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Kotov 1 - Herencia Ajedrecistica ALEKHINE 1

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(3)

A.

KOTOV

HEl1ENCIA AJEDRECISTICA

DE A. A. ALEKHINE

Leyes del iuego de posición

SEGUNDA EDICION

Versión directa del ruso:

VICTOR ANDRESCO Y YOLONDA PERALTA

Revisión técnica:

JULIO GANZO

RICARDO AGUILERA EDITOR Apartado 9.138 MADRID-6

(4)

PADILLA, 54

-

APARTADO

9.138 -

MADRID-6

Título: HERENCIA AJEDRECISTICA DE

A. A. ALEKHINE

Segunda edición de 3.000 ejemplares Traducción del ruso, de Víctor Andresco

y

Yolanda Peralta.

Dibujo de Enrique de la Hoz. Revisión técnica de Julio Ganzo

Madrid, diciembre 1970

Depósito legal: M. 28.998-1970

(5)

P R O L O G O

Aparece este libro -ofreciéndose a la atención de los lectores- como un detenido análisis de la obra del grandioso ajedrecista ruso A. A. Alekhine.

En un trabajo anterior se publicó su biografía, su característica creadora y deportiva, la aportación del campeón ruso en la teoría de la etapa inicial de la partida de ajedrez. Además, se habían estudiado muchas partidas combinadas de Alekhine, sus ataques al rey enemigo, así como sus golpes tácticos y el sacrificio del peón por la iniciativa.

Esta nueva obra está consagrada a tres cuestiones fundamentales: la maestría de Alekhine en el juego de posición, su técnica de final de partida y también la obra de unión entre el jugador y los ajedrecistas soviéticos.

El motivo esencial de este libro es ayudar al lector a desentrañar y asimilar la maestría de Alekhine en el juego de posición, mostrar su arte para preparar -con la ayuda de profundas maniobras estratégi­ cas- la base para sucesivas combinaciones de efec­ to. En el libro se resuelven varias cuestiones impor­ tantes de estrategia -a juicio del autor- la más ne­ tamente apreciada en la obra del ajedrecista. Lo pri­ mero es la cuestión sobre el ataque del flanco de dama y en el centro. Este capítulo aparece como complemento al

V 1

del primer tomo sobre el ataque al rey. La importancia del ataque sobre los dos flan­ cos, lo resuelve el segundo capítulo de la presente obra.

He querido dedicar especial atención a cuanto se refiere a los sistemas de defensa. Alekhine interpre­ taba la defensa a su manera, conforme a su visión particular. La maesrtía de la defensa le permitía salvar posiciones difíciles y lo facultaba, en gran

(6)

me-dida, para destacarse con salidas prácticas en torneos y matchs.

Asimismo, se resuelven en el libro los problemas de la lucha de maniobras y rodeos, los procedimientos para aprovechar la supremacía material y, también, el juego de posiciones corrientes. El autor trata de resolver plenamente todo lo relacionado con estas im­ portantes divisiones de la teoría ajedrecística, tanto más cuanto que todavía están poco desarrolladas en la teoría del ajedrez.

Un capítulo especial está dedicado a definir la teoría de las piezas pesadas. Alekhine hizo una gran apor­ tación a la teoría y práctica de estas definiciones. En el libro están detalladamente descifrados los más importantes métodos interpretativos de tales posiciones. Los capítulos sucesivos se destinan a la técnica de' final de partida de Alekhine; técnica, adornada por pequeñas combinaciones, que unen entre sí la cla­ ridad de las maniobras con el amplio vuelo de la fan­ tasía. En esa técnica está recogido todo lo nuevo descubierto por Alekhine en el dominio del final de partida.

Un tomo aparte estará consagrado a la alianza entre Alekhine y los ajedrecistas soviéticos, que tomaron de su compatriota muchas opiniones sobre la obra ajedre­ cística, y el honor de la difundida bandera de la escuela ajedrecística nacional en el transcurso de los últimos años.

El libro contiene

191

partidas de Alekhine, muchas de ellas no han aparecido nunca en la prensa sovié­ tica. Todas las partidas están comentadas nuevamente por el autor, en correspondencia con los problemas de- tal o cual capítulo. Además, se conservan impor­ tantes comentarios de Alekhine que ayudan a asimi­ lar una u otra idea estratégica. En el volumen figuran muchas partidas recibidas por el autor de los admi­ radores de la obra de Alekhine en distintas partes del mundo. Eu autor expresa su profunda gratitud por tan valiosa colaboración.

Confía el autor que este trabajo sobre la herencia de la obra de Alekhine ayudará a los lectores en su trabajo de asimilación de las leyes de la lucha ajedrecística y les ofrecerá la posibilidad de esclarecer la poli/acética mentalidad del genial ajedrecista ruso A. A. Alekhine.

(7)

CAPITULO

El ataque en el centro

y

en el flanco de dama

Lograda la supremacía, el jugador está en su dere­

cho y debe atacar. A tal conclusión hemos llegado

después de examinar el asunto sobre el ataque al rey.

La finalidad del ataque, los objetivos y métodos de

llevarlo a cabo, pueden ser los más distintos en

cuanto a la situación concreta en el tablero de ajedrez.

Primero fue examinado el ataque al rey, pero en la

práctica del ajedrez, ocurre con no menos frecuencia, tan

pronto como es posible la realización de la contrapar­

tida, el ataque en el centro del tablero o en el flanco

da dama. En este caso el juego tiene un carácter par­

ticular y los métodos tomados ante el ataque del

flanco de dama poseen sus particularidades destacadas

(vamos a contar con que los dos enemigos han

realizado el enroque corto, en caso contrario el papel

de los flancos cambia). En el presente capítulo trata­

remos de descifrar las particularidades características y

los procedimientos de tal ataque.

No vamos a establecer demasiada diferencia entre

el ataque en el centro y en el flanco de dama. Natu­

ralmente, las partidas que se deciden por el ataque

en el centro y en el flanco de dama se diferencian

unas de otras. Sin embargo, en una aplastante mayo­

ría de casos el ataque del centro está tan estrecha­

mente ligado con la ofensiva en el flanco de dama y,

al contrario, la disposición del ataque al flanco de

dama generalmente se relaciona de tal forma con el

ataque en el centro, que es más cómodo examinar estas

dos formas de ataque conjuntamente.

¿En qué se diferencian el ataque al flanco de dama

y en el centro del mismo el ataque al rey enemigo?

En primer lugar, en el objetivo del ataque. Si la fi­

nalidad principal ante el ataque al rey es la perse­

cución de una pieza enemiga, precisamente el rey, en

el ataque al flanco de dama, no existe tal concre­

cwn. Además, atacando el flanco de rey podemos

realizar mayores sacrificios materiales para inutilizar

(8)

solamente una figura enemiga, el rey atacando el

flanco de dama no podemos permitirnos tal despilfa­

rro. Aquí el ataque tiene que ser económico, es preciso

tener en cuenta cada unidad guerrera y cuidarla con

precaución.

La finalidad del ataque al rey es dar mate. El ob­

jetivo del ataque en el flanco de dama y en el cen­

tro según la regla, es la consecución de la suprema­

cía material. Otros aspectos del buen resultado son

la presión a distancia, la conversión del peón en da­

ma, y, únicamente, se convierten con su transforma­

ción particular en la supremacía material. Realmente,

cuando la pieza del enemigo está presionada contra

un extremo del tablero y casi no tiene libertad de

movimiento, ¿acaso no se convierte esto en un par­

ticular logro material del atacante? Se encuentran

partidas en las cuales el atacante sobre el flanco de

dama y, particularmente, en el centro, traslada la

acción de sus piezas atacantes sobre el rey enemigo

y concluye el ataque con un mate. Tales partidas ofre­

cen una particular mezcla de ataque al fey y al flan­

co de dama.

La profunda diferencia de los objetivos de los ata­

ques a los flancos de rey -y dama impone sus par­

ticularidades a los métodos de llevarlos a cabo. Así,

si ante el ataque al rey los refuerzos defensivos del

enemigo se destruyen frecuentemente con la ayuda de

violentos sacrificios, ante el ataque al flanco - d.e dama

las piezas que juegan se organizan con la realiza­

ción de un lento cerco, logrando una gradual debili­

tación en la distribución del enemigo y aprovechan­

do esta debilidad en el futuro. El ataque en el cen­

tro y en el flanco de dama, según la norma, es más

lento y pocas veces encuentra sacrificios efectivos y

variantes forzadas.

En todo lo demás, existe una forma muy común

en los métodos de juego tanto ante el ataque al rey,

como ante el ataque al flanco de dama y en el cen­

tro. Lo mismo que ante el ataque al rey se puede

atacar sobre el flanco de dama, aproximando los peo­

nes o bien organizando la presión sobre las piezas,

el papel decisivo lo juega aquí el dominio de las lí­

neas abiertas (cierto que en menor medida que ante

el ataque al rey) , y también de las diagonales.

Vamos a examinar las siguientes variedades fun­

damentales del ataque al flanco de dama y en el

centro:

l.-El ataque de las piezas.

(9)

2.-Aprovecha-miento de las fuerzas de los peones pasados. 3.-Apro­

vechamiento de los líneas abiertas. Cada uno de es­

tos métodos de ataque al flanco de dama y en el

centro, que surgen con mucha frecuencia, tienen sus

destacadas particularidades y vamos a tratar de re­

velarlas.

El ataque de las piezas

Ante la supremacía en el flanco de dama o en el

centro del tablero, el atacante empieza a desarrollar

las operaciones de ofensiva. El procedimiento más

natural de este ataque es el esfuerzo cada vez ma­

yor de presionar las piezas de la posición enemiga.

Buscando las debilidades o bien obligando al enemigo

a conformarse con la formación de éstas, el atacante,

poco a poco, aumenta la presión de sus piezas sobre

la posición del que se defiende y aumenta el ataque

hasta el momento de recibir una real y continua

supremacía. En una aplastante mayoría de casos un

ataque así termina con adquisiciones materiales ; a

veces, esta forma de ataque, conduce a la rotura de

la defensa del enemigo y a una maniobra de desvío

de las piezas atacantes, que se abren paso hacia el

rey enemigo.

En la ofensiva se asigna un gran papel a los peo­

nes del atacante. A menudo rompen el frente de de­

fensa, facilitando la llegada de las piezas atacantes a

los puntos débiles del campo enemigo. El asalto de

los peones en el flanco de dama ocurre con más fre­

cuencia que el asalto de los peones en el flanco de

rey, ya que, moviendo sus peones, los atacantes no

corren el riesgo en este caso de dejar al descubierto

a su propio rey, toda vez que se encuentra en el

otro extremo del tablero. La ayuda de los peones

en el ataque del flanco de dama es muy importante

para mantener el ataque de las piezas, sin hablar del

caso de la formación del peón de paso o de la aper­

tura de línea.

Alekhine era un gran maestro en el ataque al rey

enemigo, con resultados creadores cuando el cam­

peón del mundo tenía que llevar el ataque al centro

o al flanco de dama. Vamos a examinar unos cuantos

ejemplos de estos ataques, realizados con la ayuda

del aumento metódico de la actividad de las propias

piezas.

(10)

10

N .o l.

D EFENSA ORTO D OXA

Capablanca Alekhine

21 partida del match, 1927

1. P4D,

P4D

5. P3R,

A2R

2. P4AD,

P3R

6. C3A,

0-0

3. C3AD,

C3AR

7.

T1A,

P3TD

4. A5C,

CD2D

8.

P3TD,

Como ha mostrado la práctica, .sobre todo el match

Alekhine-Capablanca, 1927, esta jugada no trae a las

negras ninguna dificultad y les permite conseguir un

juego superior. Muchas más dificultades se les hu­

biera creado a las negras si las blancas hubieran he­

cho el cambio en 5D. No en vano en los últimos

años, en todos los torneos el maestro, escoge, preci­

samente, esta continuación, fijando la posición de los

peones en el centro y asignando una auténtica, aun­

que no grande, supremacía de las blancas. Esta conti­

nuación la aplicó el mismo Capablanca en las últi­

mas partidas del match.

�:

A4T,

P3T

Px P

10. Áx P,

P4CD

Este llamado "fianchetto", ensanchado, ofrece a las

negras la posibilidad de desarrollar cómodamente el

alfil de las casillas blancas y movilizar con ventaja

sus fuerzas para la lucha en el centro.

11. A2R,

Capa blanca juega esta parte· de la partida muy pa­

sivamente. Le hubiera traído más cuenta retirarse

con el alfil a 2T y, seguidamente, después de 12. D2R y

13. A1C y procurar llevar la amenaza al flanco de rey

enemigo.

11 .

... ,

A2C

12.

0-0

,

La práctica ha demostrado que no es bueno impe­

dir la jugada . .. , P4A porque el procedimiento 12.

P4CD conduce a dificultades para las blancas después

de 12 . . . . , P4TD !

(11)

Lleva hacia una completa igualdad de juego; sin

embargo, ya no se vislumbran caminos más activos

para las blancas. Es posible que la variante escogida

por Capablanca se explique por su deseo de alejarse

de continuaciones arriesgadas y pasar el juego a un

tranquilo final de partida.

13.

Cx P

14. C4D,

Esto ya no resulta lógico. Habiendo mejorado no­

tablemente la posición de las piezas negras y empeo­

rando la disposición de las suyas (el alfil en 2R): Ca­

pablanca, de pronto, renuncia a la simplificación 14.

D X D y organiza un complicado juego de piezas en

el centro. Sin embargo, es fácil darse cuenta de que

las negras están mejor preparadas que el enemigo

para las escaramuzas en el centro y pronto demues­

tran de un modo convincente, su supremacía. Con­

forme indica Alekhine, en lugar de la jugada hecha

por las blancas hubiera sido una equivocación 14.

A X C, AxA; 15. C X P, D x D; 16. TRx D, C6C ; 17. T7A,

Axc; 18. A X A, Pxc; 19. A x T, T x A, con ventaja

de las negras.

14.

... ;

T1A

-15. P4CD,

(12)

12

Resulta característico para el concreto razonamien­

to ajedrecista de Alekhine. En lugar del ataque que

surge en 5R, Alekhine escoge esta, al parecer, mo­

desta retirada, considerando justamente que el lu­

gar del caballo está en 5A y dirigiéndolo rápidamente

hacia allí a través de 3C. En este momento se organiza

una curiosa lucha de piezas por los puntos centrales

de apoyo, terminando en favor de Alekhine ; no sola­

mente porque sus piezas estaban mejor preparadas

para el combate, sino también porque el campeón ruso

ve más concretamente las posibilidades, ahonda más

profundamente en el secreto de la situación dada.

16.

A3C,

Capablanca hace evidentes jugadas de sentido lógico,

pero con tal procedimiento es dudoso que pueda llevarse

una ventaja sobre la genial idea creadora de Alekhine.

A las blancas les correspondía calcular, lo que en la

actual situación era el punto clave de la posición, la

casilla 4AD y partiendo de esto preparar el plan de

maniobras de sus piezas. Merecía atención, por ejemplo,

16. C3C con tal de que a 16 . . . . , C3C_ respondiera 17. C5T

guardando esperanzadoramente la casilla 4A. Sin embar­

go, como siempre, en la mentalidad del cubano señorean

principios generales dogmáticos y en el caso de ambas

situaciones no es necesario llevarse al caballo 4D de

la buena disposición de la posición.

16.

C3C

17.

D3C,

CR4D

¡Todos a luchar por el punto 4AD! Después del

cambio del caballo 3A, el alfil negro 2C adquiere la

posibilidad de atacar otra vez el punto 4AD. Además

de eso, el ataque en 4D crea una seria amenaza de

posición por el procedimiento 18 . ... , C X C ; 19. T X C,

A4D ; 20. D2C, TxT; 21. D X T, D1T y T1A, toma la

importante vertical abierta "AD" y la diagonal "TD­

TR".

18.

AJA,

TSA!

<Ver diagrama siguiente.)

Poco a poco, las piezas de las negras se concentran

en el flanco de dama.

(13)

Eso ya es una equivocación, que conduce a las blancas

a serias dificultades. Estaba bien 20. D1C continuando

la lucha por el punto 4A y la línea "AD". Después

de la retirada de la dama a 1C se creaban, simplifi­

cando el juego, amenazas 21. C6D ó 21. A6D y,

asimismo, 21. C2D sacando las piezas negras de la

línea "AD". Al mismo tiempo se hacía posible el traslado

del caballo 4D de la "bonita", pero inútil permanencia

en 4D a través de 3C a la más ventajosa casilla 5T

ó 5A. El motivo del asombro de Capablanca ante esta

partida consiste en que se organizaba con jugadas "natu­

rales", cuando la posición, a pesar de su aparente sen­

cillez, exigía profundizar con ardor en su secreto.

20 .

. .. ,

C x T

21 . Tl A,

D l T!

Amenaza 22.

C X PR ; ó 22 . . .. , C x PC.

22.

CJA,

Mal 22. C5A, A X C ; 23. P X A, T1A ; 24. A2R, T X P ;

25. A X C, D1AD, ganando un peón.

Tl A

(14)

14

A pesar de la aparente prosperidad, las cosas de las

blancas no marchan bien. Las negras señorean total­

mente en el centro del tablero y amenazan con el mo­

vimiento del peón 3R lanzar todavía más lejos y aislar

las piezas del enemigo. Por eso Capablanca hace todo

lo posible por cambiar un peón del flanco de dama para

debilitar a las negras en 4C y facilitarse la defensa.

25. P4TD,

A3A

26. C3A,

26.

. . .

,

A7C !

Nuevamente, una profunda maniobra.

Alekhine se propone realizar el a vanee del peón 3R

y, previamente, se lleva el alfil de 3A para que el

peón en 4R no tape la línea de su movimíento. A

todo esto, la posición del alfil en 7C ofrece muchas

posibilidades tácticas, una de las cuales se realiza en

la partida.

27. Tl R,

La finura de la jugada realizada con el alfil, muestra

las siguientes variantes, traídas por Alekhine

a

las

obseravciones de esta partida:

(15)

I. 27. TlD, P X P!; 28. D X P, C3C; 29. T X D, C x D ;

30.TlD, C6A; 31. TlR, T5A; 32. A6D, C5R; 33. A7R,

P3A; 34. TlC, R2A; 35. RlA, A6A, con fácil ganancia

en el final de partida.

II. 27. TlC, C6T!; 28. D X A, C X T ; 29. DXC, D6C ;

30. DlAR, PxP; 31. P3T, P6T, ganando sin dificultad.

27 .

... ,

Tl D

Ahora, la línea ··AD" ya no representa un gran valor

para las negras, en este momento les importa la

línea "D".

28. P x P,

P x P

29. P3T,

Las blancas han sufrido mucho en esta partida por

la ausencia de un "ventanuco" para su rey ; por fin,

ha llegado el momento de hacer esta importante ju­

gada.

29 .

. .. ,

P4R

30. Tl CD,

La situación de las blancas no es fácil, pero Capa..;

blanca capitula demasiado sumiso. Habiendo jugado 30.

P4R hubiera podido todavía mostrar una larga resisten­

cia. De la combinación de cambio tramada por las

blancas surge un rebatimiento efectivo.

30 .

... ,

PSR

31. C4D,

"Otras posibilidades son: 31. ClR, D7D ; 32. D2A (32.

RlA, TlT ; 33. TlD, T6T) ; 32 . . . . , D X D ; 33. C X D, T7D;

34. ClR, C6T, y las negras ganan, ó 31. C2T, D6D.; 32.

T X A, D X D ; 33. T X D, TBD+ ; 34. ClA, C7D ; 35. T3T,

cxc, y las blancas están indefensas".-Alekhine. La

variante entre paréntesis es equívoca en vista de 34.

D X C!, D X T ; 35. DBA+, R2T; 36. D5A+, P3C ; 37.

D X PA +, A2C; 38. A5R. Está bien 32. RlA, D6A!.

31 . ... ,

A x C

32. Tl D,

Sin fijarse en el próximo bonito golpe, que decide

en seguida el destino de la partida. Además, después

de 32. P x A, D x P, la situación de las blancas hubiera

sido desesperada.

(16)

Las blancas se han rendido, ya que se han quedado

sin piezas. La victoria en la siguiente partida fue, asi­

mismo, obtenida por Alekhine con el resultado de la

combinación de las figuras atacande en el centro y en

el :flanco de dama.

N .o 2.

D EFENSA ESLAVA

Alekhine Euwe

1.a partida del match, 1935.

1 . P4D,

P4D

7.

C x P4A,

D2A

2. P4AD,

PlAD

8. PJCR,

P4R

l. ClAR,

CJA

9. P x P,

C x P

4. CJA,

P x P

1 0. A4A,

CJA-20

5. P4TD,

A4A

1 1 . A2C,

AlR

6. C5R,

CD2D

Conocida variante teórica, que en tiempos estuvo muy

de moda. Euwe escoge una defensa no muy buena y

se mete en un terreno de dificultades. El camino bueno

11. . . . , T1D, 12. D1A, P3A; 13. 0-0 A3R, fue hallado

más tarde.

(17)

"Por raro que parezca, precisamente después de esta

jugada, las negras se encuentran en una situación

difícil. En cualquier caso era mucho mejor 13. . .. , P3A,

para: 1) dejar todavía al alfil negro la elección entre

las casillas 5C y 2R, y 2) con la aumentada defensa del

caballo ofrecer a la dama de las negras una gran liber­

tad de

acción".-Alekhine.

1 4. D2A!,

Da comienzo a toda una serie de ataques de las pie­

zas blancas, que llevan a las negras a la catástrofe en

el centro y en el flanco de dama. Ahora amenaza tanto

15. C5C con el siguiente C4D como 15. C5D.

1 4. .

. . ,

T1 D

Previniendo en seguida las dos amenazas. Pero las

tribulaciones de las negras no han hecho más que

empezar.

1 5. TR1 D,

0-0

1 6.

ese,

T x T +

Para jugar 1 7 . . . . , D4T, l o cual no acontecería en

seguida en vista del cambio en lD, por ejemplo, 16 .

. . . , D4T; 17. T X T, T X T ; 18. A X C, P x C ; 19. A x P.

Alekhine cuenta que a pesar de este cambio, ofrecía

más posibilidades para la defensa 16. . . ., D1C.

(18)

1 7. T x T,

1 8. C4D,

Al A

D4T

1 9. P4CD !,

Ataque elegante, que conduce a la debilitación de la

oposición de los peones negros en el flanco de dama

y en el punto 4D. No se puede tomar el peón 4C,

porque después 19 . . . . , AxP ; 20. C3C, D2A; 21. D4R,

A6A (21. . . . , A3D ; 22. D4D, y ganan) ; 22. T1AD, A7C

(la inclusión de la jugada 22 . . . . , P4AR no cambia nada

en vista de la respuesta 23. D2A), 23. T2A, P4AR;

24. D4C y las blancas ganan.

1 9. .

.

. ,

D2A

20. P5C,

P4AD

Logro importante. Las piezas de las blancas reciben

un fuerte punto de apoyo en el centro 5D.

21. C5A,

P3A

Debilitación vital de la posición. Unicamente se podía

defender después de 21. . . . , A3A; 22. C6D, T1D ; sin

embargo, también entonces 23. C4A! colocaba ante las

negras problemas de difícil solución.

22. C3R !,

Lanzándose rápidamente. a la conquistada posición

central.

22 .... ,

23. A5D !,

A x A

A3R

24. T x A,

D4T

Contraataque temerario. No salvaría tampoco otra

cosa, ya que el irrefutable triunfo de la dama de las

blancas en la casilla 5AR y 6R decide rápidamente el

resultado de la lucha.

25. C5A,

26. R2C,

27. T7D !,

D8R +

Al D

27. A x C,

(Ver diagrama siguiente.)

P x A

La decisión más sencilla. La amenaza 28. C6T+ es

más importante que las conquistas materiales.

27 .

...

,

28. C6T + !,

AJA

(19)

Las negras se rinden.

En caso de 29. . .. , T1R decide rápidamente 30. D5D,

PxC; 31. D7A, ó 30. C7A+, R1C ; 31. D5D, R1A; 32. C6T.

Y en la partida siguiente, la victoria de Alekhine

aparecía como consecuencia del ·enérgico ataque llevado

al centro y al flanco de dama.

N.o

3.

VARIANT E M ERANO

Alekhine Bogoljubov

1. P40,

2. P4AO,

3. CJAO,

4. PJR,

5. AJO,

2.8 partida del match, 1934.

CJAR

PJA

P40

PJR

C020

6. CJA,

7.

A x P,

8. AJO,

9. 0-0,

P x P

P4CO

PJTO

Renunciando a embrollos que producen quebraderos

de cabeza en la variante "pura de Meran", con la

jugada 9. P4R. Sin embargo, ya está demostrado, con

tan modesta jugada las blancas no pueden recibir supre­

macía de apertura.

(20)

9.

,

10. P4TD,

P4AD

PSC

11. C4R,

12. C4R-2D,

A2C

Esto mantiene todavía la tensión de la lucha, ya que

ofrece a las blancas la posibilidad de pasar con el

caballo a la casilla 3C. El cambio en 5A les despojaría

de toda posibilidad activa.

12. . .. ,

A2R

13. PST,

Comenzó el juego bilateral en el flanco de dama.

Las blancas conquistan el punto 6C y antes de esto

debilitan visiblemente el peón 5T y, al mismo tiempo,

dan a las negras la posibilidad de contraatacar en el

flanco de rey.

13. ...,

14. C4A,

0--0

D2A

15. D2R,

ese

Entusiasmándose con la ganancia del peón y dejando

escapar una buena posibilidad de posición para refor­

zarse en el centro por el camino 15 . . . . , PxP ; 16. PxP,

CID con amenaza 17

.

...

, C5A.

16. P4R,

17. P3T,

18. C3xC,

Px P

CSC-4R

ex e

19. A4A,

20. Ax C,

21. C6C,

A3D

Ax A

T2T

(21)

Era forzoso, ya que después de 21. .. . , TDlD ; 22.

TRlD y la toma en 6T el peón 5T, hubiera sido en

extremo peligroso. La posición de la torre en 2T es

pasiva y, de un momento a otro, de hecho, estará

excluida del juego, y aprovechándose de esto las blancas,

atacan enérgicamente en el centro.

22. TOlA,

030

23. T4A,

P4A?

Fuera de lugar aparece la actividad en el momento

en que las piezas blancas están mejor movilizadas para

el encuentro en el centro. Correspondía limitarse a ope­

raciones defensivas y jugar 23 . ... , A3A, amenazando en

caso de ser posible trasladarlo a lD y, asimismo, reci­

biendo la posibilidad de jugar P4R.

24. Px P,

Px P

25. TlR,

Ocupando otra línea abierta. Ahora en caso de retro­

ceso del alfil 4R, haciendo caso omiso de las posibili­

dades materiales adquiridas, las blancas pueden cambiar

sencillamente las damas en 6R irrumpiendo con un

decisivo efecto con las torres en la séptima horizontal o,

a la opción, ganando el peón 5D y 5C.

25 . ... ,

D3C

Aprovechando la ocasión de realizar unas cuantas

jugadas de contraataque.

26. P3A,

TlR

No deseando llegar al cambio de las damas, Bogol­

bujov va a una combinación forzada, sin percatarse de

su entretenido rebatimiento. Además, las negras ya no

tienen una defensa satisfactoria.

27. P4A,

D6C

28. Px A,

Tx P

(Ver diagrama siguiente.)

29. TBA+

!,

Rechazar es la preocupación de las negras. Si to­

man la torre, entonces 30. D X T concluye rápidamente

la lucha, pero tampoco salvan otras continuaciones.

29.

. ,

30. DST+,

31. Dx PT +,

R2A

P3C

R3A

32. TSAR+,

R4C

33. P4T +,

(22)

22

Todo esto es forzado y no resulta tan difícil de

encontrar.

33 . ...

,

34. 06T +,

35. Tx P+,

RSA

P4C

Tx T

Las negras se han rendido.

36.- 060+,

37. AxT+,

RSC

En las siguientes dos partidas Alekhine consiguió lo­

grar la victoria con procedimientos totalmente distintos.

En el primer caso, creó un fuerte centro de peones

y decidió el combate con una oportuna rotura en el

centro, unido al sacrificio temporal del peón. Por el

contrario, en el segundo caso, venció a su enemigo

aprovechando la debilidad de sus peones pasados en

el centro y en el :flanco de dama. Vamos a ver estas

partidas.

N.o

4.

APERT URA ZUKERTORT

Fazekas Alekhine

1.

C3AR,

2.

P3R,

Podebrad, 1936

P40

(23)

Las blancas incitan al enemigo a realizar el movi­

miento P5D. Alekhine se apodera gustoso del centro,

recibiendo un juego activo. Correspondía renunciar a la

arriesgada jugada del caballo y pasar a las vías nor­

males de la teoría por el camino 4. P4D.

�:

Px

P,

6. C2R,

P5D

Px P

C3AD

7. P3TD,

8. P3D,

9. P4CD,

P4R

P4A

P3TD

Las negras han ocupado esperanzadoramente el cen­

tro con los peones y permanecen significativamente me­

jor. Con las siguientes jugadas Alekhine refuerza todavía

más su base de peones en el centro.

10. P3C,

11. A2CR,-

A3A

A2R

12.

O-O

,

C3T

Experimento innecesario. Ahora tomando en 6T las

blancas aliviaban de un modo significativo el problema

del desarrollo de las piezas. Después .de 13. A x C, P x A;

14. T1R, con la subsiguiente C1A-3C las blancas con­

servaban buenas posibilidades.

13. C2D,

14. P5A,

O-O

A3R

15. D2A,

P4CR

Preparándose para el movimiento P5R, las negras

arrebatan al caballo blanco la casilla 4AR.

16. TlC,

TlA

18. Tx P,

D2R

17. P5C,

Px P

19. P4TD,

C2A

Los últimos preparativos para el asalto decisivo.

20. A3TD,

T2A

21. TRlC,

(Ver diagrama siguiente.)

21. ... ,

P5R!

La rotura del centro. Alekhine desaloja para sus

caballos la casilla 4R, desde donde realizarán amenazas

irresistibles al campo enemigo. Para recuperar esta

casilla a Fazekas le correspondía decidirse a hacer la

jugada 22. P4A.

(24)

Pereciendo resignadamente, porque ahora todas las

piezas negras, con un efecto decisivo, entran en juego.

22 . ... ,

C2A-4R

23. -Px P,

Cediendo una pieza. La pasiva 23. ClAD perdía rápi­

damente en vista de 23 . . . . , P6D y 24 . .. . , C5D.

23 . ... ,

P6

0

24.

01 0,

Tampoco era mejor 24. DlA, PxC; 25. PxA, C6D.

24 .

... ,

2S. Ox P,

Px C

Ax P

26. C4R,

eso

Con algunas jugadas las piezas negras de combate han

barrido todos los refuerzos del enemigo hacia el centro.

La futura resistencia de las blancas tiene un carácter

condicional. Aún correspondía:

27. Cx A+,

Ox C

32. 04R,

CSA

28. D2T+,

A3R

33. P4A,

Cx T

29. ASO,

Ax A

34. Ax C,

04A

30. Ox A+, T2A-2AR

3S. Ox O,

Tx O

3 1 .

TSC-2C,

TlO

36. A3T,

C7A

Las blancas se han rendido.

(25)

N.o 5. DI!FENSA HOLAN DESA

Landau Alekhine

1. P4D,

2. P4AD,

Kemeri, 1937.

P3R

ASC+

3. C3A,

P4AR

Las negras escogieron una de las distintas formas de

la Defensa Holandesa, llevada por primera vez a la

práctica de los torneos por el gran maestro Keres.

4. D3C,

5. P3TD,

6.

Dx A,

D2R

Ax C+

C3AR

7. C3A,

C3A

8. P4CD,

Contento de haber logrado un frente de peones ame­

nazadores en el flanco de dama, Landau no se percata

que ante la separación en el desarrollo, sus peones pue­

den resultar débiles y eso puede conducir rápidamente

a la catástrofe. Resultaba más cuidadoso 8. P3CR ó 8.

P3R, terminando el desarrollo de sus piezas.

8 . ... ,

9. A2C,

P3CD

A2C

10. P3C?,

Y ahora, cuando el alfil de las negras ya ha ocu­

pado la diagonal 1 TD-8TR, esta jugada conduce a des­

agradables complicaciones para las blancas. Era más

esperanzador 10. P3R (véase diagrama).

10. . .

. ,

CSR

11. D3C,

Pierde 11. D2A?, CD X PC; 12. P X C, D X P+; 13. C2D,

D x C+; 14. D X D, C x D con el ataque a la torre lTR.

11. .

..

,

12. PSC,

P4TD

PST!

13. D2A,

14. A2C?,

C4T

Conduce hacia el fracaso. Las circunstancias ex1g1an

de las blancas que aceptasen el sacrificio del peón.

Después de 14. D X P, C3D; 15. P5A, C3-5A; 16. D4C

aunque las negras rápidamente recuperan el peón con

mejor juego, así y todo, las blancas, ante esto, conser­

vaban grandes posibilidades de defensa.

(26)

14. ...,

C30!

Forzando la apertura de la línea "AD", a cuya ocu­

pación las negras ya están dispuestas ahora, cuando a

las blancas les corresponde toda vía terminar el desarrollo

de sus piezas.

15. P5A,

16. Px P,

C30-5A

Px P

17.

0-0

,

TOlA

Amenaza el rebote del caballo 5A. Landau toma me­

didas más enérgicas para salvar su extremadamente du­

dosa posición; sin embargo, ya es tarde.

18. A3A,

19. A4C,

C6C

P30

20. TOlA,

0-0

Las negras no se apresuran a apoderarse de la cali­

dad, de todas formas no se les marchará a ningún sitio.

La situación de las blancas es desesperada. La partida

concluye con las siguientes jugadas:

21. 02T,

22. Tx C,

23. Tx T,

24. Ax C,

25. Ax A,

26. R2C,

27. P3A,

Cx T

C4R

Cx C+

Tx T

T8A+

Ox A+

040

28. Ox O,

29. Ax P,

30. R2A,

31. R3R,

32. R30,

33. P4T,

Px O

T8CO

Tx P

T7C

R2A

P3C

(27)

Las blancas se rinden.

En la siguiente partida, la fortísima presión de las

piezas blancas condujo por último a un final entre­

tenido.

N .o

6.

DEFENSA ESLAVA

Alekhine Helling

Dresden, 1936

1 . P40,

2. P4AO,

3. C3AR,

P40

P3AO

C3AR

Actualmente se juega

5.

6. P4R,

A5C

4. C3A,

5. P4TO,

AD4A.

7. P5R,

P x P

P3R

C5R

En otras partidas de Alekhine las negras jugaban

7

.

. . . , CID, pero se encontraban asimismo con un juego

malo.

8.

02A,

9.

A2R,

1 0. 0-0,

040

0-0

C x C

1 1 . P x C,

A2R

1 2. C20,

Recuperando el peón y quedando con una señalada

posición de supremacía.

1 2� .. . ,

1 3. A x P,

P4AO

01 0

1 4. 04R,

Enérgica jugada, cuya finalidad por medio de

15.

A3D

es provocar la debilidad de los campos del flanco de

rey de las negras.

1 4. . .

.

,

1 5. P x P,

1 7. A3T!,

P x P

A20

1 6. AJO,

(Ver diagrama siguiente.)

P3CR

Plan correcto. A pesar del atractivo exterior del

ataque directo a la posición de enroque del rey de las

(28)

negras, Alekhine supo valorar justamente la posición

dada y encontrar un buen plan para el desarrollo de

futuros acontecimientos. Las negras tienen visiblemente

debilitada la casilla 3D, hacia eHa, pues, tienden las

piezas blancas y en particular el caballo 2D. Previa­

mente, Alekhine suprime el alfil 2R, importante defensor

del campo de las negras.

��:

o4c,

AD3A

T1 R

1 9. C4A,

Conformándose a soportar una sucesiOn de fuertes

ataques sobre la dama de las blancas, solamente para

no permitir que llegara el sacrificio de la calidad, des­

pués de 19 . . AxA, T X A; 20. C4A, T2D; 21. C6D, T X C.

P4TR

AR4C

21 . D3C,

AST

"Si 21. . .. , DxP, entonces 22. A X P!, por ejemplo:

I. 22 . . .. , A5A (5T); 23. A X PA+, R X A; 24. C6D+,

RlA; 25. CxT+, R X C; 26. D6C+ y 27. TlD.

II. 22 . . .. , P X A; 23. D X A, D X C; 24. D x P+, RlT;

25. D X P+, R2C; 26. D5C+, R2T; 27. AlA, con la

amenaza decisiva T3T".-Alekhine.

(29)

22. D3R,

D4D ?

Pierde rápidamente. Se podía demostrar la defensa

cambiando la dama mediante 22 . . . . , D4C ; 23. P3C ! ,

D X D ; 24. P X D, AR4C, aunque también entonces des­

pués de 25. R2A ! , las blancas, en el final de partida,

conservaban una enorme supremacía.

23. P3A,

Al D

Todavía había posibilidad de huir con la dama de

la trampa en lD, pero esto tampoco salvaba a las

negras.

24. C6D,

T2R

25. ASAD,

Las negras se rinden.

La situación de su dama, que cayó en la trampa y

perecía después de 26. A4A ó 26. A4R, es insólita.

En la siguiente partida, Alekhine desarrolló una

fortísima presión en los campos centrales y en las

líneas.

(30)

N.o

7.

APERT URA ESPAt\JOLA

Alekhine Consultantes

1 . P4R,

2. C3AR,

3. ASC,

Amberes, 1923.

P4R

C3AO

P3TO

4. A4T,

5. C3A,

C3A

Antigua continuación. Las blancas, por ahora, no

determinan la posición de los peones en el centro y

primero desarrollan el caballo de dama.

5 .

... ,

6. �'

P4CO

A2R

7. A3C,

8.

P4TO,

P30

No es lo mejor. Alekhine considera muy fuerte 8.

C2R, A5C ; 9. P3A.

�:

eso,

1 0. P40,

1 1 . P3A,

1 2. PC:: x P,

PSC

0-0

ASC

PC x P

C x PR

1 3. Tl R,

1 4. P3T,

lS. C x C + ,

1 6. ASO,

1 7. PST,

C3A

A4T

A x C

020

Por el peón sacrificado, las blancas han logrado una

fuerte presión en el centro y en el flanco de dama.

Ahora, por ejemplo, amenaza 18. D4T.

1 7.

. . .

,

TOl O

1 8. 030,

Cl C

Al caballo le será preciso permanecer, a todo lo largo

de la partida, en este alejado destierro.

Adqui'fida esta posición, ya es suficiente recompensa

por el peón entregado.

1 9. A3T,

20. A4R,

TRl R

A3C

22. P50 !,

21. A x A,

PT x A

Interesante sacrificio del segundo peón, que da a

Alekhine una fortísima presión de piezas en el centro.

Aceptando el sacrificio, las negras se disponen a uná

larga defensa del fortísimo ataque de todas las piezas

blancas ; por eso les correspondía abstenerse de la toma

de otro peón y esforzarse rápidamente para dar el con­

traataque en el flanco de rey, por el procedimiento

22 . ... , A2R, con el consiguiente: P4AR y A3A.

(31)

22.

,

23.

r x

P,

26. A2C!,

PSR

T x T

24. D x T,

25. Tl AD,

A x P

A x P

El comienzo de las maniobras contundentes, durante

las cuales se aprovecha la actividad de todas las figuras

blancas con el máximo de energía. Ahora amenaza

27. C5C, a lo que ya es imposible la respuesta 27 . . . . ,

A7D, en vista de 28. D4D.

26 .

. . . ,

27. D4TR,

P3AR

Tl R

28. C4D !,

Ocupando el importante punto 6R. Consolidado en

6R, el caballo contribuirá al ataque sobre el rey de

las negras, cuya protección de peones le hace correr

el- riesgo de ser capturado como pieza de sacrificio.

Ahora, a las blancas les es necesario solamente pre­

venir la posibilidad de dar por el caballo 6R la torre

negra.

28 .

... ,

R2A

Precisamente preparándose a contestar a "l 29. C6R,

sacrificando la calidad y a liquidar las más peligrosas

amenazas. Alekhine encuentra una fina maniobra que

nuevamente refuerza las amenazas de la invasión en 6R.

(32)

29. T4A !,

Amenazando de nuevo marchar con el caballo a 6R,

ya que ahora a 30 . .. . , TxC; 31. PxT+, D X P corres­

ponde 32. T4R, D4A; 33. A X P!, ganando.

29.

T4R

30. C6R,

T4T

Como se dice más arriba, no se puede atacar en 6R,

y también está mal la toma en 5D, en vista de 37 . . . . ,

T x P; 38. ex PC ! , con una ganancia sin complicaciones.

31 . 04R,

02R

Si las negras tomaran ahora en 5D, entonces corres­

pondería 32. C8D + , con la ganancia de una torre. Las

negras tratan de poner rápidamente en juego su des­

orientado caballo lC, pero no logran hacerlo.

32. 030,

A3C

Resulta claro que es imposible-la jugada 32 . . . . , C2D,

en vista de 33. T4R, C4R; 34. D X PT, A3C; 35. D8A,

con peligrosas amenazas.

33. T4R,

34. P4C,

020

Tl T

35. T4AR!,

La presión de las piezas blancas en el centro se

refuerza con cada jugada, y el rey de las negras se

ve obligado a acercarse al centro del tablero y aguanta,

una y otra vez, el desagradable ataque.

35 . .

.

. ,

Tl R

No hay ninguna posibilidad de prevenir en seguida1

unas cuantas amenazas: 36. A X P, 36. CxPC y 36. P5C.

(Ver diagrama siguiente.)

36. A x P !,

P x A

Conduce hacia el mate, pero tampoco 36. . . . , T x C;

37. P X T + , D X P; 38. A4D + , RlC; 39. A X A, P x A;

40.T4D, no ofrecía esperanzas para una larga resis­

tencia.

(33)

37. TxP + !,

RxT

33

No era mejor

37 .

. . .

, R2R; 38.

DXPC, con el inevitable mate.

38. D3AD + ,

Las negras s e rinden, e n vista del mate en dos jugadas.

Con el activo ataque de las piezas blancas en el centro del tablero, se decidió la solución de la siguiente par­ tida de Alekhine.

N.o 8. GAMBITO DE DAMA

- Alekhine Thomas

Hastings,

1936-37.

1. P4D,

C3AR

4. C3A,

CD2D

2. P4AD,

P3R

5. PxP,

PxP

3. C3AD,

P4D

6. A4A,

Esta jugada no es menos fuerte en esta posición, que la conexión del caballo por el camino

6.

A5C. Ante esto, a las negras no les resulta tan fácil llevar un juego simplificado de cambio de figuras ligeras.

(34)

6 .

. . .

,

7. PJR,

A2R

PJA

8.

AJO,

C1A

Actualmente, en este caso se juega con más frecuencia

8 .

. .

. , C4T con el fin de que después de 9. A3C cambiar el

alfil 6C y luego no apresurarse con el enroque, sino

esconder al rey en la misma dirección a la que se dirija

el rey de las blancas.

9. C5R,

1 0. AJC,

e x e

CJC

1 1. P x C,

C5C ?

Conduce a una difícil posición para las negras. Era

más natural 11 .

. .

. , C2D sin temer 12. P6R, P x P ;

·

13.

D5T + , a lo que puede seguir un sencillo 13 . . . . , R1A!

y las negras permanecen muy bien.

1 2. PJTR,

13. D5T,

AJR

CJT

14. 0-0,

020

A simple vista parece que la situación de las negras

no es mala, sin embargo, la siguiente enérgica juga_:.:a

del campeón del mundo demuestra la desafortunada

distribución de las piezas negras. El problema de las

blancas es abrir las líneas centrales, después de lo cual

aparecerá en seguida, clara y destacada, la desesperada

disposición de la dama negra, y la alejada permanencia

del caballo negro 3T.

(35)

15. P4R,

Destruyendo el punto negro de apoyo 4D, porque las

negras están obligadas a tomar en 5R. Si 15 . . . . , P5D,

entonces después 16. C2R y la siguiente P4A, las

negras no pueden resistir el empuje de los peones ene­

migos. Permitir el cambio en 4D tampoco les conviene.

��:

A·xP,

1 7. TRl R,

PxP

A4AR

03R

1 8. A4A,

1 9. 02R,

20. exA,

A3e

A X A

O-O

Las negras han concluido su desarrollo con dificul­

tades ; sin embargo, en este tiempo Alekhine se ha

apoderado completamente de la línea abierta en el

centro y del importante punto de apoyo 6D. A cada

jugada, la iniciativa de las blancas se hace más

peligrosa.

21. TOl O,

P

3e O

Es difícil enfrentar la acción de la torre blanca a

la torre negra en 8D, ya que después de 21 . . .. , TD1D ;

22. D3R, el doble golpe en 7TD y en 6TR es molesto.

En caso de 21. . . . , TR1D; 22. C6D, Axc ; 23. TxA ! ,

T X T ; 24. P X T , D X D , el final de partida está clara­

mente perdido para las negras, ya que el peón 6D no se

puede detener.

La mala posición del caballo negro se ve en muchas

posibles variantes. Por ejemplo, después de 21.. . . , TR1D;

22. C6D, las negras no pueden defender el peón 2CD

por el procedimiento 22. . . . , T2D, ya que a esto corres­

ponde: 23. A X C, D X A; 24. C5A ! , D3R; 25. T X T,

DxT ; 26. D4C y las blancas ganan. Asimismo, está mal

continuar 22 . . . . , P3CD en vista de 23. D3A ! , P4AD ;

24. A X C.

22.

e60,

P

4AO

23. ese,

Mientras el caballo blanco se pasea por la retaguardia

del enemigo, su colega negro sufre inactivo en el lejano

destierro de la orilla del tablero.

23 .

... ,

TRl A

No era conveniente todo el tiempo tomar el- peón 2TD,

ya que entonces la debilitación del :flanco de rey

(36)

des-pués de A X C, P X A surge en seguida, sobre todo, en

vista de la irrupción de la torre blanca en la séptima

horizontal.

24. A x C,

D xA

25. T7D,

Y ahora la torre, introducida en el campo enemigo,

le obliga a someterse con inevitables sacrificios mate­

riales.

��:

c6o,

27. T xA,

P3T

A xC

OSA

1

28. T x P,

\

��·

P6R,

PSA·

Un peón de más y la disposición más activa de las

piezas, hacen que el problema de las blancas no sea

complicado, tanto más cuanto que su última j ugada

arrastra todavía tras sí la apertura de la posición del

rey de las negras o el cambio de damas, conven;

mte

para las blancas. Toda vía correspondía:

29

• . .. ,

30. D4R,

Tl R

D x D

31 . T x D,

32. T x PA,

TRl C

P x P

Era preciso confromarse con el cambio de torres, ya

que amenazaba 33. T4-6A ó 33. T4TD con la ganancia

de un peón.

(37)

33. TA4CD,

T x T

39. R2R,

T2T

34. T x T,

R2A

40. P4T,

P4T

35. P4TD,

P4TD

41 . P3C,

T1 T

36. T5C,

R3A

42. P4A,

T2T

37. P3CD,

P3C

43. R3D,

T1 T

38 . . R1 A,

P3T

Las negras están perdidas y se ven obligadas a esperar

con resignación el acercamiento del desastre.

44. R4A,

45. T5A,

46. P4CD,

T1 A +

TlTD

P x P

Las negras se han rendido.

47. R x P,

T1 C +

48. T5C,

En la partida examinada, la presión de las figuras

blancas en el centro se convirtió en ataque directo al

rey enemigo. Estos casos pueden verse con frecuencia

en el proceso del ataque en el centro: el centro no está

lejos de los flancos, por eso la acción en el centro de

las figuras activas atacantes, a menudo se extiende hasta

el :flanco y, en este caso, a la posición del rey. Así, en

la siguiente partida, vamos a examinar un caso análogo

al recientemente examinado.

N.o

9.

DEFENSA ORTODOXA

Alekhine Selesnev

Pistyan, 1922.

1 . P4D,

P4D

S. A5C,

CD2D

2. C3AR,

C3AR

6. P3R,

0-0

3. P4AD,

P3R

7. T1 A,

P3A

4. C3A,

A2R

8. A3D,

"Considero esta vieja jugada tan buena como la

nueva 8. D2A, porque la dama de las blancas, en este

último caso, pierde un tiempo para pasar a 2R, su

casilla natural en el Gambito de Dama".

Alekhine.

8 .

.. . ,

(38)

Jugada arriesgada, con lo cual en la presente partida,

las negras consiguen sin dificultad una posición activa.

��:

Pxc,

1 2. A3C,

C x A

C3C

C40

1 3. 020,

030

14. CSR,

En caso de 14. P3C, las negras hubieran continuado

14 . . . . , cxc; 15. Pxc, P4AD ! , con un excelente juego.

��:

Pxc,

P4AO

C x C

1 6. �'

P4CO!

Asegurando el desarrollo del alfil e n 2C y recibiendo

una posición de perspectiva en el centro y en ambos

:flancos. Alekhine procura tomar urgentes medidas para

no dar posibilidades al enemigo .de apoderarse de la

iniciativa.

17. A2A,

"Fuerte jugada con doble amenaza 18. A4R (en unión

de C6A) y 18. D3D, (en uñión de D X PC), lo que

entorpece a las negras el desarrollo del alfil 2C".-Ale­

khine. Esta afirmación está basada en el error, porque

contestando ahora 17. . .. , A2C las negras recibían una

excelente posición, ya que no da nada 18. D3D, P3C y

no se puede tomar el peón 4C a causa de la contesta­

ción 19

.

. .

.

, A3T.

17. . . . ,

A3T

Jugada no común que brinda en el futuro a Alekhine

la posibilidad de desenvolver un fortísimo ataque sobre

el centro.

1 8. TRl R,

TOl O

19. TOl O,

P x P ?

Otra equivocación más, que resulta una reL:d:ctación

de efecto. Jugando 19. . . . , P3C, las negras hubieran con­

servado una buena posición.

(39)

21. A3C !,

"Amenazando 22. C X PA y, al mismo tiempo, entor­

peciendo la maniobra 21. . . . , A2C-4D, a causa de la

siguiente variante: 21. . . . , A2C ; 22. D3D, P3TD (ó 22 .

. .. , P5C); 23. C X PC!!, PT X C ; 24. TxP!. P x T ; 25.

DxPC + , RlT ; 26. A2A, y mate en unas cuantas juga­

das".-Alekhine.

21 . ... ,

A l A

Defendiendo e l punto 3 R e n caso de cualesquiera

sacrificios.

22.

D2R !,

P3TD

23. PSD !,

Rotura típica en el centro para tales posiciones. A

las negras no les conviene tomar este peón, ya que

después de 23. . . ., P X P ; 24. A X P, en relación con

25. ex PA, su situación se hace crítica.

23 . ... ,

24. C6A,

TDl R

D3C

26. PSA !,

25. C xA + ,

T x C

De nuevo una elegante continuación de ataque. A las

negras no les conviene tomar el sacrificio de este peón,

como lo demuestra la siguiente variante, ofrecida por

Alekhine. 26 . . . . , PCxP; 27. P6DI, T2C; 28. D5R, P3T;

29. D6A, R2T; 30. A X P ó 27 . . . . , T2D ; 28. D2D, TRlD ;

(40)

A.

Kotov

29. D5C + , RlA; 30. D6T+ , RlR (30 . . . . , RlC ; 31. T3D);

31. TxP + , con mate en dos jugadas.

26 . ... ,

T2C

Tal voluntaria cesión del peón central, naturalmente,

no puede salvar la posición de las negras.

27. PA x PR,

P x P

1

29. T7D !,

28. P x P,

T2R

•x• �'�*•

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if�1

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-

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" "� �

....

��

Elegante conclusión de ataque. Si 29 . . .. , A X T, entonces

30. P X T+ , RlT; 31. PSD(D)!

29 . ... ,

30. D3A,

31 . D7A + ,

TAl R

D4A

Rl T

32. D6A + ,

33. P4TR,

Rinden

Rl C

Las negras están indefensas contra P5T y también

contra el camino de la torre de las blancas lR en 3AR.

El intento de lanzarse al contraataque no trae nada,

ya que después de 33 . ... , TlA; 34. D X TR, D X P+ ;

35. R2T, D5A+; 36. RlT, el rey blanco se oculta de

la persecución. Análogamente a la partida recién exa­

minada, en el siguiente ejemplo, Alekhine logró, asi­

mismo, una fortísima presión en el centro con las piezas,

y a continuación con el mismo movimiento de peones,

descubrir el centro. Esto trajo como consecuencia, que

las piezas blancas recibieran libertad de movimientos y

terminaran la batalla con un ataque directo al rey

enemigo.

(41)

N.o 10. DEFENSA T ARRASCH

Alekhine Mujjang

París,

1923.

1 . P40,

P40

5. PlCR,

ClAO

2. P4AO,

PlR

6. A2C,

ClA

3. ClAR,

P4AO

7. G--0

,

Al R

4. PA x P,

PR x P

No es la mejor jugada. La teoría considera muy

fuerte

7 . ... , A2R;

8.

C3A,

0-0.

8. ClA,

A2R

9. P x P,

A x P

En la indicada variante con

7. . .. , A2R,

en posiCIOnes

análogas, se juega

9 .

.

. .

, P5D, con el sacrificio de un

peón por una mejo:r distribución de las piezas. Ante la

situación del alfil en

3R,

este sacrificio no es tan

efectivo.

1 0. C4TO,

Maniobra típica parn. tales posiciones, aue permite a

las blancas arrebatar las casillas negras en el centro y,

reforzándose en ellas, conservar una situación sefiorial.

1 0. . .

.

,

A2R

1 1 . A3R,

G--0

Tampoco es mejor

11 . ... , P3TD; 12. C4D, CXC; 13. AXC, D2D; 14. C3A, TD1D; 15. D3C,

con destacada

sobrepujanza de las blancas.

1 2. CSA,

CSR !

Lo mejor, ya que, al menos, estabilizará algo el centro

de las negras.

1 3. C x A,

No se puede tomar en

7C,

ya que

13.

una pieza.

��:

1 5. A x CO,

c4o,

C xC

P xC

C30

1 6. 03C,

1 7. TOl O,

D2A

gana

AlA

(42)

Es más fuerte 17. P3R, porque ahora la posición se

simplifica demasiado.

1 7. .

.

. ,

1 8. T x A,

A x A

D3A

19. P3R !,

Las blancas están mejor situadas. Sus piezas están

más activas, amenazan continuamente por el procedi­

miento P4R con destruir la base de los peones enemigos

en el centro y dar plena libertad de movimientos al

alfil 2C. Con todo, las negras podían haberse defendido

provechosamente si hubieran vigilado cuidadosamente las

amenazas del enemigo y no le hubieran permitido rea­

lizar combinaciones de ataque sobre los peones del

fianco de dama y sobre los peones centrales 4D y 3R.

Ahora, Alekhine prepara la jugada 20. T4AR, la cual no

tenia a continuación el necesario rendimiento, a causa

de la respuesta 19 . . . . , D4R del enemigo.

1 9. . . . ,

TOl A

20. T4AR,

D2R

Ahora 20 . . . . , D4R hubiera sido peligrosa, en vista de

la invasión de la dama de las blancas por el procedi­

miento 21. D4T, P3TD ; 22. D7D.

21 . T x T + ,

R x T

Lo mejor. En el caso de 21. . . . , D X T corresponde 22.

P4R! y después de 21. . . . , T X T, podía corresponder

22. TlA, y si 22 . . . . , T1A; 23. T X T + , C X T ; 24. P4R

activando a su alfil. Ciertamente, en este caso, después

de 24 . . . . , P x P ; 25. A X P, C3D de la actividad a la

ganancia hay toda vía mucho espacio.

22. Tl D,

Rl C

Una equivocación seria, que permite a las blancas

realizar con provecho la mucho tiempo esperada P4R.

Después de la correcta respuesta 22 . . . . , P3TD, la pequeña

supremacía de las blancas no sería fácil de realizar.

(Ver diagrama siguiente.)

23. D3T!,

T7A

24. P4R !,

El ataque de las blancas se mezcla provechosamente

con la defensa, ya que después de 24 . . . . , D1A; 25. D x P

y el punto 2A está defendido por la dama.

(43)

24 .

. . . ,

Ol A

25. O x P,

C4C

No eran mucho mejores las restantes defensas, por

ejemplo ; 25 . . . . , C x P ; 26. A X C, P X A ; 27. D6C 6 25

. . . , P X P ; 26. D6C, T3A; 27. D4C.

26. 06C,

PSO

27. Tl AR,

04AO

No era una solución para las negras 27. . . . , DlR;

28.P4TD, C2A; 29. D X PD, con dos filas de peones en

campo enemigo.

28. O x P + ,

Rl A

29. PSR !,

El alfil 2C, inmóvil mucho tiempo en su encerrona,

sale en libertad y empieza a vengarse por su reclusión.

29 .

. . . ,

30. 06CO,

Ol A

T x PC

31 . ASO,

La rápida jugada 31. P4TD, se rechazaba con la

31. . . . , D2A; ahora, pues, amenaza 32. P4TD. Las negras

no tienen defensa, la partida, para ellas, es desespe­

rada.

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