MÓDULO 6. TEMA 2:
LA INTELIGENCIA EN EL AMOR
INDICE
1 LA VULNERABILIDAD EN EL AMOR: SOLTAR LAS ARMAS. ... 3
1.1 SOLTAR LAS ARMAS: ... 4
2 EL CONTROL EL GRAN ALIADO DEL PERSONAJE/EGO: ... 6
2.1 SOLTAR EL CONTROL: ... 7
3 DE LA DEPENDECIA EMOCIONAL A LA INDEPENDENCIA ... 10
4 APEGO O AMOR ... 13
1 LA VULNERABILIDAD EN EL AMOR: SOLTAR LAS ARMAS.
¿Qué es la vulnerabilidad?
La vulnerabilidad es la incapacidad de resistencia cuando se presenta un fenómeno amenazante, o la incapacidad para reponerse después de que ha ocurrido un desastre.
¿Qué es la vulnerabilidad en la persona?
La vulnerabilidad en una persona está relacionada a sentirse susceptible de ser lastimado o herido ya sea física o emocionalmente.
¿Qué es una persona vulnerable en el amor?
El ser vulnerable con la pareja implica mostrarse tal cual es, sin mascaras ni personajes, mostrando además aquellas partes que uno duda que sean aceptadas o amadas.
Pero aquí está el poder de la vulnerabilidad, el poder de ser uno mismo y mostrarse tal cual, con sus luces, con sus sombras, con sus personajes, con sus capacidades y sus incapacidades, con sus virtudes y sus defectos.
El poder no radica en que el otro nos ame con lo que le mostramos que somos, que ya es un amor más auténtico, sino en poder ser nosotros mismos, sin escondernos ni ocultarnos de nosotros mismos y por ende del otro.
Para ser vulnerable hay que tener mucho valor, pues hay que atravesar un miedo que muchas veces es más profundo de lo que esperamos, ya que son miedos inconscientes a mostrarnos desnudos, tal cual somos, y como ya hemos explicado muchas veces el ego, o el “yo” ha trabajado mucho, durante toda una vida, para no mostrar el Ser, sino, una capa tras otra de personajes y máscaras con la que ocultamos nuestras heridas, nuestra fragilidad, nuestro puntos débiles, etc.
Ser vulnerable también significa un acto de confianza pues dejas ver al otro los entresijos de tu ser más desnudo.
El miedo a ser vulnerable es el miedo a que nos hagan daño, a mostrar todos nuestros puntos más frágiles, allá donde están nuestras heridas, nuestras cicatrices, allí donde nos duele. Y podemos pensar que si el otro conoce esos lugares, pueda llegar allí cuando quiera y como quiera. Pero lo que no sabemos es que nosotros no podemos controlar esto. Si esta en nuestro proceso que el otro, nuestra pareja, tenga que tocar nuestras heridas no sanadas, las tocara lo sepa o no…
Quizás al mostrar nuestra vulnerabilidad nos obliga al ser consciente de ello, y en este trabajo ya hay un gran tramo ganado. Y al verte tu pareja vulnerable y consciente es más probable que no tenga que mostrarte algo que tú y el, ya estáis viendo, es decir, al ser consciente de nuestras vulnerabilidades, sean cuales sean, el otro ya no te las tiene que proyectar.
1.1 SOLTAR LAS ARMAS:
Muchas veces en el día a día con nuestra pareja nos enfrascamos en discusiones o enfrentamientos que no son más que una idea del ego de llevar la razón y eso nos lleva a un campo de batalla del que es difícil salir en ocasiones.
Nos sentimos atacados y entonces nos colocamos el escudo para que la lanza que sentimos que nos puede clavar no nos dé, entonces cuando el otro suelta la lanza cogemos la nuestra y atacamos, el otro se defiende escudo en mano y así pasamos bastante tiempo de nuestra relación de pareja en un campo de batalla con lanza y escudo en mano sin saber cómo hemos llegado a ello y/o como salir.
Pero para una batalla hacen falta dos personas, una persona no puede luchar si está sola, por lo que la única forma de salir del campo de batalla es a través de la “paz” o de “morir” en la batalla.
Ser vulnerable aunque nos de miedo o pánico, a veces, es el camino más sabio y rápido para crecer en pareja.
Para que haya paz es necesario dos, si el otro está enfrascado en el enfrentamiento y va a por todas, es difícil quizás que quiera firmar una paz, así que como tanto para la batalla como para la paz necesitamos dos, solo podemos hacer lo que está en nuestras manos.
¿Qué podemos hacer entonces?
Pues soltar las armas, soltar la lanza y el escudo. Y ahí si nos sentimos vulnerables. Dejar que la lanza del otro se nos clave en la herida y si duele es porque hay algo que sanar, y si duele… solo podemos sentir el dolor, llorarlo, sentirlo, gritarlo, morirlo….
Y una vez que atravesamos esa barrera de enfrentarse en el campo de batalla sin armas ni escudos, más que nuestra capacidad de sentirnos vulnerables para sanarnos, es ahí cuando se produce el milagro. Y en vez de morir en el campo de batalla uno renace, y renace más fuerte y se acaba la lucha, porque ya el otro no tiene con quien luchar y seguro que también aparece el milagro, porque el otro empieza a actuar de una forma diferente.
¡Compruébalo!
2 EL CONTROL EL GRAN ALIADO DEL PERSONAJE/EGO:
Al personaje, al ego, le gusta tener la razón, le gusta tener lo que cree que es justo para él, le gusta ser respetado, aceptado, reconocido, etc. Para ello ha de invertir en un sinfín de esfuerzos donde ha de controlar el mundo exterior.
La gran obsesión del ego es controlar, ya que con el control el personaje intenta conseguir todo lo que necesita:
1. Quiere controlar su vida (que no controla en absoluto) para que su vida sea tal y como su sistema de pensamientos, creencias, valores, etc.
espera que ha de ser.
2. Quiere controlar el tiempo (que no controla) para que se adapte a sus propósitos, que vaya tan lento o rápido como él espera.
3. Quiere controlar sus emociones (que no controla), queriéndolas ocultar la mayoría de las veces para que no se vea la debilidad o vulnerabilidad del personaje.
4. Quiere controlar las emociones de los demás (que de ninguna manera controla) para que los demás se sientan como él cree que deben sentirse ante tal persona, situación o circunstancia.
5. Quiere controlar a los demás (que tampoco controlan), para que hagan, digan, actúen de la manera que él desea para sentirse mejor: sentirse respetado, querido y aceptado.
Y para ello emprende una trama de manipulaciones y psicodramas emocionales de todo tipo, muchos de ellos inconscientes para así poder llevar el control de lo que sea, para no sentir miedo a la incertidumbre, ya que el personaje, el ego, cree que si no controla, el caos se apoderara de su vida.
Pero lo que no es consciente es que en realidad no controla nada. Algunas veces estas manipulaciones o estratagemas le funciona y otras no, en realidad las que les funcionan no tiene efecto alguno sobre su control, ya que hubieran ocurrido igual sin el mismo.
Debido a la profunda creencia que tenemos de que si no controla el caos se apoderara de nuestra vida, surge esa profunda necesidad de controlar nuestras vidas y nuestro entorno.
A nuestra manera cada uno de nosotros tenemos “adicción” a una serie de particulares formas de control, algunos necesitan controlar determinadas situaciones, otros a los demás, otros su sistema de valores, etc.
Es importante saber que no podemos esperar a que el personaje suelte el control, sino que somos nosotros los que debemos soltar al personaje y esto se hace renunciando a cualquier tipo de control, lo cual puede depender del grado de programación de la mente, de la voluntad que podamos activar y del grado de auto conocimiento: si nos proponemos soltar la creencia en el caos, el miedo a la incertidumbre, la necesidad de control se ira disolviendo.
El personaje no sabe porque pasan las cosas, pero claro, todo lo que ha vivido, todo lo que nos han enseñado, todos los programas de la mente, todas las experiencias tal y como las hemos interpretado nos hace pensar que si que controlamos, al menos de alguna manera.
Pero el caso es que:
Nunca controlamos nada de lo que nos pasó.
Nunca controlaremos nada de lo que pasara.
Ya que el poder no está en el personaje, el ego nunca puede controlar nada, puede parecer que controla, pero en realidad
¿Puedes controlar dejar de respirar?
¿Pudiste controlar alguna situación que te paso?
¿Has podido controlar todos los acontecimientos que te han sucedido en tu vida?
¿Has podido controlar a las otras personas?
2.1 SOLTAR EL CONTROL:
¿Entonces qué es lo que podemos hacer?
Lo único que nos queda hacer es soltar el control, ya que si bien como hemos explicado no podemos controlar nuestra vida, ya que ni tan si quiera nuestro sistema de pensamientos son nuestros, ni proceden de nosotros
¿Cómo vamos a poder controlar la vida de los demás?
En una relación lo que mejor podemos hacer es, como hemos explicado antes, la rendición absoluta, dejar que las cosas sean como son, aceptarlas y soltar el control, ya que lo único que nos lleva el control, es a vivir más atado.
Pero como el control está inmerso en nuestra sociedad y en nuestra vida como el respirar nos es muy difícil detectar nuestra forma de controlar, nuestra intensidad y el desgaste que eso genera en nosotros y en el otro. Por lo que es necesario primero ser conscientes de nuestras formas de controlar, y no solo hablamos de controlar por ejemplo si el otro sale o entra, viene o va, con quien, etc., eso damos por supuesto que ya entendemos que no es nada sano, sino que hablamos de un control que se teje de una forma más fina: el qué hacemos para que las cosas sean como queremos que sean:
¿Cómo hacemos para que el otro se comporte como queremos que se comporte?
¿Cómo nos relacionamos para que no se filtre nada de lo que no quieres expresar, mostrar, escuchar?
¿Cómo hacemos para que nuestras necesidades sean satisfechas?
(necesidades materiales, físicas, emocionales, etc.)
Las respuesta a estas preguntas es más difícil de ver por si solo, pues seguro que desde uno mismo, no se puede sentir inidentificado en que haya este tipo de control, pero seguro que si somos honestos y valientes podremos observar algunas conductas, comportamientos, etc.
Lo que es importante aquí es una vez dado cuenta de que todos los entresijos en los que nos movemos para poder intentar tener un control que en realdad no tenemos, es soltar todo eso, y dejar que la relación sea tal cual es.
Para eso hemos de soltar también las etiquetas que tenemos sobre la relación y sobre todo soltar el concepto de lo que es una relación para uno mismo, ya que si nos movemos con un concepto de lo que es una relación (y a no ser que te lo hayas desprogramado, seguro que lo tienes) vas a hacer todo lo posible para que tu relación se enmarque dentro de lo que es ese concepto, por lo que vas a controlar para que así sea.
Esto conlleva un desgaste de energía que no nos lleva a nada.
3 DE LA DEPENDECIA EMOCIONAL A LA INDEPENDENCIA
Como ya hemos hablado anteriormente la mayoría de las personas con dependencia emocional conlleva la herida de abandono en mayor o en menor medida.
Pero como estamos hablando de la Inteligencia en el Amor, es fundamental hablar de la Independencia emocional.
Existen personas que por su temperamento, su carácter, su comportamientos, sus miedos y heridas tiene más propensión a ser dependientes o anti- dependientes, o personas que por sus experiencias vividas se colocan en un extremo u otro, por ejemplo, personas que han sido muy dependientes y eso le ha causado mucho sufrimiento y en la siguiente relación puede que pase a ser anti dependientes, o viceversa.
Todos llevamos en nuestro interior un dependiente y un anti-dependiente, y todos en una relación u otra hemos tenido un papel y/u otro.
Vamos a ver como son o como se relaciones las personas dependientes y anti- dependientes:
Las personas que se relacionan desde la dependencia: su principal miedo es a estar solo (recordar la herida de la abandono) o a que le abandonen y en consecuencia verse solos y a que no le amen, por lo que va ser una persona bastante complaciente, aceptan todo en nombre del amor, pero en realidad no es en nombre del amor, sino de su propio miedo a la soledad y no ser amado.
El dependiente busca a una persona que esté dispuesta a comprometerse en tener una relación, que se abra emocionalmente, que la intimidad en la relación sea muy importante, en realidad se está describiendo a sí mismo, pero un
Cuando uno en la pareja es dependiente emocional, el otro se convierte en anti-dependiente.
dependiente finalmente no encuentra esto, sino que normalmente acaba relacionándose con un anti-dependiente.
El miedo a estar solo hace que le cueste mucho dejar la relación y les lleva a la desesperación y a un intento de llevar el control de su pareja a través de exigencias, expectativa, muchas veces, no cumplidas.
Muchas veces su apertura emocional, es otra forma de intentar controlar al otro para que no se vaya y tener el control de que la relación sigue y que no se va a acabar.
Las personas que se relacionan desde la anti-dependencia: su principal miedo es a la intimidad, no le gusta mostrar sus sentimientos, ni estar en contacto con ellos, ni con su propia vulnerabilidad, tampoco puede con la vulnerabilidad de su pareja, pues no es más que una proyección de la suya propia.
Son personas frías, que evitan el acercamiento con el otro, la intimidad, le cuesta abrir su corazón, son personas que evitan amar, que quieren y buscan su libertad, el no compromiso, ya que detrás de toda esta ansia de libertad y de cerrar su corazón hay un gran dolor, hay un niño herido, hay muchas experiencias de desamor, hay sufrimiento. Y para no sufrir más se mete en una espiral de que le cuesta salir.
Cuando se enamora o siente que va a perder a su pareja, sí parece que puede abrirse, que pueda intimar con el otro, que pueda llegar a mantener un cierto nivel de compromiso en la relación, pero cuando ve que vuelve a tener el control de la relación y de los sentimientos del otro y ya no hay miedo a la perdida, vuelve a su comportamiento de anti-dependiente en la relación, dejando a otro en el otro extremo de la dependencia, ya que aquí no puede
El dependiente casi no tiene límites y se pierde prácticamente en el otro, dejan de ser ellos mismos, para poder ser lo que el cree que el otro espera de él.
La relación se acaba o bien cando en anti-dependiente se agobia mucho de las exigencias del dependiente y se ve en la necesidad de estar solo y comienza a buscar la libertad ansiada. O bien se acaba cuando el dependiente se cansa de pedir, de la falta de intimidad, de ser rechazado una y otra vez y no haber intimidad en la relación.
Para llegar y pasar del dependiente o anti-dependiente a la independencia emocional y tener una relación de pareja sana y equilibrada es necesario darse cuenta de qué papel se está jugando en la pareja y mientras se van sanado las heridas de abandono y rechazo, y al niño herido, vamos tomando conciencia de cuál es el papel que juego y eso vamos a hacer en la práctica.
4 APEGO O AMOR
Todos sabemos que el apego es una relación emocional especial que implica un intercambio de consuelo, cuidado y placer.
El problema viene cuando el apego limita nuestras vidas porque vivimos desde el niño, creyendo que nuestra pareja nos ha de proporcionar ese vínculo donde encontramos consuelo, cuidado y placer.
Cuando nos apegamos a alguien estamos abocado a sufrir, pues el miedo a perderlo y la necesidad de controlar la relación para no perderla nos hace vivir desde el miedo y no desde el amor.
El apego es típico de las relaciones de amor condicionado, en el que necesitamos aferrarnos a alguien o a algo para sentirnos completos y creemos que la obligación de la otra persona es hacernos completamente felices.
Una relación basada en el apego está destinada a provocar pesar a cada una de las personas que la establecen. Si centramos nuestra felicidad únicamente en lo que nos aporta el otro, cuando éste se vaya o la relación acabe, toda mi vida se va a desestabilizar.
Es necesario que comencemos a establecer relaciones basadas en el amor incondicional, las cuales tienen como uno de sus componentes principales el desapego.
El apego es necesario cuando somos niños, para poder sobrevivir y llegar a la adultez con una buena autoestima, confianza e independencia.
El amor solo se puede vivir desde la libertad de ser y dejar ser, desde la libertad de hacer y dejar que el otro haga, desde la aceptación y la comprensión profunda que la relación no es un contrato y que ambos son libres para entrar y salir de ella cuando así lo sientan.
La pregunta es:
¿Cómo vivir una relación desapegada? O
¿Cómo pasar de mi relación apegada a una relación desapegada?
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que desapego no significa despreocuparme del otro, sin importarme nada de lo que le ocurra, no significa pasar del otro, o no apreciar lo que tienes, el desapego es un actor puro de amor, que muy pocos sabemos llevar. Hay una frase muy bonita que dice así:
“Me desapego de ti por amor a ti”.
Solo podremos establecer relaciones basadas en el desapego cuando conectemos con lo que realmente somos, cuando comencemos a experimentar que la verdadera felicidad es la que surge de nuestro interior y que no necesitamos desesperadamente que alguien nos llene con su compañía, aunque es precioso disfrutar de ello.
Vivir una relación libre de apego es amor, vivir una relación apegada es miedo.
El desapego es un gran acto de amor porque dejo libertad al otro para que sea.
Cuando soltemos el control de la relación. Cuando sepamos disfrutar de la relación sin importarnos si la relación se acabara hoy, mañana, en un año en 10 o hasta que la muerte alcance a alguno de los miembros.
Así tendremos relaciones sanas con los demás, basadas en un amor verdadero, que libera al otro, que lo eleva y no lo ahoga ni controla.