CARMINA BURANA
SinopsisEsta ópera clásica es un canto a la vida, al placer y al mismo tiempo una crítica encarnizada al poder, a lo establecido, a lo que nos aleja de la felicidad. El espíritu de libertad de la obra está presente en este impresionante musical.
200 artistas contagian desde el escenario su energía en un canto a la vida frenético y ar-diente. Se trata de un montaje digno de ver, con una estenografía apabullante: la Rueda de la Fortuna, en torno a la cual se articula la obra, ocupa ocho metros de altura y gira de forma ininterrumpida durante toda la presentación. Esta gigantesca metáfora de la vida está ade-rezada por otros símbolos arcanos, de gran riqueza estética, pero a al vez, también llenos de contenido.
El teatro, la danza y la música se dan la mano en una de esas experiencias únicas que en contadas ocasiones se pueden disfrutar.
Carmina Burana fue compuesta entre 1935 y 1936 por Carl Orff, que a su vez se basó en unos textos medievales. El artista escogió 25 canciones que siguen conmoviendo por su visceral sencillez. Escuchar la Staatsooper Bourgas interpretar el preludio O Fortuna es una de esas experiencias que dejan un recuerdo inolvidable.
CARMINA BURANA
Tras una modesta trayectoria profesional inicial, el nombre de Carl Orff comenzó a adquirir verdadera trascendencia tras el estreno de “Carmina Burana”, su obra emblemática, el 8 de junio de 1937. En 1935, Orff se encuentra con la colección de poemas medievales conocida con el título latino de “Carmina Burana” (poemas de Beuern), lo que le marcará hasta al punto de inducirle a desautorizar y retirar toda su producción musical escrita hasta entonces.
La mayoría de los textos que inspiran la partitura de Orff proceden del siglo XII, aunque el manuscrito hallado en la abadía benedictina de la localidad bávara de Beuern data de 1230. Consta de unos 300 poemas escritos en latín medieval y unos 50 que mezclan alemán antiguo, latín y francés. Los goliardos, sus anónimos autores, eran clérigos o estudiantes vagabundos que llevaban una vida irregular, fuera de las reglas institucionales. La colección constituye uno de los documentos más singulares de la poesía medieval y la canción profana latina. En ellos se manifiestan los más antiguos vestigios de un arte puramente europeo, no alterado por influencias orientales. Sus argumentos son variados, entre los que predominan los temas amorosos y báquicos, así como también sátiras sobre las concepciones religiosas ortodoxas. De ellos se desprende una filosofía simple y directa acerca del amor y los placeres de la vida, que retrata la piedad cristiana y el hedonismo pagano con un espíritu despreocupado, de regocijo o burla, contrario a la concepción sobre la vida y la muerte que tradicionalmente se atribuye al medioevo.
La obra consta de introducción, tres partes y final. Inicia y concluye con una espectacular llamada coral a Fortuna, divinidad de la suerte y del destino. Fortuna Imperatrix Mundi (Fortuna, Emperatriz del Mundo) es una potente invocación coral a la diosa Fortuna, que somete al hombre bajo su yugo y cuyas veleidades cambian como las fases de la luna. Primo vere (Primavera) describe la celebración de una fiesta que acontece en primavera, cuando la naturaleza despierta, fortaleciendo al hombre en su lucha contra el destino. En In Taberna (En la Taberna) son protagonistas los hombres, que escuchan la desgarradora confesión de un espíritu rebelde, desafiando al destino; otros personajes, marcados por la fatalidad, exponen también sus cuitas, llegándose al final de esta parte con un imponente coro de beodos que pretenden olvidar las miserias de este mundo mediante su embriaguez.
En Cour d'amours (La corte del amor) un hombre y una mujer manifiestan la inquietud que embarga sus almas atormentadas por el deseo de unirse enteramente; sigue un portentoso homenaje a Venus, diosa del amor. Alcanzado el punto culminante de la tercera parte se produce un cambio de clima, una fatal claudicación: súbitamente la diosa Fortuna hace girar la rueda, y la circularidad del destino es anunciada otra vez con el coro inicial, O Fortuna.
La partitura de Orff alcanza un alto grado de efectividad musical, sobre la base de mo-tivos melódicos arcaicos, construcción armónica sencilla, y bases rítmicas contundentes. Este aspecto es acaso el rasgo más sobresaliente de la obra, al tratarse de un concepto de ritmo que no se limita a marcar a la música su pulsación, sino que estructura su forma.
La concepción integral de Orff.
Carl Orff (1895-1982) ha entrado en la historia de la música en mérito a una concepción integral, en la que la música aparece indisolublemente ligada a la palabra y al movimiento, formando parte de un espectáculo total.
Orff prefirió despojar su música de formalidades severas como el contrapunto o el desarrollo, privilegiando la fuerza esencial de la tonalidad y la energía vital del ritmo, como pilares en donde se asientan la declamación del texto y su correspondiente expresión escénica.
El resultado de esta simplificación es una composición transparente, efectista, y -si se quiere- primitiva, pero inteligentemente dosificada como para recrear eficazmente el ambiente mágico, misterioso y sensual de los poemas que la inspiraron.
Una representación impactante.
"Carmina Burana" - en manos de la Ópera Estatal de Bourgas- se nos ofrece cargada de toda su riqueza textual y de sus simbolismos arcanos, extremando las posibilidades expresivas de la obra, tanto en sus aspectos musicales como teatrales. 200 artistas sobre el escenario, en planos sucesivos, armoniosamente dispuestos en torno a la imagen central -la Rueda de la Fortuna- provocan la adhesión inmediata del público desde el primer acorde del O Fortuna, a partir de la emoción que contagian los artistas, y la fuerza que emerge, frenética y ardiente, de la obra.
La inmensa Rueda de la Fortuna sobre la que se articula la representación (de 8 metros de altura), gira ininterrumpidamente a lo largo de la obra, evocando antiguos simbolismos, provocando los juegos coreográficos, y concitando la atención del espectador que, desde el mismo comienzo, se ve transportado a esta verdadera celebración estética del ritual de la existencia, la circularidad de la vida, y la ineluctabilidad del destino.
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STAATSOOPER BOURGAS
Ballet, Coro, Orquesta y Solistas
La Staatsooper Bourgas fue fundada en el año 1955, y desde su debut con la puesta en escena de “La Traviata” de Verdi hasta nuestros días, ha venido desarrollando una ininterrumpida y creciente actividad. En el año 1972 se estableció como organismo con soporte estatal, convirtiéndose a partir de ese momento en uno de los más importantes teatros de óperas de la península balcánica.
La Staatsooper Bourgas ostenta una sólida trayectoria institucional, que ha venido confirmándose en centenares de realizaciones operísticas, sinfónicas y de ballet dentro de su programación anual permanente. Entre sus diversos grupos artísticos, solistas, coro, orquesta, ballet, grupos de cámara, técnicos y directivos, la Ópera suma un plantel estable de 260 personas.
Su participación también como invitada en numerosos ciclos y festivales en los que ha presentado ambiciosas producciones con títulos como Aída, Nabucco, Ernani, Otello, etc… ha consolidado su reputación artística, contando además con el prestigioso de relevantes batutas y voces de la lírica de su país y del extranjero.
Exitosas giras han puesto de relieve su ascendente nivel profesional, especialmente en el área de influencia de esta importante ciudad de la costa del Mar Negro, como los países del Este europeo, Grecia, Turquía y Medio Oriente. En los últimos años ha ampliado su esfera de acción con giras a la Europa occidental, habiendo recogido elogiosos conceptos de la crítica en sus dos recientes giras por Italia, y presentándose ahora por primera vez en España.