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PAUTASSO 14, 76-81; PIANA AGOSTINETTI 16, 212; VISMARA 2001,

-3.2 Monedas militares en el entorno de Italia

99 PAUTASSO 14, 76-81; PIANA AGOSTINETTI 16, 212; VISMARA 2001,

100 Sobre Ballaios: Liv. 46.31; POPOVIC 1987, 95s. MIRNIK 1987, 370, 372-374. Entre las monedas

romanas arcaicas halladas en Iliria se encuentran ejemplares de aes rude, aes signatum y aes graue: POPOVIC 1987, 116. Tesoros importantes son Gračac, Vrankamen, Štikada y Mazin. Este autor también menciona la posibilidad de la llegada de estas monedas fruto de las tropas romanas luchando en Iliria a finales del s. II a. C. Estos contingentes traerían consigo estas monedas hispanas o númidas. Sin embargo también podría darse el caso de tropas ilíricas (¿liburnias quizás?) veteranas de otros conflictos romanos, como la guerra de Yugurta. La única moneda iliria significativa son las dracmas tauriscas, como el conjunto de 54 encontrado en el río Ljubljnanica a su paso por Blatna Brezovica; junto a ellas se hallaron 23 monedas romanas, sobretodo victoriatos y algunos denarios. Estas monedas romanas, como denarios del 147 en excelente estado ayudan a datar las dracmas tauriscas y el tesoro como poco posteriores a esta fecha. Esta moneda igualmente esta considerada eminentemente comercial. Ver ibid. 118s; KOS et al.

En Sicilia, gran parte de la moneda acuñada durante la dominación romana republicana se puede datar en torno al 200-150 a. C. Presenta una iconografía de un soldado y fue emitida por magistrados romanos, posiblemente para pagar tropas auxiliares locales. Al no participar en la rebelión servil de Eunous, los descendientes de hispanos asentados en Morgantina recibieron el ius Latii, posiblemente iniciando la emisión de nueve series en bronce con la leyenda HISPANORVM, hasta la dominación de Sex. Pompeyo (fig. XLV). Estas piezas presentan a Pallas Atenea en el anverso, formalmente idéntica a la de Untikesken, y en el reverso un jinete lancero como en la famosa moneda ibérica y celtibérica, que trataremos en su momento con la debida atención; también se ha relacionado este jinete con la moneda de Hieron II de Siracusa. Hay diversas explicaciones para esta similitud siculo-hispana en la iconografía, dominando dos teorías: o la moneda de Morgantina deriva de las hispanas llevadas allí por los ejércitos de Sex. Pompeyo, o bien los hispanos copiaron los modelos sicilianos. En la misma ciudad se ha encontrado moneda propiamente ibérica, como denarios de Bolskan y bronces de Sekaisa y Saiti; en última instancia podría relacionarse con la participación de auxiliares hispanos veteranos de la campaña de Mario en Aquae Sextiae contra los cimbrios. Igualmente, Sex. Pompeyo produjo su propia moneda, tanto en Hispania como en Sicilia, alguna de las cuales aparece también en grandes cantidades en Morgantina (RRC 479). Para otros autores como A. Vico, la conexión hispana de estas piezas sicilianas es secundaria, e incluso retrasaría su emisión a la Segunda Guerra Púnica. La complejidad de toda la datación de la moneda ibérica del jinete será debatida en el apartado correspondiente, centrándose la discusión en la ubicación de las diversas acuñaciones entre Hispania y Sicilia. Finalmente, en Cerdeña una emisión tardía, puede estar relacionada con las actividades militares auxiliares; estas piezas son de baja calidad y se han fechado en época augustea (fig. XLVI). En ellas aparece el retrato de M. Attius Balbus en el anverso, antepasado de Octaviano que gobernó Cerdeña en el 59 a. C., acompañado en el reverso por el busto del epónimo dios sardo y la leyenda M ATIUS BALBVS PR / SARD(us) PATER101.

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2003, 387-390. la presencia de moneda hispana también es relevante, como la presencia en el tesoro de Štikada de una pieza de Obulco encunada por Acinipo durante la guerra de Sertorio hacia el 75 a. C.: CRAWFORD 1985, 347; MIRNIK 1987, 370s.

101 Sobre Sicilia: PRAG 2007, 99; MANGANARO 2012, 53. El propio líder rebelde Eunous se proclamó

rey Antioco, llegando a emitir moneda de bronce: Diod. Sic, 34.2.14; ibid. 2012, 52. Sobre los hispanos en Morgantina: ALFARO et al. 1997, 170s; AREVALO 2003, 66; BELTRÁN LLORIS 2004, 132; VICO BELMONTE 2006 346ss; LOPEZ SANCHEZ 2010, 185; MANGANARO 2012, 56; NOVÍLLO LOPEZ 2012, 141s. Sobre Cerdeña: MELONI 1975, 89s.

CAPÍTULO III: GALIA

-1. CONTEXTUALIZACIÓN

A diferencia de los demás capítulos territoriales, este tercer capítulo, como no podía ser de otro modo, gira principalmente entorno a un conflicto y una fuente literaria, el De Bello Gallico de Julio César. No tan solo se trata de una de las fuentes más detalladas para el conocimiento de la historia militar tardo-republicana, sino que las acciones de César incorporaron en bloque, y en menos de una década, de una parte considerable del mundo celta a los dominios romanos1. Obviamente se dieron

enfrentamientos anteriores y posteriores, destacando la conquista a finales del s. II a. C. de la costa gala mediterránea, la Galia Transalpina, así como fracasadas insurrecciones belgas ya en época de Octaviano/Augusto. Sin embargo César logró establecer de manera firme e irreversible la integración de toda la Gallia Comata al orbe romano (fig. XLVII y XLVIII), quedando solamente zonas remanentes de la cultura celta fuera de este, notablemente en las Islas Británicas. Veremos qué papel tuvieron las tropas auxiliares galas y de otros orígenes en esta conflagración, así como el papel general de los auxilia galos en todo este siglo final de la República. El ámbito de estudio del presente capítulo incluye las futuras provincias galas imperiales –Narbonensis, Lugdunensis, Bélgica, y Aquitania-. Por una cuestión de proximidad geográfica y cronológica también se trataran secundariamente la Germania hasta el Rin, ocupada ya por César. En el principado de Augusto estos territorios fueron un importante teatro de operaciones estrechamente relacionado con las Galias, lo que puede ayudar a una mejor interpretación de los auxiliares tardo-republicanos.

-1.1 Orígenes geográficos

-1.1.1 La provincia Galia Transalpina

Los guerreros galos, sean calificados de mercenarios –xenoi, mystophoroi,

mercennarii- o tropas auxiliares –auxilia, epikouroi, summachoi-, son una constante en

el mundo mediterráneo desde época helenística hasta el apogeo del Imperio Romano2. A

1 Naturalmente la Galia Cisalpina y otros pueblos celtas de la cuenca danubiana ya han sido tratados en

capítulos anteriores.

lo largo del siglo final de la República, los auxilia galos lucharon junto a las legiones romanas en la mayoría de guerras de este período, muy especialmente a partir de la conquista cesariana de la Comata. Comentaremos en primer lugar los diversos pueblos galos y su papel como proveedores de tropas auxiliares, y en segundo lugar las actuaciones de estos contingentes en los diversos frentes a donde fueron enviados por los romanos.

En la provincia Transalpina los principales pueblos con un papel militar auxiliar son los alóbroges del valle del Ródano, y los uolcae del actual Languedoc, divididos entre los uolcae arecomici de la costa y los uolcae tectosages del interior -entre los ríos Aude y Garona-. No existen muchas evidencias literarias sobre la colaboración militar con Roma por parte de estos pueblos celtas, si bien diversos elementos históricos, arqueológicos y numismáticos avalan dicho papel, como veremos en subsiguientes apartados. Conviene indicar que la Galia Transalpina en época republicana probablemente no cubría la misma extensión que su sucesora de época imperial, la Galia Narbonensis. Aunque no hay espacio en la presente tesis para profundizar en la cuestión, parece probable una evolución diferenciada del control romano entre las dos orillas del Ródano, con consecuencias dispares para el uso de tropas auxiliares locales. La mitad oriental de la Transalpina, centrada en la antigua chora de Massalia, según A. Rivet evolucionó hacia un incremento del territorio bajo protectorado masaliota, el cual sirvió a los romanos como plataforma de control sobre esta zona costera de las Galias. La intervención militar romana en el 125 a. C. no implicó un control republicano directo sobre este territorio, sino una delegación de este en manos masaliotas, de un modo similar a como Rodas colaboraba con Roma en Oriente. Los alóbroges y otros pueblos se enfrentaron a los romanos en repetidas ocasiones, inicialmente por su relación con los

salluuii, pueblo a su vez enemistado con Massalia. Estos conflictos fueron importantes

para la expansión de los intereses romanos por el valle del Ródano, y en última instancia llevaron a la fundamental alianza de Roma con los eduos de la Galia central. El territorio de los alóbroges, alpino, no fue de interés especial para Roma a finales del s. II a. C., y posiblemente quedó bajo la supervisión de sus nuevos aliados eduos. Este importante pueblo, del que hablaremos ampliamente más adelante, ya unió sus intereses a los de Roma en contra los alóbroges. La importancia de esta campaña (122 a. C.) viene marcada por el uso romano de auxiliares del oriente mediterráneo e incluso elefantes. Todos los combates se centraron al este del Ródano, apuntando a la diferenciación entre las dos partes de la futura Transalpina en este periodo inicial3.

En la zona al oeste del Ródano, el control de las comunicaciones entre Massalia e Hispania era del mayor interés romano; principalmente en el caso de la la futura uia

Domitia. Al contrario que la visión tradicional, que sitúa este litoral siempre dentro de

3 Oros. 5.13.2; Flor. 1.37.4; Suet. Ner., 2; REG LXXII (1959), 189; ALLEN 1969, 36s; EBEL 1976, 41,

64, 69s, 74, 94s, 100; CUNLIFFE 1993, 67; HERMON 1993, 139-141; REDDÉ 2006, 24; PERNET 2010, 134s, 142. Sobre la cesión romana de control territorial a Massalia: RIVET 1988, 42. A finales del s. II o inicios del I a. C., la Transalpina sufrió una reorganización por parte romana, pero hay diversas opciones según la historiografía. La más aceptada apunta a Domitius Ahenobarbus entre el 122 y el 117 a. C., pero también podrían ser los autores de dichos cambios C. Mario entre el 104 y el 102 o bien algún otro magistrado a inicios del s. I a. C.: EBEL 1976, 76.

la Transalpina, en opinión de Ch. Ebel, hasta una fecha tardía la costa entre los Pirineos y el Ródano estuvo dentro de la zona de responsabilidad –prouincia- del gobernador de la Hispania Citerior. Esta división administrativa entre el occidente y el oriente transalpino –bajo responsabilidad masaliota- tendrá diversas consecuencias políticas y sociales. Llama la atención la aparente diferenciación monetal entre el valle del Ródano y el actual Languedoc; en el primero domina el numerario masaliota y posteriormente las series alóbroges, mientras que al oeste del gran río se encuentra la zona de distribución de las monedas à la croix. En todo caso hay indicios de la existencia de auxiliares volcas, como en la figura del abuelo del historiador Pompeius Trogus, que sirvió como auxiliar con Pompeyo en Hispania. Del mismo modo, el caudillo helvio C. Valerius Caburus, padre de C. Valerius Procullus, habría recibido la ciudadanía de Valerius Flaccus, seguramente sirviendo como auxiliar. Valerius Procullus actuó en ocasiones como traductor para César, y probablemente su presencia junto a César implica que tenía a su mando a jinetes helvios auxiliares (Caes. BG 1.47). Un segundo caso, menos claro, sería la concesión de ciudadanía por parte del pompeyano Afranius a un antepasado del prefecto del pretorio del emperador Nerón, Sex. Afranius Burrus4.

Pese a un periodo de graves conflictos con estos pueblos galos –rebelión de los

tolosates en el 109 a. C. y continuada inestabilidad durante las guerras sertorianas-, tras

el paso de Pompeyo Magno por la Transalpina en la década de los 70 a. C., se estabilizó el dominio romano. Tanto Pompeyo como el gobernador Fonteius tomaron medidas represivas y administrativas para convertir la Transalpina en su base operativa frente a la Hispania sertoriana, en un proceso que definitivamente ligó este territorio a Roma. También se establecieron bases militares en el territorio de los uolcae y de sus clientes

tolosates; la toponimia ha preservado en torno a Toulouse indicación de la presencia de

campamentos en Castera y especialmente en el núcleo de Auzil (Hte. Garonne), que posiblemente deriva del término auxilia. Pese a este periodo convulso, en época de César, según A. Rivet, los tolosates aportaron tropas auxiliares a la campaña aquitana de su legado P. Crassus. En concreto César indica (BG 3.20) que Crassus contaba con auxiliares propios por una parte y euocati de Tolosa y Narbo por otra. Por tanto, estos

tolosates serían legionarios veteranos asentados allí, aunque Fr. Cadiou ha comentado

que el término euocatus tiene la connotación genérica de “combatiente experimentado en combate”, y no estrictamente se ha de identificar con un legionario retirado. Puede ser que dentro de las menciones republicanas a euocati tengan cabida los auxiliares que ya habían servido con los ejércitos romanos. Según Cicerón, Fonteius obtuvo de la Galia Transalpina gran cantidad de apoyo logístico, así como tropas auxiliares a pie y a caballo, en un pasaje fundamental para establecer el carácter y diversidad del apoyo

4 Caes. BG 1.19, 7.65; Plin. NH, 3.18; EBEL 1976, 41s, 47s, 80s, 96-98; RIVET 1988, 56s, 60, 182;

HERMON 1993, 18s, 134s, 139s, 240; GOUDINEAU 1996, 13. De hecho la posición romana en los Pirineos mediterráneos desde finales del s. III a. C. haría necesario una supervisión de esta franja costera desde estas posiciones romanas en Hispania décadas antes de las guerras Transalpinas en torno a Massalia. Al igual que con Massalia, es posible que Roma ejerciese el control de este territorio por medio de los griegos de Emporion y Rhode, en el Empordà.

militar buscado por los romanos (Font., 6.13): Frumenti maximus numerus e Gallia,

peditatus amplissimae copiae e Gallia, equites numero plurimi e Gallia5.

El registro arqueológico, especialmente en relación con las tumbas galas que contienen armas romanas, ha sido un ámbito estudiado en profundidad por L. Pernet, que las vincula a los auxilia galos tardo-republicanos. Los uolcae arecomici de la costa presentan claramente armamento romano en tumbas tardías, especialmente en Nemausus; de todas formas se trata de una presencia restringida a una elite urbana. Estas tumbas con armas mantienen una continuidad desde periodos anteriores a la llegada de los romanos, donde estas elites actuarían quizás como mercenarios de Massalia. En el período La Tène D1, que coincide con la conquista romana, las armas continúan presentes, con un porcentaje de armamento de romano creciente. En opinión de L. Pernet, se trata de los auxilia empleados por Roma para controlar las comunicaciones entre el Ródano e Hispania; estos individuos mantendrían su status privilegiado dentro de su sociedad. En la fase D2, a partir de los años 70 a. C., decae el número de tumbas arecómicas, aunque continúan presentando armamento. Estos guerreros no variaron excesivamente su modo de vida respecto a sus antecesores mercenarios, en todo caso adoptaron armamento de los nuevos empleadores de su potencial militar. Entre los pueblos galos bajo hegemonía romana, solamente los cenómanos cisalpinos y los uolcae arecomici mantienen armas entre el ajuar de sus tumbas, lo que quizás indica que fueron los únicos celtas autorizados a portar armas en ese periodo anterior a César. El registro arqueológico de los tectosages no aporta datos tan claros, pero también aparecen cascos romanos en tumbas indígenas, por lo que quizás se repite la dinámica de la costa arecómica. En todo caso son pueblos que fueron firmes aliados de César durante las guerras gálicas y civiles, aportando su parte correspondiente de apoyo militar6.

Julio César obtuvo importante apoyo militar de la Transalpina, inicialmente para sus ofensivas hacia la Gallia Comata. Sin embargo, en la crucial campaña del 52 a. C., la colaboración local transalpina también fue vital para defender la provincia de las ofensivas planeadas por el arverno Vercingétorix. Los enviados alóbroges que se encontraban en Roma durante el complot de Catilina fueron esenciales para estabilizar la situación; seguramente esta actitud positiva es fruto de la creciente vinculación romana de la Transalpina. En el 52 a.C., ante las ofensivas ordenadas por Vercingétorix

5 Sobre las acciones de Fonteius: Cic. Font., 6.13; EBEL 1976, 98; RIVET 1988, 182; HERMON 1993,

261-263; TASSAUX et al. 1996, 147. Un ejemplo relevante de este ámbito de actuación al norte de los Pirineos para los gobernadores hispanos se da en C. Valerius Flaccus: luchó en Celtiberia en el 93 a. C., mientras que en el 85 y 83 a. C. estuvo en la Transalpina; en el 81 celebró un triunfo ex Celtiberia et

Gallia: Ap. Ib., 100; Caes. BG, 1.47, EBEL 1976, 94s. Sobre Valerius Procullus: GOUDINEAU 1996,

14. Sobre Castera y Auzil: HERMON 1993, 136. Sobre los contingentes tolosates: Caes. BC, 3.20; Serv.

ad Aen. 2.157; RIVET 1988, 116s; CADIOU 2010, 58, 73. Sobre Pompeius Trogus: Just. 43.5.11;

HARMAND 1971, 103; ibid. 1972, 158; EBEL 1976, 80s; RIVET 1988, 56s; TASAUX et al. 1996, 147. Hay incluso quien cree que Pompeius Trogus es el autor del Bellum Africanum, campaña en la que habría participado junto a César: HARMAND 1972, 158. Sobre los auxiliares helvios: Caes. BG., 1.15.

6 PERNET 2010, 139-142, 173s. Sobre los argumentos para identificar estas tumbas con ajuar militar

como auxiliares y no como mercenarios o legionarios romanos ver también nota a pie de página 448; POUX 1999, 38, 90-97, 111-114, 117-121.

para debilitar la retaguardia romana, César coordinó las fuerzas provinciales, formadas por auxiliares locales, para una defensa victoriosa de la Transalpina. El propio César menciona (BG 7.7) la creación de 22 cohortes transalpinas – prouisa erant praesidia cohortium duarum et uiginti, quae ex ipsa prouincia ab Lucio Caesare legato ad omnes partes opponebantur-, que más tarde serían combinadas para crear la legio Alaudae, o una parte sustancial de esta unidad. En algún momento del proceso sus miembros recibieron la ciudadanía romana, seguramente luchando ya como legión en África. Pese a su ambicioso plan ofensivo, que enviaba a los eduos contra los alóbroges, gabali y arvernos contra los heluii, y ruteni y cardurci contra uolcae arecomici, Vercingétorix fracasó completamente. César no da excesivos detalles sobre estos combates, pero entre los heluii, el caudillo romanizado C. Valerius Donnotaurus se enfrentó a los arvernos con sus tropas y murió en combate defendiendo la provincia romana. Más al este, los alóbroges defendieron su territorio con posiciones a lo largo del Ródano; con toda seguridad los lideraba un cierto Adbucillus, cuyos hijos tuvieron aún más protagonismo como auxiliares durante la guerra civil. En torno a Narbo, donde se dieron los principales ataques ordenados por Vercingétorix, César situó guarniciones, de las que no indica el origen o clase. Considerando su necesidad de legionarios en la Galia libre, lo más probable es que estos praesidia fuesen auxiliares locales. En todos estos sectores podemos comprobar como los pueblos galos de la Transalpina, organizados como tropas auxiliares, fueron la principal y eficaz defensa de la provincia romana frente a sus compatriotas septentrionales; solamente sería romano o itálico el supplementum ex

Italia con que reforzó el territorio helvio7.

Los hijos del caudillo alóbroge Adbucillus mencionados en el párrafo anterior, Raucillus y Egus, siguieron a César en la campaña de Dyrrachium contra Pompeyo (47 a. C.), donde son aparecen citados a la cabeza de un contingente auxiliar de caballería (Caes. BC 3.59-61). César los incluye en sus comentarios cuando se produjo su deserción, junto con todos sus hombres, al bando pompeyano, pese a su pasada veteranía en el ejército cesariano ya desde en la Guerra de las Galias. Esta traición, siempre según la versión cesariana, fue motivada al ser acusados de corrupción y apropiación de los stipendia de sus propios hombres. Este dato indica que, al menos en el contexto de la guerra civil, los auxilia cobraban stipendium y este provenía de una caja común, seguramente del propio ejercito de César. Aun a riesgo de generar inexactitudes, esta información indica posiblemente una práctica generalizada para el pago de auxilia en esta cronología tan avanzada de la República; aunque este tipo de remuneración ya anticipa el sistema militar imperial, difiere del sistema empleado a finales del s. II a. C8.

7 64-65; Suet. Caes., 24; HARMAND 1972, 164; RIVET 1988, 63s, 182, 305; HERMON 1993, 279s;

TASSAUX et al. 1996, 148. Los heluii habitaban entorno al actual departamento francés del Ardeche. El

nomen de C. Valerius Donnotaurus lo vincula con toda seguridad con C. Valerius Flaccus, del mismo

modo que su compatriota C. Valerius Caburus.

8 Caes. BC, 3.59-61; HARMAND 1967a, 80; RAMBAUD 1969, 656; RIVET 1988, 305; PERNET 2010,

177. En las diversas fuentes son citados como Rucillus/Roucillus y Ecos/Aecus/Egus. Uno de los métodos de enriquecimiento ilícito de estos caudillos consistía en incrementar falsamente el número inscrito de tropas a su cargo, para apropiarse posteriormente de los stipendia asignados de más (BG 3.59): falsum ab

El periodo cesariano fue el más importante para la integración de la Transalpina