MONOGRAFÍA
MÓNICA VELA CUEVAS 23 DE OCTUBRE DE 2022
LA GESTIÓN Y CALIDAD EDUCATIVAS Y SUS IMPLICACIONES EN EL CONTEXTO NACIONAL
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) considera que la educación es un derecho para todos, no solo en las etapas primarias de la vida sino a lo largo de toda ella. Bajo esta premisa se debe partir para realizar las acciones de instituciones en particular y, más aún, de los sistemas educativos en cada país para lograr una educación de calidad que es a lo que apuesta dicho organismo como encargado de hacer cumplir la mayor cantidad de recomendaciones de la Agenda de Educación Mundial 2030 (UNESCO, 2010).
Es importante mencionar, dado que es una de las organizaciones que demarcan las acciones a seguir en materia educativa sobre todo en los países del Sur como el nuestro, o tercermundistas (término que está cada vez más en desuso), que su labor y recomendaciones incluyen desde preescolar hasta nivel superior e incluso más allá.
Como ejemplo, parte de los temas que procura implementar para lograr calidad no solo en la gestión educativa sino en todos los procesos que implica el educar están: escuelas sostenibles, ciudadanía mundial, igualdad de género, derechos humanos y, por supuesto y dependiendo de cada región del orbe, enseñanza técnica y formación profesional para un mayor desarrollo de los países a nivel local. (UNESCO, 2010).
En nuestro país es de destacar por sus futuras implicaciones que la UNESCO junto con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y para no quedarnos en la sola mención del reto a superar, firmaron en octubre de 2022 un convenio para impulsar la participación ciudadana y la democracia en nuestro país mediante la alfabetización en el uso de datos (Colín, 2022). Ello, en mi opinión, genera un paradigma
muy claro sobre cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) son fuente de innovación y, con ello, sin duda también del mejoramiento de la calidad educativa y, más allá, de una mejor ciudadanía que debe ser, desde un inicio, uno de los objetivos de la gestión educativa.
Para poder hablar no sólo de calidad en general sino de calidad en la gestión educativa que, cabe reiterar, no se encarga solo de las cuestiones administrativas de los centros y sistemas educativos, sino más profundamente de la formación de seres humanos, es pertinente no solo la mención de que es la UNESCO uno de los organismos globales de imprescindible referencia al respecto, sino mencionar de qué manera. Ello nos remite al Objetivo número 4 de la Agenda para el de Educación Mundial 2030.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, tiene 10 metas que engloban muchos aspectos diferentes de la educación. Existen 7 metas que son resultados esperables y 3 metas que son medios para conseguir esas metas. Se hará mención grosso modo algunas de ellas y lo que implican, y que fortalecen la tesis de este texto:
1. Educación primaria y secundaria universal. Para 2030, velar por que todas las niñas y los niños terminen los ciclos de la enseñanza primaria y secundaria, que ha de ser gratuita, equitativa y de calidad y producir resultados escolares pertinentes y eficaces.
2. Acceso igualitario a la educación técnica/profesional y superior. Para 2030, asegurar el acceso en condiciones de igualdad para todos los hombres y las mujeres a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la enseñanza universitaria.
3. Habilidades adecuadas para un trabajo decente. Para 2030, aumentar sustancialmente el número de jóvenes y adultos que tienen las competencias necesarias, en particular técnicas y profesionales, para acceder al empleo, el trabajo decente y el emprendimiento.
4. Educación de la ciudadanía para el desarrollo sostenible. Para 2030, garantizar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante
la educación para el desarrollo sostenible y la adopción de estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible, entre otros medios.(UNESCO, 2010b)
Estos objetivos se esperan alcanzar con tres formas de ejecución que van estrechamente ligadas a lograr una gestión educativa eficaz en cada entorno educativo, a decir: a) Entornos de aprendizaje eficaces, es decir construir y adecuar instalaciones escolares que respondan a las necesidades de los niños y las personas discapacitadas y tengan en cuenta las cuestiones de género, y que ofrezcan entornos de aprendizaje seguros, no violentos, inclusivos y eficaces. b) Becas. Desde la UNESCO y los gobiernos locales se pretende aumentar a nivel mundial el número de becas disponibles para los países en desarrollo, para que sus estudiantes puedan matricularse en programas de estudios superiores, incluidos programas de formación profesional y programas técnicos, científicos, de ingeniería y de tecnología de la información y las comunicaciones, en países desarrollados y otros países en desarrollo; y por último: c) Maestros y educadores. Aumentar sustancialmente la oferta de maestros calificados, entre otros objetivos mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo. (UNESCO, 2010b)
Como se puede observar la gestión educativa se encuentra estrechamente relacionada con la calidad educativa y, por consecuencia, con el desarrollo de las regiones; esto, en el sentido de que, si no existe una gestión adecuada difícilmente se alcanzará y perdurará la calidad esperada para la formación de seres humanos que intervengan y se desarrollen positivamente en los entornos en los que se ubican.
Es aquí donde entra un concepto que se debe tener muy en cuenta y de manera permanente cuando se desea elevar la calidad en la educación y, por supuesto y como objetivo último, la calidad en la vida de las personas y que es la innovación. Es decir, tener la capacidad de gestionar y estar abiertos a los cambios cuando observamos que las cosas no funcionan de la manera esperada, para lograr los fines últimos de un sistema
o una institución educativa: mejores niveles de vida, calidad en ésta y en la interacción entre las personas.
Es importante señalar en este punto que el término “gestión” proviene y se usa de tiempo atrás del mundo del comercio y los negocios, y se puede definir según el Diccionario de Ciencias de la Educación (2015) como: “Un mecanismo de acciones y medidas para lograr los objetivos de una institución” o “ disciplina que aspira a fortalecer el desempeño de los planteles e instituciones educativos determinado mediante la aplicación de técnicas, instrumentos y conocimientos. Se trata de una suerte de administración educativa, en el sentido de que intenta pensar el proceso educativo como un todo organizado, sistémico”. De esta manera, la gestión educativa puede comprenderse a la vez como una disciplina, un proceso y una estrategia, que interviene en el sistema educativo para mejorar sus diversas etapas y, además, promover la integración de los distintos elementos que componen el acto educativo (alumnos, profesores y comunidad).
Por ello, a nuestro entender, las instituciones están obligadas a aplicar técnicas de gestión para, de manera efectiva, lograr los objetivos de la educación.
Así, la gestión educativa requiere, en un primer momento, de una planificación educativa y una dirección en todos los procesos institucionales; lo anterior, sobre todo para cuando se requieran cambios (ya hemos mencionado el término innovación) en su quehacer cotidiano que es donde tiene impacto la calidad que se busca con ésta, con la gestión y la revisión permanente de la misma.
Por otro lado, es de resaltar que, de todos los procesos referentes a la gestión, la administración es la base principal y debe ser empleada de manera adecuada, ya que se puede caer en tan solo cumplir con trámites administrativos y alejarse de la formación educativa. Lo que importa, como se ha señalado en un par de veces, es que las escuelas, los institutos, los sistemas, se interesen en ejecutar procesos de gestión educativa de calidad para la formación integral de seres humanos.
En este tenor, la sociedad demanda a los gobiernos y a los encargados de la educación (organizaciones que tienen implicaciones en institutos públicos o privados) líneas muy bien definidas para la calidad educativa. Ello es imposible si no se toman en cuenta, primero, la realidad educativa específica de nuestro país; y, segundo, la realidad
educativa de la gran cantidad de regiones que presentan entre sí, características muy diversas: Desde la calidad de vida de los pobladores hasta diferencias culturales muy marcadas. Por ejemplo, se podría proponer dentro de las políticas educativas, una flexibilidad curricular que permita contextualizar la realidad de cada escuela y entorno para, de este modo, trabajar desde las necesidades reales.
Aquí resulta necesario, así como lo hemos hecho con el término “gestión”, determinar qué es la calidad educativa. Una definición que nos parece acertada y pensada de manera pertinente, es la que maneja el anterior Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE):
“La calidad de la educación es multideterminada, y algunas de sus causas fundamentales están fuera del sistema educativo. Recibir una educación de calidad, representa adquirir las competencias y los conocimientos necesarios para asegurar el reconocimiento y el respeto permanente a todos los derechos humanos; [así], la calidad del sistema educativo es la cualidad que resulta de la integración de las dimensiones de pertinencia, relevancia, eficacia interna, eficacia externa, impacto, suficiencia, eficiencia y equidad”. (INEE, 2019)
Pareciera que al mencionar estas dimensiones o requisitos de una educación de calidad según lo establece el INEE y que son bastantes, de amplio espectro, un poco indeterminadas y globalizantes, resultan casi imposibles de lograr o pretender acercarse a ellas. Y sí, ciertamente no se lograrán del todo, pero determinan y demarcan las directrices a seguir en aquello que es nuestra preocupación en lo que a educación se refiere en nuestro país y en el mundo en general, mejores niveles de vida. Como se ha mencionado, la gestión y, más aún, la calidad de la gestión educativa, va más allá de los simples procesos administrativos y se sitúa, sin duda, en un sistema de valores humanos.
Se trata entonces de lograr un bienestar generalizado.
Expuesto lo anterior, resunta pertinente y necesario mencionar las reformas que, bajo estas directrices, las del INEE y específicamente las de la UNESCO, inferimos, se
realizaron al Artículo Tercero de nuestra Carta Magna en la que se resalta el derecho a una educación de calidad como un derecho humano intransferible e inalienable:
“El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos” (art. 3, CPEUM).
A manera de conclusión, en la calidad educativa se tienen que cumplir objetivos educativos y como lo haría un modelo industrial, midiendo los resultados. Pero medirlos es una situación delicada porque el producto a medir es el aprendizaje, y aquí se tienen que considerar aspectos más complejos como el contexto y la dimensión humana, que son elementos difíciles de asir, de organizar, de darles “forma” tal como se podría hacer con un entorno diferente como el empresarial. La calidad tiene que abarcar toda la comunidad educativa conformada por gestores de la educación (internos y externos), directivos, docentes, padres de familia y estudiantes respondiendo a sus necesidades, demandas, expectativas, entre otros.
Dentro de una educación de calidad existen cumplimientos de compromisos que tienen que ver con los recursos humanos, tecnológicos, formación permanente de profesores y trabajo en equipo, por citar algunos ejemplos. En relación con la equidad, Ugarte (2013) argumenta que, para que se dé este elemento de calidad, es necesario identificar los diferentes contextos y la diversidad de los alumnos para poder ofrecerles apoyo y lograr éxito en su desempeño académico. La eficiencia se observa cuando se comparan dos situaciones o sistemas que llegan en condiciones similares con menores recursos.
Para lograr una educación de calidad, los líderes educativos deben estar preparados para proponer estrategias de mejora y dar soluciones a los problemas educativos que se presentes. Asimismo, creo que dentro de las instituciones educativas se deben conformar equipos de trabajo donde se involucre a directores, administrativos y cuerpo docente como pilares de la calidad y la gestión adecuada. Por otro lado, aspecto que me
parece imprescindible, se deben tener siempre presentes y como directrices de la gestión educativa, los puntos que señala la UNESCO en su Agenda 2030 para mejorar la educación, así como las reformas al artículo Tercero de nuestra Carta Magna en donde se incluye con especial énfasis el término “educación de calidad”. Lo anterior, porque si éstas son consideradas y establecidas de manera eficaz en el país, mucho se logrará en aquello en lo que hemos apostado: No solo una mejora en la educación sino y, sobre todo, una mejora en la calidad de vida y en el bienestar general de las personas que habitan cualquiera de los contextos de nuestro país en su gran diversidad y riqueza.
REFERENCIAS:
Artículo 3, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en:
https://www.gob.mx/indesol/documentos/constitucion-politica-de-los-estados-unidos- mexicanos-97187
Diccionario de Ciencias de la Educación (2015). Disponible en: https://jbega.uma.es
INEE (2019). Disponible en: https://www.inee.edu.mx/directrices-para-mejorar/que-es-la- calidad-educativa
https://www.uic.mx/gestion-escolar-y-la-calidad-educativa/
UNESCO (2010). Disponible en:
https://es.unesco.org/themes/education#:~:text=La%20UNESCO%20considera%20que
%20la,los%20aspectos%20de%20la%20educaci%C3%B3n.
UNESCO (2010b). Disponible en: https://es.unesco.org/node/266395
Colín, G. (2022) UNESCO e INEGI, acuerdo para impulsar la participación ciudadana mediante la alfabetización en el uso de datos. Disponible en:
https://es.unesco.org/news/unesco-e-inegi-impulsaran-participacion-ciudadana-y- democracia-mexico-mediante-alfabetizacion
Ramírez, R. R. (2013). La reforma constitucional en materia educativa: ¿una nueva estrategia para mejorar la calidad de la educación básica? En La reforma constitucional en materia educativa: alcances y desafíos. México: Instituto Belisario Domínguez.
Senado de la República. pp. 123-140
Ugarte, S. P. (2013). Reflexiones sobre las consecuencias jurídicas de la reforma al Artículo 3º Constitucional. En La reforma constitucional en materia educativa: alcances y desafíos. México: Instituto Belisario Domínguez. Senado de la República. pp. 141- 152.