13. LA CRISIS DEL ESTADO LIBERAL, LA SEGUNDA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL.
13.1. Panorama general del reinado de Alfonso XIII. Intentos de modernización. El Regeneracionismo. Crisis y quiebra del sistema de la Restauración. La guerra de Marruecos.
1) Panorama general del reinado de Alfonso XIII.
Alfonso XIII fue proclamado rey al cumplir la mayoría de edad (17/05/1902). Su reinado fue de crisis política permanente por:
Injerencia del rey en asuntos políticos.
Inestabilidad de los partidos del turno, sin unidad interna al no contar con sus líderes históricos: Maura sustituyó a Cánovas del Castillo en Partido Conservador y Canalejas a Sagasta en el Liberal.
El debilitamiento del caciquismo y del turno por la aparición de nuevas partidos políticos con influencia creciente: nacionalistas, republicanos y socialistas.
Tensión social creciente y más capacidad de movilización de los sindicatos.
Protagonismo creciente del Ejército, que quería resarcirse del Desastre del 98 interviniendo en Marruecos.
2) Intentos de modernización. El Regeneracionismo. Crisis y quiebra del sistema de la Restauración.
Los dos políticos más destacados de esta etapa fueron Maura (Partido Conservador) y Canalejas (Partido Liberal). Aplicaron medidas reformistas, cercanas al regeneracionismo, pero sin afrontar las transformaciones que España necesitaba.
La primera crisis del reinado de Alfonso XIII (1905) vino provocada por la publicación de una viñeta satírica antimilitar que irritó a algunos mandos militares, que consiguieron la aprobación de la Ley de Jurisdicciones (23/03/1906) que otorgaba a los tribunales militares la jurisdicción sobre cualquier ofensa al Ejército.
El primer intento modernizador fue obra de Maura. Su proyecto político era la revolución desde arriba, para impedir la revolución popular. Durante sus gobiernos (5/12/1903-16/12/1904 y 25/01/1907-21/10/1909) se aprobaron medidas económicas (plan de reconstrucción naval) y sociales (Ley del descanso dominical (3/03/1904) y la creación del Instituto Nacional de Previsión (27/02/1908)). Se promulgó una nueva Ley Electoral (8/08/1907), que no democratizaba el sistema político, pero sí dificultaba el fraude electoral. Intentó hacer acuerdos con el nacionalismo moderado preparando una Ley de Administración local que concedía más autonomía a ayuntamientos y diputaciones.
La labor de gobierno de Maura se truncó por la Semana Trágica de Barcelona (26/07-2/08/1909). La tensión con el ejército era creciente por la intervención en Marruecos, el sistema dequintas, las reivindicaciones anarquistas, el anticlericalismo y el éxito de las consignas de Lerroux (Partido Radical) entre las clases medias.
Los disturbios se iniciaron por la movilización de reservistas para enviarlos al Protectorado de Marruecos, donde se habían producido ataques de las cabilas rifeñas. Se convocó una huelga general que derivó en revuelta popular con sucesos violentos (Barcelona, ciudad quemada, por la quema de conventos) en la que se manifestaron las tensiones sociales acumuladas. Las autoridades declararon el estado de guerra y el ejército acabó con la revuelta.
El gobierno liberal de Canalejas (9/02/1910-12/11/1912) tenía un programa regeneracionista. Suprimió los impuestos de consumos, reformó el sistema de quintas y aprobó la Ley del candado (27/12/1910) que prohibía la instalación en España de nuevas comunidades religiosas si antes no habían recibido autorización del Gobierno. Canalejas fue víctima de un atentado anarquista en Madrid (12/11/1912).
El gobierno liberal de Dato (27/10/1913-9/12/1915) aprobó la Ley de Mancomunidades (18/12/1913), que pretendía canalizar las reivindicaciones autonomistas catalanas.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) marcó un compás de espera en los problemas políticos internos. España se declaró neutral, manteniendo la actitud aislacionista adoptada desde 1898. La guerra potenció la industria y multiplicó las exportaciones. Pero tuvo consecuencias sociales negativas: el aumento de la demanda exterior hizo subir la inflación, que no fue compensada con un aumento de los salarios equivalente. Al terminar la guerra el descenso de pedidos determinó el cierre de fábricas y minas y el aumento del paro, lo que provocó conflictividad social.
En 1917 tres hechos pudieron haber acabado con el régimen si los objetivos de sus protagonistas hubieran sido coincidentes:
Enfrentamiento entre el Gobierno y el Ejército, que se quejaba de la escasez de medios y de los bajos salarios. Los oficiales de baja y media graduación habían creado unas Juntas de Defensa que reclamaban más sueldo y rechazaban los rápidos ascensos de los africanistas. Publicaron un manifiesto regeneracionista (1/06/1917) y se negaron a disolverse. El gobierno Dato (11/06-3/11/1917) tuvo que reconocer a las Juntas de Defensa como portavoces del Ejército.
Huelga general revolucionaria (12/08/1917) convocada por UGT, con el respaldo de la CNT, en protesta por la represión violenta de una huelga anterior de ferroviarios en Valencia. Sólo tuvo éxito en Barcelona, Madrid, Bilbao y las cuencas mineras de Asturias, donde fue reprimida por el ejército. Hubo más de 70 muertos, cientos de heridos y unos 2.000 detenidos. La huelga y su represión tuvieron consecuencias: la crisis política se agravó y en los años siguientes el sistema político de la Restauración entró en su declive definitivo.
Los años de 1918 a 1923 fueron de inestabilidad. Se sucedieron once gobiernos, muchos de concentración, que fracasaron, empeoró la coyuntura económica, el sindicalismo ganó fuerza, creció la conflictividad social y hubo más huelgas.
A partir de 1919 el enfrentamiento entre trabajadores y patronos se hizo violento (pistolerismo), sobre todo en Barcelona, donde la patronal creó el Sindicato Libre para actuar contra los líderes obreros. Se aplicó la Ley de Fugas (20/01/1921). Los sectores radicales del anarquismo respondieron con acciones violentas (asesinato de presidente de Gobierno Dato (8/03/1921)). El Sindicato Libre (pistolerismo blanco, de ideología carlista) asesinó al líder anarquista Seguí (10/03/1923).
3) La guerra de Marruecos.
13.2. La dictadura de Primo de Rivera.
1) El golpe militar de Primo de Rivera.
En los primeros años veinte España vivía una situación difícil. Fue el pretexto utilizado por el general Primo de Rivera para proclamar la dictadura (15/09/1923).
La Restauración se desprestigió por:
Gobiernos incapaces de gestionar de una manera eficiente. División de los partidos del turno.
Corrupción política.
El movimiento obrero se radicalizó ante la recesión económica, habiendo más huelgas. El Desastre de Annual (22/07-9/08/1921) erosionó al Ejército: en el Expediente Picasso se exigían responsabilidades por la derrota a Alfonso XIII y al Ejército, que se quejaba de la falta de medios para vengar la derrota. El auge del nacionalismo, visto con recelo por conservadores y militares, y la mejora de los resultados electorales del PSOE, pese a la escisión del PCE (14/11/1921), y de losrepublicanos, alarmó a la oligarquía.
El malestar del Ejército se concretó en el golpe de Estado de Primo de Rivera (13-15/09/1923), capitán general de Cataluña. Lo justificó como un intento regeneracionista: en su manifiesto hablaba de establecer una dictadura temporal para solucionar los problemas sin resolver que tenía España. Le apoyó Alfonso XIII, el Ejército, la Iglesia y la burguesía. Tras algunas dudas, Alfonso XIII le encargó formar Gobierno. Al aceptar el golpe de Estado la Corona unía su destino al de la dictadura.
La primera decisión política fue la puesta en marcha de medidas autoritarias: Abolió la Constitución.
Disolvió las Cortes.
2) El Directorio militar (1923-1925).
Al primer gobierno de la dictadura de Primo de Rivera, formado sólo por generales, se le llama Directorio militar (15/09/1923-3/12/1925). Sus actuaciones más destacadas fueron:
Reorganización de ayuntamientos y diputaciones provinciales. Los alcaldes serían nombrados por el Gobierno y los gobernadores civiles serían mandos militares. Se prohibió la bandera catalana y se limitó el uso del catalán al ámbito privado. Se prohibieron manifestaciones y huelgas reduciéndose de inmediato el número de
atentados y conflictos laborales.
Se creó la Unión Patriótica (14/04/1924) a modo de partido único, sin ideología definida, cuya única misión era apoyar la dictadura.
3) El Directorio civil (1925-1930).
Una vez consolidado el régimen, se sustituyó el Directorio militar por el llamado Directorio civil (3/12/1925-30/01/1930) formado por civiles y militares. El objetivo era institucionalizar la dictadura. Se creó una Asamblea Nacional Consultiva (12/09/1927), en lugar de las Cortes, compuesta por miembros de la Unión Patriótica, elegidos por sufragio indirecto, y por funcionarios de la Administración, nombrados desde el Gobierno. La Asamblea Nacional Consultiva elaboró una pseudoconstitución, que no llegó a entrar en vigor.
El Directorio civil puso en marcha una política económica intervencionista, que imitaba a la que Mussolini llevaba a cabo en la Italia fascista. Se aplicaron medidas proteccionistas (aumento de los aranceles a las importaciones), se realizó un ambicioso plan de obras públicas (electrificación de los ferrocarriles, regadíos en el Ebro, etc.) y se crearon monopolios estatales (Compañía Telefónica Nacional de España y CAMPSA). Fueron necesarias grandes inversiones que dispararon la inflación y la deuda pública.
Pese a que la dictadura como solución provisional fue aceptada por gran parte de los españoles, cuando fue evidente su intención de perpetuarse, se ganó la oposición de muchos:
Conservadores y liberales exigieron volver a la Constitución de 1876 y celebrar elecciones.
Los republicanos fundaron Alianza Republicana(11/02/1926) e iniciaron una activa campaña en el exterior contra la dictadura.
Los nacionalistas catalanes, opuestos al centralismo. Muchos intelectuales como Ortega y Gasset y Unamuno.
El movimiento obrero, liderado por anarquistas y comunistas. Los anarquistas crearon la Federación Anarquista Ibérica (25-26/07/1927).
4) El hundimiento de la monarquía (1930-1931).
Primo de Rivera dimitió (30/01/1930) y se exilió en París. Alfonso XIII nombró jefe de Gobierno al general Berenguer (30/01/1930-18/02/1931). Se pretendía volver al sistema constitucional como si nada hubiera pasado. Berenguer no contaba con el apoyo de conservadores ni liberales y fue incapaz de hacer frente a la crisis económica.
La oposición antimonárquica firmó el Pacto de San Sebastián (17/08/1930), apoyado por republicanos, nacionalistas y más tarde por el PSOE. Se creó un Comité Revolucionario (2/10/1930), presidido por Alcalá Zamora, para preparar la proclamación de la República. La CNT respaldó la conspiración, pero no se unió al pacto. Se llamó a la población a derribar la Monarquía.
Fracasó el pronunciamiento de Jaca (12/12/1930), primer intento de proclamar la República, liderado por los capitanes Galán y García. Fueron encarcelados los miembros del Comité Revolucionario, acusados de preparar el golpe militar. Un grupo de intelectuales, entre ellos Ortega y Gasset, que ya había proclamado su adhesión a la causa republicana en El error Berenguer (El Sol, 15/11/1930), Pérez de Ayala y otros, tomaron partido y crearon la Asociación al servicio de la República (1/02/1931).
13.3. La Segunda República: la Constitución de 1931 y el bienio reformista.
1) La Segunda República.
Tras las elecciones municipales se proclamó la Segunda República (14/04/1931). Alfonso XIII se exilió en Italia.
La Segunda República arrancó inmersa en una coyuntura internacional difícil (crisis de 1929, crisis de la democracia en varios países europeos y ascenso del fascismo y el comunismo). Tenía el apoyo de intelectuales, clase media y movimiento obrero, y la desconfianza de la oligarquía y pequeños propietarios de tierra.
El Comité revolucionario creado en el Pacto de San Sebastián (17/08/1930) se convirtió en Gobierno provisional. Lo componían republicanos conservadores (Alcalá Zamora, que fue su presidente), republicanos de izquierda (Azaña), republicanos radicales (Lerroux), socialistas (Largo Caballero y Prieto) y nacionalistas catalanes (Aiguader) y gallegos (Casares Quiroga).
Los primeros decretos reconocieron amplios derechos individuales, proclamaron la amnistía y pusieron las bases de las reformas agraria, militar, educativa y laboral. Pero el impacto de la crisis económica provocó también los primeros problemas (huelgas y enfrentamientos con las fuerzas de orden público). El conflicto que enrareció el comienzo de la Segunda República fue el enfrentamiento con los sectores más reaccionarios de la Iglesia, encabezados por el cardenal Segura, que degeneró en la quema de iglesias en Madrid y Málaga (11/05/1931). La imagen de la Segunda República quedó erosionada y perdió apoyos entre la burguesía y los intelectuales. Durruti (anarquista) avisó del peligro de guerra civil.
2) La Constitución de 1931.
Las Cortes aprobaron una nueva Constitución (9/12/1931). La mayoría parlamentaria republicano-socialista explica que los contenidos de la Constitución fuesen los siguientes:
España se definió como “una república democrática y de trabajadores”.
España se constituyó como un Estado “integral”, pero se admitía que hubiese autonomías, aunque no la federación de regiones autónomas. Para que un estatuto de autonomía se apro-base tenía que ser elaborado por la mayoría de los ayuntamientos o 2/3 de los censados y que se votase por 2/3 de los electores. Si no era aprobado se tenía que esperar cinco años hasta presentar un nuevo estatuto de autonomía. La aprobación definitiva de los Estatutos de autonomía correspondía a las Cortes nacionales.
Se estableció la separación de poderes.
El Presidente de la República era elegido de forma indirecta a través de las Cortes y de compromisarios. No podían ocupar el cargo militares, eclesiásticos ni miembros de la fami-lia real. Actuaba como poder moderador del sistema. Permanecía en el cargo por un perío-do de seis años. Tenía capacidad de veto, pero si en segunda votación la ley era aprobada por 2/3 del Parlamento no se podía vetar de nuevo. Podía disolver las Cortes dos veces, pero si en la primera sesión de las terceras Cortes se consideraba que no hubo razones para adelantar las elecciones se le podía retirar del cargo.
El gobierno era responsable ante las Cortes, que podían retirarle su confianza en cualquier momento.
Las Cortes tenían poder legislativo y de control del Ejecutivo. Constaba de una sola Cáma-ra, elegida por sufragio universal. Se creó la Diputación permanente de las Cortes.
Se creó el Tribunal de Garantías Constitucionales.
Se estipuló el sufragio universal (incluidas mujeres por primera vez en España), directo y secreto.
En materia religiosa, el Estado se declaró laico. Se reconoció la libertad de conciencia y la práctica de cualquier religión. Se estableció la separación entre Iglesia y Estado y se prohi-bió a la Iglesia ejercer el comercio, la industria y la enseñanza.
3) El Bienio reformista (1931-1933).
Alcalá Zamora fue el primer presidente de la República y Azaña el presidente de Gobierno. El nuevo gobierno contó con el apoyo de todos los partidos del Gobierno Provisional, excepto de los radicales de Lerroux. Continuaron la aplicación del programa de reformas puesto en marcha por los primeros decretos de abril de 1931.
La reforma militar se marcó los objetivos de modernizar el ejército y asegurar su fidelidad a la Segunda República. Se aprobó la Ley Azaña (25/04/1931), que permitía a los generales y oficiales retirarse con el sueldo íntegro si no juraban fidelidad a la Segunda República, pese a lo cual juraron los africanistas Sanjurjo, Mola y Franco. El número de oficiales retirados fue menor de lo esperado.
Entre las reformas sociales destacaron la jornada de ocho horas, el derecho de huelga y los jurados mixtos de arbitraje.
La reforma educativa se marcó el objetivo de reducir el analfabetismo. Se planificó la creación de escuelas, institutos y bibliotecas ambulantes, aunque no pudo llevarse a cabo en su totalidad por la falta de recursos. Se promovió una educación laica, pública, obligatoria y gratuita en escuelas mixtas. Se eliminó la religión católica como asignatura y se prohibió el ejercicio de la enseñanza a las congregaciones religiosas. Ambas decisiones provocaron el rechazo frontal de la derecha y la Iglesia.
Se aprobó el Estatuto de Cataluña (15/09/1932) en el que se reconocía a los catalanes el derecho a tener gobierno (la Generalitat), presidente y Parlamento propios. La derecha se opuso a la aprobación del Estatuto de Cataluña.
La reforma más ambiciosa fue la agraria, que intentó resolver las desigualdades en el medio rural. Se aprobó la Ley de Bases de la Reforma Agraria (21/09/1932), con la oposición de terratenientes y antigua nobleza, que financiaron el golpe de Estado del general Sanjurjo (10/08/1932), que fracasó. Se creó el Instituto de Reforma Agraria, que se encargó de la expropiación de tierras, previa indemnización. Pero los fondos que se dedicaron fueron insuficientes y se asentó a menos familias de las previstas, lo que provocó las protestas de los campesinos y la ocupación de tierras.
La oposición al gobierno republicano-socialista se aglutinó alrededor de Gil Robles, que creó la CEDA (4/03/1933), bajo el lema “Religión, Patria, Familia, Propiedad y Orden”, y de Primo de Rivera, que fundó Falange Española (29/10/1933), de inspiración fascista.
un gobierno que reprimió y mató campesinos. La coalición republicano-socialista entró en crisis y Azaña dimitió. Alcalá Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 19/11/1933. 4) Política de reformas y realizaciones culturales.
La llegada de la Segunda República contó con el apoyo de intelectuales destacados y el lema “cultura para todos” se convirtió en un objetivo colectivo. El ideal republicano iba a ser el soporte para regenerar España.
Agrupación al Servicio de la República, de Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Marañón, se presentó a las elecciones de 28/06/1931, consiguiendo varios diputados.
Sin embargo, muchos intelectuales se vieron decepcionados. Baroja y Unamuno se sintieron desplazados ya que la Segunda República se decantó por una “democracia de masas”. Ortega y Gasset, que ya lo había anticipado en La rebelión de las masas (1929), lamentó la llegada de éstas al poder y la demagogia de los gobernantes.
Durante la Segunda República pasó a primer plano la Generación del 27 (Alberti, García Lorca, Hernández y Buñuel), que se sintió identificada con el ideal republicano y divulgó los movimientos de vanguardia.
Durante el Gobierno Provisional y el Bienio reformista se diseñó un programa educativo de cuya aplicación se encargaron los ministros de Instrucción Pública y Bellas Artes Domingo (14/04-16/12/1931) y De los Ríos (16/12/1931-12/06/1933). Incluía la creación de escuelas y plazas para maestros de acuerdo con un modelo de escuela laica, mixta, obligatoria y gratuita, que se inspiraba en la Institución Libre de Enseñanza. Sus objetivos eran alfabetizar, formar ciudadanos libres y extender los valores republicanos. Se incrementó un 50% el presupuesto de Educación, pero fue insuficiente para afrontar los planes previstos porque al prohibir a la Iglesia la docencia se perdieron miles de plazas escolares.
Otras experiencias culturales apoyadas por el Gobierno fueron los teatros ambulantes (La Barraca, de García Lorca) y las misiones pedagógicas, que querían llevar la cultura a las zonas rurales.
13.4. La Segunda República: el bienio radical-cedista. La Revolución de 1934. Las elecciones de 1936 y el Frente Popular.
1) Primera etapa de Bienio radical-cedista, (1933-1934).
Los partidos de centro-derecha obtuvieron la mayoría en las elecciones de 19/11/1933 (la CEDA, de Gil Robles, 115 diputados, y el Partido Radical, de Lerroux, 102). Alcalá Zamora encomendó el gobierno a Lerroux, que apoyo de la CEDA.
El Gobierno Lerroux desarrolló una política contraria a la del Bienio republicano-socialista. Se paralizó la reforma agraria, devolviéndose las tierras a los antiguos propietarios y siendo expulsados de ellas los campesinos que se habían asentado; se volvió a incluir la asignación al clero en los presupuestos del Estado; se aprobó la Ley de Amnistía (20/04/1934) que favoreció a los militares encarcelados por el fallido golpe de Estado de Sanjurjo (10/08/1932); se ralentizó la construcción de escuelas; y se bloquearon los Estatutos de Autonomía.
2) Revolución de 1934.
Lerroux formó gobierno (4/10/1934) con la presencia de tres ministros de la CEDA (Aizpún en Justicia, Anguera en Trabajo y Giménez en Agricultura). Esta fue la excusa del PSOE y ERC para iniciar la insurrección, decidida desde que la derecha ganó las elecciones de 1933. Prieto (PSOE) acumuló armas en la sede de la Diputación de Asturias desde septiembre de 1934. Azaña, que lo sabía, no avisó al Gobierno.
UGT convocó una huelga general nacional (5/10/1934) y la prensa de izquierdas preparó a la opinión pública para la insurrección (6/10/1934). La insurrección fracasó en casi toda España, dado que ejército y Guardia Civil aplastaron con facilidad a los huelguistas y la población no la apoyó como esperaban las fuerzas revolucionarias.
Companys proclamó el Estat Catalá (6/10/1934) dentro de la República Federal española, llamó a luchar contra el “gobierno fascista” y a que se instalase en Barcelona el gobierno provisional de la Segunda República. El general Batet reprimió la sublevación. Se rindió (7/10/1934) y se dio a la fuga. Se suspendió la autonomía catalana y su gobierno fue acusado de rebeldía.
3) La segunda etapa del Bienio radical-cedista, (1934-1936).
La segunda etapa del Bienio radical-cedista estuvo marcada por la Revolución de octubre. Se decretó la suspensión del Estatuto de Cataluña (7/10/1934) y se aprobó la Ley para la Reforma de la Reforma Agraria (1/08/1935), que detuvo el proceso de entrega de tierras y asentamiento de los campesinos.
Pero el Gobierno era débil y estuvo en crisis de forma permanente. Los radicales eran rehenes de Gil Robles y, al mismo tiempo, rechazaban su política. Debido a la acción de gobierno, la CEDA se fue desgastando y surgió a su derecha el Bloque Nacional (10/12/1934), de Calvo-Sotelo, de filiación monárquica, que reunió a Renovación Española y Acción Española, pero no a la CEDA ni a Falange.
4) Las elecciones de 1936 y el Frente Popular.
Para tener posibilidades de victoria en las elecciones (16/02/1936) los partidos de izquierda y nacionalistas se coligaron en el Frente Popular (16/01/1936) Estaba integrado por Izquierda Republicana (Azaña), Unión Republicana (Martínez Barrio), PSOE (Largo Caballero y Prieto), PCE (Ibarruri), POUM (Nin), Partido Sindicalista y Federación Nacional de Juventudes Socialistas. Los anarquistas no entraron en el Frente Popular, pero lo apoyaron. En Cataluña se presentó el Front d’Esquerres de Catalunya, liderado por ERC (Companys). El Frente Popular presentó un programa de gobierno que incluía recuperar las políticas del Bienio republicano-socialista y amnistiar a los presos de la Revolución de octubre. En sus mítines Largo Caballero (PSOE) afirmó que “tendremos que ir a la guerra civil” si triunfaba la derecha y Díaz (PCE) declaró que el objetivo era “la dictadura del proletariado y los soviets”.
La derecha también se presentó unida en varias circunscripciones. La CEDA presentó al Frente Popular como el “finiquitador” de la Segunda República.
El primer gobierno del Frente Popular estuvo formado sólo por republicanos (Izquierda Republicana y Unión Republicana) y estuvo presidido por Azaña.
Las primeras actuaciones del gobierno frentepopulista se ajustaron a lo pactado entre las fuerzas que lo integraban:
Se firmó el decreto de amnistía (21/02/1936) para los encarcelados por la Revolución de octubre y se les devolvió a sus puestos de trabajo.
Se restauró el Estatuto de Cataluña (1/03/1936) y Companys, tras su excarcelación, volvió a ocupar la presidencia de la Generalitat.
Se retomó la reforma agraria del Bienio republicano-socialista.
El Congreso cesó a Alcalá Zamora como presidente de la República. Azaña fue elegido nuevo presidente (10/05/1936). Se alegó que Alcalá Zamora disolvió las Cortes dos veces.
Azaña quiso contar en el nuevo gobierno con los socialistas moderados de Prieto, pero se negó el grupo parlamentario socialista. Casares Quiroga (republicano) formó nuevo Gobierno (13/05/1936).
Durante la primavera de 1936 la vida política y social se radicalizó y la violencia aumentó. Largo Caballero (PSOE) se decantó por la revolución socialista. En marzo de 1936 varios generales (entre los que no estaba Franco) se reunieron para preparar un alzamiento y en abril de 1936 se encargó su dirección al general Mola, que ganó adeptos al afirmar que el directorio militar respetaría el régimen republicano. Días después Prieto (PSOE) avisó en Cuenca del peligro que suponía el general Franco para la pervivencia de la Segunda República (1/05/1936).
13.5. La guerra civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. El desarrollo del conflicto: etapas y evolución de las zonas.
1) La sublevación militar y el estallido de la guerra civil.
Las tensiones sociales y políticas de la Segunda República se acentuaron en la primavera de 1936. El general Mola y otros militares contrarios al gobierno del Frente Popular sumaron fuerzas para llevar a cabo un golpe de Estado. El general Mola fue el responsable de su organización. Grupos políticos antirrepublicanos (monárquicos, carlistas y falangistas) le apoyaron. El golpe de Estado debía ejecutarse con rapidez para evitar cualquier resistencia del Gobierno o las organizaciones izquierdistas. El régimen republicano sería sustituido por una dictadura provisional. El Gobierno cambió de destino a los generales de los que sospecha (Mola, a Pamplona, y Franco, a Canarias), pero continuaron los preparativos. Los conspiradores eran conscientes de la dificultad del triunfo del golpe de Estado debido a la división en el Ejército, Guardia Civil y Guardia de Asalto, y a la fuerza de las asociaciones obreras y campesinas, bien organizadas y dispuestas a defender al Gobierno del Frente Popular e incluso a aprovechar la situación para organizar una revolución social.
Los asesinatos de Del Castillo (teniente de la Guardia de Asalto y militante del PSOE) y de Calvo-Sotelo (diputado del Bloque Nacional) aceleraron los acontecimientos. Los golpistas se alzaron en Melilla (17/07/1936) y en el resto de España (18/07/1936). Sin embargo, el aplastamiento de la rebelión en las grandes ciudades (excepto Sevilla) por la acción conjunta de militares leales a la Segunda República y organizaciones obreras provocó el fracaso del golpe de Estado. La consecuencia fue el inicio de la Guerra Civil.
España quedó dividida en dos:
Los sublevados o nacionales controlaron el Protectorado de Marruecos, Canarias, Ceuta, Melilla, Sevilla, Jerez de la Frontera, Cádiz, Córdoba y Granada, Galicia, Oviedo, Cáceres, Castilla y León, La Rioja, Navarra, Álava, Zaragoza y la mitad occidental de Aragón, Mallorca e Ibiza.
Los nacionales contaron con las tropas más experimentadas (Legión y Regulares), la mayoría de los oficiales (4/5 partes) y de la Guardia Civil y numerosos voluntarios encuadrados en las milicias organizadas por los partidos carlista y falangista; además, controló las regiones cerealistas, y desde la conquista de Extremadura (28/08/1936) continuidad territorial de todas las regiones bajo su control.
La República contó con la Marina y la Guardia de Asalto y armó a las organizaciones obreras y campesinas; además, controló las regiones industriales, los puertos principales y los recursos financieros del Banco de España, pero tuvo en contra la falta de continuidad territorial entre las provincias cantábricas y el resto de territorio bajo su control.
2) El desarrollo de la guerra: Etapas y evolución de las dos zonas. La Guerra Civil se divide en tres etapas:
La segunda etapa (marzo-octubre 1937) la ocupa la Campaña del Norte (31/03-21/10/1937) decidida por el general Franco ante el fracaso de la toma de Madrid. El Norte se encontraba aislado del resto de regiones republicanas. Le ayudaron tropas italianas y la aviación alemana (bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor (26/04/1937)). El general Rojo ordenó una ofensiva sobre Brunete (6-25/07/1937) para tratar de aliviar la presión sobre Madrid y obligar a retirar tropas franquistas del frente norte, pero fracasó. El general Dávila conquistó Bilbao (19/06/1937), Santander (28/08/1937) y Gijón (21/10/1937). El PNV se rindió a las tropas italianas (24/08/1937). La República ganó en Belchite (24/08-6/09/1937), pero fracasó en la ofensiva sobre Zaragoza. Así, la República perdió las provincias norteñas, que eran las más ricas en recursos minerales y producción industrial, mermando sus opciones de éxito.
13.6. La guerra civil: la dimensión política e internacional del conflicto. Las consecuencias de la guerra.
1) La dimensión política e internacional del conflicto.
Durante la guerra se sucedieron tres gobiernos en la España republicana:
Gobierno de Giral (19/07-4/09/1936). Tras el desconcierto inicial del 18 de julio, Azaña encargó a Giral (Acción Republicana) formar gobierno. Una de sus primeras medidas fue armar a los obreros, que formaron milicias y se enfrentaron a los sublevados. Se formaron juntas y comités revolucionarios que practicaron una violencia indiscriminada contra los integrantes de sectores afines a los sublevados (religiosos). Los anarquistas aprovecharon el desorden para tratar de hacer triunfar la revolución social (colectivización de tierras en Aragón y Cataluña). La falta de preparación militar de las milicias, la inexistencia de un mando militar único y los desórdenes sociales favorecieron el avance de los nacionales.
Gobierno de Largo Caballero (4/09/1936-17/05/1937). Azaña encargó gobierno a Largo Caballero (PSOE). Hubo ministros socialistas, republicanos, nacionalistas catalanes y vascos y anarquistas. Creó el Ejército Popular militarizando las milicias populares. Restauró la legalidad disolviendo los comités revolucionarios y aprobó el Estatuto de autonomía vasco (6/10/1936) antes de abandonar Madrid para instalarse en Valencia (7/11/1936). En Barcelona se enfrentaron en Las Jornadas de mayo o Sucesos de mayo (3-8/05/1937) la República y el PSUC-PCE, partidarios de ganar la Guerra Civil, contra la CNT-FAI y el POUM, partidarios de la revolución social; ganaron la República y el PCE. Las derrotas militares y la guerra civil en Cataluña entre las fuerzas de la República provocaron la sustitución de Largo Caballero.
La evolución política de la España nacional fue la siguiente:
Creación de la Junta de Defensa Nacional (24/07/1936). Al convertirse el intento de golpe de Estado en guerra civil fue necesario crear un organismo que se ocupase de gobernar, la Junta de Defensa Nacional con sede en Burgos y dirigida por el general Cabanellas. Pero el poder lo ejercía cada general en el territorio que controlaba. Las primeras medidas fueron represivas.
Franco, Jefe del Estado y Generalísimo (1/10/1936). El liderazgo del general Franco se hizo indiscutible tras el levantamiento del asedio del Alcázar (27/09/1936). La Junta de Defensa Nacional lo nombró Jefe del Estado y Generalísimo.
Decreto de Unificación (20/04/1937). El general Franco promulgó el Decreto de Unificación con el fin de controlar a todas las fuerzas políticas que apoyaron el Alzamiento (CEDA, Falange, monárquicos, carlistas y PNV de Álava y Navarra). Se creó la FET y de las JONS, partido único con predominio de la Falange, soporte de la dictadura franquista. El general Franco era el jefe de la FET y de las JONS. Por otra parte, la Iglesia española publicó un documento (1/07/1937) en el que apoyaba y legitimaba el Alzamiento. La guerra civil se presentó por los sublevados como una “cruzada en defensa de la fe católica y contra la República atea”.
Primer gobierno de Burgos (30/01/1938). Designado y presidio por el general Franco. Estaban representadas todas las fuerzas que apoyaron el Alzamiento: monárquicos (alfonsinos y carlistas), conservadores católicos, tradicionalistas, falangistas y militares.
2) Las consecuencias de la guerra.
Las consecuencias de la Guerra Civil fueron traumáticas y afectaron a España durante décadas.
Demográficas. El número de muertos se aproxima a 300.000, a partes iguales muertos en el frente y represaliados por ambos bandos (masacre de Badajoz (14-15/08/1936), ordenada por el coronel Yagüe, y matanza de Paracuellos (7/11-4/12/1936), ordenada por la Junta de Defensa de Madrid). Los exiliados fueron unos 500.000, de los que 170.000 no regresaron. Francia, México y Argentina fueron sus principales destinos. Descendió la natalidad y aumentó la mortalidad.
Económicas. La destrucción de infraestructuras y fuentes de recursos provocó una drástica reducción de la producción agraria e industrial. Hay que añadir el endeudamiento del Estado, ya que los nacionales hicieron la guerra a crédito. Después de la guerra, el Banco de España no contaba con reservas de oro tras su envío a la URSS por las autoridades republicanas. Todo ello produjo un retroceso del nivel de vida de la población. El estancamiento económico obligó a recurrir al racionamiento de productos básicos, que se mantuvo hasta mayo de 1952.
Políticas. El general Franco impuso una dictadura autoritaria, un Estado unitario y una Administración centralista. España fue sometida a un aislamiento internacional muy severo, a instancias de la URSS (12/12/1946), que la ONU revocó (4/11/1950).
Sociales. La división social generada durante la guerra civil se ahondó con la política represiva durante la guerra y en la postguerra (Ley de Responsabilidades Políticas (9/02/1939), la Ley sobre la Supresión de la Masonería y el Comunismo (01/03/1940), la Ley para la Seguridad del Estado (29/03/1941) y la Ley de Represión de Bandidaje y el Terrorismo (18/04/1947)), que imposibilitó la reconciliación entre vencedores y vencidos hasta la Transición, cuarenta años después.
La crisis del Estado liberal, la Segunda República y la guerra civil. Prácticos.
Ley de Jurisdicciones, 23 de marzo de 1906.
“Artículo 3. Los que de palabra o por escrito, por medio de la imprenta, el grabado u otro medio mecánico de publicación, en estampas, alegorías, caricaturas, emblemas o alusiones injurien u ofendan clara o encubiertamente al Ejército o a la Armada, a instituciones, armas, clases o cuerpos determinados del mismo, serán castigados con la pena de prisión correccional.
“Artículo 5. De las causas a que se refiere el artículo 3 conocerán los tribunales del fuero de Guerra y Marina”.
Lerroux, Alejandro: La Rebeldía, 1 de septiembre de 1906.
“Jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie, penetrad en los registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el pueblo purifique la infame organización social, entrad en los hogares humildes y levantad legiones de proletarios, para que el pueblo tiemble ante sus jueces despiertos.
“Hay que hacerlo todo nuevo, con los sillares empolvados, con las vidas humeantes de los viejos edificios derrumbados, pero antes necesitamos la catapulta que abata los muros y el rodillo que nivele los solares. Descubrid el nuevo mundo moral y navegad en su demanda, con todos vuestros bríos juveniles, con todas vuestras audacias apocalípticas.
“Seguid, seguid. (…) No os detengáis ni ante los sepulcros ni ante los altares.
“No hay nada sagrado en la tierra, más que la tierra y vosotros que la fecundaréis con vuestra ciencia, con vuestro trabajo, con vuestros amores.
“Escuela y despensa” decía el más grande patriota español, don Joaquín Costa. Para crear la escuela hay que derribar la Iglesia o siquiera cerrarla, o por lo menos reducirla a condiciones de inferioridad.
“Para llenar la despensa hay que crear el trabajador y organizar el trabajo.
Asamblea Obrera de Tarrasa: Moción, Tarrasa, 21 de julio de 1909.
“Considerando que la guerra es una consecuencia fatal del régimen de producción capitalista.
“Considerando además, que, dado el sistema español de reclutamiento del ejército, sólo los obreros hacen la guerra que los burgueses declaran.
“La asamblea protesta enérgicamente:
“1. Contra la acción del gobierno español en Marruecos.
“2. Contra los procedimientos de ciertas damas de la aristocracia, que insultaron el dolor de los reservistas y de sus mujeres y de sus hijos, dándoles medallas y escapularios, en vez de proporcionarles los medios de subsistencia que les arrebatan con la marcha del jefe de la familia.
“3. Contra el envío a la guerra de ciudadanos útiles a la producción y, en general, indiferentes al triunfo de la Cruz sobre la media Luna, cuando se podrían formar regimientos de curas y de frailes que, además de estar directamente interesados en el triunfo de la religión católica, no tienen familia, ni lugar, ni son de utilidad alguna al país.
“4. Contra la actitud de los diputados republicanos que, ostentado el mandato del pueblo, no han aprovechado la inmunidad parlamentaria para ponerse al frente de las masas en su protesta contra la guerra.
“Y compromete a la clase obrera a concentrar todas sus fuerzas, por si se hubiera de declarar la huelga general y para obligar al gobierno a respetar los derechos que tienen los marroquíes a conservar intacta la independencia de su patria”.
Ley del Candado. Madrid, 27 de diciembre de 1910.
“Don Alfonso XIII, por la gracia de Dios y la Constitución, Rey de España.
“A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que la Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente:
“Artículo único. No se establecerán nuevas asociaciones pertenecientes a Órdenes o Congregaciones religiosas canónicamente reconocidas, sin la autorización del Ministerio de Gracia y Justicia consignada en Real Decreto que se publicará en la Gaceta de Madrid, mientras no se regule definitivamente la condición jurídica de las mismas.
“No se concederá dicha autorización cuando más de la tercera parte de los individuos que hayan de formar la nueva asociación sean extranjeros.
“Si en el plazo de dos años no se publica la nueva Ley de Asociaciones, quedará sin efecto la presente ley.
“Por tanto: Mandamos a todos los Tribunales, justicias, jefes, gobernadores y demás autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes”.
Asamblea de parlamentarios. Barcelona, 19 de junio de 1917. “La Asamblea adopta los siguientes acuerdos:
“a) La política del actual Gobierno, sobre significar una provocación a Cataluña y a España entera, constituye a la vez un agravio al Parlamento y un obstáculo a que las ansias de renovación que siente el país puedan obtener normal satisfacción.
“b) Que habiendo declarado el Gobierno y los partidos que tienen mayoría en las actuales Cortes, que éstas no pueden actuar en funciones de constituyentes, y considerando la Asamblea que urge deliberar y resolver sobre la organización del Estado, la autonomía de los municipios y los demás problemas que las circunstancias plantean con apremio inaplazable para la vida del país, entiende que es indispensable la convocatoria de nuevas Cortes, que en funciones de constituyentes, puedan deliberar sobre estos problemas y resolverlos.
“c) Que para que el país pueda manifestar libremente su opinión, y el pueblo no vea cerrada toda esperanza de que su voluntad sea conocida y respetada, las Cortes Constituyentes no pueden ser convocadas por un gobierno de partido, que fatalmente seguiría los habituales procedimientos de adulteración del sufragio, sino por un gobierno que encarne y represente la voluntad soberana del país.
Por el Comité Nacional de UGT, Francisco Largo Caballero, vicepresidente, Daniel Anguiano, vicesecretario. Por el Comité Nacional del PSOE, Julián Besteiro, vicepresidente, Andrés Saborit, vicesecretario: Manifiesto de la huelga general. Madrid, 12 de agosto de 1917.
“A los obreros y a la opinión pública. Ha llegado el momento de poner en práctica, sin vacilación alguna, los propósitos anunciados por los representantes de la Unión General de Trabajadores y la Confederación Nacional del Trabajo en el manifiesto suscrito por ambos organismos en el mes de marzo último.
“Durante el tiempo transcurrido desde esa fecha hasta el momento actual, la afirmación hecha por el proletariado al demandar como remedio a los males que padece España, un cambio fundamental de régimen político, ha sido corroborada por la actitud que sucesivamente han ido adoptando importantes organismos nacionales, desde la enérgica afirmación de la existencia de las Juntas de Defensa del Arma de Infantería, frente a los intentos de disolución de esos organismos por los Poderes públicos, hasta la Asamblea de Parlamentarios celebrada en Barcelona el día 19 de julio, y la adhesión a las conclusiones que esa Asamblea de numerosos ayuntamientos, que dan público testimonio de las ansias de renovación que existen en todo el país.
“(…). Cerca de medio siglo de corrupción ha llevado a las instituciones políticas españolas a un grado tal de podredumbre que los mismos Institutos armados claman contra la injusticia, contra la arbitrariedad, y se consideran vejados y engañados por los mismos poderes públicos que tantos mentidos halagos les han prodigado cuando se trataba solamente de utilizarlos como instrumento de opresión y tiranía. Y si esto han hecho los poderes públicos con las clases sociales en cuya adhesión han buscado siempre las firmes garantías de su existencia y dominio, ¿qué no habrán hecho con el pueblo inerme e indefenso, bajo un régimen constitucional ficticio, bajo un régimen económico de miseria y despilfarro y en un estado cultural mantenido por oligarcas en el más bajo nivel y sobre el cual la masa ciudadana sólo puede ir paulatinamente elevándose merced a ímprobos y perseverantes esfuerzos? El proletariado español se halla decidido a no asistir ni un momento más pasivamente a este intolerable estado de cosas. (...).
“(…).
Precios, salarios y beneficios, 1913-1921.
Precios, salarios y beneficios, 1913-1921. (Números índice, 1913=100).
1913 100 100 100
1914 99,7 98,2 86,8
1915 109,2 107,4 116,7
1916 128,8 107,8 153,5
1917 150,1 111,6 187,8
1918 218,2 125,6 223,4
1919 222,7 146,7 206,7
1920 227,6 179,3 214
1921 183,4 207,1 189,6
Fuente. García Delgado, J.L.: La economía española entre 1900 y 1923, en Tuñón de Lara, M. (dir), Historia de España, vol. 8., Madrid, 1988.
Prieto, Indalecio: Discurso. Madrid, Palacio de las Cortes, 21 de noviembre de 1922.
“Se perdió Igueriben, y son los testigos de la pérdida 5.000 hombres concentrados en Annual, otra posición indefendible, que empieza por ser un puesto insignificante de policía y, por no sabemos qué razones de arte bélica, indemostrables al más rudimentario juicio que examine la cuestión, se convierte en un campo base de concentración de 5.000 hombres sin defensa posible. Annual es –ahí está también sangrando una frase del general Silvestre– un callejón sin salida.
“Pero es ya tarde, ya no hay tiempo; los 5.000 hombres, de los cuales una porción considerabilísima han sido incorporados a filas solamente con un mes de instrucción, cuando un reglamento que está ahí para adornar las colecciones del Diario Oficial establece que el primer periodo de instrucción de un recluta, antes de su verdadera incorporación, son tres meses; una porción considerable de soldados bisoños que llegan allí forzados por la mala suerte, con el recuerdo metido muy dentro de la mente de catástrofes, de tragedias sangrientas, de barranco del Lobo, de gente muerta a palos y a pedradas por unos moros ciegos; y aquellos hombres recientemente incorporados, que no saben disparar un fusil, que no saben cargar (…).
Primo de Rivera, Miguel: Manifiesto, 13 de septiembre de 1923.
“Españoles. Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando la patria no ven para ella otra salvación que liberarla de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso.
“No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impone. Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de la autoridad, patronos, capataces y obreros; audaces e impunes atracos, depreciación de la moneda, rastreras intrigas políticas tomando por pretexto la tragedia de Marruecos (...).
“Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. Basta ya de rebeldías mansas, que sin poner remedio a nada, dañan tanto y más a la disciplina que ésta recia y viril a la que nos lanzamos por España y por el Rey. Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la Patria preparamos”.
Primo de Rivera, Miguel. Gaceta de Madrid, Madrid, 19 de septiembre de 1923. “Señor: De los males patrios que nos demandan urgente y severo remedio, es el sentimiento, propaganda y actuación separatista que viene haciéndose por audaces minorías, que no por serlo quitan gravedad al daño y que precisamente por serlo ofenden el sentimiento de la mayoría de los españoles, especialmente de los que viven en las regiones donde tan grave mal se ha manifestado.
“El Presidente del Directorio Militar somete a la resolución de V. M. medidas y sanciones que tienden a evitar el daño apuntado. (...)
“Art. 1. Serán juzgados por los Tribunales militares los delitos contra la seguridad y unidad de la Patria y cuanto tienda a disgregarla, restarle fortaleza y rebajar su concepto, ya sea por medio de la palabra o por escrito, ya por la imprenta o por cualquier medio mecánico o gráfico de publicidad y difusión, o por cualquier clase de actos o manifestaciones.
“No se podrá izar ni ostentar otra bandera que la nacional en buques, edificios, sean del Estado, de la provincia o Municipio, ni en lugar alguno, sin más excepción que las Embajadas, Consulados, Hospitales o Escuelas u otros Centros pertenecientes a naciones extranjeras”.
Prieto, Indalecio: Nota de prensa,San Sebastián, 17 de agosto de 1930.
“En el domicilio social de Unión Republicana y bajo la presidencia de D. Fernando Sasiain, se reunieron esta tarde don Alejandro Lerroux y don Manuel Azaña, por la Alianza Republicana; don Marcelino Domingo, don Álvaro de Albornoz y don Ángel Galarza, por el Partido republicano radical socialista; don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura, por la Derecha liberal republicana; don Manuel Carrasco Formiguera, por la Acción Catalana; don Matías Mallol Bosch, por la Acción Republicana de Cataluña; don Jaime Ayguadé, por el Estat Catalá, y don Santiago Casares Quiroga, por la Federación Republicana Gallega, entidades que, juntamente con el partido federal español -el cual, en espera de acuerdos de su próximo Congreso, no puede enviar ninguna delegación-, integran la totalidad de los elementos republicanos del país.
“A esta reunión asistieron también, invitados con carácter personal, don Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y Gasset y don Indalecio Prieto, no habiendo podido concurrir don Gregorio Marañón, ausente en Francia, y de quien se leyó una entusiástica carta de adhesión en respuesta a la indicación que con el mismo carácter se le hizo.
“Examinada la actual situación política, todos los representantes concurrentes llegaron en la exposición de sus peculiares puntos de vista a una perfecta coincidencia, la cual quedó inequívocamente confirmada en la unanimidad con que se tomaron las diversas resoluciones adoptadas.
Ortega y Gasset, J.: El error Berenguer, El Sol, 15 de noviembre de 1930.
“No, no es una errata. Es probable que en los libros futuros de historia de España se encuentre un capítulo con el mismo nombre de este artículo. El buen lector, que es cauteloso y alerta, habrá advertido que en esa expresión el señor Berenguer no es el sujeto del error, sino el objeto. Y no se dice que el error sea de Berenguer, sino más bien lo contrario, que Berenguer es el error, que Berenguer es un error.
“El estado tradicional, es decir, la Monarquía, se ha ido formando un surtido de ideas sobre el modo de ser de los españoles. Piensa por ejemplo, que moralmente pertenecen a la familia de los óvidos, que en política son gente mansurrona y lanar, que lo aguantan y lo sufren todo sin rechistar, que no tienen sentido de sus deberes civiles (...).
“He aquí los motivos por los cuales el Régimen ha creído posible también en esta ocasión superlativa responder, no más que decretando esta ficción: aquí no ha pasado nada. Esta ficción es el gobierno Berenguer.
“Pero esta vez se ha equivocado. Este es el error Berenguer. Al cabo de diez meses, la opinión pública está menos resuelta que nunca a olvidar la Dictadura. Y no vale oponer a lo dicho que el advenimiento de la Dictadura fue inevitable y, en consecuencia, irresponsable. Si el régimen la aceptó obligado, razón de más para que al terminar se hubiese, con leal entereza, con nacional efusión, abrazado al pueblo y le hubiese dicho: hemos padecido una incalculable desdicha. La normalidad que constituía una unión civil de los españoles se ha roto. La continuidad de la historia legal se ha quebrado. No existe el estado español. ¡Españoles, reconstruid vuestro estado!
“Pero no ha hecho esto, que era lo congruente con la desastrosa situación, sino todo lo contrario. Busca a alguien que se encargue de la ficción, que realice la política de aquí no ha pasado nada. Encuentra sólo un general amnistiado.
Pérez de Ayala, Ramón; Marañón, Gregorio; Ortega y Gasset, José: Al servicio de la República, El Sol,1 de febrero de 1931.
“El Estado español tradicional llega ahora al grado postrero de su descomposición. No procede esto de que encontrase frente a sí la hostilidad de fuerzas poderosas, sino que sucumbe corrompido por sus propios vicios sustantivos. La monarquía (...) no ha sabido convertirse en una institución nacionalizada, es decir, en un sistema de poder público que se supeditase a las exigencias profundas de la nación y viviese solidarizada con ellas, sino que ha sido una asociación de grupos particulares, que vivió parasitariamente sobre el organismo español, usando el poder público paro la defensa de los intereses parciales que representa. (...)
“Es ilusorio imaginar que la monarquía va a ceder galantemente el paso a un sistema de poder público tan opuesto a sus malos usos, a sus privilegios y egoísmos. Solo se rendirá ante una formidable presión de la opinión pública. Es, pues, urgentísimo organizar esta presión, haciendo que sobre el capricho monárquico pese con suma energía la voluntad republicana de nuestro pueblo. Esta es la labor ingente que el momento reclama. Nosotros nos ponemos a su servicio. No se trata de formar un partido político. No es rozón de partir, sino de unificar. Nos proponemos suscitar una amplísima agrupación al servicio de la República. (...)”.
Resultados de las elecciones municipales de 12 de abril de 1931.
Partido político Concejales Alcaldes de capitales de provincia
Monárquicos 40.324 10
Conjunción Republicano-Socialista 23.282 37
ERC 3.219 3
Lliga Regionalista de Cataluña 1.014 0
PNV 267 0
PCE 67 0
Independientes 267 0
Proclamación de la Segunda República, Madrid, 14 de abril de 1931.
Azaña, Manuel: Proyectos de reforma militar, 29 de abril de 1931.
Azaña, Manuel: Discurso, Congreso de los Diputados, 13 de octubre de 1931. “(...) La revolución política, es decir, la expulsión de la dinastía y la restauración de las libertades públicas, ha resuelto un problema específico de importancia capital, ¡quién lo duda!, pero no ha hecho más que plantear y enunciar aquellos otros problemas que han de transformar el Estado y la sociedad españoles hasta la raíz. Estos problemas, a mi corto entender, son principalmente tres: el problema de las autonomías locales, el problema social en su forma más urgente y aguda, que es la reforma de la propiedad, y este que llaman problema religioso, y que es en rigor la implantación del laicismo del Estado con todas sus inevitables y rigurosas consecuencias. Ninguno de estos problemas los ha inventado la República (...). Cada una de estas cuestiones, señores diputados, tiene una premisa inexcusable, imborrable en la conciencia pública, y a venir aquí, al tomar hechura y contextura parlamentaria es cuando surge el problema político. Yo no me refiero a las dos primeras, me refiero a eso que llaman problema religioso. La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica; el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica el pueblo español. Yo no puedo admitir, señores diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino (...)”.
Maura, Miguel: Así cayó Alfonso XIII, 1962.
“Tardamos cerca de dos horas en recorrer el trayecto de la calle de Alcalá que une la plaza de la Cibeles con la Puerta del Sol, o sea poco más de un kilómetro. El gentío nos abría camino a fuerza de empujones y apreturas. (...)
“En la Puerta del Sol, la aglomeración desbordaba ya toda medida imaginable. (...) “Por fin llegó mi coche ante la puerta principal del Ministerio. La puerta estaba cerrada. Ante la puerta cerrada sólo estábamos Largo Caballero y yo, rodeados, claro es, de una masa vociferante que pedía se abriesen las puertas. De pronto, se abrieron éstas de par en par, y apareció en el zaguán un piquete de la Guardia Civil cerrando el paso. Me cuadré delante de ellos, me descubrí y les dije:
“- Señores: ¡Paso al Gobierno de la República!
Constitución de 9 de diciembre de 1931.
“Art. 1. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.
“Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
“La bandera de la República española es roja, amarilla y morada. “Art. 3. El Estado español no tiene religión oficial.
“Art. 8. El Estado español, dentro de los límites irreductibles de su territorio actual, estará integrado por Municipios mancomunados en provincias y por las regiones que se constituyen en régimen de autonomía.
“Art. 27. La libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español, salvo el respeto debido a las exigencias de la moral pública. (...)
“Art. 34. Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a la previa censura. (…)
“Art. 36. Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.
“Art. 38. Queda reconocido el derecho a reunirse pacíficamente sin armas.
“Art. 39. Los españoles podrán asociarse o sindicarse libremente para los distintos fines de la vida humana, conforme a las leyes del Estado.
“Art. 43. (…) El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa. Los padres están obligados a alimentar, asistir, educar e instruir a sus hijos. (…) Los padres tienen para con los hijos habidos fuera del matrimonio los mismos deberes que respecto de los nacidos en él.
“Art. 51. La potestad legislativa reside en el pueblo, que la ejerce por medio de las Cortes o Congreso de los Diputados.
“Art. 67. El Presidente de la República es el Jefe del Estado y personifica a la Nación. (…) “Art. 68. El Presidente de la República será elegido conjuntamente por las Cortes y un número de compromisarios igual al de Diputados. (…)
“Art. 81. (…) El Presidente podrá disolver las Cortes hasta dos veces como máximo durante su mandato, cuando lo estime necesario. (…)
Estatuto de Cataluña, 15 de septiembre de 1932. “TÍTULO PRIMERO: Disposiciones generales.
“Art. 1. Cataluña se constituye en región autónoma dentro del Estado español con arreglo a la Constitución de la República y el presente Estatuto. Su organismo representativo es la Generalidad y su territorio el que forman las provincias de Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona.
“Art. 2. El idioma catalán es, como el castellano, lengua oficial en Cataluña. Para las relaciones oficiales de Cataluña con el resto de España, así como para la comunicación entre las Autoridades del Estado y las de Cataluña, la lengua oficial será el castellano.
“Art. 3. Los derechos individuales son los fijados por la Constitución de la República española. La Generalidad de Cataluña no podrá regular ninguna materia con diferencia de trato entre los naturales del país y los demás españoles. Éstos no tendrán nunca en Cataluña menos derechos de los que tengan los catalanes en el resto del territorio de la República.
“TÍTULO III: De la Generalidad de Cataluña.
“Art. 14. La Generalidad estará integrada por el Parlamento, el Presidente de la Generalidad y el Consejo ejecutivo.
“Las leyes interiores de Cataluña ordenarán el funcionamiento de estos organismos de acuerdo con el Estatuto y la Constitución.
“El Parlamento, que ejercerá las funciones legislativas, será elegido por un plazo no mayor de cinco años, por sufragio universal, directo, igual y secreto.
“El Presidente de la Generalidad asume la representación de Cataluña. Asimismo representa a la región en sus relaciones con la República, y al Estado en las funciones cuya ejecución directa le esté reservada al Poder central.
Ley de Bases de la Reforma Agraria, 21 de septiembre de 1932.
“Los efectos de esta ley se extienden a todo el territorio de la República. Su aplicación, en orden a los asentamientos de campesinos, tendrá lugar en los términos municipales de Andalucía, Extremadura, Ciudad Real, Toledo, Albacete y Salamanca. Las tierras del Estado y las que constituyeron antiguos señoríos, transmitidas desde su abolición hasta hoy por título lucrativo, podrán ser objeto de asentamientos, sea cualquiera la provincia donde radiquen. La inclusión en posteriores etapas, a los fines de asentamiento, de las fincas situadas en términos municipales de las 36 provincias restantes, sólo podrá realizarse a propuesta del Gobierno. (…)
“La ejecución de esta ley quedará encomendada al Instituto de Reforma Agraria, (…). “El Instituto de Reforma Agraria promoverá la formación de organismos de crédito a fin de facilitar, a los campesinos asentados, el capital necesario para los gastos de explotación. (…).
“Serán susceptibles de explotación las tierras incluidas en los siguientes apartados:
“1. Las ofrecidas voluntariamente por sus dueños siempre que su adquisición se considere de interés por el Instituto de Reforma Agraria. (…)
“3. Las adjudicadas al Estado, región, provincia o Municipio, por razón de débito, herencia o legado. (…)
“4. Las fincas rústicas de Corporaciones, fundaciones y establecimientos públicos que las exploten en régimen de arrendamiento, aparcería, cualquiera otra forma que no sea explotación directa, exceptuando las tierras correspodientes a aquellas fundaciones en que el título exija la conservación de las mismas, como requisito de subsistencia. (…)
“5. Las que por las circunstancias de su adquisición, por no ser explotadas directamente por los adquirentes y por las condiciones personales de los mismos, deba presumirse que fueran compradas con fines de especulación o con el único objeto de percibir su renta. (…)
“6. Las que constituyeron señoríos jurisdiccionales y que se hayan transmitido hasta llegar a sus actuales dueños por herencia, legado o donación (…)
“7. Las incultas o manifiestamente mal cultivadas (…) que, por su fertilidad y favorable situación permita un cultivo permanente, con rendimiento económico superior al actual. (…)
“Quedarán excluidas de la adjudicación temporal y de la expropiación las siguientes fincas: “a) Los bienes comunales pertenecientes a los pueblos, las vías pecuarias. (…)
“b) Los terrenos dedicados a explotaciones forestales. (…)
“c) Las ofrecidas voluntariamente por sus dueños, siempre que su adquisición se considere de interés por el Instituto de Reforma Agraria.
Acto de constitución de la CEDA, El Debate, 5 de marzo de 1933.
“Anoche se constituyó, entre vítores de entusiasmo, la Confederación Española de Derechas Autónomas. Las mujeres y los más jóvenes, puestos en pie sobre las sillas, como si éstas fueran un peldaño que llevara a los altos ideales comunes, certificaron la unidad de pensar, de querer y de obrar de las 750.000 personas representadas directamente en este acto solemne.
“Cerraron la asamblea dos intervenciones: la de un obrero valenciano vestido con la negra blusa:
“Me dirijo a todas las derechas, a todos los ciudadanos de buena voluntad -decía el primero- para decirles que somos responsables ante España y ante Cristo de la salvación de aquella. Hablo en nombre de los hombres de mi clase, de los obreros españoles que en su noventa por ciento son honrados, para deciros que tenemos interés en que quienes creen en Cristo y en el Papa cumplan lo que Cristo y el Papa ordenan. Muchos de vosotros sois aristocráticos y ricos, y por eso mismo tengo un gusto especial en hablaros.
“Poco después Gil Robles, en las palabras finales, decía: “Debemos felicitamos de los trabajos, de la misma diversidad de tendencias manifestadas porque sólo han revelado la pugna de llevar a las conclusiones la interpretación más fiel y avanzada de la doctrina social y política cristiana. Dios ha bendecido nuestros trabajos porque los ha presidido la humildad del corazón y la pureza de los fines. Me limito, pues, a darle las gracias y a declarar solemnemente que ha quedado constituida la CEDA, que ha de ser el núcleo derechista que salve a la Patria, hoy en peligro. (…)
Primo de Rivera, José Antonio: Discurso del Teatro de la Comedia, Madrid, 29 de octubre de 1933.
“1. Creemos en la suprema realidad de España. Fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles. A la realización de esa tarea colectiva habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases.
“2. España es una unidad de destino en lo universal. Toda conspiración contra esa unidad es repulsiva. Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos. La Constitución vigente, en cuanto incita a las disgregaciones, atenta contra la unidad de destino de España. Por eso exigimos su anulación fulminante.
“5. Nuestro estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad de la patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de partidos políticos con todas sus consecuencias y el parlamento del tipo conocido.
“6. Concebimos a España en lo económico como un gigantesco sindicato de productores. Organizaremos corporativamente la sociedad española mediante un sistema de sindicatos verticales por ramas de producción.
“7. La dignidad humana, la integridad del hombre y su libertad son valores eternos e intangibles. Pero sólo es de veras el libre quien forma parte de una nación fuerte y libre. A nadie le será lícito usar su libertad contra la unión, la fortaleza y la libertad de la Patria. Una disciplina rigurosa impedirá todo intento dirigido a desunir a los españoles o a moverlos contra el destino de la Patria.
“10. Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas informes, propicias a la miseria y a la desesperación. Nuestro sentido espiritual y nacional repudia también el marxismo. Orientaremos el ímpetu de las clases laboriosas, hoy descarriadas por el marxismo, en el sentido de exigir su participación directa en la gran tarea del Estado nacional.
“13. El Estado reconocerá la propiedad privada como medio lícito para el cumplimiento de los fines individuales, familiares y sociales, y la protegerá contra los abusos del gran capital, de los especuladores y de los prestamistas.
“15. Todos los españoles tienen derecho al trabajo. Las entidades públicas sostendrán necesariamente a quienes se hallen en paro forzoso.
Las mujeres votan por primera vez en España. Elecciones generales, 19 de noviembre de 1933.
Comité Revolucionario de Asturias: Bando, 9 de octubre de 1934. “Hacemos saber:
“Que el Comité Revolucionario, como intérprete de la voluntad popular y velando por los intereses de la revolución, se dispone a tomar con la energía necesaria todas las medidas conducentes a encauzar el curso del movimiento. A tal efecto, disponemos:
“1. El cese radical de todo acto de pillaje, previniendo que todo individuo que sea cogido en un acto de esta naturaleza será pasado por las armas.
“2. Todo individuo que posea armas debe presentarse inmediatamente ante el Comité a identificar su personalidad. A quien se coja con armas en su domicilio o en la calle, sin la correspondiente declaración, será juzgado severísimamente.
“3. Todo el que tenga en su domicilio artículos, producto del pillaje, o cantidades de los mismos que sean producto de ocultaciones, se le conmina a hacer entrega de los mismos inmediatamente. El que así no lo haga, se atendrá a las consecuencias naturales como enemigo de la revolución.
“4. Todos los víveres existentes, así como artículos de vestir, quedan confiscados.
“5. Se ruega la presentación inmediata ante este Comité de todos los miembros pertenecientes a los Comités directivos de las organizaciones obreras de la localidad para normalizar la distribución y consumo de víveres y artículos de vestir.
Companys, presidente de la Generalitat de Cataluña, en la cárcel después de la Revolución de octubre de 1934.