COP EN AMÉRICA LATINA
Por: Michelle Allsopp* y Bea Erry
*Laboratorios de Investigación de Greenpeace, Universidad de Exeter, Reino Unido
Índice
RESÚMEN EJECUTIVO
1 INTRODUCCIÓN ...14
1.1 Los Químicos de Interés ...15
RECUADRO 1.1 COP LISTADOS POR EL PNUMA...16
RECUADRO 1.2 OTROS COP ...17
2 CONTAMINACIÓN Y TRANSPORTE GLOBAL DE COP. ...19
2.1 El Destino de los COP en Ecosistemas Tropicales...20
2.2 Tendencias en el Tiempo de los Niveles de COP en el Ambiente Global...20
3 COP EN AMÉRICA LATINA...23
4 Ambiente costero ...25
4.1 Lagunas, aguas y sedimentos costeros...26
4.1.1 México: ...26
4.1.1.1 DDT...27
4.1.1.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...28
4.1.1.3 PCB ...11
4.1.2 Golfo de México ...11
4.1.2.1 DDT...12
4.1.2.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...12
4.1.2.3 PCB ...12
4.1.3 Nicaragua...12
4.1.3.1 DDT...13
4.1.3.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...13
4.1.4 El Salvador ...13
4.1.4.1 Plaguicidas DDT ...13
4.1.4.2 PCB ...13
4.1.5 Brasil ...14
4.1.5.1 DDT...14
4.1.5.2 Plaguicidas Organoclorados ...15
4.2 Biota Costera ...15
4.2.1 México...15
4.2.1.1 Plaguicidas DDT ...15
4.2.1.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...16
4.2.1.3 PCB ...22
4.2.2 Golfo de México y Mar Caribe...22
4.2.2.1 DDT...23
4.2.2.2 Plaguicidas Organoclorados ...23
4.2.2.3 PCB ...24
4.2.2.4 Compuestos Organoestánicos ...24
4.2.3 Compuestos Organoestánicos...24
4.2.4 Honduras ...25
4.2.4.1 DDT...25
4.2.4.2 Plaguicidas Organoclorados ...25
4.2.5 Nicaragua...25
4.2.5.1 DDT...25
4.2.6 Venezuela ...25
4.2.6.1 DDT...26
4.2.6.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...26
4.2.6.3 PCB ...26
4.2.7 El Salvador ...26
4.2.7.1 DDT...26
4.2.7.2 Plaguicidas Organoclorados ...26
4.2.7.3 PCB ...26
4.2.8 Brasil ...27
4.2.8.1 DDT...27
4.2.8.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...27
4.2.9 Argentina ...27
4.2.9.1 DDT...28
4.2.9.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...28
4.2.9.3 PCB ...28
4.2.10 El Resto de América Latina...28
4.2.10.1 DDT...28
4.2.10.2 Compuestos Organoestánicos ...28
4.2.10.3 PCB ...29
5 Contaminación marina...30
5.1 Aire ...30
5.1.1 DDT ...30
5.1.2 Otros Plaguicidas Organoclorados...30
5.1.3 Compuestos organoestánicos...31
5.2 Agua de mar ...31
5.2.1 DDT ...31
5.2.2 Plaguicidas Organoclorados ...32
5.2.3 PCB ...32
5.3 Biota Marina...33
5.3.1 Peces y Crustáceos...33
5.3.1.1 DDT...33
5.3.1.2 PCB ...33
5.3.1.3 Compuestos Organoestánicos ...33
5.3.2 Mamíferos Marinos...33
5.3.2.1 DDT...34
5.3.2.2 Plaguicidas Organoclorados ...36
5.3.2.3 PCB, Dioxinas y Retardantes de Flama Bromados ...36
5.3.2.4 Compuestos organoestánicos...39
6 Ambiente Acuático ...40
6.1 DDT ...40
6.1.1 Aguas Superficiales...40
6.1.2 Sedimentos ...41
6.1.3 Biota Acuática ...42
6.2 Heptacloro y Epóxido de Heptacloro ...44
6.2.1 Aguas Superficiales...44
6.2.2 Sedimentos ...45
6.2.3 Biota Acuática ...45
6.3 Dieldrin, Aldrin y Endrin ...45
6.3.1 Aguas Superficiales...45
6.3.2 Sedimentos ...46
6.3.3 Biota Acuática ...46
-HCH y γ-HCH (Lindano) ...47
6.4.1 Aguas Superficiales...47
6.4.2 Sedimentos ...47
6.4.3 Biota Acuática ...48
6.5 Otros Plaguicidas Organoclorados y PCB ...48
6.5.1 PCB ...48
6.5.2 Clordano ...49
6.5.3 Toxafeno...49
6.5.4 Endosulfán...50
7 Ambiente terrestre...51
7.1 Aire ...51
7.2 Vegetación...51
7.3 Suelo ...52
7.4 Aves ...52
8 Alimentos ...55
8.1 Productos Lácteos...55
8.1.1 DDT ...56
8.1.2 Heptacloro y Epóxido de Heptacloro...56
8.1.3 Aldrin y Dieldrin...57
8.1.4 Lindano y otros HCH...57
8.2 Carne ...57
8.2.1 DDT ...58
8.2.2 HCB ...58
8.2.3 Lindano y otros HCH...58
8.3 Fruta, Vegetales y Otros Cultivos ...58
8.4 El incidente de contaminación de alimentos por PCB y dioxinas – desechos de cal de Brasil...59
9 Humanos ...60
9.1 Dioxinas (PCDD/F) y PCB ...61
9.2 DDT y DDE ...62
9.2.1 Población General ...62
9.2.2 Niños Lactantes ...63
9.2.3 Exposición Laboral ...63
9.3 Isómeros del HCH ...64
9.3.1 Población General ...64
9.3.2 Niños Lactantes ...64
9.3.3 Exposición Laboral ...64
9.4 Otros Plaguicidas Organoclorados ...64
9.4.1 Niños Lactantes ...65
10 Referencias...66
RESÚMEN EJECUTIVO
Los contaminantes orgánicos persistentes (COP) son un grupo de químicos muy resistentes a procesos naturales de degradación y por lo tanto, son extremadamente estables y de larga vida. Los COP no sólo son persistentes en el ambiente, muchos también son altamente tóxicos y se acumulan (bioacumulan) en los tejidos de animales y humanos. Muchos no tienen lugar en la naturaleza, sino que son químicos sintéticos liberados como resultado de actividades antropogénicas. Inmensas cantidades de COP se han liberado en el ambiente y debido a su transporte a larga distancia en las
corrientes de aire, los COP se han convertido en contaminantes muy difundidos y ahora representan un problema de contaminación global. Ciertos COP han sido responsables de algunos efectos catastróficos en la fauna, desde la interferencia con las características sexuales, hasta pérdidas dramáticas de población. Se sospecha que los COP causan una amplia gama de impactos negativos a la salud humana y hay evidencia de que los niveles actuales de COP en mujeres, en la población general de algunos países, es suficiente para causar sutiles efectos no deseados en sus bebés debido a la transferencia de estos contaminantes a través de la placenta y vía leche materna.
En décadas recientes, se han producido grandes cantidades de diversos COP en todo el mundo y muchos aún están en producción y uso. Algunos COP, como las dioxinas y furanos, no son producidos intencionalmente, sino que son generados como
subproductos de muchos procesos industriales, particularmente en procesos de combustión. Varios COP, notablemente ciertos plaguicidas organoclorados como el DDT y el HCH en grado técnico, han sido prohibidos totalmente en países
industrializados, y en la mayoría de los países menos industrializados han sido prohibidos para su uso en la agricultura. Sin embargo, dada la persistencia de estos plaguicidas, los altos niveles permanecen en muchas regiones del planeta. Por otra parte, en algunos países menos industrializados, incluyendo América Latina, los
plaguicidas organoclorados, particularmente el DDT, aún son utilizados en campañas de saneamiento contra enfermedades transmitidas por vector, como la malaria. Además, el uso ilegal de los plaguicidas organoclorados muchas veces no puede ser excluido.
Este informe reúne la literatura científica publicada de los niveles de COP en el ambiente y en los animales y humanos de América Latina. El informe revela que hay una gran falta de investigación de los niveles de los COP en América Latina en
comparación con los países del Hemisferio Norte. Por lo tanto, es imposible hacerse una idea general del estado de la contaminación en América Latina. Sin embargo, las
investigaciones disponibles destacan al menos el estado de la contaminación por COP en algunas regiones de América Latina.
¿QUÉ SON LOS COP?
Los COP abarcan muchos grupos diferentes y variados de químicos hechos por el ser humano. Algunos COP han sido listados por organizaciones nacionales e
internacionales como químicos de interés. Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha listado ciertos COP, los cuales son organoclorados, como químicos con carácter prioritario. Los organoclorados son sustancias que contienen cloro y carbono químicamente combinados. Son un enorme grupo de químicos que incluye muchos COP. La lista del PNUMA señala 12
organoclorados – conocidos como la docena sucia. Éstos son: dioxinas y furanos -
químicos que son formados como subproductos no intencionados de la combustión y procesos involucrados en la elaboración, uso y destrucción de organoclorados. Por ejemplo, son producidos como subproductos de la incineración de desechos municipales y otros tipos de incineración, como la quema abierta e incendios en rellenos y
confinamientos, y durante la producción de PVC; los PCB - químicos industriales que han sido prohibidos pero aún son liberados al ambiente en cantidades significativas desde las viejas emisoras y como subproductos no intencionados de la combustión y procesos involucrados en la elaboración, uso y destrucción de organoclorados; HCB – un químico utilizado como plaguicida, en la elaboración de plaguicidas y formado como subproducto no deseado en varios procesos industriales que involucran organoclorados;
plaguicidas organoclorados, dentro de los que encontramos - DDT, clordano, toxafeno, dieldrin, aldrin, endrin, heptacloro y mirex. El uso de estos plaguicidas organoclorados está prohibido o severamente restringido en la mayoría de los países, pero no en todos.
Los COP incluidos en la lista anterior son de un inmenso interés debido a que
contaminan el ambiente y son tóxicos. La mayoría de la investigación sobre COP está limitada a sólo unos cuantos químicos. Sin embargo, hay muchos otros COP que también son contaminantes ambientales y son de gran preocupación. Estos incluyen el pentaclorofenol, retardantes de flama bromados, isómeros de HCH - como el plaguicida organoclorado lindano, compuestos organoestánicos (por ejemplo, algunos agentes empleados como anti-adherentes/biocidas en barcos), parafinas cloradas de cadena corta (por ejemplo, las empleadas en aceites de corte y lubricantes) y ciertos ftalatos– DBP y DEHP, los cuales no son particularmente persistentes pero tampoco son menos
peligrosos (tienen muchos usos, como suavizantes de plásticos, especialmente en el PVC).
¿DÓNDE SE ENCUENTRAN?
Todos los medios naturales pueden ser contaminados por los COP una vez que éstos sean liberados al ambiente. Por ejemplo, todos los plaguicidas con COP que son rociados en los cultivos, pueden contaminar la vegetación y el suelo; las descargas directas desde las instalaciones productoras de COP pueden contaminar los ríos y las liberaciones de COP desde las chimeneas de los incineradores e instalaciones
industriales contaminan el aire. Por lo tanto, los COP pueden contaminar áreas locales cercanas a donde son liberados. Sin embargo, algunos COP son volátiles/semivolátiles y se pueden evaporar del suelo o agua hacia el aire. Posteriormente pueden transportarse por miles de kilómetros en las corrientes de aire y contaminar regiones remotas de su fuente. Estos COP migran en corrientes de aire desde regiones cálidas del planeta hacia regiones polares más frías. Una vez que han alcanzado temperaturas más frías, se condensan y son depositados de nuevo en la superficie terrestre. Los COP también pueden ser transportados grandes distancias por ríos, corrientes de los océanos y como contaminantes en la fauna. Debido a las extensas liberaciones de COP al ambiente y a su transportación a grandes distancias, se han convertido en contaminantes globales y llegan a alcanzar altas concentraciones en regiones remotas, como el Ártico.
LOS COP EN LAS CADENAS ALIMENTICIAS
Muchos COP que contaminan el ambiente se incorporan en las cadenas alimenticias. Se acumulan y persisten en los tejidos grasos de animales y humanos debido a que son solubles en las grasas y no se degradan fácilmente en el cuerpo. Hasta niveles ambientales bajos de COP pueden llevar a altos niveles en los tejidos del cuerpo de
animales y humanos. Para muchos COP las concentraciones en la grasa aumentan mientras un animal se come a otro, de tal manera que los niveles más altos se
encuentran en animales predadores en lo alto de la cadena alimenticia, como los osos polares, focas, odontocetos y cetáceos (“ballenas dentadas”), aves de presa y humanos.
Los mamíferos marinos acumulan niveles particularmente altos de COP debido a su gran cantidad de grasa y a su reducida capacidad, compara con otras especies, de degradar algunos COP.
COP EN AMÉRICA LATINA
Los plaguicidas organoclorados persistentes han sido utilizados para la agricultura en América Latina durante las últimas décadas, aunque su uso en la agricultura es ilegal hoy en términos generales. En particular, se han utilizado grandes cantidades en México para cultivos comerciales. En años más recientes, el uso de plaguicidas organoclorados se ha restringido a programas de salud pública contra enfermedades como la malaria.
Considerando esto, México es por mucho, el mayor usuario del plaguicida DDT, seguido por Brasil y otros países que utilizan cantidades menores.
Este informe revisa datos de COP en América Latina en la literatura científica (principalmente la publicada en inglés). La literatura fue identificada principalmente desde una base de datos científica del BIDS ISI. Los estudios que son revisados sólo pueden verse como representativos de la región particular estudiada y no pueden, por ningún medio, ser considerados como representativos de cada país como un todo debido a la poca investigación disponible.
Las comparaciones detalladas entre los niveles de COP encontrados en diversos estudios, son difíciles debido a la inconsistencia en los métodos de laboratorio utilizados y los diferentes estándares de calidad en los laboratorios. No obstante, las comparaciones entre los estudios pueden dar una idea del estado de contaminación de un área y si los niveles de COP son considerados altos o bajos. Los niveles actuales de plaguicidas organoclorados en América Latina reflejan tanto los usos pasados como los actuales.
AMBIENTE COSTERO
Varios estudios reportaron niveles de COP en lagunas costeras, agua y sedimentos así como en peces/crustáceos. La mayor parte de esta investigación se limitó a la
evaluación de niveles de DDT en México y el Golfo de México.
Los sedimentos en el ambiente acuático y marino, actúan como una cloaca para los COP. Notablemente, se han encontrado altos niveles de DDT en los sedimentos de estuarios y lagunas, en el noroeste de México (16,600 ppb, peso seco),en el Norte del Golfo de México (1600 ppb), y en Nicaragua (270 ppb). En México los altos niveles de DDT son consecuencia de su uso para el control de vectores y en Nicaragua fue debido al extenso uso del DDT en la producción de algodón durante varios años. Se han reportado niveles más bajos de DDT en los sedimentos de Brasil, Argentina, El Salvador, y otras regiones de Nicaragua y México. Una vez más han sido evidentes niveles comparativamente altos de DDT (>100 ppb) en los peces y crustáceos del noroeste de México, el Golfo de México y Nicaragua.
Se han detectado PCB en los sedimentos de estuarios y lagunas en varios países Latinoamericanos. Particularmente, se han encontrado altos niveles en los sedimentos de estuarios en El Salvador (1137 ppb). Los niveles de PCB en peces/crustáceos fueron comparativamente altos (>100 ppb peso húmedo) en el Golfo de México, Nicaragua, Argentina y Chile. Los niveles en peces/crustáceos fueron similares a los reportados para peces marinos en Australia (intervalo de 0.22 a 720 ppb) y fueron generalmente más altos que los reportados para países del Sur de Asia (0.38 a 110 ppb).
AMBIENTE OCEÁNICO
Había poca información disponible sobre los niveles de COP en el aire y agua de mar en los océanos abiertos de América Latina. Una medición global de los niveles de COP en el aire y agua de mar detectó la presencia de DDT en el agua de mar del Mar Caribe y del Golfo de México, y la presencia de γ-HCH, α-HCH, DDT, trans-nonaclor y PCB en el aire.
Peces y Crustáceos
Existen pocos datos disponibles sobre los niveles de COP en la biota marina de los océanos abiertos. Se encontró que el DDT es el contaminante más común en peces y crustáceos tomados del Golfo de México. Los niveles de PCB en calamares eran considerablemente más bajos en aquellos tomados de las aguas del Hemisferio Norte, en comparación con los del Hemisferio Sur. Niveles similares de compuestos
organoestánicos eran considerablemente más bajos en calamares de las aguas del Hemisferio sur, incluyendo aguas mar adentro del Perú y Argentina.
Mamíferos Marinos
Se han encontrado sólo unos cuantos estudios que documentan niveles de COP en los mamífereos marinos de América Latina. La investigación en delfines nariz de botella del Golfo de México reveló altas concentraciones de los compuestos clordano y dieldrin en la grasa de estos animales. Los niveles de DDT eran similares a los niveles de los delfines en la costa Atlántica de EUA y estaban en el mismo intervalo que los niveles de las marsopas de Burmeister en las aguas argentinas. Un estudio de retardantes de flama bromados en mamíferos marinos mostró que los niveles encontrados en delfines del Golfo de México eran similares a los niveles encontrados en mamíferos marinos del Hemisferio Norte.
AMBIENTE ACUÁTICO
Un número limitado de estudios reportaron que varios plaguicidas organoclorados eran detectables en la superficie del agua, sedimentos y/o peces y crustáceos en los
ambientes acuáticos de Brasil, México, Honduras, Argentina, Uruguay y Chile. Los químicos incluían el DDT, heptacloro y su epóxido, dieldrin, aldrin y lindano.
Una comparación de niveles de COP en el ambiente acuático de América Latina con otros países mostró que los niveles eran generalmente no considerados como altos en la mayoría de las regiones que se estudiaron. Sin embargo, existían algunas excepciones notables:
• En la cuenca del río Ipojuca en Brasil, eran evidentes niveles extremadamente altos de heptacloro en el agua del río (hasta 57.8 ppb) los cuales excedían claramente los límites legales (10 ppb). Se infirió que la causa de esto era el uso del heptacloro en
los programas de salud pública. Los niveles totales de HCH (con un máximo de 3760 ppt) en el agua también excedían los límites legales en esta región.
• En una región de agricultura intensiva en la cuenca del río Choluteca en Honduras, se encontraron niveles muy altos de dieldrin (40 ppb) que excedían los estándares de la US EPA para agua.
• En la cuenca del río Biobio en Chile, se detectaron altas concentraciones de DDT (hasta 2788 ppb) y lindano (hasta 773 ppb) en los peces. Los niveles de lindano estaban entre los más altos valores jamás reportados en el mundo y reflejaban el uso masivo de plaguicidas hechos a base de lindano en el área.
• En el Río de La Plata en Argentina, eran evidentes niveles comparativamente altos de PCB en el agua y peces. Los niveles eran similares a los reportados en los Grandes Lagos.
La evaluación de la concentración de COP en el agua para beber en América Latina era casi inexistente en las documentaciones científicas. Los investigadores expresaron una preocupación por la falta de información de los niveles de COP en el agua subterránea de México que es utilizada como agua para beber. En México y en la Península de Yucatán se encontró una seria contaminación del agua subterránea con los plaguicidas organoclorados 2,4-D y 2,4,5-T. En La Lima, Honduras, se encontraron altos niveles de lindano y clordano en el agua para beber, los cuales estaban por arriba de los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
AMBIENTE TERRESTRE
Aire, Suelo y Vegetación
La documentación científica estaba casi desprovista de estudios de niveles de COP en el aire, vegetación y suelo de América Latina. Para Mendoza, Argentina, estuvo
disponible un estudio que monitoreó los niveles de plaguicidas organoclorados en las puntas de los pinos de parques urbanos como una forma indirecta de evaluar la contaminación del aire. Altos niveles de DDT y HCH se encontraron en comparación con las áreas rurales argentinas y los niveles encontrados en Alemania. Esto implicaba que la contaminación del aire, proveniente del rociado de estos insecticidas, había tenido lugar como mostraban los altos niveles que fueron detectados en la punta de los árboles. Un estudio de la composta municipal en diferentes regiones del Brasil,
encontró que los niveles de dioxinas eran similares a los niveles de la composta en Alemania, mientras que los niveles de PCB eran menores.
Aves
Se han publicado varios estudios sobre los niveles de COP en las aves en México, un estudio para Chile y ninguno para otros países latinoamericanos. De los años 50 a los 80, en las aves de presa de México se encontró evidencia del adelgazamiento del cascarón de los huevos debido a los altos niveles de DDE. No había estudios
disponibles en esta materia para los 90, pero un estudio reciente advirtió que las aves en el estado de Chiapas en México, estaban en un riesgo significativo de acumulación de DDT debido a su continuo uso en esta región. Una gama de otros plaguicidas
organoclorados se detectó en aves residentes y migratorias de México, en los años 80 y 90, y en aves del centro de Chile en los 90.
Alimento
Los COP son detectables en productos alimenticios de todo el mundo. En América Latina, la investigación de COP en los alimentos era escasa y estaba limitada a la investigación en Argentina y México. Los límites establecidos por la OMS y la FAO (Food and Agriculture Organisation) como niveles "seguros" para COP en los alimentos fueron excedidos por el DDT en muestras de queso tomadas en México, y de leche en Argentina. La leche de México y Argentina también excedían por mucho los límites regulatorios para heptacloro. En México, los niveles totales de HCH en la leche excedieron el límite recientemente establecido para HCH y las muestras de carne excedieron los límites regulatorios para el DDT y HCH. Estos resultados implican que la exposición a los COP a través de la comida en México y Argentina puede ser alta, pero se require más investigación para clarificar si es este el caso, debido a lo limitado de la investigación actual.
Humanos
Cantidades medibles de COP están presentes en los tejidos humanos en todo el mundo.
En América Latina, los estudios de COP en tejido humano durante los últimos 15 años más o menos, están limitados a un puñado de estudios, de los cuales la mayoría se centran en el DDT en México y Brasil.
Un estudio en Río de Janeiro, Brasil, en 1992 encontró que los niveles de dioxinas y PCB en la leche materna estaban en el extremo inferior del intervalo de aquellos encontrados en países de occidente.
Para el DDT y su producto de descomposición, el metabolito DDE, los niveles más altos en leche humana han sido reportados en Asia, África y América Latina. En varias regiones de México y Brasil, los niveles de DDE encontrados en la leche humana eran altos (>2.5 ppm) comparados con la mayoría de los países. Esto era casi seguro debido al continuo uso del DDT en estos países. Además, se han encontrado niveles muy altos de DDT en los rociadores de plaguicidas en Brasil, México y Venezuela. Los niveles de DDT total en el tejido adiposo de los rociadores de plaguicidas de México eran 6 veces más altos que en la población general, mientras que en los niveles de sangre de los rociadores de Brasil eran 4.7 veces más grandes que los niveles de los trabajadores no expuestos.
Otros plaguicidas organoclorados como el dieldrin, HCB y heptacloro epóxido se encontraron en leche humana de México y Brasil en concentraciones dentro del intervalo de aquéllos encontrados en otros países. Sin embargo, saber esto no es reconfortante debido a que estos químicos son persistentes, bioacumulativos y tóxicos.
Además, los jóvenes en desarrollo son particularmente vulnerables a los impactos de tales químicos y son pasados del cuerpo de la madre a los fetos en desarrollo en la matriz y al bebé lactante a través de la leche materna.
Las autoridades reguladoras emplean el concepto de Ingesta Diaria Aceptable de químicos en los alimentos como intento de proteger la salud pública. La IDA es la cantidad de un químico que puede ser ingerida en una base diaria en la dieta, y que es considerada como segura. Si la IDA se aplica a la leche humana ingerida por un bebé
lactante, los cálculos muestran que la IDA es excedida por varios COP en muchos países. En América Latina, los cálculos mostraron que la IDA para el niño amamantado fue excedido por el DDT en dos regiones de México y por el dieldrin en dos regiones de Brasil. Es cuestionable cómo se puede aplicar la IDA a un niño lactante, dado que la IDA está calculada para un adulto de 70 kg que ingiere alimentos en todo su tiempo de vida. Sin embargo, como el niño es más vulnerable que el adulto, se ha discutido que definitivamente los niños no deben exceder la IDA. Por lo tanto, es de gran interés que la leche humana en América Latina no exceda la IDA. No obstante, es muy importante hacer énfasis en que el amamantar es muy recomendado por los expertos debido a las muchas ventajas que conlleva.
CONCLUSIONES
• Los estudios científicos publicados muestran claramente que los COP contaminan el medio ambiente terrestre, acuático y marino a lo largo de toda América Latina. Sin embargo, la investigación publicada de los niveles de COP en América Latina se encuentra extremadamente limitada. Esto es tanto en términos cuantitativos de la investigación que está disponible como para el número de COP que se han investigado. La mayor parte de la investigación se ha generado en México, y en segundo lugar en Brasil, con poca o ninguna investigación en otros países. Los datos están principalmente limitados a las investigaciones de los niveles de algunos
plaguicidas organoclorados. Sólo algunos estudios de dioxinas están disponibles en toda América Latina y la investigación de retardantes de flama bromados se
encuentra limitada a un estudio en mamíferos marinos.
• Los altos niveles de algunos plaguicidas organoclorados son notablemente evidentes en algunas regiones de países de América Latina que están relacionadas con los usos pasados y/o presentes. Los niveles de DDE en la leche humana en México y Brasil indicaron que la exposición de la población general es alta en algunas regiones.
• Es casi seguro que los COP que son liberados en la América Latina tropical no sólo causen problemas de contaminación local, sino que también pueden contribuir a la contaminación de áreas remotas del planeta muy lejanas a la fuente. Por ejemplo, estudios de los ríos y sedimentos en las áreas tropicales (Asia) indican que debido a las altas temperaturas en el trópico, el tiempo de residencia de los COP es más corto en los cuerpos de agua, y la transferencia a la atmósfera es mayor. La transferencia al aire tiene mayores implicaciones para el ambiente global. Los COP semivolátiles y persistentes como el HCB y HCH, parecen ser gradualmente redistribuidos desde las fuentes de emisión tropicales hacia las regiones más frías en una escala global.
COP – UN PROBLEMA GLOBAL
El problema de la contaminación global por COP se dispone a continuar debido a que la mayoría de los COP provenientes de actividades antropogénicas aún siguen siendo liberados al ambiente. La disminución de los niveles de COP que han sido prohibidos en algunos países no da lugar al optimismo o la complacencia. Los niveles de COP son aún suficientemente elevados para ser preocupantes, y más aún, niveles de COP que son todavía ampliamente producidos, como los retardantes de flama bromados y
compuestos organoestánicos, aumentan la ya grave carga de COP. Dado que la
liberación de COP al ambiente es continua, existe potencial para impactos severos posteriores en la salud de animales y humanos. Al ser los COP persistentes, existe sólo una forma de salvaguardar el ambiente y el futuro de las futuras generaciones. Ésta es la reducción y la eventual eliminación al nivel internacional de la producción y uso de todos los COP, así como de los procesos que conducen a su generación no intencional como subproductos de tecnologías de producción y dar paso a tecnologías limpias. Es necesario tomar acción ahora para enfrentar los problemas actuales causados por los COP, prevenir nuevos problemas e iniciar el camino hacia un Futuro Libre de Tóxicos.
GREENPEACE DEMANDA QUE…
• La producción y uso de todos los COP, así como las actividades humanas que llevan a la generación de COP, sean eliminadas a nivel internacional, y finalmente, a nivel global.
• Esto debe ser realizado a través de la sustitución de COP (o los procesos y materiales que los generan) con tecnologías y materiales no peligrosos.
• La industria y la agricultura deben aspirar a tecnologías de producción limpia y a la producción de productos limpios, reconociendo que la única manera de impedir las liberaciones de COP en el ambiente es evitando su producción y uso.
• Como asunto urgente, se deben tomar medidas para detener la producción y eliminar todas las descargas, emisiones y pérdidas de químicos priorizados para la acción por el PNUMA
• Suponer que todos los químicos son peligrosos hasta demostrar lo contrario, i.e.
hasta que la determinacion de la peligrosidad sea completa, o en esas instancias donde la identificación de la peligrosidad está limitada por la falta de información, se debe asumir que los químicos presentan peligros de dimensiones desconocidas.
• Finalmente, las medidas para eliminar las liberaciones de TODOS LOS COP y TODAS LAS SUSTANCIAS PELIGROSAS al ambiente deberán tomarse tanto en una base regional como global, debido a que la contaminación química del ambiente es un problema global y los químicos no respetan fronteras.
1 I N T R O D U C C I Ó N
Los bloques de construcción de los organismos vivos son compuestos orgánicos– es decir, compuestos químicos que contienen carbono e hidrógeno (y en algunos casos, también otros elementos). Estos compuestos no son indestructibles y algunos se degradan de manera relativamente fácil. Por otro lado, el ser humano ha aprendido a elaborar compuestos orgánicos que son extremadamente difíciles de eliminar. A estos químicos se les llama Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP).
Un gran número de químicos peligrosos ha sido, y continúa siendo, elaborado por la industria química tanto en forma intencional, como productos, como no intencional, como subproductos o desechos. Estas sustancias peligrosas incluyen numerosos COP.
Algunos de estos, notablemente las dioxinas y furanos, son también generados en forma no intencional como subproductos de procesos de combustión.
La producción y uso de COP, y la generación de COP como subproductos no
intencionados ha llevado a la contaminación del ambiente con estas sustancias. Debido a que no son fácilmente degradados por procesos naturales, muchos persisten en el ambiente por años. Por lo tanto, aún si la producción y las liberaciones de todos los COP cesaran hoy, continuarían contaminando el ambiente por muchos años en el futuro. Muchos COP se han convertido en contaminantes muy difundidos en el
ambiente, debido a que son transportados a miles de kilómetros en las corrientes de aire, en ríos y océanos. Como resultado de este transporte a grandes distancias, algunos COP contaminan regiones remotas como los océanos profundos, áreas de altas montañas e incluso el Ártico. De hecho, pueden ser considerados como contaminantes globales.
Además de ser persistentes, muchos COP son, por su naturaleza química, son altamente solubles en las grasas (lipofílicos). Consecuentemente, tienen una tendencia a
concentrarse en los tejidos grasos de organismos vivientes, y con el tiempo, pueden acumularse (bioacumularse) en altos niveles en dichos tejidos. En algunos casos, los niveles aumentan (se biomagnifican) cuando un animal consume a otro en la cadena alimenticia, de tal manera que los niveles más altos están presentes en las especies depredadoras en la cima de la cadena alimenticia. Algunos COP, como los compuestos organoestánidos, se acumulan hasta niveles particularmente altos en el hígado y otros tejidos.
Muchos COP son tóxicos y sus largas vidas en los tejidos vivientes conducen a efectos negativos en la salud. Aunque con el tiempo muchos COP pueden ser metabolizados (transformados o degradados) en el cuerpo para convertirse en otros compuestos
(metabolitos), algunos de los metabolitos producidos son más tóxicos y persistentes que el químico original. Por ejemplo, los plaguicidas heptacloro y clordano son degradados hasta heptacloro epóxido y oxiclordano, respectivamente, los cuales son más tóxicos que los químicos originales.
Los químicos hechos por el ser humano se encuentran en el ambiente y en nuestros cuerpos no como entidades simples, sino como mezclas complejas. Estamos expuestos, por lo tanto, no a químicos peligrosos particulares, sino a muchos de ellos; no a COP particulares, sino a mezclas diversas. El significado de tales exposiciones múltiples
permanece pobremente entendido. Por otra parte, una proporción sustancial de los químicos que se encuentran en el ambiente y a los que podemos estar expuestos, simplemente no puede ser identificada. Esto complica aún más el problema.
1 . 1 L o s Q u í m i c o s d e I n t e r é s
Los COP pueden ser definidos, en términos generales, como químicos orgánicos persistentes, que comprenden sustancias sintéticas de un amplio espectro de grupos químicos. Un prominente y diverso grupo de COP son los organohalógenos, i.e.
compuestos orgánicos de cloro, bromo, yodo y flúor. De los halógenos, el cloro ha sido particularmente utilizado por la industria química, para elaborar químicos clorados que son empleados como plaguicidas, químicos industriales, solventes, agentes de limpieza y plásticos, en particular el PVC. De hecho el PVC es el uso más simple del cloro.
Todos los 12 COP hasta ahora priorizados para su reducción o para prevenir sus emisiones dentro del borrador de la Convención convocada por el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) son organoclorados. Estos químicos se describen en el cuadro 1.1
Los problemas ambientales y de salud ocasionados por los COP incluidos en la lista del PNUMA han sido reconocidos por algunos años y, como consecuencia, los PCB y muchos de los plaguicidas han sido prohibidos o se ha restringido su uso en la mayoría de los países. Sin embargo, los COP no respetan las fronteras nacionales, de manera tal que su continua producción y uso, y su generación como subproductos no intencionados en algunos países aumentan la responsabilidad global de estos químicos. En el caso de las dioxinas, aún producidas no intencionadamente por muchos procesos industriales y de combustión de desechos, así como la quema abierta, incendios de rellenos y
confinamientos e incendios accidentales en edificios, vehículos y almacenes a lo largo de todo el globo terráqueo. En algunos países se han tomado pasos para reducir las emisiones de dioxinas al aire desde las fuentes, como los incineradores, pero las
emisiones al aire y suelo de tales instalaciones continúan con poca o ninguna reducción.
Además, pocos países han establecido las políticas requeridas para dirigir los materiales que contienen cloro (e.g. PVC) que son, en efecto, las fuentes de dioxinas durante la incineración, así como para las fuentes difusas, como la quema abierta y los incendios de rellenos y confinamientos.
Los 12 COP del PNUMA son sólo una parte del problema que enfrentamos. Muchos químicos orgánicos persistentes más están aún en producción y uso extensivos, tanto en países industrializados como en países en proceso de industrialización. Algunos de estos se muestran en el Recuadro 1.2. Mientras la industria química continúe
elaborando dichos químicos para solucionar los problemas cotidianos, estarán creando otros problemas a largo plazo o irreversibles, y estarán comprometiendo la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. También estarán
amenazando los procesos fundamentales que sustentan la diversidad de la vida misma.
R E C U A D R O 1 . 1 C O P L I S T A D O S P O R E L P N U M A
• Dioxinas y furanos: policlorodibenzo-p-dioxinas (PCDD) y policlorodibenzofuranos (TCDF), comúnmente denominados dioxinas y furanos, o colectivamente como "dioxinas". Hay 210 congéneres (químicos) en el grupo, aunque algunos sean más tóxicos, y algunos más abundantes, que otros. La 2, 3, 7, 8 - tetraclorodibenzo-p-dioxina (2,3,7,8 -TCDD) es el congénere más tóxico, y ahora es reconocido como un cancerígeno humano. Las dioxinas son producidas como subproductos no intencionados en muchos procesos de manufactura y combustión que utilizan, producen o descargan cloro o químicos derivados del cloro. Las fuentes importantes de dioxinas en el ambiente incluyen la incineración de desechos, combustión de PVC en incendios en rellenos y confinamientos y quema abierta, y muchos procesos de producción de organoclorados, incluyendo la producción del PVC.
• Policlorobifenilos (PCB): Los PCB comprenden un grupo de 209 congéneres distintos. Cerca de la mitad de este número han sido identificados en el ambiente. Los congéneres de PCB más altamente clorados son los más persistentes y explican la mayoría de aquéllos que se encuentran contaminando el ambiente. Los PCB fueron producidos como químicos industriales y fueron utilizados principalmente para la aislamiento de equipo eléctrico. La producción de PCB ha cesado casi en su totalidad en el mundo, aunque hay reportes de que aún continúa en Rusia. Se estima que por lo menos una tercera parte de los PCB que han sido producidos han entrado al ambiente (Agencia de Medio Ambiente de Suecia, 1999).
Las otras dos terceras partes permanecen en equipo eléctrico viejo y en vertederos de desechos desde los cuales continúan lixiviándose al ambiente. Aunque hoy esta es la mayor fuente de contaminación por PCB, algunos PCB son también producidos como subproductos de la incineración y ciertos procesos químicos que involucran el cloro, como la producción de PVC.
• Hexaclorobenceno (HCB): Este químico fue anteriormente usado como fungicida para el grano de siembra. También es producido no intencionadamente como subproducto durante la elaboración de solventes clorados y otros compuestos clorados como el cloruro de vinilo, el bloque de construcción del PVC, y varios plaguicidas. Es un subproducto en las descargas de plantas de cloro-álkali y de conservación de madera, así como en la ceniza volátil y gases emitidos por las incineradoras de desechos municipales. Su mayor fuente hoy en día sigue siendo la manufactura de plaguicidas (Foster 1995, ATSDR 1997).
• Plaguicidas Organoclorados: Hay ocho plaguicidas en esta categoría listados por el PNUMA. Estos son el aldrin, dieldrin, endrin, DDT, clordano, mirex, toxafeno y heptacloro. La mayoría de estos están prohibidos o restringidos en muchos países, aunque no en todos. Por ejemplo, el DDT aún es utilizado ampliamente en los países menos industrializados,
particularmente para el control de mosquitos (e.g. Lopez-Carrillo et al.
1996).
Aunque la mayor atención hasta hoy se ha centrado, comprensiblemente, en los químicos organoclorados, el problema general de la muy difundida contaminación del ambiente con químicos persistentes se extiende a través de otros grupos de químicos.
Para asegurar la protección del ambiente, se deben tomar medidas para reducir y finalmente prevenir emisiones de todas las sustancias peligrosas, particularmente aquellas que son persistentes y se bioacumulan.
R E C U A D R O 1 . 2 O T R O S C O P
• Isómeros del Hexaclorociclohexano (HCH): El γ-HCH, o lindano, es un plaguicida organoclorado y un componente de algunos shampoos para el tratamiento de piojos en la cabeza. Su uso como plaguicida en la agricultura ha disminuido en años recientes, aunque a pesar de esto continua siendo utilizado con este propósito en algunos países de Europa (Agencia de Medio Ambiente de Suecia, 1999), América Latina y Asia. El uso del HCH técnico, una mezcla de isómeros de HCH que incluye el alfa-HCH, es más restringido aún. No obstante, como resultado de continuas liberaciones y su persistencia en el ambiente, el alfa-HCH permanece esparcido en el ambiente, incluyendo el Ártico.
• Retardantes de flama bromados: Estos químicos son ampliamente usados como retardantes de fuego en equipo electrónico, e.g. tableros electrónicos en computadoras, aparatos de radio y televisión, en plásticos, textiles, materiales de construcción, alfombras, vehículos y aeronaves. La producción y uso de algunos de estos químicos está aumentando. Los retardantes de flama bromados incluyen éteres de polibromobifenilos (EPBB) y polibromobifenilos (PBB), así como el tetrabromobisfenol-A desarrollado más recientemente. Cada vez se vuelve más claro que los EPBB están ampliamente distribuidos en el ambiente global y pueden acumularse en los tejidos de los humanos y la fauna; una evidencia similar está creciendo para los retardantes de flama bromados.
• Compuestos organoestánicos: Los compuestos organoestánicos son usados como ingrediente activo en los agentes anti-adherentes/biocidas, fungicidas, insecticidas y bactericidas. Uno de los químicos en este grupo, el tributilestaño (TBE), ha sido utilizado como biocida en la pintura para barcos y en redes de acuacultura desde los años 60, aunque su uso está ahora restringido a grandes barcos y se está discutiendo una prohibición global. El TBE es quizá más conocido por sus efectos desestabilizantes en las hormonas de invertebrados marinos, aunque también es altamente tóxico para otros organismos. Ha sido descrito tentativamente como el químico más tóxico jamás introducido de forma deliberada en las aguas naturales y se ha extendido mucho en el ambiente marino.
• Parafinas cloradas de cadena corta: Por muchos años, estos químicos han sido utilizados para producir una variada gama de productos, incluyendo usos como retardantes de flama y plastificantes en el PVC, caucho y otros plásticos, barnices, selladores y adhesivos, químicos de tratamiento para piel y como aditivos de presión en lubricantes y aceites para corte de metales (Campbell y McConnell 1980). Se debe tomar nota de que no sólo las parafinas cloradas de cadena corta representan un problema, sino también el grupo comprendido por todas las parafinas cloradas en general.
2 C O N T A M I N A C I Ó N Y T R A N S P O R T E G L O B A L D E C O P .
Muchos COP se han vuelto ubicuos en el ambiente y pueden ser detectados en niveles considerables aún en regiones remotas como el Ártico y el Antártico (e.g. Bidleman et al. 1993, Iwata et al. 1993). La contaminación de regiones remotas sucede como consecuencia del transporte a gran distancia de los COP en corrientes de aire. Una vez en la atmósfera, los COP pueden ser dispersados y transportados a lo largo de grandes distancias en corrientes de aire antes de ser depositados otra vez en la superficie de la tierra. Se especula que algunos COP se mueven a través de la atmósfera desde regiones más cálidas, donde son emitidos, hacia regiones más frías en latitudes superiores. La hipótesis que explica cómo los COP se mueven de regiones cálidas a áreas polares más frías es conocida como la destilación global o fraccionamiento global. Esto es debido a que una vez liberados al ambiente, los químicos parecen fraccionarse con la latitud, según su volatilidad, mientras se condensan a diferentes temperaturas (Wania y Mackay 1993, Wania y Mackay 1996).
Los COP son liberados en el ambiente, por ejemplo, desde las chimeneas de los
incineradores al aire, como descargas industriales en los ríos, como plaguicidas rociados en los cultivos y el suelo, y como pérdidas de una variedad de productos de consumo.
El movimiento subsiguiente de los COP entre el aire, agua, suelo o vegetación depende de la temperatura y de las propiedades físicas y químicas de los COP y el lugar. La hipótesis de la destilación global asume que las temperaturas más calientes favorecen la evaporación de los COP de la superficie de la Tierra al aire, mientras que las
temperaturas más frías favorecen su deposición desde el aire al suelo, vegetación o agua. El efecto global es la volatilización de los COP al aire en climas cálidos para luego condensarse y depositarse de nuevo en la superficie de la tierra en climas más fríos. Los investigadores han sugerido que los COP pueden migrar a los polos en una serie de cortos saltos al experimentar repetidamente el ciclo de evaporación, transporte y deposición (Wania and Mackay 1993). Otros han sugerido que es más probable que el proceso suceda en un solo paso (Bignert et al. 1998). Se ha notado que hay dudas sobre cómo los procesos de cambio ocurren entre el aire y el suelo/agua/vegetación y que se requiere mayor investigación (Addo et al. 1999).
Parece que entre más volátil sea el químico, mayor será su tendencia a permanecer transportado por el aire y viajará más rápido y lejos a través de corrientes de aire hacia regiones polares remotas. A la inversa, los químicos con baja volatilidad son incapaces de alcanzar altos niveles atmosféricos y entonces son depositados cerca de donde originalmente fueron liberados. Por lo tanto, los COP con una alta volatilidad como el α-HCH y el γ-HCH pueden migrar más rápido hacia los polos que aquellos de menor volatilidad como el DDT, el cual tiende a permanecer cerca de su fuente (Wania and Mackay 1993, Wania and Mackay 1996).
Las observaciones sugieren que ciertos COP como el HCB y HCH se depositan preferentemente en latitudes polares, mientras que el DDT y otros se depositan primeramente en latitudes más bajas (Wania and Mackay 1996). Por ejemplo, un estudio mundial de organoclorados persistentes en la corteza de árboles, encontró que los compuestos tipo HCB relativamente volátiles fueron distribuidos de acuerdo a la
latitud, demostrando un efecto de destilación global. A la inversa, compuestos menos volátiles, como el endosulfán no fueron tan efectivamente destilados y tendieron a permanecer en la región de uso (Simonich y Hites 1995).
Se piensa que los COP en las regiones polares son originados por actividades
industriales y otras actividades humanas en los países próximos. Por ejemplo, estudios muestran que es muy probable que las fuentes de contaminación de COP en el Ártico provengan de latitudes medias del Hemisferio Norte, como Europa, Rusia y América del Norte (Barrie et al. 1989, Muir et al. 1997). Sin embargo, los países tropicales son también responsables de expandir la contaminación hacia las regiones polares, debido a que algunos de estos químicos utilizados en la agricultura y salud pública como el HCH, DDT y dieldrin son aún consumidos en cantidades considerables en las latitudes bajas (Tanabe, 1991). Se debe tomar en consideración que la mayor parte del inventario global de COP no se extenderá eventualmente a las regiones polares, sino que
conservará y/o experimentará la degradación cercana a su fuente o a las regiones polares que estén en su ruta. No obstante, los niveles en regiones polares pueden permanecer muy altos.
2 . 1 E l D e s t i n o d e l o s C O P e n E c o s i s t e m a s T r o p i c a l e s El cinturón tropical se caracteriza por las altas temperaturas y densas precipitaciones.
Algunos COP como los plaguicidas organoclorados persistentes, aún son utilizados en países tropicales incluyendo algunas áreas de América Latina. Es probable que el clima tropical facilite la rápida dispersión de COP en el aire y agua desde las áreas de
agricultura de los trópicos. En efecto, la investigación ha mostrado que la transferencia de químicos a la atmósfera es mucho mayor en las áreas tropicales (Tanabe 1991).
Una medición de los niveles de organoclorados en el aire, agua y sedimentos de Asia y Oceanía, también indicó que los químicos liberados en el trópico se dispersan
rápidamente a través del aire y agua, y menos retenidos en los sedimentos(Iwata et al.
1994). El estudio mostró que las proporciones de organoclorados en las fases de sedimento y agua eran positivamente correlacionadas con la latitud del muestreo. Esto sugiere que los compuestos persistentes semivolátiles liberados en los trópicos,
incluyendo el HCH y HCB, tienden a ser redistribuidos a una escala global. El DDT, clordano y PCB tenían una tendencia menor de transportarse a grandes distancias en zonas tropicales que el HCH y HCB. Las implicaciones de usar COP en los trópicos son por esto no sólo de interés para el ambiente tropical, sino también para el ambiente global. Es casi seguro que los residuos volatilizados de los trópicos se dispersan a través de la atmósfera en términos globales y finalmente se depositan en el ambiente del océano abierto, incluyendo las aguas del Ártico. Aquí, estos químicos plantean entonces una amenaza a los organismos marinos, particularmente los mamíferos marinos (Tanabe 1991).
2 . 2 T e n d e n c i a s e n e l T i e m p o d e l o s N i v e l e s d e C O P e n e l A m b i e n t e G l o b a l
Una amplia variedad de muestras tipo ha sido utilizada para monitorear los niveles y tendencias de la contaminación de organoclorados en el ambiente. Esto incluye un
muestreo del medio ambiente - aire, agua, sedimentos y suelos, y un muestreo del tejido de organismos vivientes. Se han emprendido varios estudios sobre la variación con el tiempo de los niveles de organoclorados persistentes en el ambiente. La mayoría han sido para el Hemisferio Norte. Estos estudios muestran la historia de la contaminación en décadas recientes y pueden indicar posibles implicaciones para el futuro. (ver Loganthan y Kannan, 1994).
En el ambiente terrestre, los estudios en tejido humano han mostrado una tendencia a la baja del DDT en los países donde se ha impuesto una prohibición en el uso de este compuesto desde los años 70. Los niveles de clordano y HCH también han disminuido.
Sin embargo, los datos disponibles muestran que desde la década de 1960 y 70 no ha habido una disminución significativa en los niveles de DDT y HCH en los tejidos de humanos en la India, un país donde se sigue usando el DDT (ver Allsopp et al, 2000b).
En América Latina, los datos disponibles de los niveles de estos químicos en tejido humano están muy limitados y no es posible determinar si los niveles han disminuido en años recientes. Los niveles de PCB en el tejido humano demuestran una tendencia diferente a la de otros organoclorados. No se han reportado disminuciones significativas en países industrializados como Japón o EUA, a pesar de una prohibición en el uso.
Esto implica una continua exposición a los PCB, probablemente debido a la continua lixiviación al ambiente al ser vertidos a rellenos o confinamientos. Además del tejido humano, el tejido en aves también ha sido utilizado para rastrear tendencias temporales de los organoclorados. En países industrializados del Hemisferio Norte, se ha
documentado una lenta disminución en los niveles de DDT y PCB, con la disminución de los PCB a su índice más bajo. Se ha sugerido que ahora es importante proteger a las aves del Hemisferio Sur dado el continuo uso de DDT, pues en el Hemisferio Norte hubo una disminución en varias poblaciones de aves debido al uso previo de DDT en esta área. En conjunto, se puede concluir desde una tendencia temporal de los
organoclorados persistentes en los humanos y aves, que la reducción en los niveles de estos químicos en el ambiente terrestre es, por lo general, muy lenta (Loganathan y Kannan, 1994).
La investigación en peces de río ha mostrado que los niveles de organoclorados persistentes en el tejido de los peces disminuye de forma bastante rápida tras la
prohibición de los compuestos. Esto indica la rápida desaparición de los organoclorados de los lagos una vez que las descargas cesan y posiblemente el corto tiempo de
residencia de estos químicos en el agua de los ríos (Loganathan and Kannan, 1994). Los peces tienen un tiempo de vida corto y una baja capacidad metabólica para degradar organoclorados, por lo que rápidamente se contaminan con estos químicos, siendo su velocidad de eliminación relativamente rápida. En contraste, los organismos con
tiempos de vida y capacidades metabólicas mayores, como los humanos, se contaminan más lentamente y tienen una velocidad de eliminación de organoclorados persistentes inferior (Loganathan y Kannan, 1991).
La disminución de organoclorados en peces de río ha sido más rápida que la de los niveles registrados en peces de lagos, como sucede en los Grandes Lagos en EUA. Es posible una velocidad de eliminación más lenta debido a la continua entrada
atmosférica de químicos en los lagos, los cuales se originan en áreas tropicales. En los peces marinos del Hemisferio Norte, la disminución en los niveles ha sido incluso más lenta y para los químicos muy volátiles como el HCH se ha reportado un estado estable (Loganthan y Kannan, 1994).
El tiempo de residencia de los organoclorados persistentes en el ambiente del océano parece ser muy largo. Se han detectado altos niveles de organoclorados en áreas semi- encerradas a la costa, aún en años recientes. Tales áreas costeras reciben descargas directas de los ríos, así como de industrias y la agricultura, contaminándose
rápidamente. La velocidad de transporte de los organoclorados de los mares semi- encerrados es lenta y esto pone en riesgo a los organismos marinos. En contraste con los ambientes marinos costeros semi-encerrados, el océano abierto se contamina más lentamente al recibir entradas de la deposición atmosférica y el vertido al océano.
Muchos organoclorados son detectables en ambientes costeros y de océanos abiertos, y es evidente que el océano actúa como una cloaca para dichos químicos provenientes de actividades antropogénicas. Algunos estudios han reportado tendencias temporales de los organoclorados persistentes en aguas del océano y organismos marinos. En
conjunto, estos estudios muestran que no ha habido una tendencia a la baja para los organoclorados en el ambiente oceánico abierto y continúa sirviendo como depósito final para los compuestos semivolátiles utilizados en los trópicos, como el HCH.
También se ha observado que las concentraciones de organoclorados en el aire sobre los océanos del Sur y del Norte han permanecido constantes en años recientes a pesar de las prohibiciones de uso en los países del Hemisferio Norte (Loganthan y Kannan, 1994).
Se han mostrado mamíferos marinos viviendo en el ambiente del océano abierto para exhibir desde una lenta disminución hasta una disminución nula en sus niveles de organoclorados persistentes. Como los humanos, estos animales tienen un largo periodo de vida pero son menos capaces de metabolizar dichos químicos y tienen altas
cantidades de grasa en las que se acumulan los químicos. También se encuentran hasta la cima de la cadena alimenticia. En sí, los mamíferos marinos están sujetos a la acumulación a largo plazo de organoclorados y tienen velocidades de eliminación muy lentas para estos químicos. Esto los pone en un alto riesgo de contaminación y de efectos negativos potenciales de los organoclorados.
Los datos de las tendencias temporales de los organoclorados en el ambiente marino, indican que la contaminación marina por estos compuestos no disminuirá a menos que se impongan estrictas regulaciones en su uso en el mundo entero. En particular, se considera que los mamíferos marinos están en riesgo por esta contaminación. En el ambiente terrestre, las poblaciones de humanos en países menos industrializados están expuestas a altos niveles de organoclorados en los alimentos y en el aire, y esto ha mantenido estables los niveles de organoclorados en su cuerpo. Actualmente, muchos países menos industrializados están siendo usados como un territorio de vertido para los plaguicidas peligrosos debido a que virtualmente no tienen políticas para revisar la entrada de tales químicos. Por lo tanto, los países tropicales en desarrollo del Hemisferio Sur se han contaminado más en los años recientes. A pesar de esto, Loganthan y Kannan (1994) reportaron que debido a las implicaciones económicas y políticas de los estudios, no se han hecho programas extensos de monitoreo, incluyendo estudios de las tendencias a largo plazo y toxicológicos. Se ha aconsejado hacer
investigación de las tendencias de los organoclorados en las áreas tropicales, mares semi-encerrados y en el ambiente del océano abierto.
3 C O P E N A M É R I C A L A T I N A
Los datos sobre la extensión del uso de los plaguicidas organoclorados en el ambiente global están muy limitados. Un proyecto sobre los usos globales de los plaguicidas organoclorados ha reportado que muchos países no guardan registros de los plaguicidas, mientras que en otros países, esa información es confidencial (Voldner y Li, 1995). El estudio reporta que los compuestos DDT, HCH grado técnico, lindano y toxafeno aún son utilizados legalmente en varios países, y se sugiere su uso ilegal en otros países.
Según Nair et al. (1996), el uso de DDT en países menos industrializados es
primeramente una consecuencia de su eficacia costo-beneficio y al amplio espectro de toxicidad de este plaguicida. En un grupo de países menos industrializados, el DDT y los plaguicidas organoclorados son recomendados por organizaciones de salud internacionales y nacionales para controlar mosquitos, moscas y piojos, ya que éstos hacen que se difunda la malaria, tifo, fiebre tifoidea y cólera (Loganthan y Kannan, 1994). Actualmente, la OMS recomienda el uso de DDT para los brotes de malaria, aunque unánimemente los expertos en salud pública no recomiendan su uso. El DDT actúa sobre los insectos adultos y no puede matar las larvas, por lo que ha habido resistencia mundial de los insectos al DDT (Lopez-Carillo et al.1996, Rivero-Rodriquez et al.1997).
El uso generalizado del DDT es tan grande en los años 90 como lo fue en los 70 (Smith, 1999). En algunos países de América Latina se sigue usando DDT para controlar la malaria. La Figura 1 muestra el extenso uso del DDT para los años 1993/4. México es el mayor usuario. Recientemente se ha informado que México planea reducir el uso de DDT durante los próximos 5 años, y eliminarlo para el 2007 (Smith, 1999). En Brasil, el DDT es utilizado contra la malaria y contra termitas para la protección de la madera.
En Brasil también son utilizados el aldrin, heptacloro epóxido y dieldrin contra las hormigas y termitas (Torres et al. 1997).
Figura 1: El DDT utilizado en programas de prevención de malaria en algunos países de América Latina 1993-1994 (López-Carillo et al. , 1996)
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 Venezuela
Argentina Colombia Ecuador Brasil México
DDT Empleado (tons)
El siguiente informe presenta los niveles de COP en América Latina. Se realizaron investigaciones de documentos científicos (la mayoría era literatura documentada en inglés). La observación más obvia que surgió de la búsqueda de documentación fue que la investigación de COP en países de América Latina estaba muy limitada en cantidad.
Considerablemente hay menos datos disponibles para América Latina que para países industrializados, como Japón, EUA y Europa. La falta de información es muy aparente en los años recientes, debido a que, dados los errores del pasado, se esperaría que la preocupación por el medio ambiente hubiera aumentado. La razón para la falta de información es desconocida, pero Albert (1996) señala que por lo menos para México, la investigación de contaminantes persistentes en diferentes medios nunca ha sido una prioridad para las autoridades mexicanas científicas y tecnológicas. Por lo tanto, la mayoría de los científicos investigadores tienen poco interés en esto, lo que, a la vez, causa una falta de información suficiente y confiable. Kammerbauer y Moncada (1998), señalaron que para América Central, hay un incremento en el uso de plaguicidas para la producción de cultivos comerciales. Debe notarse la importancia de la información sobre los niveles de COP en el ambiente para darse una idea tanto de la persistencia de éstos por usos pasados, como de los que siguen empleándose.
En este informe, las cifras representando los niveles de COP en el medio ambiente provienen de diferentes estudios. Sin embargo, es difícil establecer comparaciones significativas en los niveles de COP reportados por los diversos estudios. Esto es debido a que las comparaciones pueden entorpecerse por problemas en los métodos científicos utilizados y la calidad del control para medir las concentraciones de los contaminantes.
Por ejemplo, entre los estudios pueden existir diferencias en la recolección de muestras, almacenamiento, preparación, el método usado para el análisis químico, análisis
matemático y la interpretación de los datos (Thomas y Colborn, 1992). Una diferencia en la sensibilidad de un modelo analítico podría, por ejemplo, afectar el detectar o no, un compuesto. Debido a que en los estudios de varios países pueden existir varias diferencias, los resultados de estos estudios no son comparables directamente. Sin embargo, en el reporte actual se hace una comparación de dichos estudios ya que al menos pueden dar una indicación aproximada de la variación en los niveles de contaminantes COP entre los diferentes países.
4 A M B I E N T E C O S T E R O
La costa de América Central y del Sur se extiende aproximadamente 47,000 km. Hay muchos hábitats raros de humedales en esta larga costa, desde lagunas tropicales, arrecifes de coral, manglar en el norte, hasta territorios para reproducción de aves y mamíferos marinos en el sur. La calidad del agua, aire y sedimentos en las áreas costeras son de gran importancia, no sólo para las especies que viven y se reproducen ahí, sino también para los procesos ambientales en los que se ven involucrados. Los ecosistemas costeros incluyen algunas áreas con la red productiva más importante en el mundo, los manglares. Éstos proveen procesos de tratamiento para pequeñas cantidades de contaminación, protección física costera. El impacto del ser humano en estas áreas a través de actividades que puedan tener lugar tierra adentro, y un mayor impacto a través del despeje de manglares está aumentando, con el establecimiento de hoteles para turistas, construcción de caminos y otras actividades. Justamente mar adentro de muchas costas de países tropicales de América Latina se encuentran arrecifes de coral.
Estos se encuentran entre los más viejos (5,000 – 10,000 años) y entre los ecosistemas más diversos y productivos del mundo, el equivalente marino a una selva. Un simple arrecife puede contener 3,000 especies de coral y estos sistemas mantienen por lo menos a un tercio de todas las especies marinas. Los arrecifes de coral reducen la energía proveniente de las olas y ayudan a la protección costera. Sin embargo, están siendo destruidos o dañados. La mayor amenaza para estos sistemas proviene de la deforestación, construcción, cultivos y del pobre manejo de la tierra, a menudo en tierras lejanas a la costa (Miller, 1992). Durante los últimos 20 ó 30 años, ha habido un rápido y no controlado 'desarrollo' en América Latina, y éste rápidamente está ganando terreno a la habilidad natural del ambiente de enfrentar la entrada de la contaminación.
La contaminación de las aguas costeras es un problema que afecta a todos los países en los litorales de América Latina. Muchos ríos grandes, como el Amazonas y el de la Plata, drenan grandes áreas del continente. Los contaminantes de la tierra a menudo son transportados a la costa, disueltos en el agua de río como partículas coloidales suspendidas y absorbidas en sedimentos. Además, la mayor parte de la población de América Latina vive en, o cerca de, la costa. Esta carga humana se suma a la entrada terrestre de contaminantes en los sistemas costeros, convirtiéndolos en unos de los más amenazados en el mundo. Aunque indudablemente los contaminantes lleguen a la costa desde el mar abierto, las fuentes abiertas constituyen sólo una minoría en comparación con las fuentes terrestres.
Hay varias causas a las que se les puede atribuir la degradación del ambiente, algunas de las cuales implican la contaminación por COP:
• Aguas residuales
• Descargas industriales
• Escurrimientos agrícolas y otros (incluyendo los de la acuacultura)
• Minería
• Derrames costeros de petróleo (e.g. del manejo voluminoso de petróleo en las instalaciones del puerto)
• Metales pesados
• Aquellos ocasionados por actividades agrícolas (principalmente los plaguicidas y el exceso de nutrientes)
• Descargas terrestres industriales hacia los ríos
Una vez en el ambiente marino, existen varios destinos para estos compuestos. Pueden ser metabolizados por la biota residente y removidos por este proceso, pueden ser degradados por los microorganismos, acumulados en los tejidos, volatilizados a la atmósfera, oxidados por la luz del sol o sumergidos hasta el fondo y ser absorbidos por los sedimentos o material particulado (McMillin & Means, 1996). En un estudio del Río Mississippi y del Golfo de México (McMillin & Means,1996) se concluyó que las mayores concentraciones de todos los herbicidas analizados fueron en sitios muy cercanos a la costa y que las concentraciones disminuían al aumentar la distancia entre la costa y las aguas profundas. La presencia de herbicidas en concentraciones detectables representa un continuo transporte de grandes cantidades de materias de los sistemas fluviales al océano, y el pequeño número de compuestos usualmente analizados representa sólo una fracción del total de los resultados de los metabolitos y de la degradación de los compuestos aplicados con efectos negativos potenciales en los sistemas acuáticos (McMillin & Means, 1996).
Ha habido una cantidad considerable de investigación científica en las áreas costeras del Golfo de México (EUA y México) y de la contaminación ambiental de la costa Pacífico de México. Desafortunadamente, la documentación de los sistemas costeros en otros estados litorales de América Latina es, en el mejor de los casos, desigual, y en el peor de los casos, no existente. Consecuentemente, es este análisis de COP en las regiones costeras de América Latina, difícilmente se mencionan varios países. Esto no significa que no haya contaminación en estas costas. De hecho, es probable que lo opuesto sea cierto debido a que la investigación científica es costosa y las naciones más pobres están generalmente más preocupadas en alcanzar paridad económica con sus vecinos más ricos que en los caros controles ambientales.
4 . 1 L a g u n a s , a g u a s y s e d i m e n t o s c o s t e r o s
La contaminación del ambiente costero y marino, particularmente el de sedimentos, es una preocupación creciente en muchas áreas costeras de América Latina. Los sedimentos pueden actuar como una represa para diversos contaminantes, incluyendo los COP, aún cuando el agua que los cubra cumpla con los criterios apropiados de calidad del agua. Mientras que estos tóxicos se filtran a través de la columna de agua, o son ingeridos por los organismos que habitan los sedimentos, pueden movilizarse en la cadena alimenticia e impactar la biota en cualquier nivel de la cadena trófica (Lewis et al. , 2000).
Los efluentes agrícolas, industriales y domésticos pueden ser los responsables del impacto a los sedimentos en las áreas cercanas a la costa. Esto es de interés particular si consideramos que pocos controles ambientales, o plantas de tratamiento, existen en América Latina, donde el 98% del agua de desecho es descargada sin tratarse.
Esta sección discute la contaminación por COP del ambiente costero en diferentes países y áreas de América Latina. La mayor parte de la información se encontraba disponible para México y el Golfo de México.
4 . 1 . 1 M é x i c o :
México tiene una de las más grandes costas de todos los países de América Latina, con 9,330 km. Tanto la costa del Pacífico como la del Golfo tienen una variedad de ecosistemas de humedales, particularmente lagunas costeras que son el hogar de una
gran variedad de organismos (Fig 1). En los años recientes, el cultivo de camarón, principalmente para exportación, se ha establecido poniendo mayor presión ambiental en estos amenazados sistemas.
Los humedales de las lagunas el noroeste de México son una importante área para la fauna que contiene muchos tipos de hábitat, incluyendo los pantanos de mangle, salinas, pozas intermareales, lagunas de agua salobre, agua fresca y sistemas de agua de mar.
Estos hábitats tienen una rica y compleja de red de alimento y ya hay evidencia de que está siendo alterado por la actividad antropogénica, al ser los manglares cortados y los cuerpos de agua salobre 'reclamados' para la agricultura (Páez-Osuna et al, 1998).
Los ecosistemas costeros del noroeste de México están siendo fuertemente impactados por la contaminación agrícola. En los ríos de los valles cercanos hay 2 millones de hectáreas (ha) de tierra agrícola irrigada. Los escurrimientos agrícolas a estos ríos se drenan eventualmente en un sistema de lagunas costeras. Las lagunas mismas bordean un área cerrada del océano, el Golfo de California, zona que se extiende entre la tierra firme de México y Baja California, la cual es un gran territorio para la reproducción de la ballena jorobada (Fig XX).
Figura XX: Sitios de acuacultura costera en México, indicando las áreas amenazadas por la contaminación (Páez-Osuna et al. 1998).
4 . 1 . 1 . 1 D D T
Para los sedimentos, los niveles totales de DDT cercanos a 100 ppb o más pueden ser considerados comparativamente altos. Desde 1991, el DDT usado en México ha sido permitido sólo para las campañas de salud pública. No obstante, se continuó detectando el compuesto en varios medios naturales. Los niveles detectados en los sedimentos en varios estudios en México no han encontrado concentraciones especialmente altas,