marco institucional inmediato, influenciadas por los subsistemas, político, científico, de producción cultural, entre otros.
En la situación educativa la relación docente, alumno y conocimiento en torno al enseñar y aprender se llama practica pedagógica, se relaciona simultáneamente con otras prácticas, es por ello que la didáctica es un espacio donde lo teórico acompaña la reflexión y permite comprensión y explicación de los procesos educativos (Lidia, 2010).
Metodología
Objetivo General
Explorar si los programas de postgrado de la UCM cumplen cabalmente con la misión de formar profesionales integrales.
Objetivos Específicos
• Analizar en los programas de postgrado temas que ayuden en la formación
integral de los profesionales
• Evaluar en los programas de postgrado los factores conducentes a la formación
integral de los profesionales
Resultados y análisis de datos
De acuerdo al resultado de la encuesta Likert sobre opinión del postgrado que se imparte en la Universidad Católica del Maule, se realiza su análisis en dos grandes aspectos:
a) Gestión de la relación pedagógica curricular y
b) Estrategias de enseñanza – aprendizaje.
Gestión de la relación pedagógica curricular
En el contexto del Postgrado UCM, se consideraron cuatro aspectos:
a) En el curso los estudiantes de posgrado realizan actividades que buscan un
compromiso y responsabilidad para el ejercicio de su profesión.
b) Los profesores de posgrado dan respuestas adecuadas a las inquietudes de los estudiantes con respecto a la capacidad de desarrollar una mirada analítica y comprensiva acerca de su entorno responsablemente.
c) En la formación de posgrado se relacionan los contenidos de los cursos con
las áreas del saber de la ética, pensando en el desarrollo profesional para el ejercicio de servicio a su comunidad basada en una libertad autónoma.
d) Los cursos de postgrado promueven una participación significativa de los estudiantes durante las clases (lecturas, resolver preguntas, generando reflexiones).
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CEP
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ESTUDIANTES
COM PR OM ISO Y R ESPON SAB ILIDAD PAR A EL EJER CICIO DE SU PR OFESIÓN
Fuente: Los autores (2018)
Gráfico 2. Profesores responden a inquietudes respecta
capacidad de mirada analítica con su entorno
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CEP
CI
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ESTUDIANTES
PROFESORES RESPONDEN A INQUIETUDES RESPECTO A CAPACIDAD DE MIRADA
ANALÍTICA CON SU ENTORNO
vez también están de acuerdo en que los profesores del posgrado dan respuestas a sus inquietudes respecto a la capacidad de desarrollar una mirada analítica y comprensiva de su entorno responsable (4 de acuerdo), aún con un mayor promedio de aceptación (4,4 de acuerdo), los estudiantes consideran que los contenidos de los cursos del posgrado se relacionan con las áreas del saber de la ética, pensando en el desarrollo profesional para el servicio a su comunidad y por último se sienten de acuerdo en que se promueve la participación activa de los estudiantes durante las clases, ya sea con lecturas, resolver preguntas o generando reflexiones ( 4 de acuerdo).
El promedio de la dimensión: gestión de la relación pedagógica curricular es de 4, por lo que los estudiantes consideran estar de acuerdo con esta dimensión del posgrado. De estos un 68% indico estar de acuerdo o totalmente de acuerdo, un 16% estar parcialmente de acuerdo, un 14% estar en desacuerdo y un 2% estar totalmente en desacuerdo.
Gráfico 1. Compromiso y responsabilidad para el ejercicio de su profesión
Gráfico 3. Ética, desarrollo profesional y servicio a su
comunidad en una libertad autónoma
Fuente: Los autores (2018)
Gráfico 4. Los cursos de posgrado promueven la participación significativa de los estudiantes durante las clases
Fuente: Los autores (2018)
Gráfico 5. Dimensión gestión de la relación pedagógica curricular
b) Estrategias de enseñanza – aprendizaje
En el contexto del Postgrado UCM, se consideró tres interrogantes:
a) Los contenidos y aprendizajes de los cursos que le entrega el posgrado están
relacionados con una formación integral, es decir basados en la mirada de la justicia, equidad y solidaridad.
b) Se establecen vínculos entre los aprendizajes esperados y las experiencias y/o conocimientos previos de los estudiantes (por ejemplo, compromiso social, responsabilidad social, justicia como instancias formativas).
c) Las estrategias metodológicas de los posgrados promueven el desarrollo de
habilidades de pensamiento complejas tales como: análisis, comprensión, reflexión, argumentación, análisis crítico, etc.
Los resultados indican que los estudiantes están de acuerdo en que los contenidos y aprendizajes están relacionados con una formación integral, basados en una mirada de la justicia, equidad y solidaridad con un 3,7 (de acuerdo), a su vez están de acuerdo en que se establecen vínculos entre los aprendizajes esperados y las experiencias y/o conocimientos previos de los estudiantes (3,6 de acuerdo), y por último las estrategias metodológicas de los posgrados promueven el desarrollo de habilidades de pensamiento complejas tales como: análisis, comprensión, reflexión, argumentación, análisis crítico, etc. ( 3,9 de acuerdo).
Como resultado de la encuesta se demuestra que existe una alta aceptación de la estrategia del posgrado UCM entorno a la dimensión enseñanza – aprendizaje, con una media de 3,7, por lo que tiende a estar de acuerdo. De estos un 57% indico estar de acuerdo o totalmente de acuerdo, un 17% estar parcialmente de acuerdo, un 23% estar en desacuerdo y un 3% estar totalmente en desacuerdo.
Gráfico 6. Contenidos del posgrado se relacionan con una formación integral
Gráfico 7. Vínculo entre aprendizaje y experiencia
Fuente: Los autores (2018)
Gráfico 8. Estrategias metodológicas del posgrado promueven
el desarrollo de habilidades de pensamiento complejo
Fuente: Los autores (2018)
Gráfico 9. Estrategia de enseñanza y aprendizaje
Conclusiones
De acuerdo al resultado de la encuesta Likert sobre silos programas de postgrado de la UCM cumplen cabalmente con la misión de formar profesionales integrales, se aprecia que existe una buena aceptación por parte de los estudiantes de posgrado sobre su formación, indican que están de acuerdo en que los contenidos y aprendizajes están relacionados con una formación integral, los cuales están basados bajo la mirada de la justicia, equidad y solidaridad con un 3,7 (de acuerdo).
Es decir, la tarea de la educación universitaria, y sobre todo las universidades católicas, es favorecer en los seres humanos nuevos modos de ejercer sociabilidad, basados en lo esencial y fundamental, que es formar profesionales con una responsabilidad en la ética, en la que sus competencias vayan al servicio de la ciudadanía. La tarea del profesional es que el conjunto de competencias científicas y de creatividad, otorgadas sepa utilizarlas con un sentido ético y social, desde el ejercicio de la libertad.
Por otro lado, existen vínculos entre los aprendizajes esperados y las experiencias y/o conocimientos previos de los estudiantes. La Universidad enfoca su tarea de formar y fortalecer a sus profesionales con la misión de que estos tengan una identidad y un sello en la sociedad. Ahora bien, el buen profesional se alimenta de los medios técnicos para proporcionar un buen servicio y con ellos lograr las metas. Pero, para alcanzarlos estará dispuesto a incorporar desde su experiencia, sus virtudes, nuevos aprendizajes que le permitan encarnar en la realidad social unos valores, y con ellos caminar por senderos y principios éticos. El siglo XXI debe ser para las universidades y sobre todo las universidades católicas una tarea constante de formar buenos profesionales excelentes en el dominio de los medios, y capaces de apreciar los fines
Y por último las estrategias metodológicas que los posgrados promueven al interior de los programas generan el desarrollo de habilidades, de pensamiento, complejas tales como: análisis, comprensión, reflexión, argumentación, análisis crítico, etc. (3,9 de acuerdo). Es decir, los programas de posgrados no solo deben enfocarse en el fortalecimiento de los conocimientos, sino que también debe enriquecer con el pensamiento de reflexión crítica sobre las acciones humanas y profesionales.
Referencias bibliográficas
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