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Los externa auxilia en el siglo final de la República romana (133-27 a. C.)

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Academic year: 2021

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(1)TESI DOCTORAL. Los externa auxilia en el siglo final de la República romana (133-27 a. C.) Salvador Busquets Artigas Departament de Ciències de l’Antiguitat i l’Edat Mitjana Universitat Autònoma de Barcelona. Director de tesi: Dr. Toni Ñaco del Hoyo Programa de doctorat: Recerca en Història Antiga i Medieval 2014.

(2)

(3) Als meus pares, Joaquim i Rosa, als que dec l’interès per la història i el suport per seguir per aquest camí. A la Neus, per la seva immensa paciència i afecte en tots aquests anys de tesi. A la Laia, per ser el futur.

(4) ii.

(5) ÍNDICE. -Introducción. .. .. .. .. .. .. v. .. .. .. .. .. .. xi. .. .. .. .. .. .. xiii. .. .. .. .. xv. . . .. . . .. 1 41 68. -Capítulo II: El Mediterráneo Central, la periferia de Italia -1. Contextualización . . . . . -2. Instrumentos de reclutamiento . . . -3. Las monedas en la periferia de Italia . .. 99 131 138. -Capítulo III: Galia -1. Contextualización . . . -2. Instituciones galas y reclutamiento -3. La moneda gala y los auxiliares .. . . .. 147 188 204. -Capítulo IV: Hispania -1. Contextualización . . . . . -2. Reclutamiento . . . . . -3. Moneda y auxiliares en Hispania (218-18 a. C.) .. 225 282 292. -Conclusiones .. -Resumen. .. -English abstract. -Listado de siglas y abreviaturas. -Capítulo I: El mundo oriental -1. Contextualización . . . -2. Reclutamiento . . . -3. Los auxiliares orientales y la moneda. . . .. .. .. .. .. .. .. 341. -English conclusions .. .. .. .. .. .. 355. -Bibliografía .. .. .. .. .. .. .. 369. -Anexo gráfico. .. .. .. .. .. .. 401. .. .. .. 441. -Lista secundaria de referencias gráficas. iii.

(6) iv.

(7) INTRODUCCIÓN El objetivo de la presente tesis doctoral es el análisis de los contingentes no ciudadanos que lucharon dentro del ejército romano en el siglo final de la República, entre el 133 y el 27 a. C. Mientras Roma llevó a cabo su primera expansión por la península itálica ya intuyó el potencial militar que podía obtener al aumentar sus legiones de ciudadanos romanos, con contingentes itálicos que rápidamente adoptaron el armamento y organización de estas. Se trata de los socii, que se organizaban tácticamente dentro del ejército republicano en alae sociorum1. Esta firme integración militar no se acompañó de su equivalente política, lo que comportó tensiones crecientes que desembocaron en la Guerra Social del 90-88 a. C.; un antecedente de este conflicto estuvo provocado por la presencia en el sur de Italia de Aníbal con su ejército y su capacidad para derrotar a las legiones romanas (218-202 a. C.), rompiendo (de forma incompleta) el bloque militar Roma-socii. Fuera de Italia, a partir de la Primera Guerra Púnica los romanos adaptaron su uso militar de fuerzas locales a todo tipo de contingentes armados. T. Livio los denomina externa auxilia (22.37)2. El empleo de auxilia por parte romana se incrementó conforme se expandía la hegemonía de la República por todo el Mediterráneo. En paralelo, la evolución interna de Roma e Italia produjo la crisis política, social y militar de finales del s. II a. C. No es casualidad que sea precisamente en las cruciales décadas entre el 133 y el 88 a. C. cuando el uso de contingentes auxiliares llegó a su cenit, tras lo que inició una reversión hacia un modelo militar tardorrepublicano dominado por la legión como unidad y tipología militar; en paralelo estas legiones se desligaron cada vez más del vinculo ciues romanus-miles legionarius. Este conjunto interrelacionado de transformaciones históricas refleja los cambios político-sociales que liquidaron la República y condujeron al Imperio Romano, donde se integraron la mayor parte de territorios que aportaban tropas auxiliares. El estudio de esta evolución militar dentro del proceso de quiebra de la República se revela de gran importancia para conocer la integración de las sociedades indígenas en el Alto Imperio Romano. A lo largo de los diversos territorios analizados, desde Hispania a Siria, o desde Germania a África, son recurrentes las adaptaciones locales, mostrando al mismo tiempo la continuidad y pervivencia de las tradiciones de estos peregrini que pasaron a formar parte del ejército romano. En diversas ocasiones, ciertas corrientes históricas han negado la existencia de estas persistencias locales, como si la hegemonía romana fuese equiparable a un proceso de tabula rasa, cuando precisamente las evidencias manifiestan lo contrario. La supervivencia de las 1 Sin embargo, el estudio de los socii quedan fuera del ámbito de esta tesis, ya que esta se centra precisamente en los externa auxilia, es decir, fuerzas no itálicas luchando bajo mando romano. Sobre los socii su papel en el proceso de formación político-militar de la Italia romana, ver SALMON 1982, passim; ROSENSTEIN 2012, 85ss. 2 CHEESMAN 1975, 8. Seguramente Livio utilizó el término auxilia a modo de diferenciador respecto a los socii itálicos, unas fuerzas militares ya largamente establecidas, en época de la Primera Guerra Púnica. En 24.29.7-8, Livio establece su diferenciación entre mercenarii y auxilia. Ver también HAMDOUNE 1999, 21.. v.

(8) instituciones peregrinas no se explica únicamente por el tradicionalismo de estas sociedades, sino que en muchos casos fue ocasionado por el aprovechamiento romano de las mismas; los magistrados de la Urbs apreciaron la eficiencia de las instituciones y usos locales como instrumentos de reclutamiento, administración y control de las tropas auxiliares. Así, los romanos usufructuaron los koina, poleis y gymnasia, de las magistraturas, asambleas y poderes de facto, así como de la fides, deuotio, amiticia, hospitium publicum, y todas las demás formas de sumisión y clientela de las sociedades peregrinas. El único objetivo de Roma y sus magistrados era maximizar la obtención de recursos militares explotables en estos territorios. En los ejércitos tardorrepublicanos se evidencian en esta época muchas características de los futuros ejércitos imperiales –en gran medida obra de la reforma militar de Augusto-, pese a que la dinámica externalizadora de las legiones que se produjo a partir del 49 a. C. fue reconducida y neutralizada por el princeps dentro de su proyecto de refundación de Roma. El violento final de la República muestra sus vínculos tanto con sus predecesoras –sean estas las monarquías helenísticas en Oriente, o bien sociedades de la Edad de Hierro en Occidente- como con el futuro Imperio Romano. Esta investigación se empezó a esbozar entre los años 2004 y 2006, pero no fue hasta el año 2007 cuando se inició la recopilación de datos con la inclusión del autor como becario del proyecto Horrors of War during the Roman expansion to the hellenistic World. The Impact of war economy on civilians, 88-63 B. C., de la Harry Frank Guggenheim Foundation. En esta misma fase de preparación de la tesis, el autor se integró en el el Grup de Recerca Consolidat: AREA (Àrea de Recerques en Estudis de l’Antiguitat: paisatges, ordre social i memòria històrica) financiado por la Direcció General d’Universitats i Recerca (DURSI) de la Generalitat de Catalunya (2007-2009). Estas colaboraciones se plasmaron en una ponencia sobre los auxiliares en Oriente durante las Guerras Mitridáticas, presentada en el “I Workshop AREA. Transformando territorios, explotando recursos, poblaciones en movimiento y conflictos sociales en los imperios antiguos” (Universitat Autònoma de Barcelona, 16-19 de diciembre de 2007). A partir de esta primera estructuración de las hipótesis de estudio, se redactaron un artículo individual y tres de conjuntos. Estos últimos fueron publicados en los tres años posteriores en colaboración con B. Antela, I. Arrayás y T. Ñaco, dando lugar a una nueva ponencia conjunta. Esta se presentó en el marco del congreso IX Impact of the Empire: Frontiers of the Roman Empire, celebrado en abril del 2009 en la Universidad de Durham (Reino Unido). El trabajo de investigación a lo largo del periodo 2007-2012 se ha beneficiado en gran medida de la participación del autor en diversos proyectos de investigación; en el proyecto “Vencedores y vencidos: imperialismo, control social y paisajes antiguos” (2007-2010), del Ministerio de Educación y Cultura, como colaborador. También ha formado parte de otro proyecto dependiente del mismo Ministerio, “La gestión política de las crisis humanitarias en el mundo grecorromano, ss. IV-I a. C.”. Por otro lado, también formó parte de dos proyectos financiados por el Institut Català Internacional per la Pau: Polítiques públiques en la construcció de la pau: models de gestió de les crisis humanitàries en l’Antiguitat correspondiente al 2010, y Agitar la guerra per vi.

(9) construir la pau: la gestió del context post-bèl·lic i la ‘pau interesada’ en l’Antiguitat, en el periodo 2012/13, así como del Grup de Recerca en Estudis de l’Antiguitat (GREA 2243) de la Universitat Autònoma de Barcelona. En el ámbito laboral, entre los años 2010-2013, el autor trabajó a tiempo parcial durante dos periodos (abril 2010-abril 2011 y marzo 2012-febrero 2013) como técnico superior de apoyo a la investigación en el Departament de Ciències de l’Antiguitat i l’Edat Mitjana, de la Universitat Autònoma de Barcelona, gracias a un convenio de investigación negociado entre el Vicerrectorado de Investigación y el profesor de investigación ICREA, T. Ñaco (2010-2011). Es necesario reconocer el vital papel de todas estas instituciones en la consecución del presente proyecto de estudio, así como las personas que formaron parte de estos proyectos y grupos de investigación. Estos puestos de trabajo y grupos de investigación no tan solo significaron un apoyo económico y científico, sino que permitieron mantener un vínculo con el mundo académico durante una tesis que, dada la ausencia de una beca predoctoral, tan solo podía elaborarse a tiempo parcial. Una fase importante de la estructuración de la tesis se cerró con la defensa del Proyecto de Investigación en septiembre de 2010 con el título Continuïtat i integració. Els contingents locals en els exèrcits romans a Orient (88-30 a. C.). Una nueva ponencia (junto al articulo procedente de la misma) se presentó en el I Workshop acuCALL. Logística i estratègia militar a Hispania (c. 120-90 a. n. e.), celebrado en Tona (Barcelona) a en diciembre del 2011. En esta comunicación se sentaron las bases del apartado galo –Capítulo III- de la presente tesis, especialmente en referencia a la relación entre moneda, transformaciones políticas y las tropas auxiliares 3. A partir de este artículo se elaboró un póster centrado en la evolución política de la Galia a través de sus monedas, en el marco del congreso ICREA Conference on Multipolarity and Warlordism in the Ancient Mediterranean, cent. IV-I BCE, desarrollado en el Museu d’Arqueología de Catalunya (Barcelona), en mayo de 2013. La investigación se ha limitado tanto geográfica cómo cronológicamente. Por un lado, el ámbito territorial de estudio se centra en aquellos territorios controlados por Roma en el momento de la proclamación del Principado de Augusto, en el 27 a. C.; considerando que el análisis se realiza sobre los auxilia republicanos, la península de Italia queda fuera de dicho ámbito, ya que por definición no existen externa auxilia itálicos, ya que los no romanos allí reclutados hasta el 89 a. C. fueron siempre considerados socii4. De todos modos las provincias no representan el límite estricto del reclutamiento de auxiliares republicanos, por lo que otros territorios todavía no incorporados al dominio romano (o algunos que jamás lo fueron) también se incluyen en el estudio: Germania, Dacia, Mauretania, la Cólquide, el Cáucaso o Partia. La limitación temporal queda fácilmente marcada en su parte final con la extinción formal 3. BUSQUETS ARTIGAS 2009, 63-76; ÑACO et al. 2009, 33-51, en especial las páginas 41-43; ibid. 2011, 291-304. Sobre el congreso de Tona ver: BUSQUETS ARTIGAS en prensa. 4 La Italia no incluida en el estudio corresponde a la Italia política definida por Roma a finales de la República, esto es, sin incluir la Galia Cisalpina, territorio que en época imperial pasará a formar parte de las regiones itálicas.. vii.

(10) de la República en el 27 a. C. Sin embargo, el punto de inicio no es tan evidente. La elección del 133 a. C. se explica por diversas razones; por un lado representa tanto el último tercio del s. II a. C. y permite ajustar el periodo de estudio aproximadamente a los postreros cien años de la República. De todos modos es aún más relevante su importancia política, social, militar y monetaria de este tercio final de. s. II a. C. En Occidente, el 133 viene marcado por la captura de Numancia y especialmente el posterior cambio de actuación militar romana en Hispania (con mayor protagonismo local). En las Galias pocos años después se iniciaron las primeras campañas romanas en la Transalpina, y en la propia Roma se perpetró la primera violencia interna desde época arcaica con la muerte del tribuno T. Sempronio Graco; este asesinato apunta hacia una escalda que culminará en diversas guerras civiles y el fin de la República. En ese mismo año el reino de Pérgamo fue cedido en herencia por la República, lo que ocasionó futuros conflictos en Oriente y todo el mundo romano. Desde el punto de vista monetario, estas décadas finales del s. II a. C. son testimonio de una sucesión de producciones de moneda (adaptadas o bien ex nouo) cuyo objetivo común fue la remuneración de las tropas auxiliares. La principal división estructural de esta tesis la conforman los cuatro capítulos geográficos, todos los cuales presentan a su vez una idéntica subdivisión interna en tres apartados. Las cuatro divisiones regionales segmentan los dominios de la República entre Oriente, el Mediterráneo central, las Galias y finalmente Hispania; el capítulo II, dedicado al Mediterráneo central, incluye los territorios más próximos a Roma (Galia Cisalpina, Iliria, Sicilia, Cerdeña y África), con la obvia excepción de la propia Italia, por razones ya aducidas. Esta seriación se ordena de este a oeste primordialmente en función de la información monetal. Dado que la cronología de la moneda ibéricoceltibérica del jinete representa una de las mayores controversias dentro del ámbito de la tesis, parece adecuado ordenar los capítulos territoriales de tal forma que al tratar la temática hispana, las conexiones entre todas las monedas relevantes estén ya dilucidadas. Esto no implica que las monedas griegas, africanas o galas sean un circunstancial supeditado al estudio de las hispanas, de ningún modo. Sin embargo, entre todas las monedas tratadas, tan solo las ibéricas/celtibéricas presentan una importante discusión cronológica. En consecuencia, son analizadas dentro de un contexto monetal ampliado a todo el mundo romano, que ayuda a la resolución de este problema. El resultado de este proceso es de gran importancia dentro la visión general de los auxilia del s. I a. C. y las monedas supeditadas a su articulación. En paralelo, este ordenamiento Oriente - Mediterráneo Central - Occidente también permite interrogarse acerca del grado de uniformidad con que Roma trataba los territorios de estudio, pertenecieran estos al núcleo central del mundo helenístico (el Egeo) o a aquellas partes del mundo consideradas el finis terrae en su momento. Dentro de cada uno de los capítulos territoriales se analizan tres elementos clave, a) el contexto (étnico, temporal, tipológico y arqueológico) de los auxiliares, b) las instituciones y costumbres locales empleadas en el reclutamiento de estas fuerzas, y c) las monedas vinculadas a su remuneración y logística. Los cuatro capítulos están viii.

(11) suplementados por las conclusiones en castellano e inglés, un índice de siglas y abreviaturas empleadas, la bibliografía y un anexo gráfico, formado principalmente por mapas e imágenes de las principales monedas tratadas. El criterio a seguir en la nomenclatura, tanto de términos geográficos como muy en especial nombres de persona se basa en el uso establecido en relación a personajes históricos relevantes. Así se utilizan los nombres César, Pompeyo, Augusto, Sertorio, Plutarco, Apiano, etc., pero se mantienen los nombres en griego y latín como por ejemplo en los casos de Archelaos, L. Licinius Murena, o C. Valerius Flaccus5. La mayor parte del trabajo de investigación se ha realizado en las siguientes bibliotecas: la Biblioteca de Lletres de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), y muy en especial la Sackler Library de Oxford; en esta misma ciudad se ha consultado puntualmente la Bodleian Library, así como diversos recursos digitales on line disponibles por medio de estas instituciones. La investigación en la ciudad de Oxford se organizó lo largo de diversos periodos de 1 – 3 semanas entre los años 2007 y 2014, totalizando en conjunto más de tres meses de estancia en Oxford. Los recursos bibliográficos de otras instituciones diferentes a las mencionadas se han obtenido por medio de las páginas de intercambio bibliotecario, tanto en Oxford como en la UAB. Las fuentes clásicas en griego y latín se han consultado en base a las ediciones Loeb, empleando traducciones en castellano de las editoriales Gredos y Cátedra. El proceso de obtención de datos y consulta de la bibliografía se realizó entre 2007 y 2013, con una pausa de más de un año por causa de fuerza mayor. A finales del 2013 y durante el año final del proceso, se redactó la presente tesis. Esta obra no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de un considerable número de personas, tanto desde el punto de vista académico como en lo personal y familiar. Dentro del Departament de Ciencies de l’Antiguitat i l’Edat Mitjana de la UAB quiero agradecer la ayuda de Isaías Arrayás, Jordi Cortadella, Borja Antela, Oriol Olesti, Ramon Martí, Dario Nappo, Roger Riera y Daniel Gómez. También han sido de gran ayuda las aportaciones, comentarios e indicaciones de Eduard Ble, Javier Moralejo, Jaume Noguera, Oriol Saula, Ramon Cardona, Jordi Morer, Ana Jiménez, y Fernando Quesada. Igualmente François Cadiou ha aportado indicaciones muy relevantes tanto en la historia militar romana en Hispania como en relación a la arqueología de los auxiliares galos. En el apartado de la arqueología de la interacción entre la sociedad ibérica y el ejército romano, quiero agradecer en especial la ayuda de Jordi Principal así como de Imma Mestres y Montserrat Duran del Camp de les Lloses, en Tona, así como a Carles Padrós, Àngels Pujol y Roger Sala del equipo de excavación de Puig-Ciutat (Oristà), por tener la oportunidad de conocer el yacimiento (y su potencial) de primera mano. Uno de los primeros contactos dentro del mundo de la investigación de la historia militar romana lo debo al difunto Peter Connolly, al que conocí en el marco de las jornadas de divulgación Tarraco Viva de Tarragona.. 5. ECO 1995, 188.. ix.

(12) Dado que la parte más relevante de la investigación se ha llevado a cabo en Oxford, debo agradecer en especial la ayuda aportada por Sir Fergus Millar así como Priscilla Lange (Oriental Instute); en la propia Sackler Library a Ana Navajas, y en especial a Jonathan Prag por sus indicaciones sobre los auxiliares republicanos en general, y Sicilia y el mundo helenístico en particular. También vinculados a mis estancias oxonienses, debo agradecer la contribución de Javier Rodríguez Corral en relación a los galaicos y su escultura monumental, y muy en especialmente la de Fernando López Sánchez, gracias al cual no tan solo se pudo dar un enfoque diferenciado a la compleja identidad de la moneda ibérico-celtibérica, sino que fue de gran ayuda dentro de los otros apartados numismáticos, notablemente en la moneda gala. Finalmente, pese a la indicación expresa en sentido contrario que dicta Umberto Eco, creo necesario mi agradecimiento al director de tesis, Toni Ñaco. Ciertamente, dice Eco, es su trabajo ejercer la dirección de esta investigación, pero hay muchas maneras de apoyar el trabajo académico, y la distancia que separa el simple trámite laboral al continuado apoyo personal a lo largo de muchos años –y la paciencia con las limitaciones ortográficas y gramaticales del doctorando-, bien merece esta gratitud. Es necesario un apunte final, a fin de agradecer el apoyo personal de mi familia, de forma muy especial a mis padres, Joaquim y Rosa, y a mis hermanos, Mariona y Pere, que han hecho posible la compaginación de la necesaria vida laboral con el tiempo dedicado al trabajo académico. Y en especial a Neus, que durante muchos años ha aguantado mis desplazamientos a Oxford, Burdeos, Durham u otros, así como las incontables horas de investigación y redacción, que debo a su suplencia en las tareas parentales. Sin el aliento y la ayuda de todos ellos no hubiera podido iniciar no ya la tesis doctoral, sino también la carrera universitaria, en especial en las complejas dificultades de estos últimos años.. Sabadell, 30 de noviembre de 2014. x.

(13) RESUMEN Las tropas auxiliares constituyeron una de las principales fuerzas de combate del ejército romano ya en época republicana, estructurándose plenamente a inicios del Alto Imperio, dentro de la reforma global del estado romano realizada bajo el impulso de Augusto. Los trabajos de investigación realizados sobre estos auxilia imperiales son abundantes y detallados, fruto del considerable volumen de información disponible, no tan solo por las fuentes literarias, sino en especial por la epigrafía y la arqueología. Se conocen y se han excavado decenas de castra de las tropas auxiliares imperiales, muy especialmente en los limites de Germania y en el Muro de Adriano; estas mismas excavaciones han aportado innumerables textos epigrafitos que permiten reconstruir los movimientos, organización y composición de gran número de alae, cohortes y otras unidades auxiliares imperiales. Sin embargo, en época republicana tan solo se dispone de una fracción de estos datos, por lo que resulta inviable un planteamiento similar. La presente tesis doctoral pretende aportar más información en el siglo final de la República, entre el 133 y el 27 a. C. Considerando las limitaciones documentales antes mencionadas, se utilizan tanto las fuentes clásicas como los datos epigráficos y arqueológicos en la medida de lo posible, pero centrando la investigación en aspectos de los auxilia donde quizás es posible aportar nuevos puntos de vista: el contexto geográfico y temporal donde se enmarcan estos auxilia tardorrepublicanos, los procedimientos empleados para reclutar y organizar estas tropas y en especial, como puede la moneda apoyar el estudio de estos contingentes. La tesis se estructura de forma geográfica sobre cuatro grandes áreas, a la que se dedican cada uno de los cuatro capítulos de la misma. Cada una de estas áreas/capítulos se subdivide en el estudio del contexto, de las formas de reclutamiento y de la relación entre las monedas locales y romanas y las tropas auxiliares. A lo largo de los conflictos civiles que definen la autodestrucción de la República romana, tanto los auxilia como las legiones sufrieron importantes cambios. Pese a que en época imperial ambos cuerpos militares estuvieron meridianamente compartimentados, en esta época de crisis política y militar estos límites se desdibujaron considerablemente. La necesidad extrema de los bandos enfrentados desembocó en la creación de legiones irregulares, no ciudadanas. Por tanto, de facto, estas legiones podían estar formadas por tropas prácticamente idénticas a aquellas que se integraban en los auxilia. Tras las conclusiones de la tesis, tanto en castellano como en inglés, la bibliografía y un extenso anexo gráfico cierran esta tesis. Dentro del anexo gráfico se incluyen mapas de cada uno de los territorios comentados en los diversos capítulos, así como algunas ilustraciones de complementan los datos arqueológicos. Sin embargo, la mayor parte de las imágenes está formada por fotografías de las monedas estudiadas; estas imágenes son de especial ayuda para la comprensión del aspecto iconográfico del análisis monetario.. xi.

(14) xii.

(15) ENGLISH ABSTRACT Auxiliaries constituted one of the strongest sections of the Roman armies particularly during the Late Republic, although their development was never complete until the Early Empire when the overall reform of Rome’s institutions carried out by Augustus during his Principate finally adjusted. Modern studies on the imperial auxilia are relatively common and rich in their detailed analyses thanks to a generous amount of data, not only from the classical literature but also inscriptions and the archaeology from the imperial period. For instance, dozens of imperial auxiliary castra have been excavated, particularly in the Germanic limes and along the Hadrian's Wall, whose rich epigraphic findings have made us better understand the movements, organization and composition of several alae, cohortes and other imperial auxiliary units. However, all this said, we must remind ourselves that in the Republican era only a fraction of such information is available and a similar approach simply cannot be undertaken. This dissertation focuses on the non-Italian auxiliary forces within the last century of the Republic, 133-27 BC. Considering the source limitations noted above, efforts have been made to make use of literary, epigraphic, coin and archaeological data whenever possible. Nevertheless, in order to generate new perspectives of analysis several issues have been highlighted, such as the geographical and historical background from which these auxiliaries were deployed, the forms of recruitment and organization of such troops, and in particular the use of local and Roman coinages to pay and reward them. Accordingly, my work has been divided geographically into four main sections, each devoted to the historical background, recruitment forms and the Roman and local coin evidence for military pay in more specific regions. During the extreme turmoil detected throughout our period and which eventually destroyed the Republic both the legions and their auxiliary wings suffered major changes. Although later in the Empire divisions between them were clear, in the Late Republic and particularly during the core period of Civil Wars their limits blurred considerably. When extreme measures were required, irregular legions formed by non-citizens were to be conscripted, meaning that non-citizens actually integrated both the wings and the core of a Roman army. After the conclusions, written both in Spanish and English, a concise bibliography and an extensive graphic annex follow. Within this annex maps from every region discussed in the four preceding chapters have been included, as well as some graphs and illustrations complementing the archaeological data. Photographs and drawings of the coins are essential for better understanding the iconographic perspective of the numismatic analysis I propose to undertake throughout my study.. xiii.

(16) xiv.

(17) LISTA DE SIGLAS Y ABREVIATURAS En el presente estudio se utilizan usualmente una serie de siglas y abreviaturas referidas principalmente a catálogos epigráficos y numismáticos, detalladas a continuación: -ACIP: Ancient Coinage of the Iberian Peninsula. -AE: L’Année Epigraphique. -ASAA: Annuario della regia scuola archeologica di Atene e delle missioni italiane in Oriente. -Barrington: R. J. A. Talbert (ed.), Barrington Atlas of the Greek and Roman World, Princeton, NJ, y Oxford, 2000. -BMC: A Catalogue of Greek Coins in the British Museum, 29 vols., Londres, 18731927. -BRAE: Boletín de la Real Academia Española. -BCH: Bulletin de Correspondance Hellénique. -CIG: Corpus Inscriptionum Graecarum. -CIL: Corpus Inscriptionum Latinarum. -CNS: R. Calciati, Corpus Nummorum Siculorum. The Bronze Coinage, 3 vols., Milán, 1983-1987. -Degrassi: A. Degrassi, Fasti Capitolini, Turín, 1954. -DT: J.-P. Delestrée, M. Taché, Nouvel Atlas des monnaies gauloises, vols. I-IV, St. Germain-en-Laye, 2002-2008. -Dewing: L. Mildenberg, , S. Hurter (eds.): The Dewing Collection of Greek Coins, ACNAC, Nueva York, 1985. -ELRH: B. Diaz Ariño, Epigrafia latina republicana de Hispania, Barcelona, 2008. -ERAs: Epigrafia Romana de Asturias. -ERPS: Epigrafia Romana de la Provincia de Soria. -FD: Fouilles de Delphes. -FHA: Fontes Hispaniae Antiquae. -FIRA: Fontes Iuri Romani Anteiustiniani. -HAE: Hispania Antiqua Epigraphica. -HEp: Hispania Epigraphica. -IC: Inscriptiones Creticae. -ICGC: Institut Cartografic i Geològic de Catalunya. -IG: Inscriptiones Graecae. -IGCH: An Inventory of Greek Coin Hoards, ANS, Nueva York, 1973. -IGLS: Inscriptions grecques et latines de la Syrie. -IGMusPal: M. T. Manni Piraino, Inscrizioni greche lapidarie del Museo di Palermo, Sikelika 5, Palermo, 1970. -IGRRP: Inscriptiones Graecae ad Res Romanas Pertinentes. -IK-Iasos: Die Inschriften von Iasos. xv.

(18) -ILS: Inscriptiones Latinae Selectae. -Jenkins: G. K. Jenkins, Ancient Greek Coins, Londres, 1990. -Kontorini: V. Kontorini, Inscriptions inédites relatives à l’histoire et aux cultes de Rhodes au IIe et au Ier s. Av. J.-C., Louvain-la-Neuve y Providence, RI, 1983. -IL Alg: Inscriptions latines d’Algerie. -ILLRP: Inscriptiones Latinae Liberae Rei Publicae. -Lindos: Ch. Blinkenberg, (ed.), Lindos. Fouilles de l’acropole 1902-1914, II: Inscriptions, 2 vols. Berlin y Copenhague, 1941. -LT: H. De la Tour, Atlas des monnaies gauloises, Paris, 1892. -Mazard: J. Mazard, Corpus nummorum numidiae mauretaniaque, Paris, 1955. -NuovoSER: G. Pugliese Carratelli, ‘Nuovo supplemento epigrafico rodio’, ASAA n. s. 17-18, 1955-56, pp. 157-181. -OGIS: Orientis Graeci Inscriptiones Selectae. -OLD: Oxford Latin Dictionary, Londres, 1968. -P. Oxy.: The Oxyrhynchus Papyri. -RDGE: Roman Documents of the Greek East. -Roymans: N. Roymans, Ethnic Identity and Imperial Power. The Batavians in the Early Roman Empire, Amsterdam, 2004. -RPC: A. Brunet, M. Amandrí, P. P. Ripollès, Roman Provincial Coinage, Paris y Londres, 1992. -RRC: M. Crawford, Roman Republican Coinage, Londres, 1974. -RRCH: M. Crawford, Roman Republican Coin Hoards, Londres, 1969. -RRCHAD: C. Blázquez, ‘Tesorillos de moneda republicana en la península ibérica. Addenda a Roman Republican Coin Hoards’, Acta Numismática, 17-18, 1987-1988, 105-142. -SEG: Supplementum Epigraphicum Graecum. -SIG: Sylloge Inscriptionum Graecarum. -SNG Ashmolean: Sylloge Nummorum Graecorum, Great Britain IV, Ashmolean Museum, Oxford, Londres, 1951-2008. -SNG Cop: Sylloge Nummorum Graecorum, Denmark, The Royal Collection of Coins and Medals, Danish National Museum, Copenhague, 1942-1979. -Staatsverträge: H. H. Schmitt, Die Staatsverträge des Altertums, III: Die Verträge der griechisch-römischen Welt von 300 bis 200 v. Chr., Munich, 1969. -Stumpf: G. R. Stumpf, Numismatische studien zur chronologie der Römisches statthalter in Kleinasien (122 BC – 163 AD), Saarbrucken, 1991. -Syll.: Sylloge Inscriptionum Graecarum. -Vlasto: O. Ravel, Descriptive catalogue of the collection of Tarentine coins formed by M. P. Vlasto, Londres, 1947. -Wroth: W. Wroth, ‘Cretan Coins’, Num. Chron. 1884, pp. 1-58.. xvi.

(19) Los externa auxilia en el siglo final de la República romana (133-27 a. C.).

(20)

(21) Cap. I: Oriente. CAPÍTULO I: EL MUNDO ORIENTAL. -1. CONTEXTUALITZACIÓN A fin de poder desarrollar con posterioridad diversos elementos más específicos del presente estudio, es necesario en primer lugar realizar una contextualización de las tropas orientales de los ejércitos romanos en función de varios factores: su origen geográfico, la tipología militar, y su evolución cronológica. Después de identificar los orígenes geográficos de los citados contingentes militares, posteriormente se diferenciará entre aquellas que tuvieron un contacto recurrente con los romanos de aquellas que sólo tuvieron un papel más testimonial. También al final de este apartado se aprovechará para dar una rápida mirada a la posterior evolución de estos mismos espacios geográficos como lugar de origen de las unidades de auxilia del Alto Imperio. De esta manera se puede tener una mayor perspectiva cronológica de su papel respecto a la dominación romana1. Seguidamente se concluirá este capítulo incluyendo tanto la diferenciación de los diversos tipos de tropas que conformaban estos contingentes locales, como la evolución cronológica de estos reclutamientos a lo largo del período 88-30 a. C2. En este último apartado se englobará la cuestión de las legiones reclutadas en Oriente durante las guerras civiles, y en especial el origen de la ciudadanía de sus legionarios. Finalmente, con el conjunto de datos de este capítulo, se pretende señalar ciertas pautas diferenciables para los diversos pueblos considerados.. - 1.1 Orígenes geográficos. Son pocos los pueblos del Mediterráneo Oriental que no colaboraron en algún momento del siglo I a. C. en la expansión del dominio romano (fig. I). De hecho, se podría hacer la misma afirmación pero en sentido contrario: pocos pueblos no se opusieron con las armas al expansionismo romano en el Mediterráneo Oriental. Y es que ambos papeles no eran en absoluto incompatibles. Es mas, algunos de los pueblos con una larga y reconocida tradición militar son los que aparecerían de manera más notable en ambos listados, como por ejemplo los tracios. Ciertamente la segunda lista se 1. De esta forma se puede observar qué etnias mantuvieron una continuidad entre los contingentes de época republicana y los auxilia plenamente estructurados del ejército imperial. Ver apartado 1.2 del presente capítulo. 2 Es decir, caballería (ligera y pesada), infantería (ligera y pesada), tropas de proyectiles (arqueros, honderos), tropas especializadas en operaciones de asedio, y barcos de combate y de transporte.. 1.

(22) Cap. I: Oriente. apartaría del objetivo de esta investigación. Por tanto, no será comentada más allá de cuanto sea necesario para analizar la colaboración prorromana entre los citados pueblos. Aunque estos contactos militares entre romanos y las comunidades del Mediterráneo Oriental fueron muy amplios y complejos, ciertamente existen unos pueblos que destacan claramente por encima de otros en función de su servicio auxiliar continuado. Por el contrario, algunos otros aparecen solo de forma esporádica en las fuentes literarias. Como punto de partida para el recorrido detallado por los orígenes étnicos de las tropas auxiliares, mencionaremos aquí su conjunto, a fin de resumir la distribución geográfica a la que haremos referencia. Los pueblos a comentar son los siguientes: griegos (peloponesios, áticos, beocios, etolios, tesalios, macedonios, acarnanios, cretenses, rodios, jonios), griegos de la provincia romana de Asia, frigios, tracios, bitinios, paflagonios, pisídios, gálatas, licios, capadocios, cilicios, pamfilios, caucásicos, armenios, comagenos, sirios, cirenaicos, chipriotas, fenicios, medos, partos, judíos, árabes, y finalmente egipcios. -1.1.1 Grecia continental El estudio comienza, por tanto, con los contingentes griegos dentro de sus múltiples orígenes geográficos, centrándose, no obstante, en las orillas del mar Egeo3. Iniciando el estudio por el extremo sur-occidental de este ámbito (fig. II), los griegos del Peloponeso son un elemento interesante en este proyecto de investigación. Si bien los romanos hicieron un uso no excesivamente continuado de los pueblos peloponesios, varias evidencias epigráficas y numismáticas relacionadas con la Liga Aquea realzarán su protagonismo en los próximos capítulos sea muy importante4. Los peloponesios ya fueron utilizados en conjunción con las legiones romanas por Sila tanto en su campaña en la Grecia continental (en la Primera Guerra Mitridática), como en su regreso armado a Italia (provocando la guerra civil del 83-82 a. C.)5. De hecho, el Peloponeso era una de las pocas zonas de Grecia que quedó al margen de los movimientos de los ejércitos de Mitrídates Eupator junto con el Epiro. Para la campaña del 83 a. C., Apiano menciona específicamente que Sila embarcó auxiliares peloponesios rumbo a Italia6. Un legatus de Sila, L. Licinius Murena, fue honrado en una inscripción de la polis de Mesene, lo que podría indicar su paso por la ciudad para reclutar fuerzas en su malhadada ofensiva anatólica que desembocó en la Segunda Guerra Mitridática, o bien reclutando tropas. 3. Teniendo en cuenta que las múltiples poleis esparcidas tanto por el Mediterráneo Oriental como por el mar Negro, a pesar de estar a menudo incrustadas en territorios étnicamente no griegos, seguían las pautas culturales y políticas helenísticas. 4 Ver apartados 2.1.1 y 3.1.1.4 del presente capítulo. 5 ACCAME 1946, 139. Una inscripción (BCH LXII (1938), p. 259) de la ciudad de Sición rememora el paso de Sila por esta ciudad e implica una ayuda militar por parte de esta, según el mismo autor: ACCAME ibid. 158. Ver también LAUNEY 1987, 113-143. 6 Ap. Mith., 30.64; BC 1.79; ver también KALLET-MARX 1995, 273; ACCAME 1946, 183. Este uso de auxiliares peloponesios en la década de los 80 a. C. puede estar relacionado con emisiones de moneda de la liga aquea; ver apartado 3.1.1.4 del presente capítulo.. 2.

(23) Cap. I: Oriente. con destino a los ejércitos silanos, en relación con la campaña itálica del 83 a. C.7. La situación estratégica del Peloponeso respecto a las rutas marítimas dio a la región un protagonismo considerable en las diversas campañas romanas contra los piratas. Concretamente, los romanos utilizaron la costa sur del Peloponeso como base de operaciones contra la isla de Creta, la cual tradicionalmente era un centro de piratería y mercenariado8. M. Antonius Creticus -padre del futuro triunviro- basó en aquella costa las bases logísticas de su fracasada invasión cretense, y con este motivo (o excusa) realizó allí requisas y levas, que fueron vistas por los propios habitantes como saqueos poco mejores que los de los mismos piratas. Más tarde, los peloponesios aparecen en el conjunto de tropas locales de los ejércitos pompeyanos en la batalla de Farsalia9. Hay que tener en cuenta que el potencial demográfico del Peloponeso había disminuido considerablemente en el s. I a.C., y fenómenos como la tradicional migración mercenaria arcadia se frenaron el siglo II, para desaparecer en el s. I a. C. Otros peloponesios como los mesenios, elios o incluso los lacedemonios, no tuvieron ningún papel militar destacado en época helenística. Los contingentes que pudieran obtener los romanos de todo el Peloponeso fueron principalmente infantería ligera, caetrati y honderos10. Siguiendo hacia el norte, los habitantes de las regiones de la Grecia central, como Ática, Beocia, Acarnania, Etolia y Tesalia, tuvieron un papel bastante similar al de los peloponesios. Un elemento especialmente interesante de estos territorios es que algunas de las batallas más importantes del periodo se situaron en esta zona: los asedios de Atenas y de El Pireo (87-86 a. C.), las batallas de Queronea y Orcómenos (86 a. C.), así como la batalla de Farsalia (48 a.C.). Quienes combatieron en estas batallas pertenecían a esa misma región, con lo que su conocimiento del territorio era muy importante para los comandantes romanos. Esta información privilegiada fue en algún caso clave para la victoria11. De la misma forma que en el caso peloponesio, para la Grecia central contamos con ejemplos de ligas helenísticas refundadas, posiblemente con la función de ayudar a proveer a los romanos de tropas cuando éstos lo consideraran conveniente Tenemos tanto el caso de la Liga Etolia (que parece directamente implicada en el papel de las tropas auxiliares etolias), como noticias similares para el koinon de Eubea12. Así como el Peloponeso se despobló a lo largo del siglo II a. C., también la. 7. Sobre la inscripción: DOHNICHT et al. 2004, 235-242. Ver también: ACCAME 1946, 139; LURAGHI 2008, 264-265.Sila empleó tropas del Peloponeso en la guerra civil: Ap. BC, 1.79. Messene también se involucró en campañas anti-piráticas en Cilicia, con la captura de Pharai: LURAGHI ibid., 265. 8 ORMEROD 1924, 226; LAUNEY 1987, 269; CHANIOTIS 2005, 21. 9 Dos inscripciones (Syll. 3 748, l. 15-19, 25-27, 33-36, y SEG XI.397, l. 20-37) hacen referencia a estos preparativos, así como a las dificultades que comportaron para la región; ver también KALLET-MARX 1995, 308. Sobre Farsalia: SADDINGTON 1982, 8-9. 10 LAUNEY 1987, 113-143. 11 Resulta destacable subrayar la conquista, por parte de tropas auxiliares silanas de origen queroneo, de un monte que dominaba el campo de batalla de Queronea, papel ahora testimoniado no sólo por su compatriota Plutarco (Sull., 17.5-18.1, 19.5), sino por la evidencia arqueológica del trofeo erigido en su honor, del que también habla el propio Plutarco. Ver CAMPO et al 1992, 443-55; HAMMOND 1938, 191-192, SEKUNDA 2001, 176. 12 Un epígrafe nos muestra el koinon de los etolios honrando a cierto Ladas de Calydon que luchó con Sila; COUSIN 1886, 185. Sobre más información, ver p. 42. Sobre el koinon de Eubea, PICARD 1979,. 3.

(24) Cap. I: Oriente. crisis demográfica afectó a la Grecia central, especialmente a los beocios, eubeos y locrios. Sólo los etolios parece que mantuvieron una capacidad militar aceptable, y fueron de dicho origen algunas de las fuerzas locales empleadas por Sila. También vuelven a aparecer etolios luchando junto con dólopes y acarnanios en el bando de César en Farsalia. Los etolios aportaban una infantería ligera muy capacitada para el reconocimiento y los golpes de mano; su caballería (también ligera) era aún mejor, especialmente indicada para la persecución13. Si bien Plutarco afirma que todas las comunidades griegas aparte de Atenas fueron leales a Sila, la realidad fue mas compleja y menos prorromana, incluso en su propia ciudad natal de Queronea (fig. III). De hecho, Apiano lo contradice al indicar que beocios así como otros griegos se declararon a favor de las fuerzas pónticas; a su vez, hay que destacar la postura prorromana de buena parte de las élites atenienses. El queroneo Damon que menciona Plutarco, asesino de un romano comandante de cohorte, aparece como tan hostil con los romanos como con sus conciudadanos, pero para Fr. Santangelo, posiblemente se tratase de un cabecilla de facción anti-romana armada, con una agenda política concreta. Esta interpretación explicaría la posterior presencia de una guarnición tracia –liderada por Amatokos- en Queronea14. La caballería tesalia tenía buena fama, pero según Polibio parece que en el anárquico combate cuerpo a cuerpo no sobresalían tanto como otros. En cambio, su superioridad se manifestaba en la batalla campal como caballería pesada de choque. De todos modos, tanto los tesalios como los macedonios no aparecen en exceso como tropas bajo control romano. Por parte de los tesalios, tenemos noticias de su caballería sirviendo con Sila, tanto contra los ejércitos de Mitrídates en Grecia, como en Italia contra sus enemigos romanos Posteriormente se encuentran también en batallas como Farsalia (48 a.C.) y Philippi (42 a. C.)15. En relación al servicio de los tesalios con Sila, es muy interesante que este comandante no únicamente les impusiera un tributo a estos mismos después de la batalla de Orcómenos (86 a. C.), sino que encima invernó su ejército en Tesalia, con el claro castigo para la población que ello comportaba. Para D. Braund, quizás es un indicio de que en algún momento los tesalios se pasaron al ejército póntico de Archelaos16. Los macedonios aparecen prácticamente en los mismos escenarios que los tesalios, tanto con Sila en Italia como en las guerras civiles de los años 40 a. C. Cabe destacar que antes de la batalla de Philippi, Bruto reclutó macedonios pero no como tropas auxiliares, sino integrados en dos legiones a las que 302. Aunque fue disuelta varias veces, según O. Picard la liga de Eubea se habría reconstituido después del 146 a. C., aunque desconocemos el papel que pudo tener posteriormente. 13 Aparecen en la correspondencia de Cicerón (Fam. 4, 5, 4); GRAINGER 1999, 542. Ver también LAUNEY 1987, 200-201. 14 Sobre el posicionamiento de las comunidades griegas: Ap. Mith., 29.113; Plut Sull. 12; SANTANGELO 2007, 35, 42, 45. Sobre Damon: Plut. Cim., 1-2.3; SANTANGELO 2007, 45-47; ÑACO et al. 2009c, 36s. 15 Pol. 4.8.10; LAUNEY 1987, 222. HOLLEAUX 1938, 155. Tenemos conocimiento de la existencia de un koinon tesalio organizado bajo directrices romanas el 194 a. C., Pero no nos consta su papel en relación a las tropas tesalias que lucharon integradas en los ejércitos romanos. Ver LARSEN 1968, 293; PICARD 1979, 288. Sobre Sila, Ap. Mith., 30. 64; BRAUND 1984, 153; HILDINGER 2002, 185. Sobre las guerras civiles, Caes. BC 3.3-4; Plut. Brut., 40.1-53.1; SHEPPARD 2008, 53. 16 BRAUND 1984, 225. Ver también HOLLEAUX 1938, 154. Sobre el establecimiento de guarniciones de invierno como castigo sobre la población local: JOLLIFFE 1919, 7-8, ÑACO 2001, 63-90.. 4.

(25) Cap. I: Oriente. "entrenó a la manera itálica" (καἰὲςτὀυἸταλκὀυτρόπουκαἰτάδεεγυμυάζετο Ap. BC 3.79)17. Curiosamente ya hay un precedente del 119 a. C., en el que, aunque no se habla de reclutamientos como legionarios, sí se consideró la posibilidad de hacer levas entre los macedonios por parte del pretor M. Annius18. Para el conjunto de la Grecia continental debe destacarse la crisis demográfica que llevaba tiempo afectando a la región, agravada por las guerras continuadas protagonizadas por romanos tanto en el siglo II como en el I a. C. Esto limitó severamente la capacidad griega de aportar tropas en este periodo. En esta línea, prácticamente todas las anteriores referencias de tropas griegas están directamente relacionadas con campañas militares romanas en la propia Grecia continental. En consecuencia, los factores de proximidad al teatro de operaciones y conocimiento del territorio provocaron un aumento de la presencia griega si consideramos proporcionalmente todo el Mediterráneo Oriental 19.. -1.1.2 Creta y otras islas del Egeo La isla de Creta era uno de los puntos del Mediterráneo Oriental con más tradición y fama como lugar de origen de mercenarios 20. De acuerdo con esta tradición y también por la falta de un gobierno centralizado, las diversas poleis cretenses aportaron tropas a todo aquel que tuviera interés, tanto los romanos como a sus enemigos o bien a terceros; al contrario que amplias zonas de la Grecia continental, la isla de Creta no sufrió excesivamente de las crisis demográficas helenísticas, sino que mantuvo su capacidad para proporcionar tropas especialistas, arqueros y renombrados combatientes de infantería ligera21. Un elemento inusual y específicamente cretense en la composición de sus unidades mercenarias es la diferenciación en dos grupos: cretenses y neocretenses -tal y como los menciona Polibio-. Diversos autores han formulado variadas teorías sobre la identidad de estas dos tipologías, entre las que quizás parece tener mayor verosimilitud la planteada por St. Spyridakis. Dicha teoría se basa en la composición multiétnica de las poleis cretenses, con una aristocracia elitista de origen dorio y una población pre-doria tradicionalmente subyugada, pero posteriormente introducida en la ciudadanía por necesidades demográficas; así se 17. GOODFELLOW 1935, 62-63. Sobre Sila, KALLET-MARX 1995, 273. Sobre Farsalia, SADDINGTON 1982, 8. 18 PAPAZOGLOU 1979, 312. Ver también Syll. 3700. Sobre reclutamientos de legionarios orientales durante las guerras civiles, ver apartados 1.1.5, 1.1.7 y 1.3. 19 LAUNEY 1987, 142-143; 228. 20 CHANIOTIS 2005, 21. Los romanos ya utilizaron cretenses después de la Segunda Guerra Macedónica, aunque según Livio in utraque parte militabant (33.14.4); Plut. Aem. 15.7; LAUNEY 1987, 264. También aparecen con el ejército de Mummius y en la propia Roma contra C. Sempronius Gracchus en el 121 a. C.; LAUNEY ibid., 272-274. Ver también BOULAY 2014, 109s. 21 McGING 1986, 139; ORMEROD 1924, 226; SPYRIDAKIS 1992, 130. Un epígrafe cretense (Staatsverträge 551; Austin 1981: nº 51) detalla un tratado de mercenariado entre Rodas y Hierapytna, donde los rodios acuerdan proveer el transporte para los cretenses así como sueldos de nueve óbolos diarios destinados a los soldados y dos dracmas en el caso de los oficiales; CHANIOTIS 2005, 83.. 5.

(26) Cap. I: Oriente. explicaría la denominación de cretenses y neocretenses (los nuevos ciudadanos con derecho a ser reclutados como mercenarios). Es posible que dicha diferenciación entre los contingentes cretenses continuase durante su servicio como auxiliares romanos, pero quizás la hegemonía romana sobre la isla eliminó la capacidad de las élites dorias para diferenciarse del resto de cretenses22. Lucullus pasó por Creta de camino a Cirenaica y Egipto (86 a. C.), y parece que obtuvo cierto apoyo naval, aunque su presencia solo limitó, pero no impidió el continuado envío a Mitrídates Eupator de apoyo militar. Con toda seguridad una serie de monedas de estilo ateniense están relacionadas con su presencia; formarian parte de las denominadas monedas “lucullianas”. Esta situación no era nueva, y ya los cretenses habían prestado gran apoyo en forma de mercenarios al rey Perseo durante la Tercera Guerra Macedónica, y Cnossos tuvo buenas relaciones con Mitrídates V Evergetes del Ponto, padre de Mitrídates VI Eupator; sin embargo monedas citadas anteriormente apuntan a un vínculo militar entre esta isla y Sila por medio de Lucullus. Por lo tanto, a partir del 72 a. C., Roma empezó a plantearse obtener el dominio directo sobre la isla, lo que condujo a dos guerras muy cruentas hasta el dominio total de Creta por parte romana en el 67 a. C., y a su posterior provincialización. De cualquier modo, dicho cambio en el control político de la isla no comportó excesivas variaciones en el uso romano de contingentes cretenses, ya que este continuó hasta el final de la república y a lo largo el Alto Imperio; en lo que sí influyó fue sin duda en la capacidad romana futura para controlar el flujo de mercenarios cretenses, especialmente hacia estados enemistados con Roma. Algunos de los comandantes romanos que utilizaron arqueros cretenses fueron el propio Julio César en las Galias, Alejandría y en el Ponto, así como Pompeyo en la guerra civil23. Al noreste de Creta se encuentra la importante isla de Rodas, estado griego de vital importancia tanto para toda la época helenística como para el periodo concreto que nos ocupa. Rodas fue el principal apoyo naval de Roma en el oriente mediterráneo, a pesar de su manifiesta decadencia como poder político. Ya a finales del siglo II e inicios del siglo I a. C., tanto en las numerosas campañas navales contra el creciente problema de la piratería, como en guerra abierta contra los enemigos de los romanos, la flota rodia fue capaz de mantener una alta capacidad de combate y una posición inequívocamente prorromana. Si bien la calidad de las naves de guerra rodias procedía de épocas 22. Pol. 5.79.10; SPYRIDAKIS 1992, 46-48, 130. Esta evolución social seguiría en paralelo a la de la muy jerarquizada sociedad laconia, la cual también se vio obligada a abrir las puertas a la ciudadanía espartana a clases no dóricas, pero sin el éxito de las políticas cretenses que efectivamente paliaron en su isla el descenso demográfico generalizado de la Grecia septentrional. En los epígrafes sobre mercenarios cretenses conservados se especifica la condición que cierto número habían de ser ciudadanos de la polis en cuestión, es decir, de la minoría doria dominante: ibid., 44s. 23 Sobre Lucullus: VAN OOTHEGEM 1959, 35; KEAVENEY 1992, 21-23; sobre las monedas cretenses ver apartado 3.1.1.1. Julio César contó con arqueros cretenses en la campaña gálica del 57 a. C. y en Alejandría: Caes. BG, 2.7; LAUNEY 1987, 274; JIMENEZ 2009, 175. Sobre los arqueros cretenses en el Ponto: RE 14, 1928, 857s; SADDINGTON 1982, 10-11. Tras la conquista de Creta, Caecilius Metellus Creticus tuvo un papel relevante en su en provincialización, y rehizo el koinon cretense preexistente, adjuntando la nueva figura del presidente de la liga, el κρητἁρχας. Este cargo aparece en las nuevas monedas cretenses: VAN DER MIJNSBRUGGE 1931, 71; VAN OOTHEGEM 1967, 235. Sobre Pompeyo: SANDERS 1982, 5. Sobre el apoyo cretense a los enemigos de Roma: SPYRIDAKIS 1992, 130s, 136; CHANIOTIS 1996, 19, 45.. 6.

(27) Cap. I: Oriente. anteriores de mayor independencia política, esta actitud filoromana sin fisuras les fue impuesta con contundencia a mediados del s. II a. C.24. El papel que tomó Rodas fue en muchos casos bastante activo, principalmente ante el fenómeno de la piratería, que afectaba directamente a su economía. Pero con igual firmeza actuó defendiendo los intereses romanos ante un enemigo tan poderoso como Mitrídates Eupator, especialmente después de que éste controlara casi toda la provincia de Asia25. Los rodios rechazaron los ataques por mar y tierra de los ejércitos de Mitrídates, y en cuanto Lucullus llegó desde el Levante mediterráneo con la misión de formar una flota bajo control romano, Rodas aportó su valiosa cooperación en las operaciones navales por toda la costa asiática. Esta política de suministrar sustanciales fuerzas navales a los romanos continuó de manera sistemática hasta las guerras civiles. A partir de ese momento los rodios se encontraron con el dilema de continuar siendo fielmente prorromanos, pero con diversas “Romas” a las que servir. La primera prueba, la guerra civil entre César y Pompeyo fue superada mucho mejor de lo que los propios rodios podrían haber pensado: a pesar de formar parte de las fuerzas navales de Pompeyo, cuando éste perdió el control de Grecia en Farsalia, César integró Rodas en su política de perdón, ya practicada desde que atravesó el Rubicón. A partir de aquí César empleó la flota rodia hasta el final de la guerra civil, especialmente en la guerra de Alejandría, donde fue un elemento vital para la victoria26. El punto de inflexión en las relaciones romano-rodias sucedió después de los Idus de Marzo, ya que Rodas tuvo que replantearse de nuevo el dilema de a qué bando romano era mejor acercarse. Esta vez la crisis acabó con derrota rodia y asalto de la ciudad por parte de las fuerzas de Casio, eliminando definitivamente la reducida capacidad política de Rodas27. Ya después de esta ocupación el papel de Rodas fue completamente dominado por el dinasta romano que controlara Oriente, primero M. Antonio, y después Octaviano / Augusto28. Muy próxima a Rodas se encuentra la isla de Kos, la cual, aunque menor que aquella, tuvo su papel en la colaboración militar con Roma en el siglo I a. C. A pesar de 24. Sobre la calidad de la flota rodia, MAGIE 1950, 21; GABRIELSEN 1997, 38-40. Sobre el conflicto romano-rodio del s. II a. C.: MAGIE 1950, 218; GRUEN 1984, 39; BERTHOLD 2009, 195-202. Después de la III Guerra Macedónica, el Senado romano creyó necesario reducir las potencias regionales como Pérgamo y Rodas. Esta última fue presionada (llegando a amenazar con la guerra) y humillada hasta que quedó perfectamente claro quien era la potencia dominante en el Egeo. 25 Sobre la piratería: ORMEROD 1924, 208-209, 242-244; KALLET-MARX 1995, 235-236; DE SOUZA 1999, 113; DE SOUZA 2008, 79. Sobre el combate contra Mitrídates Eupator: OWENS 1976, 218; GRUEN 1984, 41; ASHTON 2001, 53-64; BERTHOLD 2009, 215. Ver también ÑACO et al. 2010, 610. 26 Sobre la flota rodia entre el 85 y el 49 a. C.: SHERWIN-WHITE 1984, 154. Sobre Rodas entre Pompeyo y César: JIMENEZ 2000, 170, 175; BERTHOLD 2009, 215-216, PITASSI, 2009, 167. Aparte del tradicional papel naval de los rodios, éstos también enviaron honderos con Pompeyo, que los empleó en Dyrrachion y Farsalia: BERTHOLD, ibid., 216. 27 OWENS 2009, 724-725; BRESSON 1997, 20-21; SHEPPARD, 2008, 45-46. Pese a que Rodas de hecho se declaró neutral, era un objetivo muy atractivo en una época de grandes necesidades de recursos económicos y navales para triunfar en la guerra civil. Fue Cassius quien forzó el enfrentamiento abierto; SHEPPARD, 2008, 41; BERTHOLD 2009, 216-217. 28 Rodas también aportó una flota a M. Antonio en la batalla de Actium; BRESSON 1997, 22-23. En la práctica dejó de ser una entidad política independiente, y la anexión a la provincia de Asia por parte del emperador Claudio el 44 d. C. fue ya sólo un trámite: BERTHOLD 2009, 218-219.. 7.

(28) Cap. I: Oriente. una actitud ambigua durante la Primera Guerra Mitridática, finalmente aportó naves de guerra para la flota de Lucullus (que ya había pasado por Rodas); más interesante resulta su papel en la citada conquista de la propia Rodas por parte de Casio poco antes de la batalla de Philippi. Fue en torno a la propia isla de Kos donde se dio una importante batalla naval entre las fuerzas de Rodas y las de Casio, con victoria de este último29. -1.1.3 La provincia de Asia La provincia romana de Asia (figs. V - VI), creada a partir del reino de Pérgamo el 129 a. C. –tras la donación de dicho territorio a Roma en el 133 a. C.-, contó con numerosos ejemplos de colaboración militar con Roma, aunque en algunas ocasiones quizás sería más apropiado hablar de confluencia de intereses con los romanos30. La mayor parte de los casos corresponden a inicios del siglo I a. C., en especial durante la Primera Guerra Mitridática, la cual tuvo en Asia uno de los principales teatros de operaciones. De hecho ya el propio dominio romano de Asia con el aniquilamiento de la revuelta de Aristónico (133-129 a. C.) –autoproclamado Eumenes III- fue un conflicto resuelto casi en su totalidad por las ciudades asiáticas a favor de Roma. En términos generales las ciudades fundadas con colonos militares macedónicos fueron las que dieron apoyo a Aristónico, mientras que las de tradición griega se aliaron con los romanos contra este. Un caso ejemplar lo constituye Ménnipos de Colofón, quien lideró como strategos a fuerzas ciudadanas (hoplitas) a favor de Roma, o bien la propia Colofón, que fue liberada por las fuerzas combinadas de cierto Polemaios y de los romanos. Especialmente interesante es el caso de Halicarnaso, en un epígrafe que contiene información sobre una suscripción pública para cubrir parcial o totalmente el coste de la tripulación de un buque de guerra. Dicha nave era aportada de forma gratuita a la ciudad por personajes como Basileides, para que pudiera contribuir al esfuerzo bélico del cónsul Licinius Crassus contra Aristónico en Asia31. 29. En relación con esta victoria, destaca la emisión de moneda con iconografía vinculada a la batalla. Concretamente se trata de denarios con la leyenda C. CASSEI IMP y el busto de libertas en el anverso, y en el reverso un cangrejo, símbolo de Kos, cogiendo un aplustre (elemento naval decorativo, símbolo de Rodas), y con una diadema y una rosa (otro símbolo rodio) en la parte inferior. Ver apartado 3.1.2 y fig. XXIII. Hasta qué punto la flota de Kos fue relevante en tal victoria ya es más difícil de concretar, ya que puede que únicamente haga referencia a la localización geográfica de la batalla naval. El emisor fue el legado M. Servilius. En la misma emisión se acuñaron un aureus y un denario sólo con el aplustre. Ver SEAR 1998, 131-132. Aún otra noticia relacionada con esta batalla añade confusión a la participación o no de Kos en la ofensiva contra Rodas: Dec. Tullurius, uno de los asesinos de César, hizo cortar el bosque sagrado de Asklepios en la propia Kos para poder construir naves contra Rodas (Octaviano ordenó ejecutarlo allí mismo después de la batalla de Actium). Es muy posible que esto indique un control romano total sobre estas operaciones militares, sin ningún papel para Kos. Ver SEAR 1998, 237-238. 30 La resistencia o colaboración de una ciudad asiática respecto Mitrídates Eupator venía en buena parte también marcada por cuestiones sociopolíticas interiores: McGING 1987, 115-116, 127. 31 MIGEOTTE 1992, 250; KALLET-MARX 1995, 107-108; HAYNES 2001, 148-153. Éfeso contribuyó sobremanera a derrotar Aristónico, por lo que fue recompensada con la residencia del gobernador romano, lo que a la larga fue altamente beneficioso para la ciudad: PICARD 2003c, 163s. Sobre Ménnipos: PICARD 2003e, 189s. Sobre Halicarnaso: CIG 2501; MIGEOTTE 1992, 249-251; PICARD 2003b, 156. Este epígrafe de Halicarnaso en cuestión menciona a un inexistente P. Valerius Crassus, lo que parece una confusión del lapicida entre el cónsul Licinius Crassus y su colega consular, L. Valerius Flaccus: MIGEOTTE ibid., 250.. 8.

(29) Cap. I: Oriente. Las actividades militares de los asiáticos continuaron en las posteriores guerras mitridáticas, alargándose también hacia las subsiguientes guerras civiles romanas, Ya en el año 88 a. C. las fuerzas con que contaban los comandantes romanos (Acillius, Cassius y Oppius) para atacar el reino del Ponto estaban formadas mayoritariamente por levas asiáticas32. En general estas tropas, tanto si estaban formadas por griegos como por pueblos del interior de Asia, como los frigios, demostraron su bajo rendimiento militar, al menos en operaciones ofensivas. El incidente más conocido es el que nos narra Apiano (Mithr., 19) para la fortificación de la Cabeza del León, en Frigia, Allí se encontraron el gobernador Cassius con el rey de Bitinia, Nicomedes IV, tras las primeras derrotas a manos de los ejércitos de Mitrídates Eupator, y reclutaron levas locales, que Apiano califica de “muchedumbre recién reclutada de artesanos, campesinos y particulares" (χειροτεχνῶν ἢ γεωργῶν ἢ ὶδιωτῶν). En este interesante pasaje, Cassius se muestra plenamente consciente que con aquellas tropas de pésima calidad nunca podrían hacer frente a los ejércitos victoriosos de Mitrídates, y las licenció 33. Dado que Leontocéfalos se encuentra en Frigia, es de suponer que parte de estas mediocres tropas eran frigios, pueblo al que M. Launey concede una muy limitada capacidad militar 34. De todos modos, las fuerzas asiáticas demostraron ser suficientes para defenderse, sobre todo dentro de sus propias fortalezas. Esta resistencia contra Mitrídates Eupator se concentró en el sur de la provincia, en la región de Caria35. Aquí, varias ciudades (al igual que la cercana isla de Rodas), se defendieron tanto a ellas mismas, como a los intereses de Roma. Entre las causas habría que mencionar por un lado la política interna de cada polis, con su propio contexto sociopolítico, y por otro existía el dilema entre temer las consecuencias de enemistarse con Mitrídates Eupator o bien con Roma36. La gran mayoría de ciudades asiáticas se declararon a favor del monarca póntico, y muchas de estas fueron aún más allá, participando en la masacre de itálicos incitada por el rey. Solo cuando los asiáticos percibieron que la guerra se había vuelto en contra de Mitrídates y que los romanos volverían a controlar Asia, algunas de las poleis que se habían aliado con Mitrídates intentaron salvar la situación respecto a los romanos con declaraciones de guerra contra el reino del Ponto, como en el caso de la ciudad de Éfeso37. 32. Ap. Mithr., 17; ver también SHERWIN-WHITE 1984, 72. Ver también VITUCCI 1953, 116. 34 LAUNEY 1987, 483. Sin embargo, los frigios sirvieron también con el ejército póntico de Archelaos, y aún con Pompeyo en la guerra civil. 35 McGING 1987, 110-111.; FERRARY, 1999, 80-81. Las actitudes más anti-romanas se concentraron en Misia, Lidia y Frigia, mientras que las más proromanas en Caria y Licia, ya fuera de Asia, del mismo modo que las ciudades libres eran más fieles a Roma. De hecho, el uso que hacen los romanos de los carios se corresponde con la práctica de anteriores potencias que controlaban la región. Es decir, no hay en época helenística una emigración mercenaria caria (como para los arcádios o cretenses), sino que debe ser la potencia de turno la que emplee localmente las tropas carias. Ver LAUNEY 1987, 459. 36 Sobre el contexto sociopolítico asiático: BURASELIS 2000, 122-123, ÑACO et al. 2010. 37 BAGNALL 1981, 89; el autor cita la inscripción Syll. 742 en referencia a este hecho. Sobre la masacre de itálicos: KALLET-MARX 1995, 153-157. Pérgamo perdió todos sus privilegios, pero al cabo de unos años y gracias a las negociaciones de Diodoros Pásparos, Roma concedió la remisión del tributo así como de la guarnición militar: PICARD 2003e, 191. 33. 9.

(30) Cap. I: Oriente. Después de la Primera Guerra Mitridática continuaron las colaboraciones militares asiáticas con Roma. Durante la fracasada ofensiva contra el Ponto por parte de Murena, legado de Sila (83-81 a. C.), éste volvió a emplear tropas locales, demostrando no haber aprendido del fracaso previo en el mismo lugar y con prácticamente idénticos protagonistas, en el año 88 a. C. Tanto Acillius como Murena lanzaron sendas ofensivas por la Anatolia central con ejércitos asiáticos muy poco preparados, y ambos fracasaron38. Para la Tercera Guerra Mitridática, las levas asiáticas tienen un protagonismo más claro, pero en este caso Mitrídates Eupator fue derrotado, como mínimo a priori. La diferencia respecto a anteriores ofensivas romanas no está en las levas asiáticas, sino en el núcleo central legionario de este ejército, así como las capacidades militares del propio Lucullus, claramente superiores a las de sus predecesores. El inicio de esta guerra se centró en el asedio de Cyzicus, en el norte de Asia. Sus habitantes resistieron firmemente, y con la ayuda romana el cerco se rompió El ejército póntico fue rechazado hacia Bitinia y el Ponto, campaña en la que continuaron sirviendo con Lucullus los contingentes asiáticos, y quizá incluso en la batalla de Tigranocerta (69 a. C.), la capital de Armenia39. Pocos años después, el propretor L. Valerius Flaccus, gobernador de Asia, reunió fuerzas navales anti-piráticas, ordenando a las ciudades de su provincia que contribuyesen a su financiación de acuerdo con las disposiciones administrativas silanas –revisadas por Pompeyo-. Ya en época de las guerras civiles las fuerzas de las ciudades asiáticas, así como otros contingentes de la provincia, formaron parte del ejército romano que controlaba Asia; integraron tanto en el ejército de Pompeyo en Farsalia como las fuerzas de Casio y Bruto pocos años después40. Con la provincia de Asia prácticamente se acaba el análisis de las fuerzas griegas empleadas por los romanos en Oriente. Sin embargo, fueron precisamente los no griegos los que de forma mayoritaria integraron las unidades no legionarias de los ejércitos romanos del siglo I a. C., siendo relevante tanto el papel que desarrollaron, como la continuidad de estas formaciones en el seno del ejército romano. Esta situación se inició a finales de la República, continuando a lo largo del Alto Imperio, como veremos más adelante. -1.1.4 Tracia Sin lugar a dudas uno de los pueblos que tuvieron mayor relevancia como tropas auxiliares, fue el de los tracios (fig. IV). Desde época clásica que los combatientes 38. MAGIE 1950, 243-244; GLEW 1981, 116. Los habitantes de Cyzicus también participaron en las batallas campales del inicio de la guerra, perdiendo hombres y naves en la de Chalcedon: Plut., Luc, 9.1; Ap. Mithr, 73; VAN OOTHEGEM 1959, 71 -76; McGING 1986, 146-147; KEAVENEY 1992, 81. Cyzicus se mantuvo firmemente proromana a pesar de sus experiencias negativas respecto a los comandantes romanos: Fimbria durante la I Guerra Mitridática, fue recibido como aliado, pese a lo cual ejecutó ciudadanos y confiscó sus propiedades: Diod. 38.8.3; SHERWIN-WHITE 1984, 243. Un contingente de esta ciudad luchó con Mitrídates de Pérgamo en ayuda de César en Alejandría: BOULAY 2014, 34. Sobre los asiáticos en Bitinia y Armenia: Ap. Mith., 72; Sall. Hist., 4.fr.74; SHERWIN-WHITE 1984, 168, 177. 40 Sobre el ejército de Pompeyo: Caes. BC, 3.3-4; BRUNT 1971, 228. Sobre el ejército de Cassius: SADDINGTON 1982, 17-18. Sobre la flota de Valerius Flaccus: Cic. Flacc., 14.32; SANTANGELO 2007, 166. 39. 10.

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