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¿Puede la palma de aceite sustituir

el bosque húmedo tropical? *

Oil Palm - Can it Substitute

the Tropical Rainforest?**

Palabras Clave

Palma de aceite, bosque húmedo, biodiversidad, s e c u e s t r a c i ó n de carbono, hidrología.

PALMAS-Vol. 25 No. 1.2004 95

Ian E. Henson

1 Resumen

El bosque húmedo tropical es una gran reserva de biodiversidad animal y vegetal, representa un inmenso depósito de carbono, sirve como regulador de flujo de agua y conserva la estructura, materia orgánica y nutrientes del suelo a través de procesos de reciclaje y protección física de la naturaleza. Es posible que también

regule el clima regional. El área de estos bosques se está reduciendo mientras que las plantaciones, como la palma de aceite, se han expandido considerable-mente en los últimos años. Este artículo examina breveconsiderable-mente basta que punto una plantación de palma de aceite puede cumplir las Punciones naturales del bosque. Se concluye que, siempre y cuando las prácticas culturales y manejo sean apropiados, la palma de aceite puede emular al bosque en muchas formas y en este sentido es superior a muchas otras alternativas agrícolas, sin embargo, habrá ana reducción inevitable en biodiversidad y almacenamiento de carbono comparado con el bosque y, por tanto, es importante lograr un equilibrio entre la expansión agrícola y la conservación del bosque

Summary

The tropical rainforest is a reservoir of high plant and animal biodiversity, repre-sents a large carbon store, serves as a regulator of water flow in catchments and acts to conserve soil structure, organic matter and nutrients through processes of recycling and physical protection of the landscape. It may also regulate regional climates. The area of such forest has dimished whereas that of plantation crops such as oil palm has expanded considerably in recent years. This paper briefly examines the extent to wich an oil palm plantation can serve to fulfil the natural functions of the forest. It is concluded that, provided cultural practices and ma-nagement are appropriate, oil palm can emulate the forest in many ways and in this respect is superior to many alternative agricultural uses. However, there will be an inevitable reduction in biodiversity and total carbon storage in plantations compared with forest and therefore it is important that a balance is struck be-tween agricultural expansion and the conservation of natural forest area.

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Introducción

El área ocupada por palma de aceite

en Malasia se ha extendido

rápida-mente (Figura 1), tanto que en el 2000

aproximadamente 10% de todo el país

estaba cubierto por este cultivo,

representando 56% de toda el área

cultivada, superior a cualquier otra

actividad agrícola (MPI, 2000, 2001;

Chan, 2002).

Para las primeras siembras de

palma de aceite muchos bosques

Efectos de la vegetación en el número de especies mamíferas

primarios se destruyeron para

estable-cer plantaciones, especialmente en las

regiones bajas de la costa occidental

de la península, que son las tierras

más fértiles y productivas. La

expan-sión siguiente involucró la tala de

bosques secundarios o el reemplazo de

otros cultivos como caucho y cacao.

Más recientemente, la palma de aceite

se ha sembrado extensamente en

Malasia Oriental, d e s p u é s de la

decisión de abrir más áreas forestales

para la agricultura.

Los cambios de uso de tierras tienen

implicaciones en la biodiversidad,

clima (ciclo de agua y carbono) y

conservación de a g u a , suelo y

n u t r i e n t e s . Este artículo revisa

brevemente las probables

conse-cuencias de reemplazar bosques por

palma de aceite, en comparación con

o t r a s a l t e r n a t i v a s , y r e s a l t a las

prácticas de manejo que pueden

ayudar a mitigar los impactos

ambien-tales negativos.

Biodiversidad

Biodiversidad se puede definir como

el número de especies presentes por

unidad de área, o alternativamente,

como el número de grupos funcionales

de especies. Incluye todas las formas

de vida: fauna, flora y microbiana. La

diversidad genética dentro de las

especies es una medida adicional. La

biodiversidad de un ecosistema se

relaciona con su estabilidad a largo

plazo. El efecto más dramático de

sustituir bosques naturales por

sis-temas agrícolas es sin duda sobre el

número de especies (Figura 2).

Las plantaciones y otros sistemas

de monocultivos tienen u n a gama

limitada de especies comparados con

sistemas naturales. Esto se debe en

parte a las características de

uni-formidad del habitat y en parte debido

al tipo de manejo, donde ciertas

especies son c o n s i d e r a d a s como

plagas y se controlan activamente. En

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¿Puede la palma de aceite sustituir el bosque húmedo tropical?

g e n e r a l , la p a l m a de aceite es un habitat menos favorable para m u c h a s especies c o m p a r a d a con el c a u c h o (Duckett, 1976) y, tal vez, otros cul-tivos de dicotiledóneas arbóreas. Sin embargo, es probable que los cultivos arbóreos sustenten mayor diversidad de especies que los potreros y cultivos de corto plazo debido al dosel m á s alto y la oportunidad de tener cultivos de cobertura y epífitas en los troncos.

En Europa, la pérdida de habitat n a t u r a l e s ha c o n d u c i d o a realizar esfuerzos para reintroducir prácticas agrícolas menos intensivas. El objetivo es favorecer e c o s i s t e m a s m á s a d e -cuados para la vida silvestre y mitigar impactos ambientales d a ñ i n o s . Los bajos rendimientos que por lo general se o b t i e n e n con e s t e enfoque s o n parcialmente compensados a través de subsidios gubernamentales, en parte por menores costos de inversión, y en p a r t e por el precio especial de los p r o d u c t o s o r g á n i c o s . A d e m á s del regreso a los métodos tradicionales sin (o muy baja) aplicación de químicos, s e e s t á n r e s e r v a n d o á r e a s p a r a conservación. Duckett (1976) observó que anteriormente en las plantaciones de c a u c h o era u n a práctica c o m ú n dejar las áreas bajas y p a n t a n o s a s , no a d e c u a d a s p a r a e l c a u c h o , co mo vegetación n a t u r a l q u e podía m a n -t e n e r u n a g r a n v a r i e d a d d e v i d a silvestre. Más tarde se encontró que estas áreas eran muy a d e c u a d a s p a r a la palma de aceite que tolera y crece bien en suelos de alto nivel freático. Esto condujo a la disminución de estas "reservas" pero la idea de conservar estas áreas se ha revivido últimamente (Vis et al, 2001).

Las políticas administrativas que sirven para incrementar la biodiver-sidad incluyen la siembra de legumi-n o s a s de cobertura, siembras ilegumi-nter- inter-c a l a d a s , reteninter-ción de d e s e inter-c h o s de palma en el campo tanto después de t u m b a r el viejo cultivo p a r a resiembra

como a lo largo de la vida del nuevo ( s u m i n i s t r a n d o a s í h a b i t a t p a r a heterótrofos), promoción de depreda-dores naturales para control de plagas y enfermedades (incluyendo p l a n t a s h u é s p e d p a r a s u s t e n t a r e s t a d o s larvales) y u s o mínimo de pesticidas y otros agroquímicos. Esto implica u n a p l a n t a c i ó n m e n o s limpia pero m á s equilibrada en términos ecológicos.

La estrecha base genética de mate-riales comerciales de palma de aceite c a u s a preocupación sobre la potencial vulnerabilidad del cultivo a plagas y enfermedades potenciales. En Malasia tenemos la fortuna, a diferencia de Latinoamérica donde los problemas de plagas y enfermedades parecen ser m u y comunes, de tener relativamente p o c o s p r o b l e m a s i m p o r t a n t e s con relación a patógenos.

Por tanto, la palma de aceite en Ma-lasia requiere de un modesto u s o de químicos protectores, con excepción de cebos p a r a r a t a s y herbicidas. Los f e r t i l i z a n t e s , q u e c o n s t i t u y e n l a porción m á s grande de los costos no laborales, están siendo sustituidos a través del reciclaje de efluentes de las plantas de beneficio y otros materiales o r g á n i c o s y la r e t e n c i ó n y u s o de residuos de cultivos anteriores des-pués de la resiembra. Esto favorece t a n t o a la vida silvestre como al medio ambiente en general, y reduce el uso de energía y combustibles fósiles.

Productividad

El a u m e n t o de la biomasa vegetal es principalmente debido a la absorción de CO2, de la atmósfera (este proceso se conoce como asimilación bruta). Una parte de la asimilación b r u t a se pierde en procesos respiratorios que liberan CO2, a la atmósfera. El resto de C 02 asimilado (asimilación neta) es u s a d o p a r a formar biomasa. Parte de esta biomasa se agrega a la existente (conduciendo a su incremento) y otra parte se pierde de la planta en

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sos de abscisión (por ejemplo, caída de hojas), comida por herbívoros o como partes de la planta cosechadas. En los ecosistemas naturales este ma-terial, en su mayoría, permanece en el sitio, pero en cultivos, la porción cosechada se t r a n s p o r t a p a r a consu-mo externo.

La productividad neta de cultivos bien manejados por lo general es m á s alta que la de los ecosistemas n a t u -rales debido a las aplicaciones que se le hacen al sistema. La productividad d e u n e c o s i s t e m a e n t é r m i n o s d e producción de materia seca es además u n a función de su e s t a d o de desa-rrollo. Con frecuencia, es alta d u r a n t e las primeras fases de establecimiento, por ejemplo un bosque en proceso de regeneración, luego declina de m a n e r a gradual h a s t a que el sistema llega a un equilibrio en el cual las ganancias se compensan en gran parte con las pérdidas (fase de "climax").

U n b o s q u e h ú m e d o t r o p i c a l primario, inalterado, m a d u r o , repre-senta dicho climax, mientras que la palma de aceite, que se reemplaza a los 25 - 30 años después de sembrada, no llega a este estado. Por tanto, como

Comparación de productividad en bosques y palma de aceite

a. Todos los datos en toneladas de materia seca/ha/año. b. Datos de bosque Pasoh, Negeri Sembilan (veáse Henson,

1999).

c. Datos (Henson, 1999) de una plantación costera 9 a 10 años después de siembra.

se muestra en la Tabla 1, la producción a n u a l de materia seca de palma de aceite (por ejemplo, asimilación neta de CO2,) p u e d e e x c e d e r de m o d o sustancial la del bosque. Sin embargo, en términos absolutos, el incremento del crecimiento anual (cantidad de ma-teria s e c a a g r e g a d a a la biomasa) puede ser similar a la de un bosque que no ha llegado a la fase de climax. E s t o se d e b e p r i n c i p a l m e n t e a la remoción de la biomasa cosechada.

Secuestración de carbono

A u n q u e las p l a n t a s t e r r e s t r e s con-tienen menos del 0,0009% del carbono total del m u n d o (99,9% está contenido en rocas y sedimentos) r e p r e s e n t a n u n a fuente precaria de CO2 La des-t r u c c i ó n de los b o s q u e s a e s c a l a m u n d i a l h a contribuido s u s t a n c i a l -mente al a u m e n t o en niveles de CO2 en la atmósfera. Se ha estimado que la pérdida de carbono de biomasa por la tala de bosques en 1990 contribuyó con a p r o x i m a d a m e n t e 2 5 % d e las e m i s i o n e s n e t a s g l o b a l e s d e C O2 (Jarvis, Dewar, 1993; Tinker et al, 1996). Se calcula que en el sureste asiático el cambio de u s o del suelo (principalmente deforestación) en 1980 resultó en u n a liberación neta de en-tre 150 y 430 millones de toneladas de carbono, o aproximadamente 0,04% del carbono total en la atmósfera (Palm et al., 1986).

De m a n e r a gradual, los b o s q u e s primarios h a n acumulado carbono a través de los siglos tanto en la vege-tación como en el suelo y gran parte de éste es liberado con la destrucción d e b o s q u e s p a r a l a a g r i c u l t u r a (Unesco, 1991; Anderson y Spencer, 1991). Rara vez se ha detallado la can-tidad de carbono contenida en estos b o s q u e s (por ejemplo, Ogawa et al, 1965; Yoda, 1978; Kira, 1987; Ander-son y Spencer, 1991), pero la reserva total de carbono puede ser sustancial, no sólo en la vegetación si no también

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¿Puede la palma de aceite sustituir el bosque humedo tropical?

en el suelo (Yoda, 1978; Chan, 1982). L a a l t e r a c i ó n c a u s a d a p o r l a destrucción de bosques seguida de la preparación de suelos para agricultura l i b e r a c a r b o n o del s u e l o y de la vegetación.

Se estima que los bosques prima-r i o s d e t i e prima-r prima-r a s b a j a s e n M a l a s i a contienen entre 190 y 260 toneladas de c. por hectárea en la vegetación y 100 toneladas por hectárea en el suelo y desechos superficiales (Chan, 1982). Sin embargo, por m u c h o tiempo la densidad de biomasa ha declinando de m a n e r a continua en los bosques de Malasia y otros del sureste asiático (Figura 3), debido principalmente a actividades de tala y colonización. Se estima que los bosques alterados en tierras bajas contienen menos de 60% de su biomasa potencial (Brown et al, 1993) por tanto son similares a los de tierras altas o en suelos pobres tierra adentro (Chan, 1982). La mayoría de los b o s q u e s primarios h a n d e s a p a -recido y gran p a r t e de los n u e v o s d e s a r r o l l o s a g r í c o l a s s e h a c e n e n bosques secundarios.

La palma de aceite tiene u n a vida económica de 25 a 30 años, y p a r a entonces la biomasa total (sobre y bajo la superficie) es de c. 100 toneladas por hectárea, que representa 40 a 50 t o n e l a d a s de carbono por h e c t á r e a (Khalid et al, 1999a,b; Henson, Chang, 2000) (Figura 4).

Antes, en la resiembra, u n a gran porción de la biomasa superficial y troncos extraídos se q u e m a b a n en el s i t i o , c a u s a n d o l a p é r d i d a d e l a mayoría de la reserva de carbono como CO2. La práctica actual ha cambiado y ahora el material se apila o se tritura y se i n c o r p o r a al s u e l o a n t e s de s e m b r a r e l n u e v o c u l t i v o (Mohd Hashimm et al, 1995). Esto a u m e n t a el contenido de materia orgánica del suelo, conserva nutrientes (Khalid et

al, 1996) y reduce la emisión de gases

a la atmósfera.

S e c a l c u l a q u e las r e s e r v a s d e carbono en la biomasa de carbono en Malasia en 2000 son de aproxima-d a m e n t e 89.3 millones aproxima-de tonelaaproxima-das, o 26 toneladas por hectárea (Chan, 2 0 0 2 ) . E s t o r e p r e s e n t a a p r o x i m a -d a m e n t e u n a -d é c i m a p a r t e -d e l a cantidad contenida en u n a hectárea de bosques primarios en tierras bajas (Chan, 1982).

Cambios a largo plazo en densidad de carbono de biomasa de bosque en Malasia

PALMAS - V o l . 25 No. 1,2004 99

Cambios en biomasa activa después de talar el bosque y sembrar palma de aceite

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Cambios anuales en C orgánico en los 30 cm de capa superior (Sg Tekam catchment study)

Efecto de la vegetación en la carga anual de sedimentos en ríos

En algunos ecosistemas forestales, las reservas de carbono en el suelo pueden ser considerables (Chan, 1982; Gong, Ong, 2002; Lim, 2002). Por lo general la tala de bosques c a u s a u n a disminución en el contenido de mate-ria orgánica del suelo debido a las temperaturas m á s altas del suelo (que acelera la descomposición), m e n o s a c u m u l a c i ó n de d e s e c h o s y mayor

oxidación c a u s a d a por las labores de labranza (Tinker et al, 1996)

La información disponible, a u n q u e muy escasa, sugiere que los niveles de carbono en el suelo se mantienen o mejoran con el cultivo de la palma de aceite (Figura 5; Haron et al, 1998).

Regulación de flujos de agua y conservación de suelos y nutrientes

Los b o s q u e s d e s e m p e ñ a n un papel importante en la regulación del ciclo del a g u a entre el suelo y la atmósfera. Su papel protector en las c u e n c a s h i d r o g r á f i c a s y s u m i d e r o s es bien conocido (Daniel, Kulasingam, 1974). El dosel de los bosques intercepta gran parte de la lluvia y las capas inter-medias y hojarasca en el suelo proveen a ú n mayor protección. Estos factores r e d u c e n el i m p a c t o adverso de las lluvias fuertes sobre la estructura del suelo, previenen la compactación de la superficie, mantienen la capacidad de infiltración y reducen la escorrentía y la p é r d i d a de suelo y n u t r i e n t e s c a u s a d a por la erosión. La contami-n a c i ó contami-n d e los c u r s o s d e a g u a e s mínima y no hay impactos adversos en la vida a c u á t i c a . Los b o s q u e s , a d e m á s , amortiguan las corrientes de a g u a que e n t r a n a los ríos, y suaviza el flujo de a g u a de los s u m i d e r o s , reduciendo los riesgos de inundación d u r a n t e la época de lluvias y asegu-r a n d o s u m i n i s t asegu-r o continuo de agua d u r a n t e las épocas secas.

El sistema radical de los bosques p u e d e r e c i c l a r a g u a p r o f u n d a . L a evotranspiración de los bosques tropi-cales puede jugar un papel importante en el control del clima global y en los patrones de lluvia regionales (Shukla et a/. 1990).

H a s t a q u e p u n t o l o s c u l t i v o s arbóreos, y en especial la palma de aceite, sirven para emular los afectos descritos con anterioridad ha sido el tema de u n o s pocos estudios. Es

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pro-¿Puede la palma de aceite sustituir el bosque húmedo tropical?

b a b l e q u e el mejor ejemplo es el estudio realizado en los h u m e d a l e s Sungai Tekam en Pahang (DID, 1989) donde áreas de bosques secundarios fueron r e e m p l a z a d a s por p a l m a de aceite. Los impactos adversos de la tala de b o s q u e s y desarrollos rela-cionados en los humedales se miden por los sedimentos sólidos en los ríos (DOE, 1991). Se encontró que de 53 ríos en la Península, analizados en 1990, 27 (51%) estaban muy conta-minados, lo mismo que 16 (42%) de los 38 estudiados en Malasia Oriental.

Los cambios en carga de sedimen-tos en Sungai Tekam se ilustran en la Figura 6. Las c a r g a s de s e d i m e n t o a u m e n t a r o n drásticamente con la tala del bosque, pero se redujeron después de establecer el cultivo de cobertura y sembrar la palma de aceite. De hecho, al tercer y c u a r t o a ñ o , la c o n t a m i -nación de los ríos en áreas cultivadas con palma de aceite fue menor que la registrada a n t e s de talar el bosque. Aiken y Moss (1975) s u m i n i s t r a n d a t o s sobre c a r g a s d e s e d i m e n t o s después del cambio de uso del suelo.

De igual modo, las t a s a s de erosión del suelo, que p a r a los suelos serie M u n c h o n g d e S u n g a i T e k a m s e estimaron entre 19 a 54 toneladas al año (según la pendiente), a u m e n t a r o n dramáticamente con la tala del bosque (137 a 2 0 7 t o n s / h a / a ñ o ) pero regre-saron a los niveles anteriores de dos a cuatro años d e s p u é s de s e m b r a r la palma de aceite (DID, 1989).

La pérdida de nutrientes por escor-r e n t í a y l i x i v i a c i ó n t a m b i é n s e minimiza con la cubierta forestal. El b o s q u e primario es visto como un sistema cerrado en términos de n u -trientes los cuales se reciclan inter-n a m e inter-n t e , a u inter-n q u e de m a inter-n e r a iinter-nevi- inevi-table h a b r á algún flujo de nutrientes hacia las corrientes de agua. Sin em-bargo, el b o s q u e es en g r a n p a r t e a u t o s u f i c i e n t e en t é r m i n o s de r e -querimientos de nutrientes minerales.

En contraste, en cultivos, los n u -trientes se extraen en las cosechas y se inmovilizan en la creciente biomasa. Por tanto, la aplicación de nutrientes es necesaria si se quieren m a n t e n e r los r e n d i m i e n t o s y la fertilidad del s u e l o . E l u s o d e f e r t i l i z a n t e s i n -o r g á n i c -o s s -o l u b l e s a p l i c a d -o s e n g r a n d e s c a n t i d a d e s a intervalos no muy frecuentes presenta el riesgo de pérdidas por lixiviación, escorrentía y, en el caso de la urea, por volatilización. Las p é r d i d a s e n p a l m a d e a c e i t e dependen de m u c h o s factores pero se p u e d e n minimizar poniendo cuida-dosa atención a la fuente, cantidades aplicadas, frecuencia, localización y época de aplicación con relación a las lluvias. En plantaciones bien m a n e -j a d a s , la aplicación de fertilizantes se

b a s a en análisis de suelo y foliares detallados para ajustar las cantidades aplicadas a los requerimientos.

Con las t a s a s de fertilizantes u s a -d a s en la actuali-da-d, es probable que las pérdidas por lixiviación sean pocas (Chang, Chow, 1985), pero en las pendientes o con lluvias recientes, las pérdidas por escorrentía pueden ser sustanciales (Chef et al, 1999). Las p é r d i d a s d e n u t r i e n t e s s e p u e d e n r e d u c i r r e e m p l a z a n d o las f u e n t e s inorgánicas por orgánicas. El reciclaje d e n u t r i e n t e s e n las p l a n t a c i o n e s u s a n d o d e s e c h o s d e p l a n t a s d e beneficio reduce tanto la necesidad de f e r t i l i z a n t e s i n o r g á n i c o s c o m o las pérdidas asociadas con su u s o .

Palma de aceite como un cultivo amigable para el medio ambiente: Algunas conclusiones

Es tal vez irónico que el cultivo de la palma de aceite, que en un principio fue e s t i m u l a d o como u n a forma de diversificar las e x p o r t a c i o n e s agrí-colas, haya venido a dominar la econo-mía a tal p u n t o que el precio mundial de grasas y aceites tiene ahora un gran

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impacto en la economía del país. El cultivo también tiene el potencial de tener un impacto igualmente grande en el medio ambiente; para bien o para mal, d e p e n d i e n d o d e las p r á c t i c a s adoptadas por la industria. Las venta-j a s del cultivo a u m e n t a n con su alto

nivel de producción de aceite com-parado con otras oleaginosas.

Procesamiento de aceite de palma

Las plantas de beneficio constituyen fuentes potenciales de contaminación pero son m á s fáciles de monitorear y c o n t r o l a r q u e l a s o p e r a c i o n e s d e campo. La expansión del cultivo de la palma de aceite ha traído u n a expan-sión similar en capacidad de proce-s a m i e n t o . Por t a n t o , el n ú m e r o de

Comparación de inversión de energía usada para producción de tres cultivos de oleaginosas con base en unidad de área y rendimientos*

* Rendimientos e inversión de energía de Wood, Corley (1993).

plantas de beneficio operacionales se ha incrementado de 252 en 1989 a 350 en 2 0 0 0 (MPI, 2000; MPOB, 2001). Aunque ha habido un gran avance en las p l a n t a s de beneficio debido a la i n t r o d u c c i ó n de la ley de c a l i d a d ambiental de 1974 y s u s enmiendas subsiguientes, en 1990, las plantas de beneficio conformaban la m á s grande f u e n t e i n d u s t r i a l d e d e s c a r g a d e partículas (76%) a la atmósfera (DOE,

1991). En 1 9 9 8 , el nivel de c u m -plimiento con la ley ambiental fue de 8 1 % (DOE, 1998).

Eficiencia del uso de la tierra

La alta productividad de la palma de aceite comparada con otros cultivos de oleaginosas significa que se requiere menos área p a r a producir la misma cantidad de aceite (Figura 7). Esto se puede u s a r p a r a justificar la continua e x p a n s i ó n del cultivo, dado que la d e m a n d a mundial sigue subiendo. Sin embargo, el a r g u m e n t o de que m á s aceite debe provenir de zonas tropi-cales p a r a permitir que áreas cultiva-das en oleaginosas en zonas templacultiva-das y subtropicales p u e d a n convertirse de nuevo en bosques o reducir la nece-sidad de expandir zonas cultivables, ignora diferencias fundamentales en términos de composición de especies entre bosques tropicales y templados. Un acre de roble no es igual a un acre d e b o s q u e h ú m e d o t r o p i c a l e n t é r m i n o s de e s p e c i e s y e s t r u c t u r a ambiental. Por otro lado, un acre de aceite de p a l m a es preferible a un acre de soya tanto en términos de produc-tividad como en términos de protección ambiental.

Contribución a emisión de gases de invernadero por el uso de combustibles fósiles

La secuestración de carbono en cul-tivos se compensa parcialmente por la liberación de carbono de combustibles fósiles consumidos d u r a n t e el cultivo y procesamiento. En plantaciones, esto p u e d e ser por c o n s u m o directo de

Área requerida por los principales cultivos de oleaginosas para producir una tonelada de aceite

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¿Puede la palma de aceite sustituir el bosque húmedo tropical?

combustible para maquinaria agrícola, o indirectamente a través del u s o de productos que requieren combustibles fósiles para fabricación y transporte. Cuando la energía equivalente en com-bustible fósil u s a d o en plantaciones de palma de aceite se relacionó con la energía g e n e r a d a e n p r o d u c t o s d e palma (Wood, Corley, 1993), se obtuvo un ratio de 9.5, comparado con ratios de 2.5 y 3 para soya y colza, respec-tivamente. La inversión de energía para estos tres cultivos, a u n q u e si-milares en términos de área, difieren de m a n e r a sustancial con relación a rendimiento (Tabla 2).

Sostenibilidad de la palma de aceite

Con la llamada agricultura de q u e m a (itinerante), se d e s t r u y e n á r e a s de bosque para p e q u e ñ a s siembras y por l o g e n e r a l l a t i e r r a s e a b a n d o n a después de u n o s pocos años y se le permite volver a su condición de bos-que ya bos-que los rendimientos dismi-nuyen de m a n e r a progresiva debido al agotamiento de la tierra. En con-t r a s con-t e , e n a l g u n a s á r e a s s e h a n realizado h a s t a tres cultivos sucesivos de palma de aceite, demostrando la estabilidad a largo plazo (> 60 años) del sistema de cultivo. D u r a n t e ese tiempo, los rendimientos se h a n m a n

-tenido y a ú n mejorado a través del u s o de materiales de siembra mejorados y b u e n a s prácticas de manejo.

Conclusiones

Los ejemplos anteriores m u e s t r a n que la palma de aceite puede cumplir mu-c h a s de las funmu-ciones de la mu-cobertura forestal pero es importante que: - La tala y la resiembra se realicen

con cuidado p a r a minimizar daños a m b i e n t a l e s c a u s a d o s p o r l a pérdida de cobertura del suelo. - Se a d o p t e n p r á c t i c a s de manejo

progresivas a lo largo de la vida del cultivo y su eventual terminación. Sin embargo, la pérdida de bosques c a u s a d e m a n e r a i n e v i t a b l e u n a disminución en las reservas de carbo-no, en u n a liberación neta de CO2 a la atmósfera y u n a m a r c a d a reducción en vida salvaje. Queda por determinar h a s t a qué p u n t o se p u e d a n soportar e s t a s p é r d i d a s sin s e r i a s c o n s e -cuencias adversas p a r a la ecología y clima tanto regional como global.

Agradecimientos

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