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ETNICIDAD E IGUALDAD EN GUATEMALA, 2002

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E

tnicidad e igualdad en

Guatemala, 2002

Richard N. Adams

División de Desarrollo Social

6(5

,(

políticas sociales

(2)

(CEPAL). El estudio forma parte del componente de etnicidad como determinante de la inequidad en la región, que la CEPAL lleva a cabo en el marco del proyecto GER/01/031, “Estrategias de políticas para un desarrollo sustentable en América Latina y el Caribe: promoción de una política económica socialmente sustentable” con el apoyo de la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ).

Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de la Organización.

Publicación de las Naciones Unidas ISSN impreso 1564-4162

ISSN electrónico 1680-8983

ISBN: 92-1-322653-5 LC/L.2286-P

N° de venta: S.05.II.G.30

Copyright © Naciones Unidas, mayo del 2005. Todos los derechos reservados Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile

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Índice

Resumen ... 7

I. Introducción... 9

A. El problema de la igualdad ... 9

B. Bosquejo social y geográfico ... 11

II. Capacidad reproductiva de los grupos étnicos... 13

A. Índice del éxito reproductivo ... 13

B. Control de la reproducción ... 17

C. Cuidados de la infancia... 20

III. Mejoramiento de las posibilidades de vida... 27

A. Ingreso y pobreza ... 27

B. El problema de la tierra... 33

C. La calidad de la vivienda ... 37

D. Comunicaciones y transporte ... 39

E. Educación y alfabetización ... 42

F. El problema del idioma... 47

G. Migración... 50

IV. Enfrentamiento de las desigualdades... 53

A. El movimiento maya ... 54

B. Participación maya en el gobierno... 56

C. Voto en las elecciones nacionales... 59

D. Justicia en el ámbito de las comunidades ... 63

E. Intervenciones extranjeras e internacionales ... 65

(4)

Bibliografía ... 73

Serie Políticas sociales: números publicados... 75

Índice de cuadros

Cuadro 1 Poblaciones indígenas de Guatemala, 1964, 1973, 1981, 1994, 2002 ... 11

Cuadro 2 Tasa global de fecundidad: número de hijos 1987, 1995, 1998/1999, 2002... 14

Cuadro 3 Estadísticas vitales por departamento, 1994, 1995... 15

Cuadro 4 Estadísticas vitales por departamento, 2001, 2002... 16

Cuadro 5 Uso de anticonceptivos de mujeres casadas, 1987, 1995,1998/1999, 2002... 17

Cuadro 6 Necesidad de información y discusión de planificación familiar 1995, 1998/1999, 2002 ... 18

Cuadro 7 Aprobación de planificación familiar de parte de esposas y esposos, 1995, 1998/1999, 2002 ... 18

Cuadro 8 Fuentes de información sobre anticonceptivos de mujeres 1987, 1995, 1998/1999, 2002 ... 19

Cuadro 9 Número ideal de niños y mujeres que no desean más hijos, 1987, 1995, 1998/1999, 2002 ... 19

Cuadro 10 Tasas de fecundidad deseada y observada, 1987, 1995, 1998/1999, 2002 ... 20

Cuadro 11 Mortalidad materna (por cien mil nacidos vivos), 2002 ... 21

Cuadro 12 Cuidado prenatal para menores de cinco años anteriores, 1987, 1995 1998/1999, 2002 ... 22

Cuadro 13 Tipo de asistencia durante el parto, 1987, 2002... 22

Cuadro 14 Tipo de lugar de nacimiento, 1995, 1998/1999, 2002... 23

Cuadro 15 Tasa de mortalidad en la niñez e infantil, 1987, 1995, 1998/1999, 2002 ... 24

Cuadro 16 Indicadores de desnutrición en la niñez, 1987, 1995, 1998/1999 y 2002 ... 25

Cuadro 17 Ingreso promedio (Quetzales de 1989), 1989, 2000, 2002... 28

Cuadro 18 Porcentajes de hogares según quintiles de ingresos, 1989, 1998 ... 28

Cuadro 19 Indice de GINI para la desigualdad del consumo y el ingreso. Quintiles de población ordenado por consumo e ingreso total persona/año, 2002... 29

Cuadro 20 Incidencia de pobreza de la jefatura del hogar, 2000, 2002 ... 29

Cuadro 21 Incidencia de pobreza de etnias principales, 2000 ... 30

Cuadro 22 Población ocupada por rama de actividad y categoria ocupacional, 1989, 2002 ... 30

Cuadro 23 Población ocupada en el sector informal (empresas con 5 o menos empleados), 1989, 2000, 2002 ... 31

Cuadro 24 Desempleo abierto y subempleo comparativo entre indígenas y no indígenas, 2002 ... 31

Cuadro 25 Trabajadores afiliados al IGSS como porcentaje de la PEA, 1994, 1995, 1999 ... 32

Cuadro 26 Número y superficie (manzanas) de fincas censales, 1950, 1979, 2003 ... 33

Cuadro 27 Tamaño de fincas censales, 2003 ... 34

Cuadro 28 Tamaño de fincas censales, 1950 (Parte 1) ... 35

Cuadro 29 Tamaño de fincas censales, 1950 (Parte 2) ... 36

Cuadro 30 Materiales de construcción de hogares, 1998, 2002... 37

Cuadro 31 Acceso de jefes de hogares a facilidades sanitarias y a electricidad, 1998, 2002... 38

Cuadro 32 Forma de eliminar la basura, 2002 ... 39

Cuadro 33 Hogares con teléfono, radios y televisores, 1998 ... 39

Cuadro 34 Hogares con vehículos de transporte, 1998... 40

Cuadro 35 Disponibilidad de kilómetros de carreteras por departamento, 2002... 41

Cuadro 36 El último grado aprobado, por etnia, género y área, 2002 ... 42

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Cuadro 38 Cobertura neta en la población escolar por porcentaje indígena municipal, 2003...43

Cuadro 39 Asistencia neta por nivel y etnicidad, 2002 ...44

Cuadro 40 Monolingüismo y bilingüismo: idiomas aprendidos, 2002 ...44

Cuadro 41 Educación bilingüe intercultural (EBI) en Guatemala, 2003...45

Cuadro 42 Completamiento de primario en escuelas de DIGEBI y de comparación, 2003...45

Cuadro 43 Comparación entre el rendimiento en lectura en idomas maya y español, 2003...45

Cuadro 44 Comparación entre el rendimiento en matemática en idiomas maya y español, 2003 ...46

Cuadro 45 Uso de idioma maya por grado en escuelas con educación bilingüe intercultural 2003 ...46

Cuadro 46 Tasa de alfabetismo de la población total y de jóvenes de 15 a 24 años, 1989, 2002 ...46

Cuadro 47 Tasa de alfabetismo de la población indígena por género y área, 2002 ...47

Cuadro 48 Estudiantes inscritos y no inscritos por edad, Guatemala, 2002 ...47

Cuadro 49 Lengua o idioma aprendido, y en que se aprendió a hablar, 1994...48

Cuadro 50 Correlaciones de identidad indígena y analfabetismo con maya monolingüismo bilingüismo, 1994 ...49

Cuadro 51 Población maya hablantes de 3 a 14 años y analfabetismo (196 municipios), 1994 ...49

Cuadro 52 Migración interna con porcentajes de hogares con parientes viviendo en el extranjero, 2002 ...50

Cuadro 53 Migración interna, 1994, 2002...51

Cuadro 54 Empadronamiento y votación por departamento con porcentaje indígena departamental, 1995, 1999, 2003...61

Cuadro 55 Población indígena y analfabetos empadronados en las elecciones de 1994, 1995, 2002, 2003 ...62

Cuadro 56 Linchamientos y homicidios por departamentos, 1986-1996 ...64

Cuadro 57 Número de organizaciones no gubernamentales (ONG) en cada departamento de la República, 1998, porcentaje de población indígena 1994 y porcentaje de pobreza, 1998-1999 ...66

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Resumen

1

En Guatemala, la desigualdad étnica comenzó con la invasión española, y desde entonces el país fue evolucionando hasta llegar a estar controlado por una clase no indígena de tradición occidental quedando, así, la sociedad compuesta por diversos grupos étnicos, con una población indígena unida por un sentido comunitario cohesivo y definida por una etnicidad común basada en su proveniencia aborigen. La desigualdad entre estos dos sectores está caracterizada por el hecho de que la población indígena presenta un crecimiento vegetativo mayor, pero tiene un nivel inferior o deficiente en prácticamente cualquier parámetro de adaptación física, bienestar, oportunidades económicas y participación política y social.

(8)
(9)

I. Introducción

2

A. El problema de la igualdad

En todas las sociedades compuestas por diversos grupos étnicos —es decir, grupos que se identifican a sí mismos y se diferencian de los demás sobre la base de su proveniencia— se dan relaciones marcadas por los prejuicios y la discriminación. Éstos varían desde sentimientos sutiles de superioridad (o inferioridad) de un grupo excluyente hasta la represión política abierta, la segregación económica y, a veces, incluso la violencia. Para diferenciarse de los otros grupos y discriminarlos, es necesario singularizar ciertas características culturales y sociales.

Todos los individuos y grupos establecen diferencias entre sí. Éstas pasan a ser desigualdades cuando son valoradas y consideradas deseables o indeseables, buenas o malas. A partir de ese momento se las utiliza como base para el surgimiento de prejuicios y discriminaciones. Es importante recordar, sin embargo, que no todas las diferencias son consideradas como desigualdades por todos los pueblos.

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ejemplo: los sistemas de autoridad jerárquica que imponen desigualdades son a menudo aceptados porque se los considera necesarios para el bienestar de la sociedad en su conjunto. Así, para Nietzsche, la igualdad era negativa porque inhibía el desarrollo de los individuos en la sociedad, al someter a los mejores. El que el uso de un idioma indígena constituya o no una desigualdad varía según el contexto, y el que la igualdad misma sea un bien varía según la filosofía de cada cual y, también, según el contexto. Para Nietzsche, determinadas desigualdades eran positivas.

El término discriminación ha pasado a significar discriminación contra alguien, por ejemplo, un grupo étnico o racial. Este cambio de significado sólo pasó a ser habitual después de la segunda guerra mundial,3 hecho que da a entender que lo que hoy es considerado perjudicial y lo que se percibía como tal en 1940 no son necesariamente lo mismo. De modo más inmediato, ello significa que lo que se considera como desigualdad es algo que está en constante modificación, incluso mientras preparamos este ensayo. Discriminar entre dos cosas es desde luego diferente de discriminar contra algo o alguien, por cuanto la acción social requiere que diferenciemos, es decir, discriminemos, y establezcamos distintas categorías4. La acción afirmativa, por ejemplo, nos lleva a discriminar entre diversas situaciones, separando de las demás aquéllas en que se discrimina en contra de determinadas personas o grupos.

Nuestra tarea consiste en examinar aquellas diferencias que han sido calificadas como desiguales y son utilizadas como base de un comportamiento excluyente y prejuicioso entre indígenas y no indígenas en la sociedad guatemalteca contemporánea.5 Estas categorías son, a su vez, algo problemáticas, debido a las diferentes definiciones prevalecientes en la sociedad y entre los tabuladores oficiales (empadronadores del censo y otros). En este trabajo seguiremos el criterio aplicado en los censos, que se basa en preguntar a los entrevistados cómo se identifican a sí mismos, es decir, si se consideran indígenas o no indígenas.6

Dado que estamos hablando de desigualdad entre grupos étnicos, conviene diferenciar dos áreas de desigualdad. Una se refiere a la capacidad relativa de cada grupo de sobrevivir y reproducirse, esto es, una especie de capacidad darwiniana, que llamaremos capacidad reproductiva. La otra se refiere a las desigualdades de los individuos como miembros de la sociedad. ¿Hasta qué punto el pertenecer a uno u otro grupo aumenta o reduce las posibilidades de vida de un individuo? Por “posibilidades de vida” entiendo la forma en que la vida social y el medio ambiente —esto es, un conjunto que va desde el empleo, la salud y la educación hasta los desastres naturales o sociales— afectan la capacidad de un individuo para gozar de la misma calidad de vida de otros miembros de la sociedad. La pregunta es si el ser miembro de un grupo étnico determinado afecta las oportunidades que el individuo encuentra a lo largo de su vida.

Varios elementos que contribuyen a la capacidad reproductiva de un grupo étnico afectan también las posibilidades de vida de cada individuo. Sin embargo, ambos términos no son sinónimos. Algunas prácticas que promueven la capacidad del grupo para reproducirse atentan también contra las posibilidades de vida individuales. Y a la inversa, ciertas prácticas que mejoran la vida del individuo pueden actuar contra la reproducción del grupo.

3

En la 17ª edición del Diccionario de la Real Academia Española (1947) aparece una sola acepción: “Acción y efecto de discriminar”, y discriminar significa: “Separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra”. Del mismo modo, en la primera edición del Oxford English Dictionary (1933), to discriminate significa: “To make or constitute a difference in or between; to distinguish, differentiate…to exercise discernment”. En la 20ª edición del Diccionario de la RAE (1984) aparece una segunda acepción de

discriminar: “Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.” En el

suplemento del OED (1972-1986) se añadió otra acepción: “to discriminate against, to make an adverse distinction with regard to; to distinguish unfavorably from others…spec. to exercise racial discrimination.”

4

Véase, por ejemplo, Frederick Schauer, Profiles, Probabilities and Stereotypes, Harvard University Press, 2003.

5

Utilizamos la expresión no indígena para designar a toda la población que no se considera indígena. El término ladino, utilizado con frecuencia como sinónimo de no indígena, es una denominación problemática (véase Adams y Bastos, 2003, p.38).

6

(11)

Por razones de espacio, no podremos abarcar aquí dos importantes dimensiones de la discriminación, a saber, la discriminación entre grupos lingüísticos indígenas y segmentos étnicos específicos de la población indígena, y la discriminación basada en el sexo. Los miembros de diferentes grupos lingüísticos indígenas o de diferentes comunidades indígenas discriminan claramente entre ellos, pero los prejuicios y prácticas consiguientes distan de mostrar el carácter destructivo inherente a la relación que los no indígenas establecen con los indígenas. Las “desigualdades” entre indígenas han sido rara vez, o nunca, apoyadas y promovidas por el Estado, mientras que la relación de los no indígenas con los indígenas ha sido siempre materia de intervención estatal. Las prácticas discriminatorias contra las mujeres prevalecen en toda la sociedad guatemalteca. De particular pertinencia en tal sentido es el hecho de que las mujeres indígenas soportan, por eso mismo, una doble discriminación. Aunque en este ensayo nos referiremos ocasionalmente a este punto, no lo examinaremos en detalle.7

B. Bosquejo social y geográfico

Desde 1524, fecha de la invasión española, la población indígena ha sobrevivido como un sector étnico claramente diferenciado dentro de la sociedad guatemalteca. De 1944 en adelante ha emergido paulatinamente, a partir de una situación de sometimiento casi feudal, para convertirse en un componente activo de la nación, aunque claramente subordinado en lo económico y social. Según los últimos cinco censos correspondientes al período 1964-2002, la población indígena constituye entre 41% y 43% de la población del país (véase el cuadro 1).8 En ese período, la población indígena aumentó de 2 millones a por lo menos 4,5 millones de personas. Los indígenas predominan en las tierras altas situadas entre Ciudad de Guatemala y México, y hacia el norte, en El Petén. Están dispersos en gran parte de los territorios orientales y forman importantes enclaves en Jalapa y Chiquimula. En el 2002, el 68% de los indígenas vivían en zonas rurales, frente a 44,3% de los no indígenas. Existen 24 idiomas indígenas, de los cuales 22 son de origen maya. Los mayas constituyen 99,5% de la población indígena, y 72% de ellos hablan uno de los 22 idiomas mayas. En 1994, más de la mitad de las mujeres mayas y 8% de los hombres que se consideraban indígenas usaban vestimenta claramente indígena.

Cuadro 1 POBLACIONES INDÍGENAS DE GUATEMALA, 1964, 1973, 1881, 1994, 2002

Población

Año Total

Indígena No Indígena

Porcentaje Indígena

1964 4 287 997 1 808 942 2 479 055 42,19 1973 5 160 221 2 260 024 2 900 197 43,80 1981 6 054 227 2 536 523 3 517 704 41,90 1994 8 321 067 3 554 756 4 766 311 42,72 2002 11 237 169 4 610 440 6 626 756 41,03

Fuente: Censos nacionales 1983, 2002.

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endogamia étnica y la asociación con otros indígenas. Ambos sectores, indígenas y no indígenas, tienden a actuar en forma separada en los asuntos sociales, situación que está cambiando, aunque de modo muy lento, gracias al creciente papel de los indígenas en la vida pública. En conformidad con los Acuerdos de Paz suscritos en 1996, se propusieron importantes cambios en lo concerniente al papel del Estado, pero los dos gobiernos subsiguientes han hecho muy poco por ponerlos en práctica. El actual gobierno ha dicho que desea cumplir con los Acuerdos de Paz de manera que operen en todo el sistema y no se trate a los indígenas como un segmento separado de la población.

(13)

II. Capacidad reproductiva de los

grupos étnicos

El desafío más importante que enfrenta cualquier población es la de reproducirse biológicamente. Aunque en la vida cotidiana no se tenga conciencia de ello, no es por eso menos importante. El éxito relativo de los sectores étnicos guatemaltecos en este plano puede estimarse mediante el examen de tres áreas: i) los índices del éxito reproductivo, entre los que figuran, por ejemplo, las tasas de natalidad, mortalidad, crecimiento natural, mortalidad infantil, nacidos vivos y fecundidad; ii) el área concerniente al control de la reproducción, referida, por ejemplo, al deseo de tener hijos, la atención prenatal, la planificación familiar, la atención materno-infantil —que incluye la nutrición infantil y las vacunas— y la atención médica, y iii) el área de la atención infantil.

A. Índices del éxito reproductivo

9

No hay duda de que la población indígena se reproduce actualmente a una tasa superior a la de la no indígena. En 1987, la fecundidad de las mujeres indígenas, de 6,8 por mil nacidos vivos, era 36% superior a la de las no indígenas; 15 años después, la tasa de

9

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las no indígenas había caído de 5 a 3,7 por mil, mientras que la de las indígenas había descendido apenas a 6,1, lo que significa que era 64% superior a la de las no indígenas (véase el cuadro 2).

Cuadro 2 TASA GLOBAL DE FECUNDIDAD: NÚMERO DE HIJOS 1987, 1995, 1998/1999, 2002

Población 1987 1995 1998/99 2002

Total 5,6 5,1 5 4,4

Indígena 6,8 6,8 6,2 6,1 No-Indígena 5 4,3 4,6 3,7

Urbana 4,1 3,8 4,1 3,4 Rural 6,5 6,2 5,8 5,2

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil, 1987,1995,

1998/1999, 2002.

Desde la década de 1950, la tasa de natalidad indígena ha sido muy superior a la de las no indígenas.10 En el período 1950-1954 era de 50,8 por mil, y no comenzó a descender sino hacia fines de la década de 1960; sólo hacia fines del siglo se había situado por debajo de 40 en algunos departamentos indígenas. La tasa de natalidad de los no indígenas empezó a disminuir en la década de 1950, para estabilizarse en cerca de 30 hacia fines del siglo. Aunque la tasa de natalidad de las indígenas ha declinado también lentamente, ambos sectores mantienen altas tasas en comparación con las tendencias mundiales (véase el cuadro 3).

10

Los datos concernientes al período 1950-1973 provienen de John D. Early, The Demographic Structure and Evolution of a Peasant

System: The Guatemalan Population, Boca Raton, Florida, University Presses of Florida, 1982 (La estructura y evolución demográfica de un sistema campesino: la población de Guatemala. Antigua, Guatemala, CIRMA, 2000). Véase en particular el

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Cuadro 3 ESTADÍSTICAS VITALES POR DEPARTAMENTO, 1994,1995

Departamento 1995 1995 1995 1995 1994 1994 Nacimientos/

mil Muertes/mil

Incremento nacional

Mortalidad infantil/mil

Porcentaje indígena 1994

Porcentaje Rural 1994

Total Republica 37,31 6,56 30,76 149,85 43,72

Departamentos con porcentajes

Indigenas 75-100% 42,73 6,87 35,87 195,16 89,6 76,70 Indígenas 50-75% 42,83 6,54 36,29 169,08 60,3 73,68 Indígenas 25-50% 37,60 6,01 31,60 138,84 35,9 60,83 Indígenas 0-25% 33,37 6,49 26,88 129,14 8,2 69,22

Totonicapan 42,91 8,58 34,33 273,79 96,91 89,3 Solola 42,71 7,08 35,63 222,03 95,17 66,7 Alta Verapaz 42,53 5,62 36,91 113,25 90,75 84,2

Quiche 46,21 6,79 39,41 180,29 85,74 84,9 Chimaltenango 39,32 6,26 33,06 186,44 79,37 58,4 Huehuetenango 43,10 5,00 38,10 126,56 66,06 85,3 Quetzaltenango 41,15 7,15 34,00 200,63 60,61 60,3 Suchitepequez 44,57 7,34 37,23 188,28 57,98 69,7 Baja Verapaz 42,47 6,66 35,81 160,84 56,68 79,4

San Marcos 41,53 5,92 35,61 145,26 43,34 80

Sacatepequez 32,23 5,96 26,27 154,15 42,63 29,5 Jalapa 37,47 5,82 31,65 121,83 38,53 73 Retalhuleu 37,77 7,17 30,60 167,46 33,87 72,3 Chiquimula 29,36 5,63 23,72 101,52 30,13 74,8 Peten 47,26 5,53 41,73 142,82 27,00 73,2 Izabal 37,70 6,60 31,09 136,88 23,23 79,8 Guatemala 27,99 7,22 20,77 124,63 12,83 29,1 Escuintla 29,95 7,60 22,35 194,05 6,56 62,9 Jutiapa 41,24 6,12 35,12 119,54 5,24 79,5 Zacapa 30,71 5,60 25,12 73,98 4,44 71,3

Santa Rosa 35,90 6,44 29,46 134,82 2,69 75,9 El Progreso 30,09 5,85 24,24 120,07 2,08 73,4

Correlación Indígena 0,65 0,23 0,61 0,60

Correlación Rural 0,53 -0,11 0,55 0,02 0,23

Fuente: Estadisticas Vitales, INE 1995, Censos Nacionales 1994.

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cambio espectacular, con 38 por mil para los departamentos de alta densidad indígena, y 27 por mil para los principales departamentos no indígenas, y todo indica que la diferencia entre unos y otros va en aumento (véase el cuadro 3).11

Cuadro 4 ESTADÍSTICAS VITALES POR DEPARTAMENTO, 2001, 2002 Departamento 2001 2001 2001 2001 2002 2002

Nacimientos /mil Muertes/ mil Incremento nacional Mortalidad infantil/mil Porcentaje indígena 1994 Porcentaje rural1994

Total República 36,93 6,05 30,88 126,65 40,92 61,14

Departamentos con porcentajes

Indígenas 75-100% 41,45 6,42 37,97 186,27 91,1 64,18 Indígenas 50-75% 39,90 5,65 34,25 142,85 57,4 63,43 Indígenas. 25-50% 38,88 5,59 33,30 115,34 34,8 54,63 Indígenas. 0-25% 33,30 5,83 27,47 104,26 11,1 60,65

Totonicapan 40,74 7,22 33,52 223,67 98,3 64,2 Solola 39,22 5,92 32,00 186,22 96,4 51,2 Alta Verapaz 42,13 5,07 37,06 130,37 92,8 79 Quiche 47,17 5,78 41,39 155,61 88,8 75,3 Chimaltenango 38,00 8,10 45,88 235,50 79,1 51,2 Huehuetenango 41,86 4,44 37,41 107,54 65,1 77,3 Quetzaltenango 41,04 6,78 34,25 162,85 54,1 44,8 Suchitepequez 39,22 6,27 32,95 143,56 51,5 58,9 Baja Verapaz 37,47 5,11 32,36 157,43 58,8 72,7 San Marcos 39,75 5,79 33,96 102,86 31,3 78,2 Sacatepequez 32,09 6,48 25,61 133,27 42,3 15,8 Jalapa 38,87 5,73 33,14 100,71 19,3 68,4 Retalhuleu 35,14 7,11 28,03 121,81 22,7 63,7 Chiquimula 25,79 4,16 21,62 69,21 16,7 74 Peten 44,82 4,50 40,32 109,89 30,9 69,9 Izabal 38,33 5,35 32,99 83,63 23,3 71,2 Guatemala 30,15 7,09 23,07 108,98 13,5 14 Escuintla 31,44 6,68 24,76 153,03 7,5 52,3 Jutiapa 34,67 5,65 29,01 91,68 3,4 72,8 Zacapa 34,21 5,74 28,47 121,99 0,8 61,1 Santa Rosa 33,45 5,39 28,06 112,63 2,8 65,1 El Progreso 30,98 5,41 25,58 78,96 0,9 63,9 Correlación Indígena 0,66 0,18 0,65 0,72

Correlación Rural 0,39 -0,59 0,36 -0,23 0,09

Fuente: Estadísticas Vitales, INE 2001; Censos Nacionales 2002.

La transición demográfica que tuvo lugar en Europa occidental durante el proceso de industrialización se repitió, aunque imperfectamente, en el resto del mundo. En Guatemala, ambos sectores étnicos están aproximándose a la transición por vías diferentes. Cabe decir, a este respecto, que el problema no es que un sector esté experimentando una especie de desigualdad reproductiva, sino que el crecimiento de ambos está creando directamente un grave problema económico y

(17)

ambiental —y, por lo tanto, también social y político— que requiere solución. La mayoría de las posibles soluciones guarda directa relación con la calidad e igualdad de vida de ambos sectores.

B. Control de la reproducción

Como muchos países, Guatemala ingresó en la era industrial con escaso desarrollo industrial y sectores rurales que seguían recibiendo menos de lo que les correspondía de los beneficios económicos del desarrollo y de los servicios de salud y educación, al tiempo que los procesos de urbanización y educación habían sido más lentos que en otros países de América Latina. Una consecuencia de ello es que el claro descenso de las tasas de mortalidad no ha estado seguido de una baja comparable de la tasa de natalidad. El único control directo comprobado sobre el aumento de la población proviene del desarrollo de programas de planificación familiar y de la disponibilidad de dispositivos contraceptivos. Estos esfuerzos, que se iniciaron en la segunda mitad del siglo XX, principalmente gracias al trabajo de la Asociación Probienestar de la Familia (APROFAM), enfrentaron el rechazo expreso de la Iglesia Católica y la oposición, más moderada, de algunas sectas protestantes.

En 1987, sólo 5,5% de las mujeres indígenas que vivían en pareja habían utilizado algún método de contracepción, aunque 43% habían oído hablar de ellos. Hacia el 2002 las usuarias habían aumentado a 23,8%, de las cuales 16,6% utilizaban métodos modernos. Entre las mujeres no indígenas, en cambio, la cifra subió de 34% en 1987 a 52,8% en el 2002, año en que 43,2% de ellas utilizaban métodos modernos.

Cuadro 5 USO DE ANTICONCEPTIVOS DE MUJERES CASADAS, 1987, 1995, 1998/1999, 2002

(Porcentajes)

Población Conocen método moderno Usando cualquier método Usando método moderno 1987 1995 1998/1999 2002 1987 1995 1998/1999 2002 1995 1998/1999 2002

Total 71,7 81,8 84,8 91,1 23,2 31,4 38,2 43,3 26,9 30,9 34,4

Indígena 43,4 61,3 63 78,8 5,5 9,6 12,9 23,8 7,3 8,4 16,6 No-Indígena 89,1 92,5 94,9 96,6 34,0 43,3 49,9 52,8 37,5 41,3 43,2

Rural 63,3 74,2 77,3 88 13,8 19,8 27,7 34,7 16,5 21,5 26,2 Urbana 89,4 91,9 95 95,4 43,0 48,9 52,3 56,7 42,4 43,4 47,3

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil, 1987, 1995, 1998/1999, 2002.

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Cuadro 6 NECESIDAD DE INFORMACIÓN Y DISCUSIÓN DE PLANIFICACIÓN FAMILIAR 1995, 1998/1999, 2002

(Porcentaje)

Población Necesidad para información no satisfecho Discusión de planificación familiar con esposo

Discusión de planificación familiar con familiar o amigo

1995 1998/1999 2002 2002 2002

Total 24,3 23,1 27,3 28,8 38

Indígena 34,6 30,2 39,3 49,3 27,3 No-Indígena 20,4 19,8 21,9 24 41,8

Rural 28,9 26,9 32,3 33,9 34

Urbana 17,4 18 20,2 23,8 42,9

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil, 1995, 1998/1999. 2002.

Estos datos pueden interpretarse de diversas maneras. Dejan ver, en primer lugar, que un obstáculo para la planificación familiar en ambos sectores étnicos puede ser el hecho de que las mujeres están mucho más interesadas que los hombres en ello, tal como lo han dicho durante años quienes abogan por la planificación familiar. Entre 1995 y 2002, el interés por el control de la natalidad entre las indígenas aumentó de 41% a 66%, y de 66% a 85% entre las no indígenas. Lo contrario ocurría entre los hombres, aunque más marcadamente entre los indígenas, cuyo interés se mantuvo constante o disminuyó levemente. El hecho de que las mujeres indígenas hablen sobre el asunto con sus cónyuges más a menudo que las no indígenas, deja ver que su capacidad para recurrir a la planificación familiar está limitada por la desaprobación del marido (véase el cuadro 7).

Cuadro 7 APROBACIÓN DE PLANIFICACIÓN FAMILIAR DE PARTE DE ESPOSAS Y ESPOSOS,

1995, 1998/1999, 2002

(Porcentaje)

Población La esposa aprueba El esposo aprueba 1995 1998/1999 2002 1995 1998/1999 2002

Total 58,6 74,9 78,3 69,3 65,0 64,8

Indígena 41,2 56,5 65,6 51,3 43,4 50,2 No-Indígena 66,3 81,9 84,9 77,3 73,3 72,4

Rural 48,7 69,7 73,2 61,1 58,4 58,0 Urbana 72,6 81,2 87,0 81,0 73,2 76,5

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil, 1995, 1998/1999, 2002.

(19)

Cuadro 8 FUENTES DE INFORMACIÓN SOBRE ANTICONCEPTIVOS DE MUJERES, 1987, 1995, 1998/1999, 2002

(Porcentaje)

Población Ha escuchado mensajes por radio y televisión

Ha recibido información por escrito

1987 1995 1998/1999 2002 1995 1998/1999 2002

Total 54,3 53,6 55,0 56,2 36,5 42,8 47,5

Indígena 34,3 32,9 29,4 36,9 10,6 14,7 24,6 No-Indígena 65,2 63,8 66,1 64,7 49,1 54,9 57,6

Rural 45,2 43,5 46,1 48,2 21,8 30,8 38,1 Urbana 69,7 66,9 66,0 66,9 55,7 57,5 60,1

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil, 1987, 1995, 1998/1999, 2002.

Los principales factores inhibitorios eran el monolingüismo y el analfabetismo. En el 2002, el 44% de las indígenas mayas seguían siendo monolingües en uno de los 21 diferentes idiomas, mientras que casi la totalidad del personal estatal hablaba sólo español. El material impreso enfrentaba el problema adicional del analfabetismo. Sólo 31% de las indígenas rurales y apenas más de la mitad de las urbanas sabían leer y escribir, frente a 60% y 78% respectivamente de los hombres. Los impresos están por lo general escritos casi exclusivamente en español, y deben ser preparados en los diversos idiomas. Aunque 80% de los mayas hablan uno de los cuatro idiomas principales —Kaqchikel, K’iche’, Mam o Q’eqchi’—, el 20% restante se encuentra fragmentado en 17 grupos lingüísticos diferentes.

Independientemente de su interés por la planificación familiar, más mujeres indígenas que no indígenas expresaron preferencia por tener familias numerosas. En el 2002, el número ideal de hijos era, en promedio, de 4 entre las indígenas y de 3,2 entre las no indígenas (véase el cuadro 9).

Cuadro 9 NÚMERO IDEAL DE NIÑOS Y MUJERES QUE NO DESEAN MÁS HIJOS, 1987, 1995, 1998/1999, 2002

(Porcentaje)

Población Número ideal de niños Mujeres que no desean más hijos

1987 1995 1998/1999 2002 1987 1995 1998/99 2002

Total 3,8 3,6 3,4 3,4 46,7 52,7 58,4 53,2

Indígena 4,7 4,2 4,2 4 34,9 40,7 48,9 45,5 No-Indígena 3,4 3,3 3,1 3,2 54 59,4 62,7 57

Rural 4,3 3,7 3,7 3,7 40,7 48,9 55,1 48,8 Urbana 3,2 3,1 3,1 3 59,5 58,6 62,8 60,1

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil 1987, 1995, 1998/1999, 2002.

(20)

Cuadro 10 TASAS DE FECUNDIDAD DESEADA Y OBSERVADA 1987, 1995, 1998/1999, 2002

Características Fecundidad deseada Fecundidad observada 1987 1995 1998/1999 2002 1987 1995 1998/1999 2002

Total 4,9 4,0 4,1 3,7 5,6 5,1 5 4,4

Indígena 6,1 5,4 5,2 5,1 6,8 6,8 6,2 6,1 No-Indígena 4,3 3,4 3,6 3,1 5 4,3 4,6 3,7

Rural 5,8 4,8 4,6 4,3 6,5 6,2 5,8 5,2 Urbana 3,5 3,0 3,4 2,8 4,1 3,8 4,1 3,4

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil 1987, 1995, 1998/1999, 2002.

Al parecer, el problema de la planificación familiar radica menos en una discriminación intencional contra los indígenas que en la dificultad de contar con material disponible en 22 idiomas; en los altos niveles de analfabetismo de gran parte de esa población; en los prejuicios culturales contra tales prácticas, y en el deseo de muchas mujeres, y más aún de sus cónyuges, de tener familias numerosas. El problema es particularmente marcado entre los indígenas, pues en el bienio 1998-1999 algo menos de 65% de las mujeres indígenas aprobaban la planificación familiar, y sólo 50% de los hombres. Si bien ambos sectores étnicos contribuyen a la explosión demográfica, los valores de la sociedad indígena parecen más favorables a su promoción.

C. Cuidados de la infancia

La reproducción exitosa requiere no sólo que haya nacimientos, sino también cuidar a los niños para que alcancen la edad adulta. Diversos factores actúan en favor o en contra de la posibilidad individual de éxito. Aquí nos preocuparemos básicamente de la mortalidad y la atención materno-infantil, la nutrición infantil y el saneamiento ambiental inmediato. Otros factores cruciales, aunque indirectos, nos ocuparán más adelante. Podemos referirnos sólo a una parte de las condiciones que rodean el desarrollo del niño, pero, a juzgar por casi todos los factores medidos, las condiciones de los indígenas son menos favorables que las de los no indígenas. Debe observarse, además, que aún no se ha dilucidado hasta qué punto su situación se ve afectada por el hecho de tratarse de una población predominantemente rural.

(21)

Cuadro 11 MORTALIDAD MATERNA (POR CIEN MIL NACIDOS VIVOS), 2002

(Porcentaje)

Departamento con porcentajes Tasa de mortalidad materna Porcentaje indígena Porcentaje rural

Indígenas 75-100% 205 91,10 64,18

Indígenas 50-75% 171 57,41 63,43

Indígenas 25-50% 128 34,82 54,13

Indígenas 0-25% 112 11,08 60,80

Totonicapan 197 98,30 64,2

Solola 265 96,44 51,2

Alta Verapaz 266 92,85 79,0

Quiche 171 88,79 75,3

Chimaltenango 127 79,10 51,2

Huehuetenango 246 65,12 77,3

Baja Verapaz 266 58,85 44,8

Quetzaltenango 72 54,11 58,9

Suchitepequez 100 51,54 72,7

Sacatepequez 62 42,26 78,2

San Marcos 135 31,28 15,8

Peten 162 30,94 68,4

Izabal 207 23,27 63,7

Retalhuleu 77 22,70 74,0

Jalapa 123 19,25 69,9

Chiquimula 148 16,67 71,2

Guatemala 122 13,50 14,0

Escuintla 147 7,48 52,3

Jutiapa 70 3,42 72,8

Santa Rosa 90 2,78 61,1

El Progreso 130 0,90 65,1

Zacapa 76 0,79 63,9

Correlación indígena 0,61 -0,03

Fuente: PNUD, Guatemala: Una agenda para el desarrollo humano, 2003, Cuadro Re 01.

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Cuadro 12 CUIDADO PRENATAL PARA MENORES DE CINCO AÑOS ANTERIORES, 1987, 1995, 1998/1999

Población Total

1987 1995 1998/99

Cuidado prenatal

Médico 28,7 44,6 47,5

Enfermera 5,5 7,9 12,1

Comadrona 38,2 31,9 26,7

Otra o nada 0,5 15 13,2

Población Indígena No indígena

1987 1995 1998/99 1987 1995 1998/99

Cuidado prenatal

Médico 12,2 24,9 30,2 41 58,9 57,9

Enfermera 4,2 10,6 15,4 6,5 6 10,1 Comadrona 54,4 45,7 38,1 26,2 21,8 19,9

Otra o nada 0,6 18,2 16,1 0,3 12,9 11,4

Población Rural Urbano

1987 1995 1998/99 1987 1995 1998/99

Cuidado prenatal

Médico 19,5 34,2 35,4 53,7 66,2 66,9

Enfermera 6,1 9,5 13,3 3,8 4,6 10 Comadrona 44 38,3 36,3 22,6 18,6 11

Otra o nada 0,5 17,5 14,4 0,3 14,4 11,2

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil,1987, 1995, 1998/1999.

Aunque la atención prenatal ha mejorado en ambos sectores étnicos, las diferencias en las condiciones del parto siguen siendo considerables y cambian lentamente. En ambos sectores la ayuda recibida aumentó a lo largo del período 1987-2002, año este último en que el 64% de las indígenas recurrieron a comadronas, frente a sólo 36% de las no indígenas, y en que el 19% de las primeras recibieron atención de médicos o enfermeras, contra 57% de las no indígenas (véase el cuadro 13).

Cuadro 13 TIPO DE ASISTENCIA DURANTE EL PARTO, 1987, 2002

Población Médico o enfermera Comadrona Familiar, otra o nada

1987 2002 1987 2002 1987 2002

Total 34,2 41,4 38,2 47,5 27,6 11

Indígena 16,4 19,1 54,4 63,7 29,2 17,2 No-Indígena 47,5 57 26,2 36,2 26,3 6,7

Rural 25,6 29,5 44 55,4 30,4 15,1 Urbano 57,5 65,6 22,6 31,7 20 2,7

Fuente: Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. (por 100,000 nacidos vivos), 2002.

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indígenas y 38,1% de las no indígenas fueron atendidas en estos establecimientos. En cambio, sólo 1,5% de las indígenas utilizaron el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), contra 10,8% de las no indígenas. Por tratarse en su mayoría de población rural que trabaja en el sector informal, los indígenas se inscriben con menos frecuencia en el IGSS y, por lo tanto, en sus establecimientos de salud (véase el cuadro 32 en página 38).

Los servicios del IGSS en las zonas rurales son claramente inferiores a los que se ofrecen a los trabajadores urbanos, y algunos empleadores simplemente se niegan a pagar su cuota al IGSS por lo insuficiente de sus servicios. Muchos habitantes rurales —y, en consecuencia, muchos indígenas— se encuentran en realidad excluidos de los servicios del IGSS. En efecto, las diferencias entre los servicios rurales y los servicios urbanos del IGGS son casi paralelas a las cifras de indígenas y no indígenas (véase el cuadro 14).

Cuadro 14 TIPO DE LUGAR DE NACIMIENTO, 1995, 1998/1999, 2002

Población Total

Lugar de nacimiento 1995 1998/1999 2002

MSPAS 21,1 25,7 28,8

IGSS 7,2 8,0 7,0

Hosp/Clinica Privada 6,0 6,7 6,3

Hogar 64,7 59,0 57,9

Población Indígena No indígena

Lugar de nacimiento 1995 1998/1999 2002 1995 1998/1999 2002

MSPAS 8,7 14,4 15,6 58,9 32,4 38,1 IGSS 1,0 0,9 1,5 6,0 12,3 10,8 Hosp/Clinica Privada 1,9 0,8 2,9 21,8 10,3 9,0 Hogar 87,6 83,7 80,4 47,8 44,2 42,1 Otra o nada 0,9 0,2 s/d 12,9 0,8 s/d

Población Rural Urbano

Lugar de nacimiento 1995 1998/1999 2002 1995 1998/1999 2002

MSPAS 15,6 17,3 22,4 32,8 39,4 41,6 IGSS 2,6 3,1 4,5 16,9 16,0 12,1 Hosp/Clinica Privada 2,7 4,1 3,4 12,8 11,1 12,3 Hogar 78,4 75,1 69,8 36,0 32,6 34,0 Otra o nada 0,8 0,4 s/d 1,5 0,9 s/d

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil, 1995, 1998/1999, 2002.

(24)

Cuadro 15 TASA DE MORTALIDAD EN LA NIÑEZ E INFANTIL, 1987, 1995, 1998/1999, 2002

Mortalidad de la niñez Mortalidad infantil Descripción

1987 1995 1998/1999 2002 1987 1995 1998/9199 2002

Total 121 79 65 59 79 57 49 44

Indígena 142 94 79 69 76 64 56 49 No-Indígena 120 69 56 52 85 53 53 40

Rural 130 88 69 66 84 63 49 48 Urbano 98,6 60 58 45 65 45 49 35

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil 1987, 1995, 1998/1999, 2002.

(25)

Cuadro 16 INDICADORES DE DESNUTRICIÓN EN LA NIÑEZ, 1987, 1995, 1998/1999 Y 2002

Población Total Indígena No indígena

Desnutrición 1987 1995 1987 1995 1998/99 2002 1987 1995 1998/99 2002

Crónica (talla para

la edad)

Severa 21,2 20,2 43,5 36,4 35,3 35,5 21,2 14,2 12,9 11,6

Total 46,4 48,7 71,7 67,8 67,3 69,5 48,2 36,7 34,1 35,7

Aguda (peso para

la talla)

Severa 0,9/ 0,1 1,1 0,9 0,7 0,2 1,6 0,7 1,1 0,4

Total 2,5 1,6 11,1 3,3 2,2 1,7 14,9 3,2 2,7 1,6

Global (peso para

la edad)

Severa 4,7 3 11 7,9 7,5 5,6 6,6 4,5 3,1 2,4

Total 24,2 21,9 40,6 34,6 33,6 30,4 28,5 20,9 18,6 17,5

Población Total Rural Urbano

Desnutrición 1998/1999 2002 1987 1995 1998/99 2002 1987 1995 1998/99 2002

Crónica (talla para

la edad)

Severa 21,2 21,2 33,6 28,6 27,4 24,4 22,2 12,8 10,3 14,6

Total 46,4 49,3 62,1 56,6 54,4 55,5 47,2 35,3 32,4 35,5

Aguda (peso para

la talla)

Severa 0,9/ 0,3 1,3 0,8 1,1 0,3 1,3 0,8 0,7 0,4

Total 2,5 1,6 14,2 3,5 2,8 1,8 10,8 2,7 2 1,2

Global (peso para

la edad) 24,2 22,7 36,5 30,6 29,1 25,9

Severa 4,7 3,7 9,2 7,1 6,4 4,7 6,4 3,4 1,8 1,5

Total 24,2 22,7 36,5 30,6 29,1 25,9 25,7 18,2 15,6 16,2

Fuente: Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil, 1987, 1995, 1998/99, 2002. SNU, 2003.

Nota: Crónica: talla para la edad; Aguda: peso para la talla; Global: peso para la edad.

El éxito reproductivo de los indígenas no tiende a traducirse en mayores posibilidades de vida para los individuos. La capacidad de formar familias numerosas no está vinculada a su capacidad de alimentarlas, vestirlas y educarlas. De todos modos, no es posible criticar el ritmo de reproducción de los indígenas sin levantar el mismo cargo contra los no indígenas, pues ambos sectores están engendrando nuevas generaciones a una velocidad que la economía no puede acompañar.

(26)
(27)

III. Mejoramiento de las posibilidades

de vida

Si bien la reproducción constituye uno de los criterios de éxito étnico, muchos consideran más importante la calidad de vida cotidiana individual. En este ámbito, las diferencias étnicas y culturales, los prejuicios y la discriminación pasan a ser preocupaciones fundamentales. Sin pretender analizar sus mecanismos, podemos fácilmente observar gran parte de sus resultados. Con este fin examinaremos los niveles relativos de ingreso y pobreza, la disponibilidad de tierra, la vulnerabilidad frente a la violencia social y política, la calidad de la vivienda, las comunicaciones y el transporte, la educación, la migración, la política y el voto.

A. Ingreso y pobreza

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Cuadro 17 INGRESO PROMEDIO (QUETZALES DE 1989), 1989, 2000, 2002

Descripción 1989 2000 2002

Total 400 345 344

Indígena 247 215 209

No Indígena 474 420 434

Rural 293 2258 209

Urbana 543 475 507

Fuente: Datos de ENS 1989, ENCOVI 2000, ENEI 2002, y Banguat. SNU 2003.

Además, la situación de los indígenas está empeorando a ritmo creciente, toda vez que el porcentaje de indígenas ubicados en los dos quintiles inferiores aumentó entre 1989 y 1998, mientras se mantenía prácticamente igual el correspondiente a los dos quintiles superiores. En contraste, el porcentaje de no indígenas ubicados en los dos quintiles inferiores disminuyó, mientras aumentaba el correspondiente a los dos quintiles superiores (véase el cuadro 18).

Cuadro 18 PORCENTAJES DE HOGARES SEGÚN QUINTILES DE INGRESOS, 1989, 1998

(Porcentajes)

Quintiles Año Primer Segundo Tercer Cuarto Quinto

Ingresos/mes 1989 1-160 161-300 301-452 453-825 826-100 496 en quetzales 1998 83-966 967-1 605 1 077 a 1 697 1 697 a 2 860 2 860 y más

Indígena 1989 29,9 23,0 23,5 16,3 7,3 1998 30,1 24,0 22,2 14,8 8,9 No Indígena 1989 14,5 18,4 18,1 22,1 27,0

1998 11,8 16,9 18,2 24,1 29,0

Mujer 1989 29,9 19,6 15,5 15,6 19,4 1998 23,8 20,5 19,6 19,4 16,7 Hombre 1989 17,9 20,1 20,9 20,9 20,1 1998 19,0 19,9 20,1 20,1 20,9

Rural 1989 25,9 23,6 22,8 17,7 10,0 1998 30,7 26,0 20,7 14,3 8,4

Urbana 1989 10,3 14,3 15,5 23,8 36,2 1998 6,0 12,3 19,0 27,4 35,2

Fuente: Encuesta Nacional Sociodemográfica,1989, y ENIGFAM, 1998/1999. SNU, 2000.

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Cuadro 19 ÍNDICE DE GINI PARA LA DESIGUALDAD DEL CONSUMO Y EL INGRESO. QUINTILES DE POBLACIÓN ORDENADO POR CONSUMO E INGRESO TOTAL PERSONA/AÑO, 2002

(Porcentaje)

Primer Segundo Tercer Cuarto Quinto

Consumo

Indígena 7,4 11,4 15,5 21,8 43,8 No Indígena 5,1 8,8 12,9 20,4 52,9

Ingreso

Indígena 3,9 8,8 13,8 21,4 52,1 No Indígena 2,3 6,7 10,8 18,6 61,6

Fuente: INE, Perfil de la pobreza, 2002.

Si bien la pobreza indígena es aún mayor que la no indígena, la situación está empeorando para ambos sectores. Más de 70% de los indígenas se encuentran en condiciones de pobreza —pese a una leve disminución entre 2000 y 2002—, cifra que casi duplica la de los no indígenas. La diferencia es incluso mayor en lo concerniente a extrema pobreza, que afecta a 26,4% de los indígenas, cifra tres veces superior a la proporción que se da entre los no indígenas. El porcentaje aumentó significativamente en ambos sectores entre 2000 y 2002 (véase el cuadro 20).

Cuadro 20 INCIDENCIA DE POBREZA DE LA JEFATURA DEL HOGAR, 2000, 2002

(Porcentaje)

Pobreza extrema Pobreza total Población

2000 2002 2000 2002

Total 15,7 21,5 56,1 57

Indígena 26,4 30,8 76,1 71,9 No Indígena 7,7 12,9 41,4 44

Rural 23,8 31,1 74,5 72,2

Urbano 2,8 4,9 27,1 28,1

Femenina 9,8 15 47,4 52,9

Masculina 16,7 23 57,7 56,7

Fuente: datos de ENCOVI 2000 y ENEI 2002; SNU 2003, Cuadro De 02.

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Cuadro 21 INCIDENCIA DE POBREZA DE ETNIAS PRINCIPALES, 2000

(Porcentaje)

Población Pobres Rural

K'iche' 67,0 48,9

Kaqchikel 64,6 63,1

Q'eqchi' 85,0 81,5

Mam 88,5 84,7

Otros mayas 85,1 63,1

Indígenas no mayas 69,1 81,5

No indígenas 41,9 84,7

Fuente: INE, Perfil de la Pobreza en Guatemala, 2002.

El elevado nivel de pobreza de los indígenas refleja el hecho de que son primordialmente habitantes rurales dedicados a la agricultura, en gran medida de subsistencia, y, al mismo tiempo, de que se desempeñan mayoritariamente en el sector informal del mercado laboral. En 1989, casi 70% de la población económicamente activa (PEA) indígena trabajaba en la agricultura, proporción que también se registró en el censo de 1994. La cifra bajó a aproximadamente 58% en el 2002, año en el cual su participación en el sector industrial había aumentado sólo en la mitad, y en dos tercios en el comercio. El componente no indígena del sector agrícola también disminuyó en el período, de 39% a 33%, pero su participación en la industria y en el comercio aumentó en aproximadamente la mitad. Más importante aún, en 1989 el 71% de la PEA indígena trabajaba por cuenta propia o para su familia, proporción que descendió ligeramente en el 2002, para llegar a 67%. Algo diferentes son las cifras de los no indígenas: en 1989 representaban 38%, proporción que aumentó a 42% en el 2002 (véase el cuadro 22).

Cuadro 22 POBLACIÓN OCUPADA POR RAMA DE ACTIVIDAD Y CATEGORÍA OCUPACIONAL, 1989, 2002

(Porcentaje)

1989* 2002** Descripción

Indígena No Indígena Indígena No Indígena

RAMA DE ACTIVIDAD

Agricultura 69,1 38,8 57,8 32,8 Industria 12,3 14,5 17,5 22,2 Comercio 8,8 15,7 14,8 22,8 Servicios 6,1 21,7 9,3 21,4 Otros 3,7 9,3 0,7 0,8

Total 100,0 100,0 100,0 100,0

CATEGORÍA OCUPACIONAL ***

Empleado público 2,2 10,3 2,4 5,2 Empleado privado 26,0 50,0 25,6 46,3 Trabajador cuenta propia 44,6 26,9 36,7 26,5 Trabajador familiar sin pago 26,7 10,7 30,5 15,9 Patrón o empleador 0,4 2,1 4,7 5,5 Otra 0,0 0,0 0,1 0,6 Total 99,9 100,0 100,0 100,0

(31)

Estas tendencias se vieron reforzadas por el hecho de que, en el mismo período, 83% de los indígenas trabajaban en el sector informal, frente a sólo 54% de los no indígenas. En el 2002, sin embargo, la proporción de los no indígenas se había incrementado a 59%, y la de los indígenas había descendido ligeramente, a 81% (véase el cuadro 23).

Cuadro 23 POBLACIÓN OCUPADA EN EL SECTOR INFORMAL (EMPRESAS CON

5 O MENOS EMPLEADOS), 1989, 2000, 2002

Población 1989 2000 2002

Indígena 83,3 77 81,4

No Indígena 54,3 57,5 58,9

Rural 71,6 73,3 78,6

Urbana 54 55 54,5

Fuentes: ENS 1989, ENCOVI 2000, ENEI 2002. SNU 2003 (Cuadro Lb08).

Una condición adicional, posiblemente relacionada con el ingreso, es el nivel de desempleo y subempleo. En este aspecto los indígenas parecen encontrarse en mejor situación que los no indígenas. En Ciudad de Guatemala, los indígenas constituyen 16% de los desempleados y 35% de los subempleados, y en otras zonas urbanas y en toda la Guatemala rural, representan un porcentaje del total muy inferior al de los no indígenas. Esto es, los indígenas alcanzan, dentro del total de los empleos remunerados, una proporción levemente superior a la que debiera corresponder a su número (véase el cuadro 24).

Cuadro 24 DESEMPLEO ABIERTO Y SUBEMPLEO COMPARATIVO ENTRE INDÍGENAS Y NO INDÍGENAS, 2002

(Porcentaje)

Descripción Metropolitana Urbano interior Rural interior Total país

Desempleo abierto Indígena 4,9 22,7 28,5 15,8 No indígena 95,1 77,3 71,5 84,2

Total 100 100 100 100

Subempleo visible

Indígena 8,4 43,4 41,9 34,7 No indígena 91,6 56,6 58,1 65,3

Total 100 100 100 100

Ocupado

Indígena 9,9 45,1 54,7 44,6 No indígena 90,1 54,9 45,3 55,4

Total 100 100 100 100

Fuente: Encuesta Nacional de Empleo y Ingresos, ENEI, 2002.

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departamentos de mayor densidad indígena estaban afiliados, en promedio, sólo 7% de los trabajadores de la PEA, mientras que en los 7 departamentos con mayor número de trabajadores no indígenas, el promedio de afiliados al IGSS ascendía a 27% de la PEA (véase el cuadro 25).

Cuadro 25 TRABAJADORES AFILIADOS AL IGSS COMO PORCENTAJE DE LA PEA, 1994, 1995, 1999

Departamentos con porcentajes 1994 Porcentaje Indígena 1995 1999

Indígenas 75-100% 89,43 8,6 6,9 Indígenas 50-75% 64,14 16,2 14,4 Indígenas 25-50% 36,08 16,2 13,4 Indígenas 0-25% 8,15 31,9 27,2

Totonicapan 96,12 4 2,9

Solola 95,17 8,8 6

Alta Verapaz 90,75 12 9,8

El Quiche 85,74 6,1 4

Chimaltenango 79,37 13 11,6

Huehuetenango 66,06 5 4,6

Quetzeltenango 60,61 21 20

Suchetepequez 57,98 31 25,1

Baja Verapaz 56,68 11 10,9 San Marcos 43,34 12 12,5

Sacatepequez 42,63 29 21

Jalapa 38,53 7 5,7

Retalhuleu 33,87 34 25,8

Chiquimula 31,13 7 6,5

El Peten 27,00 8 8,8

Izabal 23,23 34 26,7

Guatemala 12,83 59 56,9

Escuintla 6,56 72 56,8

Zacapa 5,24 15 16,1

Santa Rosa 4,44 23 13,5

Jutiapa 2,69 6 5,6

El Progreso 2,08 14 14,6

Correlación con indígenas -0,43 -0,45

Fuente: SNU, 2000, Cuadro A.28.

Si bien no caben muchas dudas de que la elevada participación indígena en el sector informal, con su énfasis en el trabajo familiar y el trabajo por cuenta propia, se encuentra estrechamente vinculada a su alto nivel de pobreza, el problema no es simple. Muchos indígenas muestran una marcada preferencia cultural por este estilo de vida más independiente, y es posible que para algunos ello sea una compensación aceptable frente al hecho de ser pobres. Sin embargo, durante la última década se ha observado una tendencia entre los no indígenas hacia el empleo familiar y el sector informal. Las desventajas están relacionadas de forma algo intrincada con el estilo de vida. No es posible decir hasta qué punto se trata de una reacción frente a los bajos salarios.

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asalariado, siguen actuando dentro de una economía formal y orientada hacia lo urbano que goza de mejores ingresos.

B. El problema de la tierra

Dado que casi 70% de la población indígena vive en las zonas rurales, el problema del acceso a la tierra ha sido siempre importante y se ha reflejado necesariamente en las relaciones interétnicas. La historia de la apropiación de las tierras indígenas comenzó en el siglo XVI y se intensificó bajo el régimen liberal en los siglos XIX y XX. El esquema general ha sido que los no indígenas tendieron a asentarse en las tierras bajas del país, de donde desplazaron a la población indígena residente, a la que no le quedó otra posibilidad que trasladarse al altiplano. De aquí surgió la polaridad minifundio-latifundio, con un número cada vez mayor de pequeños predios de tamaño decreciente y la existencia de grandes propiedades en manos no indígenas.

Según el censo agropecuario correspondiente, en 1950 había 348.578 fincas censales en una superficie de 5.315.475 manzanas. 12/13 En el 2002, en aproximadamente la misma superficie, el número de fincas había aumentado a 830.684, y su tamaño medio se había reducido de 15,2 a 6,4 manzanas. En 1950, sólo 74.269 fincas tenían menos de una manzana; en 2003 el número había aumentado a 374.780. Es decir, cinco veces más personas vivían en fincas de menos de una manzana (véase el cuadro 26).

Cuadro 26 NÚMERO Y SUPERFICIE (MANZANAS) DE FINCAS CENSALES, 1950, 1979, 2003

1950 1979 2003 Número

(Porcentaje) (Porcentaje) (Porcentaje) Total 348 578 100,00 610 346 100,00 830 684 100,00%

Menos de 1 manzana 74 269 21,31 250 918 41,11 374 780 45,12

Menos de 5 manzanas 165 850 47,58 369 291 60,51 560 904 67,52

5 manzanas y más 182 737 52,42 241 055 39,49 269 780 32,48

Superficie 1950 1979 2003

(Porcentaje) (Porcentaje) (Porcentaje) Total 5 315 475 100,00 6 011 236 100,00 5 315 838 100,00%

Menos de 1 manzana 40 822 0,77 87 084 1,45 172 413 3,24

Menos de 5 manzanas 175 899 3,31 249 149 4,14 414 726 7,80

5 manzanas y más 5 139 576 96,69 5 762 087 95,86 4 901 112 92,20

Fuente: IV Censo Nacional Agropecuario, Tomo 1, p. 19, 2003

Por otra parte, se estima que el porcentaje de la población rural sin tierra aumentó de 22% a 33% en las últimas dos décadas del siglo XX.14

(34)

Por desgracia, carecemos de cifras específicas para el 2002, pero si las mismas proporciones de 1950 se han mantenido en cuanto a indígenas, no indígenas y cifras promedio, es posible estimar que las fincas alcanzan en la actualidad un promedio aproximado de 1,2 manzanas en el caso de los indígenas y de 29 manzanas en el de los no indígenas (véanse los cuadros 27 y 28).

Cuadro 27 TAMAÑO DE FINCAS CENSALES, 2003

Fuente: Censo Agropecuario, 2003. Departamentos con porcentajes

Porcentaje indígena

Número de fincas

Superficie (manzanas)

Tamaño promedio

Indígenas 75-100% 91,1 293 315 1 104 325 3,00 Indígenas 50-75% 57,4 192 397 698 668 4,88 Indígenas 25-50% 31,9 146 332 1 896 336 15,40 Indígenas 0-25% 9,7 198 640 1 616 509 9,70

Indígenas 50%- 100% 76,1 485 712 1 802 993 3,83 Indígenas 0% - 50% 16,6 344 972 3 512 845 11,45

Total País 830 684 5 315 838 6,40

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Cuadro 28 TAMAÑO DE FINCAS CENSALES, 1950 (PARTE 1)

1950 Total Departamentos con porcentajes Porcentaje

Indígena de fincas Número (manzanas) Superficie Promedio Tamaño

Indígenas 75-100% 91,1 251 831 10,26 Indígenas 50-75% 57,4 254 050 14,81 Indígenas 25-50% 31,9 172 287 19,72 Indígenas 0-25% 9,7 261 253 22,68

Total País 348 687 5 315 475 15,24

Totonicapan 98,3 17 620 28 512 1,62 Solola 96,4 13 561 56 256 4,15 Alta Verapaz 92,8 28 571 706 353 24,72 Quiche 88,8 26 469 289 657 10,94 Chimaltenango 79,1 18 059 178 376 9,88 Huehuetenango 65,1 32 027 343 077 10,71 Baja Verapaz 58,8 11 771 222 561 18,91 Quetzaltenango 54,1 20 292 196 453 9,68 Suchitepequez 51,5 12 735 254 110 19,95 Sacatepequez 42,3 9 024 51 179 5,67 San Marcos 31,3 34 261 324 811 9,48 Peten 30,9 2 206 21 439 9,72 Izabal 23,3 5 401 291 717 54,01 Retalhuleu 22,7 8 943 192 969 21,58 Jalapa 19,3 12 091 166 294 13,75 Chiquimula 16,7 16 428 126 228 7,68 Guatemala 13,5 18 352 252 667 13,77 Escuintla 7,5 10 662 649 588 60,93 Jutiapa 3,4 22 982 295 613 12,86 Santa Rosa 2,8 15 346 375 234 24,45 El Progreso 0,9 5 619 125 304 22,30 Zacapa 0,8 6 249 167 377 26,78

(36)

Cuadro 29 TAMAÑO DE FINCAS CENSALES, 1950 (PARTE 2)

1950 Indígena 1950 Ladino Departamentos con

porcentajes Número de fincas

Superficie (manzanas)

Tamaño promedio

Número de fincas

Superficie (manzanas)

Tamaño promedio

Indígena 75-100% 84 592 3,97 167 239 95,15 Indígena 50-75% 58 584 4,10 210 884 100,60 Indígena 25-50% 41 456 4,73 243 239 101,86 Indígena 0-25% 18 939 5,35 163 566 34,84

Total País 224 840 993 568 4,42 123 847 4 321 907 34,90

Totonicapan 17 355 27 744 0,63 265 768 2,90 Solola 12 970 37 066 2,86 591 19 190 32,47 Alta Verapaz 27 066 153 759 5,68 1 505 552 594 367,17 Quiche 22 751 134 809 5,93 3 718 154 848 41,65 Chimaltenango 14 611 69 581 4,76 3 448 108 795 31,55 Huehuetenango 24 762 124 084 5,01 7 265 218 993 30,14 Baja Verapaz 7 102 41 598 5,86 4 669 180 963 38,76 Quetzaltenango 15 487 42 224 2,73 4 805 154 229 32,10 Suchitepequez 9 390 26 430 2,81 3 345 227 680 68,07 Sacatepequez 5 841 20 530 3,51 3 183 30 649 9,63 San Marcos 25 986 136 396 5,25 8 275 188 415 22,77 Peten 708 4 407 6,22 1 498 17 032 11,37 Izabal 1 143 4 492 3,93 4 258 287 225 67,46 Retalhuleu 5 111 13 871 2,71 3 832 179 098 46,74 Jalapa 6 997 41 484 5,93 5 094 124 810 24,50 Chiquimula 10 492 39 691 3,78 5 936 86 537 14,58 Guatemala 7 132 28 816 4,04 11 220 223 851 19,95 Escuintla 1 898 4 155 2,19 8 764 645 433 73,65 Jutiapa 1 788 22 505 12,59 21 194 273 108 12,89 Santa Rosa 1 410 7 015 4,98 13 936 368 219 26,42 El Progreso 536 1 881 3,51 5 083 123 423 24,28 Zacapa 1 304 11 030 8,46 4 945 156 347 31,62

Fuente: Censo Agropecuario, 1950.

Otra indicación de las diferencias es que en el 2002 las fincas promedio más pequeñas del país se encontraba en los dos departamentos netamente indígenas de Totonicapán (0,72 manzanas y 98% de indígenas) y Sololá (1,21 manzanas y 96% de indígenas), mientras que las fincas más grandes estaban en El Petén (40 manzanas y 31% de indígenas) y en Escuintla (29 manzanas y 6,5% de indígenas).

(37)

distribución y colonización habían transferido a los campesinos unas 1.322.400 manzanas.15 Esto, al parecer, no afectó significativamente la cantidad total de tierra en fincas —5.316.000 manzanas—, pero sí contribuyó a la fragmentación de la propiedad. Los Acuerdos de Paz de 1996 incluyeron una serie de consideraciones sobre la tierra, que apuntaban hacia aspectos materiales y legales tales como disponibilidad de la tierra, financiamiento, acceso a mercados y asistencia legal, creación de un sistema nacional de catastro y aumento de la productividad. En los Acuerdos se instaba también a promover la organización de los campesinos, el papel de la mujer, el bienestar económico y la educación.

Desde 1996, poco es lo que ha hecho el Estado por llevar a la práctica estas propuestas; pero, lo que es más importante aún, las propuestas mismas han sido objeto de serias críticas. En las propuestas no se apelaba al Estado para incorporar la cuestión agraria a un programa nacional, para tomar en cuenta en papel que desempeñan los procesos legales consuetudinarios indígenas, y para proteger las tierras comunales. No se prestaba atención a la presión que el aumento demográfico ejercía sobre la tierra, y la falta de instituciones judiciales adecuadas para dirimir los conflictos agrarios no hizo sino exacerbar la ya tensa situación.16

Preguntarse si el Estado enfrentará seriamente el problema agrario es una duda que sigue abierta. El asunto es en cualquier caso mucho más amplio que la sola cuestión agraria. La pobreza es el resultado indirecto del crecimiento demográfico, de la incapacidad del sistema educacional para preparar a las personas en alternativas viables al trabajo agrícola, y de la incapacidad de la economía de desarrollar fuentes alternativas de subsistencia.

C. La calidad de la vivienda

Las posibilidades de vida están condicionadas por el medio ambiente. La vivienda y las instalaciones sanitarias domésticas son importantes tanto para la salud de las personas como por su carácter de parámetro sobre el acceso relativo a las comodidades físicas. En cuanto a los materiales de construcción, las viviendas de los no indígenas son en todo sentido muy superiores a las de los indígenas. En el período 1998-2002, las viviendas de ambos sectores étnicos mejoraron en algún grado en todos los aspectos examinados, pero la diferencia entre ellos sigue siendo prácticamente la misma (véase el cuadro 30).

Cuadro 30 MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN DE HOGARES, 1998, 2002

(Porcentajes)

Población Techo de Fábrica Piso de Fábrica Paredes de Fábrica

1998 2002 1998 2002 1998 2002

Indígena 75,2 77,50 39,7 44,5 27,2 31,0 No indígena 86,7 89,10 73,3 79,1 52,9 62,8

Urbano 93,7 92,90 81,9 86,8 64,3 72,5 Rural 72,3 76,50 40,1 45,1 23,8 28,8

(38)

Las techumbres son bastante similares en ambos grupos, gracias a la sustitución después del terremoto de 1976 de los materiales anteriores por planchas de zinc. En las casas de los indígenas sigue predominando el piso de tierra, mientras que en tres cuartas partes de las viviendas no indígenas el piso es de cemento o baldosas. Los muros de origen industrial, predominantemente de bloques de concreto, caracterizan a dos tercios de las viviendas no indígenas y sólo a un tercio de las indígenas. Las de éstos son fundamentalmente de adobe o madera. Los no indígenas, por lo tanto, gozan de mayor protección frente a los terremotos, amenaza que demostró ser inmensamente destructiva para la población indígena en 1976. En este, como en otros aspectos, las modificaciones en las construcciones indígenas siguen de cerca las de los residentes rurales en general.

La disponibilidad de retretes entre los no indígenas (53%) duplica la prevaleciente entre los indígenas (véase el cuadro 31).

Cuadro 31 ACCESO DE JEFES DE HOGARES A FACILIDADES SANITARIAS Y A ELECTRICIDAD, 1998, 2002

(Porcentaje)

Población Inodoros Agua Energía eléctrica Drenaje 1998 2002 1998 2002 1998 2002 1998 2002

Indígena 21,4 23,0 55,2 64,2 50,5 76,30 18,8 19,7 No indígena 53,3 53,4 70,4 74,4 74,8 87,00 43,7 45,3

Rural 9,1 11,3 43,6 54,4 43,3 64,30 1,4 5,7 Urbano 78,1 72,0 89,6 86,5 90,8 94,60 73,3 65,5

Mujer 45,2 48,5 71,8 73,6 57,9 87,00 40,6 42,2 Hombre 37,4 39,9 61,4 69,6 48,3 83,40 30,5 33,7

Fuentes: ENIGFAM, 1998/1999, 2002; SNU 2000; Censo Nacional 2002.

Los sistemas de aguas residuales siguen siendo poco habituales en las casas indígenas (19%), pero algo más de la mitad (55%) de los no indígenas tampoco cuentan con ellos. La conexión de agua en las viviendas ha mejorado mucho en el último tiempo, y en el 2002, el 74% de los no indígenas y 64% de los indígenas ya contaban con abastecimiento doméstico de agua. También se ha ampliado el suministro eléctrico. Los hogares indígenas con conexión eléctrica aumentaron de 51% a 76% entre 1998 y 2002, mientras que el acceso de los no indígenas se elevó a 87% (véase el cuadro 31).

(39)

Cuadro 32 FORMA DE ELIMINAR LA BASURA, 2002

(Porcentaje)

Población Servicio municipal o privado La queman La tiran, entierran, u otra.

Indígena 13,0 28,1 58,9

No indígena 42,9 32,2 24,9

Rural 4,6 41,4 54,0

Urbano 58,4 19,9 21,7

Mujer 37,8 29,5 29,2

Hombre 29,8 31,0 35,6

Fuente: Censo Nacional 2002.

En general, los indígenas se encuentran en considerable desventaja en lo que atañe a instalaciones físicas domésticas. La rapidez con que dejaron de usar techos de tejas después del terremoto de 1976 se debió, en parte, a que éstos habían quedado destruidos y se les entregaron planchas de zinc para reemplazarlos. Los antihigiénicos pisos de tierra y los muros de barro no constituyen una amenaza en caso de terremoto y se encuentran disponibles localmente a bajo precio. Por el contrario, los materiales industriales para muros y pisos se producen comercialmente y son más caros, en estos aspectos de la construcción de viviendas, los cambios están ocurriendo en forma muy lenta. La población beneficiada por modificaciones de los materiales de construcción, existencia de retretes y sistemas de drenaje aumentó a una tasa anual de 1% o menos entre 1998 y 2002 en ambos sectores étnicos (véanse los cuadros 30 y 31 en pag. 37 y 38 respectivamente).

D. Comunicaciones

y transporte

La posibilidad de desempeñarse adecuadamente en el mundo moderno depende en gran medida de las comunicaciones y el transporte. Con la única excepción de las radios, los indígenas se encuentran en clara desventaja a este respecto. En 1998 había radios en 75% de los hogares de ambos sectores étnicos. Casi la misma proporción de hogares no indígenas (72%) tenía, además, aparato de televisión, contra sólo 50% de los indígenas. A pesar de que los indígenas tenían algún acceso a los medios de comunicación de masas, sólo 4,3% disponían de teléfono, comparados con 23,4% de los no indígenas (véase el cuadro 33).

Cuadro 33 HOGARES CON TELÉFONOS, RADIOS Y TELEVISORES, 1998

(Porcentaje)

Población Teléfonos Radios Televisores

No indígena 23,4 74,6 71,8 Indígena 4,3 73,8 36,5

Urbano 32,9 76,1 84,7

(40)

En el caso de los indígenas, la propiedad de vehículos de transporte era casi tan deficiente como la de medios de comunicación (véase el cuadro 34).

Cuadro 34 HOGARES CON VEHÍCULOS DE TRANSPORTE, 1998

(Porcentajes)

Población Automóvil Bicicleta Moto Picop

Indígena 2,2 31,3 0,9 3,8

No indígena 13,2 42,8 5,0 8,9

Rural 1,2 35,6 1,8 5,1

Urbano 17,5 40,4 5,0 8,6

Fuente: ENIGFAM, 1998/1999.

En los hogares no indígenas, 43% contaban con bicicletas, comparados con 31% de los hogares indígenas. Aunque sólo 8,9% de los no indígenas poseían camionetas, entre los no indígenas la proporción era menos de la mitad de esa cifra. Las motocicletas eran poco comunes entre los no indígenas, apenas 5%, y mucho menos entre los indígenas, sólo 1%. Finalmente, 13,2% de las familias no indígenas poseían un automóvil, mientras sólo 2,2% de los indígenas podían presumir de ese bien. Al graficar los valores diferentes de ambos sectores étnicos, puede constatarse que había más indígenas propietarios de camionetas que de automóviles, mientras que entre los no indígenas ocurría lo contrario.

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