El equilibrio:
elemento esencial
de la percepción
visual.
Natalia González Zaragoza DNI: 48395126-K
INTRODUCCIÓN
Nuestra mirada tiene la capacidad de identificar y medir la realidad, para ello debe ejercitarse en analizar y percibir los aspectos sensibles de su entorno y reconocer los elementos que componen el lenguaje visual.
Al conocer estos elementos el individuo es capaz de expresarse a través del lenguaje visual y descubrir los significados que componen la estructura de una imagen. El equilibrio representa una parte esencial en la estructura de una imagen ya sea fotográfica, artística, publicitaria o arquitectónica. Los
componentes de una imagen se ordenan teniendo en cuenta su peso visual, para crear sensaciones diversas, en relación, a una temática o un estilo artístico.
Los componentes básicos de la obra de arte como es el caso del equilibrio, han sido estudiados por varios teóricos y psicólogos del arte, como es el caso de Rudolph Arheim. Este se ha basado en numerosos estudios experimentales, para verificar la notoriedad e importancia de estos componentes en la creación de estructuras visuales, capaces de despertar en el espectador sensaciones diferentes.
La universalidad de estos elementos afecta a todas las creaciones visuales realizadas por el hombre, como es la pintura, el diseño, la arquitectura y la escultura.
Como elemento expresivo no existe una receta para lograr su efecto. En un campo visual juegan distintas variables que crean fuerzas determinantes que generan equilibrio, la combinación de estas variables son las que originan una gran diversidad de propuestas expresivas. Normalmente, el equilibrio, es el resultado de un trabajo inconsciente generado por el artista que combina a los elementos, a veces guiándose por una búsqueda o exploración de elementos expresivos que interaccionan en el soporte, y otras, de un modo arbitrario. EL EQUILIBRIO: ELEMENTO ESENCIAL DE LA PERCEPCIÓN VISUAL En física, el equilibrio es el estado en que las fuerzas que actúan sobre un cuerpo se compensan unas a otras. El modo más fácil de lograr esto es
mediante dos fuerzas de igual intensidad que tienen direcciones opuestas. Esta definición también se aplica al equilibrio visual. Al igual que todo cuerpo físico presente en el mundo tiene un centro de gravedad también en la
representación visual existe ese centro.
El espacio en que vivimos y nuestro campo visual no es homogéneo, no actúa de igual modo en toda su extensión, ni direcciones, posee también una
estructura:
-Existe un nivelador dentro de nuestro sistema del oído interior que nos informa de dónde está nuestro centro de gravedad. Esto permite que identifiquemos a la coordenada de la horizontal.
-La disparidad binocular, la acomodación y la convergencia son funciones visuales que permiten la percepción de lo que queda adelante y lo que queda atrás, es decir de la profundidad.
En el equilibrio pueden estar presentes otros elementos del lenguaje visual como es el color o el movimiento, el peso y el claroscuro.
Su presencia es percibida intuitivamente por el ojo al comprender de inmediato si hay compensación o descompensación de elementos visuales. El equilibrio suele tender hacia un centro dentro de un marco o un espacio acotado, por lo que los elementos que se encuentran en torno a ese centro los identificamos como equilibrados, pues no tienden hacia ningún extremo. En el momento en el que desplazamos colores, pesos, formas, etc., hacia un lado o extremo desequilibramos una composición por lo que para contrarrestar ese
desequilibrio tenemos que valernos de otros elementos que se sitúen en el otro extremo y que compensen a la imagen como totalidad equilibrada.
Para poder entender al equilibrio debemos presentar las características del desequilibrio. En una composición desequilibrada se extiende una presentación de elementos de un modo accidental y crea una sensación de desasosiego. Normalmente el artista suele partir desde esta situación de desequilibrio para crear equilibrio en su obra, pues los modelos sencillos de composición
equilibrada basados en la simetría y en la composición centralizada no suelen ser los más comunes plásticamente.
El desequilibrio es un elemento dinámico que crea fluidez y puede generar ciertos estados de equilibrio visual jugando con el color, el movimiento y el tamaño.
Existen dos elementos fundamentales que ejercen una gran influencia en crear equilibrios visuales: el peso y la dirección.
Físicamente, llamamos peso en la intensidad gravitatoria que tira de los objetos hacia abajo. En el mundo visual también existe esa tendencia de situar el peso de los elementos representados en las zonas inferiores de los cuadros y esculturas, pero el peso visual también puede acceder a otras direcciones. En el peso influye la ubicación de los elementos. Generalmente los elementos más contundentes y pesados suelen situarse en el centro del cuadro o en varios centros de este en el caso de dividir en soporte en seis partes iguales. Para contrarrestar este peso se suelen situar pesos más pequeños en los bordes y en sus alrededores, de este modo se puede crear un equilibrio. El peso no es solo un valor visual relacionado con el tamaño, sino que hay otros
elementos que también pueden producir pesos visuales como es el caso del color. En el color encontramos colores más pesados que otros, como es el caso del color rojo y las gamas cálidas que son más pesadas que las frías. Respecto a la extensión del color negro y el blanco en una superficie debe ser mayor la negra, pues la blanca tiende a aumentar su espacio debido a su poder luminoso.
Arheim explica que en general los pesos visuales en una composición
aumentan al desviarse los elementos del centro, dentro de un espacio limitado, por lo que normalmente estos elementos deben disminuir de tamaño, de intensidad, o brillantez para obtener un resultado equilibrado.
Hay otro elemento que afecta al peso visual de un cuadro y es el de la
profundidad espacial. Al mirar la profundidad o lejanía de un cuadro la mirada se posa sobre este espacio lejano, el cual, debe destacar por su color, tamaño y orientación para crear los efectos necesarios de lejanía.
El peso compositivo también está afectado por la temática representada, la cual, influye psicológicamente en la mirada del espectador. Un fragmento de un cuadro puede llamar la atención del espectador, bien, por el tema representado o bien, por su complejidad formal u otra peculiaridad, aunque su tamaño sea pequeño.
A través del aislamiento visual también se crea peso, por ejemplo, el cuadro de Francisco Goya “Perro enterrado en la arena”, destaca por su concreción visual y su sencillez compositiva, más que si estuviera rodeado de otros elementos. La forma de los objetos influye notablemente en el peso visual, las formas que son regulares geométricamente suelen ser más pesadas que las irregulares al ejercer un centro gravitatorio más centralizado. Los elementos redondos suelen tener mayor peso que los rectilíneos. Es así como en los edificios del gótico los
arquitectos contrarrestaban la excesiva sensación de verticalidad de estos, debido a la presencia de elementos verticales como las agujas, con la irrupción
de un rosetón, elemento redondo calado que se disponía a menos de la mitad de altura.
Al inicio del artículo decíamos que el equilibrio se obtiene al conjugar diversas fuerzas que se representan para contrarrestar el predominio de unas sobre otras. Las direcciones de fuerza presentes en un cuadro se obtienen al unir distintos puntos de referencia que tienden a dirigir nuestra mirada hacia un lado u otro. Por ejemplo, si contemplamos a la Venus del Milo, vemos en esta
escultura griega una distribución asimétrica de direcciones que determinan la postura de su cuerpo y, configuran un equilibrio contundente de volúmenes. Estas direcciones son las encargadas de marcar los ritmos que equilibran los pesos visuales.
Los elementos presentes en una obra pueden establecer relaciones complejas asimétricas, a través, de las cuales se obtiene equilibrio. Por ejemplo el peso de un color puede estar contrarrestado por una acción o un movimiento de otra zona, o el aislamiento de un elemento puede estar compensado por la
presencia de formas regulares en otra parte opuesta de cuadro. La complejidad de estas relaciones contribuye en gran medida a dar sensación de dinamismo en la obra.
Analizamos ahora al equilibrio como elemento que tiende hacia cuatro direcciones elementales en un espacio limitado: la parte superior y la parte inferior, el lado izquierdo y el lado derecho.
La parte superior, la parte inferior:
La física nos explica que cuando nos apartamos del centro de gravedad, la energía potencial de una masa que se eleva, es mayor que la otra situada en un lugar más bajo. Esto, en el mundo plástico también sucede, pues,
visualmente el ojo percibe como más pesado a aquel elemento que se sitúe en la parte superior de la obra. De modo, que los elementos que se sitúen en la parte superior de una obra crearan equilibrio siempre y cuando estos tengan un tamaño menor que los que están en la parte inferior.
Langfeld experimentó como la percepción visual humana tiende a conceder el peso visual mayor a la parte inferior de un espacio rectangular vertical: “si se nos pide que dividamos una línea perpendicular sin medirla, es casi inevitable que pongamos la marca demasiado arriba. Si efectivamente dividimos una línea, cuesta trabajo convencerse de que la mitad de arriba no es más larga que la de abajo, luego si se pretende que dos mitades parezcan iguales (no que lo sean), hay que hacer más corta la de arriba”.
Cuando el espacio inferior se impone como el de mayor espacio el centro de gravedad se suele situar debajo del centro geométrico. En otros campos de la actividad humana como la del diseño de libros o enmarcación de cuadros, se suelen dejar más espacio libre por abajo que por arriba
En el arte moderno se ha intentado romper con esta tendencia realista de dar el mayor peso a la parte inferior que a la superior; tanto en la arquitectura, con obras como las de Le Corbusier, donde la parte inferior del edificio está
constituida por vidrieras o pilotes que sostienen a una gran masa, o con obras como las del escultor Brancusi y pintores como Mondrian, han intentado contribuir a romper con los esquemas tradicionales del peso visual impuesto por el arte realista. La mayor propensión de los objetos y las cosas que nos rodean, en general, es de estar más presentes en el suelo que en lo alto, pero el arte abstracto y vanguardista trata de alejarse de la imitación de la realidad y crear mundos con otras leyes visuales distintas que desafían a las naturales.
En la arquitectura la representación más clara de equilibrio, en el que los elementos más livianos están situados en la parte superior, es en la gótica, que reforzaba la sensación ascendente de sus catedrales situando agujas de piedra y chapiteles.
Si observamos las pinturas del Barroco y el Neoclasicismo vemos que la parte inferior suele ser la más pesada, en cambio en el s.XIX y principios del XX, artistas como Turner, Degas, Friedrich, y Constable dan más peso a la parte superior de sus cuadros.
Lado izquierdo, lado derecho:
La costumbre de leer y escribir en occidente de izquierda a derecha también influye en la contemplación de una imagen visual. El ojo lee una obra de arte al igual que lee o escribe aunque el peso visual se encuentre en el lado derecho. Han sido muchos los experimentos visuales realizados en obras de arte conocidas para comprobar los efectos del mayor poder visual que ejerce el lado izquierdo frente al derecho, un ejemplo, es con el cuadro “Las Meninas” que han sido mostradas cambiando su sentido de derecha a izquierda. Se comprueba en este cambio que todo objeto pictórico parece más pesado a la derecha del cuadro. Al realizar esta operación con Las Meninas, la zona en la que Velázquez esta asomado tras su cuadro, se ve más pesada en la zona derecha que en la izquierda y parece que la composición tiende a perder el equilibrio. Esto parece confirmar el hecho de cuando dos objetos iguales se disponen, uno en el lado derecho, y el otro en el lado izquierdo de un espacio visual, el de la derecha parece mayor. Para que se perciban iguales los pesos es preciso aumentar de tamaño el de la izquierda.
Según algunas investigaciones recientes en este campo de la percepción, el ojo retiene su mirada por más tiempo en el espacio asignado en el lado izquierdo. De hecho, consideran que el espectador cuando contempla una imagen cualquiera, percibe que lo que se encuentra en el lado izquierdo es lo que directamente está enfrente de él. En otros ámbitos, como en la
escenografía y el teatro se considera también al lado izquierdo como el más importante visualmente. Mercedes Graffon relaciona este fenómeno con el carácter dominante de la corteza cerebral izquierda que domina a las
actividades superiores de la capacidad intelectual humana como son, el habla, le escritura y la lectura. Por esto mismo, el movimiento que se contempla de izquierda a derecha es también más fácil de visualizar; cuando en la acción de una película un actor corre de derecha a izquierda da la sensación de correr más despacio que si lo hace de izquierda a derecha.
BIBLIOGRAFÍA:
Arte y Percepción Visual. Rudolf Arheim. Editorial Alianza Forma. El manual del dibujo. Estrategias de su enseñanza en el s. XX. Editorial Cátedra.