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El espejo forma parte de mi vida: Cuevas

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Academic year: 2020

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(1)

EL ESPEJO

FORMA

PARTE

DE

Ml

VIDA:

CUEVAS

Manuel Berman

José Luis Cuevas interrumpió su breve exilio en Nueva York, donde cumple por contrato el proyecto de 100 grabados de tema erótico, para supervisar el Museo Cuevas que ser inaugurado a fin del presente sexenio y en el que estarán presentes "los artistas que cambiaron el rumbo del arte latinoamericano ; el pintory dibujante también aprovechóel viaje desde Nueva York para visitar por cuarta ocasión a Xalapa y charlar sobre su relación con la plástica mexicana dando a conocer su próxima estancia en esta ciudad para aprender cerámica en los talleres de Rocío Sagahón e impartir un breve curso de dibu­ jo; Cuevas entre otros temas habló sobre su infancia (el territorio jamás olvidado); sobre una de sus constantes que es la muerte; sobre Diego Rivera, José Clemente Orozco, Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, a quienes en ocasiones fustigó y en otras aplaudió.

La charla fue organizada por el Departamento de Cooperación e Intercambio Acadé­ mico de la Dirección de Actividades Académicas de la Universidad Veracruzana.

Xalapa atractiva

Xalapa siempre ha ejercido una enorme atracciónen todos aque­

llos hombres que están vincula­ dos con la cultura y que radican en la ciudadde México. Xalapa es

una ciudad que siempre atrae, cuando llega la despedida, la ha­ cemos con la promesa de retor­ nar pronto. En mi siguiente viaje

buscaré un contacto más exten­

so y no de pocas notas, sino de muchos días, esto me tiene muy

contento.

José Luis Cuevas Dentro de la

Plástica Mexicana, es un título su­ gestivo para hablar de muchísi­

mas cosas en el estilo delas com­ parecencias públicas, generadas másque nada por la pasión,porel interés en establecer una comu­

nicación con el público, donde

las cosas van surgiendo solas por

libre asociación. Este tipo de

e-ventos, como conferencias, son

una especie de sicoanálisis, algo

de terapia personalycomo se es­

tablece la comunicación, el diálo­ go, esto se transforma en terapia a base de preguntas y respuestas,

tal como acontece con los perio­

distas, cuando ejecutan esas en­ trevistas interminables.

Primeros años

Mi relación con la plástica mexi­

cana ha sido conflictiva desde el principio, relación que podría­ mos calificar de amor y de odio.

De amor, porque la plástica, la vocación artística, la descubrí precisamentefrente a los murales

de artistas mexicanos en la escue­

la Benito Juárez, donde cursé la primaria. Allí, a los ocho años, es­

tuve frente a las pinturas de Ro­

berto Montenegro, representacio­ nes de contenido histórico. En

ese momento anuncié a mi pro­

fesora que queríaserpintor. Más tarde ganaría un premio nacional

de dibujo infantil,el cual se dirigía

a niños proletarios, a hijos de obrerosycampesinos, porque en

aquella épocadel cardenismoha­ bía trabajadores del campo en la ciudad de México, por los rumbos

de San Angel y Contreras.

La Academia y los himnos

Más tarde vendría unsegundopa­

so, con mi ingreso a la Academia de Pintura y Escultura La Esme­ ralda a los diez años de edad, para

así entrar en contacto con algu­ nos pintores.

La información que tenía en

este momento se centrabaexclu­ sivamente en el quehacer artísti­

co de México, no habíamás infor­

mación fuera de las fronteras pa­ trias. No sabiaque existía unarte universal, sólo captaba queexis­

tía un arte anterior ala Conquista

y que ya en la escuela de La Es­ meralda los maestros aconseja­ ban que fuésemos a estudiar al antiguo Museo de Antropología. Allí se podíanobservarunos dete­ riorados murales de Rufino Ta­

mayo. Yo tomaba apuntesde esa

copiosa producción artística del arte precolombiano. En estemu­ seoarqueológico sentía el eco de las antiguas culturas.

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Popu-lar, grabados de Anguiano, de Leopoldo Méndez, de Alberto

Beltrán, que recreaban con una

técnica nodigamos muy maestra, pero sí efectiva, las aspiraciones

populares. Sin embargo vivíamos

una época privilegiada del Méxi-co posrevolucionario. No existía

la crítica en la pintura política mexicana de la época. Todo era

una especie de exaltación dia-< ria, constante, a través delos

mu-; rales, los grabados del Taller de la Gráfica Popular. Eran himnos,

, cantos de alborozo, de alegría,

dirigidos hacia los logros de la

revolución; y es estapintura, este mundo visual, el que me acompa-

t ña en mis primeros años de vida. El otro mundo visual

Pero existía otro mundo visi

importante que se me ofrecía la calle, el mundo visual de I desposeídos. Yo nací en el barí

de San Miguel precisamente

unafábrica de papel y lápicesq estabasituada en un callejón q

se llamaba Callejón del Triunfo. Allí viví rodeado de miserables que deambulabanpor las callejue­

las, personajes de otro mundo.

Prostitutas de los rumbos en

Cuauhtemoczin ahora llamado Fray Servando y Teresa de Mier. Permanecíanestospersonajes en el barrio,en una forma grotesca. Si yo hubieratenido más años en esta época ya hubiera advertido quela revolución aúnno les había

hecho justicia, a pesar de vivir

una época privilegiada de la Re­

volución mexicana. Estos perso­

najes despiadados, no parecían de ninguna manera desprendidos

de los murales de Diego Rivera,

donde el artista ofrecía, ante nues­

tros ojos, una visión optimista;

allí veíamos indios saludables ro­

deados de frutas frescas, indios rozagantes llenos de vida; tam­ bién veíamos en los murales de

David AlfaroSiqueiros a obreros

musculosos, personajes que le­

vantaban el puño 'y lo dirigían agresivamente al espectador. El

mismo Siqueiros en un autorre­

trato parecía salirse con su puño del cuadro exigiendo con los de­ dos una mayor participación

ciudadana

Orozco y el barrio

La realidad del barrio yala había tratado JoséClemente Orozco en las acuarelas de la Casa de las

Lágrimas, ahora trasladadas al Museo Carrillo Gil de la ciudad de

México. En estas pinturas com­

templamos a las pobres prostitu­

tas de los burdeles de la callede la Santa Veracruz. Fuecon él preci­

samente con quien más me iden­

tifiqué en torno a los otros gran­

des: Rivera, Siqueiros y Tamayo. En Orozco estabaese elemento melodramático que se podía ver en las calles, era gente que su­

plicaba, que llorabayque estaba enferma. Había un enfermo que describo en mi primer libro auto­

biográfico, un libro definitiva­ mente precoz, publicado hace muchos años, llamado Cuevas

por Cuevas. Aquí hablo de es­ te personaje que todos los

días frente a la ventana de la casa

que habitaba, realizaba la manio­

bra cotidiana devendarse y des­ vendarse una pierna lastimada,

quizás era un leproso. Más tarde en un día soleado amaneció muerto y unapersona le dejó una

vela encendida. Esta es laprimera

impresión que tengo de la muer­

te. Son estos los elementos que

van a aparecer en mi infancia y quede alguna manera van aseria

semilla de un arte que reflejalos aspectos más terribles de la hu­ manidad. Ese tránsito por la vida que puede serventuroso o desdi­ chado, dependiendo de la situa­

ción económica o del estado de

salud de las personas. Mi voca­ ción, pues, ya estaba definida.

Hablar de la infancia

Hablar de mi infancia, de mis ex­ periencias personales me ha pro­ vocado ciertas críticas; existe

mucha gente que está ávida de

escucharexplicaciones estéticas, la exposición de una vocación artística, la importancia que otros

artistas tienen en uno; pero me dicen: ¿porqué mezclas cosas

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cultas con otras que no lo son

tanto? ¿para qué el descubri­

miento del sexo siendo niñotoda-

via? ¿para qué hablarde cuando caminabas hacia la escuela de

arte y te detenías a observar los murales en Bellas Artes?.

Todo esto es definitivamente

importante en la obra de un pin­ tor, todo aquello que se vive no

tiene desperdicio, todo vasalien­ do, surgiendo a veces de una manera inmediata y en ocasiones algo nosimpresionay llegamos al estudio bajo esa impresión y pin­

tamos aquello que hemos visto.

Pero a veces hay algo que he depositado en el subconsciente,

es algo que hemos vivido, es un personaje que he visto cuando

aún era niño, entonces es eso lo que pinto.

La soledad del acto creativo

Generalmente el artista se en­

cuentra en lasoledad del trabajo, sin permitir la presencia de nin­

guna persona, puesto que el tra­

bajo artístico requiere de aisla­

miento, aunque se presentan ex­ cepcionescomo el caso deDiego

Rivera, que asombraba que pu­

diera trabajar en público, que convirtiera el trabajo creativo en un espectáculo. Diego Rivera go­ zaba de las gentes,de los turistas

extranjeros que lo visitaban en el

Palacio Nacional, mientras esta­

ba encaramado en los muros pin­ tando. Pero Raquel Tibol un día explicó que lo que hacía Diego

Rivera era una transposición de los proyectosque ya teníaperfec­ tamente realizados, y cuando él

ejecutaba estos proyectos en su

estudio, allá en Altavista en San

Angel, no permitía que nadie en­

trara. Diego Rivera permanecía

en la más absoluta soledad.

El artista y su trabajo creativo

es un acto privado como puede

ser el acto amoroso. Estamos so­ los y una mirada, una presencia

puede distraernos de la concen­ tración, existe una actitud

ver-gonzante del creador, "nome ob­

serven mientras expongo yo de

alguna manera mi viaje”.

Picasso, o la frivolidady lo priva­

do

También existe la representación del acto creativo; por ejemplo Pablo Picasso siempre trabajóen

la mayor soledad, dicen que lo hacía por las noches hasta que amanecía, sin embargo, existe una películadeClouseaut quese

titula El Misterio Picasso, en la que se ve a Picasso pintar y dibu­ jar. Aquí Picasso trabajaba con

una absoluta frivolidad, pero esto

era tan sólo la representación del acto creativo. La representación

simplemente para las cámarasci­

nematográficas. La frivolidad irri­

ta, molesta a los que son real­ mentetrabajadores del arte, por- *

que se sabe que lascosas noson 5

así. Como en un momentodado Clouseaut, quees una especie de

Hitchcock francés, que daba sus- i

i

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cultas con otras que no lo son

tanto? ¿para qué el descubri­

miento del sexo siendo niñotoda­

vía? ¿para qué hablar decuando

caminabas hacia la escuela de arte y te detenías a observar los murales en Bellas Artes?.

Todo esto es definitivamente

importante en la obra de un pin­ tor, todo aquello que se vive no

tiene desperdicio, todo va salien­ do, surgiendo a veces de una manera inmediata y en ocasiones

algo nos impresionayllegamos al estudio bajo esaimpresióny pin­ tamos aquello que hemos visto.

Pero a veces hay algo que he

depositado en el subconsciente, es algo que hemos vivido, es un personaje que he visto cuando

aún era niño, entonces es eso lo que pinto.

La soledad del acto creativo

Generalmente el artista se en­

cuentra en la soledad del trabajo,

sin permitir la presencia de nin­

guna persona, puestoque el tra­ bajo artístico requiere de aisla­ miento, aunque se presentan ex­ cepciones como el caso de Diego

Rivera, que asombraba que pu­

diera trabajar en público, que

convirtiera el trabajo creativo en

unespectáculo. DiegoRivérago­ zaba delasgentes,delos turistas extranjeros que lo visitaban en el Palacio Nacional, mientras esta­

ba encaramado en los muros pin­ tando. Pero Raquel Tibol un día

explicó que lo que hacía Diego

Rivera era una transposición de los proyectosque ya teníaperfec­ tamente realizados, y cuando él ejecutaba estos proyectos en su

estudio, allá en AltaVista en San

Angel, no permitía que nadie en­ trara. Diego Rivera permanecía en la más absoluta soledad.

El artista y su trabajo creativo es un acto privado como puede serel acto amoroso. Estamos so­ los y una mirada, una presencia puede distraernos de la concen­

tración, existe una actitud ver­

gonzante del creador, "nome ob­

serven mientras expongo yo de

alguna manera mi viaje".

Picasso, o la frivolidad y lo priva­ do

También existe la representación del acto creativo; por ejemplo Pablo Picasso siempretrabajó en la mayor soledad, dicen que lo

hacía por las noches hasta que amanecía, sin embargo, existe una película deClouseaut que se titula El Misterio Picasso, en la que se ve a Picasso pintary dibu­ jar. Aquí Picasso trabajaba con

unaabsoluta frivolidad,pero esto

era tan sólo larepresentación del

acto creativo. La representación simplementeparalas cámaras ci­

nematográficas. La frivolidad irri­

ta, molesta a los que son real­ mente trabajadores del arte,por­ que sesabe que las cosas no son ’

así. Como en un momentodado :

Clouseaut, que es una especie de !'

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pense siempre a sus filmes, le

dicesúbitamente aPicasso, “con­

tamos sólo con dosminutosde la

película, ¿tú crees que se pueda hacer algo? Picasso contesta, “claro que sí, con dos minutos hacemos algo fantástico, un di­

bujo”. El pintor catalán dibujó

rápidamente un pescado que

? convierte en los últimos segun­

dos de filmación en un gallo,

mientrasse oyen los aplausosde

:•! Clouseaut y de todos aquellos

hit que estaban en la filmación. Lo mi anterior no es el acto creativo ni

i mucho menos, e incluso todos

tt' I los dibujos que hizo Picasso para

er:I Clouseaut fueron destruidos,

to-■'? 1 do fueunjuego. El verdadero ác-

cr

I

to de la creación es privado.

¡se-

I

I

I

Soledad yDostoievski

i-i-

1

,por-

1

Esta etapa de aislamiento llegó os-.'

I

I

después de la infancia, esa

nece-sidad de soledad, de romper de

I

alguna maneralosvínculosfami-

as.: I liares. Esen uncuartucho misera­

ble donde encuentro esa soledad

1 enla calle deDonceles. Allí estoy

ya bajo la influencia de un escri­ tor que es Dostoivski. Lo que

veo en él a través de la lectura de sus libros es lo queveía en la calle

a los 14 años deedad cuando ca­ minaba en busca de Sonia, esa

Soniaquehabía descubierto en la novela Crimen y Castigo. Mi bús­ queda de Soniaera entre laspros­ titutas, pero no la encontraba allí sino como modelo en la escuela

La Esmeralda. Con ella descubrí

el sexo. Peroerauna mujer enfer­

ma, desdichada, desposeída, y moriría mástarde, aunque su ros­ tro escuálido quedará registrado en una serie de dibujos que se

conservan y que ahora, cuando

sea posible el Museo José Luis Cuevas, serán vistos.

La etapa del deslumbramiento

A los 19años viajo a Nueva York y descubro un arte universal, un arte que se me había negado en México, que ni siquieraconocía, no se hablaba del arte contem­

poráneo, había en México una es­ pecie de Santo Grande, digamos

que del expresionismo se pasaba

inmediatamente a la Escuela Me­ xicana de Pintura, al muralismoy

a la gráfica popular, etcétera, etcétera.

En Nueva York contemplé ma­ ravillado las obras de los surrea­

listas y expresionistas norteame­ ricanos.

El mundo de los sueños visto por los surrealistas, me provocó una excitación juvenil. Es aquí

cuando empieza a surgir el arte de nuestro tiempo.

En 1955 expuseporprimeravez en Europa (París), visité museos,

exposiciones y regresé de nuevo

a México. A los21 años ya había

acumulado una visión más uni­

versal del arte, ya no existía sólo la experiencia de los años de in­ fancia, cuando observé cuadros de obreros y campesinos en el

Salón de la Plástica Mexicana. Di­

ríase que había ya en mí una ma­

yor sofisticación. Habían quedado atrás las primeras manifestacio­ nes artísticas, escasas, adocena­ das y de poco interés, dondetodo radicaba en el tema, incluso el te­

ma mismo a veces era insincero. Ya había superado las obras de Chávez Morado, Anguiano y o- tros de la época.

La lucha contra el muralismo

En estaépoca es cuando se inició la gran lucha contra el muralismo

de la llamada Escuela Mexicana de Pintura; en este tiempo Rufino

Tamayo era un rebelde a través de su obra yvivíaunaespecie de exilio neoyorkino y no hacía po­ lémica, ni se metía con los gran­ des del muralismo. Quizás se en­

contraba atemorizado sabiendo

la capacidad polémicaquetenían

gentecomo Diego Riveray Alfaro Siqueiros, que eran terriblemente

agresivos, que siempre andaban

armados y empistolados; una vez

Diego Rivera bajaba tranquila­

mente las escaleras del Palacio

de BellasArtes cuandose le acer­

có un periodista, ¿Diego, porqué

trae pistola? Rivera contestó: “pa­

ra orientar a la crítica”.

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"entrón" y que no sólo manejaba las pistolas de aire con que em­ barraba cuadros de piroxilina, si­ no pistolas con balas, puesto que ya una vez había atentado años atrás contra León Trotsky; eran hombres peligrosos y siempre en los debates políticos estaban ro­ deados de matones, por si el pú­ blico quería con ellos. Fueron grandes polemistas y gente muy brillante.

Esta ha sido a grandes rasgos mi relación con la plástica mexi­

cana: relación conflictiva con México desde el principio, allí están los primeros escritos, mi primer manifiesto “La Cortina del Nopal" (The Cactus Cortine), pu­ blicadoen una revistadevanguar­ dia de los años cincuentas y se­ sentas; también artículos publi­

cados en el suplemento de Fer­

nando Benítez, Méxicoen la Cul­

tura, publicación de enorme im

portancia para la cultura nacio­ nal, porque es aquí donde |oj

artistas, los escritores de la gene­

ración, encuentran unlugar don­ de expresarse, aquí se publicael

primer capítulo del libro La Re­ gión Más Transparente, de Carlos Fuentes, también publicó Juan García Ponce, Monsivais hacia sus pininos y teníamos casi hé­ roes culturales, como Octavio Paz, Alfonso Reyesy otros.

ElMuseo Cuevas un hecho

Vine a México porque el Museo José Luis Cuevas es unhecho. He viajado constantemente de Nue­

va York aMéxicopara supervisar lia ¡realización de! inmueble. El

museo está ubicado en el antiguo conventodleSanta Inés,muy cer­

ca de la Academiade San Carlos, en fas calles, deMoneday Acade^ mía. En él quise darle mayor én­

fasis a la generaciónlatinoameri­ cana, a Bes artistas que conocíen

Mueva York y Parísy que inicia­ mos un movimiento de liberación

artística en América, aquellos que no hacíamos elindigenismo

quehabíanacidoen Méxicoyque se había extendido por todo el

continente americano, incluso en Estados Unidos.

La disposición de las obrastie­ ne sentido didáctico, no habrá

ninguna representación de la gran escuela de pintura mexica­

na, porque éstapuedeservistaen

lugares públicos a través de los

murales y en el museo de Arte

Moderno; yo representoelrompi­

miento con la escuela mexicana

de pintura, con el muralismoyno

es un rompimiento nacional sino latinoamericano. En el museo es­

tán las grandes figurasde Améri­

ca Latina con quienes hice con­

tacto en los años cincuentas, es­

tán los jovenes que exponíamos en la legendaria galeríaPrincess,

donde expusieron Gironella, Fel-

guérez, VicenteRojo y otros ilus­

tres de mi generación.

Es un museo importanteporque

están presentes los que cambia­ ron el rumbodel artelatinoamen

cano. Ninguno de ellosse que

a medio camino, todos alcanz-ron gran prestigio.

i

p

li

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Referencias

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