BOLETÍN
EPIDEMIOLÓGICO
SALUD TLAXCALA
DEPARTAMENTO DE EPIDEMIOLOGÍA
3er. Trimestre
2017
MORBILIDAD
MATERNA
MORBILIDAD MATERNA
Anatomía del Sistema Urinario
El sistema urinario es el conjunto de órganos que participan en la formación y evacuación de la orina. Está constituido por:
Los riñones, son un órgano par con forma de fríjol cuya misión principal es eliminar los químicos no necesarios y los residuos que hay en la sangre. Los riñones convierten estos residuos en un líquido muy característico que recibe el nombre de ORINA.
Los riñones están conectados a la vejiga mediante unos pequeños conductos llamados uréteres. La orina se desplaza a través de estos uréteres y baja hasta la vejiga. La vejiga es un órgano ahuecado donde se almacena la orina.
Cuando te dispones a orinar, la orina se desplaza a través de la uretra hacia el exterior del cuerpo.
Los riñones filtran la sangre y producen la orina, que varía en cantidad y composición.
Se pueden distinguir distintos tipos de infecciones urinarias:
Se denomina bacteriuria cuando en el análisis de la orina, se detectan bacterias.
Puede ser asintomática (no da síntomas).
Cuando la infección es en la vejiga recibe el nombre de cistitis y cuando se localiza en la uretra se llama uretritis. Se llama pielonefritis cuando la infección se desplaza hacia los riñones.
Las infecciones urinarias también pueden ser:
Infecciones urinarias no complicadas: Comprende las cistitis y las pielonefritis no complicadas en mujeres jóvenes y que no tienen otros problemas de salud.
Infecciones urinarias complicadas: Las infecciones urinarias en las embarazadas, se deben considerar como complicadas.
Infecciones urinarias recurrentes: puede tratarse de repeticiones de infecciones causadas por el mismo agente causante o de reinfecciones (distinto agente causante).
Infección urinaria crónica: persistencia del mismo microorganismo durante meses o años, con repeticiones tras los tratamientos.
Infección Urinaria en el Embarazo
Introducción
En las personas sanas, la orina que se encuentra dentro de la vejiga es estéril, no hay bacterias ni otros microorganismos infecciosos presentes, sin embargo, pueden entrar bacterias a las vías urinarias las cuales se eliminan rápidamente del cuerpo antes de que causen síntomas, pero cuando superan las defensas
naturales del organismo, causan infección.
La importancia de las infecciones urinarias radica no solo en su frecuencia, sino también en el riesgo que entrañan de originar otras alteraciones como: extensión de la infección, lesión renal progresiva e irreversible y recurrencias, cuyo tratamiento y prevención resultan a menudo difíciles. Las infecciones del tracto urinario (ITU), son quizás las complicaciones médicas más frecuentes durante la gestación y pueden tener una repercusión importante tanto en la salud de la madre como en la evolución del embarazo.
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La infección urinaria (o infección del tracto urinario) es una infección causada generalmente por bacterias que puede afectar a la uretra y a la vejiga, o extenderse a los uréteres y riñones.
Tipos de infecciones urinarias
Se produce infección cuando las bacterias de tu piel, vagina o recto entran en tu uretra y se desplazan hacia arriba. A menudo las bacterias se detienen en la vejiga y se multiplican allí, causando una inflamación y los típicos síntomas de la cistitis (necesidad de orinar frecuentemente y sensación de ardor intenso al orinar).
Pero las bacterias también pueden desplazarse desde la vejiga, a través de los uréteres, hasta uno de los riñones o los dos, causando una pielonefritis (es la complicación médica grave más común durante el embarazo). Esta infección puede extenderse a tu corriente sanguínea y poner la vida en peligro.
Las mujeres tienen un alto porcentaje de infecciones urinarias, hasta un 15 a 20 % de las mujeres han presentado alguna vez una infección urinaria a lo largo de su vida. Además las infecciones urinarias femeninas suelen ser recidivantes (que se repiten).
Infección urinaria
En general, las infecciones urinarias constituyen un problema que es mucho más frecuente en la mujer que en el varón. Esta tendencia tiene varias explicaciones:
La uretra femenina es mucho más corta que la del varón. Está próxima a la vagina que puede estar colonizada por varios gérmenes.
Está próxima al ano con su contenido séptico (contaminado).
Se incrementa la susceptibilidad en determinadas condiciones como la diabetes, prolapsos (salida de algún órgano como la vejiga hacia el exterior del cuerpo) cicatrices de partos, incontinencia urinaria, etc.
Algunas mujeres presentan esta infección varias veces. Si pasan meses o años sin tratar la infección, los riñones pueden lesionarse.
Infección del tracto urinario y embarazo
La infección urinaria constituye la complicación médica más frecuente del embarazo y se puede manifestar como:
1. Bacteriuria asintomática (en un 4 a un 7 % de mujeres en edad reproductiva se puede demostrar la presencia de 100.000 bacterias por mililitro de orina, pero raramente dan síntomas), Esta bacteriuria asintomática no tratada desarrolla cistitis sintomática en el 30%, que puede, a su vez, convertirse en pielonefritis en el 50% de los casos. Además, se asocia con riesgo incrementado de parto prematuro, retardo del crecimiento intrauterino y recién nacidos con bajo peso al nacer, anemia, eclampsia e infección del líquido amniótico.
2. Cistitis (infección e inflamación de la vejiga)
3. Pielonefritis (infección renal) La pielonefritis aguda durante el embarazo puede producir complicaciones serias como septicemia (infección
generalizada) materna.
El médico puede hacer el diagnóstico cuando en el análisis de orina se detecta la presencia de bacterias (bacteriuria) acompañado de síntomas como fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos y dolor en los flancos.
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Los cambios anatómicos y funcionales que ocurren durante el embarazo, guardan una relación directa con el aumento a la predisposición para las infecciones urinarias:
Los riñones aumentan de tamaño por aumento del flujo sanguíneo que deben filtrar y por lo tanto aumenta la longitud renal.
La vejiga es desplazada de su sitio habitual y (a causa del aumento de la hormona progesterona), pierde tono muscular durante el embarazo. Resulta más difícil vaciarla por completo cuando se orina y se vuelve más propensa al reflujo, una condición en la que parte de la orina vuelve a subir por los uréteres hacia los riñones.
El útero (que sigue creciendo) comprime los uréteres, especialmente el del lado derecho, acumulándose en los uréteres hasta 200 ml de orina. Este estancamiento urinario favorece el crecimiento de las bacterias.
El crecimiento del abdomen también dificulta que te hagas una buena higiene cuando vas al baño.
Se cambia el pH de la orina y se hace más alcalino. Otro de los factores que contribuyen para la multiplicación de bacterias es la mayor eliminación de proteínas por la orina conforme avanza la gestación. Durante el embarazo la presencia de bacterias en la orina adquiere otra dimensión en la salud de la embarazada. El riesgo de que una bacteriuria se transforme en pielonefritis es de 1.4 % fuera del embarazo, mientras que en la gestación aumenta hasta el 28 %.
La identificación y tratamiento precoz de la bacteriuria permite mejorar los resultados del embarazo.
Más del 90% de las infecciones urinarias son causadas por un solo microorganismo (escherichia coli) y solamente en un 10% de los casos la infección es polimicrobiana. Estos gérmenes pasan generalmente a través de la uretra y se desplazan hacia el tracto urinario.
La infección de vías urinarias causada por estreptococos Beta hemolítico es causa de ruptura de membranas y parto prematuro.
Infección urinaria
Causa de las infecciones urinarias
A continuación mencionamos algunos factores que facilitan la adquisición de una infección en el tracto urinario.
- Autoinfección:
- Limpiarse de atrás hacia delante después de orinar o defecar.
- Ser diabética.
- Haber tenido antes una infección en el tracto urinario.
- Retener la orina en lugar de orinar cuando tienes ganas.
- Sexo y actividad sexual: El coito propicia la introducción de bacterias en la vejiga y se asocia temporalmente al inicio de cistitis. Orinar tras el coito, disminuye el riesgo de cistitis.
- El uso de compuestos espermicidas con un diafragma, o de preservativos recubiertos de espermicida, modifica la flora bacteriana normal de la zona genitourinaria, y se ha asociado a un aumento de infecciones urinarias.
- Embarazo: las embarazadas son más susceptibles a padecer infecciones urinarias.
- Obstrucción: cualquier obstáculo que interfiera en el flujo de orina (tumor, estrechamiento, aumento de tamaño de la próstata, cálculos…).
- Tratamiento con antibióticos para otro problema médico: El tratamiento reciente con antibióticos por cualquier motivo puede haber cambiado el tipo y número de bacterias en la vagina y en la uretra.
Factores de riesgo
Los síntomas de una infección en la vejiga o cistitis varían en cada mujer. Los más comunes incluyen:
Dolor, incomodidad o ardor al orinar y posiblemente durante las relaciones sexuales.
Molestia pélvica o dolor en la parte inferior del vientre (generalmente justo arriba del pubis).
Dolor, sensación de presión o sensibilidad extrema en la zona de la vejiga. Necesidad frecuente o incontrolable de orinar, incluso cuando hay muy poca orina en la vejiga.
Después de orinar sigues con el deseo de orinar un poco más. También puedes notar que tu orina huele mal o está turbia. Y quizás notes que tiene moco o sangre. Puedes tener unas décimas de fiebre, pero lo más común es que tu temperatura siga siendo normal.
La necesidad frecuente de orinar, levantarte en la noche y la presión o molestia arriba del pubis, son molestias comunes durante el embarazo, y, por lo tanto, son síntomas que no ayudan mucho al médico a diagnosticar una cistitis, porque pueden ser el resultado de cambios fisiológicos normales en el embarazo que mencionamos con anterioridad (el crecimiento del útero que ejerce una presión sobre la vejiga, la expansión del volumen de sangre y el aumento de filtración en los riñones).
Puede resultar difícil saber con certeza si tienes cistitis, especialmente si tus síntomas son leves.
Si muestras señales de una posible infección en los riñones, debes buscar atención médica inmediatamente. Los síntomas a menudo se presentan de forma
repentina e incluyen:
- Fiebre alta (a menudo con temblores, escalofríos o sudores).
- Dolor en la parte baja de la espalda o en el costado bajo tus costillas, en uno o ambos lados, o posiblemente en el abdomen.
- Náuseas y vómitos.
También puedes notar sangre o pus en tu orina y los síntomas de la cistitis.
Síntomas de una infección en la vejiga
Síntomas de una infección en los riñones
La bacteriuria asintomática se ha asociado con: Amenaza de aborto.
Parto prematuro que puede estar asociado a un bajo peso al nacer. Retardo en el crecimiento del bebé dentro del útero (crecimiento intrauterino).
Ruptura de membranas Muerte fetal dentro del útero.
Y, si no se trata, se tiene un 40 por ciento de posibilidades de desarrollar una infección en los riñones. Sin embargo, con el tratamiento adecuado el riesgo se reduce dramáticamente a entre el 1 y el 4 por ciento.
Para saber si hay bacterias en vías urinarias, se analizará una muestra de orina en la primera visita prenatal, tanto si hay síntomas como si no los hay. Si este cultivo inicial de orina da negativo, las posibilidades de desarrollar una infección en las vías urinarias después, son pequeñas. Pero si resulta positivo, es posible que se necesiten hacer otro tipo complementario de estudios entre los que podemos mencionar:
- Análisis sistemático de orina y sedimento: para hallar la presencia de leucocitos, bacterias, sangre…
- Tiras reactivas: para saber rápidamente si hay o no posible infección mediante distintas reacciones químicas.
- Cultivo de orina. El cultivo de orina es una de las mejores pruebas, pero aun así puede dar posibles falsos negativos.
- Ecografía abdominal: se trata de la prueba de imagen más utilizada. Es fundamental para descartar dilataciones por cálculos o tumores, o complicaciones.
La cistitis aguda por la presencia de síntomas repentinos como el dolor intenso y el aumento de la frecuencia para orinar en personas que no tienen fiebre y en las que no existe ninguna otra evidencia de alguna enfermedad sistémica. Se iniciará el tratamiento antes de que lleguen los resultados del laboratorio.
Diagnóstico y tratamiento
Cistitis aguda
Análisis positivo, se tratará con antibióticos por vía oral que son seguros durante el embarazo. Tomar la dosis completa de antibióticos, que generalmente dura una semana, debería curar la infección.
Al finalizar el tratamiento harán otro análisis de orina para asegurarse de que ya no hay infección. Si no se ha curado, se tratará con un antibiótico diferente. Deberían repetir los análisis de orina a intervalos regulares durante el embarazo para asegurarse de que no tienes otra infección.
Si la bacteriuria recurre, se tratará de nuevo.Es necesaria una ingesta diaria de abundantes líquidos.
Bacteriuria asintomática (sin síntomas)
Infección en los riñones durante el embarazo, se ingresará en el hospital y administrarán antibióticos por vía intravenosa. Se controlará temperatura, tensión arterial, pulso, respiración y capacidad de orinar y se vigilará también el latido del corazón del bebé y si presenta alguna señal de parto prematuro. El tiempo de hospitalización debido a una infección en los riñones, varía y dependerá de cada caso particular. Si tras la evaluación inicial, durante las primeras 12 a 24 horas, se determina que el caso no es grave y está respondiendo adecuadamente al tratamiento y además no hay señales de un parto prematuro, tal vez se decida dar el alta. El resto del tratamiento, probablemente consistirá en antibióticos orales.
Infección en los riñones
Pasos para reducir la probabilidad de contraer una infección de las vías urinarias:
- Beber mucha agua, por lo menos ocho vasos grandes de agua (aproximadamente de 8 onzas o 250 mililitros) diariamente.
- No ignorar las ganas de orinar.
- Después de defecar, limpiarse de adelante hacia atrás para evitar que las bacterias de las heces se acerquen a la uretra.
- Mantener el área genital limpia con jabón suave y agua.
- Antes y después de mantener relaciones sexuales, limpia el área genital y orinar.
- Beber jugo de arándano. Hay estudios que demuestran que el jugo de arándano puede reducir los niveles de bacteria y evitar que se introduzcan nuevas bacterias en las vías urinarias.
- Evitar los productos de higiene femenina (en aerosol o en polvo) y los jabones fuertes que puedan irritar la uretra y los genitales y convertirlos en un caldo de cultivo para las bacterias.
- No duchas vaginales durante el embarazo.
- Prevenir las ITU:
- Elimina las comidas refinadas, los jugos de frutas, la cafeína, el alcohol y el azúcar.
- Tomar vitamina C.
- Evitar las relaciones sexuales durante el tratamiento de una infección urinaria.
- Cámbiar diariamente la ropa interior y procura que sea de algodón.
- Evitar usar pantalones demasiado ajustados1. Podemos Observar un mayor número de casos de infección de vías urinarias en
2017 en el estado de Tlaxcala, en el sexo femenino, a comparación del año 2016 y este fue discretamente mayor que 2015.
Bibliografía
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IVU EN MEJERES ESTATAL TLAXCALA
AÑO 2015 AÑO 2016 AÑO 2017