47
NOVIEMBRE DE 2011
Miguel Urrutia Montoya
Democracia y Crecimiento Económico
en Colombia 1958-2000
Documentos CEDE
C E D E
Serie Documentos Cede, 2011-47
ISSN 1657-7191 Edición electrónica.
Noviembre de 2011
© 2011, Universidad de los Andes–Facultad de Economía–CEDE Calle 19A No. 1 – 37 Este, Bloque W.
Bogotá, D. C., Colombia
Teléfonos: 3394949- 3394999, extensiones 2400, 2049, 3233 [email protected]
http://economia.uniandes.edu.co
Ediciones Uniandes
Carrera 1ª Este No. 19 – 27, edificio Aulas 6, A. A. 4976 Bogotá, D. C., Colombia
Teléfonos: 3394949- 3394999, extensión 2133, Fax: extensión 2158 [email protected]
Edición y prensa digital: Cadena S.A. • Bogotá Calle 17 A Nº 68 - 92 Tel: 57(4) 405 02 00 Ext. 307 Bogotá, D. C., Colombia www.cadena.com.co
Impreso en Colombia – Printed in Colombia
C E D E
Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico
Democracia y Crecimiento Económico
en Colombia 1958-2000
Miguel Urrutia Montoya Facultad de Economía Universidad de los Andes
Resumen
El artículo es una historia económica de la segunda parte del siglo XX, después del restablecimiento de la democracia en 1958. Se describen los progresos de Colombia en términos de ingreso per capita, cambios en la estructura de la economía, la participación femenina, los progresos y reversos en ciertos indicadores sociales, y los cambios en las políticas de desarrollo económico y de comercio exterior.
Palabras clave: Desarrollo Económico, indicadores sociales, política económica.
Democracy and Economic Growth
in Colombia: 1958-2000
Abstract
This article is an economic history of the second part of the twentieth century when a democratic regime was reinstated in Colombia after 1958. The rate of improvement in income per capita and wages are described, as well as changes in the structure of the economy, the growing participation of women in the labor force, the progress and reverses in certain social indicators, and the changes in economic policies and trade regimes.
Key Wolrds: Economic development, social indicators, economic policy.
Introducción:
El retorno a la democracia en 1958 coincidió con un manejo más técnico y equilibrado de la economía. La democracia no sólo desconcentró el poder en las decisiones económicas, sino que le dio voz a nuevos actores en la toma de decisiones de política económica. No sólo aumentó el poder del parlamento y los partidos políticos, sino que creció la influencia de los gremios privados y los sindicatos.
A partir de la iniciación del Frente Nacional aumentó la proporción de trabajadores sindicalizados y las centrales obreras estuvieron en capacidad periódicamente de presionar cambios legislativos a favor de la clase obrera. Al mismo tiempo se crean gremios empresariales nuevos de tipo sectorial y más especializados en adición a los tradicionales de industriales y agricultores, como Afidro, 1957, Fedemetal 1962 y Fedegan 19631, y las decisiones de política económica del ejecutivo y el congreso
toman en cuenta los planteamientos gremiales.
La literatura sobre economía institucional ha concluido que hay mayor dinamismo económico en sociedades en que no se concentra el poder. La descentralización de la economía genera más eficiencia e innovación. El renacer de la democracia fue entonces positiva para la economía en el largo plazo.
En la literatura académica, tanto en economía como en ciencia política, se han hecho muchos intentos de medir qué régimen político genera más crecimiento económico en el largo plazo. Los resultados no son concluyentes, aunque los estudios más recientes han producido algunos resultados de corte transversal con datos de muchos países que favorecen la democracia, pero los resultados son poco robustos.
En los años sesentas también se dio otro cambio que afectó la política económica. El estado comenzó a reclutar para la administración pública encargada de los organismos públicos en el área económica a graduados de las nuevas facultades de economía y los primeros individuos con postgrados de universidad extranjeras. Estos crean una tecnocracia que racionaliza la política económica en términos de lo que se enseñaba en las escuelas de economía en el exterior. Este grupo recibió apoyo de la burocracia internacional con la cual interactuaba el estado en el FMI y el Banco Mundial, y posteriormente en la Alianza para el Progreso y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) de Estados Unidos, encargada de desembolsar la ayuda norteamericana.
¿Qué país encontraron los nuevos economistas en 1960?
En 1964 se lleva a cabo un censo de población, el cual consignó que la población del país estaba creciendo a una tasa muy alta en términos históricos, tanto para Colombia como a nivel mundial. Entre 1951 y 1964 la población estaba aumentando
al 3.0% anual. Esto implicaba que la población se duplicaría en 23 años.2 Había una
crisis demográfica, y dudas de que la economía estuviera en capacidad de mejorar el nivel de vida y crear empleo para una población que crecía a este ritmo. Al mismo tiempo, la población se estaba urbanizando aceleradamente. En 1938 el país todavía era 70% rural, y en 1964 ya el 52% de la población era urbana. La migración rural-urbana se identificaba con la llamada violencia rural, pero la principal motivación, como lo han mostrado varios estudios, era el diferencial de salarios entre la ciudad y el campo, y el deseo de las familias de darle mayor educación a sus hijos con relación a lo que se podía conseguir en el sector rural y las pequeñas poblaciones3.
Al mismo tiempo que ocurre la urbanización aumenta la industrialización y el sector moderno de los servicios. En 1960-1964 el sector de la industria manufacturera ya participaba con 21% del PIB y la productividad de industria y servicios (valor agregado dividido por mano de obra empleada) era muy superior a la del sector agrícola. Si el promedio de la productividad nacional era 100, la del sector agrícola era 63, la de la industria 127, y la de los servicios 147.
Mientras los editorialistas de los periódicos y muchos políticos se afanaban de la migración rural urbana y la urbanización, los economistas y los sectores que favorecían la industrialización estaban conscientes de que el progreso dependía precisamente de trasladar mano de obra de los sectores de baja productividad (la agricultura) a los de alta productividad (la industria y los servicios modernos). Esta era precisamente la teoría de desarrollo de Arthur Lewis4, la cual parecía particularmente apta para
una economía como la colombiana con un aparente exceso de mano de obra poco calificada.
Esta idea se reflejó en el estudio liderado por Lauchlin Currie publicado como Operación Colombia5, y que tuvo influencia una década después. El Plan de
Desarrollo Económico de 1961 hecho por el Departamento Nacional de Planeación en el gobierno de Alberto Lleras, menos radical que Operación Colombia, previó un crecimiento anual del PIB de la industria fabril de más de dos veces el del sector agrícola. El énfasis en la industrialización también venía de la influencia de la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) y su director Raúl Prebisch. Esa entidad asesoró la elaboración del Plan de 1961, y Prebisch era amigo y tenía mucha influencia con el dirigente liberal Carlos Lleras Restrepo que influyó grandemente en la política económica durante el Frente Nacional.
Los economistas colombianos y de las entidades multilaterales y de ayuda externa consideraban que una de las principales barreras a la aceleración del crecimiento y la equidad era la mala distribución de la tierra. La Alianza para el Progreso promovía
2 Flórez, C.E. (2007) Las transformaciones socio demográficas en Colombia durante el siglo XX. Bogotá: Tercer Mundo editores.
3 CEDE (1968) Empleo yDesempleo en Colombia. Bogotá: Universidad de los Andes, Schultz, T.P. (1969)
Population Growth and Internal Migration in Colombia. Santa Monica, CA: The Rand Corporation.
Eco-la Reforma Agraria como instrumento de desarrollo y equidad, pero también para evitar que el problema agrario generara cambios revolucionarios como los que habían ocurrido en Cuba. En Colombia los presidentes Alberto Lleras y Carlos Lleras invirtieron capital político y esfuerzo para el logro de una reforma agraria. Primero en la Ley 135 de 1961 y después en programas de reforma agraria en el período 1962 – 1973, y particularmente en la Presidencia de Carlos Lleras, cuando se expidió además la ley 1 de 1968 con la intención de acelerar y facilitar la reforma.
La Ley 135 fue intensamente discutida en el congreso, y los gremios rurales y un congreso con alta representación de los propietarios de tierra lograron introducir procesos complejos para la expropiación y limitarla a la tierra inadecuadamente cultivada, concepto difícil de concretar en la práctica. El resultado es que esta reforma se frustró. Desde los años sesenta y hasta los ochenta, los poseedores de predios de menos de 20 hectáreas han representado entre 74% y el 87% del total de propietarios rurales, pero solo han poseído entre un 16% a 18% de la tierra. Por el contrario, aquellos con más de 100 hectáreas han comprendido entre un 3% y 4% de los propietarios y han concentrado entre un 55% y un 60% de la propiedad rural6.
Este tipo de estadísticas tienen un problema y es que muchas grandes propiedades tienen tierra de baja calidad y sólo explotable en ganadería extensiva. La distribución de la tierra, si se corrige por calidad, probablemente sería menos desigual de lo descrito arriba pero de todos modos la concentración de la propiedad rural es grande, y es causa de la mala distribución del ingreso y de ineficiente utilización del recurso.. Los últimos estimativos dan un índice Gini de concentración de 85% para la propiedad en términos de hectáreas y 81% en términos de valor de los predios.
Aunque se podría esperar que una política de reforma agraria fuera popular en Colombia, históricamente no ha habido una tradición fuerte agrarista, y la reforma agraria no ha sido una bandera política que genere votos.
El crecimiento económico
El crecimiento de la economía colombiana fue significativo entre 1960 y el fin del siglo XX. La tabla 1 muestra el aumento en el PIB per cápita entre 1960-1970 y 1970 -2000. La tasa es positiva, pero un poco inferior al promedio latinoamericano y del mundo en desarrollo, y la mitad del crecimiento de la región del Este de Asia y el Pacífico. En los años ochenta la tasa de crecimiento en América Latina cae significativamente por la llamada crisis de la deuda. Mientras que el PIB per capita en el Sudeste Asiático crece en promedio al 4.0% anual, América Latina lo hace al -068%7. El periodo se llamó “la década perdida” para el continente. La excepción fue
Colombia que según el cuadro 1, creció 1.4%.
6 Ocampo, J. A. (compilador), (2007) Historia Económica de Colombia. Bogotá: Ed. Planeta. p. 315 7 BID (2001) El Motor del Crecimiento, Progreso Económico y Social en América Latina, Informe .
Este relativo éxito del país durante la crisis consolidó la reputación de la tecnocracia que había estado encargada de la política económica desde el gobierno de Carlos Lleras Restrepo en 1966. A raíz de los altos precios del petróleo de los años setentas, los productores de crudo acumularon grandes ahorros que invirtieron en la banca internacional, la cual a la vez salió a colocar los recursos en los países en desarrollo a tasas de interés que parecían baratas. Los países de América latina se endeudaron, y cuando Paul Volker, el gobernador de la Reserva federal, endureció la política monetaria para reducir la inflación de dos dígitos en EEUU y causó un alza importante en las tasas de interés, los países altamente endeudados quedaron en imposibilidad de pagar la deuda externa.
La excepción fue Colombia, que resistió las insistentes ofertas de los banqueros internacionales y disminuyó la deuda como proporción del PIB entre 1974 y 1978, deuda que en 1984 seguía siendo inferior a la de 1974. La reversión de los flujos de capital a raíz de las moratorias y renegociaciones latinoamericanas afectaron la economía colombiana, como también la disminución de la demanda por productos del país en las naciones vecinas, pero la crisis fue menos marcada que en el resto del continente.
Tabla I
Niveles de PIB per Capita
Cifras en dólares de 1990 según metodología Geary-Kravis
año 1950 1960 1970 1980 1990 1995 2000
PIB per
capita 2089 2499 3104 4274 4917 5067 4844
Tasa anual de
creci-miento 1.8% 2.2% 3.2% 1.4% 0.6% -0.09%
Fuente: Banco de la República, Greco. (2002) El crecimiento económico colombiano en el siglo XX. Bogotá: Fondo de Cultura, Anexo Tabla 1.a.A.
La reversión abrupta y profunda en los flujos de capital hacia el país se debió
a un aumento dramático de la percepción de riesgo de los créditos a los
países emergentes. Colombia en 1997 era mucho más vulnerable que en
1984, debido a que tanto la deuda externa privada como la pública habían
aumentado significativamente desde 1991. Como ha ocurrido históricamente,
el crédito del sistema financiero nacional creció paralelamente al crédito
externo y esto coincidió con una burbuja en la finca raíz. La combinación de
estos dos fenómenos llevó a una crisis financiera. La coincidencia de reversión
en los flujos de capital, crisis financiera, y menores precios internacionales
de los productos que exporta Colombia llevaron a la fuerte caída en el PIB al
final del siglo.
Las grandes desaceleraciones en el crecimiento económico en el siglo XX
fueron causadas por reversiones en los flujos de capital. Esto ocurrió en
1929, 1957, 1982 y 1998. En las últimas dos desaceleraciones, en la época
que estamos analizando, la reversión en los flujos de capitales coincidió con
una crisis financiera que profundizó la caída en la actividad económica por
tres años después del inicio del ciclo de desaceleración
8. La tabla 2 muestra
las principales cifras macroeconómicas.
Tabla 2
Principales Cifras Macroeconómicas
AÑO
Inflación Anual
Vari-ación Por-centual (1)
Déficit (-) o Superávit Gobierno como por-centaje del PIB (2) Déficit (-) o Su-perávit *SPNF como porcen-taje del PIB (3)
BALANZA DE PAGOS
Cuenta Corri-ente
Mil-lones de Dólares (4) Cuenta Corriente como % PIB (5)
Cuenta de Capi-tal y fi-nanciera Millones de Dólares (6) Cuenta de Capital como % PIB (7)
1958 7,98 -2,210 -0,290 63,2 1,956 -65,1 -2,014
1964 8,80 -1,080 -2,140 -122,1 -2,044 97,6 1,634
1973 24,08 -1,150 -2,820 -390,8 -3,788 215 2,084
1985 22,45 -2,260 -2,430 463,5 1,328 2220 6,362
1993 22,61 -0,740 0,220 -3112,59 -5,578 2619,0 4,693
2000 8,75 -5,910 -4,190 734 0,876 58,6 0,070
(1) Fuente: Banco de la República.
(2) Fuente: Banco de la República 1962-1980, DNP - UIP y Confis 1981-1999. *No incluye privatizaciones. A partir de 1991 el déficit incluye préstamo neto y ajustes por causación Actualizado: Según Documento CONFIS, Plan Financiero 2005, Del 15 de Junio de 2004
(3) Fuente: Banco de la República 1950-1980, DNP - UIP y Confis 1981-1999 Cálculos DNP - Umacro *SPNF: Sector Público no financiero
* No Incluye Privatizaciones
Actualizado: Según Documento CONFIS, Plan Financiero 2005, Del 15 de Junio de 2004 (4) Fuente: DNP con datos del Banco de la República
(5) Fuente: DNP con datos del Banco de la República
Manejo de la macroeconomía
Política fiscal
El gasto público del gobierno central se había mantenido cercano a 10%
del PIB en los años 80 y aumentó constantemente en la siguiente década
hasta terminar el siglo en 22% del PIB. Los desembolsos totales del sector
público no financiero aumentaron de 24% el PIB en 1990 a 36% en 1998. El
mayor gasto se cubrió en parte con mayores impuestos, resultado de varias
reformas tributarias, pero parte del crecimiento se financió con deuda interna
y externa. Al final del siglo la deuda superaba el 50% del PIB, siendo que
históricamente nunca había sobrepasado el 20%.
Desde los planes de Desarrollo de los ochentas los gobiernos se habían
comprometido con la descentralización fiscal y aumentos en transferencias
del gobierno central hacia los municipios y departamentos para gasto social.
Adicionalmente, las campañas políticas cada vez más planteaban más gasto
social y programas sociales para promover la paz interna. Este proceso culmina
en la constitución de 1991, que creó una serie de derechos económicos y
sociales que implicaron la multiplicación del gasto social gubernamental y
transferencias a los departamentos y municipios para educación y salud.
Manejo monetario
El manejo monetario fue bastante ortodoxo con relación a la experiencia
latinoamericana. La inflación fluctuó entre 20% y 30% anual entre los años
setenta y los ochenta, en contraste con las experiencias de hiperinflación de
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Nicaragua y Perú. La participación mayoritaria
del gobierno en la institucionalidad monetaria a partir de 1963, mayoría de
ministros en la junta monetaria, mantuvo la inflación en dos dígitos, pero
se evito que esta superara 30% en cualquier año, nivel que se consideraba
dispararía los aumentos de precios a tasas perjudiciales para la economía.
A nivel técnico, la persistencia de la inflación generó toda una literatura
económica de la tecnocracia a favor de un cambio en la institucionalidad
monetaria para hacer la política monetaria independiente del gobierno
y de las presiones gremiales. Por iniciativa del Banco de la república y su
Gerente General Francisco Ortega, el Presidente César Gaviria, profesional
de la economía, apoyó una reforma que daba independencia en la Asamblea
Constituyente al Banco Central, iniciativa que fue apoyaba por políticos
expertos en economía en dicha Asamblea.
Entre 1960 y 1998, el instrumento de política monetaria fue la cantidad de
dinero, y se tenían metas de M1 (dinero y depósitos en cuenta corriente) y
base monetaria. Se trataba de controlar la cantidad moviendo los encajes
bancarios o controlando el crédito del Banco Central. Hasta 1972 las tasas
de interés del sector financiero eran fijadas por la autoridad, y tendían a ser
negativas en términos reales. No existía mercado de capitales y el crédito
de mediano y largo plazo se basaba en el redescuento del Banco Central a
tasas subsidiadas para los préstamos agrícolas e industriales.
En los setentas se creó un mercado de dinero de corto plazo en base a las
transacciones de documentos de subsidios de exportación (Certificados de
Abono Tributario, CAT) y en 1972 se creó un sistema de cuentas de ahorro con
rentabilidades iguales a la inflación anual más una tasa de interés nominal,
recursos que se destinaron a la construcción de vivienda (sistema UPAC).
El Banco Central también comenzó a comprar y vender títulos propios como
mecanismo para controlar la cantidad de dinero.
De la descripción anterior se concluye que el mercado de capitales no era
profundo, y en la bolsa de valores se transaban poca acciones y el valor de
estas eran una baja proporción del PIB. El crédito se limitaba al que otorgaban
los bancos, y también era una baja proporción del PIB. Este era 17% del PIB
en 1960 y 27% en 1990, comparado con 150% en Asia del Este y el Pacífico
9.
En 1990 la cartera bancaria se dividía en 9% del PIB banca oficial y 13% del
PIB banca privada, que a la vez era el 81% del crédito del sector financiero.
Hay una literatura económica moderna que ha encontrado evidencia de que
el desarrollo financiero facilita el crecimiento económico, y las estadísticas
de la historia financiera colombiana sugieren que probablemente el sector
contribuyó modestamente a este.
Después de 1991, se eliminaron los préstamos del Banco Central al sector
privado y al gobierno, se desarrollo el mercado de capitales y el mercado
monetario, y se pudo pasar a una política de meta de inflación con la tasa
de interés como elemento de control monetario una vez que se paso a la
flotación de la tasa de cambio. Esa política se asemeja mucho más a la
política económica típica de los países industrializados.
Política cambiaria y de comercio exterior
grano cayeron y al mismo tiempo el proceso de industrialización por sustitución
de importaciones requería crecientes importaciones de insumos para la
producción agrícola e industrial. Ante la falta de divisas, el gobierno estableció
en los años treinta un control de importaciones de bienes de consumo y altos
aranceles para lo productos acabados. Esta política persistió en los años
sesenta, y fue común en varios países de América latina. Las prohibiciones
de importación y altos aranceles tenían justificación en términos de la política
de protección para el desarrollo industrial. En la reforma arancelaria de 1959
y en la posterior de 1964, “la estructura arancelaria que se consolida otorga
una protección muy alta a la producción de bienes intermedios y de capital.
Este esquema perduraría con pocos cambios en los años setenta y ochenta
10”.
En el régimen de tasa de cambio fija en (1960-1967) o tasa de cambio
fija pero deslizante entre (1967 – 1990), el manejo de los desajustes en la
balanza de pagos se hacía no solo con ajustes en la tasa de cambio sino
con las licencias de importación y las prohibiciones de importaciones
11.
Después del establecimiento de la tasa de cambio deslizante en 1967, que
recuperó la competitividad de las exportaciones, se produjo un superávit
comercial e ingresos de capital, y se inició un proceso gradual de liberación
del comercio. En 1971, 3.4% del universo arancelario estaba en el régimen
de libre importación, en 1978 el 53%, y en 1982 el 71%.
Con la crisis de la deuda latinoamericana se deterioro rápidamente la balanza
de pagos, y la lista de productos de libre importación bajo a 5% del total en
1984, y se aumentaron de manera generalizada los aranceles. El arancel
promedio paso de 8% en 1984 a 23% en 1987. Pasada la peor parte de la
crisis, en 1986 ya el 27% del universo arancelario era de libre importación.
El Grupo Andino y la Política Económica
En los años sesenta, el Doctor Raúl Prebisch en la Comisión Económica para la América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) desarrollo la idea que la política de sustitución de importaciones no era suficiente para lograr el desarrollo de industrias modernas caracterizadas por economías de escala. Los mercados de las naciones Latinoamericanas eran demasiado pequeños. Había necesidad de ampliar estos mercados, pero para seguir privilegiando la industrialización en la región. La propuesta de Prebisch era promover con privilegios comerciales el comercio intrarregional, pero proponía más que una unión aduanera, y sugería un mercado común.
10 Kalmanovitz, S. y López, E. (2006) La agricultura colombiana en el siglo xx. Bogotá: Fondo de Cultura Económica. p. 185
En 1960 se creó la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), cuyo objetivo fue establecer una zona de libre comercio a través de negociaciones de rebaja de aranceles. En 1980 esta se transformo en ALADI y amplió sus objetivos. Sin embargo, en el ambiente nacionalista y proteccionista de los años sesenta las negociaciones por producto progresaron poco.
En la presidencia de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), él y Eduardo Frei, Presidente de Chile, promovieron la idea mucho más ambiciosa de un mercado común entre Chile, Colombia, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela. Esta se plasmo en el Acuerdo de Cartagena en 1969. La historia de este intento de integración afecto la política de comercio exterior, industrial, financiera y de inversión extranjera en Colombia durante los siguientes cuarenta años, pero de diferentes maneras e intensidad según la época.
Al cumplirse los primeros diez años del Pacto Andino el progreso logrado no era alentador. Los países no habían liberado el comercio entre ellos, Chile se había retirado y el comercio intrarregional había crecido poco en el periodo anterior a 1990. Las medidas de reducción de aranceles no tuvieron los resultados esperados por diferencias en las políticas agrarias, impuestos para-arancelarios, controles administrativos, depósitos previos y diferencias en el régimen cambiario12.
El Pacto Andino también reservo para programación entre los países miembros el desarrollo de algunos de los sectores industriales caracterizados por economías de escala, y después de años de negociación esto nunca se logro (era una ambición irreal desde el punto de vista de economía política) El proceso probablemente retraso el desarrollo de esos sectores. Por otra parte se considera que la Decisión 24 sobre capitales extranjeros redujo los flujos de inversión extranjera directa. La decisión pretendía transformar las empresas extranjeras en mixtas, limitaba su acceso al crédito interno, y estipulaba un régimen común respecto a marcas, patentes, licencias y regalías, todas normas de mal recibo para los inversionistas extranjeros y nacionales en Colombia y no compensadas por el aumento en el tamaño de los mercados que se esperaba del mercado común.
En la década de los noventas había crecido la presión por flexibilizar las normas del acuerdo de Cartagena y esto se traduce en el Protocolo de Quito de 1987, en el cual de trataba de ajustar el Pacto a las nuevas tendencias mundiales de la modernización e internalización de la economía13. A partir de 1990 crecen rápidamente
las exportaciones Colombianas a los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sucesora del Grupo Andino, pero especialmente a Venezuela, fruto de acuerdos políticos entre los dos gobiernos a favor de la integración comercial. En 2006, por un conflicto político entre el gobierno del Presidente Chávez y el gobierno colombiano se restringen las importaciones desde Colombia y Venezuela
12 Garay, L.J. y Perry, G. (1976) “Algunos interrogantes sobre las perspectivas del Grupo Andino”
decide marginarse de la CAN. A partir de ese momento se reducen radicalmente las exportaciones colombianas a ese país. Sin embargo Colombia mantiene su política de apertura del comercio. Entre 1990 y 2006, sin duda el crecimiento de las exportaciones a los países originales del Grupo Andino, y sobre todo a Venezuela y Ecuador, se constituyo en un motor de desarrollo económico para Colombia, y también de industrialización debido a que buena parte de las nuevas exportaciones eran de productos industriales. Ver tabla 4.
La Apertura Económica
En el gobierno de César Gaviria después de varios años de superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (1986 – 1991), y dentro de un conjunto de reformas encaminadas a integrar la economía colombiana a un mundo globalizado, se eliminaron los controles directos a las importaciones, y se redujeron los aranceles a una tasa efectiva promedio de 8%. Esta fue la llamada apertura económica.
El proceso de apertura económica se venía discutiendo a nivel técnico desde los años ochentas. Esta era una recomendación persistente del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. A raíz de la crisis de la deuda latinoamericana, el apoyo financiero de esas entidades era fundamental para mantener el crecimiento del PIB, y por lo tanto sus recomendaciones tuvieron algún peso. Pero el bajo crecimiento de la productividad de la economía en la década convenció a los técnicos de Planeación Nacional, el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República que una apertura mayor de la economía se hacía necesaria para mejorar la eficiencia del aparato productivo. El ajuste económico efectuado después de la crisis de 1982 mejoró la situación de la balanza de pagos e hizo posible pensar en esa reforma, la cual se inicia tímidamente en el gobierno de Virgilio Barco, y se hace rápidamente en el gobierno de César Gaviria.
Originalmente el gobierno del Presidente Gaviria había pensado hacer una apertura más gradual, pero cuando anuncia la eliminación de los controles administrativos a las importaciones y la reducción de aranceles, ante la expectativa de reducción en los costos de las importaciones, el sector privado resuelve esperar a que se hagan efectivos los anuncios y posponen sus pedidos al exterior. El resultado es que aumentan las reservas internacionales, forzando en un régimen de cambio fijo al Banco de la República a comprar divisas y poner en peligro el control monetario. La caída en importaciones también afecta el déficit fiscal. Ambas cosas complican el manejo macroeconómico y el gobierno acaba adelantando la reducción de aranceles.
Políticas contra cíclicas.
Con el esquema de tasa de cambio fija, al igual que en muchos países, no era políticamente viable hacer revaluaciones nominales. En Colombia, dada la importancia de los cafeteros, era impensable. Estos, al contrario, siempre se han opuesto a la revaluación ante un choque externo positivo, como por ejemplo un aumento en el precio externo del café. El Banco de la República tenía entonces que absorber los mayores ingresos de divisas y los de capital que la solidez de la balanza cambiaria promovía. La bonanza aceleraba el crédito y el aumento de deuda interna y externa aumentaba la vulnerabilidad de la economía a una reversión de la bonanza de precios de exportación. La tasa de cambio fija ampliaba entonces la presión inflacionaria por encima de la presión natural sobre los precios cuando aumentaba la demanda agregada ante un choque externo positivo.
Ante un choque externo negativo, por caída en los precios de exportación o una reversión en los flujos de capital, las reservas internacionales caían aceleradamente, y esto fomentaba salidas de capital y menos crédito externo. Ante la presión sobre la tasa de cambio, y la dificultad política de devaluarla, la política monetaria no se podía hacer más expansionista porque ante la pérdida de la confianza en la moneda nacional todo aumentó en liquidez se convertía en mayor demanda por divisas.
El otro mecanismo contra cíclico es el fiscal: en las bonanzas externas restringir el gasto público y en las recesiones acelerar el gasto público. En plena crisis cambiaria era difícil en Colombia aumentar el gasto público, pues el acceso del gobierno al crédito, en su mayoría de origen externo, desaparecía y no había como financiar un mayor déficit fiscal.
La política fiscal contra cíclica en las bonanzas tampoco era fácil. Al haber abundancia de divisas aumentaban temporalmente los ingresos fiscales, y la presión política para gastar los mayores ingresos era irresistible. El resultado era que el mayor gasto público se sumaba a la mayor demanda generada por los mayores ingresos de divisas presionando la inflación. Dada la inflexibilidad del gasto público, una vez que aumentaba como proporción del PIB era difícil devolverlo a los niveles anteriores a la bonanza cuando se reversaban los altos precios de las exportaciones y se producía un déficit fiscal que se traducía en presión sobre la tasa de cambio.
Una de las principales reformas de fin del siglo XX fue la política de tasa de cambio. Es posible que en un régimen de tasa de cambio flexible se vuelva más fácil la política contra cíclica. La prueba de esta hipótesis será como se ajusta Colombia a la crisis mundial de 2008-2009. En particular, habrá que ver si la política monetaria logra ser más contra cíclica que en las crisis de balanza de pagos anteriores.
Cambios en la estructura de la economía
directo a las importaciones se aplicaba a bienes finales, y en particular a bienes de consumo desarrollados en las primeras etapas de la industrialización. El caso típico eran los textiles y prendas de vestir.
En 1958, el 50% del valor agregado industrial estaba en industrias de sustitución temprana de importaciones y en 1983, todavía el 45% pertenecía a este grupo. Utilizando una clasificación alternativa, en 1958, el 50% del valor agregado industrial era de bienes de consumo no duradero, el 41% de bienes intermedios, y solo el 8% de bienes de capital. En 1983, todavía el 48% era de bienes de consumo 40% de bienes intermedios y 12% de bienes de capital.14
Se puede decir entonces que en esos 20 años no cambió fundamentalmente la estructura industrial, y no aumentó significativamente la proporción de procesos de producción más complejos y tecnológicamente avanzados, lo cual se refleja en la baja proporción del valor agregado en bienes de capital y consumo duradero.15
El modelo, sin embargo, produjo crecimiento en la proporción de la industria en el PIB, al crecer está más que la economía16 antes de los años ochenta. La industria
manufacturera contribuyo 20.6% del PIB en 1960-64, pero solo había aumentado a 22.9% en 1975-79. A partir de 1977, comienza la participación industrial en el PIB a reducirse, y pasa de 24.7% a 14.3% en 2003. En parte esto se debe a falta de dinamismo del sector, reflejado en una disminución en el número de nuevas plantas industriales de 600 en 1980 a 67 en 200117, pero también al mayor dinamismo de
otros sectores.
Esta disminución de la participación de la manufactura en el PIB ocurrió en toda América Latina y en muchos países desarrollados debido al rápido crecimiento del sector servicios. La demanda por estos aumenta más rápido que la de bienes industriales a medida que crece el ingreso per capita por encima de cierto nivel, y lo mismo ocurre en otros grupos como comunicaciones, finanzas, y energéticos, donde ha habido un acelerado cambio tecnológico e innovación de productos. La tabla 3 muestra la composición de la actividad económica por sectores.
En la tabla también se destaca el crecimiento del rubro de servicios del gobierno. Su crecimiento tiene mucho que ver con el aumento en la cobertura de servicios sociales como educación, salud y atención a la niñez. En los años noventas también hubo crecimiento en el gasto de seguridad.
Aunque todos los gobiernos han tenido políticas para promover la construcción, sobretodo en el periodo del Presidente Misael Pastrana (1970-74), la participación de esta en el PIB no ha sido alta en términos internacionales. A principios del siglo
14 Ocampo (1997), op. cit. p. 300
15 Echavarria, J.J. y Villamizar, M. (2007) “El proceso colombiano de desindustrialización” en Robin-son, J y Urrutia, M. Economía Colombiana del Siglo XX. Fondo de Cultura Económica. p. 2001
XXI cayó significativamente por el fin de una burbuja de crédito y precios de vivienda en 1991-96, y decisiones de la Corte Constitucional que ahondaron la crisis del sistema existente (UPAC) de crédito hipotecario.
Tabla 3
Composición de la Actividad Económica por Sectores. (Pesos constantes de 1975)
1960-1964
1970-1974
1980-1984
1990-1994
2000-2004
Sector Agropecuario 28.9 23.9 22.5 21.0 18.6
Minería 3.1 2.3 1.4 4.2 5.4
Industria manufacturera 20.6 22.5 21.4 20.8 18.6
Construcción 2.9 3.6 3.6 3.2 2.4
Comercio y servicios financieros 14.8 16.9 17.5 17.4 17.1
Transporte 6.9 7.3 8.1 6.9 6.8
Comunicaciones, gas, agua y
electricidad 1.1 1.6 2.5 3.0 3.8
Servicios de gobierno 7.1 7.2 8.2 8.7 10.4
Servicios personales y alquiler
de vivienda 14.6 14.8 14.7 13.5 12.1
Fuente: Ocampo (2007) op.cit. pp. 274 y 349.
Otro cambio estructural notable fue el aumento de la importancia de la minería a partir de los años ochentas. En los sesentas y setentas, la política minera había sido nacionalista, y la legislación no era amigable para la inversión extranjera. Los impuestos, los precios controlados y los sistemas de concesión de derechos mineros determinaban bajos niveles de exploración petrolera, y el país se volvió importador de petróleo en la segunda parte de los años setentas, coincidiendo con los años en que el precio del crudo se disparo a nivel mundial.
En los sesentas, tampoco se facilitaba la inversión extranjera en carbón, y el crecimiento en la producción y exportación del mineral requirió un cambio en las reglas para la participación extranjera en la producción. A partir de 1984, creció aceleradamente la producción y exportación de este mineral.
Papel de las exportaciones en el modelo de desarrollo.
La falta de divisas se consideraba un problema estructural debido a que desde comienzos del siglo la principal fuente de cambio exterior había sido la exportación de café y no se preveía que las ventas internacionales del grano pudieran ser dinámicas en el futuro. En efecto, entre 1960 y 1969 la tasa de crecimiento del valor de la producción de café fue cero por ciento18. En 1960, el café era el 70% de las
exportaciones, y se consideraba muy difícil aumentar la participación del grano colombiano en el mercado mundial, Posteriormente con el pacto internacional del café esto se hacía aun mas difícil, pues las cuotas por país estaban atadas a las exportaciones del pasado. De hecho, en 1960 y en el año 2000, la participación de la producción colombiana de café en la producción mundial fue cercana al19 10%.
En la década de los setentas, los productores cafeteros introdujeron nuevas variedades y técnicas de producción, y las exportaciones aumentaron temporalmente como proporción del mercado internacional. Pero las importaciones tenían una elasticidad mayor a uno con relación al crecimiento de la economía. Esto hacia necesario promover las exportaciones diferentes al café y esto se volvió crecientemente la obsesión de los responsables de la política económica.
Se ensayaron muchas estrategias para lograr esto. Se establecieron incentivos tributarios, se autorizo la creación de Zonas Francas con exenciones de tarifas aduaneras e impuesto de renta para promover desde allí las exportaciones, se establecieron tasas de cambio diferenciales y favorables para los exportadores, y se condicionaron permisos de importación a que las empresas que los recibieran exportaran. Debido a cambios en la coyuntura económica, muchos de los incentivos no perduraron, los empresario lo percibían así, y por lo tanto estas medidas no fueron políticas de promoción exitosas.
Pocos de los establecidos en Zonas Francas exportaban, y el estado no tenía manera de sancionar a las empresas que se habían comprometido a exportar al recibir permisos de importación o crédito de fomento. Un caso ilustrativo fue la autorización a compañías extranjeras para ensamblar automóviles en Colombia. Se firmaron contratos comprometiéndolas a exportar componentes y durante muchos años los incumplieron, pero no se podían sancionar porque no se quería afectar el empleo, y en algunos casos el Estado era socio. Antes de 1970, los estímulos más efectivos fueron las exenciones tributarias para los exportadores, las tasas de cambio favorables para exportaciones no tradicionales y el llamado Plan Vallejo. Este ultimo hacia posible firmar contratos con el Estado que exoneraban de tarifas de aduana y autorizaba automáticamente las importaciones de insumos para las exportaciones.
A estos incentivos se sumo en 1967, una política mucho más congruente de promoción de exportaciones. Se estableció un régimen cambiario que hacía posible que el Banco de la República manejara flexiblemente la tasa de cambio con una política de devaluaciones pequeñas pero permanentes que intentaban compensar
el diferencial de tasa de inflación colombiana con relación a la internacional, evitando así choques a la competitividad de los exportadores por el proceso de periodos de revaluación real implícito en la práctica de hacer devaluaciones nominales poco frecuentes. Adicionalmente se creó un subsidio automático de 15% a las exportaciones no tradicionales, y un instituto promotor de las exportaciones que ayudaría a los exportadores en promoción y con crédito fácil y barato.
El resultado fue una diversificación acelerada de las exportaciones, como se observa en la tabla 4.
Tabla 4
Porcentaje de las Exportaciones Totales de los Principales Productos
año café oro banano Petróleo otras Participación en otras
Sector
agro Sector in-dustrial mineroSector
1950 77.8 4.2 2.4 16.4 3.4
1960 69.8 3.2 2.9 16.7 8.1
1970 62.9 0.8 2.4 7.9 25.9 39 45 16
1980 55.9 7.3 2.2 0 34.6 22 65 12
1990 19.4 5.3 4.5 21.7 48.6 15 50 36
1999 11.3 0.7 4.8 28.6 54.5 13 61 26
Fuente: GRECO, op.cit. Anexo Estadístico.
Es interesante especificar cuáles fueron las exportaciones no tradicionales que más crecieron. En el sector agropecuario las flores exportadas en 1970 eran 4 millones en dólares de 1995, y en 1999 habían llegado a 547 millones. El mayor crecimiento de exportaciones de las flores tuvo un impacto social notable debido a que creó mucho empleo y sobre todo femenino. El contrarío ocurrió con algodón, que pasa de una cifra de exportación de US$ 117 millones de 1995 en 1970 a no exportarse en 1999.
¿Qué otras exportaciones no tradicionales crecieron? En primer lugar, las exportaciones de manufacturas, incluyendo confecciones, industria química, artes graficas y editoriales e hilados y tejidos. Las exportaciones mineras aumentaron su participación, sobre todo por el rápido crecimiento de las exportaciones petroleras y de carbón a partir de 1984, y ferroníquel a partir de 1992.20
El índice de tasa de cambio real aplicable a las exportaciones no tradicionales, incluyendo incentivos e impuestos, pasó de 100 en 1960 a 167 en 197121.
Posteriormente, el índice promedio de tasa de cambio real del peso colombiano de las exportaciones no tradicionales sin ajustes por subsidios, deflactado por precios al productor (con base en 1994), fluctuó alrededor de 100, pero con una época de revaluación, debido a una bonanza en los precios del café y posterior aumento en el endeudamiento externo. (ver cuadro 5).
Tabla 5
Promedio de Tasa de Cambio Real del Peso para Comercio Global no Tradicional. (1994=100)
1975 90 1990 115
1980 75 1995 102
1985 82 2000 116
Fuente: Banco de la República
La época dorada de las exportaciones fue entre 1967 y 1980. Las exportaciones reales crecieron 5.7% al año en 1966/67-1973/4 y 6.3% en 1973/4-1979/80. El poder de compra aumentó aun mas rápido: 8.5% anual en el primer periodo, y 7.9% en el segundo. Sin deficiencia en cambio exterior, la economía creció aceleradamente: 6.4% y 5.0% en cada uno de los periodos.22
En los años ochentas bajó el crecimiento, aunque volvieron a aumentar las exportaciones no tradicionales. Lo que afectó negativamente el crecimiento del PIB en el periodo de la crisis de la deuda latinoamericana fue la reversión en los flujos de capitales externos, fenómeno que volvió a incidir en la crisis económica de fin de siglo.
Empleo e ingresos
Una de las mayores transformaciones sociales en la segunda parte del siglo XX fue el aumento en la participación de la mujer en la fuerza de trabajo. Este fenómeno no solo aumentó el ingreso per capita al utilizar más eficientemente el potencial productivo de una parte de la población, sino que contribuyó a reducir el crecimiento demográfico. Las mujeres que trabajan fuera del hogar tienen menos hijos. El aumento en la educación tuvo el mismo efecto.
Entre 1964 y 1993, aumentó la participación laboral femenina en todas las edades, pero dramáticamente entre las mujeres de 30-34 años, la cual paso de 20% a 45%23.
El progreso educativo de las mujeres también fue notable en el periodo. En 1964 solo el 20% de las personas en educación superior eran mujeres y en 1999 la proporción había llegado a 50%24.
21 Ibid, p.331
La mayor participación femenina en la fuerza de trabajo coincidió con un aumento en los ingresos de las mujeres con relación al de los hombres. El cuadro 6 muestra una disminución en el diferencial de ingresos mensuales entre hombres y mujeres en las últimas décadas del siglo, particularmente en el sector formal, y diferenciales menores en Colombia con relación a otros países de América Latina. El estudio citado en el cuadro concluye que el salario femenino promedio por hora es mayor que el masculino, si se excluyen los empleados del servicio domestico.
Los salarios reales en general también aumentaron permanentemente después de 1960. La serie estadística más larga es la de salarios y prestaciones sociales en la industria manufacturera. Para tratar de ver los aumentos según capacitación escogimos tres grupos industriales según grado de capacitación promedio de los trabajadores, y se calculó el aumento anual del salario real en cada grupo. El resultado es que en las industrias que tienen preponderantemente trabajadores con baja calificación, los salarios reales crecieron 1.5% anual entre 1955 y 1997. La cifra para industrias con trabajadores medianamente calificados fue un aumento de 1.65% anual, y las de trabajadores con mayor calificación fue 5.4% anual.25 En los
estudios con datos de encuestas de hogares del DANE (Departamento Nacional de Estadística), los cuales son posteriores a 1980, también se observa mayor crecimiento en ingresos reales de los trabajadores más calificados.
Aunque claramente los salarios reales (salarios nominales corregidos por cambios en el índice general de precios) aumentaron significativamente durante la segunda parte del siglo, el mercado laboral colombiano registró una característica infortunada: los niveles de desempleo han sido altos. Entre 1961 y 1980, el desempleo urbano fluctuó entre 9% y 11%26. Posteriormente las fluctuaciones fueron mayores. En la
tabla 7 se observa que la tasa de desempleo como proporción de la fuerza de trabajo en Colombia ha sido muy superior a la de Brasil.
Tabla 6
Diferenciales de ingreso mensual entre hombres y mujeres
País Asalariados No asalariados
1981 1989 1998 1981 1989 1998
Argentina 44 36 35 37 136 50
Brasil 63 56 40 172 124 104
Colombia 39 29 15 68 81 59
Costa Rica 17 32 21 82 83 125
Uruguay 63 60 52 63 140 63
Fuente: Tenjo,J., Ribera, R., Bernal, L.F. (2005) Evolución de las diferencias salariales por sexo en seis países de América Latina. Documento CEDE, Universidad de los Andes.
Tabla 7
Tasa de desempleo en Brasil y Colombia
Año Hombres Mujeres
Colombia Brasil Colombia Brasil
1980 6.40 4.57 9.35 4.61
1989 9.07 3.34 15.19 3.09
1998 17.29 7.60 24.04 12.08
Fuente: Tenjo, J. et al. Op.cit.
El retorno de la democracia en 1958 benefició al movimiento sindical. Se pusieron en práctica antiguas y nuevas normas de libertad sindical y derecho de huelga. Un índice que refleja esto es el aumento en la tasa de sindicalización, o sea la relación entre trabajadores sindicalizados y los trabajadores en la fuerza laboral. Esta paso de 6% en 1959 a 13% en 1965. Posteriormente, en parte debido al aumento de sectores difíciles de sindicalizar como el de servicios, aumentos en la fuerza de trabajo femenina y de la informalidad, y una economía más competitiva y abierta, la proporción de sindicalizados se redujo a 5% en el año 2000. Otro factor que contribuyo a este resultado fue el mayor esfuerzo por parte del Estado y los empresarios privados por evitar la sindicalización.
Impacto económico del narcotráfico.
Una historia económica de la segunda parte del siglo XX no puede dejar de mencionar los efectos del narcotráfico. En los años setenta Colombia se volvió exportador ilegal de mariguana y en los años ochentas de cocaína, y a finales del siglo se consideraba la mayor fuente de cocaína en el mundo. Como el tráfico de estupefacientes es ilegal, las estadísticas sobre este son parciales e incompletas, y frecuentemente las cifras son exageradas por periodistas sensacionalistas.
Unos cálculos sugieren que en la primera década del siglo XXI, el tamaño del negocio de producción y tráfico de cocaína en Colombia es de aproximadamente pesos $ 13,6 billones (2,3% del PIB)27. Estimativos para periodos anteriores daban
un participación del trafico algo mayor. Steiner calculo el tamaño del narcotráfico en aproximadamente 5 del PIB, y Rocha en 4%, del cual se repatriaba a Colombia el 70%, o sea el equivalente al 2,9% del PIB. Des estos ingresos menos del 9% viene de la producción de hoja de coca, actividad en que se ha concentrado buena parte de la política antidroga en Colombia.
Como la mayoría de las utilidades del negocio viene del diferencial de precios entre el precio en el sitio de producción y los precios al por mayor y al consumidor, en la medida en que colombianos participan en esas partes de la cadena, los ingresos recibidos son mayores. Hay estimativos que sugieren que las utilidades que ingresan
27 Gaviria Uribe, A. y Mejía Londoño, D: compiladores (2011) Política antidrogas en Colombia: éxitos,
a Colombia del narcotráfico han podido variar entre el dos y el cinco por ciento del PIB.28
La época más rentable para los narcotraficantes colombianos fue los años ochenta, cuando el precio en el mercado de consumidores era alto y sus redes manejaban parte del mercado minorista en el Este de Estados Unidos. Al principio de la década había economistas y expertos a nivel internacional que sostenían que a Colombia le había ido bien durante la crisis de la deuda latinoamericana gracias a las divisas del narcotráfico. Esta tesis se ha refutado convincentemente29.
El narcotráfico en los años ochentas deterioró significativamente el aparato judicial, generó tasas de criminalidad entre las más alta del mundo, produjo actos terroristas, y posteriormente ha sido la principal fuente de recursos de la guerrilla y el paramilitarismo, los cuales han generado desplazamientos forzados de población con consecuencias sociales gravísimas. Adicionalmente, el sector tiene bajos eslabonamientos hacia el resto de la economía y los ingresos de divisas del narcotráfico se lavan con contrabando y evaden impuestos. Los controles de los países consumidores a las exportaciones colombianas perjudicaron las exportaciones legales y los sistemas de transporte, pues se paralizaban barcos y naves aéreas en que se encontraban narcóticos. El tráfico también tuvo un efecto social pernicioso al promover una cultura de ilegalidad y ganancia fácil entre la juventud. En resumen, un análisis de beneficio costo del narcotráfico en Colombia da resultados muy negativos.
Desarrollo social
Hasta aquí hemos discutido el desarrollo en términos de crecimiento en el PIB per cápita. Pero los aumentos en bienestar dependen de muchas otras cosas. La literatura de desarrollo ha incluido muchas variables adicionales al ingreso per cápita: derechos humanos, libertad, democracia, disminución de la discriminación de género y racial y garantía de que cada individuo pueda desarrollar sus capacidades para lograr todo su potencial.
Medir todo esto es difícil, pero las Naciones Unidas ha elaborado un índice de desarrollo humano que incluye ingreso per cápita, indicadores de salud, y de educación. En este índice la posición de Colombia respecto al resto del mundo es más alta que su posición en términos de ingresos per cápita. Adicionalmente, el índice aumentó 26.3% entre 1970 y 2001, contra 10.5% en los Estados Unidos en la misma época.
28 Rocha Garcia, R. (2000) La economía colombiana tras 25 años de narcotráfico. Bogotá: Siglo del Hom-bre-UNODOC
29 Ver entre otros Urrutia, M. (1990) “Análisis Costo Beneficio del Tráfico de Drogas para la Economía
Colombiana.”Coyuntura Económica y también
Las principales variables del índice de desarrollo humano son esperanza de vida al nacer, tasa de alfabetización de adultos, tasa bruta de matriculación en educación, y el PIB per cápita. A continuación se presentan estos datos para Colombia. (Ver Tablas 8 y 9).
La tasa de mortalidad de adultos por mil habitante pasó de 13.32% en 1958 a 5,55 en el año 2000. La tasa de mortalidad infantil por 1000 nacidos vivos pasó de 105 en 1958 a 22 por mil en el 2000. La esperanza de vida al nacer para mujeres en 1960 pasó de 60 a 74 años en el 2000.. La tasa de escolaridad primaria pasó de 51% en 1958-1963 a 83% en 1993-2000. La tasa de escolaridad secundaria pasó de 11% a 64% entre 1958-1963 y 1993 – 2000. Finalmente, un indicador de bienestar que los historiadores económicos han encontrado muy significativo es el cambio en la talla (altura) de diferentes poblaciones. Se ha comprobado que los aumentos en talla se deben a mejor nutrición, mejor salud de madres y menores, y mejoría en el medio ambiente en que crece el niño. Adolfo Meisel, utilizando una base de datos muy grande basada en todas las cedulas de ciudadanía, comprobó que entre 1905-09 y 1985, los hombres y las mujeres de 18 años habían aumenta su talla en 8.96 y 8.95 centímetros respectivamente.
Tabla 8
Crecimiento del PIB y, la Población, y la Escolaridad.
PERIODO Tasa de crecimien-to anual PIB Real año base 1994 (1) Inversión Total en Capital fijo (año base 1994)/PIB
(2) Población Total (3)
Crecimien-to Pobla-cional (4) Tasa Alumnos matricu-lados en primaria (5) Tasa Alumnos matricu-lados en
secundar-ia (6)
1958-1963 0,049 0,217 15.951.026 0,030 51,40 10,56
1964-1972 0,058 0,215 19.874.682 0,023 43,66 16,43
1973-1984 0,046 0,214 25.999.226 0,024 60,75 28,54
1985-1992 0,048 0,164 33.235.892 0,028 62,37 32,79
1993-2000 0,024 0,156 39.095.366 0,013 83,42 63,85
Nota: Se utilizaron valores promedio para los periodos de estudio
(1) Fuente: Banco de la República, Borrador de economía No. 480 de 2008.1994 hasta 2000: datos del DANE; de 1925-1993, datos calculados a partir de la tasa de crecimiento de los datos de GRECO. (2) Fuente: Banco de la República, Borrador de economía No. 480 de 2008. 1991-2000 datos del
DANE; de 1925-1989 datos calculados a partir de la tasa de crecimiento de los datos de GRECO a Precios de 1975.
(3) y (4) Se toman los datos de los censos (1973, 1985, 1993, 2005) y se calcula una tasa de crecimiento (Geométrica) entre censos; dicha tasa se usa para estimar los datos inter-censales. De 1925 a 1972 se calculan los datos a partir de las tasa de crecimiento provenientes de GRECO. (5) Fuentes: Cepal y DNP. La tasa de escolaridad primaria se calcula con respecto a la población
entre 5-14 años
En resumen, en la mayoría de estos indicadores sociales Colombia hiso mucho progreso en las últimas cuatro décadas del siglo. Sin embargo, los niveles en 2000 son inadecuados, lo cual se comprueba al compararlos con los de otros países. Según el PNUD, el índice de desarrollo humano y los índices que lo componen son inferiores en Colombia a los de Costa Rica, y son parecidos al promedio latinoamericano.
Tabla 9
Varios Indicadores Sociales en Colombia
PERIODO
EXPECTATIVA DE VIDA (HOMBRES) (1)
EXPECTATIVA DE VIDA
(MUJERES)(2) COEFICIENTE GINI (3)
TASA DE MORTALIDAD
INFANTIL (4) POBLACION CON NBI (5)
POBLACION CON DISPONIBILIDAD AL SERVICIO BASICO DE ACUEDUCTO (6)
PROMEDIO TALLA DE HOMBRES (CM) (7)
PROMEDIO TALLA DE MUJERES (8)
1958-1963 56 60 0,54 98,72 ND ND 168,54 156,99 1964-1972 58 62 0,55 82,35 70% 70,96% 168,96 157,28 1973-1984 60 64 0,53 56,74 46% 80,10% 170,10 158,19 1985-1992 65 69 0,52 39,17 37% 82,70% ND ND 1993-2000 72 74 0,56 32,48 23% 84,40% ND ND
Nota: Se utilizaron valores promedio para los periodos de estudio (1),(2) y (3) Fuente: Cárdenas, M. (2007)
(4) Por mil habitantes. De 1925 hasta 1993 se toman los datos de Carmen Elisa Flórez; de 1994 hasta 2000 de la CEPAL.
(5) Fuente: DNP . Se considera una o más NBI (6) Fuentes: CEPAL
(7) y (8) Fuentes: Meisel, A. 2003
En la Tabla 10 se observa que Colombia está en el rango 68 entre 174 países
del mundo en materia de Índice de Desarrollo Humano (IDH) y en condiciones
inferiores a Chile, Costa Rica y México. Se incluye el dato de la República de
Corea porque el PIB per capita de esta era similar al Colombiano en 1973.
30El análisis del desarrollo colombiano en la segunda parte del siglo sugiere que ha sido más exitoso en términos sociales que en términos puramente económicos. Esto se refleja en el hecho que se ha cerrado la brecha con los Estados Unidos en indicadores sociales y no en términos de ingreso per capita.31
Tabla 10
Índice de Desarrollo Humano del PNUD
País Clasifi-cación
Valor
índice
Clasifi-cación
Por PIB,(PPP)
Menos cla-sificación Según IDH
Índice
escolaridad
Niños con
menos 5 años con peso
insu-ficiente
%
Población sin agua
potable
%
Costa Rica 48 0.797 18 0.68 2 4
Chile 38 0.826 9 0.75 1 9
México 55 0.784 -3 0.73 14 15
Colombia 68 0.76.4 -3 0.63 8 15
América
Latina
0.758 - 0.70 10 22
Corea 31 0.854 4 0.82 5 7
Hay un índice social que se ha deteriorado: el índice de seguridad ciudadana.
Los homicidios por 100.000 habitantes pasaron de 30 en 1962 a 80 en 1992,
aunque se habían reducido a 40 en 2004.
32Pero el nivel es muy alto en
términos internacionales. En 1994 el nivel era 10.2 en Corea, 4.5 en Chile,
9.7 en Costa Rica, y 78.6 en Colombia.
33Hoy en día hay consenso entre los
investigadores en ciencias sociales que la principal causa de la violencia
desde los ochentas ha sido el narcotráfico.
Otro indicador social muy utilizado es la medición de lo que ocurre con
diferentes mediciones de la pobreza al porcentaje de la población con
necesidades básicas insatisfechas.. La pobreza ha disminuido en el país
en la medida en que ha crecido la economía. Esta, medida en términos
de la proporción de la población con necesidades básicas insatisfechas,
ha disminuido de 70% a 23% en 1964-1972 y 1993-2000. Las necesidades
básicas no están cubiertas cuando las familias tienen una o más de las
siguientes falencias.
32 Cárdenas, M. (2007) p. 102
1. Piso de la vivienda de tierra o material biológico en las paredes.
2. Ausencia de acueducto y alcantarillad en zona urbana o ausencia de acueducto o alcantarillado en zona rural.
3. Hacinamiento critico (más de 5 personas por habitación) 4. Inasistencia escolar (de niños 7-11 en el hogar).
5. Más de tres personas en el hogar por cada miembro ocupado.
Otra manera de medir la pobreza es en términos de la proporción de personas con ingreso insuficiente. La pobreza en esta definición ha disminuido, pero con reversiones en la tendencia en los ciclos económicos negativos. Por ejemplo, 20.2% de la población estaba por debajo de la línea de pobreza definida por el Banco Mundial de US$1 diario por persona en 1980, el 11.6% en 1991, y subió a 22.6% en 1999, el punto máximo de la recesión de fin de siglo.34
En materia de distribución del ingreso hubo progreso entre 1963 y 1985, si se mide por el coeficiente Gini35, pero al igual que en muchos países después de ese año se concentró el ingreso por un aumento en el diferencial de ingresos a favor de los trabajadores y empleados más calificado. Empeoró seriamente durante la crisis de 1998-2000 por el aumento en el desempleo. En los cuarenta años, de punta a punta, la distribución de los ingresos probablemente no cambio36, lo que sugiere que los diferentes deciles de la población se beneficiaron proporcionalmente de manera similar del proceso de crecimiento económico.
Hay que comentar, sin embargo, que en todo el periodo la concentración del ingreso fue alta en términos internacionales. (Tabla 11))
Tabla 11
Coeficiente Gini en varios países
Colombia 0.571 Canadá 0.331
Chile 0.546 China 0.447
México 0.593 Finlandia 0.269
Brasil 0.498 Francia 0.327
Perú O.465 India 0.325
Costa Rica Japón 0.249
Rep. de Corea 0.316
34 Cárdenas, M.(2007). p.42
El gasto social
El gasto social del gobierno pasó después de la Constitución de 1991 de 11.5% del PIB en 1994 a 16.7% en 2003, siendo el ritmo de aumento mayor en educación y salud (ver cuadro). En general, el gasto social es redistributivo, y sobre todo el gasto en salud, el apoyo al bienestar infantil, y los subsidios a la educación. Sin contar el gasto del gobierno en pensiones, que es regresivo, el gasto social se enfoca en un 68% en familias pobres. El efecto del gasto social es reducir el coeficiente Gini de concentración de ingresos de 0.55 a 0.5037. Los subsidios implícitos en el gasto
social reducen la pobreza de 56% de la población a 45%, definiéndola con la línea de pobreza oficial de Colombia.
Para terminar, hay que decir que las estadísticas que usualmente utilizamos los economistas quizás no reflejan las percepciones de la gente sobre su bienestar. El siglo XX en Colombia terminó con una recesión profunda y alto desempleo entre 1998 y 2003. Sin embargo, la percepción de la gente sobre su bienestar era bastante positivo.
Tabla 12
Encuesta sobre la opinión de los colombianos sobre sus Condiciones de Vida.
Toda la Población 1997 2003
malas 6.8% 5.1%
regulares 54.6 44.3
Buenas o muy buenas 38.6 50.0
De los pobres por ingreso insuficiente
malas 10.3% 6.5
regulares 66.5 54.4
Buenas o muy buenas 23.2 39.1
Fuente: Latinobarómetro
Bibliografía
BID(2001) El Motor del Crecimiento. Informe Progreso Economico y Social de América Latina.
CEDE (1968) Empleo y Desempleo en Colombia. Bogotá: Universidad de los Andes.
Caballero, C. y Urrutia, M. (2006) Historia del sector financiero en Colombia en el siglo XX. Bogotá: NORMA
Cardenas Santamaría, M. (2009) Introducción a la Economía Colombiana. Bogotá: Alfaomega Colombiana.
Currie, L. (1962) Operación Colombia: Un programa nacional de desarrollo económico y social. Bogotá.
Departamento Administrativo de Planeación y Servicios Técnicos (1961) Plan de desarrollo económico y social.
DNP (2009) Cincuenta Años. Departamento Nacional de Planeación.
Echavarría, J.J. y Villamizar, M. (2007) “El proceso colombiano de desindustrialización” en Robinson, J. y Urrutia, M. (2007) Economía Colombiana en el Siglo XX. Bogotá: Fondo de Cultura Económica.
Flórez, C.E. (2007) Las transformaciones socio demográficas en Colombia durante el siglo xx. Bogotá: Tercer Mundo editores.
Garay, L.J. y Perry, G. (1976) “Algunos interrogantes sobre las perspectivas del Grupo Andino.” Revista Coyuntura Económica, Vol. VI, No. 4
Gaviria Uribe, A. y Mejia Londoño, D. compiladores (2011) Políticas antidrogas en Colombia: éxitos, fracasos y extravíos. Bogotá: Universidad de los Andes.
Greco (2002) El crecimiento económico colombiano en el siglo xx. Bogotá: Fondo de Cultura Económica.
Kalmanovitz, S. y Lopez, E. (2006) La agricultura colombiana en el siglo xx. Bogotá: Fondo de Cultura Económica
Lewis, A. (1954) “Economic Development with Unlimited Supplies of Labour.” Manchester School of Economic and Social Studies. (Mayo)
Meisel, A. (2007) “La estatura de los colombianos: un ensayo de antropometría histórica, 1905-2003.” En Robinson y Urrutia (2007)
Melo, J.O. http:/www.jorgeorlandomelo.com/narcotráfico.htm
Ocampo, J.A. (2007) Historia Económica de Colombia. Bogotá: Planeta.
PNUD (2000) Informe sobre desarrollo humano .Bogotá: Tercer Mundo Editores.
Posada, C.E. y Rojas, A. (2008) “El crecimiento económico colombiano: datos nuevos y modelos viejos para interpretar el periodo 1925-2000.” Borradores de Economía, # 480. Bogotá: Banco de la República.
Robinson, J.A. y Urrutia, M. (2007) Economia Colombiana del Siglo XX: Un análisis cuantitativo. Bogotá: Fondo de Cultura Económica.
Rocha Garcia, R. (2000) La economía colombiana tras 25 años de narcotráfico, Bogotá: Siglo de hombre-UNODC
Schultz, T.P. (1969) Population Growth and Internal Migration in Colombia. Santa Monica, CA: The Rand Corporation.
Tenjo, J. Ribera, R. y Bernal, L.F. (2005) Evolución de las diferencias salariales por sexo en seis países de America Latina. Documento CEDE.
Ucrós Díaz, S. (2001) La Integración Regional andina vista en retrospectiva desde la teoría económica. Memoria de Grado, Facultad de Economía, Universidad de los Andes.
Urrutia, M. (1990) “Análisis Costo Beneficio del Trafico de Drogas para la Economía Colombiana” Coyuntura Económica.
Urrutia, M. (2010) 150 años de salario real en Colombia. Documento CEDE.
Urrutia, M. y Posada, C.E. (2007) “Un siglo de crecimiento económico” en Robinson, J. y Urrutia, M. Economía Colombiana del Siglo XX. Bogotá: