TESTIGOS DE
PAPEL: LOS
CONFLICTOS
ARMADOS
DIBUJADOS
ALBA SANFELIU BARDIA
Esta investigación fue realizada en el año 2006 por Alba Sanfeliu Bardia
cuando trabajaba en la Escola de Cultura de Pau (Escuela de Cultura de Paz)
en la Universidad Autónoma de Barcelona en el Programa de Artes y Paz. La
investigación se materializó en una exposición de 5 roll-ups que desde hace
años ha ido circulando por distintos lugares de Cataluña. Ahora, en el 2021
la investigación se hace pública gracias a la Asociación Teixint Fils
d’Emocions, Art i Pau (Tejiendo Hilos de Emociones, Arte y Paz) y ha sido
revisada. (teixintfilsdemocions.com)
En la misma web se adjuntan dos PowerPoint que corresponden a las
galerías de dibujos realizados por menores en contextos de conflictos
armados que se mencionan en dicha publicación.
Para cualquier información: [email protected]
Testigos de papel: Los conflictos armados dibujados. by Alba Sanfeliu
Bardia is licensed under a Creative Commons
Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado
a
partir
de
la
obra
en
AGRADECIMIENTOS
Y DEDICATORIAS
INTRODUCCIÓN
MENORES Y
CONFLICTOS
ARMADOS
PRESENTACIÓN DE
LIBROS, PÁGINAS
WEB,
COLECCIONES
PRIVADAS Y
DOCUMENTALES
SOBRE DIBUJOS
GALERÍAS DE
DIBUJOS
LAS ARTES Y EL
DIBUJO COMO
FORMA DE
INTERVENCIÓN
PSICOSOCIAL CON
LOS MENORES
QUE VIVEN EN
SITUACIÓN DE
CONFLICTO
ARMADO O
REHABILITACIÓN
POSBÉLICA
CONCLUSIONES
ANEXOS
1
2
3
4
9
10
11
12
5
LIBROS
6
PÁGINAS WEB
7
COLECCIONES
PRIVADAS
8
DOCUMENTALES
13
14
NOTAS
BIBLIOGRAFÍA
Quisiera dedicar esta investigación a Fátima Miralles, por todo el apoyo mostrado, por los ánimos recibidos, por todos tus comentarios y correcciones, además de colaborar a aumentar la lista de libros de dibujos, y sobretodo por compartir tu experiencia de Sierra Leona conmigo y los dibujos, que te aseguro que los “quiero mucho”, especialmente el que me regalaste.
Quisiera mostrar mi más sincero agradecimiento también a todas las personas que me han apoyado, animado y expresado interés a lo largo de ésta investigación:
Para empezar, gracias al Carles Horts, por tu amistad y por prestarme el libro “Sueño con la paz” ya que a partir de ese momento, empezó a nacer este trabajo. Gracias también a Sara Sanfeliu, por escuchar, animar y compartir mis sueños, y a mis padres, Joan Sanfeliu y Sara Bardia por vuestro apoyo. También gracias a Luisa Vidal por regalarme el libro “Siempre soñábamos…”; y a Emma Oliveras, por prestarme el libro “Els infants per Sarajevo”. Y a Arturo Solari, por tu apoyo incondicional, escucha e información facilitada. Y también a Eva Bonet, por darme la oportunidad de conocer el mundo de la plasticoterapia, y todos tus comentarios sobre la investigación. Quiero mostrar también mi agradecimiento a Francisco Viñals y Mariluz Puente, por invitarme a las clases de grafología, por los materiales que me prestasteis, y por vuestro entusiasmo. Gracias a todas las personas de la Escuela de Cultura de Paz, especialmente a Maria Cañadas, “Thank you so much teacher” por todas tus traducciones y apoyo!; A Lucas Wainer, porqué sin ti algunos de los dibujos que aparecen en esta investigación no estarían aquí; a Doris Ardila por tus aclaraciones; a Núria Tomàs por mostrarme algunos dibujos realizados por la organización “Not to forget”; a Josep Mª Royo, por tus correcciones sobre los conflictos armados, y a Albert Caramés, por darme a conocer la existencia del cortometraje “Pequeñas voces”. Y aunque ya no trabajen en la Escuela, gracias también a Daniel Luz por ayudarme a identificar todo tipo de armas y a Rebeca Pérez por facilitarme algunas webs de dibujos, menores y conflictos armados y algunos contactos.
Y especialmente, quiero agradecer a todas aquellas personas y organizaciones que me habéis permitido utilizar los dibujos realizados por niñas y niñas de distintos conflictos armados en esta investigación. Gracias por ayudarlos a contar sus experiencias llevando a cabo iniciativas artísticas; Gracias por los correos electrónicos que algunos de vosotros me habéis mandado y que contenían palabras de ánimos, apoyo y felicitaciones, que me ayudaban a continuar el trabajo; Gracias a todos vosotros y vosotras: Al Dr. Samir Qouta y Barbara Celinska del Gaza Community Mental Health Programme; a Kristin McHugh de Stanley Foundation; a Vikki John, de Bougainville Freedom Movement; Karen McColl de Medecins du Monde; a Carl Rosenstein, de Puffin Room; a Marcy Gineris por ponerme en contacto con Janelle Myers-Benner y Margaret M. Foth, y poder conocer la existencia del libro “Fire from the sky”; a Dick Salem, de Conflict Management Initiatives, “Witness to genocide- the children of Rwanda”; a John D. Ogram, del Child Rescue Centre de Sierra Leona a UNHCR; a Eric Chenoweth, de Idee; a Sylvia Demello, de Childhood Voices; a Terry Foss de AFSC; a Gerry Mandel de Stone Soup Magazine; a Kathleen Hofmann de Myhelan Cultural Arts Center; a Ashfaq Ishaq de International Child Art Foundation; a John Pike de Global Security, y a Foreign and Commonwealth Office, de Londres; a Hector Sierra, de Artists Without Borders; a Sandra Kleinman, de Art Reach Foundation; a Jackie Gardner, de Catholic Relief Services; a Bill Belsey de IEARN-Canada; a Rocio Gisbert de UNICEF; a Peter Okema, de Africa Project, Northwest Coalition, Kitgum Peace Club; a Marc Deroover para ponerme en contacto con Marie-Geneviève Guesdon, muchas gracias por todo; a Claudia Lefko, muchísimas gracias por toda tu ayuda, colaboración y e-mails; a Anthony Geist, por tu libro y mensajes, y por pasarme el contacto de Amanda Gascó, que te felicito por tu documental “La guerra dibujada” y por tu gran aportación en dar a conocer la guerra civil española a través de los menores; a Marie-Danielle Cantin y a Kidist Tadesse, del Gobierno de Canadá; a Betty Blair de Azerbaijan International; a Suzanne Klotz, muchas gracias por toda tu ayuda y comentarios; gracias a la organización RAWA; a Margaret de Humanities Education Centre y al Sr. Sidi M. Omar, delegado del Frente Polisario para el Reino Unido e Irlanda; a Islamonline.net y al Sr. Subrata Ghosh; a Arianna Vindici, por los dibujos que me has prestado y por contarme tus proyectos realizados en Palestina; a Claire Reynaud de Médecins Sans Frontières; a Jason Disterhoft y Tim, de Amnistía Internacional; a Carlos Martín Beristain, por darme a conocer dibujos sobre fumigaciones y ponerme en contacto con Acción Ecológica, concretamente con Adolfo Maldonado, que te agradezco tu colaboración; y a la Sra. María Mercedes Moreno, de Mama Coca. También a HRW, y a UCSC, y también a Klaas van Boecker y Ans de Jager de War Child por vuestro apoyo e información facilitada. Y también a Natsuki Okita del Hiroshima Peace Memorial Museum y a Mauna, Cecilia y Sthepanie de Auroville.
Introducción:
En este trabajo se analiza la situación de los menores que viven en países en los
que hay o ha habido conflictos armados, cómo estos les afectan y cómo las
actividades artísticas, en este caso la expresión gráfica y el dibujo, se pueden
configurar con finalidad lúdica o terapéutica como un modo de intervención
psicosocial para narrar y expresar lo vivido.
En primer lugar se presentarán brevemente algunas de las situaciones que deben
enfrontar los menores ante la experiencia del conflicto armado, así como de las
consecuencias que provocan en su personalidad. Los menores se convierten en
blanco de atrocidades, se les niega el derecho a vivir su infancia y a perder el
imaginario ligado a ella, se les obliga a abandonar su inocencia, se les sumerge en
situaciones atroces por las que, sus cortas vidas, quedan marcadas por durísimas
experiencias traumáticas.
Este apartado pretende motivar a la reflexión y sensibilizar sobre las situaciones que
viven los menores bajo estas circunstancias; sobre la violencia como forma de
socialización y los traumas que ésta les puede provocar. Por otro lado, también
veremos como hay menores que ante las circunstancias adversas, tendrán la
habilidad necesaria para seguir adelante.
Posteriormente, fruto de una exhaustiva búsqueda, presentamos una serie de libros
y páginas webs, dos colecciones privadas y algún documental, en los que se
recopila nformación sobre diferentes proyectos artísticos llevados a cabo en varios
lugares del mundo y en diferentes años, en todos ellos se ha utilizado el dibujo con
finalidades lúdicas y/o terapéuticas como medio para que los menores pudieran
narrar sus experiencias.
Este apartado se centrará sobretodo en los proyectos artísticos y aún a pesar de que
no se entra en detalles de cada conflicto armado, podremos también reflexionar
sobre llos. Todos han ocurrido a lo largo de los siglos XX y XXI y en países
diferentes.
Algunos de los dibujos que aparecen en estos libros y páginas webs se han
clasificado en distintas galerías temáticas: dibujos de la Primera Guerra Mundial;
armamento, ejércitos y soldados; violaciones de derechos humanos; violencia de
género; menores soldados; casas y templos religiosos; desplazados internos y
refugiados; efectos de la violencia en los menores; actores en tareas humanitarias;
fumigaciones; dibujos con simbolismos y por último dibujos sobre la Paz.
Los menores con sus dibujos nos interpelan y reclaman nuestra atención para que
podamos acercarnos al modo en que las situaciones de violencia política influyen en sus
vidas. A través de su expresión gráfica nos introducen en las diferentes realidades que
han vivido y nos permiten conocer qué ha sucedido, cómo y qué impactos psicológicos les
ha causado. En algunos casos, sus dibujos, son el único testimonio de lo ocurrido.
El contenido de los dibujos es muy duro, pero tal vez despierte nuestro compromiso para
prevenir y denunciar los conflictos armados y las atrocidades que se cometen en estos
contextos, para cuestionar y debatir sobre los derechos de los menores en estas
situaciones e implicarnos, tal vez, en la construcción de una cultura de la paz para que no
haya más personas que tengan que pasar por estas experiencias.
Finalmente hay un apartado de reflexiones sobre el uso de las artes plásticas
concretamente del dibujo, como forma de intervención psicosocial para que los
menores puedan narrar sus experiencias, ya sea con finalidades lúdicas o
terapéuticas. Se reflexionará sobre el papel que juega el arte para ayudar a expresar y
procesar las experiencias vividas, desprenderse de los sufrimientos traumáticos, cicatrizar
heridas, construir de nuevo la sociedad en momentos de intensa violencia, desesperación
e impotencia y también durante el proceso de reconstrucción posbélica y reconciliación
social. Los proyectos artísticos pueden ser importantes instrumentos de diálogo y
reconciliación para reconstruir el entorno psicosocial en el posconflicto y comenzar a
construir una cultura de paz. De esta manera se pretende también sensibilizar a la gente
que trabaja en zonas de conflicto sobre el uso de instrumentos alternativos en el momento
de reconstruir el entorno psicosocial y reconocer también la importancia de la realización
de estas actividades.
Una vez realizados los dibujos, estos permitirán diseñar futuras intervenciones. Es
evidente que los propios autores son los dueños de sus dibujos y pueden decidir
quedarse con ellos pero también es cierto que con esos dibujos, si los menores lo
permiten, se pueden llevar a cabo muchas iniciativas para dar a conocer las duras
realidades que han vivido. Actividades que pueden realizarse en su propio país o alcanzar
mayor difusión presentándolos en otros. Por ejemplo, a partir de la realización de una
exposición o de una publicación, se puede motivar a la reflexión y al diálogo acerca de lo
sucedido, del porqué, reflexionar sobre la capacidad que tenemos para aprender sobre lo
que ha ocurrido y que no vuelva a suceder. Algunas exposiciones itinerantes, tal y como
veremos, además de difundir información sobre las diferentes situaciones, han facilitado
cuadernos para que la gente pueda expresar sus opiniones sobre lo que ha visto,
comentarios que tal vez llegarán a los protagonistas. En otras, se han vendido algunos
dibujos con el objetivo de conseguir beneficios y financiar futuras intervenciones. Veremos
alguna iniciativa que ha motivado el intercambio de dibujos entre menores de diferentes
partes del mundo, con la voluntad de tender puentes entre las distintas culturas y conocer
otras realidades.
Guerra es la palabra más triste que brota de mis labios temblorosos. Es un pájaro malvado que nunca descansa. Es un pájaro de muerte que destruye nuestras casas y nos arrebata nuestra infancia. La guerra es el pájaro del mal, que tiñe las calles de sangre y convierte el mundo en un infierno. Maida, 12 años, de Skopje (1).
Si durante la Primera Guerra Mundial el 90% de las víctimas de la guerra fueron militares,
actualmente el 90% de las víctimas mortales en conflictos armados son civiles, y de estas un 60%
son menores (2). La naturaleza de los conflictos armados actuales ha cambiado. Se caracterizan
por una gran complejidad de causas, de actores, de métodos y estrategias de combate, de
duración, y tienen un impacto desproporcional en la vida de la población civil y especialmente de
los menores.
Según UNICEF (3) En la última década se estima que:
• Los menores son cada vez más los blancos en los conflictos armados. Cerca de la mitad de los
3,6 millones de personas que murieron en conflictos durante la década de los 90 (un 45%) fueron
menores de 18 años.
• Unos 20 millones de menores se han visto obligados a huir y abandonar sus hogares debido a
los conflictos y a las violaciones de los derechos humanos, y viven como desplazados internos en
sus propios países o como refugiados en otros.
• Más de 1 millón de menores han quedado huérfanos o han sido separados de sus familias.
• Millones de menores resultaron heridos o quedaron permanentemente discapacitados (se
calcula que unos 6 millones de menores han sufrido lesiones graves o discapacidades
permanentes) y han sido víctimas de violencia sexual, traumas, hambre y enfermedades.
• Todos los sistemas de los que dependen los menores para obtener seguridad se desmoronan
durante los conflictos armados. Las instituciones encargadas de la aplicación de la ley, las
escuelas y las instalaciones sanitarias, las familias y las comunidades, pierden la estructura y la
autoridad que tienen en tiempos de paz.
• Las tasas de mortalidad de niños y niñas menores de cinco años aumentan en un 13% durante
una guerra de cinco años. En los primeros cinco años de paz, las tasas de mortalidad infantil
aumentan alrededor de un 11% en comparación con las anteriores al conflicto.
• Unos 10 millones de menores han quedado psicológicamente traumatizados por haber sido
secuestrados, detenidos, asaltados sexualmente o por haber presenciado asesinatos brutales de
miembros de su familia.
situaciones a las que están expuestos los menores
Los menores que han nacido y crecido en países que se encuentran en situación de conflicto armado
no han tenido nunca la oportunidad de conocer la paz, la infancia, los juegos, etc. La seguridad
fundamental que necesitan durante su niñez les ha sido denegada. Los menores son el grupo más
vulnerable de la sociedad, ya que su desarrollo físico, psíquico y afectivo es aún incompleto, y a la vez,
su corta experiencia de vida, hace que tengan dificultad para analizar o procesar qué pasa a su
alrededor.
Tal y como comenta Graça Machel, experta de Naciones Unidas para tratar el tema de los menores, en
su informe The impact of armed conflict on children “Millones de menores se ven envueltos en
conflictos de los que no son simplemente testigos sino, el objetivo. (…) Muchos menores crecen sin
poder satisfacer sus necesidades materiales y emocionales, incluidas las estructuras que dan
significado a la vida social y cultural. (…) La guerra viola todos los derechos del niño: el derecho a la
vida, el derecho a estar con su familia y con su comunidad, el derecho a la salud, el derecho al
desarrollo de la personalidad y el derecho a ser formado y protegido. Muchos de los conflictos de la
actualidad duran durante toda la "infancia", lo que significa que desde el nacimiento hasta el principio
de la edad adulta los menores experimentarán múltiples agresiones que se irán acumulando. El
resquebrajamiento de la red social y de las relaciones primarias que sirven de apoyo al desarrollo
físico, emocional, moral, cognoscitivo y social de los menores durante tanto tiempo, puede tener
consecuencias físicas y psicológicas profundas. En numerosos casos, los efectos de los conflictos
armados en la vida de los menores son invisibles. El origen de los problemas de muchos menores
afectados por los conflictos permanece oculto. Tal vez vivan apartados del público, en instituciones o,
como sucede en el caso de miles de menores que están solos y han quedado huérfanos, se convierten
en menores de la calle o en víctimas de la prostitución. Los menores que han perdido a sus padres
suelen experimentar humillaciones, rechazo y discriminación. Durante años, tal vez sufren en silencio y
su autoestima se desintegra. Su inseguridad y temor son inconmensurables” (4) .
De esta manera la experiencia del conflicto armado en su vida se configura como un componente clave
en el desarrollo de su personalidad de adulto, marcando su vida y también la de la sociedad del
mañana.
Son varias las experiencias negativas que pueden provocar gran impacto emocional y psíquico en su
vida : (5)
Estar expuestos a situaciones de alto riesgo, poniendo su vida en peligro y pudiendo resultar
heridos físicamente y/o psicológicamente. Por ejemplo, en el conflicto armado de Bosnia
Herzegovina, “El 81% de los menores dijo que había estado en situaciones donde temieron por su vida”
(WFMH- ()6En Colombia, “La Defensoría del Pueblo ha registrado declaraciones de menores
involucrados en el conflicto armado según las cuales (…) el 28% ha resultado herido” (7) .
Ser testigos de la muerte, asesinato o tortura de sus padres, madres, familiares cercanos o
conocidos, como vecinos y amigos así como de animales de compañía. En el caso de Rwanda se
estima que un 70% vio como sus familiares, amigos o vecinos fueron brutalmente disparados,
apuñalados, aporreados o cortados con hachas hasta la muerte. Más del 90% experimentó la muerte
en la familia. En Colombia, el 60% de los menores ha visto matar. En Bosnia Herzegovina, “El 90% de
los menores había visto a otras personas recibir lesiones graves, y un 41% había visto situaciones de
muerte” (WFMH).
Ante esta situación los menores pasan a ser huérfanos, perdiendo el apoyo y protección que los
padres les pueden dar, viviendo en un ambiente de inseguridad moral y material, y de
vulnerabilidad. Son forzados a vivir por sí mismos y a asumir roles que no corresponden a su
corta edad. En el caso concreto de los menores de Rwanda durante el conflicto armado, “En
cien días, 800.000 personas fueron asesinadas, quedando 300.000 huérfanos”. Centenares de
miles de menores quedaron huérfanos, tuvieron que crearse nuevas clasificaciones para las
generaciones de jóvenes de Rwanda como “menores no acompañados” y “hogares en los que
el capataz de la casa son los menores” (8). Además, pueden ser forzados a la desaparición
siendo víctimas de raptos, detenciones, confinamiento, malos tratos (corporales y psicológicos),
tortura o ejecuciones.
Estar separados de su familia largo tiempo, sin tener noticias, y pasando a ser menores no
acompañados y quizá despojados de su identidad ya que muchos, debido a su corta edad, sólo
son capaces de recordar su nombre o el de los padres, o el de su poblado, pero a menudo es
información incompleta o insuficiente para saber realmente quiénes son.
Perder su casa o lugar donde vivir. En el caso de Bosnia Herzegovina, “El 72% de los
menores había estado expuesto al bombardeo de su casa” (WFMH), siendo arrancados de su
comunidad y forzados a abandonar todas sus propiedades. En profunda inseguridad, perdieron
su derecho a vivir con estabilidad, así como el de tener un lugar propio de referencia. Fueron
forzados a desplazarse a otras zonas del país buscando un lugar para poder vivir, bien en
campos de desplazados, o tal vez, fuera de su lugar de origen, en otros países en campos de
refugiados. Esta situación no es fácil ya que apartados de su ambiente natural y cultural, pueden
llegar a vivir el resentimiento y discriminación de quienes acaban de llegar a una nueva
comunidad, dando pie a nuevas situaciones de violencia.
Ser víctimas de trabajo forzado, del abuso y la explotación, o simplemente se pueden
ver abocados a buscar trabajo para sobrevivir.
Ser privados de educación y de la vida escolar.
Ser víctimas del abuso sexual. Según UNICEF (9) “La violencia sexual es a menudo un
arma deliberada de guerra. En Bosnia-Herzegovina y en Croacia, parte de la política de
combate de los soldados fue violar a niñas y mujeres. La violencia sexual ha sido también
generalizada en conflictos recientes en la República Democrática del Congo, Sierra Leona (10) ,
Liberia y Darfur. Los asaltos continúan en los campamentos de desplazados”.
Crecer familiarizados con la cultura de la violencia y las armas, además de estar
expuestos al peligro de las Minas Antipersona y a la muerte o amputaciones que estas les
pueden provocar. Según UNICEF (11) “Cada año, las minas terrestres matan o mutilan a
entre 8.000 y 10.000 menores de edad”. “Los niños y niñas corren un riesgo mayor de sufrir
heridas o morir a causa de las minas terrestres debido al pequeño tamaño de estos artefactos, a
su forma poco conocida y a sus colores, que les hacen parecer juguetes”.
Ser utilizados como menores soldados ingresando voluntariamente en el cuerpo militar, o
siendo reclutados forzosamente por las fuerzas armadas gubernamentales o por grupos
armados no gubernamentales, como guerrillas u organizaciones paramilitares. Se estima que
hay 300.000 menores reclutados en las fuerzas o grupos armados de unos 30 países. Los
menores son adoctrinados y socializados con métodos crueles y violentos (como pueden ser
palizas, violaciones u homicidios, muchos de ellos mueren durante la formación) y obligados,
bajo amenaza y/o bajo el efecto de las drogas, a cometer todo tipo de atrocidades y abusos
contra los derechos humanos, con su familia, compañeros, civiles, enemigos etc. La gravedad de
estos actos escapa a su entendimiento y comprensión. Muchos de ellos actúan con “obediencia
ciega” a la autoridad, realizando los trabajos más peligrosos y siendo utilizados como carne de
cañón. Además, tal y como apunta el CICR (12) , “Los menores que han participado en conflictos
armados no serán aceptados por sus comunidades locales o incluso por sus familias. Muchos de
estos menores tienen un carácter violento y agresivo y o bien pueden haber cometido
atrocidades que estén en conocimiento de la comunidad que les rodea, o bien puede ocurrir que
los padres no se atrevan a recibirlos en el hogar por temor a represalias”.
Muchos de los menores son también obligados a desarrollar diferentes funciones como ser
portadores de agua o de comida. Pueden ser utilizados como esclavos y esclavas sexuales que
en el caso de las niñas puede tener graves consecuencias como lesiones físicas que puede
llegar incluso a la muerte en violaciones múltiples, embarazos fruto de las violaciones, abortos
sufridos en las peores condiciones con serio riesgo de muerte, infección del VIH y otras
enfermedades de transmisión sexual.
Según UNICEF (13) “En muchos países en conflicto se ha registrado también una elevada
incidencia del virus VIH, lo que contribuye a crear condiciones para un rápido aumento de las
infecciones. En Rwanda 2.000 mujeres, muchas de ellas sobrevivientes de violaciones, fueron
sometidas a la prueba del VIH cinco años después del genocidio de 1994. Un 80% de ellas
resultaron seropositivas”. Cabe destacar también las situaciones que viven a menudo los
menores que han sido soldado, como comenta José M. Caballero, (2002:59) “Una vez que los
menores abandonan la guerrilla se ven desprotegidos ante un nuevo mundo con valores
totalmente contrarios a los que han vivido en la selva. Se desmorona de nuevo su universo. Se
cierran en sí mismos cansados de reconstruir familias y afectos, utilizan la violencia como medio
de expresión, y exageran las muestras de cariño a niveles incontrolables que también rozan la
violencia. Se produce un desbordamiento afectivo y una hiperactividad. Necesitan reasegurar
continuamente que la otra persona les quiere. Al mismo tiempo se llenan de sentimientos de
miedo y ansiedad. Tienen miedo a todo, pues sin su arma se ven desprotegidos, o con miedo a
ser reconocidos y, en ese caso, a la venganza. Se genera en ellos gran ansiedad y se producen
continuos “flashbacks” que los hunde en la tristeza, en llantos sin sentido, en silencios profundos
o en una verborrea inconexa que expresa rabia y resentimiento, como si hablasen a sus antiguos
jefes y les echasen la culpa de todos sus males. Otras veces quieren vengarse de todo lo que
han sufrido, de la gente que les hizo mal. Pueden llegar a pensar que todo el mundo les mira
mal, que todos les odian, lo que les hace pelearse con todo el mundo. También sufren
momentos de regresión, como si volviesen al momento en que fueron secuestrados, jugando a
los juegos que jugaban en aquel momento. Incluso niños muy mayores es frecuente que se
orinen en la cama o que se chupen el dedo. Son frecuentes también las pesadillas, los
insomnios o las “posesiones de espíritus”.
Estar expuestos al hambre y a la malnutrición, y también el difícil acceso a la salud, siendo
víctimas de enfermedades y epidemias debido a las condiciones ambientales.
Estar expuestos a temperaturas adversas. En el caso de Bosnia Herzegovina por ejemplo,
según un estudio del WFMH “El 14% de los menores pensaron que morirían de frío”.
Además, en contextos de conflicto armado, la violencia (directa, estructural y cultural) se configura
como eje central de su socialización, penetrando a la vez en todos los tejidos sociales, económicos,
políticos y culturales, creciendo familiarizados con esta, con la destrucción y hostilidades,
experiencias que marcarán sus vidas para siempre, influyéndolos de maneras negativas y teniendo
severas repercusiones en su personalidad: en sus valores, reacciones, actitudes y
comportamientos. Estas situaciones por ejemplo, influenciarán también en su modo de jugar, los
menores juegan a “la guerra”, a “matar”, con “pistolas”, a “lanzar bombas”, se dividen en grupos
adoptando nombres de las distintas facciones enfrontadas, etc.
El crecimiento en un contexto bélico, tal y como apuntan Ignacio Martín Baró y Raija-Leena
PunamäkI (14) , hace que los menores aprendan que la violencia es la respuesta más importante
para resolver los problemas de la existencia, y su actitud tiende a oscilar entre el uso de la violencia
y la impotencia (2000:239). Sobre esta cuestión, José M. Caballero, comenta sobre los efectos de
la guerra en los menores, “El primer efecto es que pasan a percibir la violencia como forma normal
de la vida. Hay que luchar y pelearse por las cosas más insignificantes: comida, vestido o lugar
para dormir. Cualquier disputa se resuelve a tiros”. (2002:59).
De todas maneras, tal y como apuntan Ignacio Martín Baró y Raija-Leena Punamäki, “No hay una
respuesta rotunda a la pregunta de si la admiración infantil hacia la agresión en contra el enemigo
conduce a una mayor agresividad” (2000:257).
Cabe tener en cuenta, que siendo ciertas todas estas consecuencias negativas en la vida de los
menores que viven en situación de conflicto armado, también hay algunas consecuencias
positivas. Como comentan Anica Mijuskos y Sanja Derviskadic-Jovanovic, “Las influencias
positivas de la guerra sobre la personalidad, los valores, las reacciones y el comportamiento son
raramente recordadas. La experiencia de la guerra, sin embargo, puede enriquecer la personalidad
de un individuo del mismo modo en que puede hacerlo cualquier otra dificultad en la vida. Puede
alentar la empatía y el comportamiento social positivo, aumentar la capacidad de resistencia y la
madurez social” (15) . O como apunta Ignacio Martín Baró “La guerra ofrece la posibilidad de que
algunas personas y aun grupos enteros desarrollen virtudes que, en otras circunstancias, no
habrían surgido. (…) Es cierto que las situaciones generadas por la guerra ofrecen oportunidades
para que las personas saquen lo mejor de sí mismas con comportamientos altruistas hacia los
demás, o que desarrollen virtudes solidarias, tan poco estimuladas por los valores del sistema
dominante en tiempos de paz” (2000: 239).
Trauma, reacciones y formas de expresar los hechos traumáticos
Todas estas situaciones o experiencias negativas que rodean al menor durante el conflicto armado hacen que se encuentren en una situación de vulnerabilidad y de gran impacto psicológico que les pueden provocar traumas. Según la Cruz Roja Americana (16) “Los menores, las personas de edad avanzada y las personas con
incapacidades corren un riesgo mayor de trauma. Los menores pierden de forma temporal su visión del mundo como lugar seguro y predecible. Tienen miedo de que lo sucedido vuelva a ocurrir y de que ellos o su familia se lesionen o mueran. A la mayoría de los menores les resulta difícil entender el daño, las lesiones y las muertes que pueden surgir de un hecho inesperado o incontrolable”.
De todas maneras cabe considerar que a pesar de las situaciones de alto riesgo que les pueden provocar fuertes impactos en la salud física y mental, muchos menores afrontarán las dificultades y tendrán la habilidad de seguir adelante, lo que se llama resiliencia, término latino adaptado a las ciencias sociales para “caracterizar aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos” (Rutter, 1993). Según Grotberg (1995), la resiliencia es la “Capacidad humana universal para hacer frente
a las adversidades de la vida, superarlas o incluso ser transformado por ellas. La resiliencia es parte del proceso evolutivo y debe ser promovido desde la niñez”. O según Vanistendael (1994), “La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, esto es, la capacidad de proteger la propia integridad bajo presión; por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad para construir un conductismo vital positivo pese a circunstancias difíciles”. Milgran y Palti (1993) definen a los menores resilientes como “aquellos capaces de afrontar bien (cope well) a pesar de los estresores ambientales a los que se ven sometidos en los años más formativos de su vida” (17) .
¿Qué es el trauma?
- Según Ignacio Martín Baró (18) (1989) “La guerra pone a los menores ante alternativas existenciales dónde la
dinámica normal tiende a producir daños, trastornos psíquicos, lo que se denomina trauma psicosocial”. El autor
habla del trauma psíquico, social y psicosocial. El trauma psíquico es originado por el impacto que una determinada experiencia brusca, que en general se presenta de forma imprevista, tiene en una persona. El trauma
social se refiere a la marca que ciertos procesos históricos pueden dejar a poblaciones enteras afectadas; y en el
trauma psicosocial, se tiene en cuenta la interrelación entre los individuos y los hechos históricos, su comprensión y solución requerirá atender al problema desde estas dos relaciones.
- Carlos Martín Beristain (19) (1999) apunta también que el trauma es el choque emocional producido por una experiencia violenta, que representa un estrés negativo extremo y deja una impresión duradera. Produce un gran sentimiento de desamparo, de impotencia, de estar a merced de otros, y supone una ruptura en la propia existencia, una pérdida de seguridad. Sin embargo, este concepto de trauma tiene también una variabilidad cultural.
- El Dr. Magne Raundalen, director del Center for crisis psychology de Bergen, cita el trauma “Como una
respuesta a un suceso que amenaza la vida, abruma a la persona y la hace indefensa. La experiencia conduce a cambios en el sistema sensorial que se almacenarán en su memoria a modo de ansiedad y de tensión. Los menores están atormentados por las sensaciones de impresiones traumáticas… las imágenes y sonidos están molestando constantemente a los menores con su reaparición… con recuerdos intensos, repentinos e incontrolados”.
- Arcel (20) (1994) habla del concepto de trauma potencial describiendo las experiencias sociales y las características de la guerra en la Ex Yugoslavia donde la gran mayoría de la población estaba involucrada en la guerra. Describe como factores que contribuyen al trauma la percepción de no predictibilidad de la crisis, la centralidad geográfica, la fuente interna de la violencia y el nivel de terror ejercido a través, por ejemplo, de los simulacros de ejecución y las violaciones. El impacto traumático de las situaciones de violencia son mayores ya que tienen una dimensión de catástrofe social. En el caso de Camboya, Rwanda y Guatemala, sucedió lo mismo.
Hay que tener en cuenta que son varios los factores que determinan el hecho de que un menor pueda o no quedar traumatizado por lo vivido. Las maneras de expresar los sentimientos y las reacciones a experiencias traumáticas, varían también de niño a niño dependiendo de factores como la edad (21) ; nivel de desarrollo; la personalidad; el sexo; la cultura y la tradición de la sociedad en la que vive, y el impacto e intensidad de la situación vivida o naturaleza del trauma. Es diferente también si el menor es víctima primaria o secundaria en el acontecimiento vivido (22), así como sus experiencias anteriores; la situación familiar (ya que la familia se puede convertir en amortiguador entre los traumas de la guerra y el propio bienestar del menor, de manera que ciertas situaciones podrán ser tratadas a nivel familiar, pero otras situaciones se tendrán que derivar a la comunidad o bien a especialistas).
Hay menores que reaccionan en seguida a la experiencia traumática, otros tal vez al cabo de una semana, o en los próximos meses, de la misma manera que la recuperación de cada menor será distinta. José M. Caballero (2002:85) comenta “Algunos (menores) al cabo de un mes ya se han abierto, otros necesitan tres o seis semanas. Algunos
nunca cuentan su historia, nunca hablan y por lo tanto nunca se recuperan, pueden volver a sus familias o empezar una nueva vida, pero siguen manifestando agresividad y miedo”.
Teniendo en cuenta estas situaciones, los traumas pueden provocar problemas de salud mental a largo plazo, aunque no necesariamente todos los menores que hayan sufrido atrocidades durante el conflicto, tengan que sufrirlas.
Considerando todos estos factores, cabe comentar que hay cierta similitud en las reacciones de los menores
ante los hechos traumáticos y los hechos vividos en situación de conflicto armado, como podrían ser (23):
shock ante lo ocurrido, enfado, ira, gritos, histeria, llantos, terror y comportamiento fuera de control. Con el tiempo, pueden aparecen otros trastornos o síntomas como serían los de ansiedad, estrés (que se traduce en tensión, dolor, presión, incomodidad, malestar...); trastorno del sueño, terrores nocturnos, pesadillas, aumento del periodo de alerta durante la noche, alucinaciones; dificultades de concentración; hiperactividad; confusión, desorientación; síntomas de agresividad (24) como ataques de rabia, ira, destructividad, nervios; reacciones regresivas, flashbacks; sentimientos de miedo, temor, ataques de pánico y fobias que dificultan o cierran la posibilidad de desarrollar la personalidad, el miedo a la guerra y el conflicto, miedo a la gente desconocida, miedo sobre la propia seguridad y a la seguridad familiar, miedo a dormir solo, a los ruidos y a los movimientos inesperados, hipervigilancia generalizada, pensamientos reiterados de peligro...; aislamiento, huída (evitar ciertas situaciones o lugares), problemas de disciplina, eludir responsabilidades, desinterés general, pérdida de curiosidad, dudas sobre uno mismo, indecisión, pérdida de autoestima (25) , retraimiento y negarse a hablar sobre uno mismo (a menudo los menores no quieren contar qué les pasa, guardan secreto, porque no quieren añadir problemas o preocupaciones a los que ya tienen sus padres o familiares), mutismo, incapacidad para establecer relaciones íntimas; pueden mostrar comportamientos regresivos (enuresis, chuparse el dedo, tartamudeo, jugar a juegos que no son propios de su edad, etc.), así como alteraciones en el desarrollo intelectual (déficit en el lenguaje, retraso intelectual, retraso en el desarrollo motor...); se ven abocados a una gran incertidumbre, hostilidad, culpabilidad, desesperación, abandono, trastornos de adaptación y pérdida de habilidades, comportamiento dependiente (hacia los adultos sobretodo), depresión (por ejemplo, en el caso concreto de Rwanda, más del 60% de los menores entrevistados después del genocidio dijeron que no les importaba crecer. En: Witness to genocide, p. 4), tristeza, infelicidad, nostalgia, desesperanza, conductas autodestructivas, pensamientos de suicidio, irritabilidad general, mal humor; pueden presentar abuso y dependencia de las drogas; trastornos en la alimentación, pérdida de apetito, pérdida de peso; menores que se muestran cansados y con dificultades para levantarse. Muchos de estos trastornos psíquicos se transforman en síntomas orgánicos o somatizaciones (como dolor en el cuerpo, dolor muscular, dolor de cabeza, de barriga, sentirse “enfermo”, etc.) y que pueden llegar a convertirse en enfermedades.
También habrá otros menores que no presentan trastornos o síntomas a los hechos traumáticos y que pudiera ser que estén peor que los que sí los presentan.
Cabe considerar que muchos menores quedan discapacitados para el resto de sus vidas, si han sufrido mutilaciones o han tenido lesiones que han sido mal curadas. En el caso de haber sido víctimas de abusos sexuales, los menores experimentan pérdida de confianza hacia los adultos, indefensión, baja autoestima, presencia de sentimiento de culpa, estigmatización, y en el caso de las niñas, muchas no superan la situación viéndose abocadas a la prostitución.
Presentación de libros, páginas webs,
colecciones privadas y documentales
A continuación se da paso a una breve presentación de más de sesenta libros, páginas webs, dos
colecciones privadas, tres documentales y un cortometraje, sobre distintos talleres de dibujo
que se han realizado en estados que viven o han vivido en situación de conflicto armado o de tensión. Estos libros y páginas web nos remiten a conflictos armados (26) del pasado y del presente más reciente y a situaciones de tensión (27). A pesar de la diversidad entre las causas de los conflictos y tensiones, y los actores enfrentados, la utilización de distintos métodos y estrategias de combate, las consecuencias e influencias que causan en el territorio, etc., estos sucesos han tenido un fuerte impacto en la vida de los menores.
No vamos a entrar en detalle ni analizar cada conflicto armado, pero tan solo apuntar que algunos de los conflictos armados han venido motivados por distintas causas (28): demandas de autodeterminación y autogobierno (Autogobierno) o aspiraciones identitarias (Identidad); oposición al sistema político, económico, social o ideológico de un Estado (Sistema) o a la política interna o internacional de un Gobierno (Gobierno), lo que en ambos casos motiva la lucha para acceder o erosionar al poder; o lucha por el control de los recursos (Recursos) o del territorio (Territorio). De todas maneras estas causas no se presentan de manera aislada, sino que en muchos casos están interrelacionadas.
Según el Informe Alerta 2008!, los conflictos armados además pueden ser internos, internos internacionalizados o internacionales. Se considera conflicto armado interno aquel enfrentamiento protagonizado por actores armados del mismo Estado que operan exclusivamente en y desde el interior del mismo. En segundo lugar, se entiende por conflicto armado interno internacionalizado aquel en el que alguna de las partes contendientes es foránea, y/o cuando el enfrentamiento se extiende al territorio de países vecinos. Para considerar un conflicto armado como interno internacionalizado también se tendrá en cuenta el hecho de que los grupos armados tengan sus bases militares en los países vecinos, en connivencia con esos Estados, y lancen sus ataques desde éstos. Finalmente, se entiende por conflicto internacional aquel en el que se enfrentan actores estatales o no estatales de dos o más países. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la mayoría de los conflictos armados actuales tienen una importante dimensión e influencia regional o internacional debido, entre otros factores, a los flujos de personas refugiadas, al comercio de armas, a los intereses económicos o políticos (como la explotación legal o ilegal de recursos) que los países vecinos tienen en el conflicto, a la participación de combatientes extranjeros o al apoyo logístico y militar proporcionado por otros Estados (2008: p. 21).
A continuación se señalan los conflictos armados y situaciones de tensión de los que se hace referencia en los libros y páginas web analizadas. El criterio de clasificación que se ha seguido es geográfico, estableciendo las siguientes áreas: Europa; Oriente Medio; América Central y del Sur; Asia Central, Meridional, Oriental, Sureste Asiático, Oceanía; y África.
Además se incluirán iniciativas artísticas llevadas a cabo durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y durante la Guerra Civil Española (1936-1939).
También se considerará el caso de Bhután (29) , que en la primera década de los años noventa, 100.000 personas de etnia nepalí del sur de Bhután fueron expulsadas y despojadas arbitrariamente de su nacionalidad, y llevan 15 años viviendo en campos de refugiados del sudeste de Nepal.
Los talleres artísticos realizados en estos contextos persiguieron distintas finalidades. Unos se plantearon cómo actividades lúdicas o de simple entretenimiento; otros con finalidades terapéuticas; hubo talleres que siguieron una estructura libre, otros pautada. El elemento común fue el uso del dibujo como instrumento para narrar lo
vivido, y esto es lo que se analizará en los próximos apartados.
En algunos casos se comentarán en detalle los dibujos que aparecen en los libros y webs, pero en otros no, ya que no se han obtenido los permisos para poderlos mostrar en este trabajo, como veremos en las Galerías de
Dibujos. Se avisa de que el contenido de estos dibujos provoca un fuerte impacto emocional y puede herir la
sensibilidad de los lectores, algo comprensible ya que han surgido de profundas experiencias de dolor y sufrimiento de muchos niños y niñas en muy diversas partes del mundo.
Presentación de los libros: La información se ha sistematizado de la siguiente manera: Título del libro. Autor/es. Editorial. Lugar de publicación y año. Resumen del libro. Objetivos de los talleres de dibujo, edad de los participantes y estructura de estos (si es que se ha seguido).
Presentación de las páginas Web: Página Web principal de la organización, página Web donde están los dibujos, descripción de la Web e información complementaria como la edad de los menores que han participado en los talleres; año; estructura y duración de estos. Se ha intentando recopilar la misma información para cada Web pero en algunos casos no ha sido posible.
Es importante destacar que en las páginas webs se ha añadido una iniciativa de talleres de expresión gráfica que se realizó en Ecuador, que sin estar en conflicto armado, sufren las consecuencias de las fumigaciones para eliminar los cultivos de coca llevadas a cabo en territorio colombiano y también una iniciativa liderada por menores de India que quisieron mostrar su apoyo a los niños y niñas de Iraq a través de sus dibujos en contra del conflicto armado del 2003.
Se incluyen además dibujos de dos colecciones privadas, de Marie-Geneviève Guesdon y Marie Ponchelet, y de Suzanne Klotz que realizaron talleres en Palestina, y que amablemente me han facilitado los dibujos.
Se han añadido también tres documentales, uno sobre Afganistán realizado en el 2001, y dos sobre los dibujos de los niños y niñas durante la Guerra Civil Española en las llamadas “Colonias Infantiles”, producidos en 2004 y 2006.
Se incluye además un cortometraje del 2003, donde los dibujos realizados por niños y niñas desplazados por la violencia en Colombia, cobran vida a través de la animación en 3D y 2D.
Todas estas iniciativas se han ido recopilando a partir de Internet, libros, artículos, textos, conversaciones, vídeos, etc., realizando una búsqueda con voluntad de globalidad y exhaustividad de toda la información acerca de ellas. Para finalizar se incluyen tres anexos sobre iniciativas artísticas realizadas en diferentes contextos de los conflictos armados pero que han tenido también un impacto considerable en la salud mental de las poblaciones afectadas: - Anexo 1 sobre talleres que se han llevado a cabo en países que han sufrido el impacto de catástrofes
naturales: Tsunami en el sur de Asia del 2004; sobre huracanes, -Katrina, 2005 e Isabel, 2003-, y tornados
ocurridos en EEUU.
- Anexo 2, sobre talleres realizados en Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre del 2001.
- Anexo 3 sobre dibujos realizados por supervivientes de la catástrofe nuclear de Hiroshima, realizados treinta años después del lanzamiento de la bomba.
…I NEVER SAW ANOTHER BUTTERFLY… CHILDREN’S DRAWINGS AND POEMS FROM TEREZIN CONCENTRATION CAMP, 1942-1944. Edited by Hana Volavková. Expanded second edition with a Foreword by Chaim Potok. Foreword by Chaim Potok, Afterword by Vaclav Havel. Schochen Books, New York, 1993. Terezin fue una pequeña ciudad checa, amurallada, que durante la Segunda Guerra Mundial (1941) fue seleccionada por los nazis para funcionar tanto como lugar de paso de los judíos “procesados” de Europa Central en su camino a los ghettos y campos de exterminio del este, como de Ghetto “modelo” con el objetivo de desviar la atención de la realidad de la “Solución Final” (exterminio).
En un intento parcialmente exitoso de engañar a los críticos del régimen, los Nazis permitieron a los Judíos de Terezin una forma de autogobierno y los animaron a organizar actos culturales en el campo. De esta manera, la pintora vienesa Friedl Dicker-Brandeis, deportada al campo a finales del 1942, llevó a cabo sesiones de dibujo en las que participaron los niños y niñas de Terezin. El libro reúne algunos poemas y
dibujos realizados por ellos, y tal como se comenta en la contraportada “Estos dibujos inocentes e ingenuos
nos permiten ver a través de los ojos de los menores como era la vida en el ghetto”. El campo fue liberado
por el ejército soviético el 8 de mayo de 1945.
Se han seleccionado 53 dibujos de un total de 4.000 que forman parte de los archivos del Museo del Estado de Israel en Praga. Entre los años 1942 y 1944, unos 15.000 menores de 15 años pasaron por el campo, sobrevivieron menos de 100. Gran parte de los dibujos datan del 1944, año en que el programa escolar fue interrumpido y la mayoría de menores junto con la profesora de dibujo, dejaron el campo.
Se realizaron sesiones de dibujo dirigidas y planificadas previamente. Los niños y niñas se dividieron en diferentes niveles. Empezaron por aprender fundamentos básicos de dibujo (líneas onduladas, círculos…) dibujando, más adelante, imágenes de objetos cuotidianos que había en los alrededores del campo. En las páginas finales del libro, se describen detalladamente las características de los dibujos, el material utilizado y se da información complementaria sobre los menores: nombres, fechas de nacimiento y deportación. Se facilita la misma información sobre los poemas que describen la realidad del cada día en el campo y revelan una madurez, en los menores, que va mucho más allá de sus edades.
Los dibujos nos muestran los edificios del campo, la fila para conseguir un poco de comida, en alguno aparece un guardia de las SS y judíos (marcados con la estrella de David), gente en las habitaciones; el recuerdo de sus hogares, paisajes, celebraciones, menores que juegan en un bosque, madres que pasean a sus hijos, etc. Cabe destacar los dibujos que se realizaron con la técnica del collage utilizando distintos tipos de papel, en los que se representa un jarrón de flores, paisajes con flores, mariposas, árboles, pájaros, etc.
WE ARE CHILDREN JUST THE SAME. VEDEM, THE SECRET MAGAZINE BY THE BOYS OF TEREZÍN. Marie Rút Krízková, Kurt Jira Kotouc, Zdenek Ornest. Prólogo de Václav Havel. Editado por Paul Wilson. USA, 1994.
Entre 1942 y 1944, en el campo de refugiados de Terezin, un grupo de cien jóvenes judíos entre 13 y 15 años (de los que sólo sobrevivieron quince), publicaron de forma secreta, una revista semanal llamada Vedem (In the Lead). Uno de los sobrevivientes, salvó el material, publicado ahora por primera vez simultáneamente en Inglés, Checo y Alemán.
En el libro se muestra el material que formó parte de esta revista, como artículos escritos por los menores sobre la vida diaria en el campo, de sus recuerdos, además de poemas y dibujos.
Los dibujos, realizados en lápiz, lápices de colores, acuarelas y otros en los que han utilizado la técnica del collage, son de temática variada. Muestran la vida de Terezin, de las barracas, de las habitaciones, de la plaza del campo, un hombre herido en la cama, dibujos sobre la muerte, de los crematorios, de un policía del ghetto, de uno de los niños preparando la publicación… y también de flores, de casas, de paisajes, de una estación de tren, de una ciudad, de un rabino, etc.
Libros:
mundial:
THE ORPHANS OF NORMANDY. A TRUE STORY OF WORLD WAR II TOLD THROUGH DRAWINGS BY CHILDREN. Nancy Amis. Atheneum Books for young readers. New York. 2003.
Cuando los Aliados invadieron Normandia el 6 de Junio de 1944, cien niñas huérfanas se vieron obligadas a abandonar su orfanato en Caen (Francia), llamado Le Clos, y tuvieron que dirigirse a un lugar seguro, Beaufort-en-Vallée, una ciudad a 150 millas. Sus dibujos nos muestran el trayecto de forma cronológica del viaje realizado. Las niñas tenían entre 10 y 13 años. Se incluye también un dibujo de una chica de 19 años.
En Le Clos, dibujan escenas de la vida ordinaria: como asisten a clase, aprenden a coser, se bañan en el río Orne; como un señor cuida la huerta; una niña alimenta aves de corral, una señora ordeña a una vaca, etc. La noche del 5 y 6 de junio de 1944 se inicia el bombardeo. Los dibujos muestran el dormitorio de las niñas y como ellas, a través de los ventanales, observan el inicio de la invasión: aviones, bombardeos y fuego en la lejanía; las niñas refugiadas en una cueva; soldados alemanes en la residencia de Le Clos robando conejos para comérselos; bombardeos cerca de Le Clos en los que se ven edificios en llamas, soldados muertos, heridos.
El 14 de julio los alemanes evacuan a las niñas de la mina, en el camino, pasan por delante de tanques alemanes en llamas y soldados muertos mientras levantan banderas blancas a los aviones que se acercan. El 15 de julio, se ve como hicieron una parada en Acqueville para descansar y recuperarse; otro dibujo muestra como cruzan el pueblo en ruinas de Falaise; otro, como se dirigen a Argentan con banderas blancas, aviones que se acercan y un convoy de prisioneros británicos. En otro dibujo del 29 de julio, las niñas están en St. Suzanne y se las ve haciendo fila para tomar leche; también se ve como duermen en un pajar y como finalmente llegan a Beaufort montadas en carros con sus banderas blancas. Por último como reciben, alegres, a los tanques y soldados americanos.
EUROPA
EUROPA OCCIDENTAL, CENTRAL Y ORIENTAL
GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1936-39)
THEY STILL DRAW PICTURES, de Anthony L. Geist y Peter N. Carroll, prólogo de Robert Coles, fotografías de Robert Capa. Publicado por la Universidad de Illinois Press, Urbana y Chicago, 2002.
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), la República estableció en las denominadas “Colonias Infantiles”, -casas y mansiones abandonadas por simpatizantes fascistas, situadas en España y en el sur de Francia-, centros de acogida en los que los menores recibían educación, comida y atención médica. En ellas se realizaron talleres de dibujo, el libro muestra algunos realizados por niños y niñas de entre 8 y 14 años. Se sigue la siguiente secuencia narrativa: Antes de la guerra; Durante la guerra; Desplazamiento; Vida en las
colonias y visiones de paz.
El libro pretende “recordar al mundo esta guerra largamente olvidada, dar a conocer los efectos que ha tenido
sobre las víctimas más jóvenes y recordar a aquellos que lucharon por su futuro” (p. 11).
Se incluyen también varios dibujos de otros conflictos armados, como la Segunda Guerra Mundial, Sarajevo (1992) y Kosovo (1999).
LO QUE YO HE VISTO DE LA GUERRA. LOS DIBUJOS INFANTILES DE LA COLECCIÓN BRAUNER, 1937-1938.Diputación Provincial de Guadalajara. Servicio de Cultura. España, 2006.
En este libro se muestran 38 dibujos, la mayoría en blanco y negro, realizados por menores de edades comprendidas entre los 6 y los 13 años durante la Guerra Civil Española, dibujos que forman parte de la colección de Alfred y Françoise Brauner que versan sobre estos tres temas (tal y como se plantearon los talleres en las colonias infantiles a iniciativa suya):
1. Mi vida antes de la guerra.
2. Lo que yo he visto de la guerra. (La mayoría son de este tema) 3. Cómo veo mi vida después de la guerra
Tras una breve presentación del matrimonio Brauner se analiza el nacimiento del interés por el dibujo infantil, a principios del siglo XX adquiriendo real profundidad al finalizar la 2ª G. M. En el caso del dibujo infantil en tiempos de guerra, fue durante la Guerra Civil Española cuando este interés y actividad se fraguó a gran escala.
A partir de las reflexiones de los Brauner, se analiza cómo debe ser la figura del animador responsable con menores que viven en conflictos armados; también sobre cómo realizar la lectura de los dibujos; sobre los miedos y contra-miedos de los dibujos; sobre el afán de seguridad y paz, y del grafismo y glosa que aparecen en ellos.
Para finalizar, se incluyen unas breves reflexiones de Guy Baudon y Luca Gaboardi, realizadores del documental “Ce que j’ai vu de la guerre”.
A PESAR DE TODO DIBUJAN… LA GUERRA CIVIL VISTA POR LOS NIÑOS (31). Biblioteca Nacional,
Madrid, 2006.
En este libro se ha publicado una muestra de los dibujos de la colección de la Guerra Civil Española que hay en la Biblioteca Nacional de España (32), además de algunas fotos y artículos escritos por especialistas sobre La Guerra Civil y los niños; Dibujos infantiles en tiempos de guerra. La colección de la Biblioteca
Nacional; Colonias escolares y Guerra Civil. Un ejemplo de evacuación infantil; Los niños que sufren una guerra. El dibujo como expresión; Hebras que dibujan el dolor y Françoise y Alfred Brauner transmisores de la memoria infantil.
Los dibujos se realizaron en su mayoría durante el curso 1937-38 por menores de edades comprendidas entre los 5 y los 15 años, que fueron evacuados en zonas controladas por la República, alejados de los frentes de lucha. Varias actividades artísticas se llevaron a cabo en escuelas, institutos o en las Colonias Infantiles, planteadas de forma distinta dependiendo de la zona, pero en su mayoría se planificaron como actividades dirigidas, siguiendo con la consigna general dada desde el Ministerio de Instrucción Pública:
Escenas de la vida del niño antes de la guerra; escenas de la vida del niño durante la guerra y cómo se imagina el niño la vida después de la guerra.
Estas actividades se plantearon con finalidades terapéuticas, además de propagandísticas, para conseguir romper las políticas de no intervención de las democracias occidentales, utilizando los dibujos en publicaciones o exposiciones en el extranjero para informar acerca de la realidad vivida en el país durante la Guerra y recaudar fondos.
Son dibujos de pequeño formato, realizados en papel amarillento o en papel crema, muchas veces en hojas de libretas escolares o en papel reciclado, utilizando lápiz de grafito y de colores, y en menor medida tinta negra, verde o azul, el carboncillo o las acuarelas. Predominantemente se muestran escenas de la guerra (bombardeos) y evacuaciones, además de la vida en las Colonias (dibujos de los dormitorios; realizando actividades, celebraciones, juegos…). Y también algunos dibujos de antes de la guerra.
SUDESTE DE EUROPA
ANTIGUA YUGOSLAVIA (33)
ELS INFANTS PER SARAJEVO.ARTE, ilustraciones. La sept/édition et Hachette Jeunesse, 1994. Ediciones
Delstre’s, 1994.
A partir de una “paleta gráfica” (un ordenador que permite dibujar), 22 niños y niñas de Sarajevo entre los 6 y los 10 años (y uno de 13), pudieron dibujar lo que quisieran durante la guerra, en grupos de cuatro, para limitar los riesgos provocados por los bombardeos, con el objetivo de “Darles los medios para que pudieran
hablar”. Durante la guerra, el equipo de televisión francés ARTE emitió cada día alguna imagen. Los
beneficios se destinaron a Médecins du Monde y los de la edición catalana, a los menores de Sarajevo, ayudando al mantenimiento y reconstrucción de la Sección de Pediatría del Hospital Kosevo de Sarajevo. En algunos dibujos aparecen imágenes de Navidad (menores jugando con la nieve, muñecos de nieve, Santa Claus…) pero en otros casas en llamas, edificios bombardeados, un avión bombardeando una casa en llamas, una niña llorando, un niño herido, un corazón cubierto con una tela de araña y dentro del corazón aparece el mapa de BiH. Hay un dibujo en el que se representa el pasado (y aparece un pastel, una nota musical, una rosa, una mariposa, un helado…), el presente (un avión lanzando bombas) y el mañana (con un gran interrogante y otros pequeños). Todos los dibujos están impresos en tamaño postal, con la intención de que la gente los pueda arrancar y mandar de nuevo a los niños y niñas que los realizaron para mostrarles su apoyo.
SUEÑO CON LA PAZ. IMÁGENES DE LA GUERRA POR NIÑOS Y NIÑAS DE LA ANTIGUA YUGOSLAVIA, publicado por UNICEF y Círculo de Lectores, 1993.
El libro resume “Como están siendo ayudados los niños y niñas de la Antigua Yugoslavia para superar
mediante terapia y asesoramiento artístico, algunos de los traumas de la guerra” (p. 7). En decenas de
escuelas y campos de refugiados de la región, se animó a los menores, de edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, para que dibujaran y escribieran de manera que abrieran las puertas a sus emociones, mostrando el proceso de curación en curso de algunos niños y niñas traumatizados por la guerra.
Las pinturas, poemas y cartas se presentan siguiendo cuatro temas principales: La guerra cruel; El día que
mataron a mi casa; Mi pesadilla y Cuando cierro los ojos sueño con la paz.
SUNFLOWERS IN THE SAND. Stories from children of war.Texto de Leah Curtin, ilustraciones de niños y niñas de Croacia. Madison Books. 1999, Franciscan Sisters of the Poor Foundation, Inc., NY 1999.
Durante y después la guerra de los Balcanes, la autora del libro realizó cuatro viajes a Croacia y Bosnia. Recopiló, con la ayuda de familiares o gente próxima a éstos, la colaboración de Particija Padelin, psicóloga infantil en el hospital de Zadar y un voluntario de la organización Suncokret para refugiados, historias e ilustraciones de los menores sobre sus experiencias.
A través de varias entrevistas, pidió a menores de entre 6 y 16 años, durante y después de la guerra, que
dibujaran cómo se sentían, animándolos también a que dibujaran cómo era su vida antes de la guerra.
El objetivo del libro es “Despertar en el lector, un compromiso profundo para prevenir conflictos antes de que
se conviertan en las tragedias que estos menores han tenido que soportar. Nuestra esperanza es que el libro sea una llamada de atención sobre la situación de los menores en todas las regiones del mundo inmersas en conflictos. La violencia continua sólo traerá más dolor. Confiamos que al compartir estas experiencias de los menores de los Balcanes, los lectores se sientan impulsados y comprometidos para trabajar en la construcción de un mundo en el que los menores estén libres de los padecimientos y la humillación de la guerra”.
Las historias que aparecen son, por ejemplo, la de dos hermanas, la mayor de 14 años, que se escondieron en una bodega con 14 personas y en la que cayó una granada, provocando la muerte de ocho. Una de ellas dibuja la bodega (dibujo lleno de colores como el negro, marrón, rojo, blanco, amarillo, en el aparecen cuatro caras mal dibujadas con predominio de rayas bruscas) y la otra dibuja a su gato, que murió debido a la explosión. En otro, un niño de 16 años explica como se escondió en el bosque con sus hermanos de 7 y 10 años y dibuja una cara y detrás suyo casas en llamas y bombas que caen. Aparece también la historia de un niño de 14 años que durante la guerra ayudaba a su padre con el camión cisterna a repartir agua hasta que les dispararon y el camión explotó sufriendo graves quemaduras en su cuerpo. En este dibujo, con predominio del color marrón y rojo, intenta representar la explosión del camión. También se cuenta la historia de una niña de seis años, testigo del asesinato de su madre, abuela y hermano pequeño y después violada por los soldados. La niña al comienzo era incapaz de hablar, comer, jugar, ni dibujar, pero con el paso del tiempo, pudo dibujar manchas de colores, con predominio del rojo. Se describe también la historia de tres niños de 9, 12 y 14 años que presenciaron actos brutales infligidos a la gente antes de matarlos. Uno de ellos dibuja un arco iris con manchas de color negro y rojo, mientras dos pájaros blancos vuelan al cielo negro y otro, dibuja un poblado donde algunas casas están en llamas y se ve una persona pidiendo ayuda.
ORIENTE MEDIO: MAHREQ
ISRAEL/PALESTINA (34) (1948-; 1ª Intifada, 1987-1993, 2ª Intifada, 2000)
TURBULENT TIMES, PROPHETIC DREAMS. ART FROM ISRAELI AND PALESTINIAN CHILDREN. Harold S. Koplewicz, M. D, Foreword by Gail Furman, Ph. D. Devora Publishing. 2000, Printed in Israel.En este libro hay dibujos realizados por niñas y niños de entre 9 y 14 años, Israelíes y Palestinos, que viven en Jerusalén. Se les pidió que dibujaran cómo era la situación actual de su región y cómo se imaginaban el
futuro, a partir de aquí, el libro se ha organizado en dos apartados: “Tiempos turbulentos” y “Sueños
proféticos”. Los dibujos nos presentan el lugar donde viven, la imagen que tienen del enemigo y sus
sentimientos, tan contradictorios, como pueden ser imágenes de destrucción y de construcción; sobre la guerra y la paz; dibujos en los que cada grupo ve a los del otro grupo como agresores o por el contrario, imágenes de hermandad; dibujos sobre la tristeza y la alegría, del miedo y la seguridad. Los dibujos se acompañan de textos escritos por los menores.