MÁSTER EN ANTROPOLOGÍA: GESTIÓN DE LA DIVERSIDAD CULTURAL, EL PATRIMONIO Y EL DESARROLLO
FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
TRABAJO FIN DE MÁSTER CURSO ACADÉMICO [2017-2018]
TÍTULO:
LA RECOLECCIÓN DE ESPÁRRAGOS ANTE LA DESPOBLACIÓN EN VALVERDE DE BURGUILLOS (BADAJOZ).
AUTORA:
VIRGINIA BERMÚDEZ VÁZQUEZ
TUTOR:
RUFINO ACOSTA NARANJO
DEPARTAMENTO:
DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA SOCIAL Y CULTURAL
RESUMEN:
En este proyecto de investigación se estudia, en un contexto de despoblación rural, el potencial de la recolección de productos silvestres, específicamente del espárrago, en el pueblo de Valverde de Burguillos (Badajoz), con el objetivo de describir y analizar la importancia de la revalorización y mantenimiento del conocimiento ecológico local para un posible desarrollo sostenible de la comunidad.
PALABRAS CLAVE:
Despoblación; ruralidad; conocimiento ecológico local; desarrollo sostenible; agroecología.
AGRADECIMIENTOS
Estas palabras de agradecimiento van dirigidas a todas y cada una de las personas que me han ayudado a conocer, comprender, estudiar, sentir, vivir y aprender sobre un mundo que me era cercano y extraño a la vez. Desde el primer día que se nos presentó en clase de antropología aplicada el caso de Valverde de Burguillos mi curiosidad iba en aumento y ansiaba acercarme a ese entorno y saber qué es lo que estaba pasando y, sobre todo, cómo podría aportar un granito de arena desde mi formación como antropóloga. Lo que no sabía era que la ayuda que yo deseaba aportar sólo era el primer paso para recibir el doble o el triple de muchas otras personas.
La ayuda a veces está infravalorada ya que, incluso desde la propia disciplina en la que nos encontramos, cada vez más se ve muy oscurecido el que un o una antropólogo/a quiera ayudar, quiera cooperar. Puesto que muchos discursos y prácticas tanto buenas como malas, y más que malas diría egoístas, han producido que la esperanza y las buenas intenciones se solapen con las motivaciones individuales y el éxito centrado en egoísmo. Sin embargo, en este caso, todo el esfuerzo, tesón y amor que hemos depositado tanto mis compañeras como yo, espero se destilen y puedan notar como resultado en las páginas que tienen entre sus manos.
Gracias a Rufino Acosta por la pasión que destilan sus palabras y que, aunque no lo crea, me han enseñado lo que un antropólogo y persona puede llegar a trabajar y esforzarse porque nuestros pueblos no terminen en un recuerdo, sino que de antemano haya existido un trabajo con alma propia que muestre las potencialidades de cada uno de los territorios locales analizados y queridos.
Gracias a la Asociación Activa Valverde y todas las perdonas alrededor de este proyecto que han conseguido que cada vez más Valverde de Burguillos sea un pueblo donde jóvenes investigadores y valverdeños y valverdeñas se unan durante un tiempo específico y se nutran creando raíces y relaciones que jamás se podrán olvidar. Aunque a veces el camino sea arduo, no dejéis de transmitir vuestro afán por conseguir lo que queréis y no dejéis de transmitírselo a las gentes que más queréis.
Gracias de corazón a todos los valverdeños y valverdeñas porque vosotros y vosotras sois los que nos habéis dado la llave para librar nuestras propias batallas, pensando que íbamos a librar las vuestras, y gracias por abrirnos el alma y hacer que cada vez que entre o salga de Valverde mi alma y mi cuerpo viaje a
una paz,tranquilidad,armonía,hermosura y felicidad que deseo volver a sentir siempre.
Gracias a mi familia y amigos por estar ahí y apoyarme en esta investigación, aunque al principio os costara un poco pensar que iba a estudiar espárragos,la verdad es que ha sido así y al final ha sido un aprendizaje decisivo para mi formación como persona y como antropóloga.
Y por último, gracias a mis compañeras de viaje y estudios Cecilia,Daniela y Rocío porque sin vosotras nada hubiera sido igual. Han sido dos de los mejores meses que he tenido y sé que parte de esta felicidad es por vosotras,porque el apoyo mutuo,las retroalimentaciones continuas y el nunca sentirnos solas en algo tan difícil, ha sido vital para seguir caminando. Aunque nuestros caminos se separen jamás olvidaré cada uno de los consejos que nos hemos dado y las mil veces que hemos salido a hacer trabajo de campo y hemos acabado sentadas en alguna fuente de Valverde observando las estrellas.
Ese cielo de Valverde que me produce escalofríos cada vez que contemplo lo bonita y sencilla que es conseguir un estado pleno de felicidad.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ... 1
1. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN ... 3
2. MARCO TEÓRICO: LO RURAL Y LO URBANO. LA PRODUCCIÓN DEL ESPACIO ... 4
2.1 Evolución del medio rural español ... 6
2.1.1 Las visiones de la despoblación ... 11
2.2 Escenario actual del medio rural español: las nuevas ruralidades ... 14
2.3 El desarrollo rural sostenible desde una perspectiva antropológica ecológica: la etnoecología y la agroecología ... 18
2.4 Importancia de la recolección de plantas silvestres desde una antropología ecológica ... 27
2.4.1 Los servicios culturales de los ecosistemas ... 27
2.4.2 Usos de las plantas silvestres ... 30
3. HIPÓTESIS ... 35
4. METODOLOGÍA Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN ... 36
4.1 Limitaciones a la hora de hacer etnografía: el trabajo de campo. ... 38
4.2 La observación participante ... 39
4.3 Las entrevistas ... 41
4.4 El análisis de los datos ... 43
5. CASO ETNOGRÁFICO: LA RECOLECCIÓN DE PLANTAS SILVESTRES EN VALVERDE DE BURGUILLOS ... 45
5.1 Contextualización: Valverde de Burguillos ... 45
5.1.1 La crisis de la Dehesa en Valverde de Burguillos y Extremadura .... 47
5.2 Análisis del fenómeno de la recolección de plantas silvestres en Valverde de Burguillos... 49
5.2.1 Evolución de la recolección de plantas silvestres ... 51
5.2.3 Valores y significaciones actuales de la recolección de plantas
silvestres: la afición de ir ‘’a espárragos’’ ... 65
5.2.4 El proceso de recolección y los conocimientos alrededor de él. ... 69
5.2.5 Ir ‘’a espárragos’’ para ganarse la vida. Cambios de sentido ... 75
5.2.6 Potencialidades de la recolección de productos silvestres ... 82
5.2.6.1 La comercialización del espárrago ... 88
6. CONCLUSIONES ... 94
ÍNDICE DE ILUSTRACIONES
Ilustración 1. Relación radial acerca del significado de sostenibilidad en mi investigación.
Ilustración 2, 3 y 4. Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Ilustración 5. Cronología del trabajo de campo y proceso de investigación.
Ilustración 5 y 6. Mapas de situación geográfica de Valverde de Burguillos a un nivel peninsular y comarcal.
Ilustración 7. Evolución de la población de Valverde de Burguillos.
Ilustración 8. Perfil sociodemográfico de los y las informantes.
Ilustración 9. Plantas silvestres que aparecen en las entrevistas/conversaciones informales.
Ilustración 10. Popularidad en el uso de las plantas silvestres.
Ilustración 11. Plato típico de espárragos revueltos con huevos en el Bar de Justi. Ilustración 12. Manojo de espárragos recolectados por Tina y Manolo.
Ilustración 13. Salida de campo.
Ilustración 14 y 15. Herramientas utilizadas para la recolección: guantes, hocino y cuchillo de sierra.
Ilustración 16 y 17. Espárragos regalados por los informantes en salidas de campo. Ilustración 18. Stand en la Feria del Espárrago de Burguillos del Cerro.
La historia sólo está comenzando, si por ella entendemos el momento en que, tras milenios de batalla prehistórica con la naturaleza, primero para sobrevivir, luego para conquistarla, nuestra especie ha alcanzado el grado de conocimiento y organización social que nos permitirá vivir en un mundo predominantemente social […] Solos al fin en nuestro mundo humano, habremos de mirarnos en el espejo de la realidad histórica y quizás no nos guste lo que veamos. (Castells, 2000. La era de la información: economía, sociedad y cultura. Volumen I: La Sociedad Red)
Los brotes verdes, los de los espárragos […] La ciudad no puede existir si no existe el campo. Es un binomio de una gran intensidad dialéctica, siempre oponiéndose. Es una forma de controlar todo el territorio. Lo rural es una fuente de alternativas vitales y societales, con muchos proyectos que se desarrollan en áreas rurales, proyectos que pertenecen a la gestión de la diversidad social. ¿Crisis? El medio rural, por definición, es crítico. (García, 2013. Entrevista a Luis Camarero).
1 INTRODUCCIÓN
El tema de interés de este proyecto de investigación versa sobre el espacio rural español, el cual atiende desde mediados del siglo XX a un proceso de despoblaciónque se desarrolla y mantiene en el tiempo hasta nuestros días. Varias posturas intelectuales identificancomo resultado de ésteuna „‟España Vacía‟‟(del Molino, 2016) donde predomina una fuerte tensión entre la ciudad y el campo e incluso un olvido de la primera hacia la segunda. Las zonas rurales se encuentran en un proceso de vaciamiento donde en la actualidad una serie de proyectos de desarrollo rural se están dando lugar para revertir esta situación que, desde las esferas nacionales e internacionales, se apoyan y dinamizan para contrarestarlo. Aún así, parece ser que el futuro de los pueblos rurales se ve limitado en contraposición a uncrecimiento de las ciudades de una magnitud enorme, las posibilidades laborales y de acceso a servicios que estas ofrecen y, por ende, el deseo cada vez más de vivir en la ciudad.
Partiendo de estas ideas a priori,la cuestión teórica que fundamenta esta investigación radica en un acercamiento a la comprensión de la despoblación rural española desde un contexto de desarrollo económico que tiene lugar a partir del despegue de la modernidad en el país así como la progresiva globalización hegemónica mundial, tecnificación, industrialización y urbanización, y las consecuencias que reviertenen una profunda transformación de la población rural, que quedamanifestada en la actualidad.Debido a ello, a lo largo de esta investigación me cuestiono ¿qué es la ruralidad a día de hoy? ¿Cómo se construye este espacio? Ya que, aunque se pronosticara que la vida en el campo desparacería con el crecimiento de las ciudades en función de la línea evolucionista progresiva de la modernidad, el 20% de la población española reside en zonas rurales (Camarero, 2013)por lo que nos encontramos no con un rechazo completo a lo rural sino con una nueva ruralidad, la cual toma nuevos significados pues se identifica con una imbricación glocal. Entonces, ¿qué significa la despoblación rural? y ¿Qué relación tiene con el crecimiento urbano y los ciclos de vida de la modernidad, en definitiva, con la globalización?.
Estas cuestiones aterrizan en la primera parte teórica de la investigación para atender en un segundo momento, desde una antropología ecológica, a la potencialidad que proyectos de desarrollo sostenible desde una perspectiva agroecológica y etnoecológica pueden llegar a tener en el medio rural favoreciendo, mejorando o estabilizando su estado. En este sentido se da especial importancia al conocimiento local ecológico existente en las zonas rurales para atender desde ahí a
2 posiblespotencialidades de desarrollo. Y es que el motivo que me lleva a crear este marco teórico es el dónde etnográfico, es decir, la unidad de observación de mi investigación: Valverde de Burguillos, un pueblo del sur de Extremadura que,ante el fenómeno de despoblación en el que se encuentra sumergido, decide ponerse en contacto a través de la asociación Activa Valverde con la Universidad de Sevilla para crear juntos, a través de una serie de retroalimentaciones, proyectos e investigaciones que permitan constatar las posibilidades y potencialidades de desarrollo rural que esta zona tiene, sobretodo enfocado en el patrimonio vernacular de la localidad y en la agroecología. Es por ello que mi investigación se inserta en este contexto dado el interés por comprender este fenómeno y con la intención de aportar más información que les ayude desde la disciplina en la que me he formado, la antropología.
Específicamente y con esta información de antecendete y fundamento para mi investigación, el estudio etnográfico que he realizado se centra en el papelpasado y presente de la recolección de los productos silvestres en Valverde de Burguillosdonde el objetivo gira en torno al conocimientode cómo vive la gente y qué recursos ha utilizado históricamente desde el punto de vista de las plantas silvestres,identificándose como esencial el conocimiento ecológico local que se desarrolla en estos espacios. A partir de aquí un análisis de la información obtenida junto con una revisión bibliográfica previa de la importancia de este conocimiento, plantea si estos productos son susceptibles de ser valorizados para crear nuevas actividades o fortalecer las que ya hay en el medio rural, concretamente con la recolección del espárrago, debido a la superabundancia de este producto en la zona extremeña estudiada. Finalmente, la idea es que a través de estos conocimientos se pueda contribuir a crear un proyecto general de desarrollo rural sostenible desde la agroecología.
3
1. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
El objetivo general de esta investigación se centra, a partir de la profundización en el contexto de despoblación rural en el que se encuentra la localidad de estudio, en la caracterización y análisis desde una perspectiva de pasado y presente acerca del valor económico y sociocultural de la recolección de productos silvestres en Valverde de Burguillos y sus potencial para la contribución a la creación de un proyecto general de desarrollo sostenible desde la agroecología en la propia comunidad.
Por ello, los objetivos específicos a trabajar son:
1. Etnografiar los procesos de recolección de plantas comestibles silvestres en la localidad, tanto en el pasado como en el presente.
2. Caracterizar el conocimiento y las prácticas en torno a dicha recolección. 3. Explicar la significación y valores que se identifican con la recolección de
productos silvestres en la localidad.
4
2. MARCO TEÓRICO: LO RURAL Y LO URBANO. LA
PRODUCCIÓN DEL ESPACIO
Al identificarse el marco teórico como herramienta que ayuda en la justificación de la perspectiva de una investigación, es primordial para este trabajo comenzar con la definición de los conceptos de los que parto, o sea, rural y urbano, y las representaciones colectivas más desarrolladas ligada a ambos. Me aproximo de este modo a los procesos que condicionan la producción del espacio y que hacen referencia al contexto de cambio en la España rural, las construcciones de la despoblación y los nuevos imaginarios a través de los que transita la ruralidad.
Entender como primer paso desde dónde parte la construcción de estos conceptos y su interrelación ofrece un camino para seguir ahondando en la problemática. Según González (2001), desde la sociología tradicional positivista y materialista de lo rural se evoluciona a un entendimiento del funcionamiento de los procesos de producción sociocultural. Hasta esta última fase, durante dos siglos el concepto dominante de ruralidad se significa desde las bases de la Modernidad y el marco histórico de la sociedad industrial. O sea: „‟lo rural constituiría un „‟mundo‟‟ en sí mismo, cerrado y extraño al naciente orden del desarrollo industrial. La razón central de ese ensimismamiento sería atribuido a su carácter natural, al perpetuar el sometimiento del hombre a los dictados del medio, frente a la victoria de la razón sobre la naturaleza que propugnaba la optimista mentalidad modema‟‟ (González, 2001:35). Encontramos asimismo la clásica distinción antropológica rural y urbano, naturaleza y cultura, en donde la ciencia es la herramienta que construye las fuerzas entre la humanidad y la naturaleza, mientras que el mundo rural establece tal relación a partir de la caracterización social de este espacio, es decir, la agricultura. La perspectiva desde la que se construye esta opinión define a la sociedad rural como homogénea, simple y atemporal desafiada por la aceleración del mundo moderno: „‟la coherencia y compacidad de la ruralidad, según la representación modernista de ésta, la hace convertirse en un objeto inútil arrastrado por la creciente marea del mundo moderno. Incapaz de cambio, lo rural estará llamado a mantenerse marginal hasta desaparecer o transformarse en lo que dicta la evolución, dejando por tanto de reconocerse como tal‟‟ (González, 2001:36). Así, queda reflejado cómo en la mayor parte de las corrientes culturales de las ciencias sociales sobre las interpretaciones de lo rural se entiende el dualismo como antagonista, desapareciendo el primero en favor del segundo.
5 Se entiende el medio rural como aquel espacio de unicidad, armonía, consenso y autenticidad, „‟pareciera que existe en algún espacio atemporal donde el pasado y sus formas asociadas a ella aún se mantienen‟‟ (González, 2001:40), mientras que lo urbanose identificaría con lo heterogéneo, el cambio, el progreso, el futuro, la innovación,etc. De esta manera, las disciplinas sociales que estudiaron estos fénomenos a través de este contexto „‟priorizan de manera general los discursos de los grupos dominantes, o sea, los generadores de tales ideologías y representaciones‟‟ (González, 2001:42). Desde el contexto histórico de estas representaciones, es fundamental entender que el rasgo territorial que se relacionaba con las sociedades industriales se basaba en el crecimiento de las ciudades a costa de las zonas rurales, dado que el éxodo rural no es más que el traslado de la población del medio rural como fuerza de trabajo para los grandes centros industriales de Europa (Pino y Camarero, 2017).
Su concentración era tan vital para el sistema como la propia acumulación de capital. Lo rural quedaba relegado en lo económico a un papel subalterno de sostenimiento de la población del país a través de economías agrarias de productividad reducida. En lo cultural, lo rural era sinónimo de lo tradicional, de aquello que es menester dejar atrás si se quiere alcanzar el progreso. (Pino y Camarero, 2017:6)
Por tanto, la representación clásica de lo rural es esencial para entender qué significa en nuestros días la ruralidad o el espacio rural, ya que se ha producido una transformación de éste debido a un cambio en lo urbano, pero no de la manera positivista en la que se iniciaría un proceso donde sociedades o grupos „‟más simples‟‟ evolucionarían hacia formas cada vez más complejas de organización, sino que tiene lugar un desarrollo mucho más enrevesado. Partiendo de la idea de González y Camarero (1999) inicialmente se entiende la ruralidad como productora de significados con una funcionalidad material, o sea, lo rural, tradicionalmente, sirve como el soporte a las actividades de producción industriales, es decir, la ruralidad ha tenido un tipo de funcionalidad que la sociedad le ha atribuido históricamente, la cual es moral o simbólica. Es decir, en el proceso de globalización se produce una desvinculación entre el dualismo antagónico rural-urbano donde el lugar de las sociedades y las economías rurales se reconstruye y resignifica. Estas barreras se diluyen debido a una serie de acontecimientos que restructuran el espacio rural conocido como son la despoblación, la desagrarización, la aglomeración cada vez mayor en las ciudades, la globalización y la uniformización cultural, procesos que, según Acosta-Naranjo (2008), se vinculan con un proceso previo de urbanización del medio rural, modernización agraria, desarrollo de los medios de comunicación, servicios, infraestructuras, etc.En resumen, para comprender este proceso, es de vital importancia atender al cambio que tiene lugar en el espacio rural español influido directamente por el proceso de
6 urbanización homogénea a nivel global que se va desarrollando desde mediados del siglo XX hasta la actualidad.
2.1 Evolución del medio rural español
La sociedad española y, específicamente, la sociedad rural, se transforma completamente hacia mediados del siglo XX como consecuencia de una serie de procesos que se concatenan en el tiempo hasta nuestros días, los cuales han cambiado el medio rural. Para su comprensión, me baso en la idea de Hervieu (1997) sobre las rupturas sufridas por la sociedad rural, entre las cuales, la primera de ellas se refiere al proceso de modernización por el que no solamente España, sino el mundo entero ha pasado, ya que este nuevo modelo, de carácter desarrollista y productivista, se impone como dominante en todos los sectores económicos mundiales. Por tanto, el paradigma de la modernización y, actualmente, el de la globalización, se convierten en los más significativos exponentes que explican los cambios fundamentales en el sector agrario y por extensión en el medio rural.
La modernidad se entiende por Harvey (1998) como un fenómeno urbano que mantenía una relación compleja y contradictoria con el crecimiento que se va desarrollando en las ciudades. Este auge se identificaba como algo „‟explosivo, con la gran migración rural-urbana, la industrialización, la mecanización, los reordenamientos masivos deI espacio construido y los movimientos urbanos de carácter político‟‟ (1998: 41). El gran logro de la modernidad, por tanto, se constituyó en las ciudades, aquellos espacios dadores de libertad individual donde, en su construcción, se ocultaba el trato objetivo e instrumental hacia los „‟otros‟‟ a través de intercambios monetarios y fríos y racionales cálculos económicos, lo que aumentaba tanto la división del trabajo como a su vez las desigualdades sociales. En este espacio Harvey, basándose en las ideas de George Simmel (1911), considera que „‟la acelerada urbanización produjo una <<actitud de hastío>>, ya que sólo protegiéndose de los complejos estímulos que surgían de la vorágine de la vida moderna era posible tolerar sus extremos. La única salida era cultivar un individualismo impostado recurriendo a los signos de status, a la moda o a las marcas de excentricidad individual‟‟ (1998:41).
Estas características se incrementan entremezclándose con las perspectivas de la lógica económica concentradora y homogeneizadora urbana e industrial europea, el comercio y la política internacional, descansando según González y Camarero en los principios culturales de la Modernidad: „‟la supremacía de la razón y el conocimiento científico, la racionalidad instrumental y la creencia en el carácter lineal y progresivo de la historia‟‟ (1999:60). Si aunamos estas perspectivas al capitalismo liberal y al
7 imperialismo, encontramos como resultado la importancia dada a la producción de mercancías, el mercado de intercambio y el trabajo asalariado, con una total centralidad en la máquina, es decir, la necesidad de la industrialización total del sector productivo. Es a partir de estos momentos cuando se implementa muy fuertemente la carrera por un consumo ilimitado creando nuevos deseos y necesidades „‟acentuando de este modo el cultivo de los apetitos imaginarios y el papel de la fantasía, el capricho y el antojo‟‟ (Harvey, 1998:127). Occidente pasa a ser hasta la actualidad en una sociedad „‟donde la producción destinada a la ganancia sigue siendo el principio básico organizador de la vida económica‟‟ (Harvey, 1998:143). Para Harvey entender el desarrollo capitalista se basa en analizar:
Las orientaciones sociales y psicológicas, como el individualismo y el impulso de realización personal a través de la auto-expresión, la búsqueda de seguridad y de identidad colectiva, la necesidad de alcanzar auto-respeto, status, o alguna otra marca de identidad individual, jugando un rol en la definición de las modalidades deI consumo y en los estilos de vida, producción masiva, la propiedad y el uso de los automóviles para reconocer el amplio espectro de significados sociales, psicológicos, políticos y económicos que se vinculan a uno de los sectores de crecimiento clave del capitalismo del siglo XX. (Harvey, 1998:145)
Uno de los factores principales que influyen en el consumo masivo se basa en el fordismo, es decir, la producción del trabajo en masa, cuyo elemento característico se centra en la cadena de montaje, lo que da como resultado una homogeneidad y uniformidad de los productos, así como un consumo muy intenso de estos, pues a la producción en masa se unen políticas que permiten a los propios productores consumir los bienes que producían (Riesco-Sanz, 2014). Todas estas ideas ligan con el capitalismo y lo favorecen, avanzando de una manera internacional a través del famoso Plan Marshall y la inversión directa de los Estados Unidos, por lo que nos encontramos con la subsiguiente formación de mercados globales y la incorporación de la masa de población mundial a una dinámica global de un nuevo tipo de capitalismo (Harvey, 1998). En los procesos de globalización y mundialización se genera una distancia entre tiempo y espacio donde el consumo genera identidades. Y el espacio del consumo son las ciudades. La ciudad es el lugar de la acumulación del capital y de ahí que crezcan a un ritmo vertiginoso. Como resultado de este hipercrecimiento la gran transformación de las estructuras globales marca un antes y un después en el mundo rural, el cual se va desequilibrando a medida que crecen las ciudades y se dan procesos de movilidad dado que la ciudad se convierte en el destino final del éxodo rural campesino (Aguilar, 2014). O sea, en estos procesos de cambio globales a partir de 1960 tiene lugar el hito clave del campo español, esto es, el éxodo rural, que produce un trasvase poblacional del campo a las zonas urbanas, por lo que se comienza a vislumbrar los efectos negativos de tan drástico cambio en la sociedad española. En palabras de Acosta-Naranjo, el conjunto de procesos como „‟la
8 emigración, la crisis de la agricultura tradicional y la llamada modernización del campo y de la sociedad rural traen aparejados cambios radicales, sumiendo a la población en la llamada crisis social rural‟‟ (2008:49). Según este autor ya en 1950, una vez que se acumula el suficiente capital en la agricultura para su transferencia como modo de financiación de la industria, comienza su desarrollo en el marco de una nueva política económica, el plan de Estabilización de 1959, el cual deriva en una serie de consecuencias clave:
Rompe definitavemente con la autarquía, lo que suponía la apertura de España al sistema capitalista mundial […] Con el desarrollo económico del país, la agricultura pasaría de ser exportadora de capital, alimentos y materias primas para otros sectores de la economía, a exportar de una manera importante mano de obra y, una vez que deja de cumplir esta función de transferencia de fuerza de trabajo, se convierte sólo en importadora neta de capitales y mercado para productos manufacturados. Debido a la magnitud del proceso, la emigración a las ciudades socavará uno de los fundamentos de la agricultura tradicional, la abundancia de mano de obra. La emigración trae escasez de mano de obra y subida del precio de los salarios, induciendo a una sustitución de fuerza de trabajo por capital, en forma de infraestructuras, maquinaria, uso de fertilizantes o herbicidas. (Acosta, 2008:49)
Las bases de la despoblación rural y del envejecimiento de amplias zonas de la España rural quedan así trazas y con ellas la senda de la desagrarización como nuevo elemento que define a la sociedad rural. Este proceso se entiende como la pérdida de la centralidad que la actividad agraria tiene como base económica de las sociedades y que hace referencia a la disolución del papel director de la agricultura en la organización de la vida rural y en la configuración de las estructuras sociales de dichas áreas. Es, en definitiva, el resultado de la reestructuración de los sistemas económicos: por el desarrollo del comercio internacional, la estandarización del consumo y la extensión de las cadenas de valor agroalimentarias (Camarero, 2017). En esta etapa del desarrollo capitalista se confiere a la ruralidad una funcionalidad renovada, es decir, la industrialización requiere de cantidades ingentes de mano de obra, de carácter urbano, por lo que el papel del espacio rural se identificará con „‟librar grandes producciones agrarias comerciales, mediante subsectores representativos como los regadíos, ganadería de leche, sector hortofrutícola, etc. El mensaje es claro, o incorporarse a la economía productiva por la vía de la modernización, o permanecer como residuo y anacronismo histórico hasta su absoluta desaparición‟‟ (González y Camarero, (1999:61).
Entre 1955 y 1965 el éxodo rural y la transformación urbana española provoca que deje atrás su pasado agrario y rural convirtiéndose en urbana, orientando toda su actividad económica hacia los servicios (Camarero, 2013). Este autor defiende que el éxodo rural se identifica como muy selectivo dado que serán mayoritariamente los jóvenes rurales los que emigren a las ciudades, transformándose las estructuras demográficas rurales y perdiendo velozmente casi toda una generación. La emigración
9 a las ciudades corrige el descenso de la natalidad causada por la Guerra Civil y las ciudades, las cuales comienzan la expansión industrial y de servicios impulsada por la modernización económica, se nutren de una generación joven y activa lista para dedicarse al trabajo en estos sectores. En definitiva lo que ocurre se basa en que „‟el medio rural pierde gran parte de los efectivos de una generación, a través de la disminución de la natalidad y del aumento de la emigración, y la ciudad se repone de los desastres demográficos de la guerra a expensas de los jóvenes rurales. La ciudad mantiene su equilibrio y consigue la vitalidad necesaria para su desarrollo a costa del campo‟‟ (Camarero, 2013:31). O sea, el intenso proceso de despoblación va a dar lugar a una serie de desequilibrios demográficos a partir de los 70 como el envejecimiento de las poblaciones rurales que se concatena conla poca natalidad y el descenso de la fecundidad (Pino y Camarero, 2017). Este descenso tanto de la fecundidad como de la natalidad se debe a la emigración de las mujeres a las ciudades, lo que dificulta la formación de familias, produciéndose una masculinización del medio ruraldebido a que los mercados rurales de trabajo en este contexto son muy pequeños y se encuentran fuertemente diferenciados por cuestiones de género, siendo los hombres los que ocupan más puestos de trabajo y tienen más facilidades, mientras que, las mujeres quedan relegadas a trabajar en empleos locales peor cualificados o a dedicarse al espacio doméstico y las tareas del hogar(Pino y Camarero, 2017).
La siguiente etapa que ocupa un papel protagonista en la evolución del medio rural español en el contexto de la modernidad y el capitalismo es a partir de 1980, donde la despoblación resulta mucho más tenue debido a las numerosas crisis por las que está pasando el país, influidas por el paro en las ciudades y el abandono de la actividad agraria a causa de la jubilación o defunciones de la población activa agraria caracterizada por ser un sector envejecido. En este contexto para González y Camarero, en relación con la etapa capitalista fordista, en España tiene lugar un fordismo más tardío, influyendo también en la serie de crisis que contradicen las bases rígidas de la modernidad como por ejemplo „‟la crisis ambiental y energética, la crisis fiscal del Estado y del bienestar social, la saturación de los mercados, etc. Ponen en evidencia la necesidad de buscar un nuevo modelo de desarrollo‟‟ (1999:61). Estos desequilibrios no pasan desapercibidos en un espacio económico cada vez más interconectado y global, ya que no solamente en el caso español, sino a nivel europeo, la agricultura tiene dificultades para competir en el mercado económico global, por lo que se comienzan a percibir otros aspectos de la realidad rural, desarrollándose en Europa una política de desarrollo rural no solo centrada en la producción agrícola y
10 ganadera. Es en estos momentos cuando „‟se marca un verdadero cambio de paradigma, representando un punto de inflexión en las políticas dirigidas a los territorios rurales europeos‟‟ (Camarero, 2013:19), pues España ingresa en la Unión Europea en 1986.
A partir de aquí tienen lugar hechos significativos en la agricultura española, ya que el nuevo modelo de desarrollo, identificado como territorialización de la economía, se definirá a partir de ideales posmodernos dado que a nivel global entre 1970 y 1980 se constituye el periodo de una nueva reestructuracion económica y reajuste social y político (Harvey, 1998). Aparece por tanto una renovada fase de acumulación económica posfordista en la cual se propone la acumulación flexible productiva. Interpretada por Harvey como:
La flexibilidad con relación a los procesos laborales, los mercados de mano de obra, los productos y las pautas del consumo. Se caracteriza por la emergencia de sectores totalmente nuevos de producción, nuevas formas de proporcionar servicios financieros, nuevos mercados y, sobre todo, niveles sumamente intensos de innovación comercial, tecnológica y organizativa. Son cambios acelerados en la estructuración del desarrollo desigual […] La acumulación flexible ha venido acompañada, desde el punto de vista deI consumo, de una atención mucho mayor a las aceleradas transformaciones de las modas y a la movilización de todos los artificios destinados a inducir necesidades con la transformación cultural que esto implica. Estos cambios en el consumo, junto con las transformaciones en la producción, la búsqueda de información y el financiamiento, parecen haber marcado una gran ola en el empleo en servicios desde comienzos de la década de 1970. (Harvey, 1998:170-180)
La aplicación de este modelo a la realidad rural española tiene como resultado la valorización de aspectos antes relegados al olvido como la calidad ambiental y los espacios diferentes con respecto a las atascadas ciudades. En cada economía regional se buscan alternativas como la artesanía, el turismo, la etiquetación de productos con dominación de origen y, en general, servicios, apoyados todos ellos por la PAC, es decir, la politica comunitaria de la UE (González y Camarero, 1999) junto con la creación de las organizaciones e instituciones de desarrollo como los Grupos de Desarrollo Rural (GDR). En resumen, el mundo rural se caracteriza por estar en permanente cambio. La industrialización agraria y la modernización que se desarrollan desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX marcan las principales ruptura de una ruralidad tradicional, dando paso a un modelo de agricultura intensivo en beneficio del mercado. La agricultura se convierte en un gran mercado de insumos industriales, dependiente de las agroindustrias, de incesante expansión a partir de los años 80 y generadoras de grandes oligopolios multinacionales que absorben grandes proporciones de producción agraria, determinando precios, variedades a producir e incluso procesos y técnicas de producción. El empeño está en producir materias primas antes que productos de consumo directo, aumentando la distancia entre productores y consumidores (Camarero, 2017b).
11 2.1.1 Las visiones de la despoblación
El estado actual de la despoblación rural se cimenta en el contexto de globalización y situación de posmodernidad, dado que ha tenido lugar „‟la inserción de las áreas rurales en la estructura socioeconómica general, a través de una redefinición de sus funciones y de una creciente conectividad por medio de la movilidad […] Este proceso de inclusión de las áreas rurales en la estructura general utiliza como mecanismo clave la movilidad […] Se incluye en los flujos: de residentes, de trabajo, de capital, de consumo, de información, etc‟‟ (Pino y Camarero, 2017:9), por lo que ya no existe un aislamiento de las comunidades rurales debido a las infraestructuras y medios de transporte, de esos flujos de relaciones y de las migraciones (Acosta-Naranjo, 2008). Por consiguiente, la reestructuración y resignificación del mundo rural tiene lugar en un contexto de profundos cambios y transformaciones a nivel multiescalar y multidimensional (Camacho, 2015). A un nivel económico el capitalismo actual tiende a la hiperacumulación, organizándose a través de la gran diversificación, la movilidad geográfica, la flexibilidad de mercados de trabajo y consumo y procesos laborales, acompañándolo por una fuerte innovación institucional, productiva y tecnológica, una fuerte privatización y mercantilización, incluso del conocimiento (Harvey, 1998). En esta situación existe un desplazamiento de las normas y valores colectivos por una progresiva individualización competitiva dado que es el valor principal de las empresas, introduciéndose en muchos aspectos de la vida social y personal. (Harvey, 1998). Según Harvey, si el capitalismo tiende hacia un crecimiento ilimitado, inevitable y positivo, la crisis será la falta de crecimiento; es por ello que aquellos pueblos que no crecen se mantienen en crisis. Y de ahí que surjan enormes desigualdades y crezcan las formas de explotación (Camacho, 2015). A nivel político existe una fragilización de los estados nacionales y una crisis del bienestar. Culturalmente, se dan „‟procesos de homogeneización de los patrones de la cultura occidental y de hibridación cultural que se refuerzan, crean y recrean identidades locales, regionales, nacionales, étnicas, grupales, religiosas. A nivel ambiental tenemos un aumento de la degradación de las condiciones biosíficas del mantenimiento de la vida en el planeta y el surgimiento de nuevos movimientos ambientalistas‟‟ (Camacho, 2015:7). Este escenario actual, además, se imbrica con el contexto de globalización e informacionalización, esto es, un nuevo sistema de comunicación, de lenguaje digital universal: la conexión red (Castells, 2000). Es por ello que estas redes, instituidas por fuentes de „‟riqueza, tecnología y poder, están transformando nuestro mundo. Están ampliando nuestra capacidad productiva, nuestra
12 creatividad cultural y nuestro potencial de comunicación. Pero, al mismo tiempo, están privando de sus derechos ciudadanos a las sociedades‟‟ (Castells, 2001:91). Según Camacho, y como he comentado anteriormente, la creciente diferenciación entre espacios rurales y espacios urbanos se hace cada vez más difusa debido al „‟avance de los procesos de migración o desaparición de la población campesina, los procesos de gentrificación de las ciudades, el crecimiento suburbano y conurbano y los cambios en las estructuras productivas de los espacios rurales, las cuales son más multifuncionales pero cada vez menos agrícolas y pecuarias‟‟ (2015:7).
Para comprender el escenario actual de la ruralidad española es necesario observar el camino por donde transita la despoblación rural, factor vertebrador de este proceso. Según Camarero (2017b), la desagrarización, la movilidad y los desequilibrios en la estructura demográfica son los conformantes del escenario actual desde el cual interpretar la despoblación rural española. Sin embargo, la cuestión no se basa solamente en entender el porqué de la pérdida despoblacional, sino comprenderla en términos de equilibrio y mantenimiento de la diversidad. En otras palabras, „‟la configuración histórica del territorio ha generado un modelo de poblamiento para España de baja densidad, comprendiéndolo en términos de equilibrio social y territorial‟‟ (Camarero, 2017b:19). Es decir, geográficamente el país es muy grande en tamaño, por lo que las distintas comunidades si tuvieran un reparto equitativo de población, tendrían cifras relativamente bajas, por lo que Camarero atiende, desde la perspectiva de la reestructuración rural, a la idea de que los conflictos de la despoblación no responden tanto a la ocupación física del territorio sino como a los „‟desequilibrios que el proceso de despoblamiento ha causado. Desequilibrios que afectan a las estrategias utilizadas para seguir manteniendo el vínculo con lo rural‟‟ (Pino y Camarero, 2017:9). Atendiendo a esta idea, actualmente nos encontramos con este problema como primordial en la agenda política y de gobiernos locales de ciertas comunidades autónomas, incluso autores hablan de esa España Vacía (Del Molino, 2016), pero, según Camarero, el problema es tan antiguo como intenso, ya que afecta no solo a aquellas comunidades donde se encuentra el problema físico, sino que trasciende a todo el país. O sea, la despoblación rural actual es el resultado de la concentración de la población en las ciudades:
El despoblamiento es secular y su despertar actual no es sino el eco de una crónica que ya había sido anunciada […] Nuestro modelo socioeconómico dominante es urbano: vivimos en áreas metropolitanas dentro del espacio global en el que nos encontramos. […] El despoblamiento es una realidad larga y cambiante. Resultado de múltiples avatares, de procesos largos y de lógicas globales. Etiqueta de fuerte popularidad pero simplificadora en exceso de los procesos de cambio social que afectan a las áreas rurales en particular y a las sociedades del occidente global en general. (Camarero, 2017b:21)
13 Es por ello que en el escenario actual existen diferentes tipos de despoblación: una despoblación secular, el cual hace referencia a bajas densidades poblacionales desde hace siglos en ciertas zonas, sobretodo la meseta y las áreas montañosas. A continuación, una despoblación relativa en conexión con el crecimiento de las ciudades y las áreas litorales. „‟En este sentido se producen cambios en la distribución de la población, desde el interior a las costas, desde el campo a la ciudad, por lo que hay un papel menor de las áreas rurales en relación con las urbanas, pero sin suponer su despoblamiento en términos absolutos‟‟ (Pino y Camarero, 2017:7). Y, por último, una tercera despoblación muy reciente y significativa identificada con la concentración de la población dentro de las propias áreas rurales, pero en las cabeceras comarcales. Asistimos por tanto a un proceso complejo con distintas variables.
España, como he comentado anteriormente, está hecha de baja densidad. Por lo tanto, su organización poblacional en base a pequeños pueblos es tradicional, constituyéndose como una forma participativa y local de gobernanza del territorio (Camarero, 2017b); aún así, debido a los procesos de urbanización, en la mitad sur de la península encontramos agrociudades, es decir, núcleos de población que superan el máximo identificado convencionalmente para los pueblos y el mínimo para considerarlos ciudades, las cuales, al ser la actividad económica fundamental de estas el sector primario, no están lo suficientemente diversificadas como para considerarse ciudades en sí, produciéndose otro tipo de categoría demográfica y poblacional; en estos dos casos, „‟los municipios y sus ayuntamientos garantizan que exista población con capacidad de decisión política en entornos locales repartida por todo el territorio. Este es un valor que no puede pasar desapercibido. La gestión patrimonial, local, las formas participativas y los comunales constituyen una fortaleza de este sistema de hábitat. La gestión ambiental y territorial permite aún hoy formas de vida y susbsistencia en áreas rurales remotas‟‟ (Camarero, 2017b:32). Por lo que la despoblación en España no tiene que ver tanto con el ámbito de la producción sino con el de la reproducción. Es decir, existe un desequilibrio generacional y de género y, por tanto, „‟el dilema no es que seamos muchos o pocos, sino que exista el soporte generacional suficiente‟‟ (Camarero, 2017b:27). Además la desigualdad de género se encuentra latente dado que los mercados de trabajo en el medio rural son muy restrictivos y las oportunidades aparecen fuera de la localidad, o sea, son las áreas urbanas las que ofrecen más posibilidades en este sentido además de menores necesidades de movilidad dado que „‟las áreas rurales están vivas porque sus habitantes pueden moverse, pero debemos tener presente que castigan a aquellos que tienen disficultades para ello‟‟ (Camarero, 2017b:28). Por lo tanto, las desigulades
14 de género impactan tanto en la esfera económica como en la gestión de la dependencia, representando la complejidad en el asentamiento de las áreas rurales. Se han mejorado las condiciones de vida, pero las políticas de desarrollo siguen sin ser muy exitosas.
2.2 Escenario actual del medio rural español: las nuevas ruralidades
Con respecto a los usos del espacio rural nos encontramos, según Acosta-Naranjo, y basándose en las ideas Bonnamour (2001), con una multiplicidad de formas espaciales, híbridas, alternantes, diversas, etc., sumando una fragmentación y dispersión de actividades y usos, que resulta „‟en diferentes ruralidades, urbanidades y rururbanidades, conectadas además en una nueva estructura en red, una red asimétrica y con nodos de diferente magnitud, para distintos propósitos, con variados vectores y tensada por tramas de poder desiguales donde encontramos diversidad, pluralidad y discontinuidad‟‟ (Acosta-Naranjo, 2010:83). Es de esta manera como lo rural no desaparece como predicaron muchos autores, sino que se imbrica en estos flujos adaptándose a los cambios históricos y, por ende, convirtiéndose a su vez en un espacio de consumo. Aunque desaparece un elemento central de lo agrario, es decir, la agricultura, sigue siendo fundamental en el territorio y esencial, según Acosta-Naranjo (2010), en las transacciones de bienes y servicios como también de imaginarios, cargándose de nuevas dimensiones y funciones para las personas que viven tanto en los pueblos como en las ciudades. „‟En la reconfiguración de las identidades rurales, lo agrario, la cultura y el patrimonio vinculado a ello, es un activo importante de cara al desarrollo rural y a la preservación ambiental del planeta‟‟ (Acosta-Naranjo, 2010:81). González y Camarero citan las ideas de Lash y Urry (1996) sobre el vacío de contenido material de los productos en la fase actual del capitalismo posmoderno, los cuales se recargan de significados culturales y sociales identitarios o de valores en relación con la naturaleza. El contexto posmoderno es responsable de la transformación de valores y actividades:
Provocando una ruptura con las imágenes más tradicionales de la ruralidad, ya que lo rural también es una categoría construida. Tal transformación en las representaciones colectivas implican que lo rural deja de verse como algo atrasado, marginal, cerrado en sí mismo e improductivo, para pasar a ser considerado como referente de arraigo e identidad, depositario de la memoria colectiva, escenario de la sociabilidad y de participación directa en los asuntos colectivos, lugar de calidad de vida y para el ejercicio de estilos de vida diferenciados, dándole un valor añadido a los productos que se originan en este medio. (González y Camarero, 1999:62)
En función de estas resignificaciones y reinterpretaciones los autores entienden la creación de la nueva ruralidad como el resultado de las rupturas sucesivas a lo largo de la segunda parte del siglo XX, o sea, los cambios que se dan en las políticas
15 agrarias desde mediados de los 80. El contexto en el que se comienza a hablar de una nueva ruralidad se centra en la prosperidad socioeconómica y de generalización de los comportamientos en el consumo, los cuales explican la emergencia de una ruralidad diferente que quiere poner en evidencia otras características de interés en el medio rural.
Protagonizan papeles clave en la promoción de la nueva ruralidad políticas europeas como son la PAC y, dentro de ella, las iniciativas LEADER, las cuales impulsan todo el sistema de organización a través del cual introducir dinero en el medio rural en sistemas que no sean solamente productivos (García, 2013). Tiene lugar a su vez a un „‟consumo de lugares‟‟ a través de ciertas prácticas residenciales, de ocio, turísticas, etc, además, „‟los procesos de descentralización político-institucional contribuyen al reforzamiento de lo local, como lo hace el redescubrimiento de las identidades, de la dignidad de la diferencia frente al afán modernista de homogeneización […] la globalización nos acerca al principio de una sola tierra, mientras que la re-localización habla de la posible universalización del desarrollo. Pero existe un rostro perverso, que se mueve entre la centralización del poder político-económico y la aparición de localismos excluyentes‟‟ (González, 2001:63). Asistimos a espacios rurales inscritos en su dimensión local, pero a la vez insertos en procesos globales, hablando de esa glocalización. (Aguilar, 2014). Por todo ello, el futuro de lo rural en las sociedades contemporáneas sólo puede comprenderse desde el entendimiento de la acción de ambos factores: „‟un mundo crecientemente global, movilizado, integrado económicamente e interconectado, donde al mismo tiempo tiene cabida el localismo, la reivindicación identitaria y la funcionalidad económica de los sistemas territoriales‟‟ (González, 2001:63). Incluso para muchos autores se llega a identificar la presencia de una „‟ruralidad líquida‟‟1 dado que el territorio en el que nos situamos „‟se ha venido conformando en el tiempo de la historia y el caso de las áreas rurales responde a formas sociales adaptativas al entorno territorial. Hemos construido un territorio de asentamientos con un fin, y ahora reconvertimos los pueblos a otras formas líquidas de vida caracterizadas por el cambio incesante y concatenado de situaciones y proyectos vitales‟‟ (Camarero, 2017b:22).
El contexto de sociedad posindustrial vuelve a ayudar a comprender el papel jugado por la ruralidad en nuestros días, esto es:
La revalorización del pasado, de los orígenes, de lo identitario y de los referentes comunitarios; interés por lo diferente, lo exótico, lo étnico. En este momento se despliega también la conciencia ecologista, la crisis ambiental y marca una orientación antiproductivista: por ende, una fuerte valorización de lo natural y lo tradicional. En el contexto postmodemo encontramos, por tanto, no ya un
16
nuevo "mundo rural", ni siquiera una nueva ruralidad, sino múltiples ruralidades. (González, 2001:92)
Es por ello que el espacio rural se concibe actualmente como un lugar que producirá seguridad ambiental y alimentaria así como su función de actor en el control de recursos naturales y energía. Son „‟macrofunciones que se añaden a los espacios rurales y, por ende, a la sociedad rural. Se llega así a una especie de nuevo contrato con el que se empiezan a realizar y subvencionar nuevas actividades como las turísticas o patrimoniales‟‟ (García, 2013:6). Existe, como resultado del conjunto de estos procesos y en el seno de la sociedad del riesgo, un nuevo imaginario de la seguridad ambiental y alimentaria, la calidad y la salud, que cambian las demandas de la producción, añadiendose otras muy valorizadas en el medio rural identificándolo con cierto idilio rural (Camarero, 2013). En el contexto actual posfordista: „‟lo rural se convierte en soporte de información que circula en forma de signos dirigidos a la configuración del orden social global. Y ha sido, efectivamente, la redefinición de la funcionalidad moral o simbólica de la ruralidad la que le ha permitido a determinadas áreas rurales recuperar su pujanza social y económica pese al declive histórico‟‟ (González y Camarero, 1999:63).Esta valorización tiene una clara representación en la demografía ya que, aunque sigamos encontrando que buena parte de las áreas rurales están en una situación de gran recesión demográfica y que, efectivamente, de ellas sigue saliendo gente, la mayoría jóvenes, no quiere decir que, por otra parte, no esté entrando población (García, 2013). Existen nuevos habitantes situados en torno a 55-65 años, los cuales se situan en la prejubilación o jubilación, estableciendo una segunda residencia. Entonces, la cuestión de la despoblación no solamente transita por entender el por qué del éxodo rural y la concentración en las ciudades como la importancia de reflexionar sobre aquella población que sigue viviendo en el mundo rural. Según García (2013) las características predominantes actuales del mundo rural son la movilidad y la comunicación, así, por ejemplo, en los periodos vacacionales es cuando se produce una mayor ocupación poblacional rural, sobretodo de aquellas personas que provienen de las ciudades, por lo que nos encontramos con un fenómeno de movilidad que crea estos flujos de personas de unos sitios a otros. „‟La ruralidad hoy es una ruralidad que solo puede ser explicada por una alta movilidad: las carreteras garantizan la permanencia‟‟ (Camarero, 2017b:25). Por ende, la segunda residencia también es una pieza de la intercomunicación que representa a los nuevos residentes rurales y cómo, en este contexto, la movilidad actúa de fijador de población en las áreas rurales. „‟Se trata de una estrategia para mantener vínculos con lo rural sin renunciar a las ventajas de la aglomeración, especialmente en términos de servicios. También las estrategias de movilidad laboral, en un volumen mucho mayor, permiten mantener esas vinculaciones locales múltiples‟‟ (Pino y Camarero, 2017:9).
17 Nuestro modelo de vida apunta a los usos de formas birresidenciales, siendo al final pobladores estacionales. O sea, según García, la ciudad es el espacio de la actividad, la prisa, la producción, el consumo ilimitado, mientras que lo rural sería todo lo contrario, el espacio del „‟esparcimiento, de la tranquilidad, del slow lifestyle, del consumo de calidad y, sobre todo, un lugar donde uno va a poder encontrar un espacio propio para el desarrollo de sus trayectorias vitales‟‟ (García, 2013:11) y este último punto es el vital para los nuevos residentes, la posbilidad de reconstrucción de las trayectorias vitales, revolucionando lo rural.
Frente a esta imagen también debemos tener en cuenta que en el medio rural aún existen muchos problemas y desventajas sociales, entre los que se encuentran la lejanía de los centros de organización y el esfuerzo que se confiere a la realización de actividades cotidianas meramente por la situación de exclusión de las áreas rurales, creando un sobrecoste de movilidad y tiempo (Camarero, 2017b). Junto a ello se encuentran otros factores como „‟el sobreenvejecimiento -el gran envejecimiento que no solo sufre España sino el resto de Europa seguirá teniendo un gran impacto en las áreas rurales (García, 2013)- la masculinización, dependencia, desigualdades de género y vulnerabilidad laboral, desequilibrios demográficos y desigualdades de acceso a la movilidad‟‟ (Camarero, 2013:11). A ello cabe añadir probemas de gobernanza: recortes, reducción de servicios, enajenación de territorios comunes, etc. Una última cuestión que puede afectar es que éste solo se pueda pensar en „‟términos de producción económica, en categorías de fijismo o de capacidades endógenas. El hecho de no observar las oportunidades y, sobre todo, la tela de araña que tiene la movilidad sobre el territorio es lo que nos resta capacidades para pensar en el desarrollo y visualizar muchos procesos que se están dando en los entornos rurales‟‟ (García, 2013:13).
La despoblación es un fenómeno que se ha ido desarrollando por lo comentado anteriormente, es decir, el crecimiento de las ciudadesy las propias carateristicas fisicas del territorio hacían inevitbale que lo rural fuera mermando su población. Aún así existe la idea de la neoruralidad en cuantoque esa densidad demográfica menor toma una nueva perspectiva por los modelos de desarrollo en donde se encuentran compatibilidades en la conservación y protección ambiental, generando recursos paisajísticos y permitiendo y soportando estilos de vida „‟slow‟‟. El problema es que esto no está alcanzando un nivel real, sino que existen ejemplos concretos que aunque tengan éxito, habría que estudiar más a fondo como implementarlo a un niveel mayor. No obstante, también existen „‟esfuerzos de recuperación de pueblos abandonados, búsqueda de estilos de vida alternativos y vueltas a la tierra, en una
18 mezcla de necesidad económica ante la crisis y rechazo del consumismo y la masificación. El despoblamiento no es un asunto nuevo pero va variando en función del sentido dado por cada comunidad‟‟ (Pino y Camarero, 2017:6). No obstante, el problema de la despoblación debe planterarse en cómo se concilia un modelo de baja densidad demográfica con el mantenimiento de la capacidad política local.
2.3 El desarrollo rural sostenible desde una perspectiva antropológica ecológica: la etnoecología y la agroecología
En un escenario de nuevas ruralidades, dondeal perdersela importancia de las barreras espaciales existe una „‟mayor sensibilidad del capital a las variaciones del lugar dentro del espacio y, por ende, se da un mayor incentivo a aquellos espacios que se diferencian a fin de hacerse atractivos para el capital, donde todo es homogéneo, se produce una fragmentación, una inseguridad y un desarrollo desigual‟‟(Harvey, 1998:327). Se crea, al mismo tiempo, un marco de conflicto entre distintos actores por laredefinición identitaria, concretamente en el caso que me ocupa, del espaciorural. En este proceso de expresión identitaria colectiva „‟tienen parte no sólo los habitantes locales, sino otros muchos agentes, individuales, colectivos, corporativos, institucionales, de distintas características, tanto de dentro como de fuera, con intereses coincidentes o contrapuestos. Tras estas tensiones y transacciones están los imaginarios colectivos sobre lo rural, lo auténtico y lo natural, los modelos de lo rústico, lo silvestre y lo salvaje‟‟ (Acosta-Naranjo, 2010:86).Es por ello que en la creación de una comarca o localidad rural a la hora de su innovación y, por tanto, en la apuesta de su desarrollo local, en muchos territorios el referente identitario tiene que ver con elementos del mundo agrario, donde el paisaje es un elemento clave.
Según Acosta-Naranjo (2010:85) „‟un paisaje es un vivencia, una experiencia, y el resultado de la transformación de los ecosistemas en agroecosistemas a través de los procesos de trabajo donde hay una identificación individual o colectiva, reconocida como algo propio a través de la actividad y el trabajo, propio de los convecinos, de los paisanos, hay una vivencia, lúdica, recreativa, sentimental o ritual‟‟. Sin embargo, esta referencia al paisaje, en la actualidad postmoderna, se romantiza hasta el punto de que la naturaleza se convierte en una especie de refugio paraíso-terrenal.
En Occidente, el proceso de artificialización de los ecosistemas y del propio ámbito de la vida cotidiana de las personas, el maquinismo y la tecnología, la desaparición de grandes espacios silvestres o agrarios, la crisis ecológica y la vida en aglomeraciones urbanas, llenas de contaminación y ruidos de máquinas, han ido haciendo crecer la idea y el mito de la naturaleza, como algo totalmente exterior, pero deseable. El imaginario social construye la naturaleza como ese ámbito lejano, intacto, con el que hemos sufrido una escisión esencial, del que nos hemos separado y al que queremos y debemos volver. Evoca un universo semántico de virginidad, exuberancia, inocencia, paraíso, salud, paz, remanso, vida, relajación y ausencia de pecado civilizatorio o
19
intervención humana. Todo reforzado por la asunción de las ideas y demandas de los movimientos ambientalistas respecto a la preservación del medio y la lucha contra la degradación ambiental, que nacen en y por esos contextos descritos (Acosta-Naranjo, 2010:88).
En este contexto aparece un consumidor que prima lo vernáculo, creándose una vinculación con el lugar que simula lo auténtico, reinventando la herencia y la tradición. En este sentido, según Harvey (1998), la tradición entra en las esferas de la mercantilización y la comercialización dando como resultado que la búsqueda de raíces y la reinvención de tradiciones lleguen a producirse y reproducirse como una imagen o simulacro, entrando en el conflicto a través del cual la propia tradición se puede llegar a reorganizar como una cultura de museo, de una historia local que cuenta „‟cómo se hacían antes las cosas, cómo se vendían, se consumían y se integraban en una vida cotidiana que se ha perdido hace mucho tiempo, a menudo idealizada. A través de la presentación de un pasado parcialmente ilusorio, se hace posible dar significado a cierta forma de la identidad local, y quizá con un provecho económico‟‟ (Harvey, 1998:335).
Es por ello que estos dobles significados, contradictorios en su formulación, son lo que dinamizan y caracterizanel desarrollo y la movilidad de la ruralidad en la actualidad, es decir, esta se inserta en procesos globales al mismo tiempo que se somete a otros procesos de diferenciación local, construyéndose como productora de significados e identidades. Según González y Camarero „‟mediante la comprensión de lo rural como soporte de significados antes que como soporte de actividades el desarrollo recobra su sentido, o al menos permite otras lecturas‟‟ (1999:66). Partiendo de esta base en este apartado me centro concretamente, ligando la idea de la revalorización del medio ambiente tanto en el medio rural como a un nivel nacional e internacional, encómo, desde la perspectiva antropológica ecológica y la etnoecología, la agroecología pretende ser un proyecto para el desarrollo rural sostenible que aterriza en una propuesta antropológica enfatizando el valor de la cultura local a travésde los recursos naturales y su medio ambiente. Esta investigación queda fundamentada así desde una perspectiva de la antropología ecológica2, la cual asienta sus bases en el estudio de las relaciones naturaleza y cultura, analizando los efectos de los fenómenos culturales sobre los sistemas biológicos, en el sentido de la comprensión del vínculo entre los elementos de los ecosistemas, los humanos y sus culturas. Es decir, el objetivo principal de la antropología ecológica radica en
2
A continuación se cita como Acosta-Narano (s/f) a las ideas teóricas basadas en un documento bibliográfico sin publicar por Rufino Acosta-Naranjo, perteneciente al grupo de investigación de la Universidad de Sevilla „‟Cultura, Ecología y Desarrollo de Pequeños Territorios‟‟ y tutor de este TFM que me ofrece esta información sobre los corrientes y debates en antropología ecológica.
20 comprender la contribución de la cultura al funcionamiento adecuado o inadecuado de los ecosistemas de los que forma parte (Acosta, s/f).
Para aproximarme a las perspectivas que utilizo, esto es, etnoecología y agroecología, parto del debate histórico en la disciplina entre naturaleza y cultura, en el cual surgen varias tendencias, donde desde una parte tradicional ha existido una dominación por el determinismo ambiental y la ecología cultural de Steward (1955) por un lado y el materialismo cultural de Harris (1979) por el otro lado. Como reacción de estos enfoques surgen otras dos nuevas perspectivas: la primera de ellas se basa en el concepto de ecosistema de la mano de Rappaport que, junto con otros investigadores, son los „‟precursores de la actual investigación en torno al „‟metabolismo de la sociedad por disciplinas como la economía ecológica, ecología humana, ecología industrial, ecología urbana, historia ambiental y agroecología‟‟ (Reyes y Martí, 2007:). La segunda reacción fue la etnoecología, la cual se enmarca dentro de la antropología cognitiva (Reyes y Martí, 2007). Por tanto es en estas dos últimas perspectivas donde enfoco la mirada para mi investigación ya que se estudian las estrategias humanas de adaptación y modificación del hábitat como resultado de una coevolución entre naturaleza y cultura y no como una diferenciación en compartimentos estancos entre naturaleza y cultura, sino que se entienden en una imbricación.
Por un lado, la etnoecología será la perspectiva dentro de la disciplina de la antropología ecológica que me permita aproximarme a la visión teórica que fundamentará el estudio del conocimiento local acerca de las especies silvestres y la posibilidad de desarrollo sostenible desde la agroecología, explicada posteriormente, ya que ésta estudia el conocimiento ecológico local, el cual es fruto de la adaptación humana al medio ambiente, pudiendo ser una herramienta en el desarrollo y conservación de la diversidad biológica y cultural. Por tanto, la etnoecología representa, según la Reyes-García (2008) un aporte real y potencial en la conservación de la diversidad biológica y cultural, el manejo sostenible de los recursos naturales, el desarrollo local y el cambio climático. La etnoecología, según Toledo y Barrera-Bassols (2009) es una disciplina híbrida e interdisciplinar, y de ahí que introduzca también la agroecología y ciertos aspectos etnobotánicos, estudiando „‟los sistemas de conocimiento, prácticas y creencias de los diferentes grupos humanos sobre su ambiente‟‟ (Reyes-García, 2008:109). Parte del estudio y rescate de sistemas de conocimiento y manejo local para la articulación de estrategias de manejo sostenible de recursos naturales. Específicamente esta perspectiva se fundamenta en