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Municipalidades y Diversidad

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Academic year: 2021

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Dirección de Estudios

Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH)

Enero 2020

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Presentación

Introducción

Análisis de la Información

Población

Pobreza

Fondo Común Municipal e Ingresos Municipales

Subsidios, pensiones, natalidad y mortalidad infantil

Síntesis de Resultados

Bibliografía

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ÍNDICE

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Mediante el presente estudio la Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) se ha propuesto explorar, en líneas generales, la diversidad existente en los municipios de Chile, respecto a su nivel de desarrollo.

Este ejercicio exploratorio se realizó mediante la recopilación de información del Siste-ma Nacional de InforSiste-mación Municipal (SINIM) de la Subsecretaria de Desarrollo Re-gional (SUBDERE). Los antecedentes recopilados permitieron trabajar con una muestra de 339 de las 345 municipalidades, equivale a 98,26% de representatividad.

La formación de grupos comunales se hizo a partir de tres variables claves que permitió diferencias las realidades municipales y territoriales:

• Dependencia del Fondo Común Municipal • Índice de pobreza multidimensional

• Cantidad de KM de distancia con la Capital Regional

La información obtenida por cada variable fue dividida en tres tercios en relación al resultado mínimo y resultado máximo de cada variable, de aquella manera, posterior-mente se otorgó un valor numérico:

La suma posterior de las tres variables dio cuenta de los grupos finales de bajo, medio y alto desarrollo de las comunas. Las fuentes claves de información consistieron en el Sistema Nacional de Información Municipal (SINIM) y el Ministerio de Desarrollo Social y Familia.

El estudio inicia con un apartado sobre la relevancia de comprender y respetar la di-versidad territorial de las comunas en Chile, demostrando la heterogeneidad de estas respecto a sus capacidades de gestión y los datos que la caracterizan entorno a tópicos como población, ingresos, dependencia del Fondo Común Municipal (FCM), tasa de natalidad, subsidios en pensiones, entre otras que son de preocupación tanto para el Estado, como las personas.

En seguida, en un segundo apartado se ofrece los resultados de la caracterización de las realidades comunales y municipales, ya sea a nivel regional, como a través de grupos co-munales. Pasando a la síntesis para posteriormente dar cuenta de la bibliografía utilizada.

PRESENTACIÓN

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Uno de los órganos de más larga data en Chile son los municipios, encargados de administrar y gobernar las 346 comunas del país a través de 345 Municipalidades. Como órganos descentralizados encargados de la administración local (Fernández, 2013), los municipios cumplen un rol fundamental para el Estado y entre sus princi-pales características cuentan sus amplias atribuciones y multiplicidad de funciones (Vial, 2004). Según el artículo 118 de la Constitución Política, los municipios se defi-nen como “corporaciones autónomas de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio, cuya finalidad es satisfacer las necesidades de la comunidad local y asegurar su participación en el progreso económico, social y cultural de la comuna”.

Los municipios realizan una labor de servicio público y constituyen la cara más visible y próxima del Estado para los ciudadanos y vecinos, lo que en la práctica significa que a través de estos órganos, el Estado puede tener una panorámica más exacta de los problemas más inmediatos de los ciudadanos (Fernández, J. 2013), al mismo tiempo que permite determinar qué áreas son más prioritarias en el destino de los fondos públicos. Además, tal como señala Fernández (2013).

“Aunque los municipios- dotados de poderes de decisión- forman parte del engra-naje descentralizador (administrativo), resulta imprescindible fortalecer la calidad de la administración local mediante “un financiamiento adecuado y de una ley orgánica realista que contemple la distinta tipología de los municipios chilenos, asignándoles diversas atribuciones según su grado de importancia, ya que en la actualidad se les asigna el mismo ropaje jurídico en la Ley No. 18.695 tanto a municipios importantes de grandes ciudades —que cuentan con adiestramiento adecuado— como a mu-nicipios de pequeñas localidades, cuya dotación de personal es insignificante y sus recursos escasísimos” (p.151).

Por otra parte, esta excesiva heterogeneidad comunal, la poca falta de atención a las especificidades de cada territorio y la falta de autonomía administrativa y financiera, debilitan a este órgano, generando un suelo fértil para la reproducción de desigual-dades territoriales. La diversidad es celebrada; lo que no se puede celebrar, es que la asimetría entre municipalidades signifique buena calidad de vida solo para unos pocos; los 345 municipios tan disímiles en grados de urbanidad y ruralidad, con altos

INTRODUCCIÓN

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o escasos índices de población, pequeñas, medianas o grandes; portadoras de re-cursos onerosos y otros de absoluta pobreza y escasez en amplias materias, que ya en primer orden, obstaculizan una respuesta eficiente de la administración local a las necesidades y demandas de la comunidad.

Aunque el Artículo 1 de la Ley 18.695 expone la autonomía de los municipios en tor-no a la administración de sus finanzas, deben ajustarse a las tor-normas financieras del Estado e instrucciones de la Contraloría General de la República y en materia de recursos, según Fernández (2013), dependen además de los aportes que les otor-gue el gobierno regional respectivo, y del acceso al denominado Fondo Común Municipal, que es un mecanismo de redistribución solidaria de recursos financieros entre las municipalidades del país, y del que dependen ya que los recursos propios no son suficientes.

El desafío en torno a las desigualdades entre los municipios, persiste. La complejidad que supone medir la heterogeneidad en cada una de ellas, con sus atributos rurales, urbana, metropolitana, entre otros, dificulta establecer una coherencia entre la igual-dad ante la ley y la forma en que ésta se aplica, igual para todos. En la práctica, si bien todos se rigen por el principio de igualdad ante la ley, el camino hacia el desarrollo local no es el mismo para todos. Esto conlleva no solo la necesidad de inyectar nue-vos recursos a los municipios, sino el dilema de cómo administrarlos.

La gestión financiera municipal es importante a la hora de limitar las brechas entre municipios, además de la necesidad de contar con un equipo municipal que admi-nistre óptimamente los recursos, los que ingresan principalmente en forma de im-puestos; el cobro de derechos y las trasferencias provenientes del sistema municipal a través del fondo común municipal así como desde el gobierno central en forma condicionada (Matus, Quezada, Flores, Funk, Orellana, Fuentes, Sepúlveda, Arria-gada, Valdivieso y Vidal, 2010).

Según Matus, et al. (2010), algunos indicadores relevantes en materia de gestión fi-nanciera municipal efectiva son la medición de ingresos permanentes propios; los porcentajes de transferencias y la desviación en la planificación presupuestaria. Así, a mayor resultado, más efectivo es el municipio para incrementar sus ingresos pro-pios permanentes; a mayores transferencias a salud y educación, menor efectividad financiera municipal – considerando que un municipio que requiere mayor transfe-rencia a éstas áreas, no logra ser eficiente en la administración de estos servicios- y, por último, mientras mayor sea la desviación entre lo que se presupuestó y lo que se ejecutó, menor la efectividad de la planificación.

La gestión de personas también es importante para medir la efectividad de un mu-nicipio, pues como aduce SUBDERE (2007), un municipio efectivo es el que cuenta

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con la cantidad calidad de personas considerando las condiciones de complejidad de usuarios y entorno, desde una perspectiva de eficacia y eficiencia. Este ítem inte-gra tanto el bienestar de los usuarios, como de los trabajadores como parte funda-mental de una buena gestión municipal (citado en Matus, et al.2010).

La gestión de la información es otra dimensión a evaluar, que mide si un municipio cuenta con las herramientas en línea logrando extender su ámbito de atención, per-mitiéndole o no cumplir con una oficina abierta las 24 horas del día y aumentar la capacitad de atención. Lo que permite al comunidad y empresas, participar, realizar trámites e informarse en forma más inmediata y asequible (Fountain y Osorno-Urzúa, 2001, citado en Matus, et al.2010).

En este sentido, la diversidad municipal también incorpora el grado de asimilación de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) de los municipios en Chile, pues generalmente los estudios solo abarcan la diversidad socioeconómica de los municipios, dejando de lado aspectos como acceso a internet en personas, lo que permitiría establecer los grados de heterogeneidad al analizar los datos, por ejem-plo, del impacto de los sitios web en la gestión municipal (Bórquez, 2008 citado en Matus, et. al. 2010).

Por último, la diversidad de los municipios también puede medirse en relación a la gestión participativa municipal en proporción a la cantidad de instancias de con-sulta, toma de decisiones y fiscalización para contribuir a una mejor gestión del go-bierno local. “En este sentido, la participación ciudadana resulta ser el contrapeso que ejercen los ciudadanos frente a la acción del Estado, cautelando los compro-misos adquiridos. Por medio de este control, individuos y organizaciones asumen responsabilidades frente al desempeño público” (Márquez, et al., 2001, p.33 citado en Matus, et al., 2010).

Es por todo esto, que aquellos municipios con mayores niveles de complejidad pre-sentan índices menores de participación ciudadana, ya que como afirman Matus, et al. (2010), en la medida en que un municipio deba gobernar una realidad socio-te-rritorial con más demandas sociales y menores recursos propios, ciertamente tendrá menos oportunidades de dirigir sus recursos a inversiones que previamente cuenten con la participación de la ciudadanía.

En relación a la diversidad de las comunas, los elementos más fáciles de identificar y también que se visibilizan con mayor frecuencia, son los vinculados al desarrollo demo-gráfico y económico, pues en estas bases se asientan las principales diferencias entre aquellos sectores rurales – asociados a la actividad agrícola y ganadera- de los urba-nos, más asociado al industrial y de servicios. También, es en esta histórica dicotomía

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campo- ciudad, en donde más se perciben las desigualdades; aspectos negativos de la diversidad, susceptibles de ser atacadas con políticas adaptadas a la ruralidad, al com-plejo entramado social, cultural y productivo que la habita y la gobierna.

El estudio “Municipalidad y Diversidades” desarrollado por la Asociación de Muni-cipalidad de Chile (2015), cuya misión fue caracterizar aquellas comunas con menor desarrollo de Chile, situando así el centro del análisis, las variables pobreza, pobla-ción, dependencia, ingresos, subsidios, pensiones, y principalmente, ruralidad. Este arrojó que las comunas rurales tenían un índice promedio de pobreza de 17,32, lle-gando a un 48% las comunas de índices más elevados en este ámbito. Sin considerar, además, que el mayor índice de pobreza se presenta en comunas primordialmente rurales (de La Araucanía, Bio Bío y Maule, también regiones de amplia presencia rural). El estudio también exhibió la alta dependencia de las comunas de menores recursos; rurales y de bajo desarrollo 67%, respecto del Fondo Común Municipal, versus un 37% de dependencia de aquellas comunas más urbanizadas.

Es importante -a la hora de buscar fórmulas para eliminar brechas entre municipios y disminuir la heterogeneidad- considerar que el 13% de la población total de Chile, vivía en sectores rurales para el año 2015, lo que corresponde al 2.226.103 de ha-bitantes. Esto, sumado a un precario 2% de densidad poblacional -fenómeno que logra explicarse por el éxodo masivo de población campo- ciudad- lo que supone importantes consecuencias para la estructura social y productiva de esos territorios, acentuando aún más las precariedades; la falta de expectativas, de servicios y recur-sos que se orienten a la obtención de bienestar y mejor calidad de vida. La tendencia que mostró el estudio, es que, a mayor dependencia de los municipios respecto de los ingresos por Fondo Común Municipal, menor es su índice de desarrollo.

Finalmente, la educación chilena presenta brechas abismantes en relación a la con-centración espacial del capital humano en las comunas más grandes del país, par-ticularmente en la Región Metropolitana a causa de la excesiva centralización que caracteriza a nuestro país. Esto genera consecuencias en los niveles de ingreso de aquellas comunas menos urbanizadas y la consiguiente desigualdad estructural (Chacón y Paredes, 2015). Así, la educación también se erige como estandarte de la heterogeneidad que reside en las comunas de nuestro país, perfilando las proble-máticas en torno a la calidad de ésta y reflejada en los resultados deficientes que se muestran en las pruebas de medición, como SIMCE y PSU.

Sucede lo mismo en el ámbito de la salud. En Chile, la mayoría de los establecimien-tos de atención primaria dependen de los municipios que cuentan con capacida-des muy heterogéneas, lo que se reproduce en la gestión de salud municipal (Vidal, Contreras e Infante, 2015), pues mientras las categorías de infraestructura, mayor

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cobertura, dotación de horas y necesidad de especialistas, son las más sentidas por la comunidad urbana; la necesidad de mejorar el acceso a Cesfam y Servicios de Urgencia es la bandera que iza la comunidad rural.

Las dimensiones evaluadas en razón a la heterogeneidad entre las comunas, solo son algunas, pues el abanico disponible tiene el potencial de incorporar todas las dimensiones posibles que estén presentes en el ámbito municipal: salud, educación, seguridad, medioambiente, infraestructura, por nombrar las más comunes. El criterio es evaluar desigualdades entre municipios.

Para concluir en relación a la diversidad. El desafío radica en la manera en que nos aproximamos a ese atributo de la diversidad que no podemos celebrar, pues genera brechas y diseña realidades en torno a una base de injusticia y profunda asimetría. Así, mientras se celebra un congreso de ciudades inteligentes en la gran metrópo-lis, es posible observar en una alejada localidad de cualquier pueblo rural, cómo los niños y niñas caminan varios kilómetros para llegar a sus escuelas; observar también cómo miles de chilenos recorren grandes trechos de mar en lancha para llegar a los servicios de salud produciéndose una increíble relativización de ese sentido de ur-gencia como si fuera inmanente a su identidad, por nombrar algunas realidades que retratan al Chile más diverso, que exige atención a esa diferencia. No se trata de que las ciudades no avancen hacia la gestión local inteligente. Se trata de que avancen en atención a las necesidades de aquellas comunas que aún no pueden avanzar hacia estadios de desarrollo simétricos con las grandes urbes, y en sus propios términos.

Tal como indica Fernández (2013), “las 345 municipalidades que existen en el país y que cubren el territorio de Chile poseen notables diferencias en cuanto a ruralidad, territorio y condiciones socioeconómicas, por lo cual deben asignárseles atribucio-nes y fuentes de recursos diferenciados que estén de acuerdo con su realidad; de otro modo las municipalidades pequeñas jamás podrán cumplir con las atribuciones y facultades que la ley les asigna, y todo ello en perjuicio de la comunidad local, por cuyo bienestar deben velar” (p.169).

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Población

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) (2018), en Chile existen 18.751.405 habitantes. Distribuida esta información a nivel territorial, se encuentra que en aque-llas comunas con alto desarrollo, representan el 29% (5.311.726) de la población total del país, mientras que aquellos territorios con medio desarrollo se concentra el 38% (7.109.698). En tanto, los territorios con bajo desarrollo comprenden el 33% de la po-blación nacional (6.011.519); tal como se demuestra en el siguiente gráfico.

ANÁLISIS DE LA

INFORMACIÓN

Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Distribución de la población por grupos comunales (2018)

A nivel Regional, la población se concentra principalmente en la Región Metropo-litana, con 7.564.857 habitantes (40,8%), seguida por la Región de Valparaíso, con 1.869.249 personas (10,1%) y región del Bíobío con 1.664.204 (9%). En tanto, las re-giones que concentran menor cantidad de habitantes se encuentran Arica y Pari-nacota, con 251.064 (1,4%), de Magallanes y Antártica Chilena con 166.991 (0,9%) y

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de Aisén del Gral. Carlos Ibáñez del Campo, con 111.991 personas (0,6%), como se demuestra en el siguiente gráfico.

Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Distribución de la población por grupos comunales (2018)

Pobreza

El índice de pobreza por ingresos y multidimensional, se hizo a partir de la estima-ciones desarrolladas por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia. A nivel na-cional, la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen, 2017) determinó la pobreza multidimensional de los hogares en un 20,7% y la pobreza por ingresos en un 8,6%.

En el siguiente gráfico se aprecia el promedio de pobreza multidimensional y por ingresos, por los tres grupos comunales detectados. Las comunas de bajo desarrollo tienden a concentrar mayores niveles de pobreza, superando la cifra nacional y al resto de los grupos. Se puede afirmar que las comunas de bajo desarrollo tienen el doble de pobreza que las comunas de alto desarrollo. Asimismo, a nivel multidimen-sional presentan cinco puntos porcentuales sobre el mismo grupo. Las comunas de medio desarrollo, se encuentran en un punto intermedio entre los grupos y sobre la media de pobreza nacional. Finalmente el grupo de alto desarrollo, presentan me-nor porcentaje de hogares en condición de pobreza. A nivel de multidimensional se encuentra sobre la media nacional, y mejor nivel de resultado entre los grupos, asimismo la pobreza por ingreso presenta menor porcentaje y bajo el nivel nacional, alcanzando el 6,5% de los hogares.

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Distribución de la población por grupos comunales (2018)

Ahora bien, en relación a la condición de pobreza en el país, se puede apreciar en el siguiente gráfico las 30 comunas que tienen mayor nivel de pobreza por ingresos. La información permite afirmar que la ruralidad de las comunas es una variable relevante en la consideración de la pobreza y las desigualdades territoriales en el país.

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Ingreso Total Percibido (2018)

Fondo Común Municipal e Ingresos Municipales

Referente al presupuesto con el que cuentan las Municipalidades para su ges-tión, dentro de ellos se encuentran los ingresos que perciben por términos como las patentes de casinos de juegos, FCM, derechos de aseo, patentes comerciales, patentes vehiculares, permisos de circulación, por impuestos, entre otras. En ello, la suma total de las comunas pertenecientes a cada grupo, varían aproximadamente en $1.000.000.000 por grupo. En este sentido, las comunas con bajo desarrollo perciben un ingreso total de $49.458.698 en promedio, mientras que las de medio desarrollo perciben $80.326.825, y en municipios con alto desarrollo $250.923.382.

De este total de ingresos percibidos por los municipios, los ingresos propios, es decir, aquellos que no consideran los recursos obtenidos del FCM, cada comuna pertene-ciente al grupo de bajo desarrollo alcanza una suma de $51.480.175, mientras que en comunas de desarrollo medio cuentan con $76.090.304. En comunas de alto desa-rrollo la cifra asciende a $246.097.916, demostrando heterogeneidad en los ingresos percibidos por los Municipios.

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Ingresos Propios (2018)

Analizar la distribución del Fondo Común Municipal (FCM) permite entregar una se-gunda mirada sobre los municipios con menos capacidad de desarrollo. En 2014 la Asociación de Municipalidades de Chile, determinó que el FCM constituye la princi-pal fuente de financiamiento para los municipios. El Art. 22 de la Constitución define al Fondo Común Municipal como “un mecanismo redistribución solidaria de los in-gresos propios entre las municipalidades del país”.

En el siguiente gráfico se aprecia la dependencia del FCM por el total de ingresos propios de los tres grupos de comunas formados. El grupo de bajo desarrollo confor-mado por 181 Municipalidades tiene en promedio un 76,3% de dependencia. Las 117 comunas de medio desarrollo, presentan una dependencia del 58,7% del FCM, cifra que baja en los 41 municipios de alto desarrollo que promedia 26,2%.

Los porcentajes de dependencia del FCM entre los grupos formados, permite afir-mar que las comunas de bajo desarrollo tienen casi el tripe de dependencia que las de alto desarrollo. Asimismo, las de medio desarrollo presentan sobre el doble de dependencia.

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Dependencia FCM en ingresos (2018)

Dependencia FCM por grupos comunales (2018)

Calculados los ingresos de los grupos de municipios por conceptos del Fondo Co-mún Municipal (FCM), en el grupo correspondiente a bajo nivel de desarrollo, la suma de comunas percibe un ingreso de $568.501.364 ($3.140.892 por comuna), mientras que en el nivel medio de desarrollo, la suma corresponde a un total de $537.686.855 ($4.595.641 por comuna). En tanto, en el nivel alto de desarrollo se desciende a $197.844.004 ($4.825.463 por comuna). En este sentido, cabe destacar que a mayor ingreso total percibido por los Municipios, menor es el aporte del FCM a los munici-pios, lo que se condice con la dependencia del fondo por parte de algunos municipios.

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En consideración de determinar cuáles son las comunas con mayor dependencia del FCM en ingresos totales y dimensionar cuál es la capacidad de ingresos propios en las comunas del país, se presentan a continuación las 30 comunas con mayor nivel de dependencia. Tortel depende el 97,8% del mecanismo de redistribución. En cambio, Las Condes con 2,3% tiene el menor porcentaje de dependencia.

Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Subsidio Agua potable rural (2018)

Subsidios, pensiones, natalidad y mortalidad infantil

En este sentido, se presentan a continuación los Subsidios de Agua Potable (SAP) otorgados en zonas rurales, hay que destacar que el beneficio está focalizado a los grupos de menores recursos y para aquello debe cumplir un conjunto de requisitos que acredite la situación de vulnerabilidad.

En este sentido, de todos los subsidios anuales para agua potable rural, el 64,7% de ellos se concentra en comunas pertenecientes al grupo de bajo desarrollo, mientras que en aquellas de medio desarrollo se concentran el 31,5% de estos beneficiarios. En tanto, en comunas de desarrollo alto, sólo el 3,8% de los hogares de estas comu-nas reciben este beneficio.

Respecto a los subsidios de agua potable en zonas urbanas, las comunas con bajo desarrollo alcanzan el 46,9% de los hogares beneficiados con este subsidio, mientras que en comunas de medio desarrollo se concentran el 40,2% de los hogares. Final-mente, el 13% de domicilios que reciben este subsidio corresponden a comunas de alto desarrollo, tal como se expresa en el siguiente gráfico.

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Subsidio Agua potable zonas urbanas (2018)

Total de pensiones básicas de vejez por grupo comunales (2018)

Las pensiones básicas solidarias de vejez (PBSV) es un beneficio que reciben los adul-tos mayores que no poseen derecho a percibir pensiones de ningún régimen previ-sional e integren un grupo familiar pertenecientes al 60% más pobre de la población, entre otras condiciones. Este beneficio genera un aporte del Estado a los adultos mayores correspondientes a $110.201. Es por esto, que el análisis por grupo de sub-sidios y pensiones, es relevante para la caracterización de los grupos comunales y la realidad de los habitantes que la componen, como es el caso de adultos mayores jubilados y/o pensionados. En este sentido, las PBSV superan en comunas con bajo desarrollo, superan los 2.000.000 de beneficiarios, mientras en el grupo de medio desarrollo, son 1.732.187. En tanto, en las comunas de alto desarrollo, 979.147 adultos mayores reciben esta pensión.

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Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Fuente: elaboración propia Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) 2019

Total de pensiones básicas de invalidez por grupos comunales

En consideración de las pensiones básicas de invalidez otorgas, se puede afirmar que las comunas de bajo desarrollo concentran mayor cantidad de las pensiones, llegan-do al 42,8%. En consideración del grupo de medio desarrollo la cifra llega al 36,6% y finalmente las de alto desarrollo concentran el 20,6%.

Una variable a considerar en la medición de la población en Chile, dice relación con la tasa de natalidad en Chile (cada 1.000 personas). En este sentido, desagregados los datos comunales según grupos de desarrollo comunal, y tal como se observa en el siguiente cuadro, la tasa de natalidad baja en las comunas de bajo desarrollo y aumenta conforme el nivel de desarrollo de las comunas.

Respecto a la tasa de mortalidad infantil, es decir, la muerte de infantes menores a un año de vida (cada 1.000 nacidos vivos), las comunas correspondientes al grupo de bajo desarrollo, concentran la mayor tasa de mortalidad con 13, mientras que en el nivel de desarrollo me-dio se concentran el 9,2. En tanto, en el nivel de desarrollo alto se presenta sólo de 7 de los casos. En este sentido, cabe destacar que esto indica el nivel de vida de cada comunidad es un factor a considerar en la sobrevivencia infantil y el acceso a servicios de salud.

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• La creación de los grupos comunales se hizo a partir de la variable de de-pendencia del Fondo Común Municipal (FCM), asimismo se integraron la distancia en KM de la capital regional de la comuna y el porcentaje de po-breza multidimensional estimado. Las tres variables de caracterización dio cuenta de tres grupos de distinto desarrollo: bajo, medio y alto. La com-prensión de la diversidad de comunas, tiene directa relación con su capa-cidad de gestión política territorial, con independencia y en concordancia con los instrumentos de planificación territorial guiados por el Plan de De-sarrollo Comunal (PLADECO).

• Las 181 comunas de bajo de desarrollo agrupan el 53% del total de territo-rios analizados. Tiene una dependencia promedio de 76,3% del FCM, se encuentra a 162 KM de distancia promedio de la capital regional, tiene un índice de pobreza multidimensional de 28% y por ingresos del 15,2%.

• Las 117 comunas de medio desarrollo agrupan el 35% del total de territorios analizados. Tienen una dependencia promedio de 58,7% del FCM, se en-cuentra 46 KM de distancia promedio de la capital regional, tiene un índice de pobreza multidimensional de 24% y por ingresos del 11%.

• Las 41 comunas de alto desarrollo agrupan el 12% del total de territorios analizados. Tiene una dependencia promedio de 26,2% del FCM, se en-cuentra 10 KM de distancia promedio de la capital regional, tiene un índice de pobreza multidimensional de 23% y por ingresos del 6,5%.

SÍNTESIS DE

RESULTADOS

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• Hay por lo menos 54 comunas del país que están sobre el 20% de la línea de pobreza por ingresos, una situación de desigualdad importante y de fre-no al desarrollo comunal.

• En consideración de las 181 comunas de bajo desarrollo, solo 53 de éstas tiene índices de pobreza por ingresos menor al 10%, una situación, si bien sobre el promedio nacional, no tan deficitaria como el resto de las comunas.

• La alta participación del FCM de los municipios de comunas de bajo y me-dio desarrollo. Da cuenta de que existe una alta dependencia de las comu-nas a este mecanismo de reducción de desigualdades, que evidentemente no ha sido del todo fructífero, siendo sobrepasado por la realidad de las desigualdades territoriales que se evidencian. El mecanismo redistributivo no ha sido modernizado y por tanto el desajuste de la realidad no permite cumplir su fin a cabalidad.

• En consideración de los subsidios a agua potable rural y urbana, se puede afirmar que el 51,3% del total se entrega a personas en situación de pobreza en las comunas de bajo desarrollo, el 38% de medio desarrollo y solo el 10,7% a comunas de alto desarrollo. La convergencia de pobreza, distancia de capitales regionales y dependencia del FCM, aumenta las brechas entre las comunas, indicando que las condiciones de vida de las personas depen-den de la comuna en la que nazcan.

• En consideración de los 4.764.415 pensiones básicas solidarias de vejez (PBSV) otorgadas en 2018 (en las comunas analizadas) que entrega a las personas en situación de pobreza el monto de 110 mil 210 pesos. El 43,1% se destinó a comunas de bajo desarrollo (2.053.081); el 36,3% se destinó a comunas de medio desarrollo (1.732.187): el 20,6% se destinó a comunas de alto desarrollo (979.147).

• En consideración de los 2.178.934 pensiones básicas de invalidez (PBI) otor-gadas en 2018 (en las comunas analizadas). El 42,8% se destinó a comunas de bajo desarrollo (933.183); el 36,6% se destinó a comunas de medio desa-rrollo (796.986): el 20,6% se destinó a comunas de alto desadesa-rrollo (448.765).

• En consideración de la densidad poblacional de los grupos comunales, se puede afirmar, que las comunas de bajo desarrollo (omitiendo 12 (6,6%) co-munas que generan alta desviación estándar) tiene 40 personas por KM2; las comunas de medio desarrollo tienen 602 personas por KM2 y finalmen-te las comunas de alto desarrollo tienen 3.178 personas por KM2.

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• En consideración de la tasa de natalidad infantil (2018) por grupos comu-nales, se puede afirmar que en promedio, las comunas de bajo desarrollo tienen menor tasa llegando al 10,7 nacidos vivos cada 1.000 habitantes, sin embargo, cada 1.000 nacidos vivos mueren 13 menores de un año.

• En consideración de la tasa de natalidad infantil (2018) por grupos comu-nales, se puede afirmar que en promedio, las comunas de medio desarrollo tienen una tasa de 12,1 nacidos vivos cada 1.000 habitantes y, cada 1.000 nacidos vivos mueren 9,2 menores de un año.

• En consideración de la tasa de natalidad infantil (2018) por grupos comu-nales, se puede afirmar que en promedio, las comunas de alto desarrollo tienen una tasa de 12,7 nacidos vivos cada 1.000 habitantes y, cada 1.000 nacidos vivos mueren 7,2 menores de un año.

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BIBLIOGRAFÍA

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Referencias

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