EL ESPEJO
FORMA
PARTE
DE
Ml
VIDA:
CUEVAS
Manuel Berman
José Luis Cuevas interrumpió su breve exilio en Nueva York, donde cumple por contrato el proyecto de 100 grabados de tema erótico, para supervisar el Museo Cuevas que ser inaugurado a fin del presente sexenio y en el que estarán presentes "los artistas que cambiaron el rumbo del arte latinoamericano ; el pintory dibujante también aprovechóel viaje desde Nueva York para visitar por cuarta ocasión a Xalapa y charlar sobre su relación con la plástica mexicana dando a conocer su próxima estancia en esta ciudad para aprender cerámica en los talleres de Rocío Sagahón e impartir un breve curso de dibu jo; Cuevas entre otros temas habló sobre su infancia (el territorio jamás olvidado); sobre una de sus constantes que es la muerte; sobre Diego Rivera, José Clemente Orozco, Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, a quienes en ocasiones fustigó y en otras aplaudió.
La charla fue organizada por el Departamento de Cooperación e Intercambio Acadé mico de la Dirección de Actividades Académicas de la Universidad Veracruzana.
Xalapa atractiva
Xalapa siempre ha ejercido una enorme atracciónen todos aque
llos hombres que están vincula dos con la cultura y que radican en la ciudadde México. Xalapa es
una ciudad que siempre atrae, cuando llega la despedida, la ha cemos con la promesa de retor nar pronto. En mi siguiente viaje
buscaré un contacto más exten
so y no de pocas notas, sino de muchos días, esto me tiene muy
contento.
José Luis Cuevas Dentro de la
Plástica Mexicana, es un título su gestivo para hablar de muchísi
mas cosas en el estilo delas com parecencias públicas, generadas másque nada por la pasión,porel interés en establecer una comu
nicación con el público, donde
las cosas van surgiendo solas por
libre asociación. Este tipo de
e-ventos, como conferencias, son
una especie de sicoanálisis, algo
de terapia personalycomo se es
tablece la comunicación, el diálo go, esto se transforma en terapia a base de preguntas y respuestas,
tal como acontece con los perio
distas, cuando ejecutan esas en trevistas interminables.
Primeros años
Mi relación con la plástica mexi
cana ha sido conflictiva desde el principio, relación que podría mos calificar de amor y de odio.
De amor, porque la plástica, la vocación artística, la descubrí precisamentefrente a los murales
de artistas mexicanos en la escue
la Benito Juárez, donde cursé la primaria. Allí, a los ocho años, es
tuve frente a las pinturas de Ro
berto Montenegro, representacio nes de contenido histórico. En
ese momento anuncié a mi pro
fesora que queríaserpintor. Más tarde ganaría un premio nacional
de dibujo infantil,el cual se dirigía
a niños proletarios, a hijos de obrerosycampesinos, porque en
aquella épocadel cardenismoha bía trabajadores del campo en la ciudad de México, por los rumbos
de San Angel y Contreras.
La Academia y los himnos
Más tarde vendría unsegundopa
so, con mi ingreso a la Academia de Pintura y Escultura La Esme ralda a los diez años de edad, para
así entrar en contacto con algu nos pintores.
La información que tenía en
este momento se centrabaexclu sivamente en el quehacer artísti
co de México, no habíamás infor
mación fuera de las fronteras pa trias. No sabiaque existía unarte universal, sólo captaba queexis
tía un arte anterior ala Conquista
y que ya en la escuela de La Es meralda los maestros aconseja ban que fuésemos a estudiar al antiguo Museo de Antropología. Allí se podíanobservarunos dete riorados murales de Rufino Ta
mayo. Yo tomaba apuntesde esa
copiosa producción artística del arte precolombiano. En estemu seoarqueológico sentía el eco de las antiguas culturas.
Popu-lar, grabados de Anguiano, de Leopoldo Méndez, de Alberto
Beltrán, que recreaban con una
técnica nodigamos muy maestra, pero sí efectiva, las aspiraciones
populares. Sin embargo vivíamos
una época privilegiada del Méxi-co posrevolucionario. No existía
la crítica en la pintura política mexicana de la época. Todo era
una especie de exaltación dia-< ria, constante, a través delos
mu-; rales, los grabados del Taller de la Gráfica Popular. Eran himnos,
, cantos de alborozo, de alegría,
dirigidos hacia los logros de la
revolución; y es estapintura, este mundo visual, el que me acompa-
t ña en mis primeros años de vida. El otro mundo visual
Pero existía otro mundo visi
importante que se me ofrecía la calle, el mundo visual de I desposeídos. Yo nací en el barí
de San Miguel precisamente
unafábrica de papel y lápicesq estabasituada en un callejón q
se llamaba Callejón del Triunfo. Allí viví rodeado de miserables que deambulabanpor las callejue
las, personajes de otro mundo.
Prostitutas de los rumbos en
Cuauhtemoczin ahora llamado Fray Servando y Teresa de Mier. Permanecíanestospersonajes en el barrio,en una forma grotesca. Si yo hubieratenido más años en esta época ya hubiera advertido quela revolución aúnno les había
hecho justicia, a pesar de vivir
una época privilegiada de la Re
volución mexicana. Estos perso
najes despiadados, no parecían de ninguna manera desprendidos
de los murales de Diego Rivera,
donde el artista ofrecía, ante nues
tros ojos, una visión optimista;
allí veíamos indios saludables ro
deados de frutas frescas, indios rozagantes llenos de vida; tam bién veíamos en los murales de
David AlfaroSiqueiros a obreros
musculosos, personajes que le
vantaban el puño 'y lo dirigían agresivamente al espectador. El
mismo Siqueiros en un autorre
trato parecía salirse con su puño del cuadro exigiendo con los de dos una mayor participación
ciudadana
Orozco y el barrio
La realidad del barrio yala había tratado JoséClemente Orozco en las acuarelas de la Casa de las
Lágrimas, ahora trasladadas al Museo Carrillo Gil de la ciudad de
México. En estas pinturas com
templamos a las pobres prostitu
tas de los burdeles de la callede la Santa Veracruz. Fuecon él preci
samente con quien más me iden
tifiqué en torno a los otros gran
des: Rivera, Siqueiros y Tamayo. En Orozco estabaese elemento melodramático que se podía ver en las calles, era gente que su
plicaba, que llorabayque estaba enferma. Había un enfermo que describo en mi primer libro auto
biográfico, un libro definitiva mente precoz, publicado hace muchos años, llamado Cuevas
por Cuevas. Aquí hablo de es te personaje que todos los
días frente a la ventana de la casa
que habitaba, realizaba la manio
bra cotidiana devendarse y des vendarse una pierna lastimada,
quizás era un leproso. Más tarde en un día soleado amaneció muerto y unapersona le dejó una
vela encendida. Esta es laprimera
impresión que tengo de la muer
te. Son estos los elementos que
van a aparecer en mi infancia y quede alguna manera van aseria
semilla de un arte que reflejalos aspectos más terribles de la hu manidad. Ese tránsito por la vida que puede serventuroso o desdi chado, dependiendo de la situa
ción económica o del estado de
salud de las personas. Mi voca ción, pues, ya estaba definida.
Hablar de la infancia
Hablar de mi infancia, de mis ex periencias personales me ha pro vocado ciertas críticas; existe
mucha gente que está ávida de
escucharexplicaciones estéticas, la exposición de una vocación artística, la importancia que otros
artistas tienen en uno; pero me dicen: ¿porqué mezclas cosas
cultas con otras que no lo son
tanto? ¿para qué el descubri
miento del sexo siendo niñotoda-
via? ¿para qué hablarde cuando caminabas hacia la escuela de
arte y te detenías a observar los murales en Bellas Artes?.
Todo esto es definitivamente
importante en la obra de un pin tor, todo aquello que se vive no
tiene desperdicio, todo vasalien do, surgiendo a veces de una manera inmediata y en ocasiones algo nosimpresionay llegamos al estudio bajo esa impresión y pin
tamos aquello que hemos visto.
Pero a veces hay algo que he depositado en el subconsciente,
es algo que hemos vivido, es un personaje que he visto cuando
aún era niño, entonces es eso lo que pinto.
La soledad del acto creativo
Generalmente el artista se en
cuentra en lasoledad del trabajo, sin permitir la presencia de nin
guna persona, puesto que el tra
bajo artístico requiere de aisla
miento, aunque se presentan ex cepcionescomo el caso deDiego
Rivera, que asombraba que pu
diera trabajar en público, que convirtiera el trabajo creativo en un espectáculo. Diego Rivera go zaba de las gentes,de los turistas
extranjeros que lo visitaban en el
Palacio Nacional, mientras esta
ba encaramado en los muros pin tando. Pero Raquel Tibol un día explicó que lo que hacía Diego
Rivera era una transposición de los proyectosque ya teníaperfec tamente realizados, y cuando él
ejecutaba estos proyectos en su
estudio, allá en Altavista en San
Angel, no permitía que nadie en
trara. Diego Rivera permanecía
en la más absoluta soledad.
El artista y su trabajo creativo
es un acto privado como puede
ser el acto amoroso. Estamos so los y una mirada, una presencia
puede distraernos de la concen tración, existe una actitud
ver-gonzante del creador, "nome ob
serven mientras expongo yo de
alguna manera mi viaje”.
Picasso, o la frivolidady lo priva
do
También existe la representación del acto creativo; por ejemplo Pablo Picasso siempre trabajóen
la mayor soledad, dicen que lo hacía por las noches hasta que amanecía, sin embargo, existe una películadeClouseaut quese
titula El Misterio Picasso, en la que se ve a Picasso pintar y dibu jar. Aquí Picasso trabajaba con
una absoluta frivolidad, pero esto
era tan sólo la representación del acto creativo. La representación
simplemente para las cámarasci
nematográficas. La frivolidad irri
ta, molesta a los que son real mentetrabajadores del arte, por- *
que se sabe que lascosas noson 5
así. Como en un momentodado Clouseaut, quees una especie de
Hitchcock francés, que daba sus- i
i
cultas con otras que no lo son
tanto? ¿para qué el descubri
miento del sexo siendo niñotoda
vía? ¿para qué hablar decuando
caminabas hacia la escuela de arte y te detenías a observar los murales en Bellas Artes?.
Todo esto es definitivamente
importante en la obra de un pin tor, todo aquello que se vive no
tiene desperdicio, todo va salien do, surgiendo a veces de una manera inmediata y en ocasiones
algo nos impresionayllegamos al estudio bajo esaimpresióny pin tamos aquello que hemos visto.
Pero a veces hay algo que he
depositado en el subconsciente, es algo que hemos vivido, es un personaje que he visto cuando
aún era niño, entonces es eso lo que pinto.
La soledad del acto creativo
Generalmente el artista se en
cuentra en la soledad del trabajo,
sin permitir la presencia de nin
guna persona, puestoque el tra bajo artístico requiere de aisla miento, aunque se presentan ex cepciones como el caso de Diego
Rivera, que asombraba que pu
diera trabajar en público, que
convirtiera el trabajo creativo en
unespectáculo. DiegoRivérago zaba delasgentes,delos turistas extranjeros que lo visitaban en el Palacio Nacional, mientras esta
ba encaramado en los muros pin tando. Pero Raquel Tibol un día
explicó que lo que hacía Diego
Rivera era una transposición de los proyectosque ya teníaperfec tamente realizados, y cuando él ejecutaba estos proyectos en su
estudio, allá en AltaVista en San
Angel, no permitía que nadie en trara. Diego Rivera permanecía en la más absoluta soledad.
El artista y su trabajo creativo es un acto privado como puede serel acto amoroso. Estamos so los y una mirada, una presencia puede distraernos de la concen
tración, existe una actitud ver
gonzante del creador, "nome ob
serven mientras expongo yo de
alguna manera mi viaje".
Picasso, o la frivolidad y lo priva do
También existe la representación del acto creativo; por ejemplo Pablo Picasso siempretrabajó en la mayor soledad, dicen que lo
hacía por las noches hasta que amanecía, sin embargo, existe una película deClouseaut que se titula El Misterio Picasso, en la que se ve a Picasso pintary dibu jar. Aquí Picasso trabajaba con
unaabsoluta frivolidad,pero esto
era tan sólo larepresentación del
acto creativo. La representación simplementeparalas cámaras ci
nematográficas. La frivolidad irri
ta, molesta a los que son real mente trabajadores del arte,por que sesabe que las cosas no son ’
así. Como en un momentodado :
Clouseaut, que es una especie de !'
pense siempre a sus filmes, le
dicesúbitamente aPicasso, “con
tamos sólo con dosminutosde la
película, ¿tú crees que se pueda hacer algo? Picasso contesta, “claro que sí, con dos minutos hacemos algo fantástico, un di
bujo”. El pintor catalán dibujó
rápidamente un pescado que
? convierte en los últimos segun
dos de filmación en un gallo,
mientrasse oyen los aplausosde
:•! Clouseaut y de todos aquellos
hit que estaban en la filmación. Lo mi anterior no es el acto creativo ni
i mucho menos, e incluso todos
tt' I los dibujos que hizo Picasso para
er:I Clouseaut fueron destruidos,
to-■'? 1 do fueunjuego. El verdadero ác-
cr
I
to de la creación es privado.¡se-
I
I
I
Soledad yDostoievskii-i-
1
,por-
1
Esta etapa de aislamiento llegó os-.'I
I
después de la infancia, esanece-sidad de soledad, de romper de
I
alguna maneralosvínculosfami-as.: I liares. Esen uncuartucho misera
ble donde encuentro esa soledad
1 enla calle deDonceles. Allí estoy
ya bajo la influencia de un escri tor que es Dostoivski. Lo que
veo en él a través de la lectura de sus libros es lo queveía en la calle
a los 14 años deedad cuando ca minaba en busca de Sonia, esa
Soniaquehabía descubierto en la novela Crimen y Castigo. Mi bús queda de Soniaera entre laspros titutas, pero no la encontraba allí sino como modelo en la escuela
La Esmeralda. Con ella descubrí
el sexo. Peroerauna mujer enfer
ma, desdichada, desposeída, y moriría mástarde, aunque su ros tro escuálido quedará registrado en una serie de dibujos que se
conservan y que ahora, cuando
sea posible el Museo José Luis Cuevas, serán vistos.
La etapa del deslumbramiento
A los 19años viajo a Nueva York y descubro un arte universal, un arte que se me había negado en México, que ni siquieraconocía, no se hablaba del arte contem
poráneo, había en México una es pecie de Santo Grande, digamos
que del expresionismo se pasaba
inmediatamente a la Escuela Me xicana de Pintura, al muralismoy
a la gráfica popular, etcétera, etcétera.
En Nueva York contemplé ma ravillado las obras de los surrea
listas y expresionistas norteame ricanos.
El mundo de los sueños visto por los surrealistas, me provocó una excitación juvenil. Es aquí
cuando empieza a surgir el arte de nuestro tiempo.
En 1955 expuseporprimeravez en Europa (París), visité museos,
exposiciones y regresé de nuevo
a México. A los21 años ya había
acumulado una visión más uni
versal del arte, ya no existía sólo la experiencia de los años de in fancia, cuando observé cuadros de obreros y campesinos en el
Salón de la Plástica Mexicana. Di
ríase que había ya en mí una ma
yor sofisticación. Habían quedado atrás las primeras manifestacio nes artísticas, escasas, adocena das y de poco interés, dondetodo radicaba en el tema, incluso el te
ma mismo a veces era insincero. Ya había superado las obras de Chávez Morado, Anguiano y o- tros de la época.
La lucha contra el muralismo
En estaépoca es cuando se inició la gran lucha contra el muralismo
de la llamada Escuela Mexicana de Pintura; en este tiempo Rufino
Tamayo era un rebelde a través de su obra yvivíaunaespecie de exilio neoyorkino y no hacía po lémica, ni se metía con los gran des del muralismo. Quizás se en
contraba atemorizado sabiendo
la capacidad polémicaquetenían
gentecomo Diego Riveray Alfaro Siqueiros, que eran terriblemente
agresivos, que siempre andaban
armados y empistolados; una vez
Diego Rivera bajaba tranquila
mente las escaleras del Palacio
de BellasArtes cuandose le acer
có un periodista, ¿Diego, porqué
trae pistola? Rivera contestó: “pa
ra orientar a la crítica”.
"entrón" y que no sólo manejaba las pistolas de aire con que em barraba cuadros de piroxilina, si no pistolas con balas, puesto que ya una vez había atentado años atrás contra León Trotsky; eran hombres peligrosos y siempre en los debates políticos estaban ro deados de matones, por si el pú blico quería con ellos. Fueron grandes polemistas y gente muy brillante.
Esta ha sido a grandes rasgos mi relación con la plástica mexi
cana: relación conflictiva con México desde el principio, allí están los primeros escritos, mi primer manifiesto “La Cortina del Nopal" (The Cactus Cortine), pu blicadoen una revistadevanguar dia de los años cincuentas y se sentas; también artículos publi
cados en el suplemento de Fer
nando Benítez, Méxicoen la Cul
tura, publicación de enorme im
portancia para la cultura nacio nal, porque es aquí donde |oj
artistas, los escritores de la gene
ración, encuentran unlugar don de expresarse, aquí se publicael
primer capítulo del libro La Re gión Más Transparente, de Carlos Fuentes, también publicó Juan García Ponce, Monsivais hacia sus pininos y teníamos casi hé roes culturales, como Octavio Paz, Alfonso Reyesy otros.
ElMuseo Cuevas un hecho
Vine a México porque el Museo José Luis Cuevas es unhecho. He viajado constantemente de Nue
va York aMéxicopara supervisar lia ¡realización de! inmueble. El
museo está ubicado en el antiguo conventodleSanta Inés,muy cer
ca de la Academiade San Carlos, en fas calles, deMoneday Acade^ mía. En él quise darle mayor én
fasis a la generaciónlatinoameri cana, a Bes artistas que conocíen
Mueva York y Parísy que inicia mos un movimiento de liberación
artística en América, aquellos que no hacíamos elindigenismo
quehabíanacidoen Méxicoyque se había extendido por todo el
continente americano, incluso en Estados Unidos.
La disposición de las obrastie ne sentido didáctico, no habrá
ninguna representación de la gran escuela de pintura mexica
na, porque éstapuedeservistaen
lugares públicos a través de los
murales y en el museo de Arte
Moderno; yo representoelrompi
miento con la escuela mexicana
de pintura, con el muralismoyno
es un rompimiento nacional sino latinoamericano. En el museo es
tán las grandes figurasde Améri
ca Latina con quienes hice con
tacto en los años cincuentas, es
tán los jovenes que exponíamos en la legendaria galeríaPrincess,
donde expusieron Gironella, Fel-
guérez, VicenteRojo y otros ilus
tres de mi generación.
Es un museo importanteporque
están presentes los que cambia ron el rumbodel artelatinoamen
cano. Ninguno de ellosse que
a medio camino, todos alcanz-ron gran prestigio.
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