14. LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1936-1939)
Conflicto armado que enfrentó, desde 1936 a 1939, a dos partes de España: los defensores de la República y los defensores del pronunciamiento del General Franco. El resultado fue la victoria de este último grupo y el establecimiento de una Dictadura que duró cuarenta años.
14.1. PLANTEAMIENTO POLÍTICO DE LA GUERRA
Desde el inicio de la contienda, uno de los grandes problemas de la España republicana fue la falta de una dirección política única. La sublevación militar había producido en la zona leal al gobierno republicano una atomización del poder que fue recogido espontáneamente por las organizaciones populares que habían combatido la rebelión en la calle. Desde el 20 de julio de 1936 hasta septiembre del mismo año, puede hablarse de dualidad de poderes.
1) Por un lado, el gobierno presidido por Giral y constituido únicamente por miembros de los partidos republicanos, con una mínima autoridad.
2) Por el otro, las juntas y comités organizados espontáneamente por los partidos obreros y los sindicatos. Detentaron el poder de hecho y comenzaron a realizar unos cambios sociales profundos: confiscación de industrias, ocupaciones de parte de latifundios, creación de milicias armadas frente a los sublevados, colectivizaciones, etc. No es de extrañar que una tremenda desorganización se apoderara de la zona legal. De un lado la CNT, el ala izquierda del Partido Socialista, afirma que la Guerra y la revolución son inseparables. Para ellos, un ejército capaz de oponerse a los rebeldes debía ser un ejército obrero, que se apoyase sobre una economía opuesta a la que sostenían los generales. De otro lado, los partidos republicanos, los nacionalistas vascos, la esquerra, el ala derecha del Partido Socialista y el Partido Comunista afirmaban que primero había que ganar la guerra y después el país decidiría como debería emprenderse la revolución. Por eso, ante todo, era preciso defender la legalidad constitucional y lograr ganarse el apoyo de Inglaterra y de Francia.
El primer intento de construir un gobierno de guerra se realizó en los primeros días de septiembre, con la constitución del gobierno presidido por Largo Caballero que intentó gobernar basándose, sobre todo, en los dos grandes sindicatos: UGT y CNT. Las colectivizaciones fueron legalizadas. Lo más importante se realizó en el aspecto militar, poniéndose las primeras bases para la formación de un ejército popular. En el campo de la justicia se organizaron los tribunales populares. Pero cualquier medida centralizadora contaba inmediatamente con la oposición de la mayoría de la base anarquista y con el boicot de la CNT. La gran contradicción del gobierno de Largo Caballero fue contar con la oposición de aquellos en los que pretendía basarse para gobernar.
El fracaso de Largo se hizo palpable cuando las bases anarquistas se opusieron con las armas en la mano a la política del gobierno. Así pues, su caída fue inminente. Los comunistas le retiraron su apoyo y era preciso formar un gobierno que en vez de basarse sólo en las centrales sindicales, abarcara además todo el abanico de fuerzas políticas leales. Juan Negrín fue encargado de formar gobierno al que negó su apoyo la CNT, que no estuvo representada en el gobierno hasta marzo de 1938.
victoria. El Ejército Popular se hizo realidad contando con la colaboración del general Vicente Rojo.
En el campo de la economía, se llevó a cabo una campaña de nacionalizaciones que superó de alguna forma el caos económico anterior.
La evolución política de la zona nacional no es tan compleja como la de la zona republicana, ya que desde el primer momento contó con una fuerza aglutinante, el ejército, que supo imponerse sin contemplaciones a cualquier intento centrífugo. Además, también desde el principio, el general Franco se convirtió en la figura indiscutible, favorecido por la pronta muerte de Sanjurjo que era el encargado de asumir la dirección política. Los últimos días de julio, se creaba en Burgos la Junta Técnica, encargada de las labores de gobierno en la zona sublevada presidida por Cabanellas. El primero de octubre se confirmaba la subida de Franco a la Jefatura del Estado.
El segundo acto de la formación del Estado consistió en organizar un partido único (o Movimiento Nacional, como después se le llamaría), que amalgamase todas las fuerzas políticas que habían apoyado al Ejército en su alzamiento. En Salamanca, Franco y su principal asesor político, Serrano Suñer, veían con preocupación las tensiones entre monárquicos, carlistas, falangistas y los restos que quedaban de la CEDA. Por su parte, la Falange se mostraba inquieta por la falta de realización de las medidas de reforma social que preconizaba su ala izquierda defendida por Manuel Hedilla.
Para acabar con las rencillas internas que había en Falange, Hedilla logró formar una junta política que le designó como Jefe Nacional. Pocas horas después y aprovechando un encuentro sangriento entre los dos grupos antagónicos de Falange, Franco dio a luz el Decreto de Unificación. Así, el 19 de abril de 1937, la autoridad militar y civil se hacía con el mando absoluto de las antiguas formaciones políticas nacionalistas, que quedaron integradas en las FET y de las JONS. Hedilla, que se mostró contrario a esta solución, fue juzgado y condenado a muerte, si bien la condena se conmutó por prisión y después por destierro.
La producción legislativa del nuevo gobierno no se hizo esperar. El 9 de marzo se publicó el Fuero del Trabajo y en el mismo mes quedó oficialmente derogada la Ley de Divorcio, incluso con carácter retroactivo. En abril se creó el llamado Servicio Nacional de Reforma Económica y Social de la Tierra. El 22 del mismo mes se publicó la nueva Ley de Prensa, que sometió a censura privada toda clase de publicaciones periódicas o no.
Otro decreto del 3 de mayo permitió la reconstitución en España de la Compañía de Jesús, a la que retornaron todas sus propiedades confiscadas.
14.2. DESARROLLO MILITAR DEL CONFLICTO
El l7 de julio de l936 se iniciaba la sublevación en los territorios que formaban el Protectorado Español en Marruecos. En días sucesivos, la rebelión se extendió a varias guarniciones instaladas en la Península.
A finales del mismo mes, España quedaba dividida en dos zonas: los rebeldes dominaban toda Galicia, León, Castilla la Vieja, salvo Santander, la mayor parte de Aragón, las Islas Baleares, excepto Menorca, las Islas Canarias, Cádiz, el Protectorado marroquí, Navarra, y algunos núcleos aislados en Oviedo, Sevilla, Granada y Córdoba.
kilómetros cuadrados con el triple de población. Lo que resultaba evidente era que el Pronunciamiento como tal había fracasado y degenerado en una Guerra Civil.
Esta división de España en dos bloques corresponde con la que el país ofrecía en las elecciones de febrero de l936. Casi toda la España conservadora se alineó con el Alzamiento, mientras que las regiones con fuerte censo proletario o de partidos del Frente Popular continuaron leales al gobierno republicano.
El objetivo prioritario de las fuerzas nacionales era la toma de Madrid. En los primeros días de agosto, 14.000 hombres del ejército de África, bien pertrechados, cruzaban el estrecho de Gibraltar con la importante colaboración de la aviación italiana y del acorazado alemán Deutschland. Franco, al mando de estas tropas, estableció pronto contacto con Queipo de Llano en Sevilla. Rápidamente se inició la marcha hacia Madrid a través de Extremadura, por el valle del Tajo. Con la caída de Talavera, el peligro sobre Madrid se cernió de una forma total.
El 30 de septiembre los nacionalistas tomaban Toledo, donde el alcázar había resistido un asedio de 70 días por parte de los republicanos. La Batalla de Madrid consta de varias fases:
a) Después de la conquista de Getafe el 5 de noviembre, llegaban los nacionales a los arrabales de Madrid. El 6 el gobierno republicano abandonaba Madrid con lo que prácticamente era declarada ciudad abierta. En su lugar se instaló una Junta de Defensa presidida por el General Miaja. De todas formas, su papel hubiera sido nulo sin la colaboración del pueblo madrileño, que a la consigna de No pasarán, se lanzó a la defensa de su ciudad de una forma sorprendente. Pocos días después entraban en liza las primeras Brigadas Internacionales. A principios de diciembre el ataque frontal a Madrid fracasaba.
b) A partir de este momento, se comprendió que la guerra iba a ser larga. El rápido avance del ejército nacional se había visto facilitado por la inexperiencia de las animosas Milicias Republicanas, pero ya empezaban a surgir los embriones del Ejército Popular y el enfrentamiento de dos ejércitos. La Batalla del Jarama es el segundo intento de conquistar Madrid, que igualmente acabaría en fracaso para los nacionales, a pesar de algunas ganancias territoriales, llevando las Brigadas Internacionales el mayor peso.
c) La Batalla de Guadalajara en marzo de 1937 fue el último intento importante de los nacionales para conquistar Madrid. La batalla fue cuidadosamente preparada por el cuerpo de tropas voluntarias de Mussolini. El 8 de marzo, 50.000 italianos rompían el frente republicano y avanzaron a lo largo de la carretera Zaragoza-Madrid, mientras que el general Moscardó llegaba a Torija. La reacción republicana fue total. Detuvo el ataque italiano y contraatacó recuperando casi todo el territorio perdido y recogiendo abundante material que los italianos dejaron en su desbandada. El 21 quedaba nuevamente estabilizado el frente. Madrid se había salvado de nuevo.
d) Entre el 6 y el 26 de julio de l937 se desarrolló la Batalla de Brunete. Fue la última de las grandes batallas en torno a Madrid y fue de iniciativa republicana en el intento de cercar a las tropas nacionales en la Ciudad Universitaria y en la Casa de Campo. A pesar de alguna ganancia territorial, los objetivos republicanos no fueron cubiertos.
El 20 de abril se retiraba el ejército vasco hasta Bilbao. El 26 se producía el bombardeo de Guernica.
El 28 del mismo mes de abril los nacionales entraban en Durango. El 14 de agosto comenzaba el ataque a Santander, que fue tomado el 24 del mismo mes. El 1 de septiembre, comenzaba la conquista de Asturias. El avance, en un principio, fue lento debido a la resistencia de los asturianos republicanos y a que los nacionales tuvieron que destinar parte de dichas tropas y también aviación para contener la ofensiva republicana en Belchite.
A partir del 14 de octubre, con la ruptura del frente en Infiesto –Asturias-, el avance nacional se convirtió en un paseo militar.
El frente aragonés se había mantenido en una gran calma hasta la batalla de Belc hite. Fueron las tropas republicanas las que tomaron la iniciativa con el objetivo de tomar Zaragoza. El l5 de diciembre nuevamente tomaban la iniciativa las tropas republicanas, comenzando el ataque a Teruel, que fue tomado el 8 de enero de l938 pero que nuevamente sería retomado por los nacionales el 20 de febrero.
La batalla de Teruel significó un profundo desgaste para el ejército republicano. La desmoralización llegaba, incluso, el propio ministro de Defensa, Indalecio Prieto, hecho que facilitó enormemente la siguiente ofensiva nacionalista en Aragón. El día 3 de abril caía Lérida, días después Castellón. La batalla del Ebro sería el último gran intento de la República para poner en contacto ambas zonas leales.
El 25 de julio cruzaban el Ebro, por sorpresa, las unidades republicanas del recién organizado Ejército del Ebro, logrando la posesión de una bolsa de varias decenas de kilómetros de profundidad. Pero la rápida reacción de los nacionales detuvo el ataque republicano. El éxito republicano en el paso del Ebro demostró una vez más la disposición de la República de resistir hasta el fin.
Pero los republicanos quedaron totalmente agotados y sin posibilidad de renovar su material bélico debido al nuevo cierre de la frontera francesa. En cambio los nacionales, gracias a los nuevos acuerdos mineros entre Salamanca y Berlín, recibieron nuevos suministros. El 4 de febrero, los nacionales ocuparon Gerona; el día 6 los dirigentes de la República, Azaña, Negrín, Companys, Aguirre y Martínez Barrios cruzaron la frontera.
El desenlace final de la Guerra Civil constituyó una trágica ironía: terminó como había empezado, con el pronunciamiento de un militar. En sus propios resentimientos y ambiciones, el coronel Casado, jefe del Ejército del Centro, el único todavía en pie de guerra, soportaba con disgusto el monopolio comunista de cinco de los ocho mandos operacionales y estaba despechado por la interferencia soviética en su plana mayor. Cuando estuvo claro que los comunistas proyectaban destituirle, implantó en Madrid un Comité de Defensa compuesto por grupos anticomunistas de los socialistas reformistas de Besteiro y de la CNT.
El Comité rechazó la autoridad de Negrín, y con ella su intención declarada de resistir hasta el fin. Madrid quería la paz y sobre este sentir común se levantaba la popularidad de Casado, que esperaba pactar él mismo con Franco y aparecer como el soldado de la paz, ambición que no se cumplió, como ninguno de los intentos de una paz negociada, debido a la insistencia de Franco en una rendición incondicional.
republicana entre los comunistas y las fuerzas leales al Comité de Defensa. Cuando finalizó esa lucha, había desaparecido el último ejército republicano. La Guerra Civil había terminado.