Universidad Nacional de San Martín.
Instituto de Altos Estudios Sociales.
Maestría en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural.
Tesis de Maestría
Totalidad, utopía y dialéctica aporética.
Las potencialidades para una crítica del presente de las
perspectivas teóricas de Lukács, Horkheimer y Adorno.
Alumno: Gambarotta, Emiliano.
D.N.I.: 28.274.276
Director: Prof. Alberto Pérez
Co-Director: Dr. Martín Plot
La Plata, julio de 2009.
Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp)
47 N.° 380 / La Plata B1900AJP / Buenos Aires, Argentina +54 221 427 3992 / 427 4898
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Edulp integra la Red de Editoriales Universitarias (REUN) Primera edición, 2012
ISBN N.º 978-950-34-0832-2
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723 ©2012 - Edulp
Impreso en Argentina Gambarotta, Emiliano
Totalidad, utopía y dialéctica aporética : las potencialidades para una crítica del presente de las perspectivas teóricas de Lukács, Horkheimer y Adorno . - 1a ed. - La Plata : Universidad Nacional de La Plata, 2012.
E-Book.
ISBN 978-950-34-0832-2 1. Filosofia. 2. Crítica. I. Título CDD 190
El príncipe […] debe hacer como los buenos arqueros, que, cuando ven que su objetivo está demasiado lejos, y conociendo el alcance de su arco, apuntan a un lugar mucho más alto que el objetivo, no para alcanzar tanta altura con sus flechas, sino para poder llegar al punto deseado con la ayu-da de tan alta mira.
Maquiavelo
La política es una penetración poderosa y lenta de un material duro. Re-quiere pasión y perspectiva a la vez. Ciertamente, toda la experiencia his-tórica confirma la verdad: que el hombre no hubiese logrado lo posible si no hubiese luchado una y otra vez por lo imposible.
Índice
Introducción... 5
I. Los materiales ... 13
La crítica ideológica lukacsiana ... 14
La relación mercantil como problema estructural: el fetichismo y la cosificación... 15
Los límites del pensamiento burgués ... 18
La identidad entre sujeto y objeto ... 20
La teoría crítica de la sociedad de Max Horkheimer ... 21
De la teoría tradicional ... 22
De la filosofía de la historia y la filosofía moral ... 24
De la teoría crítica ... 25
La dialéctica de la ilustración... 30
El temor a lo desconocido ... 30
Autoconservación y autodominio... 33
Hacia una dialéctica aporética ... 34
II. La intención de totalidad como entrelazamiento sujeto-objeto... 37
Lecturas de la totalidad... 39
Martin Jay: un idealismo subyacente ... 39
Michel Löwy: del utopismo al realismo político... 41
Arato y Breines: entre Fichte y Hegel ... 43
La centralidad de la totalidad normativa ... 44
Otro trabajo de lectura analítica ... 45
Dividiendo (analíticamente) las aguas... 46
La concepción objetivista de la historia en la relación totalidad histórica-clase... 53
La relación dialéctica entre totalidad social y totalidad de la personalidad ... 60
Derivaciones... 67
La comparación entre los trabajos de lectura ... 67
La des-imbricación en los fundamentos ... 69
III. La utopía posible y el humanismo activo ... 74
La utopía posible y la lucha por pensar lo impensable ... 75
La utopía posible ... 76
Pensar lo impensable como lucha... 81
La ruptura con la doble naturalización ... 85
Los valores en la teoría crítica ... 86
La actitud crítica ... 87
Aclaraciones weberianas ... 90
De aberturas y cierres en la teoría crítica de Horkheimer... 96
La lógica teórica y la lógica práctica... 97
La teoría crítica como profesión/vocación ... 102
La utopía posible y su dialéctica ... 105
Capítulo IV. La dialéctica aporética como estilo ... 109
La lectura habermasiana ... 111
Fragmentos dialéctico aporéticos... 115
Idea de un sí mismo natural... 116
La dialéctica entre fracaso y triunfo ... 121
La ilustración y su dialéctica ... 124
La dialéctica aporética de la utopía posible... 126
Conclusiones: A modo de abertura ... 131
Agradecimientos ... 146
Introducción
La intención de este trabajo es estudiar las perspectivas teóricas elaboradas por Lu-kács, Horkheimer y Adorno, en pos de encontrar en ellas los elementos metódico-conceptua-les con los que emprender la elaboración de una teoría crítica de nuestro presente. Este objeti-vo, cobra su sentido en el marco de un cierto olvido de las potencialidades críticas de tales perspectivas; como consecuencia, principal aunque no únicamente, de la consagración del proyecto elaborado por Habermas y, sobre todo, de la canonización de su particular lectura de estos autores. Lo cual ha llevado a que incluso la discusión con dicho proyecto se realice des-de perspectivas que siguen su lectura des-de la tradición crítico dialéctica des-de raíz alemana, sin po-ner en cuestión las conclusiones que él extrae de allí. Esta investigación adquiere parte de su relevancia, entonces, por su volver a estos autores y a cómo ellos estructuraron sus perspecti-vas críticas; vuelta que es ya una reelaboración, un trabajo de lectura sobre esos materiales teóricos que, al igual que todo trabajo, los modificará con su acción. Es como producto de semejante labor que bosquejaremos, en este escrito, una propuesta de teoría crítica para nues-tro presente, desde nuesnues-tro presente.
En el centro de esta tesis se encuentra la pregunta por el concepto de crítica que cons-truye cada uno de los autores que aquí abordaremos; las características de sus diversos puntos de vista críticos de su presente. Enfocando especialmente nuestra indagación, en el método y en las categorías conceptuales que lo componen, todo lo cual está en los cimientos de esos puntos de vista, brindando la base sobre la que éstos se posicionan. Así, la pregunta central de este escrito se articula en torno a la cuestión de los “fundamentos metódico-conceptuales” de las diversas perspectivas críticas elaboradas por Lukács, Horkheimer y Adorno. Con ello alu-dimos a la manera en que se teje esta particular trama teórica que es la crítica; los hilos con-ceptuales que la componen, junto con las diversas maneras en que ellos se entrelazan, dándole una forma específica. Pues es a través de dicha trama, que estos autores llevan a cabo su críti-ca del orden social, tomando distancia de la lógicríti-ca relacional en él imperante; lo cual permite romper con lo establecido y su naturalizada apariencia, para señalar la génesis socio-histórica de esas relaciones sociales y de las instituciones que ellas producen. Ruptura crítica que bus-ca, a nivel de lo político, transformar los mecanismos sociales que reproducen la injusticia dominante. En definitiva: es el estudio topográfico del terreno sobre el que se erige el edificio
de cada una de estas críticas, de los puntos sólidos que brinda así como de las debilidades que genera, lo que aquí nos interesa investigar.
Es por ello que si bien será necesario, para el argumento de esta tesis, exponer y anali-zar qué procesos socio-históricos critican estos autores y por qué lo hacen (cuáles son sus consecuencias para la sociedad), nuestra pregunta es por el cómo los critican, cuáles son las categorías a partir de las que construyen esas miradas críticas. Pues a través de esa indaga-ción, buscaremos hacernos con los materiales para delinear una teoría crítica de nuestro pre-sente. Teniendo en cuenta que es en ese entrelazamiento de categorías que aquí llamamos fundamentos metódico-conceptuales, donde se sitúa la fuente de las potencialidades de estas perspectivas críticas que rompen con lo establecido; pero también es allí donde se encuentra la fuente de las limitaciones que detienen su interrogación crítica del mundo social, dejando algo sin ser criticado, llevando a que caigan en la mitología. En este sentido, no sólo indaga-remos los caminos que los fundamentos metódico-conceptuales le abren a la teoría crítica, si-no también aquellos que entrañan un momento de cierre para la misma; que en vez de impul-sar el movimiento de su pensamiento –manteniendo la interrogación sobre las lógicas particu-lares de los materiales que estudia–, lo detienen, introduciendo un momento estático que al inmovilizar la dinámica propia de la negación determinada, lleva a que la crítica deje de ser tal. La puesta en tensión de las perspectivas teóricas de Lukács, Horkheimer y Adorno entre sí, será una de las vías por las que intentaremos reconocer y, sobre todo, evitar tales momen-tos de cierre en el proyecto crítico que aquí delineamos.
Es en parte con esta función que se inserta el particular uso que, en esta tesis, hacemos de la sociología reflexiva de Bourdieu; en tanto hallamos en ella otra vía en pos de la mentada puesta en tensión de estos registros teóricos. Pues si bien se enmarca en una tradición episté-mica claramente diferente a la del pensamiento crítico dialéctico de raíz alemana, tiene con ésta algunas afinidades conceptuales1, ciertas melodías comunes en dos registros marcada-mente distintos, que es lo que permiten que la sociología reflexiva bourdieuniana pueda ayu-darnos a alcanzar nuestro objetivo (lo cual se evidenciará con más claridad, a medida que avancemos en el camino que esta tesis recorre). Desempeñando, básicamente, una doble fun-ción en esta investigafun-ción: por un lado, su estilo de pensamiento fungirá como una suerte de bastón en el que, por momentos, nos apoyaremos en nuestro trabajo de lectura sobre los
1
Afinidades que puede sintetizarse, con gruesos trazos, en el esfuerzo por desarrollar una perspectiva teórico-metódica que pone en juego un pensamiento relacional en pos de descubrir las estructuras objetivas que contri-buyen a reproducir lo dado, así como las estructuras subjetivas –incorporadas por los agentes en sus esquemas de pensamiento y acción– que en su implicación en el mundo social, generan un punto de vista posicionado en la inmediatez que se constituye en una barrera para la modificación de las relaciones de dominación imperantes.
riales elaborados por Lukács, Horkheimer y Adorno; ya que sus diferencias dentro de sus pun-tos en común, nos posibilitarán tensionar aun más las perspectivas producidas por cada uno de estos autores, o mejor aun, nos llevarán a producir algunas chispas entre estos materiales, a la luz de las cuales intentaremos iluminar los rasgos de una teoría crítica de nuestro presente. Por el otro lado, la particular utilización que aquí se hace de la sociología reflexiva, nos per-mitirá traccionar hacia el presente el registro teórico de estos autores, sacándolos un poco de su clima de época (con epicentro en la Europa central, entre los años de las dos Posguerras), con la intención de captar sus potencialidades aun actuales. En este marco cabe anticipar una consideración que sólo podrá sostenerse argumentativamente en las conclusiones de este es-crito: a nuestro entender, el camino de la teoría crítica hoy continuaría por el sendero de una cierta lectura de la sociología reflexiva de Bourdieu2; lo cual implica, indirectamente, poner en cuestión la lectura y apropiación habermasiana de esta tradición teórica. De esta manera, aun cuando no trabajemos directamente sobre los materiales teóricos elaborados por Bour-dieu, su estilo de pensamiento tendrá un importante lugar en esta tesis.
A partir de todo esto, se pone de manifiesto que en este escrito no se intenta hacer un estudio de historia del pensamiento teórico social, sino que es un esfuerzo tendiente a elaborar una perspectiva teórico crítica para nuestro presente, que extrae sus materiales de dicha histo-ria. Por lo que aquí tiene lugar un particular entrelazamiento de lo “histórico” y lo “sistemáti-co” (si bien los autores sobre los que trabajamos son críticos de las perspectivas que tienden al establecimiento de un “sistema” de pensamiento, con este término hacemos alusión al esfuer-zo por producir conocimiento teórico, aun cuando éste sea “fragmentario”), poniéndose el én-fasis en el momento “sistemático”. En tanto lo que esta investigación se propone es una “apropiación crítica, decididamente referida al presente, del material histórico en cuestión”3, rasgo con el que Schmidt caracteriza al pensamiento de Horkheimer y que nosotros intenta-remos emular en nuestra propia búsqueda de una crítica para el presente.
Cabe aclarar que esta articulación entre “historia” y “sistemática” genera un problema expositivo por el cual, en aquellos tramos del escrito destinados a la presentación de las pers-pectivas de estos autores, puede llegar a generarse la sensación de que estamos aceptando el conjunto de supuestos en que ellos se encuentran inmersos, como si nada hubiese pasado en la historia de la teoría social desde entonces. Sin embargo, como podrá notarse a medida que se
2
Cabría decir que, si en este escrito leemos, por momentos, a la tradición crítico dialéctica desde una perspectiva bourdieuniana, la continuación y complementación de esta investigación se orientaría hacia una lectura de la so-ciología reflexiva desde un punto de vista crítico dialéctico. Delineándose así un proyecto de investigación que esperamos poder continuar en futuros trabajos.
3
Schmidt, A., “Introducción” a Horkheimer, M., Historia, metafísica y escepticismo, Barcelona, Altaya, 1995, pág. 10.
avanza en el planteo de cada capítulo (y de la tesis en su conjunto), son esas mismas posicio-nes las que serán críticamente reelaboradas o rechazadas; pero no conservadas acríticamente, de manera idéntica a su formulación original, realizada más de medio siglo atrás. Ya que coin-cidimos con Horkheimer en que “la aplicación irreflexiva y dogmática de la teoría crítica a la praxis, dentro de una realidad histórica transformada, sólo podría acelerar el proceso que de-biera denunciar”4. Aun así, cuando nos pareció que esta específica problemática expositiva nos llevaría a abusar de la paciencia del lector (quien tendría que esperar varias páginas hasta encontrar nuestra postura), hemos optado por adelantar –mediante notas al pié– las distancia que separa a nuestra perspectiva de dichos supuestos.
Al hacer foco en la dimensión “sistemática”, leeremos aquí a Lukács, Horkheimer y Adorno como “clásicos”5; indagando lo que aun tiene para decirnos, su “actualidad” para una crítica de nuestro presente, sin por ello dejar de señalar los –esperables– momentos de “inac-tualidad” de sus tramas teóricas, urdidas en la primera mitad del siglo pasado. Así, en esta te-sis no se encontrará la exégete-sis de un conjunto de textos consagrados, que busca establecer la interpretación fiel de la palabra del autor en cuestión; por el contrario, nosotros vemos en di-chas tramas teóricas los materiales claves a partir de los cuales alcanzar el objetivo de este es-crito. Pero para ello, se requiere llevar a cabo un trabajo (de lectura) sobre esos materiales (teórico-metódicos), el cual, como todo trabajo, ejercerá una cierta violencia sobre sus mate-riales en pos de producir las piezas necesarias para una teoría crítica de nuestro presente. Es decir: no buscamos quedarnos en la interpretación de la obra de otros autores, sino iniciar el arduo sendero de la producción de algunas reflexiones propias, a partir de lo que estos ricos materiales pueden aportarnos.
Esto entraña volver a decir cómo ellos elaboraron una perspectiva crítica de su presen-te, a sabiendas de que en ese gesto, lo que se está diciendo es ya otra cosa. Captar lo específi-co de esa tradición crítiespecífi-co dialéctica, que es al mismo tiempo reelaborarla en pos de nuestros objetivos; en este punto está el mayor aporte de esta tesis. Pues, como ya hemos señalado, ella se inserta en un cierto olvido de las potencialidades de esta tradición, producto en parte de la consagración del proyecto habermasiano y de su particular lectura de la misma. La cual ter-mina haciendo de la radicalización de la “sospecha” sobre la razón (burguesa o ilustrada) que estos autores ponen en juego, poco más que un motivo para el cambio de paradigma hacia una
4
Horkheimer, M., “Prefacio para la nueva publicación”, en Teoría crítica, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1998, pág. 9.
5
En el sentido que Alexander le da a esta noción en “La centralidad de los clásicos”, en Giddens, G., Turner, J., y otros, La teoría social hoy, Madrid, Alianza, 1995.
racionalidad comunicativa, achatando así sus complejidades. Sin embargo, no por ello nuestro trabajo sobre estos autores (que discute con su lectura) pretende dejar en manos de Habermas, la posibilidad de “hace[r] uso sin sonrojarse del concepto de razón”6; que es además, la estra-tegia que él utiliza para –no sin simplificaciones– tachar de “jóvenes conservadores” y “anti-modernos” a algunos de los representantes del “pensamiento post”7.
Este último constituye el otro lado del marco en el cual esta tesis hace su aporte, pues aquí se busca mantener y profundizar la “sospecha” sobre la razón que la tradición crítico dia-léctica lleva a cabo; sin que ello nos conduzca a que su contenido deje “de ser sospechoso pa-ra convertirse en vacío […], puesto que se lo considepa-ra reductible: a mito, a ficción”8. En un clima intelectual en el cual seguir hablando de razón, se ha vuelto (no sin cierta extrañeza) un gesto provocativo, y como tal aquí lo asumimos. En este sentido, la puesta en cuestión del in-tento habermasiano por constituir un nuevo fundamento normativo, no nos lleva a disolver to-do tipo de fundamento; antes bien, nuestra búsqueda intenta mantenerse entre estas to-dos aguas. Lo cual nos aleja tanto de las concepciones normativistas de las categorías de la Modernidad, como de aquellas versiones de “la condición posmoderna” que, en su weberiano desencantar toda noción por metafísica, devienen en una percepción del “presente vivido como inmodifi-cable […]. En esta definitiva e irreversible reiteración de lo mismo, en esta noción de la histo-ria como cumplida, en esta imposibilidad de lo verdaderamente nuevo”9, se da la disolución de todo marco categorial sobre el cual asentar el edificio de la crítica. Conduciendo esto –co-mo sostendre–co-mos junto con Horkheimer–, a una postura escéptica y nihilista, que se retira de la arena en una resignación de la praxis. Sobre este telón de fondo, puede percibirse el sentido que, para nosotros, tiene estudiar los fundamentos metódico-conceptuales de la perspectivas críticas elaboradas por Lukács, Horkheimer y Adorno; ya que a partir del trabajo sobre esos materiales intentaremos hacernos de un suelo sólido, pero no firme y mucho menos fijo, sobre el cual edificar una teoría crítica de nuestro presente. Es esto lo que nos llevó a elegir las perspectivas de estos tres autores, como los materiales en los cuales centrar esta tesis; puesto que ellos tienen fuertes proyectos de elaboración de una teoría crítica de su sociedad, pero sin buscar cerrar (o, al menos, no todos ellos cierran) la “sospecha” sobre la razón, para hacer de ella un concepto de carácter normativo.
6
Habermas, J., Teoría de la acción comunicativa, Madrid, Taurus, 1999, tomo I, pág. 11.
7
Cf. Habermas, J., “La modernidad: un proyecto inacabado”, en Ensayos políticos, Barcelona, Ediciones Penín-sula, 1997, especialmente pág. 282.
8
Sazbón, J., “La devaluación formalista de la historia”, en Adamovsky, E., (ed.), Historia y sentido. Exploracio-nes en teoría historiográfica, Buenos Aires, EdicioExploracio-nes El Cielo por Asalto, 2001, pág. 79.
9
Casullo, N., “Modernidad, biografía del ensueño y la crisis (introducción a un tema), en Casullo, N. (comp.), El debate Modernidad/Posmodernidad, Buenos Aires, Ediciones El Cielo por Asalto, 1996, pág. 19.
En resumen: puede sostenerse (un tanto pomposamente) que aquí iniciamos el esfuer-zo por abrir un interrogante acerca de la posibilidad de un fundamento no normativo para la crítica. Lo cual puede ser entendido como una “búsqueda de la teoría crítica perdida” que, a nuestro entender, cabrá continuar (en futuras investigaciones) por el camino du côte de chez Bourdieu y su sociología reflexiva. Siendo éste uno de los motivos por los cuales, ya aquí, empezamos a poner en juego algunas de sus categorías metódico-conceptuales, como parte de nuestra lectura de la tradición crítico dialéctica de raíz alemana.
A partir de todo esto, puede sintetizarse el objetivo general de esta tesis como: el es-fuerzo por estudiar los fundamentos metódico-conceptuales de las perspectivas críticas de los mecanismos de reproducción de la desigualdad social imperante, elaboradas por Lukács, Hor-kheimer y Adorno; abordando así las complejidades de su organización epistémica. En pos de hallar, en la tensión entre estas tramas metódico-conceptuales, elementos que nos permitan pensar críticamente tales mecanismos, así como las posibilidades de su transformación. En un esfuerzo por captar las potencialidades para el presente de las tramas teóricas urdidas por esos autores. Lo cual puede desglosarse en los siguientes objetivos específicos: identificar las cate-gorías metódico-conceptuales básicas del método dialéctico propio de la perspectiva crítica de cada uno de estos autores, poniendo en consideración su utilización por parte de los mismos para desentrañar la lógica por la cual se reproducen las actuales relaciones de dominación, particularmente a nivel del esquema de pensamiento y acción incorporado por los diversos agentes sociales (incluyendo al teórico crítico). Estudiar las perspectivas que esas lentes con-ceptuales le abren a la mirada crítica; así como los cierres y limitaciones que le imponen. In-vestigar la posibilidad de evitar tales limitaciones a partir de la puesta en tensión de estos re-gistros entre sí, repensando las potencialidades de la perspectiva crítica para el presente, espe-cialmente en su posibilitar una crítica de la trama cultural de lo político; entendiendo por “lo político”: la forma en que una sociedad se da un orden a sí misma.
Semejantes objetivos instalan esta tesis en un plano teórico-metódico, por lo que ten-drá un cierto nivel de generalidad, sin que se aborden las formas específicas que adoptan las relaciones de dominación en una puntual esfera social. Pues esto requeriría del trabajo con otro tipo de materiales, que den cuenta de la situación particular concreta de una esfera social (o de parte de ella), para poner así en juego la perspectiva que aquí pretendemos delinear, en interacción con los interrogantes y problemas que emerjan de esa situación específica. Aun cuando esa tarea es una parte central del proyecto más amplio de una crítica de nuestro pre-sente, en esta tesis sin embargo, nos limitaremos a ese esfuerzo de carácter más general. A
es-to cabe agregar que nuestros objetivos específicos atraviesan transversalmente a los tres capí-tulos centrales del presente escrito; por lo que todos ellos serán trabajados, de forma parcial y de diversas maneras, en cada uno de dichos capítulos, para encontrar en las conclusiones el entrelazamiento de los diversos hilos de la trama teórico-metódica que aquí intentamos urdir.
Aun así, podemos señalar el objetivo puntual de cada uno de tales capítulos, su fun-ción dentro del esquema general de este escrito. Con el capítulo I como una presentafun-ción de los materiales con los que aquí vamos a trabajar; es decir: de las perspectivas teóricas de Lu-kács, Horkheimer y Adorno. Por lo que éste será un capítulo de carácter netamente expositivo, lo cual lo hace el más “histórico” de toda la tesis; exposición que será útil para meterse en las problemáticas detalladas en el resto del escrito. Además, es a través del contraste entre lo allí expuesto y lo que luego plantearemos, en la distancia entre uno y otro momento, que podrá verse el trabajo de lectura que llevamos a cabo, así como los aportes que él produce.
En el capítulo II, iniciaremos nuestra indagación en torno a los fundamentos metódico-conceptuales de la perspectiva crítica, a partir del estudio de Historia y consciencia de clase de George Lukács; enfocándonos en los diversos usos que allí se hacen de la categoría de to-talidad y en como, a partir de ello, se pueden distinguir analíticamente dos maneras distintas de concebir la relación sujeto-objeto. El rechazo a una de esas concepciones y la reelabora-ción de la otra, nos brindará el hilo metódico-conceptual a partir del cual captar críticamente el entrelazamiento de estructura social objetiva y acción de los sujetos; para lo cual será cen-tral la categoría de “intención de totalidad”. Cabe aclarar (pues ello puede llevar a complicar un tanto su lectura) que la clave de este segundo capítulo se encuentra en un trabajo de lectura que usa el pensamiento de Lukács contra el propio Lukács, en pos de rechazar los momentos de cierre que su perspectiva contiene, pero sin perder por ello su potencialidad crítica para nuestro presente.
Si en el capítulo II abordamos el entrelazamiento estructura social-acción, en el capítu-lo III nos concentraremos en una acción en particular: la práctica de producción de teoría crí-tica; para lo cual trabajaremos sobre los escritos producidos durante la década de 1930 por Max Horkheimer. Pues allí encontramos un hilo conceptual que nos permite brindar un fun-damento a la teoría crítica, sin tener que asentarla en una concepción metafísica, ontológica o deudora de una antropología filosófica; a la vez que ello no nos conduce a una postura escép-tica y nihilista. Dicho hilo lo hallamos en la categoría de “utopía posible”, la cual no sólo está en el centro de los fundamentos metódico-conceptuales de la teoría crítica, sino que en ella también se expresa, de forma particularmente clara, la dimensión ético-valorativa de la teoría crítica. Esta categoría entraña un oxímoron, y es justamente de allí de donde surge, a nuestro
entender, su dinámica, aquello que evita que se quede estática, deteniendo su crítica. El estilo que caracteriza a ese movimiento propio de la utopía posible y de la teoría crítica toda, es lo que estudiaremos en el capítulo IV, en base a una particular lectura de la dialéctica de la ilus-tración que se aborda en los escritos hechos en colaboración por Horkheimer y Adorno, du-rante los años ‘40. Estilo que, en confrontación con la lectura propuesta por Habermas, carac-terizaremos como una dialéctica aporética. Finalmente, en las conclusiones, entrelazaremos estos hilos, delineando la trama teórica que en esta tesis nos hemos propuesto urdir; además de esbozar algunos senderos por los cuales continuar el camino aquí emprendido.
Todo esto en pos del fin más amplio que guía nuestra labor de investigación: mantener abierta la potencialidad de la perspectiva crítica frente a su cierre en algún tipo de absoluto, o bien a su suspensión en alguna forma de resignado escepticismo. Pues mantener abierta la crí-tica, es también abrir el espacio para la lucha en lo político de la que ella es un momento.
I
Los materiales
En este capítulo se reseñarán los aspectos centrales de las perspectivas de los autores con los que vamos a trabajar en esta tesis, en pos de situar al lector en el marco teórico-conceptual específico en el que ésta se desarrollará. Por ello la presentación que aquí tendrá lugar, busca acotarse a qué es lo que estos autores critican de su presente y qué características generales tienen las perspectivas desde las que realizan dicha crítica. Para iniciar, en el próxi-mo capítulo, el estudio acerca de cópróxi-mo construyen esa mirada, indagando sus fundamentos metódico-conceptuales; siendo esto último el objetivo de esta investigación. Así, no se encon-trará una tesis propositiva que recorra a este primer capítulo, sino el intento de presentar los planteos centrales de los autores1. Ésta es la razón por la que, en esta presentación, se colarán varios de los supuestos que subyacen a las perspectivas de estos autores; supuestos de los que nos separa medio siglo de historia, incluyendo la historia de la teoría social y la problematiza-ción que el “pensamiento postmetafísico” ha introducido en ella. Y si bien consideramos que mucho de lo que se pretende nuevo en tal pensamiento, ya puede rastrearse en los autores con los que aquí trabajaremos2, no por esto en ellos deja de estar presente la concepción de la so-ciedad como un sujeto total, que puede tornarse transparente para sí mismo. Es justamente la tensión entre esa suerte de “anticipos” de un pensamiento postmetafísico y su apuesta por una sociedad racional, lo que nos lleva a volver a estudiar sus construcciones teóricas.
Así, en este primer capítulo no pondremos en cuestión tales supuestos, pues ello im-plicaría avanzar sobre lo que será nuestra trabajo (de lectura) con estos materiales (teóricos); reduciendo a un par de notas al pie, la explicitación de dicho cuestionamiento. Lo cual permi-tirá que estas páginas, funjan de telón de fondo sobre el que percibir la reelaboración que, en los próximos capítulos, haremos de las perspectivas elaboradas por Lukács, Horkheimer y Adorno. Es decir que el contraste, la distancia que se evidencie entre las tramas teóricas aquí presentadas y nuestro trabajo de lectura sobre sus fundamentos metódico-conceptuales, será
1
Y, en tanto centrales, los más visitados por la bibliografía específica sobre el tema. De allí que quien ya haya fatigado a esta tradición crítico dialéctica, no encontrará nada nuevo en las páginas de este primer capítulo; por lo que podrá “leerlas en diagonal”, sin que ello vaya en detrimento de su capacidad de comprender el argumento central de esta tesis, el cual se desplegará a lo largo de los próximos tres capítulos. Sin embargo, aquel lector menos abocado a este campo específico, sí encontrará aquí una pieza útil para adentrarse en los problemas metó-dico-conceptuales que se estudian más adelante.
2
Especialmente para el caso de Horkheimer y Adorno; tal y como lo plantea Grüner en Las formas de la espada, Buenos Aires, Colihue, 2007. Incluso el propio Habermas (en “Max Horkheimer: sobre la historia del desenvol-vimiento de su obra”, en Textos y contextos, Barcelona, Ariel, 1996, pág. 116) señala estos elementos postmeta-físicos en el pensamiento de los autores.
una de las formas principales en que aparecerá nuestra voz, proponiendo una perspectiva crí-tica para nuestro presente, desde nuestro presente.
Con este fin abordaremos, en la primera sección, las características generales del plan-teo lukácsiano, su situar a la mercancía como problema estructural central, a partir de lo cual él señala los límites del pensamiento burgués y la posibilidad de superarlos a través de la práctica del sujeto-objeto idéntico de la historia. Luego, en la segunda sección, esbozaremos la perspectiva elaborada por Horkheimer en la década de 1930, su crítica a la teoría tradicio-nal así como a la filosofía moral y a la filosofía de la historia burguesas; para después dar cuenta de la teoría crítica que él propone. Finalmente, en la tercera y última sección, bosque-jaremos con gruesos trazos las líneas fundamentales de la dialéctica de la ilustración desarro-llada por Horkheimer y Adorno, su relación con el mito y con la autoconservación, así como por qué encontramos allí una dialéctica y no meramente un proceso ilustrado.
La crítica ideológica lukacsiana
George Lukács publica Historia y consciencia de clase en 19233, proponiendo allí una lectura del legado marxiano, en la que el pensamiento hegeliano está en el centro de la inter-pretación; rescatando algunos aspectos del método de Marx que “han caído indebidamente en el olvido”, lo cual ha dificultado “la comprensión del nervio vital de ese método, la dialécti-ca”4. Comprensión que requiere, según Lukács, dedicar la debida atención al fundador de este método y a su vínculo con el pensamiento de Marx. El que sea necesario que Lukács prologue así su Historia y consciencia de clase, señala lo innovadora que resulta semejante lectura en este momento histórico, así como la consciencia que el autor tiene de ello; lo cual lo llevará a construir su perspectiva en discusión y debate con otras posturas en el interior del marxismo.
3
Es extensa la bibliografía que indaga las condiciones históricas específicas en las que este libro sale a la luz, así como su inserción en la trayectoria intelectual del propio Lukács. Entre ellas cabe destacar: Arato, A. y Breines, P., El joven Lukács y los orígenes del marxismo occidental, México, Fondo de Cultura Económica, 1986; Jay, M., Marxism and Totality : The adventures of a concept from Lukács to Habermas, New York, Polity, 1984; Löwy, M., Para una sociología de los intelectuales revolucionarios, México, Siglo XXI editores, 1978; Mészáros, I., El pensamiento y la obra de Georg Lukács, Barcelona, Editorial Fontamarra, 1981; Rusconi, G., Teoría crítica de la sociedad, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1969; Vedda, M., “Estudio preliminar”, en Lukács, G., Le-nin – Marx, Buenos Aires, Editorial Gorla, 2005; Infranca, A. y Vedda, M., “Introducción”, en Lukács, G., Tác-tica y éTác-tica. Escritos tempranos (1919-1929), Buenos Aires, Ediciones El Cielo por Asalto, 2005. A algunos de esos escritos volveremos con más detenimiento en el capítulo II, pues para no recargar aun más de notas este primer capítulo, hemos preferido citar aquí tan sólo los textos fuente.
4
Lukács, “Prólogo a la primera edición” de Historia y consciencia de clase, México, Grijalbo, 1969, pág. XLVI (en adelante se citará a este libro como HCC).
La relación mercantil como problema estructural: el fetichismo y la cosificación
La crítica que Lukács lleva a cabo, parte de situar a la mercancía “como problema es-tructural central de la sociedad capitalista en todas sus manifestaciones vitales”5. Ya que en ella encontramos la expresión más contundente de la lógica relacional que prima en este en-tramado social; de allí que en su estructura, podamos encontrar al prototipo de todas las for-mas de objetividad y de subjetividad de esta sociedad.
Lukács analiza esta problemática siguiendo muy de cerca al planteo de Marx, acerca del “fetichismo de la mercancía, y su secreto”; en el cual se señala como las relaciones de producción centradas en la forma mercancía, generan la apariencia de que son las cosas las que tienen relaciones sociales entre sí, a través del valor de cambio que se presenta como una propiedad intrínseca a ellas. Fetichismo que constituye, según Lukács, el prototipo de la for-ma de objetividad por el cual se nos presentan como algo ajeno y extraño, todos los productos de nuestras prácticas, en las diversas esferas sociales (y no sólo en la esfera económica) de la sociedad capitalista. Se instaura así una escisión entre sujeto y objeto, que rompe con la posi-bilidad de dar cuenta del vínculo que entrelaza a ambos términos. Llevando a que, a los agen-tes sociales, se les presente la sociedad producto de sus interrelaciones, como algo autónomo que posee una legalidad propia, la cual les resulta tan extraña como las leyes que rigen al mundo natural. El entramado de relaciones sociales adopta, de esta manera, la apariencia de una ahistórica “segunda naturaleza”6.
La contraparte del fetiche como forma de objetividad prototípica de la sociedad capita-lista, lo constituye la cosificación de las relaciones sociales, producto de que los agentes sólo se vinculen a través del intercambio de objetos, los cuales se les presentan como autónomos. De allí que en esta sociedad parezcan establecerse “relaciones materiales entre personas y re-laciones sociales entre cosas”7. Sin embargo este fenómeno no se detiene allí, ya que en el sistema capitalista la propia capacidad de trabajar de los seres humanos (su fuerza de trabajo) se vuelve un objeto más a ser intercambiado por otros objetos en el mercado. Más aun: la cre-ciente especialización que descompone el proceso productivo en tareas cada vez más acotadas
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HCC, pág. 89.
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El concepto de “segunda naturaleza” ya puede rastrearse en las obras de lo que suele denominarse el período “pre marxista” de Lukács, particularmente en su Teoría de la novela, en la que señala como las prácticas de los seres humanos producen un “mundo de la convención” que no ofrece ningún sentido al sujeto. Antes bien, “ese mundo es una segunda naturaleza; como la primera, no puede ser definida sino como un sistema de necesidades conocidas, pero cuyo sentido permanece extraño; y a causa de eso, sigue siendo inabordable e incognoscible en su verdadera sustancia” (Lukács, G., Teoría de la novela, Barcelona, Edhasa, 1971, pág. 66. En adelante citado como TN). Se evidencia así como este concepto tiene básicamente el mismo sentido que tendrá en Historia y consciencia de clase, pero con resonancias que lo ligan a la Filosofía de la Vida alemana.
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y mecanizadas, lleva a que dicha cosificación penetre “hasta el ‘alma’ del trabajador: hasta sus cualidades psicológicas se separan de su personalidad total, se objetivan frente a él”8. Lo cual implica una profundización, por parte de Lukács, del pensamiento marxiano, al señalar como la cosificación no es sólo de las relaciones sociales sino que se extiende, transformando “los fenómenos de la sociedad y, junto con ellos, su apercepción”9; por lo que la manera en que tales fenómenos son vistos, el esquema de percepción, apreciación y acción que aquí está en juego, se encuentra también cosificado. Es por ello que podemos hablar de una cosifica-ción de las consciencias. Ésta es la forma prototípica en que se presenta la subjetividad en to-das las manifestaciones vitales de la sociedad capitalista; es desde este cosificado punto de vista que se percibe y aprecia al mundo social, que se dota de sentido a lo que allí acontece. Perspectiva que no puede ver su ser producto de una determinada forma de establecerse las re-laciones sociales, por lo que queda implicada en las apariencias producto de éstas; quedándo-se así con lo inmediatamente dado, sin poder introducir las mediaciones que rompan dicha co-sificación y develen las relaciones sociales que quedan ocultas detrás de la forma fetiche10.
La relación mercantil con su fundamento en el intercambio, supone la igualdad formal de aquellos objetos que son intercambiados, en tanto se los concibe como expresiones de una misma tercera cosa, a partir de la cual se establece su equivalencia. Esto nos remite a la cate-goría de trabajo abstracto, ese trabajo que surge de la abstracción de todas las particularidades cualitativas de los diversos trabajos concretos; el cual, según Lukács, es el trabajo propio de la división capitalista del trabajo, la forma que él adopta como producto pero también como pre-supuesto necesario de esta lógica relacional. Pues esta particular forma de trabajo permite es-tablecer la igualdad formal de los productos (a partir de la cantidad de horas de trabajo 8 HCC, pág. 95. 9 Ibíd., pág. 7. 10
La noción de punto de vista de la inmediatez, tiene una clara función argumentativa en esta corriente teórica, ya que con ella se construye un otro a partir del cual caracterizar a la teoría crítica. La mirada que se queda en la inmediatez es la mirada no crítica por antonomasia y en contraste con ella se delinean los rasgos principales de la perspectiva crítica. Ahora bien, los autores aquí estudiados tienden a extremar las limitaciones e incapacidades de dicho punto de vista; a punto tal que, por momentos, esta definición presenta elementos cercanos al tipo ideal, ya que no parece posible encontrar un punto de vista que tenga tan nula percepción de los procesos sociales. Así, aun reconociendo la función argumentativa de este punto de vista de la inmediatez, la fuerte tendencia a reducir la mirada de los agentes a mero error, a un desconocimiento que la teoría crítica tiene que desarticular, será una de las cuestiones que se pondrán en discusión en esta tesis, bajo la forma de una oposición entre la lógica teórica y la lógica práctica que, en las perspectivas aquí trabajadas, cae –como argumentaremos más adelante– en una concepción teoricocéntrica de esta relación. Esta problemática será una suerte de leitmotiv que recorrerá nuestras páginas. Destaquemos, por último, que no se trata aquí de pararse en el otro extremo y concebir a ese punto de vista de la inmediatez como capaz de dar cuenta de la génesis socio-histórica de los procesos en que se halla in-merso; en efecto, aun las perspectivas más preocupadas por el sentido que los sujetos les dan a sus acciones, se-ñalan que el estar “implicado en el mundo social es la causa de lo que hay de implícito en lo que pensamos y de-cimos acerca de él” (Bourdieu, P., Meditaciones pascalianas, Barcelona, Anagrama, 1999, pág. 23). La no ruptu-ra de esta implicación es justamente lo que caruptu-racteriza al punto de vista de la inmediatez; mas no por ello hay que reducir a error a ser superado, al (re)conocimiento que desde esa posicionada mirada se produce.
tracto necesaria para producirlos), además de fungir de “principio real del proceso de produc-ción efectivo de las mercancías”11. Ya que, dicho proceso, se constituye a partir de una espe-cialización creciente, que abstrae las propiedades cualitativas, humanas, del trabajador, haciendo de él tan sólo una pieza más en la gran maquinaria de la producción capitalista; a punto tal que las peculiaridades que lo singularizan son concebidas como meras fuentes de error, a ser erradicadas. Por lo que éste, en plena realización de su actividad, adopta una acti-tud contemplativa, en la que sus propias capacidades se le presentan como un engranaje más. Donde, según Lukács, lo más significativo de todo este proceso, es el “principio que así se impone: el principio del cálculo, de la racionalización basada en la calculabilidad”12.
Una racionalidad calculatoria que es inescindible del proceso de abstracción de la vi-da, en el que se diluye la concreción material de los diversos fenómenos sociales, dejando una cáscara formal susceptible de medición y, por ende, de cálculo, que la universalización de la forma mercancía extiende a todas las manifestaciones vitales. De allí que esta racionalidad sea “una peculiaridad histórica de la sociedad capitalista”13, un producto (y un presupuesto) de la lógica relacional que allí impera. Por lo que también el derecho –por citar tan sólo un ejem-plo– se halla regido por dicha racionalidad; haciendo del juez una máquina de la aplicación de artículos, “un autómata […] cuyo funcionamiento es en todo caso calculable en líneas genera-les”14. Es decir, un sujeto tan contemplativo frente al proceso jurídico como el proletario fren-te al proceso de producción. Se evidencia así como, según Lukács, todo el entramado relacio-nal se encuentra regido por una misma lógica, produciéndose una estructuración unitaria de la sociedad, lo cual acarrea “una estructura formalmente unitaria de la consciencia para toda esa sociedad”15, un esquema de pensamiento que, formalmente, presenta los mismos criterios de clasificación, valoración y acción para todos los individuos de la sociedad capitalista.
11 HCC, pág. 94. 12 Ibíd., pág. 95. 13 Ibíd., pág. 7. 14
Weber, M., citado por Lukács en HCC, pág. 104 (puede encontrase esta cita en Weber, M., “Parlamento y go-bierno en una Alemania reorganizada”, en Obras selectas, Buenos Aires, Distal, 2003, pág. 278). Hemos escogi-da citar a Weber a través de Lukács, para señalar así uno de los elementos más innovadores e interesantes de este escrito lukacsiano: la introducción de un autor “burgués” en medio de un planteo que se reivindica manifiesta-mente marxista; lo cual constituye, según Anderson (Consideraciones sobre el marxismo occidental, Madrid, Si-glo XXI editores, 1998, pág. 72), uno de los rasgos característicos del “marxismo occidental”, que encuentra en Lukács uno de sus fundadores. Más interesante aun es como con este citar (que es un reelaborar) Lukács co-mienza a cruzar dos problemáticas de raíces distintas, señalándoles una génesis común. En efecto, el planteo lu-kacsiano abre las puertas a lo que luego será un tema recurrente de esta tradición: la abstracción de las propieda-des cualitativas (temática propiamente marxiana) como un proceso que también implica una racionalización de las esferas sociales, con el consecuente desencantamiento del mundo (temática clave del pensamiento weberia-no). Así, la eliminación de los dioses y las cualidades como producto de un único proceso social, encuentra en Lukács una de sus primeras formulaciones (si bien en la Filosofía del dinero de Simmel pueden hallarse rastros de esta cuestión), a partir de la reunión de una temática marxiana y otra weberiana.
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En resumen: el planteo lukacsiano se articula en torno al fetiche como forma de obje-tividad prototípica de la sociedad capitalista; el cual nos remite a la cosificación de la cons-ciencia como forma prototípica de estructurarse la subjetividad, a la que se le presentan los objetos bajo esa apariencia; la cual nos remite, nuevamente, a la forma en que se le presentan los objetos a la mirada así posicionada; etc. Constante remitir de un término al otro; siendo, ambos, el producto de la estructura relacional imperante en este entramado social, la cual tie-ne en la mercancía su manifestación más descarnada. De allí que “la relación al todo se con-vierte en la determinación que determina la forma de objetividad de todo objeto del conoci-miento”16; pues ello implica aprehender, a dicho objeto, en el interior del particular entramado social en que tiene lugar, señalándose así la historicidad de esa forma de objetividad junto con la de la sociedad de la que es producto. Dando cuenta de su “apariencia necesaria”, una apa-riencia que presenta como ahistórico y natural lo que es un producto social de las prácticas humanas; pero que es necesaria, en tanto contribuye a la reproducción de las relaciones socia-les actuasocia-les. Es decir, tiene una función social, aunque más no sea la de velar la desigualdad reinante bajo una aparente igualdad formal; sea la del intercambio (que oculta la explotación del trabajador), sea la que se da entre los ciudadanos (que vela la desigualdad social y sus consecuencias para la política). Función social que se devela como tal, al poner en relación a esas formas de objetividad y subjetividad con la estructura relacional de las que son un ducto. Es por esto que conociendo al fetiche lo que se conoce “no es el orden mismo de pro-ducción capitalista, sino la ideología de la clase dominante en él”17.
La perspectiva lukacsiana puede considerarse, entonces, una “crítica ideológica”, pues en ella el estudio de un problema u objeto puntual es siempre una vía para acceder al esquema de percepción y apreciación dominante, a la manera en que desde esa forma de ver el mundo se lo dota de sentido. Es en este marco que Lukács puede señalar los límites del pensamiento burgués en su conjunto, así como los de su categoría clave: la razón.
Los límites del pensamiento burgués
En efecto, según este autor, la racionalidad burguesa “aparentemente ilimitada, que penetra hasta el ser psíquico y físico del hombre, tiene empero, un límite en el carácter formal de su propia racionalidad”18. Esto impide al pensamiento burgués captar, por un lado, la tota-lidad de la cosa que estudia, pues sólo puede dar cuenta de su cáscara formal-cuantitativa y no de su dimensión cualitativa. Por el otro lado, tampoco puede aprehender al entramado 16 Ibíd., pág. 15. 17 Ibíd., pág. 16. 18 Ibíd., pág. 109.
histórico como una totalidad, pues esa mirada hiperespecializada se queda en la consideración de sistemas parciales, cada uno con su propia legalidad; de allí que en la sociedad capitalista prime la correlación entre “detalle regulado y todo casual”19, el destino del conjunto es aban-donado a un irracional azar que contribuye a la reproducción de la lógica imperante en esta sociedad. Esta limitación, con su doble consecuencia, atraviesa a todo el pensamiento bur-gués; expresándose en todas sus prácticas y productos puntuales. Por lo que ella estará presen-te también, en las manifestaciones “más altas” de éspresen-te singular esquema de pensamiento.
Tal es el caso de la filosofía, particularmente de aquella que Lukács considera su pun-to cumbre: la filosofía clásica alemana; problemática ésta que es abordada en la genial sección segunda de “Cosificación y consciencia del proletariado”. El argumento lukacsiano gira en torno a la cuestión de la cosa en sí kantiana; de la cual se derivan dos problemas: uno atinente al contenido de las formas con las que conocemos el mundo (la imposibilidad de dar cuenta de la totalidad de la cosa estudiada); mientras que el otro nos remite al fundamento último del conocimiento, a partir del cual podrían reunirse los sistemas parciales en una totalidad (el problema de la imposibilidad de aprehender la totalidad del entramado relacional). Sin em-bargo, ambas cuestiones se reúnen en una sola, ya que la posible existencia de un sustrato no reducible a las categorías formales del pensamiento (burgués), hace imposible dar cuenta del todo social, pues con ello falta el fundamento último del conocimiento que nos permita unir los aspectos parciales en un sistema total. Con lo que se impone en la propia filosofía, aquella tendencia dúplice del pensamiento burgués, en la que se domina el detalle pero se deja el todo librado a la casualidad.
Fundamento último que la filosofía clásica alemana termina por buscar en la figura de un sujeto-objeto idéntico, del cual se deriven todas y cada una de las cosas existentes. Sin em-bargo, esta búsqueda no es capaz de aprehender el contenido de aquello que estudia; lo cual se debe, según Lukács, a que “el dominio teorético del objeto, culmina precisamente en la expli-citación cada vez más intensa de los elementos formales desprendidos de todo contenido”20, dejándose de lado a la materialidad concreta, que constituye dicho contenido, y a su práctica productora. Vemos así como esa expresión del pensamiento burgués que es la filosofía clásica alemana, entraña una separación entre teoría y práctica; con una perspectiva teorética que se queda en la mera contemplación de su objeto, sin poder dar cuenta de la práctica que hay de-trás de él. Frente a esto, Lukács sostendrá que no se trata de buscar un sujeto productor ya da-do pero aun no develada-do como tal, sino que se trata, en última instancia, “de producir el sujeto
19
Ibíd., pág. 111.
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‘productor’”21; pues la unidad de sujeto y objeto no está dada sino que es algo por darse. Y es de aquí de donde puede derivarse el sujeto productor, que el pensamiento burgués no puede captar. Así, “vuelve a presentarse, pero ahora con toda concreción, el problema decisivo de este pensamiento: el problema del sujeto de la acción, de la génesis”22. Problemática cuya re-solución se da a partir del método dialéctico; pues allí se encuentra un pensamiento que inten-ta diluir las escisiones formales, a través de la puesinten-ta en relación de términos aparentemente opuestos. Por eso Hegel es, según Lukács, el momento más alto de la filosofía clásica alema-na; aunque en él, el método correcto aun permanece dentro de una perspectiva idealista. En ella se aprehende al sujeto en relación con el proceso histórico, siendo este último el objeto a ser conocido, el cual es a su vez producto de ese sujeto; por lo que “la realidad puede ser con-cebida como nuestra ‘acción’”23, y no es más que esto lo que tenemos que conocer. De esa manera, el problema del sujeto de la acción se torna en la pregunta por el sujeto de la historia, por aquel sujeto cuyas acciones son efectivamente la historia; es en este punto que Hegel, con su espíritu absoluto, se pierde “en el laberinto sin salida de la mitología del concepto”24. La continuidad de ese método, pero sin su lastre idealista, será uno de los rasgos característicos del pensamiento de Marx, que Lukács retoma en Historia y consciencia de clase.
La identidad entre sujeto y objeto
Frente a las antinomias del pensamiento burgués, nuestro autor sostiene, entonces, a la dialéctica como núcleo metódico de la perspectiva marxista; es este método el que define la “ortodoxia” en el marxismo. El cual tiene en la totalidad su categoría central, a punto tal que el dominio de esta noción “es el portador del principio revolucionario en la ciencia”25. Sólo una perspectiva que tenga a la dialéctica como método, es capaz de des-cubrir al sujeto que, por su posición en el proceso histórico social, puede dar cuenta de la totalidad del objeto, a aquel que es, en definitiva, el sujeto de la acción histórica. El cual no es otro, según Lukács, que la clase proletaria; en tanto para ella coincide su autoconocimiento con el conocimiento de la sociedad como un todo. Así, esta clase se constituye en sujeto y objeto idéntico del co-nocimiento y, por tanto, de la historia.
Ahora bien, este (auto)conocimiento no está dado aun, pero el método dialéctico nos permite aprehender cómo las experiencias prácticas del proletariado se insertan en un proceso 21 Ibíd., pág. 155. 22 Ibíd., pág. 161. 23 Ibíd., pág. 161. 24 Ibíd., pág. 162. 25
Ibíd., pág. 30. Es por esta misma centralidad que el trabajo de lectura que desarrollaremos en el capítulo II, se enfocará en las diversas funciones metódico-conceptuales de la noción de totalidad, en la crítica lukacsiana.
por el cual va adquiriendo consciencia de su posición en la sociedad y en la historia; acercán-dose procesualmente a la consciencia de clase que tendría que tener, si viese su situación des-de el punto des-de vista des-de la totalidad, rompiendo con la inmediatez des-de lo dado26. En este marco, el partido tiene una función mediadora en el proceso de toma de consciencia del proletariado, de su constitución como clase; pues éste es, en tanto vanguardia, una primera cristalización organizativa de la consciencia del proletariado, que como tal lucha constantemente por ex-pandir dicha consciencia. La teoría, aquí, tiene la función de posibilitar prácticamente ese au-toconocimiento, lo cual implica una unidad entre teoría y práctica que supera la escisión pro-pia del pensamiento burgués. Autoconocimiento a partir del cual la clase proletaria puede rea-lizar una práctica revolucionaria que transforme a la sociedad burguesa, resolviendo así sus contradicciones, eliminando toda forma de dominación del ser humano por el ser humano.
La teoría crítica de la sociedad de Max Horkheimer
En esta segunda sección nos abocaremos a la presentación de las características gene-rales de la perspectiva desarrollada por Horkheimer, en los artículos por él publicados en el Zeitschrift für Sozialforschüng (en adelante ZfS); período que puede delimitarse entre 1931, año en que él asume la dirección del Institut für Sozialforschüng (en adelante Institut), y 1941, fecha de la publicación del último número de la mencionada revista. Conjunto de artículos que se encuentra atravesado por el ascenso del nazismo y la obligada emigración de Hor-kheimer (y del resto de los integrantes del Institut)27; cicatriz que dañará su vida y que será objeto (directa o indirectamente) de muchas de sus producciones teóricas. En los textos de es-te “momento”28 de la producción de Horkheimer, encontramos uno de los esfuerzos más
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Vemos como aquí subyace la concepción de una sociedad que, a través de la práctica transformadora, se vuel-ve transparente para sí misma; esto será puesto en cuestión en los próximos capítulos, particularmente en torno al estatuto de esta sociedad transparente para la teoría crítica (capítulo III). Además, aquí se presenta al punto de vista de la totalidad como aquel que percibe esa transparencia y, con ello, la realiza; como veremos en el capítulo II, nosotros entendemos a ese punto de vista de la totalidad como la base sobre la que captar la apariencia nece-saria de los fenómenos, para des-cubrir su génesis socio-histórica. Lo cual no implica que con él, se alcance a iluminar todos los rincones de la sociedad. Por último, señalemos que aquí se evidencia la tendencia al teorico-centrismo de Lukács, pues ese punto de vista de la totalidad desde el cual el proletariado tendrá que ver su propia situación, no es otro que el punto de vista propio del teórico crítico.
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La historia del Institut y de su emigración ha sido estudiada en mucha de la bibliografía específica. Por ello, y en pos de no hacer excesivamente extensa esta sección, remitimos al lector interesado a: Habermas, J., Perfiles filosófico-políticos, Madrid, Taurus, 2000; Jay, M., “La escuela de Francfort y la génesis de la teoría crítica”, en Ollman, B. y otros, Marx, Reich y Marcuse, Buenos Aires, Editorial Paidós, 1974; Jay, 1984a, op. cit.; Jay, M., La imaginación dialéctica, Madrid, Taurus Ediciones, 1984; Therborn, G., La Escuela de Frankfurt, Barcelona, Anagrama, 1972; Rusconi, G., op. cit.
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Cabe hacer dos aclaraciones: por un lado, si bien la mayoría de los textos de Horkheimer publicados durante la década de 1930, aparecieron en el ZfS, también trabajaremos con algunos que no formaron parte de ella pero que corresponden a estos años de su producción. Por el otro lado, la cuestión acerca de si la obra de Horkheimer
resantes por construir una teoría crítica de la sociedad. Esfuerzo que (al igual que el de mu-chos integrantes del Institut) se manifiesta bajo la forma de una crítica cultural y no de una crítica ideológica al estilo lukacsiano; es decir, de una crítica que se construye a partir del tra-bajo con materiales culturales específicos para así des-cubrir la lógica que ellos entrañan, manteniéndose en el trabajo con ese material puntual. Esto no quiere decir que no pueda de-tectarse la existencia de ciertos mecanismos y problemáticas que se repiten en los diversos materiales culturales, en las prácticas de las que ellos son un producto; pero sí que es más di-fícil reconstruir una estructura general del “pensamiento burgués” o tradicional y de sus limi-taciones, al estilo de Lukács. Es por ello que la exposición de esta perspectiva se desarrollará siguiendo la lógica del trabajo con materiales culturales específicos; concentrándonos aquí en dos de las temáticas recurrentes en sus escritos de estos años: la forma en que se hace ciencia, por un lado, y la filosofía moral y la filosofía de la historia burguesa, por el otro.
De la teoría tradicional
La crítica a la práctica de producción de conocimiento científico, gira en torno al estu-dio de la lógica de lo que Horkheimer ha llamado la “teoría tradicional”; la cual tiene entre sus características centrales la reproducción de las escisiones pensamiento-ser, sujeto-objeto, teoría-práctica, con las mismas consecuencias que en el planteo lukacsiano. De allí que al científico que realiza su actividad bajo la lógica de la teoría tradicional, “el dualismo de pen-samiento y ser, de entendimiento y percepción, le resulta natural”29. Conjunto de escisiones que llevan a la concepción de la propia teoría como libre de todo vínculo con el ser, presen-tándosela así como autónoma a los procesos socio-históricos, al estar fundada únicamente en
puede ser periodizada o bien si constituye una unidad en su conjunto, ha sido objeto de múltiples discusiones (véase, por ejemplo, Habermas, J., 1996, op. cit.; Barbosa, S., Max Horkheimer o la utopía instrumental, Buenos Aires, Fepai, 2003; Schmidt, A., “Max Horkheimer’s intellectual physiognomy”, en Benhabib, S., Bonss, W. y McCole, J. (edit) On Max Horkheimer, Massachusetts, 1993), por lo que adentrarnos en ella implicaría una di-gresión que nos alejaría demasiado de los objetivos de este escrito. Limitémonos, entonces, a decir que si bien las preocupaciones del pensamiento de este autor y el esfuerzo de construir una mirada crítica frente a las pro-blemáticas que presentaba su presente, son rasgos que recorren toda su obra, es posible sin embargo detectar modificaciones en la forma de concebir ciertas categorías centrales y, especialmente, la categoría de razón, sus potencialidades para la transformación de lo existente. Es por esto que preferimos no hablar de períodos (en el sentido fuerte del término) en la obra de Horkheimer, sin por ello dejar de reconocer “momentos” diversos de su producción, en los que problemáticas y preocupaciones similares adquieren claramente matices diversos. Espe-ramos poder abordar, en un futuro escrito, esta cuestión con mayor detalle.
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Horkheimer, M., “Teoría tradicional y teoría crítica” en Teoría tradicional y teoría crítica, Barcelona, Edicio-nes Paidós e I.C.E. de la Universidad Autónoma de Barcelona, 2000, pág. 32 (en adelante citado como Teoría tradicional y teoría crítica). Señalemos que, al igual que lo dicho para el punto de vista de la inmediatez (Cf. su-pra nota 10), la caracterización de la teoría tradicional es tan unívoca que difícilmente pueda encontrarse en las prácticas científicas de la década del ’30. Lo cual no quita que, sobre el trasfondo que ella nos brinda, se pueda criticar a las prácticas existentes; además de permitir la caracterización, por contraste, de la teoría crítica.
la esencia interna de un conocimiento que se concibe ahistórico; lo cual la transforma “en una categoría reificada, ideológica”30.
En base a esto, Horkheimer sostendrá que la teoría tradicional no puede captar al ser en toda su complejidad, pues se halla restringida a un mero “registrar, clasificar y generalizar fenómenos sin preocuparse por distinguir lo indiferente de lo esencial”31. Por lo que el punto de vista propio del científico tradicional –y de todo individuo cognoscente, miembro de la so-ciedad burguesa– queda implicado en una perspectiva de la inmediatez, que acepta sin crítica alguna lo dado, eternizándolo al no poder dar cuenta de su carácter histórico. Pues toda modi-ficación que la teoría tradicional descubra en su objeto, será considerada “como una carencia de nuestro conocimiento anterior”32 pero no como un cambio en dicho objeto; el cual perma-nece como una entidad inmutable para aquella mirada que no puede dar cuenta del hecho de que éste se modifique y, sin embargo, siga siendo el mismo. De esta manera ella afirma el ca-rácter inmodificable de la sociedad en la que vivimos, al situarla por fuera de nuestras prácti-cas y de la historia que ellas producen.
A consecuencia de esto, queda velado el sentido social tanto del fenómeno estudiado como de la propia práctica de producción de conocimiento científico. Por lo que a los actores posicionados en el punto de vista de la teoría tradicional, les es ajeno el producto de la plura-lidad de relaciones que constituyen a la sociedad; la cual “se les presenta con todo su derroche de fuerza de trabajo y vida humana […] como una inalterable violencia de la naturaleza, como un destino sobrehumano”33. En este marco, lo único que puede ser modificado es el compor-tamiento de los agentes sociales, quienes, gracias a su conocimiento científico, pueden adap-tarse más eficazmente al objeto; convirtiéndose, entonces, ellos mismos en un objeto regido por ajenas e inmutables leyes objetivas.
Las limitaciones de este punto de vista, tienen una de sus expresiones más acabadas en las consecuencias que acarrea percibir al individuo y a la sociedad como dos entidades sepa-radas y cersepa-radas sobre sí mismas. Pues ello conlleva hacer del individuo un ser pasivo y de-pendiente de la lógica que rige en la sociedad; la cual, aun cuando está compuesta por esos individuos, se presenta como un sujeto activo –al ser la depositaria de la praxis social gene-ral– aunque inconsciente en su actuar. De allí que Horkheimer sostenga que, en la sociedad burguesa, “la actividad de la sociedad es ciega y concreta, y la del individuo es abstracta y
30
Ibíd., pág. 29.
31
Horkheimer, M., “Observaciones sobre ciencia y crisis”, en Teoría crítica, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1998, pág. 17 (en adelante citado como Ciencia y crisis).
32
Teoría tradicional y teoría crítica, pág. 59.
33
consciente”34. Así, la escisión entre individuo y sociedad hace de la irracionalidad de la praxis social, una violenta –segunda– naturaleza que el individuo aislado no puede más que contem-plar pasivamente. Por lo que –y retomándose aquí otro motivo lukacsiano– la vida de la tota-lidad surge sólo bajo una forma azarosa e irracional. Escisión que, según Horkheimer, no es producto de la limitación subjetiva de este hombre o aquella mujer dedicada a la ciencia; sino que constituye una insuficiencia objetivamente necesaria para el mantenimiento de la socie-dad actual y de las relaciones de dominación que la atraviesan.
De la filosofía de la historia y la filosofía moral
Según Horkheimer, la representación de una individualidad aislada, que surge como producto de la separación entre individuo y sociedad, estructura la manera en que la filosofía burguesa piensa al entramado relacional del que forma parte. Para dar cuenta de esto, nuestro autor estudia a los materiales culturales de la filosofía moral y la filosofía de la historia bur-guesa; indagando con particular interés la antropología filosófica que subyace a estas cons-trucciones teóricas.
La crítica de Horkheimer a la filosofía moral, parte de señalar la necesidad de “una moral fundada racionalmente para el dominio de las masas en el Estado en cuanto se les exi-gía una forma de actuar que las apartaba de sus intereses vitales”35, exigencia que ya no podía recostarse sobre las caducas formas de la religión. En este marco se busca dotar a un determi-nado comportamiento de una validez incondicionada; apelando, como fundamento, a la ima-gen de una constitución eterna del mundo y de los seres humanos. Así, “las raíces del proble-ma moral moderno se encuentran en los rasgos fundamentales del orden burgués”36, en su ne-cesidad de validar su dominio sobre aquellos perjudicados por este orden. En este proceso re-sulta clave la separación entre el interés y el deber; pues ello permite condenar las acciones orientadas a la realización del propio interés, lo cual puede requerir la modificación del orden social actual. De allí que la filosofía de la historia burguesa, según Horkheimer, más allá de algunas diferencias en lo que respecta a su antropología filosófica, haya sostenido en todos los casos “la condena del egoísmo, en una palabra, del placer”37. Pues bajo dicha condena se cuestiona todo impulso que no conduzca al “bien común”, con el cual se alude a una apologé-tica representación de la mejor sociedad posible, que no es otra cosa que la lógica relacional
34
Ibíd., pág. 35.
35
Horkheimer, M., “Materialismo y moral”, en Materialismo, metafísica y moral, Madrid, Tecnos, 1999, pág. 103 (en adelante citado como Materialismo y Moral).
36
Ibíd., pág. 106.
37
Horkheimer, M., “Egoísmo y movimiento liberador”, en Teoría crítica, op. cit., pág. 154 (en adelante citado como Egoísmo y movimiento liberador).
imperante en el orden actual pero sin ninguna de sus negativas y necesarias consecuencias. Así la condena al egoísmo (al actuar por interés y no por deber) se manifiesta como una ma-nera de inhibir los impulsos de los dominados hacia la búsqueda de la propia felicidad. Se evidencia la función social de crear para el individuo, en el contexto de las libertades formales constitutivas del orden burgués, “una consciencia moral. Al aprender a luchar por las liberta-des burguesas debe él aprender a dominarse a sí mismo”38. Consciencia moral que “surge de la introyección de las exigencias sociales”39, de la incorporación de la voz del amo como pau-ta que el individuo dominado se da a sí mismo en su actuar.
Vemos así que estas concepciones acerca de la moral y la historia, tienen un carácter ideológico similar a aquel que esa misma filosofía burguesa le atribuye a la religión en el or-den feudal. Con la diferencia de que la perspectiva crítica señala la función social de esos dis-cursos, sus efectos en el entramado relacional en el que tiene lugar. El necesario individualis-mo de la filosofía burguesa, impide que ésta sea capaz de captarse a sí misma en su relación con la situación social, en su ser (en parte) producto de un determinado orden; es decir que no puede dar cuenta de su génesis socio-histórica y del condicionamiento que ello le genera. De allí que presente como fundamento para su perspectiva, una antropología filosófica que con-cibe al ser humano como poseedor de una esencia eterna e inmutable, a partir de la cual se puede alcanzar un conocimiento de lo incondicionado; ocultando las relaciones de fuerza que están detrás, incluso, de su pretensión de un conocimiento absoluto que la lleve a la Verdad.
De la teoría crítica
Es en su oposición a estas perspectivas y a sus consecuencias sociales, que Horkhei-mer construye su teoría crítica40. En ella manifiesta un profundo rechazo a toda forma de an-tropología filosófica (entendiendo por tal la búsqueda de una “esencia” del ser humano); el cual se hace extensivo a la filosofía moral y a la filosofía de la historia, que sobre ella se eri-gen. Pues se rechaza todo tipo de esencia, absoluto o fundamento incondicionado a partir del cual señalar un conjunto de características inmutables del ser humano; ya que en la dinámica propia de lo social, “las cualidades humanas están continuamente influidas y transformadas
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Ibíd., pág. 165.
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Horkheimer, M., “Montaigne y la función del escepticismo”, en Historia, metafísica y escepticismo, Barcelo-na, Altaya, 1995, pág. 194 (en adelante citado como Montaigne y la función del escepticismo).
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Cabe señalar que en los artículos de este momento de su obra, Horkheimer utiliza diversos términos para refe-rirse a su perspectiva (filosofía social, materialismo, teoría crítica, por señalar algunos); aquí hemos escogido aludir a ella bajo el mote de teoría crítica, por ser el término más usado en la bibliografía especializada, además de ser el que mejor hace referencia al proyecto que en la presente tesis se delinea.